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sábado, 25 de octubre de 2008

1995 Revólver - El Dorado

Hoy, por 2ª vez en el devenir de este blog, dejamos el panorama del rock internacional de origen principalmente anglosajón, en el que habitualmente nos movemos, para prestar atención a lo que se ha hecho a nivel nacional y de paso rendir tributo a una de las figuras más relevantes del rock español de los últimos 20 años. Nuevamente, y por 3ª semana consecutiva, aprovechamos la reciente publicación de la última obra del grupo tratado para comentar su mejor trabajo, si no objetivamente, al menos desde mi punto de vista.

Tras el proyecto de Revólver se encuentra básicamente el músico Carlos Javier Crespo Goñi, Carlos Goñi a secas para abreviar y como se le conoce. En una ocasión en el “extinto” (sigue en antena, pero con otro formato) programa de “La Gramola” presentado por Joaquín Guzmán, en una entrevista que se le realizó allá por otoño de 2002, se hizo mención a otra entrevista para la prensa escrita, en la que el periodista de turno puso como título “Carlos Goñi: Revólver soy yo”. Sobra decir que al bueno de Carlos no le hizo mucha gracia el titular de turno, ya que aunque sea cierto el hecho de que es el único miembro que ha permanecido desde los comienzos, no deja de dar una impresión de poca humildad que se aleja de la imagen que el sr. Goñi suele dar habitualmente.

El caso es que Carlos Goñi inició el proyecto de Revólver tras haber militado en el grupo Comité Cisne. A mediados de los 90 Revólver se había hecho un hueco medianamente importante en el mundo del rock español. Con la publicación de los 2 primeros álbumes de estudio, el propio “Revólver” y “Si No Hubiera Que Correr”, que ya incluían clásicos del sonido de la banda como “Fuera de lugar” o “Si es tan solo amor”, y el lanzamiento del primero de los volúmenes básicos, que ayudó especialmente a la apertura al gran público, la banda había encaminado bastante bien su trayectoria.

En la primavera de 1995 vería la luz lo que se puede considerar que sea el disco con el que Carlos Goñi alcanza la madurez musical y personal en las composiciones, reflexionando sobre diversos aspectos de su vida y haciendo balance de lo que su existencia le había deparado hasta la fecha. He de decirles, desde mi experiencia personal, que este disco fue con el que conocí a la banda y que de primeras tampoco es que me hiciera particular gracia. Quizás todo viniera porque el single o canción de adelanto promocional elegida y que en aquella época no paraba de sonar en los 40 principales. Dicha canción no fue otra que la canción título. El problema fue que su claro tributo homenajeando a sus padres y su dedicación, chocaban de frente con los conflictos propios de la adolescencia en la relación paterno-filial que se suele producir en esa época de la vida, y que yo estaba atravesando por aquellos tiempos perdidos en el pasado. Con el paso del tiempo, que cura casi todo, y que sobre todo te hace evolucionar, fui poco a poco abriéndome a este álbum con el “calzador” de otros discos de la banda como “Sur” y en este momento podría decir el álbum que hoy les presento es mi favorito de la discografía de Revólver.

“El Dorado” abre con “Tú y yo”, una canción de relumbrón y sonido cargado con secciones de viento que describe básicamente el cambio del medio rural por la vida urbana y las dificultades que ello conlleva. Dicho cambio se hace siempre más fácil si existe el amor; esto me recuerda vagamente a Luís Aguilé y su canción sobre lo latoso del trabajar cuando decía aquello de “gracias a Dios, la vida pasa felizmente si hay amor”… ejem, olviden esta reflexión… no me la tengan en cuenta y enfóquenlo de forma desenfadada siendo benévolos. Lo que quería decir se ve reflejado en el estribillo en la frase de “tú y yo, tú y yo, que cambiamos nuestra playa por acero y por cristal. Tú y yo, nena, tú y yo paseamos nuestro amor por la ciudad”. Me imagino a un Carlos Goñi con su mujer dando la nota paseando por las calles de Valencia haciendo ostentación de su felicidad. Con Revólver me pasa una cosa que no me pasa con casi ningún grupo, y no es otra que veo me imagino de una forma muy clara las situaciones de Carlos Goñi, y a ratos se me producen casos contradictorios como en el caso de la canción “Tu noche y la mía” cuando dice “y cuando pasen los días teñidos de azul y queme mi cara el viento del sur, siempre será aquella noche tu noche y la mía”; más bien lo que me imagino es un romance en la costa levantina, en un paseo marítimo a las 13.30h de la tarde en un día veraniego, con todo el solazo en lo más alto, tomando un aperitivo… Perdón nuevamente, hoy ando algo disperso. Centrémonos. El caso es que el comienzo del disco no se mueve precisamente por lo acústico y lo íntimo y la orquestación es más que importante. A continuación nos damos de frente con uno de los inmortales de la trayectoria de Revólver, la canción que titula el disco. Ya les he comentado mi controversia y mi historia de primero odio y después amor con este corte. Ahora simplemente les diré que estamos con una de las canciones de carácter épico que tanto gusta a Carlos de cuando en cuando y que homenajea de una forma más que honrosa a los progenitores a los que tanto debemos. El saxo del comienzo de la canción y que también dispone de un solo en la parte instrumental que encontramos a mitad del corte, es el primer sonido reconocible asociado a Springsteen que nos muestra el disco. Canción de regusto triste, una constante reconocida por Goñi en casi todas sus composiciones, que se aprecia fácilmente en el estribillo por ejemplo “Vi a mis padres correr en busca de El Dorado, vi a mis padres luchar cada uno por su lado, lo mejor de sus vidas ¿dónde se ha quedado?, y yo sigo aún detrás de el maldito El Dorado”. Existen partes más crudas como cuando dice “y en su propio universo vi a mis padres caer”. Se trata de una canción excelente, de un rock muy americano y que como curiosidad en directo suele acompañarse de un solo de guitarra de Carlos de unos cuantos minutos en la parte final que hace que la duración de la misma alcance 10 minutos o más de duración. Es uno de los momentos sin duda más esperados por el público en las actuaciones de la banda, que pone el pelo de punta a casi todos los asistentes. Simplemente sublime. “Por un beso” es una canción de sonido acústico que pone un momento de calma y relajación entre la intensidad rockera que impregna a casi todo el disco. Nuevamente una canción de amor que pone de manifiesto lo sublime que son los besos que comparten los protagonistas de la canción, que se hace evidente en “por un beso no importe morir si es tuyo, mi amor”. Momento relajado para dar paso a otro momento potente. “No va más” podríamos decir que es el “Born to run” personal de Revólver. Siempre comparado, una y otra vez con el “Boss” Springsteen, en este caso el símil se hace inevitable. Tanto en la épica del sonido como de la letra se ve un claro paralelismo entre los 2 temas. Básicamente el parecido es en esos aspectos formales, ya que la melodía no se parece ni en un acorde diría yo. Partes llenas de rabia como “Aunque tenga que partir en 2 la maldita ciudad y aunque tenga que buscar debajo de la piel del mar, aunque tenga que partir mi vida en 2 me dará igual y aquí dentro de este túnel nuestro amor persistirá. Donde nadie se hace rico a fuerza de trabajar, no hay más cera que la que arde y la jugada no va más. No va más”. La parte del estribillo se compone de las oscilantes notas y coros que acompañan el “no va más” vocal de Carlos. Mi favorita por antonomasia del disco, aunque puntualmente y dependiendo de la época del año alguna otra le dispute el trono. “El aire sabe a veneno” es de los cortes más desenfadados en lo que a la melodía se refiere. Cercano en el sonido a los ritmos latinos mexicanos, dicha característica hace que en los conciertos se haga guiño a “Guantanamera”. El aire alegre es básicamente sonoro, ya que la letra vuelve a tratar el resentimiento ante la traición y el abandono por parte de la chica al chico que se queda sólo y dolido. Y es que “el aire sabe a veneno si no son tus labios los que besan los míos. Te quiero a mi lado”. Otra canción de las de cierto aire Springsteeniano es “Esperando mi tren”. Desconocida para el gran público y apreciada hasta el infinito por los seguidores de Revólver de toda la vida, se trata de un tema que avanza en un in-crescendo, ganando más y más intensidad y que incluye un estribillo de gran belleza formado por las frases “donde la noche es más bella, sigo esperando mi tren. Donde los sueños se van en el sabor de un café, sigo esperando mi tren”. Un tema extremadamente emotivo que reflexiona sobre el destino y las oportunidades que desaprovechamos y que no sabemos si volverán a pasar: “fui viajero en el andén, y quizás ya pasó mi tren, pero aquí debo seguir”. Una canción de la que, no sé si de forma honesta, reniega Carlos en directo es “Lisa y Fran”. Antes de iniciar la interpretación en la parte acústica de sus conciertos, siempre suele dirigirse a la audiencia allí presente diciendo algo así como: “siempre he dicho que algún día dejaré de tocarla, pero…”. De corte relajado, apoyado en su fiel armónica, la canción nos muestra la historia de amor de esta pareja, que nuevamente tiene un triste final para los 2. Una historia que se rompió cuando Fran dijo a Lisa “no puedo”, cuando se suponía que tenía que decirla “te quiero”. Lisa “rompió a llorar” y a partir de entonces la vida que les unió “allá por dónde no pasa el tren” les volvió a separar. Personalmente me gusta mucho escucharla en directo cuando veo algún concierto de Revólver, con lo que espero que a Carlos se le siga resistiendo el quitarla del set list. Inferior en calidad considero a “La fortuna”. Hilarante considero ese comienzo: “por mucho que me dijeran amigos: ¡Que sí hombre!, ¡Que sí!” del comienzo de la canción. No deja de ser una canción claramente autobiográfica, pero es algo plana quizás. Acompañada de ciertos coros femeninos en el estribillo “mi vida en una canción”, precisamente es al final donde repunta ligeramente. Siempre he dicho que tiene que haber un momento de relax y contrapuntos que nos hagan valorar en su justa medida las otras joyas que contiene un disco, como es el caso. “Nacidos para la gloria” dispone de un sonido de saxo que me recuerda lejanamente al sr. Clemmons de la E-Street band y ciertos sonidos de algún disco añejo de Springsteen. Bonito es el estribillo en el que se hace gala de otra historia de amor y complicidad. Casi para finalizar el disco, nos encontramos “Si es por ti”. Es una de las más preciosas baladas de toda la trayectoria de Revólver. Carlos, si ya de por sí es un intérprete vocal muy sentido, en esta ocasión alcanza un registro que logra emocionar realmente a quien escucha la canción. “El Dorado” termina con un corte instrumental de algo más de 2 minutos titulado “Dios en agosto está de vacaciones”. Sonido que recuerda al lejano oeste y economía de medios para crear el epílogo de una obra ciertamente intensa en muchos momentos y muy emotiva en general.

Tras la edición de “El Dorado” Revólver se terminó de consolidar dentro del mundo musical español, ya que el disco tuvo una acogida más que aceptable. El disco vino a consolidar la repercusión que se había empezado a ganar con la edición del “Básico”. La portada del disco muestra una foto de Carlos en mitad de un atardecer en mitad de ninguna parte ataviado con una chupa rockera. La contraportada nos muestra al músico apoyado en una pared, pitillo en boca/mano, en una composición en blanco y negro. Como ya he comentado al principio, es un disco que muestra el alcance de la madurez compositiva por Carlos Goñi. A lo largo de todo el disco, los temas tratados no son precisamente banales y se tratan los aspectos amargos de la vida, el paso del tiempo, el aprovechamiento del mismo y la ayuda o anestesia que en medio de todo esto nos puede aportar el amor. “El Dorado” es, en mi modesta opinión, uno de los mejores discos que se han editado en España en los últimos 20 años. La producción, el sonido, la música, el sentir de Carlos al cantar y las letras, hacen de “El Dorado” un disco imprescindible.

Al año siguiente Carlos viajó a Estados Unidos para meterse en estudio a grabar y posteriormente editar “Calle Mayor”. A pesar de incluir un himno inconfundible de la banda como es la canción título, es un disco menor en comparativa con su predecesor que hoy les he comentado. Tras este disco se grabó el 2º volumen de los básicos y en 1998 vio la luz “Sur”, el disco que rivaliza con el que hoy les he presentado como mejor trabajo de la discografía de Revólver. Razones para la duda de cuál de los 2 es mejor, si “El Dorado” o “Sur”, no faltan, ya que este último aporta canciones sublimes como “San Pedro”, “He de salir” o la emotiva “Faro de Lisboa”.

“8.30 a.m.” fue el siguiente trabajo. Trabajo de menor repercusión y menos solemne que “Sur”, aunque incluía una de las canciones más reconocibles y bailables de Revólver como es la alegre en sonido “Odio”, que contiene las abiertas críticas de Carlos Goñi hacia lo que no le agrada. 2003 supuso la edición del recopilatorio de grandes éxitos que nos regalaba la inédita “Ese viejo rock’n’ roll” y en 2005 salió “Mestizo”, uno de los discos más guitarreros de Revólver. De la gira de dicho disco tuve la suerte de ver 3 conciertos en verano de dicho año en Torrejón de Ardoz, fiestas del barrio de Ascao de Madrid y otro concierto en un centro comercial de Alcorcón. Dicha gira contó con figuras míticas del panorama musical español acompañando a Goñi, como el batería Ángel Celada y el bajista, ex-Seguridad Social, Jesús Gabaldón.

Nueva edición en 2006 de otro volumen de los básicos con colaboraciones de excepción como ocurrió en la primera entrega de 1993, y hace unas semanas ha salido a la venta “21 Gramos”, un disco que tras haberlo escuchado puede llevarnos al Goñi de mediados de los 90 y en cierta parte al sonido de la obra hoy diseccionada o también del citado “Calle Mayor”. Suponemos que habrá que esperar a primavera/verano para la extensa gira de presentación del disco, ya que de momento apenas se han anunciado 3 fechas para este otoño/invierno.

Carlos Goñi está consolidado sobradamente dentro del rock español y es altamente respetado por sus compañeros de profesión. Su público suele estar comprendido entre los 30 y 40 años principalmente y en los conciertos sobre todo se ve a gente, que en ocasiones se acompañan de sus hijos para que se inicien en los gustos musicales de sus padres. Tiene una reputación más que importante que se ha ganado a pulso con su constante trabajo y su buen hacer. Apreciado por sus seguidores y odiado por muy pocos, goza de la simpatía de la mayor parte del público y muy a su pesar lleva sobre su espalda el sambenito de ser el Springsteen español. Lo que quizás no se suele comentar, es que dentro de su generación, Carlos Goñi es el abanderado del rock clásico que en la generación anterior abanderaba el gran Miguel Ríos y que en la generación actual no dispone de un claro heredero. Para “desagravio”, si es que se considera agravio que a uno se le compare con Bruce (diría yo que es un halago), y para regocijo de Carlos Goñi, iré a decir que un amigo y yo solemos decir más bien que Bruce Springsteen es el Carlos Goñi americano. Ahí queda eso.
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sábado, 18 de octubre de 2008

2004 The Killers - Hot Fuss

Hoy estoy encantado de presentarles uno de los mejores discos publicados en lo que llevamos de siglo, década o milenio. En alguna ocasión les he mencionado mi tridente de grupos favoritos (The Cure, Depeche Mode y The Smiths); lo que no he hecho todavía es nombrarles la triada de grupos favoritos actuales o que surgieron no hará mucho tiempo, y no son otros que: Editors, Interpol y The Killers, grupo del cual revisaremos hoy su debut discográfico. La característica común de dicho trío es la cercanía al sonido creado por Joy Division o New Order, sea reconocido este hecho por ellos o no (caso de Interpol).

Hoy nos ocuparemos de los chicos de Las Vegas. Aprovecharemos, al igual que hicimos la pasada semana, que el grupo comienza a estar de actualidad por el inminente lanzamiento en unas semanas de su esperado 3er. trabajo de estudio, titulado “Day & Age”. Comandados por el neo-dandy Brandon Flowers, el grupo se formó allá por 2002. Brandon tenía un grupo previo del cual salió rebotado para unirse a Dave Keuning, Mark Stoermer y Ronnie Vannucci y dar forma a The Killers, cuyo nombre surge del grupo que aparece en el clip de la canción “Crystal” de New Order, como supongo que ya sabrán.

La formación se estructura de tal manera que Dave Keuning se hace cargo de la guitarra, Stoermer es el bajista, Vannucci se sienta a la batería y Brandon asume el liderato desde su posición de cantante y tocando los teclados, al igual que escribe la mayoría de las letras. Antes de entrar en materia, les comentaré como llegué a conocer a los Killers, ya que de historia previa de la banda antes de la grabación de este disco hay poco que contar.

Más o menos a finales del verano de 2004, dando un paseo para ojear discos por el extinto Madrid Rock, en la mesita que encontrabas a la izquierda de la salida, donde habitualmente había ejemplares gratuitos de revistas, en dicha ocasión había una pila de cd’s, cuyo envoltorio era una funda de cartón de color rosa, de un grupo nuevo. El nombre era The Killers, y en la contraportada te venía una pequeña crónica o presentación del grupo, en la cual se hacía referencia a las influencias de sonido de la banda, concretadas en The Cure, Morrissey, New Order, Oasis, Pulp y otros. Todo ello se acompañaba de una foto de una portada del New Musical Express en la que salía supuestamente el cantante de la formación, cuyo aspecto no era muy personal que se diga, véase: pelo despeinado con algo de flequillo, cara afeitada y ropa de traje tipo Springfield. Vamos, que se podía confundir fácilmente con cualquier Franz Ferdinand que pasara por allí. El caso es que me animé a coger uno de los ejemplares, total, era gratis. Sin embargo, tuve que arengar al amigo que me acompañaba para que él hiciera lo mismo. El caso es que él ya tenía conocimiento del grupo a través de alguna mención de Julián Ruíz en “Plásticos y Decibelios”, el cuál los presentaba diciendo “no entendemos por qué hay tanto revuelo con The Strokes, si The Killers son mucho mejores”. La canción que venía en el cd era “Somebody told me”. Un tema que tras escucharlo no me disgustó, pero que a día de hoy me resulta el más flojo del disco que ahora les comentaré. Lo que a día de hoy me da rabia, es que para los que comprasen el álbum en aquellos días, les regalaban una entrada para ver al grupo en la sala Copérnico de la capital a finales de aquel mes de septiembre. He tenido ocasión de ver alguna imagen de aquel concierto y comparando dicha puesta en escena con el posterior multitudinario concierto en junio del año pasado en Las Ventas en el Pepeworld Festival, te hace pensar que parece increíble que entre un evento y otro solo hubieran pasado 2 años y unos meses, y comprobar la proyección y desarrollo de la banda genera cierto vértigo.

“Hot Fuss” es un disco enérgico en casi todos sus momentos. Altamente bailable, y con cierto tono épico en su sonido, tanto en lo vocal como en lo instrumental. En este último aspecto, resulta bastante reminiscente del sonido de la nueva ola de comienzos de los 80, mezclado con el sonido del rock actual, cuya brecha abrieron The Strokes. Abre con un tema que sirve para justificar estas características mencionadas. “Jenny was a friend of mine” comienza con Brandon Flowers con un tono vocal tremendamente elevado que se aumenta más con el eco aportado en la producción, con unos sonidos electrónicos confusos y con una aguerrida guitarra a cargo de Keuning, apoyada en un bajo igualmente vigoroso y muy marcado de Stoermer. Los teclados a cargo de Brandon llevan la melodía principal de la canción durante gran parte de la misma. Crímenes, antiguas amigas o amantes y demás cosas conciben la letra del tema. “Mr. Brightside” se mueve dentro de unos registros parecidos a los del tema inicial. Más alegre en la melodía, dejando de lado el melodramático sonido de “Jenny was a friend of mine”, comienza con unos acordes eléctricos de guitarra que introducen a un acelerado Brandon al micrófono diciendo cosas como “todo empezó con un beso, ¿Cómo pudo terminar así?, sólo fue un beso, sólo fue un beso”. Las melodías creadas por la guitarra de Dave Keuning son lo que da mayor empaque a la canción y lo que la caracteriza principalmente, a pesar de los melódicos teclados de esta ocasión. La parte que propulsa el estribillo es la que más me gusta personalmente cuando dice “simplemente no puedo mirar, me está matando y tomando el control”, aunque dicho estribillo muestra acertadas frases como “el destino me está llamando”. Nuevamente una historia de amor acabado, con una de las partes que no asume el final de la historia, que se ve escenificado en el divertido videoclip (el 2º que se grabó) en el que nos encontramos un Brandon de lo más gesticulante y expresivo (a ratos casi jocoso) y que a ratos recrea el sufrimiento descrito en la letra de esta, sin embargo, alegre y bailable canción. De single a single y tiro porque me toca. “Smile like you mean it” fue el single de adelanto y la canción que presentó en sociedad a The Killers. Acompañada por un clip en el que los componentes del grupo se presentan formalmente ataviados con trajes y corbatas de carácter sobrio, en el que vagan por una casa cual espíritus, nos pone de manifiesto la querencia del grupo por la década de los 80 y el aspecto neorromántico, signo de distinción de la formación hasta la edición de su 2º disco. Se trata de una canción de sonido melancólico y nostálgico, visto en partes como “alguien está jugando en la casa en la que crecí” que se acrecienta debido a la lánguida interpretación vocal de Brandon, que a su vez nuevamente aporta unos teclados que dan mucha personalidad a la canción. Una de las canciones preferidas por la gente y de las más aclamadas en los conciertos de la banda. A continuación nos encontramos con “Somebody told me”. Quizás porque se trate de la primera canción de los Killers que escuché, como ya comenté antes, no la tengo especial manía, pero sí que opino que es de las más impersonales que existen en el álbum y la menos representativa del sonido propio del grupo, acercándose quizás más a los Strokes que a ser fieles a sí mismos. Líricamente me recuerda vagamente a “Girls & boys” de Blur, básicamente en el galimatías de “tienes un novio que parece una novia…”. Tras este momento ligeramente plano, nos encontramos con otro de los himnos verdaderos y auténticos que aporta “Hot Fuss”. “All these things that I’ve done” tiene una de las partes más reconocibles de la historia de The Killers hasta la fecha. Ese “tengo alma, pero no soy un soldado”, un juego de palabras muy resultón en la lengua materna, que comienza a mitad de canción con un apagón de todos los instrumentos para que a medida que se repite vaya ganando nuevamente sonido y se aúnen coros gospel, ha sido utilizado por varias marcas en sus campañas publicitarias. Comienza con unas notas de teclado a semejanza de un goteo de agua y con unos teclados eclesiásticos a modo de intro, para que posteriormente la línea de batería de Ronnie Vannucci inicie el grueso sonoro de la canción, en el que nuevamente la guitarra de Keuning es lo más reseñable y personal. Un lema antibelicista en el que Brandon dice cosas como “sabes que tienes que ayudarme, échame a tu espalda…”, y enumera en un momento principios tales como “tiempo, verdad y corazones”. Se trata de otro sencillo que mereció 2 videos. Uno de ellos está dirigido por Anton Corbijn y además de su ya habitual blanco y negro en la imagen, nos regala a unos Killers ataviados cuales cowboys y un momento hilarante con Brandon andando solo en mitad del desierto diciéndose a sí mismo el ya mencionado “tengo alma, pero no soy un soldado”. El otro video, el cual es mi preferido a pesar de la intervención de Corbijn en el ya comentado, nos muestra al grupo andando por calles típicamente británicas y recibiendo los saludos de varias personas, que a medida de saludar al grupo se unen a ellos dando lugar a una improvisada marcha, en este caso de carácter antibelicista por la letra de la canción. Tras este clásico del joven repertorio de la banda, nos damos de frente con “Andy you’re a star”. Un corte más lento, atropellado en el sonido, de fuerte carácter glam y que divaga sobre la supuesta homosexualidad del protagonista de la canción. Tampoco es que sea un tema memorable, con lo que mejor pasaré a hablarles de una de esas joyas ocultas al margen de ediciones en single que contienen los álbumes. “On top” empieza con unos estratosféricos teclados que se mantienen a lo largo de toda la canción, suponiendo sus notas más fácilmente reconocibles. A un servidor le encanta el estribillo en el que la guitarra de Keuning se pone tremendamente épica y Brandon hace uso de unos “oh, oh” que confieren a la canción de un toque orgulloso en el sonido como si de sacar pecho se tratase y que va acorde con el título de la canción “en lo alto”. También se puede ver esto en frases como “te miro, y sonrío porque me encuentro bien”. Reseñable es el solo de guitarra de Dave al comenzar el 3er. minuto de duración de la canción. Excelente tema. “Indie rock’n’ roll” es un tema de sonido pachanguero y resacoso. Brandon canta de forma tan exagerada que nos hace imaginarnos que entona la canción en la barra de un bar de Las Vegas tras una larga noche de farra, estando borracho de algo más que fama y éxito. Estructuralmente se puede parecer algo a “Andy you’re a star” sobre todo en el hecho de que en el estribillo se sube notablemente la intensidad; no obstante, aquí el sonido es mucho más desenfadado, ya que en “Andy…” el carácter de la misma era algo sesudo y menos animado. El verdadero lucimiento de teclados de Brandon del disco lo supone la atmósfera que crean los mismos en la siguiente “Believe me Natalie”. De Jenny pasamos a Natalie y aquí se alcanza el mayor punto de sonido melancólico de “Hot Fuss” y casi carácter trágico me atrevería a decir, si nos centramos en la parte final del corte cuando se le repite a la tal Natalie “esta es tu última oportunidad”. Tras esta canción, pasamos a su contrapunto concretado en “Midnight show”. Uno de los temas más enérgicos del disco, muy en el estilo de “Somebody told me” y que aunque a priori no me hizo mucha gracia, con el paso del tiempo ha ido ganando enteros desde mi punto de vista. “Si tú puedes guardar un secreto, yo puedo guardar un secreto” se empeña en repetir una y otra vez Brandon sobre una sólida línea de guitarra que abarca todo el grueso de la canción menos los últimos segundos reservados para unos tranquilos y oscilantes teclados. “Everything will be alright” cuenta con un Brandon con una voz cercana al timbre de Robert Smith de The Cure, dejando bien claro una de las influencias de la banda. Tema que supone un aceptable fin de fiesta y que por las similitudes vocales con The Cure hace que el disco termine cuanto menos de una forma curiosa. Especial mención merecen acertadas caras b como “The ballad of Michael Valentine” en la que se hacen comparativas con Marlon Brando o Greta Garbo entre otros, “Change your mind”, una canción de un pop muy centrado, que en algunas ediciones forma parte del track list principal y “Under the gun” una canción acelerada y a ratos con esos toques épicos que tan bien sabe aportar Brandon.

La portada del disco recrea un skyline con cumbres de rascacielos con un tono azul claro y con luces de neón coronándolos. La forma de representar el nombre de la formación recuerda mucho a Elvis, otra influencia también presente en The Killers aunque sea menos evidente que las ya comentadas. “Hot Fuss” tuvo más éxito en Reino Unido, llegando al nº 1 de la lista de ventas, que en los Estados Unidos. En España la repercusión del grupo fue incipiente, y a día de hoy faltan que estén consolidados dentro del gran público. A mucha gente actualmente les hablas de The Killers y todavía no saben quienes son. En Estados Unidos se les echó en cara que sonaban poco americanos y muy británicos, hecho que influyó de forma decisiva en su 2º álbum.

A finales de 2006 se publicó el 2º disco de la banda. “Sam’s Town” es un disco fuertemente influenciado por el Springsteen de mediados de los 70, inspiración ratos reconocida por el grupo y a ratos no. La estética de la banda varió, sobre todo en lo que a Brandon y Ronnie se refiere. Brandon se recortó más el pelo y se dejó una ligera perilla con un bigotito muy a lo Clark Gable en “Lo que el viento se llevó” y con un vestuario muy acorde con dicho parecido. El batería se dejó igualmente un mostacho de los que caen por los laterales de la boca y se descuidó el pelo de tal manera que se hacía acreedor de pertenecer a los Motorhëad. En general, se dejaron de lado las vestimentas neorrománticas y los trajes elegantes para adecuarse a una imagen menos seria o formal.

El álbum en sí, tiene canciones menos directas que el disco hoy analizado, pero igualmente nos regala un puñado de temas irrepetibles como “When you were young”, rutilante primer single, “Read your mind”, la canción menos “americana” dentro del sonido de dicho disco, y otra joya oculta llamada “Bling (confesions of a king)”, que deja cualquier ejemplo épico del disco hoy analizado a la altura del betún.

En la gira de presentación del disco solo se escogió Barcelona en noviembre de 2006 como lugar de presentación y hubo que esperar a aquel festival celebrado en Las Ventas en junio de 2007 para ver a los nuevos Killers por Madrid. La espera mereció la pena, y el escenario escogido, habitualmente frecuentado por “matadores”, les vino como anillo al dedo. Que los renacidos Smashing Pumpkins de Corgan figuraran como cabezas de cartel, no impidió que el concierto de los Killers fuera el evento de la noche, coronándoles como triunfadores sin duda alguna, a pesar de que otros invitados como Kasabian estuvieron a la altura y los nacionales Zeno & the stoics o Triangulo de amor bizarro también hicieran un aceptable papel. Esperemos que este evento haga que en la confección de ruta de la gira que se avecina, estos chicos no se olviden de Madrid, festivales aparte, ya que siempre se prefiere un concierto individual del grupo más que un festival por 2 sencillos motivos: 1º el importe más reducido de la entrada y 2º que salvo excepciones, la actuación suele ser más larga; todo ello a pesar de que el cartel que los acompañó en la ocasión comentada me agradara bastante.

2007 vió como se hizo balance con el lanzamiento del acertado recopilatorio de caras b y temas inéditos “Sawdust”, momento que propició que se realizara un dueto con el mítico Lou Reed. Quien sabe si el grupo tuvo que sufrir en sus carnes el peculiar carácter y sentido del humor de Reed de la misma forma que lo hicieron hace décadas los Talking Heads. En “Sawdust” se echa de menos alguna versión excelente como la que hicieron de “Why don’t you find out for yourself” del maestro Morrissey y que se dejó fuera.

A día de hoy la banda está a punto de editar su nuevo disco, como ya hemos comentado. He tenido la ocasión de escuchar la nueva canción o single de adelanto “Human” y el resultado es más que prometedor. La característica principal es el abandono en la misma de las guitarras y la fuerte carga electrónica de la misma en lo que a teclados se refiere, aunque sin dejar de lado el bajo de Mark. Se abandona el sonido americano heredero del Springsteen más añejo, y se recupera una línea muy parecida al pop llevadero de “Change your mind”, pero como hemos dicho cambiando las guitarras por más teclados.

The Killers están frente a su posible consagración, como se comentó hace una semana en un artículo del diario “Metro”, y de erigirse como gran grupo del momento disputando dicho título a los Coldplay de Chris Martin. El tercer disco suele ser vital a la hora de encumbrar a un grupo o que éste inicie el camino descendente que pueda terminar en una futura desbandada. Desde aquí me gustaría pensar que a los Killers les quede una larga trayectoria por delante y que el futuro nos depare entregas tan formidables como las recibidas hasta la fecha, y sobre todo como el disco que hoy les he presentado.

Decirles que “Hot Fuss” es un disco que cuando lo escuché por primera vez dije “bueno, no está mal”. La segunda vez dije lo mismo. En la tercera escucha fui identificando alguna que otra canción y a lo largo de esa semana me venían ritmos o notas a la mente como para tararearlas mentalmente, y a la cuarta audición es cuando tome percepción de lo que realmente era. Moraleja, si lo escuchan una vez y tampoco les entusiasma, concédanle tiempo. Conozco a varias personas a las que les he dejado el disco, que han sufrido la misma experiencia que yo. Cualquier elogio se me queda pequeño para levantarles el interés por “Hot Fuss”. Dejemos que la música suene por sí misma y haga el efecto oportuno en sus mentes.
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sábado, 11 de octubre de 2008

1995 Oasis - (What’s The Story?) Morning Glory

Sinceramente, hoy me he planteado hablarles de un disco del cual se ha dicho prácticamente todo, o casi todo. Igualmente, nos encontramos ante uno de los mejores álbumes de la historia de la música moderna y quizás el abanderado por excelencia de los años 90. Sería quizás algo pretencioso intentar que el análisis de hoy esté a la altura de la calidad del disco, pero al menos me esforzaré para que sea medianamente decente. Por primera vez en la andadura del presente blog, abordamos de forma más clara el álbum considerado mejor dentro de la discografía de un grupo. Aprovechando que Oasis está de actualidad por la edición de su nuevo disco de estudio, hoy les hablaré del excelente trabajo que editaron hace ya más de una década.

Cómo ya les comenté hace unas semanas en la revisión de “This Is Hardcore” de Pulp a la hora de hacer una breve introducción sobre el britpop, a mediados de los 90 existían 2 grupos que mediáticamente lideraban dicho movimiento: Blur y Oasis (nombrados alfabéticamente para no herir susceptibilidades). Oasis había debutado en 1994 con “Definately Maybe”, un disco de excelente calidad, considerado como algo más que un digno comienzo.

Al año siguiente, la rivalidad entre Blur y Oasis alcanzaba sus cotas más altas. Declaraciones y alusiones chirriantes en las entrevistas concedidas de unos a los otros y viceversa, que iban más allá del buen gusto. Curioso fue el reto que se marcaron a nivel público, en el que se instaron ambas formaciones a sacar sus respectivos nuevos trabajos al mismo tiempo, para ver cuál era el que más vendía. Blur para la ocasión grabó su magnífico “The Great Escape”, un disco bastante acertado con unos singles simpáticos, alegres y alguno de ellos verdaderos himnos como “The Universal”. Por otro lado, los chicos de Manchester lanzaron “(What’s The Story?) Morning Glory”, el cual dejó minimizado al contemporáneo de los Albarn y compañía.

Para 1995 Oasis ya se había cobrado la primera “víctima”, de las mil y una contadas hasta la fecha, en lo que a componentes de la banda se refiere. Dicho damnificado no fue otro que aquel batería de pelo moreno y rizado que se puede ver en videos como el de “Supersonic” por ejemplo. Por lo visto, tras una trifulca con Liam Gallagher (el cantante de la formación, como ya sabrán) de la que creo que salió muy mal parado, además de los porrazos recibidos, se llevó bajo el brazo la carta de despido. Quizás lo que se buscaba era una imagen más homogénea con el aspecto “beatlelesco” de los hermanos Gallagher y, claro, el que aportaba este músico chirriaba algo con la línea marcada por Liam y Noel, para lo que se reclutó a un batería con un look más apropiado. Con el grupo como quinteto se procedió a la grabación del disco que confirmaría las buenas maneras apuntadas en su debut.

El disco comienza con una bienvenida en toda regla, plasmada incluso en el título de la canción: “Hello”. Sonido guitarrero marca de la casa de Oasis, creando un muro sonoro con el que la voz medio rasgada de Liam hace acto de presencia diciéndonos abiertamente “hola”. “Roll with it” es una de las canciones de herencia más reconocible a The Beatles. Este aspecto se aprecia tanto en los coros de Noel en gran parte del tema, como en el ritmo de la canción, siendo quizás más furibunda que las canciones más pop de los chicos de Liverpool, en lo referido a las guitarras eléctricas que meten los de Manchester. Líricamente me quedo con el verso “creo que recuperé una sensación que había perdido dentro de mi” que se repite varias veces en la parte final de la canción. Tras esta espectacular y vitalista canción y con una tos como intermedio, se da paso al himno por excelencia de los años 90. Una de las más bellas baladas de letra más clara y directa que se han compuesto nunca. Sin duda, una canción con la que nos podemos sentir perfectamente identificados en partes como “hay tantas cosas que me gustaría decirte, pero no sé cómo”. Iniciada con una guitarra acústica a cuyo mando está Noel, da paso a un Liam que empieza diciendo cosas como “No creo que exista alguien que sienta lo que yo siento por ti ahora…”. Idealización del amor, mezclado con el temor y el gripamiento de la acción por parte de la timidez, que nos hace quedarnos en la sombra a la hora de declararnos a alguien, son los temas principales tratados en “Wonderwall” y que al ser tan universales, son fácilmente aplicables a cualquiera. Orquestación de cierto toque clásico en la parte trasera del sonido, ciertamente comedido, y un Liam perfecto en la ejecución vocal entonando un estribillo reconocido por todo el mundo “Dije que quizás tú vas a ser quien me salve, y después de todo tú seas mi muro maravilloso”. La canción finaliza de forma decadente con algunas notas de teclado y un cierto sonido hipnótico al final de la misma. Es curioso que el videoclip grabado al efecto no es nada del otro jueves, y básicamente se compone de los chicos de Oasis en la trastienda de un circo, entremezclados entre payasos y otros personajes circenses, todo ello filmado en blanco y negro. Alguna cara de mala leche por parte de Noel mediada la canción, para luego acabar sonriendo (como si supiera la que iban a liar con la canción de turno) y alguna expresión de pazguato por parte del sr. Bonehead. A continuación, llegó el turno vocal de Noel para dar forma a uno de los 3 singles monumentales o principales que regaló el disco de hoy, junto al comentado “Wonderwall” y el tardío “Champagne supernova”. “Don’t look back in anger” nuevamente nos recuerda en gran parte a los Lennon, Harrison, Starr y McCartney. Curioso videoclip grabado en la mansión Playboy, y evidentemente rodeado de tremendas bellezas femeninas, con unos Oasis algo descafeinados y fríos a pesar del calor del que estaban rodeados. Habría que ver el making off de dicho video… Muy reconocible son las notas de guitarra que la producción hace que se superpongan por encima del grueso de la canción y que dan tremenda personalidad a la canción. El estribillo: “por lo que Sally puede esperar, sabe que es demasiado tarde… mi alma se derrumba, pero “no mires atrás con rabia” te escuché decir” es de fácil cante coral en cualquier concierto que ofrece la banda. Existe alguna alusión al fenómeno fan en forma de velada autocrítica cuando Noel dice “por favor, no pongas tu vida en las manos de una banda de rock ‘n’ roll que acaba con todo”. “Hey now”, digamos que es la menos fuerte, menos buena o con menos gancho que ofrece el disco. Con esto no crean que digo que es débil, mala o sin atractivo, simplemente digo que es una canción aceptable, pero por debajo del nivel de excelencia aportado hasta el momento de reproducción. El ritmo es mucho más pausado, aunque el sonido sigue siendo robusto como casi siempre en todas las canciones de Oasis y en esta ocasión quizás nos encontramos con las guitarras más abrasivas que aporta “(What’s The Story) Morning Glory”. “Hey now” se conecta con “Some might say” a través de un interludio instrumental muy al estilo de los que utilizó Depeche Mode en su “Violator” de 1990. Evidentemente me refiero a la estructura y no al sonido, claro, ya que aquí de teclados o sintetizadores más bien poco; en esta ocasión nos encontramos con unas desaforadas guitarras a lo largo de 44 segundos. La ya citada “Some might say” es una canción con cierto aire de melancolía en la melodía. Fue el primer nº 1 que generó el disco y un tremendo éxito que quedó ciertamente velado por el relumbrón de las posteriores ediciónes como sencillo de “Wonderwall” o “Don’t look back in anger”. Cierto carácter épico en la parte del estribillo con el Liam más entregado del disco. “Cast no shadow” es de los momentos tranquilos y menos agitados del disco. Como curiosidad destacar que está dedicada al líder de The Verve, Richard Ashcroft. Supongo que viniendo de la boca de Liam Gallagher frases como “a medida que se enfrenta al sol no tiene sombra” se puede considerar cuanto menos un cumplido. “She’s electric” es la pieza pop por excelencia del álbum. Suena ciertamente alegre e irónica en los medios falsetes que saltean alguna parte de la canción o el inicio de alguna frase. Unos sonidos de helicópteros (que posteriormente nos volveremos a encontrar en un futuro en “D’ you know what I mean”), dan paso a la canción título, uno de los momentos más enérgicos y quizás el más acelerado del disco. Nuevamente un intermedio instrumental de 39 segundos nos da paso a otro clásico y que otra vez aporta cierto carácter melancólico al igual que “Some might say”. Con unos sonidos que evocan el sonido de las olas del mar al desvanecerse en la arena de la playa, se va abriendo cristalina en sus inicios “Champagne supernova”. Canción que supone un in-crescendo descomunal hasta llegar un punto máximo a partir del cual, la canción decae lentamente a partir de un amago de reinicio de la letra por parte de Liam y que a partir del “¿Dónde estabas cuando estábamos alcanzando la felicidad?” comienza un loop que se repite durante un rato y que da paso al lento decaer de los instrumentos. Colaboración de lujo para la ocasión por parte de Paul Weller a las guitarras, uno de los músicos más admirados por los Gallagher y que ayuda a poner el broche de oro a una obra maestra. Del videoclip con ciertos detalles psicodélicos, quedó para el recuerdo la tremenda y poblada barba que luce Liam.

El éxito alcanzado por el disco fue descomunal y no recuerdo mayor repercusión de un disco a nivel mundial desde “The Joshua Tree” de U2 en 1987 (mal que le pese a Nirvana). Confirmándose como el grupo por excelencia del movimiento, hizo o propició el inicio del declive de ciertos compañeros de clase como Pulp o Blur o al menos que la prensa no prestara tanta atención a los lanzamientos de dichas bandas en el futuro, por mucho que se esforzasen (véase el revisado “This Is Hardcore” de Pulp o el disco homónimo de Blur con canciones tan resultonas como “Song 2”).

El siguiente disco de los Gallagher fue “Be Here Now”. Un disco que batió registros en lo que a ansias consumistas por parte de las masas se refiere, que agotaron las existencias con las que se nutrió a las tiendas a las pocas horas de que se sacara a las estanterías. Recientemente, alguno de mis contertulios musicales me ha comentado que es un disco que si se hubiera provisto de una mayor contundencia, podría estar al nivel de sus predecesores. Opinión con la que estoy de acuerdo.

A finales de los 90 se editó “Standing On The Soulder Of Giants”, título nada pretencioso, por cierto, tras el acertado recopilatorio de caras b “The Masterplan”. El fallido y repetitivo single “Go let it out” lacró en gran parte al disco e hizo que Oasis no alcanzara el “nivel U2” al que Liam aspiraba en ciertas entrevistas que se le hicieron en la época de promoción de “Be Here Now”. Tras este desplome de Oasis y la salida del 3º de a bordo, el sr. Bonehead, el cual no sé si también por cuestiones de look cada vez menos acorde con la banda, al hacer honor a su apellido y que su cabeza cada vez se le viera más el hueso o cartón (hoy me levanté algo ácido), dejó la banda por la puerta de atrás. No voy a mencionar los numerosos cabreos entre los hermanos que protagonizaron sobre todo en la gira de “Be Here Now” o posteriores, que hicieron que en algún momento Noel se marchara del grupo, para finalmente retornar.

Desde finales del siglo pasado hasta los días de hoy, se han sucedido 2 discos de estudio más, “Heathen Chemistry” y “Don’t Believe The Thruth”, que parecen haber remontado ligeramente el vuelo tras el descenso de “Standing On The…” con alguna canción reseñable como “Little by little” o “The importante of being idle” (ambas cantadas por Noel curiosamente) y también se han ido intercalando algún recopilatorio, bien en estudio “Stop The Clocks” o en directo “Familiar To Millions”, que pone en entredicho las opiniones que califican a Oasis de banda de horrible directo.

Esta semana ha salido a la venta “Dig Out Your Soul”, nuevo disco de la banda. He de comentarles que no he escuchado a día de hoy aún el disco y no sé si de pasada escuché la canción de adelanto hará cosa de un mes. Nuevamente, cuando tenga ocasión, acudiré de nuevo a la llamada de los Gallagher y escucharé sus “buenas nuevas”, aunque las susodichas siempre se encuentren a la sombra de canciones tan excelentes como las del disco hoy analizado. Un disco básico para cualquier melómano que se precie, e imprescindible en cualquier discografía. Dejemos de lado las consideraciones externas a la música. No procede aquí hablar del enrevesado carácter de los hermanitos Gallagher. Concluyo simplemente recordando la importancia de Manchester, ciudad que nos ha regalado bandas como Joy Division, más tarde reinventados en New Order, Happy Mondays, The Smiths y otras muchas que no cito por abreviar espacio. Les dejo con el mejor disco de su último gran grupo, desde mi punto de vista, a medida que dejo de escribir con las últimas notas de “Champagne supernova” de fondo… qué bonita forma de terminar.
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jueves, 2 de octubre de 2008

1981 Genesis - Abacab

Con unos días de adelanto en el día habitual de la subida de los artículos, aquí nos encontramos para un nuevo análisis de un disco y la importancia dentro de la historia del artista o banda que se trate. He de decirles que bastante tiempo he tardado en revisar el disco del que cojo prestado el nick que utilizo en el presente blog. No obstante, a pesar de la obviedad de este aspecto, dando a entender que tarde o temprano llegaría su revisión, he preferido esperar el tiempo necesario a la época del año que considero más adecuada para su escucha. Creo que en alguna ocasión les habré hecho alguna apreciación sobre momentos idóneos para la audición de los álbumes que reviso. Manías que tiene uno. Igualmente, y ya rizando el rizo, les diré que es propicio de escucha de lunes a viernes sobre las 20.30h, una vez que ya ha anochecido y, sobre todo si tienen la suerte de encontrarse en casa, claro. Para cerrar este aspecto, decirles que me pasa lo mismo con todo lo relacionado con Phil Collins de por medio editado entre 1980 y 1983.

Llegado el año 1981, Genesis parecían haber logrado la estabilidad que daba la impresión que habían perdido desde el convulso abandono de la nave por parte del genial Peter Gabriel. Desde 1975, se tuvieron que adaptar de tal manera que Phil Collins avanzara desde la batería hasta la voz cantante y unos años después afrontar la marcha del guitarrista Steve Hackett, que dejó en cuadro (mejor dicho en trío) a la formación. Musicalmente, la banda había ido alejándose poco a poco del rock progresivo/sinfónico que profesaron en la 1ª etapa de su trayectoria con Gabriel como líder visible, hasta aproximarse a un sonido más cercano al pop de grandes masas.

1980 había visto la consagración del éxito del trío resultante con la edición del pluscuamperfecto “Duke”. Primer disco del grupo que llegó al nº1 en la lista de ventas del Reino Unido, que incluía una gran variedad de palos tocados: desde la balada “Missunderstanding”, hasta el vivaz pop/rock de “Turn it on again”, pasando por la descomunal y elaboradísima “Duchess”, la cual formaba parte de una especia de suite velada junto a otras 2 pistas del disco.

Igualmente, a los pocos meses, y con su primer matrimonio finiquitado, Phil Collins se había recluido en solitario para componer canciones. Este proceso desembocó en el primer disco en solitario del cantante y batería de la banda, “Face Value”, con el himno “In the air tonight” como canción bandera. Dicho tema como single había llegado más alto que cualquier otro sencillo editado hasta la fecha del grupo. Este hecho no dejó indiferentes al resto de miembros restantes de Genesis, sobre todo al teclista Tony Banks, el cual veía esta situación con cierto recelo.

Aún así, este hecho no supuso la partida de Phil Collins de Genesis y a lo largo de los 80 mantuvo sendas trayectorias de forma paralela, con sus giras independientes incluídas y con tremendo éxito en ambas. El inicio de todo esto, se ve en la grabación del disco que hoy analizamos. Abacab, en comparativa con el disco de Queen analizado la semana anterior, puede equipararse al tratarse de un disco bastante acertado, pero a la sombra de otras obras de la banda. En lo que a su extensión se refiere, supuso una reducción respecto a “Duke”, tanto en duración total como en el número de pistas incluidas.

El disco abre con la canción título. Uno de los temas más electrónicos de Genesis de todos los tiempos con unos hipnóticos teclados de Tony Banks sosteniendo gran parte de la canción. La interpretación vocal de Phil es rabiosa y entusiasta como pocas en el disco, acompañándose de coros sumamente agudos en la parte del estribillo. Probablemente, muchos de ustedes conocerán la versión acortada de los recopilatorios. Una de las bondades de este disco es poder escuchar la parte instrumental del final de la pista, con unas excelentes notas de guitarra eléctrica por parte de Mike Rutherford, junto a los mareantes teclados de Banks. “No reply at all” es mi favorita por antonomasia, aunque con el paso del tiempo otras, que a continuación analizaremos, hayan ido ganando enteros. “No reply at all” cuenta con la inestimable colaboración a los metales de viento por parte de varios miembros de Earth, Wind & Fire. A parte de este característica en el sonido, que tanta personalidad aporta al tema, muy importantes son los teclados de Tony Banks, los cuales son juguetones, fantasiosos y muy elaborados. Esta canción es bastante representativa dentro del sonido que adoptaría Phil Collins en sus 3 primeros discos en solitario, en lo que a la ayuda de las secciones de viento se refiere; si no, atrévanse a establecer un paralelismo de este corte con “I missed again” o “It don’t matter to me” de su discografía en solitario. Letrísticamente es una canción que habla de la incomunicación y el amor no correspondido, pero tratado desde un tono irónico y con una actitud de reirse de uno mismo por el sonido alegre que le da su instrumentación. Phil se pone derrotista en partes como “háblame, nunca me hablas. Parece que puedo hablar, pero puedo escuchar que mi voz se pierde y no hay respuesta”. Una canción alegre y movidita que te puede alegrar el final de un día triste, si es que así fue la jornada que se trate. Es curioso como conocí esta canción. Fue viendo el video en los créditos finales de los valiosos documentales del canal Vh1 “Behind the music” y, claro, no venía cuál era el título de la canción. En aquella época me estaba iniciando en Genesis y tuve que tirar de la letra para posteriormente ir a Fnac y en los libros con las letras de Genesis ir mirando con cuál se correspondía. ¡Qué cosas!, ¿verdad? Por cierto, del videoclip, el cual simplemente recrea al grupo en un plató tocando, resulta muy gracioso cuando los tres componentes del grupo se ponen con los instrumentos de viento a tocar las correspondientes notas. Videoclip igualmente muy parecido al de “I missed again” de Collins en solitario. A continuación nos encontramos con una bizarra (en el sentido anglosajón del término “bizarre”, traducido como extraña) composición de Tony Banks. “Me & Sarah Jane” es una rimbombante canción en lo que a su ritmo se refiere. Nuevamente nos encontramos con otro tema de amor fracasado y una exposición de lo que fueron los tiempos felices al lado de la susodicha Sarah Jane con la que “teníamos algo especial que marchaba”. Si antes les confesé mi debilidad por “No reply at all” y les dije que había algún que otro tema que se iba acercando al puesto de preferida de “Abacab”, una de ellas es la siguiente canción que nos encontramos al escuchar el disco. “Keep it dark” está compuesta por unos estruendosos teclados de Tony Banks, una cálida guitarra de Mike y una nerviosa percusión. Una canción llena de optimismo traducido en partes como “me gustaría poder contarte todas las cosas que me pasaron y todo lo que he visto. Un mundo lleno de gente con corazones alegres, ciudades iluminadas sin miedo a la guerra. Miles de criaturas con vidas felices y sueños de un futuro con sentido y sin necesidad de mentir, de odiar, o esconder”. Al final, todo esto para “Guardarlo en secreto”. Lástima, ¿no? En el estribillo traducido, el videoclip se compone de imágenes del grupo en mitad de una pradera verde con trajes blancos representando esa idealidad descrita. El resto del clip se compone de los chicos de la banda tocando por una oscura ciudad inglesa con sus instrumentos venidos a menos y abrigados por unas taciturnas gabardinas. No sé por qué, pero me gusta mucho dicho video. Tras este acertado tema de corte electrónico, nos damos de frente con el experimentalismo que aporta “Abacab”, de acuerdo con la historia o tradición de Genesis: “Dodo/Lurker”. Concebida como 2 canciones unidas en una, los teclados de Tony vuelven a ser chocantes y el ritmo cambiante. En la parte correspondiente a “Dodo” se producen divagaciones sobre el extinto dodo, sobre el papel del sol, peces y otras cosas. La parte de “Lurker” se inicia con una introducción vocal con algo de misterio en su entonación para decir “2 ojos miraron para ver lo que era y entonces algo habló y esto es lo que me dijo…” y a continuación surge unas chirriantes y casi cómicas notas de teclado de Banks a modo de respuesta. A continuación Phil se pone épico en la interpretación, acompañado por la parte instrumental para dar fin a esta enrevesada composición. Bueno, pues si esta canción o dupla de canciones en una sola les ha resultado complicada, ¿qué decirles de “Who dunnit?”? Personalmente la considero la más floja del disco hoy analizado. Resulta ciertamente cargante, simple y ramplona. La música es monótona, hueca y el disco rallado de Phil Collins en ciertos momentos vocales se hace algo insufrible. A parte de todo esto, la letra bastante repetitiva se basa casi completamente en lo siguiente: “¿fuiste tú o fui yo? ¿Fue ella o fue él? ¿Fue A o fue B? ¿O fue X o fue Y?... pero lo sabemos, lo sabemos… si, no lo sabemos, no lo sabemos… todos lo sabemos, todos lo sabemos”. Da la impresión de que Genesis querían ponerse graciositos. A veces pasa que cuentas un chiste y no hace gracia a nadie, ¿no? Pues eso mismo. Pasemos a cosa más serias. Después del despropósito de “Who dunnit?”, se nos presenta la balada por excelencia del álbum: “Man on the corner”. De un evidente intimismo y muy sentida en la interpretación de Phil, se compone de unos cálidos teclados por parte de Tony, aunque éste no renuncie a cierto enrevesamiento en la estructura de los mismos en la parte final, pero eso sí, en esta ocasión de una forma velada y muy ajustada. La letra es bastante correcta y acertada con partes como el comienzo: “mira al hombre solitario ahí en la esquina, ¿a qué está esperando?, no lo sé. Pero está ahí esperando todos los días. Debe estar esperando que pase algo. Nadie lo conoce, y nadie se preocupa, porque no hay lugar para esconderse, no hay sitio donde esconderse para ti”. Es un ejercicio previo personal de Phil Collins en un tributo a los vagabundos, como concretaría en un futuro en la mundialmente conocida “Another day in paradise” de su carrera independiente de Genesis. Alguien ha dicho alguna vez, que es una de esas baladas que han hecho que Phil Collins cogiera mala fama. Supongo que si dejamos consideraciones externas de lado, podremos disfrutar tan sólo del conjunto global de la canción y apreciar su belleza. Hagamos un esfuerzo pues. Es una canción de ambiente nocturno y cuyo videoclip ayuda a dicha percepción. Tras una composición en solitario de Collins, ya iba siendo hora de que hiciera acto de presencia alguna firmada en solitario por el guitarrista de la banda, el sr. Mike Rutherford. De “Like it or not”, precisamente lo único reseñable que tiene son ciertas notas de guitarra (qué extraño), ya que considero que Phil no se entrega lo suficiente, dando la impresión de que haya quedado agotado del desgañitamiento final que se marcaba al final de su “Man on the corner”. Para terminar el disco se nos coloca un medio tiempo titulado “Another record” que tampoco aporta nada nuevo y que resulta algo sosa o descafeinada.

Quizás el hecho de incluir estas 2 piezas al final del disco, hace que no te quede una percepción general tan buena como se merecería la media del disco. No obstante, hay que tener en cuenta que de un disco de 9 canciones, que solo 3 de ellas sean fácilmente olvidables y que de las aceptables 6 restantes, 4 de ellas sean sencillamente excelentes, es un resultado más que notable. El fallo podría estar en la distribución de las canciones, no obstante tampoco es un ejemplo tan garrafal en dicho aspecto; se me ocurren muchos otros discos que están mucho peor estructurados. Quizás hasta el momento no haya hecho muchos comentarios, por no decir ninguno, sobre este aspecto en la elaboración de un disco, pero supongo que un futuro podré exponerles algún caso más determinante para ver como un correcto orden de las canciones puede resultar clave para que un disco en su conjunto resulte.

La portada y contraportada de “Abacab” es insultantemente simple y se compone básicamente de un fondo blanco y unas manchas de colores superpuestas sobre el mismo. En este momento Genesis ya estaban consagrados como una de las bandas más importantes del mundo y el disco fue un éxito en ventas llegando como su predecesor al nº1 de ventas en el Reino Unido, al igual que harían sus discos posteriores.

A pesar de todo esto, a día de hoy “Abacab”, no me refiero a la canción título, sino al disco, está ciertamente olvidado. La verdad es que se encuentra “escoltado” en la discografía de Genesis por el monumental “Duke” (obra maestra desde mi punto de vista de la etapa Collins) y por su disco gemelo “Genesis”, que aunque estructuralmente se asemejan mucho, el hecho de que este disco incluyera canciones como “Mama” o “That’s all” hace que tenga una mejor reputación generalista que el álbum hoy analizado.

Genesis siguió su reinado en los años 80 con el citado disco “Genesis” y el superventas “Invisible touch”. Paralelamente en el tiempo, Phil Collins también reinó en su carrera en solitario con la edición de discos tan memorables como “… But Seriously” o “No Jacket Required” y diversificando su vida al iniciar sus pinitos como actor. Igualmente, el guitarrista Mike Rutherford no quiso ser menos y fundó su grupo paralelo “Mike & the mechanics” con Paul Carrack como vocalista, consiguiendo igualmente un importante éxito y aceptación, eso sí, inferior a la alcanzada por su compañero en Genesis Phil Collins.

El paso a la década de los 90 vió como tras la edición y correspondiente gira mundial de “We Can Dance”, Phil Collins decidiera abandonar la banda. Los 2 restantes miembros, Mike Rutherford y Tony Banks, no se resignaron a priori a renunciar a Genesis y enterrar definitivamente al grupo. Iniciaron pruebas nuevamente de cantantes para reclutar finalmente al rockero Ray Wilson con el que grabaron “Calling All Stations”. Haciendo una ácida broma con el título de dicho álbum, nadie respondió a la llamada y el proyecto se vió inviable.

Contra todo pronóstico y tras alguna reunión puntual en estudio para corregir o revisar algún tema antiguo, incluso con Gabriel incluido, en 2007 el grupo decidió reunirse para volver a la carretera. Los problemas auditivos de Phil Collins que hicieron que declinara hacer más giras en solitario, propiciaron que se tentara a Peter Gabriel para que llevara la voz cantante en dicha gira. Peter declinó la oferta y Phil tuvo que hacer el esfuerzo de ponerse nuevamente al frente, para rememorar nuevamente las multitudinarias giras que protagonizó junto a Mike y Tony en los 80 y comienzos de los 90. Desde aquí les quiero dar las gracias personalmente por haber incluido un concierto en Madrid en el estadio Vicente Calderón como antaño… ¡qué más hubiéramos querido!

No sé muy bien cuáles son los planes de futuro de la banda y si se meterán a estudio a grabar un nuevo disco tras más de 15 años de silencio en común (sin contar la “etapa” Wilson). Hoy les dejo en compañía de uno de los discos más llevaderos y de fácil escucha dentro de la dilatada trayectoria de Genesis, sin que esa característica menoscabe lo más mínimo su calidad. Disfrútenlo.
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