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sábado, 28 de diciembre de 2013

Red Hot Chili Peppers - I’m With You (2011)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Todos los años me sucede, o esa impresión me da, así que a toro pasado y con antelación, les felicito la Navidad y les deseo un buen 2014; en el post de promoción del programa sobre Loquillo Y Trogloditas de la semana pasada no dije nada y no me parece educado. Voy a tratar hoy del último disco, hasta la fecha, de Red Hot Chili Peppers. Quizás sea el disco que menos me convenza de la banda desde “One Hot Minute”. Y es que yo soy uno de los que considera que la marcha de John Frusciante no es baladí; de hecho, su retorno para “Californication”, a la vista está, resultó muy bueno.

Bueno, pues tras el excesivo, pero correcto en líneas generales “Stadium Arcadium”, Kiedis, Flea y Chad Smith reclutaban a Josh Klinghoffer para sustituir a las guitarras de Frusci. RHCP en la última década se han convertido en una banda de masas. Quien haya acudido a alguna de las giras de sus últimos discos, lo puede constatar.

“Californication” está considerado como un gran disco, que lo es, y quizás ni “By The Way” ni “Stadium Arcadium” hayan obtenido unos favores de valoración general tan altos como los del disco de 1999 de la banda. No obstante, yo soy ferviente defensor de ambos, sobre todo de “By The Way”, que recordemos fue el primer disco del grupo que tratamos en revisión en “Discos, música y reflexiones”.

“Stadium Arcadium” en parte me recuerda al “Sandinista!” de los The Clash. Un disco doble, que simplemente por el listado tan amplio de canciones y su extensión, se puede hacer algo agreste, pero que si hubiera sido concebido como un disco de 10-11 canciones, estaría cercano del nivel de excelencia de “Californication”. Normalmente, RHCP son generosos en el track list de sus trabajos, pero con su penúltimo disco quizás la generosidad se les fue de las manos.

Llega la marcha de John Frusciante y parece ser que la estructura del grupo apenas se alteró; está claro que la posición del grupo y sobre todo el estado más centrado de Anthony Kiedis son más equilibrados y solventes que los que vivía el grupo en mitad de la década de los 90, donde tantos problemas surgieron en días colindantes del “One Hot Minute”, cuando John era sustituido por Dave Navarro. Y 2011 comprueba la continuidad del grupo con “I’m With You”, de terrible portada, con esa mosca y pastilla sobre fondo blanco. Su contenido es controvertido y da para hablar. De momento pasemos a analizar sus canciones y en las reflexiones finales les emito nuestro particular y siempre discutible (por supuesto) veredicto.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Monarchy of roses”: “I’m With You” comienza con falsas expectativas. Las que genera una de sus mejores canciones. “Monarchy of roses” fue además el 2º single del disco. Muestra a los Red Hot más gloriosos, con un ritmo vertiginoso sobre todo en el estribillo, con una de las líneas de bajo tan saltarinas y válidas a cargo de Flea. Incluye las dosis justas de guitarra farragosa, pero destaca sobre todo su gran ritmo. Dispuso de un videoclip de animación adaptada, muy expresivo en los elementos que acompañaban a la representación del grupo. Quizás solamente por habernos regalado esta canción, “I’m With You” ya haya merecido la pena.

2. “Factory of faith”: Comenzamos ya a meternos en el territorio de canciones que sin sonar mal, no emocionan. “Factory of faith” puede funcionar perfectamente como delegada de varias canciones de este disco, ya que no tiene gancho melódico ni ese punto emocionante que saben sacar los Red Hot Chili Peppers se pongan como se pongan. De estribillo algo más intenso que las estrofas, donde vuelve a salvar los muebles Flea y el marcado sonido de su bajo.

3. “Brendan’s death song”: Se recupera el vuelo en parte con “Brendan’s death song”. Poniéndose más emotivos y melódicos, con un Anthony Kiedis en registro vocal desnudo al inicio, RHCP dibujan una canción de cierta belleza. No encontraremos muchas de este estilo en el disco, cosa normal, ya que la banda no se caracteriza por moverse demasiado en este terreno.

4. “Ethiopia”: Retornamos a la tierra de nadie con “Etiophia”. El estribillo no es para nada memorable y las estrofas solamente llaman la atención por ese deletreo tan acusado que nos suelta Kiedis. En el lado positivo, quizás sea uno de los mejores pasajes guitarreros de Josh Klinghoffer en este disco (no en el plano divista, sino en lo sutil).

5. “Annie wants a baby”: Con “Annie wants a baby” RHCP no es que nos ofrezcan una maravilla de canción, pero su calma y seriedad le dan un factor diferencial claro. Hay un buen diálogo entre las cuerdas de bajo y guitarra. De alguna manera, tiene un sonido de cierto misterio en las estrofas bastante válido. El puente hacia el estribillo también lo considero acertado. Quizás en otro disco de la banda no destacara tanto, pero dentro de “I’m With You” suena solvente.

6. “Look around”: Sin ser una especial maravilla, “Look around” se agradece en este disco. De hecho, ha sido uno de los singles del disco. Los Red Hot le meten caña, con otra vez un destacable papel en las guitarras de Josh Klinghoffer. El videoclip es cuanto menos curioso, con cambios de habitación y escenas, de forma muy divertida. Un tema rítmico, disfrutable y reconocible dentro del estilo de la banda.

7. “The adventures of Rain Dance Maggie”: Seguimos con otro single, en este caso el primero del disco. Y creo que fue un error que fuera el primer single. Hubiera sido mucho mejor dar ese honor a “Monarchy of roses”, pero fue “The adventures of Rain Dance Maggie” la que se llevó el gato al agua. No está mal, pero no creo que tenga los valores suficientes como para ser el primer single del disco. Hay acordes de la guitarra en el estribillo que suenan realmente bien. Por lo demás, es pasable. Su videoclip, rodado con el grupo tocando en el tejado de un edificio en primera línea de playa californiana, sí que fue atinado. Ahí fue la primera vez que vi a Anthony Kiedis con su nuevo y rotundo bigotazo que se dejó para este disco. 
8. “Did I let you know”: “Did I let you know” fue de las primeras que me llamaron la atención en las primeras escuchas que le di al disco al poco de salir a la venta, cuando me hice con él. Destacan los coros que acompañan claramente a Anthony en el estribillo. Sus acordes son muy cálidos y sensuales. Se incluyen incluso ciertos elementos de viento, que lejos de sonar pachangueros, le dan más calidez al tema. Una canción bailable, agradable, que no suena estridente y en el que no vemos a los RHCP naufragar a la hora de evitar resultar anodinos, cosa que en varios temas de “I’m With You” sí sucede.

9. “Goodbye hooray”: De lo cálido y sensual, pasamos al latigazo rockero de “Goodbye hooray”. Es quizás el tema más rockero e intenso en guitarras del disco. Se vuelve a apreciar la falta de gancho melódico. Ésta es una canción acelerada y atropellada, que guarda algo de gracia en su estribillo, pero sin que podamos tirar las campanas al vuelo. No obstante, hay una parte instrumental de virtuosismo de Flea al bajo que merece la pena escuchar, al igual que el cambio de ritmo onírico que le sigue.

10. “Happiness loves company”: Medio tiempo fallido es “Happiness loves company”. La canción carece de gracia de ningún tipo. Es de los pasajes más fácilmente olvidables del disco y otro paradigma de falta de inspiración de los RHCP en el proceso compositivo de este disco. Un tema de relleno de esos que sin hacer daño a los oídos, pasa desapercibido (y muchas veces es peor para una canción resultar indiferente que al menos llamar la atención de forma negativa y jocosa, como le pasaba a “Give me it” del “The Top” de The Cure).

11. “Police station”: Otro ejemplo de tema de relleno es “Police station”. Salvo un sector de piano muy íntimo que incluye en su mitad, es otra canción del estilo de la anterior. Fácilmente olvidable y que suma en el peso de la balanza que lleva a “I’m With You” al sector de discos descafeinados. Ni su estribillo es memorable, ni sus estrofas. Lo que más me gustan son los coros que acompañan a Kiedis en el estribillo y esas notas de teclado que le dan algo de caché a esta pista fácilmente olvidable.

12. “Even you Brutus”: Desde su título llama la atención “Even you Brutus”. Destaca mucho por poder escuchar a un Anthony Kiedis muy combativo y rapero al micrófono. Mejora algo el nivel del disco, pero nuevamente estaríamos ante una mera comparsa en otros discos. El estribillo es directo y no busca enrevesarse. Contrasta mucho la rudeza de unas secciones con otras menos intensas. La aprobamos.

13. “Meet me at the corner”: Red Hot Chili Peppers se ponen íntimos con “Meet me at the corner”. Un tema que está bien, ya que la banda sobre todo ha fallado en los momentos en los que ha buscado ser rítmicos y moviditos (muy preocupante), pero sin embargo en otros terrenos, como sucedía en “Brendan’s death song”, han estado moderadamente acertados. Ayuda en este tramo final a que nos quedemos con un mejor sabor de boca. Lo que pasa es que ha habido tanto momento anodino que eso es igualmente tarea difícil.

14. “Dance, dance, dance”: Me recuerda en parte a la sublime “Cabron” de “By The Way” la última canción “Dance, dance, dance”, sobre todo por sus notas cálidas y tropicales. Una canción desenfadada y alegre, que intenta igual que la predecesora enmendar el resultado global del disco. Da la impresión de que es al final del disco donde el grupo parece haber dado con la tecla de inspiración. Esto al menos nos da un halo de esperanza y de pensar que este disco algo soso y sin gracia sea simplemente consecuencia de la reestructuración de la banda tras el nuevo abandono del barco por parte de John Frusciante. En definitiva, “Dance, dance, dance” nos dibuja una sonrisa para terminar este disco que a ratos se nos ha hecho algo plomizo.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
A nivel comercial, “I’m With You” les ha funcionado al grupo. RHCP sigue atrayendo a un grupo joven, que se va sumando a las generaciones previas de fans. La gira de presentación fue un nuevo éxito. Esta ocasión no fui a su concierto en Madrid (como sí había hecho en las 2 giras previas), pero el concierto fue igual de arrollador que la vez previa en el mismo sitio (Palacio de los Deportes) de 2006 y la de 2003 en el Palacio Vistalegre (un día en el que sin tener los pies en el suelo me movía de lado a lado en el coso taurino cubierto del barrio de Carabanchel).

Sin embargo, siendo exigentes con el contenido musical en sí del disco, estimo que es su obra más coja desde hace mucho tiempo. Cierto es que dispone de buen material y que el trabajo de un single tan cojonudo como “Monarchy of roses”, han hecho el efecto de cómo cuando se barre y se deja la suciedad debajo de la manta. Es decir, que a modo de singles muy bien, pero si se accede al disco en global, el resultado no es en media tan logrado, cosa que no sucedía en sus 3 discos anteriores (ni siquiera en el doble cd “Stadium Arcadium”).

Un patinazo a estas alturas, tras la solvencia discográfica ofrecida desde 1999 sin stop, se lo concedemos a Red Hot Chili Peppers. Ese margen lo tienen ganado de sobra. Veremos cuál será su siguiente paso discográfico, que a buen seguro no debe tardar mucho en ver la luz. Ahí podremos comprobar si RHCP saben funcionar a alto nivel sin Frusciante y este irregular “I’m With You” es simplemente resultado de la convulsión de la marcha de un tío que siempre dejaba su marca en las composiciones del grupo.

Les aseguro que he dejado el tiempo preciso para la asimilación del disco y lo he recuperado en varios momentos desde que lo abordé por 1ª vez al poco de ver la luz y mi juicio lo considero ya bastante asentado (en este caso, se me confirman las percepciones que tuve en las primeras escuchas; son muchas las ocasiones en las que he cambiado de parecer con respecto a un disco con el paso del tiempo y darle más escuchas separadas en el tiempo, pero con “I’m With You no ha sucedido así)

Lo que más miedo me da es que Red Hot Chili Peppers hayan llegado a ese punto de su trayectoria en el que se dediquen a sacar discos justificativos de gira mundial, al estilo de lo que hacen Depeche Mode y U2 desde que entramos en el nuevo milenio. Quizás sea el disco que ha recibido una crítica más dura por parte nuestra en la historia del blog (ya saben que aquí lo que proponemos es porque consideramos que merezca la pena que empleen su tiempo en escuchar un disco), pero si aún así lo proponemos es porque siempre es interesante escuchar un disco de Red Hot Chili Peppers y siempre hay algo salvable en su generoso listado de canciones.

Por ello, termino aclarando que tampoco es que considere a “I’m With You” como un disco horrible e infumable. No, ni mucho menos. Lo que quiero que les quede claro es que cualquiera de los discos desde “Blood Sugar Sex Magic” de los californianos (quizás menos “One Hot Minute”) es mucho más aprovechable que éste. Nada más y nada menos. Escúchenlo a fondo unas cuantas veces y si se ven con ánimos, dejen su comentario al pié del artículo.

Antes de acabar por esta semana, quiero hablar sobre nuestra vertiente radiofónica. Nuestro programa de radio está en el descanso navideño, habiéndose completado la 1ª mitad de la temporada número 5 con el programa del pasado sábado 21 de diciembre que dedicamos a Loquillo Y Trogloditas y su “Mientras Respiremos”. Si no lo escucharon en directo, podrán hacerlo este sábado 28 a las 16.00h en directo en RUAH (al igual que el siguiente, el 4 de enero) y los miércoles 1 y 8 de enero a las 23.00h en la misma sintonía. Regresaremos el sábado 11 de enero en directo a las 16.00h. Ya les hablaremos del programa que haremos y su contenido y en estos días navideños publicaremos el post con el audio insertado del programa sobre Marillion y “Misplaced Childhood”.
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jueves, 30 de enero de 2014

Programa Red Hot Chili Peppers “By The Way” (Temporada 5/ Programa 7)

En nuestro 7º programa de la 5ª temporada de radio de “DMR”, el cual hicimos en directo a 11 de enero de 2014 a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), escogimos el funky de Red Hot Chili Peppers para llevar a cabo un programa muy animado y movidito.

Mariano González (en el recuerdo, vía telefónica, como reza el cutremontaje de rigor que ilustra el post) y servidor de ustedes, Víctor Prats (preparado muy rojiblanco para el Atlético de Madrid-F.C. Barcelona de unas horas después del directo), fuimos quienes hablamos largo y tendido de este disco que confirmaba el buen momento que atravesaban los californianos en 2002. Durante la hora de programa comentamos cosas como la importancia de John Frusciante dentro de RHCP, el carácter más calmado que por lo general transmite el disco (salvo excepciones como su canción título) y llegamos a la conclusión de estar ambos ante nuestro disco favorito del grupo.

También me dio tiempo a comentar mi experiencia en uno de los conciertos que Red Hot Chili Peppers dieron en Madrid en aquella gira, un lunes 27 de enero de 2003 en el Palacio Vistalegre, y también hicimos mención al concierto que vivimos el 2 de junio de 2006 en el Palacio de los Deportes, ya en la gira del siguiente trabajo “Stadium Arcadium”.

Dentro de la selección de canciones escogimos solamente como single a la canción “By the way”, queriendo acercarles otros temas ocultos, de esos que consideramos “joyas ocultas”, perdidas en los interiores de los discos. Aquí les dejamos a continuación el audio insertado para que lo escuchen, pero antes les dejamos el link directo a Ivoox por si lo quieren descargar: http://www.ivoox.com/dmr-5-7-audios-mp3_rf_2759895_1.html
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viernes, 10 de enero de 2014

Temporada 5/ Programa 7: Red Hot Chili Peppers y “By The Way” (2002)

Tras el parón navideño, retomamos nuestra 5ª temporada de radio con el brío y ritmo que siempre traen asociado la banda californiana Red Hot Chili Peppers. Escogemos su disco “By The Way” (aunque habláramos en artículo escrito hace un par de semanas de “I’m With You”, creemos mejor escoger este disco que ya revisamos hace bastante) de 2002, con el que el grupo confirmaba su buen momento de forma tras su renacimiento musical y como banda con el anterior “Californication” de 1999.

El grupo se consolidó como cuarteto, tras el retorno en el disco anterior del guitarrista John Frusciante, y prolongó su éxito como una de las bandas más seguidas y destacables del panorama internacional, escudada en el buen estado de forma de todos sus componentes. Además de Frusciante, seguían, como no, Anthony Kiedis como vocalista, Flea como bajo y Chad Smith en la batería.

“By The Way” no alcanza los niveles de excelencia de “Californication”, pero como disco que raya a alto nivel y que regala una buena dosis de éxitos y buenas canciones, funciona más que bien. Su importancia, reiteramos, reside en permitir a Red Hot Chili Peppers mantenerse como una banda de gran éxito internacional, cosa que se apreció en la gran gira mundial que acompañó a este disco.

Nos permitirá una buena sobremesa de sábado. Les esperamos este sábado 11 de enero de 2014 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/362851883830044/
Emisión on-line Radio RUAH: http://www.ruah.es/online.html

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sábado, 5 de marzo de 2011

Midge Ure - Answers To Nothing (1988)

Ahora que se va perfilando un mes de mayo y junio del techno pop en Madrid (visitas de The Human League y O.M.D. el 5 de mayo y 14 de junio respectivamente), vamos a proceder al análisis de algo de la carrera en solitario de una de las figuras clave dentro del techno pop británico de los años 80. Nuestro invitado de hoy es líder precisamente de una de las formaciones que se han reunido no hace mucho tiempo tras años y años de retiro y que son básicamente los que faltarían para que uniéndose a los Human League y a los O.M.D. dieran lugar a un triplete histórico del género de gira en nuestro país.

Me estoy refiriendo (hay que ver; comienzo el post como si no hubieran leído el título del mismo…) al cantante y guitarrista de los Ultravox de los años 80, el grandísimo (aunque no de estatura) Midge Ure.

Ultravox ya han hecho acto de presencia en el tiempo que llevamos de blog en 2 ocasiones. Una fue en nuestros primeros días con su último disco “U-Vox” y la 2ª y última no fue hace mucho, de la mano de su obra “Lament” de 1984. No obstante, el que fuera su vocalista en sus años de más éxito, Midge Ure, inició en su día una carrera paralela en solitario, la cual se mantuvo después de que el grupo se disolviera allá por 1986. Desde hace ya unos meses tenía pensado hablarles de algún disco en solitario de Midge, quien ha editado hasta la fecha 5 lps en solitario.

Me he decantado por “Answers To Nothing” de 1988. El disco que de alguna forma continuó el trabajo que Midge había estado realizando en Ultravox los 7 años previos y que estimo cogió a Midge en sus días de mayor actividad e inspiración, al haber editado en esos días algún single tan glorioso como fue “Call of the wild”. Mis dudas he tenido entre elegir este álbum o por el contrario su disco de debut en solitario, que fue aquel “The Gift” de 1985, que contaba en sus filas con un número 1 de la talla de “If I was”.

Sigo la trayectoria de Ultravox desde hace más o menos una década, siendo este grupo uno de los que comencé a seguir o, mejor dicho, a inspeccionar su discografía e historia a raíz del tantas veces mencionado programa “So 80’s” que emitía la cadena Vh1 a comienzos de este milenio, al que estaba enganchado diariamente. Un día de aquellos en los que más dinero me dejaba en discos, recuerdo que Fnac vi un recopilatorio de Midge Ure en solitario, de título “If I Was”, con una portada con una foto en tonos rojos suya al precio de 6 euros. Me dio por hacer el experimento de comprármelo y he de confesarles que fue un gran acierto. Recuerdo que en aquella remesa me compré discos como “Duke” e “Invisible Touch” de Genesis, “His ‘N’ Hers” de Pulp, “Californication” de Red Hot Chili Peppers y “Pablo Honey” de Radiohead, aparte de la entrada para el concierto de los Red Hot Chili Peppers el 27 de enero de 2003 en el Palacio Vistalegre; como sacarán en conclusión, aquella tarde de viernes me dejé una pasta gansa entre unas cosas y otras.

Centrémonos. En aquel recopilatorio, la canción que más me llamó la atención fue la que da el título al disco de hoy. A la hora de repasar y comentar el disco, hablaré a fondo de ella. A la postre, cuando estuve durante 7 meses trabajando en la gran empresa de grandes almacenes de España entre septiembre de 2003 y abril de 2004, hice barrido por todos los centros del país en el catálogo stock para hacerme con varios discos difíciles de hallar. Y en ese proceso de búsqueda fue donde me pude hacer con el disco de debut de Midge “The Gift” y el ítem que hoy comentamos, el cuál les advierto es difícil de encontrar en las tiendas y no sé si en los sistemas de música en streaming será fácil de localizar o si estará colgado (que algunos seguidores me advierten sobre ello, y la verdad es que lo desconozco, porque no utilizo estos sistemas para escuchar música). Veamos sin más preludio qué era lo que Midge Ure nos proponía en su 2º disco en solitario.

No se puede empezar mejor un disco. En este caso la apertura la otorga la canción que concede el título a la obra. Creo que ya les he reseñado alguna vez que esta canción “Answers to nothing” me tuvo obsesionado allá por finales de otoño de 2002 cuando me compré aquel recopilatorio de la extinta discográfica Disky. Y es que esta canción llama la atención por ese comienzo latente sobre una leve pero imprescindible base de misteriosos teclados, sobre la que Midge labra una letra con cierta crítica social en la misma estupenda. Después de la parte central de alto contenido de percusión, el tema termina por estallar, con unos teclados más personales e intensos y con Midge alcanzando su registro vocal más épico. Una joya, comúnmente desconocida por la gente, que contó con la colaboración de lujo del bajista Mark King (“pulgar-relámpago” de los Level 42). El clip que se grabó, está muy acorde con los tintes de la canción, siendo muy oscuro en luces (algo casi como la foto de la portada del álbum), con un rodaje de travelling continuo de gente entonando la canción y Midge de cuando en cuando saliendo entre los mismos. A ratos, aportaría que es mi canción favorita de Midge en solitario. “Take me home” recuerdo que también estaba en aquel recopilatorio primigenio en los días en los que atentaba con culturizarme sobre Midge y sus pasos por su cuenta. Es un tema relajado, inofensivo, para nada malo, pero que tiene poca emoción respecto al tema de inicio y otros momentos que nos vamos a ir encontrando. No es manca la otra colaboración de lujo del disco (aparte de la ya mencionada de Mark King de los Level 42) que supone “Sister and brother” con mi querida Kate Bush. Este dueto con Midge es cierto que no llega a la altura del betún al otro gran dúo vocal de Kate en su historia con el maestro Peter Gabriel en “Don’t give up”. No obstante, hay que decir que este tema tiene un enfoque distinto a “Don’t give up”, siendo un tema mucho más agrio y menos sentimental, con un sonido más oscuro, pero que no deja de resultar interesante. Kate y Midge se muestran a ratos desgarradores al micrófono y en todo caso no deja de resultar como una anécdota curiosa o un ítem exótico dentro del disco y de la trayectoria de Midge; cada uno en su terreno, Midge y Kate son piezas muy interesantes de la música pop británica. Otro gran momento del disco lo supone “Dear god”. Especialmente recomendable resulta una versión en directo de otro recopilatorio (también de Disky) que me compré de título “No regrets”, que incluía otros singles que no tenía “If I Was” (aunque había puntos comunes) y varios temas en directo. Midge lanza sus plegarias al viento, dirigiéndose a esa deidad, denunciando parte de las injusticias que hay en este mundo. Buen tema, aunque quizás algunos critiquen que su letra está algo manida, lleno de una envoltura instrumental muy emocional, con su momento incluido para algún que otro solo de guitarra para disfrute de Ure. “Dear god” se trata igualmente de uno de los singles de la obra. “The leaving (so long)” es un tema relajado, con una instrumentación a mitad de camino entre lo hogareño y lo inocente, que confecciona un bonito medio tiempo, dejando de lado la épica que Midge ha empleado en parte en “Dear god” o “Sister and brother”, retornando a un sonido y sentido muy parecido a “Take me home”. “Just for you” tiene un enfoque más guitarrero, pero de fondo, ya que en la parte principal de la producción están los teclados y sintetizadores. Resulta muy recomendable la versión en directo que existe en el recopilatorio “No Regrets (The Best Of Midge Ure)” que he mencionado antes, donde la canción adopta un enfoque rockero claro, dejando de lado la electrónica, rozando una épica y gancho brutal, mucho mejor que el resultado de estudio aquí presentado. Midge en la letra demuestra que “simplemente por ti” es capaz de armarla buena. Termina de sopetón, quizás algo mal rematada, cosa que en directo no sucede. “Hell to heaven” también aparecía en aquel “If I Was” con el que me inicié en Midge y hay que decir que es una canción algo rimbombante y saltarina, de ritmo complicado, que tiene una buena parte en lo que a su puente al estribillo se refiere cuando dice aquello de “estoy echando una mano…”, al menos para mi gusto. “Hell to heaven” tiene un carácter a ratos muy ampuloso y destacable por su rabia y furia momentánea que muestra por algunos segundos.Una pista que no estaba en ninguna de los 2 ítems recopilatorios de Midge que me compré antes de iniciar la ardua tarea de hacerme con sus discos de estudio en solitario (“Pure” me fue imposible conseguirlo en original, por cierto), es “Lied” y es de las grandes joyas ocultas del disco. Se trata de uno de esos momentos de gran rabia y fuerza de Midge, cargada de una buena dosis de emotividad, no solo en la interpretación de Midge, sino también en las notas de su melodía en las partes de su estribillo. Ya desde su inicio destaca la latente base de percusión que nos hace intuir que la canción irá subiendo de intensidad. Muy bonita resulta la delicada “Homeland”, suponiendo el momento más calmado de la obra, pero que para nada resulta tediosa, sino todo lo contrario, ya que es bastante satisfactorio escucharla, si puede ser en solitario y en un respetuoso silencio y clima relajado. Para terminar el disco se presenta “Remembrance day”, que a ratos resulta muy parecida a “Hell to heaven” en ciertos compases, de la que se diferencia en ese estribillo de tanta potencia, con esa famosa frase “observa al mismo tiempo que comienza a caer la lluvia”, sentencia que aparece en el lateral del frontal de la edición en cd que tengo. No es de mis preferidas y creo que el disco debería haberse rubricado quizás mejor con “Homeland”, pero sus motivos tendría Midge para finalizar de esta forma. En la edición remasterizada se incluyen 4 bonus tracks, incluyendo la versión single de “Sister and brother” (que aporta más bien poco a la que ya figura en el disco; en mi caso es el final real del cd) y las composiciones instrumentales “Honorare”, “Oboe” y “Music #1”, las cuales son reminiscentes de ciertas caras b que ya editaba Ultravox en su etapa con Ure al frente, al estilo de “Dreams” o “Overlook”. “Honorare” resulta muy misteriosa con sus diferentes sonidos y sus teclados fantasiosos, con unos resultones efectos de lejanía. Podría ser la banda sonora perfecta para por ejemplo visitar “La cueva de los verdes” de la isla de Lanzarote (si alguien lee esto y hace la prueba, que me lo comente). “Oboe” tiene un sonido más grave, partiendo de la base del instrumento del que toma su título. “Music #1” es más enérgica que las 2 anteriores, más rotunda y contundente. Particularmente, me quedo con “Honorare”.

“Answers To Nothing” vino a continuar la tradición de relativo éxito de Midge Ure. En aquellos días, no pudo lógicamente competir con “The Joshua Tree” de U2 y otros fenómenos del momento como Pet Shop Boys o Depeche Mode. No obstante, este trabajo sí que permitió que el por entonces ex-líder de Ultravox se mantuviera activo y con una cierta presencia en el panorama musical británico. La inercia provocada por sus anteriores triunfos en solitario con los singles “No regrets”, “If I was” y “Call of the wild” propició que este disco fuera bien recibido, y con justicia, ya que estimo que puede tratarse del mejor disco en solitario de Midge.

“Pure” de comienzos de los 90 mantuvo el tipo, sobre todo gracias a “Cold, cold heart”, pero supuso un retroceso tanto de apoyo en los medios promocionales, como por parte de la crítica. Ya se sabe que los 90 fueron poco amables con los artistas que despuntaron en los 80, en muchos casos. Sin embargo, contra todo pronóstico, a mitad de década y gracias a una campaña publicitaria de una marca de relojes, Midge volvió a anotarse un gran éxito a nivel internacional de la mano de “Breathe”. Sin embargo, el disco al que pertenece no es que se trate de un trabajo excesivamente reluciente. Es mucho más moderado y calmado, y falto de la intensidad que hemos encontrado en el ítem revisado y propuesto hoy; no obstante, no confundirse: es un disco igualmente aprovechable, pero con otro ánimo.

En definitiva hay que apuntar que los mejores discos de Midge fueron en todo caso “The Gift” y “Answers To Nothing”, que es el que hemos revisado esta semana. “Pure” es bueno, muy pasable, de verdad, pero tiene un toque menos entrañable que cualquiera de sus 2 predecesores. “Answers To Nothing” puede considerarse un disco de 7,5 sobre 10. Un notable solvente, que no aspira a más por ciertos temas que quizás son muy parecidos entre sí, creando una ligera sensación de relleno, pero que por otro lado le mantiene la nota el hecho de que incluya canciones tan buenas como la propia “Answers to nothing” o “Dear god”. Merece la pena emplear unos minutos en su escucha. Midge y Ultravox, creo que sobra decirlo porque son una de mis esferas y entornos musicales favoritos, volverán al blog.

Como siempre, terminamos con la radio. Vía Twitter hace un par de días comenté que el audio del programa de Kraftwerk ya lo tienen disponible para descargárselo o escucharlo en el reproductor del lateral derecho del blog; figura como “Dmr 2-17”. Decir que el hecho de que el programa de Morrissey no sonara en RUAH el miércoles fue accidental y debido a un fallo desconocido interno de nuestra radio. En los próximos días dispondrán en nuestro rincón de la web de &radio del planning de programación de esta semana (ya saben, en &radio emitimos todos los lunes, martes y miércoles a las 23.00h) y en todo caso, el miércoles, tanto en &radio, como en RUAH les tengo preparada una sorpresa. Un programa especial de los nuestros. Permanezcan atentos al blog en los próximos días…
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sábado, 18 de julio de 2009

2002 Red Hot Chili Peppers - By The Way

2 cosas antes de empezar con la escucha de la semana. La primera es que se ha abierto la “veda” para cazar el premio al mejor blog de música dentro de la 4ª edición del concurso 20blogs en el diario 20minutos. Agradecería a aquellos que participen y tengan capacidad de voto, que si les gusta la presente bitácora, me regalen algún votito (a día de hoy no hemos estrenado aún el casillero). En segundo término, decirles que iré respondiendo a los comentarios que dejen cuando pueda y ya no iré avisando cuando procedo a ello. Saben que mi forma de responder es poner un post a continuación del suyo refiriéndome a lo que ustedes comentan. Con esto decirles que vayan mirando los artículos donde pusieron algún comentario y semana antes o semana después tendrán mi réplica. Pues solo eso, pasemos a lo importante.

Es hora de adentrarnos en el género funky, aunque a través de su vertiente más gamberra y menos pura. Habrá lugar en el blog sitio para revisiones de Kool And The Gang y también le llegará en un futuro su turno a “Speaking In Tongues” de los ya abordados Talking Heads. Sin embargo, y también asociando el sonido propuesto lo máximo posible a los días actuales y su metereología, he pensado que Red Hot Chili Peppers nos viene como anillo al dedo para la ocasión.

Esta banda californiana tiene una muy larga trayectoria que se inició allá por la primera mitad de los años 80. Mucha gente piensa erróneamente (a mi me pasó durante un tiempo), que su primer trabajo data de 1991, con aquel éxito mundial de “Blood Sugar Sex Magic” y el fuerte impacto de canciones como “Give it away” y sobre todo “Under the bridge”. Craso error, a la par que muy común.

Red Hot Chili Peppers (a partir de ahora RHCP), comenzó con su disco homónimo en 1984, moviéndose en un funky muy asociado al rap embrionario de aquellos tiempos. Hay ejemplos muy claros de esta afirmación, como el tema “True men don't kill coyotes”, en donde el rapeo es más que evidente. No obstante, la llegada a “Discos, música y reflexiones” por parte de RHCP, viene de la mano de su penúltimo trabajo de estudio, “By The Way”.

Poniéndonos en los antecedentes que rodearon a la publicación de la obra, es destacable y obligado hacer referencia a la resurrección tanto musical como social de la banda en 1999. La recuperación de la credibilidad de la banda se apoyó firmemente en la publicación de su disco “Californication”. Desde 1995 se había producido un parón en la actividad de la banda tras el lanzamiento del no tan celebrado “One Hot Minute”. De forma paralela y estrechamente relacionado con ello, los problemas con las drogas del cantante Anthony Kiedis, hacían augurar un difícil e incierto futuro al grupo.

Por fortuna, se produjo una milagrosa reactivación de la actividad con la vuelta a la formación del anterior guitarrista de la banda, el carismático John Frusciante, tras la salida de Dave Navarro. Junto a los imperecederos Flea al bajo y Chad Smith a las baquetas, se metieron en estudio a confeccionar uno de los discos más destacados de finales del siglo XX. El álbum dispuso de varios singles de tremenda calidad y el grueso del disco no es para nada de relleno.

Este éxito, propició que RHCP estuvieran hasta en la sopa en aquel impass de cambio de siglo en mitad de aquellos miedos apocalípticos del efecto 2000, sirviendo como banda sonora de aquella época. Debido a todo esto, la expectación ante lo que fuera la nueva entrega de la banda californiana era muy alta y eso en parte puede haberle jugado alguna mala pasada a “By The Way” como comentaré en las reflexiones/conclusiones del final del artículo.

El disco, de largo track list como nos sucedió hace unas semanas con “The Great Escape” de Blur, se inicia de forma contundente con la canción que le da título. “By the way” es uno de los singles con más cantidad de adrenalina que han editado en toda su trayectoria RHCP y eso es decir mucho. La intensidad se puede ver en canciones clásicas de su repertorio como “Give it away” o “Right on time”, pero aquí se une además un ritmo vertiginosos propiciado por el apocalíptico bajo de Flea y la perfecta conjunción con el mismo de la guitarra de Frusciante. Acertado resultó el clip promocional rodado al efecto, que supone el encontronazo de un taxista fanático del grupo y algo chiflado, que secuestra a Anthony Kiedis tras cogerle en una calle como cliente. Posteriormente son Flea y John los que de forma espectacular se disponen a rescatar en plena persecución a su compañero. Lo más gracioso es que tras haber liberado a Anthony, el video termina con el taxista encontrándose con Chad Smith, al cual recoge como cliente. Brillante canción y un momento de locura/histeria en los conciertos de los últimos años de la banda cuando hace acto de aparición. Es imposible evitar una convulsión coral de la audiencia cuando irrumpe ese estribillo tan acelerado e intenso. “Universally speaking” es de los momentos de sonido más melancólico y relajado del disco. No es habitual que los RHCP adopten este tono, pero no por inusual, deja de ser una canción bonita. Destacar que la canción fue escogida como sencillo promocional, disponiendo de un clip promocional con el taxista loco del clip de “By the way” haciendo el nota por ahí. “This Is The Place” destaca por la rotundidad del bajo de Flea. Tiene un ritmo fácilmente adjudicable a los elegantes Faith No More de mediados de los 90, con ese rock/blues, que se anima algo en la llevadera parte del estribillo. No está mal del todo, pero me quedo mejor con “Dosed”, la cual discurre por los sonidos y notas calmadas que tenía su single de resurrección “Scar tissue”. Un tema ligero y de relax, de los que ayudan a crear una sensación final de calma y reposo. “Don't forget me” es una canción de sonido menos amable. Tiene un carácter sombrío y no es de las que más me gustan en particular, a pesar de que en numerosos conciertos promocionales que el grupo daba en las cadenas musicales alemanas vía satélite que cojo en mi casa siempre estaba incluida. “The zephyr song” fue otro de los temas elegidos para ser promocionados como single. Una inofensiva canción, que contrastó mucho con el tema que da nombre al disco y que fue el adelanto del lp. El clip grabado para la ocasión, estaba simplemente formado por poses musicales de los componentes, con los mismos destellados por luces de neón y focos relucientes, junto a siluetas femeninas muy insinuantes. Redunda en el carácter más tranquilo del álbum dentro de la discografía de RHCP. “Can't stop” es una canción de textura cortante y contundente y que se vale del ya clásico ritmo vocal de Anthony, que va como a tirones. Destacan los coros agudos de John y la sensación hipnótica que se consigue en la parte final del corte. Se rodó un clip algo chorra con unas esculturas de arte moderno y los chicos de la banda haciendo poses y muecas imposibles. Otro de las canciones extraídas como single, evidentemente. Tras la rotundidad de “Can’t stop” se da paso a la balada “I could die for you”, un tema de lo más inédito en la discografía de RHCP. Una balada algo llorona, con sonido algo melancólico, pero hay que decir que aunque no pega para nada con el estilo de la banda, no les quedó nada mal. Particularmente me gusta.“Midnight” abre de forma clásica orquestada dejándonos un poco fuera de juego, con semejante intro. Posteriormente nos encontramos con otro tema pausado y relajado, que nuevamente gana intensidad en su estribillo. Característica canción, básicamente por los coros aportados por Frusciante, tan habituales en los últimos tiempos del grupo. “Throw away your televisión”, intenta coger intensidad apoyándose en una mayor rabia al cantar por parte de Anthony. No obstante, tampoco resulta tan abrasiva como podría hacernos creer a priori su corrosivo título. El apunte exótico del disco y en parte bastante humorístico, lo aporta “Cabron”. Con un título así de rotundo, te podrías imaginar a priori alguna canción llena de rabia e intensidad de esas que suelen meter los RHCP de vez en cuando. La sorpresa viene cuando te das de frente con un tema de sonidos cálidos y tropicales y a Kiedis cantando de forma muy suave “cabron, cabron. cabron, cabron”. A alguno le parecerá una chorrada y hasta le puede mosquear, pero a mi me hace gracia y me gusta. Aporta diversidad al disco y suelen decir que en la variedad está el gusto. “Tear” se deja llevar por un ritmo marcado de la batería de Chad. La repetición en la estructura lírica de la canción te crea una sensación de bucle y abstracción bastante importante. Un tema muy lineal y con poco riesgo. “On Mercury” es otro de los cortes graciosillos del lp. Esos arreglos de viento con cierto regusto mexicano, pueden recordar en parte a aquel “Illegal Alien” de Genesis en mediados de los 80. A pesar de su sonido algo chusco, se agradece el intento por parte del grupo de ser originales e intentar sorprender. También no se puede negar que ritmo aporta. “Minor thing” es quizás a día de hoy mi favorita. En parte, es un corte que resultaría de coger “By the way” y restarle intensidad, pero dejar el ritmo vertiginoso presente. La aceleración se ve en la atropellada y sin fisuras interpretación vocal de Kiedis. Se trata de un tema pop, con unas gotas de rapeo salteadas por ahí en medio. “Warm tape” es una canción curiosa. Con unas muy marcadas notas de teclado, cálidas como indica el título de la canción, es otra de las piezas que pueden descuadrarte de lo que son habitualmente RHCP. También es destacable la línea de bajo que tiene la canción, llevada como siempre magistralmente por Flea. Como anécdota les diré que un servidor de ustedes accedió a un ejemplar del disco en el que la canción era instrumental. De esa forma, se convierte en un corte muy hipnótico. “Venice queen” es un tema en parte lento y de los menos animados del disco, que se sitúa en la cola del track list para despedirnos de la escucha. No queda mal situada en ese punto y aunque no es de los temas de sonido más asociado a la banda, no es del todo desacertada.

Ya indiqué antes de meternos en las entrañas del disco, que la posición de “By The Way” en la historia o discografía de la banda tras el rotundo y exitoso “Californication”, le hace un flaco favor. La obra expuesta es un trabajo bastante apañado y con temas de calidad. Para nada reporta una escucha aburrida o soporífera, básicamente por la variedad de sonidos y enfoques que incluye. La portada, es curioso, es otro boceto de un cuerpo de mujer, como pasó la pasada semana con Everything But The Girl y “Temperamental”, sobre un fondo de palmeritas. Mención obligada es la foto de la banda que hay en la contraportada, en la que los 4 componentes apareces como si estuvieran lisiados o algo así.

No obstante y a pesar del citado agravio comparativo con su antecesor, el disco tuvo una buena acogida a nivel mundial y supuso una gira alrededor del planeta, que quizás sea de las mejores que jamás ha realizado el grupo. Doy fe expresa de ello, ya que pude disfrutar de su concierto de aquel lunes 27 de enero de 2003 en el Palacio Vistalegre, el año en que RHCP llenó el recinto 2 días consecutivos. La experiencia fue más que memorable y a la par supuso el inicio de la tradición de conciertos con uno de mis compañeros habituales en esas lides.

Lo atronador del concierto y la intensidad fue tal, que simplemente les pondré un ejemplo (que no exagero lo más mínimo, créanme) para que se hagan una idea. Creo recordar, ya que debido a un vino denominado “El Sotillo” estaba algo perjudicado, que fue mientras sonaban los acordes de “By the way” al inicio del show, cuando la marea de gente era tan brutal que te podías llegar a desplazar hasta 5 metros de lado a lado sin posibilidad de resistir. Propiciado por mi estado de inspiración, hice la prueba de levantar los pies del suelo, ya que estaba encajado entre varias personas... y me movía de lado a lado. Un servidor de ustedes mide 1,99 y pesa 95 kilos; imagínense.

El concierto tuvo momentos memorables como el citado “By the way”, “Otherside”, “Right on time” y sobre todo “Under the bridge” en los bises finales. Destacó igualmente el momento que suele reservarse en el show a John para que se marque un tema en solitario, cuando se hizo cargo de la balada “Maybe”. Externos a RHCP, también hay que mencionar a aquellos teloneros Toilet Boys y un momento en el que cierta gente situada por mi zona, confundieron el sexo del cantante del grupo, llevándose una ligera decepción. Algo parecido a lo que a Begbie le pasa en “Trainspotting”, pero sin llegar al fondo del asunto evidentemente.

En junio de 2006 volvimos a verles en el Palacio de los Deportes y el resultado fue igualmente excelente, aunque guardo un recuerdo más entrañable de aquel concierto de la gira del disco hoy propuesto. En este 2º show queda para mi memoria personalmente la locura en la que incurrí cuando sonó “Right on time”. Algo chocante, y algunos silbidos llegó a suscitar, el momento difícil de creer en el que John se puso a cantar “How deep is your love?” de The Bee Gees, con Flea y Anthony detrás suya a oscuras mirándole, con una actitud como de “mira éste lo que hace”, entre algunas risas. John por su lado se lo tomaba muy en serio. No hay fotos ni de uno ni otro concierto. Una pena.

Volviendo a las conclusiones finales sobre “By The Way”, decir que metafóricamente hablando, podría compararlo con “Wish” de The Cure. No en lo que a las canciones y sonido se refiere, sino a la situación del mismo tras el lanzamiento de un disco tremendamente exitoso de la banda que se trate, y que aunque no haya llegado al nivel de predecesor, consigue un resultado más que aceptable y un éxito bastante notable. Es quizás el disco más calmado y relajado de RHCP en toda su discografía.

“By The Way” viene a confirmar el estado de recuperación de la banda tras “Californication” y demuestra que la banda ha encontrado el camino para crear discos sólidos y de muy buena calidad. De hecho la banda entró en un proceso de incontinencia creativa y en 2006 publicarían un disco doble titulado “Stadium Arcadium”, que deja la longitud del trabajo hoy revisado a la altura de un ep en comparativa. Igualmente dicho disco, por muy doble que sea, incluye excelentes canciones y salvo contadas ocasiones, no resulta nada aburrido.

RHCP dominaron en los finales del siglo XX y los primeros años del XXI. Volvieron para quedarse, aunque el futuro de la banda a día de hoy, según noticias que he leído, es algo incierto. Esperaremos acontecimientos, pero de momento les propongo que se queden con este disco, que es de lo más ligerito que han editado estos californianos y que por canciones como “Cabron”, no queda del todo mal para estas fechas.

Es un acompañamiento musical muy apañado para viajes a la costa en coche. Salvo al inicio con la canción título, este disco no supone un peligro a la hora de emocionarte y pegar un pisotón al acelerador. Válido para un viaje sosegado, disfrutando del buen tiempo y del paisaje. Precisamente me viene a la mente el viaje que hacían precisamente los 4 componentes en el clip de “Scar tissue” en un descapotable por una carretera sin fin de esas en mitad de los desiertos de EEUU; pues a algo así me refiero, lo único que los miembros de la banda parecía que acababan de ser rescatados de una casa en llamas o algo así. Hagan la prueba este verano cuando viajen y si alguno efectivamente hace el experimento espero leer su comentario al respecto.
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domingo, 22 de abril de 2018

Concierto VAM + Rockin’ Robin. Madrid (20-04-2018)

SINOPSIS (Por Víctor Prats)
Variada y amena velada musical la que vivimos este pasado viernes en La Cocina Rock Bar, un local muy apañado para la música en directo (salvo por una columna que fastidia un buen ángulo de visión y que reduce su aforo útil de cara a ver el escenario). Variado porque la propuesta que ponían sobre las tablas VAM y Rockin’ Robin, distaba bastante en género entre una y otra, y también tanto a la puesta en escena. No obstante, esto no supuso que nos chirriase el programa, ya que en como bien dijo Un Pingüino En Mi Ascensor, “en la variedad está la diversión”.
Llegamos cuando todavía estaban en plena actuación el programa previo al nuestro, con los últimos acordes de Trapos Sucios, con un rock nacional de base, muy nuestro. Unos minutos después, y tras varios ajustes sonoros, tomaron el control de la sala Rockin’ Robin, ofreciendo un set list lleno de versiones de hits sobre todo internacionales, con algún guiño al repertorio patrio (“Estrella polar” de Pereza por ejemplo). Liderados por su solvente vocalista Lorena, estrenaban bajista para la ocasión (Sandra), y dispusieron un sonido muy bien conjuntado, sin fallos técnicos que dio lustre a su actuación. Lorena sobre todo, a mis oídos, brilló en “One way or another” de Blondie y en “Toda la noche en la calle” de Amaral, si bien no se amilanó y se atrevió incluso con “Should I stay or should I go?” de mis queridos The Clash.
Tras algo menos de una hora, llegaba el turno del cambio de set a favor de VAM, por quienes principalmente asistíamos al evento, sobre todo en pro de chequear el nuevo proyecto musical de un buen amigo después de un largo tiempo implicado en The Crow Project. Liderados por Javier “Crow” Arribas, se presentaron con un repertorio a partes iguales de covers y composiciones propias. Haciendo uso del humo como elemento misterioso de su presentación, dejaron en la noche una actuación realmente intensa, con un Javi en el micrófono, que solamente sufrió un fallo técnico en la 2ª canción, una cover del “Dani California” de Red Hot Chili Peppers. También cayó “Wicked game”, de Isaak, que me recordó más a la cover de HIM, y es que Javi me evocó en ciertos momentos al bueno de Ville Valo.
VAM tiene un sonido a prueba de bombas. Contundente en las cuerdas y percusión. Javi se mostró con una actitud que combinaba rabia, divismo y toque bohemio. Se bajó de las tablas para mezclarse con el público en alguna pista; público, por cierto, muy animoso y un poco pasados de frenada, pero sin causar ningún daño colateral, lo cual también sumó a una noche muy entretenida. Al final del show pudimos intercambiar impresiones con Javi al respecto. El evento fue un éxito. La sala tuvo un aforo que a ratos parecía que no admitía a nadie más, y un público que se dejó seducir por la intensidad y potencia de VAM y por el sonido más amable y amistoso de las versiones a cargo de Rockin’ Robin. Ahora Mariano González se extenderá un poco más. En lo personal, lo pasé muy bien. Mereció mucho la pena.

CRÓNICA (Por Mariano González).
A veces ocurre que los planes inesperados, aquellos que surgen de la aleatoriedad y no de la planificación, acaban siendo los mejores. Algo así pasó con este concierto cuando a unas tres horas de su inicio, Víctor Prats me invitó a asistir a la Cocina Rock Bar, merced a la acreditación que recibió DMR. Pero por muy repentino que fuese, me apetecía ir. Una de las bandas invitadas a tocar era VAM, el nuevo proyecto donde está embarcado Javi “Crow” Arribas. Javi es un viejo amigo de DMR y como suele pasar con los viejos amigos, aunque a veces tarden mucho en verse, de repente aparecen en cualquier lado, en cualquier esquina, para alegrarte el día.
Si son seguidores de largo recorrido de esta bitácora, recordarán que el anterior proyecto de Javier Arribas fue The Crow Project y que al respecto del mismo hay en DMR un análisis de un disco, una entrevista y varias crónicas de conciertos. Incluso Javi Crow fue contertulio en un par de programas. Debe ser, eso sí, de las pocas veces que asisto a un concierto a ciegas (sin haber escuchado previamente ninguna canción de los grupos), detalle éste que por sí mismo no tiene por qué ser malo. Uno de los síntomas de la melomanía es el interés en adquirir cada vez un bagaje más amplio de escuchas mediante el descubrimiento de nuevos grupos o proyectos. Lo único que sabía, por referencia de Víctor Prats, es que el sonido de la nueva aventura de Javi Crow era netamente distinto a The Crow Project. En concreto supone el abandono del techno pop oscuro, en la onda de Depeche Mode, para abrazar un sonido mucho más hard rockero, teniendo a The Cult como una de la referencias. En cuanto a Rockin Robin’ mi conocimiento sobre sus líneas maestras era absolutamente nulo. Y es en estas ocasiones, si la noche sale bien, cuando te llevas una gratificante sorpresa. Vayamos, entonces, por partes.
No es mala cosa ir cenado ya a los conciertos, de modo que quedamos una hora antes del momento previsto para el comienzo del evento para poder llenar el buche. Y así, los contendientes de DMR, (Víctor Prats, Susana Hernanz, y servidor) nos personamos en La Cocina con ese ánimo. Sin embargo nos indicaron que, paradójicamente, la cocina estaba de reformas y no había posibilidad de cenar allí. No pasa nada, allí cerquita cenamos los tres tranquilamente a base de raciones y tostas. Tan tranquilamente que al final acabamos volviendo a La Cocina unos minutos después de las 23:00, hora prevista para el comienzo del show. Al bajar al lugar de la sala de conciertos, estaban tocando una banda que en principio no nos constaba en el planing. Se llaman Trapos Sucios y aún tuvimos oportunidad de escucharles un par de canciones. Lo suficiente como para reconocerles un sonido de divertido, bailable y voluntarioso rock clásico. Sin duda un preludio vigorizante.
Como sigo acarreando problemas físicos me es imprescindible buscar acomodo en un asiento, de modo que nos colocamos en unas sillas que estaban colocadas en el margen derecho de la sala según se mira al escenario. Aunque la situación fue cercana a las tablas, estuvimos un poco escorados, con la consiguiente merma de visión. Ya siento privar a mis amigos de situaciones mejores y agradezco profundamente que estuvieran conmigo. Y llegamos, con un considerable retraso, a la actuación de Rockin’ Robin. Nada sabía de este grupo y las sensaciones fueron, la verdad, buenas. Se trata de un grupo de versiones de estilos variopintos, pero con especial querencia por el pop rock clásico. Son un quinteto formado por dos chicas (a la guitarra rítmica y a las voces una, al bajo la otra) y tres chicos (guitarra solista, teclados y batería) que trajeron consigo un repertorio, por cierto, muy de mi agrado. Ahora lo iremos detallando, pero fue una agradable sorpresa que las versiones anduvieran a caballo entre la reinvención y el estricto respeto.
Como ya verán, la mayoría de las canciones son cantadas en su versión original por voces masculinas, con lo que su reconversión a voz femenina inevitablemente cambia bastantes matices. En general con éxito, por cierto. Más allá de eso, la ejecución fue melódica, agradable y con un saludable toque de clasicismo. También, de vez en cuando, Rockin’ Robin pisaron el acelerador hasta el rock, cambiando cuando convenía el guante de seda por el colmillo.
Tal como decía antes, no podría poner prácticamente ninguna tacha a lo que tocaron. La cosa quedó como sigue: buena representación del rock clásico con “Have you ever seen the rain” de la Creedence, “A hard day’s night” de los Beatles, o “Don’t stop me now” de Queen. La música en español tuvo su aparición con “Estrella polar” de Pereza (para mí dieron en la diana, no soy muy fan de Pereza pero esa canción en concreto sí me gusta) y “Toda la noche en la calle” de Amaral; canción, creo, muy adecuada para el grupo. Una pequeña sorpresa fue la inclusión de la divertida “Accidentally in love” de Counting Crows, siempre simpática aunque sea por sus reminiscencia a “Shrek 2”.
¿Clásicos poperos? Claro que los hubo: la infalible “Black or White” de Michael Jackson, la magnífica y rasposa “One way or another” de Blondie, la ultrapegadiza “Waterloo” de Abba, “Video killed the radio star” de The Buggles y su ensoñación ochentera o The Clash y su celebérrimo “Should stay or should I go”; esa maravilla renacida para la generación millenial gracias a “Stranger things”.
¿Más cosas buenas? Una excelente: “Don’t look back in anger” de Oasis. A aquellos cuya educación sentimental musical parte de los noventa, esta canción casi consigue que afloren lágrimas a nuestros ojos. Y el remate del concierto tampoco estuvo mal: “Summer of 69” del primigenio y emotivo Bryan Adams. Lo que saqué en limpio de Rockin’ Robin es que tienen un magnífico potencial para el pop rock melódico, buenas maneras tocando y el entusiasmo de los proyectos jóvenes. Sus versiones tienen encanto y sería interesante verles cuando decidan escribir temas propios. De momento nos anunciaron que el próximo 12 de Mayo estarán tocando en la Sala Thundercat de Madrid.
Tiempo después para el clásico interludio dedicado al traspaso de trastos entre los grupos, amenizado por no pocas canciones de Elvis, y finalmente la esperada actuación de VAM. Lo notamos en cuanto empezó a sonar la magnífica banda sonora del “Drácula” de Coppola, a cargo de Wojciech Kilar. Este detalle es muy Javi Crow, recuerdo que una canción de The Crow Project se llamaba “Oceans of time”, en mención a la línea de diálogo de Gary Oldman (o sea, Drácula) que dice “he cruzado océanos de tiempo para estar contigo”. En fin, detalles.
Algunas consideraciones sobre VAM. Ya decíamos que hay que olvidar el pasado techno de Javi Crow, ahora está inmerso en una banda cuya enseña es el rock contundente, afilado como una cuchilla. La referencia a The Cult no es mala, es la resultante de mezclar hard rock con alguna reminiscencia gótica de los 80. Quizá tampoco anden lejos, por ejemplo, de The Mission. La voz de Javi, tan parecido a Dave Gahan de Depeche Mode, sonó grave y cavernosa, pero también gamberra, inquieta, expresiva; no dudó en recurrir a gritos, interjecciones y extrañas inflexiones vocales. Es muy fan de Peter Murphy y esa teatralidad quién sabe si es tributaria del líder de los extintos Bauhaus. El combo lo completan dos guitarras, bajo y batería. La banda sonó potente, eléctrica, dotada para el gancho a la mandíbula que saben propinar los buenos grupos de rock. El concierto de VAM fue el momento más visceral y poderoso de la noche. Y el ambiente estuvo a tono, mucha gente a nuestro alrededor se mostró entusiasta hasta la extenuación; muy dentro del concierto. La puesta en escena fue más oscura que la Rockin’ Robin y estuvo secunda por una abundante presencia de efectos de niebla. Le dio un halo misterioso a la actuación, pero nuestras fotos (ya lo sentimos) perdieron nitidez.
A la hora de ir desgranando el set list nos encontramos con una dificultad. Parte de él se compone de canciones propias que no hemos escuchado nunca y la otra parte de versiones de conocidos grupos de rock. De las canciones nuevas solamente podemos darles cuenta de la impresión que nos causaron, que por cierto fue buena. El registro de rock duro, desafiante y electrificado lo dominan al dedillo, lo que no les excluye de acercarse a los medios tiempos emotivos o a las baladas. Según vayan aumentando, estas composiciones se defenderán por sí mismas como un sólido bloque. La parte de las versiones fue interesante. Una lástima que en la de “Dani California”, de los Red Hot Chili Peppers, las mezclas y la técnica de sonido no estuvieran a la altura y la voz de Javi se viera, literalmente, sepultada por el sonido de sus compañeros de banda. Aun así nos dio para comprobar que fue una versión llevada a su terreno, con un sonido menos “californiano”, si entienden lo que les quiero decir.

“It´s so easy” sonó a lo que tenía que sonar, a rock sucio y duro. Me gustó mucho que versionaran “In Bloom” de Nirvana, gran canción siempre a la sombra de “Smells like teen spirit” y “Como as you are”. La expresividad de Javi Crow en esta canción fue inquietísima y los riffs de guitarra sonaron, como mandan los cánones, muy afilados. Como bien me comentó Victor, VAM también sonaban un poco a los finlandeses HIM. Ambas bandas suenan eléctricas y sofisticadas al mismo tiempo; aunque sobre todo, el parecido se sustenta en el estilo similar de Javi Crow y Ville Valo. Todo esto se confirmó con la cover de “Wicked game” de Chris Isaak que hicieron VAM, pero que suena mucho más cercana a la que precisamente grabaron HIM en su primer disco. Sin duda uno de los momentos más destacados del concierto.

Otro regalito en forma de clásico fue la versión de “Louie, Louie”, todo un símbolo del desbarre y del desfase total en las jaraneras hermandades universitarias estadounidenses y el momento más extravertido, quizá, de la noche. Pura fiesta rock. Y aún quedaba otra más. “Seven nation army” de The White Stripes. Todo un temazo de rock clásico actualizado al siglo XXI, que ha sido reconvertido en el himno oficial de los fans de fútbol borrachuzos de todo el orbe, y que además ha sufrido toda suerte de pachanguiles remezclas. Afortunadamente con VAM primó un rock incontestable, con la banda enchufadísima y Javi Crow desaforado en las voces. Y con esto acabaron.
Fueron dos actuaciones de contrastes; gustoso clasicismo pop rock por parte de Rockin’ Robin y furia roquera por parte de VAM. No hay conflicto entre ambas nociones, sencillamente ambos mostraron solventemente sus mejores bazas. No podíamos irnos sin saludar y hablar un poco con Javi Crow, aunque solo fuera para felicitarle y agradecerle la acreditación. Conseguimos charlar un rato con él muy amigablemente, sobre el devenir del proyecto de VAM, el desarrollo del concierto y algunas batallitas de DMR. También fuimos presentados a otros componentes de la banda. Como colofón, una ronda de última hora en la barra de la sala de conciertos, mientras sonaban a toda piña varios himnos noventeros, y la sensación de haberlo pasado muy bien. Aunque ya lo hicimos en persona, es inevitable que también mencionemos en nuestra crónica el agradecimiento a VAM por la acreditación que nos permitió disfrutar de todo lo que han leído. No solo fue la música, sino el reencuentro de DMR con un compadre.

Fotografías y vídeos: Mariano González.
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lunes, 2 de junio de 2014

Concierto Bauer. Madrid (29-05-2014)

Ir a ver a un grupo completamente virgen, quiero decir en el sentido musical, es decir, sin haber escuchado nada de su música, tiene su riesgo y a veces puede ser una aventura de riesgo. Recibimos hace semanas atrás la propuesta de dar información de su concierto (cosa que nos enorgullece que ya tras casi 6 años de historia haya grupos que comiencen de motu propio a solicitar nuestro trabajo) y uno de sus promotores, Pablo Arribas, se encargó de mandarnos en varias ocasiones enlaces para poder acceder a su debut discográfico “Azul Eléctrico”. Nuestra situación actual personal es caótica y, sin entrar en más detalles que aburran a las ovejas, diremos que no disponemos de conexión casera de adsl, con lo que las conexiones wifi municipales de Torrejón, dan para lo que dan (y gracias); por lo que no pudimos acceder a escuchar ese contenido, al igual que ponerse a ver videos en Youtube es una tremenda odisea de buffering.
Bueno, pues por ello, bien acompañado, nos fuimos a la sala Costello a las 21.30h, porque queríamos ver la sesión dj del señor Pablo Arribas, que en el mundo de la música es conocido como Pichurra. Nunca decepciona, por mucho que la mesa de mezclas o el sistema de sonido de la sala le intente tumbar.
Dj Pichurra nos volvió a deleitar con una buena sesión previa de música, en la que hubo cosas tan agradables como “The boy with the thorn in his side” de los Smiths o el “Otherside” de Red Hot Chili Peppers (tema que fue muy recurrente en una boda a la que acudí hace 2 sábados), incluyendo algún tema de Vetusta Morla, grupo del que Pablo venía esa misma noche de pinchar previamente en La Riviera antes de la actuación de los Pucho y demás. Lo que no sabía es que era colchonero, como servidor, y con un par de bemoles llevaba una camiseta de nuestro Atlético de Madrid en esta semana tan jodida de pasar para los que nos gusta ese equipo. Arriba de este párrafo tienen la prueba.
Tras la buena sesión de Pablo, nos dimos cuenta que la sala Costello estaba ya llena de gente preparada para ver a los Bauer. Se daba esa cosa tan curiosa de una circunferencia de vacío, no sé si por respeto o vergüenza, alrededor del centro del escenario; me río yo en un concierto de Depeche Mode en el que se dieran esas circunstancias, viendo lo que vivimos en enero en su última visita a Madrid. A mitad del concierto, el cantante hizo mención al respecto y la gente respondió echándose hacia delante, cosa lógica ya que había el hueco justo en la sala.
Entre el público había mucha gente animosa, entre los que uno de los más pletóricos se atrevió a gastarme una de esas bromas relacionadas con mi estatura (que no tienen nada de gracia ni de originales, por cierto) y otros artistas como por ejemplo gente de Tom’s Cabin o la cantante Conchita, la cual ya avisó en días anteriores en Twitter que acudiría a ver a los de Málaga. Para quien no lo sepa, Bauer son un quinteto compuesto por Gabriel Bauer como cantante y guitarra, Abel Asensio a la guitarra solista, Andrés Gabarrón al bajo, Lucas Bauer en teclados y guitarra acústica y Fernando Gallardo en la batería. A continuación vemos un primer plano de Gabriel y arriba a Lucas en los teclados con Fernando al fondo en la batería.
El juicio musical de los temas de Bauer, prometemos que será más minucioso cuando le dediquemos a “Azul Eléctrico” su artículo tema a tema en este blog; Pablo Arribas nos pasó una copia física del disco (y menos mal, vista nuestra precaria situación de conexión a internet) y corresponderemos cuando hayamos interiorizado bien a fondo la obra. Así, de primeras escuchas, es difícil valorar en su justa medida todo. No obstante, de los 11 temas que el grupo dispuso, hubo al menos 4 que nos llamaron especialmente la atención. Por ejemplo, el comienzo con “Folks”, me pareció un tema espectacular, de rotundo y potente estribillo, que hizo muy bien sus veces de apertura de show.
En esa línea, el grupo prosiguió en los 2 siguientes temas con fuerza, la que desprendieron temas como “En el borde del mundo” o “Vendaval”. Me gustó mucho un tema que tenía cierta controversia por la inspiración de donde procede que explicó Gabriel antes de ponerse con ella. “Enmarañado” está basada en la experiencia de un viaje por Centroamérica y realmente me gustó mucho la complejidad de esta pieza y sus ciertos aires de misterio en su melodía.
El concierto proseguía avanzando, desgranando más temas de azul eléctrico y pasando por otros momentos notables como por ejemplo el que nos proporcionó el tema “El final”, otro de los que en primera experiencia nos llamó poderosamente la atención. De hecho, “El final”, sin ser el final formal del concierto, sí que dio de alguna manera la entrada en el tramo de cierre de la actuación. Y el grupo terminó muy bien. En el sector final pudimos escuchar la canción “Azul eléctrico”, la que da el título al disco, que quizás sea la más inmediata del grupo. Con “Enciendes estrellas”, el grupo me sorprendió en su comienzo con un riff de guitarra muy a lo “I will follow” de U2 a cargo de Asensio. Si los recuerdos no me traicionan, creo que fue con ésta cuando Gabriel consiguió que el público ayudara al grupo a cantar la canción. “Enciendes estrellas” fue de alguna forma un “mediobis”, ya que el grupo no llegó a abandonar el escenario de Costello, pero lo que sí fue una propina fue el regreso de Lucas y Gabriel para poner el broche de oro con una versión en acústico y muy íntima de “Azul eléctrico”. Brutal acierto. Abajo un momento del bis.
Con esto, Bauer ponían punto y final a un concierto de hora y 10 minutos, ni más ni menos, con solamente un disco bajo el brazo. Dio la impresión de haber durado mucho menos, y eso siempre es buena señal. Estimo que la fuerza de Bauer reside en una forma muy elaborada de tocar. Destaca mucho Abel Asensio, su guitarra solista, el cual ofreció un sonido claro y limpio de sus riffs y melodías que fue muy notable durante todo el concierto. Como casi siempre, el grupo agradeció a los encargados de la mesa de controles la calidad del sonido, y más que nunca con justicia, ya que el trabajo de los mismos fue impecable, por mucho que la sala Costello casi siempre en temas de acústica funcione bien. En este caso, a los Bauer se les escuchaba perfectamente los matices de cada instrumento, no como suele ser habitual de que todo suene junto en masa sonora.
Terminado el show, me despedí del bueno de Pablo Arribas, agradeciéndole que nos tenga en cuenta para estas cosas, y nos fuimos a una recomendable taquería situada cerca de la calle Arenal a tomarnos algo mientras asimilábamos una nueva experiencia de concierto positiva. Bauer están en sus comienzos, pero de momento ya han conseguido ofrecer un concierto de buena nota en Madrid. Que no es poco.
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