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viernes, 25 de septiembre de 2020

Lady Gaga - Chromatica (2020)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Está claro que Stefani Joanne Angelina Germanotta, es decir Lady Gaga, tiene un lugar privilegiado en "DMR". Hemos seguido atentamente su evolución desde esos anuncios promocionando el politono de “Just dance” o “Poker face” en La Sexta, hasta verse convertida en la diva que es actualmente. Parece mentira, pero Gaga ya tiene a sus espaldas una carrera que dura más de una década. Han pasado 12 años desde el éxito masivo de “The Fame”, disco que se nutrió del sonido electroclash de artistas como Fisherspooner o Miss Kittin y lo mezclo hábilmente con un sonido ochentero muy pop y una producción muy saturada. Como todos sabemos, fue el principio de un reinado incontestable que se vería acrecentado por “The Fame Monster” (2009), para muchos su mejor disco aunque solo incluya 8 canciones.

En 2011 llegaría el excesivo “Born This Way”, donde Gaga despliega su personaje extravagante y ególatra hasta extremos desbordantes. El éxito la seguiría acompañando, pero ya se empezaban a vislumbrar signos de agotamiento; pareciera que la artista no podía parar de producir un álbum tras otro, una noticia tras otra, con tal de estar siempre de actualidad.

Finalmente el colapso se produce en 2013 con “Artpop”, que si bien incluye un buen puñado de buenas canciones, entre ellas el hit “Applause”, suena a veces predecible y otras veces demasiado histriónico. Las ventas bajaron de forma muy pronunciada. Aún así, despachó más de dos millones de copias, pero estaba claro que Gaga necesitaba tomarse su carrera con más tranquilidad y darle un nuevo giro. Un año más tarde publica junto al Tony Bennett el disco “Cheek To Cheek”, donde se reivindica como cantante en un álbum de jazz, sin duda el primer paso de una nueva etapa.

Su vuelta al mundo del pop la realiza en 2016 con el álbum “Joanne” que se vendió como su álbum más sincero y personal; en realidad todos los álbumes de Gaga lo son, ya que no para de explotar su personaje, pero aquí el sonido es mucho más orgánico y tiene pocas canciones que se ajusten a su electropop característico. Al final el álbum salvó los muebles gracias sobre todo al single “A million reasons”, aunque no consiguió ni de lejos devolverla a sus mejores tiempos. A esas alturas otras princesitas pop ya le habían usurpado el trono (Dua Lipa o Arianna Grande por ejemplo) y la fiebre por Gaga había pasado, si bien esta conservaba una gran base de fans.

Este giro hacia un público más adulto se completa en 2018 con la banda sonora de “A Star Is Born”, película que la misma Gaga junto a Bradley Cooper protagoniza. De repente un nuevo público descubre a la cantante y el éxito es absolutamente masivo convirtiéndose el single “Shallow” en su canción más vendida.

Llega 2020 y Gaga nos sorprende con una nueva pirueta inesperada representada en un nuevo álbum “Chromatica”, que tuvo que ser retrasado por la pandemia, pero cuya espera ha valido la pena, nos disponemos a repasarlo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Chromatica I": Actúa como una introducción al álbum y es una pieza de apenas un minuto, bastante cinematográfica, adornada por unas cuerdas y una sección de viento que crean un cierto dramatismo.

2. "Alice": El disco realmente empieza con este tema que no se anda con rodeos en poner las bases de lo que será todo el álbum. Estamos ante un tema que rinde un claro homenaje al house de principios de los 90 que Gaga actualiza respetando al máximo el espíritu de este tipo de música. Un house con potentes bases techno y teclados machacones donde Gaga derrocha voz como si fuera digamos Blackbox o M People. El estribillo también es indicativo de lo que nos encontraremos en el álbum: mensajes directos y claros en una especie de búsqueda de la felicidad; Gaga nos dice que su nombre no es Alicia, pero sigue en busca de Wonderland.

3. "Stupid love": He de decir que cuando salió como adelanto no me sorprendió mucho. La consideré una canción de pop facilón correcta y poco más, pero hay que decir que en el contexto del álbum cobra otro sentido y su posición en el tracklist es todo un acierto. "Stupid love", es electropop puro y sin contemplaciones que, como en una buena parte de su discografía, Germanotta carga en exceso hasta crear esa sensación de efectismo excesivo, pero que sin duda es ya marca de la casa y que podrá gustar más o menos, pero desde luego es imposible aburrirse con semejante saturación de sonido. Con “stupid love” Lady Gaga estrena un nuevo estilismo en un video que como el titulo de la canción es un tanto estúpido. Dos tribus enfrentadas en el planeta Chromatica y Gaga que ha llegado para pacificar a estos burros a través del baile. Cierto que el video es hortera con ganas: esos decorados de cartón piedra tan kistch, esa coreografia ridícula e imposible... Todo eso es verdad, pero también lo es que es divertidísimo y que cumple con su función de dar que hablar.

4. "Rain on me": Llegamos al primer dueto del álbum y sin duda uno de los temas estrella del mismo. Muchos nos preguntamos que podía salir de esta unión de divas de diferentes generaciones y el resultado ha sido un tema que abre la puerta a una serie de canciones de este álbum que beberán claramente de la música disco de finales de los 70 y que Gaga mezcla con su sonido electropop clásico. Si a esto le sumas el tema de la superación de las dificultades, tan recurrente en la música disco, y un estribillo que en cualquier momento parece que va a fundirse con el “I feel love” de Donna Summer, pues ya tenemos el hit perfecto. Encima si tienes como invitada especial a alguien como Arianna Grande, que además cumple bastante bien el papel asignado, pues lo más probable es que hit sea de los que hacen historia y así ha sido cosechando numero uno tras numero uno: UK, USA, Alemania, Francia, etc. El vídeo se recrea en aspectos de la portada de “Chromatica”. Algunas imágenes las podemos encontrar en el mismo libreto del álbum. En lo que respecta al video nos encontramos con una Lady Gaga bajo una lluvia intensa y vestida al más puro estilo de mamarracha. Inmediatamente aparece el socorrido cuerpo de baile y la invitada especial Arianna Grande, que por supuesto tiene su propia troupe de bailarines. Es como si cada una de las cantantes estuviera en dos partes distintas del planeta (o en planetas diferentes) y terminasen por unirse. Nuevamente como en “Stupid love” los excesos visuales son la norma en un auténtico festival kistch que no puede dejar indiferente.

5. "Free woman": El viaje por el mundo que da “Chromatica” continúa con una de las canciones más intimas y a la vez bailables del álbum donde escudada por una base house que pareciera de la artista brasileña Corona, Gaga admite que la búsqueda de la libertad absoluta no es un camino fácil y que hay que luchar por ella evitando depender de nadie: “I’m still something if I don’t got a man” nos dice Gaga mientras el baile no para “this is my dancefloor i fought for”. “Free woman” es en definitiva una exaltada celebración de la libertad y la independencia.

6 "Fun tonight": La cantante se sigue abriendo a su público con otro tema bastante personal que retrata de manera precisa el final de una relación y en el que notamos una cierta melancolía mezclada con lo incierto del futuro. Esto no impide que podamos seguir bailando aún en un contexto así; de hecho, “Fun tonight” tiene algo de celebración del fin de una etapa y de un nuevo comienzo. Por ello esta magníficamente situada como la última canción de esta primera parte de “Chromatica”.

7. "Chromatica II": La segunda parte del álbum se abre con un interludio nuevamente cargado de cuerdas y que sirve claramente para que el oyente entre en un estado de tranquilidad interrumpido bruscamente por el siguiente corte.

8. "911": Quizás el tema con un sonido menos retro de este disco. Bloodpop en este caso realiza una producción muy actual, fresca y muy disfrutable en la pista de baile, eso sí, no muy melódica. La canción aprovecha el interludio de introducción para crear un efecto que trastoca al oyente al meter esa base tan potente que no deja en absoluto indiferente. El tratamiento robótico de la voz de Gaga es, sin duda, otro efectismo más que junto con el estribillo crean un tema muy circular e intrigante. Gaga se abre otra vez ante nosotros sin miedo para confesar sus problemas con los antidepresivos y confesar que su peor enemigo es ella misma. Finalmente y después de bastante tiempo, esta canción ha sido elegida como tercer single del álbum y ha contado con otro estrambótico vídeo, que es una especie de metáfora de los problemas mentales sufridos por Gaga y donde se nos muestra un mundo irreal en el que la protagonista está inmersa y el dolor al despertar al mundo real. Nuevamente el vídeo es generoso en lo que se refiere a imágenes excesivas y en algunos casos hasta algo desagradables, pero que nos dejan claro que estamos ante un artista original y única.
9. "Plastic doll": Un título así no nos es ajeno. Sin ir más lejos, la portada de “Artpop” nos mostraba una Gaga que más bien parecía una muñeca hinchable tamaño natural y algo de eso hay en esta canción en la que gaga se reivindica como algo más que una muñeca, algo más que un producto. El estribillo es irresistible y en el mismo nos encontramos una de las mejores tomas vocales de la cantante, demostrando que su voz sigue en plena forma y es uno de sus puntos más fuertes. Se nota también la mano de Shrillex en esta canción, sobre todo en los sonidos más contundentes. Aún así, es un tema totalmente accesible en el que encima Gaga se autoparodia un poco “who’s that girl Malibu gaga”, ya era raro que hasta el momento no saliera la palabra gaga en el disco, ya es un clásico.

10. "Sour candy": Segunda colaboración del álbum, en este caso se trata del grupo surcoreano Blackpink, quizás el más famoso grupo de K-pop de este momento. En este tema destaca sobre todo el contraste de voces entre la china con su hilillo de voz tan infantil y el estribillo donde Gaga se come toda la canción. La china comienza la canción en inglés, pero va introduciendo poco a poco frases en surcoreano. El resultado es quizás el tema menos convencional del álbum y es una verdadera pena que ni siquiera llegue a los tres minutos pues el tema podría haber brillado más con un poco más de duración. En todo caso me ha despertado la curiosidad por este grupo de niñatas, que ya es mucho dado que su imagen entre Tokyo Hotel y un manga subido de tono me repugna bastante.

11. "Enigma": Gaga revitaliza el sonido disco con esta canción perfecta para una diva como ella y que es una especie de celebración de la libertad, donde todo es posible si nos lo proponemos. Gaga canta “we could be anything we want...” y suena más que creíble. Además la letra tiene algo de comentario sobre su confuso personaje que parece descolocar al publico por sus continuos cambios y extravagancias; es decir, Germanotta nos está de alguna manera diciendo que Gaga es su propia creación, su proyecto en continua evolución, en definitiva, su enigma. Curiosamente “Enigma” fue el nombre de la última gira de la artista en 2019 y mucho me temo que esos magníficos conciertos serán los últimos en mucho tiempo.

12. "Replay": Mezclando buenas dosis de electrónica garaje un poco a la Disclosure con claras referencias a la música disco (sobre todo en lo que en el estribillo se refiere, que podría ser perfectamente de The Communards), en “Replay” Gaga factura una de las canciones mas frenéticas y adictivas de toda su carrera, iba a decir un single perfecto pero, ¿qué canción en este álbum no lo es? El ambiente un tanto desenfrenado y convulso que consigue crear nuestra protagonista y sus colaboradores viene como anillo al dedo a una temática de relación toxica que se puede leer de dos maneras: como el intentar salir de una relación que no aporta nada más que repetir los mismos problemas o bien la relación tan especial, para bien y para mal, de Gaga con sus fans. La frase “the monster inside you is torturing me”, podría ser reveladora en ese sentido.

13. "Chromatica III": Último interludio del disco que nos conduce hacia el último acto de este álbum que nos traerá alguna sorpresa.

14. "Sine from above": Sin duda, este dúo con Elton John era bastante esperado; muchos sabíamos de la amistad entre los dos músicos y esta colaboración se venía fraguando desde los tiempos de “Artpop”. Cualquiera que piense en la unión entre Gaga y Elton John, lo primero que se le puede venir a la cabeza es una balada cada uno sentado en su piano. Por eso “Sine from above” desafía cualquier preconcepción con su ritmo trance e hipnótico siendo uno de los temas más interesantes a nivel musical. Destaca ese final muy drum and bass totalmente inesperado y que quizás sea la única excentricidad del álbum, aunque también lo sea el hecho de contar con la friolera de 13 compositores; a poco tocarían en royalties por mucha repercusión que tuviera. La letra combina una cierta melancolía con una celebración del poder sanador de la música en nuestros malos momentos. Otra canción que podría ser un éxito sin demasiado esfuerzo.

15. "1000 doves": Gaga nos ofrece en esta parte final una de sus canciones mas personales y desnudas donde nos hace participes de su fragilidad y de la necesidad de una mano amigo “lift me up...”. Sin dejar los ritmos de baile, Gaga nos ofrece una bonita melodía que resalta aún más con una espectacular interpretación vocal. Una canción sin duda ideal para combatir los momentos menos amables de nuestro día a día.

16. "Babylon": El álbum se cierra de la mejor manera posible, con un tema de autoafirmación de su personaje rodeado por los rumores y eso es lo que nos quiere decir en cierta forma “Babylon”, que Gaga ya ha asumido que tendrá que vivir el resto de su vida con ellos. Gaga alterna partes cantadas con otras simplemente recitadas y que pueden recordar, si los monsters me lo permiten, al “Vogue” de Madonna o por poner un ejemplo más cercano a la propia “Venus” de Gaga. Musicalmente es una auténtica celebración sonora sobre base house noventera y a la que no le falta de nada, incluye unos muy logrados vientos, coro góspel y hasta palmas creando el tema más colorista del álbum y un excelente final.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Lo podemos decir claramente: Gaga se ha marcado todo un discazo candidato sin duda a mejor disco de 2020, ya de hecho le están lloviendo multitud de premios y bien merecidos.

Germanotta ha hecho un disco divertido que entronca más en sonido con su primer álbum “The Fame” que con cualquier otro de su discografía, desmarcándose de esa línea que llevaba últimamente más enfocada a conquistar un público más adulto. Así que podemos considerar “Chromatica” una especie de “The Fame” muy mejorado.

Gaga no se sale en todo el álbum de su zona de confort: el electropop ultraproducido bailable y petardo, esta vez con una gran influencia del eurodance de los 90 y la música disco. El sonido es más uniforme que nunca, todas las canciones podrían cambiar de posición en el disco y no pasaría nada, eso da una idea de “Chromatica” como un todo y no como una serie de canciones sueltas. De paso le da a sus fans una buena dosis de alpiste electro, algo que llevaban años reclamando.

“Chromatica” es un disco fácil, muy disfrutable y efectista a más no poder, contiene un par de ganchos para hacerse notar en el público más joven (los duetos con Arianna Grande y Blackpink) y el más adulto (su esperado dúo con Sir Elton John).

Como el álbum está aún muy reciente, todavía no se ha explotado ni mucho menos al máximo. Tiene mucho mérito el éxito masivo que está teniendo con unos medios de promoción muy limitados por la Covid-19, que ha dado al traste con la gira de conciertos que tenía planificada para 2020 y que ha sido trasladada a 2021, sin que haya muchas posibilidades reales de que estos conciertos se terminen finalmente celebrando.

En definitiva, con “Chromatica” Gaga da un giro inesperado y con cierto riesgo después de una etapa digamos más seria con “Joanne” y “A Star Is Born”. Giro que no podía ser mejor recibido, poniendo a la artista de nuevo en la primera línea del pop y aunque este disco se grabó antes de la pandemia del coronavirus, es el disco perfecto para disfrutar, bailar y olvidarse de estos duros tiempos en los que vivimos.

Texto: Alfredo Morales.
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sábado, 8 de agosto de 2020

Programa ABC "Beauty Stab" (Temporada 11/ Programa 9)

Finalmente conseguimos no cerrar la 11ª temporada en falso debido a los tiempos del Covid-19 que nos han tocado vivir. Con el levantamiento del estado de alarma, pudimos regresar el sábado 27 de junio de 2020 a grabar lo que fue el final de temporada; no se pudo emitir en directo como estaba previsto por problemas técnicos de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), situación bastante recurrente por desgracia.

Como si hubiéramos emitido en directo, de 16.00h a 17.00h estuvimos Mariano González (que por motivos prudenciales no se desplazó a los estudios de RUAH y retornó al teléfono para salvar su participación; comprueben en la foto que inmortaliza la sesión nuestro regreso a los "cutremontajes", si bien el presente es de los más comedidos que hemos perpetrado) y Víctor Prats hablando del 2º disco de estudio de ABC. Pusimos sobre la mesa nuestras opiniones de lo que tomó el relevo al sobresaliente debut "The Lexicon Of Love" y comentamos varios aspectos sobre este lp de los de Martin Fry.

Curiosamente hubo varias menciones en el programa a gente como el presentador Óscar Martínez, al Liverpool y Jürgen Klopp (con mención especial a su recién ganada Premier League -vean la camiseta que lucí durante el programa en la foto-) y a la mujer de Víctor Prats, al coincidir la fecha de este programa con su 16º aniversario como pareja.

Como en su momento de estreno la cosa se vio truncada, aquí más que nunca tiene sentido que les dejemos el enlace a su alojamiento en Ivoox y el reproductor insertado para que lo puedan escuchar: https://www.ivoox.com/dmr-11-9-audios-mp3_rf_54950040_1.html
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viernes, 3 de julio de 2020

DMR cierra por vacaciones 2020

Toca relajarnos durante un largo tiempo, tras el cual esperemos que las circunstancias generales sean más propicias para todos. Nuestra actividad, como viene siendo habitual desde hace muchos años, se ve interrumpida para disfrutar (de la forma que se pueda) del verano.

Solamente quedará un momento de publicación este verano para postear el podcast del último programa de la 11ª temporada de radio. Igualmente, de cuando en cuando publicaremos algo en nuestros perfiles de las redes sociales, pero muy de cuando en cuando, que no somos adictos a dichos medios.

Está previsto que regresemos con un nuevo artículo de revisión de disco el último viernes del mes de septiembre. De igual forma, nos gustaría iniciar nuestra 12ª temporada de radio el 2º sábado del mes de octubre. Ese es nuestro calendario previsto.

De momento, nos queda desearles un feliz verano, que sean prudentes, que hagan caso de las recomendaciones (no se las pasen por el forro, aunque sea por el prójimo) y que se cuiden mucho. Y todo ello acompañado de buena música, que siempre ayuda a llevar mejor las digestiones pesadas. Les dejamos como imagen este año la vista más preciosa que he visto en mi vida hasta el momento, que es la que se ve desde el mirador del monte Misen en la isla de Miyajima de Japón.
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jueves, 2 de julio de 2020

DMR finalizó su 11ª temporada en la radio

Se acabó la atípica temporada nº 11 de "DMR" en las ondas. Atípica por el parón inesperado que supuso la presente situación mundial por el Covid-19. Se ha concretado en la temporada más cortita de nuestra historia, apenas 9 programas, y que rematamos con mucho esfuerzo el pasado día 27 de junio de 2020 a las 16.00h, aunque dicho programa se vio truncado en su emisión por motivos técnicos; esperemos que suene en repetición mucho este verano en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), cuando recuperemos la emisión on-line y continuidad.

El parón inesperado truncó quizás alguna tentativa de entrevista que teníamos pensado llevar a cabo en primavera, con lo que en este sentido la temporada también ha sido la más sosa, siendo una de las pocas que en nuestra historia no ha tenido entrevista alguna (yo diría que todas las temporadas, incluso en la 1ª, al menos hemos tenido 1 entrevista realizada).

Haciendo balance de los 9 programas, podemos apreciar el dominio absoluto, sin proponérnoslo lo más mínimo, de la década de los 90 y llama poderosamente la atención del doblete en la misma temporada (y en programas consecutivos) de Everything But The Girl; si bien, hay que advertir del cambio de registro notable entre los 2 discos analizados.

A continuación les dejamos el listado de programas que hemos llevado a cabo (solamente nos queda por subir el último realizado, el cual tardaremos aún un tiempo en subirlo) y les remarcamos nuestra intención de retornar en octubre con lo que sería la 12ª temporada. Sin embargo, veremos cómo estamos todos en octubre y si la coyuntura lo permite. Cuídense, sean buenos y disfruten de la música.

Dmr 11-1: Chvrches - Love Is Dead (2018)
Dmr 11-2: HIM - Greatest Lovesongs Vol. 666 (1997)
Dmr 11-3: Everything But The Girl - Temperamental (1999)
Dmr 11-4: Everything But The Girl - Amplified Heart (1994)
Dmr 11-5: Travis - The Man Who (1999)
Dmr 11-6: El Último De La Fila - Astronomía Razonable (1993)
Dmr 11-7: Editors - In This Light And On This Evening (2009)
Dmr 11-8: Falco - Emotional (1986)
Dmr 11-9 (pendiente de subir a fecha 02/07/2020): ABC - Beauty Stab (1983)
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martes, 30 de junio de 2020

Programa Falco "Emotional" (Temporada 11/ Programa 8)

Su estreno oficial fue a fecha 29 de febrero de 2020 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Si bien, el programa fue grabado el sábado 15 de febrero de 2020 a las 14.15h en los mismos estudios, si bien no pudimos hacer su emisión o estreno extraoficial de soslayo debido a problemas técnico de la emisora.

Decidimos escoger el 4º lp de estudio de Falco para rendirle tributo merecido. Nos justamos Luis Felipe Novalvos, Mariano González y Víctor Prats para dicho propósito. Escuchamos varias todas las canciones del disco (4 en primer plano, el resto en 2º plano) y pudimos hablar sobre varios aspectos de la leyenda de Falco.

Si no lo escucharon en su momento, aquí les insertamos el reproductor con el podcast y también les dejamos enlace a Ivoox con su alojamiento por si se lo desean descargar y escuchar como quieran: https://www.ivoox.com/dmr-11-8-audios-mp3_rf_52780335_1.html
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domingo, 28 de junio de 2020

DMR cumple 12 años

En mitad de unas circunstancias más bien raras, por todo esto del Coronavirus o Covid-19, "DMR" cumplimos 12 años. Ha sido un año extraño, en el que hemos mantenido al menos el ritmo bisemanal de publicación de artículos de revisiones de discos tema a tema (respetando, eso sí, nuestros habituales parones por vacaciones de Navidad, Verano o Semana Santa) y nuestras ocasionales crónicas de conciertos (personalmente yo me despedí con Of Monsters And Men en Copenhague, ¿quién me lo iba a decir y más teniendo a Nick Cave & The Bad Seeds, Dua Lipa y otra vez a los OMAM en el horizonte?), pero en el que por la pandemia nuestra 11ª temporada de radio se vio interrumpida cuando menos los esperábamos.

Ha habido lugar a que estrenásemos nuestro apartado de videoblog, con el "Turismo DMR" y su primera entrega a los pies de la tumba del inolvidable Falco. Pero, claro, con esto que nos acontece, las circunstancias para viajes se han visto drásticamente modificadas y veremos cuándo tiene lugar la entrega #2.

Quiero agradecer en este artículo de balance a mis amigos y coredactores del blog, Mariano González y Alfredo Morales y también a mis colaboradores o tertulianos radiofónicos Luis F. Novalvos, José Antonio Sánchez y Óscar Cañas; sin todos ellos, esto tendría un valor notablemente menor.

Y en último lugar, pero no por ello menos importante, quiero agradecer a todo aquel que haya pasado por aquí en algún momento para leer algún artículo, escuchar alguno de nuestros programas e incluso dejar algún comentario; sin ustedes, esto tendría poquísimo sentido. Sigan acompañándonos y les esperamos en la conmemoración del "12+1", como diría el malogrado Ángel Nieto.
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viernes, 26 de junio de 2020

Temporada 11/ Programa 9: ABC y "Beauty Stab" (1983)

En estos tiempos extraños y difíciles, regresamos para no cerrar en falso la temporada. ¿Quién iba a decirnos que tras el programa dedicado a Falco y "Emotional", tardaríamos tanto en realizar un nuevo episodio de la 11ª temporada? A estas alturas del mes de junio, normalmente ya hemos finalizado la temporada de turno, pero no quería que nos marchásemos así.

Por ello, con ABC y su 2º disco de estudio, este sábado 27 de junio de 2020 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), realizaremos un último programa antes de, en principio (veremos cómo estamos entonces), regresar en octubre con la 12ª temporada.

Está previsto que sea un debate entre Mariano González y Víctor Prats, pero Mariano González, por prudencia razonable por la situación actual y sus circunstancias familiares, tendrá que tomar parte por teléfono, tal como hizo hace un tiempo en sus peores tiempos de limitación física. Esperemos que la línea telefónica funcione, ya que de lo contrario el programa retrocedería en el tiempo a las 3 primeras temporadas cuando la tónica habitual era que solamente yo comentase las obras propuestas.

Este trabajo del por entonces trío liderado por Martin Fry, no es un disco de tan relumbrón como el debut, e incluso considero que está por debajo en resultado al siguiente. Sin embargo, es un lp bastante aprovechable, con un buen puñado de canciones que nos harán pasar un buen rato este próximo sábado.

Les esperamos con ilusión. Sintonicen RUAH llegado el momento. Esperamos poco a poco ir recuperando nuestra vida previa, pero hay que ir con prudencia y creo que la forma en la que vamos a afrontar este epìsodio final de temporada, cumple con todos los requisitos de sensatez que exige la situación actual.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/695113247997754/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 19 de junio de 2020

Juan Perro - Mr. Hambre (2000)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Por veteranía, talento y relevancia, Santiago Auserón (o sea Juan Perro) debe ser considerado un auténtico tesoro musical nacional. No solo ha aportado composiciones y voz a varias de nuestras mejores canciones. Es un erudito, un estudioso de la música que nos redescubrió sones que estaban olvidados. Tras sus más de cuarenta años de carrera sigue teniendo hoy día una ponderación importante como vocalista de Radio Futura, pero ha sabido desempeñarse con dignidad y no vivir expectante de la nostalgia.

La herencia y el prestigio de Radio Futura siguen intactos hoy en día. Son cita obligada al hablar de la Movida, del rock en español y en el buceo en sonoridades latinas. Precisamente este último detalle ha sido uno de los motivos de prestigio de su carrera en solitario. A parte de por la plasmación en su música, por una esmerada labor de recuperación del son cubano. Recordemos la recopilación “Semilla del son” (1991), auspiciada por Santiago Auserón. El resultado, p. ej, fue que Compay Segundo comenzase a ser escuchado por estos lares.

Más allá de la interesante labor de erudición musical, antes de “Mr. Hambre” ya había editado dos discos. “Las raíces del viento” (1995) y “La huella sonora” (1997). Tampoco hay que olvidar la gira con Kiko Veneno en 1993. Obras y proyectos bien valorados, personales, y talentosos. “Mr. Hambre” prescinde en buena medida de la estilística latina y se compone a base de un pop rock de manual; bajo, guitarra y batería, algún piano y algún arreglo de cuerda. De algún modo no está lejos del ADN de Radio Futura (que en cualquier caso tenía un importante caudal latino) pero suena desde una perspectiva más autoral, más recogida e íntima. Es una obra de una sencillez relativa y engañosa, donde a medida que aumentan las escuchas se descubren detalles en principio inadvertidos. Lo mismo reggae, por ejemplo, que música árabe.

En lo personal, este disco me pilló en primero de carrera. Recuerdo que algunos vídeos como “Charla del pescado” o “Los diez mandamientos”, sonaban con cierta frecuencia en los programas musicales de hace veinte años. Pensándolo ahora, es vivificante pensar que Juan Perro y este disco alcanzaran repercusión. No muchos artistas sobreviven a la sombra de su banda madre, y no son raros los grupos de la Movida cuyos componentes, a veces sin mucha justicia, han pasado a un anonimato intrascendente. Y si bien Santiago Auserón, Juan Perro (recordemos que este nombre artístico proviene del disco de Radio Futura “La Canción de Juan Perro”), o como lo queramos llamar no aparece ya entre lo más escuchado, es una figura respetadísima, de gran prestigio y con una base fiel. Además, rara vez ha dejado de trabajar, con el mérito añadido de hacer lo que quiera y en el momento que quiera. En cualquier caso, un ilustre roquero, un erudito musical (se doctoró en filosofía con una tesis sobre la música en los fundamentos del logos) y una figura absolutamente recomendable. Para el disco contó con esta banda: John Parsons en las guitarras, Ciro Flogiatta en el órgano Hammond, José María Cortina en el piano, Paco Bastante en el bajo, y Moisés Porro y Pedro Barceló en percusiones y batería.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “El Joraique”: Comenzamos el disco con una letra insólita, que versa sobre las andanzas de El Joraique (Alonso Aguilar), un famoso bandolero y pirata morisco del siglo XVI. La canción es un pop rock bastante clásico, aderezado con retazos de música árabe. La factura de la canción es elegante y matizada por un leve exotismo. Todo ello se fundamenta en los arreglos de cuerda de sabor oriental. Si bien no tiene mucho sentido de la épica, la voz de Santiago Auserón sí parece evocar a un contador de historias deseoso de que conozcamos la historia de este personaje. Curioso e interesante comienzo.

2. “Llévame al río”: Rock sencillo, casi primigenio y con sabor a años 50. Ritmo directo, al trote ligero, que sostiene una melodía radiante y luminosa. Tiene un toque ingenuo aumentado por una de esas letras que ya lucían Radio Futura sobre la cotidianidad del entorno rural (“El tonto Simón”, “El canto del gallo”…) No obstante, se aleja de la negritud de estas canciones para abrazar un terreno más amable. Casi travieso.

3. “Yo te cito”: Más oscura es esta canción con su atmósfera nocturna, de cariz misterioso. Las guitarras son más ásperas y con unos apropiados efectos de eco. Coherentemente la voz de Santiago Auserón suena más apagada mientras recita una críptica letra que aumenta la sensación de enigma. Podría hablar de la desazón ante el destino. Es interesante el punteo y cambio de ritmo intermedio, uno de los momentos más roqueros del disco. Buena canción, que haciendo una extraña comparación me recuerda a “Drive” de R.E.M., aunque de forma menos barroca. De momento llevamos tres canciones que sin ir por vericuetos raros, suenan distintas entre sí.

4. “La candela: El principio es engañoso. Los primeros segundos son para una solemne melodía de piano, dando paso a una luminosa y exquisitamente pegadiza canción. Es una composición de orfebre, donde todo está meticulosamente en su sitio. Todo un ejemplo pop rock de acuerdo con los cánones, con algún parentesco lejano con el jazz aquí y allá. Además es optimista desde la misma letra.

5. "Charla del pescado": La canción más radiada y reconocible del disco. Nuevo ejercicio de pop rock plenamente disfrutable y altamente melódico. La melodía es juguetona y pegadiza, adornada por unos acordes de guitarras flirteando con el funk y a ratos con el reggae. Razonable su elección como single, tiene un vídeo sencillo en el que aparece Santiago Auserón arropado por la banda.
6. “Te convierto en canción”: De nuevo clasicismo musical por todos los poros. Los acordes de guitarra de las estrofas son ensoñadores y algo naif. La melodía vocal de Santiago Auserón por el contrario es más pizpireta e irónica, sin perder la ternura. Canción encantadora; puro espíritu de pop clásico.

7. “El carro”: Golpe de timón musical. Ahora las texturas son mucho más sobrias, algo oscuras incluso. Hay también una atmósfera algo irreal y recogida. A ello también ayuda una letra de una particular simbología, acaso algo críptica y portadora de nuevo de la lírica rural de la que a veces hace gala el artista aragonés. Curiosa

8. “Esta tierra no tiene corazón”: Otra pequeña gran curiosidad. Se trata de una canción a ritmo de reggae que musicalmente parece despreocupada y medianamente alegre. La oscuridad se filtra a través de una sombría letra rebosante de pesimismo. Las imágenes no son muy obvias pero podría hablar del sempiterno sentimiento cainita de nosotros los españoles. Se nos presenta “un país que siempre estuvo en guerra” y en el que los niños “aprendieron a contar en lunáticos juegos con los huesos de los muertos”. Interesante.

9. “El hormigueo”: Afloran más guitarras y recuperamos un tono más roquero, con unos acordes eléctricos subrayando el final de cada estrofa. La melodía es accesible pero algo excéntrica. Todo acorde con la paranoica letra en la que se describen una serie de situaciones que provocan el miedo del, digamos, narrador. Curiosamente el estribillo es el más sencillo de todo el disco, pero tiene algo de amenazante. Como dice la letra: “Se ha metido la locura por el ojo de la cerradura”. Para mayor satisfacción la canción se cierra con unos arreglos de cuerda cortesía de la sección correspondiente de la Filarmónica Ciudad de Praga.

10. “Los diez mandamientos” “Mr. Hambre” se cierra con una nota alta. Esta canción fue segundo single y es posiblemente la canción más vivaz, roquera e irónica del disco. El “Toc, toc ¿quièn es?” se acaba quedando grabado a fuego. La estructura de la canción se compone de dos estrofas que van desgranando un peculiar decálogo que, socarronamente, podría describir la situación de una familia más o menos disfuncional. Son auténticos ripios, casi humorísticos aunque algo cáusticos, con más intención de lo que parece. La canción es insanamente pegadiza, tiene algún arranque eléctrico y es un estupendo cierre de obra.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
“Mr Hambre” es un disco de apariencia sencilla que guarda dentro de sí un muestrario de pequeños y distintivos detalles. Lo mismo te encuentras un reggae, matices andalusíes o elegantes arreglos de cuerda. Por otro lado, es un disco que de su concreción hace una virtud y consigue que las escuchas se hagan realmente ligeras. Por añadidura, cada acorde parece estar justamente en su sitio, alcanzando (por decirlo de algún modo) el arte a través de la artesanía. Los fans antiguos, de la época de Radio Futura, apreciarán y seguramente ya conocerán este disco. Los neófitos en escuchar a Santiago Auserón en cualquiera de sus proyectos encontrarán una piedra de toque tan interesante como accesible.

Y proyectos ha tenido unos cuantos. Recordemos por ejemplo Las Malas Lenguas, junto a su hermano Luis, que nos dejaron un puñado de versiones de rock clásico. Todavía trabajando hoy en día, ojalá tarde mucho en llegar la jubilación de Santiago Auserón.

Texto: Mariano González.
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viernes, 5 de junio de 2020

Walk The Moon - Walk The Moon (2012)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tenía pendiente meterme a analizar algún disco de una banda que dentro del pop-rock actual me parece cuanto menos interesante para ver algo de calidad y estilo en el sector más fresco y desenfadado de la música. El cuarteto estadounidense (de Ohio) Walk The Moon ya me entra por el simple motivo de que su nombre parte del homenaje a The Police y a su conocida canción “Walking on the moon”.

No voy a esconderles el hecho de que conocí a la banda gracias a su masivo hit “Shut up and dance”, perteneciente a su 2º lp (o 3º, según se mire; personalmente yo es que veo al protagonista de hoy y al previo “I Want! I Want!” como una misma unidad concebida en edición y reedición), y que tras unas escuchas aleatorias en Hit TV, quedé prendado por la misma. Sin embargo, cuando esto de que un grupo y una canción te llamen la atención le sucede a uno, es sano el rascar un poquito más en la banda de marras porque a veces te encuentras más material de calidad y puede que esa formación pase a tomar parte de tus gustos. Y así me sucedió.

El grupo comenzó en 2010 con Nicholas Petricca a la cabeza, como cantante y principal compositor. Considero al sr. Petricca a un tío con un gran sentido del ritmo y la melodía a la hora de componer, ya lo apunto de entrada.

La banda, tras varios cambios de componentes, se afianzó en 2011 con Eli Maiman a la guitarra, Kevin Ray al bajo y Sean Waugaman en la batería. Todos ellos acompañando a Nick Petricca. Ya con el cuarteto estabilizado, se dio lugar a la edición del disco que hoy nos ocupa, que no deja de ser una reedición revisada en parte en su track list (temas que lo componen y su orden) del primer disco del grupo que salió en 2010, el “I Want! I Want!”. Muchos temas son comunes, pero se añaden otros y se suprimen otros tantos y se permuta el orden.

El resultado es un disco tremendamente fresco, que levanta el ánimo y permite sacar unos 3 cuartos de hora de diversión y buena música, lleno de piezas pop muy válidas. Pues venga, vamos a ver qué tenemos entre manos. Les aseguro que escuchando el disco se lo pasarán bien.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Quesadilla”: El disco arranca bien, con una canción bullanguera de curioso título. “Quesadilla” se acelera en puente y estribillo, con una melodía de fantasía muy luminosa. Dispuso de un videoclip de bajo presupuesto (hay varios del disco dentro de lo que el grupo vino a llamar “Presents 7in7”), en el que en el patio de una vivienda hacen el chorra, dando protagonismo a una piñata de un torito multicolor. Un inicio animado, rítmico, que nos da buenas pistas de los territorios sonoros por los que se va a mover el disco.

2. “Lisa baby”: Sin embargo, no piensen que el lp va a ser todo pop acelerado y de luces. No. Un ejemplo lo muestran los de Ohio en el 2º corte del disco con “Lisa baby”. Esta canción tiene un sonido más oscuro y rugoso, casi más cercano al indie pop que al power pop en el que a priori podemos incluir a Walk The Moon. Canción de perfil bajo, que quizás en las primeras escuchas hace que nos quedemos confundidos, pero que fácilmente podemos apreciar con el paso del tiempo. No todo ha de ser diversión y frenesí.

3. “Next in line”: Por si alguno no se ha encontrado cómodo con “Lisa baby”, gracias a “Next in line” volvemos a la senda sonora principal del disco. Esta canción a ratos o por épocas ha sido de mis favoritas de la obra. Tiene un cierto toque épico en su animada melodía que brilla sobre todo en el estribillo. Es de las piezas que contó con otro de esos vídeos del “Presents 7in7” en el que el grupo aparecen tocando en un banco sentados los 4, activándose de cuando en cuando cada uno de ellos.

4. “Anna Sun”: Tras un buen arranque de lp, Walk The Moon culminan la apertura con uno de los tótems del álbum (por no decir el tótem absoluto). “Anna Sun” es una canción pop perfecta. El estribillo no puede ser más acertado, pero es que el ritmo vertiginoso va desde el primer verso hasta el final. Solamente es eclipsada en la historia de la banda hasta el momento por “Shut up and dance”. En el videoclip es donde vemos el racord entre el momento en que se reeditó este disco con respecto a “I Want! I Want!”, ya que vemos a un Petricca muy joven y con pelo más largo de lo habitual. Por cierto, el videoclip tiene un plano secuencia dentro de una casa que no tiene desperdicio. Luego, tras un baile coreografiado, se termina en una batalla campal, colorida y festiva en el campo. Siempre ayuda ver el vídeo y escuchar la canción; he perdido la cuenta de las veces que lo habré hecho.

5. “Tightrope”: También fue single, con 2 videoclips, uno de bajo (en una habitación de hotel liándola pepina) y otro de algo más alto presupuesto (con recreaciones de safaris en estudio y con tremendo nerviosismo insuflado por todo lo que incluye). “Tightrope” de hecho puede que fuera la canción con la que en su momento la presente edición se buscase que sumara más adeptos. Es quizás la pieza más frenética del disco (que ya es decir), que incluye buenos riffs de guitarra y melodías insanas de teclado que suponen una potente dosis de adrenalina. Muy disfrutable y levantadora de ánimos.

6. “Jenny”: Del desenfreno de “Tightrope” pasamos ahora a “Jenny”, que si bien tampoco es que baje mucho en ritmo, sí que ofrece una melodía más sesuda o seria. Ofrece cierto nerviosismo o intriga en su sonido, que apuntala su correspondiente vídeo del “Presents 7in7” en el que los componentes del grupo van siendo secuestrados.
7. “Shiver shiver”: Llegamos a “Shiver shiver”, que nos sumerge en un medio tiempo de pop desenfadado y resuelto. Baja el ritmo acelerado que llevamos desde hace unas cuantas pistas. El videoclip tiene sorpresa: más allá del invitado que baila con mucho flow, el clip termina con una fiesta en mitad de ese parking a la que sorprendentemente se suman ni más ni menos que los Of Monsters And Men. Dos de mis bandas actuales juntas, ¿qué más puedo pedir?

8. “Lions”: Este interludio es de los casos que diría Alfredo Morales que es un ejemplo de echarle morrazo. “Lions” es más bien la intro de lo que podría haber sido y no fue. Un in crescendo de intensidad, que al final se desinfla. 35 segundos para dar paso a la pieza más ajena al conjunto del álbum.

9. “Iscariot”: Momento de reflexión con la lenta “Iscariot”. Resulta curioso que un buen amigo mío, Sergio Calero, que también gusta de la banda, destacó esta pieza como su favorita o al menos de sus favoritas del disco. Y la verdad es que su trabajo como ítem alejado del sonido predominante del álbum le viene bien. Su estribillo es bastante pertinaz, mientras que Nick desfila por la terminal de un aeropuerto (otro de los vídeos del “Presents 7in7”); el vídeoclip le pega realmente.

10. “Fixin'”: Después del capítulo pausado de la obra, retomamos algo de ritmo gracias a “Fixin'”, que no deja de ser otra agradable pieza pop, que si bien tampoco es de los momentos que más vértigo ofrecen del disco, no le hace falta. Moviéndose en algunos cambios de ritmo, “Fixin” resulta un más que disfrutable momento para ir cerrando la escucha del lp.

11. “I can lift a car”: El disco termina con una cancíón que está dentro del sonido medio del lp. “I can lift a car” es una composición que cierra el círculo que abrió “Quesadilla”. Es curioso que empieza con unas estrofas casi reflexivas, pero que sin embargo rompe con un estribillo bastante contundente (que no en vano incluye el título de la canción). Correcta forma de acabar un álbum por lo general bastante divertido y animoso. El vídeo que tiene es una fiestecilla en la piscina de la que creo que será la casa unifamiliar del vídeoclip de “Quesadilla”, con bailes y zambullidas.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Después de este disco, Walk The Moon siguieron creciendo. Con el siguiente trabajo “Talking Is Hard” y el pelotazo como single de “Shut up and dance” terminaron de llamar la atención a nivel internacional. Pasaron por Madrid en diciembre de 2015, pero lamentablemente me cogió un poco antes de que empezaran a gustarme.

Tras este disco, lo último hasta la fecha fue “What If Nothing” en 2017. He de confesar que no me enteré del lanzamiento de este disco hasta el año pasado, con lo que sacarán en conclusión que tampoco fue un trabajo que ofreciese una gloria mayor que la previa a la banda. También he de reconocer que más allá de alguno de sus singles, no he accedido al contenido total del álbum, con lo cual no les puedo valorar en su conjunto. No obstante, lo poco que he escuchado merece la pena. Por ejemplo, “Tiger teeth” es una canción más que notable y “One foot” es un single muy efectivo; probablemente lo que le falte a este disco es un “Shut up and dance” o en su defecto un “Anna Sun”, ya que la citada “One foot” o “Kamikaze”, aunque están muy bien, no llegan al nivelazo de gancho de las predecesoras.

Para ir poniendo el cierre al post, diré que con este peculiar 2º disco de estudio (lo de peculiar es por incluir varios temas de “I Want! I Want!”) el grupo fue despegando ya decididamente. Es un lp muy disfrutable, que (repito, lo sé) levanta el ánimo de forma innegable, pero que también ofrece piezas de distinto perfil (las justas y necesarias), para no ofrecer una sobredosis de ritmo y vértigo.

Personalmente tengo muchas ganas de ver cuál será el siguiente disco de la banda. Creo que Nicholas Petricca todavía tiene la posibilidad de regalarnos muy buenas canciones pop y algún pelotazo que quizás les dé un mayor nombre para las masas; no creo que sea una banda que esté en caída. Ya si de paso, cuando se recupere la normalidad tras el presente jaleo del Covid-19, no se me pasa la próxima vez que caigan por Madrid, tengo ganas de verles en directo; espero que esa próxima vez sea también en el Teatro Barceló, un lugar estupendo para conciertos y que fue donde recalaron en 2015.

Hasta entonces, cuando haya nuevo disco y futuros conciertos, tienen suficiente material de la banda para descubrir a un buen grupo pop; considero que este es el primer paso que han de dar, y por ello he propuesto este álbum, de colorida portada (le viene al pelo) en el presente artículo. Que ustedes le saquen provecho.
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viernes, 22 de mayo de 2020

Austra - Hirudin (2020)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Llevo siguiendo a Austra desde sus orígenes allá por 2011, cuando salió ese magnífico álbum de pop electrónico con tintes góticos que fue “Feel It Break” y empezaron a hacerse conocidos con singles como “Lose it” o “Beat and the pulse”. Ofrecían un sonido novedoso que mezclaba la electrónica, el pop y la inconfundible voz operística de Katie Stelmanis líder y alma del grupo al que se unía la labor de Maya Postepski y Dorian Wolf.

Durante esa primera etapa se les unieron Ryan Wonsiak y las hermanas Romy y Sari Lightman para los directos, lo que desembocó en que se convirtieran en sexteto para el segundo álbum “Olympia” (2013), donde no defraudaron con un sonido más compacto de banda ampliando su público. Fue justamente este disco con el que empezaron a venir a España y, más importante aún, fue con el que me despedí de los coloquios radiofónicos (hace ya más de cuatro años) y por tanto, le tengo un cariño especial.

Tras el interesante y bastante experimental ep “Habitat” lanzado en 2014, empiezan a preparar un tercer álbum “Future Politics” que termina publicándose en 2017, ahora ya con la formación de cuarteto, ya que las hermanas Lightman abandonaron el grupo tras “Olympia” para centrarse en su proyecto personal Tasseomancy.

Future Politics” es un excelente trabajo donde la electrónica tiene aun más protagonismo y brilla como nunca en temas como “Utopia” o la canción que da título al álbum lanzando un mensaje entre esperanzador y subversivo. El álbum se presentaría con una extensa gira en la que empezarían los problemas ya que tras la primera parte de la misma Maya Postepski, mano de derecha de Stelmanis, abandona el proyecto decepcionada por la dirección que estaba tomando y las relaciones personales en la banda. Fue sustituida a toda prisa por Ela Minus para cumplir con los compromisos.

Postepski volveria a colaborar con Robert Alfons en Tr/st, grupo que ella y Alfons fundaron en 2010 y del que Maya se desligó tres años después para centrarse en Austra. También activaría su proyecto personal Princess Century afincándose en Bruselas.

Mientras tanto Katie decide dar un giro radical al grupo prescindiendo del resto de colaboradores para empezar de cero y en solitario, aunque manteniendo la marca Austra. Así empieza a gestarse este esperado “Hirudin”, extraño nombre que hace referencia a un péptido que las sanguijuelas segregan en nuestro cuerpo cuando chupan la sangre y que se usa para fines medicinales; una metáfora sobre lo tóxicas que pueden ser algunas relaciones que te destruyen, pero a la vez son como una droga. Ese es el tema alrededor del cual gira este disco, el cual procedemos a analizar.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Anywayz”: El álbum comienza con el single más claro y que más reminiscencias tiene de la etapa anterior. Podría formar parte perfectamente de cualquiera de los tres álbumes anteriores del grupo. Estamos ante una exuberante pieza de electro pop que alterna pasajes más luminosos, sobre todo en el estribillo, con otros más oscuros donde la voz melodramática de Katie brilla absolutamente en una de sus mejores interpretaciones. “Anywayz”, con su letra triste pero a la vez realista, nos sumerge en el monotema del disco: las rupturas y las relaciones tóxicas de todo tipo. Katie se lamenta en la canción de la ruptura con su pareja, pero al mismo tiempo reconoce que el mundo seguirá girando “the flowers come up anways /the mountains rise up anyways”. Sin duda la mejor canción del disco con diferencia, que vino acompañada de un excelente vídeo donde vemos a Katie encerrada en una casa de la que no puede salir, siendo avasallada por los recuerdos que no la dejan descansar. Aunque como bien expresó la propia Katie en una entrevista, ahora el vídeo tiene otra lectura: la del confinamiento por el coronavirus, puesto que el clip podría expresar perfectamente la angustia de estar encerrado en un sitio y no poder salir.

2. “All I wanted”: Se contrapone a la grandiosidad del primer tema con una instrumentación minimalista de teclados algo fantasiosa con algún toque de guitarra. Katie canta mejor que nunca; a veces su voz nos medio susurra eso de “all i wanted was your love” en una agridulce canción donde se mezclan el espíritu de superación después de una ruptura y la resignación. Es de los momentos más bonitos del disco. Si Katie de alguna forma buscaba que este disco sirviera de bálsamo para la gente que ha pasado por rupturas traumáticas, con este tema lo consigue. Una pequeña joya en el catálogo de Austra.

3. “How did you know?”: Otra canción bastante desnuda de efectismo. Parece esas actuaciones que hacía Katie al principio de su carrera sola con el piano, aunque poco a poco el ambiente se va enrareciendo apareciendo una contundente percusión y una interpretación mucho más grave con un cierto sentimiento de urgencia. Finalmente es todo un acierto que consigue conectar ese punto vulnerable de Katie con el oyente. En definitiva, un trío de canciones para empezar el álbum de lo mejor que ha hecho Austra.

4. “Your family”: Con una instrumentación mínima de sintetizador, es uno de los temas del álbum en el que podemos disfrutar de los diferentes registros de voz de Katie, que suena cristalina y poderosa. El tema de la canción son las recurrentes preguntas de la familia sobre la persona que has o te ha dejado. Es una pena, porque finalmente no termina de rematar bien el tema y se queda en una especie de introducción de la siguiente pista.

5. “Risk it”: Fue el primer single de adelanto y sorprendió bastante por el tratamiento de la voz que dejó a algunos fans (yo incluido) un poco desorientados. El tema posee los ganchos necesarios para mantenernos atentos durante los cuatro minutos de la misma, como esos sonidos fríos y metálicos que consiguen formar parte de la melodía o una base house bastante lograda. Con ese peculiar tratamiento de la voz, por lo visto se buscaba experimentar con la misma y a la vez añadir un ambiente de desesperación. A mí no me termina de convencer el experimento y hubiese preferido la voz normal de Katie; llámenme conservador. Eso no quita que aparte de ese detalle, “Risk it” sea un tema muy válido que no desentona con sus singles más celebres y que consigue trasladarnos esa sensación de estar una relación condenada al fracaso, pero de la que no podemos salir por cobardía. El single vino acompañado de un interesante vídeo, donde vemos a una pareja de chicas viviendo esta incómoda historia de no saber qué hacer con su relación. Una de ellas decide explorar la noche acabando en un local lésbico donde Katie interpreta el tema.

6. “Interlude I”: Es una pequeña pieza donde se oye un simple sonido de cuerdas que únicamente sirve como introducción del siguiente tema. No tiene mucho sentido que se le considere una canción.
7. “It’s amazing”: Un tema bastante orgánico alejado del electro pop del grupo, donde Katie acompañada de su piano, se nos muestra inestable ante una nueva relación. Alternan estrofas que transmiten cierto sosiego con un estribillo más enérgico donde se desatan todas las dudas. A destacar el magnífico puente, donde la contundente percusión y la voz de Katie se combinan creando uno de los momentos más interesantes del álbum.

8. “Mountain baby”: Otro de los temas que adelantó antes de entregar el álbum y no puede dejar a nadie indiferente. Incluye solo teclado y percusión bastante repetitivos y la colaboración de Cecile Believe, que le da un empuje al estribillo, aunque lo que se nos quedara más en la cabeza es ese curioso coro infantil. Por lo visto, es el coro del colegio Wilkinson de Toronto donde la madre de Katie es profesora. Esta canción es una especie de resumen de las etapas por las que se pasa después de una ruptura, el miedo a lo desconocido, los recuerdos, las ansias de superar el momento, etc. El tema sería ciertamente agradable si le quitaran ese coro: lo siento, no soporto los coros de niños. Bueno no soporto a los niños.

9. “I am not waiting”: Junto con “Anywayz” quizás sea el tema que enlace más con trabajos anteriores. Tiene un toque a la etapa “Feel It break”, con una ornamentación que tira hacia lo gótico y unos estimulantes sintetizadores que terminan por crear un tema bastante bailable desde el primer segundo con un cierto toque hipnótico. Candidato perfecto para ser pasto de remixes. En realidad es un tema donde hay un cierto dramatismo decepcionante al ver que la otra persona no vive la relación de la misma manera que tú. Sin duda, una candidata absoluta a single. No me explico a qué está esperando Katie. Es una canción consistente y bastante accesible que merece no quedar sepultada en el tracklist del disco.

10. “Interlude II”: Al igual que el primer interludio, es una pequeña pieza que dura segundos y que incluye algunos sonidos de instrumentos de viento que da un pequeño toque cinematográfico. Nada importante que reseñar, simplemente introduce el tema final.

11. “Messiah”: Katie se despide con todo un alegato a no ejercer como mesías de nadie, a no ser idealizada, cosa que pasa a menudo en las parejas. Con un piano omnipresente durante toda la canción, esta es enriquecida por una excelente percusión cortesía de Kieran Adams y unos coros con sabor operísticos, que le dan más profundidad al corte, el cual carece de estribillo. Así con este tema, que busca dejar un final en positivo, acaba “Hirudin”. Un bonito final.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Sin duda “Hirudin” marca un antes y un después en la carrera de Austra; es decir, de Katie Stelmanis, pues estamos claramente ante un disco en solitario de Katie en contraposición con los tres anteriores. Es, sin duda, un nuevo comienzo, mucho mas orgánico, desprovisto de mucha de la electrónica de la anterior etapa y que puede recordar en algunos temas a ese “Join Us” que Katie lanzó en solitario en 2008 y que pasó absolutamente desapercibido.

“Hirudin” es sin duda un buen disco en su conjunto, aunque en mi opinión no esté a la altura de los tres álbumes anteriores. Prescindir de toda la banda, y sobre todo del toque electrónico e imaginativo que le daba Maya Postepski al producto final, no ha debido de ser fácil. Ciertamente falta ese toque Postepski en el álbum. Aunque Katie ha decidido hacer algo completamente diferente y no intentar emular ese sonido, lo cual la honra.

El álbum tiene momentos increíbles que demuestran la versatilidad de nuestra protagonista, con esa voz inconfundible que la hace pertenecer a ese club de mujeres con voces tan reconocibles que solo necesitas dos segundos para saber que son ellas como Florence Welch, Zola Jesus o Christine and the Queens.

En el plano negativo, hay que decir que Katie le echa bastante morro al incluir nada menos que dos interludios que no aportan nada como temas del tracklist y otro tema “Your family”, que se podría considerar también un interludio; aparte del tema con los niños, pero esto es ya una cosa personal.

En definitiva, un álbum bastante disfrutable que abre una nueva etapa. Desgraciadamente, la crisis del coronavirus ha visto las posibilidades de promoción del disco totalmente frustradas por el momento. Hay que decir que Katie decidió no posponer la salida del disco como han hecho muchos artistas y eso la honra.

El álbum salió el pasado 1 de mayo en plena crisis y con toda la gira cancelada hasta por lo menos el próximo invierno. Una gira que ya tenía una parada en el festival Tomavistas de Madrid y que suponemos hubiese sido continuada por conciertos puntuales en diferentes capitales españolas, ya que en nuestro país gozan de un público fiel. La verdad que es toda una pena pues tenía muchas ganas de escuchar estas canciones en directo y ver cómo está configurada la nueva banda que utilizaría Katie en directo. Esperemos que toda esta catástrofe pase lo antes posible y pronto podamos disfrutar de Austra.

Texto: Alfredo Morales.
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viernes, 8 de mayo de 2020

Scissor Sisters - Scissor Sisters (2004)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Ahora que estamos en una época donde el tiempo se ha detenido y nos confinamos, todavía un poco desorientados, no es mal pasatiempo darse a la nostalgia. La idea de escribir sobre el debut de Scissor Sisters me vino de repente y también me vino además la evocación de cuando los conocí. El resultante fue ensimismarme en 2004. Vayamos por partes. Al grupo lo conocí en el mítico programa “Plásticos Y Decibelios” dirigido por Julián Ruiz. No recuerdo si finalmente el célebre periodista musical lo proclamó disco del año, pero junto con “Hopes And Fears” de Keane juraría que fue el más radiado.

De aquel año, y de aquel programa recuerdo la recalcitrante y agradable manía de Julián Ruiz de prestar atención a ciertas canciones. Una de ellas fue “Nothing wrong with you” de los Finn Brothers, otra “Flawless” de George Michael, “Everybody’s changing” de Keane… Tampoco es mala la frase de Julián Ruiz sobre una banda de Las Vegas, The Killers, que “no comprendía por qué no sonaban tanto como The Strokes” (las vueltas que da la vida). Por su parte bandas que ya tenían un carrera casi legendaria, añadieron a su discografía obras de no mucho fuste y que están lejos de sus mejores creaciones: hablo de U2, R.E.M. y The Cure, sobre todo.

Pero vamos a lo que vamos. ¿Qué nos ofrecieron Scissor Sisters en su debut? La infravalorada pretensión de divertir. Partiendo de unas coordenadas a caballo entre el pop, el glam, el dance y la electrónica demostraron dominar los registros más lúdicos y hedonistas. No debemos caer en el error de creer por ello que las canciones están mal hechas, compuestas con desidia o que adolecen de talento y consistencia melódica. Lo que sí demuestran es facilidad para el estribillo y la luminosidad pop fuera de toda duda.

En este, su primer disco, salvo por un par de detalles posee una consistencia a prueba de bombas. A la banda en general quizá le haya perjudicado la imagen un tanto petarda que proyectan, en el sentido de que el público más adusto puede que los encuentre algo chillones y horteras. La banda, es de suponer, construye su imagen a su gusto y también como elemento identitario. A nadie se le escapa que Scissor Sister es una banda relacionada con el mundo LGTBI, por temática, imagen y cuestiones personales. El mismo nombre de la banda hace referencia al lesbianismo.

El caso es que el homónimo debut tuvo un gran éxito, particularmente en Reino Unido y Europa en general. A pesar de ser neoyorquinos, siempre han tenido más predicamento en el Viejo Continente que en EE.UU. La actitud pacata de ciertos agentes comerciales de EE.UU como el Wallmart, que prohibió que se vendiera el disco en sus tiendas, tampoco ayudó. En cualquier caso canciones como “Laura”, “Confortably numb”, o “Take your mama out” sonaron con fuerza en muchas plazas europeas.

La formación para su debut es clásica: Jake Shears (cuyo verdadero nombre es Jason Sellards) es la voz y el entusiasta maestro de ceremonias del grupo; Babydaddy (cuyo verdadero nombre es Scott Hoffman) es el músico versátil que toca teclados, bajo y guitarra; Ana Matronic (llamada realmente Ana Lynch) se ocupa de algunas voces y percusiones; Delmarquis (Derek Gruen) es el guitarra principal y Paddy Boom (de nombre Dereck Gruen) es el batería. Éste último abandonó la formación en 2008 y fue sustituido por Randy Real (Randy Schrager). El grupo se lleva dando un descanso desde 2012, pero al parecer no están disueltos. Recuerden que los Scissor Sisters, cuando están en forma, son un acicate para la diversión y el lado luminoso de la vida. Queda prescrito para cuando lo necesiten.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Laura”: Se trata de un buen muestreo de lo que nos espera. Pop alegre, algo crápula, pero de sólida construcción Tiene pequeños detalles como el irresistible piano inicial, las guitarras con efectos wah wah que se oyen eventualmente y la irresistible pista vocal de Jake Shears. Fue su primer single, siendo lanzado a finales de 2003, unos meses antes que el disco. Un pequeño clásico de la banda.

2. “Take your mama”: Otra vez un pop auténticamente reluciente, aunque esta vez con un corte más clásico, algo más calmado pero igualmente risueño. Se añade, además, una pizca de rock. Es casi imposible no tararear la canción mientras se escucha. Tiene un saborcillo añejo, de años 70, que es un encanto añadido. También empiezan a verse algunos recursos de la banda, como el falsete de Jake Shears. También fue single, obteniendo un razonable éxito en Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. La letra hablaría de la aceptación de la condición sexual en ambientes conservadores.

3. “Confortably numb”: Rara vez una canción me ha provocado sensaciones tan dispares en una primera escucha. Es una versión del famoso tema de Pink Floyd. Era oír el falsete radical de Shears, el tono techno discotequero y pensar que era como una mofa. Casi una parodia. Luego me lo tomé más o menos de buenas y comencé a echarme unas risas. El paso final fue acatarla como un buen número de baile donde los Scissor Sister se meten de lleno en el dance. Teniendo en cuenta que el original proviene de una melancolía épica y oscura, hace falta tenerlos muy bien puestos para hacer esta cabriola estilística. Hoy la escucho con simpatía.

4. “Mary”: Drástico viraje emocional. El cuarto corte del disco hace parada y fonda en una sentida y elegante balada. El protagonismo recae en la voz Jake Shears y en piano. Ahí algo del espíritu de Elton John, salvando las distancias. El final de la canción se va haciendo cada vez más emotivo. La canción está dedicada a Mary Henlon, la mejor amiga de Jake y que moriría en 2006 de una aneurisma cerebral. Fue single de alguna repercusión en Reino Unido e Irlanda.

5. “Lovers in the backseat: Canción hedonista y juguetona que aún así tiene una intro misteriosa a base de teclados oscilantes. Las estrofas parecen un poco mareadas, pero el estribillo es de altísima calidad; de los mejores del disco. Volvemos, por lo tanto, al pop pero de una manera menos bullanguera que en los compases iniciales del disco, habiendo cierto espacio para la atmósfera.

6. “Tits on the radio”: A bailar todo el mundo. Y al son de un estilo muy tributario de la música disco. La novedad está en que la mayor parte de la canción la canta Ana Matronic. Y lo hace de una manera robótica, casi hablando. En el estribillo aparece la voz de Jake Shears, que con solo una frase casi cambia de rumbo la canción. Aunque el elemento fundamental para que todo resulte divertido es la dupla formada por la sección rítmica; bajo y batería son esenciales para dar el toque definitivol. Bailable, curiosa y kitsch.

7. “Filthy/gorgeous”: La canción más petarda del disco. Comienza con una electrónica galopante, se acompaña falsetes extremos y alguna guitarra glam. Bases machaconas y una búsqueda del sentido de la diversión pueden ayudarnos a digerir mejor este tema. Se pasa un poco en el fiesteo, pero una mirada desprejuiciada nos puede ser útil. Fue el último single del disco, lanzado en Enero de 2005, y fue el de mayor éxito en el Reino Unido. Su buena acogida fue mayor en los clubes de ambiente gay.
8. “Music is the victim”: Más orgánica es esta canción que incluso tiene un poco de deje a lo T.Rex. No se olvida del baile y mediante un elevado sentido del ritmo los Scissor Sisters nos transportan a una canción frenética. Ligera y divertida, pero también cercana a la intrascendencia. Se oye fácil y se olvida pronto.

9. “Better luck”: Otra ración de pop divertido y altamente melódico, de nuevo basado en una reluciente pista vocal y los toques justos de instrumentación. Más brillante, si cabe, en las estrofas, se trata de una de esas canciones aparentemente intrascendentes pero que resultan realmente agradecidas.

10. “It can’t come quickly enough”: Una de mis favoritas del disco y también una de las más solemnes. La primera vez que la escuché se me vinieron a la cabeza los Pet Shop Boys. Los Scissor Sisters usan unas bases electrónicas pertinaces, elegantes e hipnóticas. Prueba de manera contundente que el grupo puede atreverse con estados de ánimo de estimable diversidad.

11. “Return to Oz”: Y aquí tenemos otra sorpresa. La canción comienza como una pieza folk casi en la onda de Simon & Garfunkel, se va transmutando en un pop melancólico y acaba siendo una épica bombástica con profusión de arreglos y un emotivo punteo de guitarra. Inusitadamente seria, los Scissor Sisters se desenvuelven bien también en estas lides. Se nota que querían cerrar el tracklist regular de una forma tajante y grandilocuente. Afortunadamente salen con bien de la tentativa.

12. “A message from Miss Matronic”: Los tres últimos cortes que vamos a comentar son bonus tracks de la edición de Reino Unido. La razón es que los tengo tan incorporados a las escuchas del disco, sin solución de continuidad, que para mí son casi parte normal del tracklist. De momento comenzamos con un mensaje de Miss Matronic dándonos la bienvenida a la escucha de estos extras. Sin más. Son 30 segundos. Algún grito sí que hay, eso sí.

13. “The skins”: Una de las propinas es este movidito electro-funk, sin más pretensiones que hacer bailar y procurar una sencilla diversión. El riff de guitarra es pegadizo y las bases electrónicas contundentes. No molesta.

14. “Get it, get it”: Las coordenados no se mueven mucho. Es un tema dance sin demasiadas complicaciones y con todos los recursos para moverse al compás. En fin, no hay ninguna joya oculta en los bonus tracks pero se escuchan con agrado y no estorban.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Un debut más que interesante que entiende muy bien los códigos del pop y que demuestra la capacidad del grupo para crear melodías sencillas pero de gran mérito. Hay alguna pequeña irregularidad, pero nada grave. Detrás de la imagen frívola hay unos buenos músicos con cosas interesantes que decir.

El siguiente paso fue “Ta-Dah” (2006) y tampoco les fue mal. Es un disco sólido del que quedan dos pequeños clásicos para la banda: “I don’t feel like dancing” y “She’s my man”. Después, sin tener nunca grandes bajones de crítica, el impacto del grupo fuera del Reino Unido fue apagándose algo. “Nightwork” (2010) aún mantenía el tipo, pero en España pasó desapercibido. El disco “Magic Hour” (2012) y su single “Only the horses”, colaborando con Calvin Harris, sí que tuvo cierta repercusión; recuerdo ver el vídeo con cierta frecuencia. Y desde entonces… descanso y proyectos en solitario. No está de más poner un poco de Scissor Sister en nuestra vida y vislumbrar de vez en cuando el lado luminoso de las cosas.

Texto: Mariano González.
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viernes, 24 de abril de 2020

La Unión - El Maldito Viento (1985)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Ante la situación excepcional que atravesamos mundialmente, ya saben que decidimos anticipar nuestras vacaciones de Semana Santa y quizás indefinir nuestra vuelta a la actividad que nos tenemos autoestablecida de semanalmente ofrecer un artículo de revisión de disco o un programa de radio de forma alterna.

Como parece que comienza a hablarse de la desescalada del confinamiento, nosotros vamos a comenzar a dar dichos pasos y desde ahora reiniciamos en parte nuestra actividad, haciendo lo que legalmente se puede hacer. Cada 2 semanas publicaremos un artículo de revisión de disco y las semanas que tocaría programa de radio, como no es posible asistir y no tenemos medios caseros para tirar con ello, quedarán desiertas de actividad. Nos gustaría hacer al menos un programa antes de dar por finalizada la temporada a finales de junio, pero veremos si es posible. Dicho esto, vamos al contenido que proponemos hoy.

Quien nos siga en las redes sociales vería hace unas semanas, en los pocos movimientos que hemos hecho al respecto en nuestros perfiles, que mencionaba a La Unión como uno de los grupos que había rescatado para aliviarme musicalmente en este periodo tan inusual. "El Maldito Viento" junto a "Hiperespacio", "Fluye" y "El Mar De La Fertilidad" me han acompañado en escuchas estos días mientras que teletrabajaba y el más antiguo de ellos es el que he escogido para que Rafa y los suyos regresen a DMR tras un tiempo sin desfilar por estas tierras.

Por cierto, quien lo desee, puede releer los artículos dedicados a "Tentación" y "Mil Siluetas", por no mencionar aquel programa-entrevista del que nos sentimos tan orgullosos, en el cual contamos con Javier Adradós, biógrafo oficial y manáger del grupo, y con el propio Rafa Sánchez, con los cuales recordamos el disco de debut de La Unión.

"Mil Siluetas" fue un triunfo notable para el debut de la banda. El disco funcionó muy bien gracias al papel de los singles "Sildavia" y sobre todo la inmortal "Lobo-hombre en París"; curiosamente ayer un vecino que después de los aplausos de las 20h nos ofrece 2 o 3 canciones en karaoke desde su balcón, se atrevió con esta pieza; el hombre no lo hace nada mal, pero ciertamente en esta es en la que peor siguió el ritmo de algunas estrofas. Una pena, pero se le agradece el gesto de intentar amenizar al vecindario de nuestra calle durante unos minutos.

Al año siguiente llegaría "El Maldito Viento". Yo me atrevería a denominar a este disco como el hermano oscuro y de perfil bajo de "Mil Siluetas"; pero, por favor, no vean en la anterior frase matiz peyorativo o negativo alguno, ya que podrán comprobar que este disco lo valoro y me gusta bastante.

Lo que pasa y es evidente, es que en este disco no nos encontramos ni un solo tema clásico o un gran hit del grupo como sí que sucede en cada uno de los discos que por ejemplo el grupo lanzó en los años 90. Recuerdo que en el recopilatorio que el grupo lanzó en el año 2000 solamente se incluyó y por los pelos "Entre flores raras", una bonita y elegante canción, pero alejada de lo que es en sí un hit y más en los tiempos que corrían.

Apuntar que para el segundo disco, el grupo seguía siendo un cuarteto, en el que además de Rafa como cantante estaba Iñigo Zabala en los teclados, Luis Bolín en el bajo y Mario Martínez en las guitarras.

En este lp nos encontramos un sonido quizás menos llamativo que en el disco de debut, pero con un encanto que deriva de sus gustos nuevaoleros a ratos. Es un álbum variadito, en el que hay lugar para temas melancólicos, vertiginosos, de pop luminoso, introspectivos. No es un trabajo inmediato o fácil, entra tras varias escuchas; quizás de hecho más de las que se precisan habitualmente. Pero, si le dan el tiempo y escuchas que merece, con el tiempo se terminarán haciendo con él y verán sus virtudes, que son varias. Vamos canción a canción a ver qué tal.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Altos y frondosos": Sonido nuevaolero para abrir boca gracias a "Altos y frondosos". Si en el recopilatorio hablaban de influencias Roxy Music en "Entre flores raras", aquí me resuenan en parte los Echo & The Bunnymen de un par de años atrás. Es la canción más trepidante del disco, con lo cual constituye una apertura de álbum más que acertada. La voz de Rafa con efectos de eco suena intensa sobre los riffs de guitarra a cargo de Mario Martínez, que puede que supongan su momento de mayor lucimiento instrumental de "El Maldito Viento". Fue single, y a pesar de que claramente era la canción con mayor pegada para esas labores, no llegó ni de lejos a lo logrado con los sencillos del disco de debut, con los que siempre cualquier comparación resultará más que odiosa.

2. "Entre flores raras": Cambiamos de tercio en la 2ª composición. Llegamos a la ya mencionada varias veces en el artículo "Entre flores raras". Ese apunte de comparación del libreto del "Grandes Éxitos" del grupo reside claramente en el elegante uso del saxofón que tiene mucho protagonismo en esta pieza lenta, reflexiva y melancólica. Resulta también hipnótica y nocturna. Ciertamente es una de las canciones de gusto más exquisito de este disco y de la discografía de La Unión en general. De mis favoritas.

3. "La máquina del tiempo": Abandonamos los sonidos relajados y embriagadores de "Entre flores raras" para llegar a "La máquina del tiempo". En esta pieza el grupo retoma algo el ritmo y tono de la apertura del disco, pero sin llegar a tanta velocidad como en "Altos y frondosos". De hecho, aquí el mayor lucimiento instrumental lo consigue la línea de bajo de Luis Bolín, la cual resuena bastante. El estribillo suma una línea de teclado de Iñigo Zabala que le da un punto más de intensidad. El saxofón nuevamente tiene su papel, pero para darle un carácter distinto, cambiando la sensualidad por un cierto aire canalla. Buena canción, pero nos vamos a encontrar cosas mejores de aquí al término, lo cual promete.

4. "El tiempo en un espejo": La Unión aborda gracias a "El tiempo en un espejo" un medio tiempo, pero de sonido más brillante o luminoso. El saxofón vuelve a tener su protagonismo sobre acordes cálidos de guitarra. Canción relajada, casi diría de descanso, para afrontar luego composiciones que tendrán a la larga un mayor recuerdo o calado en nuestras percepciones. Rafa se acompaña aquí de una voz femenina, la de Mercedes Ferrer, que da bastante buen resultado a la suma.

5. "A solas": Llegamos a la pieza más desnuda de la obra. "A solas" casi es definitoria de lo instrumental que ofrece. Los elementos no le niegan el protagonismo a la sostenida interpretación de Rafa en el micrófono. Es una composición que con pocos acordes o líneas melódicas crea una atmósfera de cierto misterio y lejanía que le confiere un gancho enorme. Llama la atención gracias a su fórmula de "menos es más" y no en vano es una de mis preferidas del disco, situada además como una barrera psicológica a mitad de listado. No llega a los 3 minutos de duración, pero es tiempo más que suficiente para dejarnos su impronta.
6. "Los planes de los amantes": Quizás la sensación melódica o identidad instrumental que desprende "El Maldito Viento" sería el regusto de nueva ola que reportan piezas como esta "Los planes de los amantes" junto a "Altos y frondosos" y "La máquina del tiempo". Las guitarras de Mario vuelven a ser el elemento que más destaca en lo instrumental. En esta canción el estribillo ofrece la subida de intensidad más interesante que se produce dentro de una canción en el disco.

7. "La cantante": Con "La cantante" estamos en el terreno de los medios tiempos de mayor luz del disco. En esta oda que Rafa ofrece a cualquier diva que se precie, con cierto sarcasmo (intuyo), nos queda la impresión gracias a los teclados de Iñigo como de cierta orquestación que por la temática abordada le viene como anillo al dedo. Supone como otra especie de intermedio para afrontar el combo final de pistas, que serán sin duda 2 de las canciones más notables del lp. Creo que fue el tercer single, pero a pesar de ser una canción bonita, sobre todo por su cierto clasicismo en los citados teclados, no tuvo mucho alcance.

8. "Un día feliz": Alcanzamos otro pico, en mi opinión, con "Un día feliz". El hecho de girar la rueda de la oscuridad un poquito y ofrecernos una composición en la que las notas son tan marcadas y menos seguidas (sobre todo por los adornos de los teclados de Zabala), llaman la atención desde los primeros segundos. La continuidad instrumental sin embargo entra en el estribillo, pero considero que son las estrofas lo que más destacan. Rafa también ayuda con quizás el capítulo en el que logra los momentos más entregados y de rabia en su interpretación vocal. Como ni de lejos fue single y por el cierto aire de olvido que sufre "El Maldito Viento", podemos decir sin ningún tapujo que "Un día feliz" es una joya oculta clarísima de la discografía de La Unión. Gusto nuevaolero, con cierta oscuridad. Joya oculta, reitero, quizás de mis predilectas y de esas que tardan en calarte un tiempo y terminas preguntándote por qué motivo no ha reparado tu atención antes en ella.

9. "El maldito viento": En este disco La Unión hace como hacía The Cure en sus 4 primeros discos, es decir, acabar con el tema que da el título a la obra. Y "El maldito viento", aunque no es parecida en melodía a "Un día feliz", sí que se me parece a las sensaciones que transmite (para mí muy positivas): cierta oscuridad, sonido lejano y misterio. Las líneas de las guitarras de Mario Martínez son un tremendo acierto. Rafa canta con menos fuerza que en la predecesora y eso le confiere un toque algo más hedonista. Sin lugar a dudas otra de mis predilectas del disco y forma inmejorable de terminar el disco. Dentro del párrafo de esta canción, me van a permitir referirme a "Un grave error", cara "b" de "Entres flores raras", que es una composición que si bien su estribillo es muy sencillito, lo que son sus otras partes también merecen ser prestadas atención en lo instrumental.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este trabajo no supuso una mayor gloria al grupo que lo logrado con su primer lp. Más bien les hizo a lo mejor consumir parte del rédito logrado con el debut. Algo así como un interrogante tras un éxito tan notable como el de arranque. Todo ello derivado de no tener un hit en formato single tan claro o potente. Opino que el disco es de altísima calidad, lo que pasa es que no es inmediato y eso en un 2º paso discográfico puede suponer un riesgo muy alto.

Tras este disco llegaría "4x4", que no dista mucho en nivel o perfil de lp al presente. Hay otro medio clásico del grupo que es "¿Dónde estabais (en los malos tiempos)?", que no es precisamente otra canción de relumbrón. Sin embargo, en 1988 con "Vivir Al Este Del Edén" y una tacada de singles notables dentro del disco con "Más y más", la propia canción título y "Maracaibo", La Unión lograba volver al primer nivel que tuvo en sus primeros días. Y de aquí en adelante hubo espacio para una década o algo más de lograr algo no fácil, que es que con cada disco el grupo se anotaba al menos una canción (a veces 2) que pegase con fuerza en las radios y en el colectivo popular.

Resumamos y vayamos concluyendo. "El Maldito Viento" es a mi juicio uno de los mejores discos de La Unión; tal cual lo han leído. A la par es quizás uno de los más desconocidos o de los que más ha quedado olvidado en la memoria general, que no para los fans de la banda. Tiene un sonido new wave de su década en varios de sus capítulos que lo hace irresistible.

"El Maldito Viento" ofrece un perfil menos luminoso y levemente oscuro de la banda que les queda muy bien (cosa que ya se veía en el debut en algunas de sus canciones). Tenemos a un Rafa Sánchez que aún ofrecía ese registro vocal suyo más exagerado y retorcido de los primeros años, que se aleja del tono más suavizado que irá matizando con los años. Además, formalmente el disco también brilla con esa portada protagonizada por ese cuadro que representa a un conjunto de viento, dándole otro posible enfoque de malditismo al asunto.

Tan pronto les digo que quizás a día de hoy sea uno de mis discos favoritos de la banda (puede que a ratos el favorito absoluto en sí), como que me tardó mucho en entrarme, con lo que tengan paciencia con él y escúchenlo y rescátenlo las veces que sea necesario. Merecerá la pena.
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