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viernes, 1 de mayo de 2026

El Último De La Fila - La Rebelión De Los Hombres Rana (1995)

Este es un disco dentro del estilo DMR. De los que nos gusta analizar. Digo esto, porque “La Rebelión De Los Hombres Rana” es como el patito feo de los discos de El Último De La Fila. En efecto, Manolo García y Quimi Portet habían alcanzado un éxito enorme con “Astronomía Razonable” (1993), llegando casi al millón de copias, y dejando clásicos como “Como un burro a la puerta del baile” o “Mar antiguo”. Y aunque en realidad el disco que nos ocupa no le fue mal, de hecho, fue número uno, es quizá de los menos recordados de la banda. El que menos, probablemente. Y en comparación de donde venían hay un menor número de clásicos. El más recordado de ellos “Sin llaves”.

Muchas críticas a este disco suelen ser casi todas de la misma índole. El sonido es frío, otoñal. Demasiado sobrio, incluso. Pero ninguno de esos atributos por sí mismos me llevan a pensar que un disco sea malo por eso. Es inevitable pensar en la evolución de El Último De La Fila y de cómo un grupo de pop rock aflamencado, vivaracho y vital paso a ser un grupo más introspectivo. Pero en realidad esta sobriedad se venía labrando desde “Nuevo Pequeño Catálogo De Seres Y Estares” (1990). Además, lo de frío es relativo. Sigue habiendo bonitas canciones, emotivas y evocadoras, con más apelación al corazón que al intelecto. Cambian un poco los ingredientes, pero el poso permanece.

Yendo a la calidad de las canciones el disco merece más fama de la que tiene. Excepto algún tema de transición (ni siquiera malo) hay nivel notable de composición, Sí reconoceré que hay algo, quizá no buscado intencionalmente, que sabe a despedida. Acaso por el tono, el aura que le rodea, o nuestra propia percepción tras saber que después vendría la separación ha calado en nosotros. Pero la sonoridad melancólica ayuda a este regusto. En cualquier caso, es un conjunto de melodías sólido y ajustado.

Las letras no varían demasiado, por mucho que muestren cierto abatimiento. Continúa la mezcla de lo cotidiano y lo surrealista, lo mundano y la metáfora inesperada, como pequeñas ensoñaciones que, sin embargo, no se apartan mucho de la realidad. El trabajo del grupo en ese apartado siempre fue impecable.

1995 fue un año de cierto desmoronamiento de los grupos y artistas ochenteros. Héroes Del Silencio lanzan casi a la vez “Avalancha”, siendo también su último disco de estudio. Gabinete Caligari se dan otro topetazo con “Gabinetíssimo”. Mikel Erentxun saca su segundo disco en solitario, el infravalorado “El Abrazo Del Erizo” y se va afianzando fuera de Duncan Dhu. Los sonidos estaban cambiando y el inevitable decurso de los gustos va afianzando nuevos grupos, mientras los que estaban antes tuvieron que dar un paso al lado. Quizá “La Rebelión De Los Hombres Rana” tenga también algo de eso, de sabor de fin de ciclo, Y eso añade algo de desazón. Pero los méritos son suficientes como para escuchar y valorar “La Rebelión De Los Hombres Rana” en su justa medida.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “¡Qué bien huelen los pinos!”: No detecto grandes cambios desde “Astronomía Razonable”, la verdad. Comienza con unos sintetizadores sobrios para ir dando entrada al resto de la instrumentación. A ratos hay incluso un punteo de guitarra española. El estribillo resulta bastante afortunado, lírico y con unas muy buenas inflexiones de Manolo García. Canción que sigue una línea muy clásica del estilo de EL Último De La Fila.

2. “Las hojas que ríen”: Esto sí que suena más abatido, ensimismado y melancólico. Se toma su tiempo para generar atmósfera, con unos teclados más patentes. De hecho, es la canción más larga del disco con casi cinco minutos y medio. Hay un cambio de sonoridad en el estribillo, volviéndose la melodía más roquera. Suena bien, pero es de esas canciones que quizá necesiten de varias escuchas para lograr entrar en ella. Funciona en su contexto de canción triste. La letra de Manolo García ahonda en este sentimiento.

3. “Vestido de hombre rana”: En este caso el cambio de sonoridad es más marcado aún. Pierde el toque roquero y gana en teclados atmosféricos. De no ser porque las bases son más animadas, podría ser un intento de trip hop. Manolo García canta en un tono más bajo, más grave que de costumbre. Tiene cierto aire a sutil y accesible experimentación, al menos para las características del grupo. Y suena bien, Después de haber grabado “Astronomía Razonable” en los estudios Real World de Peter Gabriel, la banda volvió a Barcelona para su último disco de estudio. Y no creo que lo acuse demasiado, Fue cuarto single del disco. Tiene una curiosa letra de Quimi Portet.

4. “El bombero del atardecer”: Las guitarras eléctricas que desaparecían en el tema anterior vuelven en éste. Sobre todo, en el estribillo, que es de los más incisivos del disco. Es otra que podía haber estado en “Astronomía Razonable”. Tiene algunos arreglos curiosos, incluyendo alguna guitarra grabada al revés. El estribillo quizá se repita alguna vez de más, pero es un momento enérgico que viene bien de vez en cuando.

5. “Sin llaves”: Primer single, y la canción más conocida. del disco. Y es entendible. Es un pop rock clásico, sencillo, donde no sobra ni falta nada. Buen puente, bien estribillo, y los punteos justos y necesarios. Incluso recuperan algo del “gracejo” de otros tempos. No es tema apoteósico, ni falta que hace, puesto que en su sencillez está parte de su gracia.

6. “Pedir tu mano”: Está canción es simpática, entre otras cosas por las imaginativas formas de pedir la mano a alguien que se le ocurren a Quimi Portet. La canción tiende al minimalismo, prácticamente se vale de una guitarra acústica y de un arreglo ambiental. Es una canción breve (no llega ni a tres minutos), pero que te deja con una sonrisa en la cara. Fue segundo single.
7. “Bailarás como un indio”: Las dos canciones anteriores contrastan con el tono nostálgico y desalentado de esta canción. Un sobrio lamento. La voz de Manolo es más solemne, y se hace acompañar de un eco que la hace más misteriosa. Tiene el contraste de que instrumentalmente es una de las canciones más marcadas, pero al mismo tiempo, pero quizá sea también la más melancólica. A decir verdad, es uno de mis momentos favoritos del disco. Fue quinto single.

8. “Dímelo tú”: Es un medio tiempo amable sin mucha trampa ni cartón, competente melódicamente pero quizá rutinaria. Es más o menos animada y en el estribillo se vuelve casi un reggae. Es agradable de escuchar, pero se nota como cierta desgana. Nada grave, pero no es particularmente memorable. 9. “A medio soñar”: Vuelve el rock, pero de una manera aquietada, tranquila. Quimi Portet aumenta un poco la distorsión de las guitarras, eso es todo. No es particularmente pegadiza, pero casa bien con el tono introspectivo y onírico de la letra de Quimi Portet. Tiene una atmósfera cuidada que se va apreciando más con sucesivas escuchas.

10. “Uva de la vieja parra”: Esta canción es cien por cien Manolo García. Letra con metáforas campestres y un sonido más cercano a lo clásico del grupo, con menos atmósferas. Tono leve y predominancia de las guitarras acústicas. Suena tan familiar que la canción casi te cae simpática de entrada. Y eso es lo que es: una canción simpática. Nada especial, pero se escucha con agrado.

11. “Illetes”: Hay que reconocer que el disco acaba con un perfil bajo, quizá demasiado bajo. Esta última canción es un instrumental sencillo, agradable, acústico, que si hubiera sido más breve podría haber sido una coda simpática. Pero dura unos cuatro minutos y no tiene gancho de fin de disco. Supongo que el nombre estará tomado de la localidad mallorquina, y quizá la canción trate de captar una calidez tranquila y mediterránea. Lo tomaremos como una propinilla y ya está.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Después de “La Rebelión De Los Hombres Rana” no hay mucho que contar sobre El Último de la Fila. En 1996 dieron su último concierto y se separaron oficialmente en 1998, año en que Manolo García lanzó con bastante éxito “Arena En Los Bolsillos”. Lo de último concierto es un decir, porque tres décadas después el grupo ha vuelto a las tablas y está de gira. De hecho, tengo entrada para ir al concierto del 23 de mayo en Madrid, junto con mi amigo y dueño de este blog Víctor Prats. Veremos por dónde resoplan, pero las expectativas están altas.

Tampoco olvidemos “Desbarajuste Piramidal” (2023) una reinterpretación de veinticuatro canciones de la banda, en algunos casos cambiando ostensiblemente los arreglos. A decir verdad, no lo he escuchado demasiado.

Manolo García ha tenido una carrera de gran éxito, basado en un estilo inconfundible que en un importante porcentaje recuerda a El Último de la Fila. “Arena En Los Bolsillos” dejaba atrás las atmósferas de los últimos compases de El Último De La Fila y afilaba las guitarras y volvían los tonos aflamencados. Para botón de muestra de esto último recuérdese la famosa “Pájaros de barro”. “Nunca El Tiempo Es Perdido” (2001) fue otro gran éxito, de un estilo similar y canciones como la canción título o “Somos levedad”.

Y así siguieron “Para Que No Se Duerman Mis Sentidos” (2004), “Saldremos A La Lluvia” (2008)… Pocas objeciones se pueden poder a la carrera de Manolo García.

La carrera de Quimi Portet ha estado más en los márgenes, y alejada de la comercialidad. Mentiría si dijera que conozco bien su historial (igual sería cuestión de ponerse). Víctor Prats me enseñó en su momento un vídeo de “La rambla”, canción del disco “Hoquei Sobre Pedres” (1997), y no sonaba mal. 

En fin, que es un buen momento para recordar la discografía de El Ultimo De La Fila, con una gira en ciernes, que hasta hace no tanto `parecía impensable y unas canciones realmente perdurables.

Texto: Mariano González.
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