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jueves, 16 de abril de 2015

Concierto Izal. Madrid (11-04-2015)

Era una fecha anunciada con meses de antelación y es una fecha que se puede considerar histórica. El sector independiente de la música española avanza y los Izal son los primeros que se han anotado el tanto de tocar en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid como artista único y principal; bien es cierto que hay que recordar el éxito rotundo que Love Of Lesbian tuvieron en diciembre de hace unos años, pero aquello fue dentro del Fnac Music Festival, en cuyo cartel estaban gente como Iván Ferreiro o Amaral entre otras joyas como Christina Rosenvinge, nuestros queridos Second o The Noises.
Aquí arriba vemos a Cyan, artistas invitados, al comienzo de su media hora de música. Teníamos la intuición de que esta fecha era señalada y especial. No solamente para la banda, sino en general. Lo curioso de todo es que hasta última hora no movimos nuestra solicitud de acreditación (será por el jaleo y actividad que tenemos últimamente entre unas cosas y otras, lo que nos ha llevado hace poco a ampliar la plantilla de nuestro personal). Gracias a que Promociones Sin Fronteras en asociación con Hook Management llevaban la promoción del evento, no tuvimos problema alguno tras contactar con su gente que siempre nos tratan fenomenal. No obstante, fue Pablo Arribas, quien participaba también como Dj Pichurra en el evento, pinchando antes de las actuaciones y entre artista invitado y artista principal, quien nos dio el toque de recordatorio. Abajo un primer plano de Javi Fernández, cantante de Cyan con su actual batería al fondo.
Bueno, pues tras un sábado intenso en Radio Universitaria de Alcalá de Henares, con grabación de un programa-entrevista y también de un programa-debate (que podrán escuchar en este tramo final de nuestra 6ª temporada de radio) y la supervisión de la emisión del programa-entrevista a ELE, salimos pitando desde el campus externo de la universidad hacia el recinto de la calle Goya. Tras unos primeros instantes en donde la organización de seguridad del evento no sabía bien por dónde accedía la prensa, conseguimos saber el acceso correcto. Abajo Cyan en blanco y negro, por Susana Hernanz.
En dicho vestíbulo vimos a gente invitada como Maryan de Kuve, irreconocible de morena, y al comienzo al propio bajista de Izal Emanuel “Gato” Pérez, en compañía de gente cercana a su círculo. Hubo unos fallos de sonido técnicos por lo visto, los cuales propiciaron retraso en la apertura de puertas. Nosotros accedimos al foso de fotógrafos, con nuestra humilde cámara compacta entre tanto dispositivo profesional, ya comenzada la actuación de Cyan.
Esto era un acicate más para este evento que les contamos. Los chicos comandados por Javi Fernández a las voces, y en la foto de abajo de este párrafo también a los teclados, son sin duda un grandísimo grupo. Me alegré mucho por ellos al ver que iban a poder desplegar su música en un recinto como éste, ante un público como es el de los acérrimos de Izal que puede acoger sus temas con muy buena aceptación. Estaba sonando “Philippe Petit” cuando bajamos al foso; no sé si fue la primera de las canciones de su repertorio; creemos que sí.
En su media hora de actuación Cyan hicieron un escrutinio notable y acertado. Metieron trallazos tales como “Belva”, sin duda imprescindible en sus actuaciones, y clásicos como “Turistas heridos” o “Te deslizas”, la cual esperaban con ansia un grupo de seguidoras que me preguntaron sobre esta canción cuando ya accedí al público tras sacar las fotos suficientes desde las posiciones privilegiadas más allá de las vallas. “Ballet metal” supuso un cierto contrapunto en la actuación, ya que su fuerza es menos frenética, pero el grupo terminó con épica desbordada gracias a “Solo es una herida”. Aquí abajo Jordi Navarro, guitarrista de Cyan.
Eché en falta, a no ser que “Philippe Petit” no fuera el comienzo de su repertorio y hubiera algo antes, a “Un colectivo de raro propósito”. Me parece rara su ausencia; no obstante, como por motivos organizativos bajamos cuando ya estaba en marcha su actuación, puede ser que la tomaran como tema de apertura y nos la perdiéramos.
Javi Fernández es un tío que sabe observar y saca conclusiones parecidas a las nuestras. En sus interacciones con el público entre las canciones que seleccionaron los Cyan, aparte de mostrar su júbilo y agradecimiento por poder estar ahí en ese momento, remarcó al igual que nosotros la importancia de este evento y sentenció diciendo que era un grandísimo día para la música española. Grabamos de la actuación de Cyan un malísimo video de “Turistas heridos”. Aquí, con más vergüenza que otra cosa (por su calidad), se lo insertamos por si quieren echarle un vistazo.

Estamos más que de acuerdo con Javi, el cual estuvo en su actuación muy bien; se movió y bailó con comodidad e incluso se subió a sus teclados en algún momento, como muestra la siguiente foto. El resto de la banda estuvo muy bien, tocando con profesionalidad y buena ejecución, donde destacó el guitarra Jordi Navarro. Creo que Cyan sonaron bastante bien y espero que a muchos fans de Izal que no conozcan a este grupo se les abra una nueva vía musical.
Aparentemente todo iba rápido en el cambio de set del escenario entre Cyan e Izal, pero parece ser que surgieron fallos técnicos de sonido que propiciaron el retraso de la actuación de Mikel y los suyos hasta las 22.15h aproximadamente. A Izal, recordarán los seguidores de “DMR”, los vimos hace unos meses en Móstoles; una fecha en la que asumimos la peregrinación a esas tierras para testar al fenómeno y sensación musical del último año, que aquel día tocaban en un programa que también incluía a Efecto Mariposa. En aquella ocasión éramos unos ignorantes bastante amplios de la discografía de Izal. En estos meses, aunque no a fondo y del todo, hemos puesto bastante remedio y esta vez no nos quedábamos solamente en “Hambre” y “Qué bien”.
Izal aprovecharon la pantalla gigante de telón de fondo para proyectar un video de sus 5 años de historia con la evolución del público de sus conciertos, terminando el mismo con un enfoque del recinto abarrotado (vean la foto de aquí arriba). Y es que Izal consiguieron que prácticamente se habilitara el Palacio de los Deportes en su totalidad, salvo el graderío de los laterales en sus pisos más altos. Aunque no estábamos en esos momentos inmersos en el público, atrás, a nuestras espaldas desde el foso de fotógrafos, se notaba la histeria que había al ver que el quinteto estaba a punto de salir a escena.
Y allí se presentaron, dispuestos a darlo todo. El emblema encuadrado del grupo presidió el telón de fondo durante la primera canción, “Jenna Fischer”, que con su cierto sonido fronterizo y forajido, dentro de la cual hay ese riff a lo “Long train running” de los Doobie Brothers, enfervoreció al respetable y prendió la mecha de la bomba nuclear musical que son los Izal. Después del comienzo, el telón de fondo se utilizó como espacio de proyección de imágenes en directo de la actuación, de mucho agradecimiento para esa gente que no se encuentra en las primeras filas. Abajo Gato en primer plano, afinando el bajo y Alejandro Jordá al fondo antes de comenzar su huracán particular de percusión.
Tras sacar nuestras fotografías, le eché (en cierta manera, no del todo, ya que estaba antes en esa posición, la cual tuve que dejar para ir al foso a sacar las fotos) algo de morro para volver a donde estaba mi novia, en la 5ª fila frente a la torre de bafles del escenario según lo miras a la derecha. Comprensible el mosqueo de la gente, ya que un tío de 2 metros (pues uno que es más o menos como el propio Mikel Izal) es lo que tiene, pero, ¿qué le iba a hacer? Disculpas a quien se sintiera molesto, pero como estarán leyendo, había un trabajo que hacer. Espero al menos disfruten de esta crónica. Abajo parece que Mikel estaba solito en el escenario, ¿verdad?
En cuestiones de set list, volviendo al comentario estrictamente musical de lo vivido, Izal apostaron por un sentido más lógico de lo que hicieron en Móstoles. Cierto es que una cita no tenía mucho que ver con la otra. Aquel día nos chocó mucho que “Qué bien” sonara casi al comienzo de la actuación. Aquí Izal se la guardaron al final de la actuación, antes del descanso para volver con los bises. Hubo un amago de entradilla con broma a cargo de Mikel, pero a la siguiente fue cuando sonó. En el primer sector del concierto cayó como trallazo más destacable “Asuntos delicados”, que situada en el 2º lugar del set list, y tocada de continuo unida a “Jenna Fischer”, mantuvo la sensación de vértigo buscada. En el extremo izquierdo de la foto vemos a un deslumbrado Alberto Pérez en la guitarra escudando a Mikel.
Hablar de momentos álgidos es difícil. ¿Por qué? Porque este concierto es uno de esos en los que te da la sensación de que no hay subida de piñón y se afronta todo en plato grande, en términos ciclísticos. Bueno, hubo un capítulo de recogimiento en el que hubo un trío de canciones que se tocaron de forma acústica, con los 5 componentes sentados en línea en banquetas frente al escenario; en ese sector se incluyó “Eco”, petición tenida en cuenta por lo que el grupo escuchaba del escenario viniendo del público en los bises de los festivales y “A los que volveremos”. Pero el resto fue un no parar de caña, caña y más caña. Abajo una fotografía del pasaje acústico del show.
Cierto es que los pesos pesados estuvieron muy metidos en el tramo final y los bises. Ahí estuvieron la citada “Qué bien” (en la que deberían florecer de forma más profusa las coreografías entre el público que imiten las que constan en el mítico videoclip), “Hambre” (con nueva broma de Mikel en tanto a no haber cenado; y qué verdad tenía, ya que tras el concierto fue jodido encontrar un sitio donde poder cenar, consiguiendo que nos atendieran en una cadena de hamburgueserías que estaba hasta los topes), “Pánico práctico” o “La mujer de verde”, ésta última ya en los bises como rutilante final de actuación.
Era una ocasión muy especial y señalada (dirán que nos estamos poniendo muy pesados y repetitivos con ello) y como tal, no podían faltar artistas invitados. El primero de todos fue el músico Iván Del Castillo, quien con su trompeta aportó los sonidos de viento necesarios en un par de momentos, incluyendo también la gloria de tomar parte en “Qué bien”, donde su trabajo sumó muchísimo a este clásico del repertorio de Izal. Me sonaba este chico, tanto de nombre como de aspecto. Y no me equivocaba: en la fiesta privada postconcierto me acerqué a él y pude confirmar fue rival mío deportivo en equipos de fútbol en mi etapa de juvenil. Tanto él como yo porteros de nuestros respectivos equipos. Su hermano, delantero, más de algún gol me metió en ciertas ocasiones. Me alegró mucho ver a un torrejonero aportando su grano de arena a este triunfo absoluto de Izal.

Arriba les hemos insertado el video de lo que a continuación les comentamos. También estuvo por allí “el seriote de Amaral”, como diría Joaquín Reyes en “Muchachada Nui”. Juan Aguirre tuvo el honor, a la par que Izal tuvieron el honor de contar con él, de sumarse al grupo para aportar sus cuerdas a ese gran tema que es “Magia y efectos especiales”. Quizás este momento, no por la participación de Aguirre en sí, si tuviera que destacar uno en particular, sería para mí el punto culminante del show, con ese estribillo que utiliza la repetición tan representativa del “todos menos tú”. Hablando de mis instantes favoritos, he de citar que uno de los momentos que más me gustaron también del set list fue “Extraño regalo” con su trepidante concatenación de adjetivos.
Mikel Izal fue consciente en todo momento de la situación. Remarcó varias veces lo que suponía al grupo estar ahí y además el poder contar con la participación de esos invitados especiales, donde también subió en un momento Carmen París para anotarse otra colaboración ayudando al quinteto en la canción que titula el 2º lp del grupo “Agujeros De Gusano”. Pero, ¡por Dios!, ¿cómo puede ser que se me estaba olvidando mencionar a Jairo de Depedro? Este señor, con tantas cosas buenas en su discografía como la imprescindible y racial (en su sonido) canción “Un hombre bueno”, también se sumó a Izal y quizás se me estaba pasando su participación porque fue de los primeros de los que se subieron al escenario. Jairo Zavala de Depedro estuvo en el escenario entre Alberto Pérez y Mikel Izal interpretando “Palos de ciego”. Abajo la foto que muestra a Jairo de Depedro junto a los Izal.
Y es que el show fue generoso. Izal ofrecieron un concierto más bien propio de un grupo de 2 décadas de trayectoria. Más de 2 horas de actuación, con un repaso exhaustivo de su discografía, donde rescataron temas menos comunes en sus repertorios de conciertos y en donde también ofrecieron nuevos temas, entre ellos uno titulado “Hacia el norte” que parece ser que habían terminado de ensamblar unos días antes; como reconoció Mikel tras terminar de tocarla, el riesgo les salió bien.
Comentando la actuación del quinteto, ya dijimos en nuestra crónica de Móstoles que Mikel, en primer plano arriba frente al mástil del micro, es un tío que derrocha carisma. Y así es. Se le ve un tío feliz y no es para menos. La progresión de su grupo ha sido geométrica en los últimos años y parece no tener fin. Se le notaba en el rostro en cada segundo de la actuación que disfrutó el momento al 100%, consecuencia suponemos de la consciencia que tuvo presente en cada segundo de lo que estaba teniendo lugar. Hizo varios de sus característicos bailes de brazos oscilantes en posición de sentadilla de espaldas al público y además de en lo vocal, cumplió con la guitarra o el ukelele (es muy curioso ver a un tío tan grandote con un instrumento tan pequeño en sus brazos).
Alberto Pérez, arriba en la mejor foto que le pudimos sacar con nuestros limitados medios, aquel al que comparamos con Diego Costa en nuestra crónica del concierto de Móstoles (y al que también comparamos en parte con el cantante de Foals), estuvo en esta ocasión a mano cambiada nuestra. Tuvo mucho protagonismo por lógica en la instrumentación con sus cuerdas. Al que notamos en un plano más secundario fue al bajista Emanuel “Gato” Pérez, al que en Móstoles le vimos con un papel más importante dentro del show. Cumplió con solvencia, pero dejando el protagonismo a otros.
En la parte de atrás de la alineación estuvieron Iván Mella en los teclados, creando atmósferas buenísimas en al menos 3 ocasiones como intro a ciertas canciones (muy notable) y Alejandro Jordá en la batería, un tío que terminó el concierto con la sensación de que podía afrontar otras 4 horas de actuación; increíble fue verle tocar con la intensidad que puso varias de las canciones del tramo final y del bis, puesto de pie y aporreando a todo meter sus tambores y timbales. En definitiva, Izal son un quinteto bien avenido y bien conjuntado. Debajo Alejandro Jordá y arriba de este párrafo Iván Mella.
Terminó el concierto bordeando las 00.30h, con el público rendido a los pies de Izal y muchos medio llorando de emoción con los últimos acordes de “La mujer de verde”, y salimos del recinto como buenamente pudimos entre la marabunta que allí se dio cita. Buscamos un sitio para cenar y no había manera a esas horas; ni siquiera dimos con algunas fuentes de agua que había antes en la plaza de Felipe II para saciar nuestra descomunal sed (si es que el Ayuntamiento de Madrid las ha retirado -y no fuera un caso de torpeza a la hora de buscarlas por mi parte-, me cago en sus malditos muertos).
Aquí arriba un buen plano cercano que sacamos a Mikel, con Iván al fondo. Bueno, con la venia continuamos con nuestra experiencia personal que rodeó al concierto. Menos mal que en la anteriormente citada hamburguesería de cadena de la calle Goya tuvieron paciencia y atendieron a todos lo que fuimos allí como locos buscando algo que llevarnos a la boca. Muchos de los 12000 que casi habilitaron todo el aforo del Palacio de los Deportes se quedaron sin cenar, pero al menos se llevaron el buen sabor de boca del estupendo concierto que sellaron los Izal.
Tirábamos para casa, por la calle Alcalá, pasada ya la plaza de Manuel Becerra, cuando Pichurra, que había estado como Dj, haciendo una buena sesión entre grupos (la anterior nos la perdimos porque, como ya hemos comentado, la prensa no pudimos acceder hasta que comenzaron los primeros acordes de Cyan), donde abundó el indie nacional, con Vetusta Morla o Los Planetas (impagable escuchar “Un buen día” en la espera para Izal), me llama a mi teléfono móvil. Me había comentado de la fiesta privada post concierto y finalmente nos animamos y tomamos un taxi para allá. La siguiente imagen muestra el momento en el que Carmen París e Iván Del Castillo (en su 2ª intervención) se sumaron al grupo en las tablas.
Allí estuvimos, en el local Showcase de la calle Concha Espina, donde pude hablar con uno de los artistas invitados Iván Del Castillo (como ya he comentado párrafos atrás) y también charlar con el propio Pichurra, al que sugerí (y el cual aceptó con sabiduría) que en su sesión pinchara el tema “Turistas heridos” de los Cyan para también tributar al artista invitado. Estaban locutores afamados de Radio 3, como Ángel Carmona que retransmitió en directo el concierto (y al que no me acerqué a presentarme y saludar no sé por qué coj…), los propios Izal, muchos seres queridos y allegados. Quienes no asistieron (o al menos no lo harían hasta pasadas las 4.15h cuando nos marchamos para casa) fueron los Cyan. Una pena, ya que tenía ganas de charlar un rato con Javi Fernández para saber de la situación actual del grupo y además felicitarles por su papel en la velada de esa noche. Abajo en la cabina de dj del Showcase con mi buen amigo Pablo Arribas “Pichurra”.
Antes de irnos tuve la suerte de toparme de frente con el gran Mikel Izal, al cual saludé y felicité por la actuación y la trayectoria ascendente tan imparable de su grupo. Me alegró en cierta manera que me dijera que “Discos, música y reflexiones” le sonaba de algo cuando me presenté. Le anticipé que la presente crónica sería muy en positivo y al respecto lamentó los errores técnicos del comienzo, respecto a los cuales le dije que eso no se notó de escenario para afuera. No quise entrevistarle, a pesar de que llevaba grabadora a mano, porque estimé que no era el momento oportuno, que no por falta de ganas. Nos hicimos una foto que aquí les dejo a continuación a modo de las que se hace Julián Ruiz con la gente; y es que hacía ya tiempo que nos les insertaba alguna imagen de este tipo. La verdad es que da gusto realmente hacerse una foto con alguien sin necesidad de tener que agacharte para que la desproporción de altura no lleve a la propia instantánea al ridículo.
Jupe importante el que llevábamos. Eran las 4.30h pasadas y nos íbamos para casa, que mi día había comenzado a las 6.50h para mi práctica balompédica habitual como portero de fútbol 11 como muchos saben y todo ello pasó por una jornada en los estudios de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) desde las 13.45h hasta las 18.15h. Con todo, lo anteriormente escrito desde este párrafo para atrás lo llevé a cabo en torno a las 12.00h de la mañana del domingo; las sensaciones estaban vivas y es lo mejor de cara a elaborar la crónica.
En estos momentos, lunes 13 de abril a las 18.17h, tomo consciencia plena de todo y sigo maravillándome de la grandeza que ha adquirido Izal. Es brutal y vertiginoso el ritmo que ha llevado el grupo desde que “Agujeros De Gusano” salió a la venta y que ha desembocado en este maravilloso evento del que les estamos hablando. Probablemente Izal sean el grupo más admirado y envidiado (de forma sana o no sana) por muchos músicos dentro del panorama musical español. Son el grupo del momento y lo son claramente. Abajo una imagen de Izal en blanco y negro sacada por Susana Hernanz.
Esta fecha es histórica. Estoy seguro de que será recordada durante mucho tiempo y pasará a la posteridad con otros ejemplos como el concierto de U2 en 1987, el de Mecano en el Rockodromo (actual polémico Madrid Arena) en 1989 o el de Arcade Fire en 2010 en el mismo recinto que acaban de conquistar los Izal. Veremos si el paso del tiempo me da la razón, pero estoy muy seguro de ello.
Ahora vienen tiempos de encerrarse a componer y grabar. Y supongo que también a descansar un poquito, ya que estos chicos no han parado prácticamente en los últimos 24 meses. Izal retornarán con su 3er. disco de larga duración y ya no como una promesa del panorama musical, sino como uno de los grandes nombres. Este concierto ha terminado de ser su consagración y la consecución de un bonito sueño de un chico que un día probablemente soñó con ser estrella del baloncesto cuando formaba parte de la cantera del Tau Baskonia. ¡Qué vueltas da la vida!
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domingo, 24 de enero de 2016

Concierto Izal. Madrid (21-01-2016)

No olvidar de dónde viene uno es importante. Como decía el personaje de doña Rosa en “La Colmena” de Camilo José Cela, no hay que perder la perspectiva. Y creo que Izal no han perdido el norte, más allá de síntomas que puedan ponerlo de manifiesto, como el hecho de que una de las canciones de su último disco “Copacabana” se titule “Hacia el norte”.
Y esta reflexión de inicio que planteamos en nuestra crónica del primero de los 3 conciertos que Izal han ofrecido en Madrid en el Teatro Circo Price presentando su 3er. disco de larga duración, viene a cuento por un momento del concierto en el que Mikel Izal reivindicó las salas pequeñas y el acto de acudir a ver actuar a bandas que quizás a día de hoy no tengan nombre relevante, para ayudar a crecer a esas formaciones y a la música en general. A continuación una imagen de Mikel bien escudado por Alberto Pérez.
El grupo no olvida que no hace mucho se movían en esos circuitos de aforos reducidos o mínimos y por ello creo que personalmente consideraron el concierto del pasado jueves (a falta de que se celebraran las 2 siguientes noches consecutivas en el mismo recinto) como “el más acojonante de nuestras vidas”; no creo que Mikel quisiera regalar los oídos de forma simple y banal a la audiencia de esa noche pocos instantes antes de finalizar la actuación, sino que así lo sentía.
En estas primeras líneas busco explicar el motivo por el que quizás el concierto del jueves superó en su foro interno de percepciones al de abril de 2015 en el Palacio de los Deportes. Quizás Izal disfrutan y sientan cada noche como una celebración de un éxito muy trabajado. Y también es posible que ellos valoren más la calidad que la cantidad, ya que en el Price se reunieron entre 1500 y 2000 devotos, en lugar de los más de 10000 que estuvieron al unísono en la pasada primavera en la calle Goya.
También, en aquel concierto, Mikel ya nos comentó personalmente que hubo unos fallos técnicos al inicio del show que siempre dejan al protagonista con un regusto levemente amargo (empatizo con ellos porque uno, como técnico de radio, nota esos fallos a la hora de realizar su trabajo), aunque para el público externo pasó la cosa desapercibida.
Lo confesamos y seremos sinceros: a nosotros nos gustó mucho más lo del Palacio de los Deportes, pero lo que pasó el jueves en el Price tiene una importancia notable en muchos aspectos que iremos comentando ahora mismo y también nos agradó bastante. Además, ¿alguien se apuesta conmigo que para noviembre o diciembre de este año 2016, en el final de la gira de “Copacabana”, no vayan a tocar Izal nuevamente en el Palacio de los Deportes? No son parques, como dice cierta canción, pero son recintos de los que Izal puede decir “A los que volveremos”.
Bien, pues llegamos al Price, lugar que habíamos visitado previamente con The Human League y el maestro Battiato y nos sentamos en nuestra localidad asignada, perfectamente situada en la 2ª fila del graderío derecho mirando al escenario para poder tomar buena nota de lo que iba a pasar. Por cierto, nuestra fotógrafa Susana Hernanz, por problemas personales, no llegó a tiempo al recinto para realizar su trabajo durante los 3 primeras temas. Por ello, las fotografías son las que un servidor pudo tomar desde la grada y con la limitación habitual que supone una cámara compacta ya un poco obsoleta.
Un poquito antes de las 21.15h sonaba la megafonía teatral del recinto solicitando apagar los teléfonos móviles (hombre, por Dios…) y el quinteto compuesto por el teclista Iván Mella, el batería Alejandro Jordá, el guitarrista Alberto Pérez, el bajista Emanuel “Gato” Pérez y el guitarrista y cantante Mikel Izal se subían a las tablas en silencio propio, pero sobre el griterío del recinto completamente abarrotado.
No quise leer el set list que la diligente y profesional gente de G-News y Hook Managemente nos facilitaron antes de entrar, pero intuía que Izal abrirían con “Copacabana”, la canción título. Y así fue. Esa proclama que comienza tan solemne con ese “Antes que nada dejaremos claras las páginas que nos importan…” enfervoreció a los asistentes que se sumaron a grito pelado al grupo. El vértigo de “Copacabana” se continuó durante unos minutos sin pausa posible, ya que Izal encadenaron ésta con “Asuntos delicados” y “Hambre”, 2 de los singles rutilantes del previo “Agujeros De Gusano”. Tras este terceto de potencia y vértigo, Mikel pudo respirar para confesar al público que intuía que esa sería una gran noche. No se equivocaba.
Estructuralmente nosotros tenemos la sensación de un concierto que arrancó arrollador, y luego afrontó una bajada de intensidad para luego ir poco a poco escalando hacia la cumbre del desenfreno. Tras el arreón inicial se dispusieron la sesuda “En aire y hueso”, la melancólica “Despedida” y algún tema tan tradicionalmente celebrado como la apertura del primer lp “Magia Y Efectos Especiales” “Prueba y error”. Aquí les insertamos el video que grabamos de un tema que nos encanta, “Despedida”.

No tardó mucho en aparecer el set más íntimo, que no necesariamente acústico, en el que sobre el escenario se montó el particular Club Copacabana de los Izal, con mesitas de bar con lámparas de luz tenue, y una locución pregrabada presentando esa sección (lo pueden apreciar más o menos en la foto de arriba de este párrafo; la iluminación del Price no nos permitió ni mucho menos unas fotos con demasiado brillo). Un pasaje éste del show en el que hubo lugar para seguir rememorando el 1er. disco de larga duración del grupo con “Sueños lentos y aviones rápidos”.
Estamos en la gira de “Copacabana” y el escrutinio de temas del disco fue generoso, si bien creo que alguna no cayó. Fue sorprendente el momento en el que “Extraño regalo” y su estribillo sonó insertado como final de “Arte Moderno”, una de las nuevas canciones. No obstante, quizás la canción más celebrada del disco fue la que sonó como última de todo el listado; eso lo comentaremos unos párrafos más adelante. Arriba del párrafo Iván Mella en los teclados y abajo verán a Alejandro Jordá bien concentrado en su batería.
Por lo que tenía mucha curiosidad era descubrir cuáles de las canciones del maravilloso “Agujeros De Gusano” se caerían del set list. De su 2º disco, del que ya creemos que a mitad de la década es uno de los discos que quedarán para el recuerdo de la misma, resultaron damnificadas para nuestro disgusto “Jenna Fischer” y “A los que volveremos”. Mantuvieron el tipo los singles ya comentados y “Pánico práctico”, que apareció en el bis, y al margen “Palos de ciego” (en el momento íntimo del Club Copacabana y con ayuda de Martin al vibráfono) y la canción título, situada ésta en el tramo final.
El grupo fue subiendo poco a poco la rueda de intensidad hacia el tramo final. Se fueron sucediendo momentos tan bien recibidos como “Tu continente”, cosa que se intuía cuando el ukelele se veía en las manos de Mikel, la soberbia “Magia y efectos especiales”, y “La mujer de verde”, que ha terminado por ceder el puesto de cierre de actuación como último tema del bis (sorpresa que me reventaron unas chicas sentadas detrás de mí, que sí que leyeron el set list antes de comenzar el show y lo comentaron antes de comenzar la actuación). Tras este hit de Izal, que por otro lado quizás no sea de las que más nos lleguen a nosotros de su repertorio, el grupo se bajó del escenario para luego retornar con el bis. Y aquí nuestro video de “Tu continente”; no esperen buena calidad ni de audio ni de imagen.

Se intuía lo que se metería en el bis, viendo el tiempo que quedaba para las 2 horas de actuación (duración que intuíamos que tendría el show). No habría lugar para sorpresas y sí para cosas que no deben faltar a día de hoy en un concierto de Izal. Primero empezaron a sonar las notas alegres y luminosas acompañadas de silbidos que dan la personalidad a “Qué bien”. La buena estructura del Price, con generoso hueco entre las localidades (poca gente lo vivió sentado, por cierto), invitaba al baile y a mimetizar esos pases tan graciosos del videoclip de la canción. Buena imagen abajo donde las cuerdas de Izal, Alberto, Mikel y Gato, se juntaron más que nunca.
Luego llegó, como ya anunciamos líneas atrás, “Pánico práctico”, quizás nuestro tema favorito de Izal en este momento (por eso abajo de este párrafo les dejamos el video que grabamos de ella) y que disfrutamos como se merece y “El baile”, uno de los temas de “Copacabana” que llevan camino de ser uno de los clásicos que más claramente queden del 3er. lp de Izal.

En “El baile” Alejandro e Iván dieron un paso al frente y el grupo afrontó en línea (vean la fotografía de debajo de estas líneas) la interpretación de la misma hasta que Mikel se desmelenó y micro en mano se metió entre el patio de butacas. Con “El baile” se puso final al show que terminó con el grupo despidiéndose al ritmo de “Copacabana” de Barry Manilow.
Con estas 2 horas Izal presentaron su lp “Copacabana” en la 1ª de 3 entregas seguidas en Madrid. Fue una ocasión más para comprobar lo que Izal mueven a día de hoy, que es mucho. Mikel, Alberto, Gato, Alejandro e Iván lo dieron todo en este concierto donde no se apreció fallo alguno. El logo de “Copacabana” presidió iluminado el telón de fondo durante casi toda la sesión y se apagaría durante unas horas a eso de las 23.15h del jueves noche.
Aún quedaban en esos momentos otras 2 noches más, ya celebradas en estos momentos, donde el grupo reafirmaría su posición y reinado como la banda sensación de los últimos tiempos en el territorio indie musical español. La imagen situada aquí debajo muestra a Mikel inmerso dentro del público en mitad de “El baile”. Afinen la vista y a ver si le localizan.
El concierto que estamos ya terminando de narrarles, fue tan compacto y férreo que nos cuesta identificar los momentos álgidos del mismo (cosa que normalmente dejamos claro en nuestras crónicas); quizás “Tu continente” fue uno de los pasajes que destacaron algo más que el resto (sobre todo por su intro misteriosa y marciana, donde Iván y sus ambientes creados en sus teclados tuvieron mucho que ver), pero esto lo escribimos casi forzándonos a destacar algo sobre un conjunto tan igualado en su solvencia lineal de actuación.
Estoy seguro que los padres de Mikel, que iban a asistir según anunció el propio sr. Izal durante el concierto a la actuación del día siguiente, estarán muy orgullosos de su “hijo descarriado”. El fenómeno Izal se afianza con justicia y lo de esta semana en Madrid así lo certifica. Ser el único grupo que no duplica, sino que triplica actuación dentro del Inverfest que se está llevando a cabo con varias actuaciones en el Teatro Circo Price, creo que es una prueba meridiana. Para “DMR” fue un placer y un honor poder asistir y contarles lo que sucedió. Agradecemos a la gente de G-News y Hook Management que nuevamente hayan contado con nosotros, en especial a Gloria González.
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sábado, 20 de septiembre de 2014

Concierto Efecto Mariposa / Izal. Móstoles (14-09-2014)

Como si de una sesión de cine de barrio antigua se tratase, el ayuntamiento de Móstoles programó para la noche de domingo de sus fiestas un programa doble de concierto en el parque Liana. Alternaban con las opciones el pop melódico y consolidado de Efecto Mariposa con el rock indie y enérgico de los emergentes Izal, formación que quizás ha sido la sensación de la pasada temporada 2013/2014 y que lo siguen siendo en este año 2014.
Ya lo saben, si es que han leído crónicas anteriores de conciertos en Móstoles que hemos publicado, que la ciudad nos pilla a contrapié, pero nos armamos de valor, con el jodido horizonte de un lunes laboral amenazando el panorama, y para mitigar los madrugones del día siguiente, esta vez optamos por el coche privado para ir. Tras sortear las malas indicaciones de la A-5 para meterte en Móstoles, aparcamos razonablemente cerca del recinto. Nos fuimos a cenar algo antes de meternos en las primeras filas y esta vez nos conseguimos poner en 2ª o 3ª fila, sin experimentar mayores apreturas. Parecía que el “factor domingo” iba a echar por tierra la afluencia notable, pero para las 22.30h, hora a la que salieron a escena Efecto Mariposa, la plazuela del parque registraba un aforo notable.
No sabía en qué orden iba a ir la noche y por tanto fue una sorpresa ver a Efecto Mariposa en 1er. lugar. Cuando vi aparecer a Frasco con su bajo y a Freddy a la batería, no cabían mayores dudas. Susana Alva entró con fuerza, con una canción del último disco de la banda, que funcionó muy bien para abrir el repertorio. Hacía varios años que no veía al grupo en acción. En 2005 les seguí muy de cerca con el lanzamiento de su disco “Complejidad”, un trabajo que me llamó la atención sobre todo por su primer single “Otra historia”, canción que, por cierto, el grupo en esta ocasión se dejó en el olvido. En aquellos días de 2005 recuerdo de estar una tarde de junio en el parque del oeste y escuchar de lejos música que asociaba al grupo. Resultó que estaban en San Antonio de la Florida dando un concierto y llegamos a verles las últimas 5 canciones. Aquel mismo año les vi tocar en las fiestas del parque Berlín a finales de septiembre. Un tiempo después, en una semana de la juventud de Torrejón de Ardoz, vi al grupo por última vez en directo. Aquello fue en noviembre de 2007. Abajo Frasco al bajo, dándolo todo.
Al grupo le ha ido bastante bien desde entonces. Han conseguido insertar buenos éxitos en la memoria colectiva como el “No me crees” con la inestimable colaboración de nuestro amigo Javier Ojeda de Danza Invisible que estaba incluido en aquel citado “Complejidad” o más recientemente “Por quererte”, una grandísima canción pop que se encargó de poner el punto y final al repertorio del grupo tras hora y media de actuación en lo que fue el único bis que se pudieron permitir.
“Sola” solamente sonó en formato acústico con el piano afinado y no completa, formando parte de la intro de la versión tan famosa que tiene el grupo de “El Mundo”. No faltó la ya comentada “No me crees”, que sin duda fue uno de los grandísimos momentos del evento, con el público coreando a la perfección y al unísono varias de las estrofas que Susana Alva dejó al respetable extendiendo su brazo con el micro en mano.
Quizás hubo un sector mediada la actuación que estuvo nutrido en exceso de temas nuevos, que supuso una bajada respecto al comienzo, que fue muy bueno y atinado, con un quinteto inicial de temas muy apropiados y con el final que incluyó por lógica los grandes éxitos comentados. Aparte de esto, también considero un pero ciertas ausencias como la comentada “Otra historia” o “Qué más da”, un tema cañero y algo canalla, que era de las pistas más destacables dentro de la discografía primeriza de Efecto Mariposa. Al menos, aunque ya hace tiempo de ello, yo ya viví este par de temas en directo en aquellas otras actuaciones.
Susana Alva estuvo tremendamente dicharachera con el público mostoleño. Habló por los codos entre canción y canción; de hecho, no recordaba que fuera tan enrollada, aunque sería injusto decir aquí que tuviera en el recuerdo una imagen suya seca o borde. Se vio que disfrutó mucho de la noche y del aforo que lograron reunir para verles. Efecto Mariposa cumplió sobradamente, aunque quizás no sea la actuación que más me ha convencido de las 4 veces que les he visto hasta la fecha. En ese particular ranking que quedaría con aquel concierto tan de barrio que ofrecieron en el miniauditorio que tiene el parque Berlín de Madrid en septiembre de 2005.
Los roadies se afanaron en limpiar el set de escenario de Efecto Mariposa y adelantar y colocar todo lo que necesitaban Izal para su concierto. Por cierto, en los bises de Efecto Mariposa, hubo una avalancha gafapasta (sector de público de conciertos que no necesariamente son muy educados por mucho que presuman de “hipsterismo” en sus trabajos o centros de estudio pavoneándose de escuchar a gente como los propios Izal o Lori Meyers -a los que nos perdimos la semana anterior en Alcorcón en un jodido jueves-) que acabó con nuestra posición desahogada, moviéndose con vehemencia y mucha falta de respeto en pro de la 1ª fila, apretujando un montón las primeras filas; la normalidad se recuperaría cuando varios curiosos situados en las primeras filas que llevaban desde el comienzo de Efecto Mariposa, fueron enfilando el camino a casa.
Confesémonos: he aquí un inexperto en lo que a Izal se refiere, más allá de algunos de sus videoclips o singles. Sin embargo, el motivo principal para ir a Móstoles este domingo fueron ellos; ya si de paso iba a volver a Efecto Mariposa en directo tras tanto tiempo, pues miel sobre hojuelas, la verdad. Fue Adolfo García, compañero de radio en Radio Universitaria de Alcalá de Henares y parte importante del mítico programa “Cualkier Día” quien en la asamblea extraordinaria de inicio de temporada el pasado jueves 11 de septiembre quien me avisó de la actuación de Izal, tras yo comentarle que iba a ir a Móstoles al día siguiente a ver a la mítica Bonnie Tyler. Primeramente le dije que un domingo me echaba para atrás, pero poco a poco el gusanillo de ver a la gran sensación indie de la temporada me fue ganando y convenciendo para, aún que somos relativamente jóvenes, afrontar este envite.
Pues Mikel y los suyos comenzaron con su repertorio a eso de las 00.30h. Y empezaron dándolo todo, con mucha intensidad, fuerza y guitarras. Mikel es un tío de presencia notable; uno de esos que puede discutirme en cuestiones de altura, y al que ya vimos hace unos meses junto a los Kuve en su concierto de fin de año en la sala Costello; por cierto, una pena la marcha de Carlos Otero, ya que él y Maryan Frutos tenían todo para triunfar definitivamente no a muy largo plazo. No obstante, Maryan, chica resuelta, ya me comentó tras el concierto de Department en la sala El Sol que está manos a la obra reinventando su carrera musical. Bueno, no perdamos la “perspectiva Izal”.
Aparte del fenómeno en sí, ya que a las bandas hay que verlas en su mejor momento (siempre he pensado eso), una canción y vivirla en directo es el otro factor que me hizo moverme otra vez a Móstoles para ver a Izal. Me refiero a la festiva “Qué bien”, un tema que, por otro lado, es una rara avis dentro del repertorio del grupo, ya que es bastante pop y happy, alejándose de la rabia e intensidad que en formato rock ofrecen los Izal por general.
Recuerdo que vi un capítulo del fabuloso programa que ha estado haciendo el gran Santi Alcanda para Kiss Tv llamado “Masterclass”, donde entrevistó a Mikel. Alcanda es un tío con buen gusto y con mucho sentido dedicó un sector de la entrevista a hablar de “Qué bien” y de su importante papel en la proyección y crecimiento mediático de Izal. Lo que me sorprendió es que saliera en 4º o 5º lugar del set list, demasiado pronto. Me la imaginaba incluso como fin de fiesta, con lo que me equivoqué de pleno. La disfruté muchísimo y lo que se me pasó ver es si había algún sector del público que imitaran la coreografía del video tan floripondio que tiene este temazo. También hay que comentar que Izal compraron unos cacharros de esos que explotan confetti y los tiraron al público para que los detonaran en el momento de la canción que les diera el subidón.
Alguno podría decir: “pues ya que la tocaron y fuiste por ello, teniendo que madrugar al día siguiente, haberte vuelto ya a casa”. Eso, como seguramente diría Tino Casal, sería una falta de respeto descomunal. Además, ¿qué mejor manera de ir conociendo la discografía del grupo que escuchar sus tomas en directo? Por lo que comprobé, Izal tiene en su repertorio temas de notable evolución, con cambios de ritmo realmente notables, pasando de la calma a la histeria en cuestión de segundos, pero con la habilidad pasmosa de que la cosa no chirríe para nada.
En cuestiones de fans, la gente coreaba sus canciones a pulmón roto sin ninguna excepción. El grupo era consciente de qué día de la semana era y Mikel hizo una encuesta a mano alzada de la gente que tenía que ir a currar al día siguiente. Se sorprendió del resultado, para bien, y dio las gracias por ello. Izal cumplieron hora y 3 cuartos de actuación. Ya avisaron que disponían de un repertorio amplio para esa noche y lo terminaron con uno de los temas más queridos por sus incondicionales, “La mujer de verde”. Abajo uno de los miembros de Izal, de gravísimo parecido con el futbolista Diego Costa o con el cantante de Foals.
Izal mostraron muy buena conjunción en su quinteto. Claramente Mikel lidera la banda. Es un tío que derrocha carisma y magnetismo. Se mueve en escena con soltura, dándole igual que esté con una guitarra acústica, eléctrica o con el micro en mano sin más; en uno de esos momentos se marcó una broma entrevistando a uno de sus compañeros en plan Isabel Gemio, como dijo él. Abajo Mikel solamente con el micro en la mano precisamente.
Eran las 2.15h y habíamos podido comprobar lo que son Izal a día de hoy. Son claramente la banda del año. Si 2008 fue el año de Vetusta Morla, 2009 el de Love Of Lesbian, 2011 el de Second y 2012 el de Supersubmarina, por citar algunos grupos dominadores del asunto en el territorio indie, 2014 es de Izal. Claramente. ¿Una prueba más de ello?: el 11 de abril de 2015 actúan en solitario en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. A ese sitio no va cualquiera. Tomen nota, al igual que gesticuló Mikel cuando citó este futuro evento en el tramo final del concierto.
Era muy tarde ya. Nos fuimos a buscar una fuente con agua corriente y potable que nos recuperara el aliento tras más de 3 horas de pié en el mismo sitio y sorteamos buenamente el leve chispeo que venía del cielo, el cual comenzó ya con la penúltima canción de Izal. Luego la cosa fue a peor y en la M-40, perfectamente a oscuras en el sector sur de la misma, no se veía un carajo con la lluvia intensa que caía.
Mereció mucha la pena volver a Móstoles. Fue un tanto a favor de la concejalía correspondiente este programa doble de su domingo de fiestas y les reconocemos mucho que arriesguen y metan a un grupo relevante del sector independiente en sus conciertos. Seguro que si en próximos años sigue así la cosa, volveremos por las tierras mostoleñas.
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