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viernes, 3 de mayo de 2019

Prodigy - The Fat Of The Land (1997)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
El pasado 4 de marzo Keith Flint, vocalista, bailarín y cara más visible del grupo The Prodigy, se suicidaba en su casa de Essex con solo 49 años de edad. La noticia me dejó muy impactado; justamente estaba buscando conciertos de la banda a los que poder asistir este año pues hacia bastante tiempo que no los veía en directo y además era consciente que dado lo enérgicos que son sus presentaciones en directo, con el desgaste físico que conllevan, no les debían quedar muchas giras por delante. En fin, todo esto finalmente se ha desvanecido con la inesperada muerte de Flint.

A través de este modesto artículo quisiera rendirle un homenaje, pues The Prodigy ha sido un grupo que he disfrutado mucho a través de música, haciéndome conocer un tipo de electrónica más dura de la que estaba acostumbrado.

En estos momentos el grupo estaba totalmente de actualidad gracias a un último trabajo “No Tourists” publicado en noviembre del pasado año. Sin embargo, en este artículo no trataremos éste último disco y nos centraremos en la obra clave de The Prodigy: “The Fat Of The Land” publicado en 1997.

Con este tercer álbum The Prodigy acercaron la música dance al rock y el metal con un enorme éxito dando el salto a Estados Unidos donde fueron extraordinariamente populares. En plena apoteosis del fenómeno Britpop de los 90, ni Blur ni Oasis conseguirían jamás el éxito masivo en Estados Unidos; este honor les correspondió a The Prodigy con “The Fat Of The Land” que les dio el número uno en USA.

He querido privilegiar este tercer álbum del grupo sobre el más reciente por varios motivos: el primero es que no hay mejor forma de homenajear a Flint que con el que es para crítica y público su mejor disco; el segundo es la gran evolución de Flint con motivo de este álbum: Keith pasó de simplemente ejercer de bailarín en los conciertos de la banda, a por primera vez participar en la grabación de un álbum aportando letras y partes vocales (los dos mayores éxitos de la banda en formato single -“Firestarter” y “Breathe”- llevan su sello). Y tercero porque es “The Fat Of The Land” el disco más identificable con su persona, con esa imagen demoniaca que se convertiría en icónica.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Smack my bitch up”: El álbum empieza con un auténtico puñetazo en la mesa, con una base dance muy dura, un bajo a veces juguetón y otras atronador y unos ritmos Big Beat más perfeccionados que nunca. La letra consiste simplemente en la polémica frase "Change my pitch up / Smack my bitch up", sampleada del tema "Give the drummer some" de los Ultramagnetic MCs, publicado en 1989. Además, el tema contiene samplers de Kool And The Gang o Rage Against The Machine entre otros y es una buena muestra de cómo Liam Howlett domina el arte del sampleado. Destaca el interludio hipnótico de tintes orientales que correría a cargo de la cantante Shahin Badar que consigue con su contribución poner la nota amable y apacible que poco a poco se va enturbiando para finalmente volver a la dureza rítmica de la canción. “Smack my bitch up” fue el tercer y último single del álbum. Fue muy exitoso, aunque no alcanzaría las cuotas de popularidad de los dos singles anteriores (“Breathe” y “Firestarted”). Más polémico aún que la canción fue el famoso video clip, si bien el tema ya había sido calificado de misógino, a éste se unía un video donde vemos a una persona cometer todo tipo de abusos con el alcohol y las drogas, tener un comportamiento totalmente violento y protagonizar escenas de sexo. Cuando se descubre la identidad del protagonista, esta resulta ser una mujer, lo cual debió exasperar aún más a las asociaciones feministas que habían denunciado el contenido de esta canción, pero eso no le resta ni un ápice a su originalidad y a la inversión de los roles que propone.

2. “Breathe”: Sin tiempo a que nos repongamos del primer trallazo llega otro tema para poner la casa patas arriba. Su introducción, un tanto sórdida, pronto deja paso a un sonido sucio, frenético y con bases de percusión bastante duras donde Keith Flint y Maxim Reality protagonizan un sonado enfrentamiento. Se puede sentir la tensión y el dramatismo que ambienta toda la canción. Con “Breathe” el grupo lleva la electrónica al terreno del rock, con un sonido muy industrial y denso. Como bien sabemos este fue el segundo single del álbum alcanzando el número 1 en el Reino Unido y en gran parte de Europa (lo alcanzaría en España curiosamente). El single contaría con un decadente video rodado en unos apartamentos abandonados donde los, entonces, cuatro componentes del grupo experimentan una serie de fenómenos sobrenaturales; un clip nada amable, pero ideal para reflejar el ambiente oscuro de la canción.

3. “Diesel power”: Para este contundente tema cuentan con la colaboración del rapero Kool Keith; los Prodigy siempre tuvieron cierta atracción por el hip hop y aquí hacen gala de ello permitiendo a Kool Keith emplearse a fondo con una pesada base electrónica de acompañamiento. Esta vez las revoluciones bajan y estamos ante un tema más detallista que utiliza un sample de percusión del tema "The fuz and da boog” de Fuzzy Haskins que le da un toque funky a la canción.

4. “Funky shit”: Uno de los tema más dance del álbum, quizás el punto de unión con sus dos discos anteriores, estamos ante una auténtica bomba rítmica de cinco minutos donde Liam Howlett demuestra porque The Prodigy es sin duda la referencia del big beat de los 90 (con permiso de The Chemical Brothers). La escasa letra de la canción, ese “oh my god, that’s the funky shit!” está sampleado de un tema de los Beastie Boys “Root down”. Curiosamente fue precisamente con este grupo con el que los Prodigy tuvieron la famosa polémica en el Reading Festival a propósito de “Smack my bitch up”: los Beastie Boys pidieron a los de Howlett que no tocaran esa polémica canción, los Prodigy hicieron caso omiso e incluso se recrearon en ella.

5. “Serial thrilla”: Uno de los momentos más punk del álbum, cortesía de Keith Flint, que está dispuesto a ganarse todo el protagonismo que no tuvo en entregas anteriores del grupo. Aquí pone todo su lado más agresivo con un fondo de contundentes guitarras que tienen como base un sample del tema “Selling Jesus” de Skun Anansie; de hecho su cantante Skin está acreditada en el tema. A este fondo punk se unen unos inquietantes sonidos de sintetizador que crean un tema bastante oscuro y áspero.
6. “Mindfields”: La segunda parte del álbum se abre con un tema bastante experimental y atmosférico. Aquí la escasa parte vocal es cortesía de Maxim Reality, uno de los pilares del grupo, que firma el tema junto a Howlett creando un ambiente inhóspito y austero, pero que contiene un muy efectivo gancho en ese misterioso riff que se repite constantemente y que proviene del tema de John Barry “Hip’s tip” de la película de James Bond “The Man With The Golden Gun”.

7. “Narayan”: Howlett sigue su vena más experimental y sin duda este es el tema más trabajado en este sentido. Se extiende hasta los nueve minutos y se abre con unas sinuosas y cinematográficas líneas de sintetizador que ayudan a potenciar el ambiente misterioso de la canción. Tras este comienzo, Howlett lanza una batería de ritmos big beat creando un ambiente dinámico, como si estuviéramos sumergidos en una película de acción; a esto se une la lograda intervención vocal de Crispian Mills, cantante de la banda de indie rock Kula Shaker, que consigue darle al tema un cierto toque Britpop. Además, a mitad del tema tenemos un pasaje con algún que otro detalle oriental que relaja la intensidad de la canción para luego volver a la carga con ritmos potentes. Todo un logro este tema que, a pesar de su extensión, no aburre en ningún momento. Liam Howlett en estado de gracia.

8. “Firestarter”: Este fue el primer adelanto del álbum. Salió mucho tiempo antes que este y significó la transición de Keith Flint de ser simplemente un figurante en el grupo a parte fundamental del mismo. “Firestarter”, es un tema que podríamos considerar sin problemas una de las cumbres de esa electrónica hardcore y poco amable que en parte inventaron los Prodigy. Su sonido abrasivo punk conseguiría que un grupo techno fuera visto con buenos ojos por los seguidores del metal; de hecho el tema sería versionado por grupos como Sepultura o Kiss. Entre los samples utilizados en la canción tenemos dos remarcables: Howlett toma elementos del tema “SOS” de The Breeders y se saca el famoso grito “hey” presente en prácticamente toda la canción del tema “Close (to the edit)” de The Art of Noise. Contaría con un impactante video donde Flint da absoluto miedo y que sería desprogramado del horario infantil. Con todo, fue número uno en el Reino Unido disparando la popularidad de la banda y de Flint como cara visible de la misma.

9. “Climbatize”: Aquí Howlett prueba nuevos sonidos jugando con una potente línea de bajo a la que se la van añadiendo distintas capas de sintetizador y se van alternando pasajes más rítmicos con otros más ambient. Hacia el final del tema Howlett vuelve a echar mano de su gusto por la música de oriente medio y por momentos casi pareciera que estamos escuchando la llamada a la oración de una mezquita y no es ninguna broma. En definitiva un gran tema donde la inspiración de Liam fluye demostrando que se encontraba en un momento excepcional en cuanto a creatividad.

10. “Fuel my fire”: El grupo cierra el álbum con una versión en clave technorock del grupo L7. Esta reinterpretación cuenta con Keith Flint en la parte vocal acompañado de Saffron, la vocalista del grupo Republica, banda de efímera vida allá por los 90 (quizás algunos de ustedes recuerden su single “ready to go” de 1996). Es una forma original de acabar el disco con este tema acelerado de guitarras afiladas y mucha actitud punk que se completa con unos sintes un tanto fantasmagóricos.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
No exageramos si decimos que “The Fat Of The Land” fue una absoluta revolución para la música electrónica, imponiendo un sonido duro, áspero y contundente. Bailable, sí, pero cada vez más alejado de las raves de principios de los 90 y más próximo al punk y el metal. Keith Flint tuvo mucho que ver en esto: su transformación hacia una imagen mucho más agresiva lo llevo a ser la cara visible del grupo, para muchos el líder, aunque el cerebro siempre seria Howlett.

“The Fat Of The Land” es sin duda uno de los discos de electrónica más importantes de los 90. De repente The Prodigy se convirtieron en el grupo más importante del género: nada menos que 10 millones de copias despacharon de este álbum. Era sin duda el disco que había que tener si querías demostrar estar a la última. Consiguió ser número uno tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos y eso sufriendo una censura bastante notable, pero estaba claro que había que tener el disco del cangrejo sí o sí (y es que hasta la portada es magnífica en este disco).

El éxito masivo tendría consecuencias para el grupo que no lo supo asimilar muy bien: después de estar girando incansablemente con este álbum, el bailarín Leroy Thornhill deja la banda en el año 2000; su salida se veía venir: al pasar Flint a primera línea, Leroy perdió su lugar en el grupo y tampoco tuvo la oportunidad de reciclarse en otras funciones. Esto sería seguido de una crisis en la banda donde tanto Maxim como Keith intentarían proyectarse en solitario. Keith formaría su propia banda bautizada con su apellido Flint. El lanzamiento de su primer álbum era muy esperado dada su creciente popularidad; sin embargo, en el último momento y cuando ya se habían mandado copias promocionales a la radio, el lanzamiento sería abortado, con lo que tenemos un disco que ha circulado desde entonces por internet, pero que jamás ha sido publicado oficialmente.

A partir de aquí Flint dejaría sus fantasías en solitario y volvería a reunirse con sus compañeros Maxim y Liam. El grupo, ya como trío, ha seguido funcionando desde entonces con notable éxito, destacando sobre todo el álbum “Invaders Must Die” (2009) que les daría gran repercusión y del que tengo muy buen recuerdo, pues fue con la gira de este disco que les pude ver por fin en directo y dos veces: en Madrid y Paris. Su último trabajo “No Tourist” saldría el año pasado e iría directo al número uno en el Reino Unido, siendo su séptimo álbum en conseguirlo (todo un record) y recientemente habían completado la primera parte de la gira de presentación de este disco con exitosos conciertos. Pero todo esto parece que no influiría en el ánimo de un Flint que venía luchando contra una enorme depresión que finalmente y por desgracia lo ha vencido. Es curiosa una de sus últimas canciones “We live forever”, todo un chorro de energía para poner al público a bailar sin descanso; ahora esta canción se ha vuelto irónica y triste porque... No, no van a vivir para siempre. The Prodigy se puede dar por acabado sin Keith. No es que Liam y Maxim no puedan continuar, pero ya no sería The Prodigy. Sería otra historia. De momento nada se sabe del futuro de la banda, solo que toda la gira de 2019 ha sido obviamente cancelada.

El suicidio de Flint ha sido una tragedia completamente inesperada. Este artículo es mi pequeño homenaje a su figura. Hasta siempre Keith, nuestro querido firestarter.

Texto: Alfredo Morales.
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domingo, 28 de abril de 2019

Programa The Killers “Wonderful Wonderful” (Temporada 10/ Programa 11)

Aunque su estreno oficial fue el sábado 30 de marzo de 2019 a las 16:00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), realmente el programa lo grabamos a fecha 9 de marzo de 2017 tras el programa dedicado a “Rattlesnakes” de Lloyd Cole And The Commotions de 17:30 a 18:30h; de hecho, si algún despistado entró en la emisión on-line de RUAH, pudo escucharlo en primicia. Y es que ahora funcionamos a base de sesiones dobles.

Tomamos parte del programa Óscar Cañas, Mariano González y Víctor Prats. Pudimos poner, ya fuese en 1er. plano o en 2º plano, todas las canciones del disco. Todas nuestras opiniones fueron a favor del último disco de los de Las Vegas, si bien hubo algún reproche a entregas pasadas del grupo. 

Creemos que quedó un programa interesante. Por si no pudieron escucharlo en alguna de sus 2 emisiones (la primera no oficial y no anunciada), aquí les dejamos el reproductor para su escucha y el enlace a su alojamiento en Ivoox: https://www.ivoox.com/dmr-10-11-audios-mp3_rf_35047557_1.html 
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viernes, 26 de abril de 2019

Temporada 10/ Programa 12: Blur y “The Magic Whip” (2015)

Silencios musicales tan largos merecen la pena si la espera trae como resultado del descanso buenos ejemplos como el que nos ofrecieron hace ya 4 años los Blur. Tras “Think Tank”, el último disco desde 2003, hubo espacio para numerosas aventuras musicales a cargo del líder de la banda Damon Albarn y miles de rumores sobre el regreso del grupo.

12 años después se puso punto y final a la falta de novedades con un disco que agradaría a la mayoría de fans de siempre. El trabajo bien puede ser en conjunto uno de los mejores en general de la banda, aunque el mismo no incluya hits tan rutilantes como hace años en forma de single.

Este sábado 27 de abril de 2019, jornada de reflexión electoral (¿qué mejor día para un programa titulado como el nuestro?) a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) retomamos nuestra 10ª temporada para poner en valía esta obra de larga duración de estos abanderados del brit pop de los años 90. No se lo pierdan, les esperamos.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/395324924404367
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 12 de abril de 2019

DMR cierra por vacaciones de Semana Santa 2019

Siempre es necesario parar y ya saben que en “DMR” somos de cogernos nuestras respectivas vacaciones.

Ahora toca parar por un par de semanas de nuestra actividad semanal para retornar con fuerza para el tramo final de la temporada de radio en la semana de las elecciones generales (en la jornada de reflexión podrán disfrutar de nuestra compañía en directo) y la recta de llegada a nuestro 11º aniversario, tras el cual iniciaremos el largo periodo de letargo veraniego, el cual avisamos se verá salpicado de varias crónicas de eventos.

Que ustedes descansen igualmente en los próximos días. Nos vemos al término de la Semana Santa. Les dejo con esta bonita vista tomada desde el castillo de Puebla de Alcocer en la Semana Santa de 2017.
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viernes, 5 de abril de 2019

Black Sabbath - Paranoid (1970)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
A principios de los años setenta se iba dando forma y sustancia al hard rock que, por supuesto, no nació por generación espontánea. En los sesenta Jimi Hendix, Cream o Blue Cheer (p.ej) ya habían sembrado las semilla de un rock hiperelectrificado y fulgurante. Cuando buscamos los orígenes del hard rock siempre se apela, y con bastante fundamento, a la trilogía formada por Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath como ejemplos arquetípicos.

Black Sabbath tiene sus propios tics, idiosincrasias y peculiaridades. Desarrollaron una estética, concepto y música mórbidos, siniestros, góticos (aunque no sé si es pertinente el término). Ya saben, atuendo enlutado, profusión de crucifijos, letras con referencias esotéricas y supuestamente maléficas… Trataremos de huir de los lugares excesivamente comunes y matizar.

Empezando por el tema esotérico. Partamos de la base de que el nombre de la banda proviene de la película de terror italiano “I Tre Volti della Paura” (1963), cuyo nombre en inglés es “Black Sabbath” (y en español las “Las Tres Caras del Miedo”). Con lo cual se prefigura que todo ese malditismo de la banda es una opción formal más que una creencia en sí. Las acusaciones, por ejemplo, de satanismo que ha tenido la banda no son del todo fundadas si analizamos el conjunto de sus letras. “After Forever”, del disco, “Master of Reality” (1971) es considerada como una de las canciones pioneras de rock cristiano. Geezer Buttler, bajista y muy importante en el “concepto” de Black Sabbath y educado como católico, dice que todos los componentes eran cristianos. De todos modos tampoco hay que fliparse, desde luego no son unos capillitas de misa dominical. Sin embargo, su personalidad tiene más aristas de las que parece.

También tenemos que tener en cuenta que la decadencia y oscuridad de su música es una contestación al idealismo hippie. También Black Sabbath estaban en contra de la guerra de Vietnam, pero lo mostraban mostrando la cara maligna del hombre, condenando sus desvaríos.

Black Sabbath habían debutado poco antes con su disco homónimo. Un álbum sin duda revolucionario, donde las guitarras suenan realmente gruesas, pesadas y rasposas. Y el ambiente era como de pesadilla. También es de notar su influencia del blues (hay una versión de los Fleetwood Mac de Peter Green).

“Paranoid” no solamente fue una confirmación sino probablemente el disco más exitoso de la banda. El estilo es más propiamente rock, hard rock, y abandona casi por completo toda la influencia del blues. Su concisión y el estado de gracia de la banda arrojaron como resultado un LP impoluto, oscuro y potente. Parte de sus canciones más señeras campan en este disco; ahí tenemos, por ejemplo, a la canción título, a “War pigs” o a “Iron man”.

Aquí encontrarán muchas de las características que hacen grande a Black Sabbath. La distintiva guitarra de Tony Iommi y su desbordante talento para crear potentes riffs, la voz algo chillona pero carismática de Ozzy Osbourne y ese sonido que ha sido la base de prácticamente todo el heavy metal. Las composiciones oscilan entre lo bueno y lo excelente; además puede ser un inicio estupendo perfecto para los neófitos en la banda o, ya puesto, incluso ser accesible para los no muy devotos del hard o el heavy.

La composición de la banda es la clásica por antonomasia; si bien ha tenido múltiples variaciones a lo largo de los años, podemos decir que la combinación de Ozzy Osbourne en las voces, Tony Iommi en las guitarras, Geezer Buttler en el bajo y Bill Ward en la batería es la quintaesencia del clasicismo “sabbathiano”. Escúchenlo, si ni lo han hecho, que no muerden. Al menos no mucho.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “War pigs”: Black Sabbath apuestan fuerte y comienza quizá con la canción más épica y densa del disco. Son casi ocho minutos de rock oscuro, complejo y poderoso. Empezamos con una sinuosa intro donde las guitarras de Tony Iommi adensan el ambiente hasta que entra la voz de Ozzy. Después asistimos a una fiesta de riffs, punteos, rabia y mala baba lírica. No es una canción particularmente pegadiza, pero no tiene nada superfluo ni sobrante. Líricamente es un tema antibelicista, claramente referencial a Vietman, que opta por difundir su mensaje de una forma apocalíptica. Se trata de mostrar la desolación de la guerra en lugar de las excelencias de la paz, si bien el concepto viene a ser el mismo. Los “cerdos de la guerra” a los que alude el título son los políticos que inician los conflictos bélicos, bien a salvo, mientras miles de personas mueren en sus nombres. A ellos Black Sabbath les profetiza el infierno: “de rodilla los cerdos se arrastran pidiendo perdón por sus pecados, Satán riendo extiende sus alas. Oh, Señor”. Compositivamente Geezer Buttler lleva la iniciativa en las letras y el resto de los componentes aportan la faceta musical. Como anécdota diremos que Tommy Iommi perdió parte de dos dedos en un accidente a los 17 años, pero ayudándose de unos dedales y otros ajustes técnicos logró no solo seguir tocando, sino conseguir ser unos de los guitarristas más influyentes del rock.

2. “Paranoid”: Esta canción es lo opuesto, o el perfecto complementario quizá, de “War pigs”. Ahora nos encontramos con una canción dinámica, directa, pegadiza y concisa. Quizá sea una de las canciones más conocidas de Black Sabbath y, sin duda, una de las que tienen mayor vocación de “hit”. El trabajo de guitarra de Iommi en lo rítmico es espectacular, sin desdeñar el punteo intermedio, y la melodía vocal de Ozzy es apasionada e incluso melódica, aunque sin renunciar a la potencia. Al riff inicial se suele le atribuir un “parecido” con “Communication breakdown” de Lez Zeppelin (compuesta un año antes), pero a mí me recuerda más a uno de otra canción de Led Zeppelin: “Dazed and confused”. En cualquier caso “Paranoid” es un clásico del rock.

3. “Planet caravan”: Tercera canción y tercer bandazo estilístico. “Planet caravan” es una canción atmosférica, misteriosa, exquisita. Incluso la guitarra de Tony Iommi suena a jazz ensoñador y psicodélico. La voz de Ozzy suena queda y difuminada, lo que aumenta la sensación de misterio. Toda una agradable sorpresa que, por eso mismo quizá, es uno de mis momentos favoritos del disco.

4. “Iron man”: Volvemos a la épica oscura que ya habíamos escuchado en “War pigs”. El inicio es amedrentador y amenazante; la voz distorsionado de Ozzy gritando “I am, Iron Man” y el monumental riff de Tony Iommi nos saludan dándonos un tortazo sonoro. Es puro hard rock y probablemente una influencia incipiente para multitud de bandas de heavy posteriores. De vez en cuando hay algún cambio de ritmo bastante abrupto muy característico de la banda. Tampoco se pierdan la batería de Bill Ward. La letra es una especie de historia de ciencia ficción en la que un monstruoso hombre de metal advierte a la humanidad sobre su comportamiento y cómo puede, de seguir así, arruinar el mundo. La humanidad pasa de él y el Hombre de Hierro como venganza acaba atacando a la misma humanidad. Digamos que tiene cierta moraleja.
5. “Electric funeral”: El riff inicial, arrastrado, pesado y lento, es muy característico de Black Sabbath. Con ello consiguen un aroma musical oscuro y decadente. Una de las canciones más oscuras del disco. La voz de Ozzy es particularmente solemne al inicio, dando sensación de advertencia y amenaza. Los consabidos cambios de ritmo centrales traen consigo unos riffs más que interesantes. La letra nos habla de un futuro donde La Tierra ha sido devastada por un holocausto nuclear. Cuando se grabó la canción era un temor bien fundado, estando de por medio la guerra fría. En el fondo es una canción pacifista que en lugar de apelar al idealismo, nos muestra las consecuencias del mal obrar.

6. “Hand of doom”: Los primeros compases son de una sobriedad solemne que se irá tornando en acendrado dramatismo. El contraste entre pasajes lentos y eléctricos es una constante toda la canción. Es una canción larga, compleja y con varios virajes; algunos de ellos francamente estimulantes. La creatividad de Tony Iommi en los riff es sorprendente. La letra tiene su plus de dramatismo, habla de la adicción a la heroína de numerosos soldados que iban regresando de la Guerra de Vietnam, en vigor por aquel entonces, horrorizados por lo que habían visto. Es una canción apegada a la realidad, sin realces esotéricos o fantásticos.

7. “Rat salad”: Breve instrumental en el que la única intención aparente es mostrar las bondades instrumentales de la banda, o quizá componer un pequeño divertimento. Incluye un solo de batería de Bill Ward que, junto con Tony Iommi, es quien más se luce. El estilo es cuidadosamente hard rock.

8. “Fairies wear boots”: Las guitarras de Tony Iommi son las auténticas protagonista de esta canción, sucediéndose con alevosía toda suerte de riffs y punteos. Puede ser la canción más macarra del disco, con un Ozzy cantando, además apasionadamente, todavía con algún deje de blues. La letra de la canción tiene su origen en una pelea que tuvo la banda con unos skinheads tras un concierto. Black Sabbath se chotean de sus agresores llamándoles “hadas”, quizá jugando con el doble sentido; en argot “fairy” también significa “afeminado”. En cualquier caso, siendo una canción musicalmente muy interesante, personalmente hubiera puesto de fin de disco “War pigs” (p.ej) que con su épica decadente hubiera puesto un toque final oscuro y con un concepto con más empaque. Pero solo es una teoría de oyente, el disco es como es. Y está bien.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Siempre es bueno tener a mano a Black Sabbath y adentrarse en su música, aunque solo sea por la oceánica influencia en el rock. No solo en bandas de doom o goth metal, también en grupos como por ejemplo Faith No More (que versionaron “War pigs”) o en buena parte de la generación grunge. “Paranoid”, por consistencia, concisión (son 41 minutos de duración) y legado, puede ser una excelente opción para empezar con Black Sabbath. La banda a lo largo de su historia ha dado muchos vuelcos, y ha ido variando de formación. Componentes esenciales de la banda fueron saliendo (el mismo Ozzy) y otros fueron entrando (como Dio). Su último disco fue “13” (2013) y significó una “casi” reunión de los miembros originales; solo falto Bill Ward.

Me encanta el hard rock de principios de los setenta, siempre aunando potencia y melodía más un encanto añejo que va añadiendo solera a la música. “Paranoid” es una muestra perfectamente representativa de esa época. Y sigue sonando vigente.

Texto: Mariano González.
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domingo, 31 de marzo de 2019

Programa Elefantes “Azul” (Temporada 10/ Programa 10)

Aunque su estreno fue el pasado 16 de marzo a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), lo cierto es que la entrevista la llevamos a cabo el 19 de enero de 2019 en torno a las 14h, antes de que se llevara a cabo la emisión en directo del programa que dedicamos a “Eat To The Beat” de Blondie.

Gracias a las gestiones de Mariano González, conseguimos la aceptación por parte de Shuarma para compartir una hora de radio y rendir tributo a ese gran lp que es “Azul”. De manera muy amable, el cantante de Elefantes atendió y respondió todas las preguntas que le lanzamos Luis Felipe Novalvos, el propio Mariano y Víctor Prats.

Desde “DMR”, aunque ya lo hicimos micrófono abierto y cerrado, queremos una vez más agradecer a Shuarma su participación en nuestra humilde historial en las ondas. De igual forma, agradecemos a la gente de Hook Management las facilidades en las gestiones previas que llevó a cabo Mariano González para cerrar la elaboración de este programa.

El que ha sido el 10º de nuestra 10ª temporada, fue un programa lleno de buena música, derivado de las canciones que seleccionamos de “Azul” para su escucha intercalada, y repleto de aspectos interesantes sobre el disco y otros aspectos más generales de Elefantes. Por si no lo pudieron escuchar en su estreno, ni en la redifusión de ayer a las 15.00h en el dial de RUAH, les insertamos el reproductor aquí mismo y les ponemos enlace a su alojamiento en Ivoox de la misma forma: https://www.ivoox.com/dmr-10-10-audios-mp3_rf_33885957_1.html
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viernes, 29 de marzo de 2019

Temporada 10/ Programa 11: The Killers y “Wonderful Wonderful” (2017)

Dirá alguno que qué poco tiempo hemos tardado en hacer el programa de radio tras la publicación del post en el blog. Pues sí, y es que teníamos muchas ganas de hablar de este disco de The Killers, el último de estudio hasta la fecha. Nos gusta mucho en general “Wonderful Wonderful” y las opiniones que expresemos en antena serán en general a favor.

Este sábado 30 de marzo de 2019 a las 16:00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) podrán escucharnos debatir sobre el último lp de los de Las Vegas a Óscar Cañas, Mariano González y Víctor Prats.

Será un programa cargado de buena música a cargo de Brandon Flowers y cia. y con las diversas y variadas reflexiones y análisis en general que les ofreceremos los que tomaremos parte del mismo. No se lo pierdan.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/421908478618113
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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jueves, 28 de marzo de 2019

Concierto 40º aniversario El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados. Madrid (23-03-2019)

CRÓNICA POR MARIANO GÓNZALEZ:
No podía pasarnos desapercibido en “DMR” que Aviador Dro cumpliesen cuarenta años, siempre hemos sentido interés en su música. En primer término uno de los hitos de “DMR” fue entrevistar a Servando Carballar (aka Biovac), lo hizo Víctor Prats, para hablar de su clásico LP “Cromosomas Salvajes” (1985). Por otro lado hemos tenido ya ocasión de verlos en directo alguna vez (Víctor Prats más que yo) y sabemos del buen hacer de la banda madrileña.
Andan Aviador Dro últimamente muy festivos; si hace poco estuvieron actuando de pregoneros en el barrio de Prosperidad (zona iniciática del grupo) en esta ocasión se trató, ya decimos, de su cuadragésimo aniversario. El lugar adonde fuimos los celebrantes fue la Sala Changó, sitio que visité hace no mucho con ocasión del concierto de “The Coral”.
Poco después de abrirse las puertas quedamos en la entrada Víctor Prats, su novia Susana y servidor de ustedes. Hubo tiempo para una charleta previa búsqueda, eso sí, de un lugar donde pudiera aposentarme debido a mi consabido problema deambulatorio. La Sala Changó tiene una cualidad favorable para mis intereses; que haya sillones circundando todo el perímetro. No lo es tanto, sin embargo, que la disposición de las columnas me bloquease una parte de mi campo visual, aunque bien es cierto que nos situamos cerca del escenario.
Futurismo, ciencia ficción, anarquía, ciborgs y mutantes. Nada de esto puede faltar en un concierto de Aviador Dro. De todo eso y más salimos sobrados. La concurrencia fue abundante en cantidad y también en biodiversidad. En Sala Chango se concitaron veteranos, jóvenes, punks, cyber punks, parentela gótica y fans insobornables del techno.
Un poco después de las 21:00 la banda sale al escenario. La formación tuvo unos componentes fijos como los ya conocidos Biovac N (Servando Carballar), Arcoiris (Marta Cervera), Genocider F15 (Mario Gil), ATAT (Ismael contreras) y CTA 102 (Alejandro Sacristán). Luego aparecerían otros aviadores honorarios. Todos aparecieron ataviados con unos trajes anti radiación de un blanco impoluto dando un toque entre fantasmal y nuclear y, en realidad, parte de su imaginario.
¿Cómo empezar una revisión a cuarenta años de carreta? Pues por el principio, es decir, por “La Chica de plexiglás”, el primer single de la banda. Como la canción es animada fue un acierto, aparte de por coherencia cronológica, por meter al público fácilmente en el concierto. Todo fue movimiento, baile, energía cinética. Hubo clásicos de época temprana como “Rosemary”, “Programa en espiral”, “Obsesión”, o “Nuclear sí”. Con esta última canción los aviadores se quitaron sus atuendos anti radiaciones y se quedaron con una vestimenta más manejable, ligera, pero también idiosincrática; trajes negros bajo chalecos/plumas anaranjados. La versión de “Nuclear Sí” fue más larga y oscura de lo normal. En general las canciones sonaron más actualizadas y contundentes que las versiones originales, pero afortunadamente no se perdió nada en la transformación.
¿Cómo resistirse ante clásicos como “Selector de frecuencias” (acaso su tema más conocido), “La ciudad en movimiento o “Vórtex”? La respuesta del público siguió siendo entusiasta al cien por cien. Fue muy simpático y afortunado que incluyesen en el setlist “La televisión es nutritiva”, divertidísima, socarrona y muy cantable con ese estribillo alargado en el que el público participó potentemente. Otras alusiones curiosas fueron cinéfilas; así, por ejemplo recordaron que no solo ellos, sino también la película Alien, cumplían 40 años. Consecuencia: sonó “El intruso”.

Toda fiesta de cumpleaños que se precie ha de contar con invitados, y Aviador Dro supieron acompañarse de una selecta reserva de amigos. Nada más y nada menos que Julián Hernández de Siniestro Total se subió a las tablas para co-interpretar, en una curiosa versión, “Brigada de demolición”; canción harto oportuna dada la confluencia de espíritus punk que había en el escenario.
Otros amigos muy curiosos son L-Kan. No es la primera vez que les veo en directo, allá por finales de 2004 recuerdo haberlos visto, gracias a la invitación de una amiga, cuando presentaban “Discazo” en un evento al que también acudieron Jesús Ordovás y Nacho Canut. La canción que interpretaron en comandita fue “Corazón de batidora”, una descacharrante excentricidad a la que insuflaron, entre todos, nueva vida. Más presentaciones de postín: nada más y nada menos que Ana Curra. En este caso, además, la canción a interpretar fue “Unidos”, uno de los clásicos de Parálisis Permanente. Uno de los momentos salvajes y directos de la noche y, sin duda, una agradable sorpresa. A Ana Curra, por cierto, siempre la vemos los de “DMR” haciendo colaboraciones. Es de recordar el buen show al que asistimos (los mismos que ayer) en el Universimad de 2010 junto con Digital 21.

Otro momento que es necesario destacar es cuando se unió “un aviador en la reserva”, como le denominó Biovac”, para interpretar “Radiante”. Nos referimos a Nexus, al que pudimos ver en la percusión electrónica siendo éste un momento casi nostálgico, pues Nexus formó parte de la banda unos años.
¿Hubo más compañeros de viaje? Sí. Un avance de los que será su próximo disco, “Technotitlán”, trajo consigo a los mexicanos Ford Proco. “Technotitlán”, por lo que explicó Biovac, será conceptualmente una ucronía donde son los aztecas los que conquistan Europa. El caso es que con la presencia de Ford Proco pudimos escuchar un prometedor avance a base de una canción larga, sinuosa y sugerente.
Más curiosidades; una canción inédita (al menos para mí) fue “Estrella de Youtube” y dada la mención de Biovac a Mario Gil y que oí la palabra “soplapollas” supongo que se referiría a Rudy Soplapollas, proyecto primerizo de Mario. Desde mi posición no oía casi ninguna de las alocuciones de Biovac pero me supongo que irían por ahí los tiros. El caso es que “Estrella de Youtube” sonó divertida y venenosa, en el mejor sentido de la palabra.
Una agradable sorpresa fue “Aracne”, single ya de los dos miles, y que me resulta muy simpática de escuchar. Las canciones de diversas épocas se iban entreverando; temas más clásicos como “Antimateria” y otros más recientes como la propia “Aracne” o “Yo, cyborg” armonizaron perfectamente. Según nos aproximamos al final del concierto sonaron temas de “Trance” como el vigoroso rap de “Vivir para Morir” o la hipnótica canción título.

El interludio de los bises no duró demasiado y pronto tuvimos a los aviadores sobre el escenario. Sin embargo Biovac ya nos avisó de que se les echaba el tiempo encima y que iban a ser breves. Solo hubo una canción extra pero dejó el concierto por todo lo alto. La apabullante, gritona y épica “El Retorno de Godzilla” nos soliviantó gozosamente a todos mientras gritábamos a pleno pulmón. No faltó ni siquiera el mismísimo Godzilla, que se paseó por el escenario para deleite de todos nosotros. Aviador Dro se encuentran en plena forma. En lo musical han conseguido adaptar sus clásicos a las usanzas actuales sin perder ni un átomo de fuerza. La estilística además fue variada, desde el techno puro hasta momentos cercanos al EBM o la música industrial. Lo más llamativo sobre el escenario fue la entrega de Biovac como maestro de ceremonias y los inenarrables bailes de CTA 102. Hubo detrás del grupo una pantalla donde se pudieron ver vídeos musicales, actuaciones añejas e imágenes preparadas para la música. Además Aviador Dro siempre añaden alguna simpática performance en forma, sobre todo, de lanzamiento de pasquines o de blandir de banderas con simbología del grupo. Tampoco faltó Metalina 2 (toda una clásica) manejándose con probetas y potingues que generosamente distribuía entre el público adyacente al escenario.
Para Aviador Dro ser modernos no es una pose o un mero seguidismo gregario de una moda, es algo indisoluble de su adn, de sus cromosomas salvajes. En “DMR” fuimos testigos de ello. Me pregunto cuántos grupos actuales seguirán con esta vitalidad dentro de 40 años. Felicidades aviadores.

CRÓNICA POR VÍCTOR PRATS:
Sabía del riesgo en lo personal, pero aún así, no podía perderme la ocasión. Y es que se da el caso de que el pasado sábado 23 de marzo era una fecha señalada para mí, donde tenía lugar algo clave en mi vida. La cosa podía no salir bien, y así fue desgraciadamente. No obstante, semanas antes, a riesgo de no estar para muchas juergas en la noche del pasado sábado, compré mi entrada, porque, estuviera como estuviera, esa noche había que estar en la sala Changó para asistir al concierto 40º aniversario de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, grupo de alguna manera amigo de “DMR”, ya que entrevistamos a Biovac N hace ya mucho mucho mucho tiempo (parece mentira el tiempo que ha pasado ya).
Las entradas se agotaron, dimos fe de ello cuando en la puerta, cuando íbamos a acceder, a 2 chicas les dijeron que si no tenían entrada que se olvidasen. Entramos al recinto a eso de las 20.30h y la sala ya estaba prácticamente a reventar. Nos situamos en el lateral izquierdo, casi en paralelo a la línea del escenario, intentando evitar las columnas de la sala en nuestra perspectiva.
Fueron bastante puntuales los obreros especializados y con su gurú Biovac N (Servando Carballar, Vandi según Fernández Abel de Alphaville –una vez que tuvimos una velada con este referente de nuestro pop-) a la cabeza se plantaron a interpretar una animosa “Chica de plexiglás” que fue la mejor forma de comenzar con 2 horas de historia de nuestro pop electrónico. Con sus sintes antiguos, se hicieron con esta pieza primigenia de su repertorio y luego con “Láser”, que ya contó con las performances de Metalina 2 (María Jesús) y CTA 102 (Alejandro), que se sumaron a los ya presentes en escena Arcoiris (Marta), Genocider F15 (Mario) y ATAT (Ismael).
De “Alas Sobre El Mundo”, su primer lp hubo un generoso escrutinio de los temas. “Obsesión” fue la primera en desfilar, pero tampoco faltaría “Brigada de demolición”, que a falta de Poch, buena invitación estelar fue la de Julián Hernández de Siniestro Total (el cual se merodeó por nuestra zona un rato antes) para darle un punto a este tema. “Selector de frecuencias” se incorporó también a la fiesta y nuestra predilecta “La televisión es nutritiva”, en una versión bastante actualizada.

Con recuerdo al también 40º aniversario de “Alien, El 8ª Pasajero”, también cayó “El intruso”, a la que quizás le faltaron sus vocoders con esos repetitivos “alerta” de la versión de estudio que tan curiosos quedan.
El grupo no se detuvo solamente en lo más antiguo, donde también apareció, muy acertadamente “Antimateria” por continuar citando momentos, sino que miraron al presente y tiempos menos lejanos. Sorprendió la bailable “Aracne” de “Confía En Tus Máquinas”. Hubo varios invitados de relumbrón como el mencionado Julián de Siniestro (por cierto, en la foto de debajo de este párrafo) o Ana Curra, y muchos más como la gente de L-Kan, los mexicanos Ford Proco (con los que nos ofrecieron una pieza de su próximo trabajo que sonó realmente prometedora), antiguos componentes del grupo y muchos más.
En el tramo final no podía faltar el desparrame de “El retorno de Godzilla”, cuyo anticipo vivimos unas semanas antes en el Carnaval de La Prospe. Y, esta pieza, no olvidemos que se incluía en el maxisingle de “Nuclear sí”, que no se podía obviar y se incluyó en el tramo inicial del concierto, además con interpretación doble: toma original y toma actualizada. Para entonces el grupo iban con sus máscaras protectoras y los monos desechables blancos encima. Luego se quedaron con sus chalecos rojos acolchados (que en ellos no tenían para nada la connotación política que a prendas parecidas se les da últimamente) sobre indumentaria negra.
Del set list hubo varias sorpresas agradables, si bien también hubo ausencias notables para la ocasión (“Himno aéreo” o “Amor industrial” quizás las más echadas en falta). Y es que por ejemplo la también antigua “Rosemary” no dejó de sorprenderme en el tramo inicial del show. También estuvo muy bien recuperar “Vivir para morir”, apertura de “Trance” de 1991, que supuso un chute de adrenalina en el sector avanzado de la noche. Más esperada podría ser “Vórtex”, pero no por ello no dejó de ser uno de mis capítulos favoritos de la velada, junto a la inestimable “Programa en espiral”, que nuevamente me conquistó con su bonita melodía; ahí les dejo el vídeo.

Comentando algo del espectáculo al margen de la música, en la pantalla de fondo estuvieron muy bien las proyecciones del grupo interpretando las canciones en vídeos antiguos de actuaciones en tv. No era preciso un despliegue mayor para causar el efecto deseado en una noche y fecha tan señalada. La sala estaba a reventar y la gente estuvo muy intensamente metida en el concierto de principio a fin. La comunión entre entrega de banda y público fue perfecta.
Al terminar nos tomamos algo en una terraza al lado del local y Servando al rato también salió y se quedó en el mismo sitio, pero unas mesas más abajo que la nuestra. Salimos satisfechos de lo visto y ciertamente el concierto me ayudó a llevar mejor las penas del duro momento, así que, gracias Obreros, ha sido un placer asistir a vuestra fiesta.
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viernes, 22 de marzo de 2019

The Killers - Wonderful Wonderful (2017)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN
Entre “Battle Born” y “Wonderful Wonderful” pasó un lustro. El lapso de tiempo más extenso de la banda hasta la fecha para editar nuevo material. Y la espera mereció la pena. Entre medias proyectos en solitario (2º disco de Brandon por ejemplo, que pasó mucho más de puntillas que “Flamingo”) y una sensación actual de poca conexión entre los 4 miembros.

Esto de la cohesión de banda se aprecia en que el guitarrista Dave Keuning no aparece en las fotos promocionales del libreto y contraportada y que el bajista Mark Stoermer en algunos conciertos de la gira no le he visto en el escenario. Sin embargo, el que parecía el díscolo de los 4, el batería Ronnie Vannucci, continúa fiel al lado de Brandon Flowers en todos los aspectos.

Volviendo a hacer una ligera reseña del previo álbum (para información más a fondo lean el post que hay en el blog), “Battle Born” supuso un trabajo en general más que aceptable; solamente le veía carencias en algunos pasajes baladísticos quizás demasiado melosos. Con “Wonderful Wonderful” el grupo deja de lado ese exceso de azúcar en las baladas y le mete alguna épica americana de sonido en algunas canciones que nos vienen a evocar el notable “Sam’s Town”.

Para mi gusto “Wonderful Wonderful” mejora a “Battle Born” y voy a intentar justificarlo en mi análisis canción a canción. Arranquemos.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Wonderful wonderful”: El disco arranca con esta canción, que ya de paso le concede el título a la obra, de sonido potente y con unas dosis leves de decadencia que le confieren cierto encanto. Carácter cáustico y poco amable, pero que a la larga tras el paso de las escuchas termina convenciendo como adecuada apertura.

2. “The man”: Primer single de la obra y un tremendo acierto. Esta canción se mueve entre el funk, el disco, el rock, el glam y la exageración. Brandon se muestra ante el micrófono en casi todos sus registros (agudos, graves, pasotas, vacilones). No precisa de darle demasiados repasos para terminar quedando enganchado a sus ritmos. El videoclip, que versa sobre un Brandon desempeñando varios papeles de tíos que van de triunfadores ególatras y pasados de vueltas en algunos casos, pero que en el fondo son unos pobres diablos, es también un acierto total.

3. “Rut”: Canción de entrega (al menos eso me transmite su estribillo tan marcardo), con un cierto aire derrotista. Quizás sea la pieza que más pueda acercarse al sector de los himnos compuestos por el grupo en disco anteriores. No está mal del todo, y de hecho ha sido escogida como single.

4. “Life to come”: Se titula “Life to come”, pero tenía otra opción clara título como podía haber sido “Call my name”. No en vano, estas 2 frases son las que copan el ampuloso estribillo (casi queriendo acercarse a la ofrecida en “This river is wild” de “Sam’s Town”, pero evidentemente con otro sentido distinto). Es una canción que se mueve en un pop amable y en un tempo medio que sube enteros en el citado estribillo. Nos permite coger carrerilla para los 2 capítulos más sobrecogedores que vienen.

5. “Run for cover”: Quizás “Run for cover” pudiera ser la mejor canción del disco. Al menos la más briosa y pegadiza; esto último sin duda. Fue el 2º single (con un videoclip algo agrio, que aborda el tema de la violencia de género) y con mucha justicia. Detalles a tener en cuenta muy en positivo: a partir del 2º estribillo las notas de guitarra que en el mismo dan la réplica a Brandon en sus pausas vocales, tremendamente potentes y grandilocuentes, las cuales supongo de Dave Keuning. Brandon se muestra acelerado, sentido y vibrante el micrófono. Un trueno o avalancha de canción, que son de esos ejemplos que reaniman a un muerto. Gloriosa.
6. “Tyson vs Douglas”: No baja el pistón la siguiente canción de título reminiscente al mundo del boxeo. La canción es nuevamente un chute de adrenalina, pero que se desmarca de la potencia controlada de “Run for cover” para ahondar en un toque más sentimental, que no sensiblero. De primeras no me entró, pero sin duda termina siendo esta “Tyson vs Douglas” uno de los puntos fuertes a la hora de escuchar el disco de cabo a rabo. Importante papel de los teclados en la melodía de esta canción.

7. “Some kind of love”: “Wonderful Wonderful” para mi gusto supera a “Battle Born” por casos como este que nos supone “Some kind of love”. Y es que esta pieza es una balada, pero que no cae en el babeo de algunos pasajes del disco previo. La canción se aborda desde un sonido crepuscular y vagamente decadente que le confiere encanto y hace que sea un capítulo más que agradable.

8. “Out of my mind”: Quizás líricamente no aporte mucho, pero melódicamente “Out of my mind” es otro de los temas que claramente llegan al fan. Las notas de teclado, con esa melodía tan sencilla, van y vuelven cuando hacen falta y Brandon juega en las voces en un tono relajado y gustándose mucho. Canción que versa sobre gustos musicales, con numerosas referencias a músicos (Springsteen, McCartney, etc.), que puede ser a ratos mi tema favorito del disco.

9. “The calling”: Nos encontramos a una pista que son de las que me hacen evocar a “Sam’s Town”. “The calling” se desmarca del encanto de “Out of my mind” para dar lugar a una pista más rabiosa, pero de medio tiempo. El estribillo sube el pistón rockero. Quizás sea de los pasajes que menos me atraigan, al menos en las primeras pasadas, pero está lejos de ser una composición que baje el nivel del disco. Se mantiene una buena media.

10. “Have all the songs been written?”: El disco termina oficialmente con “Have all the song been written?”. Es una canción lenta, vagamente melancólica (pero sin llegar a exageraciones) y que no supone un final agreste. Se aleja de otros finales más llamativos de la trayectoria del grupo, por lo que de alguna manera la banda sorprende con este cierre tan de perfil bajo. De los bonus tracks (que yo me compré la versión deluxe), destaco sin duda “Money on straight”, un capítulo hedonista, relajado y casi tropical, pero que acierta en el bueno gusto y no como sucedió con otros experimentos parecidos que el grupo probó en “Day And Age”. De los remixes de “The man” (2 metieron), no me merece la pena comentar mucho, ya que ninguno mejora la toma principal.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Con este disco el grupo no es que haya vuelto a ser la sensación planetaria que fue hace 10 años. “The man” recuerdo que fue usado en un anuncio promocional de la Supercopa de Europa de fútbol del verano de 2017, en el que salía José Mourinho en primer plano (muy graciosa la asociación de ideas) y poco más.

Curiosamente, en nuestro país la mayor repercusión vino de la mano del famoso vuelo en el falcon presidencial de Sánchez Castejón al FIB para ver la única actuación del grupo en nuestro país de la gira del disco (malditos festivales y sus exclusividades contractuales... ¡hijos de p...!).

Y es muy curioso, ya que quizás Brandon Flowers debería formar parte del panorama político español: es capaz de poner de acuerdo a gente tan dispar como al expresidente José María Aznar y al periodista Luis María Ansón con el actual presidente en funciones Pedro Sánchez. Lo que The Killers unan...

Al margen de resultados comerciales o de mayor o menor repercusión internacional, considero que el disco, con portadas distintas para la edición deluxe o normal (pero con la caracola rosada como elemento en común) en calidad es muy bueno. Lo veo al nivel de “Sam’s Town”, quizás solamente por debajo del imbatible debut “Hot Fuss”. La situación del grupo ya es otra cosa, porque, como dije en la introducción, no sé si habrá mucha cohesión entre los 4 miembros en la actualidad; no en vano, he encabezado el post con una de las muchas fotos promocionales en las que la banda aparece como trío sin Dave Keuning.

Sea como sea, espero que el siguiente disco de la banda siga en la línea ascendente que llevan desde “Day & Age”, que si bien fue el disco que les catapultó (por disponer de “Human” en su listado básicamente), pudiera ser el trabajo menos consistente en conjunto de su historia.
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domingo, 17 de marzo de 2019

Programa Lloyd Cole And The Commotions “Rattlesnakes” (Temporada 10/ Programa 9)

“Rattlesnakes” es un disco de 10. Defendimos el pasado 9 de marzo de 2019 su valía en antena Mariano González y Víctor Prats, hablando de las numerosas bondades que incluye este debut discográfico de Lloyd Cole y de la que fue su banda en los 80 The Commotions.

El programa se hizo en directo a las 16:00h del citado día y se pudo escuchar en el dial on-line de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). No obstante, por si no nos siguieron en ese instante, aquí insertamos el reproductor para su escuchas y les dejamos enlace a Ivoox y su alojamiento en la plataforma, si bien creo que ha habido cambios con respecto a las descargas de los podcast (no estoy ahora muy al corriente, la verdad): https://www.ivoox.com/dmr-10-9-audios-mp3_rf_33443391_1.html
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viernes, 15 de marzo de 2019

Temporada 10/ Programa 10: Elefantes y “Azul” (2000)

Era justo que algún día rindiéramos merecido tributo a un disco tan notable de nuestra historia musical nacional como es “Azul” de Elefantes. Es importante por su éxito en su momento y por su calidad/elegancia. El grupo fue capaz de aunar con el fondo pop una serie de sonidos y estilos que cuadraron a la perfección.

A poco tiempo de que el disco cumpla 20 años desde que vio la luz, tuvimos la suerte, el honor y el placer de contar con Shuarma, el cantante y cabeza visible de la banda para poder llevar a cabo este programa.

Shuarma compartió la hora íntegra del programa con Luis Felipe Novalvos, Mariano González y servidor de ustedes, comentándonos muchas cosas interesantes sobre el disco en particular y sobre la historia de Elefantes en general. Sin ánimo de resultar prepotentes, creo que nos quedó un grandísimo programa.

Les emplazamos a que lo escuchen en su estreno que tendrá lugar este sábado 16 de marzo de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/810236029328439
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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martes, 12 de marzo de 2019

DMR entrevistó a Elefantes

Llega el momento del estreno de uno de los puntos fuertes de nuestra 10ª temporada de radio. Fue antes del programa que hicimos en directo sobre Blondie y su “Eat To The Beat” cuando a las 13.30h del 19 de enero de 2019 contactamos por teléfono con Shuarma, cantante de Elefantes, para rendir merecido tributo a su exitoso disco “Azul”, poco antes de que el mismo cumpla 20 años desde su edición.

He de afirmar que, si bien nunca nos hemos encontrado casos de entrevistar a gente desagradable, el caso de amabilidad y cercanía que Shuarma nos reportó es digno de mencionar. Compartió la hora de programa íntegra y nos contó cosas muy interesantes sobre el grupo en general y sobre el disco objeto del programa en particular.

Este próximo sábado a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) podrán escuchar el resultado. Personalmente hemos quedado muy satisfechos del resultado y esperamos que ustedes piensen lo mismo cuando lo hayan escuchado. Agradecemos a Shuarma su amabilidad y buena disposición en este programa y el habernos permitido llevar a cabo esta entrevista que tanta ilusión nos hacía.

Aprovechamos la ocasión para enviar ánimos a la banda y en particular a su batería Jordi Ramiro, deseándole una pronta recuperación en tanto a sus recientemente anunciados problemas de salud.
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