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viernes, 27 de mayo de 2022

Julien Doré - Aimée (2020)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Si hablamos de pop francés con mayúsculas es inevitable pararse, aunque sea un momento, en la figura de Julien Doré que con sus últimos discos se ha convertido en tremendamente famoso. También aquí en la Suiza francesa puesto que culturalmente es como otra región más de Francia.

Julien Dorée se dio a conocer gracias a un talent show que tenía como nombre “La Nouvelle Star” y que se pueden imaginar el palo del que iba el programa. El caso es Julien, se hizo muy famoso por una curiosa versión de “Moi lolita” de Alizée dándole un giro inesperado y cambiándole la letra.

El primer álbum de Julien Doré se publica en 2008 con el título de “Ersatz”, es un disco debut interesante aunque un poco disperso, con influencias de Serge Gainsbourg, del rock e incluso del cabaret como en el éxito “Les limites”. El álbum funciono muy bien y pondría las bases para el siguiente proyecto que fue “Bichon” (2011), un disco en el que colabora Dominique A., donde la propuesta de pop extravagante y valiente se concreta en temas como “Kiss me forever” (que tuvo un videoclip absurdo impagable) o “L’éte summer”.

Después de dos discos de bastante éxito, el fenómeno Julien Doré se dispara completamente con los siguientes álbumes: “Love” (2013) y más en especial con “&” (2016) que incluía éxitos incontestables como “Le lac” (otro gran vídeo esta vez con Pamela Anderson), “Coco caline” o “Porto-vecchio”. Con “&” Julien Doré llega al culmen con una fórmula que ha ido poco a poco desarrollando a lo largo de los años: canciones entre el romanticismo y el dramatismo, una voz sugerente, colaboraciones de lujo y un pop muy flexible que es un cajón desastre donde cabe todo, desde Depeche Mode hasta Gainsbourg o desde New Order a Mylene Farmer.

Julien Doré es un artista completo, es cantante, compositor, actor e incluso director de sus propios videoclips. De hecho, la obra de Doré no se puede entender en su totalidad sin el rico soporte visual que la acompaña y que nos muestra un artista fuera de lo corriente siempre dispuesto a sorprender.

En su último álbum hasta el momento “Aimée” realiza un sorprendente nuevo giro y toma una dirección que nadie esperaba en un artista ya consolidado, este disco publicado en 2020 en plena pandemia todavía sigue a día de hoy en las listas francesas y claramente merece nuestro análisis.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “La fievre”: También conocida como “Le monde a changé” frase que se repite en el estribillo en un falsete realmente adictivo. El disco empieza con el que fue el primer single y el mayor éxito del álbum. No es de extrañar, pues tiene una melodía perfectamente tarareable de esas que se quedan sin mucho esfuerzo, además la canción está cargada de efectos como esos golpes orquestales sintetizados que combinados con unos teclados saltarines conforman un hit incontestable. De temática ecologista, pone el acento sobre lo que será prácticamente el concepto del álbum que es el cambio climático y en consecuencia el mundo que dejaremos a las generaciones futuras. No faltan en “La fievre” algunos dardos contra la clase política como “esa gente dispuesta a todo por unos minutos de televisión”. Musicalmente un tema de pop comercial, un tanto inofensivo, pero que esconde varias capas de crítica social y en el que Julien se aleja de sus canciones de desamor de la etapa anterior. El videoclip no tiene nada que desmerecer a la canción. En él podemos ver a un extraño personaje cuya cabeza es la bola del mundo, el cual vive en una especie de isla aislado con sus dos perros, que son los famosos perros de Julien: Simone y Jean Marc que volverán a hacer una nueva aparición más adelante.

2. “Barracuda I”: El álbum continúa con un tema donde los sintetizadores toman más protagonismo creando una agradable base perfecta para la siguiente historia. En “Barracuda” Julien parece estarle hablando a una persona mucho más joven que está un tanto angustiado con sus escasas perspectivas de futuro. En este sentido estamos ante una canción pesimista y amarga atenuada por unos coros de niños que serán un recurso que caracterizara a este álbum.

3. “Kiki”: Esta palabra tiene dos significados, uno podría ser “pilila” y otro “bebe”, de alguna forma están relacionados pues pilila es como se refieren los niños más pequeños a sus atributos masculinos. Sea como sea tampoco es casualidad que esta canción esté claramente dedicada a un supuesto hijo que está en camino advirtiéndole del mundo con el que se va a encontrar, haciendo Julien Doré el papel de padre que en parte se culpa con frases tan contundentes como “he dibujado tu tumba antes de poderte mecer en la cuna”. La canción seria otro éxito total y no es de extrañar, se trata de esos medios tiempos que van de menos a más temas con los efectos precisos para engancharnos como el agradable puente sintetizado con toques de guitarra, los coros de los niños o la voz del cantante desgarradora hacia el final de la canción. El video clip es una surrealista obra maestra que podría tener la categoría de corto con una pareja que vive apartada del mundanal ruido, es decir en una casa perdida en el campo y que tienen que visitar un extraño hospital para que la pareja de Doré dé a luz con un resultado sorprendente y paranormal, no les destripo el final, no se lo pierdan.

4. “La bise”: El álbum sigue con esta canción de melodía circular simple pero efectiva. Puede hacerse algo repetitiva pero su duración es discreta y eso impide que nos aburramos. Además no deja indiferente a pesar del tema frívolo que parece tratar (“porque me das dos besos cuando yo lo que quiero es besarte de verdad”). En el fondo y a pesar de las comparaciones graciosas que hace el cantante para justificar su malestar, el tema principal es el fracaso de una pareja incapaz de hablar con sinceridad, con lo que todas esas cosas que se esconden terminan teniendo un efecto pernicioso.

5. “Nous”: Otro de los grandes éxitos del álbum, es un tema de pop electrónico interrumpido por unas guitarras rítmicas a lo Chic! que crean un puente memorable. “Nous” es un tema que podríamos calificar de escapista. En realidad, se trata de una crítica a todos aquellos que parecen que nunca tienen suficiente y no aspiran a otra cosa que a una cuenta llena de ceros a la derecha. También es una oda a la belleza de la naturaleza e incluso lo podríamos considerarlo un himno animalista. El videoclip de nuevo no deja indiferente y podemos ver a Julien con un atuendo un tanto colorido interactuando con diversas especies de animales incluidos dos simpáticos dinosaurios de los que se hace íntimo. Un vídeo muy divertido y apto para todos los públicos.

6. “L’ile au lendemain”: No faltan los duetos en “Aimée” y estos son además de lujo. El primero de ellos es con Clara Luciani que es otra artista francesa que está en un momento envidiable. Aquí se unen en la primera balada del álbum que inaugura la segunda parte del mismo. Estamos ante un tema más oscuro, incluso un tanto áspero sobre todo en la réplica que da Luciani a Doré pero a medida que avanza, la canción va ganando en luminosidad dejando al final una pieza de gran belleza. Doré devolvería el favor y participaría en la canción “Sad and slow” del álbum “Coeur” de Luciani.
7. “Ami”: Seguimos con otra balada donde con unos simples teclados crean una pieza envolvente, donde se tocan varios temas; el principal de todos la amistad y la fragilidad de esta con el paso de los años, pero también están presentes la fama y el éxito en la vida y como estos dos factores pueden llegar a cambiarnos a nosotros y la relación que tenemos con los demás. La voz de Julien suena algo fría, pero logra transmitir totalmente ese sentimiento de decepción por las personas que en la vida nos han fallado.

8. “Bla bla bla”: Cambio absoluto de registro con el siguiente tema donde tenemos la sorprendente colaboración de JeanJass y Caballero, dos famosos raperos belgas que a priori nada tienen que ver con Julien Doré. La canción está muy bien planteada con una parte donde la estructura es la propia del hip hop con gran protagonismo de la percusión y a continuación un estribillo más pop. Realmente la participación de Doré no es mucha y más bien pareciera que él es el artista invitado más que JeanJass y Caballero, pero la combinación funciona, usando un poco la formula Stromae, es decir unos textos un tanto deprimentes “por el día tus hijos se drogan, por la noche tus padres se drogan”, y un fondo musical festivo y bailable.

9. “Waf”: De nuevo tenemos un featuring en el álbum, aunque esta colaboración es bastante especial ya que los invitados son los propios perros de Julien Doré: Simone y Jean-Marc, dos preciosos Berges blancos suizos que le hacen los coros en esta simpática canción donde de nuevo el cambio climático es el protagonista. El tema contiene una efectiva melodía de flauta y un inesperado y un tanto kistch punteo de guitarra, además de los coros de los dos perros porque “Waf” no es otra cosa que el sonido de sus ladridos. Como no podía ser de otra manera, se hizo un clip con los perros como protagonistas, aunque no los únicos pues tenemos todo tipo de animales, además de los imposibles looks de Julien Doré, impagable el de guitarrista de caniche metal.

10. “Lampedusa”: El álbum va tocando a su fin con esta emocionante balada, en la que la voz de Doré suena bastante afectada. “Lampedusa” se hizo desgraciadamente famosa por las oleadas de inmigrantes que llegaban a ella buscando un futuro mejor en suelo europeo, y ese justamente es el tema de la canción que, aunque es trágico termina aportando algo de esperanza, a lo que contribuye el coro de niños al final de la canción.

11.“Barracuda II”: Para cerrar el álbum, Julien Doré recupera “Barracuda” y hace una versión lenta a piano bastante más dramática que la original. Como curiosidad no está mal, pero realmente aporta poco al conjunto y se podría haber terminado perfectamente con la canción anterior.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
“Aimée” es un disco dedicado a la madre y a la abuela de Julien Doré, dos mujeres combativas e inconformistas al que el artista hace un bonito homenaje. Estamos ante un trabajo conceptual donde el medio ambiente y el cambio climático son los protagonistas, aunque también se traten otras temáticas, el aspecto visual es importantísimo hasta el punto de que podríamos hablar de video álbum, de hecho, aquí solo he hecho hincapié en algunos videoclips, pero había más.

“Aimée” se ha resuelto con un éxito arrollador, y ha copado las listas francesas, belgas y suizas. Desde el 2020, año de publicación de este disco, se le ha sacado todo el jugo posible, por ejemplo, una versión extendida con una decena de temas más que incluyen interpretaciones acústicas de las canciones, algún tema nuevo y hasta versiones. También circuló un disco de remixes realmente notables porque si bien “Aimée” no es ni mucho menos un disco dance, sí que algunas de sus canciones poseen la estructura adecuada para enfocarlas a la pista de baile (“La fievre” es quizás el caso más evidente) y hay que decir que esto se consigue y además con muy buen gusto por parte de los encargados de las remezclas.

Después de suspender la gira del álbum en 2020 y 2021 por toda Francia, Suiza y Belgica, Julien Doré no está parando tocar este 2022 con un espectáculo que no deja indiferente, si pueden y están por la zona no se lo pierdan. Yo allí estaré a pie de pista. Texto: Alfredo Morales.
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miércoles, 25 de mayo de 2022

Concierto OBK. Madrid (13-05-2022)

Casi nunca hemos sido de publicar nuestras crónicas de conciertos de manera inmediata a su celebración. Bien, pues debido a la vida familiar que tengo, si antes nos demorábamos, ahora es posible que nos demoremos más; al margen de que estas citas tampoco sean tan habituales como antaño, una vez recuperada la antigua normalidad, ya que mi vida personal no es la misma.
Pensaba que, tras más de 2 años desde la última experiencia de conciertos, sería con Dua Lipa, después de 3 aplazamientos de fechas, con quien volvería a vivir una situación de estas tras la pandemia covid-19 y mi cambio de vida de la mano de la paternidad. Pero fue gracias a mi amigo y también colaborador de nuestro programa de radio José Antonio Sánchez, que me avisó de concierto de OBK en la Pradera de San Isidro, con quien volví a estas lides para ver en acción al proyecto que ya encabeza Jordi Sánchez en solitario. La última vez que vi a OBK fue en junio de 2006 en Torrejón de Ardoz, cuando aún estaba Miguel Arjona en los teclados, en concierto de la gira del disco "Feeling", concierto en el que nos cayó una buena chupa de agua, por cierto.
Miguel ya se marchó hace unos cuantos años y Jordi continuó con OBK. Entre aquel concierto y el que ahora comentaré hemos tenido tiempo incluso de que Jordi pasara por nuestro espacio de radio, para compartir unos minutos con nosotros en antena en el programa que dedicamos a "Antropop" hace unas temporadas, cosa que agradecemos mucho personalmente a Jordi y a sus agentes de comunicación.
Mi vida personal y familiar hacen que acudir a un plan de imprevisto (se me informó del evento la noche anterior), sea casi imposible. No obstante, la ocasión merecía la pena y además era una cuenta pendiente desde hace mucho tiempo con José Antonio Sánchez la de que viéramos a OBK en directo juntos. Por ello, concilié lo mejor que pude las obligaciones domésticas, familiares y personales y acudí a la cita, aunque de inicio la rechacé (con mucho dolor), por imposibilidad de compaginar.
A eso de las 21h quedamos en la boca del metro de Marqués de Vadillo y fuimos dando un paseo entre la marea ingente de personas hasta la zona del Paseo de la Ermita del Santo donde habitualmente se sitúa el escenario junto a la tapia del cementerio; ahí vi a Mikel Erentxun hace ya cosa de más de una década en misma ocasión. Previamente nos tomamos unos bocatas, con el consecuente dolor de muelas que supone comprar un bocadillo en esos puestos típicos de ferias con la "burocracia" del pago del ticket y que luego te lo cojan y entreguen lo pedido. Nos situamos mirando al escenario en la parte derecha en la zona de césped. El recinto estaba a rebosar, mucho más de lo que recordaba en la ocasión previa con el donostiarra. Aún así en nuestra zona estuvimos cómodos. Ya lo estarán comprobando: no esperen gran calidad de las fotos de mi móvil actual, ni de sus vídeos.
El inicio de la actuación fue escrupulosamente puntual. Con la tardanza de coger nuestra cena, casi el arranque nos pilló dando cuenta de las últimas migas del bocata. A las 22.15h se apagan las luces del escenario y comienza la música. Cosa bastante poco usual en este tipo de conciertos, con lo que fue de agradecer la puntualidad de Jordi y sus músicos. Jordi se acompaña de un teclista que hace las veces de Miguel Arjona y un guitarrista para dar más empaque rockero al sonido básicamente sintetizado que es marca de la casa OBK.
Fue una hora y 20 minutos de actuación donde Jordi Sánchez realizó un completísimo repaso de sus principales hits. No hubo concesiones a rarezas o temas menos comunes, por lo que "Lo tengo que dejar" de "Antropop" (mejor en su versión demo de "Extrapop", como siempre he defendido; lo siento Carlos Jean) no apareció por allí, pero sí otros temas quizás no tan evidentes y que en 2006 no escuché, como por ejemplo "Dicen..."; ya con que sonara esta pieza de "Momentos De Fe", que sí recuerdo escuchar en octubre de 2000 cuando vi por 1ª vez a OBK en directo, me fui más que contento.
En el arranque del concierto estuvo el trallazo de "Tú sigue así", con alguna variación de la melodía vocal en el estribillo por parte de Jordi. Siempre resulta efectiva. "Dicen..." también apareció por el sector inicial del show, cosa que me agradó muchísimo, como ya he dicho en el párrafo superior, ya que creo que es de sus mejores canciones de siempre. Un fragmento de cada una de estas canciones citadas en este párrafo se lo dejo a continuación como separador de los siguientes párrafos del post.
Dentro de un show muy animado y rítmico, con muy buen espectáculo de luces y aprovechando correctamente la pantalla de telón de fondo a base de proyecciones atinadas, hubo espacio para un sector tranquilo donde se situaron "Falsa moral" y "La princesa de mis sueños". Pero fueron las únicas concesiones a la calma junto a "¿De qué me sirve llorar?". La hora y 20 minutos fue llegando al tramo final de la mano de 2 trallazos como son "El cielo no entiende" o "Lucifer", para rematar con la siempre efectiva "Historias de amor". El setlist se completó con otros grandes temas como "Yo no me escondo", "Promises" o "Quiéreme otra vez".
 
Jordi demostró estar en un buenísimo estado de forma, a pesar de que de cuando en cuando decía que ya el tiempo había pasado y no respondía con tanta resistencia como antaño; si soy sincero, si no dice nada, no hubiera pasado nada. De hecho, creo que le vi más enérgico en este show que en el del año 2000 o en el del 2006. Estábamos un poco lejos, pero nos dio la impresión que además de aspecto está estupendo igualmente.
Después de saludar a una excompañera de trabajo, nos marchamos al metro para llegar a casa lo antes posible (nosotros sí que ya estamos un poco mayores para ciertos envites), muy contentos de lo visto y vivido. OBK demostró seguir teniendo un tirón enorme. Por mucho que el concierto fuera gratuito, siempre es un buen indicativo ver hasta qué punto se llena el recinto de la ocasión y aquí la zona central era una lata de sardinas. Un gran concierto, que solamente tiene la nota emocional y nostálgica, algo triste de que el dúo que en su momento fueron OBK con Miguel Arjona, ya no tiene lugar. No obstante, ya ha pasado mucho tiempo desde la marcha de Miguel y Jordi demuestra que él solo se basta para que la experiencia de ver a OBK en directo continúe siendo altamente satisfactoria. Y yo me alegro de que sea así.
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domingo, 22 de mayo de 2022

Programa The Housemartins "London 0 Hull 4" (Temporada 13/ Programa 12)

Aventurarnos a tributar a The Housemartins dedicando un programa a uno de sus discos, me parecía algo arriesgado. No porque la música creada por Paul Heaton y cia. no merezca la pena (que lo merece y mucho), sino porque una banda de tan corta trayectoria da lugar a poco juego.

Sin embargo, creo que este programa es de los mejores de la presente temporada. Mariano González y Víctor Prats nos afanamos en mostrar nuestras impresiones sobre los chicos de Hull y salimos creo que bastante solventes. No deja de ser un programa curioso, ya que pusimos 5 canciones en primer plano en lugar de las 4 habituales, debido a la corta duración de los temas.

El programa tuvo lugar en directo el pasado 7 de mayo de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), pero por si no nos escucharon en directo o en las redifusiones posteriores en el mismo dial, aquí les insertamos el reproductor para su escucha y el link a su alojamiento en Ivoox por si quieren optar por su descarga:
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viernes, 20 de mayo de 2022

Temporada 13/ Programa 13: The Jam y "The Gift" (1982)

Llegamos al ítem de nuestra historia no apto para supersticiosos. Es momento para volver a recordar a la primera banda de Paul Weller. Lo haremos este sábado día 21 de mayo de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) de la mano del que fue su último lp, "The Gift" de 1982.

Quizás no sea el mejor disco del grupo, pero por todo lo que supone estilísticamente como por su situación en la historia de la banda, sin duda es una obra que nos va a dar la posibilidad de ofrecer un programa no exento de opiniones que puedan ser interesantes de escuchar; digo todo esto con toda la humildad posible.

Quedan pocos programas para acabar la temporada. Acompáñennos en el directo este sábado, su presencia es siempre muy agradecida por nuestra parte. Esperamos no decepcionarles y que queden satisfechos con lo que comentemos. Si no es así, al menos la música que correrá a cargo de lo creado por Weller, Foxton y Buckler, sí que merecerá la pena.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 13 de mayo de 2022

Falco - Out Of The Dark (Into The Light) (1998)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Aunque la canción “Rock me Amadeus” la conocía desde bien pequeño, fue con este disco con el que conocí a Falco, tristemente poco después de su muerte en aquel fatal accidente de coche de febrero de 1998. Fue entonces cuando asocié el artista a aquella canción de mis primeros años que tanto sonó a mediados de los 80.

En esos días de 1998, cuando estaba en mitad de mi formación académica de secundaria, días en los que también se fue cimentando mi gusto musical, la canción que da título a este lp póstumo del artista austriaco me acompañó mucho. Eran momentos en los que gracias a nuestro servicio de antena comunitaria en la urbanización, recibía señal de la Viva Zwei alemana, y esta canción tuvo mucha repercusión en ese tiempo, sobre todo al poder considerarse como una especie de “autoréquiem”, por su sonido y por ciertos apuntes en la propia letra.

Falco venía de su anterior lp de estudio, ya editado más de un lustro atrás, “Nachtflug”. Un disco que si bien no supone una de sus mejores obras, sí que mostraba un cierto avance o recuperación respecto a los 2 previos, los más tibios “Wiener Blütt” y “Data De Groove”. Durante los 2 años anteriores, Falco fue ofreciendo algún single de adelanto de lo que vendría, con bastante acierto, visto en los ejemplos que suponen “Mutter, der mann mit dem koks ist da” y sobre todo (al menos para mi gusto) la fabulosa “Naked”.

No sé si el resultado final de canciones, listado y demás sería el definitivo. Para el momento en que Falco falleció, el disco ya estaba prácticamente listo y no en vano salió a la venta a los pocos días de la muerte del cantante. En todo caso, estamos ante un trabajo de altísimo nivel. Da la impresión de que casi cualquier canción podría haber sido un single. Pasemos a su análisis.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “No time for revolution”: El disco abre con rudeza y crudeza. “No time for revolution” es una canción potente, de enfoque rockero y con un Falco cantando muy rasgado. La producción acierta al envolver a la pieza de ese cierto sonido que causa algo de desasosiego. Un buen arreón, con Falco abundando en las estrofas en un cierto rapeo.

2. “Out of the dark”: Estamos ante una de las mejores canciones de la historia de Falco. En nuestro país no tuvo mucho eco en su momento, pero sí lo tuvo en Centroeuropa, quizás debido a su asociación temporal a la muerte de Falco. Canción de formas solemnes, con una instrumentación seria, épica y muy elegante. Falco se mueve entre un registro muy grave, casi como de oscuro crooner en las estrofas para cambiar a un registro altísimo y arrollador en el estribillo. El videoclip es un perfecto homenaje al artista, con una compilación de imágenes de videoclips de toda su trayectoria. Es una canción que emociona, y más aún si la asocias a la triste y temprana partida de nuestro querido Johann Hans Hölzel. Yo me la puse en mis auriculares cuando acudí a rendir tributo al pie de su tumba a Falco en mi viaje a Viena de enero de 2020, y escuchar esta canción allí causa una sensación… No se puede describir, solamente diré que fue emocionante.

3. “Shake”: Para quitar hierro al asunto, el disco pasa de este maravilloso capítulo trascendental previo a “Shake”. Intentando recuperar sensaciones no muy lejanas a las de “Vienna calling”, ahora con más arreglos de metales de viento se nos ofrece esta canción alegre, con buenos coros femeninos acompañando a Falco en este capítulo tan desenfadado. Se consigue, más allá de su propio título y la letra, que te animes a moverte y bailar. Un acierto pop, que sigue demostrando que Falco estaba muy inspirado en esos momentos.

4. “Der komissar 2000”: No está mal encontrarnos una revisión de “Der komissar”, en este caso su versión 2000, pero quizás le reste algo de enjundia a la obra en formato, ya que no deja de ser eso, una revisión de un gran hit de mucho tiempo atrás. No aporta gran cosa, aunque está bien el trabajo realizado. Quizás la hubiera dejado como bonus track de la edición deluxe o como cara “b” de algún single, me pega menos en mitad del lp como ha sido dispuesta. Además, con el grado de inspiración que hay en tantas nuevas canciones del disco, me da por pensar que su posición #4 la hubiera podido ocupar otro tema inédito.

5. “Mutter, der mann mit dem koks ist da”: Canción loca y desenfrenada, con sus correspondientes parones. El estribillo está a cargo de voces femeninas y Falco es quien abunda en las estrofas, con un perfil grave y rocoso. Mucho frenesí y ritmo, en una clara pieza de baile en formato de electrónica dura y muy del centro de Europa. “Mutter, der mann mit dem koks ist da” fue uno de los singles de adelanto del disco, o uno de los singles de años previos que se incluyeron en este epitafio musical de larga duración de Falco.
6. “Hit me”: El otro capítulo aguerrido, rockero, turbio y potente es “Hit me”. El distintivo del acompañamiento vocal femenino sigue siendo una de las notas distintivas de muchas de las piezas del disco y aquí es patente la réplica que le da a Falco con la reiteración del título de la canción. Es hermana casi gemela de la inicia “No time for revolution”. Va directa y a la yugular.

7. “Cyberlove”: Curiosa composición “Cyberlove”. Se mueve entre cierto hedonismo, hipnotismo, frenesí, trance… Tiene un cierto halo de ensoñación con esa voz femenina, casi infantil que cita el título de la canción. Falco en tono grave va recitando al modo de intercalarse con la citada voz que le acompaña. Una pequeña joya oculta, muy fácil de digerir y placentera para escuchar. Además, por su alto ritmo, sirve perfectamente para bailar. 

8. “Egoist”: En su momento, aunque también fue single póstumo, no la recuerdo. “Egoist” es otra de las joyas incluidas en “Out Of The Dark (Into The Light)”. Es una canción luminosa, con mucho sentido del ritmo y un estribillo muy acertado; de hecho, es de esas canciones que arranca con él. Puede ser una de mis favoritas del disco. Desprende energía, positividad y transmite mucho ánimo. Falco nuevamente saber alternar muy bien sus registros y tonos vocales, ofreciéndonos otro espacio de lucimiento potente en el ya citado sobresaliente estribillo. 

 9. “Naked (full frontal version)”: Conocí esta canción en el verano de 1998. Y lo hice de la mano de su edición de single de 2 años atrás, con ese videoclip tan curioso, lleno de presencia femenina sugerente de distinto calado. Me parece una canción estupenda, claramente anclada en esos días de la 2ª mitad de los 90 debido a su sonido tan eurobeat. Los coros femeninos, como en gran parte de la trayectoria de Falco, son sublimes. Falco nos regala otro capítulo donde alterna su tono más sombrío y grave con los registros más álgidos y potentes. En este disco se incluye un remix, el llamado “Full frontal version”. En mi caso, como me recreé durante mucho tiempo viendo en mi cinta de vhs la versión single grabada de la Viva 2 (cinta que aún conservo, por cierto), se me hizo raro adaptarme a esta versión extendida. En todo caso, sea en versión concreta o en versión alargada, “Naked” es una de las joyas que Falco nos regaló en su última etapa y que con justicia tenía que estar incluida en este último lp. No deja de resultar interesantísimo por cierto, el track oculto que, muy a la moda de entonces, se incluye. De título “Geld”, estamos ante un tema entre hipnótico y nocturno, con su aceleración de beats en ciertos momentos, que también tiene su pincelada sensual y sugerente. Una brillante forma de rubricar un lp casi perfecto.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
El disco terminó siendo póstumo. Fue editado a las 2 semanas del accidente de Falco en la República Dominicana. En España no tuvo apenas repercusión; ya se sabe de eso de que lo que no venga de EEUU o de Reino Unido, aquí cuesta que cale. Sin embargo, en Centroeuropa fue un trabajo de éxito. Que gran parte de su impacto venga asociado a la muerte de Falco es algo evidente, pero el disco justifica con su contenido que ese impacto sea merecido.

Si ya de por sí una pérdida de un artista que te gusta te produce mucha lástima, en el caso de Falco se me juntan varios motivos de lamento aumentado. Por un lado, en el plano personal, es un tipo que me ha resultado siempre muy carismático. Tenía una presencia física inmejorable y un comportamiento que mezclaba chulería y elegancia a partes iguales (al estilo James Bond) que de tradición me agrada. Por otro lado, en el plano artístico, creo que Falco estaba nuevamente al alza. Si ya en “Nachtflug” se veían claros signos de recuperación de la inspiración melódica, en “Out Of The Dark (Into The Light)”, la mejora es evidente.

Hay una multitud de temas de tremendo gancho. Diría yo que no hay pista mala. Puede que hubiera cambiado un poco el concepto de la obra metiendo como pista principal la versión single de “Naked” y guardándome la versión remix y la de “Der komissar 2000” para los bonus tracks, permutando esta última por otra nueva. Pero en todo caso este disco es uno de los mejores en conjunto de la historia de Falco. Lo veo en clara pugna por estar en el pódium de los mejores, disputándose ese honor con “Falco 3”, “Einzelhaft” y “Emotional” (curiosamente los otros 3 discos del austriaco que ya habíamos comentado por aquí).

Iremos completando la revisión de la discografía restante de Falco con los que aún no han desfilado por aquí. De momento hoy les proponemos que recuerden una vez más a este gran músico, con la obra (de acertada portada con esa foto alternando perfil en luz y perfil en oscuridad, jugando con el título) que nos dejó preparada antes de morir en ese maldito accidente de su coche contra un autobús en su exilio voluntario en el Caribe. Por cierto, en mi viaje a Viena de enero de 2020, me compré el disco original (y también “Nachtflug”) en la tienda EMI que hay muy cerquita de la ópera de la ciudad. Y estaba a precio más que accesible. Un recuerdo imborrable de aquel viaje, conjunto a la emocionante visita a la tumba del artista.
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domingo, 8 de mayo de 2022

Programa Blur "Blur" (Temporada 13/ Programa 11)

Nosotros también nos hemos sumado a la celebración de los 25 años de la edición del disco homónimo de Blur. Si la banda a través de su perfil de Twitter hace incluso encuestas de las canciones preferidas de las que no fueron single entre los seguidores del grupo, nosotros dedicamos este programa de nuestra 13ª temporada de radio a recordar este lp que nos traslada a nuestros años de adolescencia.

Y es que tanto Mariano González como Víctor Prats, tienen buenos recuerdos asociados a este trabajo de 1997. Al margen de comentar sus impresiones personales, el programa se cimentó con la escucha en primer plano de 2 de sus singles y otras 2 pistas que no lo fueron, pero que valen su peso en oro; en 2º plano sonaron el resto de las piezas que componen la obra.

La cita tuvo lugar el pasado sábado 26 de marzo de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Por si no lo pudieron escuchar en su directo ni en las redifusiones posteriores en dicho dial, aquí les insertamos el reproductor con el podcast y también les dejamos su link en Ivoox por si prefieren optar por su descarga: https://www.ivoox.com/dmr-13-11-audios-mp3_rf_86776315_1.html
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viernes, 6 de mayo de 2022

Temporada 13/ Programa 12: The Housemartins y "London 0 Hull 4" (1986)

Empezamos el tramo final de nuestra temporada de radio, el más cortito, que dura desde después de Semana Santa hasta la 2ª quincena de junio, con el recuerdo a una banda efímera, pero que en el poco tiempo que estuvieron activos nos dejaron un puñado de buenas canciones y singles, agrupados en 2 lps muy apañados.

Una vez leí en unas críticas breves a discos y grupos que había en las estanterías de Fnac Callao que The Housemartins eran el reverso alegre de The Smiths cuando Morrissey y cía. se ponían muy serios o trascendentales; y parte de razón encuentro en ello.

Hemos escogido su disco de debut y penúltimo a la vez, el único comentado por nuestro blog desde hace ya mucho tiempo. Nos permitirá una hora de buena música a base de sus canciones y disertaremos sobre nuestras opiniones sobre el álbum y la banda. La cita será este próximo sábado día 7 de mayo de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). No falten a nuestra cita!

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 29 de abril de 2022

Bloc Party - Silent Alarm (2005)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Recuerdo con cariño el primer lustro de los años dos mil en lo que al apartado musical se refiere. Si juntamos los años 2004, y 2005 hay discos que me entusiasmaron, como de hecho aún me entusiasman, y que compusieron una época excelente para, digamos, el “indie”. Etiqueta amplia y relativamente inútil pero que al menos acota un poco el terreno al que nos referimos. Repasemos algunas de esas obras: “Hot Fuss” de The Killers, “Funeral” de Arcade Fire, “The Back Room” de Editors, “Antics” de Interpol, el debut homónimo de Franz Ferdinand, “Hopes And Fears” de Keane… Y también “Silent Alarm” de Bloc Party.

Gran parte de estos discos repasaban el legado de los ochenta, mirando frecuentemente en la dirección de la oscura faceta del postpunk y proporcionando un auténtico caudal de disfrute. Bloc Party ofrecían en su música, dentro de su variedad, un acercamiento al postpunk de finales de los 70 y principios de los 80. Las comparaciones con Gang Of Four, por ejemplo, fueron frecuentes. Hay momentos de indie directo, altamente rítmico, mezclas entre el punk y el funk, y otros segmemntos de carácter más atmosférico, pero en ningún momento se pierde el enfoque emotivo.

Instrumentalmente el grupo poseía garra y destreza. La batería de Matt Tong era una máquina de lanzar redobles, capaz de subir la temperatura de las canciones a un ritmo galáctico. El bajo de Gordon Moakes se compenetraba con la batería a la perfección formando un más que notable combo rítmico. La guitarra de Russel Lissack era contundente cuando tenía que serlo; a veces tenía una vivacidad frenética y a veces era atmosférica, jugando con los pedales y los efectos. Muy importante era la voz de Kele Okereke, versátil, pero sobre todo interesante cuando añadía un plus de emotividad a la canción.

En cuanto a la composición de las canciones “Silent Alarm” es una obra afortunada. El número de canciones es elevado, trece en total, pero la cantidad de relleno es exigua, y la escucha se hace rápida. También hay cierta variedad: certeros trallazos de indie rock, ritmos bailables, paisajes de una belleza algo tenebrosa… En general el disco da una impresión algo fatalista, tornándose incluso más oscuro según llegamos al final. Es decir, no es un disco fiestero como pudo ser el debut de Franz Ferdinand, hay paisajes mucho más introspectivos y un estado de ánimo de raigambre algo melancólica. Pero también a ratos, es una obra que suena combativa, sobre todo en canciones de cierto perfil.

Varias canciones de “Silent Alarm” tiene un componente político, crítico, ácido. Este tipo de canciones pueden sonar cabreadas como la abrasiva “Helicopter” o la peculiar e irónica “Price of gas”. De hecho, hay que interpreta el nombre del grupo de varias formas. “Party” puede significar fiesta, pero también partido político. Sea como sea, algunos de los temas que ocupan estas canciones tienen que ver con la situación geopolítica del momento; asunto del que iremos comentando algún aspecto.

Así pues, a mi entender, uno de los mejores discos que nos dejó la primera década de los años 2000, y un compendio de buenas melodías con la fuerza añadida de estar compuestas por un grupo en su fase inicial, llenas de entusiasmo y ganas de impresionar.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Like eating glass”: Un inicio tembloroso, es seguido por una implacable ráfaga de la batería de Matt Tong. La canción es una carta ganadora y constituye una apuesta fuerte como comienzo de obra. Es un pequeño resumen de la música del grupo. Hay épica, rotundidad, fiereza, pero también delicadeza. El estribillo es más punzante, y las estrofas suenan intensas y desesperadas. Además de la voz de Kele Okereke, vemos otro de los alicientes de Bloc Party: la frenética batería. La letra hablaría de un completo sentido de la desorientación dentro de una relación personal complicada.

2. “Helicopter”: Todo un trallazo de energía que casi está emparentado con el punk. El riff inicial es vibrante (por cierto, una variación del de “Set the house ablaze” de The Jam), y además recio como una bofetada. El ritmo no decae salvo para un pequeño interludio en la segunda mitad de la canción, de tipo más atmósferico. Todo un chute de energía y uno de momentos más abrasivos del disco. La letra se suele interpretar en sentido político. Incluso podría referirse a George W. Bush cuando dice: “Just like his dad/ Just like his dad (the same mistakes)”, o “Stop being so American”. En cualquier caso, hay, parece ser, un matiz muy ácido hacia la cultura americana. Fue single y en sus conciertos es un momento destacado. Puedo dar fe; cuando los vi en directo en 2007 se armó un pogo de lo más contundente, del que me llevé algún buen talegazo. Ciertamente es un temazo.

3. “Positive tension”: Continuamos con el tremendo inicio de disco. La canción tiene dos partes bien diferenciadas. Una primera completamente dominada por un atractivo juego entre la batería de Tong y el bajo de Moakes, de corte rítmico pero contenido. A mitad de canción de produce un tremebundo cambio de tercio, accediendo a una melodía fulgurante, guitarrera y furiosa. Las dos partes tiene su atractivo y el cambio, aunque que abrupto, no desentona. El final de la canción es catártico con Kele Okereke grtitando: “so fucking useless!”. Fue un single de doble cara A, junto con “So here we are” y consiguió una buena posición en los charts: fue número 5 Reino Unido. En alguna entrevista dijeron que la canción habla de los peligros del aburrimiento vital, y como puede llevar a una persona incluso a lugares oscuros.

4. “Banquet”: Apropiada canción para ser single. De hecho, con esta canción empecé a interesarme por el grupo. Todo está en su sitio. Es un pop que saca el colmillo aquí y allá, con un destacado estribillo; entre levemente épico y oscuro. Buena canción, a la que es fácil meterle mano. El pequeño cambio llegando al final aporta el toque justo de rabia. Kele Okereke, autor de la canción, se inspiró en “I bleed” de los Pixies y en “Prince charming” de Adam and the Ants. La letra giraría alrededor del sexo y la entrada en la adultez, aunque de una forma una tanto críptica.

5. “Blue light”: Tras cuatro temas que han cundido a buena marcha, está canción es quizá algo anticlimática. Se trata de un tema atmosférico, lento, para escuchar a media luz. Tan solo algún redoble del inefable Matt Tong quiebra la paz, pero no varía mucho el tono general. Viene a ser una especie de descanso dentro del tracklist.

6. “She’s hearing voices”: Volvemos al lío. La melodía se construye apoyándose en la atronadora batería de Matt Tong y la peculiar inflexión de Kele Okereke al cantar. Un tema obsesivo, algo extraño. Como una canción dance mutada en un despliegue de ritmo peculiar. La letra habla de una amiga del vocalista que padece esquizofrenia paranoica. La obsesiva línea “red pill, blue pill”, que hace referencia a la medicación psiquiátrica, acaba siendo casi un mantra. Extraña pero intensa, tiene su atractivo y un buen punteo de guitarra para acabar.

7. “This modern love”: Volvemos al tono sosegado de “Blue light” aunque con una melodía más definida. Es casi canónica como balada,; empieza algo sombría para ir desarrollándose hacia algo más emotivo. Forma parte de los Bloc Party más contenidos, y aunque no es de los más destacado del disco es interesante verlos, digamos, en una faceta más tierna.
8. “Pioneers”: Y aquí está la faceta oscura del disco. Particularmente por su siniestro comienzo, que puede recordar un poco a The Cure, y por su agobiante desarrollo. Quizá hubiera estado bien mantenerse en el nivel atmosférico, pero el progresivo nivel de intensidad alcanzado está bien conseguido, sobre todo hacia el tramo final. La letra se abre a interpretaciones, parece tener una vertiente política clara sobre la ambición al frente del poder. Hay quien personaliza incluso en Bush y Blair (el tema de Irak estaba reciente), pero a saber. En cualquier caso, el tono más que combativo es desesperanzado. Buena canción, en la vertiente menos inmediata del grupo.

9. “Price of gas”: En contraposición está canción es más excéntrica. Mezcla elementos que bordean el electro, ritmos marciales, y una interpretación vocal más extravagante. Es difícil encasillar esta canción, se mueve entre lo irónico y lo épico, y todo está dominado por un ritmo a machamartillo. Nuevamente la temática es política, haciendo referencia a las guerras comenzadas en busca de combustible (gas, petróleo, etc) aunque maquilladas de otra forma. Son significativos los persistentes coros en segundo plano que repiten: “War, war, war”. Y es que, además, como dice la letra, “nothing comes for free”. El resultado es bastante curioso.

10. “So here we are”: La canción más agradable y hedonista del disco, Pura atmósfera ensoñadora, cristalina, delicada. La guitarra de Lissack crea unos ambientes cercanos al dream pop. Constituye un momento de relajación, quizá como descanso antes de las turbulencias finales. Formó una curiosa doble cara A junto con “Positivie tensión”.

11. “Luno”: Casi podíamos definir esta canción como una especie de punk sofisticado. O directamente como postpunk. Tiene un tempo rapidísimo, pero en su inicio se basa más en el bajo y batería que en la guitarra. Ojo también a las fantasmales atmósferas de fondo. A mitad de canción sí que hace aparición la guitarra, en los que es uno de los momentos más intensos de “Silent Alarm”. Para bien, además. Tiene un dramatismo punzante, sibilino, oscuro. Según Kele letra habla de alguien cambiado para mal, como p.ej un viejo amigo que se ha echado a perder.

12. “Plans”: Seguimos ahondando en la oscuridad. Está vez más calmosa, pero más angustiante. El juego entre bajo y batería es puro postpunk a lo The Cure o Joy Division, grupos de los que bebe claramente esta canción. Bloc Party apuestan por la decadencia y la desesperanza. Al final Lissack mete un buen punteo de guitarra. La letra es compendio de imágenes sombrías, y es curiosa la línea “the ravens are leaving the tower”, quizá haciendo referencia a la leyenda según la cual cuando los cuervos abandonen la Torre de Londres, caerá el Reino Unido y su Corona.

13. “Compliments”: Bloc Party deciden terminar el disco con el momento más oscuro y decadente de toda la obra. Lo hacen mediante una canción lenta, atmosférica, de ritmo reptante. Si “Silent Alarm” empezaba de forma contundente y agitada, su remate es denso, casi deprimente. La parte buena es que hay cierta sensación de misterio que parece interesante, y de algún modo deja pensativo al oyente. La letra habla sobre el aplastante poder de la rutina. De forma coherente se repite la misma estrofa una y otra vez. En la versión europea tras unos minutos de silencio suena el track oculto “Every time is the last time”, un bonito instrumental ambient.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Cabe decir que Bloc Party han sido asiduos de la costumbre de lanzar singles sueltos, sin pertenecer a ningún disco (salvo en ediciones especiales). De la época de “Silent Alarm” hay dos excelentes muestras: la melancólica “Two more years” y el pop luminoso de “Little thoughts”, ambos de un nivel excelente, a la altura de los puntos altos del disco. En cuanto a discos, el siguiente fue “A Weekend In The City” (2007), de sonido más pulido y sin tantas aristas. No obstante, la mordiente del grupo sigue patente aquí y allá. Es un disco más melódico con algunas composiciones destacadas. Singles como “The prayer” o “I still remember” son pequeños clásicos del grupo. Esta fue la época de mayor brillantes artística y comercial del grupo, o al menos donde público y crítica fueron unánimes.

La unanimidad se rompió con su tercer disco, “Intimacy” (2008). En esta obra el grupo experimentó añadiendo numerosos arreglos electrónicos y siendo menos directos. A posteriori llegó un hiato de cuatro años donde la banda se volcó en diversos proyectos en solitario y se rumoreó que Kele Okereke podría dejar la banda tras el lanzamiento de su álbum como solista “The Boxer” (2010). Finalmente, el grupo volvió en 2012 con “Four”, que traía a colación los sonidos guitarreros de su debut. Tras este disco Matt Tong y Gordon Moakes dejaron la banda, y ya sin la formación original Bloc Party editaron en 2016 “Hymns”, de nuevo más electrónico y con querencia por el blues o el gospel. Curiosamente en el día de publicación de este artículo Bloc Party lanzan nuevo disco: “Alpha Games”, del que no puedo aportar mucho.

Destacar que el directo de la banda, al menos en lo que a mi experiencia personal concierne, es bastante potente y notable en su ejecución. Les pude ver en La Riviera en la gira de 2007 (un 17 de mayo para ser precisos), presentando “A Weekend In The City”, Hubo bastante pogo, y sin contar algún agobio, fue una experiencia bastante divertida.

En fin, esperemos que deparará el futuro a esta banda, cronológicamente originaria de una época en la que se juntaron una serie de discos, a título personal, francamente interesantes.

Texto: Mariano González.
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viernes, 8 de abril de 2022

DMR cierra por vacaciones de Semana Santa 2022

No va a ser menos este año y nuevamente nos tomamos un descanso por Semana Santa. Nos tomamos la propia Semana Santa, la semana anterior y la semana posterior. El viernes 29 de abril regresaremos con un nuevo post de revisión de disco.

El sábado 7 de mayo afrontaremos el tramo final de la 13ª temporada de radio con un nuevo programa. Mañana, si lo desean, pueden escuchar a las 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) la redifusión del programa que hace 2 semanas dedicamos a "Blur" de Blur.

Estos días, al igual que nosotros, descansen, viajen (si pueden) y disfruten de las torrijas, como las de la foto del post, pero con moderación.
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viernes, 1 de abril de 2022

The Killers - Pressure Machine (2021)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Creo que es la primera vez que en plazo inferior a un año un mismo grupo pasa nuevamente por el blog en formato de revisión de disco. La excepción no podía ser con otra banda que no fuera de mis preferidas y The Killers es una de ellas. El breve plazo que ha transcurrido entre sus 2 últimos lps es lo que ha motivado esta reiteración en la obra de los de Las Vegas en este curso o temporada del blog.

Y la verdad es que me sorprendió mucho que en el pasado verano me llegase la noticia de que una de mis bandas favoritas editara nuevo disco apenas pasado un año desde el lanzamiento anterior. Ritmo de publicación de décadas atrás. The Killers se atrevían con un nuevo disco tras la publicación en 2020, año de irrupción de la pandemia Covid-19, del solvente “Imploding The Mirage”. Este álbum suponía una continuidad de sonido y sensaciones respecto al predecesor de 2017, el celebérrimo “Wonderful Wonderful”, si bien opino que no llega a tan alto nivel.

Los factores de que la banda optase por una publicación siguiente con tanta premura pueden residir en parte en que la situación pandémica y la imposibilidad de realizar una gira internacional de presentación del disco al uso, llevase al grupo a disponer de un mayor tiempo para dar luz a nuevas composiciones y de paso intentar compensar la falta de ingresos por los directos con las discretas cantidades que ahora suponen la venta de discos.

La importancia reside en que el grupo parece haber escuchado los matices de aviso en ciertas críticas al valorar el previo “Imploding The Mirage”, al apuntar a un cierto comportamiento repetitivo y acomodaticio de Brandon Flowers y los demás a la hora de componer canciones. Por ello, “Pressure Machine”, aunque ofrece alguna pista de conexión con lo previo, es un trabajo que cambia bastante el enfoque.

Por cierto, respecto a la formación, se aclara en el libreto del disco que hoy nos ocupan que The Killers siguen siendo los 4 de siempre: Brandon Flowers, Ronnie Vanucci, Mark Stoermer y Dave Keuning. Por lo visto en “Imploding The Mirage” no estuvo Dave, pero ha regresado a la grabación del presente. El que parece que esté ahora más ausente es el bajista, Mark.

Si Bruce Springsteen siempre ha sido un artista que ha servido a la gente para señalar dejes o influencias de estilo en los de Las Vegas, en esta ocasión el tiro se centra particularmente en “Nebraska” de 1982. The Killers nos ofrecen un disco de menor relumbrón, muy reflexivo en la mayoría de sus capítulos e incluso diría introspectivo. También hay espacio para algún ejemplo de pop vigoroso marca de la casa, pero son las excepciones. Consecuentemente, este “Pressure Machine” no es un disco que entre fácil. Ni mucho menos. En la primera escucha que le di en su momento, allá por finales del pasado verano en Youtube, me pareció un disco muy discreto y calmo, de fuerte contraste con toda la obra de la banda. Además, apenas encontré algún episodio que destacara sobremanera sobre el resto, algún single claro.

No obstante, tras habérmelo comprado hará cosa de un mes aprovechando que lo vi a precio razonable en unos grandes almacenes (6,99 euros), y tras haber estado escuchándolo muchas veces en las pasadas semanas, he terminado dándome cuenta de la grandes de “Pressure Machine” y de sus muchas bondades. El trabajo no ha sido rápido ni inmediato y hay que tener paciencia. Creo ya estar en condiciones de hablar de sus composiciones y valorarlo en su justa medida. 11 temas son los que hoy nos ocupan.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “West hills”: Empezamos el disco con una canción de esas de menos a más. Arranque épico de la banda, que puede que no esté tan lejos de otros episodios del grupo. Sin embargo, es curioso que queda más el inicio latente de “West hills” que el desarrollo monumental y arrollador que se produce a partir de la 2ª mitad. El efecto de cierto eco o reverb que se le mete a la voz de Brandon, le confiere si cabe una mayor profundidad y oscuridad que se ajusta a la perfección. Un comienzo de obra ampuloso y ambicioso, que, como muchas de sus compañeras (por no decir todas, y en definitiva hablar del disco), va ganando con sus escuchas sucesivas.

2. “Quiet town”: Pasamos de lo trascendente a lo llevadero. “Quiet town” es una canción luminosa, de pop country con esos toques de armónica. Tiene un buen ritmo, que en este caso Brandon Flowers domina a la perfección con su cadencia al micro. Discreta, bonita, pero tampoco memorable. Fue single o al menos algo parecido a single con su particular videoclip.

3. “Terrible thing”: Con las 2 primeras canciones ya hemos podido apreciar un cambio de enfoque respecto al pop generalista y potente de los 2 anteriores discos del grupo. Ahora con “Terrible thing” se produce la constatación definitiva. Aquí la sombra de “Nebraska” del Boss ya es más que evidente. Canción desnuda, con poquísima instrumentación y con Brandon en una interpretación de perfil bajísimo. Los aportes de armónica son nuevamente parte esencial de la leve melodía. Ayuda claramente a conseguir el objetivo de “Pressure Machine” en lo que se refiere a las sensaciones que busca producir.

4. “Cody”: También en “Cody” podemos encontrar la sombra de Springsteen y la E-Street Band de alguna manera, si bien distinta a “Nebraska”. Es una canción de cierto enfoque coral. En esta pieza también hay espacio para el primer lucimiento en forma de solo de su guitarra eléctrica del retornado de excedencia Dave Keuning. Consecuentemente, la canción tiene su fuerza y empaque. Es de las que se abren tras no demasiadas escuchas.

5. “Sleepwalker”: “Pressure Machine” con “Sleepwalker” situada tras “Cody”, nos ofrece un combo más pop y luminoso. Esta “Sleepwalker” quizás no hubiera desentonado demasiado en discos previos de la banda, pero su sonido tiene algo que la hace inconfundible dentro del conjunto del disco al que pertenece; probablemente sean las notas de la guitarra acústica. Es una canción pop, con muy buen sentido del ritmo y una estructura de manual.

6. “Runaway horses”: The Killers saben muy bien qué es lo que querían lograr con “Pressure Machine”, por ello, tras 2 capítulos más animados, llega el turno de la calma de nuevo. “Runaway horses”, que cuenta con el leve dueto con Phoebe Bridgers, pugna por ser el episodio más desnudo e íntimo del álbum. Fue curiosamente single, o al menos contó con su videoclip al uso. Economía de medios, en una pieza acústica con Brandon y Phoebe cantando de forma casi susurrante. No creo que sea de las mejores del disco, no porque sea floja, sino porque hay otros episodios que son realmente destacables, pero no molesta para nada y es muy motivada su presencia en el ecuador del disco.
7. “In the car outside”: Llegamos al turno de una canción que sí que podría haber formado parte de “Wonderful Wonderful” o de “Imploding The Mirage” sin ningún tipo de problemas. “In the car outside” tiene la base más inquieta y rítmica del disco. Ofrece igualmente un estribillo lleno de fuerza, pero incluso en estrofas nos da la sensación de ser una pista con bastante vértigo. Mucha entrega, potencia y garra; cosa que en otros discos era la tónica general, aquí es la excepción a la regla. No viene nada mal para darnos cuenta que el grupo siguen siendo capaces, si quieren, de facturar piezas de pop intenso y cargado de adrenalina.

8. “In another life”: Algo que sucedió con “Sleepwalker” y “Cody”, es lo que pasa ahora al concatenar “In another life” con “In the car outside”. Tras el interludio de “Runaway horses”, The Killers disponen otro par de canciones consecutivas en sentido abierto y potente. Cierto es que el brío baja notablemente con respecto a “In the car outside”, pero de alguna forma lo que se consigue es una especie de efecto espejo o reflejo de las 2 caras del disco, cosa que verán con las pistas que vendrán a continuación. “In another life”, con todo es una pieza más cercana al sonido general del disco, aunque sea una de las canciones de mayor luminosidad; ello reside en su menor aporte eléctrico, aspecto comparable de forma clara con su predecesora en el orden del disco. Es otra pieza de guía básica para conectar con la tradición más pop de la banda y no perderse demasiado.

9. “Desperate things”: La única en su textura dentro del disco, con ese sonido lejano, crepuscular y evocador es “Desperate things”. Una preciosidad de composición de esas que te dejan embobado mientras te envuelve con sus instrumentos. La producción aporta la profundidad y eco necesario para que sea una canción (me van a permitir ponerme un poco cursi, lo siento) de esas que pegarían mucho escuchar en un atardecer mirando al horizonte en el Valle de los Monumentos. A pesar de su enfoque íntimo, es una canción de formas ambiciosas y que se hace notar claramente. Da pena incluso que se acabe, aunque lo que vendrá después está bastante bien. “Desperate things” es sin duda una de las muchas joyas ocultas que “Pressure Machine” aporta a la historia de The Killers.

10. “Pressure machine”: Penúltimo lugar del track list para “Pressure machine”. Por muy poco, The Killers no acaban el disco al estilo de lo que hacía The Cure en sus 5 primeros discos de finalizar con la canción título. No en vano, tras la trascendencia que transmite “Desperate things”, no quedaría mal este cierre, mucho más liviano, folk y luminoso. Es una pieza tremendamente calma, con Brandon afrontando su estribillo en un suave falsete. Que sea la canción que titula el disco no es baladí, puesto que podría ser la pieza que resume perfectamente en su duración las sensaciones principales que se te quedan con la escucha del disco en conjunto: enfoque acústico, menor inmediatez y cierto aspecto reflexivo con tintes folk. Pero, lo dicho, aquí no acaba la cosa.

11. “The getting by”: A pesar de que la canción título se podría antojar como un buen cierre, el grupo arriesga un poco más metiendo una pista nº 11. Y la jugada le sale maestra. Lo bordan. “The getting by” consigue firmar un cierre más profundo y sentido. Es una canción que podría ser una de esas que con otro ánimo en plan fanfarria, se convertiría en un himno. Sin embargo, su planteamiento íntimo y sumamente recogido, hace que sea una especie de himno sostenido y latente. La parte del estribillo es nuevamente un ejemplo de acierto melódico a la hora de componer una canción que sorprende lo que es capaz de emocionar con sus medios, los cuales son limitados por vocación expresa de la banda. Una auténtica maravilla. Te quedas completamente absorto escuchando como se pierden sus acordes y como se van marchando también esos sonidos de trenes alejándose. Clara joya oculta del lp. Sencillamente genial.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Dentro de unos tiempos tan raros como los que hemos vivido y aún estamos viviendo, “Pressure Machine” ha conseguido creo que sobradamente sus resultados. Al menos en niveles objetivos, el disco ha vuelto a otorgar un nº 1 en los charts británicos para la banda, lo cual siempre es un parámetro a tener en cuenta. Cierto es que su extensión internacional palpable a modo de gira, se ha visto pospuesta hasta las presentes fechas, con lo que habrá que esperar a ver cómo funciona la cosa en el directo.

Por nuestras tierras han vuelto a escoger un festival, de esos que te cobran un riñón por un día de acceso, con lo que esperaré una nueva ocasión para volver a ver a la banda en directo en un concierto propio en recinto cerrado, cosa que no sucede desde hace 13 años; qué pena.

A modo de conclusiones, “Pressure Machine”, con esa llamativa portada con 3 cruces en blanco y negro tras una alambrada, es un trabajo que a más de un seguidor de recorrido de la banda le cogerá con el pie cambiado. Más aún que en su día supuso el 2º disco de la banda “Sam’s Town” tras el debut “Hot Fuss”. Y es que, a pesar de que hay excepciones, el enfoque de la obra es muy reflexivo y poco inmediato. Hay que tener mucha paciencia con él para terminar de hacerse con sus puntos fuertes, que los tiene.

Será casi un tópico decir que este trabajo puede ser el trabajo más maduro o directamente el trabajo de madurez del disco por el sentir que transmite. En todo caso, lo interesante será ver el enfoque de lo que venga después, ya que siempre levanta mucha curiosidad cuando un grupo vira tanto en su sonido al lanzar una obra si eso va a suponer una continuidad o no.

Creo que “Pressure Machine” es un disco que ennoblece a The Killers. De esta forma, demuestran que no son solamente creadores de pistas accesibles y que van a la yugular en un tratado de pop masivo, aunque en ocasiones o canciones puntuales ya lo habían demostrado previamente. Sin embargo, a la hora de confeccionar un disco, nunca se habían mostrado con este perfil tan reflexivo y profundo. Puede que la situación mundial haya influido notablemente en ello y que “Pressure Machine” sea producto de sus tiempos. Sea como sea, es un disco altamente satisfactorio y que no se hace denso de escuchar, cosa que con obras del estilo puede suceder fácilmente. Insisto en que han de ser pacientes con él, ya que la inmediatez no es su característica principal, cosa que sí sucede con casi todos sus hermanos mayores de trayectoria discográfica. Habrá que ver cuánto tarda el grupo en sacar nuevo trabajo. Si nos centramos en discos de estudio, al menos en los 4 últimos, la secuencia es 2012, 2017, 2020 y 2021.

Quizás en 2023-2024 haya nuevo material, me sorprendería mucho que nuevamente en este 2022 y ya en gira mundial se edite algo nuevo. Ahí será cuando podremos poner en situación a este “Pressure Machine”, si su posición es la de un verso suelto en la trayectoria de The Killers o es un cambio de tendencia o un punto de inflexión en entregas posteriores; personalmente quedo muy intrigado con ello.
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domingo, 27 de marzo de 2022

Programa Phoenix "Bankrupt!" (Temporada 13/ Programa 10)

Tras haber dedicado un programa hace ya unas temporadas a su relevante disco "Wolfgang Amadeus Phoenix", ya era de retormar la historia y trayectoria de la banda de Versalles. Para el pasado sábado 12 de febrero de 2022 nos propusimos analizar el siguiente paso que supuso "Bankrupt!" en 2013.

La cita del estreno fue en la citada fecha a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares. Mariano González y Víctor Prats tuvimos el turno de palabra exclusivo una vez más para poder exponer nuestras impresiones sobre este notable trabajo de Thomas Mars y cia..

Si en su emisión en directo de estreno en la fecha y hora indicadas o en las posteriores redifusiones (miércoles 16 y 23 de marzo a las 23:00h y sábado 19 de marzo a las 16.00h) en el mismo dial no pudieron escucharlo, aquí les insertamos el reproductor con el podcast para su escucha directa y también les dejamos enlace a Ivoox y su alojamiento por si se lo prefieren descargar: https://www.ivoox.com/dmr-13-10-audios-mp3_rf_84621687_1.html
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viernes, 25 de marzo de 2022

Temporada 13/ Programa 11: Blur y "Blur" (1997)

El disco homónimo de Blur editado tras el que editaron en el año de máximo apogeo del brit pop de los años 90, "The Great Escape" en 1995, es cuanto menos una obra que resulta interesante no solamente para abordar aquellos días en la formación encabezada por Damon Albarn, sino para entender la situación general de la música británica en aquel momento.

Por ello, nos va a servir de excusa para volver a tener a Blur como protagonistas un programa más en nuestra trayectoria en las ondas. Sobre "Blur" de 1997 hablaremos este próximo sábado día 26 de marzo de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Les adelantamos que será nuevamente un diálogo musical entre Mariano González y Víctor Prats y que nuevamente supone un análisis de un disco que a nivel personal les lleva a ambos a su etapa de educación secundaria o B.U.P. en su día, con lo que los apuntes personales no estarán exentos en sus intervenciones. No se lo pierdan.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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