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viernes, 17 de abril de 2026

The Cure - Japanese Whispers (1983)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
El disco que hoy analizamos es considerado por muchos como un recopilatorio de singles y sus caras “b” de 1983 de The Cure. Realmente yo siempre lo he considerado como un disco con entidad de lp de estudio. No nos encontramos ante singles editados en sucesivos años, sino en un trabajo que se concentra en unos meses, que suele ser el recorrido habitual de promoción de un disco al uso con sus lanzamientos como single. Además, el resultado de la suma de las 8 canciones tiene hasta su cierta coherencia, a pesar de que se exploran caminos musicales y sonidos bastante distintos.

Sea como sea, “Japanese Whispers” de 1983 es un trabajo al que le tengo mucho cariño y no es un disco baladí, ya que es una entrega editada en los días quizás más convulsos de The Cure. Tras el excesivo, en todos los sentidos, “Pornography” y su correspondiente gira, el trío que era The Cure se quedó en un dúo formado por Robert Smith y Lol Tolhurst tras la salida de Simon Gallup, la cual se produjo tras un enganchón entre Simon y Robert.

Robert se encontraba en una vorágine personal de vida nocturna, excesos y con la mente algo desconcentrada musicalmente, con otras aventuras paralelas como el proyecto de The Glove junto a Steve Severin, bajista de Siouxsie And The Banshees y como miembro oficial durante unos meses de la misma banda.

Por el lado de Lol, se produjo el de alguna manera degradado de posición pasando de ser el batería del grupo al teclista; Lol tampoco se encontraba en un momento demasiado centrado, con excesos de consumos iguales o mayores a los del propio Robert.

El grupo fue editando singles desde el otoño de 1982, y durante 1983, que se agruparon en este interesante “Japanese Whispers”. El giro al techno pop fue claro en varios momentos, pero también hay espacio para otros episodios no tan alejados del magistral, maldito e intenso “Pornography” editado poco tiempo atrás. Vamos con su contenido.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Let’s go to bed”: Sin contar lo de “Lament” para la revista “Flexipop”, esto fue lo primero que se escuchó de The Cure tras finalizar la escucha íntegra de “Pornography”. Hagan la prueba de escuchar “Pornography” de cabo a rabo y luego se ponen acto seguido esta canción; seguro que se preguntarán si estamos ante el mismo grupo. “Let’s go to bed” es una canción simpática, ingenua, techno pop e incluso “tonti-pop”, pero encantadora e irresistible. Un techno pop muy básico, con un videoclip grabado por Tim Pope (el primero del director con el grupo), con Robert y Lol haciendo los tontos a más no poder en un estudio que asemeja a una habitación con literas y otros elementos. Es una canción divertida, que comienza a explorar el territorio pop por parte de The Cure desde los primeros pasos de la banda, ya que a partir de 1980 y “Seventeen Seconds”, el grupo comenzó un paseo por la oscuridad que no dejó ver melodías coloridas como esta. No obstante, entiendo que a más de un seguidor este single le supusiera una patada en el estómago.

2. “The dream”: Con “The dream” pasamos a una canción igualmente de factura techno pop, pero con unas notas de teclado más psicodélicas y un Robert cantando en un tono más alto y agudo. Creo que el título del disco no va sin sentido, ya que en algunos momentos se aprecia cierto toque oriental (no sé si exactamente japonés) en los arreglos electrónicos. Buena canción, que funciona bien y con lógica tanto dentro del conjunto de la obra como en su orden de canciones.

3. “Just one kiss”: Sigo apreciando algún toque oriental en esta “Just one kiss”. No obstante, aquí el toque techno pop no es tan evidente, y quizás estemos ante una canción no tan alejada de capítulos precedentes, ya que es uno de los pasajes más oscuros del conjunto. Robert incluso canta en ciertos momentos con dolor y si se paran a pensar es una canción que no está tan lejos de “Charlotte sometimes”, aunque más acelerada y nerviosa en sus bases; un ejemplo de pop, pero de claros tintes oscuros, cosa que no se veía en las 2 primeras pistas.

4. “The upstairs room”: Más toques orientales veo yo en “The upstairs room”. Es una de las joyas ocultas del disco, a ratos mi preferida. Creo que la melodía tiene un ritmo fenomenal y acierta de pleno en varios aspectos tales como el estribillo. Techno pop bien aseado y quizás la canción más centrada de la obra en general.
5. “The walk”: Es cierto que “The walk” siempre ha tenido la lacra de los paralelismos melódicos con el “Blue monday” de New Order. No obstante, yo recomiendo que intenten dejar eso de lado y centrarse en esta canción. Tiene unos teclados bastante petarderos que se hacen acreedores de una de las melodías principales de la canción, pero que para nada funcionan mal, más bien al contrario. La historia es sencilla, narrando la experiencia de un paseo nocturno en compañía, con imágenes curiosas contadas por Robert. Más toques japoneses como ese momento de la letra que dice “te vi que te parecías a una niña japonesa”. Realmente es un mérito que “The walk” funcione tan bien sin un estribillo claro. Subió el éxito de “Let’s go to bed” y siguió apuntalando la vía de The Cure como creadores de efectivos singles pop. El videoclip dirigido nuevamente por Tim Pope, es un tremendo disparate. Lol Tolhurst, vestido a ratos de mujer y en otros haciendo trucos de magia, a ratos se parece brutalmente al Pedro Almodovar de aquellos días; de hecho, el teclista se podría haber permutado perfectamente por nuestro cineasta en cualquier actuación de Almodovar-McNamara de esa era. En el videoclip salen yendo y viniendo a la pantalla ábacos, muñecos de bebé y otros disparates, con una bañerita hinchable de bebés de por medio. Disparatado y cerebral como diría Suggs de Madness sobre su disco “Madness presents: The Rise And Fall” de meses atrás.

6. “Speak my language”: Quizás mi menos favorita del disco, que no quiere decir que no me guste, sea “Speak my language”. Es una canción un poco saltarina y de ritmo no evidente, que con un claro enfoque pop, supone, o al menos eso creo, una especie de ensayo de cara al logro que fue “The lovecats”. Tampoco está mal.

7. “Lament”: The Cure publicó un single para la revista “Flexipop” llamado “Lament”. Una canción de pesadilla, con Robert aullando más que cantando y con un enfoque realmente intenso y asfixiante. Para “Japanese Whispers” lo que hizo The Cure fue coger esa canción y hacerla para todos los públicos, si bien la letra tampoco narra una historia precisamente alegre. La toma de “Lament” para “Japanese Whispers” sigue siendo oscura y de hecho es el paisaje más intenso y sombrío de todos (deja a “Just one kiss” en un chiste), pero sin duda es más accesible que la toma original. Si me preguntan, yo me quedo con la versión de “Flexipop”. Podría decirse que la toma 1 es con el filtro “Pornography” y la toma 2 es con el filtro “Japanese Whispers”.

8. “The lovecats”: El disco acaba a lo grande con “The lovecats”. Un ejercicio pop absoluto, con un sonido charlestoniano que narra una historia de fantasía y color basada en “Los Aristogatos”, y donde el estribillo se basa principalmente en un tarareo realmente contagioso a cargo de Robert. El videoclip, con el grupo tocando en un salón de una casa, ya con Andy Anderson y Phil Thornalley como miembros oficiales en el mismo, es más sencillo y menos chorra (a pesar de algunas poses y movimientos puntuales) que los 2 anteriores, pero también creo que es un buen trabajo del visionario Tim Pope. Otra de mis favoritas del disco y recuerdo que la escuché por primera vez en un recopilatorio de los años 80 que se editó por 1997 cuando me puse a catar ese artículo en los reproductores de discos que existían por entonces en el Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz (¡qué tiempos!...).

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
El periodo que transcurre entre el final de la promoción de “Pornography” (comienzos del verano de 1982) y el final de la promoción de “The Top” (finales de 1984), creo que es uno de los periodos más interesantes y menos valorados de la historia de The Cure. Resulta interesante por el difícil proceso personal que atravesó el líder del proyecto, Robert Smith. Robert vivía en el exceso, de consumos, de actividad musical y de casi todo. El grupo dio bandazos y se movía de forma bipolar en sus entregas, cosa que se puede ver en el disco hoy analizado y en el siguiente “The Top”. Realmente y a partir de entonces, serán muchos los discos de The Cure donde haya espacio para canciones diametralmente opuestas, pero el eclecticismo que se aprecia en “The Head On The Door” o en “Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me” está mejor ecualizado que en las entregas de 1983 y 1984.

A pesar de todo, para mí es un periodo entrañable y realmente interesante. Es una época llena de frescura, pero es cierto que en las canciones se aprecia también el desenfreno que llevaba Robert encima aquellos días.

“Japanese Whispers” o mejor dicho, los singles que forman parte del mismo, no funcionaron nada mal. “Let’s go to bed” quizás no funcionó tan bien, pero “The walk” y “The lovecats” remontaron el vuelo. Como ya hemos comentado, ya en los meses de estos singles se fueron sumando Andy Anderson a la batería y Phil Thornalley al bajo. El siguiente disco sería “The Top”, trabajo que aquí defendemos, pero que fue un patinazo gordo en su momento para el grupo.

“Japanese Whispers” es el resultado de un trabajo de meses de la banda que muestra de qué manera se movía una formación en una época muy convulsa de su historia. Su portada tan encantadora con esos angelitos pensativos, no sé hasta qué punto puede representar lo que suponen las 8 canciones que lo forman, pero tampoco deja de ser algo icónico dentro de la obra de The Cure. Le tengo mucho cariño a este trabajo y siempre es un placer escucharlo y disfrutar de su techno pop general y los apuntes de oscuridad que también reporta.

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