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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Concierto The Killers. Madrid (15-09-2012)

Con este post, terminamos de contar la semana de traca del lunes 10 al domingo 16 de septiembre de 2012 tan movidita que hemos vivido con 3 conciertos. Pues bien, llegó el sábado día 15 de septiembre y 4 muchachos de Las Vegas venían de fiesta a la Ciudad Universitaria, a algo más que a hacer botellón. Era la 4ª vez que The Killers visitaban Madrid y la 3ª que asistíamos a verles (si no tenemos en cuenta la vez que fuimos a La Riviera a ver a Brandon en la gira de presentación de su primer disco en solitario). En esta ocasión, viendo que la actuación era al aire libre, decidimos escatimar en pagar el precio de la entrada y vivir una nueva experiencia como oyentes de un concierto. Lo que pasó es que al final hasta lo vimos. A 200 metros, pero lo vimos y escuchamos más que decentemente, sobre todo teniendo en cuenta el precio que pagamos por ello (0 euros). La cita era en los añejos campos de rugby de la ciudad Universitaria, esos que se ven al lado de la A6 abajo según sales de Madrid. Llegamos a las inmediaciones sobre las 22.30h de cara a buscar un punto flaco de las inmediaciones desde donde se escuchara más o menos bien.

La idea en principio era verlo desde la A6, más concretamente desde el apartadero que hay para una marquesina de autobuses, pero al final lo que hicimos fue tirar av. Complutense en el sentido contrario, para bordear la facultad de Ciencias de la Información y llegar a los accesos directos al recinto. Allí, la puerta de entrada y sobre todo la de salida, dejaban desde un ángulo ver perfectamente una pantalla gigante situada a la izquierda del escenario según miras, y la mitad del mismo. Aunque la nitidez del sonido no era perfecta, teniendo en cuenta la lejanía, no se escuchaba pero que nada mal, quizás algo distorsionado o retumbado, y ahí decidimos situarnos. La cosa más o menos sería satisfactoria objetivamente, teniendo en cuenta que allí nos agrupamos en torno a 5 filas de personas que no hicimos por pagar o intentar colarnos, como sí que hizo en un momento un imitador de Usain Bolt, que aprovechó un momento en el que el segurata de la puerta de salida estaba trasteando con su smartphone; de hecho, ese segurata amagó un momento con cerrar medio portón, fastidiándonos notablemente la visión, pero ante la pitada generalizada, decidió dar marcha atrás, ganándose una ovación por parte de los “espectadores-oyentes anticrisis” que allí estábamos.

Previamente y tras comprobar que desde allí se veía y escuchaba notablemente, nos tumbamos en lo que quedaba de césped en esa zona y 10 minutos antes nos situamos detrás de las vallas que delimitaban el acceso. Brandon y cia. fueron muy puntuales, y tras una intro de corte misterioso, con luces azules iluminando la escena, salieron a las tablas para comenzar con mucho arrojo y energía de la mano de su último single, el primero de su nuevo disco “Battle Born”, que salió ayer precisamente a la venta, “Runaways”. Créanme: yo, un seguidor declarado de los de Las Vegas, solamente había escuchado una vez la canción, quedándome la idea (que aún mantengo) que se sitúa a mitad de camino entre el sonido de “Sam’s Town” y “Day & Age”. Con esto, era la 2ª vez que escuchaba la canción y me capturó definitivamente. En directo suena genial. Es un tema perfecto para la catarsis y permitir empezar con un arreón de adrenalina, con esos momentos épicos dentro de su estructura que tan bien le quedan al grupo y sobre todo a Brandon a las voces y a Keuning a los coros.

En directo no lo entendí, ya que la nitidez del audio no era perfecta, pero luego en video colgado en youtube pude oír que Brandon dijo que venían a por todas, y eso se vio ya en el 2º lugar del setlist con un “Somebody told me”, que se encargó de meter en la marea de intensidad a todo aquel que por el hecho de abrir con un tema nuevo no se hubiera involucrado aún. Todo peccata minuta, no se crean, ya que proseguirían con otro tema “Hot Fuss” y tocarían techo en el terceto de apertura de la mano de la adorada por todos los que seguimos desde el principio a The Killers “Smile like you mean it”. Extraña en parte que se sitúe tan cerca del inicio del show, ya que esta canción tiene galones suficientes como para aparecer por la parte final o incluso en bises, pero inteligentemente el cuarteto norteamericano la anticipó para marcarse un listón de intensidad que sería difícil de mantener durante la hora y media que tenían programada. Aunque no era tarea fácil, consiguieron de sobra mantener el ritmo tan alto de exigencia marcado con las 3 primeras piezas que interpretaron.

Quizás hubo un ligero bajón de la emotividad con las 3 siguientes, ya que ni “Spaceman”, ni “This is your life”, que se mostraban como primeras delegadas representantes del “Day & Age”, ni la aún no familiar “Miss atomic bomb”, tienen en estos días un peso muy importante en la vida del grupo. Aún así, “Spaceman” es un disparate de ritmo en su estribillo, como muchos de ustedes sabrán, y “This is your life” supuso un momento de necesario descanso entre las notas de su medio tiempo.

Hablemos de las sorpresas. Bueno, pues al igual que sucedió con Ana Torroja en Móstoles el día anterior, aquí también hubo poco hueco para cosas raras. Quizás sí que me dejó algo fuera de juego, pero muy gratamente, ya que adoro esa composición, que el grupo mantenga la épica y sesuda “Bling (confession of a king)” en el listado de temas de sus directos. Esta canción, en mi opinión single frustrado de “Sam’s Town”, estuvo ajustada a la medida de un concierto al aire libre en una inmensa explanada ante 25000 personas. También nos dejó un poso parecido de ligero asombro que “Shadowplay”, la cover de Joy Division que el grupo grabó para la banda sonora de la película “Control” de Anton Corbijn (vean la imagen de mi avatar), tomara parte de la fiesta. Sobre tenues luces azules (las otras 2 veces creo recordar que eran verdes, tanto en el Pepeworld Festival de 2007, como en el concierto del grupo en el Palacio de los Deportes de 2009), Brandon se movió confortablemente, mientras que emulaba a su referente Ian Curtis de forma más que digna. Miren, en la siguiente foto, las 2 luces azuladas del centro de la imagen que están debajo de las deslumbrantes farolas blancas, son la de la derecha la mitad del escenario y la de la izquierda la pantalla gigante; les aseguro que, al igual que el día del último concierto de Springsteen, en vivo nuestros ojos lo veían mucho mejor.
Y cerrando el apartado de sorpresas, lo que sí nos dejó boquiabiertos fue cuando empezaron a sonar unas notas que no asociábamos a ningún tema del grupo, pero que sin embargo nos eran vagamente conocidas. Sí, resulta que The Killers se marcaron otra cover, en esta ocasión del “Forever young” de Alphaville. La versión fue solamente la mitad de extensa que el original de ese grupo que tenía un cantante parecido al ex-futbolista Morientes, pero duró lo suficiente para descubrir que a Brandon le venía como anillo al dedo, debido al tono de su voz. Recuerdo leer en la página de “Plásticos y decibelios” de Julián Ruiz, que Brandon le comentó a Julián que The Killers probablemente harían un disco de versiones como siguiente paso en su trayectoria; al final eso no ha sido así, ya que “Battle Born” ha sido la solución a la encrucijada, pero lo que está claro es que en su gira en solitario Brandon también hizo una versión del “Bette Davis eyes” de Kim Carnes (¡qué gracioso me ha resultado siempre el nombre de esta cantante!) y ahora prosiguen la tradición con este tema de Alphaville, que se suma a otros temas ya revisados como el “Why don’t you find out for yourself?” de Morrissey, el “Romeo and Juliet” de los Dire Straits o la ya mencionada cover de Joy División.

Quedó bien, pero casi fue esta visión de “Forever young” una intro a la siguiente canción, un tema por otro lado que cada día que pasa crece más en el seno interno de los seguidores del grupo. Les hablo de “Read my mind”, tercer sencillo del 2º disco del grupo, que supuso el inicio del fin de la parte troncal del show, la cual no bajó para nada en intensidad y, es más, fue in-crescendo. Llegaba el turno de “Mr. Brightside”, canción abanderada de su primer disco, que por otro lado era el tema que uno de los chavales que estaba junto a nosotros viendo el concierto por toda la cara esperaba como agua de mayo. Lo curioso es que tras todo este tiempo, casi nos habíamos olvidado de “All these things that I’ve done”, y el grupo se guardó ese as en la manga para situarlo como final formal del show antes de los bises. Retumbó una vez más el “I’ve got soul, but I’m not a soldier” y como curiosidad de la puesta en escena de ese momento del concierto, cabe destacar que sobre el telón de fondo se proyectó el videoclip que Anton Corbijn grabó con el grupo vestidos cuales cowboy de medio pelo y algo blanduchos ante unas féminas algo cabreadas.

Bueno, sí, no podemos olvidar que en mitad del concierto, como uno de los puntos esperados y celebrados del show se situó “Human”. Quizás los mejores momentos fueron precisamente este del del single bandera de “Day & Age” y el ya comentado de “Mr. Brightside” y en los bises y como última canción que sonó, “When you were young”. Vaya, se me olvidaba que también como cierta sorpresa, no contábamos del todo con que apareciera “Jenny was a friend of mine” y más lejos de todo eso, se ganó el derecho a formar parte del bis junto a la épica composición que fue en su día el 1er. single de “Sam’s Town”.

Fue un concierto intensísimo. A 200 metros se podía apreciar la intensidad del grupo, con un Keuning épico a su guitarra y un Brandon cada vez más consolidando su proceder en el escenario, con esa pose de brazos caídos con la cabeza medio ladeada frente al micrófono y con sus habituales subidas a los bafles frontales del escenario. A Stoermer y Vannucci no les veíamos desde nuestra posición, salvo cuando aparecían enfocados por la pantalla gigante. Además de la intensidad y la entrega, destaca la seriedad y solemnidad, que estimo solamente se vio alterada por un video algo irrisorio (al menos desde donde lo vimos) que acompañó a la algo llorica “A dustland fairytale”, en el que se veía en el telón de fondo unas siluetas cada vez bailando más deprisa; nos meamos de la risa casi, ya que no pegaba ni con cola (puede ser que desde nuestra distancia las cosas se vieran alteradas o no del todo claras; si alguien tiene algo que decir, que comente a su gusto). El juego de luces, las proyecciones sobre el telón de fondo en general (salvo el apunte comentado 2 frases atrás), la lluvia de chispas y el rayo, símbolo del nuevo disco del grupo, que escudaba los sintetizadores de Brandon, dieron en conjunto una puesta en escena muy buena.

Fue solamente hora y media de concierto, y no sé si llegó. Suficiente para que The Killers pusiera su bandera en otro lugar más de Madrid y además diferente a los 3 anteriores sitios que visitaron (una sala no muy grande, la Copérnico, la plaza de toros de Las Ventas y un espacio arena o pabellón cerrado, el Palacio de los Deportes). Salieron victoriosos de un concierto al aire libre frente a una gran extensión y a buen seguro seguirán incluyendo Madrid en sus giras, ya sea para venir en concierto individual como en 2004 y 2009 o en festivales como en esta ocasión o en 2007. Porque, sí, The Killers actuaron dentro de un festival, pero da la casualidad de que los organizadores rechazaron nuestra solicitud de acreditación, con lo que al evento y a su nombre no les voy a hacer la más mínima publicidad, ya que no se la merecen y además acrecienta mi “cariño” a estos eventos, el cual ya quedó patente en el post de intercambio realizado con El gato Kilo. Aquí, ni su nombre voy a mencionar. The Killers sí que se merecen todo el espacio posible que en este blog podamos darles. Son muy buenos. Uno de mis grupos favoritos de siempre. Si retornan por Madrid en concierto individual, tengan por seguro que pagaré mi entrada; si no me creen, “Battle Born” me lo compraré en original los próximos días.

Eran la una y media y tocaba salir volando para coger uno de los últimos metros y un búho interurbano por los pelos para retornar a casita (no, esta vez no estuvimos con el grupo al finalizar el concierto como en 2009, ni hicimos por ello), algo muertos de frío (soplaba un vientecito algo excesivo por esas latitudes y a esas horas del pasado sábado), pero satisfechos por haber asistido nuevamente a un concierto de The Killers y ver que el grupo, por mucho chismorreo que haya de malos rollos entre sus componentes, están en perfecto estado de forma. A 200 metros cualquiera se podía dar cuenta de ello; pueden imaginarse lo que tuvo que ser eso en las 10 primeras filas frente al escenario. La pasión por The Killers vuelve a estar patente con esta actuación y con el lanzamiento de su nuevo disco. Estimo que son buenos tiempos.
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lunes, 17 de septiembre de 2012

Concierto Ana Torroja. Móstoles (14-09-2012)

A falta de pan, buenas son tortas. Es lo que podemos decir aquellos que, aunque crecimos con ellos, nunca pudimos ver a Mecano por ser demasiado jovencitos en los días en los que este trío histórico de la música pop española estaba en activo y hacían giras. Por ello, el evento más parecido al que hoy en día podemos asistir para quitarnos el hambre, es cualquier concierto que la buena de su vocalista, Ana Torroja, da por la geografía española. Y, haciendo gala de un gran tino para confeccionar el cartel de las actuaciones de sus fiestas de este mes de septiembre de 2012, el ayuntamiento de Móstoles, además de habernos regalado una de las pocas actuaciones de Love Of Lesbian en Madrid de este año, nos preparó un concierto de Ana para el pasado viernes día 14; el sábado actuaba Fangoria, pero para la noche siguiente nosotros teníamos otros planes de los que en un par de días les hablaremos por aquí…
La situación era más benévola que la que tuvimos que sufrir para ver a Love Of Lesbian, cuya actuación nos cogió en miércoles, teniendo que madrugar por motivos laborales al día siguiente. Aunque el sábado también me tocaba madrugar, esta vez los motivos eran de ocio y esparcimiento, con lo que, teniendo en cuenta lo cara que está la gasolina, hice uso de mi bono B2 para llegar y luego volver de tierras mostoleñas. En tren fuimos y tras una breve desorientación a la hora de enfilar desde la estación de Móstoles-El Soto hasta el parque Finca Liana, llegamos al escenario una hora antes de que la actuación diera comienzo.
Nos sorprendimos y mucho de que la gente que estaba frente el escenario antes del concierto era mucha menos que la que 2 días antes estaba a la espera de que los catalanes Love Of Lesbian saltaran a escena. Por ello, nos pudimos situar unas 2 o 3 filas más cerca de lo que lo estuvimos el día que acudimos a ver a Santi Balmes y sus secuaces. Con bastante puntualidad se presentó ante nosotros Ana. Personalmente me tomé este concierto con muchas ganas y tener a unos pocos metros a la que ha sido la vocalista de Mecano me supuso una emoción interna bastante especial.
Abrió fuego con una canción que desconocía, cuyo título es el que también tiene la gira, “Soy”. Una canción muy sentida y emotiva, con unas proyecciones en el telón de fondo que no sé si serían de Ana Torroja de pequeña o algo así. Entramos en calor con “Como sueñan las sirenas”. Ese single de su primer disco “Puntos Cardinales”, que con su toque misterioso fue abriendo camino a los momentos más emblemáticos de la actuación. “Los amantes” fue un tema de “Descanso Dominical” (masivo disco de “Mecano” de 1988), que Ana se encargó de recuperar no hace mucho y poner nuevamente en boca de todos. Por ello, fue buena idea que lo incluyera en el 3er. lugar del orden de canciones a interpretar en su actuación de las fiestas de Móstoles, y ya con este tema el gentío terminó de coger el impulso necesario para disfrutar de ese viaje sonoro en el tiempo que Torroja nos proponía para la noche del pasado viernes.
Realmente solamente hubo 2 ausencias muy notables en el set list, una por el lado de Mecano y otra por el de Torroja en solitario. No sonaron “Hoy no me puedo levantar” ni “Corazones” (aquel dueto acertado que Ana hizo con Bosé en la época de Girados). Por lo demás, la buena de Ana no se olvidó de nada. Ahora podemos entrar en varios apartados. Ya saben que la estructura de estos post que hacemos de los conciertos que vivimos, se dividen en secciones tales como las sorpresas o canciones no esperadas, los momentos más memorables o álgidos del show y tal. Pues empecemos por las sorpresas, que realmente hubo bien pocas. Sorprendió que en esa especie de medley o popurrí que se anotó Ana (ecos de esos horrores que Mecano hacían en sus 2 últimas giras, en lugar de dar media hora más de concierto y tocar las canciones como Dios manda) incluyera a “Sentía” o “Quédate en Madrid”. En ese combo, entraron también “Aire” y “Naturaleza muerta”, 2 canciones más previsibles de sonar en un concierto de Torroja en solitario. Y aparte de eso, poco más.
El resto del setlist se notaba bien pensado, no resultando por tanto demasiado sorpresivo (salvo en el lado negativo la ausencia del “Hoy no me puedo levantar”) y con una carga emocional potente en casi todas las canciones, sobre todo (evidentemente) en las de Mecano. Sorprendió quizás más bien que ciertos pesos pesadísimos (o al menos así los veo yo) como “Mujer contra mujer” o “Cruz de navajas” sonaran relativamente pronto, en lugar de guardárselas para una recta final de corte solemne. En la primera de las citadas, podemos evidenciar uno de los puntos acusables a Ana en lo que es la disposición del espectáculo, que es la no incorporación de un teclista/pianista, y quizás un abuso algo notable de la música programada. Ana, sentada en un blanco sillón (vean la foto de arriba), cantaba como si estuviera en el juego de “Singstar” de Mecano, con la ayuda de la melodía tan elegante de piano grabada y representada en el telón de fondo con las manos tocando las teclas. Cantó muy bien “Mujer contra mujer”, pero lo de la música programada, pues, ¿qué quieren que les diga? Desluce algo o bastante. Juzguen ustedes, en la medida de lo que puedan debido a mi precaria cámara de fotos, viendo el video que grabé y les inserto a continuación.
En el lado de los puntos buenos o mejores instantes de la actuación estuvo la otra canción que he mencionado en el párrafo anterior. Con “Cruz de navajas”, quizás la mejor canción de Mecano para muchos, la exigencia es altísima, no sólo en recrear esa bonita melodía, sino por parte de la que canta para igualar ese registro conseguido para “Entre El Cielo Y El Suelo” de 1986. Ana la clavó, incluso los coros del final llegaron a poner el vello de los brazos de punta a más de uno, entre los que me incluyo. Ya me puedo morir bien a gusto, habiendo tenido a Ana Torroja a poco más de 10 metros de mi cantando en directo esta formidable canción. Les dejo un fragmento de este momento, ya que me quedé sin batería en mitad de la misma. Seguí sacando más fotos con la cámara de uno de los nuestros e hice más videos, pero si el audio de mi cámara es malo, el de la suya ya ni se imaginan...
Otro de los momentos buenos, en esta ocasión en el sector de canciones de Ana Torroja al margen de Mecano, fue esa versión de “Duele el amor” que hizo con su bajista para la ocasión, el cuál se encargó de las partes vocales que en estudio tenía Aleks Syntek. Recordemos que en verano de 2004 fue uno de los momentos de mayor éxito para Ana en la década anterior, al unirse con este músico mexicano para la ocasión. Abajo vemos a Ana con la guitarra en mano.
No obstante, y retornando al grupo de temas recuperados de Mecano, hubo otras versiones que estimo no fueron tan acertadas. Por ejemplo, no me agradó especialmente como sonó “Un año más”, aunque Ana recreó parte de la coreografía mítica de este composición. También sonó algo rara “Hijo de la luna”, la cual abrió los bises con Ana con uno de esos trajes al estilo de los que se enfundaba para interpretar esa canción con Mecano, pero esta vez en tonos blanquecinos. La imagen de abajo representa un instante precisamente de “Hijo de la luna”.
De su trayectoria en solitario, también sonaron bien “Sonrisa”, bastante cañera y guitarrera, “20 mariposas” o “A contratiempo”, esta última ya en los bises. En los propios bises, disfrutamos de la solemnidad de “El 7 de septiembre” y en el tramo final de un vaivén de temas muy movidos, con los que sorprendentemente Ana, tras casi 2 horas de concierto, se movió más que nunca de lado a lado del escenario. En ese sector pudimos escuchar una versión algo manierista y charlestoniana de “Maquillaje” (uno de los nuestros la estaba esperando como agua de mayo y yo en un principio dudaba de su inclusión), una frenética “En tu fiesta me colé” y la apoteosis de “Barco a Venus”, que fue en sí el final de la actuación. Por lo visto en el set list hubo un reparto igualitario entre temas de Nacho y José Maria Cano, según me comentó otro de mis amigos y tertuliano de nuestro programa Luis Felipe Novalvos, el cual no se quiso perder tampoco el evento; quizás estaban los hermanos tras el escenario preparados con un arma con el que atentar contra Ana en caso de que uno de los 2 saliera perdiendo a la hora del reparto de canciones (ya saben los rumores extendidos sobre la rivalidad extrema de los hermanos en aspectos como éste). No me pregunten por qué, pero me gusta mucho este primer plano que les dejo abajo del párrafo que pillé a Ana en un momento de la actuación.
Hubo tiempo para que tras dar permiso a sus músicos para que ya se retiraran, Ana hiciera gala de una cercanía y conexión con el público, que le sumó muchos enteros a su concierto, y se quedó a cantar a capella “Me cuesta tanto olvidarte” (recordemos que era final de actuación con Mecano en sus últimas giras) e incluso “Hawai Bombay”, debido a que por lo visto un niño o niña (no recuerdo bien) le había dicho antes del concierto que era su canción preferida. También cantó la letra de una canción que ahora no recuerdo, que unos fans le llevaron en una ristra de folios anexados. Más tarde me arrepentí que en esos instantes de generosidad no haberle pedido algo de “No es serio este cementerio”, una de las canciones que más eché de menos y que con más lógica podrían haber entrado en el setlist, ya que pedir que Ana Torroja se marque un “El peón del rey de negras” o un “Ya viene el sol” en esta gira “Soy”, sea esperar demasiado.
Fueron 2 horas de actuación. Con sus puntos más notables y otros menos memorables, pero en todo caso una experiencia más que satisfactoria, por mucho que hasta las 4.30h no llegara a mi casa tras encadenar 3 trayectos en búho y tener que levantarme el sábado a las 7.15h. Ya puedo decir al menos que he visto a Ana Torroja en directo cantando temas de Mecano, aunque en escena no estuvieran con ella los hermanos José María y Nacho Cano.
Tras ver esta actuación, me pregunto si merece la pena una reunión de Mecano. Es evidente que Ana, aunque de cuerpo se conserva bastante bien (no me convence ya tanto su corte de pelo tan corto de rubio platino. ¡Con lo cañón que estaba en el 2000-2001 con el pelo largo, liso y pelirrojo!), tiene ya 53 años, al igual que José María, y la exigencia que Mecano ofrecían en directo en sus días en activo está muy por encima de lo que el trío (quizás Nacho pudiera adaptarse, con añadidos o sin ellos) pueda soportar a su edad. En este apartado, mi buen amigo Alfredo Morales, colaborador y tertuliano de nuestro programa de radio, no salió tan satisfecho de la actuación y en el blog que tiene su gato Kilo, hará un post que me confesó será algo menos benévolo que el mío. ¿El motivo cuál es? Pues que este señor tuvo la santa fortuna de haber nacido antes que yo y con 14 años haber asistido con un amiguete de su instituto a ver a Mecano en el punto más alto de su carrera. ¿Cuál fue ese momento? El mítico, increíble y masivo concierto que el grupo ofreció también un mes de septiembre, pero en aquel caso en el año 1989, en el desaparecido (o reconvertido) Rockodromo de la Casa de Campo de Madrid ante más de 60000 personas. Cualquier cosa que se quiera ver de Mecano posterior o anterior a ese concierto, siempre estará por debajo.
Y aunque me gustó el concierto, es inevitable dejar de lado a Mecano, haciendo paralelismos o comparaciones con el grupo de forma inconsciente. Por ello, la actuación a ratos te podía parecer una especie de Mecano “low cost”, con su vocalista haciendo un dignísimo papel al micrófono, pero sin los hermanos Cano (y el componente emocional que ello supone), y con el punto negativo de la música programada, que casi te parecía por momentos que estabas viendo a Ana en un karaoke (lo cual, por otro lado, también pudiera valerme, no se crean).
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios; no podemos pedirle más a Ana. Ella en parte es una mártir de las peleas de los hermanos Cano en los días en activo de la banda y para colmo, cuando el grupo se reunió en el año 1998, ella canceló la promoción de su debut “Puntos Cardinales” para centrarse en el grupo, con la mala suerte de que esa vuelta fue efímera y no hubo ni gira ni nada de nada. Creo que por su lado es quien más voluntad tiene de volver (y no piensen mal, ya que creo que esas ganas son previas a que se airearan sus problemas con el fisco), pero la traba principal está por otro lado y tiene nombre y apellidos: José María Cano. Por ello, y volviendo a lo mismo, a la buena de Ana no le podemos exigir mucho más. El concierto estuvo bien, ella se mantuvo digna en escena, cambió varias veces de vestimenta y vocalmente convenció, con ciertos momentos que nos evocaron a sus días de más gloria. Si me entero de más conciertos gratuitos en fiestas municipales que Ana ofrezca por los alrededores de Madrid, haré por ir. Lo pasé muy bien. Con todo, mereció la pena.
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sábado, 15 de septiembre de 2012

Eurythmics - Revenge (1986)

Llegamos a otro grupo que solamente ha pasado una vez por el blog y que en consecuencia solamente ha tenido un programa de radio dedicado a ellos (ya saben que primero es preciso que exista post en el blog para que realicemos algo en la radio). De dúo a dúo y tiro porque me toca. Si la pasada semana eran los Tennant-Lowe de Pet Shop Boys los protagonistas del artículo de nuestro regreso vacacional, hoy pasamos a otra pareja, que también en sus primeros momentos miraron claramente al techno pop, pero que avanzada su carrera viraron en otras direcciones o géneros, aunque sin olvidar del todo la electrónica. Nos referimos a Annie Lennox y Dave Stewart; Eurythmics, vamos.

Y precisamente la obra que escogemos para hoy es ejemplo claro de esa mayor amplitud de visión o tendencia al pop rock más generalista. Además, “Revenge” también fue un disco que escuché 2 o 3 veces en la playa de Jandía de Fuerteventura, aunque antes de comer (no como con Pet Shop Boys que sonaban más avanzada la tarde). Quizás el grupo alcanzó su máximo apogeo con el anterior trabajo tras una trayectoria impecable desde que editaron “Sweet Dreams (Are Made Of This)”. “Touch” mantuvo el nivel e inquietudes electrónicas y ya ni hablemos del disco “1984” dedicado a la obra de George Orwell de mismo nombre y de una notable experimentalidad a ratos. Sin embargo, con “Be Yourself Tonight” fue donde el grupo se acercó de forma más clara a todos los públicos y consecuencia de ello la paradigmática “There must be an angel (playing with my heart)” fue nº 1 de ventas en el Reino Unido con mucha justicia.

La obra que hoy nos ocupa, editada en 1986, abunda en las formas expuestas en “Be Yourself Tonight”, y si cabe las refuerza. Cuenta con 4 singles, de los cuales 3 son clásicos indudables y de gran calado y llegada a cualquiera que se exponga a su escucha; quizás solamente la agresiva canción de inicio de la obra “Missionary man”, fue el único single que no cumple en ese terreno, sin que por ello también esté apañada dicha composición claramente, aunque con otras formas.

Choca la rotundidad inicial que nos ofrece “Missionary man”. Estamos ante uno de los temas más rockeros y rotundos, no solo del disco, sino de la trayectoria global de Eurythmics. Las notas afiladas de armónica suman a la carga sonora de las guitarras eléctricas y al aplomo y fuerza con la que Annie se presenta ante el micrófono. Un buen tema de inicio para abrirnos bien los ojos desde los primeros segundos. El videoclip que se grabó es algo oscuro, pero encaja muy bien con el sentir de la canción. Quizás sea el single que menos haya calado de los 4 que se sacaron de las 10 canciones que forman “Revenge”, pero el dúo insistiría en estas formas en el siguiente disco con su “I need a man”, que nos puede evocar fácilmente a esta composición que abre el disco que hoy revisamos. “Thorn in my side” podría ser la canción que más ha quedado en la memoria colectiva de “Revenge”. Desde sus embriagadores apuntes de saxofón, hasta sus formas algo manieristas levemente orquestales, se erige como una composición pop pluscuamperfecta de gusto exquisito. Realmente melódica, sus cambios en la melodía son más genialidades añadidas de Dave Stewart. Igual de buena resulta “When tomorrow comes”. A ratos es mi favorita del disco. Tiene un punto más emotivo en su melodía y sus partes de guitarra en algún momento que Annie utiliza para respirar, son de lo mejor del disco. Otro clásico de Eurythmics que guarda en su interior “Revenge” y quizás uno de los videos en los que más guapa podemos ver a Annie Lennox a lo largo de la trayectoria del grupo. Me atrevo a señalar a la poperita “The last time” como la joya oculta de “Revenge”. Puede que por mi parte sea una ligera frivolidad, pero la verdad es que su ritmo engancha y la pronunciación más aguda del título de la canción al final de las frases del estribillo por parte de Annie, son marca inconfundible de esta canción. Es agradable y contrasta mucho con la solemnidad de la siguiente “The miracle of love”. Esta “The miracle of love” fue single extraído y es realmente sentimental y emocional. Una balada comedida, quizás en algunos puntos o instantes ciertamente pastelosa, pero con ciertos detalles de calidad en el sentido de la creación de la melodía.
Luego hablaré más de ello, pero creo que el mayor pecado de “Revenge” estriba en el orden de las canciones. Ahora toca “Let’s go”, un tema pop que alterna sintetizadores y el saxofón que tan presente está en esta obra. No está mal, ya que no estamos ante un ejemplo de pop evidente o plano. Sobre una base rítmica potente Annie y Dave disponen “Take your pain away”. Es una canción que ofrece una leve sensación hipnótica en el miniestribillo, el cual se nutre básicamente de Annie cantando el título de la canción de forma liviana. No obstante, el ejemplo de pop más de algodón de azúcar de “Revenge” es “A little of you”, compuesta melódicamente a base de una línea algo ñoña de tecladitos delicados. No está mal y en parte podría suponer una primera aproximación a esa joya que considero es la posterior “You’ve placed a chill in my heart” del siguiente lp “Savage”. Se vira totalmente con la siguiente pista “In this town”, que es de los ejemplos más rockeros del disco, con ese efecto de directo, que si cabe le confiere más intensidad y garra. El final resulta cuanto menos exótico con “I remember you”. Annie se muestra en unos registros bastante más agudos y elevados, en esta pieza de sentir acústico que rubrica un disco de notable alto o sobresaliente.

Quizás el punto flaco que le veo a “Revenge” es el orden de las canciones. Se pone demasiada carne en el asador en la cara a, con los 4 singles casi seguidos y de esa forma se deja una cara b, que aunque está bien, adolece de alguno de los grandes singles del disco. Es un buen inicio “Missionary man”, pero por ejemplo creo que el cierre “I remember you” quedaría mejor en otro lugar y se podría haber finalizado mejor el álbum con “Take your pain away” o incluso “Let’s go”. El conjunto es bueno, ya que no hay necesidad de pasar de canción en ningún momento, pero la disposición podría haber sido mejor.

“Revenge” funcionó bien. Destaca por su portada, con esa imagen tan formal y directa de Annie y Dave, que parece un retrato a partir de una foto del grupo, algo que ahora con los actuales smartphones y sus app se conseguiría fácilmente. Se encargó de mantener a Eurythmics en la 1ª línea, siendo un grupo que gustaba tanto a gente joven como no tan jóvenes. Eran quizás los mejores días de Eurythmics, asociados claramente a canciones como “Thorn in my side” y “When tomorrow comes”. Sin embargo, todo lo que sube tiene que bajar, y eso fue lo que en parte sucedería a partir de aquí con Lennox y Stewart y que se puede comprobar en el hecho de que en 3 años se finiquitaría la 1ª parte de Eurythmics.

Y es que el grupo quiso rizar el rizo con “Savage”, el cual, como alguno de los más antiguos del lugar recordará, revisamos en el blog ya hace tiempo. Con “Savage” el grupo intento regresar a las formas electrónicas de unos discos anteriores y también al experimentalismo. Lo que pasó fue que la gente no entendió nada el single “Beethoven (I love listen to)” y que “I need a man” fuera el otro single, con formas tan arrolladoras y rockeras como “Missionary man”, tampoco ayudó. La más accesible, ligera y deliciosa “You’ve placed a chill in my heart” llegó demasiado tarde y “Savage” ya tenía ganado el sambenito de obra maldita. Muchas veces me pregunto si me gustan los discos malditos porque realmente me gusten o porque me deje guiar por su condición de patito feo; quiero pensar lo primero.

Las cosas entre Lennox y Stewart tampoco creo que fueran demasiado bien en lo personal cuando tras “We Too Are One” (quizás un título algo curioso o con distintas lecturas visto lo que sucedió tras el mismo) el grupo dio por zanjada su trayectoria en conjunto para dedicarse a proyectos individuales. Con este mencionado disco de 1989, el grupo rectificó y volvió a la senda de la música para todos, con algún gran momento como por ejemplo la elegante “Don’t ask me why”. Pero bueno, paremos por hoy, que no voy a hacer una retrospectiva total de la historia de Eurythmics y ya he hablado suficiente de lo que deparó a Lennox y Stewart tras el celebérrimo disco “Revenge” que hemos revisado hoy. Un disco para todos los públicos, muy bueno, que cualquier despistado que no conozca mucho o nada de Eurythmics puede escuchar sin problema alguno e incluso es posible que le guste.
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viernes, 14 de septiembre de 2012

Concierto Love Of Lesbian. Móstoles (12-09-2012)

¿Qué mejor para despedir el verano que afrontar una última semana de piscina abierta en mi urbanización cargadita de conciertos? Este pasado miércoles iniciábamos unos días intensos en este apartado, asistiendo a las fiestas patronales de Móstoles para ver a Love Of Lesbian. Ya lo avisó Santi Balmes cuando estuvo en nuestro programa de radio hace unos meses, informando que en nuestra región harían un concierto de alguna fiesta mayor de los municipios de alrededores de Madrid. Y así fue, pero, para nuestra mala suerte, la ciudad escogida fue Móstoles. Lo de la mala suerte, es porque nos pilla justo en la otra punta de donde vivimos y lo que nos ahorramos en la entrada, al ser un concierto gratuito, nos lo gastamos en gasolina (y más con los precios desorbitados y vergonzosos que cuesta en estos días el carburante).
Iniciamos nuestro peregrinar por vías desconocidas para nosotros 2 horas antes del inicio y tuvimos bastante suerte a la hora de encontrar sitio para aparcar, ya que lo dejamos a 10 minutos andando del escenario del parque Finca Liana donde actuaban los catalanes. No era la primera vez que íbamos a ver un concierto a Móstoles. La vez anterior fue hace 3 años para ver a Revólver, lo que pasa es que aquella vez partíamos desde Madrid y la disposición fue distinta, ayudado también porque aquel concierto cayó en sábado y no en un duro miércoles.
Bueno, pues a las 22.15h ya estábamos frente al escenario y vimos que había un nutridísimo grupo de personas ya agolpadas, como si estuviéramos en un concierto de pago en cualquier sala. Luego, con una petición de escrutinio que hizo Santi Balmes en el concierto, nos dimos cuenta que éramos más los que veníamos de fuera, que los mostoleños, mostolenses o mostovitas (como nombró el cantante de Love Of Lesbian a los residentes de Móstoles en un momento de la actuación). Aún así conseguimos situarnos más o menos bien y desde nuestra situación veíamos la parte de al lado del escenario donde el grupo estaban en espera de que llegara la hora de saltar al escenario.
Hubo puntualidad por parte de los 5 componentes oficiales y sus 2 músicos acompañantes para esta gira y a las 23.00h, con el sonido de la instrumental e interludio del último disco “La Noche Eterna. Los Días No Vividos” que es “Tercero segunda”, saltaron al escenario para comenzar con el trallazo que es la propia canción “La noche eterna”. Teníamos como referente el concierto del festival del día de la música, el cuál escuchamos el pasado 23 de junio a través de Radio 3 mientras veíamos el España 2-0 Francia de la pasada Eurocopa de Polonia y Ucrania. Pues precisamente esta “La noche eterna” no sonó en aquel concierto, lo cual consideré un error. Es un buen inicio de disco y, como pasa en muchos casos, es también un gran comienzo para un concierto. Composición larga, épica, sesuda e incluso a ratos algo siniestra por el tono tan desencajado que utiliza Balmes al micrófono. Un acierto, como lo fue en general el primer bloque de 5 canciones, completado por las 3 siguientes, que fue a la par un telón de acero inquebrantable y de gran solidez para presentar el último disco, ya que el quinteto de apertura pertenecía al nuevo disco del grupo. Abajo mostramos un momento de trance de Balmes en mitad de la interpretación de “La noche eterna”.
Y no se puede negar que el grupo no tenga buen ojo, ya que en esos primeros compases se nos regalaron la “springsteeniana” “Nadie por las calles”, junto a las notables “El hambre invisible” y “Los seres únicos”. Sería “La niña imantada” de “Maniobras De Escapismo” la que rompería el dominio del último disco del grupo “La Noche Eterna. Los Días No Vividos”, y que al mismo tiempo levantó las primeras reacciones de emoción del público, que entiendo que celebraba más los temas de discos antiguos que los del último, no porque el último trabajo de Love Of Lesbian sea malo (considero que es bastante bueno), sino porque a las canciones que llevan tanto tiempo acompañándote se las recibe por lógica con mejor ánimo.
No obstante, prosigamos con el balance de lo que sonó de “La Noche Eterna. Los Días No Vividos”. No tardaría mucho en salir “Wio (antenas y pijamas)” y “Belice”, 2 de las más valoradas por amplios sectores de seguidores de la banda y que no han caído en desgracia de ser descartes para los conciertos, como sí le ha sucedido a “Los toros en la Wii (fantástico)”, que también es una de las favoritas de muchos, pero que a estos chicos no se les ha puesto todavía en gana regalarla en directo.
Resultaron notables más bien los momentos más desparramados que estos 2 más solemnes. Se pudo ver que primero “667” y acto seguido “Si tú me dices ven, yo digo Affleck” dentro de los bises, pusieron al público patas arriba, pero ahí tuvo mucha culpa Santi Balmes, ya que en “667” se subió a las vallas de seguridad que separan al público (vean la imagen de arriba del párrafo) y en “Si tú me dices ven, yo digo Affleck” se puso esa camisa floreada que lució en el día de la música, que pueden ver en la foto de aquí abajo, y que ya es un clásico dentro del vestuario de esta personalidad del mundo indie musical español; ¿para qué voy a engañarles? En ese momento que Balmes hace una pausa vocal tras el “… Si ahora el dj pusiera “Dancing queen”…”, le grité a Balmes un “hombre objeto” que no sé si llegó a escuchar, pero me dejé la garganta con ese propósito. Fueron 2 momentos memorables de un bis apoteósico, el cuál se rubricó con “Algunas plantas” y un sin dios total, con Balmes portando una bandera o no sé qué, que ponía “Te amo” o algo así, Joanra con una gorrita de colores con hélice de niño pequeño y el público enardeciendo y dejándose las cuerdas vocales con cada “no tienes fondo”, que coreaban a más no poder.
Y ya con esto, podemos hablar de las compañeras de disco que acompañaron al cierre “Algunas plantas”. Es claro y comprensible que “1999 (O Cómo…)” (permítanme acortar el título completo) es un disco que tiene un peso importantísimo en el porcentaje de reparto de canciones del setlist de un concierto de Love Of Lesbian. De las gordas no se dejaron ninguna. Aparecieron seguidas, y más o menos mediada la actuación, la propia “1999” (con un apéndice del “¿Por qué te vas?” de Jeanette) y el “Allí donde solíamos gritar”, que una vez más tocaron en in-crescendo, desde el a capella de los primeros compases, hasta que termina todo el grupo a toda máquina; eso sí, esta vez Balmes obvió los últimos versos que suelta en los segundos finales de la toma de estudio. Pero es que no terminó ahí la cosa, ya que antes de que se afrontaran los bises y anexas a estas 2 composiciones, llegó la celebérrima “Las malas lenguas” y luego “Club de fans de John Boy”, uno de los momentos lógicos de mayor anhelo de la noche, que pondría fin a la parte troncal del show. No podemos olvidar a “Segundo asalto”, que con su sonido desesperanzado, fue la encargada de iniciar el repaso de los temas seleccionados de “1999 (O Cómo…)”. Y para terminar con este penúltimo disco hasta la fecha de Love Of Lesbian y comenzar a hablar de las sorpresas, algo que no me esperaba fue que “Incendios de nieve” sonara este pasado miércoles en la Finca Liana de Móstoles y menos aún que lo hiciera como comienzo de los bises. Les inserto el video que grabé de “1999”; como siempre, no pidan milagros a mi precaria cámara de fotos.
Hay que reconocer que “Incendios de nieve” fue un momento que el grupo se curró mucho y Balmes aprovechó para hacer alguna gracia, como cuando sacó nuevamente a colación a Angela Merkel, preguntando al público que si ante una proposición sexual de esta canciller que supusiera saldar la deuda de nuestro país, diríamos sí o no; Balmes dijo, “por ahí uno ha dicho que sí. ¡Eso es un patriota!” y luego hizo la pregunta sobre si aceptaríamos lo mismo, pero propuesto por uno de los Love Of Lesbian. Las gruppies gafapastas que se congregaron no pudieron cantar más alto el “sí” siguiendo el ritmo de los silbidos de “Incendios de nieve”, pero en un momento del concierto se quedaron con los dientes largos y una profunda envidia hacia Jordi Roig, al ver como Balmes elegía a este de sus compañeros para darle un pico. Aquí debajo, una imagen de un trío inquebrantable formado por Oriol Bonet a la batería, Joanra Planell al bajo y Santi Balmes a la guitarra eléctrica.
Y, quizás con la ya comentada “La noche eterna”, no hubo lugar para mayores sorpresas. Por ello pasemos ahora a hablar de los momentos más animados y marchosos. Ya hemos hablado de “Algunas plantas”, “667” o “Si tú me dices ven, yo digo Affleck”, pero es que salvo “Incendios de nieve”, Love Of Lesbian ofrecieron un bis cargado de diversión. Y a ello sumaron inestimablemente “Marlene, la vecina del Ártico”, esa especie de “Marta tiene un marcapasos” del mundo musical indie, en la que Balmes se encargó de hacer una extraña pareja entre el mencionado en la letra Phil Collins y Justin Bieber y por otro lado la grandiosa y apoteósica “Me amo”. Fueron 2 momentos que fueron encadenados y superada la hora y media de concierto por entonces, pusieron al público más patas arriba aún, por si acaso no lo estaba ya lo suficiente.
Fue agradable escuchar en la parte inicial temas como “Noches reversibles” o “Los colores de una sombra”, las cuales completan el setlist que vivimos y que a continuación les dejo en riguroso orden: “Tercero segunda” (Intro), “La noche eterna”, “Nadie por las calles”, “El hambre invisible”, “Los seres únicos”, “La niña imantada”, “Wio (antenas y pijamas)”, “Noches reversibles”, “Segundo asalto”, “Los colores de una sombra”, “Belice”, “1999”, “Allí donde solíamos gritar”, “Las malas lenguas”, “Club de fans de John Boy”. BIS: “Incendios de nieve”, “Marlene, la vecina del Ártico”, “Me amo”, “667”, “Si tú me dices ven, yo digo Affleck”, “Algunas plantas”.
¿Echan en falta alguna? Yo varias, pero principalmente “Los toros en la Wii (fantástico)” y “Universos infinitos”. No me voy a poner exigente, ya que esperar que suenen canciones de menor relumbrón como “Shiwa” (con la que podrían haberse marcado un final apoteósico, como reza el título de algún video que hay por youtube que me hace mucha gracia) o “Mon petit cabroin” será pedir demasiado. No obstante, fue raro que temas como “Houston, tenemos un poema” o “El ectoplasta” no sonaran, sabiendo de lo que gustan al grupo. No obstante, las únicas pegas graves que le pongo al repertorio son las 2 primeras canciones que he mencionado en este párrafo.
Por lo demás, comentado la actitud de los componentes, podemos decir que Santi Balmes está perfectamente consolidado como un líder carismático (aunque tenga sus detractores que le hayan hecho hasta que cierre su cuenta en Twitter), que es capaz de animar un concierto por sí solo y que no para de moverse por el escenario, poniendo una y mil muecas (en la foto de arriba del párrafo le pille una), que a más de algún advenedizo dejan completamente en fuera de juego.
Del resto, el 2º de a bordo Julián Saldarriaga (en una imagen oscura representado arriba, ya que nos cogía en el otro lado del escenario respecto a nuestra situación y la cámara no da para más), se mantuvo en un discretísimo segundo plano, en un extremo de las tablas con sus guitarras y demás. Destacó la energía desprendida por Oriol Bonet en la batería. Quizás fue el que más feliz y activo del grupo se mostró, siguiendo perfectamente la rueda a Balmes, incluso con sus limitaciones propias de su instrumento; además, fue el encargado de sacar alguna que otra foto (demostrado en la siguiente foto que les pongo) que más tarde sube a Twitter a la cuenta oficial del grupo, ya que no en vano él es quien se encarga de gestionarla. Joanra sumó su grano de arena en el tramo final, con su gorrita ya comentada, al lado cómico del grupo, el cual se ha dejado algo de lado en los 2 conciertos que he visto a Love Of Lesbian. Jordi Roig, muy parejo a Saldarriaga, en el extremo opuesto del escenario, justo enfrente nuestra, estuvo muy aplicado a sus labores. Los otros 2 músicos que acompañan al grupo, también a su trabajo, y sin intención alguna de quitar el protagonismo a los pesos pesados del negocio.
Fue un concierto de notable. De 8 sobre 10. Solamente hubo esos 2 fallos de set list de “Universos infinitos” y “Los toros en la Wii (fantástico)”, que me atrevo a afirmar que no son gustos personales míos, sino que más de alguno estaría de acuerdo en ello. Al menos “Universos infinitos” sí que ha sido tocada en algunos conciertos de este verano, pero lo que está haciendo el grupo con “Los toros en la Wii (fantástico)” no lo alcanzo a entender. No sé si nos atreveremos a intentar proponer realizar un programa con algún componente del grupo para nuestra 4ª temporada para hablar de “La Noche Eterna. Los Días No Vividos”, y en caso de que así sea, si volverían a acceder a atendernos como amablemente sí hizo Santi Balmes, pero esta cuestión de la canción que cierra la nueva obra del grupo y su inclusión en los directos no la excluiría de la entrevista; con lo de esta canción el grupo están siendo un poco “niños del mañana” (los fans y los componentes del grupo ya saben a qué me refiero).
No deja de ser algo chocante, ya que Love Of Lesbian se han caracterizado por disfrazarse, hacer coreografías particulares en algunos temas y más cosas en sus conciertos, pero tanto en el Fnac Music Festival del pasado mes de diciembre de 2011, como en Móstoles he asistido a unos conciertos muy serios de actitud (aunque llenos de buen rollo), en los que no ha habido lugar a esas marcas de la casa del directo del grupo, aunque no podemos dejar de mencionar la ristra de sujetadores que Balmes se puso por montera al sonar “Me amo”. Habrá que ir a un concierto de sala que den en Madrid este otoño/invierno y ver si la cosa sigue igual de formal.
Era casi la 1 de la madrugada cuando los 7 lesbianos del Apocalipsis se despidieron cantando a capella con el público el “¡fantástico!” de “Los toros en la Wii (fantástico)” (¡toma qué cojones, para poner los dientes largos!) e iniciamos el largo regreso a casa, con un paseo interminable por Madrid, que incluyó un soporífero tránsito por los eternos y lentos (obligados a base de radar) túneles de la M30; les aseguro que en gasolina, viendo el precio al que está, me he gastado lo mismo que me hubiera costado sacarme una entrada para ver al grupo en cualquier sala de Madrid. Pero es que el leit motiv de todo esto era ver cuanto antes al grupo, más allá de cualquier consideración anexa o circunstancias más o menos favorables que rodearan a la cita. Había muchas ganas por verles y de momento no sabemos cuándo volverán por Madrid. Fue una buena experiencia. El concierto resultó muy bueno. Repetiremos. Seguro.
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sábado, 8 de septiembre de 2012

Pet Shop Boys - Bilingual (1996)

Antes de nada, avisar que participamos en los Premios Bitácoras 2012 en la categoría de Cultura (no hay música, en fin) y que todo aquel que lo estime oportuno nos puede votar ya mismo. Nada más tienen que pulsar el botoncito que aparece temporalmente (mientras dure el plazo de votación) en la parte izquierda superior del blog. A ver si este año terminamos mejor, que el año pasado fue un batacazo (no entramos ni en los 100 primeros, cuando en el 2010 fuimos el nº 35). A todo aquel que nos estime dar uno de sus votos: muchas gracias. Y tras esto, a lo nuestro.

Se acabaron las vacaciones, al menos por lo que a mi respecta. ¿Qué tal lo pasaron ustedes? Por mi parte todo más o menos bien. Lo que sí les advierto, y ya comenté por las redes sociales, es que en estas primeras semanas, o en todo caso de aquí al final de año, iré comentando los discos que han formado parte de la banda sonora de mis vacaciones personales y también otros que han rodeado a mi verano, en parte como terapia contra el síndrome postvacacional.

Y el disco con el que reiniciamos la actividad es uno que pega mucho con el verano, la fiesta y la playa. Quizás sea más apropiado como banda sonora de un viaje a Ibiza que a Fuerteventura, pero les aseguro que su escucha en la playa de esta isla canaria que tanto me gusta, quedaba bastante apropiada. Sea como fuere, se daba el hecho de que llevaba mucho tiempo con “Bilingual” de Pet Shop Boys en el cajón de discos guardando polvo y tuve a bien acordarme de él para ser el protagonista principal de esa semana en Fuerteventura; haber escogido el último disco de Russian Red hubiera sido quizás demasiado evidente, ¿no?

“Bilingual” es un disco controvertido, ya que quizás fue el primero que no supuso tanto éxito para Pet Shop Boys a nivel comercial masivo. Muchos recordamos que el anterior Very, con la célebre revisión de “Go west” de Village People, funcionó bastante bien y Neil Tennant y Chris Lowe, con sus peculiares sombreros futuristas del video de esa cover, estaban hasta en la sopa en los programas musicales de la televisión del momento con la redifusión constante del videoclip.

Y no es que “Bilingual” no dispusiera de buena promo y que al menos 2 o 3 singles hayan quedado bastante bien en la memoria colectiva, principalmente Single y Se a vida é, pero por lo que fuera, el grupo perdió parte de los focos intensos sociales que les alumbraban desde comienzos de su carrera hasta el mencionado trabajo anterior “Very”. No obstante, “Bilingual” es muy buen disco y viene a reforzar la sentencia que el colaborador en el intercambio del anterior post, El gato Kilo, apuntó en un post en su blog, que es que Pet Shop Boys nunca han editado un disco malo, sino que pueden ser más o menos buenos. Tal cual. Pasemos a deleitarnos con este trabajo que tan buen ánimo transmite y nos ayudará a enfocar septiembre con mejor cara.

No cabe duda que los Tennant y Lowe desde el primer momento evidencian el carácter tan discotequero del disco ni más ni menos que con una canción titulada “Discoteca”, en la que Tennant narra la experiencia de encontrarse en país ajeno del que no hace gala de ser bilingüe en los primeros momentos de la letra no hablo tu idioma, no entiendo una sola palabra, pero en la que intercala frases en español como la reiterativa pregunta “¿Hay una discoteca por aquí?” y esa pregunta que se suele hacer a los gorilas de los lugares de moda “Dígame cuánto tiempo tengo que esperar”. En el plano musical, no es que nos encontremos ante una canción alegre. Tiene una melodía sombría y nocturna, que con las barreras o trabas que Tennant nos canta en la letra transmite una sensación de noche poco boyante. Los ritmos de percusión, parejos a la batucada brasileña demuestran el ojo que tuvieron los Pet Shop Boys tras comprobar el reciente éxito en aquellos días de Mick Hucknall de Simply Red con “Fairground” y de hecho sirven para unir umbilicalmente a esta correcta apertura, que quizás de primeras no les capture pero que lo hará tras las sucesivas y necesarias escuchas a este disco, con quizás el single que más se recuerda del disco, que además se titula “Single”. En el plano melódico se pierde algo de carácter decadente, y a ratos se gana solemnidad. La letra describe muy bien esas experiencias de viajes de negocios y nuevamente Neil hace algún guiño al castellano cuando nos cuenta que al final del día que describe intenta flirtear, presentándose a su objetivo con un “Me llamo Neil”. Es necesario hacer mención al videoclip. Muy ajustado a la letra, representa en tono cómico y satírico lo que la misma describe y ofrece momentos muy graciosos como ese intento de ligar mencionado de Neil en la barra del bar de un hotel o cuando parece que va a reflejar lo cómodo y placentero que es viajar en Business class y tras estirarse se ha de encoger el vocalista de Pet Shop Boys porque 2 tíos corpulentos se le sientan uno a cada lado. Por cierto, creo que es la época en la que Neil Tennant más me ha recordado de aspecto al presentador Jordi González. También hay que decir que al final del clip se le va un poco la olla al asunto, con coreografías exageradas y los aviones por encima también haciendo de las suyas, pero en definitiva es un videoclip sobresaliente y quizás mi favorito del grupo junto al de la cover de “Always on my mind”, debido a la impagable interpretación de aquel vejete algo loco. Ahora sí, un tema disco claramente es “Metamorphosis”, con voces femeninas de registro muy alto como invitadas a los coros que es lo que más se te queda de la canción y un buen ejemplo de música discotequera de mediados de los 90. Puede chocarte de inicio, pero no se preocupen, que también se le termina por coger el puntito. Tennant más que cantar rapea en esta ocasión y da lugar a un tema cuanto menos curioso y que va inyectando más ritmo al disco. Controvertida también puede resultar “Electricity”. Con unos sonidos muy Kraftwerk en el inicio y una cadencia más lenta. Tennant casi susurra y en esta ocasión recita. También se utiliza para el somero estribillo efecto distorsionador y robotizador para la voz de Tennant. Interesante experimento, que funciona insertado en la obra y además causa un buen efecto de contraste con la canción que le va a suceder en el orden. Ahora toca más batucada y en este caso, desde mi punto de vista, gloriosa. Otro sencillo extraído de Bilingual y en esta ocasión la canción más vitalista y optimista de la obra. Sí, hemos llegado a “Se a vida é (that’s the way life is)”. Composición luminosa, alegre, marchosa, que concede algo de petardeo con los elementos de viento de metal que se incluyen en cierto momento, pero que en conjunto me encanta. Es controvertida, ya que no gustó a todos, pero a mi sí me llega y mucho. Es quizás la culpable de que el disco transmita una sensación tan veraniega y también por las imágenes ajenas al grupo que conforman el video oficial, en el que solamente se ve a Neil y Chris como telón a esas imágenes; creo que se perdió la ocasión de hacer un gran video, pero el envejecimiento que los 2 Pet Shop Boys ya mostraban en esta época, con Tennant sufriendo cada vez más los duros embustes de la alopecia, supongo que hizo que el grupo comenzara a salir cada vez menos en sus videos. “It always come as a surprise” es el momento más descabalado del disco. Un tema lento, cálido, muy sentido y acertado, cuyo único pecado es que no coordina con el resto (salvo por la base de percusión en cierta manera), pero si nos lo tomamos como uno de esos necesarios momentos en los que estando en la discoteca te sales a tomar el aire o fumar un cigarrito, lo veremos con una mayor lógica. Tennant está muy bien en el micrófono, demostrando su gran pericia vocal.
En esos tonos almidonados tan de los Pet Shop Boys, al estilo de una “Suburbia”, pero mucho menos mítica y de repercusión inferior en el tiempo, se incluye en “Bilingual” “A red letter day”, que también fue single. Nos permite recordar la esencia del grupo y ver que aún son capaces de facturar canciones en la línea que enamoró al público en la 2ª mitad de los 80. Tras “A red letter day” llega “Up against it”, que no se aleja mucho del tono de la canción previa. Se pierde quizás ligeramente algo del tono más pasteloso de “A red letter day”, pero nuevamente nos encontramos ante una pieza techno pop muy reconocible del tandem Lowe-Tennant. “The survivors”, simplemente por su título nos puede hacer pensar en un tema épico. No, para nada. Es una canción de bella factura, quizás la más elegante en sus formas de “Bilingual”, sobre todo por sus arreglos de corte orquestal que nos pueden recordar a cosas más solemnes como “Left to my own devices”, que aunque tampoco será la que más fácilmente recuerden del disco, sí que reporta unos minutos de música de muy buen gusto y con formas tan refinadas, que hasta parece que transmiten sensación de olor a colonia. Es curioso, pero la canción que más me gustó de inicio fue “Before”, que también fue single. Fue el primer single de la obra y sonó mucho en junio de 1996, aunque en el programa “Del 40 Al 1” nunca pusieron su video y recuerdo que estaba en la parte baja de la lista y pasaban por encima del mismo solamente poniendo los 5 o 6 segundos de rigor. A día de hoy la escucho y curiosamente me parece que es la canción que peor ha envejecido. Es curioso, pero me parece demasiado retro en sus formas. Quizás haya sido la sorpresa más clara que me he llevado al redescubrir “Bilingual” tras mucho tiempo. No obstante, no se equivoquen, “Before” me sigue gustando; supongo que será como todo aquel que tuvo una pareja con la que acabó bien y tras reencontrarse tras mucho tiempo, aunque la vea desmejorada, le sigue teniendo cariño. Algo así, supongo. Los ritmos latinos regresan en “To step aside”, pero sobre todo destaca por esa especie de coros retorcidos que no sé si son de niños o de qué coño son, pero que no quedan nada mal. Creo que junto a “Se a vida é (that’s the way life is)” fue single en Estados Unidos y la verdad es que “To step aside” tiene su potencial. No está nada mal y para estas tierras donde no fue sencillo, podemos considerarla como una de las canciones no conocidas que pueden sorprenderte al escuchar el disco al completo, o que al menos te llame la atención por lo de sus coros tan peculiares. Un final alegre se nos plantea con “Saturday night forever”. El gato Kilo, colaborador del último post que realizamos a modo de intercambio, comentó en su blog que hubiera sido un mejor cierre la que finalmente se quedó como cara b de single “The boy who couldn’t keep his clothes on”. Pues puede ser, pero no queda mal esta “Saturday night forever”. Me gusta su bombo y platillo y su fanfarria, aunque si nos ponemos severos se la puede acusar de algo repetitiva. Sin embargo, y en el apartado de los añadidos que incluye la versión que tengo, que son todo remixes (algunos no muy memorables), destaco precisamente el “International club mix” que Danny Tenaglia hizo de la mencionada “The boy who couldn’t keep his clothes on”, la cual en verdad es muy buena y rítmica y me agrada sobremanera. La tildaría de la joya oculta que incluye la edición de “Bilingual” que poseo y es que aunque resulte algo petardera, lo que no podemos negar es que esta composición transmite mucha marcha; me imagino que a Tennant y Lowe se les ocurriría tras quedarse obnubilados viendo a un go-gó bailando en la tarima de una discoteca con el torso desnudo; para eso habría que preguntarles al grupo en entrevista, la lástima es que no voy a tener ocasión de entrevistar a estos 2 muchachos en mi vida, creo.

Sí, de acuerdo. Los singles de “Bilingual” funcionaron bien, llegando casi todos al top 10, pero creo que ninguno al top 5 en el Reino Unido; sin embargo, en Estados Unidos creo que algunos llegaron al nº 1 en la lista de Dance. Este trabajo tuvo su protagonismo en los medios, al igual que el siguiente “Nightlife”, cosa que ya no sucedería con “Release”, que injustamente pasó prácticamente desapercibido para muchos, pero aún así “Bilingual” está lejos de los días de mayor vino y rosas de Pet Shop Boys.

Es curioso que “Before” fuera el primer single y que por España fuera tan ignorado. Tuvo mucho más calado “Se a vida é (that’s the way life is)” y sobre todo “Single”. El periodo promocional de “Bilingual” se alargó mucho y en ese tiempo lucho a capa y espada contra el reinante brit pop de aquellos días. Y es que, admitámoslo, los focos en esa época estaban puestos sobre los Oasis y los Blur. Tal cual. A Pet Shop Boys se les empezaban a considerar parte de otra época, pero ellos se han encargado con su trabajo de demostrar que son atemporales y durareros.

“Bilingual” es como el buen vino. Con el paso del tiempo ha ido cogiendo mejor aroma y sabor que el que pudo reportar en su momento de publicación. Conozco mucha gente que lo valora de siempre y otros que con la perspectiva lo ven con mejores ojos. Es más que aceptable y con momentos impagables de la historia de este dúo de techno pop. La portada es simple a más no poder, pero creo que ese color amarillo limón tan intenso le pega bastante bien a esta obra tan apropiada para el veranito. Si algún lector del blog va a disfrutar de días de sol y playa en las próximas semanas, les recomiendo que se lleven este disco a su destino y hagan la prueba de escucharlo en la playa por la tarde. Creo que pega, y mucho, para esos momentos.

¡Ah! ¿Que qué hay de nuestro programa de radio? Sí, probablemente comencemos tanto en RUAH como en &radio a mediados de octubre con la 4ª temporada. Tengan paciencia. De momento escuchen el programa que quieran de todos los que hemos hecho hasta la fecha, dándose un paseo por nuestro perfil en Ivoox. Eso sí, les adelanto que a partir de ahora pasará a ser un programa quincenal en lugar de semanal. Del resto ya les hablaré cuando quede menos para el reinicio del asunto.
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martes, 28 de agosto de 2012

El Gato Kilo propone: Concierto McNamara. Madrid (01-03-2001)

No podía pasar este mes de agosto sin postear algo dentro de estas necesarias vacaciones bloggeras. Y, ¿qué mejor que un intercambio de colaboraciones, cosa que hacía ya mucho que no hacíamos? Hoy es el gato que convive con uno de los colaboradores de nuestro programa de radio, de nombre Kilo, que tiene un tremendo blog que aúna a partes iguales denuncia social y crítica con revisiones musicales, quien nos traerá una crónica de un evento o concierto.

Es curioso, ya que hace tiempo pensé en hacer crónicas de conciertos a los que acudí antes de que en junio de 2008 comenzara la andadura de “Discos, música y reflexiones”. Supongo que el exceso de trabajo me lo impide, y por ello no me he atrevido a hacer un post sobre por ejemplo aquel 2º, y de momento último, concierto que vi de The Cure en el Palacio de los Deportes en marzo de 2008. Pues El Gato Kilo nos trae de su mano la crónica del concierto que vio de Fabio McNamara junto a Luís Miguélez en el año 2001, en la gira del gran disco “Rockstation”. Espero que les guste el post y visiten el blog de Kilo, ya que no tiene desperdicio y seguro que no les dejará indiferentes.

Les advierto que el tono editorial es duro y en el blog de Kilo se habla en plata, ya sea en el plano social o musical, puesto que no es un blog exclusivamente musical, sino que en el mismo el buen gatito que lo controla le mete unos buenos zarpazos de cuando en cuando a ciertas injusticias sociales y desastres de índole político, proponiendo medidas y soluciones que a veces son muy radicales, pero que tienen una lógica sorprendentemente aplastante en algunos casos. En el apartado musical, no se pierdan las retrospectivas y artículos biográficos que ha hecho sobre muchos grupos musicales de su agrado, la mayoría de índole electrónica, ya que me río yo de la wikipedia y otras fuentes que se atreven a consultar. Así que, no se lo piensen y otórguense un largo y provechoso paseo bloggero por el blog de El Gato Kilo (las etiquetas que figuran en la columna lateral de la derecha, les ayudarán mucho en su navegación para buscar temas de su interés).

Por mi lado, mi artículo de intercambio en El Gato Kilo versa sobre mi animadversión a cierto tipo de eventos musicales. Verán una faceta prosaica más dura de la que pueden leerme en estas tierras. No se asusten en exceso, pero es que al intercambiar post entre blogs, entiendo que hay que amoldarse un poco a las formas que se siguen en la bitácora donde vas a colaborar, ¿no? Bueno, le dejo con la gran crónica que Kilo ha hecho 11 años después de aquel impagable concierto (en aquellos días las cámaras digitales no estaban extendidas en el mundo, con lo que la imagen ilustrativa es una simple captura de un video de youtube del concierto en Radio 3 que dieron en la época):

“Tenia muchas ganas de ver a Fabio de Miguel y Luís Miguélez, es decir McNamara, juntos en un escenario, la ocasión no era para menos, meses atrás habían vuelto triunfales con un disco “Rockstation” que era toda una bomba de glam, pop y electrónica eficaz. Para mi sorpresa este álbum estaba teniendo una cierta repercusión y digo para mi sorpresa porque el anterior intento del duo McNamara/Miguélez “A Tutti Plein” (1995) paso sin pena ni gloria, a pesar de incluir grandes canciones como “Mata Hari” o “Caños de Meca” (favorita de Carlos Berlanga).

El hecho de que hicieran una pequeña gira con “Rockstation” era motivo de celebración y por supuesto no podía perderme su parada madrileña en la sala Arena. Ya en la cola de la entrada había muy buen ambiente, con gente que ya peinaba algunas canas o simplemente ya no peinaban nada y que supongo que serian de la época de “¡Cómo Está El Servicio De Señoras!” y luego estaban los jovencitos que habían descubierto al grupo gracias a “Rockstation”.

Con todo esto, pues yo estaba un poco en tierra de nadie pues no pertenecía ni a uno ni a otro grupo, además iba solo, aunque lo cierto es que estuve solo por poco tiempo; para mi sorpresa me encontré a un compañero de trabajo que no tenía ni idea de que le iba este tipo de música y que hizo gala de una pluma desconocida para mí.

Con una sala al completo salieron al escenario los teloneros que eran el grupo Gore Gore Gays un trío de estilo technopop que sinceramente no me dijeron mucho aunque bueno, tampoco soy muy objetivo, tantas eran las ganas de ver a Fabio y Luís que podrían haber puesto cualquier otro grupo antes y les hubiésemos hecho el mismo caso, es decir ninguno y es que lo que buscábamos los presentes ese día era asistir a la nueva venida del “Ave Fánix”. Y así fue, en primerísima fila vi como entraban en escena Luís Miguélez con su guitarra dispuesto a dar mucha caña, Fabio McNamara de moreno, camisa que acabaría desabrochándose, pantalón, botas con taconazo y boa de plumas negras. Apoyando al dúo Juan Tormento encargado de teclados y programaciones e inseparable de Miguélez en Glamour To Kill y Glitter Klinik.

Fueron presentados nada más y nada menos que por Tamara Seis Dedos, en ese momento una estrella mediática que pronto pasaría al olvido, pero en esa época tuvo bastante relación con Luís Miguélez e incluso con Nacho Canut y Carlos Berlanga; todos ellos le hicieron canciones para su, hoy inencontrable álbum, “Superstar”.

Empezaron con ese “Ave Fánix” que anunciaba la vuelta por la puerta grande de Fabio al mundo musical y enseguida se metieron con “Freak show” y la gente se volvió loca, todos los que estábamos allí nos sabíamos el “Rockstation” de arriba abajo, por allí pasaron todas y cada una de las canciones del disco desde ese petardazo glam que es “Chulo latino” a esa reconversión al cristianismo de “Yo creo en ti”, que yo en su momento creí que era una burla y mira ahora...

El sonido de la guitarra de Miguélez era atronador, pudiéndose considerar este un concierto casi de rock duro con bases electrónicas. Miguélez ya había anunciado que el directo iba a ser mucho más rockero y bien que lo cumplió. Hubo momentos inolvidables con ese celebradísimo “Mi correo electronic… ¡Oh!” o cuando Fabio cogió el megáfono para cantar “Ultraceñidas”, os podéis imaginar la voz de Fabio a través de un megáfono gritando a los cuatro vientos “se buscan dos maricas muertas congeladas vivas en Paris”, realmente tronchante, como tronchante fue cuando Fabio dejo el escenario para descansar un poco y Miguélez es ahora el que coge el megáfono y empieza a cantar ese temazo que es “Placer por placer” o como la conocen muchos “la de la coca”. Una canción que es todo un descojone; recuerdo perfectamente como en el coche de una amiga se me ocurrió enseñarle esta canción y la pobre chica era incapaz de arrancar el coche de la risa. Pues el caso es que esta canción tiene en mi opinión un casi imperceptible matiz trágico que podemos apreciar después de todas las burradas que dice la letra en la frase “un jaguar y un mercedes, total para que los quieres si estas enganchada”. Miguélez se haría cargo de esta canción en el concierto con un público gritando sin cesar eso de “la coca, la coca…”.

“Gritando amor” fue otro de los platos fuertes y que buen ojo ha tenido Abacab en intuir que era una canción del corte Alaska Y Dinarama. Así es, y Fangoria la llevo en la gira de “Naturaleza Muerta” en cuyo concierto en la sala Galileo el propio Fabio salió a cantar la canción con Olvido.

El grupo decidió en este concierto no mirar al pasado y no sonó ni una sola canción de “A Tutti Plein”, ni de Fany Y Los Más, aunque nos obsequiaron con un “Susan get down” mezclado un poco con “Suck it to me” de Almodovar Y McNamara. También hubo una serie de canciones nuevas de las que recuerdo muy poco, la que de verdad se me quedo en la cabeza fue la hilarante “Bellezas del far west” con ese “beben champagne y se cotizan ¡Y se cotizan!” aunque si no recuerdo mal también tocaron “Celebrate your death”, una atronadora canción que parece casi de grupos del corte de los Guns ‘N’ Roses del primer álbum o incluso de Slayer y que terminaría con muy buen criterio en el repertorio de Glamour To Kill.

Pero todo lo bueno tiene que acabar y llegaron los defensores de Roma para dejarlo claro. “Boogie movie” me atrevo a decir que fue la canción más celebrada, incluso antes de empezar el concierto, en la misma cola de la puerta le oías a la gente eso de “y boogie movie”.

Tras la salida del escenario, vuelve Tamara a preguntarnos que si nos había gustado el show, os podéis imaginar la respuesta del público, allí la gente quería mas y mas pero el caso es que el grupo ya no tenía más canciones programadas, sin embargo decidieron hacer un bis repitiendo “Gritando amor”, elección que certifico si aún no lo estaba ya, lo buenísima que es esta canción que debió sin duda ser single.

En fin, una noche inolvidable de glam, petardeo, guitarrazos salvajes y mucho tacón y mucho glitter. Nos lo pasamos en grande y además la madre de Tamara no nos agredió con el famoso bolso que llevaba un ladrillo dentro.

Al día siguiente en el trabajo mi compañero y yo estuvimos todo el día con la coña de “y boogie movie””.
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