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miércoles, 6 de marzo de 2019

Concierto La Orquesta Mondragón. Madrid -Prosperidad- (02-03-2019)

Estaba anunciado como un baile de disfraces, pero finalmente fue un concierto al uso (y mucho mejor así). La Orquesta Mondragón figuraba como uno de los reclamos para el carnaval de Madrid que este año se ha celebrado en Prosperidad. El día anterior acudimos a ver el pregón de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados y ya sabíamos el lugar.
Es curioso, pero siempre que voy a un concierto de La Orquesta Mondragón, siento como si me quitara la espina de aquel concierto frustrado al que un infante de apenas 6 años y medio quería asistir en verano de 1988 en el campo de fútbol de Las Veredillas de Torrejón de Ardoz, cuando La Orquesta Mondragón eran fenómeno nacional con su “Ellos las prefieren gordas” (curioso que este tema lo tengan encerrado en el baúl y no lo saquen en sus conciertos). Mi madre se ve que en su día no lo consideró conveniente. A modo de anécdota, la primera espina me la quité en los carnavales (también) de Torrejón de Ardoz de 2009, cuando aún formaba parte del espectáculo el actor mímico Popotxo Ayestarán.
Salí de casa con lo que creía que era tiempo suficiente para llegar al recinto a la hora que creía fijada de las 21:30h. Renuncié a un plan de amiguetes para ver el fútbol (Madrid-Barça) en casa de uno de ellos para ir solo a este concierto. El caso es que subía el último tramo de la calle Marcenado antes de llegar a la carpa del parque Berlín y lo que empezaba a distinguir de música era “Corazón de neón”. Eran las 21:20h. Luego resultó que no había visto bien el programa, y ciertamente el show empezaba a las 21h. ¡Gilipuertas! (me digo a mí mismo, aclaro).
No sé cuántas canciones me perdí. El caso es que me llevé un sorpresón al ver masificado el recinto. La carpa estaba a reventar y había una cola de acceso de la que no se veía el final y un porrón de gente viendo el concierto desde fuera a distancias que precisarían de unos buenos prismáticos para pisparse de lo que sucede en el escenario.
Me situé al lado de dicha cola, desde la que podía ver a eso de casi 70 metros el escenario con Javier Gurruchaga ya dándolo todo. Luego, cuando pasadas 5 canciones el final de la cola ya se empezaba a ver, me sumé a ella y accedería al recinto a eso de la 7ª canción (de las que escuché). Desde fuera pude vivir esa historia tan jodida que narra la impagable “Garras humanas”, una de mis preferidas de La Orquesta Mondragón. También me cogió fuera de la carpa “Caperucita feroz”, nueva lástima de estar situado tan lejos en esos pasajes del show.

Cuando finalizaba “Anda suelto Satanás”, que Javier dedicó a Luis Eduardo Aute (con quien hizo el dueto correspondiente no hace mucho), es cuando ya accedí y me puse a mitad de carpa en el lateral izquierdo según miras al escenario. No fue una mala ubicación finalmente. Javier y su orquesta fueron generosos. Yo disfruté (bien fuera o dentro de la carpa) de casi 2 horas de música (más lo que llevasen). El setlist no dejó de lado el concepto de “orquesta” y Gurruchaga y sus músicos ofrecieron varias versiones de The Beatles, John Lennon en solitario, Elvis, Ben E. King o The Doors.
Sin embargo, a pesar del buen hacer y versiones de calidad que ofrece La Orquesta Mondragón, yo me quedo con su repertorio propio. Sin lugar a dudas. Lástima que “Corazón de neón” la escuchase a medias y desde fuera del recinto y con “Garras humanas”, aunque ya completa, me pasara lo mismo. Sin embargo, ya dentro, me pude desquitar con el frenesí que supuso “Bon voyage” (esta no me la esperaba), la belleza de “Olvídate de mí” (la cual les hemos insertado un par de párrafos más arriba), “Tic-tac (mi viejo despertador)” o “Viaje con nosotros”.

Esta última, situada en el tramo final, se ofreció en una versión de más de 15 minutos, con espontáneos del público que subieron al escenario a hacer una conga y a los que Javier invitó a cantar y tararear este clásico del grupo. Aunque la calidad de nuestros vídeos es horrible, les hemos insertado arriba de este párrafo el momento que grabamos de este gran tema clásico de nuestro pop.
Se despidieron con la acelerada “Lola, Lola” del disco “Cumpleaños Feliz” de 1983 (antes, a mitad de concierto, también tocaron “Lolita” de su mítico disco de 1987 “Ellos Las Prefieren Gordas”), pero justo antes nos divirtieron con la irreverente “Ponte peluca”, con Javier ataviado con una del estilo de la de Donald Trump (vean arriba), al cual dedicó varios palos a lo largo del concierto; fue muy graciosa la performance cargándose un muñeco hinchable de un periodista que hizo Javier en ese momento.
Como siempre, gran concierto de La Orquesta Mondragón (nunca defraudan), con un Javier Gurruchaga por el que parece que no pasan los años y que demuestra saber aguantar con solvencia y energía una actuación bastante intensa de 2 horas de duración. Personalmente me alegré mucho de ver la capacidad de convocatoria del grupo y más en un día en el que a no mucha distancia del lugar del concierto tenía lugar un partido de fútbol de esos que paralizan el mundo. ¡Olé por Gurruchaga y su gente!

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