lunes, 26 de marzo de 2012
Concierto The Noises. Madrid (22-03-2012)
sábado, 24 de marzo de 2012
Spandau Ballet - Heart Like A Sky (1989)
Es curioso y creo que esto no me ha sucedido en muchas ocasiones en estos 4 años de existencia del blog, pero lo que acaba de pasar es que mientras que iba a retomar un artículo que tenía medio hecho de un disco para publicarlo esta semana (el cual lógicamente se pospondrá a posteriores semanas), el hecho accidental de que dentro del mismo cd recopilatorio mp3 en el que lo tengo exista otro disco y haya empezado a sonar, me ha hecho cambiar de idea y empezar de 0 con un post distinto en el que hablaré del disco que me ha retado a divagar sobre el mismo a medida que recuperaba su escucha que tenía parada desde hace mucho tiempo.Y tampoco se da el caso de que el que fuera el último disco de estudio de Spandau Ballet “Heart Like A Sky” de 1989 lo tenga desde hace mucho tiempo. Creo recordar que me lo descargué del e-mule hace cosa de 4 años y pico (hilando fino sería en septiembre de 2007). Lo digo abiertamente lo de descargar, ya que este disco está descatalogadísimo y ni siquiera ha sido reeditado en formato deluxe últimamente por eso de que es de otra discográfica distinta a la de los 4 primeros discos del grupo de los hermanos Martin y Gary Kemp, el vocalista Tony Hadley, el batería John Kebble y el saxofonista, teclista y percusionista Steve Norman; así que, no hay otra forma humana o legal de hacerse con el mismo y aunque tengo en formato original todos los cds del grupo, tuve que sucumbir a la piratería para tenerlo de alguna forma.
El grupo se tomó mucho tiempo hasta que editó su nuevo trabajo tras su notable “Through The Barricades” del año 1986. Se notaba que los Kemp estaban pensando ya en otras cosas derivadas de sus gustos por la interpretación y su carrera como actores. La cohesión en el grupo estaba en entredicho, aunque de puertas para afuera no lo pareciera a simple vista. Esto derivó en un disco que a pesar de contar con buenos momentos, carece de fuerza de ensamblaje y carácter de unidad.
Uno de los mejores momentos de la obra fue “Be free with your love”. Estamos ante un tema veraniego, cálido, a ratos tropical y con guiños a los ritmos latinos por esas secciones de viento del final tan animosas. Es una canción que busca agradar y hacer que nos movamos. Su interés no reside en una letra trabajada, ya que ésta es casi una mera excusa para un tema resultón y directo, que a la par es de lo que más se recuerda del disco. El caso del segundo tema del listado es cuanto menos controvertido, ya que “Crashed into love” fue single, pero no se ha incluido en recopilatorios del grupo. Es una pena, ya que estimo que es una balada pop genuina de muy buen gusto y muy bien tratada, con ese estilo elegante de las composiciones de Gary Kemp marca de la casa bien presente y con un toque más emotivo de lo habitual. El videoclip, de ambiente nocturno y con un Tony en el comienzo de su madurez destilando una elegancia y galantería que dentro del mundo del pop pocos pueden alcanzar, es paradigma de los días finales de los Spandau Ballet. En parte esta canción me da cierta nostalgia o lástima ya que tiene un halo como de final, que durante mucho tiempo así sería hasta que el grupo se reuniera contra todo pronóstico en el 2009 y que les pudiéramos ver hace casi justo 2 años en el Palacio Vistalegre; por cierto, en aquel concierto no sé si incluyeron algún tema de este disco en el listado. Ahora no lo recuerdo, pero pueden ir a la crónica del concierto pinchando aquí y compruébenlo por ustedes mismos. Es curioso que cuando mi padre realizaba su programa “Micrófono Abierto Al Fútbol Base” en la extinta Frecuencia Torrejón, había una cuña publicitaria de no sé qué negocio local que utilizaba la siguiente canción del disco como sintonía. Lo gracioso es que “Big feeling” no fue single ni nada por el estilo. Esta composición abunda en ciertos guiños al sonido del nuevo soul de finales de los 90, con mayor o menor acierto según el ojo con el que la vea cada uno. “A matter of time”, siguiente composición de las 9 que nos ocupan en “Heart Like A Sky” (el título del disco se menciona en la letra de “Crashed into love”, que antes se me ha olvidado mencionarlo), se sitúa dentro del sector de las baladas lentas, sinuosas y susurrantes que de cuando en cuando metían Spandau Ballet en sus discos. En parte la podríamos considerar a “A matter of time” como una prima lejana de “Code of love” de “True”. Steve Norman se hace un hueco en el disco como compositor de un tema, en este caso el 5º de la obra, de título “Motivator”, que tampoco es de lo mejor del disco o de los momentos más memorables. Sin necesidad de hacer daño a un tipo tan majete y carismático como es Steve, “Motivator” es un tema pop, luminoso y animado, al que quizás le falta un poquito de gancho en su melodía. No obstante, seamos justos, para nada nos encontramos ante un tema tremendamente horrible.
Parte de la lacra comercial del disco fue que la complicada “Raw” fuera escogida como primer single. Este tema que fusionaba soul y cierto carácter rock a partes iguales, no llegó ni a los fans antiguos del grupo ni a nueva gente. Se quedó en tierra de nadie, suponiendo un cierto toque de riesgo para el grupo, que en efecto fue tal y que les vino horrible en unos momentos en los que como ya he comentado había cierta zozobra interna entre sus componentes. “Empty spaces” es una de las joyitas ocultas de “Heart Like A Sky”. Supone otro instante de relajación e intimismo al estilo de lo que “A matter of time” nos mostró unas pistas antes, pero en esta ocasión con un giro más en la rueda de intensidad emocional, lo cual es inestimable para llegar a conformar una composición muy válida y disfrutable. “Windy town” es una canción pop que por momentos gusta y por otros momentos no. Tiene partes o pasajes buenos, pero quizás parte de su melodía flojea en otros instantes. Por lo general no está mal, pero mejor resulta el cierre del disco “A handful of dust”, que en parte toma los bríos derivados de “Crashed into love” para sellar “Heart Like A Sky” con una composición de soul y pop a partes iguales que no está nada mal y que no en vano seleccioné como música de fondo en lo que fue la 1ª temporada de “Discos, música y reflexiones” en la radio.El que definitivamente fuera el último disco de estudio de Spandau Ballet fue por lo general un fracaso. Quizás el grupo había estado demasiado tiempo meditando en editar el nuevo material y también éste salió a la venta en unos días en los que los años 80 comenzaban a decir adiós y muchos grupos de la década habían entrado en clara decadencia; a sus rivales Duran Duran, con notables cambios de componentes en su formación, no les iba mucho mejor.
Con una última gira que trajo al grupo en febrero de 1990 a Madrid, Spandau Ballet terminaron despidiéndose y comenzarían los malos rollos entre ellos, con ciertas disputas legales que se producirían en años posteriores. Los Kemp se dedicarían a ejercer como actores (destacable fue el papel de Gary Kemp en “El Guardaespaldas” de la recientemente malograda Whitney Houston, donde interpretó a Shy, manager de la artista), Tony Hadley a iniciar una discretita carrera en solitario y a Kebble y Norman a pasar al olvido. No hace mucho, el grupo hizo las paces y nos regalaron una gira de grandes éxitos que fue memorable. El concierto que viví hace ya 2 años es de los mejores a los que he asistido en mi vida.
Resumiendo el asunto de “Heart Like A Sky”, digamos que es un disco que peca de inconsistencia o ensamblaje entre sus piezas, como de alguna forma también le sucedía al “True” de 1983. Lo que pasa es que aquí no hay ningún “Gold” o “True” para dignificar más el resultado y lo que resulta es un disco que después de todo no está tan mal, y que ofrece algo más de media hora de música que solamente chirriará en la arriesgada “Raw”; pero incluso a esta canción se le termina cogiendo el punto. Personalmente, hubiera gustado más cosas de este lp en aquel concierto casi perfecto de marzo de 2010 en el Palacio Vistalegre.
Una vez más defendemos un disco olvidado y machacado por las críticas (2 estrellas en Allmusic por ejemplo; sí que entendemos que se le diera palos por su portada tan insulsa con ese esbozo de retrato en tonos azules) y lo hacemos desde la sinceridad, afirmando que no nos resulta desagradable ponerlo de cuando en cuando; de hecho, el que lo haya escuchado por casualidad y me haya lanzado a escribir sobre él cuando no estaba previsto, supongo que será indicativo de algo a su favor, ¿no?
Esta semana en nuestro programa de radio el miércoles a las 23.00h en RUAH y una hora más tarde en &radio, podrán escuchar el Especial Pink Floyd sobre su disco “Animals”. Más importante es que esta tarde a las 16.00h en &radio no se pierdan el Especial Alaska Y Dinarama que haremos en riguroso directo durante un par de horas. Habrán comprobado que los programas sobre Talk Talk y Katy Perry ya están subidos a nuestro perfil en Ivoox, tal como comentamos en nuestros perfiles en las redes sociales.
martes, 20 de marzo de 2012
Discos, música y reflexiones cubrirá el concierto en Madrid de The Noises (22-03-2012)
Aquel día The Noises aprovecharon muy bien sus 30 minutos de actuación y nos fue suficiente para hacernos una primera idea de su propuesta musical. Esa impresión buscaremos ampliarla este próximo jueves en la sala Taboo (donde no hace muchos días estuvimos viendo a La Broma Negra en un concierto de adelanto de su nuevo disco “Desilusiones De Grandeza”), en la que The Noises darán un concierto en exclusiva dentro de la fiesta de presentación del Festival Electropop de Pamplona (FEP).
Prestaremos buena atención a las maneras musicales de esta formación y en los sucesivos días les dejaremos por aquí un artículo que busque recrear por escrito y con imágenes lo que vivamos, pero creo que si tienen hueco podrían pasarse a escuchar buena música en directo, que siempre es un plan interesante y por las maneras que pudimos ver a The Noises en aquel evento de finales de diciembre, creo que la cosa merecerá la pena.
Una vez más, agradecer a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras que nos haya tenido en cuenta para dar cobertura a esta actuación como medio de comunicación. La foto del presente artículo muestra un momento de la actuación del grupo en el pasado Fnac Music Festival que sacamos desde una de las ubicaciones que ocupamos aquel día.
lunes, 19 de marzo de 2012
Concierto Dr. Sapo. Madrid (14-03-2012)
sábado, 17 de marzo de 2012
Blur - Blur (1997)
Hay que ser ecuánimes, y si el otro día dimos tratamiento al considerado disco final de subidón del brit pop de los Oasis, hoy analizamos lo que Blur hizo tras su en parte exitoso y en parte fracasado “The Great Escape”. El 4º trabajo de estudio de Blur de 1995 lo considero exitoso porque tuvo bastante repercusión en todos sus singles y porque el material es bueno en sí. Lo de “en parte fracasado” que aludía en las frases anteriores viene asociado al hecho de compararlo con el 2º trabajo de Oasis “(What’s The Story?) Morning Glory”, el cual triunfó claramente sobre el disco que salió casi a la par de los Albarn, James, Coxon y Rowntree.Para el siguiente paso Blur decidió golpear primero, pero hubo una serie de particularidades que hacen del siguiente ítem o lanzamiento discográfico del grupo un hecho bastante curioso. Primero, la banda decide sacar al mercado su trabajo en unos días en los que bandas consagradas como U2 o Depeche Mode volvían a la carga tras 4 años desde su último disco de estudio.
Aunque ambas entregas de estos 2 gigantes de la música moderna han sido reivindicadas con el paso de los años y puestas en su lugar, en su momento la crítica les dio muchos palos, pero independientemente la importancia mediática y su repercusión fue inexcusable (la difusión de los videos de “Discotheque” y “Staring at the sun” de U2 y el “Barrel of a gun” y el “It’s no good” de Depeche Mode se emitieron incansablemente en programa diario del mediodía en Canal + que tenían los 40Principales reservado y en los respectivos “Del 40 Al 1” que todavía presentaba un glorioso e impagable Fernandisco).
Y ahí aparecieron Blur con su single “Beetlebum” en mitad de aquel jaleo, con un videoclip decadente (con el grupo tocando en una habitación en estado de cierta desidia y abandono) y un tema en definitiva nada comercial, muy alejado de los momentos pop alegres del pasado que mostraban un cambio en el carácter de Blur y en todo caso demostraron un par de cojones sacando como primer single a esta, por otro lado, fabulosa canción. Eran los días de mi 2º de B.U.P. en el instituto y uno de los primeros lanzamientos discográficos de mi vida que viví con intensidad, puesto que ya he comentado que Blur y Oasis fueron de los primeros grupos que me llamaron la atención en mi vida y a los que seguí junto a The Cure. Como intro ya está bien, pasemos a su análisis.
Comienzo clavado al desarrollo comercial de singles, primero con esa instrospectiva “Beetlebum”, con interesantes guitarras y coros en el estribillo y con los acordes machacones de Coxon tan característicos del inicio. Los requiebros electrónicos que abigarran la canción le confieren un toque vanguardista interesante y aunque no le vi nunca mucho potencial comercial, lo que es inexcusable es que se ha terminado convirtiendo en un clásico dentro de la historia de Blur, aunque haya sido a marchas forzadas. Y luego pasamos a “Song 2”; el “2” es aplastante por todos los lados (2º tema del disco, 2º single, 2 minutos de duración…). Un tema con un ritmo potente, rockero, con Damon desgañitándose tras la comedida languidez de “Beetlebum” y con ese videoclip rodado en otra habitación de horribles empapelados de pared, en la que el grupo termina chocándose contra paredes y soportando aires huracanados. Un hit inmediato y otro clásico del repertorio de Blur, con mucho más tirón que la previa “Beetlebum”. Y entre los 4 singles de la obra se cuela la exótica “Country sad ballad man”, con su lenta candencia, de vagas influencias country, como se puede intuir en el título, pero con la personalidad sonora de Blur, sobre todo en los acordes de las guitarras de Graham Coxon. El 4º single “M.O.R.”, contiene una interesante sección rítmica y demuestra uno de los momentos más pop del disco, con un brío e intensidad más que notable. El videoclip, realmente con escenas aceleradas y nerviosas, contribuía a sumar más intensidad a la experiencia audiovisual de la envoltura del tema. Destaca sobre todo el papel de Rowntree a su batería en ciertos momentos. Y en el 5 capítulo de la obra se da cierre al episodio de singles del disco homónimo de Blur. “On your own” destaca por las inquietudes electrónicas de programaciones del grupo y por un guiño claro al rap en la estructura lírica y vocal del tema; no hay que dejar de lado el toque que también le daba el videoclip, grabado en zonas industriales decadentes, con Damon no cortándose a la hora de mostrar ciertos gustos de los estilos de los que Blur parece influenciarse para esta composición pegadiza y claramente comercial, que solamente se vio dañada en su empeño por el gran papel y resultado de su single antecesor “Song 2”. “Theme from retro” no engaña en su título y nos sumerge en sonidos provenientes de la psicodelia de los años 70, para conformar una pista algo hipnótica e incluso fantasmagórica, sobre todo por la parte vocal velada y con eco que incluye. Graham Coxon se hace cargo de la acústica y rugosa en producción y mezcla “You’re so great”. Una canción sentida, que pierde bucolismo que podría tener con otra producción, debido a su sonido agreste y duro. Una pequeña joya oculta para llegar al ecuador de “Blur” y una balada cuanto menos curiosa.
“Death of a party” nos devuelve a Damon, en una composición en el que los teclados vuelven a recordarnos a épocas pasadas, con una base casi más propia del trip hop de aquellos días que de otro género musical. “Chinese bombs” apuesta por el sector agresivo y rockero del disco. Un tema bastante punk, visto en su rabia, la forma de cantar a modo de escupitajo vocal de Damon y su corta duración. “I’m just a killer for your love” se muestra sucia, rockera y reiterativa en su mensaje, mostrando a los Blur más cercanos al rock independiente; de hecho, en esta pieza nos podemos encontrar ciertos adelantos sonoros o de estilo de uno de los siguientes proyectos musicales de Albarn, Gorillaz. Luego nos llega “Look inside America”, que en sus primeros compases nos puede traer recuerdos lejanos de la gloriosa “End of a century”. Aquí se oye a Damon cantando sin retorcimientos de producción y sin él forzándose a sonar distinto. Se oye su tono habitual y da lugar a una canción agradable y reminiscente de los Blur de siempre, que por otro lado poco tiene que ver en el conjunto tan arriesgado de canciones que como comprobarán nos estamos encontrando en este 5º disco de estudio de la banda. La siguiente composición, antepenúltima de las 14 que forman parte del disco, suena interesante. “Strange news from another star”, cuenta nuevamente con Damon en formato sonoro reconocible en una composición lenta, reflexiva y a ratos bonita en sus formas, como por ejemplo a mi me lo parece en su estribillo. “Movin’ on” muestra un carácter más acorde con el disco, siendo sucia en producción, con cierto vigor en su melodía y con Damon otra vez modificado en el sonido de su voz tradicional. No obstante, algunos de los últimos episodios sonoros, aunque muy buenos, desvirtúan el mensaje de la obra, ya que lo inquietante predomina y por ello “Essex dogs” supone un cierre de obra apropiado visto lo visto. Larga, subterránea, nocturna, complicada, inquietante, de base rítmica trabada y que a su vez incluye un track oculto instrumental de carácter hipnótico y experimental.A “Song 2” y a que esta canción consiguiera ganarse los favores comerciales y mediáticos de ser banda sonora de cierto videojuego futbolero de la época, deben Blur que su 5º trabajo fuera un relativo éxito. Tras la machada de sacar “Beetlebum” como 1er. single el grupo supo reaccionar y con el 2º sencillo otorgado a “Song 2” bastó para darle en los morros a Oasis, ya que a día de hoy recuerdo con mucho más éxito y acogida a este disco de Blur que al de Oasis, que como comentamos la pasada semana tantas leches de la crítica especializada y fans se llevó (como ya dije, de forma algo injusta).
Con su 5º trabajo de estudio y con una propuesta menos comercial en el conjunto global de sus canciones, partiendo de su estilo primigenio y evolucionando a un sonido más cercano al rock independiente, Blur consiguieron quitarse la espina derivada de su derrota frente a Oasis 2 años antes; a día de hoy, al disco protagonista del artículo de la pasada semana de la banda liderada por los hermanos Gallagher (aunque haya gente como yo que lo defiende) le siguen dando leches y sin embargo al álbum de Albarn y cia., en el que se centra este post, se le ve con relativos buenos ojos.
La primavera del 99 fue de los momentos más inciertos musicalmente hablando que recuerdo. Había un vacío de poder en el que grupos que en aquellos días tenían mucho éxito como Travis o Radiohead no terminaban de dar un golpe definitivo sobre la mesa para hacerse con el mando o trono musical internacional, cosa que sí comenzarían a hacer Coldplay unos meses más tarde con el nuevo milenio ya iniciado. Con esto, el siguiente disco, de título ya arriesgado para supersticiosos “13”, no terminó de romper, y buena parte de la culpa lo tuvo un single algo peculiar como adelanto que fue “Tender” con esas influencias gospel y su duración tan larga. A pesar de que al grupo se le veía pasárselo muy bien en el videoclip (meándose de risa), el 6º trabajo de estudio de Blur no cuajó y eso que “Coffee & tv”, cantada por Coxon y 2º single del disco, realmente era interesante y con un clip graciosillo con el brick de leche y sus peripecias varias por la ciudad.
No era fácil, pero Blur consiguieron un buen resultado de su disco de mismo nombre. Lo que pasa es que si a “The Great Escape” se le cruzó en el mismo año el disco de sus rivales Oasis “(What’s The Story) Morning Glory”, en el 97 tuvieron la mala suerte de coincidir con el icono de “Ok Computer” de Radiohead. La verdad es que a Albarn y sus muchachos solamente les acompañó relativamente la suerte en ese apartado con “Parklife”, porque con sus 2 siguientes discos tuvieron la mala suerte de coincidir con 2 de los mejores discos de la historia de la música moderna.
Dejando de lado las comparativas, “Blur” de Blur es un disco interesante. Siempre he echado en cara a Blur que sus trabajos suelen pasarse de duración. Aquí nos enfrentamos a 14 pistas y recuerden que “The Great Escape” también incluía muchos temas en su listado. No obstante, esto es característica de Blur y de su obra y hay que hacerse a ello. No van a encontrarse ningún “Girls and boys”, ni “Country houses” o “Charmless men”, ya que como mucho se podría parecer en vaga forma “On your own” a temas de ese calado, pero los matices de sonidos algo retro que utiliza la banda y el sonido alternativo de piezas como el arriesgado 1er. single “Beetlebum”, les terminará llegando, pero para ello precisarán de repetidas escuchas. Tendrán que tener paciencia, pero la espera merecerá la pena para que le cojan el punto a este disco que produjo el conocido de Morrissey Stephen Street.
La portada de este álbum “Blur”, con esa imagen en tonos miel amarillentos, que de forma borrosa (reflejando el significado del nombre de la banda y del disco) muestra una escena de traslado de camilla en hospital, que puede ser metafórica en el aspecto de que el brit pop entraba en decadencia y en consecuencia en la unidad de cuidados intensivos; si esa fue la intención, razón no le faltó. Un buen disco este el que fuera el 5º de Blur, que revisamos en los días en los que aún se especula con un regreso más permanente de la banda (más allá de apariciones o actuaciones puntuales) con nuevo disco, y que junto al ítem de la semana pasada me ha permitido trasladarme a mis días de instituto de 2º y 3º de B.U.P.; para la próxima semana estimo que daré algún salto temporal cambiando de época.
En nuestro programa de radio, el próximo miércoles podrán escuchar el Especial The Human League que dedicamos a su disco “Crash” de 1986. Como últimamente, el horario es a las 23.00h en RUAH y una hora después en &radio. El Especial Talk Talk y el programa de Katy Perry confiamos en que estén subidos lo antes posible a Ivoox, pero las conexiones internautas no nos están funcionando muy bien en los últimos días.
martes, 13 de marzo de 2012
Discos, música y reflexiones cubrirá el concierto en Madrid de Dr. Sapo (14-03-2012)
Miguel de Lucas y sus compañeros no se amedrentan con nada y desafiando a un rival tan temible como siempre es el fútbol, y más en su versión de la edición actual de la antigua Copa de Europa con uno de los equipos de la ciudad en liza, a buen seguro ofrecerán un concierto divertido, ameno y movidito en esta sala cercana a la Gran Vía madrileña.
Nosotros estaremos allí para a posteriori contarles por estas tierras bloggeras lo que Dr. Sapo nos ofrecerán en esta nueva actuación suya en la capital. Yo confío en que dejen el fútbol de lado y opten por afrontar el inicio de la parte amable de la semana (aquella en la que el lunes y martes ya son historia) de la mano de buena música y buen ánimo que es el que Dr. Sapo transmite con sus canciones y actuaciones.
Agradecer personalmente al propio Miguel de Lucas que nos haya tenido en cuenta como medio de difusión para dar cobertura a este concierto. Por cierto, la fotografía del post corresponde a la actuación del grupo que pudimos ver en noviembre de 2010 en la sala Galileo.
sábado, 10 de marzo de 2012
Oasis - Be Here Now (1997)
¡Uy! Qué poco han pasado por el blog los grupos reyes del brit pop noventero Oasis y Blur, ¿no? Hay que poner remedio, sea como sea. Le echamos un par de bemoles analizando el disco considerado frontera temporal del inicio del declive del brit pop de mediados de los noventa. Yo siempre he pensado que es una solemne chorrada, ya que de ese año, o anterior/posterior, hay grandes joyas como “Coming Up” de Suede o “This Is Hardcore” de Pulp, sin dejar de lado el disco homónimo de los rivales de la banda de los hermanos Gallagher Blur.Sí es posible que lo que comenzó es una pérdida de interés mediático hacia estas bandas, debido a irrupciones de nuevas tendencias electrónicas capitaneadas por Prodigy o Apollo 440, el trip hop, o el experimentalismo novedoso y aclamado de Radiohead (los cuales sufrieron más tarde un golpe con “Kid A”, pero fueron aclamados por el “Ok Computer”). Lo que sí es cierto es que el disco que hoy nos ocupa fue un fenómeno mediático en el momento que vio la luz, vendiéndose por toneladas en las tiendas de discos.
No era para menos, ya que Oasis habían conseguido firmar uno de los mejores discos de los años 90 y por ende de la historia de la música, con su 2º trabajo “(What’s The Story?) Morning Glory”. El caso es que “Be Here Now”, por mucho que se esforzó, no tenía en su interior un “Wonderwall” y tampoco el conjunto de canciones o alineación de titulares es de tan alta exigencia como una obra que incluye “Some might say”, “Don’t look back in anger” o “Champagne supernova”, aparte del inmortal tema ya mencionado. No obstante, creo que es un disco más que válido y disfrutable, que solamente tiene algún que otro ladrillo inmiscuido en su interior, pero que por lo general, y con el debido paso del tiempo, no decepciona, por mucho que en su momento no cumpliera con las expectativas.
Se abre con el que fuera primer single, con ese sonido de ruidos de helicópteros (no hay que olvidar el videoclip de maniobras bélicas que se grabó) que nos introduce a la potente “D’ you know what I mean?”. Realmente un buen primer single, bastante rotundo y rockero, con un estribillo sencillo cantado por Liam acompañado de su hermano Noel en los coros. Realmente una de las joyas ocultas, por los momentos tan rítmicos y animados que tiene, aunque quizás palidezca levemente en ciertas partes del estribillo, es “My big mouth”. En su día fue de las canciones que más me llamaron la atención de “Be Here Now” desde sus primeras escuchas en la cinta de cassette grabada del cd original del hermano mayor de un amigo, que además es el formato con el que estoy escuchando el disco (¡con un par de cojones!: en plena 2ª década del siglo XXI escuchando un disco en la pletina de cinta de cassette de una minicadena), básicamente para recrear lo más fielmente posible la esencia de las escuchas personales de esta obra, allá en mis tiempos de comienzos de 3º de B.U.P., en unos días en los que aún no había descubierto ni siquiera a The Smiths o Depeche Mode (aunque estos últimos ya me sonaban de su último trabajo en aquellos días “Ultra”, sobre todo con su single “Home”) y solamente The Cure se ganaba mi atención musical (¡qué días aquellos en los que aún estaba accediendo a su discografía!), a parte de los Oasis y Blur. Tras el arreón de inicio supuesto por los 2 primeros temas, de claro enfoque rockero y en pro de una clara descarga de adrenalina, llega Noel para llevar la voz cantante y ofrecer un tema más reflexivo y relajado en “Magic pie”, la cual en aquellos días del otoño de 1997, tan joven yo, no valoré lo suficiente, y a día de hoy considero mucho más válida y agradezco más; la edad no se suma en balde, visto lo visto. Es curioso el interludio instrumental medio jazzístico que hay antes del siguiente corte situado al final de esta “Magic pie”. “Stand by me” fue el 2º single extraído, y quizás tuvo un mayor éxito que “D’ you know what I mean?”, o mejor dicho, al menos fue mejor recibida por los fans del grupo, ya que el primer sencillo tuvo una cobertura y difusión mediática notable. Esta balada sentida y luminosa, dirigida al micrófono por Liam, ofrece un intento de sellar un nuevo himno como lo fue “Wonderwall”, pero aunque el tema es válido (al menos en su día me gustó y el paso del tiempo no ha hecho que la vea con distintos ojos o la escuche con distintos oídos), no puede compararse a “Wonderwall”. Estimo que su papel es otro y en todo caso es de las composiciones más bonitas y sentidas de la obra. El videoclip que se grabó, con el grupo tocando como en el escaparate de una tienda, también lo recuerdo bastante bien de verlo una y otra vez en aquellos extintos programas de videoclips de los 40 Principales en Canal +. El final de “Stand by me”, con esos arreglos de orquesta añadidos en la producción y la cierta subida de intensidad emocional que se alcanza en la repetición o reiteración de alguna frase del estribillo, le concede unos últimos instantes gloriosos a esta quizás no justamente tratada históricamente canción de Oasis. Me gusta mucho y cada vez más (quizás la haya recibido incluso mejor de lo que recordaba), la brutalmente emotiva y rítmica “I hope, I think, I know”. Su mayor atractivo reside en la combinación de una línea de guitarra que sabe llegar a tocar la fibra sensible, como era el caso de “Some might say”, con una cierta épica que tras el paso de las escuchas hace que gane cada vez más enteros. No me resisto en hacerle una marca a “I hope I think I know” como joya oculta de “Be Here Now”. Algo menos notable es “The girl in the dirty shirt”. Y es que para mi gusto es el momento menos memorable de “Be Here Now” de lo que llevamos de disco. No es que sea mala, se escucha bien, sin necesidad de que se haga pesada, lo que pasa es que estimo que todas las canciones anteriores son muy buenas y en todo caso superiores a este tema que puede resultar algo contemporizador o pachanguero.
Damos la vuelta la cinta en la pletina y le doy al play tras avanzar el tiempo restante en blanco que sobraba en los 45 minutos de cinta de la cara “a” (y es que me encargué en su día de hacer mi copia lo más real posible respecto a la original que me prestaron para copiármela). Resulta curiosa y atractiva “Fade in out”, la cual resulta algo experimental e hipnótica, además de ser bastante aguerrida en sus formas instrumentales. Otra balada que sigue la estela de “Stand by me” fue el 4º single de la obra “Don’t go away”. Aquí Liam se pone realmente romántico cantando las letras escritas por su hermano Noel, y si no escuchen el estribillo: “Por lo que no te vayas, di lo que sea, di que estarás por siempre en la lluvia en mi vida, porque necesito más tiempo, sí necesito más tiempo para hacer las cosas bien”. Me gusta bastante el sector baladístico de “Be Here Now”, aunque “Stand by me” me agrada quizás un poquito más que “Don’t go away”, la cual también contó con arreglos clásicos en su mezcla. Fuera de tono resulta la canción título, con esos sonidos tan rimbombantes y chocantes, abundando en el lado más pop del disco, a lo que vendrá a sumarse también el fallido 3er. single “All around the world”, la cual resulta pesada principalmente porque se pasó de duración; quizás esta “All around the world” en una versión algo más acortada hubiera resultado más digerible y amable. Un buen cierre supone la animada, llevadera y rockera “It’s gettin’ better (man!!)”. Siendo generoso le puedo llegar hasta la vitola de joya oculta personal y como estoy animado así la consideraré, principalmente porque es un buen capítulo final que te deja un buen sabor de boca, más allá del epílogo cansino de la versión reprise de “All around the world”; se ve que se quedaron con ganas de más “All around the world”, en un intento catastrófico de intentar conferirle a esta canción una sensación de clásico por estos favores que no viene a qué y que en todo caso me supone el momento más anodino y que menos me gusta del que fuera 3er. trabajo de estudio de los famosos hermanos de Manchester. Se termina la obra con unos pasos andando y cerrando una puerta.El tercer disco de estudio no satisfizo las expectativas básicamente porque la gente esperaba otra obra maestra de la talla del predecesor álbum; estimo que eso era una locura. Creo que el pack entregado y firmado por Oasis es más que bueno. Un disco de notable alto, bien producido y grabado en los estudios de Abbey Road (un gustazo supongo para los Gallagher por su admiración a The Beatles). En estos tiempos aún estaba en el combo el componente original de Oasis el guitarrista Bonehead, el cual se largó al siguiente trabajo. Desde aquí ya a Oasis se la vio exclusivamente como la banda de los hermanos Gallagher y sus peleas y discusiones variadas.
El siguiente paso del grupo fue editar acertadamente el particular recopilatorio de caras “b” “The Masterplan”, donde se dio el protagonismo que se merecía a un temazo de la talla de “Acquiesce”. El 4º disco “Standing On The Shoulder Of Giants” sí que no coló, porque el repetitivo single “Go let it out” no terminó de hacer mucha gracia al público y este trabajo ya sí que fue editado en unos días en los que el brit pop y todas las bandas asociadas al movimiento no disfrutaban del beneplácito de la prensa para seguir concediéndoles portadas en exclusiva.
No obstante, no como sucedió a otras bandas, Oasis aguantó mucho tiempo en la brecha hasta que los hermanos partieran peras definitivamente. De sus actuales proyectos, ese del “ojo beodo” de Liam y “los pájaros no sé qué” de Noel, no me he interesado mucho. Sin embargo, he de decirles que he disfrutado mucho de recuperar la escucha de este disco, en el formato origen en el que lo escuché allá en la 2ª mitad de 1997; me ha hecho rejuvenecer unos cuantos años.
Es curioso la fuerza y lo real y potente que suena esta copia en cinta que tengo, la cual no es más que copia de otra cinta, pero ésta original, que le regalaron mi amigo (el cd original de su hermano era el de “(What’s The Story) Morning Glory”, lo cual me he recordado mientras escribía el post y escuchaba la cinta). Suena mejor que el rippeado del cd original de otro amigo mío que me hice hace un tiempo. ¡Qué cosas!
Alguno dirá que este disco es un desastre y supuso el inicio del fin de Oasis. Sinceramente, me da igual. A mi me gusta “Be Here Now” (ya desde su portada en el jardín y piscina de esa mansión) y lo considero un buen disco. Una cosa es que esté lejos del nivel exigencia del 1º y 2º trabajo y otra cosa es decir que sea una mierda. Lo que pasa es que la música es muy pasional y la gente a veces, como diría Billy Joel, se va a lo extremos. Como ven, seguimos reivindicando y rompiendo lanzas a favor de “patitos feos” de la historia de la música. Seguiremos así.
De la radio advertir que intentaremos subir el Especial Talk Talk lo antes posible a Ivoox. Este miércoles a las 23.00h en RUAH y una hora más tarde en &radio podrán escuchar el programa dedicado a Katy Perry y su 2º disco “Teenage Dream”, con participaciones puntuales de buenos amigos en el programa. No se lo pierdan, al igual que tampoco se pierdan el Especial Bosé sobre “Velvetina” que haremos esta tarde en riguroso directo en la sintonía de &radio de Torrejón de Ardoz a las 16.00h.
sábado, 3 de marzo de 2012
Vangelis - Blade Runner (1994)
Si la pasada semana nos quitamos las cadenas o, mejor dicho, iniciamos el repaso de discos en directo con el “Bestival Live 2011” de The Cure, esta semana hacemos lo mismo a la hora de abordar el análisis formal de una banda sonora original de una película. Me enfrento a la hora de escribir este post a un proyecto ambicioso, ya que aunaré a partes iguales el análisis formal de las canciones o temas, su inserción en la película y la sensación que pueden causar.Advierto: a todo aquel que no haya visto “Blade Runner” y tenga la suerte de tener pendiente enfrentarse a su primer visionado, le recomiendo que no lea el presente post hasta haber visto la película, ya que mi artículo va a estar repleto de “spoilers” o, dicho en cristiano, revelaciones del argumento que le quitarán la magia y el encanto al visionado del film, desvirgándoles en el universo de “Blade Runner” con una vulgar violación. El resto, todos aquellos que la hayan visto, y sobre todo a todos los que quedaron prendados por la película, considerándola como una de sus favoritas de todos los tiempos (como es mi caso, la cual la verán siempre en mi top 5 de preferencias en todos mis perfiles de usuarios de redes sociales o de Blogger), espero no decepcionarles.
Hablemos un poco de Vangelis. Del compositor y creador musical griego he de decirles que no sé demasiado (evito poner su nombre real, porque me da vértigo). Solamente, afirmar que es un visionario del sonido y que en su día tuvo mucha relevancia, al estilo en parte de lo que por su lado tendría Jean Michel Jarre (esto no es decir mucho, ya que todos más o menos lo tendrían claro) y que a comienzos de los 80, cuando recibió el encargo de crear el universo sonoro de “Blade Runner”, ya tenía en su poder un premio Óscar por la banda sonora de la resultona y siempre emotiva “Carros De Fuego”.
“Blade Runner” es un peliculón. Tal cual. Es una de esas películas que llegados al final te desmorona los arquetipos e ideas previas que te habías estado haciendo sobre cada uno de los personajes que forman parte de la misma durante todo el metraje. Está plagada de diálogos memorables, personajes inolvidables y llenos de carisma y elementos visuales fácilmente asociables al film, además de contar con algunas escenas de quitarse el sombrero. No obstante, “Blade Runner” no sería lo que es si se le quita la perfecta envoltura sonora que tiene y que es mano de Vangelis, el cual por este trabajo se merece entrar en el olimpo de la música. Analizaré la edición de la banda sonora que se editó en formato cd en 1994; no me voy a meter en la última edición de 3 cds que se sacó al mercado, sino que me quedaré con el sintético pack de 12 temas. En el título del post me había planteado respetar el año de la película, 1982, más que el de la edición, remasterización o compilación de los temas para dar lugar a ese conjunto mágico de 12 composiciones. Bueno, pasemos a ello. Comenzamos el viaje.
Se abre con los títulos principales, una pista en la que se incluye la voz de Deckard (el policía cazador de androides o replicantes de la denominada brigada Blade Runner que encarna Harrison Ford) en sus primeros segundos, cuando está analizando informáticamente una fotografía encontrada en la casa que habita el androide Leon Kowalski, y en los momentos en los que ve por 1ª vez a la replicante nexus-6 Zhora, interpretada por Joanna Cassidy. Tras esos sonidos y la voz de Deckard pidiendo correcciones a su editor de fotos, se da paso a los sintetizadores y notas tan solemnes que nos dan la bienvenida a la película cuando se ve ese plano principal de esa gris, sucia y decadente ciudad de Los Ángeles en el futuro (a día de hoy no tan lejano) y en el que vemos el edificio de la Tyrell Co., empresa que crea los replicantes. La siguiente composición, “Blush response”, hace referencia a las respuestas ruborizantes que se buscan provocar en el test “Voight-Kampf” que los policías de la brigada Blade Runner hacen para identificar a un replicante. En esta pista escuchamos el diálogo que tiene lugar cuando Rachel, encarnada por una llamativa Sean Young, y Deckard se ven por 1ª vez en el despacho de Tyrell, con un atardecer de acero y oro viejo, tal como describiría Tino Casal en “Bailar hasta morir”, y también escuchamos al propio Tyrell cuando reta a Deckard a hacer el test a Rachel, tras lo que Deckard descubre que Rachel en un nuevo modelo de replicante, dándose ella misma cuenta de la situación, hecho crucial en la película. Las 2 siguientes composiciones tendrán a Rachel como protagonista. En el 1º, de factura misteriosa, sinuosa, atmosférica y vagamente hipnótica, “Wait for me” se escucha al personaje de Rachel hablar a Deckard y oímos por 1ª vez las notas acertadas de saxofón que tendrán mucho protagonismo en otro de los cortes de la banda sonora. En el 2º de los momentos sonoros encadenados con Rachel como protagonista y 4º tema del listado está dedicado directamente a ella, (se ve en el título al llamarse “Rachel’s song”), el cual es de los temas más bellos del conjunto global de la obra, con unos coros femeninos realmente impresionantes. Y no dejamos de lado del todo a Rachel, ya que el “Love theme” es uno de los temas más recordados de la película, básicamente porque como supondrán da cobertura a esos momentos de lucha interna de los personajes de Rachel y Deckard en la casa de este último, a la que terminan por sucumbir ambos, besándose intensamente, con una actitud severa y casi violenta de Deckard. El saxofón alcanza unas cotas románticas increíbles y nos muestra uno de los momentos más bonitos en estos terrenos de la historia del cine, todo ello desarrollado en esas luces nocturnas de estores de rejilla que ambientan la casa del policía especializado en retirar replicantes. Llega acto seguido el momento casi costumbrista y exótico que supone la canción “One more kiss, dear”, de factura sonora reminiscente de los años 40 o 50, que casi me imaginaba yo en su día de ambientación cuando Deckard se estuviera afeitando por la mañana; por el contrario, esta canción, a la que poco a poco se le va cogiendo el punto, sirve para orquestar otro momento costumbrista, que es cuando Deckard está deglutiendo comida rápida en esos puestos en mitad de la calle tan característicos de los barrios chicos que jalonan este particular Los Ángeles que representa la película.
“One more kiss, dear” sirve como interludio porque tras la misma llega otro de los grandes momentos. Es la composición perfecta para ambientar el cine negro que en cierto modo también desprende “Blade Runner”. En el blues de “Blade Runner”, esos sintetizadores desolados, lejanos, vagos y lánguidos, casi reflexivos, sirven para ilustrar la soledad y sordidez del policía que es Deckard y ambienta ese momento duro que sufre cuando retira a la replicante Zhora; acompaña a una de las escenas más bellas y mejor rodadas desde el punto de vista formal de la película. Ver como Zhora recibe los disparos en esa huída desesperada después de que Deckard la visitara a su camerino en el show de stripper en el que trabaja, y comprobar como va rompiendo los cristales de una galería de tiendas de ropa, en mitad de la nieve y a cámara lenta, es un prodigio y algo digno de enseñar en cualquier escuela de cine, que lleva la marca de Ridley Scott, el cual se anotó más que un tanto filmando esta excelsa escena. “Memories of green” es una delicada composición de piano, bastante bonita y emotiva, que sirve para ilustrar esos momentos de la película en los que Rachel analiza sus recuerdos para comprobar si de verdad son injertos artificiales implantados en su mente por Tyrell (quizás recuerdos propios de la sobrina de éste según Deckard) o son experiencias reales. Resulta realmente triste ver esa foto en blanco y negro en la que se ve a la supuesta Rachel de niña, con una madre que nunca tuvo; desgarrador y realmente emocionante. “Tales of the future” cuenta con una sorprendente voz de Demis Roussos y sirve para ambientar esa atmósfera noctura y las calles sombrías que forman parte del universo de la película. Realmente inquietante y sorprendente. “Damask rose” continúa por la senda de lo exótico y misterioso y quizás sea el momento menos memorable de los 12, ya que a continuación se presenta el tema tan contundente y rotundo que se compuso para los títulos finales, y que a la larga ha sido el tema que más ha permanecido en la memoria colectiva, sobre todo porque fue sintonía de un programa de televisión durante mucho tiempo. Es un tema siniestro, oscuro, agresivo y que impide que te relajes incluso en los títulos finales (más efectista si cabe si ves el final primero, en el que no hay apéndice romántico con imágenes que se tomaron prestadas de descartes de “El Resplandor”). Es curioso que en este conjunto editado en 1994 se sitúe al final “Tears in rain”, con ese monólogo para la historia del replicante Roy Batty al final del film, en el que te planteas quién era el bueno y quién era el malo en la película. Realmente el comportamiento agresivo y atroz de los replicantes deriva de su indignación por no poder vivir más y estar programados con fecha de caducidad. La muerte de Roy Batty, tras salvar a Deckard de caer al abismo, soltando al momento esa paloma con las nubes disipándose y con el único cielo azul, aunque sea oscuro, que vemos en la película (con la simbología de que la paloma volando se lleva su supuesta alma) y con ese speech que no me resisto a transcribir: “yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos-c brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos… Momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”, es por derecho uno de los momentos inolvidables de la historia del celuloide. La música es delicada, cristalina y preciosa y acompaña inestimablemente a uno de los grandes momentos, no solo de la película, sino de la historia del cine. Uno está acostumbrado al doblaje en español y he de decir que quizás la voz de Rutger Hauer en la versión original es algo aguda; por tanto, al actor de doblaje español que lo realizó, estimo darle un 11 sobre 10 por tan magnífico papel a la hora de adaptar la interpretación al castellano.Sabrán ustedes probablemente que aunque la película a día de hoy está reconocidísima, hasta tal punto que se habla en estos días de hacer secuelas o precuelas (con Harrison Ford interesado en formar parte del proyecto, a pesar de que durante mucho tiempo no quería ni hablar de la película por el fracaso que supuso en su día) con Ridley Scott mareando el asunto, en su día fue un tremendo fiasco de taquilla (por lo visto “E.T.” fue un duro competidor) y su leyenda se comenzó a crear a posteriori con el éxito de su alquiler en cinta de vhs en videoclubs.
No hace falta ser un lince para reparar en cómo las ediciones de coleccionista que sacan de cuando en cuando se agotan al instante y es un éxito de ventas asegurado. La banda sonora me la compré allá el 4 de abril de 2007 en el Media Markt de Villaverde, poco después de ver la película por 1ª vez en febrero de ese año en una reposición que hicieron en la sala de cine del Círculo de Bellas Artes (pase gratuito para el que se agotaron las localidades) y en la que a ratos di cabezadas de forma imperdonable, pero justificado porque aquella semana había dormido realmente muy poco y me estaba acostumbrando aún a mi recién estrenado turno de mañana, el cual felizmente conservo a día de hoy.
En su día recuerdo que el actor Francis Lorenzo, en unas entrevistas muy apañadas y breves que hacía por entonces el diario 20Minutos, respondió que la mejor banda sonora para disfrutar de Madrid era la que hoy nos ocupa, puesta en su coche por la noche y circulando por las calles de la capital. Estoy completamente de acuerdo con Francis y si ya por entonces me caía simpático, por esta afirmación tan magnífica, si cabe, me cae mejor; de hecho, yo también llevé la banda sonora durante mucho tiempo grabada en la cinta de casette de mi Renault Clio y disfruté durante muchas noches de paseos de circulación por calles de Madrid desiertas con ese magnífico “Blade Runner blues” y el resto de temas que le acompañan en esta obra hoy analizada de fondo.
Sin desmerecer ni mucho menos a la banda sonora de “Carros De Fuego”, por la que Vangelis recibió el Óscar, estimo que el Óscar se lo deberían haber dado también por este fabuloso trabajo, para ayudar a crear uno de los universos más fascinantes de la historia del cine, no solo de ciencia ficción, sino en absoluto. La música es vanguardista, arriesgada y también hay sitio para cosas con guiños a música de décadas anteriores como el “One more kiss, dear”. Imprescindible para cualquier amante de la buena música y del cine que se precie. Reitero que si alguien que no ha visto la película no ha hecho caso a la advertencia del 2º párrafo, ha leído el post y se le ha estropeado la emoción de verla totalmente virgen por 1ª vez, decirle que ha sido un insensato o insensata y que en todo caso así lo habrá elegido él o ella, porque ya he avisado al inicio. Este post lo considero ambicioso y para mi era un reto. Nuevamente creo que he estado lejos del nivel de exigencia de lo que nos ocupaba, pero lo he hecho lo mejor que he podido y en todo caso desde el punto de vista de un tremendo admirador de la película y de su banda sonora.
En nuestro programa de radio el próximo miércoles podrán escuchar el Especial Talk Talk, en el cual dimos tratamiento a su disco “The Colour Of Spring”. Ya comentamos que hay variación de horarios en &radio (no hay más que ver el banner) y partir de ahora nuestro programa se escuchará a las 23.59h los miércoles en &radio, según termine la emisión de las 23.00h en RUAH. Los sábados y domingos a las 16.00h en &radio de Torrejón de Ardoz también tendremos hueco en el cual podrán escuchar la repetición del programa del miércoles o a nosotros en directo cuando hacemos alguno de nuestros coloquios especiales.
lunes, 27 de febrero de 2012
Concierto La Broma Negra. Madrid (23-02-2012)
Ya en los bises e intercalada entre la nueva composición “El lento y medido caminar del vigilante” y la ya citada “Los muertos”, sonó muy bien y fue recibida con cariño y buen ánimo por la audiencia “Nieto de maestro de escuela”. Yo personalmente, en el plano personal me quedo con “Sonetos”, cuyo video (nuevamente horriblemente filmado y grabado) pueden ver arriba, una de las composiciones más rítmicas y llevaderas de “Joyas De Princesas Muertas” y en esta ocasión Carlos no sufrió los problemas de sonido que le hacía perder el paso al interpretarla, como le sucedió en un momento de la entrevista que hicimos al grupo cuando vinieron a nuestro programa. En esta ocasión “Sonetos” sonaron inquebrantables dando la rúbrica perfecta al grueso de la actuación, ya que su papel fue el siempre importante capítulo que supone el cierre del cuerpo principal de la actuación, para que tras un breve receso se afronten los bises.
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