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martes, 24 de junio de 2014

Concierto Frank T. Torrejón de Ardoz (20-06-2014)

Vaya por delante que el que aquí escribe, es un ignorante bastante grande en lo referido al género del rap y hip hop y lo que conoce es por pura inercia al haber vivido en Torrejón de Ardoz durante casi 33 años, un municipio donde este género musical es más que un género músical: una religión. Con todo, igual que en su tiempo, quien hubiera tenido la ocasión de ir a ver a Camarón actuar, aún sin ser aficionado al flamenco, debería haber ido para ver al más grande de los cantaores, personalmente estimé que había que ir al concierto que este mito del hip hop nacional iba a dar en el que es su municipio de vecindad de casi toda su vida. Además, con Frank T también hay cierta cercanía por mi parte, básicamente por el hecho de que también dispone de un programa de radio, si bien hay que apuntar que en una emisora mucho más grande que Radio Universitaria de Alcalá de Henares (si algún directivo de Radio 3 lee esto, apuntamos que estamos abiertos a escuchar ofertas). En la siguiente foto vemos a María Ayo, que fue una de las voces de la noche del viernes en el recinto ferial, homenajeada por ser del municipio y haber participado en un concurso televisivo de repercusión.
Bueno, pues ni corto ni perezoso me di la rigurosa caminata de 25 minutos que hay desde mi casa al recinto de conciertos y me propuse llegar sobre las 22h como muy tarde, ya que antes tenía lugar el festival Torremusic y me suscitaba alguna curiosidad. Cuando llegamos al gigantesco (y muy bien acondicionado) emplazamiento de los conciertos del Recinto Ferial de Torrejón de Ardoz, estaban un par de chicos en escena, que para más señas dan forma al grupo Duck Side, improvisando con sus guitarras en modo instrumental.
Posteriormente tuvo lugar la primera sorpresa de la noche, ya que salió a escena un grupo que lideraba alguien que me sonaba. Su cantante, en efecto, era Javier Bermejo alias “Pocholo”, un músico de mi urbanización que lleva una dilatada carrera musical en otras bandas y que afrontaba como vocalista y frontman una intensa actuación que unas 6 o 7 canciones. Su actuación al frente del grupo que lidera actualmente (no me quedé con el nombre del grupo y eso que lo dijo en 2 ocasiones; por fortuna, el folleto de las fiestas es muy completo y al leerlo recordé que sí, el grupo se llama Silvana Mangano), fue quizás lo mejor de la noche tras el plato principal de Frank T. Tuvo una actitud rockera y descarada, apoyada desde el gentío por muchos otros vecinos, los cuales vestidos de peñistas, jalearon a Javier. Aunque nunca he tenido un trato cercano con él, me alegró mucho ver la vitalidad que desprendió este hombre sobre las tablas, ya que me llegaron noticias hace unos meses de que personalmente ha atravesado una situación que podríamos calificar de lo siguiente a muy jodida. Por cierto, las fotos de la actuación de Frank T, de algo mejor calidad, son de mi cámara de fotos. Las del resto de artistas son de mi móvil de hace 7 años, pero es que apenas tenía batería de mi cámara de fotos y había que conservarla para el artista principal. Pido disculpas si alguno de los otros artistas y ve este artículo y se molesta por ello. 
Bueno, pues tras Pocholo y su apabullante media hora de rock al frente de los Silvana Mangano, llegó el turno de homenajear a cantantes de nuestro municipio que han participado en los programas de Tele 5 “La Voz” y “La Voz Kids”. Primero salió la benjamina (foto arriba), que quizás fue la que mejor voz de todos tenía. No sigo esos programas, pero intuyo que esta adolescente sería Laura Serrano. Al igual que sus compañeros de la edición de mayores, tuvo ocasión para 2 temas que intepretó en inglés. Luego salió Alejandro Udó (ahí no hay duda, tras leer el folleto), que se encargó de 2 temas más ligeritos, menos pop y más aflamencados. A este cantante le jugó mala pasada la mezcla de la mesa con los instrumentos, ya que se le comían la voz completamente. Debajo de este párrafo, una foto de Alejandro. Luego salió, creo María Ayo, que también hizo gala de muy buena voz; y es que ya sabemos que la raza negra supera al resto en muchas cosas y una de ellas es en tener unas muy buenas voces para el canto. 
Tras los cantantes del municipio que han formado parte de los citados programas de tv, era turno de ir metiéndonos en el género protagonista de la noche y por tanto endurecer la cosa. Por ello, salieron unos cuantos raperos, que acompañados de otro compañero en los platos que ponía las mezclas, rimaron con entusiasmo y destreza para ir calentando motores para recibir a esa leyenda en activo que es Frank T. 
Se cumplió bien el horario y T apareció sobre la media noche en escena. Con su inseparable gorra y con camiseta negra con dibujo de no sé si una letra del alfabeto chino en blanco y pantalón también negro, Frank T se presentaba acompañado de una banda llamada La Tostadora Sound Corporation. Sus músicos, bajista, teclista, guitarra y batería, se encargaron de crear las bases y ritmos de forma perfecta para que T no fallara prácticamente en ningún momento a la hora de soltar su efectiva y contundente lírica. Muchos a lo mejor no valoraron este aspecto y pensaron que al igual que los raperos teloneros con un tío a los platos mezclando, debería ser suficiente. Aquí es donde se ve la grandeza de un tío como Frank T, que más que pinchar la música grabada, sabe valorar lo que es hacer todo que fluya en escena. Eso es de agradecer. 
Repito que soy poco más que un ignorante de esto del hip hop y en consecuencia de Frank T principalmente conocía previamente “La gran obra maestra”, una soberbia canción, muy efectiva, que data de finales de los 90 (creo recordar). No faltó, lo que pasa es que en esta ocasión Frank T dispuso hacer una versión instrumental algo distinta, aprovechando el apoyo de La Tostadora Sound Corporation. Y, por supuesto, la introdujo como su gran éxito, junto a 1 o 2 más. En su repertorio, T rescató incluso una pieza escrita en 1992 para una competición. 
Otros momentos memorables de la noche fueron los más contundentes o ácidos en las letras. Ahí destacó la pieza antifascista que Frank T dispuso no a mucho tardar, en la que más que nunca soltó verdades como efectivos puños: “Si eres fascista es que eres tonto”. En el lado más subversivo estuvo en el tramo final una pieza dedicada a Francisco Franco, en la que Frank T se imagina que, tirando de esa frase hecha que algunos dicen de “Si Franco levantara la cabeza”, nuestro Paco (como así le llama T) sería alguien radicalmente distinto, que confesaría que las 5 primeras copas de Europa del R. Madrid serían compradas y se haría del Barça o que por ejemplo fumaría buenos canutos entre sus nuevas aficiones. Sin duda, como dijo Frank, mucho más enrollado y nos caería mejor. 
Frank T no dispuso apenas de fallos técnicos. Su voz, rotunda y potente, sonó a la perfección y dentro de su destreza vocal que engarza versos a ritmos a ratos realmente endiablados, se le entendió perfectamente hasta la última palabra de sus letras. La Tostadora Sound Corporation le escudó bien y fue parte del éxito musical de la actuación. T incluso salió con airosidad de las siempre duras artes de un amiguete mío del barrio que estaba en primera fila y que le gusta dialogar con los artistas en mitad de las actuaciones; al respecto le tuve que decir que se cortara un poquito, porque me da la impresión de que a Frank T es un tío al que mejor no cabrear, aunque apunto que sobre el escenario se le vio de un buen rollo más que notable y contento de abrir los conciertos de las fiestas mayores de su municipio en este año. Agradeció en algún momento al ayuntamiento esa oportunidad y creo que ahí acertó el consistorio, haciendo justicia con este personaje culturalmente tan relevante de nuestro pueblo. Estuvo muy interactivo con el público, agradecido de recibir su amor y contando alguna historia de su infancia, cuando confesó que no le agradaba nada jugar a la serie “Vacaciones En El Mar” (aquella con un capitán de barco que era igual que Arrigo Sacchi, ex-entrenador del mítico A.C. Milán de Van Basten) y encarnar al camarero negro que no se comía ni un rosco. 
Ahora bien, el público… Permítanme que meta aquí un severo rapapolvo a la gente. Cierto es que el recinto de actuaciones es enorme, pero Frank T se merecía un aforo mucho mayor y más teniendo en cuenta lo que él es. Justo antes de la actuación, la asistencia era muy reducida. Por fortuna, a medida que fue avanzando el concierto, fue entrando más gente, pero creo que siguió siendo insuficiente. Me pongo yo como ejemplo y remarco la idea que defiendo al inicio del artículo: puede que no te guste un género o no seas muy afín, pero siempre es interesante ver a uno de sus máximos exponentes, ya que el arte siempre se reconoce. Y Frank T lo hizo más que bien.
Me gustaría saber dónde coño estaban todos aquellos amigos míos, de la misma quinta, que en los años de instituto (de 1995 a 1999) me daban la barrila con CPV o VKR. Muy bien. Pues algunos estaban bebiendo a más no poder en la pradera del estanque, haciendo un feo muy grande a uno de sus ídolos de juventud. Yo descubrí a The Cure en 1996 y a día de hoy si Robert Smith viene por Madrid con su banda, les digo que no me lo pierdo. Y Smith cobrará buena entrada. Frank T era uno de los conciertos gratuitos de las fiestas. Creo que el público torrejonero debería haber arropado más a este artista. Por algo, se suele decir que uno no es profeta en su tierra. Y termino diciendo que no es que aquello estuviera vacío. No. Lo que digo es que Frank T debería haber tenido una asistencia mucho mayor. 
A mi, repito ignorante del género del hip hop, me gustó mucho el show que nos regaló Frank T. Fue hora y 20 minutos llena de arte o “flow”, como creo que se dice entre los entendidos, ¿no? Tras su actuación prosiguieron las actuaciones de hip hop, con más raperos que siguieron la estela del maestro y a los que incluso Frank T invitó a colaborar en una de las canciones finales de su repertorio. La banda se llama KMC. Precisamente, la foto superior a este párrafo muestra a T con los KMC. Yo vi un ratito más, y luego decidí marcharme a hacer vida social durante unos minutos; con lo que no contaba es que luego me embaucaran de mala manera para obtener como resultado acostarme a las 6 de la madrugada; pero bueno, eso ya es otra historia que aquí no ha cabida. 
Frank T comenzó el concierto con uno de sus temas que decía en su tramo de estribillo más reconocible “siempre hay alguien más grande que tú”. Sinceramente y a modo de reconocimiento, en el género del hip hop de España, más grande que Frank T: muy pocos.
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viernes, 20 de junio de 2014

Johnny Hates Jazz - Turn Back The Clock (1988)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
A Johnny Hates Jazz se les recuerda básicamente por 2 cosas. La primera por “Shattered dreams”, canción abanderada (si la canción-título lo permite) del disco que hoy nos ocupa y la segunda por ser la banda de la que más activamente tomó parte el famoso productor Phil Thornalley  en dichas tareas y como músico o componente. Es importante y lógico destacar que la banda estaba formada en sí por Mike Nocito en guitarra y bajo, Calvin Hayes en batería y teclados y Clark Datchler como gran vocalista, aparte de también llevar asuntos de teclados.

Se trató de una banda de un pop, con leve aire soul, que podrían evocar a unos Spandau Ballet menos románticos o épicos, con un deje más relajado y en definitiva más pop. Su duración fue corta, pero intensa. Su disco “Turn Back The Clock”, protagonista de este post, es un compendio de 10 temas que en conjunto funcionan bastante bien y que quizás sean banda sonora perfecta para estos días del mes de junio (ya saben ustedes que aquí solemos tener muy en cuenta la idoneidad de la época del año para escuchar un disco, siempre basándonos en nuestro criterio personal).

Antes de meterme a hablarles del disco tema a tema, les comentaré la única anécdota personal que tengo con este grupo, la cual me lleva a viajar ya 11 años atrás. Fue en 2003 cuando tuve ocasión de entrar a trabajar en una enorme cadena de grandes almacenes y en el mes de septiembre de aquel ya lejano (y para mí entrañable) 2003 era cuando estaba inmerso en el curso de formación previo a entrar en tiendas. El profesor que tuvimos era un gran fan de música ochentera y congeniamos no a mucho tardar. Con él hablé más de una vez sobre Johnny Hates Jazz y sobre el hecho de que era difícil encontrar material discográfico en las tiendas. A ello, yo le comenté que en Madrid Rock había visto un recopilatorio y el hoy homenajeado “Turn Back The Clock” en serie media en una reedición de la discográfica Disky.

A los pocos meses, cuando entré en tienda (se me asignó con buen criterio el departamento de música, en el que tuve ocasión de conocer como cliente a Luis Felipe Novalvos, tertuliano de valor de nuestra vertiente radiofónica), localicé en otros centros los discos (junto al “Songs From The Big Chair” de Tears For Fears, que en aquellos días también era algo poco disponible en tiendas de discos) y solicité su traslado a nuestra tienda para vendérselos a nuestro tutor de formación. Le llamé, pero jamás se pasó por la tienda a visitarme y a llevárselos. Bueno, pues vamos al grano.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Shattered dreams”: El disco abre de forma arrolladora con quizás la canción emblema de Johnny Hates Jazz. “Shattered dreams” es un tema pop, de cristalinos teclados y bonita melodía. Estribillo sesudo, con buena dirección vocal, la cual ofrece buenas secciones y cambios de entonación acertados. Tuvo un videoclip, algo mítico, con la historia recurrente de idealizar a alguien que no conoces en persona, en este caso una modelo publicitaria, con el consecuente desencanto final. Es curioso ver que esta canción, que a priori puede parecer un tema de fácil consumo y deshecho, pasan los años y no termina de aburrirme. Sinónimo de buen pop.

2. “Heart of gold”: Se baja algo el nivel en “Heart of gold”, pero no hay que rasgarse las vestiduras. Quizás los coros que acompañan son algo petarderos, al igual que ciertas notas. Puede que debido a eso te transmita una menor sensación de cuidado y elegancia, lo cual es signo distintivo de la banda y su corta discografía. Sin embargo, tras prestar mucha atención y varias escuchas, podemos encontrar partes y giros melódicos que no están mal. Mantiene el tipo, pero le hace un flaco favor su situación en el track list justo en medio de los 2 clásicos de la historia de Johnny Hates Jazz.

3. “Turn back the clock”: Es curioso que cuando comencé a indagar en la historia de Johnny Hates Jazz, en los mentideros se comentaba mucho sobre la canción título de este disco y realmente no me sonaba de haberla escuchado. Cuando posteriormente la escuché, quizás me vino a la memoria alguna escucha lejana en la radio en mi infancia, pero muy de lejos. En todo caso, “Turn back the clock” es otro de los grandes activos del disco que titula. Un tema de pop, con una melancolía luminosa en el sentir que transmite. Nuevamente apreciamos mucha elegancia en sus formas. Quizás sea mi favorita del disco a día de hoy, aunque por su factura es lógico que antes haya quedado en el colectivo “Shattered dreams”, mucho más directo, que la leve decadencia, pero reitero que muy luminosa, que transmite esta joya pop.

4. “Don’t say it’s love”: Bueno, espero que no se me pongan exquisitos, ya que si bien es cierto que no vayamos a llegar al nivel de excelencia de “Turn back the clock”, hay otros capítulos que funcionarán a buen nivel. Ejemplo de ello es “Don’t say it’s love”, una canción que mantiene el tipo. Tiene buenas estrofas y buen estribillo. Cierto es que tiene algún puente que varía el ritmo contra natura, pero en general es un tema digno. En el pop importa muchas veces la inmediatez y en esta canción el estribillo se queda fácilmente en la memoria.

5. “What other reason”: Del pop pasamos a la balada más íntima hasta el momento de la obra. Es cierto que la canción título es una balada, pero no en el sentido de “What other reason”. Se baja el ritmo y la melodía. En lo vocal entran unos coros agudos acompañando a la voz principal cuando toca. Uno de los aspectos que más destacaría de Johnny Hates Jazz es el adorno puntual de las canciones con leves notas de teclados perfectamente insertadas. Aquí podemos encontrar esa característica en ciertos momentos. Una canción que llama la atención por romper el ritmo tan luminoso en general del lp hasta el momento, pero que quizás les tarde en agradar. Yo, tras mucho tiempo, me arriesgaría a decirles que es una pequeña joya oculta.
6. “I don’t want to be a hero”: Si hablamos en clave vinilo, comenzamos con la cara “b”. Y para ello, nada mejor que un tema pop directo, donde destacan los teclados poperitos. Nuevamente nos encontramos ante una canción de estribillo potente y directo. Sin duda es uno de los temas de pop más accesible de “Turn Back The Clock”. No obstante, salvo algún detalle en cierto cambio melódico, personalmente la considero demasiado hueca y vacía.

7. “Listen”: “Listen” es una canción que baja las emociones, o más bien la sobrecarga de producción y teclados, y afronta un medio tiempo pop discreto. En esta canción Johnny Hates Jazz vuelven a ofrecer principalmente suavidad y elegancia en las formas. En las voces notamos un tono más hedonista, sin llegar a extremos, que funciona bastante bien.

8. “Different reason”: Turno ahora para otra balada. “Different reason” quizás no sea quizás el mejor capítulo de este perfil del disco, pero en la melodía la verdad es que nos encontramos con unos sectores realmente muy válidos. Quizás lo más previsible sea su letra y entonación, que se pasa de pasteleo por momentos. Sin embargo, reitero la idea personal de que la melodía nivela la balanza y termina por dar lugar a un tema satisfactorio para seguir completando un lp de buena nota global.

9. “Don’t let it end this way”: Con “Don’t let it end this way” nos encontramos ante una pieza exótica dentro del disco. Y es que esta canción es una pieza que tiene un ritmo y cadencia muy distintos a lo que se ha ido ofreciendo hasta el momento. La base de percusión y batería es lo que marca el cambio y en las voces estamos ante una interpretación nuevamente algo hedonista, pero con un registro que repunta en el estribillo de cierta manera. Considero que los adornos instrumentales vuelven a jugar a favor del resultado de la canción, terreno en el que durante casi todo el disco, en muchas de sus canciones, Johnny Hates Jazz aciertan con dichos matices.

10. “Foolish heart”: Quizás “Foolish heart” no sea una canción muy adecuada para un final de álbum. Puede que sea la gran joya oculta del disco y una de sus mejores canciones, por ello, no es muy normal guardarse un as para este momento. No obstante, si lo vemos desde otro punto de visto, es una forma de terminar el disco en un altísimo nivel. Tiene un estribillo emocionante y una melodía delicada, con una melodía de notas de teclado-flautín muy características. Gran canción, aunque quizás sea más lógico terminar con un tema de factura o perfil más bajo que una pieza de este nivel. De alguna forma y salvando las enormes diferencias, es como el final del “Artpop” de Lady Gaga a cargo de “Applause”. De lo buena que es, no da la sensación de final de disco y te imaginas que va a haber más. Pues no. Suficiente.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Aunque a día de hoy a este disco y a este grupo, en ciertos sectores, se les considera un grupo pop de cierto culto, la verdad general es que a “Turn Back The Clock” y a Johnny Hates Jazz se les recuerda poco o nada. Los 2 grandes himnos, en formato single de radiofórmula, siguen funcionando; es decir, que no es raro que por ahí escuchen de cuando a cuando “Turn back the clock” o “Shattered dreams”.

Sin embargo, mucha gente no pasa de considerar a este grupo un “one hit wonder” y poco más. Siendo justos, sentenciamos que Johnny Hates Jazz no descubrieron América musicalmente, y ni mucho menos su aportación al mundo de la música es relevante. Pero, también siendo justos, hay que tener la cabeza sobre los hombros y ser conscientes de que no todos los grupos tienen ese rol en la música y a muchas bandas solamente hay que estarles agradecidos por haber conjugado bien elementos en un buen puñado de canciones para confeccionar un lp que nos haga pasar un buen rato escuchándolo.

Y en ese sentido, a Johnny Hates Jazz hay que agradecerles este disco. “Turn Back The Clock” es un disco realmente agradable. Dispone de un conjunto de 10 canciones bien medidas y equilibradas, entre cuyos capítulos tenemos opción de escuchar bastante variedad, de baladas a temas pop, pasando por medios tiempos resultones. La portada, con fotografía sobre fondo blanco de sus 3 componentes, va muy en boga con las que tenían artistas o grupos del estilo, como por ejemplo Rick Astley, contemporáneo de estos y que se llevó la palma unos meses antes con su “Whenever You Need Somebody”, jugando con unos temas que buscaban más la épica y la emoción, en lugar de la calma, los matices y la elegancia que perseguían Johnny Hates Jazz.

En su día, salvo los singles, no les fue muy bien la cosa al grupo y duraron poco más. Phil Thornalley siguió a lo suyo y en sus labores de producción continuó teniendo éxito en los 90, siendo uno de los más notables el que alcanzó junto a la bellísima Natalie Imbruglia con su disco de debut “Left Of The Middle”. Bien, pues lo que ya les he dicho durante el post: este “Turn Back The Clock” de Johnny Hates Jazz viene pintiparado para estos días del mes de junio.

De nuestro programa de radio, recordarles que ya finalizamos nuestra temporada de radio y este sábado a las 16.00h y el próximo miércoles a las 23.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) podrán escuchar el último programa que dedicamos a Pulp y “This Is Hardcore”. No a mucho tardar publicaremos el tradicional post de resumen de la temporada.
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jueves, 19 de junio de 2014

Programa Nicolás Pastoriza “Poetas & Motocicletas” (Temporada 5/ Programa 15)

Tras llevar a cabo la emisión en directo del programa sobre Hall & Oates y su “Big Bam Boom”, rematamos aquella tarde de 10 de mayo de 2014 sobre las 17.30h estableciendo contacto telefónico con el músico Nicolás Pastoriza. En compañía de Nicolás realizamos un programa-entrevista, el último de la temporada nº 5 de “DMR” en las ondas de este formato, que versó principalmente sobre su último disco “Poetas & Motocicletas”.

Aparte de escuchar varias buenas canciones que incluye este disco y comentar las mismas con Nicolás, pudimos charlar sobre varios aspectos generales de la música y la cultura en general con este músico, sobre los cuales aportó interesantes y válidas reflexiones. Por cierto, la foto me muestra a mi en “modo selfie”, y de fondo el ordenador del estudio de nuestra emisora Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), con la imagen de la portada del lp protagonista de este programa en aquella tarde del pasado mes de mayo.

Si no pudieron escuchar el programa en las generosas y numerosas repeticiones que hubo tras su primera emisión el 24 de mayo a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) (se emitió los miércoles 28 de mayo, 4 de junio y 11 de junio a las 23.00h y los sábados 31 de mayo y 7 de junio a las 16.00h en la misma sintonía), aquí les dejamos insertado el reproductor para que ustedes lo escuche sin moverse de esta página.

Quisiera agradecer a Pablo Arribas sus gestiones para poder llevar a cabo este programa y, como no, al bueno de Nicolás Pastoriza su paciencia de estar al teléfono atendiéndonos casi una hora de reloj. Les dejamos justo a continuación también el link a Ivoox por si desean descargarse este programa: http://www.ivoox.com/dmr-5-15-audios-mp3_rf_3219394_1.html
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viernes, 13 de junio de 2014

Temporada 5/ Programa 16: Pulp y “This Is Hardcore” (1998)

Se termina. Se acaba. Finaliza nuestra 5ª temporada este sábado 14 de junio de 2014 a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Y lo hacemos con un broche de oro, de la mano de mi banda favorita del brit pop de los años 90: Pulp. Ha sido un año en el que el póker de bandas del brit pop han tenido su programa y con Jarvis Cocker y los suyos no podíamos hacer menos que dejarles el honor de ser el plato final.

Su disco de 1998 está a la altura de genialidad de los 2 anteriores, aunque quizás sus hits comerciales no sean tan altos. Un tremendo disco que personalmente me marcó mucho y con el que nos despediremos de ustedes. En principio será hasta el mes de octubre, cuando debería empezar la 6ª temporada de radio de “DMR”, pero ya veremos. Queda mucho aún para eso.

De momento, les esperamos este sábado para que nos ayuden con su compañía a celebrar el final de esta temporada, de la cual haremos balance en las siguientes semanas.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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lunes, 9 de junio de 2014

Concierto Department. Madrid (05-06-2014)

Llegamos a la sala El Sol como siempre. Es decir, antes de la hora fijada del comienzo de la actuación, que eran las 22h. Como siempre, y no nos terminamos de enterar, esa hora termina siendo la de la apertura de puertas y por tanto hasta las 22.40h o así no pudimos ver que se apagaran las luces y que salieran los Department a defender su material en directo. Después de bajar las escaleras de la sala y ver que han sustituido el cartel del 25º aniversario (con los gloriosos nombres de Loquillo y Hugh Cornwell en el mismo) por el del 30º aniversario del recinto, comenzamos a escuchar el “Life on Mars?” de Bowie, lo cual sin duda era un presagio de un buen augurio. 
Y eso se confirmó, ya que Department no decepcionaron y salieron con solvencia de la prueba de fuego que supone un concierto de este tipo como el que ellos propusieron el pasado jueves en tan mítico lugar. El cuarteto, liderado por Matthias Freund, entró con fuerza en todos los sentidos en los primeros compases. Y es que “Force”, tema que hace honor a su propio título por la notable contundencia que ofrece, fue la encargada de iniciar la hora y 10 minutos, más o menos, que Department habían preparado. 
Comenzamos así de directos porque en esta ocasión de no había teloneros. Entre el público pudimos ver a varios rostros conocidos, como por ejemplo a Tomás Hernández de Tom’s Cabin, Maryan Frutos de Kuve y a Fran Gómez, apocalíptico frontman de los interesantes The Noises, al cual ya vimos bien acompañado en la puerta de la sala antes de que se pudiera acceder al interior. Tras este breve escrutinio de algunos de los rostros relevantes que habían entre el público y certificar que hubo un aforo más que notable para ver a Department, continuemos con el repaso sonoro del concierto. 
“Force” no fue un caso aislado de rotundidad y potencia, ya que las 2 siguientes canciones “You don’t wanna be mine” y “Now that I know” también fueron entregas de poderosas bases y melodías, las cuales recibieron efusiva respuesta por parte de los seguidores más ardientes que se situaban en las primeras filas. Sin embargo, el concierto no fue una sacudida de inicio a final y ahora tocaba moverse entre los medios tiempos y temas de otra factura. En este combo se presentaron “Today” y “What it feels like”. Particularmente nos agradó mucho la “What it feels like”, un tema de factura muy elegante que no estaría muy lejano de los Faith No More liderados por Mike Patton en composiciones tales como su “Evidence”. Al término del concierto, Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras, me comentó que había una historia real compleja y sorprendente detrás de la letra de esta canción, que quizás fue la que más nos gustó de la actuación; tengan en cuenta que al igual que la semana anterior nos pasó con Bauer, esta vez también íbamos sin haber escuchado el disco, aunque al menos con Department sí que pudimos catar antes “This time”. 
“This time” llegó precisamente en el tramo final del concierto. Antes, los Department se habían vuelto a acelerar con otras de sus canciones, aunque también despacharon “Everyday”, la cual introdujo Matthias Freund antes de ponerse con ella como una canción “bonica”, tal como decimos los españoles. Matthias Freund es alemán, por cierto. Y en efecto “Everyday” no sonó mal, mostrando nuevamente la cara más relajada de Department, pero fue eclipsada por el single “This time”, que puso a toda la sala El Sol a botar, gracias a su estribillo de coros tan efectivos. Un plano del bajista Juanjo Reig a continuación.
Hubo tiempo para poco más. El grupo tocó otra canción más tras “This time” y retornarían para el único bis de la noche que se lo anotó la canción “Coming and going”, la cual permitió que el concierto terminara en los niveles de alta intensidad, que quizás fueron la nota más predominante o la característica principal de esta actuación, al margen de que Department demostraran en este concierto en más de una ocasión que no todo ha de ser agitación, potencia y ritmo frenético. 
Quizás el sonido no fue el mejor aliado de Department, ya que no salvo en algún tema, la mezcla estaba muy diluida y algo farragosa. La cosa no fue para rajarse las venas, pero pudo ser mejorable (y no será por la sala El Sol, donde hemos acudido otras veces donde todo sonó realmente bien). No sabemos a qué se debería. Sus componentes, no obstante, se entregaron en cuerpo y alma con una actitud puramente rock and roll. Quizás su guitarrista Juan Acebo y el batería Cristian Velásquez son los más coordinados en imagen, con su pelo largo. Matthias Freund, el cantante de Department a alguno que había por ahí oí escuchar que le recordaba a David Guetta de aspecto. Nos gustó el look del bajista Juanjo Reig, al cual ya conocíamos de su participación en Angelik Acid, con sus gafas de sol y su look al 1, que contrastaba muy bien con el resto de estética de sus compañeros en Department. 
Actuación muy celebrada y vivida de menos a más muy intensamente por gran parte del público que en muchos de los temas del tramo final del set list no pararon de botar como posesos al ritmo de las canciones de Department. Tras terminar el concierto pudimos hablar con Maryan Frutos, la cual nos comentó que Kuve como tal estaba en un proceso de crisis temporal o reinvención por la repentina marcha de Carlos Otero. Maryan nos sacó de nuestro desconocimiento, inexplicable, ya que seguimos al grupo en Twitter. Saludamos a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras, para agradecerle en persona (al igual que hago ahora aquí) que contara con nosotros para informar de esta actuación, y tiramos para casa, que algunos teníamos que madrugar el viernes. Resumiendo todo esto, concluimos poniendo de manifiesto la buena puesta en escena de los Department en la sala El Sol, lo cual hace ser optimista a cualquiera con el futuro devenir del cuarteto. Lo iremos viendo.
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viernes, 6 de junio de 2014

The Stranglers - La Folie (1981)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Como esta semana no hay nuevo programa de radio nuevo, toca otra vez revisión de disco. Hace un par de meses atrás, cuando fuimos a ver a The Stranglers en Madrid, caí en la cuenta de que no había comentado ninguno de sus discos y creo que ya es hora de poner remedio a esta ausencia en nuestro blog.

Proviniendo del punk, en 1981 The Stranglers adaptaron sus formas a la nueva ola. Cedieron parte de su ímpetu al ritmo y a los riffs saltarines de guitarra. Aunque hay que apuntar que si cabe la percepción de puertas hacia fuera fue mayor, ya que “Golden brown” como single dio una mayor sensación de cambio. Si bien hay que apuntar que este single, quizás el gran clásico de The Stranglers, es el tema más exótico del disco “La Folie”, protagonista de este post, y que menos tiene que ver con el conjunto de la obra.

The Stranglers estaban en liza con su formación clásica. Hugh Cornwell como guitarra y vocalista principal, poco tiempo después de su paso por la cárcel (con motivo de ello se montó un buen  revuelo o movimiento que clamaba por su liberación), Jean-Jacques Burnel al bajo, Jet Black a la batería y David Greenfield encargándose de los teclados.

El sonido de los teclados de Greenfield fue lo que no varió. Su sonido y producción le daba un toque especial al sonido de The Stranglers, manteniendo las formas sonoras de los 70 en lugar de sucumbir a las nuevas posibilidades de sintetizadores. “La Folie” es rítmico e inmediato. Casi no te das cuenta de su escucha. Los temas avanzan implacables y casi en ningún caso se llega al 4 minuto de duración. Nos metemos con sus 10 temas y los interesantes bonus tracks que incluye una de sus reediciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Non stop”: Lo apuntado del toque de David Greenfield lo vemos desde el segundo 1 del disco. “Non stop” es una bienvenida a “La Folie” que incluye unas buenísimas variaciones melódicas. El aceleramiento en el camino a la desembocadura del estribillo es muy remarcable. Cornwell resulta marcado en las voces desde el inicio, con un tono muy crooner. Buen tema de inicio.

2. “Everybody loves you when you’re dead”: Tópico cierto el que se ve en el título de la 2ª canción del disco. “Everybody loves you when you’re dead” mantiene las sensaciones de “Non stop”, con los teclados de cierto aire retro incluso en aquellos días, aunque aquí hay algunas variaciones algo más atmosféricas. Las guitarras se afilan por momentos mientras que Hugh Cornwell suelta verdades como puños.

3. “Tramp”: Con “Tramp”, The Stranglers introducen un tema de semblante y sensaciones más serias, contrarrestadas solamente por un sector de melodías de teclados algo ingenuas. El resto del tema se dota de estrofas con cadencia lenta y un estribillo muy encendido, pero con un tono que toma distancia del descaro de las 2 canciones iniciales.

4. “Let me introduce you to the family”: Un single que no funcionó (cosa que no entiendo), fue “Let me introduce you to the family”. Estamos ante el tema más nueva olero de The Stranglers. El riff de guitarra es de las cosas más destacables de “La Folie”, pero la cosa no queda ahí, ya que está en perfecto ensamblaje con los teclados de David y el rotundo bajo de Burnel, que toma aquí su instante de mayor lucimiento hasta el instante en la obra. Los coros lúgubres que acompañan a Cornwell en el estribillo son contrapunto a este luminoso y bullanguero tema que destaca mucho en el álbum.

5. “Ain’t nothing to it”: Dentro del disco hay espacio para temas de trabajada melodía sobre los que Hugh Cornwell más bien que cantar advierte. En “Ain’t nothing to it” estamos ante un ejemplo de canción discreta dentro de la historia de The Stranglers, que no destaca básicamente por la calma vocal sobre una melodía que tampoco resulta demasiado abrasiva. Dentro del disco se podría considerar un medio tiempo.

6. “The man they love to hate”: De letra e interpretación vocal muy marcada, “The man they love to hate” es otra de las canciones destacables de “La Folie”. Los teclados de Greenfield son pertinaces y las guitarras eléctricas entrelazan muy buenos acordes o melodías para esta pieza que sin duda termina por hacerse querer dentro del listado de temas de la obra.
7. “The pin-up”: Un tema pop movidito está dedicado a “The pin-up”, esa figura tan recurrente para levantar el ánimo de las tropas, a la que The Stranglers dedican esta oda. Las notas de teclado suenan más juguetonas que nunca en la obra. Ayudan a fortalecer este tramo del disco en sensaciones desenfadadas y muy animadas.

8. “It only takes 2 to tango”: Hay lugar para frivolidades dentro de “La Folie” y The Stranglers suena a los Beach Boys más surferos en “It only takes 2 to tango”. Las voces son en registro alto, por no hablar en sí de los coros. Parece mentira que un tema como éste pueda encontrarse en el mismo corral que algo como “Non stop”, pero así es. Alegría y excesiva luminosidad en un disco de fuertes contrastes como estamos pudiendo comprobar.

9. “Golden brown”: Lo primero que vi de “Golden brown” fue su videoclip. Ahí se pueden ver a The Stranglers muy elegantes cantando en directo para una emisora en un país árabe. El protagonismo de los teclados de Dave Greenfield es lo más destacado de esta melodía elegante y sobria. Existen acordes de cuerda también fabulosos antes de que comiencen los tarareos divagantes de Cornwell del tramo final. Gran canción que poco tiene que ver con The Stranglers e incluso con el resto del disco, pero que en todo caso da igual que así sea.

10. “How to find true love and happiness in the present day”: Con un discurso de voz lánguida y poco destacable se presenta todo un reto ya con el título de la canción. “How to find true love and happiness in the present day” es ejemplo de la variedad sonora de “La Folie” que arriesga nuevamente con este tema de puente a un final formal de obra reseñable.

11. “La folie”: Tremendo final de disco el que se consigue con la canción título. Claramente influenciada por la canción francesa, Cornwell se mete en la piel de ejemplos como Jacques Brel para regalarnos esta pieza elegante e íntima. La melodía es emotiva, leve y preciosa. Estamos ante el tema más largo del disco y creo que no le sobra ni un solo segundo. En cierta forma, tiene un aire decadente encantador que otorga el cierre perfecto a un disco que ha sido muy variado en sonidos y sensaciones. Ahora bien, nos quedan los bonus tracks.

Bonus tracks.
11. “Cruel garden”: Desenfadada, bonita y floreada en su sonido, llega “Cruel garden”. Un tema ligerito que sirve para abrir un sector lleno de interesantes bonus tracks que complementan a este mítico álbum. Tiene unos adornos melódicos muy peculiares esta canción que podríamos tildar de bodevil acústico.

12. “Cocktail Nubiles”: En plan jam sessión, llega “Cocktail Nubiles”. Con 3 intentos o versiones, para afrontar la toma definitiva en último lugar, finalizando con aplausos que derivan en una base rítmica de percusión. Cornwell dice en la letra, claramente dedicada, “me gustaría ser tu superman… Déjame follarte…”, todo ello de una forma muy suave e inofensiva, creando una curiosa sensación de contraste.

13. “Vietnamerica”: Algo descafeinada puede resultar “Vietnamerica”. Claramente tiene un título muy gracioso por su juego de palabras, pero melódicamente nos puede evocar a un final de batalla sin pena ni gloria. Tema de relleno que no aporta demasiado.

14. “Love 30”: Muchos ya saben que me gustan las cosas raras o experimentales. Bien, pues en los bonus tracks se incluye “Love 30”, que se compone de los siguientes elementos: una melodía de aires enigmáticos y oscuros, sonidos de raquetas de tenis y la voz de “Cornwell” gritando en loop de cuando en cuando “Out”. Me gusta mucho, pero entiendo que más de alguno se quede con el gesto torcido al escuchar algo así. Cuestión de gustos.

15. “You hold the key to my love in your hands”: Debería haber sido incluida en el track list por su sonido intenso y nueva olero. “You hold the key to my love in your hands” muestra al Hugh Cornwell más intenso que nunca en lo que llevamos de disco. Canta con rabia en un tema acelerado y que apenas dura un par de minutos.

16. “Strange little girl”: Buscando cerrar los bonus de alguna manera con sensaciones de contraste, como sucedió con la excelsa “La folie” en el listado principal, “Strange little girl” es una balada íntima, casi acústica, muy delicada. De sonido triste en su melodía, sobre todo en las cuerdas de sectores instrumentales, esta pieza rubrica el conjunto extendido de “La folie” terminando con un toque de percusión (no sé si de triángulo) que se pierden en el silencio.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Hoy hemos prestado atención a un disco que igualmente se encuentra engullido por su gran single. Cosa que se ve claramente al comprobar que el grupo desprecia el resto de temas que forman “La Folie” a la hora de venir a tocar a Madrid por su 40º aniversario en activo. “Golden brown” puso a The Stranglers en la primera fila del pop y descuadró a todo el mundo por el giro estilístico que suponía, cosa que no era para tanto al acceder al disco.

No obstante, sí es cierto que “La Folie”, aunque su sensación principal transmite energía y mucho ritmo de guitarra, con las impagables y personales notas de los teclados de David Greenfield, es un disco ecléctico. Podemos encontrar temas de factura pop muy amigable y luego otros pasajes como el sobresaliente tema que da título a la obra y que le pone el punto y final formal.

The Stranglers no obstante no terminaron de pasar a ser una banda masiva. Conservaron su público, que más o menos supo entender su readaptación a los nuevos tiempos y prueba de ello es que hasta nuestros días siguen con ganas de carretera y editando nuevos disco que vuelven a mostrar su lado más rockero. Cierto es que Hugh Cornwell se marchó en 1990, pero Black, Greenfield y Burnel siguen ahí.

Considero que “La Folie” es uno de los grandes discos del periodo denominado como la nueva ola que tuvo lugar en los 3 primeros años de la década de los 80. Además, el disco dispuso de un single efectivo y muy notable que le permite que, si bien con cierta injusticia, se pueda decir que “La Folie” es el disco donde se incluye “Golden Brown”. “La Folie” es mucho más que eso y espero que con este artículo hayamos dejado bien clara esa idea.

Hablando sobre nuestro programa de radio, informamos que el próximo sábado 14 de junio a las 16.00h en directo en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), finalizará nuestra 5ª temporada. Ya hemos avisado en las redes sociales sobre qué irá. No obstante, el próximo viernes habrá por aquí un post informándoles del evento. De momento, mañana a las 16.00h y el próximo miércoles a las 23.00h podrán volver a escuchar el programa-entrevista dedicado a Nicolás Pastoriza y su último disco.
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miércoles, 4 de junio de 2014

Discos, música y reflexiones cubrirá el concierto en Madrid de Department (05-06-2014)

La verdad es que estamos que no paramos de actividad. Tras los conciertos que vivimos la pasada semana de Bauer en Costello y de Toms Cabin en La Boca Club, este jueves iremos a la sala El Sol a ver a Department. Esta formación se compone de gente que ha estado en bandas previas como por ejemplo Cycle o Krakovia y que unen fuerzas en este nuevo proyecto.

Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras, a la que vimos el viernes en el concierto en La Boca Club, nos dijo que no nos lo podíamos perder y la hacemos caso. Por ello, allí estaremos puntualmente a las 22h para posteriormente informarles de lo que Department dispongan sobre las tablas de la mítica sala El Sol. Agradecemos una vez más a Mónica que cuente con nosotros para informar de estos conciertos.
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Concierto Tom’s Cabin. Madrid (30-05-2014)

Desde que vimos hace cosa de 2 o 3 meses a Tom’s Cabin en la sala Costello presentar su debut discográfico en Madrid, las cosas le han ido bastante bien a Tomás Hernández. Han conseguido por ejemplo ganar el concurso Villa de Madrid en la edición de este año, en el que nuestros buenos amigos de Vipership han sido finalistas, y además consiguió dar un concierto de buenísima acogida de público nuevamente en Madrid. En esta ocasión, el lugar escogido fue La Boca Club en la calle Echegaray y el día de la semana un viernes, mucho mejor que el siempre duro domingo de la vez anterior que vimos al grupo.
Nos presentamos a las 21.45h en la sala cuando aún no había llegado nadie. Esperamos pacientemente a las 22h cuando de repente se llenó en pocos segundos el recinto y vimos que al escenario subía una chica que tomaba la voz cantante. No teníamos noticias de que fuera a haber telonero, pero sí fue así. La protagonista era María Laín, una cantante y compositora, que son su teclado y potente voz se presentó en la sala para abrir el espectáculo. María contrastaba mucho en su interpretación y presencia, de mucha fuerza, con la timidez y cierto apuro que confesaba al público entre canción y canción. Arriba de este párrafo vemos a María en solitario y abajo acompañada; a continuación les contamos.
En sus 30 minutos de música, se acompañó de Alicia, su mentora musical, en un par de canciones, e incluso de Tomás Hernández, líder de Tom’s Cabin, para otro par de temas. El público respondió con afecto y mucha efusividad (las ovaciones al final de cada tema que María interpretó fueron más que notables) a la buena actitud y buena música que María Laín ofreció antes de Tom’s Cabin.
Acto seguido, Pablo Cebrián, Iñaki de las Cuevas, Tomás Hernández y Conchita, sí, Conchita, la cantante pop, ya que de carrera más que consolidada con 3 discos al menos a sus espaldas, subieron al escenario. Nos sorprendió mucho ver a Conchita con Tom’s Cabin y no para hacer coros o duetos, sino para afrontar las tareas de la batería; la otra vez que vimos al grupo, el batería era Carlos Barrera. Desconocíamos esta faceta de esta chica a la que vimos hace ya unos cuantos años, cuando promocionaba su debut discográfico (un disco con verdaderas joyas pop), en la Semana de la Juventud de Torrejón de Ardoz, con su guitarra a cuestas. Entre que la vimos entre el público viendo a Bauer el día antes y el viernes la tuvimos en la batería de Tom’s Cabin, podemos decir que esta semana ha sido una semana muy Conchita para “DMR”. Por cierto, en el público, en buena correspondencia, había gente de Bauer viendo a Tom’s Cabin.
Bueno, pues dispuesto todo correctamente, el cuarteto liderado por Tommy, llamado así por la telonera María Laín, comenzó a interpretar los temas de su hasta la fecha último disco. Hubo variación en el orden de los temas respecto a lo ofrecido en la Costello y también alguna variación en lo que Tom’s Cabin tocaron. Sí en los primeros compases sonaron “Hummingbird hawk-moth” y “Am I your son?”, ambas piezas muy en la línea de crear esa atmósfera de intimidad y mucho sentimiento que es característica base de los conciertos de Tom’s Cabin.
Hubo lugar para versiones, no faltando la rotunda “For whom the bell tolls” de los Metallica. Lo que sí me sorprendió es que dejara de lado la efectista versión de Paolo Nutini de “Jenny don’t be hasty”. De momento, eso queda como un ítem que disfrutamos los que estuvimos en febrero en la sala Costello. En los bises sonó “Song in my head” y me sorprendió que Tomás dijera que era un tema que no solía tocar, ya que la otra vez que les vimos también fue incluida en el set list. Antes de tocarla, también confesó que le parecía algo, no sé si dijo en sí cursi o algo parecido. Lo que pasó es que el sonido del micro que tenía disponible Pablo Cebrián, desde el que habló en aquel momento Tomás, no tenía mucho audio y la gente no escuchó muy bien lo que decía.
También hubo lugar en el set list para temas nuevos. A “Halloween”, que ya sonó en el anterior concierto que vimos de Tom’s Cabin, se sumó otro tema, que ahora mismo no sabría acertar a titular. En el tramo final del concierto, antes de lo bises, se entró en formas más rotundas y oscuras como por ejemplo “The forest” y la muy celebrada “The brave”, con ese cierto toque forajido y country que la caracteriza.
Al margen de la música, hay que destacarlo porque personalmente estoy de acuerdo en que es una salvajada y un crimen contra el medioambiente, Tomás, aprovechando que además el pasado viernes, día del concierto, era el día de Canarias, arengó contra la decisión adoptada de realizar prospecciones petrolíferas en las islas orientales del archipiélago de donde él es natural. Yo, sin ser canario, sí que admiro dichas islas, además en especial a Lanzarote y sobre todo Fuerteventura, con lo que apoyo la causa que defendió Tomás de que esa decisión sea revocada en prevención de mantener esas islas sin que asuman un riesgo muy importante de un desastre natural.
Con este concierto, pudimos comprobar la evolución y crecimiento de un grupo. No solamente en lo que al escenario se refiere, porque ahí el grupo ya demostró firmeza y buen hacer hace unos meses cuando les vimos por 1ª vez, sino en el sentido de ver cómo van ganando adeptos y consiguiendo una audiencia más que notable para sus actuaciones. Tom’s Cabin fueron a La Boca Del Lobo y fueron ellos los que se comieron al lobo, dando la impresión, durante muchos momentos, de que quizás tendrían que haber buscado un local más grande para esta ocasión. La progresión es positiva y seguiremos muy atentos la evolución de Tom’s Cabin, que con derecho propio se están ganando ser una de las sorpresas positivas de este año 2014 y una de las sensaciones del mundo indie musical. Terminamos agradeciendo una vez más a Cookie de Promociones Sin Fronteras que se acordada de “DMR” para poderles informar de este buen concierto.
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martes, 3 de junio de 2014

Programa Daryl Hall & John Oates “Big Bam Boom” (Temporada 5/ Programa 14)

Personalmente, y sin ánimo de resultar pretencioso y soberbio, me enorgullezco de que nuestra propuesta mediática, ya sea en blog o como en este caso en programa de radio, sirva para homenajear y poner de relevancia a artistas que a día de hoy están tan en el olvido en España como Daryl Hall y John Oates. Este dúo americano fueron protagonistas de nuestro 14º programa de la 5ª temporada, de la mano de su quizás último gran disco, el “Big Bam Boom” de 1984.

Confesamos que se nos hizo corta la hora de programa a Óscar Cañas, Mariano González en el teléfono (nuevamente “in memoriam” en el cutremontaje) y servidor de ustedes. Prueba de ello es que en mi despedida habitual se me pasó enviarles saludos de todos los que tomamos parte, cosa que aprovecho ahora en este artículo para enmendarme y enviárselos. Pero no fue solamente por la duración de las canciones, que también, sino porque teníamos mucho de que hablar sobre Hall & Oates y su mundo.

Al final, la cosa cuadró y como verán en el audio, clavamos la hora exacta de duración. Lo llevamos a cabo el pasado 10 de mayo de 2014 en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h en riguroso directo.

Quizás sea uno de los programas de la temporada de los que estoy más orgulloso. Se lo insertamos a continuación para que ustedes lo escuchen aquí mismo si lo desean y también les dejamos el link a Ivoox por si quieren descargárselo: http://www.ivoox.com/dmr-5-14-audios-mp3_rf_3150729_1.html
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lunes, 2 de junio de 2014

Concierto Bauer. Madrid (29-05-2014)

Ir a ver a un grupo completamente virgen, quiero decir en el sentido musical, es decir, sin haber escuchado nada de su música, tiene su riesgo y a veces puede ser una aventura de riesgo. Recibimos hace semanas atrás la propuesta de dar información de su concierto (cosa que nos enorgullece que ya tras casi 6 años de historia haya grupos que comiencen de motu propio a solicitar nuestro trabajo) y uno de sus promotores, Pablo Arribas, se encargó de mandarnos en varias ocasiones enlaces para poder acceder a su debut discográfico “Azul Eléctrico”. Nuestra situación actual personal es caótica y, sin entrar en más detalles que aburran a las ovejas, diremos que no disponemos de conexión casera de adsl, con lo que las conexiones wifi municipales de Torrejón, dan para lo que dan (y gracias); por lo que no pudimos acceder a escuchar ese contenido, al igual que ponerse a ver videos en Youtube es una tremenda odisea de buffering.
Bueno, pues por ello, bien acompañado, nos fuimos a la sala Costello a las 21.30h, porque queríamos ver la sesión dj del señor Pablo Arribas, que en el mundo de la música es conocido como Pichurra. Nunca decepciona, por mucho que la mesa de mezclas o el sistema de sonido de la sala le intente tumbar.
Dj Pichurra nos volvió a deleitar con una buena sesión previa de música, en la que hubo cosas tan agradables como “The boy with the thorn in his side” de los Smiths o el “Otherside” de Red Hot Chili Peppers (tema que fue muy recurrente en una boda a la que acudí hace 2 sábados), incluyendo algún tema de Vetusta Morla, grupo del que Pablo venía esa misma noche de pinchar previamente en La Riviera antes de la actuación de los Pucho y demás. Lo que no sabía es que era colchonero, como servidor, y con un par de bemoles llevaba una camiseta de nuestro Atlético de Madrid en esta semana tan jodida de pasar para los que nos gusta ese equipo. Arriba de este párrafo tienen la prueba.
Tras la buena sesión de Pablo, nos dimos cuenta que la sala Costello estaba ya llena de gente preparada para ver a los Bauer. Se daba esa cosa tan curiosa de una circunferencia de vacío, no sé si por respeto o vergüenza, alrededor del centro del escenario; me río yo en un concierto de Depeche Mode en el que se dieran esas circunstancias, viendo lo que vivimos en enero en su última visita a Madrid. A mitad del concierto, el cantante hizo mención al respecto y la gente respondió echándose hacia delante, cosa lógica ya que había el hueco justo en la sala.
Entre el público había mucha gente animosa, entre los que uno de los más pletóricos se atrevió a gastarme una de esas bromas relacionadas con mi estatura (que no tienen nada de gracia ni de originales, por cierto) y otros artistas como por ejemplo gente de Tom’s Cabin o la cantante Conchita, la cual ya avisó en días anteriores en Twitter que acudiría a ver a los de Málaga. Para quien no lo sepa, Bauer son un quinteto compuesto por Gabriel Bauer como cantante y guitarra, Abel Asensio a la guitarra solista, Andrés Gabarrón al bajo, Lucas Bauer en teclados y guitarra acústica y Fernando Gallardo en la batería. A continuación vemos un primer plano de Gabriel y arriba a Lucas en los teclados con Fernando al fondo en la batería.
El juicio musical de los temas de Bauer, prometemos que será más minucioso cuando le dediquemos a “Azul Eléctrico” su artículo tema a tema en este blog; Pablo Arribas nos pasó una copia física del disco (y menos mal, vista nuestra precaria situación de conexión a internet) y corresponderemos cuando hayamos interiorizado bien a fondo la obra. Así, de primeras escuchas, es difícil valorar en su justa medida todo. No obstante, de los 11 temas que el grupo dispuso, hubo al menos 4 que nos llamaron especialmente la atención. Por ejemplo, el comienzo con “Folks”, me pareció un tema espectacular, de rotundo y potente estribillo, que hizo muy bien sus veces de apertura de show.
En esa línea, el grupo prosiguió en los 2 siguientes temas con fuerza, la que desprendieron temas como “En el borde del mundo” o “Vendaval”. Me gustó mucho un tema que tenía cierta controversia por la inspiración de donde procede que explicó Gabriel antes de ponerse con ella. “Enmarañado” está basada en la experiencia de un viaje por Centroamérica y realmente me gustó mucho la complejidad de esta pieza y sus ciertos aires de misterio en su melodía.
El concierto proseguía avanzando, desgranando más temas de azul eléctrico y pasando por otros momentos notables como por ejemplo el que nos proporcionó el tema “El final”, otro de los que en primera experiencia nos llamó poderosamente la atención. De hecho, “El final”, sin ser el final formal del concierto, sí que dio de alguna manera la entrada en el tramo de cierre de la actuación. Y el grupo terminó muy bien. En el sector final pudimos escuchar la canción “Azul eléctrico”, la que da el título al disco, que quizás sea la más inmediata del grupo. Con “Enciendes estrellas”, el grupo me sorprendió en su comienzo con un riff de guitarra muy a lo “I will follow” de U2 a cargo de Asensio. Si los recuerdos no me traicionan, creo que fue con ésta cuando Gabriel consiguió que el público ayudara al grupo a cantar la canción. “Enciendes estrellas” fue de alguna forma un “mediobis”, ya que el grupo no llegó a abandonar el escenario de Costello, pero lo que sí fue una propina fue el regreso de Lucas y Gabriel para poner el broche de oro con una versión en acústico y muy íntima de “Azul eléctrico”. Brutal acierto. Abajo un momento del bis.
Con esto, Bauer ponían punto y final a un concierto de hora y 10 minutos, ni más ni menos, con solamente un disco bajo el brazo. Dio la impresión de haber durado mucho menos, y eso siempre es buena señal. Estimo que la fuerza de Bauer reside en una forma muy elaborada de tocar. Destaca mucho Abel Asensio, su guitarra solista, el cual ofreció un sonido claro y limpio de sus riffs y melodías que fue muy notable durante todo el concierto. Como casi siempre, el grupo agradeció a los encargados de la mesa de controles la calidad del sonido, y más que nunca con justicia, ya que el trabajo de los mismos fue impecable, por mucho que la sala Costello casi siempre en temas de acústica funcione bien. En este caso, a los Bauer se les escuchaba perfectamente los matices de cada instrumento, no como suele ser habitual de que todo suene junto en masa sonora.
Terminado el show, me despedí del bueno de Pablo Arribas, agradeciéndole que nos tenga en cuenta para estas cosas, y nos fuimos a una recomendable taquería situada cerca de la calle Arenal a tomarnos algo mientras asimilábamos una nueva experiencia de concierto positiva. Bauer están en sus comienzos, pero de momento ya han conseguido ofrecer un concierto de buena nota en Madrid. Que no es poco.
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