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viernes, 30 de octubre de 2015

Marina And The Diamonds - Froot (2015)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Aunque a mí lo que me tira realmente es la electrónica en todas sus diversas formas, he de reconocer que últimamente las que me están realmente sorprendiendo es una serie de cantantes femeninas que consiguen hacer perfectos singles de pop efectivo y bastante atemporal: Lana del Rey, Charli XCX o la incombustible Rihanna. Pero para mi gusto, si bien destacaban como creadoras o intérpretes de temazos en forma de singles, los álbumes no eran tan fáciles de digerir.

Por eso ha sido toda una sorpresa descubrir a Marina Diamandis, más conocida como Marina And The Diamonds. No nos equivoquemos, es simplemente un pseudónimo; no se trata del típico “fulanita y su banda”. Marina ha conseguido a través de sus tres trabajos publicados hasta este momento, transmitir una consistencia difícil de ver en un mundo del pop dominado por la inmediatez y las melodías obvias.

Marina se estrena discográficamente con el álbum “Familly Jewells”, un disco muy pop que juega con el indie y el mainstream. Aun conteniendo muy buenos temas, le falta definición y pegada. Todo lo contrario que su segundo trabajo “Electra Heart” donde se mete en la piel de un personaje inventado para contarnos su historia. En esa ocasión Marina tira hacia el electropop de forma clara bajo la producción de Dr. Luke o Captain Cuts entre muchos otros. El resultado es excelente, creando un trabajo enormemente comercial y muy variado donde se alternan momentos lúdicos con otros mucho más dramáticos. “Electra Heart” es un álbum que sin duda pasará por este blog porque es imposible ignorar un disco de pop tan sobresaliente, pero a lo que vamos hoy es a repasar el también excelente tercer disco de Marina titulado “Froot”. ¿Por dónde ha tirado Diamandis después de lo conseguido con su segundo álbum? Pues así lo veo yo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Happy”: El álbum comienza con una balada. ¿Sorprendente verdad? El tema empieza con un piano que va construyendo poco a poco la canción contrastando un ambiente triste con frases positivas como “I believe in possibility” o “finally I have found a way to be happy”. La canción va adquiriendo más y más grandiosidad a medida que pasan los minutos en un maravilloso in crescendo que permite a “Happy” dejar de ser una inofensiva balada y convertirse en un tema bastante épico en el que Marina pone a prueba su gran voz de una forma muy emotiva que compensa de alguna forma la parte más kitsch de la canción con esos coros un tanto recargados que repiten de manera reiterativa algunas partes de la letra. El resultado final es un auténtico triunfo a la hora de abrir un álbum de manera poco convencional y también como un auténtico antídoto contra la depresión, “Happy” es una auténtica píldora de esperanza capaz de subir el ánimo del espíritu más sombrío; casi dan ganas de pedir a la Seguridad Social que la recete. Esta canción cuenta con un video oficial y es que, como podemos comprobar si repasamos la discografía de nuestra protagonista, a Marina le encanta esto de hacer videos para sus canciones, sean singles o no. En este caso el video es una toma acústica en directo (pero sin público, es decir planificada al milímetro por la discográfica). En esta versión la canción pierde en grandiosidad y elocuencia pero a cambio podemos disfrutar de una preciosa interpretación más sosegada y llena de detalles emocionantes.

2. “Froot”: “Froot” es la canción que da su título álbum y quizás la que era más obvia para abrirlo aunque el contraste entre “Happy” y esta última es sin duda otro de los puntos fuertes de este álbum que juega claramente a sorprender. Digámoslo claro, “Froot” es un auténtico temazo de baile donde los ritmos disco, unas guitarras a lo chic y sobre todo el juego de voz de Marina cambiando de registro según la estrofa, hacen de “Froot” un tema irresistible que no puede dejar indiferente. Dura 5 minutos, quizás mucho para una perfecta canción pop y no es tan inmediata como los singles de “Electra Heart”, pero qué duda cabe que este comienzo de álbum es de los mejores que hemos oído en esto del pop más o menos comercial. “Froot” estaba planeado como el single principal del álbum y ha contado con un video donde vemos a Marina que nos muestra cómo se puede ser realmente sexy y a la vez tener clase y no caer en mamarrachadas como otras. El video es una delicia para la vista donde Marina es la absoluta protagonista aunque también aparece un tío que básicamente su función es hacer bulto en plan “Les mannequins”.

3. “I’m a ruin”: Hablando de perfecta canción pop, aquí la tenemos. Recuerdo que cuando la escuche por primera vez me acorde de “Diamonds” de Rihanna y lo cierto es que las dos canciones no se parecen mucho, pero me acorde de esa canción porque ambas canciones están tan bien construidas que si realmente te gusta el pop te tienen que gustar estas canciones. En cuanto a “I’m a ruin” se trata de un medio tiempo que estalla con el estribillo, un estribillo difícil de quitarse de la cabeza, nuevamente el trabajo con las voces es digno de señalar. El tema del arrepentimiento y la duda están muy presentes en la canción, cuyo gran mérito es conseguir finalmente dejar una sensación de optimismo teniendo en cuenta que la canción en sí la podemos considerar bastante triste. “I’m a ruin” como era de esperar ha sido uno de los temas elegidos para promocionar el álbum contando con un video rodado en Lanzarote donde podemos ver a Marina en plan bravo samurái en una especie de desierto o nadando; básicamente haciendo el chorra pero cuando eres joven y guapa pues se te perdona todo.

4. “Blue”: Nuevamente cambiamos de registro y volvemos a un estilo más bailable, mucho más cerca de “Froot”, pero con menos giros que esta. Igualmente se trata de otro de los temas con madera de hit. En un primer momento ese tecladito y la voz de Marina pueden resultar algo infantiles; nuestra protagonista suele jugar mucho con esto y aquí lo hace hasta regalarnos otro de esos estribillos en los que su voz adquiere potencia y las melodías cobran todo el protagonismo. Aunque podría haber sido un single de “Electra Heart” lo cierto es que “Blue” suena mucho más orgánica que la mayoría de los temas de ese álbum. Hasta ahora se puede considerar el ultimo single extraído del álbum y como tal tiene su divertido video donde podemos ver a la siempre bella Marina disfrutar en un parque de atracciones con ambiente años 60.

5. “Forget”: Aquí las guitarras adquieren más protagonismo y no es que nos encontremos ante un tema rock, pero sí que nos vamos alejando del pop con reminiscencias disco para entrar en una fase del álbum donde Marina nos demuestra su madurez como compositora sin caer en ejercicios aburridos de adult-oriented-rock. “Forget” es la prueba. Aquí la canción está construida de una forma en la que el estribillo es una parte muy simple del tema, pero que funciona gracias al poder de unas estrofas muy personales en las que Marina recuerda los errores del pasado y esa lucha que significa aceptarse como uno es y perdonarse. “Forget” ha sido uno de los singles del álbum y cuenta con un video en plan Marina y su banda bastante poco original, aunque bien es cierto que captura la energía de la canción.

6. “Gold”: podemos decir que “Gold” se trata de un pequeño divertimento de Marina, que nos ofrece una especie de electro con influencias caribeñas con un estribillo poco claro y una letra en la que se habla de libertad y al mismo tiempo de estar con la persona amada, lo que podríamos considerar feminismo inteligente. Después de algo tan intenso como “Forget”, “Gold” cumple la función de tema ligero y agradable que sirve de ecuador a la segunda parte del álbum.
7. “Can’t pin me down”: “Can’t pin me down” es otro de los puntos fuertes del álbum donde una vez más podemos comprobar el grado de madurez de la artista, consiguiendo aunar conceptos como feminismo con hacerle la cena al marido o ser una muñeca rusa. La forma de cantar aquí es un tanto chulesca y descarada, pero es que la canción lo requiere pues Marina simplemente se reivindica así misma tal como es, con todas sus contradicciones, respaldada nuevamente por una excelente melodía pop que envuelve esta especie de declaración de principios. Nuevamente las guitarras rítmicas tienen un papel importante demostrando una distancia con el sonido más sintético de “Electra Heart”.

8. “Solitaire”: Si algo caracteriza a “Froot” son los continuos cambios de estilo entre sus tracks: después de la alegre y positiva “Can’t pin me down”, tenemos justamente lo contrario. “Solitaire” es uno de los dos temas que podríamos considerar oscuros en este álbum. Aquí tenemos la historia de una persona inadaptada pero que se acepta a sí misma, como si ya no sintiese vergüenza de lo que es y no tuviera ningún problema en hacerlo saber. A pesar de la dureza de la letra, el fondo musical es amable. Un suave medio tiempo inofensivo y un contraste de voces entre las estrofas (voz grave) y el estribillo donde pone a prueba sus agudos.

9. “Better than that”: Al igual que en “Forget” aquí las guitarras toman más protagonismo demostrando lo bien que se puede mover Marina por distintos terrenos. La batería también tiene su buena dosis de protagonismo consiguiendo una sensación de dureza sobretodo en el estribillo. Marina nos cuenta la historia de un hombre que no es más que otra víctima de una mujer con piel de cordero, pero que esconde un verdadero diablo. La canción tiene su dosis de reproche. Marina no termina de ser condescendiente con el protagonista y le hubiera gustado otro comportamiento por su parte, porque al fin y al cabo él podría haberlo hecho mejor.

10. “Weeds”: Como vemos el disco tiene una carga personal muy importante y en este tema, “Weeds”, Marina parece estar hablándole a su expareja y de un lado decirle cuanto le echa de menos, pero por otra parte parece darse cuenta de la imposibilidad de pasar página, pues cada vez que lo intenta el recuerdo permanece.

11. “Savages”: Marina cierra con dos temas que ya forman parte de lo mejor de su producción. En “Savages” vuelve a explotar esa parte infantil. Su virtuosismo vocal todo combinado en una canción de temática cruda donde la cantante nos recuerda que detrás de nuestra parafernalia no somos más que animales y que nuestra evolución puede llevar a hacer el bien o todo lo contrario. A pesar de ser un tema muy melódico es complicado que funcionase como single por ser demasiado duro y existencialista, pero sin duda es toda una delicia para los oídos que no nos importaría estar escuchando una y otra vez.

12. “Immortal”: El tema existencialista termina a la vez que lo hace el álbum con esta preciosa balada, esta vez verdaderamente oscura sobre todo en su estribillo con ese “I’m forever chasing after time but everybody dies, dies”. Al igual que la canción que inagura el álbum “Happy”, “Immortal” va adquiriendo más dramatismo a medida que transcurre llegando a su culmen hacia el final. El deseo de vivir para siempre, o de al menos hacerlo en la mente de la persona amada, es tratado de una manera que combina deseo y resignación, aunque finalmente el mensaje lo podemos considerar positivo en el sentido de que lo único que no muere en esta vida es el amor que hemos dado a lo largo de la misma. El tema, aunque no es propiamente un single, vino acompañado de un video clip con imágenes que suponemos son de nuestra protagonista durante su infancia y de sus familiares aunque vete tú a saber.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Después de “Electra Heart” Marina Diamandis tenía muy difícil hacer una continuación al mismo nivel tanto compositivo como comercial. En el primer caso la prueba ha sido superada gracias a su empeño en superarse como compositora, despojándose del rol de su anterior álbum para entregarnos un disco mucho más variado, personal, sincero y emocionante.

Marina ha demostrado que no necesita colaboradores de peso como Diplo o Dr. Luke para continuar su carrera; incluso el haber cambiado de registro para este álbum, con un sonido más orgánico, le ha dado mucha más credibilidad. Sin embargo, comercialmente no se ha llegado a los niveles de éxito alcanzados anteriormente. El álbum aún no ha dado ningún hit a la altura de “Primadonna” o “Hollywood” por ejemplo; una pena aunque tampoco se puede quejar del resultado comercial del álbum y además hay que tener en cuenta que se publicó en marzo de este mismo año, con lo cual aún le podría quedar un poco de recorrido, de hecho Marina está de gira y no parará hasta principios del año que viene; desgraciadamente nuestro país no forma parte de la misma y Marina no pasará de los Pirineos.

De todas formas si lo que se aspira es a ventas tipo Katy Perry o Rihanna, es muy complicado que Marina las produzca algún día; demasiado excéntrica, demasiado comercial para ser tomada totalmente en serio por el público indie recalcitrante, demasiado rebuscada para llegar a todas las masas. A mí siempre me han gustado este tipo de artistas que nadan entre dos aguas; es todo un mérito el saber hacerlo. Lo más importante a recalcar de “Froot” es que demuestra la enorme versatilidad de nuestra protagonista como compositora: temas para la pista de baile, ejercicios de pop rock de influencia noventera, baladas épicas… Al álbum no le sobra absolutamente nada, doce canciones soberbias que pondrán de nuevo el listón muy alto para un próximo trabajo, pero esto ya le paso con su segundo álbum y Marina consiguió superar la prueba, luego podemos tener muchas esperanzas en su futuro.

En definitiva “Froot” actúa como enorme paso adelante en su carrera, mientras que a la vez contribuye a diferenciarla de otras artistas con las que fue comparada desde el principio como Lilly Allen o Florence And The Machine. Con “Froot” Marina ha terminado forjando un estilo vocal, musical y como letrista realmente propio.

Texto: Alfredo Morales.
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domingo, 25 de octubre de 2015

Programa Rick Astley “Whenever You Need Somebody” (Temporada 7/ Programa 1)

El pasado 10 de octubre de 2015 comenzamos nuestra 7ª temporada de radio en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y escogimos el disco “Whenever You Need Somebody” con el que Rick Astley comenzó su carrera discográfica con un enorme éxito a nivel mundial.

En el estudio estuvimos Alfredo Morales y servidor de ustedes Víctor Prats. Vía telefónica, de momento una temporada más (aunque con vistas de que a lo largo de esta séptima temporada vuelva en persona a los estudios), estuvo Mariano González, al cual nuevamente incluimos vía cutre-montaje.

El programa nos dio para hablar mucho de Rick, de las grandes canciones que conforman su debut y otros aspectos anexos como es el mundo de los productores Stock, Aitken y Waterman o comentar cosas del concierto que unas semanas antes Rick Astley ofreció en Madrid; no en vano, una de las canciones que pusimos (a pesar de su horrible calidad de audio) fue en su toma en directo de aquel concierto.

Debido a problemas de la continuidad de RUAH, el programa no ha disfrutado de redifusiones en el periodo que le hubiera tocado. En momentos de vacío de nuevo contenido (periodos vacacionales que nos tomamos) lo pondremos en la redifusión de nuestra actual emisora. Aquí les dejamos el link a Ivoox y el reproductor insertado para que puedan escucharlo sin moverse desde nuestra página si lo desean: http://www.ivoox.com/dmr-7-1-audios-mp3_rf_9154372_1.html
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viernes, 23 de octubre de 2015

Temporada 7/ Programa 2: OBK y “Antropop” (2000)

En el 2º programa de la temporada presente prestamos atención a OBK. Escogemos uno de sus discos más exitosos, en los días en los que OBK aún era dúo compuesto por además de Jordi Sánchez por Miguel Arjona.

El año 2000, la colaboración con el grupo en la producción de Carlos Jean y el resultado de “Antropop” pusieron a OBK en lo más alto nuevamente, tras unos años de resultados algo más tibios que los que tuvieron en sus inicios a comienzos de los 90.

El programa se llevará a cabo en directo a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y les recomiendo que si les interesa que lo escuchen en el directo, ya que en la actualidad, debido a asuntos de mantenimiento, la continuidad (o emisiones en diferido/programada, para que me entiendan) de RUAH no está activa, con lo que es muy probable que ninguno de los 2 próximos miércoles a las 23h, ni el sábado siguiente a las 16h puedan volver a escucharlo; tendrán que esperar a que subamos el podcast a Ivoox, cosa que haremos en breve con el programa con el que comenzamos esta 7ª temporada de la mano de Rick Astley.

Creo que será un programa que nos dará mucho que hablar y no descartamos quizás que haya alguna sorpresita más, pero no queremos adelantar acontecimientos. Les esperamos este sábado 24 de octubre de 2015 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/182802662060430
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 16 de octubre de 2015

The Rolling Stones - Their Satanic Majesties Request (1967)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Los Rolling Stones son incombustibles. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase, cuántas decenas de miles? ¿Acaso Se puede decir alguno nuevo de ellos? En todo caso no es un tópico falso, recientemente han manifestado su intención de editar un disco, no han dejado de dar conciertos e incluso Keith Richards ha publicado un álbum en solitario, “Crosseyed Heart”, tras mucho tiempo. Tanto en este caso, como en el de otros ilustres, siempre me pregunto si su interés en la música continúa siendo genuino o bien se trata de una maniobra para añadir un cero más a sus cuentas corrientes. Romántico o ingenuo, me decanto por la opción del entusiasmo; supongo que si a los setenta y pico años continúas actuando en directo y piensas en crear nueva música, un halo de amor por lo que haces tiene que haber. Retomando la pregunta inicial, ¿se puede decir algo nuevo de los Rolling Stones? En la medida de lo posible, lo intentaremos.

Y lo intentaremos hablando sobre un disco relativamente desconocido pero de excelente resultado musical: “Their Satanic Majesties Request”. Aparte de aportar el sobrenombre de la banda, está insertado en un peculiar periodo de la misma. Me refiero al año 1967, que pasa por ser su año pop por antonomasia gracias a la publicación de “Between The Buttons”, “Flowers” y el disco que nos ocupa. De esto podemos sacar dos conclusiones: la primera es que los Rolling Stones son un grupo mucho más polivalente de lo que parece y pueden componer magníficas canciones pop (alejados del rock y del blues de sus inicios), del mismo modo que en el futuro pondrán un pie en el funk o en el punk o en la música disco. La otra conclusión que podemos sacar es el trepidante ritmo de grabación en los años 60, los Rolling lanzaron ¡tres discos en un año! Y con un nivel de relleno ínfimo. Algo no tan extraño en aquellos momentos, los Beatles lanzaron dos discos ese año siendo extraordinarios ambos. En fin, otros tiempos.

Comencemos a concretar. Hemos definido a nuestro disco de hoy como un disco pop; afinando un poco más diremos que es un álbum de pop psicodélico, y sin duda la referencia más lisérgica del catálogo de los Rolling Stones. Es bastante común que “Their Satanic Majesties Request” suela ser considerado como una especie de réplica del “Sargent Peppers” de los Beatles, incluso en el colorido de la portada, pero eso no acaba de ser del todo justo. Hay algún momento puntual que sí es reminiscente de los de Liverpool pero la sensación que me deja el álbum “stoniano” es que ahonda más en la psicodelia, incluso en algún momento hay desvaríos casi dignos de Syd Barrett. No voy a perder mucho tiempo comparando los dos discos, quizá prefiera el de los Beatles pero “Ther Satanic Majesties Request” no anda lejos… Lo cual es decir mucho teniendo en cuenta que la comparación se hace con un disco clave de la música popular. En cualquier caso el mencionado estilo hace que estemos ante una obra peculiarísima dentro de la discografía de los Rolling Stones, si acaso habría algún pequeño antecedente en la canción “My obsessión” del disco “Between The Buttons” (1967) y similitudes en canciones como “We love you” y poco más.

Las circunstancias de grabación son importantísimas en el caso de este disco y no precisamente para bien, al menos en principio. Poco antes de la grabación tres miembros, Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones, habían sido arrestados por presunta posesión de drogas, llegando a pasar incluso un tiempo en prisión. La consecuencia de todo esto fue un auténtico sindiós en el que el bajista Bill Wyman acabó un poco hasta las narices, su productor y manager habitual salen por peteneras, y será el propio grupo el que tenga que ponerse a trabajar en el papel de productores. A veces hay discos que son grabados en circunstancias tan adversas que cuesta creer que pudieran ser llevados a término, no digamos ya si el resultado final es realmente bueno. O eso me lo parece a mí. El propio grupo parece que no estaría de acuerdo conmigo y sus sentimiento respecto a este disco son ambiguos. Keith Richards, por ejemplo, solamente salva algunas canciones sueltas y añadiremos como botón de muestra que de las decenas de giras que han tenido los Rolling Stones desde entonces solamente han tocado en algún momento (tampoco muchas veces) dos canciones de este álbum: “She´s a rainbow” y “2000 light years from home”. A mí, ¿qué quieren que les diga?, me da exactamente igual; me sigue pareciendo uno de sus discos más vanguardistas, atrevidos y además divertidos. Tiene la virtud del riesgo y la cualidad de la frescura sin olvidar la sensibilidad pop.

Otro aliciente más es que participa la formación primigenia de la banda, o lo que es lo mismo: el mitiquísmo Mick Jagger en las voces y sin duda uno de los frontman arquetípicos de la historia del rock, el no menos celebre Keith Richards que pasa por ser una inmisericorde máquina de hacer riffs de guitarra (un poco menos presente esa faceta en este disco), el “chico para todo” Brian Jones (toca en este disco guitarra, órgano, mellotrón, flauta dulce…), Bill Wyman al bajo y con su habitual clase, y Charlie Watts con su estilo metronómico , talentoso y mucho más importante de lo que parece. Es decir, pura mitología stoniana. Además se hacen acompañar de una serie de excelentes músicos de estudio, algunos de cuales llegaron a ser auténticos clásicos: Nicky Hopkins e Ian Stewart por ejemplo. Dado que Brian Jones murió dos años más tarde, ésta es una de las últimas ocasiones en que interaccionan los miembros originales.

Como decíamos anteriormente, debido a las circunstancias aledañas a la banda, el disco debió de ser producido por los propio Rolling. Y el resultado… No está nada mal. El disco suena bien y el espectro estilístico es relativamente amplio: divagaciones psicodélicas, pop rock de toda la vida, baladas casi orquestales de carácter naif, alguna reminiscencia blues. Y todo plasmado de una forma más que correcta. Además hay que destacar que desde su disco “Out Of Our Heads” (1965) su crecimiento como compositores es enorme, hasta entonces se habían basado en versiones y canciones ajenas (su primer single “I wanna be your man” está escrito por… ¡Los Beatles!). Este crecimiento compositivo tan notorio ya viene de “Aftermath” (1966), que es el disco anterior al que nos ocupa hoy y donde ya predominaban las composiciones (y a gran altura) Jagger/Richards. No por casualidad este dúo es el centro creativo del grupo; me gustaría también dedicar una parcela de espacio a Brian Jones. En esta época, años 66-67, que resultó tan fértil y valiente, fue un elemento clave. En cada canción cuya ejecución resultase “exótica” Brian siempre es el que tocaba los instrumentos menos usuales, como por ejemplo el sitar, las marimbas, mellotrones, flautas, etc. Sin él los Rolling Stones no hubieran sonado tan frescos y originales en esta época. Incluso en algún momento se fue injusto con él: el clásico single “Ruby tuesday” (del disco “Between The Buttons”) está acreditado a Jagger/Richards cuando fue Brian quien la compuso junto con Keith Richards. Quede constancia.

También sería interesante situar el contexto musical en el momento en que fue lanzado nuestro disco de hoy. Lo más evidente es que la psicodelia estaba por doquier, varios de los discos clásicos de este gran año tienen esa vertiente: psicodelia exquisita (The Beatles y su “Sargt. Peppers Lonely Hearts Club Band”), guitarrera (Cream con “Disraeli Gears” o The Jimi Hendrix Experience con “Are You Experienced?”) paranoica (Pink Floyd y su “The Piper At The Gates Of Dawn”)… Los Rolling Stones no fueron ajenos a ese movimiento y se dejaron imbuir de todos estos brotes lisérgicos, tomando un poco de aquí y de allá pero sin resultar nunca una calcomanía. Todo lo contrario. Añaden a toda esta música en boga una fuerte personalidad y un trazo creativo que es personal e intransferible.

¿Qué quieren que les diga? No esperen a los Rolling Stones de “(I can’t get no) satisfaction”, “Honky tonk women” o “Brown sugar”. No hay grandes hits, ni es un disco representativo del grupo. ¿Y qué? Me encantan las salidas de tono de algunos de mis grupos favoritos. Me estoy refiriendo, qué se yo, a p.ej: “Zooropa” de U2, o “The Top” de The Cure por poner dos ejemplos. A veces estos discos atípicos nos muestran una visión alternativa, muy refrescante y creativa que además ayuda a no considerar a la música como algo rutinario o automático. Rompamos una lanza en favor de la exploración. Y no esperemos más. Pasemos a la música.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Sing this all together”: Sirve casi a modo de introducción del disco. Tal como indica el título es una canción un poco “sing-along”, donde cantan todos en coro siendo la voz cantante la de Mick Jagger. Es una canción de corte muy alegre, casi ingenuo pero que esconde segmentos instrumentales donde la psicodelia ya empieza asomar la patita. Buen y tarareable inicio. Y empezamos a tomar conciencia de que estos Rolling son otros.

2. “Citadel”: Es corte más rockero del disco. La canción se basa en un potente y magnífico riff de guitarra “made in Keith Richards” que sirve de armazón para un buen rocker. Las reverberaciones a lo largo de la canción dan un toque evanescente muy resultón, incluso de cierto misterio. Es la perfecta fusión de los Rolling más clásicos con los más peculiares de este disco.

3. “In another land”: Uno de los singles del disco. Tiene la peculiaridad de ser una de las poquísimas composiciones de Bill Wyman. Incluso la voz principal es suya. Es una canción de pop psicodélico, de ambiente espacial y reverberante. La letra por añadidura nos trae imágenes un tanto surrealistas (castillos, árboles y flores azules, cielos que se vuelven rojos…). En un principio la idea de Bill Wyman era ironizar sobre la extraña situación del grupo, casi más pendiente de procesos judiciales y drogas que de otros temas. Mick Jagger aparece en el estribillo haciendo coros pero acaba comiéndose la voz de Bill Wyman. Buena y trabajada atmósfera.

4. “2000 man”: Comenzamos con una canción de corte acústico, casi folk, pero luego va cogiendo velocidad y cuerpo para ir ganando electricidad. Es una canción bonita en un principio y enérgica y desenfadada a posteriori. Mick Jagger en la letra imagina cómo será el hombre del año 2000. Entre otras cosas nos cuenta cómo este sujeto futurista (la canción se escribió en 1967) tiene un “affaire” con un ordenador. ¿Preveía Mick el cibersexo? Inquietante idea.

5. “Sing this all together (see what happens): Lo que pudiera ser una variación del primer tema del disco acaba siendo quizá la canción más radical, experimental y extraña de los Rolling Stones. Disonancias, distorsiones, improvisación, coros siniestros, extrañas instrumentaciones de viento… Un auténtico delirio de psicodelia salvaje que empata sin problemas con el lado más agreste de Syd Barrett. No traten de encontrar un patrón, no lo hay. Y sin embargo hay algo extrañamente atractivo en la canción, libre, indómito. No se sabe qué va a sonar en los próximos segundos mientras escuchas esto. Pues me gusta. Un disco entero así sería excesivo, pero puntualmente diseminado le da un toque muy especial conjunto. Como curiosidad decir que John Lennon y Paul McCartney participan añadiendo coros y percusión. Mick Jagger y Keith Richards, devolviendo el favor, también harán coros en “All you need is love”. Por cierto que la canción es larga (8:33) y los últimos 35 segundos corresponden a un track oculto de 35 segundos llamado “Cosmic christmas” donde Bill Wyman nos felicita las navidades con una monstruosa voz distorsionada. ¿No es encantador?
6. “She’s a rainbow”: Radical cambio de rumbo. No es ni más menos que una canción total y absolutamente pop, pegadiza, encantadora y sumamente exquisita. Y si no fíjense en la saltarina línea de piano, los preciosistas arreglos de cuerda (obra de John Paul Jones, futuro bajista de Led Zeppelin) y el excelente estribillo. Fue digno single y uno de las pocas canciones de este disco que ha sido interpretada alguna vez en directo. Casi imposible no tararearla.

7. “The lantern”: Un tema de corte muy clásico en este caso, haciendo hincapié en un sonido bastante más americano. El tempo de la canción es tranquilo y reflexivo y en cierto modo supone un contrapeso tanto a las agitaciones del quinto tema como a la alegría saltarina del sexto. No es una canción que destaque particularmente en el conjunto, digamos que es agradable y no baja la media del conjunto. Sin alardes.

8. “Gomper”: Vuelven las turbulencias y el lado más psicodélico del disco. Se trata de una canción de tempo y hechuras de música hindú pero tocado con guitarras eléctricas en lugar de sitares. La primera parte de la canción es reflexiva e hipnótica, pero a partir de cierto punto la cosa empieza a derivar hacia terrenos cada vez ácidos e intrincados, ahondando en terreno alucinógenos y divagantes. Después de “Sing this all together (see what happens)” contiene los minutos más radicales del disco. Quizá no tenga un fundamento melódico fuerte, pero me siguen gustando estas excursiones pintorescas por extraños derroteros.

9. “2000 light years from home”: Persistimos en la psicodelia, pero en este en caso en lugar de apostar por la radicalidad hace mayor hincapié en seducir al oyente. Cuidadísima atmósfera asentada en el bajo de Bill Wyman y en el mellotrón de Brian Jones para dar lugar a un ambiente tan espacial como misterioso. Y además la melodía es clara y nítida, buena muestra de cómo aglutinar psicodelia y pop. Con Pink Floyd, en este caso, compartiría las obsesiones “astronómicas” de Syd Barrett. La sensación de estar abandonado en el espacio lejos de casa no está mal reproducida (aunque quizá 2000 años luz sea pasarse una miaja) Llegó a ser single en Alemania. Es otra de las pocas canciones de este disco que ha sido tocada en directo alguna vez.

10. “On with the show”: Y para finalizar el disco tenemos a una ligera pieza de music- hall, desenfadada y sumamente británica. Si a esto le sumamos que en la letra Mick Jagger asume el papel de “maestro de ceremonias” dando la bienvenida a un show y despidiéndolo en la recta final de la canción, sí que podemos tener un cierto paralelismo puntual con el “Sargent Peppers” de los Beatles. No obstante, creo que tampoco es cuestión de ponerse pijoteros. La canción deja un regusto muy agradable al disco y da la impresión de que los Rolling también se divirtieron grabándola. Como curiosidad, en un pequeño segmento instrumental se incluye un pasaje de la canción tradicional paraguaya “El Pájaro Campana”.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
No duden ni por un momento de que este disco merece atención. Tiene la mala suerte de estar rodeado de auténticos tótems del grupo que contienen grandes clásicos que han acabado oscureciendo a “Their Satanic Majesties Request”. Particularmente a posteriori los Rolling encadenaron una serie de discos míticos (me referiré a los de estudio): “Beggars Banquet” (1968) que pasa por ser un disco hecho a base de viñetas de género americano inmaculadamente compuestas (además de contar con “Simpathy for the Devil”, quizá uno de los primeros rastros de rock con tintes latinos que se conozcan), “Let It Bleed” (1969) y “Sticky Fingers” (1971) con su fenomenal rock visceral... Y así podríamos referir unos cuantos más. Durante los años 70 los Rolling Stones mantuvieron bien el tipo, en especial con algunos discos con material de primera calidad como “Exile On Main Street” (1972) o “Some Girls” (1978) o bien con otros también infravalorados como “Black and Blue” (1976). Personalmente creo que el declive comienza tras “Tatoo You” (1981), desde ese momento, aunque con repuntes de cierto mérito, no volverán a alcanzar cotas que se puedas llamar “clásicas”. Incluso hay algún disco que me parece, personalmente, realmente flojo: “Undercover” (1983) y “Dirty Work” (1986). No tiene demasiada importancia, en una discografía tan sumamente enorme tener algún pequeño traspiés no es grave.

A “Their Satanic Majesties Request” le falta un clásico, un auténtico clásico, perdurable, de los que se tararean en los conciertos y se repiten en las radiofórmulas. Prácticamente todos los discos que hemos mencionado arriba como destacados los tienen, del mismo modo que algunos anteriores cronológicamente. Y el caso es que a pesar de que a ratos no es un disco particularmente comercial, sí que hay canciones que podrían haber quedado como temas a recordar en el repertorio reconocible del rock: “Citadel” tiene un característico riff de guitarra, “She’s a Rainbow” es enormemente pegadiza (al nivel pop de The Beatles o The Kinks) y “2000 light years from home” tiene un potencial melódico y atmosférico de primer orden. Supongo que el problema radica en que no es un disco característico, es un disco que estilísticamente se encuentra en territorio periférico en lugar de estar en el corazón, en la esencia. Pero todo esto son sutilezas, hay casos en los que el talento es más fuerte que el estilo. Éste es un uno de ellos. Personalmente este disco es un soplo de aire fresco en la historia de los Rolling Stones.

Por cierto, ya que este disco da pie al sobrenombre de la banda, comentaremos el origen del nombre álbum. Todo deriva de un texto que aparece en el pasaporte británico: “Her Britannic Majesty requests and requires” (“Su Británica Majestad solicita y requiere…”). Basta con adaptar un poco esa fórmula y voilá. Disfruten de la música.

Texto: Mariano González.
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viernes, 9 de octubre de 2015

Temporada 7/ Programa 1: Rick Astley y “Whenever You Need Somebody” (1987)

Retornamos a la radio este sábado 10 de octubre de 2015 para iniciar la que será nuestra 7ª temporada en las ondas. Mantenemos la tónica habitual, sentimos no poder comunicarles novedades. Es decir, para recordar a los habituales y a posibles nuevos acólitos, en esta 7ª temporada alternaremos programas tipo coloquio con otros tipo entrevista; en estos momentos estamos intentando cerrar varias entrevistas con grupos de distinto calado que espero sean de su agrado.

Aunque no se lo crean algunos, retornamos con muchas ganas (al menos así lo siento mientras que escribo las líneas de este artículo introductorio que da el pistoletazo a la temporada nº 7 de “DMR” en la radio) y por ello nos vamos a atrever con un icono de la música pop como es el gran cantante Rick Astley.

Recordemos que fuimos oficialmente acreditados como medio de comunicación para informar del glorioso concierto que Rick ofreció el pasado 17 de septiembre en Madrid en la sala La Riviera y con este programa-coloquio pretendemos cerrar de mejor manera imposible nuestro trabajo profesional al respecto, al margen de la crónica detallada que ya publicamos en su día en nuestra página/blog.

Escogemos su masivo 1er. disco de estudio “Whenever You Need Somebody”, aquel que incluye el clásico “Never gonna give you up” y otros muchos temazos para dignificar a Rick como cantante, cosa que él está haciendo con su presente gira, ya que por el signo de los tiempos y con el asunto del “Rickrolling”, el bueno del señor Astley, de forma muy injusta, había quedado con una vitola de asunto friki del pasado que para nada se merece.

Escucharemos varios de los temas del disco, debatiremos sobre su contenido, sobre la trayectoria de Rick y hablaremos del conciertazo que vivimos hace unas semanas en Madrid (ahí básicamente será servidor quien comente, ya que los otros tertulianos de “DMR” por unos u otros motivos, no pudieron asistir al show).

No cambiamos tampoco de horarios ni de sintonía. Seguimos en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y la emisión en directo será este sábado 10 de octubre de 2015 a las 16.00h con posterior redifusión el miércoles 14 de octubre a las 23.00h en el mismo dial. Igualmente nuestra periodicidad seguirá siendo bisemanal, con lo que la próxima semana habrá redifusiones en los 2 horarios del programa y el viernes/sábado habrá artículo escrito de revisión del disco en nuestra página/blog, el cual irá a cargo de Mariano González. Les esperamos una vez más, una temporada más, un año más. No nos falten.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1157516070944739
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 2 de octubre de 2015

Pet Shop Boys - Actually (1987)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Segundo y último capítulo de los discos que claramente fueron protagonistas de mis vacaciones, sobre todo en mi semana en Ibiza en la 1ª quincena de agosto. Pet Shop Boys ya fueron protagonistas en 2012 en mi viaje a Fuerteventura con su “Bilingual” y aunque en esta ocasión no cogí un disco tan decididamente veraniego, bien cierto es que “Actually” en muchos momentos de su listado tampoco desentona. Además, creo que ya era de retomar la discografía de PSB por estas tierras, cosa que hacemos por 3ª vez tras “Introspective” y “Bilingual” (al margen de la crónica de su concierto en Gijón de 2014 a cargo de Alfredo Morales, plan del que me rajé a última hora).

Estamos ante uno de los grandes discos del dúo formado por Neil Tennant y Chris Lowe. En su arranque histórico, hasta “Very” incluido, los Pet Shop Boys arrasaban con sus trabajos y tras el notable debut con “Please”, en 1987 consiguieron mejorar notablemente el resultado con “Actually”, disco de portada elegante, solamente rota en seriedad por el bostezo que se marca don Neil.

En este trabajo prima el ritmo y los momentos bailables, aunque en el sector final hay un viraje hacia capítulos más instrospectivos (apropiado adjetivo respecto al siguiente lp del grupo) y melancólicos que hace terminar la escucha con un sentimiento radicalmente distinto al que se experimenta en los primeros compases. “Actually” podría ser defendido por muchos seguidores como el mejor disco de la historia de la banda si se hace una media general de todo (resultado comercial, cantidad de hits, pegada o gancho melódico, etc.); otros apostarían por “Behaviour” (¿se creen que dicho álbum aún no lo he escuchado íntegro? Pondré remedio, cosa que tengo pendiente una eternidad. Lo prometo). No tengo ganas de meterles más introducción, con lo que voy a pasar al análisis de canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “One more chance”: Con unas bases cálidas e incluso latinas y un sonido de frenazo de coche comienza la bullanguera y movidita “One more chance”. Esta canción alcanza uno de los pasajes más solemnes del disco en su estribillo, no solamente en la intensidad (dentro de su registro) que ofrece Neil en las voces, sino en lo ampuloso de los teclados que acompañan. Hay puentes en donde a Neil se le cede casi el protagonismo “a capella” que también funcionan muy bien. Sin lugar a dudas es un gran comienzo para un gran disco.

2. “What have I done to deserve this?”: Un hit, un inmortal, uno de los temas más celebrados de PSB. En “What have I done to deserve this?”, canción que, entiéndaseme la broma, describe en su letra las lamentaciones de un “pagafantas”, los chicos se acompañaron de una mayor Dusty Springfield (más si cabe por su aspecto, ya que en el video más que 49 años parecía que tenía casi 70, con un look cercano a alguna de Las Supremas De Móstoles), que aunque a ratos, si nos ponemos estrictos con la malograda cantante, suena algo petarda, ofrece una gloria absoluta en el tramo final de la canción cuando más se suelta al micrófono acompañando a Neil. La canción en su melodía suena ingenua y mucho menos recargada que la ambiciosa “One more chance”, pero esos teclados tan ligeritos, con otros más grandilocuentes que aparecen de cuando en cuando, funcionan a la perfección. Un disco donde está presente esta canción a la fuerza ha de ser tenido en cuenta. Su peso es muy importante dentro de la obra.

3. “Shopping”: Con “Shopping” se deja la ligereza y lo liviano de “What have…?” y nos metemos en un tema de músculo, que retoma la potencia de apertura del disco. Aquí se utiliza en la letra el recurso del deletreo del título del disco y los sintetizadores de base aprietan en lo rotundo decididamente. Canción decente, pero que está lejos de los mejores momentos del disco.

4. “Rent”: Y es que en este disco es fácil que una canción correcta palidezca, ya que la cantidad de temas grandiosos y hits que fueron incontestables como singles los hay a patadas. Llegamos a “Rent”, donde abordamos por primera vez una canción de factura más oscura y a la par melancólica. “Rent” es una canción delicada y elegante, con un perfil bajo encantador. Con justicia es otro de los grandes clásicos de la discografía de la banda.

5. “Hit music”. En “Hit music” hay lugar para algunos sintetizadores de sonido obsesivo chirriante, que la hacen algo petardera. Era el signo de los tiempos y quizás sea de los temas que peor hayan envejecido de este disco. Canción llevadera pero que no destaca mucho. Tras varias escuchas será de las composiciones que menos se acuerden.
6. “It couldn’t happen here”: La cara “b” del disco comienza fabulosa con una composición que junto a PSB firma Ennio Morricone (ojo). “It couldn’t happen here” es una belleza en forma de canción, de factura clásica y ciertamente melancólica, donde Pet Shop Boys vuelven a alcanzar un grandísimo alto de exigencia. El sonido orquestal y grandilocuente para nada desentona dentro de un disco que por lo general apuesta por sonidos más disco.

7. “It’s a sin”: Más clásicos y más clásicos. “It’s a sin” es otro de los momentos inolvidables que nos reporta “Actually”. Es quizás la canción de mayor sonido incisivo e incluso amenazante. Pista potente, acelerada y de sonido afilado que como single funcionó muy bien y que quizás sea la pista que más destaca por sí sola dentro del conjunto de temas del álbum (cosa nada fácil con compañeras de aula como “What have I done to deserve this” o “Rent”). Poco más se puede decir de “It’s a sin”; es escucharla y saber que estamos ante un temazo.

8. “I want to wake up”: Tenía ganas de llegar aquí. ¿Por qué? Porque estamos ante una de las canciones que yo tengo a bien en llamar “joya oculta”. “I want to wake up” no fue single, ni tiene factura para ello. Sin embargo, esta canción es deliciosa. Los sonidos graves y acolchados de sus sintetizadores y la calma melancólica que transmite está muy diferenciada con el resto de la obra. Llama la atención sonoramente. Tiene un encanto especial moviéndose en su perfil bajo y ayuda a ennoblecer el sonido medio de “Actually”.

9. “Heart”: En “Heart” Pet Shop Boys abandonan la melancolía y vuelven a apostar por un sonido más bailable y directo, pero sin estridencias. “Heart” tiene muchas virtudes, más allá de ciertos sonidos reguleros que sin embargo son parte de sus señas de identidad. Me gusta lo solemne de su estribillo, compuesto básicamente por la repetición de 2 palabras de forma muy tajante por Tennant. Fue single, pero está por debajo del resultado de todas las otras canciones (por mérito de éstas, que no demérito de “Heart”) que fueron elegidas para tal función dentro del listado de “Actually”.

10. “King’s cross”: Lo que bien empieza suele acaba bien. ¡Y qué bien termina “Actually”! “King’s cross” es una canción melancólica de perfil bajo y quizás podría sorprender a más de uno que PSB decidan cerrar así. Pero, bueno, muchas veces apostar por un final con temas de esta factura es más que un acierto. Y creo que así es. La canción es emocionante en su melodía y hay notas y sonidos que me agradan especialmente. Quizás sea una de las canciones que más asocie en el futuro a la hora de recordar el verano de 2015 a nivel interno y personal.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Hablando del resultado de “Actually” lo que se ve es que termino de confirmar una promesa. Pet Shop Boys no habían sido fruto de la casualidad y “Please” se vio refrendado y superado ampliamente por este disco. El alcance y éxito del disco y de sus singles convirtió a Neil y Chris en superestrellas del pop y una de las sensaciones musicales de finales de los 80.

La banda siguió apuntalando su éxito con inteligentísimos giros artísticos (en todos los sentidos) desde aquí hasta mediados de los 90, donde quizás atravesaron su era más difícil, esa en la que tuvieron que aceptar que ya no estuvieran en primera línea y pasar a convertirse en un grupo de gran bagaje y trayectoria, dentro del estatus algo contradictorio de formación de culto algo masivo. “Introspective”, el lp sucesor, fue algo continuista en sonido a “Actually” en muchos aspectos, pero la concepción del siguiente trabajo, con esos temas tan largos y listado tan reducido de temas, ya suponía un paso más; para más información les recomiendo escuchen el programa-coloquio que en su día dedicamos a “Introspective”, quizás uno de los mejores que hayamos hecho en nuestra trayectoria en la radio.

“Actually” es uno de esos grandes discos dentro de la historia de una banda realmente imprescindibles de escuchar. No se lo pueden perder. 1987 fue un año de discos masivos y arrolladores, ya fuera en un género u otro (recordemos “The Joshua Tree” de U2, el “Whenever You Need Somebody” de Rick Astley o el “Music For The Masses” de Depeche Mode). Fue un buen año para la música y para Pet Shop Boys. Con su 2º disco demostraron que vinieron para quedarse y a día de hoy ahí siguen, con un nivel y frecuencia de creación que muchos ya querrían.

Avisamos aquí: el próximo sábado 10 de octubre comenzamos nuestra 7ª temporada de radio. Mantenemos nuestro horario y seguimos en la misma emisora: 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Durante la semana primero crearemos el evento en Facebook y el viernes habrá artículo promocional de lo que hagamos el sábado. Les confieso que en este momento aún no hemos decidido el disco de apertura de nuestros debates radiofónicos, pero sí que tenemos seleccionados varios que irán saliendo durante esta 7ª temporada. Veremos cuál es el que abre fuego. Este año seguimos funcionando igual, con lo que el próximo fin de semana no habrá artículo de revisión de disco, siendo la actividad radiofónica la merecedora de toda nuestra atención y espero que de la suya también. Les esperamos.
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viernes, 25 de septiembre de 2015

Los Piratas - Manual Para Los Fieles (1997)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Me gustaría empezar este post con una entradilla que no tiene mucho que ver con la música, incluyendo unas pequeñas notas sobre la redacción del artículo. Empecé a escribirlo con tiempo, a mediados de agosto; si uno se alarga mucho redactando acaba remoloneando y saliéndose de los plazos. Pues bien, el pasado 26 de Agosto estaba practicando, ya por la noche, un pequeño ritual que llevo a cabo a menudo y que consiste en hacer una revista de prensa por todos los diarios on line que se me vienen a la cabeza. Me sirve para tener una panorámica global y, por qué no decirlo, para descojonarme vivo (por no llorar) con el “objetivo” tratamiento de las noticias del día por parte de nuestro preclaro periodismo patrio. Y lo que me encuentro esa noche es, en prácticamente todas las partes, la noticia de la muerte del batería de Los Piratas en trágicas circunstancias. No sé si saben los detalles básicos: al parecer a raíz de un brote propio de una enfermedad mental que sufría desde hace años Javier Fernández comenzó a comportarse de forma violenta, motivo por el cual la Guardia Civil se personó en el lugar de los hechos. Una vez a salvo la mujer y el hijo de Javier, la cosa terminó con un disparo que acabó con la vida del batería de Los Piratas (al parecer seguía fuera de sí e hirió a un agente) He resumido mucho el suceso y tampoco me extenderé más. No quiero convertir este blog en una crónica de sucesos y además, en el momento de escribir estas líneas, sigue abierta una investigación con visos de no acabar pronto, pues familia y Guardia Civil dan versiones contrapuestas. El caso es que cuando me enteré de la tragedia ya tenía parte del artículo escrito y no supe muy bien si terminarlo o no, me quedé literalmente aterrorizado y quizá iba a tener demasiadas asociaciones truculentas. De todos modos, dejando aparte la tragedia personal, me daba rabia que Los Piratas tras años de no hablarse de ellos de repente salieran a la palestra por algo tan siniestro. Seguir adelante con el artículo, para mí, es una forma de deslindar lo luctuoso de lo musical. Creo que el disco merece una revisión ahora tanto como hace un mes, sé que será difícil no asociar Los Piratas a la reciente tragedia… Pero no está mal que lo intentemos. Sirva además como homenaje a lo que de bueno tuvieron Los Piratas y Javier Fernández. Descanse Javier en paz. Ahora, hablemos del disco.

Los Piratas pasan por ser uno de mis grupos nacionales favoritos. Una de las virtudes que más aprecio de ellos es la capacidad de mejorar y aprender, viendo su discografía nos damos cuenta de que van de menos a más. Comienzan, cosa poco común, con un disco homónimo en directo (1992), continuaron con “Quiero Hacerte Gritar” (1993) que no deja de ser un disco de pop-rock juvenil sin muchas pretensiones, para finalmente llegar a “Poligamia” (1995) que es el inmediato antecedente de nuestro disco de hoy. Parémonos un momento en “Poligamia”. Aparte de tener su, probablemente, mayor éxito (“Promesas que no valen nada”) este disco supuso un avance notorio en recursos de producción, estructura de las canciones y profundidad en las letras. De todos modos seguía manteniendo puntos de irregularidad en forma de canciones que recordaban a sus dos primeros discos. Aún así ya suponía una mejora y una evolución patente.

Y llegamos a 1997 y a “Manual Para Los Fieles”. Lo primero que hay comentar sobre él es que la tendencia continúa y volvemos a encontrarnos ante una nueva mejora respecto a la anterior referencia. Se usan nuevos recursos: folk gallego, alguna base electrónica, tonos de guitarra más variados y sobre todo una mayor consistencia. Las canciones se tornan más maduras, alejándose del toque juvenil de sus más tiernos inicios, existe una mejora líricamente hablando y las canciones menores o más fácilmente desechables se van diluyendo. Un síntoma del disco es su tono más reflexivo; respecto a “Poligamia” quizá bajen los decibelios pero aumenta la melancolía. Los Piratas parecen sentirse cómodos en los medios tiempos con algún aliento épico y en las baladas que poco a poco se van viniendo arriba. En “Manual Para Los Fieles” tenemos un buen surtido de estas canciones: “Fecha caducada”, “M”, “Mi Coco”, “Te echaré de menos”… De todos modos cabe decir que están tocadas con el suficiente músculo y energía como para no parecer ñoñas, hecho que se debe al buen hacer de la formación en lo instrumental.

Éste es el último disco con la participación de la formación más o menos original de banda, esto es: Iván Ferreiro (vocalista), Fon Román (guitarrista), Paco Serén (teclista y guitarrista) Pablo Álvarez (bajista), Javier Fernandez (batería, más conocido como Hal 9000) y Raúl Quintillán (teclista, que en 1998 abandonaría la formación; en este disco de todos modos más bien se limitó a colaborar un poco). Particularmente me gustan las guitarras de este disco, que en su parte más afilada pueden coquetear con el rock clásico, el hard rock o la distorsión del rock alternativo de los 90; tampoco son desdeñables su brillo en los temas más relajados acompañando a la canción y subrayando su fuerza cuando debe. Es una formación, además, valiente que poco a poco se irán abriendo cada vez más a la electrónica, de tal modo que su último disco de estudio “Relax” (2003) será un disco tremendamente sintético, bordeando a ratos el ambient.

“Manual Para Los Fieles” no contiene los dos mayores éxitos de su carrera, “Promesas que no valen nada” y “Años 80”, pero tiene un buen puñado de canciones muy queridas por los fans de la banda (“M”, “Matadero clandestino”, etc.). De todos modos, en cuanto éxito se refiere, el grupo siempre navegó entre dos aguas. Podían tener canciones en “Los 40 Principales” y gustar también al sector indie. Ello no se traduce en que tuvieran hits por doquier sino que jugaban en una “línea intermedia”. Por decirlo más gráficamente, no eran ni mucho menos tan minoritarios como Penelope Trip (p.ej) pero tampoco vendían un millón de copias como Jarabe De Palo (ninguna mala fe en la comparación con esos grupos, por cierto). De hecho, a veces pienso, que al tener un pie un varios ámbitos, Los Piratas suponen un antecedente de muchos grupos indies actuales. Pensemos en Love Of Lesbian, Lori Meyers, Vetusta Morla, Second o Supersubmarina. Grupos que han flirteado con el éxito, recordemos que Love Of Lesbian fue número uno en listas con su último disco, pero que ninguno de ellos son abiertamente mainstream. No hablo tanto de una comparación estilística (que por cierto también se podría analizar) sino de un concepto de grupo como de algo transversal, capaz de llegar a distintos públicos.

Volviendo al ítem de hoy podemos decir que es un disco lo suficientemente largo (15 cortes) como para establecer varias secciones o tendencias dentro del tracklist. Eso sí, antes de nada debemos puntualizar que dos de esos cortes son dos segmentos instrumentales de apenas unos segundos. En la primera parte yo diría que se acumula la parte que hemos dado en llamar más reflexiva, llegaría hasta la séptima canción e incluye p.ej: “Fecha caducada”, “M”, “Mi coco” y “Te echaré de menos”. Bien es cierto que se van intercalando canciones de distinto pelaje como “La canción de la tierra” y “Matadero clandestino” que hacen de contrapeso y rompen una hipotética linealidad. Desde ahí hasta el final del disco se van intercalando medios tiempos con brío como “T.R” y “Tan fácil”, píldoras rock como “Comarcal al infierno”, y temas bastantes particulares como “Mr Wah Wah”, “El viaje sideral del Pequeño Saltamontes” y “Canción para Pris”. Quizá la primera parte sea más sólida compositivamente, pero la segunda tiene otras virtudes como una energía más constante y una mayor experimentación. La inclusión de los ya mencionados interludios instrumentales no la acabo de entender demasiado, podría ser para que el disco alcance una mayor cuota de folk pero de ser así los temas son demasiados breves como para dejar impronta. Por no tener, no tienen ni nombre.

Antes de pasar a comentar las canciones, decir que este disco tiene una importante significación musical para los miembros del grupo, el propio Iván Ferreiro dice sobre él que por primera vez vieron lo que se puede hacer con independencia dentro de un estudio. Escuchando a “Manual Para Los Fieles” creo que se nota.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “”: La primera canción del disco no lleva título y es un pequeño corte instrumental de hechuras folk. Catorce segundos que se supone que tiene que servir de intro o algo así. A mí no me sirve mucho, pero catorce segundos tampoco dan para muchas quejas.

2. “Fecha caducada”: Sin duda el verdadero inicio del disco es éste y uno magnífico además. La canción empieza lenta, nocturna, guiada por unos sencillos pero eficaces acordes de guitarra para dar paso a un apasionado estribillo donde se desatan tanto banda como vocalista. Una bella canción de melancólica letra a ratos: “no me importaría morirme ahora porque no me queda nada. Solo me quedas tú, tú y esta cama oxidada”. Los últimos compases vuelven a una especie de calma contemplativa, anunciándonos que “los demonios de la noche ya se van”. Añadir los ligeros toques electrónicos y la zanfona (instrumento folclórico gallego) de uno de los invitados del disco, Anxo Pintos, y tendremos un muy buen tema. Ya se darán cuenta de que hay algunas cuantas colaboraciones a lo largo del disco.

3. “Mi coco”: El inicio de la canción es el de una balada de manual, suave, sedosa, agradable, de una factura exquisita. Gana fuerza en el estribillo, recurso frecuente en Los Piratas, añadiendo un ligero componente rock. La melodía es excelente, e Iván Ferreiro demuestra cierta versatilidad vocal pasando de la sutileza a la energía o, en otras canciones, a la rabia. Tomen como ejemplo la fórmula de, su ya de por sí buena canción de “Poligamia”, “Mi tercer pie” perfeccionada y tendrán una idea del aura que tiene este inicio de disco. Además tenemos una interesante reflexión en la letra: “la pena dura tanto como quieras tú seguir llorando”. Otro buen tema al zurrón.

4. “La canción de la tierra”: Añadimos un poco de músculo, a base de guitarras distorsionadas (particularmente en el estribillo) y un ritmo mucho más saltarín. A veces es un poco atropellada pero cumple su función, que es añadir un poco de energía al conjunto. La canción desde el título ya deja entrever que se trata de un alegato ecologista líricamente, con bosque y montes, etc. Bienintencionada, sin duda, pero nada del otro jueves. Cuenta con la colaboración del músico vasco Kepa Junquera, que toca la trikitixa (acordeón vasco). Por cierto que el “cucucuchú” del estribillo me recuerda a “I’m the Walrus” de los Beatles.

5. “M”: Uno de los clásicos del grupo, y con motivos para serlo. Es además la balada por antonomasia del disco, sostenida por un sencillo pero efectivo riff de guitarra ligeramente distorsionada que compensa que pueda trasladarse el asunto hacia lo excesivamente edulcorado. Los violines de Anxo Pintos cumplen también un buen papel. Sumando todos los ingredientes tenemos una canción de profunda melancolía, donde el objeto de añoranza es la tal “M”. No obstante también tiene un punto de reproche: “M nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que me dejó no le importo dejarme solo”. Formó parte de la banda sonora de “Mensaka”, película que en 1998 llegó a ganar un Goya al mejor guión adaptado.

6. “Matadero clandestino (my big station)”: Es tiempo para el rock y el brío. La canción nos recibe con una salva de guitarras distorsionadas, bordeando el hard rock; todo ello da paso a unas animadas estrofas cercanas al rock clásico. Aunque el momento crucial de la canción es el huracanado estribillo que va subiendo de tono continuamente, épico y con empaque. Saludable matiz a este inicio de disco tirando a la melancolía, con unos resultados mucho mejores que en “La canción de la tierra” y además cuenta con la colaboración, más bien imperceptible, de Miqui Puig. Nuevamente podemos hablar de una canción importante del grupo. En su momento formó parte de la banda sonora original (en su versión española) de la nefasta película de Joel Schumacher “Batman & Robin”, cuyo mayor atractivo es ver a Uma Thurman en sus buenos tiempos embutida en unas apretadísimas mallas verdes.

7. “Te echaré de menos”: Como hemos dicho en nuestra introducción, mi impresión personal es que habría una primera parte del disco hasta la séptima canción con unas características más o menos definidas. En esta primera parte predominan las canciones meditativas, melancólicas y con tendencia a irse progresivamente subiendo de tono. Esta canción, que cierra “ciclo”, cumple sobradamente con estas características, estrofas relajadas y de tono bajo que ceden el protagonismo a un estribillo más intenso y emotivo, subrayado curiosamente por los coros de Sole Giménez.

8. “Canción para Pris”: Peculiar canción ésta. Comienza con un extraño y teatral falsete de Iván Ferreiro, que cede paso a una poderosa ráfaga guitarrera en el estribillo; aguijonazos rock pululan por la canción. Un tema con brío y con un enfoque muy personal y trágico a ratos. Por cierto, la canción está dedicada al personaje de “Blade Runner” interpretado por Daryl Hannah. No es el único guiño a esta película que hacen Los Piratas, recordemos los últimos compases de “Promesas que no valen nada”, e Iván Ferreiro en su carrera en solitario también hace guiños a varias películas o novelas de ciencia ficción: “Farenheit 451”, “Solaris”, etc.
9. “”: Pequeño intervalo instrumental “folkie” de 42 segundos y sin título. ¿Algo digno de destacar? No.

10. “T.R”: Canción mixta entre el rock y el medio tiempo, animada y vivaz. Tiene quizá el aire más positivo del disco. Se agradecen de vez en cuando estos ramalazos luminosos. No es de lo más destacado del álbum, pero algún detalle de guitarra es interesante y además es tarareable. Agradable.

11. “Tan fácil”: Musicalmente es similar a la anterior canción, formando una especie de díptico de medios tiempos. Si acaso tenemos un poco más de filo, debido quizá a que la letra en este caso es bastante más pesimista; podemos escuchar una serie de reflexiones sobre las soledad y la capacidad de reponerse de los golpes y las caídas: “me he cargado tantos pactos, que sólo si me caigo justifico buenos ratos”.

12. “Comarcal al infierno”: Apuesta decidida por el rock y junto con “Matadero clandestino” la canción más energética del disco. El espíritu casi hard rockero se palpa desde el inicio y es el momento donde más filigranas guitarreras de Paco Serén y Fon Román podemos encontrar. Más allá de su capacidad eléctrica, no es el momento más lúcido del disco y es precisamente la pericia instrumental una de las cosas que se podrían rescatar. La letra, de paso, aprovecha para reivindicar el vicio y la vida disipada. El título, suponemos, será un guiño a AC/DC y su “Highway to hell”.

13. “Mr. Wah Wah”: Creo que podría ser el momento más estrafalario del disco. La voz bascula entre los narrativo y lo teatral, contando diversos aspectos de un tal “Mr. Wah Wah”: “Mr Wah Wah ya no sabe si estás muerto, Mr Wah Wah continúa su paseo”. Es decir la letra es más bien extraña y por si faltara algo, la guitarra está en consonancia con el título. En efecto, el grupo hace uso y abuso del efecto wah wah de la guitarra… El conjunto es, por lo tanto… Desconcertante. No obstante valoro el espíritu aventurero de la canción y como Los Piratas son capaces de ser valiente y alejarse de vez en cuando del formato de melodía más tradicional. A su modo me gusta, sí señor. Por cierto, tiene un antecedente claro en el disco “Poligamia”, en concreto en la canción “Suso Martínez Romero”; es también una canción narrativa, centrada en un peculiar personaje… Y de paso era uno de los momentos maduros del disco anterior.

14. “El viaje sideral del Pequeño Saltamontes”: Desde el título ya intuimos que la canción tampoco va a ser del todo normal. Y en efecto continúa con la vena exploratoria, en cierto modo “experimental”, del tema anterior. Empieza con una leve psicodelia, conseguida a base de una marcada línea de bajo y una voz ensoñadora. En cuanto a la letra, vamos a decirlo claramente, tenemos un auténtico alegato fumeta. Vean si no la indisimulada mención al hachís: “No me quemaré la mano, yo reduciré la piedra con fuego”. Poco a poco y de forma progresiva vamos subiendo de intensidad hasta llegar a un poderoso estribillo. Pero hay más elementos. Por ejemplo, un leve rapeo de Antón Reixa (líder de Os Resentidos) y como segunda parte de la canción se van escuchando fragmentos de temas anteriores, como si fuera un sumario o balance del disco. Por lo tanto, original estructura para una canción en general bastante completa. Parte de los hallazgos ya estaban en la parte madura de “Poligamia” y en concreto en la canción “Viviendo en el modo D”. De hecho está canción se la suele subtitular como “Viviendo en el modo D (2ª Parte)”. Lo cual nos debe llevar a pensar que ya en el disco anterior había semillas que, perfeccionadas, germinan en “Manual Para Los Fieles”.

15. “Tristura”: Breve epílogo que consiste en musicar un poema de Rosalía de Castro en gallego. La canción está completamente escorada hacia el fok gallego, incluye voces femeninas y es una composición de Paco Serén y Fon Román. Reflexiva y hermosa, no es que sea un final muy rutilante pero infunde variedad al disco. Además solamente dura 2:32 minutos.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Mi conclusión general sobre el disco es que supone un avance tremendamente significativo para el grupo y la confirmación de la capacidad de aprendizaje de los vigueses. Tiene un matiz más valiente y personal, cosa observable incluso en los diminutos intervalos instrumentales que si bien no son sustanciosos, dan pistas de que Los Piratas querían hacer algo más “propio”. Prácticamente todos los clásicos más recordados están en los que hemos dado en llamar la primera parte del disco, lo cual no debe llevarnos a entender que la segunda parte es vacua o funcionarial. Todo lo contrario, a ratos contiene varias de las ideas más osadas.

Y partir de este disco… Continúa la ascensión: un recopilatorio “Fin De La Primera Parte” (1998) con dos excelentes canciones nuevas, “Vacio” y “Hoy por ayer”, una furibunda versión de “My way” que allá por 1999 formó parte de una campaña publicitaria de Airtel, un extraordinario nuevo álbum “Ultrasónica” (2000) donde la experimentación y la inmersión electrónica es muy significativa en canciones como “Teching”, aparte de contener su clásico “Años 80” y finalmente como último álbum de estudio “Relax” (2003), donde la electrónica está más patente que nunca a base de ambient, atmosferas y ocasionalmente contundentes bases. Y después… Despedida y desbandada, y para “conmemorarlo” la banda decide lanzar un directo “Fin De La 2ª Parte” (2004) que además incluía dispares e interesantes artistas invitados: Bunbury, Eva Amaral y “El Drogas” (cantante de Barricada). También cabe añadir que Los Piratas tienen abundante material adicional en forma de caras b, temas inéditos y tomas alternativas. Baste ver el disco “Sesiones Perdidas” (2001), formado a base de canciones grabadas en la sesión de “Ultrasónica”, que no llegaron a entrar, y cuya extensión no es nada desdeñable (se trata de un disco doble de rarezas y remezclas). Sobre este particular “Relax” no se queda ni mucho menos atrás y por ejemplo el single “Respuestas” trae consigo… ¡15 canciones inéditas! Todo ello significa que la banda en sus últimos compases estaba en un gran momento productivo y por eso me resulta extraño que justo en un momento de semejante ebullición decidieran separarse. Y dado que cada vez se aventuraban en nuevos terrenos siento cierta curiosidad de como hubieran futuros lanzamientos. No sé si sus carreras en solitario serían extrapolables a lo que hubiera venido después, ni habrá forma de saberlo.

En fin, me gustaría recalcar la idea de ascensión creativa que tuvo el grupo y dentro de esa ascensión “Manual Para Los Fieles” fue una bisagra importante. Hay un hecho, quizá demasiado anecdótico pero revelador, que se remonta al año 1993 cuando Los Piratas telonearon a Radiohead en Sevilla. Iván Ferreiro ha reconocido que fue un hecho fundamental para su banda pues a partir de entonces el grupo de Oxford acabó siendo un referente para Los Piratas. Como las comparaciones tienen fama de ser odiosas, mejor matizar que no estoy comparando al trasluz los estilos de ambas bandas, ni equiparando magnitudes artísticas. Simplemente hablo de que Thom Yorke y compañía ejercieron cierto influjo sobre Los Piratas a la hora de ser un grupo poroso y de mente abierta.

Y para acabar me remito a la idea del primer párrafo, traten de separar lo musical de lo truculento. El disco merece ser escuchado.

Texto: Mariano González.
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jueves, 24 de septiembre de 2015

Concierto Nacha Pop. La Elipa (19-09-2015)

No se imaginan el sábado que llevaba. Para comenzar el día, en la 1ª jornada del campeonato Bunwer en el que juego en el Torrepista C.F. el Aapla de Aravaca nos mete 6-0 (y yo soy el portero). Luego jugando un torneo de mus con mi buen amigo Jon, nos echan del mismo tras perder seguidas las 3 partidas que teníamos de margen (4-3, 4-1 y 4-2). Decidí poner punto y final a tanto mal fario con música (¿cómo no? Siempre he dicho que es terapéutico y ayuda a llevar los días malos). Por ello y como mi amigo y empleado de “DMR” me puso en sobreaviso de ello (aunque él no podría acudir por su aún convalecencia), tiré para La Elipa, a cuyas fiestas no acudía desde 2011 cuando vi a Loquillo, para ver a Nacha Pop.
Antonio Vega nos dejó en 2009, pero es de agradecer ver que Nacho García Vega ha aplicado razonablemente la canción de Queen y el show continúa. Yo me hice “nachapopero” curiosamente tras su concierto de 2008 en las fiestas de Torrejón de Ardoz. Aquel concierto, aún con Antonio en las tablas junto a Nacho, lo viví muy de tranquis, como espectador curioso, pero no siendo aún fan de Nacha Pop. Por eso, en esta ocasión, llegamos una media hora antes al recinto frente a la puerta del cementerio de La Almudena y tuvimos la ocasión de estar en primera fila, sorteando la incomodidad de una farola que dividía la visión del escenario (no estuvo muy hábil el consistorio al situar el escenario). Por esa facilidad al ponernos tan cerca, pensé que no iba a haber tanto público como el apoteósico concierto de Loquillo 4 años atrás, pero a las 22.30h todo se había atestado como merecía la ocasión.
De hecho, Nacho y su actual banda, donde miembros clásicos de Nacha Pop como Carlos Brooking o Ñete no están presentes, se presentaron en las tablas a las 22.27h, antes de la hora citada (la primera vez que lo veo). Y empezaron sin parar y con mucha fuerza. De hecho, empezaron con “Vístete”, un hit firmado por Nacho para “El Momento”, es último gran lp de estudio del grupo. En los primeros compases también sonó “No me olvidó” de “Dibujos Animados” de 1985, con ese pop tan bonito y que de forma curiosa mezcla alegría y nostalgia en sus sonido.
Tras la primera ocasión en la que Nacho se dirigió de forma directa al público entre canción y canción, llegó el turno de un grandísimo momento de la mano de “Grité una noche”. Esta canción, otro de los grandes éxitos del grupo que firmó en su día el propio Nacho, reportó unas dosis de reggae como dijo su propio autor antes de arrancarse con ella y sobre todo lo que transmitió es un buen rollo brutal; yo diría que es históricamente una de las canciones del pop español que mejores vibraciones puede transmitir en general. Aquí el video precario que saqué con la cámara de mi móvil.
No faltaron temas en el repertorio de Nacha Pop de la pasada noche de sábado que son más recientes como “Quítame este escalofrío”, que mantienen perfectamente el espíritu estilístico de Nacha Pop. Por ejemplo esta canción, nos gustó bastante, y eso que fue la primera vez que la escuchábamos. Desdibujando algo el orden riguroso de aparición de los temas, fueron cayendo “Suerte”, gran canción de Nacho al frente de Rico, una toma de “Relojes en la oscuridad”, donde Jesús Ortiz de Zárate tomó la voz cantante principal desde sus teclados y en la que Nacho retornó al escenario al final de la misma e inmortales del sector más recogido de la firma de Antonio Vega como fueron “Una décima de segundo” y “Lucha de gigantes”. Quizás uno de mis momentos favoritos de la noche junto a “Grité una noche” fue cuando llegó el turno de “Persiguiendo sombras”; quizás se me está viendo demasiado el plumero en el sentido de mi debilidad hacia el disco “El Momento” de 1987, ¿no? También hay que mencionarlo, hubo sitio para una versión de “Crocodile rock” de Elton John.
En el tramo final Nacha Pop viraron a sus primeros tiempos y ahí pudimos escuchar la global “La chica de ayer” (por duplicado, ya que fue el tema de cierre en el bis acompañados de varios amigos y público que subió al escenario con Nacho y cia.), “Nadie puede parar” y “Sol del Caribe”; es decir, que con estos temas tan moviditos del primer disco y con la canción por excelencia de Nacha Pop, el espectáculo, que duró una hora y media casi clavada, cerro por todo lo alto y con mucho ritmo. Nacho García Vega se acompaña de una banda solvente donde destacan el citado Jesús Ortiz de Zárate en las voces y teclados, Goar Iñurrieta en la guitarra eléctrica y Francis García con su aportación de saxofón en puntos clave. Completan el grupo Diego Illán en la batería y Luismi Navalón al bajo, sin desentonar lo más mínimo en escena, si bien quizás en un 2º plano de lucimiento. Abajo en primera línea Francis y Goar.
Es un clásico en nuestras crónicas los reproches personales que hacemos a carencias o, mejor dicho, ausencias en el repertorio de los conciertos a los que asistimos. Me hubiera gustado mucho escuchar “Puertas abiertas”, “Asustado estoy” (la ausencia de ésta me sorprendió sobremanera, ya que es de la autoría de Nacho Gª Vega y puede que sea una de sus canciones más excelsas en el plano sentimental), “No necesitas más” o “Pagas caro mi humor”. No obstante, no creo que nos debamos quejar mucho. Es una suerte que a pesar de la triste desaparición hace ya 6 años del bueno de Antonio, Nacho siga manteniendo viva la llama de Nacha Pop y teniendo fresco el repertorio del grupo.
El recuerdo a Antonio Vega estuvo, como debe ser, muy presente durante toda la noche, hasta tal punto que se incorporó enlatado uno de los últimos solos de guitarra que Antonio grabó para el que iba a ser el siguiente disco de estudio de Nacha Pop. Esa canción se titula “Hazme el favor” y demuestra que las intenciones que se frustraron en 2009 eran buenas. Vean abajo la de gente que se sumó a Nacha Pop en la 2ª toma que tuvo lugar de “La chica de ayer”.
Para ir terminando con esta crónica, hay que decir que un punto a favor de Nacho Gª Vega es que al final del concierto acepta con buen humor un “meet and greet” con la gente que quiere pasarse a saludarle y a hacerse una foto de recuerdo. Nosotros no fuimos menos y estuvimos un rato con Nacho que en este caso acompañado de su guitarrista Goar Iñurrieta, nos atendieron muy amable y cariñosamente. Aquí abajo servidor perfectamente escoltado por Nacho y Goar.
Tras este lazo que pusimos al evento, nos alejamos del recinto y visitamos a nuestro amigo y colaborador Mariano González en su casa, sin cuyo aviso no hubiéramos asistido a este concierto, habiéndosenos pasado por completo. Y luego a descansar y dormir, que el día había sido intenso y estábamos algo tocados de salud como añadidura. Genial experiencia musical con Nacha Pop, uno de los mejores grupos de toda la historia de nuestro pop. Aprovechen la buena disposición de Nacho y miren de pasar a ver algún futuro concierto que merece mucho la pena; al respecto, y rectificar es de sabios, quizás dije de forma muy solemne en el post que dediqué a “El Momento”, que unos Nacha Pop sin Antonio Vega no serían Nacha Pop. Bueno, evidentemente la ausencia física (que en espíritu está presente) de Antonio es algo muy importante, pero el resultado con Nacho al frente es muy satisfactorio y es una alegría, visto lo que vimos en La Elipa, que siga con el grupo adelante.
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