viernes, 21 de junio de 2019

Chvrches - Love Is Dead (2018)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Resulta que hace una semana Chvrches tocaron en Madrid; cosa que anhelaba, no se imaginan cuanto... Y yo en Japón. Lo peor y más gracioso en lo personal es que tenía planeado haber estado en Tokio en lugar de ahora para cuando el grupo tocó a finales de febrero y haberles visto en una sala llamada Toyosu Pit (hasta había visto el coste en yenes), pero por motivos ajenos a mí, la cosa me ha salido mal y descoordinada; así es la vida.

Bueno, el caso es que de alguna forma me quiero desquitar con este artículo en el que, tras casi un año de meditadas, repetidas y prolongadas escuchas, he podido asimilar definitivamente “Love Is Dead” y estoy en condiciones de poder emitir un juicio razonable sobre el hasta la fecha último disco de estudio del trío escocés.

Hablemos de los antecedentes. Tras el ya comentado por aquí (y con su programa de radio en la presente temporada) disco de debut, vino en 2015 el siguiente paso. “Every Open Eye” mantuvo el pulso y supuso un más que notable digno sucesor del “The Bones Of What You Believe”, pudiendo igualarle en conjunto. El disco mantenía la frescura del sonido del debut, pero se apreciaba una mayor sofisticación en el sonido, pero sin perder la esencia del halo del grupo.

En el conjunto de piezas que forman parte o derivan del 2º disco, hubo espacio para grandes hits como “Clearest blue” o “Leave a trace” y para joyas ocultas como la canción cantada por Martin “High enough to carry you over” e incluso rarezas en formato de bonus tracks como “Up in arms” (un descarte de lujo del track list principal) o “Get away”.

Pues para el 3er. disco el grupo formado por Iain Cook, Lauren Mayberry y Martin Doherty decide optar por un productor externo. Sonó incluso Dave Stewart de Eurythmics, pero finalmente fue Greg Kurstin quien tomara los mandos. El resultado es un sonido menos fresco o juvenil que en los 2 discos previos, pero no por ello estimo que se haya conseguido un resultado malo.

Sabrán ustedes que en los presentes tiempos, ya desde comienzos de milenio, para las nuevas bandas el 3er. disco es algo así como la prueba del algodón. En muchos casos, las bandas suelen recibir palos y con Churches ha habido lugar a críticas en contra de “Love Is Dead” y otras más tibias. Incluso Lauren Mayberry replicó con dureza a alguna revista por ahí, gracias a lo cual me hice eco del nuevo disco y me sumergí en él a partir del día que Kraftwerk tocaron en Madrid la última vez, fecha en la que me lo compré junto a “Wonderful Wonderful” de The Killers y “The Punishment Of Luxury” de OMD (no se imaginan ustedes que “3x2” más bien aprovechado).

Bien, así a modo de entrada les diré que “Love Is Dead” me gusta. Creo que es un trabajo disfrutable, y aunque su sonido o producción no me agrada tanto como los 2 discos anteriores, creo que el contenido en general es bueno y consolida a la banda como uno de los grupos de música electrónica de mejor gusto en la actualidad. Veamos las canciones que forman parte de este notable trabajo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Graffiti”: En su crítica del disco en “Plásticos Y Decibelios”, Julián Ruiz, que apuesta por el “Love Is Dead” y lo valora muy en positivo, afirmó que “Graffiti” es su mejor canción hasta la fecha. Aunque con Julián muchas veces he estado en desacuerdo en preferencias de canciones dentro de un lp, en esta ocasión estoy con él a muerte. “Graffiti” recoge de alguna forma la fórmula de “The mother we share” y le da un toque algo más pomposo y melodramático. Lauren está gloriosa cantando y mejora la toma en directo, sobre todo cuando modula de forma distinta con un cierto adorno el último estribillo. Teclados y notas muy marcadas y una melodía realmente emocionante. Comienzo inmejorable. Ha sido 3er. single del disco con total merecimiento, pero se perdió la ocasión de hacer un grandísimo videoclip, optando por ofrecernos uno en el que el grupo no sale. Una pena.

2. “Get out”: Con un inicio de sonidos nerviosos y acelerados, llega “Get out”. Primer single del disco, adelanto en sí de la obra, dispuso de un videoclip donde se ve a los miembros del grupo grabados en acción por distintas cámaras de seguridad (no muy currado, la verdad). Esta canción podría decirse que es un “grower”, ya que en las primeras escuchas no me captó, pero a día de hoy me agrada mucho escucharla. Su estribillo es de fácil memoria y los cambios de ritmo con esos sonidos obsesivos e hipnóticos funcionan bien en las partes más prosaicas. La producción confiere a Lauren una especie de eco, reverb o profundidad en la voz que le confiere solemnidad y que funciona bien.

3. “Deliverance”: El inicio de la obra es intachable. 3 aciertos en fila. Ahora llegamos a una joya oculta (ya que probablemente no será single tardío de la obra). “Deliverance” es la canción más sofisticada y elegante en su sonido del disco. Sobria e incluso hedonista (sobre todo en el tramo final que canta Lauren), sigue aprovechando los efectos de repetición vocal (ya vistos en “Get out) y da en la diana. Quizás esta pieza marcaría un futuro del grupo más que interesante si ahondasen más en estas texturas. Veremos si en siguientes discos nos encontramos ejemplos de este perfil, ya que personalmente es de mis predilectas, cosa que ya comentamos en nuestras redes sociales en el verano pasado cuando le dábamos al disco sus primeras pasadas.

4. “My enemy (feat. Matt Berninger)”: “My enemy”, junto al cantante de The National, supone un primer punto reflexivo en el disco. Pasamos del brío de las 3 primeras canciones a este pasaje lento y de sonido algo decadente. No queda mal del todo el dueto de Lauren y Matt, pero quizás muchos se esperaban un tema de más alta exigencia. Sin ser una mala canción, ciertamente queda oscurecida por otros pasajes más destacables como los 3 primeros. No obstante, cumple su papel dentro del disco. Personalmente no me sobra.

5. “Forever”: Regresamos al brío con “Forever”, donde su punto más fuerte está en ese estribillo de afirmaciones tan rencorosas cantadas por Lauren. Se siguen dibujando bien las pautas sonoras principales de “Love Is Dead” gracias a piezas como esta: unas notas sintéticas muy ampulosas y pop, de mucha potencia. Desprende energía, pero sin recordarnos a sonidos más ochenteros como sucedía por ejemplo en el disco de debut. A “Forever” se le va cogiendo el punto con el paso de las escuchas.

6. “Never say die”: Sin dejar de lado el sonido principal del disco, “Never say die” apuesta por un sonido más melancólico dentro de su potencia instrumental. También podemos apreciar el recurso estilístico vocal de Lauren de la repetición de palabras, otra característica notable de “Love Is Dead”. Considero que el puente al estribillo es la sección más destacable de esta pieza.

7. “Miracle”: Segundo single del disco, con un videoclip en el que al fin vemos a los componentes del grupo sufriendo a pasear entre tumultos y revueltas callejeras, “Miracle” es una canción que en algún lado vi que era criticada porque al redactor le recordaba al estilo de Imagine Dragons; se ve que no le gustaba ese grupo. A mí, a día de hoy, Imagine Dragons ni frío ni calor, pero “Miracle” de Chvrches no me disgusta. Está bien ese contraste entre lo sugerente y sigiloso y la contundencia épica de ese estribillo que creo que acierta: “no me hagas preguntas y no te responderé mentiras. No pido un milagro”. Hace unos meses el grupo hizo una versión orquestada en la BBC que resulta bastante curiosa.
8. “Graves”: Retornamos al sonido acelerado y animoso de “Love Is Dead” con “Graves”. Siendo claramente uno de los temas que representa más claramente el sonido medio del álbum, no es quizás el que más me guste en este sentido. No obstante, hay que reconocer que es de las canciones que más brío y energía transmiten del lp.

9. “Heaven/hell”: De estructura algo parecida a “Miracle”, por lo de tener fuerte contraste entre sus partes, “Heaven/hell” nos devuelve a las texturas más reconocibles del disco en sus notas. Lauren quizás alcanza en esta canción los registros más altos del disco en el estribillo.

10. “God’s plan”: Lo que nadie puede negar a Martin Doherty es que escoja malos temas para sus momentos vocales. Luego ya su voz puede gustar más o menos. El caso es que “God’s plan” es uno de los mejores capítulos del disco. Resulta hipnótica y obsesiva y sirve a la perfección a ese registro algo apagado de Martin al micrófono. Va en un in crescendo, con Lauren en los coros, que remata bien en el fin de la canción. Sin duda uno de mis momentos favoritos del disco.

11. “Really gone”: No son necesarios los fastos excesivos para lograr emocionar. Ejemplo de ello, “Really gone” nos ofrece el capítulo más sentido de “Love Is Dead”. Sobre una leve melodía, Lauren es la que resulta la protagonista absoluta en esta canción en la que la letra versa sobre lo que parece ser el punto de ruptura de una relación (por ello resulta algo dolida). Lo dicho, emocionante sin más efectos especiales y con una Lauren Mayberry superlativa al micrófono.

12. “II”: “II” es una especie de interludio al último tema del disco, que resulta algo siniestro en sus sonidos, pero que tampoco pasa de resultar meramente anecdótico.

13. “Wonderland”: Algo que no le podemos echar en cara a “Love Is Dead” es que no cierre con un sonido representativo de lo que expuesto en conjunto. “Wonderland” es ambiciosa y potente en sus notas instrumentales, como muchos de los episodios más representativos del álbum. Suena quizás algo más trascendental en su estribillo, con esas preguntas tan directas lanzadas por Lauren. Considero que es una buena canción y que pone el correcto punto y final al 3er. disco de Chvrches.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Realmente “Love Is Dead” no ha recibido críticas favorables tan unánimes como los dos trabajos anteriores. Hay sites por ahí que han sido más o menos negativos en sus impresiones y son pocos los lugares realmente entusiastas con el disco. Quizás nosotros estemos más a favor que en contra de “Love Is Dead”.

Personalmente considero a “Love Is Dead” un buen disco. Disfrutable y aprovechable para los fans de Chvrches que vengan de atrás. Si bien hay que advertir que la producción es lo que provoca un punto de distancia respecto a lo anterior. Si en lugar de Kurstin hubieran realizado la producción Iain, Martin y Lauren, seguro que el resultado hubiera sido muy distinto y muy probablemente más del gusto de los fans que han sido críticos con el disco.

Sin embargo, el grupo buscaba avanzar. Mirar más allá. De ahí la elección del nuevo productor y el nuevo envoltorio al disco. Veremos qué sucede con el planteamiento del 4º lp. De momento “Love Is Dead” no deja de ser un disco que consolida a Chvrches como una de las bandas destacables de la música pop electrónica actual. El grupo ha realizado una gira amplia desde que el disco vio la luz, pasando por multitud de países y festivales. Una pena que no me haya casado la vida con sus fechas para verles, como ya he referido al comienzo del artículo; no obstante, espero que en próximas ocasiones consiga verles en directo, ya que sin duda son una de mis cuentas pendientes de ver en concierto.

Yo estoy deseando ya tener en mis manos el que sea el 4º disco de estudio de Chvrches. ¿Y ustedes? De momento sigamos disfrutando de los 3 grandes discos (y todas las canciones inéditas o bonus tracks anexos) que tienen hasta la fecha, que siempre nos reportarán muy buenas sesiones de escuchas musicales.
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martes, 18 de junio de 2019

DMR finalizó su 10ª temporada de radio

Quizás no haya sido la más redonda de todas (o sí, cada cual valore), pero el caso es que la que ahora ha terminado ha sido nuestra 10ª temporada de radio. Un año más hemos estado en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) en el horario de los sábados a las 16.00h. Unas veces en directo, y otras en grabado. La periodicidad de novedad de contenidos ha sido nuevamente bisemanal (como desde hace ya muchas temporadas) y no han podido escuchar redifusiones en ese dial, ya que no hay continuidad actualmente (lastre que arrastramos desde hace ya un par de años al menos).

He de agradecer aquí personalmente el esfuerzo a mi amigo Mariano González. No solo por el hecho de desplazarse a los estudios del campus externo de la Universidad de Alcalá de Henares con su actual condición física, sino por las gestiones que ha realizado para dar lustre a la temporada, al haber logrado la participación de gente tan importante como Víctor Aparicio Abundancia de Los Coyotes o Shuarma de Elefantes.

Y, claro, tanto a él como al resto de colaboradores que han participado Luis Felipe Novalvos, José Antonio Sánchez y Óscar Cañas, también quiero agradecerles su tiempo y disposición para formar parte de estos coloquios que con tanto ánimo afrontamos en pro de acercar la cultura musical.

Nuestra intención es seguir con una 11ª temporada. Eso sería en octubre. De momento, pueden escuchar nuestro fondo de armario. Ya saben que están disponibles todos los podcast en Ivoox en nuestro perfil. A continuación les dejamos el listado para que les sirva de guía. Termino agradeciendo también muy sinceramente a todo aquel que nos haya escuchado, ya sea en directo o en podcast, a lo largo de la temporada. Sin ustedes, que aunque no sean legión, esto no tendría ningún sentido.

Dmr 10-1: Chvrches - The Bones Of What You Believe (2013)
Dmr 10-2: Genesis - Abacab (1981)
Dmr 10-3: Queen - Bohemian Rhapsody (O.S.T.) (2018)
Dmr 10-4: Los Coyotes - Mujer Y Sentimiento (1985) (incluye entrevista a Víctor Coyote)
Dmr 10-5: Thomas Dolby - The Golden Age Of Wireless (1982)
Dmr 10-6: Blondie - Eat To The Beat (1979)
Dmr 10-7: Texas - White On Blonde (1997)
Dmr 10-8: The Clash - Sandinista! (1980)
Dmr 10-9: Lloyd Cole And The Commotions - Rattlesnakes (1984)
Dmr 10-10: Elefantes - Azul (2000) (incluye entrevista a Shuarma)
Dmr 10-11: The Killers - Wonderful Wonderful (2017)
Dmr 10-12: Blur - The Magic Whip (2015)
Dmr 10-13: R.E.M. - Accelerate (2008)
Dmr 10-14: Elton John - Made In England (1995)
Dmr 10-15: Nik Kershaw - The Riddle (1984)
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domingo, 16 de junio de 2019

Programa Nik Kershaw “The Riddle” (Temporada 10/ Programa 15)

Aunque fue el programa final de la 10ª temporada, realmente no fue el último que llevamos a cabo; de hecho, se emitió de incógnito de 14.25 a 15.25h el pasado sábado 25 de mayo de 2019 en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), aunque su estreno oficial fuera el sábado 8 de junio de 2019 en el mismo dial.

Con este músico británico y con uno de sus trabajos más exitosos, pusimos el punto final oficial a la temporada. “The Riddle” sonó íntegro bien fuera en primer o segundo plano y sirvió a Mariano González y Víctor Prats para ofrecer una hora de diálogo musical que consideramos interesante.

Nik es un artista que ofrece mucho más allá de sus 2 o 3 canciones conocidas por todos. Esperemos que este programa les ayude a acceder a su obra en mayor profundidad. Si no escucharon ninguna de las 2 emisiones en RUAH, aquí les dejamos el reproductor y el enlace al alojamiento en Ivoox el audio para que lo escuchen. Hasta octubre, a priori, no habrá más contenido nuevo radiofónico “made in DMR”. https://www.ivoox.com/dmr-10-15-audios-mp3_rf_36947007_1.html
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viernes, 14 de junio de 2019

Tr/st - The Destroyer Part 1 (2019)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tras el magnífico concierto que dio en Madrid el pasado 12 de abril en la sala Caracol y al cual asistimos, era prácticamente obligado hablar del nuevo y esperado trabajo de Robert Alfons, es decir Tr/st. Nada menos que cinco años han pasado desde la edición de su segundo álbum “Joyland”, tras el cual Robert decidió tomarse las cosas con calma después de dos años frenéticos en los que Tr/st ganaría bastante notoriedad.

Su primer álbum “TRST” (2012) había supuesto toda una novedad en el ámbito del electropop. En ese momento Tr/st era un dúo. El grupo se forma cuando Alfons se encontró con Postepski, en ese momento en Austra, y decidieron empezar a hacer música juntos. Alfons creaba una serie de canciones que expresaban perfectamente su mundo, valiéndose de ambientes góticos y oscuros mientras que Maya Postepski se encargaba de darle un toque más experimental y arriesgado. La combinación funcionó a la perfección y así lo prueban singles tan sobresalientes como “Dressed for space”, “Bulbform” o el single de debut “Candy walls”.

Sin embargo, los compromisos de Maya con Austra la llevaron a abandonar el dúo a poco de comenzar la gira y a partir de ahí Tr/st se convirtió en el proyecto personal de Robert Alfons. El segundo álbum “Joyland” (2014) no se hizo esperar y si bien la falta de Maya se nota, el resultado no desmerece en absoluto, es simplemente diferente, por un lado sigue la línea del primer álbum pero Alfons le da un giro más luminoso y melódico al conjunto, se puede comprobar en el single “Capitol” por ejemplo.

Tras girar sin parar con este último álbum Robert Alfons acabo agotado tras tanta actividad. Necesitaba retomar su vida después de un periodo tan intenso. Lo que no pensábamos es que este descanso iba a ser tan prolongado. Al principio parecía que pronto tendríamos un nuevo trabajo de Alfons ya que en 2015 lanzaría un tema nuevo “Slug” que parecía el adelanto de un nuevo álbum pero éste no llegó, con lo cual este tema se ha quedado un poco en el aire.

Dos años después, en 2017, todo parecía preparado para la llegada de un nuevo disco, Alfons lanza la envolvente “Bicep” para después lanzar otro nuevo tema acompañado de un excelente videoclip. Se trató de “Destroyer” un tema vital y contundente que acrecentaba las ganas de escuchar el nuevo material que se traía entre manos Tr/st. El problema fue que al final este álbum no llegaba, parecía que Alfons, en modo perfil bajo, se contentaba con lanzar temas sueltos y hacer algún que otro concierto esporádico. Bien es cierto que en los últimos tiempos y por desgracia, el formato álbum está totalmente devaluado. Las ventas de este formato se han desplomado y lo cierto es que lo que el público en general consume ahora en cuanto a música son canciones sueltas, es decir singles, y mucho streaming, así que es de agradecer que aun algunos artistas se preocupen y valoren el concepto global de un álbum.

Por fin llegó 2019 y Alfons empieza a realizar un goteo de canciones que esta vez sí, anunciarían un nuevo álbum. Además este anuncio venía acompañado de dos novedades. La primera ha sido su reencuentro con Maya Postepski. Mucho menos ocupada desde que desgraciadamente abandonó Austra, Maya ha coescrito con Alfons algunos de estos nuevos temas. La segunda novedad es que este nuevo proyecto está dividido en dos partes, las cuales saldrán a lo largo de este año.

Es decir que vamos a tener dos álbumes de corta duración a lo largo de este 2019, toda una compensación después de tanto tiempo de relativo silencio. Ya tenemos entre nuestras manos “The destroyer Part. 1”, el cual vamos a continuación a analizar.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Colossal”: El álbum empieza con un tema bastante oscuro, en algunos momentos sórdido y realmente frio, gélido diríamos, con un sonido bastante ambient. Alfons lo dio a conocer poco antes de la salida del álbum y la austera base techno de la canción es obra de Postepski que pone su impronta y le da un toque que nos recuerda un poco a las primeras composiciones que hicieron como dúo haya por el 2012. Alfons por su parte realiza una interpretación que alterna emoción y contención, la voz está muy bien tratada y aunque la letra es ambigua y un tanto siniestra podemos divisar un pequeño hilo de esperanza, de emoción al escapar de un escenario y entrar en otro nuevo.

2. “Gone”: Claros y sombras se alternan en la que es sin duda uno de los puntos fuertes de este álbum, “Gone” rezuma melancolía, cierta tristeza y nostalgia por tiempos pasados y la perdida de una persona importante en nuestra vida. Musicalmente si bien es un tema bastante oscuro tiene una melodía muy marcada y un estribillo bastante accesible, es comprensible que fuera elegida como uno de los temas adelanto del álbum. En definitiva una canción donde Alfons nos hace participes de una intensidad que no deja indiferente. Este tema ha contado con un video tipo mal rollo donde podemos ver a Alfons encerrado en una especie de gruta, rodeado de velas, sin parar de moverse, es realmente claustrofóbico.

3. “Unbleached”: Evidentemente con un título así no nos podemos esperar un tema luminoso y claramente este no lo es. Nos encontramos ante el que en teoría fue el primer tema nuevo con el que Alfons y Postepski volvieron a trabajar juntos. Es un irresistible tema electro muy fluido que combina ritmos que harían las delicias de una pista de baile gótica y algo decadente. El tema es todo un empacho de exquisitas capas de sintetizador y alguna que otra distorsión que desembocan en un estribillo tremendamente acertado y eufórico. Bien podríamos decir que “Unbleached” resume musicalmente muy bien el espíritu de este álbum.

4. “Bicep”: Alfons ha tenido a bien rescatar este tema que daría a conocer en el año 2017 para el nuevo disco. Sin duda ha sido todo un acierto pues hubiese sido una pena que un tema de la calidad de este “Bicep” se hubiese quedado descolgado en su discografía. La canción tiene una construcción muy original con los versos principales recitados por Alfons, susurrando y dándole un carácter sensual al tema para desembocar en un potente estribillo que hacer estallar la canción para después volver a la parte recitada que es reforzada por unos densos sintetizadores. El puente también es muy original, aquí Alfons realiza una deconstrucción y posteriormente una reconstrucción apoyándose en diferentes sonidos aislados, no es la primera vez que Alfons realiza este ejercicio, de hecho ya forma parte de sus señas musicales de identidad, temas antiguos como “Are we arc?” o “Icabob” incluyen también estos originales puentes.
5. “Grouch”: Otro tema en el cual los talentos de Alfons y Postepski vuelven a unirse. La canción se abre con un estruendo de bajos sintetizados que marcan el tono, el ambiente es ciertamente decadente y en algunos momentos escalofriante. De pronto emerge la voz de Alfons, liberadora y sublime, en un estribillo repleto de ganchos melódicos donde la voz de Robert suena vulnerable y emotiva, un tema que si bien tiene un toque dramático, un tanto frenético y malsano, es perfectamente bailable y cumple muy bien con esa constante en la música de Tr/st que es sublimar los demonios personales en la pista de baile.

6. “Poorly coward”: Uno de los temas más experimentales del álbum, consiguiendo unas interesantes combinaciones de sonidos sintéticos con texturas realmente logradas. La estructura de la canción es poco convencional y tiene un marcado sonido industrial que por momentos nos puede recordar a los Depeche Mode de “People are people” o “Blasphemous rumours”.

7. “Control me”: Nos acercamos a la recta final del disco y en ella los ritmos más bailables dejan paso a un sonido más dream pop. Postepski se emplea a fondo para darle al tema una interesante producción que se acerca a un progressive muy contenido que funciona como fondo y que no termina de explotar en ningún momento creando una atmosfera compleja e interesante mientras la voz afectada de Alfons pone la gravedad suficiente para lograr emocionar en su fragilidad, en su búsqueda de un aliado que le proteja de sí mismo. El resultado es un tema mágico y envolvente.

8. “Wake with”: El álbum se cierra con un medio tiempo en el que Alfons y Postpepski crean una atmosfera misteriosa que va mutando a lo largo de la canción ofreciendo nuevos detalles, y que finalmente transmite cierta paz. Con un sonido limpio y cristalino, este breve pero intenso álbum finaliza.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Robert Alfons nos ha demostrado que no ha perdido un ápice de su carisma y está dispuesto a seguir desarrollando su pop gótico y electrónico. La vuelta de Maya Postepski como colaboradora en el proyecto ha sido toda una sorpresa que estoy seguro nos puede deparar muy buenos momentos. Aun no sabemos si este reencuentro se repetirá en el próximo álbum “The destroyer part. 2”, esperemos que así sea. Lo que si sabemos, por declaraciones de Alfons, es que la segunda parte de esta nueva aventura tendrá un carácter más experimental y oscuro.

Mientras tanto Tr/st está actualmente reencontrándose con su público con una gira europea y americana después de un largo periodo de ausencia. Está claro que este 2019 va a ser un año muy importante para Robert Alfons, volveremos con él próximamente para dar cuenta de la segunda parte de este nuevo proyecto que esperemos no se retrase demasiado.
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lunes, 10 de junio de 2019

Concierto Tr/st. Madrid (12-04-2019)

Más de una vez he confesado mi admiración por el proyecto Trust o Tr/st comandado por Robert Alfons. Creo que ha supuesto un revulsivo para el pop electrónico aunque su música bien podría ser clasificada como electro gótico, un cruce entre Depeche Mode, Joy Division y The Cure, pasado por los ritmos robóticos de unos Crystal Castles; un ejemplo claro de cómo tener influencias y a la vez un sonido muy personal, porque es difícil encontrar grupos en la misma línea que Tr/st, podríamos citar Austra, al fin y al cabo Maya Postpepski , en un momento dado, compaginó ambos grupos, pero las diferencias eran más que notables pues Robert Alfons y Katie Stelmanis son dos cantantes y compositores muy diferentes.

Pude ver por primera vez a Tr/st hace ya 6 años en Burdeos. En ese frío mes de enero de 2013 el grupo presentaba su primer álbum “TRST” en el IBoat, un barco habilitado como sala de conciertos. Ya por esa época Maya Postepski, fundadora del grupo junto a Alfons, había decidido dejar el proyecto y concentrarse solo en Austra. Así que Alfons se quedaba solo comandando el proyecto. Si ya me sentía atraído por la música de Tr/st, ese concierto fue una absoluta confirmación.
Después llego la gira del segundo álbum “Joyland” (2014) con la que tuve la ocasión de verle dos veces en Madrid, la primera justo antes de lanzarse el disco a la venta, y la segunda con el disco ya en la calle. Sin embargo tras esta etapa frenética de actividad llegaría un parón donde Alfons solo nos ofrecería alguna canción suelta o algún concierto esporádico pero no llegaba el esperado nuevo álbum. Al final hemos tenido que esperar la friolera de 5 años para volver a ver a Robert Alfons en directo presentando un nuevo disco, se trata de “The Destroyer Part. 1” con el que por fin se ha decidido a hacer una larga gira por Europa y América. En cuanto me enteré estuve valorando que fecha me era más accesible y esta fue el 12 de abril en la sala Caracol de Madrid.

Llegamos pronto a las inmediaciones de la sala, prácticamente no había gente con lo cual nos fuimos a tomar algo a un bar cercano que tenía buena pinta. Estábamos debatiendo sobre que político es más pop, si Pedro Sánchez y sus viajes al FIB a costa del contribuyente o Albert Rivera y su sorprendente relación con Malú cuando de repente vemos a un grupo de personas llegar y cuál es nuestra sorpresa que vemos al mismo Robert Alfons acompañado de su banda y demás gente de su equipo. Con su alta estatura y delgadez Alfons no pasaba para nada desapercibido. Estaba claro que le apetecía cuidarse la voz con alguna cerveza antes del concierto. Estuvieron bastante tiempo allí, nosotros decidimos no interrumpirlo y dejarlo tranquilo, ya habría tiempo tras el concierto.
Cuando por fin llegamos a la sala ya había bastante expectación y nos costó bastante encontrar un buen sitio para ver bien el concierto, mientras una Dj hacía de preámbulo al concierto me dirigí a ver si había puesto de merchandising; en efecto lo había, y en él pude ver varias camisetas, el nuevo álbum en vinilo y en cassette, este último formato se ha vuelto a poner otra vez de moda; supongo que como elemento decorativo pues dudo mucho que nadie de los que estábamos allí tuviera a estas alturas un reproductor de cassetes. Curiosamente no estaba el Cd, así que pensé que tras el concierto me haría con el vinilo.

Pronto las luces se apagaron creando ese ambiente oscuro que tanto gusta a Alfons y sonaron las primeras notas de “Colossal” una de sus nuevas canciones y también una de las más marcadas por ese estilo gótico tan característico de este proyecto. Para continuar dan un giro hacia la pista de baile con “Unbleached” canción que destapó en su día Alfons como su reencuentro con Maya Postepski después de bastante tiempo sin colaborar, un reencuentro que ha sido muy productivo ya que cinco de los 8 temas de “The Destroyer Part. 1” están firmados mano a mano entre los dos.
Ya con solo dos temas, Alfons había conseguido crear esa atmosfera lúgubre donde las emociones, las penas y las frustraciones encuentran su desahogo en la pista de baile. Si bien el concierto iba a estar dedicado a sus últimas canciones, no podían faltar un pequeño repaso por sus discos anteriores. Así llego “Bulbform”, uno de los temas más experimentales que creo en su primera etapa junto a Postepski y que fue todo un estruendo industrial que inundo toda la sala. Le siguió “Bicep” un tema de hace dos años y que ha tenido a bien incluir en el nuevo disco, posee un estribillo bastante accesible con el que Alfons consiguió transmitirnos toda su energía y es que está claro que Robert ha vuelto después de tanto tiempo lleno de fuerza y sin haber perdido ni un ápice de su carisma, no pararía de moverse un segundo sobre el escenario.

El tiempo pasaba sin que nos diéramos cuenta, pues estábamos completamente sumergidos en el juego oscuro, hedonista y liberador de Tr/st. Llegaron nuevos temas remarcables como “Poorly coward”, que demuestran lo bien que sabe moverse Alfons a la hora de buscar ese sonido que lo hace diferente, ese sonido escalofriante que contrasta con la entrega de su performance, haciéndonos a todos participes de su mundo particular.
Uno de los mejores momentos sin duda fue cuando rescato el tema que abre su álbum de debut, me refiero a esa especie de Frankenstein cibernético que es “Shoom” y digo esto pues siempre me pareció que este tema estaba compuesto de tres partes independientes magistralmente ensambladas. Íbamos a comprobar durante todo el concierto que los temas antiguos iban a ser muy bien recibidos, lo que indica que Tr/st ya cuenta con un público completamente fidelizado. Además Robert cuido mucho estos temas añadiéndoles un sonido diferente sin traicionar en ningún momento la base original.

En el ecuador del concierto y con muy buen tino coloco dos medios tiempos para dar un poco de respiro a toda la descarga de techno y beats a la que estábamos siendo sometidos. Así llegaron la sosegada “Wake with” y la austera “Are we arc?”, uno de los singles del segundo álbum “Joyland”, que destaca por los contrastes entre sonidos más apacibles y otros de bases duras. Los ritmos techno más contundentes volvieron con uno de los nuevos temas de “The Destroyer Part 1”: se trata de “Grouch” que destaca por esos potentísimos bajos y un estribillo con influencia ochentera, fue uno de los temas nuevos más celebrados sin duda.

Le siguió “Rescue mister” el primer single extraído de su anterior álbum “Joyland” que nos envuelve en unas eficaces bases techno mientras Alfons juega de forma magistral con su voz logrando ese falsete llevado al extremo en el estribillo que si no supiéramos que es él pensaríamos que se trata de una mujer. Tampoco podía faltar en este concierto uno de los temas favoritos de los fans, se trata de uno de los singles de su primer álbum “Dressed for space” con su inmejorable base rítmica y esos toques de sintetizador tan sutiles y a la vez tan melódicos.

Era obligada la interpretación de “Destroyer” tema que da título al nuevo proyecto de Tr/st y que sonó sobria, austera y sin adornos, incluso prescindió del imaginativo puente de la misma. Alfons se despedía con “Gone”, uno de los temas más celebrados de su último álbum. Utilizó una versión distinta con una primera parte donde las densas capas de sintetizador tomaron todo el protagonismo y se prescindió de la percusión para luego lanzarse completamente sin prescindir de ningún elemento original de la canción e incluso potenciando más aun la parte rítmica que había estado relegada al principio.
Tras un pequeño descanso, Alfons y compañía vuelven para interpretar dos temas. El primero fue el reciente “Control me”, un medio tiempo donde la voz de Alfons suena realmente enérgica, llena de vida. El punto final y la locura colectiva del público lo puso “Sulk”, tema que cierra su álbum de debut y que es todo un valor seguro para rematar un concierto con esa combinación de sintes ochenteros y sonidos intensos y perturbadores.
Desgraciadamente no hubo más y eso que pude observar en el setlist que había ignorado dos canciones “Gloryhole” del primer álbum y “Peer pressure” del segundo. Toda una pena pues se trata de lo mejor de su repertorio, pero por el motivo que fuera no sonaron esa noche.
Tras el concierto tenía muchas ganas de hacerme con el vinilo del nuevo álbum, pero cuando llegué se había agotado absolutamente; todo un éxito, vaya, pero yo me quedé sin mi disco y me va a tocar pedirlo a alguna tienda online. Como no teníamos prisa, nos quedamos en la salida junto a otros fans esperando a Robert Alfons y su troupe. Después de un rato saldría y se quedaría unos minutos con nosotros haciéndose fotos y firmando algún que otro disco. Luego encaminaría sus pasos hacia una gran furgoneta con cristales tintados y a seguir con la gira europea que le llevaría el día siguiente a París donde tenía programados dos conciertos.
Robert Alfons o Tr/st seguirá presentando su último trabajo durante este año y esperemos que lo volvamos a ver pronto en directo. En teoría debería haber una nueva cita cuando por fin salga a la luz “The Destroyer Part. 2” sobre el mes de noviembre, si es que no se retrasa este lanzamiento. Robert Alfons ha vuelto con un gran proyecto bajo el brazo y esa noche el público madrileño demostró que a pesar de la larguísima espera, no le había olvidado.

Texto y fotografías: Alfredo Morales.
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domingo, 9 de junio de 2019

Programa Elton John “Made In England” (Temporada 10/ Programa 14)

El pasado sábado 25 de mayo de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), estuvimos presentes Luis Felipe Novalvos, Mariano González y Víctor Prats en riguroso directo hablando de uno de los grandes discos de la trayectoria del músico británico Elton John.

“Made In England” supuso el prisma del penúltimo programa de la temporada. Durante la hora pudimos reproducir su contenido íntegro (fuera en primer o segundo plano) y debatimos ampliamente sobre su universo.

Un error de planificación impidió que lleváramos a cabo este programa posterior al estreno en cines del biopic sobre Elton “Rocketman”, lo cual no nos permitió hablar sobre la película, primero porque no hemos accedido a ningún preestreno y segundo para evitar asuntos de spoilers.

En todo caso, quedó un buen programa. Si no estuvieron en el directo, aquí les dejamos el reproductor y el enlace a su alojamiento en Ivoox: https://www.ivoox.com/dmr-10-14-audios-mp3_rf_36841136_1.html
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viernes, 7 de junio de 2019

Temporada 10/ Programa 15: Nik Kershaw y “The Riddle” (1984)

Terminamos la 10ª temporada de radio con la emisión este sábado 8 de junio de 2019 del último programa que en esta ocasión dedicamos al 2º disco de estudio del músico británico Nik Kershaw.

Con este cierre de temporada, buscamos tributar a un artista quizás algo injustamente recordado como un fenómeno “one hit wonder” y reivindicar su figura más allá de “Wouldn’t it be good?”.

A las 16.00h les esperamos en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) Mariano González y Víctor Prats. Ya quedan avisados que hasta el mes de octubre al menos, si continuásemos con la 11ª temporada, no habrá nuevo contenido sonoro. Les esperamos.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/455556505208292
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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jueves, 6 de junio de 2019

Musical La Fuerza Del Destino. Madrid (24 y 31-05-2019)

Con motivo de tener un abono teatro, revisando la programación asociada al mismo, vimos hace unos meses que había un espectáculo musical al que podíamos ir a un precio regalado en el que se tributaba a Mecano. Cogimos entradas para el viernes 24, dando la casualidad que mi pareja tuvo un viaje que le impedía acudir en esa fecha, con lo que tuvimos que comprar otras 2 entradas para el siguiente viernes 31 de mayo. Como no se podían devolver las entradas y son nominales, el día 24 fui yo solito, con lo que he tenido ocasión de ver 2 veces el espectáculo en el teatro que hay delante de la antigua estación del Norte.
El primero de los días había una cola notable cuando llegué tras darme un paseo por el centro de Madrid. Me situé en 4ª fila, apoyado en una de las columnas del perímetro que separa el círculo inferior del superior. El espectáculo comenzó puntual ambos días a las 19.30h. Se arrancaba con un vídeo proyectado en la pantalla de fondo en la que se presentaba un travelling sobre un plano de metro con las estaciones con los nombres de las canciones de la banda que serían interpretadas y acto seguido un vídeo con numerosas imágenes de actuaciones y videoclip de Ana, José y Nacho.
Parte del elenco de bailarines y cantantes formaron parte del musical oficial “Hoy No Me Puedo Levantar” y de esa forma arrancaron todos sobre el escenario principal. De ese punto de partida, arrancó el viaje que en sus primeros compases nos llevó a vivir “Cruz de navajas”, interpretada por voz masculina (tengo dudas de si el chico fue el mismo el día 24 que el 31), que si bien en primeros instantes te resultaba chocante, luego te ibas aclimatando a su registro y las siguientes tomas suyas se encajarían de forma más amable. Él se encargó de “Me cuesta tanto olvidarte”, una sublime interpretación de “Aire” o el “Vivimos siempre juntos” de la carrera de Nacho Cano en solitario (los 2 días me vi tentado de hacer el gañán y gritar un “¡¡que nos oiga Miguel Ángel!!”, pero finalmente me pudo la vergüenza y mejor fue así).
Con la que no tengo dudas que estuvo los 2 días es con la vocalista pelirroja. En una de sus primeras interpretaciones se encargó de “No hay marcha en Nueva York” con baile en pareja incluido, pero creo que donde más brilló fue con “El fallo positivo”, la cual afrontaba en el tramo final del show. También me viene a la mente que en “Eungenio Salvador Dalí” estaba solemne y a la altura de la ocasión, otra dignísima y emotiva interpretación. Su fotografía de aquí abajo precisamente es la única del día 24 y creo recordar que pertenecía a “El fallo positivo”.
También tengo claro que sí hubo cambio entre el viernes 24 y el 31 de la otra voz femenina. El día 24 era una chica rubia de pelo rizado y el día 31 al menos por el pelo liso creo que se notaba ya el cambio. De alguna forma era la que tomaba la iniciativa en ambos casos en el arranque con “Hoy no me puedo levantar” y también jugaba un papel gracioso en la performance previa de “No es serio este cementerio”, con también protagonismo en el pasaje dedicado a “El cine”.
En los espectáculos de danza hay que destacar sobre todo el papel que hizo en ambas ocasiones una bailarina de nombre, creo, Sandra, que en “Hijo de la Luna” hizo una coreografía flamenca de potente energía y rabia que levantó las 2 fechas unas merecidas y enfervorecidas ovaciones.
El show fue más o menos el mismo. Creo que lo que varió fue el punto final, ya que el día 24 el espectáculo terminó con la canción que da el título a este espectáculo tributo “La fuerza del destino”, y el día 31 acabó con un medley dedicado a muchas de las canciones del lp “Aidalai” (“El peón del rey de negras”, “Dalai lama”, “JC”…).
Me lo pasé muy bien los 2 días. En estos casos hay que saber muy bien a dónde vas. Si vas con la idea de ver un concierto de Mecano es fácil que salgas decepcionado. No se trata de eso. Para eso, mejor recuperar los dvds con actuaciones del grupo y verlo en pantalla grande y con buen sonido en casa. Sin embargo, si vas con la mentalidad de ver un espectáculo musical tributo, con un reparto lleno de buenas voces y con unas interpretaciones sentidas y llevadas a cabo con cariño al grupo y mucho respecto (que eso lo noté en las 2 citas), saldrás satisfecho de haber vivido un correcto ejercicio de nostalgia y celebración a una de nuestras bandas más grandes.
Desde aquí lo recomiendo. Se pasa bien y, sin haber visto en su momento “Hoy No Me Puedo Levantar”, creo que es un musical que puede satisfacer a los fans, pero teniendo bien claro qué es lo que vas a ver. Hora y media de recuerdos en forma de música que vienen bien, que si bien no hay que estar todo el día en plan nostálgico, tampoco considero correcto renegar de ella. Las cosas, aristotélicamente hablando, en su justa medida siempre están bien.
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viernes, 31 de mayo de 2019

Nirvana - Nevermind (1991)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Nirvana, eso es ya un lugar común, fueron los abanderados del grunge. Recientemente se han cumplido veinticinco años de la muerte de Kurt Cobain y como Nirvana es una banda que me gusta, pero que de momento no había aparecido en DMR, me he decidido a dedicarles un artículo. A fin de cuenta el grunge es una de las últimas revoluciones culturalmente relevantes que ha vivido el mundo del rock.

Varias reflexiones antes de nada. Como sobre este disco se ha escrito torrencialmente, trataré de dar una visión lo más personal posible. A Nirvana, como a tantos otros grupos, se les suele dar un valor añadido como “grupo generacional”, pero en este caso de forma más acusada si cabe. Mi gusto por “Nevermind” no tiene mucho que ver con esa mística. En primer lugar porque cuando salió yo tenía diez años y a esas edades estaba más cerca de escuchar a Emilio Aragón (lo que oyen) que al rock alternativo. De la noticia de la muerte de Kurt Cobain no tengo un recuerdo demasiado nítido, apenas era un preadolescente. A decir verdad casi recuerdo más otras muertes próximas en el tiempo como la de Ayrton Senna o River Phoenix.

¿Quiere esto decir que minusvalore a Nirvana? Ni por un segundo. Sin embargo, el tiempo hace su propia música y permite que lo que se vive durante su esplendor sea doblemente intenso. Me explico; dos de mis grupos favoritos son The Beatles y The Cure, dos bandas previas a mi nacimiento. Y sin embargo mi aprecio por ellos sería todavía más intenso si hubiera comprado sus discos en 1966 o 1985 respectivamente.

Sencillamente hay un bagaje de los fans de su momento que yo no puede tener. Ya lo siento. Evidentemente también hay gente que se pasa de frenada y niega el pan y al sal a Nirvana solamente porque creen que el único mérito de Kurt Cobain fue… morirse. Es decir que la gente, según esta corriente, los sigue escuchando por la pátina de malditismo que envuelve a Kurt Cobain y que, de seguir vivo, Nirvana no tendrían la relevancia en la historia del rock que tienen. Craso error, la revolución y el éxito habían empezado ya; el grunge lo había puesto todo patas arriba y la influencia era intensa e imparable.

Tratemos de ir a la música por lo tanto, sin tener en cuenta otros factores adyacentes. Buscando solo las melodías y sin pensar en poetas malditos que sucumbieron al club de los 27 (años) y sin prejuicios sobre de qué lado de la balanza debe caer la influencia de Nirvana. Aproximémonos sencillamente a las canciones. “Nevermind” me parece un disco honesto, doloroso, poderoso, arrasador, talentoso e interesante. Merece la pena escucharlo. Y reescucharlo cada tanto. Hay dos elementos que, a bote pronto, me gustan. El primero la carisma tanto de Kurt, como del disco, como de Nirvana en general. Sin llegar a inventar la rueda y, como mucho de los grandes grupos, con inevitables influencia, el sonido de Nirvana es distintivo, particular, una pequeña denominación de origen.

El otro elemento que me gusta es la notable competencia melódica de “Nevermind”. No es solamente un tipo vestido de franela lanzando berridos sobre lo jodido que está. No. Hay habilidad a la hora de generar ganchos, buenas ideas musicales y traza de innegable talento. Y así con todo Kurt Cobain no terminó contento con la producción del disco (a cargo de Butch Vig, futuro batería de Garbage), consideraba que había quedado demasiado depurada, demasiado limpia. Servidor no encuentra grandes problemas en eso, pero de todos modos veamos poco a poco las canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Smells like teen spirit”: La canción bandera de Nirvana, el himno de la Generación X y un clásico (ya lo es) de la historia del rock. Y se puede entender por qué. El riff es sencillo pero, señores, es un riff que ha adquirido un estatus mítico. Cualquier guitarrista en ciernes tratará de tocarla, junto con el de “Smoke on the Water” de Deep Purple, lo antes posible. La entrada de la batería de Dave Grohl es impresionante. Muy interesante la estructura heredada de los Pixies de “estrofas tranquilas y estribillo explosivo”. El estribillo es largo, visceral y arrollador. El solo de guitarra es más bien sencillo, sigue la melodía de la canción sin hacer alardes. Si juntamos todo ¿da para un éxito? Lo dio. Fue un éxito resonante que elevó las ventas de Nevermind hasta el nivel de desplazar del número 1 a “Dangerous” de Michael Jackson. A mí me gusta, la verdad sea dicha. La letra no acaba de estar clara en cuanto su significación. Obviamente algo tiene de rebeldía e inconformismo adolescente, pero las figuras que usa no son obvias para nada. Un clásico de tomo y lomo. EL vídeo musical en un instituto algo siniestro siempre me pareció algo cutre, pero también es bastante recordado.

2. “In Bloom”: Otro clásico y, en mi opinión, a la altura de “Smells like teen spirit”. EL riffeo es interesantísimo, es una mezcla de épica y ritmo. El bajo de Novosevic y la batería de Grohl son parte esencial de la canción, aportando una cadencia que da un toque muy pegadizo. El estribillo es pura furia, no muy pulido pero eficaz. A veces describiría el sonido Nirvana como un cruce entre el hard rock a lo Balck Sabbath y la osadía punzante del punk. Otro canción que funcionó muy bien y acompañada de un vídeo de espíritu un tanto paródico. Por un lado aparecen Nirvana tocando como un grupo formalito de los años 60, por otro acaban a lo salvaje destruyendo los instrumentos, etc. La letra hablaría sobre la gente que sube al carro del grunge sin entenderlo demasiado.

3. “Come as your are”: ¿Lo adivinan? Otro éxito y otro clásico; así se comienza un disco. Por muy grunge que sea, es pegadiza y adictiva como cualquier canción pop. Fundamental, por cierto, nuevamente la parte rítmica. Tras “Smells like teen spirit” probablemente sea la canción más conocida de Nirvana. Tengan en cuenta que la ha versionado hasta Ramoncín. Esta canción también es conocida por el parecido del riff con el de “Eighties” de “Killing Joke. La cosa estuvo de llegar a los tribunales, pero el grupo reconoció que había tomado “prestado” el riff y Jaz Coleman (cantante de Killing Joke) se conformó con eso. Aun así es un temazo. La letra habla de la aceptación de los demás tal como son, si bien incluye la línea un tanto siniestra de “I don’t have a gun” (no tengo una pistola) que, tal como acabó Kurt, adquirió casi cierto aspecto de siniestra ironía.

4. “Breed”: El inicio de disco ha sido lo suficientemente brutal como para captar nuestra atención, a base de melodías como puñetazos. La cuarta canción no tiene el estatus de las tres anteriores pero el impacto sigue siendo grande. Canción áspera y turbulenta con un inicio apabullante dirigido por los tremendos redobles de Dave Grohl. Cumple con la máxima de “Nevermind” de usar una punzante sencillez para que la música resuene en el oyente.

5. “Lithium”: Aquí se puede ver uno de los ejemplos más claros de la estructura “estilo Pixies” que heredaron Nirvana. Las estrofas son apacibles y casi juguetonas, mientras que el estribillo es una descarga de ira. El puente de la canción es muy básico, apenas unos gritos de Kurt Cobain. Posteriormente el estribillo toma algo de forma. El litio al que hace referencia el título es una sustancia que se usa para tratar el trastorno bipolar, la depresión etc. La letra contaría la historia de un hombre que encuentra consuelo en la religión tras la muerte de su novia. Fue el single de menos relumbrón de “Nevermind”.

6. “Polly”: Uno de los versos sueltos de “Nevermind”. Se trata de una canción acústica, lenta, intimista. Y sin embargo puede resultar tan oscura y amenazante como cualquier otro momento del disco, sin recurrir a distorsiones o la liberación de la bilis. Todo ello merced a una escabrosa letra sobre la violación de una chica sobre la que Kurt leyó en un periódico. Lo que hace inquietante a la parte lírica es que está narrada desde el punto de vista del violador. La voz apagada y algo fría de Kurt Cobain da un toque de inquietud muy peculiar. Un momento de “Nevermind” a tener en cuenta según se van dando escuchas.

7. “Territorial pissings”: El viraje es de 180 grados. De la acústica de “Polly” pasamos a la furia punk, salvaje y desenfrenada. La canción más cruda del disco aunque también la más amorfa en melodía y estructura. Todo, absolutamente todo, es un grito primario, iracundo y asolador. Más allá de la descarga de energía no hay mucha bola que rascar. Suponemos que Kurt Cobain se ganaría una considerable afonía tras la canción. Nirvana solían usarla a veces como cierre de concierto mientras comenzaban a destruir sus instrumentos.
8. “Drain you”: Para Kurt Cobain esta canción podía estar a la altura de “Smells like teen spirit” y más o menos entiendo lo que quiere decir. En este último sector del disco hay melodías muy meritorias que quedan opacadas por el descomunal comienzo. Incluso muestran algo retazo inusitadamente pop recubierto, eso sí, de la consecuente vehemencia eléctrica. Cómo me gustan las estrofas de esta canción, melódicas, juguetonas. Sorpresivamente y por contraste hay un interludio instrumental cavernoso y oscuro que nos aporta una estructura inesperada. Una joya oculta.

9. “Lounge act”: Algo parecido se podría decir de esta canción; ojo a las más que interesantes estrofas. El tono es más cabreado, eso sí, y la vena ruidosa y gritona de la voz de Kurt se enseñorea finalmente de la canción. Más bien breve pero cumplidora. Se supone que está dedicada a su ex novia (como otros momentos de Nevermind) a su ex novia Tobi Vail.

10. “Stay away”: El intenso juego de bajo y batería nos conduce a una canción de sabor punk y rabiosa urgencia. Como muestra de furia primitiva puede pasar, si bien se acaba haciendo algo machacona. EL tono de Kurt es crispado durante toda la canción y, de hecho, “Stay away” es uno de los momentos más abrasivos del disco. En la última línea de la letra se cuela un desconcertante “God is gay”. Es como un compendio sobre el incoformismo.

11. “On a plain”: Quizá el momento que más se acerca al pop puro. Las estrofas son estupendas, con una melodía considerable bien subraya por la guitarra. El estribillo es un tanto simple pero cumple. Una canción muy del estilo de esta última parte del disco, menos rutilante que la primera pero con algunos toque de melodía interesante. Fue single promocional en 1992 alcanzando un leve éxito. Una de esas canciones de las que yo digo que son “tarareables”.

12. “Something in the way”: Hora de un cambio estilístico drástico para acabar el disco. O casi, luego ya verán. Se trata de una balada triste, decadente y desesperanzada. Kurt canta con una suavidad derrotista y se acompaña de su guitarra acústica y unos arreglos de cuerda que suponen la mayor cuota de sofisticación de “Nevermind”. Más que triste, que también, Kurt Cobain parece vencido, derrotado, resignado. La letra podría estar basada en una época en la que Kurt estuvo vagando sin hogar y durmiendo debajo de un puente. No obstante esto parece que se ha desmitificado. En cualquier caso una canción que nos deja algo cabizbajos. Y así se acaba el disco… o no.

13. “Endless, nameless”: Nirvana decidieron introducir este track oculto que incluso en algunas ediciones concretas no llegó a incluirse. Debemos dejar pasar diez minutos desde “Something in the way” para que empiece a sonar. La canción es bastante bruta, contiene guitarras extremadamente distorsionadas, gritos apocalípticos y unos considerables mamporros de a la batería de Dave Grohl. Apenas hay estructura, es una orgía altamente ruidosa. Al parecer se grabó después de una toma fallida de “Lithium”, por lo que atribuiremos el sindiós a la ira del momento. Si el humor les acompaña y se encuentran cabreados igual les vale, pero si no yo diría que no es imprescindible escucharla.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Y a partir de aquí todo es historia. “Nevermind” se hará trascendente y masivo; comenzará la fiebre por el rock alternativo; otros grupos compañeros de generación (Pearl Jam, Soundgarden…) irán sumándose al éxito. Kurt Cobain no digerirá bien este éxito, lo que unido a su enfermedad crónica del estómago y a las drogas irán creando una persona cada vez más decadente. En 1993 Nirvana quieren alejarse de su faceta más radiable y lanzan el oscurísimo y áspero “In Utero”. Al año siguiente el rock tenía un mártir más.

En “Nevermind” todo es icónico, empezando por la célebre portada del niño buceando y el dólar en el anzuelo. Controvertido, elevado a los altares y luego a veces denostado por corrientes “revisionistas”, significó un vuelco al rock. Del hedonismo y cierto talante exhibicionista del heavy ochentero a los chicos atormentados y cáusticos del grunge. Guste o no “Nevermind” es historia de la música popular. Yo soy más de brit pop, por así decirlo, pero Nirvana es un buen grupo que merece un buen número de escuchas. Y ya está. Texto: Mariano González.
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domingo, 26 de mayo de 2019

Programa R.E.M. “Accelerate” (Temporada 10/ Programa 13)

Realmente se grabó en el lugar 12 de la temporada, y de hecho se emitió en directo (no anunciado) el sábado 27 de abril de 2019 de 14.25 a 15.25h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). No obstante, el estreno oficial fue el sábado 17 de mayo de 2019 en el mismo dial a las 16.00h.

Agradezco a Mariano González el esfuerzo de venir (al igual que para hacer el directo de aquel día a las 16.00h sobre Blur y su último lp) por su mejorable estado de salud. Con todo, hicimos un programa dinámico y brioso, como no podía ser de otra manera con el penúltimo disco de estudio de los Michael Stipe, Mike Mills y Peter Buck.

Nos dio tiempo a poner en 1er. plano 5 canciones completas y las otras 6 en 2º plano mientras que comentábamos nuestras impresiones a favor de este trabajo de R.E.M.. Por si no escucharon casualmente su pre-estreno ni su estreno oficial en el dial de RUAH, les insertamos el reproductor con el podcast y les dejamos el enlace a su alojamiento en Ivoox: https://www.ivoox.com/dmr-10-13-audios-mp3_rf_36339981_1.html
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viernes, 24 de mayo de 2019

Temporada 10/ Programa 14: Elton John y “Made In England” (1995)

Quizás seamos algo oportunistas, pero aprovechando el estreno inminente de “Rocket Man”, película biográfica sobre Elton John, hemos decidido llevar a cabo unos días antes este programa que por otro lado ya teníamos en mente hacía mucho tiempo.

Seremos 3 los que en este sábado 25 de mayo de 2019 les ofrezcamos un buen plan para el día de reflexión para la jornada electoral del domingo siguiente, como ya hicimos en las pasadas elecciones generales. Estaremos presentes Luis Felipe Novalvos, Mariano González y Víctor Prats puntualmente a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Sobre la película no podremos hablar, ya que no hemos asistido a ningún preestreno, con lo que estarán aliviados de spoilers. Nos centraremos en darle lustre a uno de los grandes discos de estudio del músico británico y que supone a la par uno de sus últimos ejemplos en ver la luz, hace ya casi 25 años; parece que fue ayer.

No nos falten, les esperamos.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/468957690537795
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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jueves, 23 de mayo de 2019

Concierto La Broma Negra -World Goth Day-. Madrid (18-05-2019)

La Broma Negra tiene dentro de sí el potencial de una apuesta segura, la garantía de la buena música y el gusto por el cuidado en los directos. Por eso no es de extrañar que en DMR cuando tenemos noticia de un concierto suyo empecemos a ensalivar como si estuviéramos convidados a dar cuenta de un suculento manjar. Y es eso exactamente; nosotros, que llevamos siguiéndoles desde ya unos cuantos años, sabemos de lo que hablamos.
La Broma Negra, los acérrimos ya lo sabrán, están dentro de un proceso de cambio, de muda de piel que, afortunadamente, no daña a las entrañas. Hace unos cuantos meses Álex Gómez, guitarrista desde casi los inicios de la banda, decidió abandonar La Broma Negra y a su salida se unió la de David Infantes, teclista que ya llevaba asentado un tiempo.
Reconozco que al ver saltar al escenario de la sala Caravan a La Broma Negra me vi sorprendido por un nuevo golpe de timón. Laura Pérez encargada de la percusión, danzas y coros no estaba en las tablas. De hecho la formación de La Broma Negra poco tenía que ver con la del concierto del pasado Noviembre en la sala Hangar 48. La Broma Negra estrenaron guitarrista y bajista también en esta ocasión. Las nuevas incorporaciones son: Javier Cañas en la batería, Raúl Zurita en el bajo y César Mysteria en la guitarra. La Broma Negra, ya adelantamos, nos ofreció el sonido más roquero y eléctrico en un concierto suyo que yo recuerde.
Pongamos en contexto el concierto. En la sala Caravan se concitó la noche del sábado 18 de Mayo un evento celebratorio del World Goth Day. Dos eran las actuaciones descollantes, por un lado el concierto de La Broma Negra y por otro la posterior actuación como dj de Digital 21 (al que vimos, los de DMR, en el Universimad de 2010 junto con Ana Curra). Servidor que, por motivos que no vienen al caso, ha tenido una semana un tanto infausta tenía previsto centrarse en el concierto y no acabar muy tarde. Es decir, que no se entienda como a un menoscabo hacia Digital 21 el que no me quedase a verle.
El turno de los agradecimientos siempre es procedente y necesario. En primer lugar al staff de la Sala Caravan, que atentos y amabilísimos me facilitaron un asiento que mitigara mis problemas de movimiento. Por otro lado, como siempre, a Carlos Caballero, que en mitad del concierto pidió a la organización que me trajeran precisamente una banqueta (los efectos de humo no le dejaban ver bien que ya estaba sentado). Qué bien cuando te encuentras con personas de buena voluntad.
Algunas generalidades. Realmente el sonido de La Broma Negra sonó electrificado, aguerrido, recio. Los toques electrónicos son ahora bases programadas, suprimiéndose así los teclados. La ausencia de Laura Pérez, por su parte, se notó tanto en la puesta en escena como en la parte vocal; es decir estuvieron ausentes son momentos de danza y sus coros, hecho que trastoca particularmente la transposición del estudio al directo en las canciones del último disco, donde Laura tenía un papel vocal de cierta relevancia. Así con todo debemos quedarnos con la idea de que esta es otra etapa para La Broma Negra; cuando Víctor Prats y servidor conocimos este proyecto musical en la sala Cats allá por 2011 nos dio la impresión de ver a un grupo techno. Ayer me sonaron a grupo de rock. La afluencia de público, no nos vamos a engañar, no era precisamente de llenazo. Es en estos momentos cuando piensas que en un mundo perfecto este concierto debería estar atestado, pero mirado de cierto modo los que seguimos al grupo nos sentimos como con una credencial de feligresía; como poseedores de un placer arcano y exquisito.
A lo que vamos. Sea la cual sea la etapa en que esté inmersa La Broma Negra, el atuendo y la puesta en escena son parte indisoluble de los conciertos. En esta ocasión el cuarteto salió ataviado con unas vendas fingidamente ensangrentadas en sus cabezas, de tal modo que parecían recién llegados de las trincheras de Verdún. Siempre hay algo de originalidad en este aspecto. Al fondo había una pantalla con proyecciones de “El Séptimo Sello” de Ingmar Bergman, detalle incluso coherente con el espíritu de lo que sonaba.
El concierto se inició con un clásico de probada eficacia, “Su decisión, mi capitán” que merced al nuevo enfoque de la banda sonó con toda la potencia necesaria y más. “Despierta a la guardia” no nos dejó tregua alguna; mención aparte su barroco y notorio estribillo. Y en la siguiente canción es donde la nueva cara de La Broma Negra mostró nítidamente su aspecto. “Demonios en el jardín”, adelanto de “Los Extraños Tienen los Mejores Caramelos” (su último disco) sonó con la vehemencia de un huracán, en una exhibición de poderío cercana al heavy metal.
Tiempo para bajar de revoluciones de la mano de “Banderas de nuestros padres”, una de las canciones estelares de su último disco. Por las propias características de la canción fue un momento de relajación en lo musical, pero no en lo emocional; tal es una de las características de este tema. Escuchar “Sagrado corazón” es como encontrarte con la agradable sorpresa de volver a ver a un viejo amigo. Habría de repasar anteriores repertorios, pero juraría que hace bastante que no la oía en directo. Qué bueno fue volver a escuchar ese fulgurante y rabioso estribillo.
“Me encantan los sitios donde hay vino”, eso es lo que dijo Carlos Caballero entre canción y canción al tiempo que a la banda se la veía cada vez más metida. Y en efecto, a la vera de Carlos había una copa de vino, de la cual fue dando cuenta progresivamente. Mientras tanto seguía la música, y vaya si siguió. “Los cuerpos celestes”, una de mis favoritas de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”, fue un regalo de épica y belleza de esos que animan a los parroquianos a cantar. Uno de mis momentos favoritos. De este mismo disco sonó a continuación “La enfermedad del beso”, momento para desplegar las bondades cada vez más roqueras de la banda.

Otra de mis favoritas del último disco es “Rimas y leyendas”, vivaz, animosa y generosa en referencias históricas. Cómo no disfrutarla. Para mí personalmente que tocaran “Canción de cuna” fue una sorpresa. Y no mala. Desde luego para un evento gótico es una de las canciones más apropiadas de La Broma Negra. Esta narración larga, oscura y fascinante sonó más férrea que en disco. Un momento muy peculiar.
La elección posterior fue una melodía habitual de prácticamente todos los conciertos de La Broma Negra, “Heridos”. Buen momento de rock energético que siempre es bien recibido. “Cenicienta” aportó, como acostumbra uno de los momentos más pop y bailables de la noche y fue el preludio de una las estupendas sorpresas de “Los Extraños Tienen Mejores Caramelos”: la magnífica “Martín Pescador”, cierre de álbum y auténtico compendio de épica trágica, contundente e hipnótica. La traslación al directo fue francamente acertada; espero volver a escucharla con frecuencia próximamente.
“Protege tus secretos” es una imprescindible ya de la banda en directo, y conservó anoche las esencias que la hacen grande, vivacidad y belleza. Y para belleza, cómo no, “Nieto de maestro de escuela”, acaso una de las canciones más conmovedoras de todo su repertorio y una cita ineludible que acudió una vez más a nuestro encuentro. Como colofón del concierto sonó “Cuidado con lo que matas”, profunda y misteriosa en sus estrofas y demoledora en su estribillo. Otra canción de largo recorrido que fue un broche estupendo para el concierto.

Podemos decir que esta nueva fase de La Broma Negra pasó su primer examen con nota. La nueva sonoridad puede aportar matices interesantes y buenas ideas para plasmar. Carlos Caballero estuvo, como de costumbre, estupendo en su papel de maestro de ceremonias. Personalmente le noté cada vez más metido con el transcurrir del concierto hasta acabar notablemente pletórico. Javier, Raúl y César van aportando peculiaridades, y nos darán casi seguro buenos momentos de rock. Salvo algún acople y que la guitarra daba la impresión de que se comía la voz de Carlos en los dos últimos temas, la cosa sonó bien. Y la actitud fue enérgica y entregada.
Tras el concierto estuve un rato esperando a Carlos para saludarle y que me hablara de la nueva formación, pero se retrasó comprensiblemente debido a la trabajosa recogida de todo el equipo para dar paso a Digital 21. En cualquier caso, como dije al inicio, tras una semana mermada de ánimo no tenía demasiados ánimos de esperar mucho y media hora o así después emprendí el retorno a casa. Espero que pronto podamos hablar con él y disfrutar como siempre de su conversación y su amistad. Larga vida a La Broma Negra.

Texto, fotografías y vídeos: Mariano González.
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