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jueves, 16 de junio de 2016

Concierto The Bronson. Madrid (10-06-2016)

Mientras que Mariano González se iba al Teatro Sanpol a ver a ELE nosotros nos íbamos a la sala BarCo a ver el “Bronson Circus”, el mayor espectáculo del mundo, o al menos uno de los shows musicales más divertidos y marchosos que se pueden vivir en la geografía española a día de hoy. El grupo de 10 componentes de The Bronson cambiaban para su indumentaria en escena el look militar por el de personajes circenses para presentarse de nuevo en Madrid. A eso de las 23.30h se metían como podían en el pequeñito escenario de la BarCo, inapropiado para una formación tan nutrida, y arrancaron con una de nuestras canciones favoritas de su repertorio “You are the devil”. Aquí les insertamos un fragmento que grabamos de la misma.

Al contrario que Javiera Mena la noche anterior, The Bronson se podrán quejar de otras cosas de la sala BarCo, pero de una de las cosas que no pueden poner objeciones es del sonido que disfrutaron. Cada uno de los instrumentos de la numerosa banda que son The Bronson sonó muy bien durante toda la noche. En esos primeros minutos sonó el “Get down on it” de Kool And The Gang, pero esta vez la versión se vio interrumpida de sopetón, cerrándose así el primer bloque musical de arranque. Quedaba mucha velada por delante.
The Bronson fueron generosos con Madrid y estuvieron hora y 45 minutos dándolo todo. Esta vez apostaron por un repertorio con menor número de versiones, si bien cayeron por ahí el “She’s a maniac” con la que se puso el punto y final a la actuación y una curiosa revisión de “Jesuschrist superstar” en la que hicieron un homenaje a, no sé si uno de sus seguidores más fieles o parte de su staff/management o las 2 cosas; la chanza que hicieron con él, vistiéndole de Jesucristo y dando la comunión al público, me hizo rascarme la oreja…: ¿Se verían inspirados The Bronson por mi comentario sobre este señor -al que también, con mucha razón, comparaban con Ara Malikian- en la crónica del concierto del Rock And Love Festival del año pasado? Vean a continuación una imagen del pasaje del show que les estamos contando.
Me reí mucho durante el momento “Jesuschrist superstar” y si fuera verdad eso de la inspiración sobrevenida a The Bronson por parte nuestra, sería la primera vez que DMR transgrede e influye en sus comentarios a un grupo musical; esto sería un primer paso en nuestras aspiraciones de dominar las corrientes de opinión musicales a nivel nacional e internacional (tono irónico “on”). Aquí abajo el cantante de The Bronson vestido como maestro de ceremonias y detrás el bajista del grupo vestido como hombre-bala.
No obstante, lo dicho, versiones al margen (muy buena la que hicieron de Sam & Dave de su “Hold on (I’m comin’)” donde Lorena, la voz femenina de The Bronson, brilló con luz propia), el grupo apostó por lo propio y con acierto. Lo que más destacaron fueron las entregas de su creación musical, o al menos eso me pareció a mí. Aquí a continuación una foto del público, enbigotado en su gran mayoría, y con el cantante de The Bronson inmerso entre las masas solicitando improvisaciones vocales al micro.
“Hypnotized”, otro de sus temas con gancho, también desfiló por la parte inicial de la actuación, completando un entregado arranque de show. “You got soul” vino detrás de “Hypnotized” y supuso un ligero cambio de ritmo para no terminar demasiado pronto con la lengua fuera. Dentro del set list, The Bronson adelantaron nuevas composiciones que formarán parte del siguiente disco de estudio de la banda. El nuevo material no sonó nada mal.
Arriba está Lorena y detrás de ella parte de la sección de viento de The Bronson. Musicalmente el grupo fue alternando bien los matices de su sonido, con composiciones de mayor aplomo con otras de mayor vértigo rítmico. De su “Greatest Hits Vol. 2” no faltó creo que casi ningún tema. Tuvo presencia notable “G.L.O.R.Y.”, de las de mayor músculo y contundencia en su sonido.
No faltó tampoco “White people can play funky”, en la que se hizo el mayor homenaje a Charles Bronson, con la sala casi al completo con sus bigotes de pega ofrecidos por el grupo bailando este temazo del repertorio del grupo. Hablando de los cambios de ritmo dentro del repertorio ofrecido, por ejemplo, antes de comenzar con el arreón del tramo final, “Pusherman” nos regaló el momento más íntimo y sensual de la noche. Abajo la sección de viento, con inquietante mueca del componente central.
La sala BarCo se llenó para ver a The Bronson. Damos fe de que si hubiera entrado alguien más nos hubiéramos muerto de calor. Les vino muy justa, repetimos, principalmente para poder encontrarse más a gusto en el escenario, muy reducido para ellos. Sin embargo, lo peor para el público fue no poder ver adecuadamente cómo funcionan las proyecciones de The Bronson tras el escenario. Al ser el local de techo bajo, el telón de fondo lo tapaban las siluetas del grupo y apenas pudimos disfrutar del papel visual de las proyecciones de The Bronson, las cuales son impagables. Abajo vean a Earl Bronson, cantante del grupo, con su peluca afro y a plena voz.
Siguiente comentando los videos y proyecciones, se pudieron ver bien, eso sí, los videos tutoriales para el necesario “soul train” que no faltó a la cita y otros clips en los que en alguno se pudo ver al propio Charles Bronson (el cual estuvo menos presente en los videos que en la vez anterior que vimos a los de Zaragoza). No obstante, la proyección que más nos gustó y que más gracia nos hizo fue una en la que aparecía un robotito de esos cuadradotes, que salía moviéndose con notable frenesí al ritmo de The Bronson en el tramo final. Encantador robotito hilarante, muy funky y pasado de vueltas.
El grupo se lo pasó muy bien no solo tocando, sino poniéndose pelucas afro cuando tocaba el momento (vean aquí arriba), repartiendo bigotes entre la audiencia (esta vez sí que me hice con uno para atrezzarme para el momento de “White people can play funky”), introduciéndose entre el público y pidiéndole colaboración para voces improvisadas (esto también sucedió en “White people can play funky”), tirando condones a la audiencia, luciendo muñecas hinchables de bajo presupuesto (para meternos en materia cuando le llegaba el turno a “Make love to me”) y promocionando su merchandising con mucho gracejo (el alegato de su cantante hacia los imanes promocionales de The Bronson supera al que hacía una por entonces poco conocida Lady Gaga cuando promocionaba en La Sexta su politono de “Just dance”). El guitarra y batería de The Bronson nos lo tapaba por nuestra posición una columna de bafles, aún así les conseguimos sacar alguna instantánea más o menos decente como la siguiente.
Con la locura, nunca mejor dicho, de “She’s a maniac” y el grupo en formación haciendo ejercicios de gimnasia ochentera, se ponía fin a hora y 3 cuartos de actuación divertidísima en todos los sentidos. The Bronson es un grupo que todo el mundo debería ver en directo. El género funk es accesible, con lo que no hay excusa estilística. Esta formación de Zaragoza toca bien, son desenfadados y montan un espectáculo sonoro y visual que merece mucho la pena; creo que este año o si no en anteriores, han recibido por ahí algún premio como mejor directo en algún certamen musical, con lo que nuestra impresión se reafirma en este caso con galardones.
La gente que fue a la sala BarCo respondió y se involucraron con todo lo que proponía el grupo; por ejemplo, el “soul train” fue muy nutrido (si bien he de confesar que yo no tomé parte porque quería tomar instantáneas del momento), aunque los que lo hubieran hecho con mayor clase, es decir, mi compañero de oficina Nicolás Zaragoza (de apropiado apellido, vean) y su novia, no pudieron asistir porque este pasado fin de semana estaban de viaje en las playas onubenses; una lástima. Abajo una foto del “soul train” iniciado por Lorena y Earl.
Al terminar la actuación pude nuevamente felicitar en persona a su vocalista, Earl Bronson, un tío realmente majo. Nos lo pasamos muy bien. Esperamos volver a ver a The Bronson por Madrid no a mucho tardar y que en la próxima ocasión cuenten con una sala de dimensiones más a su favor y que permita que más gente se sume a la legión de “bigotudos” (así se hacen llamar a los seguidores de The Bronson por si no lo saben).
Agradecemos mucho a la banda que se acordaran de nosotros para narrarles esta ocasión tan especial. Se ve que la vez anterior terminaron satisfechos de nuestra crónica del Rock And Love Festival en el que tomaron partida junto a Rick Brendan. Esperamos que esta ocasión también les guste este artículo. Al menos a nosotros su concierto sí que nos gustó y mucho.
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martes, 14 de junio de 2016

Concierto ELE. Madrid (10-06-2016)

Confesaré que conocí a ELE a través de ésta nuestra bitácora y puedo, con convencimiento, anotarla entre la lista de sorpresas musicales agradables de los últimos tiempos. Hace no mucho publicábamos un artículo sobre Russian Red y en el mismo enumerábamos una serie de cantautoras de nuevo cuño. Añado a la lista a Elena Iturrieta, que ha encontrado su propio nicho estilístico. Partiendo del soul, acaba compendiando buena parte del paisaje musical americano: góspel, country e, incluso en la noche de ayer, blues.
“Summer Rain”, primer disco de ELE, ha tenido una buena acogida y después de haber estado girando desde 2014 tocaba la hora de “despedirlo”. Las despedidas de discos, no obstante, no suelen ser tristes sino más bien celebrativas; es un homenaje al trabajo bien hecho y por otro lado un agradecimiento al público que tan favorablemente ha acogido a la obra. Además como la propia Elena Iturrieta dijo, muchas de las canciones de “Summer Rain”, volverán en la próxima gira (“aún no tengo siete discos publicados”). Por cierto que Elena Iturrieta se mostró como una excelente maestra de ceremonias, mostrándose pizpireta y vivaracha, reflejando una simpatía que no parece para nada pose, sino algo vivo, espontáneo. Los parlamentos entre canción y canción a veces tienen la contraindicación de romper un poco el ritmo del concierto, pero Elena con una buena dosis de afabilidad consiguió dar al conjunto un toque de conversación amistosa, de distensión saludable.
Buena parte de la culpa de ese ambiente agradable fue la elección del escenario del concierto, que no es otro que el Teatro Sanpol (en el marco del festival Happening Río); un sitio muy coqueto, recogido, muy conveniente para usar la baza de cercanía artista-público. Público, que por cierto llenó el recinto, lo que unido a lo abigarrado de las localidades, hizo a ratos del show una especie de numerosa reunión de amigos. Servidor de ustedes cuando arribó al lugar en cuestión, a las 21:30 (empezaba todo a las 22 h.), se encontró ya con una cuantiosa cantidad de gente todavía esperando en la cola, supongo que por el retraso a la hora de la apertura de puertas que estaba prevista a las 21 h. Conseguí situarme algo más atrás de la mitad del patio de butacas, en posición por lo menos centrada, aunque ligeramente escorado a la derecha. Debido a diversas circunstancias no pude ir pertrechado de forma ideal a la hora de recoger testimonio gráfico y solamente pude retratar el concierto a nivel de móvil. De ahí que las fotos sean más bien reguleras, contingencia por la que pedimos perdón.
Antes de comenzar con la crónica musical propiamente dicha me gustaría dar alguna pincelada más sobre el tono del concierto. Yo diría que nos viene al pelo usar la manida expresión de que fue una noche “de contrastes”. Por un lado los momentos jazzísticos fueron, como no podía ser de otra forma, elegantes, sofisticados; sin embargo los casi simultáneos toques country añaden por el contrario dejes fronterizos, itinerantes, más trepidantes. Añádase la apasionada cuota de soul y la amalgama es genuinamente peculiar. Otro contraste es el tono de recogimiento de algunas de las circunstancias con el embate rítmico de buena parte del repertorio. En un instante se pasa de la seda del piano al zarpazo de energía, por mucho que el emplazamiento lleve a pensar que predominaría lo primero.
A eso de las 22:15, tras haber esparcido humo por el escenario y haber hecho la luz más tenue comenzaron a sonar acordes musicales. No obstante, en el público hubo cierto desconcierto pues, mientras la música se ponía perceptiblemente en marcha no había nadie sobre el escenario. No tuvimos más que girar el cuello para darnos cuenta de que Elena, la banda y su coro góspel estaban accediendo a las tablas por el pasillo central que dividía el patio de butacas. Así fue, por la tanto, el acceso a la palestra de los músicos; lo que podría considerarse la primera sorpresa de la noche. Me recuerda un poco a la entrada que hicieron Travis en su concierto de La Riviera en 2007, solo que aquella vez fue literalmente entre el público (no había ningún pasillo).
Mientras daba comienzo la música también se fue mostrando lo que sería la parte más técnica y efectista del espectáculo, sencilla pero efectiva, y que se basaba en la combinación de juegos de luces con diversas proyecciones que podían verse al fondo del escenario. Algo sencillo y sofisticado a un tiempo. A todo esto, el comienzo fue genuinamente góspel, con una melodía coral y una Elena muy bien secundada por su coro acompañante. Acto seguido, prácticamente sin pausa suena una canción sumamente envolvente, incluso misteriosa, bien defendida por Elena a las voces; la iluminación de todos azulados y ligeramente apagados realza un inicio muy sugerente. En realidad la iluminación tenue (incluso había velas sobre el escenario) fue relativamente común durante la noche, lo que aportó un empaque visual íntimo y sereno. Y pasamos al primer plato fuerte de la noche; con Elena al piano comienza a sonar “Am I wasting my time?” donde no se escatimó el sentido melancólico, un poco existencialista, de la canción, y donde las primeras gotas de emoción se fueron poco a poco trasvasando al público.
Quizá para contrarrestar la tristeza del primer tema de “Summer Rain” Elena se dirige al público y con su genuino buen humor comienza a hacerse acreedora de la complicidad de los asistentes. De todos modos la última parte del “speech” no tuvo más remedio que que volverse melancólica, pues sirvió de introducción al siguiente tema “We’ll keep your memories in our hearts”. Elena reflexionó sobre la plaga del Alzheimer antes de interpretar la canción dedicada a su abuelo. Bien sea por la temática o por la interpretación (o por ambas cosas) el caso es que resultó emocionante, sobre todo cuando el final de la canción coincidió con la proyección de un columpio vacío. A esto le llamo yo, simbiosis gráfico-musical.
Como la cosa estaba quedando un poco densa llegó el momento de dar un volantazo musical e hizo acto de presencia un country, animado y brioso que consiguió el objetivo de animar a los allí concurrentes. Escuchar y batir palmas fue todo uno. Antes de pasar a “Love me my love, above all”, Elena se dirige al público y nos habla de sus manías con el orden etc. y bueno, en fin, todos queremos “que nos quieran por encima de todo”, con manías incluidas. La canción aportó elegancia, clase, y una interpretación más intensa que en el estudio. Resultó una canción suave, sedosa y sensual a base de buena música de jazz. Por cierto, las proyecciones de esta canción, aunque objetivamente hermosas, me hicieron temblar un poco; sepan ustedes que servidor siente un irracional e irreductible pánico a las medusas… Que precisamente eran las protagonistas de las susodichas proyecciones. ¿Ven como todos tenemos nuestras manías? A lo tonto ya nos hemos encontrado casi con todos los estados de ánimo posibles; la cosa marcha. Lo siguiente que hicimos fue calzarnos las espuelas y cabalgar a lomos de “Go and never look back”, enérgico y vitaminado número country y uno de los momentos más vigorosos de la noche. No es por casualidad que se proyectasen imágenes de añejos westerns con tiroteos, diligencias a toda tralla etc.. El chute vigorizante caló y el Teatro Sanpol lo pasó realmente bien con este número. Sospecho que en la mitología personal de Elena Iturrieta tiene muchísima importancia la imaginería americana, no solo la música.
Y llegamos ante otra de las sorpresas de la noche. En lugar de una canción propiamente dicha se escucha lo que parece ser un taconeo… Y en efecto así era. Los focos se centran sobre dos bailarines, cada uno en un extremo del escenario, que interpretan lo que parece ser una especie de claqué moderno. Es decir, a todo lo que llevamos acumulado como bagaje durante la noche, añadimos un momento dedicado a la danza. Este número sirvió además de intro para “Daniel and Charlie”, uno de los momentos más desenfadados y ligeros del disco y que fue recibido con buen ánimo por todos. No olvidemos que la canción está dedicada al nacimiento de los hijos de unos amigos de Elena, lo que le da un toque afable, naif, de vodevil suave.
Nuevamente remarco el buen gusto de las proyecciones, que trayendo a colación el tema del claqué, contuvieron imágenes de cine clásico con números de baile. No estoy seguro, pero creo que una de ellas correspondía a la deliciosa “Cheek to cheek” de la película interpretada por Fred Astaire y Ginger Rogers “Sombrero De Copa”. Sin duda una muestra de buen gusto.
Seguimos con aportes interesantes; la próxima canción no la pude identificar (no es de “Summer Rain”) pero se trata de otro viraje estilístico, esta vez hacia un blues cadencioso e interpretado por todos, incluyendo el coro, apasionadamente. Es decir, la manera correcta de tocar un blues; sobre todo mezclado con gospel. Si se incluye en un próximo disco puede ser una buena adquisición. Después de la novedad Elena volvió a dirigirse al público, esta vez en labores mercadotécnicas, haciendo un simpático llamamiento a comprar su disco y una bolsa hecha al efecto y para la ocasión y adornada con un gracioso dibujo del instrumento propio de Elena, o sea un piano. Nunca una cuña publicitaria en un concierto resultó tan encantadora.
Siguiente parada: piano clásico de la mano de la canción “Shadows”, ofreciéndonos un nuevo momento para la introspección, musical y ambiental. Es una de esas canciones hipnóticas que casi dictaminan que al final de la misma haya que exhalar un suspiro. Quedó muy bonita y, por cierto, la comparación que hizo Víctor Prats en la revisión del LP entre el estilo de “Shadows” y Kate Bush me parece acertadísima. Con el ánimo todavía meditabundo Elena nos propuso una adivinanza: “a ver si conocéis ésta”. Todo apuntaba a que íbamos a asistir a la interpretación de una versión, y en efecto tras una intro que personalmente me dejó ligeramente despistado sonaron los clásicos acordes de “Wish you were here” de Pink Floyd. No me gustan las versiones cuando parecen hechas con papel de calcar y no hay novedad visible, no obstante son interesantes aquéllas que ofrecen un vuelco o una nueva visión. Afortunadamente asistimos a un ejemplo de segundo; ver una versión soul con una presencia vocal y coral prominente no es algo que se asocie a este clásico del rock. Una versión libre, adornada con cuerdas y chelos. En este sentido me recuerda un poco a la versión que Pink Floyd hicieron con el virtuoso violinista Stéphane Grappelli, pero es un parecido epidérmico.
Me alegré de que la siguiente canción fuese “Another colour”, era de las que esperaba escuchar con más ganas. La versión del álbum es un jazz vocal pegadizo y elegante de la vieja escuela, de esas que las escuchas y te dan ganas de prepararte un Martini. La interpretación no me defraudó, a estas alturas unas de las conclusiones de la noches es que los temas sonaban con más brío que en el álbum; un brío nunca fuera de control, muy bien dibujado pero brío al fin y al cabo. Las proyecciones mostraban colores pictóricos disueltos en imágenes abstractas y sofisticadas. Muy adecuada fue la continuación con “A thousand miles away from you”, la conjunción de ambas fue muy propicia para generar un ambiente positivista y luminoso, para divertirse y dejarse llevar.
Y llegó el pequeño paripé de los bises, que no duró mucho. Elena Iturrieta volvió al instante, al son del animoso y tradicional grito de “¡otra, otra!”. Y fue el sumun del intimismo de toda la noche, pues volvió ella sola para interpretar la canción título de “Summer Rain”. Un momento para mostrar las virtudes pianísticas de Elena y conseguir mediante el minimalismo una interesante atmósfera envolvente. La larga introducción instrumental nos llevó a una tranquila sensación acorde con el título, con notas y voz acariciando y refrescando oídos y mentes. Como no podía ser de otra forma las proyecciones tuvieron que ver con la pluviosidad estival, pudiéndose ver (entre otras imágenes) gotas de agua dispersas en un cristal.
Como en cierto modo el objetivo del pasado viernes era el hacer un regalo a los fans que han secundado el trabajo de Elena, la siguiente canción fue el lacito para que susodicho regalo fuera ya realmente bonito. Se trata de una canción inédita en castellano que Elena interpretó sola al piano y sonó a estilosa y bonita balada; desnuda y sentimental. ¿Adelanto de un nuevo disco? Pronto lo veremos (esperamos que sí). Y como los conciertos que acaban en despiporre dejan a todos (con razón) satisfechos, la última canción fue “Positivity”. El entusiasmo ya se palpaba de antes, con lo que imaginen cómo pudo ser la interpretación. Palmas, el público cantando, alboroto, dinamismo por doquier. La banda y coro al completo volvió a subir al escenario con la añadidura de Pablo Cebrián, productor de “Summer Rain” y músico básico en la concepción del disco. Todos dieron los mejor de sí y el “say goodbye” de la letra fue la máxima expresión cinética de todo el show. De esta parte grabamos un vídeo como parte más destacable de nuestro material gráfico. La música acabó llegando al patio de butacas presencialmente con ELE blandiendo el micro para que la gente fuera partícipe. Finalmente tras el momento de despedida grupal con la alineación titular saludando desde las tablas la noche terminó cerrándose como un círculo perfecto con todos saliendo por el pasillo central entre las butacas.

Todos los que de algún modos intervenimos en el concierto de ELE tuvimos motivos para estar contentos. La artista y su banda, aparte de su muy buena ejecución, recibieron del público una magnifica respuesta, entusiasta, cariñosa y cercana. Y si bien el recinto no era el Barclaycard Centre, no cabía un alma. La contraparte, el público, a cambio recibimos un concierto hecho con mimo, desde la modesta pero cuidada ambientación, a “performances” de claqué, pasando por canciones nuevas y una interesante cover. Si la intención era ofrecernos un regalo, ambas partes salimos satisfechas.
A partir de ahora el tiempo que ELE ha de conjugar es el futuro. Tiene bagaje estilístico amplio, por mucho que puedan salir referencias (Norah Jones o una Adele “alternativa”) en España no encuentro similitudes, tiene encanto personal y un dominio escénico impropio de un debutante. Ésa es una de las cosas que más me gustaron de la velada, los pequeños detalles como dirigirse al público como si estuviera en su casa, con calma, con confianza. Algo digno de elogio. También es de destacar, porque es muy justo, el excelente grupo de voces góspel que secundó a Elena y el gran nivel de la banda. Personalmente salí convencido de que tenemos en ELE una artista que merecerá la pena seguir en el futuro. Le deseamos mucho éxito; quien bien anda, bien acaba.
Queremos, finalmente, agradecer a Promociones Sin Fronteras y particularmente a Cookie la posibilidad de haber confiado en nosotros para cubrir este fenomenal concierto.

Texto y fotografías: Mariano González.
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lunes, 13 de junio de 2016

DMR cubrirá el concierto en Madrid de La Broma Negra (18-06-2016)

En esta frenética época de actividad de “DMR” cubriendo conciertos, nos llega el turno de volver a visitar una actuación de nuestro grupo amigo por excelencia. Después de su mejor concierto que les hemos visto en este lustro que llevamos conociendo a La Broma Negra, el cuarteto actual del grupo con Álex, Carlos, David y Laura en liza, se presentan en la sala Siroco para volver a sellar una actuación tan sobresaliente y meritoria en todos los sentidos como fue la de Moby Dick hace unos meses atrás.

Dentro de la gira de presentación de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”, disco del que aún les debemos nuestra revisión canción a canción (no tardará mucho en aparecer ya por fin por aquí), La Broma Negra afianza su propuesta en directo con las mejores intenciones de personalidad y distinción en lo que hacen. A buen seguro que, como casi siempre, nos tendrán reservada alguna que otra sorpresa.

Les recomendamos como siempre hacemos que visiten la sala Siroco para ver a La Broma Negra en directo. Un grupo genuino y sincero en todo lo que hacen, con una propuesta sonora y visual que se desmarca de lo habitual. A posteriori les contaremos lo que suceda, pero ¿qué mejor plan van a poder tener para este próximo sábado por la noche?

Agradecemos al grupo que nuevamente cuente con nosotros para narrarles y contarles su devenir sobre los escenarios. Siempre es un honor y un placer para nosotros.
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domingo, 12 de junio de 2016

Concierto Javiera Mena. Madrid (09-06-2016)

2 años y 2 meses exactos después de su última visita, Javiera Mena volvió a Madrid por la puerta grande. Pasando de la sala But, Club Ocho Y Medio, al recinto de al lado, el antiguo Pachá, actualmente Teatro Barceló, Javiera congregó a una audiencia notable que no sé yo si terminaron agotando las entradas (de no ser así, poco tuvo que faltar). Javiera, de celebración en la actualidad de su 10 años de trayectoria musical, se presentó con la firmeza que le otorga el gran éxito y repercusión (todo ello muy merecido) de su hasta la fecha último trabajo, el sensacional “Otra Era”.
Las puertas se abrieron con puntualidad, a las 20.30h, y a eso de las 21.15h aproximadamente se apagaron las luces para que arrancara el show. Mientras estábamos dentro esperando el inicio de la actuación, habíamos visto por ahí espadas y demás cosas que se iban preparado para el concierto y que se iban transportando de lado a lado del escenario. Javiera irrumpió en escena acompañada de su apoyo musical y su solvente cuerpo de bailarinas.
Empezó apostando por el sonido misterioso y el look marchaba en consonancia. Iba con una especie de parca blanca con capucha que mantendría puesta durante la primera canción. Y esa primera canción, en una versión que apostó por matices más sinuosos en sus formas (abundando en los apuntes de las canciones del último disco “Sincronía, Pegaso” y la canción título), fue la siempre válida “Hasta la verdad”. Con esta composición, con el cuerpo de baile agazapado encima y delante de la tarima elevada que tenía Javiera sobre el escenario, arrancó la hora y 15 minutos que la artista nos ofrecería en el Teatro Barceló.
Sin solución de continuidad se engancharon los sonidos de “Hasta la verdad” con los de la excelente “Otra era”, canción injustamente no premiada con el galardón correspondiente en los Grammys Latinos donde fue nominada. “Otra era” la vivimos sin poder ver apenas a Javiera, ya que el cuerpo de baile se puso en pie delante de ella; en la foto de aquí arriba pueden ver a Javiera un poquito si se afanan. No podían faltar las gafas de rigor, las cuales se pusieron todo el personal sobre el escenario. “Otra era” sonó a la perfección y a destacar también que en la pantalla de fondo apareciera un video de un primer plano de Javiera haciendo el playback de la canción de forma acompasada.
El concierto comenzó arrollador como están viendo y para más pruebas de ello fue que acto seguido pasó a desfilar el pop disfrutable de “La joya”, que dejó durante unos minutos de lado el misterio, para que acto seguido “El amanecer” siguiera apostando por la fiesta y el desenfreno en una subida de la intensidad bailable. Aquí abajo la compañera musical de Javiera en el directo.
“Sincronía, Pegaso” llegaría tras “El amanecer” para sumergirnos de nuevo en los sonidos más recónditos y elegantes por los que Javiera está últimamente apostando de forma más que acertada. “Sincronía, Pegaso” sonó algo menos recargada que en estudio, con menos ornamentación instrumental, y la verdad es que esa descarga de sonidos haciéndola más orgánica le quedó muy bien. Aquí nuestro video que grabamos de uno de los momentos que más esperábamos del concierto. La calidad de la imagen y el sonido es horrible, como casi siempre advertimos en nuestro canal en Youtube.

Tocaba ponerse íntimo. Javiera Mena se marchó al lado contrario del escenario a enfrentarse al piano para regalar a la audiencia la sentida interpretación de “Sol de invierno”. No era cuestión de hacer ese cambio de set para un solo episodio y se siguió la lógica, la cual era que “Quédate un ratito más” fuera la siguiente en sonar. Quizás fue el momento más bonito de la noche. La versión, más desnuda si cabe que en estudio, nos agradó especialmente; creemos que nuevamente la variación de matices ayudó al tema a brillar más. Abajo una imagen de Javiera en el sector recogido de la actuación.
“Pide”, medio tiempo dentro del disco “Otra Era”, sirvió de puente para ir sumando nuevamente intensidad de ahí al final de la actuación. Y es que quizás el cambio del recogimiento de “Quédate un ratito más” con “Espada” hubiera sido muy abrupto. Sí, tras “Pide” llegaría quizás el gran momento del concierto, sobre todo en el plano visual.
“Espada”, tema icónico de “Otra Era”, que pone el final al disco y que contó con un videoclip muy pop, kitsch y transgresor a partes iguales (cosa que no mencionamos no sé por qué en su día en nuestro detalladísimo artículo sobre “Otra Era”), contó con una coreografía excelente. Quizás mi gusto por “Star Wars” y su saga cinematográfica hagan que mi visión sea muy subjetiva, pero ver a las bailarinas primero marcando los golpes de una lucha cuerpo a cuerpo y luego cogiendo unas espadas láser azules y haciendo unos movimientos que podían recordarnos al personaje de Rei del último episodio de la saga (el look de las chicas ayudaba), me deleitaron sobremanera. En el tramo final de “Espada” Javiera se reveló como una “lady sith”, por aquello de que la espada que encendió era de luz roja, y fue aupada por su cuerpo de baile entre el estruendo de ovación que el Teatro Barceló ofreció a la artista y a las bailarinas, completamente rendido a sus pies.
Con este subidón, todavía habría tiempo para más antes del breve parón para los bises. Javiera Mena siguió apretando a fondo el pedal del acelerador de su show y decidió sellar la parte principal del concierto con uno de sus grandes clásicos, la muy bailable “Luz de piedra de luna”. Con el Teatro Barceló en plena celebración, Javiera y su gente se despidieron durante un par de minutos, retornando entre el jaleo de los fieles que nos habíamos congregado en esa noche de jueves en la zona de Tribunal. Vean abajo a la “lady sith” Javiera Mena en perfecta pose.
El bis comenzó con sorpresa y acabó (y con él el concierto en sí) también con otra que ahora les contaremos… La sorpresa del arranque fue que Javiera apostara por un tema antiguo suyo como es “Al siguiente nivel” del primer disco de estudio “Esquemas Juveniles”, en una versión de mucho músculo techno. También, de alguna manera, me sorprendió que en esos momentos cayera “Esa fuerza”; conste que es una de mis favoritas a día de hoy de “Otra Era”, pero más allá de mi alegría por ver que tomaba parte de la experiencia de la noche, no creía que a esas alturas de la película hubiera lugar para ella; para nada se me ocurrió quejarme. Abajo nuestro video; escúchenlo a niveles bajos de volumen, ya que la cámara de nuestro móvil satura brutalmente el sonido. Advertidos quedan.

Y tras “Esa fuerza” llegó el “Yo no te pido la luna”, esa versión también de hace tiempo de Javi y que no puede faltar en ninguno de sus conciertos. Sé que Javiera Mena es artista de ofrecer actuaciones que no llegan a la hora y media como norma general, pero me imaginaba que el show terminaría en apoteosis con un combo de histeria generalizada tocando “La carretera” y terminando con uno de los hits de “Otra Era” como es “Que me tome la noche”. Abajo un primer plano de Javiera, en una de las veces que más cerca pasó de nosotros.
Pues aquí vino la sorpresa nº 2: Javiera y su equipo saludan en formación, se van del escenario, se encienden las luces y suena el hilo musical. No salía de mi asombro al ver el descarte de “Que me tome la noche”. Lo de “La carretera” quizás no podía ser tanto de esperar, pero que “Que me tome la noche” se quedara fuera del set list me dejó, como diría el humorista Joaquín Reyes, “con el culo torcido”. Como supongo que no será la última vez que vea a Javiera en directo, ya habrá otra ocasión de escuchar este hit absoluto de su discografía en directo en el futuro. Considerémoslo un mal menor.
Fíjense en la foto de aquí arriba: todos los focos iluminan a Javiera Mena en la oscuridad del Teatro Barceló. El show, más allá de este “pero” que hemos puesto al asunto del set list, rozó la perfección. Y digo rozó, porque el sonido no fue el mejor que Javiera Mena hubiera podido disfrutar. Algunos pueden criticar la duración del show, pero yo creo que el concierto duró lo justo y necesario para agradar y precisamente quedarnos con muchísimas ganas de volver a Javiera Mena la próxima vez que visite Madrid. Las coreografías fueron excelentes, grandísimo trabajo de las 4 chicas que conformaban el cuerpo de baile. Las proyecciones sobre la pantalla de fondo tampoco estuvieron mal. Javiera estuvo simpática y agradecida. Siempre sonriente. Cantó bien (no noté fallos en el apartado vocal) y supo llenar el escenario moviéndose por el escenario del Teatro Barceló cuando hiciera falta y en otros momentos se quedaba en su set sobre la tarima, preocupada de las programaciones. Estuvo bellísima, con un peinado de trenzas recogido que le favorecía mucho y con un pantalón negro ceñido acompañado de una capa roja de flecos que solamente se quitó al final del show para ver el conjunto negro que completaba el pantalón.
La gente disfrutó el show. Bailaron, corearon las canciones y ovacionaron a Javiera como se merecía. Todos salvo unas tipas que estaban cerca de la barra del bar izquierda según miras al escenario, las cuales se pasaron todo el concierto berreando chanzas y comentarios jocosos estúpidos en relación al show. Demostraron una falta de respeto enorme; si miran en el lateral de este blog, podrán ver solamente una parte de la cantidad de conciertos a los que he ido en mi vida (son muchos los que no constan y evidentemente todos los anteriores al 28 de junio 2008 que fue cuando se creó “Discos, música y reflexiones”) y jamás he visto a gente comportarse de tal forma en un concierto (ni siquiera en los gratuitos). No sé qué habrían tomado que les hizo comportarse así, ya que si no tomaron nada y es que simplemente tienen ese proceder por naturaleza y educación recibida… Fueron el punto negro a un público que como hemos dicho al comienzo de este párrafo sí que celebraron la visita de Javiera Mena y lo vivieron con la emoción propia que transmite la música de esta artista musical chilena a la que tanto admiramos.
Al terminar el concierto pasé por el merchandising y pude adquirir “Otra Era” en cd (recuerden que es un disco que aquí no está editado). Saludé a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras, la cual con sus gestiones consiguió que “DMR” fuéramos acreditados para informar de este concierto. Le pregunté si era posible realizar unas pocas preguntas a Javiera Mena después del concierto para incorporarlas a esta crónica, como otras veces hemos hecho, pero me comentó que no era posible, lo cual nos apenó en cierta manera. Desfilamos para casa pensando en la siguiente vez que podamos ver a Javiera, ya que quedamos muy contentos del show.
Con este concierto, Javiera Mena demuestra su crecimiento en España. El 9 de abril de 2015 ya abarrotó el recinto anexo de la sala But Club Ocho Y Medio y este 9 de junio de 2016 puso su bandera en un recinto mítico como es el Teatro Barceló. Veremos cuál será el siguiente lugar donde actuará la próxima vez que nos visite. Lo que está claro es el gancho que tiene Javi, que aumenta su masa de seguidores; si persiste en las formas musicales de “Otra Era” continuará en aumento. Ahora le quedan unas actuaciones en festivales de renombre de nuestro país, donde destaca el Low de Benidorm, donde tendrá que trabajar para seguir captando adeptos que se sumen a la causa. Nosotros intentaremos no perdernos la próxima vez en Madrid por varios motivos: el primero porque nos gustó mucho lo que vivimos en este concierto y porque nos encanta la música de Javiera Mena, el segundo para intentar saldar la deuda de escuchar en directo “La carretera” y “Que me tome la noche” y la tercera para intentar vivir el concierto sin que gente poco respetuosa y con malos modales nos chafe parte de la experiencia. Nuestra más sincera enhorabuena a Javiera Mena por este concierto en Madrid. Continúe así.
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viernes, 10 de junio de 2016

Mylène Farmer - Cendres De Lune (1986)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Ante ustedes y por primera vez en “DMR” la pelirroja más famosa de Francia, aunque Mylène es quebecoise de nacimiento (después de pasar los 8 primeros años de su vida en Quebec por el trabajo de su padre, vuelve a Francia). Sus comienzos artísticos vienen de la mano de la publicidad, aunque ya por entonces se estaba curtiendo una formación teatral enfocada a la comedia que luego le serviría bastante en lo que han sido sus puestas en escena tanto en videoclips como en directo.

En 1984 se presenta a un casting organizado por el joven compositor Laurent Boutonnat que tenía una canción llamada “Maman a tort” y buscaba a alguien que la convirtiera en un éxito. Mylène convenció al compositor y desde aquel entonces se formaría una alianza hasta el punto que podemos considerar la carrera de Farmer como la carrera del dúo Boutonnat/Farmer.

La discográfica RCA se interesa en el proyecto y se publica por fin este single de pop ochentero sintetizado que parecía una especie de oda al lesbianismo, aunque eso sí, jugando con la ambigüedad hasta el punto que la propia Mylène afirmaba que en realidad nada tenía que ver con la tendencia sexual, sino con una niña que está encerrada en el hospital y que quiere mucho a su enfermera. En definitiva Mylène mostraba por primera vez esa imagen ambigua que se iba a convertir en marca de la casa.

Para el vídeo el dúo pensó en una superproducción, sin embargo la RCA no estaba para fiestas y les dio un presupuesto limitadito, con lo cual les quedó un videoclip que tampoco es que este tan mal. Además podemos constatar que Mylène no estaba nada mal de morena. Con todo y a pesar de que incluso hubo emisoras de radio que pasaron olímpicamente de radiar el single para evitarse problemas con el tema del lesbianismo, éste vendió la friolera de 100.000 copias en Francia. Un exitosísimo comienzo. Hoy en día esta canción, aunque algo desfasada, me sigue pareciendo toda una delicia llena de un encanto naif un tanto perverso.

La cosa no iba a tener mucha continuidad. El siguiente single para RCA fue “On est tous des imbéciles” una muy errada elección como single que no obtuvo el éxito esperado. El tema nos mostraba a una Mylène muy irónica con el mundo del artisteo en el cual ella empezaba a adentrarse. Lo cierto es que este tema no es para nada mediocre y supone un cambio de registro después de “Maman a tort”, pero claramente no tenía madera de hit.

Finalmente RCA decide no renovarla el contrato cometiendo un error por el cual estoy seguro que se dieron cabezazos contra la pared después de lo que pasaría con la Farmer en poco tiempo ya de la mano de la discográfica Polydor. Los de Polydor le pusieron a Farmer y Boutonnat la alfombra roja e incluso tragaron con los delirios de grandeza del compositor que como se sentía un director de cine frustrado imaginó y finalmente dirigió unos videoclips que eran realmente cortometrajes de presupuesto imposible para cualquier discográfica normal; sin embargo, Polydor decidió apostar por estos cortometrajes no exentos de polémica.

Podríamos hoy analizar su último álbum de finales del año pasado, que incluye un dúo un tanto oportunista con Sting, que por otra parte no está nada mal (una cosa no quita la otra). Sin embargo, haremos justo lo contrario y nos iremos al primer álbum de la artista francofona pop más famosa desde hace tres décadas. Ella es al pop lo que Johnny Halliday al rock. Analicemos este debut titulado “Cendres De Lune” publicado en 1986, treinta años han pasado y no suena nada mal.

ANALISIS DEL DISCO.
1. “Libertine”: El disco empieza muy fuerte con el que sería su mayor éxito y sin duda la canción que la llevaría a un nivel de fama inesperado. Se trata de una canción muy pop y bailable, quizás para el gusto de algunos demasiado acelerada. Su sonido muy ochentero ha hecho que se haya quedado algo desfasada en lo musical, pero igualmente es muy disfrutable. La frase “soy libertina, soy una ramera...” y un videoclip que se puede considerar todo un cortometraje con escenas subidas de tono acrecentaron más las ventas (300.000 copias vendidas del single); ya se sabe, nada mejor que una buena polémica para que hablen de ti, pero más allá de la polémica “Libertine” es una canción que proclama la libertad sexual de la mujer en una época en que aún había mucho por hacer.

2. “Au bout de la nuit”: Después de un comienzo tan contundente llega una balada que crea un ambiente muy sensual, aunque es solo una apariencia. El tema de la canción es claramente el suicidio, una de las constantes en la discografía de Farmer. Por primera vez en el álbum Mylène participa en la composición concretamente en la letra.

3. “Vieux bouc”: Dedicada a cierto rito satánico, en su favor hay que decir que posee una melodía notable pero los excesos terminan llevando el tema muy cerca del ridículo, con esas cabras armando bronca toda la canción. Mylène hace una especie de semirap en las estrofas para cantar el estribillo con su particular y criticado hilillo de voz a punto de romperse.

4. “Chloé”: Oscura y bastante perversa es la historia ficticia de la muerte de la hermana de Farmer, “Chloé”, que termina resultando un tanto macabra con esa voz de niña empleada por Mylène y un coro igualmente de niños. Como dato curioso una nueva versión o segunda parte de esta canción con el título “Nuit d’hiver” fue incluida en su álbum “Monkey Me” de 2013. De esta forma tan siniestra la cara A del álbum toca a su fin.
5. “Maman a tort”: Al igual que la cara A, la segunda parte de “Cendres De Lune” comienza igualmente con un single importante. “Maman a tort” es el single de debut de 1984, que tuvieron el acierto de rescatar para el álbum en una nueva versión que en realidad no es más que la edición extendida, pero editada para quedarse en un tema de cuatro minutos. Sea como sea, todo un acierto el no haber desechado este tema de su etapa en RCA.

6. “We’ll never die”: A pesar del título, el tema apenas ofrece un par de frases en ingles siendo el resto en francés. Los sonidos de sintetizadores son bastante deudores de los 80, aunque el ser un tema con una base de música de baile y unos textos tan poco alegres (un chico metido en una especie de guerra en la que su destino es morir) hacen que el tema sea cuanto menos curioso. Como curiosidad salió como single en Canadá pasando totalmente desapercibido.

7. “Greta”: Claro homenaje a Greta Garbo, incluye algunas frases de la actriz sampleadas tanto al principio como al final del tema. Una bonita forma de rendir tributo a través de esta balada elegante y contenida.

8. “Plus grandir”: Antes que “Libertine” la discográfica eligió esta canción como single, algo que sorprendería a Farmer y Boutonnat. Finalmente ante los modestos resultados de “Plus grandir” la casa de discos entraría en razón y “Libertine” sería lanzada como single con el exitoso resultado ya conocido. En cuanto a “Plus grandir”, tiene un sonido bastante italo-disco que me recuerda mucho al tema “A man could get arrested” de los Pet Shop Boys. La letra, obra de Farmer, muestra el miedo a hacerse viejo, la negación del hecho de ser adulto y actuar como tal. El single venía acompañado de un videoclip un tanto turbio donde ocurre una especie de violación en medio de la noche, aparecen unos enanos, unas monjas rarísimas y un cementerio, vamos un auténtico sin dios, pero que refleja muy bien el universo Farmer y una primera muestra de lo que el dúo Farmer/Boutonnat eran capaces de hacer a nivel visual con un buen presupuesto.

9. “Cendres de lune”: Tema que da título al álbum y cierra el mismo. Se trata de un instrumental donde la voz de Mylène se limita a seguir la escasa melodía en un corte muy cinematográfico propio de film de suspense o terror.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
El sonido, aunque un tanto pasado de rosca, no ha envejecido tan mal como otros discos de esa época tan dada al exceso sintético. Evidentemente “Cendres De Lune” está muy lejos de ser el mejor trabajo del tándem Farmer/Boutonnat, pero nos da una idea muy clara de por dónde irán los tiros en discos posteriores y pone unas bases estilísticas y temáticas fortísimas que iban a hacer de Mylène Farmer un personaje reconocido y reconocible con una base de fans enorme.

“Cendres De Lune” puede parecer en un principio un disco poco maduro en comparación con la discografía posterior de Farmer. Eso no impide considerar su propuesta como una de las más atrevidas en lo que concierne a música pop, mucho más que Madonna o Cyndi Lauper por poner ejemplos de mujeres importantes en el pop de la época.

Como se puede ver, Lady Gaga no es quien invento los videoclips extra-largos, Mylène ya lo hacía más de 20 años antes, inspirada en los clips de Michael Jackson, demostrando una gran ambición. Estaba claro que había llegado toda una estrella para quedarse con todo el descaro y la frescura de una imagen y un universo totalmente personal.

Tras el éxito del álbum salió un nuevo single “Tristana” acompañada de otro soberbio video y el éxito fue tal que no quedó más remedio que reeditar el álbum e incluir esta canción inspirada en “Anna Karerina” de Tolstoy. Muchos piensan en “Tristana” como el origen del éxito de Mylène en un país tan lejano como Rusia. A partir de aquí una carrera envidiable en la cual ha vendido más de 30 millones de discos concentrados en países de habla francófona como Suiza, Bélgica o la propia Francia, además del comentado e inesperado éxito en tierras tan lejanas como Rusia.

En España Mylène ha pasado siempre totalmente inadvertida. Sin embargo ha estado presente gracias a la exitosa versión de Kate Ryan de “Desenchantée” y sobre todo a la cantante adolescente Alizée que por el año 2000 triunfo en nuestro país con el single “Moi lolita” y el álbum que lo contenía “Gourmandises”, compuesto en su totalidad por el tándem Farmer/Boutonnat.

Parece que Mylène quedará como un artista de culto en nuestro país y tendremos que seguir viajando a tierras francesas para conseguir sus discos o ver sus espectaculares conciertos, descúbranla, merece la pena.

Texto: Alfredo Morales.
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miércoles, 8 de junio de 2016

DMR cubrirá el concierto en Madrid de ELE (10-06-2016)

DMR se bifurca en esta semana de intensa actividad en directo. El viernes será Mariano González el encargado de cubrir el concierto fin de gira de “Summer Rain” de ELE, el proyecto liderado por nuestra buena amiga Elena Iturrieta. ELE llevan su directo nuevamente en Madrid, tras varios meses de éxitos presentando un trabajo de estudio tan bien medido, grabado y compuesto.

Ya tuvimos ocasión de ver un tremendo conciertazo en el teatro invernal que en 2015 se montó dentro de la plaza de toros de Las Ventas. En esta ocasión será el Teatro Sanpol el que disfrutará este viernes a las 22.00h de la música de ELE y su cuidada a la par que elegante puesta en escena.

Me da rabia personalmente perdérmelo, si bien es cierto que con The Bronson me lo pasaré muy bien, en un sentido musical distinto, pero me alegra que DMR no se pierda la ocasión y que Mariano González pueda disfrutar del show de ELE. La semana siguiente publicaremos la crónica que Mariano elabore al respecto, la cual estará siempre a un alto nivel, propio de él.

Agradecemos a Cookie de Promociones Sin Fronteras que haya confiado nuevamente en DMR para una ocasión tan señalada y especial como es este concierto fin de gira de “Summer Rain” de ELE.
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DMR cubrirá el concierto en Madrid de Javiera Mena (09-06-2016)

Saben que en “DMR” somos defensores de Javiera Mena desde que hace cosa de un año supimos de su obra musical. “Otra Era” es de los mejores discos que se han editado en el mundo latino en la vertiente de la música electrónica. Y tras un éxito brutal cosechado en abril del pasado 2015 en la sala But cuando Javiera visitó Madrid, mañana hay ocasión de ver a la artista chilena en el escenario una vez más.

La cita es cerquita del recinto de la vez previa. Será en el Teatro Barceló donde Javiera Mena defenderá el compendio excelente que confecciona su “Otra Era” y a buen seguro se podrán escuchar temas de discos anteriores como “Luz de piedra de luna” o la versión de “Yo no te pido la luna”.

Los conciertos que recomendamos en “DMR” siempre lo hacemos de forma convencida, pero en este caso si cabe lo hacemos con más firmeza que nunca. La música de Javiera Mena desprende sensaciones muy buenas y su experiencia en directo a buen seguro será inmejorable. No se lo pierdan. Aún pueden conseguir sus entradas en Nvivo y a un precio más que razonable.

La próxima semana publicaremos la crónica de lo que Javiera nos ofrezca, pero mejor vívanlo de primera mano. Mil agradecimientos por nuestra parte a los promotores del evento que han tenido a bien contar con “DMR” para informar de este gran concierto y a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras por sus gestiones realizadas al respecto.
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lunes, 6 de junio de 2016

DMR cubrirá el concierto en Madrid de The Bronson (10-06-2016)

Cuando fuimos el 14 de febrero de 2015 a la sala El Sol al Rock And Love Festival, quedamos gratamente sorprendidos por The Bronson, grupo zaragozano de funk, que junto a Rick Brendan completaban el cartel de aquella noche. Esta nutrida formación (como cualquier buena banda funk que se precie), desbordó el escenario de la sala El Sol e inundó su aforo de mucho ritmo a base de composiciones propias y acertadas versiones del género funk de todos los tiempos.

The Bronson retornan a Madrid este viernes para ofrecer un nuevo abordaje musical, en esta ocasión en la sala BarCo. En el show a buen seguro que no faltarán proyecciones perfectamente en sincronía con la propuesta sonora, descaro, diversión y más de algún “soul train”.

Nosotros no nos lo perderemos y estaremos presentes en esta fiesta que The Bronson plantean en la capital para este viernes. Lo recomendamos al 100%. Por mucho que la próxima semana puedan leer aquí nuestras humildes impresiones, mejor que lo vivan de primera mano. Si tienen ganas de escuchar buena música y moverse un buen rato, no lo duden y acudan a la sala BarCo a ver a The Bronson este viernes 10 de junio de 2016.

Agradecemos al grupo que personalmente hayan contado con “DMR” para poderles informarles de esta nueva ocasión. Para nosotros es un honor y un gustazo.
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