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domingo, 27 de octubre de 2019

Programa Chvrches “Love Is Dead” (Temporada 11/ Programa 1)

El pasado sábado 12 de octubre de 2019 fue fiesta nacional en España (Día de la Hispanidad) y nosotros lo celebramos haciéndolo coincidir con el inicio de nuestra 11ª temporada (ahí es nada). Repetimos inicio de temporada, en lo que a grupo se refiere, con respecto a la temporada anterior: los escoceses Chvrches.

En esta ocasión fue su último disco hasta la fecha el objeto de nuestro análisis. “Love Is Dead” en general nos gusta, si bien quizás no tanto como los 2 anteriores, pero le intentamos reivindicar en la medida de posible durante nuestra hora de programa. Se trató de un diálogo musical entre Mariano González y Víctor Prats.

Si no pudieron acompañarnos el día indicado en el directo en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h, ahora pueden hacerlo; les dejamos insertado el reproductor para su escucha directa aquí y el enlace a Ivoox donde se encuentra alojado: https://www.ivoox.com/dmr-11-1-audios-mp3_rf_43560735_1.html
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viernes, 25 de octubre de 2019

Temporada 11/ Programa 2: HIM y “Greatest Lovesongs Vol. 666” (1997)

En el segundo programa de la presente temporada queremos tributar a una banda y a un subgénero musical derivado del metal, el llamado “love metal”, que tuvieron su apogeo en los años bisagra del cambio de milenio. Los finlandeses HIM, comandados por el vocalista Ville Valo ofrecieron hasta su reciente disolución un puñado de buenos lps entre los que destaca mucho su debut.

Aquel trabajo de 1997 será el objeto de análisis este sábado 26 de octubre de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Se tratará nuevamente de un diálogo musical entre Mariano González y Víctor Prats. Como siempre, les esperamos. No nos fallen.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/2519541928132414/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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miércoles, 23 de octubre de 2019

Concierto Javiera Mena + Second. Madrid (22-10-2019)

Si me preguntase alguien sobre qué concierto a dúo de artistas de habla hispana propondría yo para una velada, hubiera dicho que Second y Javiera Mena. No se imaginan mi reacción cuando veo en Facebook un aviso que venía a decirme “Javiera Mena ha creado un evento que puede interesarte” y al pinchar por curiosidad, imaginando un concierto suyo nuevo en Madrid, veo que Mahou y sus iniciativas de patrocinio cultural habían hecho realidad uno de mis sueños o ideales.
Pues sí, alguien, no sé quien (mil gracias a quien corresponda), con buenísimo criterio a mi juicio, se le ocurrió juntar en una misma noche a Javiera Mena y a Second. Ya saben los acólitos habituales de “DMR” la admiración que profesamos por los de Murcia desde que los conocimos allá por 2009 y por la chilena desde que accedimos a su universo musical en la primavera de 2005. Intentaremos ser objetivos con la crónica, pero entenderán que mi nivel de fan hacia ambos me hará difícil no ver todo envuelto en un halo de idealidad, que quizás no fuera para tanto para los que sean más ajenos.
Para colmo, el evento se fijaba en el Teatro Barceló, uno de nuestros sitios predilectos para conciertos. Lo único malo es que caía en martes, pero entenderán que con tantos argumentos a favor no dudé mucho en gastarme el más que accesible precio de 15 euros (gastos ya incluidos) en las entradas. En esta ocasión quise hacer de Cicerone para mi buen amigo y colaborador radiofónico en nuestro programa en las ondas Luis Felipe Novalvos y su novia María. El cuarteto lo conformaba mi mujer Susana, la cual ya ha visto a Javiera y a Second en mi compañía en muchas ocasiones, con lo que se la puede considerar más que una iniciada en la materia. Con motivo de un feliz hecho personal que aún no puedo desvelar, consideré adecuado invitar a los 3 de mi bolsillo a la noche en plan celebración idónea.
Llegamos prontito al Teatro Barceló, antes de las 19h. Como no había nadie haciendo cola, decidimos irnos a tomar algo a un local cercano y regresamos a las 19.30h para situarnos de los primeros en la cola. Conseguimos un buen lugar en primera fila desde donde suelen disfrutarse perfectos los conciertos en el Teatro Barceló, sin soportar apreturas, en el extremo izquierdo mirando de frente. Ya al entrar, después de una foto conmemorativa en el photocall, vimos en el escenario que Javiera sería la primera en salir a escena al visualizar su set con su mítico sinte Virus en mitad de las tablas.
Y así fue. Pasadas las 20.30h salió Javiera a escena con sus músicos de directo de la última vez que la vimos en el local de al lado de la misma calle hacía cosa de un año al presentar en Madrid “Espejo”. Javiera, con amplio traje color malva comenzó con “Dentro de ti” para luego ponerse sus gafas icónicas y afrontar la siempre deseable “Otra era”.
Javiera Mena estuvo cosa de 40 minutos en el escenario. Ofreció un set list con una selección de hits absolutos como la brillante “Espada”, con catas de Jedi incluidas en el tramo final instrumental por parte de Javiera (como es tradición) o “Luz de piedra de luna”, que quizás fue uno de los momentos más álgidos de su actuación. No obstante, he de reconocer que personalmente me gustó mucho escuchar “La joya” en directo, que fue la tercera en sonar y la cual no siempre había aparecido las veces que había ido a ver uno de sus conciertos (de hecho, no sé si aún no la había oído en directo; tendría que revisar mis crónicas, cosa que ahora tampoco voy a hacer).
Hubo espacio para ofrecernos su último single, que es esa versión del “Mujer contra mujer” de Mecano. También sirvió como salida del concierto ese “Ritmo de la noche” que tanto gusta a Javiera Mena. Me van a permitir en esta crónica incluir las apreciaciones de Luis Felipe Novalvos, persona a la que llevo mucho tiempo hablándole de las bondades de Javiera y los Second para intentar una especie de efecto “John Boy” en su figura. Consideró que el sonido o la mezcla desde la mesa no le hizo un buen favor a Javiera, con el sonido instrumental quizás demasiado saturado y con su sonido vocal muy bajo (de hecho creo que Javiera hizo gestos al comienzo al respecto).
También apreció el señor Novalvos que en un set tan corto incluir 2 versiones no le parecía demasiado adecuado; hube de explicarle que “Mujer contra mujer” era su último single y una de las canciones que más marcaron en su vida a Javiera su relación con la música y que los sonidos de “Ritmo de la noche” suelen ser el fin de fiesta de sus actuaciones. No obstante, sí que estoy de acuerdo en parte con Luis Felipe en que Javiera tiene canciones lo suficientemente buenas como para prescindir de sus versiones (por mucho que las mismas sean válidas y correctas). Prefiero mil veces escuchar antes un “Sufrir” o un “Acá entera” que un “Yo no te pido la luna” o un “Mujer contra mujer”. Cuestión de gustos.
Javiera estuvo muy entregada, comunicativa y reivindicativa, no dejando de lado la actualidad de su país de origen. Invitó a Sean Frutos de Second para cantar a dúo “Cerca” del último disco “Espejo”. Sean solventó bien la papeleta en un tema que no le venía bien precisamente por los tonos más agudos y altos que la propia Javiera adopta en esta canción. Lo dicho, 40 minutos que hicieron el efecto de quedarnos con ganas de mucho y mucho más. Creo que Javiera optó por un correcto setlist, lleno de lógica. Si hubiera dispuesto de 5 minutos más, la cosa hubiera quedado bordada con un “Sincronía, Pegaso”.
El cambio de set de concierto se produjo de forma fugaz y rápida. Dio gusto la celeridad, pero esa celeridad quizás provocó que el micro de Sean se descuidara y estuviera mal conectado, cosa que se apreció en “2502”, canción de apertura de los Second. Fue pasmoso como Sean, con tranquilidad, solvencia y solemnidad mandó parar a los músicos para entonar los versos que no se habían oído y dio la orden de seguir cuando se puso al día. ¡Bravo!
Los de Murcia, también con su formación idéntica a la que les vimos en el Price a comienzos de año (véase a los hermanos Fran y Jorge Guirao a la batería y guitarra eléctrica respectivamente y Nando Robles al bajo, con 2 músicos más de directo -teclados y segunda guitarra-), tuvieron que hacer un encaje de precisión para 45 minutos en lo que al setlist se refirió. A continuación insertamos un fragmento de “Rincón exquisito”; como siempre, no esperen grandes calidades de parte de nuestros vídeos...

Todo trallazos: “Rodamos” (que agradó mucho a Luis Felipe Novalvos), “Rincón exquisito” (como siempre impagable), “Mira a la gente” (situada en el sector final en plena apoteosis) o “Muérdeme” (en acertado dueto con Javiera Mena) fueron desfilando y sonando con una potencia y entrega que hacía tiempo que no veía en un show de Second. Quizás fue el concierto más intenso que les recuerdo (y les he visto unas cuantas veces, busquen el historial en el blog). Puede que tuviera que ver la duración breve de la actuación y que no escatimaran en esfuerzos. No sé.
En el tramo final se incluyó la ya citada colaboración de Javiera Mena con los Second, la cual se duplicó al continuar en escena para versionar y tributar a los argentinos Soda Stereo. Por supuesto que también nos quedamos con ganas de más, pero bueno. Y es que cuando uno está en la gloria, anhela poder permanecer más tiempo en ella. Capturamos un cachito de “Muérdeme” con Javiera acompañando a los Second que les dejamos aquí debajo insertado.

Eran algo menos de las 23h cuando acabó todo y los 4 respetamos mi tradición de tomarnos algo de comida rápida mexicana en un local cercano (no falla casi nunca cuando acudo a un concierto al Barceló o a la But, incluso a la Maravillas o Taboo). A continuación el mejor primer plano que logramos de Sean Frutos en plena acción.
Allí pudimos comentar lo vivido. Luis Felipe y María destacaron como su momento favorito del concierto “Otra era” y “Dentro de ti” respectivamente. A mi mujer también le gustó “Dentro de ti” del repertorio de Javiera de la noche y echó mucho de menos “Alma” de su último disco, quizás su canción favorita de “Espejo”. Personalmente, como ya he dicho, yo me quedé con “La joya” y “Luz de piedra de luna”.
Respecto a Second Luis Felipe destacó “Rodamos”, al igual que mi mujer, y María “Rincón exquisito”; por cierto, María, al igual que me pasó a mí en su día, se confesó rendida al dote vocal del registro de ese descomunal cantante que es Sean Frutos. Le gustó mucho en general la banda. Arriba del párrafo Nando Robles y debajo Fran Guirao.
Muy contentos y satisfechos de lo vivido. Es difícil que se me repita un programa de concierto tan propicio. Deberían juntarme… ¿Qué sé yo? ¿A The Cure y Depeche Mode? O, en plan más actual, ¿a Of Monsters And Men y Chvrches? Fue muy feliz asistiendo a este concierto y compartiéndolo con buenos amigos, a los cuales espero haber ganado para la causa de Javiera Mena y Second, artistas que consideramos desde “DMR” que deberían dominar el mundo, musicalmente hablando. 
Evidentemente seguiremos yendo a sus conciertos individualmente, porque esta alineación de planetas que tuvo lugar este pasado martes 22 de octubre de 2019 en el Teatro Barceló no creo que se vuelva a repetir. Fue algo único que celebro no haberme perdido. Pasado este evento, nos podría quedar una sensación horrible de vacío, pero el día previo nos curamos la posible depresión liándonos la manta a la cabeza para irnos a ver a Of Monsters And Men a Copenhague; de eso ya les hablaremos en unas semanas...
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viernes, 18 de octubre de 2019

Roxy Music - Avalon (1982)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Petición repetida en mil y una ocasiones por varios de mis colaboradores radiofónicos para realizar su correspondiente programa, hoy abordo el comentario sobre uno de los mejores discos de la historia del pop-rock internacional, el “Avalon” de Roxy Music, el que fuera a la postre el último disco de la banda.

De paso aprovecho para que Roxy Music, tras mucho tiempo, vuelvan a desfilar por el blog, cosa que hasta ahora solamente habían hecho de la mano del “Stranded” de 1973. El grupo venía de editar su último disco justo al de la década anterior, el notable y bailable “Manifesto” y abrieron los ochenta con “Flesh And Blood” que les supuso un nuevo álbum nº 1 en los charts británicos.

El caso de Roxy Music es el de un grupo que decide cerrar su historia y obra con su momento culmen. “Avalon” de 1982 es un ejemplo de perfección, exquisitez, buen gusto, sentido del ritmo y emoción, todo ello abordado desde distintas perspectivas y sentires en sus canciones. Incluso los temas instrumentales son sencillamente fabulosos por sí solos, no siendo el caso de tratarse de meros interludios; de hecho, “Tara” es, de alguna manera, el epitafio creativo de la banda al cerrar este disco.

No creo exagerar al volver a repetir que quizás “Avalon” pueda estar sin ninguna duda en un top 20 (o incluso top 10) de los mejores discos de la historia. Además de los adjetivos que he utilizado en el párrafo anterior para describirlo, el disco cuenta con la inestimable ayuda (y hecho definitorio) de tener entre sus cartas un as de la talla de “More than this” como single exitoso y clásico en forma de canción. Pero este disco ni mucho menos se queda en su canción de apertura. Pasemos a ver qué nos ofrecieron Mackay, Manzanera y Ferry en su último disco como Roxy Music.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “More than this”: Arranca el disco con la pieza más reconocible de su listado, “More than this”. Sus notas más características, a modo de síntesis, son guitarras cálidas, bien apoyadas en teclados y un Ferry moviéndose en semifalsete con corrección, hedonismo y sutileza. Su videoclip, grabado en estudio, no es muy de relumbrón, mostrando a Ferry con chupa negra de cuero. La melodía principal acierta de lleno. Es uno de esos casos que se nota desde la primera vez que la escuchas que es un hit. Tiene ese “algo” de los grandes momentos de la historia de la música. En “Lost In Translation” Bill Murray intentó defenderla en el karaoke con respeto, y yo, hace apenas unos meses y en el mismo local de karaoke que en el que se rodó la película (pero no en la misma sala), hice lo mismo, si bien, me acerqué más a la interpretación de Bill que a la del incomparable Brian; que el señor Ferry me perdone. Sirva este artículo en el que loamos al disco como especie de disculpa.

2. “The space betweeen”: Quizás más propia del “Manifesto” de unos años atrás, “The space between” juega a la sensualidad con las formas del saxo de Mackay y las guitarras de Manzanera. Canción hipnótica, bailable y que se adentra en una especie de funky con notas de soul, que hacen de esta composición una joya oculta del repertorio ofrecido por “Avalon”. A ratos de mis favoritas. Depende del día o ánimo que se tenga.

3. “Avalon”: Este es un disco que empieza con toda la carne en el asador. Al menos con 2 de sus temas más reconocibles en los 3 primeros lugares del track list. Ahora llega la canción título. Bonita y relajada balada, con un perfecto (como siempre, dicho sea de paso) Brian Ferry al micrófono, a ratos acompañado por unos coros femeninos muy acertados. La labor de Mackay al saxo aquí es sublime a la par que sutil; es decir, que tampoco precisa de solos para destacar y hacer que el esqueleto de la canción melódicamente hablando se ensamble gracias a él. El videoclip, grabado en unas localizaciones más adecuadas que las simples de “More than this”, está muy bien.

4. “India”: Primer tema instrumental. “India” se nos muestra como un interludio de tono algo reflexivo y calmado, que de alguna forma nos va a llevar a un capítulo si cabe más intimista y de perfil bajo.

5. “While my heart is still beating”: Nos encontramos ante la canción quizás más decadente, lenta y reflexiva del disco. “While my heart is still beating” nos introduce en unos minutos de notables matices melódicos que acompañan a un muy sentido Brian a la voz. Quietud y reflexión a mitad de obra, para afrontar una cara “b” que ni mucho menos desmerece a la “a”, aunque esta tenga los 2 hits entre sus activos.
6. “The main thing”: Empezamos retomando el pulso tras la calma que nos transmitió la canción previa, con un ejercicio algo experimental. Y es que “The main thing” es la composición más arriesgada melódicamente del disco. No deja de ser un ir y venir de acordes, apuntes y una vuelta también de un estribillo que también tiene un punto hipnótico. Quizás les cueste de cogerle el punto.

7. “Take a chance with me”: Dejamos el riesgo y ahora Roxy Music nos proponen una pieza más sencilla de asimilar. “Take a chance with me” es una pieza pop clara, luminosa y optimista que nos permite embocar un final. Ahora bien, sus primeros compases parece que nos van a mantener en un terreno extraño y agreste (casi hasta siniestro diría yo), pero no deja de ser algo más de un minuto en el que parece que la banda ha jugado con nuestras impresiones. Fue single, por eso de su mayor accesibilidad (salvo su primer minuto y algo), pero ha quedado lejos del calado logrado por las pistas 1 y 3 de este disco.

8. “To turn you on”: El grupo se pone ahora romántico en esta pieza titulada “To turn you on”. Son ejemplos de canciones hechas a medidas para un tipo como Brian Ferry. Quizás sea la canción más creíble de las que hay en el disco en las voces de un galán como Ferry (no digo que el resto no lo sean, ojo). La elegancia alcanza en este capítulo otra vez las cotas más altas de “Avalon” y, dicho sea de paso, no abandonará este nivel de sutileza y corrección en lo que queda de música.

9. “True to life”: Sin duda otra de mis favoritas es “True to life”. Tiene ese toque entre hedonista, sentimental y levemente melancólico que son capaces de hechizarme en cada escucha que le doy. La labor de las guitarras de Phil Manzanera es excepcional y el desempeño de Ferry en las voces de los estribillos también es de quitarse el sombrero (es notable el cambio de registro de las estrofas al estribillo). Una maravilla, tremenda joya oculta que hubiera merecido ser single y con un buen videoclip para que quedara para la historia.

10. “Tara”: Acaba el disco con una pieza instrumental mayúscula titulada “Tara” donde el lucimiento, muy merecido, es para el saxo de Andy Mackay. Final de oro, perfecto, para un disco inmortal.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este disco fue nuevamente nº 1 en Reino Unido con total justicia. Exitoso a más no poder. Y no hubo más. Ferry se casó poco después de la edición del disco (con la modelo que, en esta ocasión de forma no evidente, protagoniza la portada) y lo siguiente que haría ya por su cuenta, curiosamente, fue el disco que más éxito le supuso en solitario el “Boys And Girls” de 1985 con otro single de notable calado como “Slave to love”.

El grupo creo que solamente se reunió para actuar en 2005 en el Live 8 con el que Bob Geldof, 20 años después, quiso recuperar el espíritu del Live Aid. Parecía que sí que iba a haber nuevo disco del grupo tras mucho tiempo, pero finalmente lo que sucedió es que “Olympia” se lo anotó Brian Ferry en solitario. Este disco de 2010 es un trabajo sublime. De lo mejor que ha hecho Brian por “su cuenta”. Aquí hubo colaboración activa tanto de Phil como de Andy, pero finalmente el disco no se completó y firmó por la banda al uso.

Aquí entramos en el capítulo de las reflexiones. ¿Es acertado que un grupo en su momento más álgido decida dejar de editar nuevos discos y separarse? ¿Tiene sentido volver a juntarse tras tanto tiempo para crear un nuevo disco que probablemente –en muy difícil caso- no supere al último que se publicó hace tanto tiempo? Cada cual tendrá su opinión, pero yo creo que la historia de Roxy Music es gloriosa tal como está escrita.

Si “Olympia” hubiera sido firmado y rematado por el grupo, hubiera sido si cabe un disco mejor del que ya es. Pero creo que ni siquiera hubiera empatado a “Avalon”. Roxy Music es un ejemplo de grupo que se separa tras haber firmado su mejor disco, dentro de lo que ya de por sí es una trayectoria y discografía hasta aquel momento de nota muy alta. Pues, ¿qué quieren que les diga? Que olé sus bemoles y su valentía de dar por cerrada la etapa en mitad de las mieles del éxito de “Avalon” y mirar hacia otros horizontes.
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viernes, 11 de octubre de 2019

Temporada 11/ Programa 1: Chvrches y “Love Is Dead” (2018)

Chvrches van a tener el honor particular en el universo de “DMR” de ser el único grupo junto al gran Tino Casal, de haber protagonizado 2 inicios de temporada de radio consecutivos. Veremos cuando otro artista logra este “hito” en nuestro entorno.

Este sábado 12 de octubre de 2019 arrancaremos a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) con el alta la fecha último disco de estudio del trío escocés. “Love Is Dead” salió hace ya casi año y medio y es hora de comentar su contenido en las ondas.

Será un comienzo minimalista, ya que solamente esperen las voces de Mariano González y Víctor Prats sobre el material que nos ocupa. Con todo, esperamos que el programa sea de su interés y se sumen a este arranque de temporada que afrontamos con mucha ilusión. No nos fallen.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/2410484995834619/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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lunes, 7 de octubre de 2019

DMR estrena su 11ª temporada en la radio

A medida que cumplimos años estrenamos temporada de radio. Si el 28 de junio cumplió el blog 11 años de existencia, este sábado 12 de octubre a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) empezamos una nueva temporada de radio, la undécima.

No hay previstos cambios. Seguimos con el mismo formato de programa, en el cual analizaremos un disco en particular, poniendo varias de sus canciones y debatiremos sobre todo lo que le rodee a la obra. No descartamos intentar alguna entrevista que pueda ser de interés; esto lo iremos viendo.

De nuestro equipo de colaboradores, seguimos con el mismo plantel, si bien los perennes en cada entrega seguiremos siendo Mariano González y Víctor Prats. José Antonio Sánchez, Luis Felipe Novalvos y Óscar Cañas se irán sumando ocasionalmente. Alfredo Morales continúa en el exilio.

Continuamos igualmente, como habrán visto en el 1er. párrafo, con el horario de los sábados a las 16.00h en la misma emisora y con la misma periodicidad de estreno de nuevos contenidos en entregas bisemanales. Está previsto que RUAH recupere su continuidad, con lo que podrían escuchar nuestras repeticiones tras los estrenos de los sábados cada 2 semanas.

También descansaremos como es debido en navidades y Semana Santa (al igual que la actividad del blog). De momento les esperamos este sábado. Mañana publicaremos los detalles del primer programa, con la creación del correspondiente evento en Facebook. Permanezcan atentos. Como siempre, les esperamos y contamos con ustedes.
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viernes, 4 de octubre de 2019

Vendredi Sur Mer - Premiers Emois (2019)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Gracias a mis frecuentes viajes a Francia he tenido la suerte de ir descubriendo artistas que de otra manera hubiese sido difícil, dada la poca repercusión que tiene la música francesa en nuestro país, salvo con muy contadas excepciones.

Es así como conocí a la protagonista de este artículo, hace ya algún tiempo. Se trata de Vendredi Sur Mer, alias bajo el que se esconde Charline Mignot, una joven de origen suizo que si en un momento dado optó por expresarse a través de la fotografía, finalmente se decantó por la música. De hecho, sus primeras composiciones fueron pensadas para acompañar sus exposiciones fotográficas.

Después de lanzar varias canciones aisladas se le presenta la oportunidad de grabar un ep en 2017, este sería “Marée Basse” donde establecería las bases de lo que iba a ser de ahí en adelante su proyecto: Vendredi Sur Mer, nombre que evoca la sensación de viajar sin necesidad de moverse.

Las seis canciones de “Marée Basse” nos descubren un romanticismo muy sensual envuelto en un fondo electrónico detallista, elegante y en algunos momentos bailable, deudor en parte del french touch de finales de los 90. Sin embargo, lo más destacable de este primer ep y que representa toda una novedad es la particular forma de cantar de Charline, el llamado “chanté-parlé”, donde se alternan sin descanso partes cantadas con otras recitadas.

De este ep destacó sin duda “La femme à la peau bleu” que ganaría popularidad gracias a que fue la banda sonora del desfile de alta costura de la famosa diseñadora Sonia Rykiel. Pero el disco está lleno de grandes temas. Lógico es que algunos de ellos hayan sido recuperados para el primer largo de Charline.

Así la expectación era considerable ante el debut en formato álbum de Vendredi Sur Mer. Charline se ha tomado su tiempo y no ha sido hasta ya comenzado este 2019 que hemos podido disfrutar de este “Premiers Emois”

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “J’amerais”: El album se abre con un tema de una sensualidad exquisita que se vale de pocos elementos para crear ese marco ensoñador donde nuestra protagonista se debate entre la duda y la impotencia a la hora de dar una respuesta que coincida con sus verdaderos deseos, al tiempo que evoca a un amante que se ve por momentos inalcanzable. Con una preciosa y fluida melodía de teclado, ligeros toques de piano y una sutil base electrónica, casi imperceptible, Charline nos ofrece un comienzo sexy y con clase que no desmerece en absoluto al lado de clásicos de la música francesa en ese mismo estilo como “Je t’aime, moi non plus” de Serge Grainsbourg y Jane Birkin.

2. “Ecoute cherie”: Uno de los temas bandera del álbum y quizás el más popular del mismo. Refleja perfectamente esa ambivalencia entre una sensualidad dulce y a la vez muy cortante, como en el estribillo de esta canción donde de manera muy dulce, casi podríamos decir noña, Charline deja claro a su interlocutor que no tiene tiempo para tonterías “j’ai pas le temps / je t’ai dit non” para inmediatamente y de manera resuelta y decidida soltar uno de los lemas del álbum “partir, venir et mourir”, utilizando de manera totalmente original su estilo “chanté-parlé”. Musicalmente estamos ante un tema muy sinuoso con ligeros toques de piano house y alguna reminiscencia ochentera sobre todo en esas cuerdas sintetizadas que le dan un toque muy glamuroso y cinematográfico con las dosis apropiadas de kitch. En el video clip que acompaña la canción, podemos observar en todo su apogeo el universo de Vendredi Sur Mer, en un clip con fuerte carga erótica, donde nos transportamos a una especie de barrio o urbanización donde lo que prima es el hedonismo más absoluto y la falta de preocupaciones. Un clip sin duda muy atrevido que demuestra que aún se pueden hacer cosas en este terreno que impacten para bien.

3. “Mon chagrin”: Otro tema a resaltar que comienza como si se tratase de una canción de cuna combinando un contundente piano con unos muy melódicos teclados en los que la voz de Charline va mutando a un falsete que culmina una primera parte ensoñadora. Entonces comienza una segunda parte donde claramente el ritmo ilumina la pista de baile acompañado de un bajo un tanto funky y entramos en la sublimación de la pena y la nostalgia a través del hedonismo liberador, creando finalmente una combinación de elementos procedentes de las dos partes de la canción que consiguen un desenlace inquietante y seductor.

4. “La nuit”: Es un tema con una base muy simple pero muy efectivo gracias a la perturbadora melodía de sintetizador que se va retorciendo poco a poco hasta que al final los acordes se entrecortan y la percusión electrónica toma el protagonismo para rematar un tema que no alcanza los tres minutos. El miedo, la indecisión y el afrontar la realidad son las constantes de la letra de esta canción, utilizando los textos para realizar una especie de terapia con el fin de liberarse de los demonios internos.

5. “Toi moi pas nous”: Las pequeñas historias de Charline continúan como si de pequeños cortometrajes se tratase. En este caso tenemos uno de los temas de mas exultante sensualidad del álbum, donde el título lo dice todo “tú y yo, pero no nosotros” haciendo referencia quizás a ese sentimiento que existe en algunas parejas en el que la individualidad se impone sobre lo compartido. Aunque la temática sea algo retorcida, la manera de enfocar el tema es bastante positiva, a la vez que pragmática, despertando un cierto elemento optimista al cual ayuda, y mucho, una abundante instrumentación donde las cuerdas, las flautas y las cautivadoras melodías son absolutas protagonistas, creando un tema de enorme belleza.

6. “L’histoire sans fin”: Una caja de ritmos y una melodía de órgano hammond le bastan a Charline para crear un delicado tema donde nos deja entrever otro de sus puntos fuertes, que es sin duda, jugar con las metáforas. En este caso utiliza los viajes a distintos entornos y establece relaciones entre estos lugares y el cuerpo de su amante (árido, ardiente y tórrido, como el desierto por ejemplo). Nos encontramos ante un tema fresco y minimalista cargado con toda la feminidad del personaje de Vendredi Sur Mer, erotismo suave y sintético al servicio del pop francés.

7. “Chewing-Gum”: Otro de los grandes singles del álbum y un tema que rezuma clase de principio a fin y que evoca al primer amor, con todo lo que ello tiene de melancólico. Charline consigue dibujar un paisaje idílico ayudado por unas bases de pop electrónico suave pero irresistiblemente bailables y algún detalle de viento que le da al tema un carácter aún más evocador que consigue pulir el resultado final. La manera de cantar y de trasladar las emociones al papel es directa y a veces hasta cruda cuestionándose el mismo concepto de amar en una relación “creo que amarse no es suficiente” canta en el estribillo con un matiz un tanto superficial, rescatando una imagen que está instalada en un pasado lejano. El tema ha contado con un video de estética totalmente retro donde nos trasladamos a los años 80 con sus videocassettes, sus cintas de audio, esos teléfonos que ahora nos parecen de la prehistoria, etc. Charline siempre ha dejado muy claro que esa estética pasada le atrae mucho y lo demuestra en este clip donde ella y su compañero pasan tanto por momentos de disputa como por otros más agradables, el resultado es un video divertido con mucho encanto.
8. “Larme à gauche”: Estamos ante uno de los dos temas que Charline ha querido rescatar de su debut en forma de ep “Marée Basse” y no es de extrañar que lo haya hecho pues contiene un pegadizo ritmo con claras reminiscencias disco unido a unas guitarras muy fluidas que recuerdan a Nile Rogers de Chic o sin ir muy lejos el “Get lucky” de Daft Punk. En esta canción nos presenta al personaje de Camille, una mujer muy consciente de su magnetismo para conseguir cualquier cosa de los hombres, pero que se conforma con verlos sufrir ante los “no” rotundos de nuestra protagonista. “Ella hace llorar a los hombres que la dicen que es bella y a los que osa decir no” canta Charline y nos imaginamos una mujer fría pero muy atrayente con un gran poder de seducción. Una vez más podría ser perfectamente un cortometraje.

9. “Dolan”: Después de un comienzo que recuerda un tanto a la música de esos carruseles de la capital gala, estalla un tema con una clara vocación dance, pero sin los beats suficientes para llegar plenamente a este propósito. No importa pues el resultado, en su contención, resulta muy elegante. “Dolan” es una canción agridulce en la que no faltan ciertos reproches y alguna frase lapidaria “y en la inmensidad de tu belleza te has encontrado atrapado”. Nos encontramos a una Charline entrelazando sin descanso una frase hiriente tras otra mientras la melodía serpentea hasta en una especie de círculo sin fin.

10. “Je t’aime trop tôt”: El ambiente conseguido en esta canción es como de viejo film de los 70 con pretensiones eróticas, lo cierto es que consigue añadir las dosis adecuadas de kitch para que resulte un tema agradable y que no termine chirriando. De nuevo la atmosfera cinematográfica es ideal para plantear una historia donde las primeras emociones, como el título del álbum, traicionan a nuestra protagonista que termina en las mismas “puertas del infierno” al dejarse llevar demasiado por los sentimientos.

11. “Laisse-moi”: Estamos sin duda ante la gran balada del disco, con una letra simple pero interpretada con pasión y credibilidad donde se lamenta de forma melancólica sobre las oportunidades perdidas y las escasas posibilidades de volver a recomponer una relación. Con un tratamiento musical delicado, donde el piano es el absoluto protagonista, se consigue un envoltorio que potencia más aun el aspecto triste y nostálgico de esta canción.

12. “La femme à la peau bleue”: Es la segunda canción rescatada de su ep de debut y yo creo que era prácticamente obligado que la rescatase, pues un tema de semejante calidad y además con posibilidades comerciales no podía quedar olvidado en aquel disco. Con unos arreglos electrónicos que privilegian diferentes sonidos de percusión que se contraponen unos a otros, nos encontramos ante un tema perfectamente construido donde ese saxo sintetizado lleva todo el peso de la melodía, una de las más efectivas y elegantes del álbum. La canción contó con un curiosos video donde podemos ver a la insólita “mujer con la piel azul” que termina convirtiéndose en una celebridad y a ser imitada, así podemos ver a la gente pintándose la piel de azul con el fin de imitarla, en un ejercicio de frikismo bastante divertido.

13. “Encore”: Sin duda la canción más erótica y explicita del álbum, también una de las mas electrónicas y dance donde se ve claramente la influencia de la música electrónica francesa de finales de los 90 y principios del 2000. Charline decide cerrar el álbum con un tema efusivo, sensual y optimista con una solida y potente base dance, que apenas varía a lo largo del tema mientras la voz de la cantante se debate entre la lujuria y la determinación.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Estamos sin duda ante un debut más que notable. Charline con su peculiar estilo chanté-parlé ha creado un álbum que es todo un soplo de aire fresco en el pop francófono. En “Premiers Emois” Vendredi Sur Mer realiza toda una auto terapia transformando sus encuentros y desencuentros amorosos en pequeñas historias que consiguen enganchar gracias a esa voz tremendamente atrayente y a una música que juega con la electrónica, la chanson française, las influencias del rap y la estética retro. Las influencias son numerosas y van desde Mylene Farmer, pasando por Renaud, Pete Doherty o los Chemical Brothers.

“Premiers Emois” es un primer disco muy bien acabado donde se nota que ha sido realizado un gran trabajo de selección con las canciones que mejor se acoplaban al personaje. Aun así, se han quedado auténticas joyas fuera (no hubiese estado mal recuperar “Les filles desirent” de su ep por ejemplo).

La producción del joven músico y compositor francés Lewis Ofman (otro nombre a retener) consigue un sonido lleno de matices, pero que en ningún momento quita protagonismo a las narraciones de Charline, si no que las complementa y hace más atractivas.

La presentación de este debut discográfico en forma de álbum la está llevando por los escenarios de Francia y parte de Europa con un éxito notable, incluso en países no francófonos, de hecho pronto estará en Barcelona. Está claro que todo indica el principio de una artista que va a dar mucho que hablar en el pop francés.

Texto: Alfredo Morales.
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viernes, 27 de septiembre de 2019

Lori Meyers - En La Espiral (2017)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Y llegó el momento de la estabilidad en la cumbre. Con razón suelen decir que es difícil llegar, pero lo realmente dificultoso es mantenerse. Lori Meyers, por lo tanto, están haciendo lo más difícil; llevan, por lo menos, tres discos donde su repercusión ha estado a la altura casi de artistas mainstream: “Cuando El Destino Nos Alcance” (2010), “Impronta” (2013), y ahora “En La Espiral”. Incluso puede que esté cejando la obtusa polémica sobre la cantidad de ventas en la que dejas de tener credenciales de credibilidad musical.

Durante ya un largo camino Lori Meyers han ido diseminando una retahíla de pequeños clásicos que han ido sazonando nuestro panorama nacional. Ahí tenemos a “Alta Fidelidad”, “Luciérnagas y mariposas”, “Mi realidad”, “Emborracharme”, etc. De su ya vasto currículum probablemente me quede con “Cronolánea” (2008), del que ya dimos cuenta hace tiempo en un artículo. En cualquier caso desde “Viaje De Estudios” (2004) su discografía ha sido bastante fiable.

“En La Espiral” no hierra el disparo. Para empezar, se beneficia de una estupenda producción de Ricky Falkner, detallista y nítida. Estilísticamente siguen teniendo algunas referencias valiosas como el pop español de los 60 (siempre se suele mencionar a Los Brincos), el power pop o incluso el rock andaluz de los años 70. Luego hay matizaciones; hay trallazos de indie pop, funk y un afán atmosférico en algunas canciones un tanto inédito en anteriores entregas. A primera vista parece que es un disco ambicioso; por aquello de que la primera canción se llame “Vértigo I” y la última “Vértigo II” casi parece que estemos ante un disco conceptual, sin embargo habría que hacer un análisis más fino para ofrecer un diagnóstico. Veamos las canciones una a una.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Vértigo I”: Advertíamos en la introducción que había una preocupación por hacer una música que, a veces, bordea lo atmosférico. Bien se puede ver en el inicio de esta canción, donde predominan unos teclados ambientales sobre la voz de Noni. Un cambio de ritmo nos lleva a terrenos más familiares a Lori Meyers. La melodía vocal es melodiosa y vagamente melancólica. Ensoñadora y pulida, se trata de un buen arranque de disco, además de una agradable introducción.

2. “Evolución”: Lori Meyers de manual. Melodía pop de corte clásico, sólida y bella. Para los que hayan disfrutado con los dos últimos discos, “Evolución” será un plato de muy buen gusto. La canción lleva dentro de sí un ánimo de medio tiempo meditabundo y pesimista, que se las apaña para enviar un mensaje (casi) desesperanzado pero con bastante estilo. Se trata de un tema relativamente largo con un segmento instrumental final de más de un minuto que refrenda la ambición de la construcción en algunas canciones. Por cierto, advertir que Lori Meyers ha permutado en su formación a Miguel Martín por Javier Doria en el apartado de guitarras. Fue single.

3. “Pierdo el control: La música comienza a ponerse algo más movida. Las estrofas son amables, elegantes y sofisticadas. El cuchillo entre los dientes viene en el estribillo, obsesivo, cortante y movido. Es una pieza de indie pop altamente melódico con la garra suficiente como para que en directo luzca a muy buen nivel. La letra aun así no es particularmente alegre, parece reflejar un estado de ánimo inestable, inflamable, a punto de estallar.

4. “Todo lo que dicen de ti”: Se rebaja el espíritu motriz del anterior tema con una canción de pop naif y tierno, que afortunadamente no falla en la melodía y en el encanto. Es una canción “muy Lori Meyers”, con un sonido tributario de Los Brincos actualizado gustosamente. Es una correcta canción, romántica y apacible. Ojo a los delicados coros de Anni B Sweet en algunos tramos del tema.

5. “Zona de confort”: Lori Meyers viran sin muchos problemas hacia un estilo más dinámico, tomando el funk como medida. No es un funk desaforado, pero sí divertido. El estribillo, curiosamente, es más suave y melódico. Las guitarras rítmicas de las estrofas me recuerdan un poco a Radio Futura. Agradable canción que tiene un aire suavemente cálido, como un amanecer veraniego. En el tramo final Lori Meyers nos tienen preparado un cambio de ritmo que finaliza “Zona de confort” en una nota alta. A lo tonto son 6 minutos de canción. Otro buen single.

6. “Organizaciones peligrosas”: Canción no del todo distinta a la anterior, sobre todo en el ritmo creado por las guitarras. La mayor variación es en el tipo de estribillo, no tan meloso. No deja de ser un medio tiempo de tempo animado y dinámico. Buena canción de tema crítico y social líricamente; hay referencias a los medios de comunicación y a lo que podrían ser ciertos políticos. Parece que nos habla de una sociedad alienada donde los individuos tienen que pugnar para no ser manipulados.

7. “Océanos”: La canción destinada para que cante Alejandro Menéndez. Es un remanso de paz, acariciante y tan leve como agradable. Y lo que es más importante: muy competente melódicamente. En efecto, evoca mares y océanos de forma ensoñadora y tranquila. Un océano en calma. Francamente interesante.
8. “1981”: Aquí vuelven los Lori Meyers más sentimentales. Canción delicada en tal grado que a veces quizá llega a ser un poco empalagosa. Hay romanticismo más o menos genuino pero quizá se pasa algo con el azúcar. Afortunadamente hay un momento de rock totalmente inesperado poco antes de alcanzar los 2:30, tan breve como repentino. Este tema transpira entrega romántica y Anni B Sweet vuelve a poner leves coros al final. 1981 es el año de nacimiento de Noni, así que es probable que haya correlación con el título.

9. “Eternidad”: Seguimos en un tono suave, pero menos romántico que en “1981”. Es un pop sin muchas complicaciones, de buenos ambientes y melodías razonablemente buenas. Guitarras cristalinas; la melosa voz de Noni; algunos teclados adornándolo todo. Como en otras canciones del disco, el final se remata de forma instrumental incluyendo incluso lo que parece ser un melotrón. Agradable y cumplidora.

10. “Siempre brilla el sol”: Ya iba conviniendo subir un poco el tempo del disco y con esta canción se alcanza sobradamente el objetivo. Es una canción muy del estilo de los Lori Meyers más power pop, de estructura directa, estribillo pegadizo y melodía clásica. Es una canción realmente buena, en la que se nota la gran pericia de Noni y compañía para este tipo de composiciones. Tienes pequeños grandes detalles como los teclados, que aportan un maíz ochentero aquí y allá. Fue, con fundamento, el single adelanto del disco.

11. “Un nuevo horizonte”: Una de las canciones más vitales y alegres del disco. Forma una buena dupla con “Siempre brilla el sol”, teniendo un tono más desenfadado que ella a cambio de renunciar a su toque épico. Divertida sin eludir cierta capacidad reflexiva, según se deduce de algunos aspectos de su letra, es uno de los momentos más lúdicos del disco. Buen nivel.

12. “No estoy solo”: Medio tiempo bastante coherente con el tramo del disco donde está situada. De estas canciones Lori Meyers sabe hacerlas a pares. La guitarra rítmica es cálida y agradable, y añade una impronta ensoñadora de leve psicodelia. Tomada como canción en sí misma es un buen tema, pero en el conjunto del disco quizá sea algo reiterativa. Competente en su composición, a estas alturas sin embargo la atención se disipa.

13. “Vértigo II”: Y el círculo parece cerrarse, aunque sea por asociación libre con el título de la primera canción. Se termina el disco con una canción melancólica, cuyo talante reflexivo se acrecienta con los teclados que embadurnan la canción. Por ritmo y sonido es una melodía bastante adecuada para cerrar el disco; medio relajadso, medio, meditabundos. Algunas notas tomadas de “Véritgo 1” al final del tema dan la impresión de ligero leitmotiv.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Lori Meyers facturan un disco con las virtudes que más les han hecho reconocibles y añaden algún detalle adicional como un mayor desarrollo atmosférico e instrumental. En cualquier caso todo está aquí: sus arranques de power pop, sus delicadas baladas, sus toques sesenteros… Es un disco que afianzará la fe de los seguidores de Lori Meyers y que puede ser perfectamente disfrutable por un oyente ocasional. Como salvedad se podría reseñar alguna redundancia estilística que se hubiera aminorado con un tracklist más corto.

Las expectativas del grupo son grandes. Es de suponer que no tardarán mucho en publicar de nuevo, y si mantienen la facilidad para crear buenas canciones y no bajan su poderoso pistón en directo, Lori Meyers seguirán siendo un importante referente de nuestro panorama musical.

Texto: Mariano González.
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jueves, 26 de septiembre de 2019

Concierto Siniestro Total. La Elipa (21-09-2019)

El sábado 21 de septiembre teníamos que haber estado en lo que iba a ser el Weekend Festival viendo a New Order, pero aquello se truncó hace varios días (yo me enteré el día 3 de septiembre al mediodía cuando salía de ver la expo sobre Pink Floyd, justo en el mismo recinto donde se iba a celebrar dicho festival, el Ifema) y al final terminamos donde menos nos esperábamos.

Tenía curiosidad por ver a Siniestro Total en directo. Me habían hablado varias personas cercanas bien de su directo y al enterarme en el post-concierto del viernes noche de Elefantes que se pasaban a dar un recital a La Elipa, consideré que ya era hora de volver a esas fiestas tras 4 años sin pasarme por allí (es curioso que voy el sábado de cada 4 años: 2011, 2015 y 2019; ¿quién tocará el sábado de fiestas en 2023?).
Comenzaron incluso antes de hora los chicos de Julián Hernández (debajo de este párrafo en primer plano), ya que no eran las 00.15h cuando comenzó a sonar la intro. El grupo ofreció un concierto de una hora y 10 minutos, en el que al tratarse de temas de corte punk-rock de corta duración, hubo lugar para mucho.
Personalmente celebré los temas más clásicos como son esas readaptaciones del “Sweet home Alabama” en “Miña terra galega” o del “Highway to hell” en “Somos Siniestro Total”, “Ayatolah” o “Bailaré sobre tu tumba”. Todas ellas situadas en el tramo final del concierto o incluso en el bis. Más a mitad de actuación salió a escena “Opera tu fimosis”, una canción que me hace mucha gracia, ya que nos acompañó al grupo de gamberros con los que me juntaba en la infancia y adolescencia. A continuación el horrible vídeo que pudimos grabar de “Bailaré sobre tu tumba”.

Las letras graciosas y disparatadas de las canciones se oían lo suficiente, muy saturadas (salimos del recinto con pitido de oídos por la potencia del sonido de los Siniestro) y presté mucha atención a lo que soltaba en la mayoría de ocasiones Julián al micro (porque el guitarrista Soto y el bajista Avendaño también tuvieron sus momentos de protagonismo en el micro). Eché de menos varias canciones de la banda que me gustan como “Menea el bullarengue”, “Assumpta” o “Pueblos del mundo: ¡extinguíos!”.

El ambiente, como era de esperar, era un disparate y un desparrame absoluto, con unos pogos a ratos bastante notables. Nosotros cometimos la temeridad de situarnos en la primera fila y así nos fue. Incluso un fumeta, como diría Santi Balmes en “Incendios de nieve”, “mal ventilado y peor de los nervios”, se me subió a la chepa, dejándome ojiplático (me dije: “será alguien a quien conozca”, y qué va). Pero si vas a estos conciertos ya sabes lo que hay, así que no puedes soltarle una castaña en los piños al sujeto, porque como también dijo Jarvis Cocker en “Party hard”, “si no querías fiesta, ¿por qué viniste aquí?”.
Me gustó ver a los Siniestro capitaneados por Julián Hernández (al cual vi acompañar hace unos meses a Aviador Dro en su 40º aniversario en “Brigada de demolición). Habló lo justo y necesario, sin soltar largas chapas al público y yendo completamente a su bola (incluso hizo alguna coña sobre las enfervorecidas peticiones de canciones de la gente).
Cierto es que me hubiera gustado verles con Miguel Costas (a este le vi hace unos años en Torrejón tocando en solitario dentro de un festival revival de los 80 y en aquella mini actuación completó lo que nos faltó en esta noche que estamos comentando de gustos personales) y Alberto Torrado en la formación (ya sabrán los acólitos de este blog de mi gusto por las formaciones clásicas), pero esos 2 hace ya mucho mucho que se largaron y Julián es el que se encarga de mantener viva la llama de la banda. Y a fe que lo hace muy bien, vista la respuesta entusiasta de todos los allí congregados.
Supongo que si Julián ve que en las primeras filas se juntan varios que podrían ser sus hijos/as a darse empujones y golpes, debe causarle una cierta satisfacción ver que su mensaje musical sigue llegando a las nuevas generaciones. Si las juventudes tiraran más de Siniestro Total que del reggaeton, creo que nos iría mejor.
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lunes, 23 de septiembre de 2019

Concierto Elefantes. Madrid (20-09-2019)

SINOPSIS (por Víctor Prats)
Medio año ha sido el tiempo que precisó finalmente este concierto para llevarse a cabo, convirtiéndose a la postre en una celebración de la feliz recuperación del batería Jordi Ramiro, el cual fue protagonista desde su batería y por unos pasos de baile al final del show para recibir los merecidos vítores de los fans de Elefantes.

El cuarteto barcelonés, con Shuarma a la cabeza, se presentaron más vitales que nunca en Madrid (véanse los trajes de alegres colores que vestía cada uno) y defendieron con solvencia un repertorio en el que hubo un mayor predominio de las canciones de las que podríamos definir su 2ª etapa tras su reunificación.

En diferencia a aquel concierto de hace un lustro en Joy Eslava, hubo espacio para los clásicos justos. Desfilaron “Somos nubes blancas”, la emotiva “Azul” y “Que yo no lo sabía”, esta última situada en el 4º o 5º lugar del setlist para caldear a La Riviera, entre otros temas históricos de la formación. Por ejemplo, el remate, muy acertado, lo supuso ese tributo a lo seguidores de la banda (como ya nos confesó Shuarma en el programa-entrevista que hicimos sobre el disco “Azul” en la pasada temporada de radio de “DMR”) que es “Me gustaría poder hacerte feliz”.

Estuvieron presentes las versiones de José Luis Perales de “Te quiero” o “Mujer contra mujer” con el lujazo de contar con Nacho Cano al teclado como soporte. En el apartado de invitados especiales también estuvo Benjamín Prado recitando durante la interpretación de “Agua” o Mikel Erentxun, muy bien recibido por el público asistente.

En definitiva, 2 horas de buena música y emociones, en una sala casi repleta con un buenísimo ambiente entre los asistentes y que nos dejó un sabor de boca estupendo. Diría que es uno de los conciertos que más (si no el que más) he disfrutado en ese recinto, el cual particularmente no me hace mucho tilín. Y no es el que caso de que las veces que haya asistido a conciertos allí se puedan contar con los dedos de las 2 manos y los pies. Ahora Mariano González les entrará en mayores detalles.

A Shuarma, Hook Management y al propio Mariano les agradezco que hayan hecho posible que “DMR” podamos narrarles desde estas humildes tierras 2.0 un evento tan magnífico como este.

CRÓNICA (por Mariano González)
La remuneración que conseguimos los que estamos metidos en “Discos, Música y Reflexiones” es poder entrar en contacto con artistas que respetamos y admiramos. A principios de año tuvimos la fortuna de contar con Shuarma, vocalista de Elefantes, que pasa por ser uno de nuestros grupos favoritos del panorama musical español. La entrevista nos mostró a una persona atenta, encantadora y luminosa. Todos salimos satisfechos, tanto es así que Shuarma nos invitó a que acudiéramos invitados al concierto que pretendía dar el grupo en Marzo, pero que nunca tuvo lugar debido a los problemas de salud (felizmente ya solventados) del batería Jordi Ramiro. Según se acercaba la nueva fecha elegida, el 20 de Septiembre, nos pusimos en contacto con Hook Management y obtuvimos tres hermosos pases para ver el concierto. Desde aquí agradecer a Andrea García la confianza en nosotros para poder cubrir tan estupendo encuentro.
Acudimos Víctor Prats, Susana Hernanz y servidor de ustedes. Dando gracias por ver el concierto bajo techado, toda vez que se barruntaba una buena lluvia, entramos a La Riviera sobre las 19:50. Mis problemas, digamos, logísticos todavía persisten y necesito ver los conciertos con la ayuda de un asiento. En el pasillo/planta superior me facilitaron una silla desde donde se podía ver de una forma razonable a las actuaciones. Digo actuaciones porque antes del plato fuerte, tuvimos ocasión de disfrutar de un telonero. Los horarios se cumplieron regular. El inicio del concierto estaba marcado para las 20:30, pero Triángulo Inverso (que así se llamaban los teloneros) salieron en torno a las 20:15, lo que significaba que el concierto llevaría algo de retraso. Triángulo Inverso, de los que confieso que no conocía nada, fueron un grupo voluntarioso, de sonido compacto y con cuerpo. No desprecian la épica ni los estribillos contundentes. Fueron un buen aperitivo que apenas en media hora, quizá algo menos, nos dejaron un buen sabor de boca.
El afán de los roadies solventó lo que pudo ser una espera épica y alrededor de las 21:15 dio comienzo la música. No se llenó La Riviera, pero tampoco falto demasiado; habida cuenta que además la tarde no fue particularmente apacible en lo meteorológico, la verdad es que el aforo estuvo bastante bien. También estuvo bien de actitud, por cierto, y la respuesta al repertorio de Elefantes fue cálida, receptiva y entusiasta. En cuanto al repertorio, podemos decir que se centró en, lo que podíamos llamar, la segunda etapa del grupo. Es decir a partir de su reunión. Ya nos dijo Shuarma en la entrevista que no es persona que suela mirar hacia atrás, y quizá eso se note en cuestiones como la elección del setlist.
La actuación tuvo algo de colorido en un sentido amplio. Por las propias texturas de las canciones y por algunos detalles colaterales como la vestimenta. En efecto, los componentes de Elefantes salieron con trajes de colores vivos y alegres: naranja (Shuarma), verde (Hugo Toscano), amarillo (Julio Cascán), Azul (Jordi Ramiro). Para Jordi Ramiro fue una noche especial, toda vez que pudo desquitarse del concierto suspendido en Marzo tras vencer (eso es lo importante) su percance de salud. El público se mostró con él particularmente amable.
Y la música fue como sigue. Comenzaron con “Donde haya silencio”, de su último disco (sin contar con la regrabación de “Caleidoscopio”) “La Primera Luz Del Día” (2018). En esta primera canción se pueden ver algunas constantes de lo que sería es resto del show. Shuarma se mostró como un maestro de ceremonias hiperactivo, dinámico e inquieto; todos sus gestos transmitían entusiasmo y entrega. La música en general sonó más rocosa y cañera que en estudio, detalle que bien llevado es positivo para un concierto. Eso se notó con “Isabel” que sonó con un brío mayor que en su disco, transmitiendo una pasión clara y meridiana. Shuarma se arrancó a tocar las castañuelas, raro instrumento en un concierto de pop rock pero que quedó divertido y respeta, además, la instrumentación original.
Seguimos con canciones de “La Primera Luz Del Día” por medio de “Cada vez”. Nuevamente tocada con chispa; era evidente que el show iba a ser más luminoso y vital que solemne y ensimismado (salvo excepciones sueltas). Tiempo después para saltar un disco hacia atrás y escuchar “Que todo el mundo sepa que te quiero”, una animosa y desacomplejada declaración de amor materializada en un rock vivaz y casi festivo.

La siguiente canción es remontarse a una época temprana en el grupo, su disco “La Forma De Mover Tus Manos” (2003). Para ello la banda la banda se sirvió de “Que yo no lo sabía”, canción que me evoca recuerdos del año 2003 cuando se promocionó con un simpático y curioso vídeo musical. Sonó muy coherente con las sensaciones que estaba transmitiendo el concierto hasta ese momento y que consiste, según palabras del propio Shuarma, en el lado luminoso del amor. También sirvió para bailar y echarse unos cantecitos.
Por cierto, he de agradecer a Víctor Prats que explorase otras localizaciones dentro de la sala; en unas de sus incursiones encontró un lugar donde estar sentado (pensando en mí, cosa que agradezco) y a la vez estar más cerca. Se trata de unos escalones que van directamente a la pista. Nada más aposentarnos allí Shuarma nos dijo que había llegado el momento de tocar una canción que hablase del lado triste del amor. Dicho y hecho, la siguiente canción fue “Duele”, que en su disco “Nueve Canciones De Amor y Una De Esperanza” (2016) cantan junto con Enrique Bunbury. Canción que realmente suena quejumbrosa y apenada, pero tocada una vez más con pasión y arrebato, sin llegar al abatimiento.
Tiempo para subir el ánimo con una canción del que fue su disco de reencuentro, “El Rinoceronte” (2014). La canción “Equilibrios” nos ofreció un momento de ensoñación reflexiva que consiguió un interesante cruce de estilos. Fue noche también de compartir el escenario con algunos artistas amigos que pusieron un plus de atractivo al espectáculo y que confraternizaron musicalmente a las mil maravillas. El primero de ellos en desfilar fue el poeta Benjamín Prado, autor de la letra de “Agua”, la siguiente canción en sonar. Antes de iniciarse la música Shuarma nos habló sobre la labor que hace Oxfam en el campo del uso responsable del agua y de cómo esa tarea había sido la base de la canción. En el single editado la cantan junto con Manolo García, aunque en directo Shuarma se las pinta bastante bien solo. La aparición de Benjamín Prado fue simpática y cómplice. Tuvimos la suerte, además, de oírle declamar un poema escrito ex profeso para la ocasión.
Subimos un poco el pistón con “Loco”, que se escuchó con una dosis extra de electricidad y energía, acercándola más al rock que al pop. Poderoso estribillo e intenso desempeño de Shuarma. Más amigos. Shuarma se encargó de hacer una agradecidísima presentación a Mikel Erentxun, cuya participación fue uno de los platos fuertes del show. La canción elegida fue “Volvió la luz” del “Nueve Canciones De Amor y Una de Esperanza”. Armados ambos cantantes con sendas panderetas, cantaron con ímpetu, fuerza y compenetración la arrebatadora sensación de optimismo que significa esta canción. Momento a recordar.

Sabes que una versión es buena cuando manteniendo el espíritu original que la anima, la trasplantas a tus coordenadas propias y el resultado es algo nuevo pero portador de la antigua esencia. Eso pasó con “Te quiero”, la canción de José Luis Perales versionada por Elefantes junto con Love Of Lesbian y Sidonie hace tres años. La interpretación que pudimos escuchar en directo (solo con Elefantes) fue la de un pop luminoso, encantador y arrebatado. Quizá fue de los momentos en que el público tuvo una mayor colaboración cantando el estribillo.
Y no dejamos las versiones, aunque en esta ocasión si vino acompañada de otro amigo. Elefantes han colaborado en un disco homenaje al “Descanso Dominical” (1988) de Mecano; la canción a su cargo fue “Mujer contra mujer”. Es un tema bastante recurrente en los setlist de sus conciertos, pero en La Riviera tuvimos la suerte de que Elefantes estuvieran acompañados de uno de los miembros de Mecano: Nacho Cano. Fue muy pertinente la introducción de Shuarma diciendo que era un privilegio contar con su presencia, pues en los últimos años no es muy amigo de pisar escenarios. Nacho Cano que en los conciertos solía ser un músico huracanado, inquieto y nervioso, contribuyó tocando los teclados discretamente, casi en segundo plano. Fue un honor y una suerte que pudiéramos contar con pedazo de historia viva del pop español, y aunque pasó relativamente desapercibido su presencia tiene que ser destacada como algo valioso; musicalmente es como poner una pica en Flandes. La interpretación vocal de Shuarma fue sentida, reteniendo toda la emoción de la canción original.
Y no bajó la intensidad la interpretación de “Azul”, el primer gran éxito de Elefantes y, a título personal, una favorita indiscutible. Ya los primeros acordes nos indican que nos encontramos con una canción trascedente, especial. Sentido que se mantuvo sobre las tablas aumentado por una rendición incontestable y apasionada por parte de toda la banda. Quizá por su condición de éxito ya de largo recorrido, al público de le vio particularmente satisfecho. No nos movemos de disco. “Cuéntame”, sin duda otra vieja conocida de los fans, tuvo la cualidad de mostrar un pop agridulce pero tocada de forma positiva y entusiasta. Fue una leve y muy agradable sorpresa. Tras este momento de encantadora nostalgia Shuarma nos contó lo que motivaba a Elefantes desde sus inicios hasta hoy, cómo entre sus sueños se encontraba poder tocar algunas canciones sobre el escenario con la participación del público, en perfecta comunión. De hecho esta introducción vino a cuento de interpretar precisamente una canción llamada “Mis sueños”, perteneciente a su último disco. Toda una oda a la persistencia de la ilusión y la persecución de las ilusiones propias transformada en un pop rock vital, animado y vitalista. Buen resumen de cómo sonó la música a lo largo de todo el concierto.
Como es tradicional en casi todos los conciertos que en el mundo son, llegó el tiempo para los bises tras la consabida y breve pausa. El regreso fue huracanado, manejando con contundencia unas afiladas guitarras eléctricas de puro rock. Se trataba de “Somos nubes blancas”, una canción añeja del disco homónimo de 2005. Buena elección para volver tras el relax de la pausa para bises, y uno de los momentos aguerridos del concierto. Y la canción final, ahora sí que sí, fue otra pieza destacada de su repertorio de siempre. La emotiva “Me gustaría poder hacerte feliz”, motivo de emoción sincera y profunda que hizo que las delicias de todos nosotros. Quizá es la balada por antonomasia de Elefantes, y fue interpretada inicialmente de forma más acústica para volver, a posteriori, a su formato habitual. Como final la elección fue bastante acertada, dejando las emociones flotando en el ambiente de La Riviera y dejándonos satisfechos pero con ganas de más.
El concierto como tal fue irreprochable. Magnífica disposición por parte de la banda, desde la fuerza expresiva incontestable de Shuarma hasta el magnífico desempeño instrumental del resto de la banda, capaz de ofrecernos un show contundente y eléctrico a ratos más cercano al rock que al pop. Si a eso unimos el ánimo colorido vitalista de la música, la consecuencia fue salir a la calle con una sonrisa en la boca. Como salvedad se podría oponer que dentro del setlist, la parte primeriza de Elefantes no estuviera muy representada. De hecho, la mayoría de las canciones fueron desde “El Rinoceronte” en adelante. Si bien, las canciones más actuales tienen un alto nivel, reconozco que hubiera sido gratificante escuchar alguna canción como “Piedad” o “Al olvido.” Pero la banda es soberana para tocar lo que quiera, y el resultado fue realmente bueno. Fue un concierto divertido en el que Elefantes demostraron estar una admirable buena forma. Shuarma, además, estuvo comunicativo con el público, demostrando ser un cantante vivaracho y saleroso. La imagen final que tuvimos de la banda fue la de Jordi bailoteando frente al público, recuperado para la música y para la vida. Imposible un colofón mejor. Reiteramos nuestras gracias a Andrea García de Hook Management por haber confiado en “DMR” para cubrir este evento.
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