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martes, 21 de junio de 2011

Concierto Orchestral Manoeuvres In The Dark. Madrid (14-06-2011)

Cuando Paul Humphreys dijo “we will be back” al final de aquel evento único en la emisora M80 el 29 de noviembre del pasado año, en lo que fue un miniconcierto de presentación de su último disco exclusivo para unos pocos afortunados que tuvimos libre aquel frío y medio nevado lunes por la mañana de finales de otoño, podría hacernos pensar en un “brindis al sol” (expresión que gusta mucho a un buen amigo mío) y que dichas palabras no tuvieran validez alguna. Sin embargo, cuando unos meses más tarde se confirmaba que OMD acudirían a Madrid el 14 de junio a la sala Arena, se demostró que era una falta de respeto dudar de la palabra de Humphreys. Pero lo importante no solo fue que el hecho ocurriera en sí, sino la forma en la que OMD ofrecieron un concierto inolvidable hace unos días en Madrid, el cual será difícil de olvidar por parte de aquellos que acudimos puntualmente a la cita.De esa forma, Orchestral Manoeuvres In The Dark regresaban a dar un concierto a la capital por todo lo alto, cosa que no sucedía desde 2007 cuando en Boadilla del Monte, en el extinto Summercase, McCluskey y la formación clásica del grupo se acercaron para poner manga por hombro una de las carpas del recinto de aquel festival; si ya me preguntan por la vez anterior en la que el grupo tocó en Madrid o alrededores, he de confesarles que no tengo ni pajolera idea.No obstante, OMD no venían solos. Se presentaba un programa muy electrónico musicalmente hablando, con Assemblage 23 y Mirrors compartiendo cartel con el cuarteto que dio forma a “Enola gay” o “Maid of Orleans”. Mucha gente que conozco tenía reticencias ante 2 teloneros, pero finalmente su inclusión en la noche, al menos a mi, me resultó bastante válida y ligera (no hubo grandes espacios entre actuación y actuación, con lo que no se hizo pesado como en otros casos que los preparativos entre una y otra banda se hacen brutalmente tediosos).En esta experiencia con Orchestral Manoeuvres In The Dark cambiaba radicalmente el panorama respecto a la anterior cita que tuvimos con ellos en M80. Los cambios no solo se mostraban de forma evidente en el plano musical y de la actuación, al contar en esta ocasión con la banda al completo con Malcolm Holmes a la batería y Martin Cooper en sus teclados y ocasionalmente con su saxofón, y por otro lado el cambio de recinto de un plató de emisora de radio a una sala hasta arriba de gente, sino que también pasamos de un día con copos de nieve a una tarde de calor sofocante cuando llegamos a las inmediaciones de la sala en la calle Princesa sobre las 19.00h.Siempre, desde que salieron las entradas a la venta, apostamos por un cambio de recinto, ya que estimamos que la sala Arena es un lugar que a OMD se le queda pequeño, como efectivamente así fue, agotando el papel y colmando el recinto de forma impresionante, pero este hecho finalmente no se produjo; personalmente estimo, visto lo visto, que con la debida promoción (cartelería, anuncios en prensa de pago y gratuita) McCluskey y cia. podrían haberse anotado un digno papel en el Palacio Vistalegre.En todo caso, confirmada la no novedad en el plano del emplazamiento, llegamos a la hora mencionada y aprovechamos para saludar a gente que ya es parte de esas pequeñas familias que se forman tras tantas y tantas experiencias en directo. Puntualmente a las 19.45h se abrieron las puertas y nos pudimos situar en una 3ª fila, que en otro concierto en esa misma sala cuando se dispone valla de separación (como pasó con Echo & The Bunnymen en 2005) equivaldría a una 1ª fila. Fue el lugar perfecto para poder ver el espectáculo, ya que incluso un chico también bastante alto y creo que alemán, que estaba en 1ª fila, decidió retroceder hasta nuestra altura para filmar con su cámara digital de video el concierto con mayor perspectiva explicaba a quien se quejaba de su cambio de lugar; al ver que había varias personas con cámaras compactas de video, pude ver que la cosa respecto a fotos y video no sería restrictiva y más aún cuando no había valla de seguridad por medio, con esa franja creada para algunos gorilas que les entra la neura (no todos son así, ya que en Editors en Joy Eslava en 2007 dimos con uno que era realmente majo y no veía motivos de restricciones al respecto).El escenario no sé si fue una especie de venganza respecto a lo que OMD le hicieron a nuestro gigante Tino Casal en 1983 en la gira de “Dazzle Ships”, cuando en su concierto compartido en el Palacio de los Deportes le querían hacer a Tino tocar en un escenario 4 veces menor al suyo. En esta ocasión, OMD tenían un espacio muy reducido, que no es otro que el que ofrece la sala Arena, el cual es un lugar magnífico para conciertos, pero que como ya he mencionado a esta formación creo que se les queda pequeño y no les hace justicia histórica. El escenario en sí estaba atestado de instrumentos y sintetizadores y al poco tiempo aparecieron en escena Assemblage 23, para dar el pistoletazo a la gran noche de emociones que nos esperaba. La siguiente imagen muestra a Paul durante su momento “Souvenir” de la noche.El aspecto del grupo, realmente, me sorprendió. Estuvimos ante 2 hombres de gran volumen, con la mayoría de las bases programadas y un vocalista cercano en fisonomía a Fred Durst de los Limp Bizkit. Durante sus aproximados 35 minutos de protagonismo, nos ofrecieron una razonable cantidad de sus composiciones oscuras, intensas, con la entonación vocal grave de su vocalista, entre las que destacaron alguna de sus más populares composiciones como “Damaged”. Fueron un buen 1er. plato en lo musical. Su aspecto era casi corporativo, de completo negro y con el nombre del grupo bordado en la camisa al estilo de lo que podría ser un escudo de un equipo de fútbol en la camiseta del mismo.Posteriormente llegarían Mirrors, con una clara estética y actitud Kraftwerk en lo que a 3 de sus componentes se refiere, y sin embargo un comportamiento y parecido más que razonable de su vocalista con Alex Kapranos de Franz Ferdinand. Personalmente no me disgustó la propuesta y el sonido que Mirrors plantearon en escena, dejando de lado el entrar en comparaciones o mencionar sus claras influencias. El vocalista hay que apuntar que se lo trabajó para ofrecer un buen espectáculo, a la par que tuvo no sé cuantos problemas con el pinganillo de su oreja, el cual tenía un lío imposible de deshacer en su cableado. Frente a sus 3 compañeros, 2 encargados de los sintetizadores y un percusionista electrónico, se mostró intenso, subiéndose incluso a las mesas de instrumentos y en todo caso imprimiendo el ánimo en claro contrapeso a la actitud fría y robótica de sus compañeros; de hecho uno tenía un parecido más que razonable con Ralf Hütter.Y tras Mirrors llegaría el motivo principal por el que en esa tarde calurosa de pre-verano nos acercamos a la sala Arena. Con un cambio de set aparentemente rápido, que se ralentizó por sutilezas de pruebas de sonido y puntualidades de cableado cuando parecía que todo estaba bien, 6 minutos pasadas las 22.00h comenzaba a sonar la parte 3 y 4 de “History of modern”, y posteriormente iban apareciendo en escena primero Malcolm Holmes, Martin Cooper y Paul Humphreys y posteriormente con una gran fuerza Andy McCluskey para comenzar el concierto de la misma forma que con su último disco. “New babies: new toys” sonó con fuerza y jugó un buen papel para que desde el segundo 1 el público dejara sin palabras al cuarteto al ver la respuesta tan efusiva ante cada uno de los temas que se fueron ofreciendo. Abajo vemos a Andy McCluskey cargando con su bajo en los primeros compases del concierto.Ya en el 2º momento del show se quiso ir bien atrás en la historia de OMD y “Messages” remató la histeria inicial y propició la 1ª ovación atronadora de la noche, ante la que Andy, mirando a Paul, no salía de su asombro. En este momento fue donde me di cuenta que, aparte de que la sala Arena sea un emplazamiento que por historia se merezcan OMD, fue un lugar inmejorable para ofrecer el concierto; todo el concierto tuve la impresión de estar en el teatro Drury Lane, donde se grabó aquel concierto de la gira de “Architecture & Morality”, y esa realidad virtual que me creé me tuvo encandilado durante la hora y 35 minutos que duraría el concierto.Llegaba el petardeo y los momentos pop más alocados de la historia de Orchestral Manoeuvres In The Dark, aquellos que formaban parte del irregular “Junk Culture” de 1984. Y “Tesla Girls”, con sus sampleados del “No, no, no”, mantuvieron patas arriba a la sala. Realmente un amigo mío y yo siempre nos hemos tomado a coña a esta canción y a Locomotion, y en el estribillo, en lugar de decir “Tesla girls, tesla girls”, comenzamos a gritar “Indurain, Indurain”, por el parecido que siempre he estimado que Andy tiene con el ciclista navarro. No es un tema que me haga especial gracia, pero siempre me lo paso bien escuchándolo, lo cual supongo que es el papel básico que juega o el objetivo que busca. Fueron acertados los fondos de imagen en la pantalla-telón de fondo, con esas imágenes de chicas al estilo de décadas anteriores (comprobable en la fotografía situada debajo de este párrafo) y algunas extrañas fórmulas matemáticas.Posteriormente el grupo se adentraría en la parte inicial del show en un sector arriesgado, para nada esperado, con un par de canciones que no entraban en casi ninguna quiniela. Ya cuando Andy dijo “¿recordáis el año 1983? ¿recordáis “Dazzle Ships”?” más de uno nos quedamos de piedra. Cuando McCluskey prosiguió diciendo “Esto es “Radio waves”, se confirmaba que OMD se atrevían con uno de los momentos más acelerados y gamberros a ratos de aquel maravilloso 4º disco de estudio de la banda, que alternaba momentos alocados (“Telegraph” y la presente), instantes experimentales (“Radio Prague”, “Introducing radios”) y pasajes melancólicos (“Of all the things we’ve made”, “The romance of the telescope” o “Silent running”). Quizás sobre el papel pensé que sería “The romance of the telescope” la que abanderaría a “Dazzle Ships” en el set list, o incluso “Genetic engineering”, que también se ha incluido en alguna parte de la gira. Tenía descartada mi adorada “Telegraph” completamente. En definitiva “Radio waves” fue un soplo de aire fresco, solo alterado por un momento en el que un asistente se volvió loco y empezó a espetar repetidamente a Andy McCluskey “¡Qué hijo de puta que eres!”; por lo visto, a pesar de su vehemencia, el buen hombre lo decía en el buen sentido, poseído por el éxtasis de escuchar uno de sus quizás temas preferidos o al menos de uno de los discos que más admire… ¿Quién sabe realmente? Abajo podemos ver a un Andy pletórico en su bajo justo en mitad de “Radio waves”.En esos primeros compases no tardó mucho en aparecer “Statues”, como un añadido a la revisión del lp “Organisation”. Un tema íntimo, que sumergió a la sala en una oscuridad y lenta melancolía que hizo las delicias de los que allí estábamos. La verdad es que como momentos al margen de canciones incluidas en los recopilatorios y singles, fue un acierto que Orchestral Manoeuvres In The Dark se atrevieran tanto con “Statues” como con “Radio waves”, lo cual en parte compensaría a la larga algunas lacras imperdonables del set list que comentaré un poco más adelante, en los únicos leves apuntes negativos del concierto en sí.Mediada la actuación llegaría el momento de abordar la obra magna de OMD. “Architecture & Morality” se vería representado por la suite compuesta por “Joan of Arc” y “Maid of Orleans” y por otro lado con “Souvenir”. Yo también me esperaba “The new stone age”, una de mis preferidas, pero éste fue uno de los borrones asociados al olvido que se achacan al set list. La delicada y deliciosa “She’s leaving” también entraba en las apuestas, pero de misma forma se quedó excluida la pasada noche del 14 de junio. Por el contrario, y hasta pasados unos días después del concierto no sería cuando me daría cuenta de sus ausencias, ya que principalmente “Joan of Arc” y acto seguido “Maid of Orleans” eclipsarían cualquier conato de queja sobre lo dispuesto de “Architecture & Morality” para la actuación. Primero “Joan of Arc” sonó realmente emotiva, con un Andy inconmensurable al micrófono y al bajo a la par, mientras el grupo tocaba sobre un telón de fondo con imágenes de vidrieras que recreaban perfectamente el universo de esta canción. La muestra de ello, justo abajo.Pero la traca final la supondría “Maid of Orleans”, donde Andy se liberó de su bajo, para nuevamente sobre imágenes de estatuas renacentistas y vidrieras de cruces sobre la pantalla gigante de fondo, se esforzó de forma sobrehumana en recrear los bailes espasmódicos más increíbles que te puedas imaginar. Todo ello dispuesto sobre una iluminación de shock, con fogonazos de luz blanca, que crearon una atmósfera que no sé si consigo describir de forma digna con mis torpes palabras. La emoción transmitida por esa bonita melodía y ver a Andy fuera de sitio de lado a lado del escenario, hicieron que por un momento me descubriera a mi mismo con la boca abierta, completamente alucinado. Al terminar, McCluskey se quedaría durante medio minuto en el extremo izquierdo del escenario (según miras al mismo), mirando al público completamente emocionado mientras recibía una merecidísima ovación y cogiendo aire a la par, ya que el esfuerzo por su parte requería tomarse un leve respiro. Impresionante. ¿Qué más nos faltaba por ver después de tal muestra? Pues más cosas, por supuesto. La imagen de abajo muestra justo a Andy en plena vorágine de baile de “Maid of Orleans”, completamente empapado en sudor.“Souvenir” fue la otra canción que se eligió del 3er. disco de estudio de la banda, y que supuso un lucimiento personal para Paul Humphreys, el cual desde sus teclados entonó de forma correctísima esta delicada composición. Al mismo tiempo, Andy se subió a la tarima de la batería de Malcolm para estar más unido que nunca con su bajo en las manos al propio Malcolm y a Martin y dejar a Humphreys todo el protagonismo de este single de “Architecture & Morality”; lo pueden comprobar en la foto de abajo.Otro momento de protagonismo para Humphreys, en lo que a sus interpretaciones vocales se refiere, lo supuso “Forever live and die”, que estuvo situada en el combo inicial y que fue introducida por Andy en plan bromista metiéndose con Paul refiriendo que éste nunca sale de sus teclados ni baila. Sin embargo, para este single clásico del lp “The Pacific Age” de 1986, Paul abandonó sus teclados y dejó a Andy al cargo de los mismos, para intercambiarse sus papeles durante unos minutos (la próxima imagen así lo demuestra). Y estos fueron los 2 momentos vocales que Paul Humphreys tuvo en el concierto.Si hablamos de momentos especiales, he de confesarles que tras un concierto de tan alta exigencia y de un grupo que admiras tanto, es difícil escoger. Quizás aparte del momento excelso de forma objetiva que ya he descrito de “Maid of Orleans”, un servidor de ustedes se queda con la interpretación de “So in love”. Adoro este primer single del álbum “Crush” de 1985, el cual se presentó como era de esperar tras “Talking loud and clear”, ya que siempre van de la mano en los set list de las últimas giras. “Talking loud and clear”, por otro lado, permitió a Andy cantarla sentado en un bafle frontal, con un escenario decorado en su pantalla digital con pétalos coloridos de flores (evocando al desternillante videoclip tan campestre con los espantapájaros y tal de por medio) y de paso recuperarse algo de toda la exigencia física que llevaba acumulada ya superada la mitad de la actuación. La siguiente foto muestra un momento de Andy en mitad de “Talking loud and clear”.Al terminar este suave pasaje que formaba parte de “Junk Culture”, Andy advirtió que sería la última canción lenta que tocarían y tenía razón, ya que “So in love”, por mucho que sea una balada, tiene una carga emotiva increíble. Fue un gran momento poder escucharla en directo y más aún poder escuchar esas fenomenales notas de saxofón a cargo de Martin Cooper, el cual estuvo sublime en esos momentos de la canción. Andy no patinó en los coros de falsete que él mismo se hace y dio lugar a una versión en directo increíble. Abajo les dejo la prueba del video que saqué de la misma (nuevos agradecimientos a mi amigo Jose que se encarga de subir los videos a su canal de youtube). En el mismo podrán comprobar que las imágenes de fondo evocaban de forma meridiana a las calaveras que aparecían en el videoclip de la propia canción, el cual fue grabado en nuestro país en el municipio de Alhabia en la provincia de Almería.Para hablarles del otro gran momento que yo estimo personalmente, me tengo que ir al bis. De la parte de McCluskey en solitario sonaron un par de temas. Primero fue el “Sailing on the seven seas”, con una rotundísima batería a cargo de Malcolm Holmes, y con el vigor y potencia que muestra esta pieza muy bien llevado al directo. No obstante, el pasaje solemne lo supuso la 1ª canción que OMD dispusieron al regresar a escena. Estoy hablándoles de “Walking on the milky way”, que se valió de ciertas imágenes del videoclip (como esas de la chica tan guapa que aparece en el mismo haciendo los coros) y que nos mostró a un Andy sin límites de entrega, algo increíble tras más de hora y 20 minutos de concierto a esas alturas. El tema es brutalmente emotivo en estudio, pero en directo se te puede poner el vello de punta. Pude grabar otro videoclip de la misma que espero que les guste. Significativo resulta que Andy se desplome al final de la misma forma que lo hacía ese dinosaurio de pega y él mismo en el propio videoclip. Con tanto desgaste, no era para menos.“Walking on the milky way” fue el 1er. tema que se incluyó en los bises. El 2º y último fue “Electricity”, introducida a base de pistas ofrecidas por Andy tales como “la última canción es la más antigua que tenemos y también va a ser la más rápida”. Y en efecto “Electricity” supuso un final de concierto apoteósico, acelerado, pero que por el contrario adoleció de un fallo en una de las fases que dejaron algunas bases instrumentales sin sonido durante unos segundos, pero que por fortuna no hizo palidecer en exceso este genial broche de oro al show. Con este próximo video, termina la parte audiovisual del post.Hubo muchos más momentos, es difícil comentar todos. Por ejemplo, también en “Locomotion” nos reímos a discreción un amigo mío y yo por una coña personal que tenemos con el tema y un pasaje del videoclip de la misma, que por lo surrealista que es no viene a cuento que les explique, ya que aunque éste no es un blog profesional, sino personal, creo que hay ciertos límites que mejor no hay que traspasar para no caer en demasía en la parodia. Lo que sí que les dejo a continuación es un pasaje de la interpretación en directo de “Locomotion”, con esos engranajes adueñándose del telón de fondo.De “History Of Modern”, último lp del grupo aparecieron también “Green”, muy calmada y comedida, y la emotiva parte nº1 de la canción que concede el título a la obra, la cual, al igual que sucedió en el concierto de M80 en el pasado mes de noviembre, impregnó a la totalidad de la sala en un sentir intenso y con una emotividad desbordante. Es un tema muy bonito y en directo brilla con intensidad. “Sister Mary Says”, un tema que no me deslumbra en estudio, hay que reconocer que gana en directo, y como 2º single del disco no faltó a la cita como sí que faltó el vilipendiado primer sencillo “If you want it”.Imperdonable. Se me estaba olvidando. En el último capítulo antes de los bises, no pudo faltar “Enola gay”. Situada en esta ocasión en un lugar mucho más acorde con su importancia que aquella apertura de concierto en el Summercase de 2007, el tema abanderado de “Organisation” y quizás de toda la historia de OMD (si “Maid of Orleans” lo permite), supuso el broche final a la parte troncal del concierto. La gente estaba ya fuera de sí tras poder experimentar la escucha de esta canción inmortal a nivel global, dispuesta sobre un fondo digital que en algún momento dispuso el propio título de la canción tal y como muestra la siguiente imagen que pude sacar.Creo que como repaso de las canciones ya está bien. El set list por orden, por si lo quieren echar un vistazo, fue el siguiente: “Intro (History of modern, parts 3 & 4)”, “New babies: new toys”, “Messages”, “Tesla girls”, “Radio waves”, “History of modern, part 1”, “Forever live and die”, “If you leave”, “Souvenir”, “Joan of Arc”, “Maid of Orleans”, “Statues”, “Green”, “Talking loud and clear”, “So in love”, Sister Mary says”, “Locomotion”, “Dreaming”, Sailing on the seven seas”, “Enola gay”. BIS: “Walking on the milky way”, “Electricity”.¿Echan alguna en falta? Yo sí. Imperdonable: “Pandora’s box”. Uno de los temas mejores de Andy McCluskey en solitario al frente de OMD, en aquel notable “Sugar Tax” de 1991 se quedó inédito. Daba por sentado que aparecería justo tras “Sailing on the seven seas”, pero solamente era un pálpito que no se concretó. Lástima. Una deuda que tengo contraída con OMD que intentaré saldar con ellos en un hipotético próximo concierto; esperemos que tenga lugar, y evidentemente no solo por el hecho de que pueda escuchar en directo “Pandora’s box”, la cual hubiera quedado de rechupete con imágenes de la homenajeada actriz de la letra Louise Brooks sobre la pantalla de fondo de escenario.Una petición lógica también me lo parecía “The new stone age”, básicamente porque no solía faltar en los últimos años en las giras de OMD. Hubiera sido atronador escuchar este tema tan potente que abre un disco que resulta luego ser bastante contrario a las sensaciones que te genera este su tema de apertura. Esperar que otros temas favoritos como “We love you”, “Telegraph”, “The misunderstanding”, “All the things we’ve made” o incluso la gran pieza que estimo es “Dream of me (based on “Love’s theme”)” de la era McCluskey en solitario, hubieran sonado en la sala Arena el pasado 14 de junio, era poco más que una absurda esperanza, viendo el devenir de los 4 OMD últimamente; aunque quizás hubiera cabido pensar lo mismo de “Statues” o “Radio waves”, ¿no? En definitiva, lo que fue un crimen fue la omisión de “Pandora’s box”, algo que teniendo en cuenta la hora y 35 minutos de concierto, no hubiera precisado siquiera de una permuta por temas que a mi no me disgustan como “If you leave” o “Dreaming” (ese single de despedida en el 88 que para mi tiene un punto especial al igual que todas las últimas composiciones de las bandas antes de separarse, a no ser que éstas sean horribles), sino que con 5 minutos más de duración, llegando a la hora y 40 minutos hubiera sido suficiente.Fue la única pega a un concierto de sobresaliente lo de “Pandora’s box”. En lo que a la actitud y proceder de los componentes, todo papel jugado al lado de un arrollador Andy McCluskey corre el serio peligro de quedarse en nada. Paul Humphreys dispuso de sus 2 momentos de protagonismo vocal y de cuando en cuando se dirigió al público, aunque en menos ocasiones que Andy. Los buenos de Malcolm y Martin, desde su batería y teclados respectivamente, jugaron su baza inestimable de cara a que OMD sonaran como tenían que sonar. Además, Martin Cooper tuvo su par de instantes de protagonismo con el saxofón que le quedaron niquelados, tal como muestro en la imagen que sigue a este párrafo.Finalizado el concierto, y con la emoción a flor de piel, pudimos conocernos personalmente con gente de las redes sociales y reunirnos todo el equipo de contertulios de los debates musicales de “Discos, música y reflexiones”, ya que uno de los nuestros, por motivos personales, tuvo que ver el concierto en una zona alejada del escenario. Abajo les dejo una fotografía del grupo. De izquierda a derecha Luis Felipe Novalvos, Mariano González, Víctor Prats, Óscar Cañas y Alfredo Morales.Antes de marcharnos, quisimos tantear el buen ánimo de los componentes del grupo, total, ya son casi de la familia tras la experiencia vivida en M80 unos meses atrás. Nos fuimos por la parte trasera de la sala, donde no mucho tiempo después, y mientras que los grupos teloneros iban desfilando, salió del interior del recinto Paul Humphreys, el cual entre peticiones de reediciones especiales de “The Pacific Age”, firmó varios autógrafos y se hizo fotos con varios de los que allí estábamos. Yo, ante las peticiones de las citadas reediciones del disco de 1986, que por otro lado me gusta, le dije a Andy “Mejor “Crush” con la película”, a lo que Humphreys me respondió “Sería divertido”. Abajo les dejo la foto que nos pudimos sacar nuevamente con él.Cuando Paul se despidió con maleta en mano por las callejuelas de las inmediaciones de la plaza de los cubos, seguimos en parte su ruta para recuperar la calle Princesa y regresar a Plaza España pasando nuevamente por delante de la sala. En la parte trasera, tras marcharse Humphreys, se afirmaba que Andy ya se había marchado y que había salido por la parte de delante. Buena maniobra la en teoría ejecutada por Andy. Y puede ser que así fuera, aunque en parte me sonaba a cortina de humo conchabada por la gente que estaba en la puerta de la sala, para que los fans se marcharan, pero lo que vivimos a continuación, me hace dudar de si pensar mal o creerme esa versión.El caso es que según llegábamos de nuevo a la altura de la sala Arena, bajando la calle Princesa desde la plaza de los cubos, vimos que el batería Malcolm Holmes y el teclista y saxo Martin Cooper iban subiendo la calle tan tranquilos, en el anonimato de la noche al no quedar ni un solo fan ya en la puerta de la sala. Directamente me fui a por Malcolm Holmes, el cual desfilaba con sus pintas heavies de los últimos años y cubata en mano y se vio sorprendido al no esperarse quizás que le asaltara ningún fan y menos un grupo de gente que venía bajando la calle y que no teníamos aspecto de haber estado en el concierto, al no estar detenidos enfrente de la sala. Les cogimos de sorpresa y nos atendieron lo mejor que pudieron dentro del asombro y quizás miedo y con ciertas dudas por parte de ambos, conseguí inmortalizar ese momento inesperado en sendas fotos que flanquean el presente párrafo. Con esto terminamos la experiencia y enfilamos el camino del metro.Supongo que Andy se iría acto seguido tras acabar el concierto y justo cuando le dieran el aviso de que ya no quedaba nadie en la parte frontal, para irse lo más rápido posible a un lugar donde recuperarse del inhumano esfuerzo físico al que se autosometió durante toda la actuación. Con tal agotamiento, es normal que no tuviera ganas de soportar a fans pidiendo autógrafos y fotos.Afrontemos las conclusiones del concierto tras contarles la experiencia global de la tarde. Fue un día para no olvidar. Orchestral Manoeuvres In The Dark firmaron una actuación sensacional en su regreso a la capital y se sobrepusieron a la designación de un recinto que no hace justicia a su leyenda, música y éxito histórico, pero que adaptaron a sus necesidades para que una vez vivida la experiencia muchos pensáramos que, a pesar del tamaño reducido del escenario, no hubiera un sitio mejor para poder disfrutar de una experiencia tan intensa. Porque lo que hay que destacar, o mejor dicho remarcar, pues ya lo he mencionado, es que no medió perímetro de seguridad entre escenario y público con valla de por medio, sino que los situados en primera fila estaban en contacto directo con las tablas. Y eso es algo muy de agradecer y en muchos grupos puede darse lugar a un concierto así, sin por ello temer por la seguridad de los artistas. Por cierto, la siguiente fotografía que tomé muestra a Andy con los brazos en cruz y con las cruces que aparecieron en la pantalla de fondo durante “Maid of Orleans” en perfecta sincronía.Salvo por el detalle de algún error de set list comentado, el resto del concierto no ofrece queja alguna. Puede ser que se quedara algo corto y la hora y 35 minutos se hiciera acreedora de unos 10 minutos más, que hubieran supuesto un par de canciones más, que quizás hubieran subsanado las omisiones flagrantes de por ejemplo “Pandora’s box”, pero la verdad es que por 30,60 euros de precio final, incluyendo 2 teloneros que aunque pecaran de falta de originalidad, sonaron bien, no se puede pedir más.Esperemos que esta no sea la última bala de OMD en Madrid y que en tiempos venideros aún veamos a McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper de nuevo por nuestras tierras y dando lugar a un espectáculo tan logrado, emocional e intenso como el que ofrecieron el pasado 14 de junio de 2011. Salvo imponderables, un servidor de ustedes no faltaría a esa supuesta cita, lo cual no es para menos estimo tras leer las sensaciones que les intento transmitir con este post. Sirva el presente como buen recuerdo para los asistentes que den con el blog y como una crónica lo más completa posible para todos aquellos que no pudieran asistir y quieran hacerse una idea de lo que fue la actuación de OMD en Madrid dentro de la gira de su disco “History Of Modern”.
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lunes, 20 de junio de 2011

Discos, música y reflexiones finalizó su 2ª temporada en la radio

Con el programa del pasado día 15 de junio en el que entrevistamos a Miqui Puig en representación de la que fue su banda Los Sencillos, pusimos el cierre a la 2ª temporada en la radio de “Discos, música y reflexiones”. Quizás en esta 2ª temporada no ha habido demasiadas novedades. Básicamente éstas están concentradas en una: el estreno de los coloquios musicales en nuestro programa.

En esta temporada hemos tenido la opción de realizar un nuevo número de entrevistas, entre las que destacan la que hicimos al inicio de la misma a Javier Ojeda de Danza Invisible, la que llevamos a cabo con Servando Carballar, Biovac N, de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados y por supuesto el broche de oro final con Miqui Puig de Los Sencillos. No obstante, también hubo sitio para bandas emergentes y con gran proyección como Oberón o Angelik Acid o grupos tan interesantes como The Cabriolets.

En el resto de la temporada se han llevado a cabo los programas ordinarios o regulares en los que solamente yo fui quien estuvo al micrófono hablándoles de los discos, en los que hemos dado tratamiento a una serie de notables obras como “Tango In The Night” de Fleetwood Mac o “So” de Peter Gabriel, por citar algunos ejemplos.

Los coloquios o debates musicales eran una idea que tenía pensado introducir en nuestra 3ª temporada, pero que por algunos motivos que tampoco son importantes reseñarles, se adelantó a esta temporada a modo de experimento, siendo el resultado, estimo, bastante satisfactorio. De momento han colaborado Mariano González, Luis F. Novalvos, Óscar Cañas y Alfredo Morales. No obstante, a partir de septiembre, irá ampliándose el turno de colaboradores, con nuevas incorporaciones ya acordadas. Abajo les dejo una foto del equipo que formó parte del 4º y último coloquio que hemos hecho hasta la fecha, en aquella ocasión en los estudios de RUAH. De izquierda a derecha figuran Alfredo Morales, Víctor Prats, Mariano González y Óscar Cañas.Hubo un paso adelante y un paso al mismo tiempo atrás en este año de nuestro espacio de radio con la incorporación de nuestro programa a la parrilla de &radio. El paso atrás fue que por conflictos internos de dirección en la emisora, a día de hoy las emisiones están paradas y no sabemos qué pasara con el futuro de la emisora. De momento, nuestro programa (al igual que el resto de la parrilla), ha dejado de emitirse y solamente suena radiofórmula en su dial. De hecho, hoy mismo he quitado el banner que teníamos, ya que su link no lleva ya a ningún lado.

Si hay novedad al respecto les mantendré informados, pero salvo imprevisto, seguiremos sonando en exclusiva en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), que es donde hemos estado desde el principio, aunque se admiten ofertas.

Simplemente espero que lo hayan pasado bien siguiendo nuestro espacio radiofónico esta temporada y que a finales de septiembre estén ahí nuevamente en el comienzo de nuestra 3ª temporada. Durante el verano en RUAH se irán repitiendo los programas que han formado parte de esta temporada. A continuación les dejaré el listado de programas de esta temporada (31 en total) los cuales pueden escuchar y descargarse en el perfil que tenemos en ivoox. Nos vemos en septiembre, hasta entonces, sean buenos y disfruten de la música.

2ª temporada “Discos, música y reflexiones” en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH):
Dmr 2-1: Tino Casal - “Hielo Rojo” (1984).
Dmr 2-2: Peter Gabriel - “So” (1986).
Dmr 2-3: Kate Bush - “Hounds Of Love” (1985).
Dmr 2-4: Heaven 17 - “Penthouse And Pavement” (1981).
Dmr 2-5: Danza Invisible - “Música De Contrabando” (1986) (Entrevista a Javier Ojeda).
Dmr 2-6: Supertramp - “Even In The Quietest Moments…” (1977).
Dmr 2-7: Talking Heads - “Little Creatures” (1985).
Dmr 2-8: Angelik Acid - “Delayed” (2010) (Entrevista a Raúl López y Jordi Claver).
Dmr 2-9: Nik Kershaw - “Human Racing” (1983).
Dmr 2-10: Prefab Sprout - “Steve McQueen” (1985).
Dmr 2-11: The Cabriolets - “Close” (2010) (Entrevista a Manuel Cabezalí).
Dmr 2-12: The Cure - “The Top” (1984).
Dmr 2-13: Dire Straits - “Brothers In Arms” (1985).
Dmr 2-14: Orchestral Manoeuvres In The Dark - “The Pacific Age” (1986).
Dmr 2-15: Lady Gaga - “The Fame Monster” (2009).
Dmr 2-16: Men At Work - “Two Hearts” (1985).
Dmr 2-17: Kraftwerk - “Trans-Europe Express” (1977).
Dmr 2-18: El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados - “Cromosomas Salvajes” (1985) (Entrevista a Servando Carballar/Biovac N).
Dmr 2-19: Morrissey - “Vauxhall And I” (1994).
Dmr 2-20: Queen - “A Kind Of Magic” (1985).
Dmr 2-21: Orchestral Manoeuvres In The Dark - “Architecture & Morality” (1981) (Coloquio musical).
Dmr 2-22: Kool And The Gang - “Emergency” (1984).
Dmr 2-23: Oberón - “Insomnio De Una Noche De Verano” (2010).
Dmr 2-24: Roxy Music - “Stranded” (1973).
Dmr 2-25: Depeche Mode - “Music For The Masses” (1987) (Coloquio musical).
Dmr 2-26: Spandau Ballet - “True” (1983).
Dmr 2-27: Erasure - “The Innocents” (1988).
Dmr 2-28: Pet Shop Boys - “Introspective” (1988) (Coloquio musical).
Dmr 2-29: Fleetwood Mac - “Tango In The Night” (1987).
Dmr 2-30: Kraftwerk - “The Man-Machine” (1978) (Coloquio musical).
Dmr 2-31 (pendiente de subir a fecha 20/06/2011): Los Sencillos - “Los Sencillos” (1996) (Entrevista a Miqui Puig).
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sábado, 18 de junio de 2011

Cyndi Lauper - True Colors (1986)

Es cierto que tras el éxito de su debut “She’s So Unusual”, Cyndi Lauper quizás tardó demasiado en editar su 2º disco de estudio. Quizás la irrupción de Madonna y estudiar cómo contrarrestar el latigazo mediático de la Ciccone, o por otro lado la responsabilidad de mantener la exigencia del buen pop despachado en su 1ª obra, fueron algunos de los posibles motivos por los que Lauper se demoró en exceso en una época en la que lo normal era ir a disco editado por año.

Bueno, tampoco podemos pasar por alto que en 1985 Cyndi se implicó en esa entrañable película juvenil como eran “Los Goonies”, en la que se encargó del tema principal de la canción e incluso aparecía brevemente en el film en una especie de no sé si videoclip o actuación en televisión dentro de un televisor que había encendido en una de las casas de los chicos de la mítica pandilla.

Finalmente el resultado se concretaría en “True Colors”, protagonista del post de esta semana, que si bien incluye una serie de temas muy buenos y algún que otro clásico como es la canción que le otorga el título, es un disco que a día de hoy no es demasiado recordado. Siempre intento romper lanzas a favor de obras arrinconadas y creo que “True Colors” es uno de esos casos y bajo mi punto de vista es un buen lp; no está al nivel de “She’s So Unusual”, pero se puede escuchar sin realizar demasiados esfuerzos. Además, ya hace tiempo de la 1ª vez que Cyndi pasó por el blog en el que hablamos sobre su debut, por lo que no creo que sea mal momento para volver a su historia en este caso con su 2º disco. Veamos qué es lo que nos ofrece.

Abrir fuego con un tema de influencias rockeras como es “Change of heart” me parece un tremendo acierto. Es una de las composiciones que de siempre me han gustado más de la discografía de Cyndi, ya desde que la descubriera en aquel recopilatorio “Time After Time. The Best Of Cyndi Lauper” que me compré de la artista hace cosa de unos 9 años a día de hoy, más o menos. Es contundente, con sus razonables dosis de épica, y que finaliza con una bajada de intensidad que le reporta una cierta melancolía maravillosa. Las notas de guitarra eléctrica y sus acordes son de lo más interesantes y rítmicas, a la par que no ceden en lo que al vigor se refiere. “Maybe he’ll know” es una especie de ejercicio techno pop con tintes de ska en sus teclados que inaugura la parte más ingenua y desenfadada del disco tras el tema de apertura que, como hemos podido escuchar, era más rotundo. Después nos encontramos con “Boy blue”, una canción más misteriosa en su sonido, con una latente línea de bajo y una adecuada base electrónica. “Boy blue” es un tema medio, que no disgusta, pero que tampoco va a ser de lo que más recordemos del disco. Sin embargo, justo después se presenta la canción título que sí que es un clásico absoluto de Lauper. “True colors” fue versionada por Phil Collins en los 90, también con relativo éxito, y en todo caso es una canción de textura casi acústica, con matices y sutilezas sonoras con intención que le permiten diferenciarse. No obstante, aquí Lauper es quien se anota el mayor mérito de la canción, ya que puede ser de sus mejores momentos al micrófono de toda su trayectoria; abandona los excesos y nos ofrece una interpretación vocal sin posibilidad de discusión, o al menos así lo veo yo. “Calm inside the storm” es una buena pieza. Tiene mucho ritmo, el cual adquiere tras una notable intro más misteriosa. Es esta “Calm inside the storm” una canción que podría ser un ejemplo muy claro del sonido medio que Cyndi Lauper ha ido desarrollando a lo largo de su carrera. Las notas de guitarra eléctrica, con matices derivados del funky mezclados con sus melodías de teclado, forman una pista animada bastante válida para situarse en el ecuador de la obra.Recuerdo que en un especial de “Nos Queda La Música” sobre la trayectoria de Cyndi Lauper, su presentador José Luís Casado afirmaba de la versión de “What’s going on” de Marvin Gaye que era un error, un claro patinazo muy desafortunado. Yo no lo veo así. Las comparaciones son odiosas, pero he de decir que antes de la versión de Gaye escuché la versión de Cyndi y de siempre me gustó. Es una versión a la que Lauper le aporta una generosa dosis emotiva, con una bonita instrumentación y que para nada estimo que destroza el original. De hecho choca mucho que tras este momento tan intenso se presente la desenfadada y exótica “Iko iko” que se sitúa en el territorio más ingenuo y menos pretencioso que de cuando en cuando abordaba Cyndi Lauper. Los coros del tema se entrecruzan con la voz principal de Lauper para ofrecer un resultado cuanto menos curioso. “The faraway nearby” no abandona el sector más pop de la obra, resultado tremendamente ligero sobre todo en ciertas partes vocales a cargo de Cyndi. Los teclados a priori pueden parece algo regulares, pero la melodía vocal y sus sinuosas maniobras al micrófono de entonación es lo que más protagonismo alcanza en esta composición. Llegando al final de la obra nos encontramos con la bullanguera y ruidosa “911”. Su carácter le es conferido por ese binomio de ciertos sintetizadores muy rotundos entrelazados con la batería. Quizás es de los temas menos aprovechables de la obra. El cierre lo supone “One track mind”, que opta por el sector más intenso y rockero que hay en la obra. El sentir que desprende puede ser bastante adecuado como final de disco. Todo está muy bien dispuesto, incluyendo los coros que se encargan de repetir el título de la canción y que sirven como compañía a Cyndi.

El 2º disco de estudio de Cyndi Lauper cumplió relativamente con las expectativas en su época, y a la larga ha sido una obra que no está muy bien valorada. Cierto es que es un disco que quizás peca de falta de consistencia en sus 10 temas, pero también hay que apuntar que incluye una serie de pistas que no están nada mal. Además, no podemos dejar de remarcar que en su interior guarda un clásico tal como es la canción que le otorga su nombre.

De nuevo Cyndi tardaría un tiempo razonable en editar un nuevo álbum y no sería hasta 1989 cuando volviera a la carga con “A Night To Remember”, que en su tiempo si que pasó brutalmente desapercibido en comparación con el masivo “Like A Prayer” de su rival Madonna.

Este lp que hoy les propongo, aunque no nos ofrece un resultado tan bueno como fue el debut de Lauper (o incluso respecto al notable regreso que fue “Bring Ya To The Brink”), sí que es un ejemplo de álbum que para las fechas que llegan no les desentonará en la lista de reproducción de sus dispositivos de escucha de música portátiles o incluso para meterse con él a primera hora de la tarde cuando hayan regresado a sus casas ya aprovechando la jornada reducida que tienen muchos a estas alturas. Su delicada portada, con esa foto de Cyndi tumbada en la arena, mostrando el reflejo de la misma en el agua, podría decir que es la mejor que Cyndi Lauper tiene en su discografía, en dura pugna con la de “A Hat Full Of Stars”. En fin, que ustedes lo disfruten si quieren.

Termino por esta semana con 2 apuntes. Primero recordar que la temporada radiofónica de “Discos, música y reflexiones” ya finalizó; al respecto publicaré un post en los próximos días haciendo balance de esta 2ª temporada. No obstante, esta tarde a las 19h podrán escuchar en RUAH la repetición del último programa que versó sobre el disco “Los Sencillos”, de Los Sencillos, en el que contamos con el que fuera su líder y cantante Miqui Puig al teléfono. Y segundo, informarles que he ido respondiendo a varios comentarios atrasados; lo digo por si quieren ver mi réplica a sus opiniones (siempre respondo). No obstante, aún no voy al día, ya que el jaleo y trastorno casero que me trae de cabeza desde finales de abril aún colea, aunque ya va remitiendo y en breve lo hará de forma definitiva. Poco a poco iré respondiendo al resto de sus comentarios en las diversas entradas; no se preocupen.
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martes, 14 de junio de 2011

Discos, música y reflexiones entrevistó a Los Sencillos

Llegamos al programa que pone el punto y final a esta 2ª temporada de “Discos, música y reflexiones” en las ondas. Al igual que en la 1ª temporada estimé que no había mejor cierre posible que entrevistar a uno de mis grupos favoritos de los 90 como eran Amistades Peligrosas, disponiendo de la presencia telefónica en el programa de Alberto Comesaña para principalmente hablar sobre el disco “La Profecía”, para el programa especial de fin de temporada de este año, he optado por otro de mis grupos favoritos de la última década del siglo XX, Los Sencillos.

Para ello solicité a Miqui Puig el juego de echar la vista atrás 15 años para analizar primordialmente el disco de nombre homónimo al de la banda publicado en 1996, pero a la par revisar de forma global la historia de Los Sencillos y también la trayectoria en solitario de Puig.

Miqui estuvo amable, simpático, con una gran disposición y sobre todo comentó cosas muy interesantes del mundo de la música; anécdotas tales como que la canción “Phutbol” del disco “Bultacos Y Montesas” fue ignorada por algunas radios al estimar la dirección de las mismas que en la canción se mencionaban demasiados jugadores del F.C. Barcelona.

Estimo que dimos forma a un buen programa para despedirnos así hasta septiembre. De cara a la 3ª temporada ya tenemos medio concertadas un par de entrevistas, aunque el peso de las mismas decaerá en nuestro próximo año frente al que tendrán los coloquios o debates musicales que ya hemos comenzado en el tramo final de este año.

No obstante, no divago más, ya que estas consideraciones serán comentadas en un post que realizaré en breve de análisis de nuestra 2ª temporada. Lo importante ahora son Los Sencillos, un grupo muy interesante que fue banda sonora de los años 90 y en especial de la ciudad de Barcelona y su entorno (al menos así lo veo yo, ya que tengo asociados a su música varios viajes que realicé a la ciudad Condal a mitad de aquella década). Miqui Puig creo que no les defraudará. En absoluto. Lo podrán comprobar este miércoles a las 23.00h en http://www.ruah.es/online.html o en el 107.4 FM si residen en Alcalá de Henares y su entorno más cercano.

*La fotografía del presente artículo es cortesía del fotógrafo Xavier Mercader.
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lunes, 13 de junio de 2011

Concierto Fuel Fandango. Madrid (10-06-2011)

Los que abarrotaron la sala Joy Eslava el pasado viernes 10 de junio por la noche lo pasaron en grande. Y los culpables de que eso fuera así fueron Fuel Fandango. El grupo ofrecía un concierto en la capital para celebrar la reedición de su primer disco, el cual ha funcionado notablemente bien, y se notaba en el ánimo que desprendían sobre las tablas las ganas de disfrutar y de hacerlo pasar bien.Fue hace unos días cuando me llegó por comunicación de prensa que el grupo Fuel Fandango celebraría el viernes 10 de junio un concierto en la sala Joy Eslava. Desde hace unos meses que descubrí al grupo en el único canal monotemático musical de nuestra tdt, Kiss Tv, con el videoclip de su temazo “Shiny soul”, tenía curiosidad por inspeccionar más sobre la música de este grupo. Y, ¿qué mejor forma de profundizar en un grupo que ver su directo?Por ello, el viernes 10 de junio nos presentamos en la sala Joy Eslava, uno de mis lugares favoritos para acudir a un concierto, para ver lo que eran capaces de hacer sobre el escenario la vocalista Nita y el músico Ale Acosta, acompañados del batería Carlos Sosa. Si bien solamente eran 3 en escena, la sensación era de que al menos la formación fuera el doble en lo que a número de componentes se refiere, ya que la fuera y el vigor que desprendían cada uno de ello en sus funciones valía por dos.Como ya he referido, la sala presentó un llenazo hasta la bandera. Seis minutos pasadas las 21.30h (antes dentro de la sala nos entretuvimos escuchando temas interesantes como “Little lion man” de Mumford & Sons) salían a escena el batería Carlos y Ale y a los pocos segundos se presentaba Nita, con sus movimientos aflamencados y con uno de sus inseparables abanicos. Se comenzó con los lejanos aires de samba que están presentes de forma evidente en la canción titulada “Brazil”. Un buen tema para ir midiendo la temperatura de la audiencia, la cual fue en aumento a medida que el grupo iba dando más y más. Nita no comenzaría a interaccionar con el público hasta la 2ª parte de “No sense”, en la que advirtió que quería ver a la gente bailar; no hizo falta que la vocalista lo pidiera más, ya que con “Uh, uh” y sobre todo con el 2º single del disco de debut “Talking”, la cual tuvo unas partes tremendamente intensas en su tramo final, la Joy Eslava ya terminó de ponerse patas arriba. Previamente, como ya he informado, se situó “No sense”, con su la delicada electrónica de su 1ª parte y ese estribillo que considero tan acertado, con su 2ª parte anexa con una mayor experimentación electrónica más acusada, y también “Uh uh”, que junto a “Talking” completaron el bloque inicial de la actuación.Hablar de momentos álgidos es difícil, ya que la hora y 20 minutos que Fuel Fandango estuvieron en el escenario no sufrió altibajos y se estuvo todo el rato a un nivel altísimo de exigencia. No obstante, si he de destacarles algunos buenos momentos, me quedaré con uno en lo personal que fue “The engine”; para mi gusto es quizás la mejor canción del disco de debut del proyecto. Es un tema menos rítmico o directo, sino que en sus suaves melodías y electrónica placentera se dibuja una sensación de calma y ensoñación maravillosa. No en vano Nita tuvo a bien dedicársela a sus padres, presentes en la sala, y si eligió este tema para ofrecérselo a sus seres más queridos, ¿por qué será? “The engine” fue por otro lado el 2º tema de un combo más relajado tras el arreón inicial de 4 temas sin respiro, que comenzó previamente el tema final del disco de la banda “Lifetime”. Abajo podemos ver al trío en acción y a Nita con uno de sus abanicos.Para la histeria general llegó en la parte final del show el tema más reconocible del grupo. “Shiny soul”, como ya advertí en las redes sociales en la tarde del viernes, en efecto hizo temblar los cimientos de la Joy Eslava y la gente bailó, cantó, gritó y botó a gusto en este tema tan rotundo y bailable, a la par que complejo, rico en matices y en definitiva uno de los mejores ítems que han sonado en el panorama musical español en el año 2010.Se terminó con el único bis de la actuación, concretada en “Always searching”, la cual se está perfilando como el 3er. single del disco y que puso el punto final a un muy buen concierto. El resto de canciones del disco de debut sonaron muy intensas, movidas y animadas; no pretendo extenderme en analizarlas, puesto que el debut de Fuel Fandango será objeto de revisión en los próximos meses, y ahí es donde me detendré más en ello.Fuel Fandango demostró en su directo que la fusión musical bien llevada puede ser algo maravilloso y que suene tremendamente bien. El rock, la electrónica, el flamenco, el funky y el jazz se entremezclan en las composiciones del grupo para crear de esa forma un crisol de sensaciones muy variadas a quien acude a sus conciertos. Si a eso le sumamos el carisma que desprende Nita, la cual se confirmó como una cantante fabulosa en el directo, además de no parar de comerse el escenario de un lado para otro con los taconazos de vértigo que llevaba, se obtiene un resultado notable.Y todo ello no puede ser posible sin la intensidad musical que aporta Ale Acosta con su guitarra (vean la entrega del mismo si no me creen en la imagen que les dejo arriba del presente párrafo) y de cuando en cuando en los sintetizadores, ; más aún si se acompañan de un batería tan aplicado como demostró ser Carlos Sosa.La presentación en escena se valió de numerosas flores de color rojo intenso, muy acorde con el vestido que Nita llevaba y en la parte final la propia Nita se encargó de rociar al público con una serie de pequeños corazones recortados en un papel charol que supusieron un ligero adorno a los últimos compases de la actuación.Esta formación es una nueva sensación dentro del panorama de la música. Sus primeros pasos resultan del todo interesantes. Quizás lo más cercano que se hizo en su día fue lo que aportó Chambao con aquel flamenco chill, pero el caso es que a día de hoy hay pocas propuestas como la que Ale y Nita ponen sobre la mesa. El concierto del grupo en la Joy Eslava fue muy bueno, un rotundo éxito, no solo de asistencia de público, sino también en lo referido al buen hacer sobre el escenario y conseguir que las canciones que forman parte de su debut brillaran con una deslumbrante luminosidad en el directo. De sobra mereció la pena. Una vez más agradecimientos a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras que tuvo a bien acreditarnos como medio para cubrir el evento.
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sábado, 11 de junio de 2011

10cc - Deceptive Bends (1977)

Me propongo hoy la tarea de acercarles sin duda a unos grandes desconocidos en la actualidad, al menos en nuestro país. Los 10cc eran un grupo que prácticamente estuvo en activo durante toda la década de los 70, con ciertas variaciones notables en el seno de su formación, y que a la par acumularon un puñado de grandes canciones, anotándose algún que otro clásico. También estuvieron en marcha en años posteriores, lo que sucede es que en los 70 fue cuando tuvieron más éxito y repercusión. Por cierto, advertirles que son británicos y no americanos como mucha gente piensa (incluso yo en una época).

No sé qué me dirán, pero estoy prácticamente seguro de que el famosísimo “I’m not in love” de su quizás gran obra de larga duración, el disco “The Original Soundtrack” de 1975, lo habrán escuchado y además en más de una ocasión, ya que ha sido habitual inclusión en la banda sonora de numerosas películas. Este tema llegó a ser nº1 en el Reino Unido y fue un gran éxito a nivel internacional.

El grupo ya había comenzado su andadura no obstante en los primeros años de la década, con discos de pop rock muy animoso. Destacaban piezas moviditas, como “Rubber bullets”, que ya mostraba parte de ciertos dejes sonoros del grupo como es la alternancia de distintas voces corales de tonos o registros discordantes.

Podemos establecer un antes y un después en el grupo tras el lanzamiento del ya citado “The Original Soundtrack”, no solo por el hecho del gran éxito de su canción bandera “I’m not in love”, sino porque tras el mismo se produciría la ruptura o variación principal dentro de la formación del grupo tras la edición de “How Dare You!” del siguiente año 1976 (un disco de simpática portada). Esto se concretó en el hecho del abandono de Kevin Godley y Lol Creme, guitarra y batería respectivamente, los cuales partirían por su cuenta, labrando una notable, aunque no muy repercusiva, trayectoria en solitario y dando lugar a uno de los mejores equipos de trabajo a la hora de dirigir videoclips de la historia de la música; suyos son “Girls on film” de Duran Duran o el mítico “Every breath you take” de The Police, por citar algunos clips clásicos de su cuenta. Algún día les dedicaré algún post concerniente a alguno de sus discos, quizás el “Ismism” del 81 o el “The History Mix (Vol.1)” del 85, con esa desgarradora canción de título “Cry”, la cual tiene otro videoclip a cargo del dúo impresionante.

Tras la marcha de estos 2 genios, se quedaron en el grupo Graham Gouldman y Eric Stewart, los cuáles continuarían editando notables discos como el que hoy nos ocupará, el “Deceptive Bends” de 1977 y el interesante “Bloody Tourists” de 1978, en el que se incluyó otro nº1 para el grupo, que no fue otro que el ejercicio reggae de “Dreadlock holiday”. Bueno, pues veamos la propuesta musical de los 10cc, una vez que el cuarteto clásico ya se había disgregado, cogiendo por banda el mencionado “Deceptive Bends”.

El primer tema de la obra es uno de los singles extraídos. “Good morning judge” destaca por ciertos acordes de guitarra afilada que sirven de enganche entre distintas partes de la canción y nuevamente en este tema encontramos esa característica personal de los 10cc, en lo que a la unión de voces graves y agudas en los coros se refiere. Un buen inicio, con su marcha e ironía sonora presente, que da paso al otro gran clásico de la obra y para mi gusto particular uno de mis momentos preferidos de toda la trayectoria de esta banda. Estoy hablándoles de “The things we do for love”. Un tema delicado, con unos acordes de guitarra y una estructura general que si se paran a pensarlo no difiere mucho de los Queen de aquellos días, en el que se incluyen algún pasaje realmente bello. “Marriage bureau rendezvous” es una pista muy suave, cristalina, casi acústica que además conecta con otra delicadeza y en este caso otro clásico dentro de la obra. Dentro de este disco de 10cc se incluye otra pieza que se considera un ítem relevante dentro de su discografía, al menos por estar incluida comúnmente en los recopilatorios que existen de la banda. Con “People in love” estamos ante la canción más delicada de la obra, no solo por la suave interpretación vocal de la pieza, sino también por su orquestación a base de violines y una melodía lenta y placentera. Regresamos al mayor ritmo con una pista que empieza con acordes y sonidos que nos evocan al rock fronterizo y forajido, titulado “Modern man blues”, que destaca a la postre por un estribillo bastante desenfadado y gamberro que dice cosas como “ella se ha ido, me estoy gastando todo el dinero…”. “Honeymoon with B troop” es una composición algo abigarrada, con unos cambios de ritmo algo controvertidos y elementos sonoros bastante chocantes en algunos momentos. Por otro lado no deja de mostrarnos varios elementos distintivos del sonido de 10cc, como son esos coros, algunos latigazos de guitarra y en definitiva una estructura un poco peculiar.“I bought a flat guitar tutor” es una pieza a medio tiempo entre la calma y el tono canalla y animado del grupo, que por no terminar de definirse no es de los momentos más memorables. Sin embargo, “You’ve got a cold” sí que toma partido del sentido más marchoso y rimbombante de la obra para abrir con buen ánimo el tramo final de la obra, en el que nos encontraremos unas composiciones bastante interesantes, o al menos así lo estimo yo. “Feel the benefit, pt. 1-3” es una de esas composiciones al estilo de “One nuit in Paris” que formó parte del mítico “The Original Soundtrack”. No en vano es una suite de 11 minutos de duración, con distintas partes, muy compleja, y que incluye ciertas secciones de guitarra bastante acertadas. Por lo general es una composición suave y que al término regresa a los compases del inicio que son lo que le da la mayor personalidad a la misma, más allá de las diversas divagaciones instrumentales que tiene en su duración. Una composición controvertida sin duda esta “Feel the benefit, pt. 1-3”; en resumen, un tema de larga duración, con una estructura cíclica, al terminar de la misma forma que comienza, con sus distintas partes dentro de la misma, que para nada hacen pesada su escucha. En la reedición se incluyen al final las caras b de los 3 singles. “Hot to trot” es una canción aguerrida y que entra con una gran fuerza tras la comedida y extensa “Feel the benefit, pt. 1-3”. Es quizás el ejemplo de rock clásico más claro a cargo de los 10cc, con una letra algo picarona y unas marcadas guitarras eléctricas llevando el peso de la parte instrumental. Contrasta que justo después de “Feel the benefit, pt. 1-3” encontrarnos con la sensual y casi sexual “Hot to trot”. Un ejercicio de rock con ciertos tintes de glam, sobre todo en la interpretación vocal, que ofrece unas guitarras muy cálidas que ayudan a la suma de esa sensualidad que desprende el tema. “Don’t squeeze me like a toothpaste” es una pieza delicada, suave, con unos acordes sumamente placenteros de guitarras, que nos ayudan a bajarnos el calentón que nos puede haber producido el tema anterior. “Don’t squeeze me like a toothpaste” retorna a la calma, manteniendo esta alternancia casi matemática entre temas más moviditos y otros más relajados dentro de “Deceptive Bends”, un aceptable penúltimo capítulo para dar paso en el final de la obra a otro tema de factura distinta, más contundente y rítmica como es “I’m so laid back I’m laid out”. Se termina con este tema, que ofrece una sensación sonora cíclica. No es un mal final; aporta cierto ritmo y es un buen ejemplo del sonido medio que han ido ofreciendo los 10cc en la obra, pero escorado a la parte más rock y movida.

“Deceptive Bends” tiene su importancia sobre todo en la confirmación de que Eric Stewart y Graham Gouldman tenían vida más allá de Kevin Godley y Lol Creme tras la marcha de estos 2. Tras la reestructuración que se gestionó tras “How Dare You!”, el dúo resultante de la escisión demostraron ser capaces de facturar singles excelentes como “The thing we do for love”, una de mis favoritas de su discografía, o “Good morning judge”, y además incluir dichos sencillos dentro de un lp bastante resultón.

A “Deceptive Bends” le seguiría el camino “Bloody Tourists”, que ya les comenté al inicio del artículo que incluyó otro número uno para la formación concretado en el acertado experimento reggae “Dreadlock holiday”, muy en boga en su significado con el título del disco. Además, esta canción se ganó la grabación de un videoclip delirante, simpático y sobre todo muy original para la época (año 1978), ya que en esos días los clips solían ser básicamente actuaciones de los grupos en platós sin más. Échenle un ojo en youtube; me juego lo que quieran a que pasan unos buenos minutos visionándolo.

Es un disco entretenido este “Deceptive Bends”, que alterna piezas lentas y sentimentales, con otras más animadas, cañeras e incluso algo macarrillas que ayuda a pasar un buen rato. Además, es una obra que suena genuinamente a rock de los años 70; los 10cc son fácilmente enmarcables dentro de los parámetros de esa época, aunque luego demostraron en sus carreras al margen que eran muy capaces de adaptarse al signo de los tiempos y las nuevas corrientes sonoras (vean sino a Graham Gouldman al frente de Wax con aquel “Right between the eyes”).

Además esta época del año (ya saben que yo siempre defiendo la escucha de los discos en tiempos propicios) creo que es bastante apropiada para meterse con la escucha de “Deceptive Bends”, un disco con una controvertida portada ya que contrasta ver a ese siniestro buzo (por lo de su casco principalmente) sacando del agua a una guapísima mujer ahogada. Como es habitual les recomiendo que hagan la prueba de escuchar el disco; arena de otro costal es que ustedes me hagan caso. Estoy seguro que de este lp al menos podrán sacar 3 o 4 canciones que les pueden gustar sin necesidad de hacer grandes esfuerzos auditivos.

10cc es una banda bastante ignorada y olvidada a día de hoy, y como en este blog lo que defiendo son las causas perdidas, son un perfecto ítem que quizás ha tardado demasiado tiempo en pasar por aquí. Volveremos a ellos y también a la esfera del tándem Godley And Creme en solitario, que despacharon canciones tan geniales como “Wedding bells” o la incontestable “Cry” de mitad de los 80.

Esta tarde en RUAH sonará la repetición de nuestro último coloquio de la temporada dedicado a “The Man-Machine” de Kraftwerk, el cual sonó en nuestro horario habitual el pasado miércoles a las 23.00h y que en primer término realizamos en directo hace una semana a las 16.00h en los estudios de RUAH. No sé si se lo he comentado ya (últimamente tengo un descontrol encima que hace que no sepa si me repito), pero las emisiones en &radio están paradas por disyuntivas internas de la emisora. Les avisaré si hay novedades.

Por otro lado, adelantarles que este miércoles a las 23.00h finalizamos nuestra 2ª temporada en las ondas con un programa especial para poner el colofón. En los próximos días les contaré más, pero en todo caso les informo que, como sacarán en conclusión lógica, no habrá más programas de radio nuevos de “Discos, música y reflexiones” hasta finales de septiembre. Lo digo por si tienen a bien sacar un pequeño hueco el miércoles por la noche para escucharlo en directo, que siempre se agradece. Además, lo que les tenemos preparado creo que no les defraudará. El lunes o el martes les contaré más en un post especial.
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martes, 7 de junio de 2011

Concierto Oberón. Madrid (28-05-2011)

Desde que conocí a Oberón, precisamente a través de uno de sus conciertos en la capital, y tras todo este tiempo que ha mediado en el que he escuchado muy a fondo sus 2 primeros discos y en el que he tenido trato directo con el grupo en 2 ocasiones para hacer sendos programas de radio dedicados a ambos discos, ya tenía muchas ganas acumuladas de ver a los de Alfacar sobre el escenario.

El lugar elegido fue la sala Cats, donde ya tuve ocasión de ver al grupo en la entrega de premios de hace un par de años de la revista Lh Magazine. La fecha podía resultar algo conflictiva ya que Oberón y los otros 2 grupos que formaban parte del cartel de la noche se enfrentaban al siempre temible rival que es el fútbol en una de sus máximas expresiones: la final de la Champions League.

En lo que a nosotros respecta, vimos la 1ª parte del partido en casa de un amigo y a las 22h llegamos a la sala, donde pudimos ver parte del final. No obstante, este evento deportivo sí que parece que afectara en parte al evento, ya que poco antes de que el primer grupo irrumpiera en escena, el aforo no era demasiado excesivo.Da Capo fueron la primera banda que tuvo que lidiar directamente con el fútbol, ya que cuando comenzaron a sonar sus acordes aún no había terminado el partido entre el F.C. Barcelona y el Manchester United. No obstante, con mucho ritmo y solvencia supieron saldar su actuación con dignidad. El grupo se compone de una formación básica consistente en una baterista, en una bajista y un guitarrista que a la vez es el cantante. De esa forma dieron forma a un rock bastante movido y de claro carácter clásico que funcionó correctamente como apertura de la noche. Arriba del párrafo les he dejado una foto de Da Capo en acción.Mientras que Da Capo estaban en escena llegaron al recinto los chicos de Oberón y antes de su actuación pude hablar con su batería y manager Raúl Rojas, con su teclista y saxo Francisco Ortega y con su vocalista Kike López, al cual he tenido el gusto de entrevistar en 2 ocasiones como bien saben los seguidores de nuestro espacio radiofónico. Pensaba que Oberón serían la actuación final (debido a su posición en el cartel del evento), pero contra todo pronóstico, los de Granada salieron justo después de Da Capo.Raúl, Gregorio Torices (el bajista del grupo) y Paco Troya (el guitarrista principal del grupo) salieron con una camiseta corporativa negra con la actual imagen del nombre del grupo en esta promoción de su 2º disco “Insomnio De Una Noche De Verano”. Kike optó por diferenciarse con una camiseta roja con la palabra “Dark” invadiendo la misma y Francisco Ortega también salió por la tangente por un estilismo distinto. No hubo lugar en esta ocasión para camisas blancas y corbatas como sucedió en aquel concierto en la sala Garibaldi de comienzos de 2009. La foto situada abajo de este párrafo nos muestra a Gregorio Torices, bajista de Oberón, enfilando el mástil de su instrumento.El grupo dispuso un set list contundente, directo, muy animado y acelerado para sus aproximadamente tres cuartos de hora de actuación. Empezaron con el repaso de su último disco con “Ahora”, la cual sirvió para meter en el concierto al público asistente con su estribillo tan acelerado y animado, y luego se siguió con la canción que da título a su 2º trabajo, que vino a confirmar el buen ánimo y entrega por parte de Oberón. Se rubricó este comienzo de actuación con ese ritmo tan personal que aporta “La cruz”, en la que destaca mucho la base rítmica aportada por Gregorio y Raúl.Para comenzar con el recuerdo del fabuloso disco de debut del grupo se dispuso en primer término al single principal de la obra, aquel “Sueños por cumplir”, que sonó notablemente bien. Asociado al repaso de su primer disco hubo dos de los mejores momentos de la noche, los cuales inmortalicé con sendas grabaciones de video (la subida a youtube, nuevamente cortesía de mi amigo Jose). A continuación pueden ver a Raúl Rojas bastante aplicado en su batería.El primero de los videos que grabé fue “Pretty song”, que llegó mediada la actuación y permitió a Francisco Ortega lucirse como es debido con sus notas de saxofón que tanta personalidad dieron al primer disco del grupo. Kike se encargó de animar al público invitando a gritar esos coros que incluye esta gran canción. Aquí abajo el video de su interpretación en directo, con un audio algo regulero, no se lo voy a negar...

En lo que se podría decir que fue el bis del grupo, sin necesidad de que bajaran del escenario, simplemente haciendo un amago de final de actuación, se nos regaló la canción de apertura de “Meridiano Cero”, la gloriosa “París”. Este gran tema supuso un gran fin de fiesta y la rúbrica perfecta a una actuación que se nos quedó corta, lo cual siempre es buen síntoma, ya que si en un concierto no te quedas con ganas de más, la cosa es que no ha ido bien del todo.Aquí a continuación les dejo el videoclip que grabé de “París”, el cual creo que en mayor o menor medida puede ser un buen indicativo o ejemplo del buen ánimo y ritmo que transmitieron Oberón a lo largo de su concierto.

No puedo obviarles que en lo personal fue muy especial para mi “Éramos dos”, uno de los momentos más reflexivos, melancólicos y calmados de la noche, ya que este 2º single de “Insomnio De La Noche De Verano” me lo dedicó el grupo, lo cual fue para mi algo muy emotivo como ustedes entenderán. Y es que quizás “Éramos dos” fue como una especie de respiro ante tanto ritmo en el set list, ya que incluso “Maestros”, sonó muy intensa, con la guitarra de Paco Troya sonando de forma brutal y todo ello envuelto en los excelsos teclados de Francisco Ortega. Abajo pueden ver a Paco precisamente muy concentrado en sus teclados.En 45 minutos de actuación faltaron muchos temazos por motivos lógicos de espacio; a saber, “Parar el tiempo” o “El bosque de Cebrián” de su último disco o “Rencor” y “El lugar” de Meridiano Cero. No obstante, en los set list que el grupo tenía confeccionados, sí que se incluía alguno de estos temas que supongo serían descartados a última hora para ajustar su actuación al tiempo disponible. Al respecto, parece ser que “Ya no queda nada”, otra gran canción del debut de Oberón, suele disponerse como tema de cierre, pero aquí fue París la que se hizo con los honores, al no haber tiempo para más. La siguiente imagen muestra al guitarrista Paco Troya a sus cuerdas y haciendo coros a la par.Al final del artículo hablaremos de las conclusiones de la actuación de Oberón, pero es que el cartel de la noche no terminaba aquí (por un momento dudé de si el primer grupo había actuado antes de Da Capo). Ahora llegaba el turno de La Broma Negra, una gran sorpresa y el gran descubrimiento personal de la noche, ya que hasta la fecha no tenía conocimiento de esta formación. En escena salieron su vocalista, elegantemente ataviado con un traje negro y corbata del mismo color (casi al estilo del que esa misma noche llevaba Pep Guardiola en Wembley) y con un bombín en la cabeza. El otro componente del grupo, con un look completamente distinto, más heredero del rock y acorde con su instrumento (una impagable guitarra), ponía el contrapunto a la puesta en escena de la formación, complementada con un lienzo con una fotografía ciertamente impactante. La imagen siguiente, no se confundan, aún muestra a Oberón en su actuación.Durante sus 45 minutos de actuación, La Broma Negra presentó su propuesta musical con base electrónica programada y sus notas de guitarra eléctrica, apoyada de forma inestimable en la profunda voz de su cantante, con un timbre de voz entre Peter Heppner de Wolfsheim y, por raro que parezca, Joan Manuel Serrat, para entonar esas letras crípticas y elaboradas que estaban presentes en la mayoría de sus composiciones. Por intentar buscar un parecido dentro del mundo de la música, La Broma Negra me llegó a evocar a Wolfsheim, no solo en lo parecido a la voz de su cantante, pero con la particularidad primordial de la presencia de guitarra eléctrica en este caso, cuando en la banda germana no había una sola concesión a ese instrumento. Un ejemplo de la puesta en escena de La Broma Negra, ahora sí, lo pueden apreciar en la siguiente imagen.Tras el concierto, gracias a Kike López, vocalista de Oberón, pude hablar con los 2 componentes de La Broma Negra, los cuales me hablaron de su proyecto y trayectoria (la cual se remonta ni más ni menos que a 1992, año en el que editaron su 1er. disco). Advierto a los seguidores de “Discos, música y reflexiones” que no será la última vez que La Broma Negra aparezcan por el blog, sino que en el futuro volveremos a hablar de ellos y algo más; aunque no quiero anticipar más, muchos ya se imaginarán por dónde irán los tiros...Volviendo a la actuación de Oberón, motivo principal de este post y de nuestra asistencia a la sala Cats el pasado sábado 28 de mayo (independientemente de que luego nos lleváramos alguna sorpresa añadida y no hubiera ni una sola nota discordante en todo el programa), afrontemos las conclusiones de la experiencia. Oberón demostraron ser una banda muy buena en directo. Sus composiciones suenan claras, nítidas y con un punto añadido de intensidad en directo, el cuál en teoría siempre se da por conseguido en cualquier concierto, pero que no siempre es así; Oberón no patina en ese terreno. Fue una actuación directa, bastante intensa (por el repertorio elegido por el grupo) y amena gracias a las interacciones de su cantante Kike con el público, que estuvo muy simpático durante todo el concierto. Debajo del párrafo les dejo una foto que me saqué con Oberón al completo.Kike, aparte de llevar la voz cantante, se hizo cargo de la guitarra acústica en varios momentos para completar la máquina sonora de Oberón. Raúl a la batería estuvo serio y concentrado, y al igual que Gregorio al mando del bajo tuvieron momentos de protagonismo rítmico en temas como por ejemplo La cruz. Paco Ortega estuvo muy y participativo desde sus teclados, animando en varios momentos al público asistente y como ya he mencionado, tuvo su momento de lucimiento personal en Pretty song con sus partes de saxofón; Ortega también se hizo con la guitarra acústica en algún momento de la noche. Por otro lado Paco Troya demostró el gran guitarrista que es, ya que las cuerdas de su eléctrica sonaron de forma excelente en cada uno de los temas que el grupo ofreció durante su actuación.Oberón cumplió sobradamente con el objetivo de defender y presentar su 2º disco en la capital. Luchando con las adversidades de tener que enfrentarse a una noche de sábado con un acontecimiento deportivo anual tan relevante, no se vinieron abajo y salieron con toda la fuerza posible para dejar más que satisfechos a los que hasta la sala Cats nos desplazamos. Para una banda no solo es importante tener buen material de estudio, por lo general, sino que también hay que resultar solvente en los conciertos y Oberón ahí sabe moverse bien, sin histrionismos y por contra apoyados en una naturalidad, cercanía y sencillez que juegan sus mejores bazas para el buen sabor de boca que dejan los de Alfacar tras sus shows. Confiamos en volverles a ver pronto por Madrid, y esperamos que a la siguiente no tengan planes alternativos competidores tan difíciles de combatir como el del pasado día 28 y más gente acuda y disfrute de los minutos que el grupo dispone en el escenario. Seguro que si acuden lo pasarán bien. Finalizo el post agradeciendo al grupo que nos acreditaran como medio para cubrir su concierto, lo cual hacemos con el presente artículo.
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sábado, 4 de junio de 2011

The Human League - Credo (2011)

Seguramente recordarán aquel post de unas semanas atrás del concierto que The Human League ofrecieron en Madrid. Bueno, pues ese concierto tuvo lugar dentro de la gira de presentación del nuevo disco del grupo, tras una década de silencio musical en lo que a lanzamiento de nuevo material se refiere. El final de esa falta de novedades ha llegado de la mano de “Credo”, una respetable colección de canciones que será objeto de revisión en el post de esta semana.

También he de confesar que el que ha sido el nuevo trabajo de La Liga Humana en 10 años me viene que ni pintado para así dar tratamiento a un disco de este año 2011 y de paso analizar la actualidad. Algunos dirán que llamar actualidad a The Human League es un sacrilegio, pero el caso es que Phil Oakey y sus muchachas, le pese a quien le pese, están de regreso. Cierto es que el grupo jamás se marchó y en los últimos años han estado de cuando en cuando de gira, tomando parte incluso del cartel de algún FIB que yo recuerde. Aparte del artículo sobre su concierto en Madrid, The Human League ya pasaron en diciembre de 2009 por el blog con aquella revisión que hice sobre su disco “Crash” de 1986.

Ha pasado mucho tiempo desde “Secrets” de 2001, un disco que pasó de puntillas en su día y que no tuvo la repercusión y éxito que supuso a mitad de los noventa el previo “Octopus”. Da casi vértigo contemplar la trayectoria de Oakey y los suyos en estos momentos. Si echamos la vista atrás, comprobamos que han pasado ya 3 décadas de “Dare!” y aquel ya mítico “Don’t you want me”, que es la canción por la que el gran público recuerda a esta formación.

Ya durante la 2ª mitad del 2010 se rumoreaba que habría nuevo lanzamiento de la Human League y hasta se sabía el título del álbum, el cual sería “Credo”. El título no es más que una especie de homenaje del grupo hacia sus seguidores, que nunca han dejado de creer en el grupo durante tantos años, según palabras del propio Phil Oakey. Lo que a la larga ha terminado siendo la columna vertebral reconocible de The Human League, es decir, Phil Oakey, Susan Ann Sulley y Joanne Catherall, sigue inmutable a día de hoy y se mantiene en esta nueva entrega. Creo que es un digno regreso de The Human League, y hay que apuntar que no suena pasado de moda, sino que el grupo se mueve con una cierta dignidad en las tendencias dance actuales. Comprobémoslo.

Lo que no se puede negar es que el trabajo empieza sin escatimar en esfuerzos, ya que en el 1er. y 2º lugar del track list se disponen los 2 primeros singles que se han extraído de la obra hasta el momento. Primero nos damos de frente con “Never let me go”, un tema que destaca sobre todo porque la presencia vocal de Oakey se reduce principalmente a unos coros diciendo “No, no, no” y son Joanne y Susan las que llevan el peso principal de la canción. Se hace uso de loops vocales, de una estructura musical algo compleja en los primeros compases y a la larga, y en la mayor parte de su duración, de una electrónica moderada no demasiado acelerada. Es una canción menos inmediata que “Night people”, pero a la larga agrada mucho más. Y es que “Night people”, single de adelanto de la obra, es un tema de fácil llegada y con un fuerte gancho. Aquí se utiliza una base más rotunda y machacona, pero hay que destacar que hay ciertos cambios de ritmo y silencios muy interesantes. Phil devuelve la normalidad al proceder de The Human League al encargarse él de cantar la letra principal y las chicas de los coros y ciertas frases puntuales. También el efectismo y el ritmo se busca a través de las repeticiones vocales, como sucedía en la anterior “Never let me go”. Creo que no me equivoco al afirmar que “Sky” supone un bajón al situarse en el 3er. lugar. Quizás ello se agrave al encontrarse tras los 2 grandes singles de la obra, pero algunas partes de coros a cargo de las chicas son algo plúmbeas. Por otro lado, el estribillo no está mal y en la melodía se tira de sonidos clásicos techno pop. “Into the night” resulta algo controvertida, sobre todo por esos cambios de ritmo tan marcados y acusados que tiene. A ratos ofrece un sonido hipnótico y se anima algo en el estribillo. Llegamos a “Egomaniac”, 5º corte del disco, que a la vez es el 3er. single y que fue otro de los temas que el grupo incluyó en el concierto que ofreció en Madrid no hace mucho, del cual ya les dejamos crónica. No es manca esta “Egomaniac”; la repetición de la palabra que le concede el título, con efectos de eco en la producción y con una notoria ampulosidad, le da una fuerza interesante, que se complementa con un estribillo notable tanto en sus sonidos sintéticos, como en la mezcla de la repetición del título del tema con el resto de la letra. En resumidas cuentas, “Egomaniac” es otro momento fácilmente disfrutable de la obra, al menos desde mi punto de vista. “Single minded” es casi una confirmación del sonido medio que nos estamos encontrando en “Credo”. Aquí las chicas vuelven a brillar con intensidad en las partes destacables de la pista, pero hay que advertir que esta “Single minded” tampoco es de los momentos más memorables del disco, aunque sin ser necesariamente un sonrojo excesivo.Curiosa y sobre todo intensa es “Electric shock”. Uno de los temas más rotundos, potentes y contundentes de “Credo”, en el que podemos encontrar un fácil paralelismo en ciertas partes con “Night people”, aunque esta pieza es más acelerada y frenética si cabe. En “Electric shock” Oakey y sus muchachas intentan acercarse a las tendencias electrónicas actuales y realmente no les ha quedado del todo mal. Peor resulta en mi opinión “Get together”. En esta pista nos encontramos con un medio tiempo, que precisamente palidece por eso mismo, es decir, no termina de definirse, quedándose en tierra de nadie. Poca emoción y ritmo para un tema claramente de bulto o relleno. Más curiosa resulta “Privilege”, que en cierto modo me recuerda en su oscurantismo y relativa frialdad a los tiempos más antiguos del grupo, aquellos días de los discos “Travelogue” y “Reproduction”; evidentemente, en esta “Privilege” no se llegan a esos extremos, pero sí que atisbo algunos puntos comunes, quizás ahí reside su mayor interés. Acto seguido “Breaking the chains” reporta un modelo de canción techno pop más accesible, con un Phil Oakey relativamente entregado en el estribillo de la misma. Llegamos al cierre proporcionado por “When the stars start to shine”, que para mi gusto personal es un buen tema de colofón. Aquí nos encontramos con unos cambios de ritmo notables y unas partes muy diferenciadas. Algunos momentos instrumentales son realmente válidos y en definitiva estimo que esta composición también aporta un cierto puntito emotivo en su regusto, que nos ayuda a finalizar la escucha con un buen sabor de boca.

A estas alturas no les podemos exigir a The Human League, y por consiguiente a otros grupos compañeros de generación, que nos descubran América musicalmente hablando. Su aportación principal a la historia de la música ya tuvo lugar a comienzos de los 80. Sin embargo lo que sí podemos solicitar a Oakey, Sulley y Catherall es que editen material digno. ¿A qué me refiero? A que el grupo sea capaz de dar forma a un disco solvente que no levante fácilmente las críticas negativas tópicas del estilo “están acabados”.

Personalmente creo que con “Credo” Phil Oakey y su gente han solventado la papeleta. Este disco no es una maravilla al estilo de un “Dare!” o tampoco llega al nivel del orgulloso “Octopus” de mitad de los 90. No obstante, si nos ponemos generosos podríamos considerarlo como uno de los mejores discos de la banda, si no tenemos en cuenta los 2 primeros lps en los que Martyn Ware e Ian Craig Marsh junto a Phil daban forma a un grupo que nada tuvo que ver con lo que vino después tras la marcha de los 2 primeros músicos citados y la entrada de las coristas Joanne Catherall y Susan Ann Sulley.

En “Credo” The Human League incluso se atreven con las corrientes sonoras actuales del dance de forma bastante apañada y también podemos atisbar algún lejano guiño a sonidos más antiguos y de otras épocas de la banda. Partiendo de su sobria y sencilla portada, con el título del disco y el nombre del grupo en grandes letras, “Credo” no divaga en exceso y nos ofrece un resultado musical por lo general directo y que en conjunto se le puede otorgar un notable. Otro gallo cantaría a Depeche Mode si en comparación proporcional o proyectada con el grupo de Phil Oakey consiguieran editar a estas alturas un disco que juegue un papel como el que desempeña este “Credo” dentro de la historia de The Human League. La fe es lo último que se pierde, más o menos eso dijo Robert Smith en uno de los mejores temas de la discografía de The Cure.

Como verán en este post no me he extendido demasiado debido a motivos personales caseros que me llevan trayendo de cráneo durante más de un mes (y lo que aún me queda…). No obstante, uno de mis geniales colaboradores en nuestros coloquios radiofónicos, Alfredo Morales, alias El Gato Kilo, hizo una revisión en su blog sobre el disco, más completa, la cual les recomiendo que lean si quieren ampliar información. Sin embargo, es curioso, ya que el post no lo había leído hasta que he terminado el presente artículo y he podido comprobar que coincidimos en muchas cosas.

Seguimos hablando de techno pop para terminar con el post de esta semana, pero esta vez en tanto a nuestro programa de radio. Esta tarde en la sintonía de RUAH a las 16.00h tendrá lugar un especial de “Discos, música y reflexiones” con un coloquio que versará sobre “The Man-Machine” del grupo Kraftwerk. El programa también se emitirá el miércoles en nuestro horario habitual para todo aquel que le coja un poco de sopetón lo de esta tarde. Será nuestro penúltimo programa de la temporada y en todo caso el último coloquio hasta que después del verano regresemos en nuestra 3ª temporada. Espero que o bien esta tarde en directo o bien el miércoles en diferido puedan estar ahí. Siempre se agradece su presencia, escucha y apoyo.
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