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viernes, 2 de diciembre de 2022

The Kinks - Something Else By The Kinks (1967)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
La influencia de The Kinks arroja una sombra extensa y diversa. La banda fue creada a principios de los años 60 y sus ecos se pudieron escuchar posteriormente en varios momentos de furor de la música británica. Por ejemplo, en el mod revival de finales de los 70, con The Jam a la cabeza- La parte mollar del Britpop incluyendo a Blur (sobre todo ellos) y a Oasis no hubiera sido la misma sin The Kinks. Pero también encontramos influencia en lugares diversos como Van Halen u Oingo Boingo.

De hecho, los primeros compases tuvieron algo de revolucionario. La forma salvaje de tocar de Dave Davies en “You really got me” y en “All day and all of the night” se considera el punto de partida del hard rock. Esta vehemencia casi de garaje se fue disolviendo según pasaban discos, y ya en “Face to Face” (1966) había muestras de las delicatessen melódicas aún por venir Something Else By The Kinks (aunque se le suele llamar únicamente como “Something Else”) es la culminación de esta evolución. Hay quien habla de pop barroco, definición que a mí se me antoja lejana, y más apropiación, p.ej, para los Beach Boys o el “Sargeant Peaper’s” de los Beatles.

Sí es cierto que en el disco que nos ocupa, los arreglos son más sofisticados, variados y pulidos. También hay variedad, lo mismo hay pop rock, psicodelia, bossa nova, music hall… También podemos encontrar una de las características definitorias de The Kinks, las inteligentes e irónicas letras de Ray Davies, un artista bien dotado para la observación y el comentario social. En este apartado, Ray se centra en la sociedad británica de los años sesenta consiguiendo unas letras realmente logradas.

Por lo demás, la formación es muy clásica, destacando los hermanos Davies, que por cierto, como otros hermanos del mundo de la música, muchas veces se han llevado como el perro y el gato. Completan la banda Peter Quaife al bajo y Mick Avory en la batería. EL peso de grupo recae sobre los Davies, particularmente sobre Ray, pero no hay que olvidar la guitarra de Dave Davies y algunas canciones suyas en su faceta como compositor.

“Something Else By The Kins” tuvo dos singles exitosos como “Waterloo sunset” y “Death of a clown” La cuestión es que a pesar de ello el disco fue un fiasco comercial y no cubrió las expectativas iniciales. Con el paso del tiempo la consideración del disco fue ganando adeptos hasta ser uno de los favoritos de los fans de la banda y quizá el remate de un punto de inflexión donde los músicos fueron ganando en madurez.

No es además un disco largo de escuchar. Son alrededor de 36 minutos que se pasan en un suspiro es base a sus relucientes melodías y cierta variedad. Además existen ediciones deluxe con un montón de canciones adicionales destacables como “Autum almanac” o “Wonderboy” (interesante de escuchar para ver de dónde sacaron Oasis la entradilla del estribillo de “She´s electric) Si disfrutan del pop de raigambre británica este disco es pura ambrosía, y una cita ineludible con las maravillas de los años 60.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “David Watts”: Una muestra de la capacidad de The Kinks para la melodía pop y las melodías tarareables, usando elementos sencillos. A ver cómo se quita uno de la cabeza el “fafafafa”, el piano persistente como base, o el ritmo pertinaz de la batería de Mick Avory. Se trata, en fin, de una canción divertida, jaranera, pero asentada en buenas melodías. La letra se inspira en un amigo del instituto de los hermanos Davies que era un cúmulo de virtudes y maravillas (era buen estudiante, el capitán del equipo, etc). Algo más de una década después The Jam hicieron una fiel e interesante versión.

2. “Death of a clown”: Esta canción solo podrían haberla hecho The Kinks. Es una mezcla de canción de taberna, melancolía y de pop de manual. Tiene muy buenos detales, desde el piano con eco inicial, el “lalala” que sirve de puente a un estribillo pluscuamperfecto... La canción la canta en esta ocasión Dave Davies, en lo que sería su debut en solitario, pero que a la vez está incluida en este disco. Ray Davies también ayuda en la composición. La letra nace de la rutina de la banda concierto tras concierto, hasta el punto de que Dave Davies se veía como parte de una especie de atracción de circo.

3. “Two sisters”: De esta canción llama la atención la variedad instrumental, donde se incluye un clavicordio que da la sensación de pop barroco, exquisitamente arreglado. La melodía no es tan exultante como en las dos canciones anteriores, pero tiene un gran sentido de la musicalidad. Es una breve pero sabrosa píldora musical. La canción nos habla de una sacrificada ama de casa que siente celos de la vida despreocupada y superficial que lleva su hermana.

4. “No return”: Nuevo viraje musical. En esta ocasión la música toma forma de bossa nova. Están casi todos sus elementos: los característicos acordes de guitarra acústica, la voz suave, la cadencia cálida. Algo nada estándar para una banda británica de la época. No tan pegadiza, pero sí agradable, y aporta variedad al conjunto.

5. “Harry rag”: Puro vodevil y ambiente cabaretero, con el remate de una melodía ultra pegadiza. Tiene un aire trasnochado, casi de canción de los años 20 o 30. También podemos ver la versatilidad de Ray Davies como intérprete, en esta ocasión pareciendo más cantarín o histriónico. La letra habla de gente desesperada e insatisfecha con su vida que encuentra consuelo… en el tabaco, que es una metáfora de la angustia, estrés , etc del mundo moderno. Al menos de cuando se compuso la canción.

6. “Tin soldier man: Trompetera y muy británica canción, con un inicio en la onda de “Good morning, good morning” de los Beatles. Es el caso de una canción sencilla, pero bien arreglada y, como casi todas del disco, bastante infecciosa en su estribillo. A destacar la batería de Mick Avory, que casi nos hace chascar los dedos mientras escuchamos la canción. La letra menciona a un hombre que pasea orgullosamente por la calle como si fuera un soldadito de plomo. Suponemos un sentido de la ironía, pero esta vez queda más lejos.

7. “Situation vacant”: No hay que fiarse de los primerísimos acordes de piano que parecen preludiar una canción melancólica. Pronto se transforma en una de las canciones más roqueras del disco. Las guitarras de Dave son más notorias y la melodía es más afilada, pero sin perder el fondo pop. Tiene un curioso quiebre medio psicodélico al final, incluyendo un falso final. Ojo a la letra, en la que un tal Johnny es presionado por su suegra para que deje su trabajo para encontrar otro mejor pagado, con el resultado de acabar sin un chavo. La pérfida suegra consigue así que su hija vuelva a casa con ella.
8. “Love me till the sun shines”: La canción más áspera y roquera del disco. Es la otra canción de Dave Davies en el tracklist y eso se nota en una voz más rota, y una mayor contundencia instrumental. Es un tema vehemente que va creciendo con las escuchas, y que tiene incluso algún momento para lucimiento de Mick Avory. Dave Davis pide a su amante que le ame hasta que el sol brille, sin importa que no le hable, no le mire, o incluso aunque se lleve su dinero. Así que como letra romántica llega a ser un poco cínica.

9. “Lazy old sun”: The Kinks se sumergen totalmente en la psicodelia, con voces raras, arreglos fumados y efectos peculiares, Sería una muestra más de variedad de estilos del grupo, aunque el resultado final acaba siendo un tanto desordenado; como si estuviera sin pulir. Y eso que The Kinks fue el primer grupo de rock en presentar influencias indias y psicodélicas con “See my friends”, incluso antes que The Beatles, allá en 1965.

10. “Afternoon tea”: The Kinks se ponen de nuevo más británicos que el fish and chips. Pop pegadizo y algo vodevilesco, que cumple con el objetivo que se le presupone, aunque sin la pegada de otras canciones. Buen trabajo de la batería de Mick Avory y de la melodía vocal de Ray Davies, que nos habla de lo mucho que echa de menos a una tal Donna, con la que solía tomar un té vespertino.

11. “Funny face”: Tercera contribución de Dave Davies al disco. Se nota en el sonido más roquero, con más músculo y empaque. La canción tiene unos acordes de guitarras bastante simpáticos y un estribillo directísimo. Se hace bastante corta, y se queda uno con ganas de más. El estribillo es bastante curioso, medio angelical, medio contundente. Buena canción que con un poco de desarrollo podría haber sido mejor.

12. “End of the season”: The Kinks deciden ponerse otoñales/invernales y crean una atmósfera de melancolía resignada, algo teatral y con algún efecto de sonido para hacerlo todo más bucólico. Se deja cantar muy bien y no es nada obvia. A ratos casi parece más una canción francesa cantada con acento inglés. Aquí las estaciones parecen simbolizar un estado de ánimo y el protagonista se siente triste porque ha sido abandonado, comenzando así, su particular invierno.

13. “Waterloo sunset: Y para el final dejamos el gran clásico del disco, y una de las canciones más conocidas de The Kinks, Merecidamente. La melodía es bellísima, hipnótica, y exquisita. Toda una maravilla agridulce, en la que el narrador ve pasar la vida cerca del Támesis, y de la Waterloo Station, y se fija especialmente en una pareja formada por unos tales Terry y Jullie. Toda una señora canción, con un punteo característico y una musicalidad maravillosa. Fue un gran éxito en casi toda Europa, no así en EE.UU donde ni siquiera entró en las listas.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
The Kinks en general, y este disco (entre otros), en particular, son el epítome del pop británico. Casi como un primer eslabón. En concreto “Something Else By The Kinks” es un ejemplo selecto de las cualidades del grupo, Melodías sencillas, pero bien compuestas y arregladas, una mezcolanza entre alegre y melancólica, el aspecto vedevilesco… Y también, como elemento sustancial, las letras Ray Davies, observador de lo cotidiano, y narrador ingenioso, sarcástico y tierno.

La trayectoria de The Kinks es oceánica, después del disco que nos ocupa llegó “The Kinks And The Villlage Green Presevartion Society” (1968), un disco con bastantes ribetes acústicos lleno de entusiasmo por la vida bucólica y campestre. La seguidilla de discos de mayor calado de The Kinks incluiría también “Arthur (Or The Decline And Fall Of The British Empire” (1969), “Lola Versus Powerman And The Moneygoround, Part One” (1970), con su rutilante éxito, “Lola”. Finalmente “Muswell Hilllbilies” (1971) fue el final de lo que es considerada como la edad dorada de la banda. Seria agotador repasar toda su carrera, pero The Kinks como tótem tiene de sobra con el período desde el inicio de su carrera hasta 1971.

Quizá The Kinks no tengan el predicamento, al menos entre el público generalista, de The Beatles, The Rolling Stones o The Who, pero por legado, influencia y obra deben estar entre los grandes.

Texto: Mariano González.
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domingo, 27 de noviembre de 2022

Programa The Offspring "Smash" (Temporada 14/ Programa 3)

El pasado sábado 12 de noviembre de 2022 a las 16.00h en los estudios de Radio Univesitaria de Alcalá de Henares (RUAH) llevamos a cabo el programa dedicado a The Offspring y su exitoso disco "Smash" de 1994. El programa no se emitió, debido a que RUAH seguía sin emisión a la fecha de ejecución.

Estuvimos 3 hablando sobre el grupo y este disco en particular. Véase a Sergio Calero, Mariano González y Víctor Prats, reflejados en la foto del artículo. Como el programa no se emitió en RUAH, con la subida del podcast a Ivoox es cuando se produce realmente su estreno, así que aprovechen y escuchen.

Les dejamos enlace a su alojamiento y el reproductor insertado para que procedan directamente a su escucha aquí mismo si lo desean: https://www.ivoox.com/dmr-14-3-audios-mp3_rf_97037864_1.html
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viernes, 25 de noviembre de 2022

Temporada 14/ Programa 4: Gotye y “Making Mirrors” (2011)

Creo que es de las veces en las que menos tiempo ha pasado entre el artículo escrito en nuestro blog y que le hagamos el programa de radio correspondiente. Tenemos ganas de seguir promocionando el trabajo del peculiar Gotye y por eso este sábado 26 de noviembre de 2022 a las 16.00h llevaremos a cabo el programa dedicado a su hasta ahora último disco de estudio, “Making Mirrors”.

Retornamos a formato cara a cara entre Mariano González y Víctor Prats. Desconocemos si para la hora de ejecución del programa se habrá recuperado la emisión online de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Por si acaso, estén atentos, aunque informaremos de si podrán escucharnos en directo previamente (o lo intentaremos).

En todo caso, siempre nos quedará Ivoox y el programa será subido a domingo 11 de diciembre de 2022 según tenemos previsto.

Links de interés:
Emision on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 18 de noviembre de 2022

Gotye - Making Mirrors (2011)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
No tardó mucho tiempo desde que el disco se editara y Gotye triunfara con el single "Somebody that I used to know" junto a Kimbra, hasta que Mariano González me lo facilitó. Sin embargo, y tras muchas escuchas al mismo espaciadas en el tiempo durante los últimos 8 años aproximadamente, no ha sido hasta este verano cuando me decidí a reparar al detalle en el lp, el cual tiene mucho más que su single de relumbrón.

No deja de ser un caso peculiar el de Wouter Andre De Backer, nombre real de Gotye. En algunas entrevistas ha declarado que se vio sobrepasado por el éxito del single tótem del disco. Y es que Gotye no deja de ser un artista del mundo indie. Su carrera en solitario, que arrancó en 2003 con el disco "Boardface", se compagina con su desempeño en el grupo The Basics como cantante y batería.

Comentando su trayectoria en solitario, el citado debut "Boardface" ya incluía temas notables como "What do you want?" o "The only thing I know", temas bastante destacables y muy distintos entre sí. 3 años más tarde, Gotye continuaría su aventura en solitario con "Like Drawing Blood", disco también de cierto toque experimental, como su predecesor, pero con piezas nuevamente destacables y muy variadas, citando por ejemplo "Heart a mess", un cierto éxito en el mundo independiente internacional o mi preferida "Thanks for your time".

La obra de Gotye no era ni mucho evidente. Ofreciendo en sus discos capítulos que sí son más accesibles, los 2 discos ofrecen episodios con pasajes más intrincados e incluso ambientales. De hecho, en el disco que hoy nos ocupa, para el que pasaría un lustro desde el predecesor, hay lugar para esas composiciones más inquietas, que a un público más generalista (el que fue captado con "Somebody that I used to know") le podría sorprender y no precisamente favorablemente.

De hecho, yo en sus primeras escuchas me vi sorprendido por varias piezas de corte intimista, orgánico, que chocaban mucho con otras piezas más inmediatas. "Making Mirrors" no es un disco de primera escucha; de hecho, ya he citado que he precisado varios años de escuchas espaciadas para por fin decidirme a interiorizarlo y apreciar todos sus matices. Pasado este verano y generosas escuchas en viajes en coche realizados durante el mismo, creo ya estar en condiciones de analizar su contenido y exponer mis reflexiones y conclusiones tras el pertinente escrutinio que realizamos tema a tema. Arranquemos pues.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Making mirrors": El disco empieza con su canción título y ya de entrada, con este tema casi instrumental, de factura minimalista y levemente ambiental, que además apenas dura un minuto, Gotye ya nos da pistas de gran parte del poso que transmite la obra. No deja de ser una intro, poco más que comentar.

2. "Easy way out": La longitud de los temas sigue siendo, de momento, parca. Y, ¿para qué más? "Easy way out" consigue en apenas 2 minutos exactos ir al grano y ofrecer una pieza de corte claro en lo que a género de rock independiente se refiere. Sonido contundente y rugoso en su melodía y Gotye alternando sus registros más agudos (cercanos por momentos a Sting) con una mayor gravedad en las estrofas. Fue single, con un videoclip que con la técnica de stop motion nos muestra a Gotye en proceso de autodestrucción por culpa de la rutina. Estamos ante una canción contundente, con un buen sentido del ritmo y que capta la atención de primeras; no serán muchas las compañeras de disco que consigan esto de inicio.

3. "Somebody that I used to know": Aclaro que en la carpeta de mp3 que en su día me pasó Mariano González, en 3er. lugar venía "Eyes wide open", y estoy acostumbrado a escuchar el disco con ese orden; personalmente creo que estaría mejor de esa forma, pero el caso es que en 3er. lugar se sitúa "Somebody that I used to know", el megahit del disco. Gotye se valió de Kimbra para que colaborara, cosa que también benefició a la cantante neozelandesa. Ciertamente queda muy bien la colaboración de sus voces. Estamos ante una canción poco convencional, confeccionada a base de una melodía de xilófono, que también parte de una composición de décadas atrás de un músico brasileño; Gotye, al respecto, siempre menciona sus fuentes y no es raro que utilice sampleados para partir de una base a la hora de modelar sus canciones. Muy buen estribillo, y eso que es bastante largo, pero sabe mantener nuestra atención. Los coros de Kimbra, con su boca bien abierta en el videoclip promocional y con alguna expresión de lamentación, funcionan muy bien en el tramo final. El videoclip, con los 2 protagonistas siendo lienzos de bodypainting, aunque algo sencillo, es efectivo y también ayudó claramente al éxito de la canción. Por mi parte, es innegable decir que sin ella probablemente no hubiera conocido a Gotye o hubiera tardado mucho tiempo, además de precisar una carámbola para dar con él.

4. "Eyes wide open": El disco arranca como un trueno con el trío de piezas dispuesto tras la introducción de la canción título. Aunque en mi caso haya escuchado el disco con un orden alterado, "Eyes wide open" funciona genial para cerrar este primer tercio de obra. Canción vertiginosa, con una cierta épica y una instrumentación que se mueve entre el brío y algo de misterio. Fue single y su videoclip, con unas estructuras en forma de murgaños, pilotadas por unos seres tras cuyas capas dérmicas parece estar el propio Gotye, van recuperando el agua posible de una Tierra distópica. Canción fabulosa, de las que también captan de primera escucha o al menos desde la 2ª. En mi caso, y a ratos, quizás mi favorita del disco.

5. "Smoke and mirrors": Llegamos a otra canción con la palabra "espejos" en su título. "Smoke and mirrors" nos sirve como preludio a cosas menos evidentes. Gana fuerza en su estribillo, pero en sus estrofas se muestra como una canción sinuosa y algo misteriosa, tanto en su melodía e intrumentos utilizados, como en el perfil bajo vocal que usa Gotye en esos momentos. Esta composición es uno de esos ejemplos de los que precisan muchas escuchas para cogerle el punto.

6. "I feel better": Casi con un inicio instrumental que podría formar parte de la banda sonora de cualquier película de romanos de la era dorada de Hollywood, "I feel better" termina derivando en una de las piezas más asequibles y fáciles de asimilar de "Making Mirrors". Buen estribillo, muy luminoso y muy bien construido por Gotye. Esta canción y la siguiente nos ofrecen el último combo de luminosidad del disco, para luego adentrarnos en una zona más boscosa y de difícil acceso.
7. "In your light": Como ya he comentado justo antes, "In your light" sikgue el camino de "I feel better". Gana en ritmo, con una melodía más acelerada y saltarina, pero el color y la luz que transmite son innegables. Canción muy positiva, que funciona incluso con algún cambio de ritmo que podría hacer que la pista entrase en barrena, pero no es así. A partir de ahora, abran bien los oidos, que vienen curvas y no nos vamos a encontrar con canciones tan accesibles.

8. "State of the art": Empezamos con una canción que se basa en el sampleado y variación de una canción tradicional de la India que tomó Gotye para la ocasión. "State of the art" cuenta con una interpretación vocal alterada y computerizada, casi cercana a ratos al vocoder. Realmente lo que se hace es engravecer la voz de Gotye. La voz real de Gotye se nota solamente en el estribillo. Es una canción hipnótica y a ratos solemne. Cuenta con un videoclip que, al menos a mí, da bastante mal rollo, con la historia animada de una familia que compra un órgano poseído, el cual termina tiranizando a la propia familia. Cancíon curiosa y llamativa. De los momentos no evidentes del disco, es la que más fácil se te queda, ya que su estribillo, a base del simple título de la canción, no deja de ser algo pegadizo.

9. "Don't worry, we'll be watching you": Ahora pasamos a un capítulo nocturno, muy esquelético, titulado "Don't worry, we'll be watching you". Canción perfecta para las noches otoñales que precisamente atravesamos ahora. Entronca muy bien con la tradición en solitario de Gotye, pudiendo ser una hermana de perfil bajo de algún clásico como "Heart a mess".

10. "Giving me a chance": Quizás de este sector más experimental, "Giving me a chance" es la pieza más bonita y a la vez la más íntima. Ofrece algunas melodías de teclado realmente bellas. Tiene un punto que se mueve entre la nostalgia y una leve melancolía. No dista mucho en formas y maneras de la predecesora en el disco, pero sí que nos va abriendo un poco el oscurantismo, ofreciendo, y aunque pareza un contrasentido con cosas que ya he dicho de "Giving me a chance", en el fondo algo de esperanza. Gotye utiliza su tono susurrante vocal, quedando muy ajustado a la que precisa la canción.

11. "Save me": Dentro del bloque final, "Save me" se ofrece como la propiamente salvadora, dando cabida a un capítulo realmente luminoso y con unos coros bastante fáciles de recordar. De alguna forma, me evoca a "The morning fog" del "Hounds Of Love" de Kate Bush. Esa canción ponía el punto y final al disco y propiamente a su 2ª mitad, la experimental y oscura "The ninth wave". Lo que pasa es que aquí nos queda un capítulo más por escuchar.

12. "Bronte": El disco cierra en el tono que se va ofreciendo a partir de "State of the art", es decir, con capítulos menos evidentes y de los que precisan varias escuchas para que se te queden en la retina. Tras la insertación un poco alejado de estos sentires que nos ha supuesto "Save me", llega "Bronte", que por cierto, contó con un videoclip nuevamente de animación que me evoca a creaciones de los Estudios Ghibli. Estamos ante una canción íntima, de esas que parecen que te abrazan calidamente en su melodía y la interpretación al micrófono de Gotye. Creo que el disco hubiera quedado algo mejor alterando el orden de esta con "Save me".

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Con este disco y sobre todo gracias a "Somebody that I used to know", Gotye alcanzó el estatus de estrella internacional. La historia tuvo hasta un bonito y triunfador final con Gotye junto a Kimbra recibiendo el Grammy como mejor single de la mano de Prince. Lo que pasó es que, según confesó Gotye en varias entrevistas, este éxito le cogió de sorpresa. Siendo un artista indie, con inquietudes musicales muy experimentales, no imaginaba que una de sus canciones se convirtiera en un hit masivo.

Gotye ofreció una gira durante 2012 y 2013 bastante interesante a nivel internacional, para presentar "Making Mirrors" y completar el set list con piezas de sus 2 discos previos. Hay por YouTube alguna actuación íntegra, que merece mucho la pena de ver. Sin embargo, Gotye decidió parar. En lugar de optar por la vía fácil e intentar aprovechar la inercia exitosa de "Making Mirrors" para lanzar un nuevo disco, en 2014 o 2015 anunció que pasaría justo lo contrario: no habría más nueva música como Gotye.

Wouter André De Backer volvió a The Basics como batería y vocalista y dejó aparcada su obra en solitario. Recientemente The Basics han dicho que continúan como grupo, pero solamente en estudio, rechazando hacer giras o actuaciones. Como verán, Gotye y todo lo que le rodea no deja de ser algo extraordinario y fuera de lo convencional.

Personalmente considero una pena que Gotye decidiera parar. No hace mucho, sin embargo, ha dejado abierta la opción a que en un futuro haya nuevo disco de Gotye. Veremos. Cierto es que también hay que tener valor para dejarlo en lo más alto. No solo por la aceptación y el éxito masivo, sino porque "Making Mirrors" es un disco cumbre, casi perfecto. Alterna piezas directas, con gancho, íntimas, y todo ello con un ensamblaje sólido que sorprende en su cohesión. Y no solamente hay que quedarse en las 12 pistas principales, sino que otras que se quedaron como bonus tracks, como "Dig your own hole", también vale su duración en oro.

La vida a veces sorprende en cómo pasa el tiempo para algunas cosas. Y en este caso, me sorprende que ya haya pasado más de una década desde el momento en el que Gotye estaba en boca de muchos y el lanzamiento de este disco que nos ocupa. Gotye es impredecible y a saber qué hará en un futuro y si su obra en solitario contará con nuevos lps. Realmente "Making Mirrors" puso el listón muy alto y tiene difícil confeccionar un álbum que lo supere y que incluso pudiera igualar el resultado (y no lo digo por lo comercial, que eso de tener como referente a "Somebody that I used to know" y su impacto, es triplemente complicado).

Pase lo que pase, este "Making Mirrors", cuya portada cubista es una pintura del padre del propio Gotye, es un lp tremendamente aprovechable. Muy bueno. No obstante, y sobre todo por su casi 2ª mitad, es un álbum que precisa de muchas escuchas y además espaciadas en el tiempo para poder cogerle el punto. Así que, como muchas veces advierto, tengan paciencia con "Making Mirrors" y, aprovechando el título-traducción de una de sus notables canciones, denle una oportunidad.
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martes, 15 de noviembre de 2022

Concierto The Cure. Madrid (11-11-2022)

En las horas previas del concierto, me dio por reflexionar sobre mi actitud a la hora de cómo veo mi relación con mi banda favorita. Y creo que esta postura que veo en mí, es común a miles y miles de seguidores aquí y en cualquier lugar, cosa que creo que sucede con pocas bandas como intuyo que pasa con The Cure: me da la impresión de que acudo al concierto siendo su fan más importante y el que más relación intensa tiene con la banda. Este punto de cierto egocentrismo como seguidor, deriva de lo importante que ha sido la banda, su música y su trayectoria en tu vida. Podríamos decir que Robert Smith es una especie de padre cultural o musical de cada uno de los que nos sentimos así cada vez que tenemos ocasión de ver al grupo en directo (en mi caso, la 4ª ocasión) y es que al menos en mi caso, con The Cure empezó todo.
El día pintaba parecido al de hacía casi 6 años. Un día muy The Cure, de portada de “Faith”, gris y lluvioso. De hecho, en lugar de música, se ambientó el interior del Palacio de los Deportes con un sonido de lluvia y tormenta para que poco a poco nos fuéramos situando. Salimos con tiempo para llegar bien a nuestra localidad de asiento reservado, cosa imprescindible en el estado actual de embarazo de mi mujer (a la que por Reyes regalé la entrada para que viera en directo a ese grupo que tanto tiene que escuchar por mis gustos); nuestro futuro hijo siempre podrá decir que al menos “in utero” (como diría Nirvana), acudió a un concierto de The Cure, cosa que no podrá decir nuestro primogénito Alejandro, a unos días de cumplir 2 años, que se quedó con los abuelos.
Nos reunimos con Mariano González en la puerta de Felipe II y subimos hasta nuestras localidades en el sector 26 alto. Todo el programa cumplió con sus tiempos y a las 19.45h se apagaron las luces para dar paso a The Twilight Sad. Este grupo, curiosamente, fueron también el artista invitado en el concierto del 20 de noviembre de 2016. Desde aquella noche no les había vuelto a escuchar y su estilo me recordó bastante a lo que nos ofrecieron 6 años atrás. Melodías intensas y algo oscuras, que no desentonan como aperitivo a un concierto de The Cure. Sí que no recordaba bien al cantante, al cual vi bastante menos encorsetado en esta ocasión y marcando menos las “r” al cantar. Dispusieron de unos generosos 45 minutos que no se hicieron pesados. Acabada su actuación, volvieron los sonidos de lluvia y quedaban 30 minutos para que los roadies dejaran todo bien para que a las 21.00h se volvieran a apagar las luces y recibiéramos a The Cure. Aquí debajo pueden ver a The Twilight Sad y en la foto superior a su vocalista, James Graham.
Para esta ocasión, a la hora de sacar las entradas, decidí cambiar de costado para que la experiencia se diferenciara más de la de 2016. Y el concierto varió mucho también en este sentido por lo que la banda dispuso. Teniendo en cuenta que en esta ocasión había espacio para canciones nuevas para lo que, al fin, será su siguiente disco de estudio tras casi 15 años, la cosa se haría más evidente. Pero, al margen de la inserción de un quinteto de temas nuevos, el concierto marchó por otros derroteros o propuesta.
El carácter atmosférico, reflexivo y algo oscuro del próximo disco, quizás no muy lejano a “Bloodflowers” de 2000, muy seguramente influyó en que el concierto, hasta el bis final, me evocara mucho a mi debut personal con The Cure en aquella sala La Riviera sobreaforada el 27 de marzo de 2000 en el Dream Tour correspondiente al citado disco. Pasaron 2 horas de actuación en las que no hubo concesión alguna al pop alegre y luminoso, y sí mucha cabida a temas melancólicos, oscuros o potentes. Arrancaron con “Alone”, nueva pieza, que rompió las apuestas de Mariano González y servidor, que tiramos a “lo seguro” con “Plainsong” y “Open” respectivamente. Tras este arranque inédito para nosotros (sigo con mi costumbre de no hacerme spoilers de lo que viene tocando el grupo y no había escuchado ninguna canción nueva aún), llegó “Pictures of you”, primer clásico, siempre muy bien recibido por todos, y que permitió que el recinto, lleno hasta la bandera, se metiera de lleno en materia; respecto a spoilers, solamente tuve uno leve, puesto que el periodista Javier Ricou, cedió un vídeo personal que se hizo en el concierto de la noche anterior en Barcelona para su intervención en el programa de televisión de Alfonso Arús, y durante ese fragmento sonaba “Play for today”, que aquí también sonó, si bien en The Cure el asunto de los setlist no es tan importante, puesto que de una noche a otra te pueden cambiar casi una cuarta parte de las canciones.
Fue un arranque muy bueno de show, ya que situar en esos primeros compases la romántica e intensa “A night like this”, siempre es una apuesta segurísima de acierto. En esta cita con The Cure, quizás la mayor sorpresa fue “Cold”, en dura pugna con “Closedown”; he de apuntar como cosa también común a ambos pasajes del concierto, que los teclados de Roger O’Donnell sonaron en la mezcla casi imperceptibles y es una auténtica pena, ya que las melodías de teclados en estos 2 temas son quizás sus señas más características, con lo que vivimos estas 2 invitadas no muy esperadas de forma algo distinta a como las conocemos en “Pornography” y Disintegration” respectivamente.
Para más paralelismos con el para mí mítico concierto de La Riviera de 2000, sonaron seguidas las aperturas de disco de 2 de las obras más controvertidas y que para amplios sectores de seguidores no gustan demasiado (si bien, el paso del tiempo ha hecho que otros tantos no veamos con malos ojos a esos lps). Me estoy refiriendo a “Want” y a “Shake dog shake”, temas de arranque de “Wild Mood Swings” y “The Top” respectivamente, que aportaron claramente al sector potente y aguerrido de la parte central del concierto. En ese enfoque de duras guitarras y contundencia estuvo la sesuda “From the edge of the deep green sea”, tema que no es de mis favoritos y que en el artículo de “Wish” me ha reportado algún que otro debate con algún camarada.
Recuerdo que en los pocos minutos que estuvimos conversando antes de empezar The Twilight Sad y entre estos y el inicio de The Cure, comentando piezas que estaría bien escuchar, cité a “Charlotte sometimes”. Y hubo suerte. Esta pieza, single situado entre “Faith” y “Pornography”, que a pesar de su aire triste y melancólico no presagiaba una tormenta como la que fue “Pornography” (las pistas las daba la cara “b” “Splintered in her head”), y que me quedó como un debe intentar ir a conocer el sanatorio de Holloway donde se grabó el videoclip cuando viajé a Londres (pillaba muy retirado, mucho más que las localizaciones de “The hanging garden” y “The caterpillar”, que sí visité), supuso uno de los episodios que más claramente quedarán en mi retina de esta noche. Por si acaso, la grabé en vídeo y aquí se la dejamos insertada.
Apuntalando el enfoque oscuro, nocturno y siniestro, estuvieron “Burn” de la banda sonora de “El Cuervo” y “At night”, capítulo muy oscuro de “Seventeen Seconds”. “Burn” no supuso mayor sorpresa, ya que el grupo la interpretó en la vez anterior de 2016, lo que sí me hizo gracia fue como Robert tiró la flauta al suelo tras la intro con la misma. “At night” sí que fue más sorpresiva (aunque es de las canciones que figuran en un disco en directo del grupo, el “Paris” de 1992), correctísimamente ambientada con las pantallas de fondo con un cielo estrellado fabuloso.
En el primer bis la cosa siguió densa y oscura gracias a episodios tan imprescindibles como “A forest”, con una interpretación tremenda y un final notable a cargo de Simon Gallup al bajo o “Faith”, otro paralelismo con el año 2000. Y la duda estaba ahí cuando tras los últimos golpetazos al bajo de “A forest” se ponía fin a este primer bis: ¿seguiría el concierto con la misma tónica densa y oscura o habría lugar al pop? Yo pensaba que continuaría la cosa por tierras sonoras introspectivas y me equivoqué, porque en el bis final aparecieron los momentos pop de la noche.
Arrancaron, eso sí (tras un estribillo en acústico de “The blood”), con el pop oscuro de “Lullaby”, para que el cambio de registro no fuera tan brusco. En ese momento, he de comentar que un tipo de la fila de atrás de asientos me importunó para que le dijera a la que estaba delante de mí que se sentase porque así él no veía… ¡Manda cojones que uno de los motivos por los que de un tiempo a aquí voy a asiento reservado sea para que no me toquen los huevos en pie de pista por mis 2 metros de estatura y me tenga que pasar esto y encima a mitad de “Lullaby”! Le hice un gesto de que qué quería que hiciera, porque esa mujer apenas se había levantado en las 2 horas y pico de show que llevábamos y además estaba grabando con el móvil el capítulo de “Lullaby”. Hay gente para todo, lamentablemente… También, en tanto a compañeros cercanos de fatiga que nos tocaron, he de citar al que le tocó al lado a mi mujer, el cual supongo que a día de hoy seguirá afónico, por el nivel de voz con el que mantenía conversación con su compañera y con el que se desgañitaba cantando varias canciones.
Dejando ya al lado el comentar sobre la gente con la que coincidimos en el sector del graderío donde estuvimos, en este último bis hubo lugar para otro de los temas que anhelaba escuchar algún día en directo y que no a todo el mundo gusta (por ejemplo, Jesús Llorente, quien escribió la notable biografía que tengo de la editorial La Máscara, reniega de ella), que es “Doing the unstuck” de “Wish”. Personalmente, fabulosa. Me supuso unos minutos muy emocionantes. Momentazo del concierto que también quedará como marca propia de la ocasión en mi recuerdo. Se acompañó, a modo de combo, de su rutilante compañera de disco “Friday I’m in love” (más apropiada que nunca, ya que el concierto fue un viernes), la cual fue uno de los episodios más celebrados de la noche, como suele ser de esperar. Fabuloso fue encadenar los singles de “The Head On The Door” y es que tanto “Close to me” como sobre todo “In between days”, en un bis quedan muy bullangueras (las otras veces que viví en directo “In between days” la tocaron más al comienzo o por lo menos mitad del concierto). A continuación, un primer plano de Roger O'Donnell.
El final de fiesta fue de la mano de quizás los hits pop más adorados por el público masivo, “Just like heaven” y “Boys don’t cry”; de esta forma, se contentaría a aquel sector de gente que viniera para escuchar lo más masivo y que por ejemplo en el año 2000 se irían a casa desorientados con un palmo de narices. En mi caso, siendo la 4ª ocasión que les veía en directo, no me hubiera importado un show completamente oscuro, pero en el año 2000, no por desconocimiento de las canciones (que me sabía todas las que tocaron), pero sí por lo centrado en un espectro de la discografía del grupo, considero que no era el mejor concierto para iniciarse con The Cure en directo, pero sí para la 3ª o 4ª vez que les vieras, por lo que los fans de una generación mayor que la mía que fueron a La Riviera aquel día y hubieran acudido a Las Ventas en el 95 y 89, saldrían encantados. A mí esa noche me falto representación del sector pop del grupo, que también es notablemente apreciable.
En mi siempre comentado apartado de mis carencias personales, solamente eché en falta a “The hanging garden”, ya sabiendo a posteriori que en muchas noches de la presente gira la están tocando, al igual que “The figurehead”, compañera de “Pornography”; sin ir más lejos, la siguiente noche cayeron las 2. Aún así, estoy muy satisfecho de lo que vivimos. Fue un planteamiento excelente de show. Los temas nuevos suenan bastante bien. No comento más, porque de primeras escuchas no me veo con el juicio suficiente para valorarlos más a fondo, pero aseguro que estoy deseando que el disco vea la luz.
Se encendieron las luces tras “Boys don’t cry” y tras un lento marcharse del escenario por parte de Robert, al cual vi más emocionado que nunca y más sentido con el cariño del público en la despedida; algunas crónicas veían en ello un posible halo de despedida real del grupo… Espero que no, si bien hay que ser lógico y pensar que si nos quedan más ocasiones, no serán muchas más, estando Robert ya metido en la sesentena. Esperamos a que la seguridad nos dejara desfilar y al salir del recinto, intentamos comprarnos una camiseta de la gira Mariano y yo, puesto que estaban a precio razonable (20 euros, que para lo que suele ser el merchandising no está mal), pero por lo visto no quedaban xxl y además había mucha gente agolpada. Se nos torció el poder cenar comida turca en Manuel Becerra, tradición de las últimas ocasiones que hemos acudido a un concierto en el mismo recinto, y tuvimos que dirigirnos al burguer de cadena masiva de enfrente, donde seguimos comentando el concierto.
Ahí reparamos en que nos dio la impresión de que ese 6º componente a los teclados del lado contrario parecía Perry Bamonte. Y buscando información, así confirmamos que fue (no lo sabíamos de antemano); aunque su posición nos cogía lejos, en la foto superior a este párrafo creo que no le pillamos mal del todo. Acompañó a Roger en los teclados, pero ya he comentado antes que la mezcla de sonido, que por lo general no estuvo mal, sí que falló en darles el protagonismo en ciertos momentos. Roger O’Donnell, por cierto, estuvo muy animoso en el bis final, tocando incluso la pandereta, cosa que en él, que por los foros de seguidores no suele estar muy bien valorado en la cercanía con los fans, es digno de reseñar. A continuación una foto de Simon y Roger.
Simon Gallup estuvo a lo suyo. Sesudo, potente y concienzudo con su bajo y sus poses curvadas y marcadas tocando a fuego sus notas. Tuvo momentos de complicidad con Robert en escena (espalda con espalda uno con la guitarra y el otro con el bajo), lo cual disipa las dudas ante ese abandono temporal que Gallup protagonizó hace cosa de un año, que nos puso a todos en estado de nerviosismo. Abajo Robert, Perry y Reeves.
Al pobre de Jason Cooper, debido a la situación del panel de bafles y focos, no le podíamos ver desde nuestra posición. Solamente podemos afirmar que la batería sonó muy contundente, siendo justa con ella la producción del concierto. Y Reeves Gabrels sigue haciendo méritos como componente del grupo desde hace ya una década, con un buen desempeño a las guitarras (las cuales, en algún pasaje sonaron como en las giras de mediados de los 80, con la potencia del reactor de un avión), si bien creo que el bueno de Reeves se ganará el pedigree como componente cuando salga el nuevo disco y figure al fin en los créditos de un lp de estudio de The Cure. Y en último lugar, pero no por ello menos importante (sino todo lo contrario), ¿qué decir de Robert Smith? Lo primero es lo que tanto se ha comentado en foros como el de Hispacure, sobre lo bien que mantiene su voz. En tanto a su interacción con el público, quizás estuvo menos desenfadado que en 2016 (día en el que le noté que incluso bromeó en un par de ocasiones incluso con gracioso descaro), pero se mostró lo suficientemente cercano en las ocasiones que se dirigió entre tema y tema a los fieles que acudimos. Sobre todo, se dirigió a la gente cuando iban a tocar un tema nuevo. Aquí debajo mano a mano con su escudero Simon.
Una cita nuevamente maravillosa e inolvidable con la que es mi banda favorita de siempre (lo cual, en mi caso, con toda la música que me gusta, es mucho mucho decir). No sé si será la última ocasión. Quiero pensar que con Robert frisando la setentena, todavía volvamos a verles por el mismo recinto (el cual les viene como anillo al dedo) y no por festivales de esos en los que, a precios actuales, tienes que apoquinar en torno a 200 euros porque vienen otras bandas e irte a un páramo perdido a verles en mitad de la nada.
Y es que un concierto de The Cure en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid (o “fulanito center” como quieran llamarle comercialmente), es siempre garantía de éxito, con entradas agotadas desde mucho tiempo antes de la fecha. Así que, Gay Mercader o herederos, sigan teniendo en cuenta esta opción para dentro de otros 6 u 8 años (que es la frecuencia en la que nos venimos moviendo). Muchos estaremos muy agradecidos. Nos vemos, Robert.
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domingo, 13 de noviembre de 2022

Programa Derribos Arias "En La Guía, En El Listín" (Temporada 14/ Programa 2)

Sigue siendo temporada inédita en las ondas y a base de podcast. Debido a que persisten las averías técnicas en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), el pasado sábado 15 de octubre de 2022 a las 16.00h no se pudo emitir en directo lo que estábamos llevando a cabo.

Por ello, con esta subida del audio, se produce el estreno real de este programa que dedicamos a la banda liderado por el peculiar y carismático Ignacio Gasca "Poch". Repasamos Mariano González y Víctor Prats el contenido de su único lp, "En La Guía, En El Listín", sirviendo el disco de hilo para rendir homenaje a esta formación y a su malogrado vocalista.

Les insertamos aquí el reproductor con el podcast y les dejamos enlace a su alojamiento en Ivoox por si prefieren optar por su descarga (no quita que cuando RUAH recupere su emisión, el programa se emita en redifusión en los horarios que "DMR" tenemos establecidos en la parrilla, pero hasta entonces...): https://www.ivoox.com/dmr-14-2-audios-mp3_rf_96314849_1.html
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viernes, 11 de noviembre de 2022

Temporada 14/ Programa 3: The Offspring y "Smash" (1994)

Regresamos tras nuestro parón excepcional de 2 semanas. Retomamos la actividad radiofónica, si bien la emisión de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) sigue detenida por los graves problemas técnicos que acontecen. Aún así, este sábado 12 de noviembre de 2022 a las 16.00h en los estudios de RUAH llevaremos a cabo la ejecución de este 3er. programa. Se emitirá cuando sea o se subirá a Ivoox cuando proceda.

Escogemos a The Offspring y su famoso 3er.disco de estudio, "Smash" de 1994, para analizar nuevamente la década de los 90 y los estilos que se pusieron de moda en aquellos días. Por primera vez en lo que va de temporada, seremos 3 voces las que analizaremos el contenido que proponemos.

En todo caso, prueben este sábado a sintonizar RUAH online y a lo mejor hay sorpresa y se nos escucha. Nosotros allí estaremos.

Links de interés:
Emisión online RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 28 de octubre de 2022

DMR cierra por el Puente de Todos Los Santos 2022

Sí, es la primera vez que paramos por un puente, pero los motivos personales nos obligan a ello. Mañana, fecha en la que tendríamos que llevar a cabo el 3er. programa de la 14ª temporada, Víctor Prats tiene un compromiso personal por una boda de un amigo y es imposible llevar a cabo la grabación del programa en horario de mañana debido a otro compromiso personal.

Teniendo en cuenta la festividad del día 1, lo dicho, ni mañana habrá nuevo programa de radio, ni tampoco artículo de revisión de disco el próximo viernes día 4. De esa forma, retornaremos con nuestra actividad a partir del sábado 12 de noviembre de 2022 con el 3er. programa de la temporada, confiando en que para ese día a las 16.00h lo puedan escuchar en directo en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), si para entonces hemos podido recuperar nuestra emisión on-line.

De momento, estos días, disfruten de los siempre muy apetecibles dulces de estas fechas, con los cuales les ilustramos este post informativo de este excepcional parón de nuestra actividad.
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viernes, 21 de octubre de 2022

Anni B Sweet - Oh, Monsters! (2012)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Allá por el final de la primera década de los dos miles debutaban una serie de artistas femeninas dentro del ambiente del indie, que tenían en común un estilo cercano al de cantautor. Se utilizó la etiqueta de “chicas folk”, y tenían en común la utilización persistente de la guitarra acústica y el uso del idioma inglés como material para sus letras. Entre las artistas más conspicuas de esta hornada estaban Russian Red, Alondra Bentley o, la protagonista de la presente revisión de disco: Annie B Sweet.

Su primer disco, “Start, Restart, Undo” (2009) tuvo una buena acogida entre medios especializados y público. Contenía algo de folk y, con las debidas excepciones, ritmos y tonalidades acústicos. A modo de anécdota, tanto un servidor como dos amigos, uno de ellos el dueño de este blog, tuvimos la oportunidad de escucharla en El Corte Inglés de Madrid situado en Sol, el Día de la Música de 2009. Mis compañeros, menos retraídos que yo, incluso intercambiaron algunas palabras con ella.

Habré de reconocer que cuando verdaderamente me convertí en seguidor de Ana Fabiola Rodríguez López, que así se llama realmente Anni B Sweet, fue con su segundo disco, “Oh, Monsters!”. En buena medida, porque el sonido de esta obra se acomoda mejor a una parte importante de mis gustos. La música era más oscura, de raigambre decadente, y la paleta sonora se expandía hacia otros arreglos distintos. No solo en base a la mencionada oscuridad, había temas puramente roqueros, se abandonaba parte del espíritu folk, y daba la sensación de que la artista había ganado en madurez. Una madurez dolida, y dolorosa, que es la que suele llevar consigo cualquier tipo de introspección.

Es un disco realmente ambicioso. Además de extenso, consta de catorce canciones que, dentro del tono oscuro, son poliédricas. A veces flirtean con la oscuridad, otras se engalanan con arreglos de cuerda o viento, o mantienen su esencia acústica. No es un disco particularmente inmediato, pero las sucesivas escuchas son muy agradecidas y van asentando el extraordinario potencial del conjunto.

Anni B Sweet supo rodearse de buenos músicos para grabar “Oh, Monsters!”. Ahí tenemos a componentes de Vetusta Morla como Guillermo Galván, o David “El Indio”, o a Manuel Cabezalí, de los interesantísimos Havalina entre otros proyectos. Al mismo tiempo supuso una mayor implicación de la propia Anni, al ser coproductora del disco junto con Javier Doria y Ángel Luján.

No hay que hacer demasiado caso de las etiquetas que se pusieron entonces. De estas “chicas folk” cada una tenía sus propios presupuestos, y finalmente la evolución de cada artista ha sido distinta. Acaso “Oh, Monsters!” sea una prueba de ello. Es un disco peculiar para la propia Annie, y que quizá la liberó de la manía de las etiquetas. Es un disco honesto, indicador de ciertas inseguridades vitales, de angustias existenciales y demás oscuridades anímicas. Y está refrendado por buena música.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “At home”: Esta canción establece el estado de ánimo general que desprende el disco. La melodía es taciturna, circunspecta, con cierto sabor a resignación. De modo que las vibraciones oscuras empiezan aquí. La canción se construye en torno a la voz de Anni y el persistente ritmo de batería. Hay algo de riesgo en comenzar la obra con una canción así, no muy directa, y plenamente melancólica, pero en posteriores escuchas encontraremos el sentido dentro del conjunto de la obra. En cualquier caso, fue una de las canciones elegidas como single.

2. “Getting older”: La instrumentación es más cercana al pop rock de querencia anglosajona, con más presencia de guitarras acústicas y eléctricas. La canción es muy clásica en su estructura, y mantiene el sabor amargo del primer corte. Hay además unos arreglos ululantes que añaden un componente algo fantasmal. El estribillo es hipnótico, y la última interpretación suena más trágica. Buena canción. Fue segundo single del disco.

3. “Catastrophe of love”: Nos adentramos más en la oscuridad. Y es que esta canción tiene un espíritu opresivo, angustiante. Algunas notas de sinte que sirven de base, y la interpretación general, me recuerdan un poco a Portishead, aunque el estribillo suena más acústico. Una canción francamente interesante, particularmente para los afectos a los sonidos oscuros.

4. “Ridiculous games 2060”: Nuevo giro estilístico y buena muestra de la versatilidad del conjunto. Se trata de una inmersión en el rock con las guitarras más potentes del disco, y quizá del conjunto de la carrera de Anni B Sweet. El riff de guitarra es pegadizo, y el ritmo incluso bailable, con un acabado final que puede traernos efluvios sesenteros. Ayuda a variar no solamente la música, sino también el estado de ánimo. Si bien la letra tampoco es precisamente un dechado de optimismo.

5. “Locked in verses”: Una canción puramente folk, y que está constituida esencialmente por la voz de Anni y la guitarra acústica. Un auténtico giro respecto de la anterior canción, en lo que acaba resultando un número sencillo, intimista, amable, pero con regusto amargo. Recuerda en algunas cosas al primer disco, como la desnudez de los arreglos.

6. “Missing a stranger”: Esta canción tiene un estilo ensoñador y algo apesadumbrado. Se sostiene sobre una base electrónica y la suave voz de Anni, en una especie de dream pop de talante oscuro que levanta algo el vuelo en el estribillo. Es estilo es representativo del disco y de un estado de ánimo añorante, como de leve desesperación.

7. “The closer”: Uno mis temas favoritos del disco. Es un número de pop rock muy clásico, pero interpretado de una forma más lúgubre. Destacan el ritmo de batería, los toques de guitarra eléctrica con eco, y la melancólica interpretación de Anni. Todo perfectamente engarzado para ofrecer una canción directa, pero impregnada de desesperanza. Una peque joya oculta.
8. “Mute my mind”: Forma un a dupla muy interesante con la anterior canción, y con las debidas variaciones sigue el esquema de pop rock oscuro, levemente gótico en cierto modo. Si acaso posee algo más de atmósfera y es algo menos rítmica. Tiene algunos detales muy interesantes como los acordes de guitarra eléctrica que aparecen sueltos de cuando en cuando. Otra canción a reivindicar.

9. “Monsters”: Vuelve el estilo acústico, cercano al folk. De arreglos leves y minimalistas hasta el último tercio de canción, cuando se añaden vientos y entran la batería. Acaba con un sonido casi fronterizo, alejado del estilo inicial mediante un quiebro elegante e inteligente.

10. “Remember today”: Uno de los momentos más cantables y animosos del disco. Es un medio tiempo que va cogiendo cuerpo y acelerándose mientras se va metiendo progresivamente en tu cabeza. Hay algo encantadoramente melódico en la canción y su folk, rock, pop, que supone aire fresco.

11. “Good bye child”: Continúa espiritualmente la canción anterior, y que muestra sus poderes en un estribillo con fuerza y convicción. Agradable y otoñal (a juego con estas fechas), resulta un buen número de folk con toques de pop.

12. “Someone else”: Y continuando con las delicias folk rock de los últimos temas, está canción tiene el aliciente de tener una estructura más compleja al añadir algún cambio de ritmo, y añadir algunos pasajes de coros solemnes que de hecho acaban rematando la canción. Detalle inteligente para abolir la repetición de esquemas. No destaca especialmente, pero tampoco desentona.

13. “Gone if i close my eyes”: Una de las canciones más complejas del disco, quizá no tan inmediata como otras, pero más que interesante. El inicio es pura atmósfera, con una excepcional interpretación vocal por parte de Anni, mientras poco a poco van entrando los arreglos más lujosos del disco, a base de vientos y cuerdas. El final es también muy atmosférico, pero inspirándose más en lo instrumental. Una interesantísima progresión estilística.

14. “Hole in my room”: El disco acaba con recogimiento y pesadumbre, de forma completamente acústica. Las estrofas me recuerdan un poco a “Beautiful feeling” de PJ Harvey. No es mal colofón para un disco amargo, oscuro y abatido. No es una canción rutilante, pero funciona como epílogo, como momento de reflexión.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
“Oh, Monsters!” fue un pequeño salto mortal, un disco no exento de riesgo. En primer lugar por el viraje estilístico respecto de “Start, Restar, Undo”, tanto en el fondo como en la forma. El resultado en cualquier caso fue exitoso, en tanto en cuanto el recibimiento por parte de crítica y público fue bastante bueno. En segundo lugar, se pudo ver que Anni B Sweet no era un hype de un día, sino un talento musical importante capaz de llevar a cabo obras de muy distinto talante.

Tal es la sensación que nos queda si inspeccionamos el conjunto de su obra. Su siguiente disco fue una tentativa mucho más luminosa. Nos referimos a “Chasing Illusions” (2015) bebía del pop de los años 60, de la new wave y de otras músicas cercanas a los ochenta. Nuevamente la recepción fue buena, y el viaje desde la Anni primigenia se aproximaba a nuevos destinos. Un viraje, que ya se podía intuir, hacia la psicodelia se confirmó con la salida “Universo Por Estrenar” (2019), que además nos trajo la sorpresa de ser un disco cantando completamente en castellano. Esta querencia por la psicodelia se ahonda en su último proyecto, un disco conjunto junto con el grupo Los Estanques: “Burbuja Cómoda Y Elefante Inesperado” (2022) una de las agradables sorpresas musicales de este año.

Dentro de una carrera bastante completa, y con recovecos diversos, tengo una querencia especial por “Oh, Monsters!”. En parte por el sonido oscuro y atmosférico del disco, e hilando más fino, por la solidez del contenido en sí. No es quizá un disco para iniciarse en la obra de Anni B Sweet, pero en cualquier caso a poco que profundicen se darán cuenta de lo peculiar y atractivo de su música.

Texto: Mariano González.
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domingo, 16 de octubre de 2022

Programa Javier Krahe "Valle De Lágrimas" (Temporada 14/ Programa 1)

Realmente el estreno se produce hoy y no el pasado sábado 1 de octubre de 2022 a las 16.00h en dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), tal como estaba previsto. Una avería de red mantiene a nuestra emisora sin internet y no nos permite emitir desde verano. Las cosas en la Universidad de Alcalá de Henares van despacio y aún no se ha encontrado solución.

Con lo que el día y a la hora indicados, llevamos a cabo el programa, el cual no se emitió en ese momento ni en los horarios posteriores de redifusión. Por tanto, ahora es cuando podrán escuchar el inicio de nuestra temporada 14, en el cual rendimos homenaje a Javier Krahe de la mano de su disco de debut.

El programa lo llevamos a cabo con el máximo cariño y respeto a la figura del autor. Comentamos nuestras impresiones sobre Krahe, su obra en general y el disco elegido en particular y pusimos varias de las notables composiciones de su 1er. disco. Aquí les insertamos el reproductor y les ponemos el link a su alojamiento en nuestro perfil de Ivoox para su descarga igualmente. Aprovechen, que están ante el estreno en realidad (tristemente): https://www.ivoox.com/dmr-14-1-audios-mp3_rf_94087240_1.html
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viernes, 14 de octubre de 2022

Temporada 14/ Programa 2: Derribos Arias y "En La Guía, En El Listín" (1983)

Seguimos de homenajes o tributos a figuras de nuestra música que ya se fueron. En este caso, hace más tiempo que Krahe. Como 2º programa de la temporada escogemos a Derribos Arias y a su único lp de estudio para de paso prestar atención a la figura de su peculiar líder, Ignacio Gasca "Poch".

El programa está previsto para que se emita en directo este próximo sábado 15 de octubre de 2022 a las 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), pero se da la circunstancia que una avería de red de internet tiene a nuestra emisora sin posibilidad de emitir, valga la redundancia, online.

En todo caso, ahí estaremos Mariano González y Víctor Prats para comentar la vida y milagros de esta formación simpar en el panorama español. Intentaremos gestionar participaciones telefónicas al margen de otras personalidades, pero no prometemos nada en ese sentido.

Estén atentos el día y hora a priori fijados y si no, siempre nos quedará Ivoox, donde subiremos el podcast, cosa que haremos con el primer programa sobre el debut de Javier Krahe, que no ha podido ser emitido en RUAH por los comentados problemas técnicos.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 7 de octubre de 2022

Soft Cell - Happiness Not Included (2022)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Soft Cell siempre ha sido uno de mis grupos favoritos y en 2018 llegó a mis oídos la noticia de que se volvían a juntar para dar un concierto de despedida multitudinario en Londres con el que despedirse definitivamente de su público. El grupo haría un regreso a principios de la década de los 2000 y publicarían el excelente "Cruelty Without Beauty", que si bien no fue un éxito nos dio la oportunidad de poder ver en directo al dúo 17 años después de haberse separado en los 80. Pero tras este reencuentro la cosa se vuelve a enfriar y el proyecto Soft Cell es abandonado hasta ese anuncio de concierto de despedida. No hace falta que diga que intenté por todos los medios de acudir a ese concierto, pero no fue posible. Entonces yo, como otros tantos, pensamos que habíamos perdido la última oportunidad de poder ver a Marc Almond y David Ball en concierto; bueno, no ha sido así exactamente.

En pleno confinamiento supimos que habían empezado a escribir juntos nuevas canciones y de que estaban preparando un nuevo álbum, lo cual podía ser perfectamente posible pues nunca hablaron de no volver a hacer música juntos. Sin embargo, a finales del año pasado se lanzan a una gira por el Reino Unido donde presentan su álbum clásico "Non-Stop Erotic Cabaret" (1981), además de algunas canciones nuevas y otras de diferentes épocas.

Llegados a este punto era claro que el pretendido concierto final simplemente fue una herramienta publicitaria y bastante poco ética (a lo LCD Soundsystem) para asegurarse el lleno total, eso no quita que las canciones nuevas sonasen bastante bien y que esperásemos ese nuevo álbum que estaba en camino. Finalmente, en mayo pasado se publicaría el quinto y hasta ahora último álbum de Soft Cell "Happiness Not Included", del que vamos a hacer el siguiente análisis.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Happy happy happy": El primer tema del álbum tiene un sonido de película de ciencia ficción realmente evidente, densos sintetizadores adornados con algún detalle electrónico que evoca esos sonidos espaciales. Después en el fácil pero efectivo estribillo, se añade un poco de percusión, lo cual hace el tema algo más bailable. El concepto de la canción y en parte de todo el disco es ese futuro maravilloso que se dibujaba en el horizonte y que, en el algún momento, la juventud de los años 60 y 70 creyó que podía ser posible; ya saben: coches voladores, viajes espaciales, colonias en venus y Marte, felicidad absoluta, erradicación de la pobreza, alimentación a base de pastillas, etc. La canción habla con mucha ironía de todo esto, de cómo nada se ha cumplido, excepto quizás lo de las pastillas…

2. "Polaroid": El disco continua con un tema que es una especie de sueño de Marc Almond donde rememora su encuentro en Nueva York con Andy Warhol y nuevamente nos vemos ante la dicotomía entre las grandes expectativas y el pobre resultado final. Es por eso que Almond imagina otro encuentro mucho más interesante pero que es totalmente falso. Se trata de un tema donde los bajos de sintetizador dan un ambiente bastante oscuro. Es remarcable como Dave Ball consigue crear atmósferas que funcionan perfectamente con las desencantadas letras de Almond. Aquí con una melodía circular y un par de samplers de personajes con pocas posibilidades de triunfar en la vida, esos perdedores que siempre han tenido su cabida en el universo de Ball y Almond.

3. "Bruises on all my illusions": El tema es introducido por una atmosfera bastante pesada, abrasiva y un tanto deprimente tras lo cual se desarrolla una especie de mini film donde encontramos un personaje completamente desesperado con todo en contra, pero que aún es capaz de sacar fuerzas de flaqueza para sobrevivir y soñar algún día con mejor suerte. El propio Almond describió esta canción como una especie de versión oscura de "Bedsitter" y un poco de eso hay, pero ciertamente este nuevo tema es mucho más tétrico, aunque al final podamos ver algún toque más luminoso. Esta canción fue elegida como el primer single de adelanto del álbum, una elección discutible sin duda, pues no es muy radio friendly la verdad, pero si es cierto que es representativa del álbum.

4. "Purple zone": Sin duda el tema estrella del disco y todo un sueño hecho realidad para los amantes del techno pop: un dúo entre Soft Cell y los Pet Shop Boys. No es ningún secreto que Soft Cell fueron uno de los grupos que inspiraron a Tennant y Lowe y de alguna forma estos últimos, entre otros, tomaron el testigo que habían dejado Soft Cell tras su separación en 1984. En un principio "Purple zone" era una bella canción melancólica que seguía el temacentral del álbum: el paso del tiempo y como enfrentarse a él con más o menos dignidad. La canción fue presentada en uno de los últimos conciertos del dúo en Londres donde estaban Tennant y Lowe como público que enseguida se ofrecieron a hacer un remix de la canción, pero finalmente este remix evoluciono en toda una colaboración donde Tennant hace un dúo vocal con Marc Almond siendo todo un contraste de voces pues en realidad los tonos son bastante opuestos. Este medio tiempo puesto en manos de los Pet Shop Boys se transforma en un efectivo tema de high energy directo, intenso y muy bailable, donde Pet Shop Boys incluso se autoreferencias con varios golpes de sintetizador a lo "Always on my mind" y que desdibujan totalmente la versión original que ha quedado relegada a la versión vinilo del álbum. Para la promoción del tema se rodó un video del que hay poco que decir más allá de ver juntos a estas cuatro leyendas del pop electrónico jugando al domino (referencia a "Domino dancing" quizás), en un bar cual abueletes jubilados.

5. "Heart like Chernobyl": Vuelven los ambientes fúnebres con este tema que toma según Dave Ball su inspiración en "Isolation" de Joy Division, aunque como se puede ver ambos temas son muy distintos. Aquí predomina una atmósfera que aunque densa, deja respirar creándose un tema de pop oscuro con letra absolutamente pesimista y descorazonadora donde Marc Almond hace símiles entre su estado de ánimo y diversas desgracias en el mundo. Además de realizar una crítica a los medios de comunicación y su tendencia a aterrorizar a la gente.

6. "Light sleepers": Es la primera balada del álbum y todo un himno de homenaje a todas esas personas que están al margen de la sociedad y que han logrado sobrevivir a pesar de los obstáculos que han encontrado en la vida. Aquí destaca sin duda el saxo de Gary Barnacle que efectúa un efectivo hermanamiento con una apacible melodía muy elegante de sintetizador y algunas partes orquestadas, una forma dulce de acabar la primera parte del álbum.
7. "Happiness not included": El tema que da título al álbum es sin duda de los temas más memorables del disco. De nuevo Almond hace uso de su fina ironía para retratarnos una sociedad más pendiente de los posibles beneficios que de dar cualquier señal de decencia y aun así esos beneficios ni siquiera consiguen hacernos personas más felices. Musicalmente el tema se basa en una melodía circular muy efectiva que no descansa durante los casi cinco minutos de duración que en ningún caso se hacen largos porque estamos ante una de las melodías más logradas de Ball, la cual se complementa con interesantes detalles electrónicos más experimentales. Todo un acierto y un buen candidato a single.

8. "Nostalgia machine": Es la canción más bailable y también, por qué no decirlo, la más petarda, con una potente base electrónica que se mezcla con una saltarina melodía. No es raro que haya sido elegido como el ultimo single del álbum por el momento. Claramente es el momento más pop del álbum y la temática de estar dentro de una máquina nostálgica no deja de ser interesante por lo que tiene de realista, dado que tanto en la música como en el cine el reciclaje del pasado esta al orden del día porque no hace falta arriesgar y es un valor seguro puesto que inevitablemente toca la fibra sensible de esas generaciones. Y claro está, Soft Cell forman parte de esa nostalgia tan en auge, lo cual ha puesto su música en una mejor posición que hace 20 años cuando aún toda esta maquinaria nostálgica no estaba tan bien engrasada como a día de hoy.

9. "Nighthawks": Aquí hay un giro en el disco y el sonido es más duro y menos pop. También suena mucho menos retro y es quizás el tema del disco donde más arriesgan experimentando con sonidos más saturados que pueden recordar a sus temas más experimentales de los álbumes "The Art Of Falling Apart" (1983) y "This Last Night In Sodom" (1984), pero esta vez con un sonido mucho más actual y bailable. Incluye un rap ejecutado por la artista drag americana Christeene. "Nighthawks" consigue dibujarnos un mundo bastante sórdido y corrupto donde apenas hay lugares donde cobijarse. De nuevo Ball y Almond crean una pequeña película de cinco intrépidos minutos.

10. "I'm not a friend of God": La parte final del álbum está dominada por los medios tiempos. Aquí el ambiente es ciertamente sórdido. Esta vez estamos ante una letanía de reproches de Almond a un Dios que nunca ha hecho ningún gesto para mejorar su vida. El enfoque tiene un cierto parecido al "I have forgiven Jesus" de Morrissey en versión electrónica, aunque en el caso de Soft Cell, Almond le da un giro a la canción confesando que si bien no es amigo de Dios, en realidad no es amigo de nadie y este giro proporciona una lectura aún más siniestra del tema, además reforzada por esos toques de sintetizador circenses que no dan precisamente buenas vibraciones. En definitiva, un tema muy bien construido donde vemos en la piel de Almond a otro de esos perdedores que tan bien describe en sus letras.

11. "Tranquiliser": El tema comienza con una melodía muy cinematográfica a base de unas cuerdas sintetizadas que son pura clase y que se mantiene como un recurso recurrente durante todo el álbum. Los logrados coros consiguen reforzar de manera notable la interpretación de Almond, que se pone en la piel de una persona con una dependencia atroz de los tranquilizantes y que de alguna forma está huyendo de la realidad de un mundo en el que no se reconoce.

12. "New eden": El álbum termina con una grandiosa balada con toques orquestales y muy bien adornada con una bonita melodía de piano cortesía de Ball. Aquí también los coros son bastante importantes sobre todo en el estribillo, donde se intenta dar un poco de esperanza preparando un hipotético viaje a otro mundo, a un nuevo eden, después de ser conscientes que el mundo actual dista mucho del que les vendieron en los años 60 y 70 con naves espaciales y robots. De esta forma se cierra de forma inteligente el relato del álbum. Sin duda es un buen final para el disco, aunque sería mejor si hubiesen recortado la parte instrumental del final que es completamente excesiva y no aporta realmente nada interesante.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
"Happines Not Included" se podria calificar como el álbum de dos sexagenarios que miran hacia atrás sintiendo una cierta decepción por todos los sueños de juventud no cumplidos. De alguna forma intentan transmitir que ni siquiera todos los avances conseguidos han sido suficientes para llevarnos a un mundo mejor. Puede sonar nostálgico, pero no van mal desencaminados, lo cierto es que por primera vez tenemos la certeza de que las generaciones más jóvenes vivirán peor que las anteriores.

En el plano musical, Dave Ball ha sacado mucha cacharrería analógica y eso ha proporcionado un sonido más cálido en algunas canciones mientras que en otras hay una combinación de sintes analógicos y digitales bastante imaginativa. Después de varios proyectos de música ambiental y ruidista, Ball ha vuelto a demostrar su versatilidad haciendo buenas melodías. Almond por su lado, ha dejado esa visión más romántica que tiene en su carrera en solitario para implementar aquí una visión más crítica y descorazonadora de nuestro mundo. Vocalmente si bien sigue teniendo una buena voz, se notan los estragos del covid que le han restringido bastante su potencia y no está para muchos alardes vocales.

"Happines Not Included" es posiblemente el álbum más uniforme en cuanto a sonido del dúo y también un trabajo más grupal con importantes colaboraciones de músicos externos al duo como el mencionado Gary Barnacle al saxo, el músico Riccardo Mulhall, que coescribe algunos temas, o Philip Larsen, del duo Manhattan Clique, que se encarga de producir el álbum junto a los propios Soft Cell.

El regreso ha sido muy celebrado en el Reino Unido entrando en la posición 7 de las listas (En España fue numero 37 por cierto) y en contraposición con lo que ocurrió con su anterior álbum, podemos comprobar que hoy por hoy existe una demanda muchísimo mayor por Soft Cell de la que había hace 20 años.

Si este álbum es el broche final a su carrera, sin duda es un más que digno broche. Eso sí, que nadie piense que está a la altura de su obra de los 80. Suponemos que aprovecharan este buen momento para girar con nuevas y viejas canciones, eso si la salud se lo permite, ya que Ball ha tenido que ser sustituido en la última gira en America por graves problemas de salud. Esperemos que se recupere y poder volver a disfrutar de este grupo histórico del techno pop de los 80.

Texto: Alfredo Morales.
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