Una suerte nuevamente para gente que como yo les cogió la separación de un grupo algo joven, no llegando a tiempo para verles en concierto en su día, y que, contra todo pronóstico, deciden reunirse para reverdecer laureles. Fue el caso de El Último De La Fila y lo que vivimos el pasado sábado 23 de mayo de 2026 en el estadio Nuevo Metropolitano de Madrid. Recuerdo comentar con seguidores, cuando se anunció la gira, a falta de concretar fechas, ciudades y recintos, que para Madrid un Palacio de los Deportes se les quedaría corto, muy corto, y mi apuesta sería una fecha (o 2) en el estadio del Atlético de Madrid. Así fue. No duplicaron fecha porque no se lo propusieron, ya que agotaron las entradas en pocas horas.
En alguna crónica o artículo relacionado con el concierto se equiparaba a esta reunión con una posible de Mecano o con la que Héroes Del Silencio hicieron en 2007. Y estoy muy de acuerdo, ya que por repercusión, legión de seguidores y época, hay muchas analogías, más allá del estilo de una formación u otra.
Fuimos con la antelación que recomendaba el portal de venta de entradas, que nos avisaba de que el concierto arrancaría a las 20.30h. Efectivamente el acceso era lento, pero como fuimos con tiempo nos conseguimos situar muy bien en una 3ª fila frente al escenario, un poquito ladeados a la izquierda según miras a las tablas, ya que decidimos irnos al lateral contrario por donde entramos. No hubo teloneros como tal, pero sí que hubo una formación mariachi que amenizó los minutos previos al arranque del concierto con rancheras y algún narcocorrido; de hecho; en el metro me encontré con uno de sus músicos cuando iba de camino al estadio.
Dudábamos de la puntualidad en tanto a la hora de inicio, ya que las 20.30h suele ser una hora algo temprana para arrancar, pero en efecto a las 20.35h subieron al escenario los componentes del grupo, encabezados por Manolo García y Quimi Portet. Arrancaron yendo a la prehistoria de El Último De La Fila, recuperando “Huesos” de Los Burros después de la intro instrumental de “Mar antiguo”.
Fue un repertorio lleno de clásicos y en los que apenas se echó de menos nada; por mi parte, recién acabado del concierto, no tenía ninguna falta relevante. Quizás solamente y a nivel menor, pasado un rato comentamos que “Bailarás como un indio” no fue seleccionada. Cosa menor.
El primer clásico potente de El Último De La Fila que tocaron fue “Querida Milagros”, bien coreada por el público que abarrotaba el estado Metropolitano. Brillaron especialmente “El loco de la calle”, “Aviones plateados”, “Canta por mí” o “Cuando el mar te tenga”. Ya en los bises aparecieron seguidas “Como un burro amarrado en la puerta del baile”, con lluvia de globos de figuritas para que se divirtiera el público e “Insurrección”; en “Insurrección” de poco sirvió la irónica prohibición de cantar plasmada en los marcadores, ya que el estadio al unísono se arrancó con las primeras estrofas de este mito de canción.
Aciertos fueron no dejar fuera de la fiesta ejemplos no tan reconocidos como “Sin llaves”, que estuvo en el sector inicial del concierto o “Soy un accidente”. Celebré bastante también “Lejos de las leyes de los hombres” de “Enemigos De Lo Ajeno”. “Mar antiguo” sonó completa y también, además de en el inicio, sirvió parte de su melodía para el final del espectáculo. El conjunto de canciones fue acertado, sin grandes ausencias y además bien escalonado, guardando para el final las canciones más potentes e intercalando pequeñas piezas potentes y de mucho cariño para los seguidores del grupo a medida que se iba avanzando en la actuación.
Manolo García estuvo activo y expeditivo. Moviéndose mucho por el escenario e incluso entre el público. Jugaba con su vestuario, cambiándose de camisa, incluso poniéndose la nueva 2ª equipación del Atlético de Madrid, que el club le regaló personalizada con su nombre y el número 8, subiéndose sus calcetines coloridos de pulpitos e incluso recostándose en un sillón en “Disneylandia” de Los Burros, tirando al término de la canción el sillón escenario abajo; por cierto, como socio del Atleti, muy bien Manolo con su respeto y agradecimiento al club propietario del estadio donde se celebraba el concierto, reconociendo que él, aunque no sea muy futbolero, es seguidor del Barcelona.
Quimi Portet también tuvo sus momentos de contacto con el público y de avanzarse en la pasarela frontal para hablar ante el micrófono y agradecer entre otras cosas al público que hiciera años atrás caso a Manolo y se multiplicase. Sin embargo, no siendo culpa suya, consideramos que el sonido en la mezcla de sus guitarras, parte imprescindible del carácter de las composiciones del grupo, quedó algo bajo y diluido. Una pena, ya que creo que hubieran lucido más las tomas de las canciones en este concierto.
En lo personal me gustó mucho tener la ocasión de vivir en directo ese comienzo del estribillo de “Lápiz tinta”; además escogieron la versión single de 3 estribillos (no la versión del lp que tiene 2), con lo que hasta en 3 veces pude escuchar de la voz de Manolo ese emocionante verso “que los días se van, fríos son”. Me atrevo a decir que este es uno de los 5 momentos más emocionantes de la historia del pop español de todos los tiempos.
Una suerte haber podido contar con esta reunión puntual de Quimi y Manolo. Es un grupo que ha funcionado según su gusto y decisión, saliéndose de lo convencional en muchas ocasiones, como por ejemplo declinar sacar un recopilatorio a finales de siglo tras su separación para hacer caja (se hubieran forrado con un “grandes éxitos” editado en 1999). Les dejo insertado aquí el video de “Cuando el mar te tenga”; no grabé mucho más, y eso es algo que manifestó Manolo García en general al comprobar que la gente solamente grababa o sacaba fotos puntualmente, pero principalmente estaba prestando atención al concierto no a través de la pantalla, lo que debe ser en definitiva.
Por eso, hace unos pocos años se juntaron para jugar en estudio con canciones antiguas y darles una revisión, dando como resultado el disco “Desbarajuste Piramidal” y aunque en las entrevistas de ese momento ya les preguntaban incisivamente sobre la posibilidad de conciertos, no ha sido hasta un tiempo después cuando se han reunido con gente de su confianza y mitos como Ángel Celada en la batería o Juan Carlos García, Antonio Fidel, Josep Lluis Pérez, Pedro Javier González, Sara García (creo que familiar de Manolo) y las coristas Irene Miller y Eva Reina.
La gente disfrutó durante las casi 2 horas y media de actuación, no dejando a los músicos que se marchasen, obligando a hacer una cover de “El rey” y algún guiño más con Ángel Celada como protagonista para rematar la fiesta. Un público mayor que nosotros por lo general (salvo algún hijo adolescente que acompañaba a los padres), y es que cuando hicieron su última gira estábamos en 1º de B.U.P. o incluso en el colegio aún.
Nos costó marcharnos de la zona en esta ocasión (siempre sucede en conciertos, no tanto en partidos del Atlético de Madrid, que yo también voy frecuentemente y el estadio está igual de lleno). Nos buscamos un lugar de kebabs más o menos cercano para cenar algo en un parque y reclutamos unos cuantos globos de delfines, astronautas y lagartijas para nuestros hijos pequeños. Finalmente en Av. Arcentales conseguimos pillar un taxi que permitió dejar a Mariano González en su casa y luego a nosotros. Muy contentos de haber tachado de la lista a una formación que no pensábamos ya a estas alturas tener la ocasión de ver sobre las tablas y además de ver que a sus en torno a 70 años, se encuentran en muy buena forma (solamente pararon unos 7 minutos para los bises, amenizando la espera con un pequeño documental en las pantallas sobre su trayectoria, con fragmentos de entrevistas antiguas -muy bien, la verdad, me gustó-) y son capaces de ofrecer un espectáculo digno y emocionante.

























