sábado, 19 de julio de 2008

1983 Spandau Ballet - True

Recomiendo que para el disco de hoy dejen de lado los reproches asociados a la comercialidad de la música y cosas parecidas, ya que de lo contrario, mal lo llevaremos. He estimado preciso que tras las anteriores revisiones, pasemos a alguna que sea algo más llevadera y menos sesuda que las precedentes, más que nada para darnos un respiro. Spandau Ballet era una banda que surgió en Inglaterra en plena new wave y cuyos sonidos podían asociarse a un pop-rock vital, enérgico y bailable en lo que se refiere a su primer disco “Journeys to Glory” (título nada pretencioso) y que posteriomente viró a un sonido cercano al jazz, soul e incluso al funk en su 2º disco “Diamond”.

En 1983 la banda decidió tomar un camino que distaba de sus comienzos. Si bien es cierto que estos chicos podrían haberse decidido a avanzar por el camino de la música alternativa como continuación a sus primeros discos, lo que decidieron hacer al llegar a la imaginaria intersección del tercer disco, fue tirar por el sonido para las grandes masas. Gary Kemp, principal compositor del grupo, decidió dar forma a unas canciones que se acercaban más a un pop adulto con ritmos soul, que permitiera a la banda alcanzar unas mayores cotas de éxito a más corto plazo. El esbozo de lo que sería el álbum vino a llamarse el proyecto “Pleasure”, que a la larga terminó derivando en el proyecto “True”. La estética de la banda, que en sus comienzos flirteó con los disfraces medievales, se volvió drásticamente formal y los chicos empezaron a vestir de etiqueta y a ir de punta en blanco tanto en conciertos, como en videoclips, como en actuaciones en televisión.

En lo musical, Spandau Ballet estaba pendiente de definirse. Los discos anteriores podrían haberse caracterizado como pop-rock alternativo asociado a la new wave, pero también había hueco en los mismos para piezas del tono de “She loved like diamond” que de alguna manera mostraba el camino que a partir de ahora iba a tomar la banda.

El disco abre con la canción que en un principio dio nombre a los borradores del álbum. “Pleasure” es una canción que empieza a dar mayor peso en la grabación a Steve Norman a cargo del saxo, cargando de elegancia y refinamiento al conjunto y resultado final. La forma de cantar de Tony Hadley adopta un cariz extremadamente galante respecto a sus interpretaciones en discos anteriores y todo ello en un tono más elevado, que causa una cercanía a la sensación de hombre afortunado en lo que a la modulación se refiere. Todo ello asociado a la letra de la canción “placer en mi coche, incluso en el bar estoy buscando” hace que todas estas apreciaciones sobre la destreza vocal sean más que evidentes. La base de la canción se apoya perfectamente en el bajo de Martin Kemp, la batería de John Kebble y la percusión, que también aporta Steve Norman. Algún teclado ocasional a cargo de Gary adorna lo suficiente la canción para que quede plasmado un más que aceptable inicio del disco. El 2º corte del disco es uno de los singles extraídos para la promoción. “Communication”, en lo que a su sonido se refiere, puede ser lo más cercano a lo que Spandau Ballet nos había enseñado en los discos anteriores. No obstante, se nota que la banda estaba en la consecución de un sonido distinto al que habían desarrollado hasta ahora y a ratos la canción se queda a mitad de camino entre una cosa y otra. Estos detalles sumados a unos coros no demasiado acertados, hacen que quizás nos encontramos con el tema menos bueno del disco, ya que en lo lírico la canción no supone gran cosa y en su totalidad a veces resulta un poco repetitiva. Quizás lo que más destacan son los acordes sueltos de guitarra, más que nada por la gracia que le aportan, más que por la destreza técnica y la elaboración de los mismos. Tras este ejercicio algo fallido, el álbum da paso a una lenta balada. “Code of love” se abre paso silenciosamente, con un Tony Hadley casi susurrando la historia que viene a contar. En esta canción se trata el tema del amor no correspondido y la malinterpretación de las señales que se pueden dar en este complicado aspecto de la vida. El estribillo de la canción es delicado, a pesar de que es el momento en el que la canción repunta y coge fuerza, perfectamente entonado por Tony y que tras acabar vuelve a dar paso al misterioso sonido, lento y envolvente, que tiene la canción. En esta sutil parte final, y para darle ese toque romántico, se vuelve a hacer uso del acompañamiento del ya imprescindible Steve Norman y su saxo. Mientras decae lentamente “Code of love”, pasamos a la cuarta canción, en la que poco a poco se van escuchando el sonido de unos teclados que dan paso a Tony Hadley, que nuevamente susurrando, se dirige a una persona que anteriormente formó parte de su vida. Tras esta introducción, un golpe fuerte de batería da lugar al estribillo más recordado de la historia de Spandau Ballet “Oro, siempre cree en tu alma, tienes el poder de saber que eres indestructible, siempre cree en ello. Tú eres oro, estoy contento de que hayas decidido volver, algo pude aprender, eres indestructible, siempre cree en ello”. Otras frases como “Mi amor es como un alto muro de prisión, pero tú podrías escapar estando tan alto” son tremendamente acertadas. “Gold”, en lo concerniente a la letra, está en la estela de lo que sería una especie de tributo a James Bond y lo que supondría la vida del famoso espía una vez retirado, habiéndose quedado prendado sentimentalmente de una de sus acompañantes femeninas en alguna de sus aventuras. El videoclip es un clarísimo homenaje a “Goldfinger”, e incluso la escena final en la que Tony Hadley le pone la pieza de la paloma de oro a la chica en la espalda, en el único hueco que no está pintada de dorado, y que hace que muera de asfixia, es una evidente recreación de una de las primeras imágenes de la película protagonizada por Sean Connery. Siempre me ha dado por preguntarme cómo le sentaría a Gary Kemp y al resto de la banda la elección unos meses más tarde de sus “rivales” Duran Duran para grabar el tema principal de “A view to a kill”. Supongo que sería un duro golpe para la banda, no sé. Estamos sin duda alguna ante uno de las inmortales canciones que nos dejó la década de los 80. Este tema esta sujeto a múltiples remixes dance, y recientemente ha sido “homenajeado” por una marca de refrescos para uno de sus anuncios, en forma de cruel jingle publicitario, con una letra readaptada que más que homenajear la canción la ridiculiza y que puede hacer que este clásico del pop, cada vez que alguien lo tararee lo haga con la letra del anuncio, al igual que pasó (y sigue pasando) con el magnífico “Our House” de Madness y el atentado que sufrió por parte de una conocida marca de electrodomésticos y otras lindezas que nos dejan estas “simpáticas” campañas publicitarias. Un respeto, por favor. Tras escuchar este potente tema pop, pasamos a otro single del disco. “Lifeline” puede recordarnos ligeramente a “Communication”, sobre todo por los coros que de vez en cuando aparecen, pero en esta ocasión unos sencillos, pero acertados, acordes de guitarra y una excelente base de teclados hace que el resultado sea sustancialmente mejor. La dirección vocal de Tony Hadley vuelve a ser magistral y se perfila como una de las mejores armas que tiene esta canción para dejarnos un buen recuerdo. Tras esta canción se nos da paso a la contemporizadora “Heaven is a secret”, una composición que sin ser especialmente trabajada, nos deja un buen sabor de boca y que tras la tripleta de canciones que acabamos de escuchar nos permite tomarnos un agradable respiro. Nuevamente la parte rítmica a cargo del bajo de Martin y la batería de John coge la parte principal del grabación y es la guitarra de Gary la que suena por debajo tejiendo una agradable melodía. Tony canta muy relajado, casi divirtiéndose, ya que el sentido de la canción lo permite. Tras este tema volvemos a un sonido que quizás podría haber formado parte del primerizo “Journeys to glory”, sobre todo en lo que se refiere a los riff de la guitarra y la velocidad vertiginosa del corte. “Foundation” es un vibrante tema que demuestra que los Spandau Ballet todavía son capaces de hacer la música que les dé la gana y que si habían elegido este camino es porque les apetecía, no porque no recordaran como se puede sonar a new wave, y con calidad. Igualmente, el hecho de encontrarnos en el penúltimo escalón a “Foundation” hace que el contraste con el último tema sea mayor. Para cerrar este disco tan elegante y con un pop tan delicado, nos encontramos un tema acorde: “True”, la canción que da nombre al conjunto y que junto a “Gold” supone los 2 momentos realmente inolvidables del disco. Si bien todas las canciones del disco están aderezados de coros, los que siempre serán recordados nos los encontramos en el inicio de esta canción, sonando tremendamente hedonistas, moviéndose con soltura por encima de una música elegante, refinada y propia de los salones más lujosos de cualquier hotel de alta categoría que se precie. Una balada inolvidable con versos como “compré un ticket para el mundo, pero aquí vuelvo otra vez”, con algún pequeño homenaje a Marvin Gaye perdido entre las líneas y con un Tony Hadley monumental en la parte vocal. Especialmente destaca un solo de saxo que se le concede a Steve Norman en la parte instrumental de la canción. Igualmente, en este apartado musical, el bajo y la batería tienen un menor protagonismo del que se le ha dado en la producción y grabación del disco en lo que se refiere al resto de canciones. Cabe destacar que “True” supuso el único single de la banda que llegó al nº 1 en la lista de singles del Reino Unido, ya que en este apartado “Gold” no llegó a hacer honor a su nombre y “tan solo” se pudo hacer con la medalla de plata.

“True” es un disco de los que normalmente suelen ser atacados por la crítica y los aficionados a la música underground y alternativa por la vertiente de los comentarios negativos asociados a la comercialidad y la música sin contenido. Yo soy de los que defiende que si lo comercial es bueno y suena bien no tiene porque ser malo. Este disco es un disco de pop elegante con retoques de soul que es apto para todos los públicos. Aunque pueda parecer monolítico a priori, es un disco variado, con sus baladas, con su sonido reminiscente de la new wave en algunos momentos y con temas pop con estribillos fuertemente marcados. Quizás en lo que se refiere a la consistencia del conjunto global, “True” respecto a su sucesor “Parade”, siguiente disco de la banda del año 1984, es menos compacto y peor acabado. No obstante, por el simple hecho de incluir en su track list 2 verdaderos clásicos de la década de los 80 como son “Gold” y la propia “True”, el disco se merece un respeto. Este disco supone que la personalidad de la banda esté para siempre asociada a la espectacular voz de su cantante, Tony Hadley, el cual en los 2 discos anteriores, si bien había demostrado tener una prometedora voz, parecía que no terminaba de explotar, y en “True” consiguió mostrar todo su esplendor, para no volverlo a dejar de lado en el tiempo de vida musical que le quedaba a la banda.

Tras este álbum la banda siguió su trabajo sin alterar en lo más mínimo su formación, dando luz a discos estupendos como “Parade” y “Through the barricades” a mediados de la década de los 80, para posteriormente finiquitar su trayectoria con el excesivamente vilipendiado “Heart like a sky” de 1989, un disco que no es tan malo como lo ponen, aunque sí quizás el momento menos brillante en la discografía de la banda, pero, repito, sin dejar de ser un resultado a mi juicio aceptable. Estas malas críticas de dicho álbum sumado a las ambiciones interpretativas de los hermanos Kemp hicieron que la banda se separara. Tony Hadley inició una infructuosa carrera en solitario sin demasiado éxito comercial y repercusión musical. Efectivamente, tanto Martin como Gary Kemp iniciaron sendas carreras en el mundo de la interpretación, consiguiendo sus mayores logros como actor en la teleserie “Eastenders” (en el caso de Martin) y desempeñando el papel de Shy, manager de Whitney Houston en “El guardaespaldas” (en el caso de Gary).

El disco que hoy les he presentado en un disco ligero y pegadizo, de reducida duración y que se escucha rápidamente. Se trata de un álbum con uno de los conjuntos de canciones más elegantes de la década de los 80, junto al “Steve McQueen” de los Prefab Sprout. Es una buena forma de iniciarse en la historia de Spandau Ballet, a la hora de acometer la disección de su discografía, o si simplemente quieres escuchar un disco de la banda para ver cómo sonaba este conjunto, más allá de los recopilatorios que se puedan encontrar. Sin duda alguna, esta pieza es uno de los claros exponentes del movimiento neorromántico, del cual fueron abanderados Spandau Ballet, en un disputadísimo mano a mano con los Duran Duran. ¿Comercial? Sí, ¿Bueno? También.

2 comentarios:

cvb dijo...

Totalmente certera la crítica. En mi opinión si que es el mejor de Spandau, y con diferencia, aunque "Parade" es un gran disco de pop, pero ya de pop mainstream totalmente, pero "True" y es como creo que bien apuntas un paso entre el pasado "Foundation" (sensacional), "Lifelines" (otro tanto), y el soul-pop soberbio de "True" y el memorable "Gold". Previamente para mi la banda era algo irregular, tras dos primeros discos el primero mucho mejor que el segundo con joyas tecno como "To cut a long story", "The frece" o "Reformation".
La continuación a "True" me parece bastante buena con maravillas como "Only when you leave" y "I'll fly for you" -que es el tema que les encumbra de manera brutal al mercado italiano, que antes era residual para ellos, y pasa luego a ser quizás el país donde más venden-.
Pero para mi "Through the barricades" (el album) no es un paso acertado con una clara aproximación al "rock", al menos respecto a lo previo de Spandau, salvando el sensacional himno que da título a este disco y para mí "How many líes" que debió ser más éxito de lo que fue, el resto sólo salvable tal vez "Snakes and llover".
Estoy de acuerdo totalmente contigo en que "Heart like a sky", su canto del cisne, es mucho mejor disco de lo que sus ridículas ventas señalan. Es más, aunque no tenga un "Through the barricades" en conjunto me gusta más que ese álbum, ya que temas como la soberbia "Empty spaces", "Crashed into love" me suenan a los mejores y más reconocibles Spandau, en plan estilo "Parade", el problema fueron los problemas que luego se supieron, ya fue rara y mala la promoción de un tema difícil, y crudo como indicaba su título "Raw", pero es que tras este tema suelto, tardaron casi un año en darle continuación con un "Be free with you love" por un lado pegadizo, muy repetitivo, que parece querer volver al sonido Spandau de la primerísima época, cuando ya en 1989 ello era un anacronismo. A esas alturas de partido, errar con dos singles era la "muerte" del disco anunciada, que conllevaría la de la banda, también por el tema de los Kemp como actores y lo mal que se llevaban.
Por cierto, su vuelta... pues bueno, hubiera preferido un álbum con temas inéditos, no versiones que empeoran siempre los éxitos originales.

Abacab dijo...

cvb, no sabría decir cuál es mi disco favorito del grupo. Quizás "Parade", pero no sabría decir. "Through The Barricades", el lp, es muy AOR (nuevamente), pero me gusta mucho. Creo que hay tremendos aciertos melódicos, aunque el sonido más endurecido o rock se aleje de los Spandau previos.

Celebro que salves a "Heart Like A Sky" y además coincido en lo que comentas sobre él en tu reseña. Y, sobre todo, estoy muy de acuerdo contigo en lo que dices de que su retorno debería haber sido un nuevo lp y no cargarse los temas viejos con nuevas versiones que no mejoran al original. Lo mejor ha sido poder volver a verles en directo (quien ya los viera en los 80, que yo no pude por ser muy jovencito) y encima con 2 giras. Brutales conciertos, de los mejores que he vivido.

Gracias por escribir.