Vuelta al género del techno pop y a los años 80, para dar la bienvenida a una de las bandas con mayor éxito dentro de este movimiento a nivel británico, y sin embargo, un calado bastante menor a nivel mundial e incluso europeo. Igualmente, se trata de una de las bandas surgidas a partir de mediados de la década de los 80, en lugar de formarse a principios de la misma. Los invitados esta semana al blog son el dúo formado por el cantante Andy Bell y el teclista Vince Clarke, que integran el grupo Erasure.Clarke había formado parte de los primeros Depeche Mode, y yendo más lejos, fue el líder de la banda y principal compositor en los tiempos de su disco de debut “Speak & Spell” de 1981. Para los entendidos en la materia, será un coñazo explicar el motivo por el que Vince abandonó la formación de Basildon, con lo que simplemente mencionaré la causa que se considera como principal de dicha partida. Por lo visto no fue otra que Vince se vio superado por las expectativas de éxito del grupo y le dio pánico el continuar allí. Sus ex-compañeros en Depeche Mode, siempre han ironizado al respecto, y razón no les falta al ver el éxito también cosechado por Clarke en Yazoo junto a Alison Moyet y posteriormente en la banda que hoy revisamos.
Efectivamente, antes de unirse a Andy Bell para fundar Erasure, Vince tuvo una trayectoria suficientemente exitosa en Yazoo. No obstante, este pequeño genio de la electrónica, en aquellos tiempos se encontraba inquieto y quiso iniciar un 3er. proyecto más, que a la larga se confirmaría en su verdadera casa y su formación más longeva, manteniéndose hasta la actualidad.
En los primeros pasos de la formación, destacan canciones que fueron grandes éxitos de techno pop tardío, como “Sometimes” o “Oh l’amour”. El disco de 1986 titulado “The Circus”, fue una obra muy valorada en su conjunto, con lo que el dúo se afianzó rápidamente como una de las bandas más solventes y respetadas en aquellos días.
Como ya he dicho, Erasure extiende su historia durante casi 25 años hasta la actualidad, con lo que han tenido tiempo de conformar una extensa discografía con numerosos trabajos de estudio, entre los que se incluyen también discos de versiones. Aún así, creo que el trabajo en conjunto más válido, es su obra de 1988 titulada “The Innocents”. Erasure han seguido editando discos que contienen grandísimas canciones; sin ir más lejos, su último lp “Light At The End Of The World”, nos regalaba un single potente de la talla de “I could fall in love with you”. Igualmente su “Loveboat” de 2000, fue promocionado con su buque insignia (nunca mejor dicho, debido al nombre del disco) “Freedom”, una excelencia de pista.
Se puede concluir que Erasure en cada disco incluye un bombazo, que suele ser acertadamente reconocido como single de adelanto de la obra; es decir, los recopilatorios de Erasure son de lo más granado que se puede conseguir. Con ello, “The Innocents” no es una excepción, ya que “A little respect” fue la canción que cargó con la responsabilidad de promocionar la obra. Este tema será a la larga una de las canciones más recordadas de todos los tiempos del dúo y también una de las que han sido versionadas más veces.
Con todo esto, “The Innocents” va mucho más allá del mencionado single, y no es que el resto de obras del grupo no lo hagan, sino que el disco de 1988 es el que mayor calidad tiene en el conjunto de canciones que lo integran. Sobre todo, debido al decaimiento del movimiento en aquellos días, salvo excepciones como Pet Shop Boys o Depeche Mode (a coste de reinventarse en parte), que “The Innocents” tuviera tanto éxito, es algo que hay que destacar.
El disco abre de la mano de su canción más reconocida y quizás uno de los mayores éxitos de Erasure de toda su historia: “A little respect”. Los sintetizadores, apoyados en ciertos acordes o efectos de guitarra acústica, crean una melodía pop preciosa. La contenida melancolía con la que Bell nos deleita al micrófono, ayuda inestimablemente a conformar una estupenda canción y en todo caso una gloria techno pop de finales de los 80. Andy nos pide “un poquito de respecto” mientras que asegura cosas como “estoy tan enamorado de ti, que siempre estaré triste de que no me das una razón por la que me lo pones tan difícil…”. Dispuso de un alegre y divertido clip con el dúo haciendo un poco el chorra, con alguna referencia a los juegos olímpicos de Seúl de aquel año. No se puede negar que “The Innocents” empiece de forma fuerte, ya que a continuación se presenta otra de sus joyas, y en este caso también uno de sus acertados singles. “Ship of fools” nos muestra al Andy Bell de registro más grave, para dar forma a una canción que vagamente me recuerda a los Depeche Mode que dejó Vince Clarke abandonados y grabaron aquel nocturno “A Broken Frame”. Se sigue abordando la melancolía y la tristeza, lo cual se ve en frases como “¿por qué el amor es tan especial, pero tan duro a la par?”. Otra de mis canciones favoritas de Erasure de toda su historia. Una gloria de canción que viene a demostrar que Erasure, si quieren, pueden sonar serios, solemnes y muy profundos. Chapeau. “Phantom bride” tiene como principal problema el estar anexada a estas 2 obras monumentales, ya que es una canción, que aun siendo muy azucarada, es bastante apañada. Me recuerda vagamente a la criticada generalmente “Heavenly action” de “Wonderland”, una canción que sin embargo a mi me chifla. Tras este inciso tan válido como el que nos ha supuesto “Phantom bride”, se da paso a otro de los sencillos extraídos de la obra. La alocada y festiva “Chains of love” puede recordar en parte a aquel excelente “Be near me” de los ABC de Martin Fry de su época más pasada de vueltas, la del disco “How To Be A… Zillionaire!”. No obstante, esta pieza de Erasure, tiene un enfoque más techno pop que el que nos regalaron los ABC, que buscaba un sonido más clásico. Saltarina, alegre hasta decir basta y muy, pero que muy pegadiza. Dispone de un estribillo que se te marca a fuego tras 2 simples escuchas. Erasure, siguen demostrando que estaban en estado de gracia por aquellos días. “Hallowed ground” cambia algo de registro, dando lugar a una canción con una estructura menos evidente, y con un sonido, que aunque se apoya en una clara base sintética, muestra otros detalles que le dan una envoltura más seria. Otro buen tema, que hace que de momento no tengamos queja de la obra. Ahora bien, “Sixty-five thousand” es un intermedio instrumental, que no aporta gran cosa, y que intenta moverse por los sonidos electrónicos de aquellos días. Bastante impersonal y alejada del carácter del disco.
“Heart of stone” nos devuelve el acompañamiento vocal de Andy, haciendo gala de ciertos gorgoritos de esos tan habituales en él. Una canción bastante normalita, y que sin ser un error, sí que se muestra inferior en nivel a las canciones de la primera parte del disco. “Yahoo!”, tiene especialmente gracia (aparte de su nombre de buscador de internet), en el estribillo con ese “Higher” repetido hasta la saciedad. Vuelve a acercarse a los niveles de calidad de las primeras canciones de la obra. “Imagination” dispone de una base muy marcada de sintetizador analógico, que se adueña de la melodía principal de la canción. Nos recuerdan fácilmente a los Erasure de los primeros días, de aquel lp de debut titulado “Wonderland”. “Witch in the ditch” es una de las canciones más manieristas de la obra, demostrado en lo barroco de su melodía y la oscilación que tiene y que tan bien lleva Andy a la voz. También es otra de las composiciones con un sonido más endulzado del álbum. Llegamos al final formal de la obra, que lo supone “Weight of the world”, que es una de las canciones más normalizadas en su sonido, y menos recargadas sintéticamente del álbum. Aporta un final bastante medido y muy aceptable. No obstante, en la remasterización que existía como última edición de la obra hasta hace unos días, se incluían 2 propinas muy buenas. Destacaré principalmente “When I needed you (melancholic remix)”. Me dirán ustedes que es otro tema pastelero (quizás más acusado que ninguno) sin mayor gracia. Pues, ¿qué quieren que les diga? Me parece que la melodía que tiene es muy agradable y nos muestra al Andy más sentido de toda la obra, quizás junto a “Ship of fools”. El estribillo, cantado por Andy apoyado en coros, es estupendo. Un tema electroacústico, sí, muy ñoño, pero igualmente válido. Andy se pregunta en el estribillo “¿dónde, dónde, dónde estabas tú cuando te necesitaba más, cuando necesitaba un amigo?”. La otra propina, la supone “River deep, mountain high (Private dance mix)”, que también es acertada, aunque es radicalmente distinta a la otra que la acompaña como tema extra.Es reiterar lo expuesto en lo que llevamos de artículo, pero en efecto “The Innocents” supuso un triunfo para Andy Bell y Vince Clarke. Debido a esta obra, el grupo se estableció fuertemente en el panorama musical británico y también se ganó mucha relevancia en la zona central europea, donde es tan apreciada la música electrónica.
La portada, de cierta reminiscencia bíblica (al igual que su título y el relato de Los Inocentes), se compone de un dibujo que representa una vidriera encuadrada sobre un predominante fondo blanco. Erasure a ratos pueden resultar demasiado pastelosos; Vince en este proyecto evolucionó de su pop inofensivo, alegre y juguetón, a un sonido más azucarado, apoyado en gran parte en el registro vocal de Bell.
No obstante, en esta obra, también hay lugar para piezas de sonido más oscuro como “Ship of fools”, como he dicho, una de mis favoritas de la banda de todos los tiempos. Quizás es su disco más valorado junto a “I Say, I Say, I Say”, que se escuda principalmente en aquella estupenda balada titulada “Always”. En aquellos días, estaba por lo visto de moda titular así las canciones; si no, pregúntenles a los Bon Jovi.
Tras “The Innocents”, Erasure vivirían sus momentos de mayor éxito debido a obras posteriores como “Chorus” y también a ese ep de versiones de Abba, con aquella versión de videoclip hilarante de “Take a chance on me”. Durante los primeros 90, canciones como la mencionada revisión de la banda sueca y otras como “Love to hate you”, pusieron a Erasure en el plano principal del techno pop junto a Pet Shop Boys, con los que mantienen muchas cosas en común, más allá de que sean un dúo de techno pop. El relajamiento en aquellos días de Depeche Mode, que tardó 3 años en sacar un disco desde “Violator” y posteriormente el carácter rockero de “Songs Of Faith And Devotion”, hicieron que Erasure camparán más a sus anchas por el panorama de la música electrónica de aquellos días.
Sería hasta los días de “Always” y “I Say...”, cuando Erasure disfrutó de sus mejores días. En aquellos tiempos también sacarían su exitoso recopilatorio “Pop! The First 20 Hits”, que además fue la obra con la que accedí al grupo allá por octubre de 2001, días en los que incluso en aquella joya de tienda en la que se encontraban tantas rarezas como era Madrid Rock, también era difícil dar con algo del grupo. Curiosamente, este artículo publicado esta semana, puede resultar algo oportunista, ya que se ha producido la remasterización y edición de lujo del disco que analizamos; todo ello (me crean, o no), sin que yo tuviera repajolera idea de ello hasta que entré en la página oficial del grupo, para ver si había novedades sobre su actual actividad.
“Cowboy” de 1997 no es que fuera tan celebrado y pasó algo más de puntillas, debido a que en esos días la música electrónica había dado ya un salto sustancial con la aparición de tendencias más endurecidas, que hacían ver a Erasure como un anacronismo más que otra cosa. No obstante, el reafirmarse en sus formas, es lo que concedería a Erasure su estatus de banda de culto dentro del género (sobre todo en nuestro país), ya que “Loveboat” no supuso una adaptación a las nuevas corrientes (las cuales no pegan con el timbre de voz de Andy). Eso no impidió que el grupo triunfara con estupendas canciones como la gloriosa “Freedom”.
No obstante, no divagaré más sobre el grupo, ni seguiré analizando por hoy más a fondo toda su trayectoria, ya que serán susceptibles de volver aparecer en un futuro por el blog con cualquiera de sus otros discos de estudio. Hoy simplemente nos iniciamos en este grupo, que para muchos de ustedes serán desconocidos por ese hecho de que en nuestro país no hayan recibido tanta atención. Únicamente, aquellos que aprecien a Depeche Mode y hayan indagado en qué es lo que hizo su primer líder Vince Clarke, sabrán algo de esta formación. En todo caso, “The Innocents” es desde mi punto de vista su mejor obra, y la forma más amable de iniciar un vínculo musical con ellos. Espero que se animen.
Ya disponen desde el jueves del podcast de nuestro 3er. programa de radio en RUAH. Figura en el reproductor de ivoox como “DMR 1-3”. Ahí podrán escuchar como ya les dije el programa en el que analizamos el disco “Face Value” de Phil Collins. Nuevamente la emisión on-line no funcionó a la hora de emisión del programa el miércoles a las 22.00h; les rogaría que no decaigan en su ánimo y lo sigan intentando semana tras semana, pues algún día funcionará (se sigue trabajando en subsanar errores). Si la cosa funciona (como diría Woody Allen o Larry David), este próximo miércoles podrán escuchar el programa que dedicaremos a Depeche Mode y su disco “Black Celebration”, que ya revisamos en los inicios del blog. Si no, el jueves tendrán aquí disponible el archivo para que lo escuchen, siempre y cuando lo deseen y, muy importante, si el servidor de ivoox se porta bien con nosotros.

De hecho, es inmejorable encontrarnos con ella aquí, ya que uno de los momentos más rabiosos (quizás el que más), lo reporta la enérgica “Just”, que es la pista que continúa el álbum. También dispuso de otro clip bastante chocante, con una historia de un tipo tumbado en mitad de la calle; otra cosita digna de contemplar en youtube o donde ustedes puedan. “My iron lung” también se incluyó en la obra. Destaca por la marcada guitarra que tiene en su principio y en gran parte de la canción. Un momento de rock alternativo de manual, podría decirse. “Bullet proof… I wish I was” se mueve dentro de los instantes pausados que incluye la discografía de Radiohead. Una canción con menos alardes electrónicos, pero que de haber recibido un tratamiento más vanguardista, podría haber sido una parte nada en disonancia con el posterior “Amnesiac” de la banda; es que lejanamente me recuerda a “Pyramid song”, quizás sea por eso. El caso, es que hasta la canción final, no vamos a encontrar ya mayores sobresaltos, puesto que ni “Black star” ni “Sulk” suponen grandes emociones; algo más de intensidad quizás por parte de la 2ª, pero tampoco es que incluya alguna línea sonora memorable. El final de la obra viene de la mano de la oscura y melancólica “Street spirit (fade out)”. Apropiado corte para el final de la obra, pero no sé yo que hubiera sido del disco si en lugar de esta pista, se hubiera puesto aquí a “Fake plastic trees”; menudo final que hubiera supuesto poner aquí a esta canción. No sé, creo que mejor está como se hizo, ya que de la forma que sugiero, quizás hubiera quedado todo demasiado pretencioso. En todo caso, aquí la desesperanza y la melancolía, están más que presentes en el sonido de la canción, pero no con el nivel tan extremo de la 4ª pista de la obra.
Se van a cumplir en breve 30 años de trayectoria musical, y en ese tiempo Depeche Mode ha tenido espacio de sobra para tener contrastadas sensaciones en nuestra ciudad. Algunas negativas como aquel accidentado concierto de la gira de “Construction Time Again” en la Escuela de Caminos, los tiempos de la grabación de “Songs Of Faith And Devotion” y otras más agradables, como los exitosos conciertos de las últimas giras. La relación de Depeche Mode con la capital, comenzó a raíz de un par de conciertos celebrados en la mítica sala Rockola, en el “See You Tour” de 1982, en los que ya estaba Alan Wilder, y de los que les dejó exclusivas fotos escaneadas, que tengo en mi poder gracias a un directivo de mi empresa que tuvo el privilegio de acudir a aquellas míticas citas. Se quejarán de la joyita que aquí les dejo flanqueando este párrafo, ¿eh?
Depeche Mode con este concierto, se colocan a la cabeza en la lista de bandas internacionales que más he visto en directo en mi vida. 3 conciertos acumulo hasta la fecha. La primera vez fue en aquel domingo 21 de octubre de 2001, dentro del “Exciter Tour”. Un concierto que me reportó una extraña sensación, al haberlo visto desde la grada del Palacio Vistalegre, aunque hubiera podido situarme en pista en zona más o medio decente, ya que aquel día la entrada era general. La 2ª ocasión tuvo unas semejanzas más que importantes con la que hoy nos atañe. Fue un lunes 6 de febrero de 2006 dentro de aquel “Touring The Angel” en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Allí, pasé de un extremo a otro respecto al show anterior: estuve en primera fila, precisamente en el recodo que formaba la pasarela y el escenario, pero en la parte más lateral y menos centrada de los 2 lados de esa extensión de las tablas. Quizás estuve muy encima y a pesar de mi elevada estatura, me vi sobrepasado por la situación del escenario, teniendo una extraña sensación de lo que viví.
En aquel concierto anterior (del cual les intercalo 2 fotos: una cortesía de nuestra amiga Betsabé, la que figura arriba de este párrafo, una compañera granadina que conocimos en aquel show, y la otra, arcaica a más no poder, echa por mi con un móvil bastante ramplón del cual ya han tenido noticias cuando les hablé de Simple Minds… por cierto, no asistí al concierto del miércoles 18: mucho dinero y muy pegado a Depeche), al que asistí sin allegados de toda la vida, conseguimos hacer un buen grupo de amigos en la cola para entrar.
Tenía la certeza de que gran parte de ellos no irían, pero sin embargo, otro grupo sí que apostaba que allí estarían. Y efectivamente así fue. Nada más llegar eché un ojo para ver si les localizaba y fueron ellos los que me vieron a mí y se acercaron para recordar la experiencia vivida 3 años y medio atrás. Me situé con ellos en la cola (aunque estábamos en 2 tandas, por la susceptibilidad de la gente al haber pasado horas y horas de guardia) y pasamos un rato muy agradable, haciendo la eterna espera muy amena. Al rato llegó uno de los amigos personales que iban al show y se sumó al grupo.
Resultó también bonita “Walking in my shoes” en la parte inicial del show, con esa proyección del cuervo negro que hacía de telón de fondo a la banda. Se disfrutó también mucho en los primeros minutos con la electrónica “World in my eyes”. En esta ocasión de “Exciter” no se trajo ninguna canción (mejor) y de “Playing The Angel” se hizo un hueco al glorioso single y bastante valorado “Precious”, cuya proyección consistió en una trascripción mecanográfica de un texto literario. Ya he citado que no faltaron tampoco “I feel you” en la parte final del track list principal y “Policy of thruth”, la cual siempre me resulta agradable de escuchar en directo.
“Hamburg song” es una pieza lenta y con un órgano protagonizando la melodía en sus primeros compases. Fuertemente melancólica y triste, nos vuelve a trasladar a parajes otoñales y crepusculares, muy en contrapunto con la siguiente pista que nos encontraremos, ya que “Put it behind you”, junto al single “Is it any wonder?”, es el momento más alegre y vital de la obra. Con esta pieza se viene a demostrar, que a pesar del carácter menos luminoso, también hay lugar para piezas con un sonido menos tendente a la melancolía depresiva. Destacar la parte instrumental a modo de interludio que media entre el cuerpo principal de la canción y el siguiente corte del disco. “Crystal ball” es otro de los momentos más destacables de “Under The Iron Sea”. Quizás justo a “Nothing in my way” son de las canciones que más me gustan de la obra. Acertadamente fue escogida como single, lo único es que tampoco recibió la atención que se merecía. El sonido intenta parecerse al de las obras más animadas de “Hopes And Fears”, dando lugar a uno de los momentos más enérgicos y bailables del álbum, pero con mucha elegancia y sin necesidad de hacer excesos, como quizás sucede un poco en “Is it any wonder?”. “Try again” es otro de los cortes con mayor carga melancólica de la obra. Me recuerda muchísimo a la canción con la que termina el film “Philadelphia”, cuando sobre imágenes de Super8 de la infancia del protagonista de la historia, encarnado por Tom Hanks, se nos pone un tema de misma textura que ahora mismo no recuerdo a quién pertenece… ¿alguien me refresca la memoria? Como penúltima etapa encontramos “Broken toy” con una base más bien jazzística y con un enfoque más oscuro y menos de relumbrón, muy a tono con el disco; a su vez, supone una de las pistas más largas de la obra. “The frog prince”, como si haciendo honor al título de fábula que tiene, reporta por otro lado un final de álbum más luminoso y con un sonido menos melancólico que el que nos han estado transmitiendo durante todo el disco los Keane.

“Virgin” es otro tema de intensidad, destacando aquí los acelerados teclados que tiene. Existen partes dentro de la interpretación vocal de Tony que resultan irresistibles, como el inicio cuando nos dice eso de “te podría contar un cuento de hadas, coger tu mano, oh tan pequeña y frágil...” o partes tan galantes como “podría darte seguridad, proteger tus ojos de los que ves, pero no te puedo dar una garantía de perder o ganar”. Nuevamente los coros juegan un papel importantísimo, complementando estupendamente a este cantante, que sin ningún lugar a dudas, es para mi uno de los mejores que nos regaló la década de los 80 y la historia de la música. A continuación se nos presenta uno de los singles promocionales de la obra. “Fight for ourselves” es una canción que destaca por ese estribillo con los coros tan potentes y bulliciosos que incluye. En mi opinión es quizás la canción más floja del disco, a pesar de que fue escogida como single. Otra cosa, es que normalmente a la gente le suele agradar, demostrando que una vez más marcho a contracorriente respecto a las masas. “Swept” es el otro momento baladístico del disco, junto a la emocionante “How many lies?”. He de decir que al principio no le encontraba la gracia, pero a día de hoy he llegado a cogerle el gusto a esta canción y al pegadizo ritmo de la entonación del estribillo que realiza Tony a la voz. Si la siguiente “Snake and lovers” podría haber formado parte de “True”, debido a su sonido, diría que “Swept” tampoco hubiera desentonado en el disco que precede al que hoy revisamos, el “Parade” de 1984. Otra canción bonita, y que nos deja un buen sabor de boca sin precisar de realizar alardes excesivos. “Snake and lovers” es quizás la canción de pop más mediano e inofensiva del disco. De no ser por los coros tan característicos que están jalonados en casi todas las canciones del álbum, como ya he dicho antes, se le podría haber hecho un hueco sin ningún problema en el disco “True”. Y llegamos al final de esta fabulosa obra pop. “Through the barricades” es una canción emotiva hasta decir basta. El sonido de las notas de teclado, la guitarra, el saxo, la voz de Tony... todo está dispuesto de forma que se pone el vello de punta. El final instrumental de la canción podría ser la banda sonora perfecta para películas como “Qué Bello Es Vivir”. Debido a que compré “Live From The Nec” en noviembre de 2005, (al mismo tiempo que me hacía con “Playing The Angel” de Depeche Mode, que también estuvo en mi cassette del coche en aquellos días, y el “Concert-Live” de The Cure) y el disco en sí que hoy revisamos en noviembre de 2006 (junto al single “Martyr” de Depeche Mode y el recopilatorio en edición bolsillo de Inxs), le confiero al lp “Through The Barricades” un sonido muy navideño, por coincidir en gran parte la llegada de esas fechas con las que compré los 2 ítems señalados. No obstante, el corte tan emotivo de “Barricades - Introduction”, de “How many lies” y de la canción que titula la obra, también ayudan mucho a esa percepción.
“Why worry”, es el tema más largo del disco. Durante casi 9 minutos, lo que más nos queda grabado en la memoria son las 4 notas de teclado cristalino tan características que tiene, y que suena gráciles sobre la línea cálida y pausada de la guitarra de Knopfler. Al recuperar “Brothers In Arms” tras mucho tiempo para hablarles hoy de él, he estado varios días de la semana con dicha leve melodía inocente de teclado repitiéndoseme en bucle una y otra vez en la mente en momentos aleatorios. “Ride across the river” es una pieza maravillosa de la cual hay que destacar principalmente la línea de bajo tan grave a cargo de John Illsley, perfectamente conjuntada con la guitarra de Knopfler. Tiene un ritmo pausado, pero solemne, de textura menos relumbrante, pero muy válida. Quizás una de esas joyas ocultas que siempre digo que guardan los lps en su interior. “The man’s too strong” es un tema country claramente en su sonido y que podría hacer prever las futuras colaboración del líder de la banda con una de las grandes damas del género como es Emmylou Harris. “One world” vuelve a moverse por los terrenos quizás más rockeros del disco, debido al endurecimiento de las líneas de guitarras y una base rítmica más aguerrida igualmente. Ya hemos podido comprobar que en este disco, también hay lugar para los momentos reflexivos; otro ejemplo de ello, es la canción título. Con una sección de guitarra que demuestra a la perfección el virtuosismo de Knopfler. Es la canción de sonido más oscuro y menos reluciente del disco. Un final de disco excelente sin dudas.