Una tarde camino del municipio de Ajuy en la isla de Fuerteventura, me descubrí
escuchando el que fuera 2º disco de la trayectoria moderna en solitario de Tino
Casal. Quizás no sea un disco que pegara mucho para escuchar en esas latitudes y en esa época del año, pero no quedó mal encuadrado al fin y al cabo. Además, hoy 22 de septiembre de 2012, se cumple el 21 aniversario de su triste desaparición, con
lo que a modo de homenaje, como ya hicimos en el inicio de nuestra 2ª temporada
de radio y también en la última o 3ª, esta vez es en el blog cuando coincide
nuestro granito de arena en la memoria de este grande de nuestra música.
Con “Neocasal” de 1981 Tino ya había dejado claro por dónde
quería moverse a partir de ahí. Dejando de lado maniobras de las discográficas
que querían prostituirle convirtiéndole en un forzado nuevo Nino Bravo, junto a
Julián Ruiz dio luz a un disco muy bueno, al que solamente le falla algo la consistencia.
Este aspecto ya no sería algo que se viera en su 2º trabajo discográfico.
“Etiqueta Negra” fue la confirmación de lo interesante de la
nueva propuesta de Tino y para colmo de bondades, el gran éxito llegó de la
mano de “Embrujada”, que con su sonido acelerado, electrónico e irresistible,
llegó al corazón de la gente y permitió a Casal alcanzar un triunfo notable que
hasta le llevó a Londres a grabar el tema en inglés. Son 10 canciones, si
tenemos en cuenta que en las últimas ediciones se anexa la formidable “Tigre
bengalí”, que como conjunto son una unidad férrea que funciona muy bien.
El comienzo lleno de sonidos misteriosos, rotundidad en las
formas de los sintetizadores y con una letra a base de conjuros, invocaciones y
otros detalles líricos tan del cierto gusto siniestro de Tino, dan lugar a una
apertura de disco que es claramente una de las canciones que mejor podrían
definir a Tino de forma global. Y en ese sentido funciona igual la canción
título, que es la 2ª composición que nos encontramos. En esta 2ª pieza del
disco el sonido o ritmo es de medio tiempo, con un misterio notable en su halo
y unas bases potentes muy acertadas, con los teclados melódicos de muy gusto,
ya comandados por el importantísimo y clave en la carrera de Tino Javier
Losada, que se incorporo al proyecto en esos días. Aparte de “Embrujada”,
también fue un cierto éxito la poperita y de sonido fantasioso, “Póker para un
perdedor”. No está mal, pero es quizás de las que menos me llamen y tengo
entendido que Tino terminó por cogerle algo de manía por lo fácil de su sentido
y conjunto. El estribillo es pegadizo y no me digan que no se les repite en la
mente ese “rumbo a otro lugar
desconocido, lejos de un lugar tan aburrido, tenemos que hablar largo y tendido
de nuestro adios” tras 2 o 3 escuchas. Curiosa e innovadora suena esa
especie de odisea a la africana que describe Tino en “African chic”, con
melodías y sonidos realmente válidos, pero que personalmente tampoco es de lo
que más me gusta; sin embargo, recuerdo que hablando con Carlos Caballero,
cantante de La Broma Negra
y gran admirador de Tino Casal, se extrañaba de que no me gustara. Ahora es
donde el disco remonta y más aún con el último añadido que se le ha
incorporado. Primero nos damos de frente con uno de los grandes clásicos por
los que la gente en general recuerda a Tino, “Embrujada”. La letra tiene un
tremendo gancho, con esa historia de diva en decadencia, mitad bruja, y la
mezcla de palabras y frases cortas en el estribillo, que con el ritmo
endiablado de los sintetizadores y la base rítmica, da lugar a un tema
anfetamínico y acelerado, que causa el doble de efecto si a la par ves el video
de imágenes a modo de disparador que se grabó, en el que solamente vemos a un
misterioso Tino subido a un árbol fumando en la escena final. Y, por si no han
tenido suficiente, llega “Tigre bengalí”. Esta pieza originariamente no se
incorporaba en “Etiqueta Negra”, ya que la misma se grabó para la banda sonora
de “Sal Gorda” de Trueba (que tampoco está tan mal y vi no hace mucho por
primera vez; parece más del Almodóvar de comedia que de Trueba). Luego sí que
se añadió en posteriores reediciones del disco y con muy buen criterio, ya que
dejar a esta joya suelta (considerada tradicionalmente una de las 5 preferidas
de los seguidores de Casal) sin disco donde incorporarse, hubiera sido un
crimen, y quizás queda mejor en “Etiqueta Negra” que en esa obra magna
posterior que fue “Hielo Rojo”. He de reconocer que conocí antes que existía la
canción, es decir, leí su título, antes de escucharla. Y me dije: “a saber qué
coño es esto”. Bueno, pues aunque el título no me llamaba y me parecía algo
ridículo, tras escuchar los primeros acordes de guitarra y hasta esos teclados
petarderos que tiene (realmente y contra todo pronóstico encantadores), caí
rendido a sus pies. Tiene momentos melódicos bárbaros, como la fuerza con la
que Tino afronta su estribillo al comienzo del mismo en esa frase “Cuando en la jungla recuerdo tu voz, va
subiendo la tensión” y cambios fabulosos. No tiene videoclip, como casi
todas las canciones de Tino, pero su actuación en playback en “Tocata” no queda
para nada mal. Les recomiendo que la vean, con Tino jugando con el mástil del
micro y el cable. El final es veraniego, cálido, de un buen ánimo y buen rollo
pegadizo con esas repeticiones aleatorias de parte de la letra “jungla de, ríndete”, que acompañan
magistralmente a esa melodía juguetona, con unos acordes de guitarra mágicos.
Un gran trabajo y un gran tema, que es comúnmente desconocido a la gente, pero
que casi todo el mundo que la escucha termina por pasarle lo mismo que a mi: se
queda prendado de ella y le da a repetir canción en su cadena o a “ver video
otra vez” en youtube.
“Los pájaros” es del corte de temas que le gustaban mucho a
Tino. De ese corte me quedo más con “Mañana” del posterior “Hielo Rojo”, que no
en vano, a ratos, es mi tema favorito de Tino. Este “Los pájaros” tiene un
vocoder que repite el título de la canción, que más bien parece nuestro actual
presidente Mariano Rajoy haciendo coros (esto me lo comentó un buen amigo y
colaborador de nuestro programa de radio, y la verdad es que tiene razón, o al
menos yo se la doy). El tema está dedicado a Tino y a su tropa. Esa vida
nocturna y a ratos disoluta la refleja Tino con esa metáfora a través de los
pájaros y no sería la primera vez que Casal dedicara canción a sus amigos de
correrías, ya que no tienen más que prestar atención a la letra de la apertura
de “Hielo Rojo” “Teatro de la oscuridad”. Buena resulta “Legal ilegal”. Tiene
una melodía algo arrítmica, pero funciona. Quizás sea una de las joyas ocultas
o menos conocidas de este “Etiqueta Negra” y que suma claramente a subir la
alta nota media que termina por conseguir el conjunto de la obra. Reconozco que
“Azúcar moreno” de primeras no me llamaba la atención, pero ahora me gusta
bastante, sobre todo porque creo que hay ciertos cambios o giros en la melodía
que son auténticos aciertos, aunque bastante sutiles y hay que reconocer que
Tino está sublime en los tonos vocales con los que afronta el estribillo. Hay
que quitarse el sombrero con “Un minuto más”. Una balada triste, oscura y
desesperanzada que narra la experiencia de alguien que comparte un último
minuto al lado del cuerpo inerte de su pareja. Según escucho la canción y
escribo esto, se me pone el pelo de punta del sentimiento tan brutal que
transmite Tino al micrófono. La melodía empieza de forma esquelética, para que
sin darnos cuenta alcance unos fastos realmente notables. Sin duda, aquí sí, la
gran joya oculta de “Etiqueta Negra”. Supone un apéndice anexo a “Un minuto
más”, la pasable instrumental “Malaria”, que no es más que un epílogo musical a
este disco que, como habrán podido darse cuenta al escucharlo, nos ha supuesto
un viaje en una montaña rusa, como esas que hay en el Parque de Atracciones de
Madrid, lugar donde Tino actuó mucho en los meses que rodearon a la edición de
este su 2º trabajo de estudio.
Hay que reconocer que “Embrujada” como single tuvo mucha
culpa de que “Etiqueta Negra” tan bien. No obstante, pensar que el disco se reduce
solamente a esa composición sería un comportamiento de vaguería melómana
imperdonable, teniendo en cuenta las 9 compañeras de trabajo tan válidas que se
suman a ella para conformar esta obra.
A Tino se le veía en la portada con el pelo ya más largo
(tendencia de look que se alargaría más aún en “Hielo Rojo”) con un cierto
aspecto a lo Sandokán que le quedaba bastante bien. De hecho, en las
actuaciones en televisión de la época le podemos ver bastante sobrio para lo
que él ha sido, aunque eso sí, con unos trajes de hombreras prominentes y
colores muy vivos.
Hay que reconocer que el disco mejora a “Neocasal”, no
quizás si analizamos las cosas canción a canción, pero sí en el conjunto.
Reitero, creo que el trabajo de Ruiz en la producción es mucho mejor y da una
consistencia clara al sonido de la obra, por mucho que encontremos temas de
sentir distinto dentro de “Etiqueta Negra”. El paso siguiente sería quizás, al
menos en mi opinión, la gran obra de Casal. En “Hielo Rojo” la temática sonora
es muy clara debido al uso del fairlight y además las 9 composiciones son
sencillamente maravillosas, quizás con la única excepción de “Flash de cámara”.
Para más información, visiten y lean el post que hicimos ya hace casi 2 años
del disco.
Hoy se cumplen 21 años desde que Tino nos dejara. Con este
artículo le rendimos homenaje, como siempre muy sentido, debido al cariño y
admiración que tengo por Casal, y además completamos la revisión de la trilogía
de inicio del artista, esa formada por “Neocasal”, el disco que hoy nos ocupa e
“Hielo Rojo”. Luego vendría la convalecencia y la 2ª etapa con “Lágrimas De
Cocodrilo” e “Histeria 1990”,
que también pasarán por aquí en un futuro. No olvidamos tu música y tampoco te
olvidamos a ti, Tino.
Con este post, terminamos de contar la semana de traca del
lunes 10 al domingo 16 de septiembre de 2012 tan movidita que hemos vivido con
3 conciertos. Pues bien, llegó el sábado día 15 de septiembre y 4 muchachos de
Las Vegas venían de fiesta a la Ciudad
Universitaria, a algo más que a hacer botellón. Era la 4ª vez
que The Killers visitaban Madrid y la 3ª que asistíamos a verles (si no tenemos en cuenta la vez que fuimos a La Riviera a ver a Brandon en la gira de presentación de su primer disco en solitario). En esta
ocasión, viendo que la actuación era al aire libre, decidimos escatimar en pagar
el precio de la entrada y vivir una nueva experiencia como oyentes de un
concierto. Lo que pasó es que al final hasta lo vimos. A 200 metros, pero lo
vimos y escuchamos más que decentemente, sobre todo teniendo en cuenta el
precio que pagamos por ello (0 euros). La cita era en los añejos campos de
rugby de la ciudad Universitaria, esos que se ven al lado de la A6 abajo según sales de Madrid.
Llegamos a las inmediaciones sobre las 22.30h de cara a buscar un punto flaco
de las inmediaciones desde donde se escuchara más o menos bien.
La idea en principio era verlo desde la A6, más concretamente desde el
apartadero que hay para una marquesina de autobuses, pero al final lo que
hicimos fue tirar av. Complutense en el sentido contrario, para bordear la
facultad de Ciencias de la
Información y llegar a los accesos directos al recinto. Allí,
la puerta de entrada y sobre todo la de salida, dejaban desde un ángulo ver
perfectamente una pantalla gigante situada a la izquierda del escenario según
miras, y la mitad del mismo. Aunque la nitidez del sonido no era perfecta,
teniendo en cuenta la lejanía, no se escuchaba pero que nada mal, quizás algo
distorsionado o retumbado, y ahí decidimos situarnos. La cosa más o menos sería
satisfactoria objetivamente, teniendo en cuenta que allí nos agrupamos en torno
a 5 filas de personas que no hicimos por pagar o intentar colarnos, como sí que
hizo en un momento un imitador de Usain Bolt, que aprovechó un momento en el
que el segurata de la puerta de salida estaba trasteando con su smartphone; de
hecho, ese segurata amagó un momento con cerrar medio portón, fastidiándonos
notablemente la visión, pero ante la pitada generalizada, decidió dar marcha
atrás, ganándose una ovación por parte de los “espectadores-oyentes anticrisis”
que allí estábamos.
Previamente y tras comprobar que desde allí se veía y
escuchaba notablemente, nos tumbamos en lo que quedaba de césped en esa zona y
10 minutos antes nos situamos detrás de las vallas que delimitaban el acceso.
Brandon y cia. fueron muy puntuales, y tras una intro de corte misterioso, con
luces azules iluminando la escena, salieron a las tablas para comenzar con
mucho arrojo y energía de la mano de su último single, el primero de su nuevo
disco “Battle Born”, que salió ayer precisamente a la venta, “Runaways”.
Créanme: yo, un seguidor declarado de los de Las Vegas, solamente había
escuchado una vez la canción, quedándome la idea (que aún mantengo) que se
sitúa a mitad de camino entre el sonido de “Sam’s Town” y “Day & Age”. Con
esto, era la 2ª vez que escuchaba la canción y me capturó definitivamente. En
directo suena genial. Es un tema perfecto para la catarsis y permitir empezar
con un arreón de adrenalina, con esos momentos épicos dentro de su estructura
que tan bien le quedan al grupo y sobre todo a Brandon a las voces y a Keuning
a los coros.
En directo no lo entendí, ya que la nitidez del audio no era
perfecta, pero luego en video colgado en youtube pude oír que Brandon dijo que
venían a por todas, y eso se vio ya en el 2º lugar del setlist con un “Somebody
told me”, que se encargó de meter en la marea de intensidad a todo aquel que
por el hecho de abrir con un tema nuevo no se hubiera involucrado aún. Todo peccata
minuta, no se crean, ya que proseguirían con otro tema “Hot Fuss” y tocarían techo en el terceto de apertura de la mano
de la adorada por todos los que seguimos desde el principio a The Killers
“Smile like you mean it”. Extraña en parte que se sitúe tan cerca del inicio
del show, ya que esta canción tiene galones suficientes como para aparecer por
la parte final o incluso en bises, pero inteligentemente el cuarteto
norteamericano la anticipó para marcarse un listón de intensidad que sería
difícil de mantener durante la hora y media que tenían programada. Aunque no
era tarea fácil, consiguieron de sobra mantener el ritmo tan alto de exigencia
marcado con las 3 primeras piezas que interpretaron.
Quizás hubo un ligero bajón de la emotividad con las 3
siguientes, ya que ni “Spaceman”, ni “This is your life”, que se mostraban como
primeras delegadas representantes del “Day & Age”, ni la aún no familiar
“Miss atomic bomb”, tienen en estos días un peso muy importante en la vida del
grupo. Aún así, “Spaceman” es un disparate de ritmo en su estribillo, como
muchos de ustedes sabrán, y “This is your life” supuso un momento de necesario descanso
entre las notas de su medio tiempo.
Hablemos de las sorpresas. Bueno, pues al igual que sucedió
con Ana Torroja en Móstoles el día anterior, aquí también hubo poco hueco para
cosas raras. Quizás sí que me dejó algo fuera de juego, pero muy gratamente, ya
que adoro esa composición, que el grupo mantenga la épica y sesuda “Bling
(confession of a king)” en el listado de temas de sus directos. Esta canción, en
mi opinión single frustrado de “Sam’s Town”, estuvo ajustada a la medida de un
concierto al aire libre en una inmensa explanada ante 25000 personas. También
nos dejó un poso parecido de ligero asombro que “Shadowplay”, la cover de Joy
Division que el grupo grabó para la banda sonora de la película “Control” de
Anton Corbijn (vean la imagen de mi avatar), tomara parte de la fiesta. Sobre
tenues luces azules (las otras 2 veces creo recordar que eran verdes, tanto en
el Pepeworld Festival de 2007, como en el concierto del grupo en el Palacio de los Deportes de 2009), Brandon se movió confortablemente, mientras que emulaba
a su referente Ian Curtis de forma más que digna. Miren, en la siguiente foto, las 2 luces azuladas del centro de la imagen que están debajo de las deslumbrantes farolas blancas, son la de la derecha la mitad del escenario y la de la izquierda la pantalla gigante; les aseguro que, al igual que el día del último concierto de Springsteen, en vivo nuestros ojos lo veían mucho mejor.
Y cerrando el apartado de sorpresas, lo que sí nos dejó
boquiabiertos fue cuando empezaron a sonar unas notas que no asociábamos a
ningún tema del grupo, pero que sin embargo nos eran vagamente conocidas. Sí,
resulta que The Killers se marcaron otra cover, en esta ocasión del “Forever
young” de Alphaville. La versión fue solamente la mitad de extensa que el
original de ese grupo que tenía un cantante parecido al ex-futbolista
Morientes, pero duró lo suficiente para descubrir que a Brandon le venía como
anillo al dedo, debido al tono de su voz. Recuerdo leer en la página de
“Plásticos y decibelios” de Julián Ruiz, que Brandon le comentó a Julián que
The Killers probablemente harían un disco de versiones como siguiente paso en
su trayectoria; al final eso no ha sido así, ya que “Battle Born” ha sido la
solución a la encrucijada, pero lo que está claro es que en su gira en
solitario Brandon también hizo una versión del “Bette Davis eyes” de Kim Carnes
(¡qué gracioso me ha resultado siempre el nombre de esta cantante!) y ahora
prosiguen la tradición con este tema de Alphaville, que se suma a otros temas
ya revisados como el “Why don’t you find out for yourself?” de Morrissey, el “Romeo
and Juliet” de los Dire Straits o la ya mencionada cover de Joy División.
Quedó bien, pero casi fue esta visión de “Forever young” una
intro a la siguiente canción, un tema por otro lado que cada día que pasa crece
más en el seno interno de los seguidores del grupo. Les hablo de “Read my
mind”, tercer sencillo del 2º disco del grupo, que supuso el inicio del fin de
la parte troncal del show, la cual no bajó para nada en intensidad y, es más,
fue in-crescendo. Llegaba el turno de “Mr. Brightside”, canción abanderada de su primer disco, que por otro lado era
el tema que uno de los chavales que estaba junto a nosotros viendo el concierto
por toda la cara esperaba como agua de mayo. Lo curioso es que tras todo este
tiempo, casi nos habíamos olvidado de “All these things that I’ve done”, y el grupo
se guardó ese as en la manga para situarlo como final formal del show antes de
los bises. Retumbó una vez más el “I’ve
got soul, but I’m not a soldier” y como curiosidad de la puesta en escena de
ese momento del concierto, cabe destacar que sobre el telón de fondo se
proyectó el videoclip que Anton Corbijn grabó con el grupo vestidos cuales
cowboy de medio pelo y algo blanduchos ante unas féminas algo cabreadas.
Bueno, sí, no podemos olvidar que en mitad del concierto,
como uno de los puntos esperados y celebrados del show se situó “Human”. Quizás
los mejores momentos fueron precisamente este del del single bandera de “Day & Age” y el ya comentado de “Mr. Brightside” y en los bises y como última
canción que sonó, “When you were young”. Vaya, se me olvidaba que también como
cierta sorpresa, no contábamos del todo con que apareciera “Jenny was a friend
of mine” y más lejos de todo eso, se ganó el derecho a formar parte del bis
junto a la épica composición que fue en su día el 1er. single de “Sam’s Town”.
Fue un concierto intensísimo. A 200 metros se podía
apreciar la intensidad del grupo, con un Keuning épico a su guitarra y un
Brandon cada vez más consolidando su proceder en el escenario, con esa pose de
brazos caídos con la cabeza medio ladeada frente al micrófono y con sus
habituales subidas a los bafles frontales del escenario. A Stoermer y Vannucci
no les veíamos desde nuestra posición, salvo cuando aparecían enfocados por la
pantalla gigante. Además de la intensidad y la entrega, destaca la seriedad y
solemnidad, que estimo solamente se vio alterada por un video algo irrisorio
(al menos desde donde lo vimos) que acompañó a la algo llorica “A dustland
fairytale”, en el que se veía en el telón de fondo unas siluetas cada vez
bailando más deprisa; nos meamos de la risa casi, ya que no pegaba ni con cola
(puede ser que desde nuestra distancia las cosas se vieran alteradas o no del
todo claras; si alguien tiene algo que decir, que comente a su gusto). El juego de luces, las proyecciones sobre el telón de fondo en general (salvo el apunte comentado 2 frases atrás), la lluvia de chispas y el rayo, símbolo del nuevo disco del grupo, que escudaba los sintetizadores de Brandon, dieron en conjunto una puesta en escena muy buena.
Fue solamente hora y media de concierto, y no sé si llegó. Suficiente
para que The Killers pusiera su bandera en otro lugar más de Madrid y además
diferente a los 3 anteriores sitios que visitaron (una sala no muy grande, la Copérnico, la plaza de
toros de Las Ventas y un espacio arena o pabellón cerrado, el Palacio de los
Deportes). Salieron victoriosos de un concierto al aire libre frente a una gran
extensión y a buen seguro seguirán incluyendo Madrid en sus giras, ya sea para
venir en concierto individual como en 2004 y 2009 o en festivales como en esta
ocasión o en 2007. Porque, sí, The Killers actuaron dentro de un festival, pero
da la casualidad de que los organizadores rechazaron nuestra solicitud de
acreditación, con lo que al evento y a su nombre no les voy a hacer la más
mínima publicidad, ya que no se la merecen y además acrecienta mi “cariño” a
estos eventos, el cual ya quedó patente en el post de intercambio realizado con El gato Kilo. Aquí, ni su nombre voy a mencionar. The Killers sí que se merecen todo el espacio posible que en este
blog podamos darles. Son muy buenos. Uno de mis grupos favoritos de siempre. Si
retornan por Madrid en concierto individual, tengan por seguro que pagaré mi
entrada; si no me creen, “Battle Born” me lo compraré en original los próximos
días.
Eran la una y media y tocaba salir volando para coger uno de
los últimos metros y un búho interurbano por los pelos para retornar a casita (no, esta vez no estuvimos con el grupo al finalizar el concierto como en 2009, ni hicimos por ello),
algo muertos de frío (soplaba un vientecito algo excesivo por esas latitudes y
a esas horas del pasado sábado), pero satisfechos por haber asistido nuevamente
a un concierto de The Killers y ver que el grupo, por mucho chismorreo que haya
de malos rollos entre sus componentes, están en perfecto estado de forma. A 200 metros cualquiera se
podía dar cuenta de ello; pueden imaginarse lo que tuvo que ser eso en las 10
primeras filas frente al escenario. La pasión por The Killers vuelve a estar
patente con esta actuación y con el lanzamiento de su nuevo disco. Estimo que
son buenos tiempos.
A falta de pan, buenas son tortas. Es lo que podemos decir
aquellos que, aunque crecimos con ellos, nunca pudimos ver a Mecano por ser
demasiado jovencitos en los días en los que este trío histórico de la música
pop española estaba en activo y hacían giras. Por ello, el evento más parecido
al que hoy en día podemos asistir para quitarnos el hambre, es cualquier
concierto que la buena de su vocalista, Ana Torroja, da por la geografía
española. Y, haciendo gala de un gran tino para confeccionar el cartel de las
actuaciones de sus fiestas de este mes de septiembre de 2012, el ayuntamiento
de Móstoles, además de habernos regalado una de las pocas actuaciones de Love
Of Lesbian en Madrid de este año, nos preparó un concierto de Ana para el
pasado viernes día 14; el sábado actuaba Fangoria, pero para la noche siguiente
nosotros teníamos otros planes de los que en un par de días les hablaremos por
aquí…
La situación era más benévola que la que tuvimos que sufrir
para ver a Love Of Lesbian, cuya actuación nos cogió en miércoles, teniendo que
madrugar por motivos laborales al día siguiente. Aunque el sábado también me
tocaba madrugar, esta vez los motivos eran de ocio y esparcimiento, con lo que,
teniendo en cuenta lo cara que está la gasolina, hice uso de mi bono B2 para
llegar y luego volver de tierras mostoleñas. En tren fuimos y tras una breve
desorientación a la hora de enfilar desde la estación de Móstoles-El Soto hasta
el parque Finca Liana, llegamos al escenario una hora antes de que la actuación
diera comienzo.
Nos sorprendimos y mucho de que la gente que estaba frente
el escenario antes del concierto era mucha menos que la que 2 días antes estaba
a la espera de que los catalanes Love Of Lesbian saltaran a escena. Por ello,
nos pudimos situar unas 2 o 3 filas más cerca de lo que lo estuvimos el día que
acudimos a ver a Santi Balmes y sus secuaces. Con bastante puntualidad se
presentó ante nosotros Ana. Personalmente me tomé este concierto con muchas
ganas y tener a unos pocos metros a la que ha sido la vocalista de Mecano me
supuso una emoción interna bastante especial.
Abrió fuego con una canción que desconocía, cuyo título es
el que también tiene la gira, “Soy”. Una canción muy sentida y emotiva, con
unas proyecciones en el telón de fondo que no sé si serían de Ana Torroja de
pequeña o algo así. Entramos en calor con “Como sueñan las sirenas”. Ese single
de su primer disco “Puntos Cardinales”, que con su toque misterioso fue
abriendo camino a los momentos más emblemáticos de la actuación. “Los amantes”
fue un tema de “Descanso Dominical” (masivo disco de “Mecano” de 1988), que Ana
se encargó de recuperar no hace mucho y poner nuevamente en boca de todos. Por
ello, fue buena idea que lo incluyera en el 3er. lugar del orden de canciones a
interpretar en su actuación de las fiestas de Móstoles, y ya con este tema el
gentío terminó de coger el impulso necesario para disfrutar de ese viaje sonoro
en el tiempo que Torroja nos proponía para la noche del pasado viernes.
Realmente solamente hubo 2 ausencias muy notables en el set
list, una por el lado de Mecano y otra por el de Torroja en solitario. No
sonaron “Hoy no me puedo levantar” ni “Corazones” (aquel dueto acertado que Ana
hizo con Bosé en la época de Girados). Por lo demás, la buena de Ana no se
olvidó de nada. Ahora podemos entrar en varios apartados. Ya saben que la
estructura de estos post que hacemos de los conciertos que vivimos, se dividen
en secciones tales como las sorpresas o canciones no esperadas, los momentos
más memorables o álgidos del show y tal. Pues empecemos por las sorpresas, que
realmente hubo bien pocas. Sorprendió que en esa especie de medley o popurrí
que se anotó Ana (ecos de esos horrores que Mecano hacían en sus 2 últimas
giras, en lugar de dar media hora más de concierto y tocar las canciones como
Dios manda) incluyera a “Sentía” o “Quédate en Madrid”. En ese combo, entraron
también “Aire” y “Naturaleza muerta”, 2 canciones más previsibles de sonar en
un concierto de Torroja en solitario. Y aparte de eso, poco más.
El resto del setlist se notaba bien pensado, no resultando
por tanto demasiado sorpresivo (salvo en el lado negativo la ausencia del “Hoy
no me puedo levantar”) y con una carga emocional potente en casi todas las
canciones, sobre todo (evidentemente) en las de Mecano. Sorprendió quizás más
bien que ciertos pesos pesadísimos (o al menos así los veo yo) como “Mujer
contra mujer” o “Cruz de navajas” sonaran relativamente pronto, en lugar de
guardárselas para una recta final de corte solemne. En la primera de las
citadas, podemos evidenciar uno de los puntos acusables a Ana en lo que es la
disposición del espectáculo, que es la no incorporación de un
teclista/pianista, y quizás un abuso algo notable de la música programada. Ana,
sentada en un blanco sillón (vean la foto de arriba), cantaba como si estuviera en el juego de
“Singstar” de Mecano, con la ayuda de la melodía tan elegante de piano grabada
y representada en el telón de fondo con las manos tocando las teclas. Cantó muy
bien “Mujer contra mujer”, pero lo de la música programada, pues, ¿qué quieren
que les diga? Desluce algo o bastante. Juzguen ustedes, en la medida de lo que puedan debido a mi precaria cámara de fotos, viendo el video que grabé y les inserto a continuación.
En el lado de los puntos buenos o mejores instantes de la
actuación estuvo la otra canción que he mencionado en el párrafo anterior. Con
“Cruz de navajas”, quizás la mejor canción de Mecano para muchos, la exigencia
es altísima, no sólo en recrear esa bonita melodía, sino por parte de la que
canta para igualar ese registro conseguido para “Entre El Cielo Y El Suelo” de
1986. Ana la clavó, incluso los coros del final llegaron a poner el vello de
los brazos de punta a más de uno, entre los que me incluyo. Ya me puedo morir
bien a gusto, habiendo tenido a Ana Torroja a poco más de 10 metros de mi cantando
en directo esta formidable canción. Les dejo un fragmento de este momento, ya que me quedé sin batería en mitad de la misma. Seguí sacando más fotos con la cámara de uno de los nuestros e hice más videos, pero si el audio de mi cámara es malo, el de la suya ya ni se imaginan...
Otro de los momentos buenos, en esta ocasión en el sector de
canciones de Ana Torroja al margen de Mecano, fue esa versión de “Duele el
amor” que hizo con su bajista para la ocasión, el cuál se encargó de las partes
vocales que en estudio tenía Aleks Syntek. Recordemos que en verano de 2004 fue
uno de los momentos de mayor éxito para Ana en la década anterior, al unirse
con este músico mexicano para la ocasión. Abajo vemos a Ana con la guitarra en mano.
No obstante, y retornando al grupo de temas recuperados de
Mecano, hubo otras versiones que estimo no fueron tan acertadas. Por ejemplo,
no me agradó especialmente como sonó “Un año más”, aunque Ana recreó parte de
la coreografía mítica de este composición. También sonó algo rara “Hijo de la
luna”, la cual abrió los bises con Ana con uno de esos trajes al estilo de los
que se enfundaba para interpretar esa canción con Mecano, pero esta vez en
tonos blanquecinos. La imagen de abajo representa un instante precisamente de “Hijo de la luna”.
De su trayectoria en solitario, también sonaron bien
“Sonrisa”, bastante cañera y guitarrera, “20 mariposas” o “A contratiempo”,
esta última ya en los bises. En los propios bises, disfrutamos de la solemnidad
de “El 7 de septiembre” y en el tramo final de un vaivén de temas muy movidos,
con los que sorprendentemente Ana, tras casi 2 horas de concierto, se movió más
que nunca de lado a lado del escenario. En ese sector pudimos escuchar una
versión algo manierista y charlestoniana de “Maquillaje” (uno de los nuestros la estaba esperando como agua de mayo y yo en un principio dudaba de su inclusión), una frenética “En tu
fiesta me colé” y la apoteosis de “Barco a Venus”, que fue en sí el final de la
actuación. Por lo visto en el set list hubo un reparto igualitario entre temas de Nacho y José Maria Cano, según me comentó otro de mis amigos y tertuliano de nuestro programa Luis Felipe Novalvos, el cual no se quiso perder tampoco el evento; quizás estaban los hermanos tras el escenario preparados con un arma con el que atentar contra Ana en caso de que uno de los 2 saliera perdiendo a la hora del reparto de canciones (ya saben los rumores extendidos sobre la rivalidad extrema de los hermanos en aspectos como éste). No me pregunten por qué, pero me gusta mucho este primer plano que les dejo abajo del párrafo que pillé a Ana en un momento de la actuación.
Hubo tiempo para que tras dar permiso a sus músicos para que
ya se retiraran, Ana hiciera gala de una cercanía y conexión con el público,
que le sumó muchos enteros a su concierto, y se quedó a cantar a capella “Me
cuesta tanto olvidarte” (recordemos que era final de actuación con Mecano en
sus últimas giras) e incluso “Hawai Bombay”, debido a que por lo visto un niño
o niña (no recuerdo bien) le había dicho antes del concierto que era su canción
preferida. También cantó la letra de una canción que ahora no recuerdo, que
unos fans le llevaron en una ristra de folios anexados. Más tarde me arrepentí
que en esos instantes de generosidad no haberle pedido algo de “No es serio
este cementerio”, una de las canciones que más eché de menos y que con más
lógica podrían haber entrado en el setlist, ya que pedir que Ana Torroja se
marque un “El peón del rey de negras” o un “Ya viene el sol” en esta gira “Soy”,
sea esperar demasiado.
Fueron 2 horas de actuación. Con sus puntos más notables y
otros menos memorables, pero en todo caso una experiencia más que
satisfactoria, por mucho que hasta las 4.30h no llegara a mi casa tras
encadenar 3 trayectos en búho y tener que levantarme el sábado a las 7.15h. Ya
puedo decir al menos que he visto a Ana Torroja en directo cantando temas de
Mecano, aunque en escena no estuvieran con ella los hermanos José María y Nacho
Cano.
Tras ver esta actuación, me pregunto si merece la pena una
reunión de Mecano. Es evidente que Ana, aunque de cuerpo se conserva bastante
bien (no me convence ya tanto su corte de pelo tan corto de rubio platino. ¡Con lo cañón que estaba en el 2000-2001 con el pelo largo, liso y pelirrojo!), tiene ya 53 años, al igual que José María, y la exigencia que Mecano
ofrecían en directo en sus días en activo está muy por encima de lo que el trío
(quizás Nacho pudiera adaptarse, con añadidos o sin ellos) pueda soportar a su
edad. En este apartado, mi buen amigo Alfredo Morales, colaborador y tertuliano
de nuestro programa de radio, no salió tan satisfecho de la actuación y en el
blog que tiene su gato Kilo, hará un post que me confesó será algo menos
benévolo que el mío. ¿El motivo cuál es? Pues que este señor tuvo la santa
fortuna de haber nacido antes que yo y con 14 años haber asistido con un
amiguete de su instituto a ver a Mecano en el punto más alto de su carrera.
¿Cuál fue ese momento? El mítico, increíble y masivo concierto que el grupo
ofreció también un mes de septiembre, pero en aquel caso en el año 1989, en el
desaparecido (o reconvertido) Rockodromo de la Casa de Campo de Madrid ante más de 60000
personas. Cualquier cosa que se quiera ver de Mecano posterior o anterior a ese
concierto, siempre estará por debajo.
Y aunque me gustó el concierto, es inevitable dejar de lado
a Mecano, haciendo paralelismos o comparaciones con el grupo de forma
inconsciente. Por ello, la actuación a ratos te podía parecer una especie de
Mecano “low cost”, con su vocalista haciendo un dignísimo papel al micrófono,
pero sin los hermanos Cano (y el componente emocional que ello supone), y con
el punto negativo de la música programada, que casi te parecía por momentos que
estabas viendo a Ana en un karaoke (lo cual, por otro lado, también pudiera
valerme, no se crean).
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios; no
podemos pedirle más a Ana. Ella en parte es una mártir de las peleas de los
hermanos Cano en los días en activo de la banda y para colmo, cuando el grupo
se reunió en el año 1998, ella canceló la promoción de su debut “Puntos Cardinales”
para centrarse en el grupo, con la mala suerte de que esa vuelta fue efímera y
no hubo ni gira ni nada de nada. Creo que por su lado es quien más voluntad
tiene de volver (y no piensen mal, ya que creo que esas ganas son previas a que
se airearan sus problemas con el fisco), pero la traba principal está por otro
lado y tiene nombre y apellidos: José María Cano. Por ello, y volviendo a lo
mismo, a la buena de Ana no le podemos exigir mucho más. El concierto estuvo
bien, ella se mantuvo digna en escena, cambió varias veces de vestimenta y vocalmente convenció, con ciertos
momentos que nos evocaron a sus días de más gloria. Si me entero de más
conciertos gratuitos en fiestas municipales que Ana ofrezca por los alrededores
de Madrid, haré por ir. Lo pasé muy bien. Con todo, mereció la pena.
Llegamos a otro grupo que solamente ha pasado una vez por el
blog y que en consecuencia solamente ha tenido un programa de radio dedicado a
ellos (ya saben que primero es preciso que exista post en el blog para que
realicemos algo en la radio). De dúo a dúo y tiro porque me toca. Si la pasada
semana eran los Tennant-Lowe de Pet Shop Boys los protagonistas del artículo de
nuestro regreso vacacional, hoy pasamos a otra pareja, que también en sus
primeros momentos miraron claramente al techno pop, pero que avanzada su
carrera viraron en otras direcciones o géneros, aunque sin olvidar del todo la
electrónica. Nos referimos a Annie Lennox y Dave Stewart; Eurythmics, vamos.
Y precisamente la obra que escogemos para hoy es ejemplo
claro de esa mayor amplitud de visión o tendencia al pop rock más generalista.
Además, “Revenge” también fue un disco que escuché 2 o 3 veces en la playa de
Jandía de Fuerteventura, aunque antes de comer (no como con Pet Shop Boys que
sonaban más avanzada la tarde). Quizás el grupo alcanzó su máximo apogeo con el
anterior trabajo tras una trayectoria impecable desde que editaron “Sweet
Dreams (Are Made Of This)”. “Touch” mantuvo el nivel e inquietudes electrónicas
y ya ni hablemos del disco “1984”
dedicado a la obra de George Orwell de mismo nombre y de una notable
experimentalidad a ratos. Sin embargo, con “Be Yourself Tonight” fue donde el
grupo se acercó de forma más clara a todos los públicos y consecuencia de ello
la paradigmática “There must be an angel (playing with my heart)” fue nº 1 de
ventas en el Reino Unido con mucha justicia.
La obra que hoy nos ocupa, editada en 1986, abunda en las
formas expuestas en “Be Yourself Tonight”, y si cabe las refuerza. Cuenta con 4
singles, de los cuales 3 son clásicos indudables y de gran calado y llegada a
cualquiera que se exponga a su escucha; quizás solamente la agresiva canción de
inicio de la obra “Missionary man”, fue el único single que no cumple en ese
terreno, sin que por ello también esté apañada dicha composición claramente,
aunque con otras formas.
Choca la rotundidad inicial que nos ofrece “Missionary man”.
Estamos ante uno de los temas más rockeros y rotundos, no solo del disco, sino
de la trayectoria global de Eurythmics. Las notas afiladas de armónica suman a
la carga sonora de las guitarras eléctricas y al aplomo y fuerza con la que
Annie se presenta ante el micrófono. Un buen tema de inicio para abrirnos bien
los ojos desde los primeros segundos. El videoclip que se grabó es algo oscuro,
pero encaja muy bien con el sentir de la canción. Quizás sea el single que
menos haya calado de los 4 que se sacaron de las 10 canciones que forman “Revenge”,
pero el dúo insistiría en estas formas en el siguiente disco con su “I need a
man”, que nos puede evocar fácilmente a esta composición que abre el disco que
hoy revisamos. “Thorn in my side” podría ser la canción que más ha quedado en la memoria colectiva de “Revenge”.
Desde sus embriagadores apuntes de saxofón, hasta sus formas algo manieristas
levemente orquestales, se erige como una composición pop pluscuamperfecta de
gusto exquisito. Realmente melódica, sus cambios en la melodía son más
genialidades añadidas de Dave Stewart. Igual de buena resulta “When tomorrow
comes”. A ratos es mi favorita del disco. Tiene un punto más emotivo en su
melodía y sus partes de guitarra en algún momento que Annie utiliza para
respirar, son de lo mejor del disco. Otro clásico de Eurythmics que guarda en
su interior “Revenge” y quizás uno de los videos en los que más guapa podemos
ver a Annie Lennox a lo largo de la trayectoria del grupo. Me atrevo a señalar
a la poperita “The last time” como la joya oculta de “Revenge”. Puede que por
mi parte sea una ligera frivolidad, pero la verdad es que su ritmo engancha y
la pronunciación más aguda del título de la canción al final de las frases del
estribillo por parte de Annie, son marca inconfundible de esta canción. Es
agradable y contrasta mucho con la solemnidad de la siguiente “The miracle of love”.
Esta “The miracle of love” fue single extraído y es realmente sentimental y
emocional. Una balada comedida, quizás en algunos puntos o instantes
ciertamente pastelosa, pero con ciertos detalles de calidad en el sentido de la
creación de la melodía.
Luego hablaré más de ello, pero creo que el mayor pecado de “Revenge”
estriba en el orden de las canciones. Ahora toca “Let’s go”, un tema pop que
alterna sintetizadores y el saxofón que tan presente está en esta obra. No está mal, ya
que no estamos ante un ejemplo de pop evidente o plano. Sobre una base rítmica
potente Annie y Dave disponen “Take your pain away”. Es una canción que ofrece
una leve sensación hipnótica en el miniestribillo, el cual se nutre básicamente
de Annie cantando el título de la canción de forma liviana. No obstante, el
ejemplo de pop más de algodón de azúcar de “Revenge” es “A little of you”,
compuesta melódicamente a base de una línea algo ñoña de tecladitos delicados.
No está mal y en parte podría suponer una primera aproximación a esa joya que
considero es la posterior “You’ve placed a chill in my heart” del siguiente lp “Savage”.
Se vira totalmente con la siguiente pista “In this town”, que es de los
ejemplos más rockeros del disco, con ese efecto de directo, que si cabe le
confiere más intensidad y garra. El final resulta cuanto menos exótico con “I
remember you”. Annie se muestra en unos registros bastante más agudos y
elevados, en esta pieza de sentir acústico que rubrica un disco de notable alto o sobresaliente.
Quizás el punto flaco que le veo a “Revenge” es el orden de
las canciones. Se pone demasiada carne en el asador en la cara a, con los 4
singles casi seguidos y de esa forma se deja una cara b, que aunque está bien,
adolece de alguno de los grandes singles del disco. Es un buen inicio “Missionary
man”, pero por ejemplo creo que el cierre “I remember you” quedaría mejor en otro lugar y
se podría haber finalizado mejor el álbum con “Take your pain away” o incluso “Let’s
go”. El conjunto es bueno, ya que no hay necesidad de pasar de canción en
ningún momento, pero la disposición podría haber sido mejor.
“Revenge” funcionó bien. Destaca por su portada, con esa imagen tan formal y directa de Annie y Dave, que parece un retrato a partir de una foto del grupo, algo que ahora con los actuales smartphones y sus app se conseguiría fácilmente. Se encargó de mantener a Eurythmics
en la 1ª línea, siendo un grupo que gustaba tanto a gente joven como no tan
jóvenes. Eran quizás los mejores días de Eurythmics, asociados claramente a
canciones como “Thorn in my side” y “When tomorrow comes”. Sin embargo, todo lo
que sube tiene que bajar, y eso fue lo que en parte sucedería a partir de aquí
con Lennox y Stewart y que se puede comprobar en el hecho de que en 3 años se finiquitaría la
1ª parte de Eurythmics.
Y es que el grupo quiso rizar el rizo con “Savage”, el cual,
como alguno de los más antiguos del lugar recordará, revisamos en el blog ya
hace tiempo. Con “Savage” el grupo intento regresar a las formas electrónicas
de unos discos anteriores y también al experimentalismo. Lo que pasó fue que la
gente no entendió nada el single “Beethoven (I love listen to)” y que “I need a man”
fuera el otro single, con formas tan arrolladoras y rockeras como “Missionary
man”, tampoco ayudó. La más accesible, ligera y deliciosa “You’ve placed a
chill in my heart” llegó demasiado tarde y “Savage” ya tenía ganado el
sambenito de obra maldita. Muchas veces me pregunto si me gustan los discos
malditos porque realmente me gusten o porque me deje guiar por su condición de
patito feo; quiero pensar lo primero.
Las cosas entre Lennox y Stewart tampoco creo que fueran
demasiado bien en lo personal cuando tras “We Too Are One” (quizás un título algo curioso o
con distintas lecturas visto lo que sucedió tras el mismo) el grupo dio por
zanjada su trayectoria en conjunto para dedicarse a proyectos individuales. Con
este mencionado disco de 1989, el grupo rectificó y volvió a la senda de la
música para todos, con algún gran momento como por ejemplo la elegante “Don’t
ask me why”. Pero bueno, paremos por hoy, que no voy a hacer una retrospectiva
total de la historia de Eurythmics y ya he hablado suficiente de lo que deparó
a Lennox y Stewart tras el celebérrimo disco “Revenge” que hemos revisado hoy.
Un disco para todos los públicos, muy bueno, que cualquier despistado que no
conozca mucho o nada de Eurythmics puede escuchar sin problema alguno e incluso es posible que le guste.
¿Qué mejor para despedir el verano que afrontar una última
semana de piscina abierta en mi urbanización cargadita de conciertos? Este
pasado miércoles iniciábamos unos días intensos en este apartado, asistiendo a
las fiestas patronales de Móstoles para ver a Love Of Lesbian. Ya lo avisó
Santi Balmes cuando estuvo en nuestro programa de radio hace unos meses,
informando que en nuestra región harían un concierto de alguna fiesta mayor de
los municipios de alrededores de Madrid. Y así fue, pero, para nuestra mala suerte, la
ciudad escogida fue Móstoles. Lo de la mala suerte, es porque nos pilla justo en
la otra punta de donde vivimos y lo que nos ahorramos en la entrada, al ser un concierto
gratuito, nos lo gastamos en gasolina (y más con los precios desorbitados y
vergonzosos que cuesta en estos días el carburante).
Iniciamos nuestro peregrinar por vías desconocidas para
nosotros 2 horas antes del inicio y tuvimos bastante suerte a la hora de
encontrar sitio para aparcar, ya que lo dejamos a 10 minutos andando del
escenario del parque Finca Liana donde actuaban los catalanes. No era la
primera vez que íbamos a ver un concierto a Móstoles. La vez anterior fue hace 3 años para ver a Revólver, lo que pasa es que aquella vez partíamos desde Madrid
y la disposición fue distinta, ayudado también porque aquel concierto cayó en sábado y no en un duro miércoles.
Bueno, pues a las 22.15h ya estábamos frente al escenario y
vimos que había un nutridísimo grupo de personas ya agolpadas, como si estuviéramos
en un concierto de pago en cualquier sala. Luego, con una petición de
escrutinio que hizo Santi Balmes en el concierto, nos dimos cuenta que éramos
más los que veníamos de fuera, que los mostoleños, mostolenses o mostovitas
(como nombró el cantante de Love Of Lesbian a los residentes de Móstoles en un momento de la actuación). Aún
así conseguimos situarnos más o menos bien y desde nuestra situación veíamos la
parte de al lado del escenario donde el grupo estaban en espera de que llegara
la hora de saltar al escenario.
Hubo puntualidad por parte de los 5 componentes oficiales y sus
2 músicos acompañantes para esta gira y a las 23.00h, con el sonido de la
instrumental e interludio del último disco “La Noche Eterna. Los Días No Vividos”
que es “Tercero segunda”, saltaron al escenario para comenzar con el trallazo
que es la propia canción “La noche eterna”. Teníamos como referente el
concierto del festival del día de la música, el cuál escuchamos el pasado 23 de junio a través de
Radio 3 mientras veíamos el España 2-0 Francia de la pasada Eurocopa de Polonia
y Ucrania. Pues precisamente esta “La noche eterna” no sonó en aquel concierto, lo cual consideré un error.
Es un buen inicio de disco y, como pasa en muchos casos, es también un gran comienzo para un concierto. Composición larga, épica, sesuda e incluso a ratos
algo siniestra por el tono tan desencajado que utiliza Balmes al micrófono. Un
acierto, como lo fue en general el primer bloque de 5 canciones, completado por
las 3 siguientes, que fue a la par un telón de acero inquebrantable y de gran
solidez para presentar el último disco, ya que el quinteto de apertura
pertenecía al nuevo disco del grupo. Abajo mostramos un momento de trance de Balmes en mitad de la interpretación de “La noche eterna”.
Y no se puede negar que el grupo no tenga buen ojo, ya que
en esos primeros compases se nos regalaron la “springsteeniana” “Nadie por las
calles”, junto a las notables “El hambre invisible” y “Los seres únicos”. Sería
“La niña imantada” de “Maniobras De Escapismo” la que rompería el dominio del
último disco del grupo “La Noche Eterna.
Los Días No Vividos”, y que al mismo tiempo levantó las primeras reacciones de
emoción del público, que entiendo que celebraba más los temas de discos antiguos
que los del último, no porque el último trabajo de Love Of Lesbian sea malo
(considero que es bastante bueno), sino porque a las canciones que llevan tanto
tiempo acompañándote se las recibe por lógica con mejor ánimo.
No obstante, prosigamos con el balance de lo que sonó de “La Noche Eterna. Los Días No
Vividos”. No tardaría mucho en salir “Wio (antenas y pijamas)” y “Belice”, 2 de
las más valoradas por amplios sectores de seguidores de la banda y que no han
caído en desgracia de ser descartes para los conciertos, como sí le ha sucedido
a “Los toros en la Wii
(fantástico)”, que también es una de las favoritas de muchos, pero que a estos
chicos no se les ha puesto todavía en gana regalarla en directo.
Resultaron
notables más bien los momentos más desparramados que estos 2 más solemnes. Se
pudo ver que primero “667”
y acto seguido “Si tú me dices ven, yo digo Affleck” dentro de los bises,
pusieron al público patas arriba, pero ahí tuvo mucha culpa Santi Balmes, ya
que en “667”
se subió a las vallas de seguridad que separan al público (vean la imagen de arriba del párrafo) y en “Si tú me dices
ven, yo digo Affleck” se puso esa camisa floreada que lució en el día de la
música, que pueden ver en la foto de aquí abajo, y que ya es un clásico dentro del vestuario de esta personalidad del
mundo indie musical español; ¿para qué voy a engañarles? En ese momento que
Balmes hace una pausa vocal tras el “… Si
ahora el dj pusiera “Dancing queen”…”, le grité a Balmes un “hombre objeto”
que no sé si llegó a escuchar, pero me dejé la garganta con ese propósito. Fueron 2 momentos memorables de un bis
apoteósico, el cuál se rubricó con “Algunas plantas” y un sin dios total, con
Balmes portando una bandera o no sé qué, que ponía “Te amo” o algo así, Joanra
con una gorrita de colores con hélice de niño pequeño y el público enardeciendo
y dejándose las cuerdas vocales con cada “no
tienes fondo”, que coreaban a más no poder.
Y ya con esto, podemos hablar de las compañeras de disco que
acompañaron al cierre “Algunas plantas”. Es claro y comprensible que “1999 (O Cómo…)” (permítanme acortar el título completo) es un disco que tiene un peso importantísimo en el porcentaje de
reparto de canciones del setlist de un concierto de Love Of Lesbian. De las gordas no se
dejaron ninguna. Aparecieron seguidas, y más o menos mediada la actuación, la
propia “1999” (con un apéndice del “¿Por qué te vas?” de Jeanette) y el “Allí donde solíamos gritar”, que una vez más tocaron en in-crescendo, desde
el a capella de los primeros compases, hasta que termina todo el grupo a toda
máquina; eso sí, esta vez Balmes obvió los últimos versos que suelta en los segundos finales de la toma de estudio. Pero es que no terminó ahí la cosa, ya que antes de que se afrontaran
los bises y anexas a estas 2 composiciones, llegó la celebérrima “Las malas
lenguas” y luego “Club de fans de John Boy”, uno de los momentos lógicos de
mayor anhelo de la noche, que pondría fin a la parte troncal del show. No
podemos olvidar a “Segundo asalto”, que con su sonido desesperanzado, fue la
encargada de iniciar el repaso de los temas seleccionados de “1999 (O Cómo…)”.
Y para terminar con este penúltimo disco hasta la fecha de Love Of Lesbian y
comenzar a hablar de las sorpresas, algo que no me esperaba fue que “Incendios
de nieve” sonara este pasado miércoles en la Finca Liana de Móstoles y menos aún que lo hiciera como comienzo de los bises. Les inserto el video que grabé de “1999”; como siempre, no pidan milagros a mi precaria cámara de fotos.
Hay que reconocer que “Incendios de nieve” fue un momento que el grupo se curró mucho y Balmes
aprovechó para hacer alguna gracia, como cuando sacó nuevamente a colación a
Angela Merkel, preguntando al público que si ante una proposición sexual de esta
canciller que supusiera saldar la deuda de nuestro país, diríamos sí o no;
Balmes dijo, “por ahí uno ha dicho que sí. ¡Eso es un patriota!” y luego hizo
la pregunta sobre si aceptaríamos lo mismo, pero propuesto por uno de los Love
Of Lesbian. Las gruppies gafapastas que se congregaron no pudieron cantar más
alto el “sí” siguiendo el ritmo de los silbidos de “Incendios de nieve”, pero
en un momento del concierto se quedaron con los dientes largos y una profunda
envidia hacia Jordi Roig, al ver como Balmes elegía a este de sus compañeros
para darle un pico. Aquí debajo, una imagen de un trío inquebrantable formado por Oriol Bonet a la batería, Joanra Planell al bajo y Santi Balmes a la guitarra eléctrica.
Y, quizás con la ya comentada “La noche eterna”, no hubo lugar para mayores sorpresas. Por
ello pasemos ahora a hablar de los momentos más animados y marchosos. Ya hemos
hablado de “Algunas plantas”, “667”
o “Si tú me dices ven, yo digo Affleck”, pero es que salvo “Incendios de
nieve”, Love Of Lesbian ofrecieron un bis cargado de diversión. Y
a ello sumaron inestimablemente “Marlene, la vecina del Ártico”, esa especie de “Marta tiene un marcapasos” del mundo musical indie, en la que
Balmes se encargó de hacer una extraña pareja entre el mencionado en la letra
Phil Collins y Justin Bieber y por otro lado la grandiosa y apoteósica “Me amo”. Fueron 2
momentos que fueron encadenados y superada la hora y media de concierto por
entonces, pusieron al público más patas arriba aún, por si acaso no lo estaba ya lo
suficiente.
Fue agradable escuchar en la parte inicial temas como
“Noches reversibles” o “Los colores de una sombra”, las cuales completan el
setlist que vivimos y que a continuación les dejo en riguroso orden: “Tercero segunda” (Intro),
“La noche eterna”, “Nadie por las calles”, “El hambre invisible”, “Los seres
únicos”, “La niña imantada”, “Wio (antenas y pijamas)”, “Noches reversibles”, “Segundo
asalto”, “Los colores de una sombra”, “Belice”, “1999”, “Allí donde solíamos
gritar”, “Las malas lenguas”, “Club de fans de John Boy”. BIS: “Incendios de
nieve”, “Marlene, la vecina del Ártico”, “Me amo”, “667”, “Si tú me dices ven, yo
digo Affleck”, “Algunas plantas”.
¿Echan en falta alguna? Yo varias, pero principalmente “Los
toros en la Wii
(fantástico)” y “Universos infinitos”. No me voy a poner exigente, ya que
esperar que suenen canciones de menor relumbrón como “Shiwa” (con la que
podrían haberse marcado un final apoteósico, como reza el título de algún video
que hay por youtube que me hace mucha gracia) o “Mon petit cabroin” será pedir
demasiado. No obstante, fue raro que temas como “Houston, tenemos un poema” o
“El ectoplasta” no sonaran, sabiendo de lo que gustan al grupo. No obstante,
las únicas pegas graves que le pongo al repertorio son las 2 primeras canciones
que he mencionado en este párrafo.
Por lo demás, comentado la actitud de los componentes,
podemos decir que Santi Balmes está perfectamente consolidado como un líder
carismático (aunque tenga sus detractores que le hayan hecho hasta que cierre
su cuenta en Twitter), que es capaz de animar un concierto por sí solo y que no
para de moverse por el escenario, poniendo una y mil muecas (en la foto de arriba del párrafo le pille una), que a más de algún
advenedizo dejan completamente en fuera de juego.
Del resto, el 2º de a bordo
Julián Saldarriaga (en una imagen oscura representado arriba, ya que nos cogía en el otro lado del escenario respecto a nuestra situación y la cámara no da para más), se mantuvo en un discretísimo segundo plano, en un extremo
de las tablas con sus guitarras y demás. Destacó la energía desprendida por
Oriol Bonet en la batería. Quizás fue el que más feliz y activo del grupo se
mostró, siguiendo perfectamente la rueda a Balmes, incluso con sus limitaciones
propias de su instrumento; además, fue el encargado de sacar alguna que otra
foto (demostrado en la siguiente foto que les pongo) que más tarde sube a Twitter a la cuenta oficial del grupo, ya que no en
vano él es quien se encarga de gestionarla. Joanra sumó su grano de arena en el
tramo final, con su gorrita ya comentada, al lado cómico del grupo, el cual se ha
dejado algo de lado en los 2 conciertos que he visto a Love Of Lesbian. Jordi
Roig, muy parejo a Saldarriaga, en el extremo opuesto del escenario, justo
enfrente nuestra, estuvo muy aplicado a sus labores. Los otros 2 músicos que
acompañan al grupo, también a su trabajo, y sin intención alguna de quitar el
protagonismo a los pesos pesados del negocio.
Fue un concierto de notable. De 8 sobre 10. Solamente hubo
esos 2 fallos de set list de “Universos infinitos” y “Los toros en la Wii (fantástico)”, que me
atrevo a afirmar que no son gustos personales míos, sino que más de alguno
estaría de acuerdo en ello. Al menos “Universos infinitos” sí que ha sido
tocada en algunos conciertos de este verano, pero lo que está haciendo el grupo
con “Los toros en la Wii
(fantástico)” no lo alcanzo a entender. No sé si nos atreveremos a intentar proponer realizar un programa con algún componente del grupo para nuestra 4ª temporada
para hablar de “La Noche Eterna.
Los Días No Vividos”, y en caso de que así sea, si volverían a acceder a atendernos como amablemente sí hizo Santi Balmes, pero esta cuestión de la canción que
cierra la nueva obra del grupo y su inclusión en los directos no la excluiría
de la entrevista; con lo de esta canción el grupo están siendo un poco “niños
del mañana” (los fans y los componentes del grupo ya saben a qué me refiero).
No deja de ser algo chocante, ya que Love Of Lesbian se han
caracterizado por disfrazarse, hacer coreografías particulares en algunos temas
y más cosas en sus conciertos, pero tanto en el Fnac Music Festival del pasado mes de diciembre de 2011, como en
Móstoles he asistido a unos conciertos muy serios de actitud (aunque llenos de
buen rollo), en los que no ha habido lugar a esas marcas de la casa del directo
del grupo, aunque no podemos dejar de mencionar la ristra de sujetadores que Balmes se puso por montera al sonar “Me amo”. Habrá que ir a un concierto de sala que den en Madrid este
otoño/invierno y ver si la cosa sigue igual de formal.
Era casi la 1 de la madrugada cuando los 7 lesbianos del
Apocalipsis se despidieron cantando a capella con el público el “¡fantástico!” de “Los toros en la Wii (fantástico)” (¡toma qué
cojones, para poner los dientes largos!) e iniciamos el largo regreso a casa,
con un paseo interminable por Madrid, que incluyó un soporífero tránsito por
los eternos y lentos (obligados a base de radar) túneles de la M30; les aseguro que en
gasolina, viendo el precio al que está, me he gastado lo mismo que me hubiera costado sacarme una entrada para ver al grupo en cualquier sala de Madrid. Pero es que
el leit motiv de todo esto era ver cuanto antes al grupo, más allá de cualquier consideración anexa o circunstancias más o menos favorables que rodearan a la cita. Había muchas ganas
por verles y de momento no sabemos cuándo volverán por Madrid. Fue una buena
experiencia. El concierto resultó muy bueno. Repetiremos. Seguro.
Antes de nada, avisar que participamos en los Premios Bitácoras 2012 en la categoría de Cultura (no hay música, en fin) y que todo aquel que lo estime oportuno nos puede votar ya mismo. Nada más tienen que pulsar el botoncito que aparece temporalmente (mientras dure el plazo de votación) en la parte izquierda superior del blog. A ver si este año terminamos mejor, que el año pasado fue un batacazo (no entramos ni en los 100 primeros, cuando en el 2010 fuimos el nº 35). A todo aquel que nos estime dar uno de sus votos: muchas gracias. Y tras esto, a lo nuestro.
Se acabaron las vacaciones, al menos por lo que a mi
respecta. ¿Qué tal lo pasaron ustedes? Por mi parte todo más o menos bien. Lo
que sí les advierto, y ya comenté por las redes sociales, es que en estas
primeras semanas, o en todo caso de aquí al final de año, iré comentando los
discos que han formado parte de la banda sonora de mis vacaciones personales y
también otros que han rodeado a mi verano, en parte como terapia contra el
síndrome postvacacional.
Y el disco con el que reiniciamos la actividad es uno que
pega mucho con el verano, la fiesta y la playa. Quizás sea más apropiado como
banda sonora de un viaje a Ibiza que a Fuerteventura, pero les aseguro que su
escucha en la playa de esta isla canaria que tanto me gusta, quedaba bastante
apropiada. Sea como fuere, se daba el hecho de que llevaba mucho tiempo con “Bilingual”
de Pet Shop Boys en el cajón de discos guardando polvo y tuve a bien acordarme
de él para ser el protagonista principal de esa semana en Fuerteventura; haber
escogido el último disco de Russian Red hubiera sido quizás demasiado evidente,
¿no?
“Bilingual” es un disco controvertido, ya que quizás fue el
primero que no supuso tanto éxito para Pet Shop Boys a nivel comercial masivo.
Muchos recordamos que el anterior Very, con la célebre revisión de “Go west” de
Village People, funcionó bastante bien y Neil Tennant y Chris Lowe, con sus
peculiares sombreros futuristas del video de esa cover, estaban hasta en la
sopa en los programas musicales de la televisión del momento con la redifusión
constante del videoclip.
Y no es que “Bilingual” no dispusiera de buena promo y que
al menos 2 o 3 singles hayan quedado bastante bien en la memoria colectiva,
principalmente Single y Se a vida é, pero por lo que fuera, el grupo perdió
parte de los focos intensos sociales que les alumbraban desde comienzos de su
carrera hasta el mencionado trabajo anterior “Very”. No obstante, “Bilingual”
es muy buen disco y viene a reforzar la sentencia que el colaborador en el
intercambio del anterior post, El gato Kilo, apuntó en un post en su blog, que
es que Pet Shop Boys nunca han editado un disco malo, sino que pueden ser más o
menos buenos. Tal cual. Pasemos a deleitarnos con este trabajo que tan buen
ánimo transmite y nos ayudará a enfocar septiembre con mejor cara.
No cabe duda que los Tennant y Lowe desde el primer momento
evidencian el carácter tan discotequero del disco ni más ni menos que con una
canción titulada “Discoteca”, en la que Tennant narra la experiencia de encontrarse
en país ajeno del que no hace gala de ser bilingüe en los primeros momentos de
la letra no hablo tu idioma, no entiendo una sola palabra, pero en la que
intercala frases en español como la reiterativa pregunta “¿Hay una discoteca por aquí?” y esa pregunta que se suele hacer a
los gorilas de los lugares de moda “Dígame
cuánto tiempo tengo que esperar”. En el plano musical, no es que nos
encontremos ante una canción alegre. Tiene una melodía sombría y nocturna, que
con las barreras o trabas que Tennant nos canta en la letra transmite una
sensación de noche poco boyante. Los ritmos de percusión, parejos a la batucada
brasileña demuestran el ojo que tuvieron los Pet Shop Boys tras comprobar el
reciente éxito en aquellos días de Mick Hucknall de Simply Red con “Fairground”
y de hecho sirven para unir umbilicalmente a esta correcta apertura, que quizás
de primeras no les capture pero que lo hará tras las sucesivas y necesarias
escuchas a este disco, con quizás el single que más se recuerda del disco, que
además se titula “Single”. En el plano melódico se pierde algo de carácter
decadente, y a ratos se gana solemnidad. La letra describe muy bien esas
experiencias de viajes de negocios y nuevamente Neil hace algún guiño al
castellano cuando nos cuenta que al final del día que describe intenta
flirtear, presentándose a su objetivo con un “Me llamo Neil”. Es necesario hacer mención al videoclip. Muy
ajustado a la letra, representa en tono cómico y satírico lo que la misma
describe y ofrece momentos muy graciosos como ese intento de ligar mencionado
de Neil en la barra del bar de un hotel o cuando parece que va a reflejar lo
cómodo y placentero que es viajar en Business class y tras estirarse se ha de
encoger el vocalista de Pet Shop Boys porque 2 tíos corpulentos se le sientan
uno a cada lado. Por cierto, creo que es la época en la que Neil Tennant más me
ha recordado de aspecto al presentador Jordi González. También hay que decir
que al final del clip se le va un poco la olla al asunto, con coreografías
exageradas y los aviones por encima también haciendo de las suyas, pero en
definitiva es un videoclip sobresaliente y quizás mi favorito del grupo junto
al de la cover de “Always on my mind”, debido a la impagable interpretación de
aquel vejete algo loco. Ahora sí, un tema disco claramente es “Metamorphosis”,
con voces femeninas de registro muy alto como invitadas a los coros que es lo
que más se te queda de la canción y un buen ejemplo de música discotequera de
mediados de los 90. Puede chocarte de inicio, pero no se preocupen, que también
se le termina por coger el puntito. Tennant más que cantar rapea en esta
ocasión y da lugar a un tema cuanto menos curioso y que va inyectando más ritmo
al disco. Controvertida también puede resultar “Electricity”. Con unos sonidos
muy Kraftwerk en el inicio y una cadencia más lenta. Tennant casi susurra y en
esta ocasión recita. También se utiliza para el somero estribillo efecto
distorsionador y robotizador para la voz de Tennant. Interesante experimento,
que funciona insertado en la obra y además causa un buen efecto de contraste
con la canción que le va a suceder en el orden. Ahora toca más batucada y en
este caso, desde mi punto de vista, gloriosa. Otro sencillo extraído de
Bilingual y en esta ocasión la canción más vitalista y optimista de la obra.
Sí, hemos llegado a “Se a vida é (that’s the way life is)”. Composición
luminosa, alegre, marchosa, que concede algo de petardeo con los elementos de
viento de metal que se incluyen en cierto momento, pero que en conjunto me
encanta. Es controvertida, ya que no gustó a todos, pero a mi sí me llega y
mucho. Es quizás la culpable de que el disco transmita una sensación tan
veraniega y también por las imágenes ajenas al grupo que conforman el video
oficial, en el que solamente se ve a Neil y Chris como telón a esas imágenes;
creo que se perdió la ocasión de hacer un gran video, pero el envejecimiento
que los 2 Pet Shop Boys ya mostraban en esta época, con Tennant sufriendo cada
vez más los duros embustes de la alopecia, supongo que hizo que el grupo
comenzara a salir cada vez menos en sus videos. “It always come as a surprise”
es el momento más descabalado del disco. Un tema lento, cálido, muy sentido y
acertado, cuyo único pecado es que no coordina con el resto (salvo por la base
de percusión en cierta manera), pero si nos lo tomamos como uno de esos
necesarios momentos en los que estando en la discoteca te sales a tomar el aire
o fumar un cigarrito, lo veremos con una mayor lógica. Tennant está muy bien en
el micrófono, demostrando su gran pericia vocal.
En esos tonos almidonados tan de
los Pet Shop Boys, al estilo de una “Suburbia”, pero mucho menos mítica y de
repercusión inferior en el tiempo, se incluye en “Bilingual” “A red letter day”,
que también fue single. Nos permite recordar la esencia del grupo y ver que aún
son capaces de facturar canciones en la línea que enamoró al público en la 2ª
mitad de los 80. Tras “A red letter day” llega “Up against it”, que no se aleja
mucho del tono de la canción previa. Se pierde quizás ligeramente algo del tono
más pasteloso de “A red letter day”, pero nuevamente nos encontramos ante una
pieza techno pop muy reconocible del tandem Lowe-Tennant. “The survivors”,
simplemente por su título nos puede hacer pensar en un tema épico. No, para
nada. Es una canción de bella factura, quizás la más elegante en sus formas de
“Bilingual”, sobre todo por sus arreglos de corte orquestal que nos pueden
recordar a cosas más solemnes como “Left to my own devices”, que aunque tampoco
será la que más fácilmente recuerden del disco, sí que reporta unos minutos de
música de muy buen gusto y con formas tan refinadas, que hasta parece que
transmiten sensación de olor a colonia. Es curioso, pero la canción que más me
gustó de inicio fue “Before”, que también fue single. Fue el primer single de
la obra y sonó mucho en junio de 1996, aunque en el programa “Del 40 Al 1” nunca pusieron su video y
recuerdo que estaba en la parte baja de la lista y pasaban por encima del mismo
solamente poniendo los 5 o 6 segundos de rigor. A día de hoy la escucho y
curiosamente me parece que es la canción que peor ha envejecido. Es curioso,
pero me parece demasiado retro en sus formas. Quizás haya sido la sorpresa más
clara que me he llevado al redescubrir “Bilingual” tras mucho tiempo. No
obstante, no se equivoquen, “Before” me sigue gustando; supongo que será como
todo aquel que tuvo una pareja con la que acabó bien y tras reencontrarse tras
mucho tiempo, aunque la vea desmejorada, le sigue teniendo cariño. Algo así,
supongo. Los ritmos latinos regresan en “To step aside”, pero sobre todo
destaca por esa especie de coros retorcidos que no sé si son de niños o de qué
coño son, pero que no quedan nada mal. Creo que junto a “Se a vida é (that’s
the way life is)” fue single en Estados Unidos y la verdad es que “To step
aside” tiene su potencial. No está nada mal y para estas tierras donde no fue
sencillo, podemos considerarla como una de las canciones no conocidas que
pueden sorprenderte al escuchar el disco al completo, o que al menos te llame
la atención por lo de sus coros tan peculiares. Un final alegre se nos plantea
con “Saturday night forever”. El gato Kilo, colaborador del último post que
realizamos a modo de intercambio, comentó en su blog que hubiera sido un mejor
cierre la que finalmente se quedó como cara b de single “The boy who couldn’t
keep his clothes on”. Pues puede ser, pero no queda mal esta “Saturday night
forever”. Me gusta su bombo y platillo y su fanfarria, aunque si nos ponemos
severos se la puede acusar de algo repetitiva. Sin embargo, y en el apartado de
los añadidos que incluye la versión que tengo, que son todo remixes (algunos no
muy memorables), destaco precisamente el “International club mix” que Danny Tenaglia
hizo de la mencionada “The boy who couldn’t keep his clothes on”, la cual en
verdad es muy buena y rítmica y me agrada sobremanera. La tildaría de la joya
oculta que incluye la edición de “Bilingual” que poseo y es que aunque resulte
algo petardera, lo que no podemos negar es que esta composición transmite mucha
marcha; me imagino que a Tennant y Lowe se les ocurriría tras quedarse
obnubilados viendo a un go-gó bailando en la tarima de una discoteca con el
torso desnudo; para eso habría que preguntarles al grupo en entrevista, la
lástima es que no voy a tener ocasión de entrevistar a estos 2 muchachos en mi
vida, creo.
Sí, de acuerdo. Los singles de “Bilingual” funcionaron bien,
llegando casi todos al top 10, pero creo que ninguno al top 5 en el Reino Unido;
sin embargo, en Estados Unidos creo que algunos llegaron al nº 1 en la lista de
Dance. Este trabajo tuvo su protagonismo en los medios, al igual que el
siguiente “Nightlife”, cosa que ya no sucedería con “Release”, que injustamente
pasó prácticamente desapercibido para muchos, pero aún así “Bilingual” está
lejos de los días de mayor vino y rosas de Pet Shop Boys.
Es curioso que “Before” fuera el primer single y que por
España fuera tan ignorado. Tuvo mucho más calado “Se a vida é (that’s the way
life is)” y sobre todo “Single”. El periodo promocional de “Bilingual” se alargó
mucho y en ese tiempo lucho a capa y espada contra el reinante brit pop de
aquellos días. Y es que, admitámoslo, los focos en esa época estaban puestos
sobre los Oasis y los Blur. Tal cual. A Pet Shop Boys se les empezaban a
considerar parte de otra época, pero ellos se han encargado con su trabajo de
demostrar que son atemporales y durareros.
“Bilingual” es como el buen vino. Con el paso del tiempo ha
ido cogiendo mejor aroma y sabor que el que pudo reportar en su momento de
publicación. Conozco mucha gente que lo valora de siempre y otros que con la
perspectiva lo ven con mejores ojos. Es más que aceptable y con momentos
impagables de la historia de este dúo de techno pop. La portada es simple a más
no poder, pero creo que ese color amarillo limón tan intenso le pega bastante
bien a esta obra tan apropiada para el veranito. Si algún lector del blog va a
disfrutar de días de sol y playa en las próximas semanas, les recomiendo que se
lleven este disco a su destino y hagan la prueba de escucharlo en la playa por
la tarde. Creo que pega, y mucho, para esos momentos.
¡Ah! ¿Que qué hay de nuestro programa de radio? Sí,
probablemente comencemos tanto en RUAH como en &radio a mediados de octubre
con la 4ª temporada. Tengan paciencia. De momento escuchen el programa que
quieran de todos los que hemos hecho hasta la fecha, dándose un paseo por
nuestro perfil en Ivoox. Eso sí, les adelanto que a partir de ahora pasará a
ser un programa quincenal en lugar de semanal. Del resto ya les hablaré cuando
quede menos para el reinicio del asunto.