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viernes, 6 de marzo de 2026

Madonna - Ray Of Light (1998)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Hubo una época en que a Madonna se le atribuía siempre la cualidad de la reinvención. A poco que vivieran los 90 recordarán que aquello de “Madonna se reinventa” era una muletilla bastante usual. Casi al nivel de “Los Rolling Stones son incombustibles”. Algo había de cierto en ello, quizá no en las dosis suficientes como para convertirlo en dogma, pero sí que hubo algo. Madonna comenzó fuerte la década de los 90, si incluimos 1990 en dicha década, con el gran éxito de “Vogue”. Todo esto, no lo olvidemos tras el terremoto de “Like A Prayer” (1989).

“Erótica” (1992) fue un disco a caballo entre lo tórrido y lo polémico. Letras de alto voltaje y la edición de forma simultánea de un libro llamado “Sex” que ya pueden suponer que no eran cuentos infantiles, crearon una notoria polémica. Ahí quedaron canciones como ”Deeper and deeper” o la canción título. “Bedtime Stories” (1994) era un disco, sobre todo en lo conceptual, más recatado, pero con signos de búsqueda de nuevos sonidos. Por ejemplo, en la canción título contó con la colaboración, en la composición, de Björk y de gente vinculada con el trip hop como Marius de Vries y Nellee Hooper. En España nos tocó de cerca el single “Take a bow”, por su videoclip rodado en Antequera y su tono taurino.

Otro giro de orientación fue “Something To Remember” (1995) una recopilación de baladas, con unas cuantas que habían aparecido en películas, y que pretendía alejarse algo de la imagen algo sexualizada de anteriores obras. El primer single fue una canción nueva: “You’ll See” y dejó cosas interesantes como la colaboración con Massive Attack para hacer una versión de “I want you” de Marvin Gaye.

Podemos considerar un cambio de tercio total que su siguiente proyecto musical fue cantar en la banda sonora de “Evita” (1996), la película del gran Alan Parker. No fueron pocos los que desconfiaron de las dotes musicales de Madonna para afrontar vocalmente un musical. Consciente de ello Madonna tomó clases de canto y cumplió solventemente con papel de Eva Perón.

Lo que nos ocupa en este artículo es la siguiente referencia: “Ray Of Light” (1998). Madonna, que siempre ha tenido buen olfato para acompañarse de la gente adecuada, contó con la producción de William Orbit. Esto significó una música más basada en atmósferas y ambientes, arreglos sutiles y una mezcolanza de estilos electrónico: house, new age, ambient, trip hop…Las letras y algunos detalles tienen tendencia hacia la mística, cosa que no es de extrañar, pues Madonna estaba fascinada con la Cábala, el hinduismo y el budismo, etc.

Para los estándares de Madonna incluso se puede hablar de disco “experimental”, pero tampoco esperen cantidades masivas de vanguardia, más bien una obra de sonido misterioso, introspectivo e hipnótico. Todo ello sin olvidar que la materia prima es el pop. El disco funcionó de maravilla; fue número uno en diecisiete países y habrá vendido alrededor de dieciséis millones de discos. Con semejantes expectativas lo mejor es pasar ya a analizar la obra.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Drowned world/Substitute for love”: El cambio en la dirección del sonido de Madonna se presenta ya de inicio. No es una intro contundente, épica o que sea una patada en la puerta. Al contrario, es una balada ambient, de sutiles bases electrónicas y semejanzas al trip hop. Madonna canta con suavidad, con una candencia acariciante. No es que sea canción usada como introducción, es una señora canción de más de cinco minutos de arreglos ambientales. Y además es bastante bonita. Fue tercer single. En el vídeo Madonna va sorteando agobiada paparazzis hasta llegar a casa y abrazar a su hija. La idea a transmitir es un cambio en el paradigma de celebridad que la cantante estaba buscando. Como refrendo al final de la canción Madonna canta” he cambiado de parecer, esta es mi religión”. También es de notar el impacto del nacimiento de su hija en octubre de 1996. “El mundo sumergido” al que alude el título es una mención a la novela postapocalíptica de J.G. Ballard del mismo nombre Empezamos bastante bien.

2. “Swim”: Más movida es esta canción, que se inicia incluso con algunos acordes de guitarra eléctrica. Y en efecto es un medio tiempo con cierto sentido del ritmo, pero todavía basada en bases electrónicas sutiles. La línea vocal es sobria, pero melodiosa y accesible. Una canción misteriosa, amable y hecha y producida con gusto.

3. “Ray of light”: Y esto, damas y caballeros, es un temazo, un pepino de canción, un hit incontestable. Es un manual de cómo hacer una canción dance de fuertes bases y beats incluyendo un sofisticado toque hipnótico de misterio. Parece como si fuera una canción dirigida tanto a la pista de baile como a la mente. Todo está en su sitio, incluso los leves acordes de guitarra eléctrica hacen su función. Fue segundo single del disco. Su vídeo musical es bastante conocido y amalgama a toda velocidad imágenes cotidianas de varias ciudades del mundo, dando la sensación de estrés moderno. También vemos a Madonna bailar. El tema esencial de la letra es la libertad, conseguida a través de mirar al mundo con diferentes ojos.

4. “Candy perfume girl”: Bajamos un poco las revoluciones con un medio tiempo brioso, pero con unos detalles de guitarras al estilo del rock alternativo de los 90 que sobre todo se notan en el cambio de ritmo hacia el final de la canción, momento en el cual suenan varias distorsiones, Las bases siguen siendo electrónicas, de tal modo que casi podríamos hablar de ¿techno-rock? En cualquier caso, Madonna suena más desafiante que en anteriores canciones. No es de lo más destacado, pero no suena mal.

5. “Skin”: La canción más larga del disco, con más de seis minutos. Hay aspectos del disco que podemos ir destacando. Como el hecho de que la voz de Madonna adopta un tono más bajo que en la mayoría de los discos de su obra hasta entonces. Esto viene bien para canciones como ésta, misteriosa, estilizada, de bases obsesivas y algo oscura. Una canción que, por sus bases, totalmente electrónicas, entra dentro del dance, pero lo adereza con un buen sentido de la atmósfera. Aunque se extienda quizá un poco más de la cuenta, es una de las joyas ocultas del disco.

6. “Nothing really matters”: Empieza como una canción ambiente, pero pronto se convierte en el momento más lúdico del disco. Vendría a ser como una especie de funk electrónico, sencillo y pegadizo, con aportaciones de gran parte de los músicos de los que se hizo acompañar Madonna durante la grabación de “Ray Of Light”: Marius De Vries, William Orbit y Pactrick Leonard. Fue el último single del disco, allá por febrero de 1999. El vídeo musical tenía aires orientales y Madonna lucía bien con un kimono rojo diseñado por Jean Paul Gaultier.

7. “Sky fits heaven”: Vuelve la mezcla de ambient con potentes beats. Es una electrónica que recuerda a “Skin”, aunque con un estribillo menos ensimismado y más épico. Y este toque entre el baile y la hipnosis es lo que le da ese toque tan particular y acertado a este disco. A eso de los tres minutos se insertnr unas guitarras distorsionadas que casi suenan a música industrial, aunque accesible. Me gusta el toque de la canción. Otra joya oculta más- Parte de la letra se inspiró en un escrito del poeta británico Max Bragg.
8. “Shanti/Ashtanghi”: Todos los intereses de Madonna en el hinduismo el budismo y el yoga convergen en esta canción. Partiendo del hecho de que la letra está en sánscrito y está sacada de una oración que se recita antes del yoga, la música coherentemente suena a oriental. Todo ello mezclado, eso sí, con unas reptantes bases electrónicas que van ‘progresando durante la canción. Sí que parece algo así como una letanía, y la melodía vocal de Madonna a medio camino entre lo recitado y lo cantado. El caso es que, aunque suena más o menos mística, la canción por momentos es incluso juguetona.

9. “Frozen”: Me encanta esta canción. Digamos que, si tuviera que hacer una recopilación de 20 o 25 canciones favoritas de los 90, “Frozen” podría estar en ella. Es una afortunadísima muestra de arreglos clásicos de cuerda, sonidos electrónicos atmosféricos, y Madonna cantando de una manera extrañamente sugerente, Los canturreos que dan pie al estribillo son un detalle leve, pero estupendo. Flirtea magistralmente con la electrónica downtempo,el trip hop y los suntuosos arreglos orquestales. El vídeo es también una baza ganadora. Dirigido por Chris Cunningham, tiene atmósfera oscura, casi gótica, pareciendo la propia Madonna una especie de bruja, No sé si viene mucho a cuento decirlo, pero la Madonna de moreno me parece particularmente sexy. El single, allá por febrero de 1998, fue todo un éxito, siendo la carta de presentación de “Ray OF Light”. Que hayan pasado ya 28 años me deprime un poco.

10. “The power of goodbye”: Esta canción es, podríamos decir, el momento melancólico más químicamente puro de la obra. Lo es de forma honesta, causando una genuina sensación de tristeza. Puede que se un tanto obvia, pero es eficiente para lo que se propone, y la producción es más bien electroacústica combinando arreglo de cuerda, guitarras acústicas, y en menor grado de eléctrica, y las consabidas bases electrónicas. Lo más destacable, no obstante, creo que es la bonita melodía vocal de Madonna. Fue cuarto single. En Reino Unido fue una doble cara A junto con “Little star”, de la que ya hablaremos.

11. “To have and not to hold”: Entramos en la parte final del disco, conformada por tres canciones etéreas, flirteando mucho con el ambient y basadas en atmósfera suaves y ensoñadoras. Esta canción sigue los cánones de una balada, pero con arreglos y una ejecución tan introspectiva, que te deja pensando más que conmovido. Los toquecillos ambientales de sintetizador son deliciosos y evocadores. Canción para escuchar a oscuras o a media luz.

12. “Little star”: Podríamos definir esta canción como una nana ambient donde todo es etéreo y al mismo tiempo tiene una ternura naif encantadora. Bonita de una forma distinta a lo usual, pues, aunque sea muy leve en sus formas te quedarías escuchándola un rato más. Suena a nana porque líricamente está atada a Lourdes Leon, la hija de Madonna (“nunca olvides quién eres, pequeña estrella). Como decíamos anteriormente fue doble cara A en Reino Unido, junto con “The power of goodbye”.

13. “Mer girl”: Esto sí que es ambient puro y duro, matizado por la línea vocal de Madonna, que siendo suave la mayor parte del tiempo, a veces cobra más vigor, Instrumentalmente bastan unos leves y atmosféricos toques de sintetizador. Siendo Madonna un ejemplo de pop efervescente, es peculiar el cierre de disco con esta seguidilla de canciones bordeando a veces lo new age.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Si me preguntan, “Ray Of Light” podría ser mi disco favorito de Madonna. Sí, es verdad que fue una reinvención en forma y fondo. De un lado abrazando estilos musicales poco obvios y con un origen apartado del mainstream para dar lugar a un disco que, de todos modos, es perfectamente disfrutable por cualquier oyente medio. Del otro lado, Madonna, se interna en temáticas más introspectivas y espirituales, con arreglos evocadores y etéreos. El experimento fue bienvenido y fue un disco exitoso.

Podemos hablar de canciones sueltas que llegaron poco después de “Ray Of Light”. Por ejemplo “Beautiful stranger”, como parte de la banda sonora de “Austin Powers: La Espía Que Me Achuchó”, con un rollo sesentero que no sonaba mal. Yo la tengo asociada, apunte viejuno, a los días de C.O.U. y Selectividad. Otra canción suelta fue la versión de “American pie” de Don Mclean, y también fue para una película: “Algo Casi Perfecto” (2000), que estaba protagonizada por Madonna. Lo de Madonna y el cine lo dejamos para otro día, pero si lo que más se recuerda es la canción (que dicho sea de paso cercena cuatro minutos de la original) imaginen cómo será la película.

Más avanzado el 2000 llegaría “Music”, muy influenciado nuevamente por la electrónica, pero con unos fundamentos estilísticos y estéticos más kitsch y petardos (no en el mal sentido). Para ello reclutó al productor y músico suizo Mirwais, quien poco antes había tenido fortuna con “Disco science”. La canción título fue éxito, y algunas como “Don`t tell me” también sonaros bastante”. Ojo a “What it feels for a girl” en su version single, no de disco, porque es una macarrada importante, acompañada además por un vídeo musical de Guy Ritchie, que por entonces era pareja suya.

En 2002 llegó otra canción para una película: “Die another day”, como tema principal de la película de James Bond del mismo nombre; la última de Pierce Brosnan como 007. Generalmente bien recibida, Menos éxito tuvo su disco “American Life” (2003), líricamente muy marcado por el 11 S, la guerra de Irak y la administración Bush. La crítica fue bastante negativa con la canción título, y los singles posteriores no tuvieron mucho alcance. Así con todo, me gustó “Love profussion” , el último de los sencillos, que es una golosina pop.

Un par de años después Madonna volvería con otro pelotazo. Y es que el disco “Confessio on a dance floor” (2005), traía consigo “Hung up” que con su sampling de Abba y su infecciosa melodía vocal se convirtió en un gran éxito. El álbum en sí, era un homenaje a la música disco, pasada por el filtro del siglo XXI. “Sorry”, el segundo single, también tuvo bastante repercusión.

Tras publicar material en directo, en 2008 llegó “Hard Candy”, con refuerzos como Justin Timberlake y Timbaland. No se puede decir que fuera mal recibido. De hecho, fue número 1 en 20 países, pero la crítica fue más divisiva. A mí personalmente “4 minutes”, p.ej, no me dice gran cosa. En 2009 llegó su recopilatorio “Celebration”, y otro disco en directo. A partir de aquí estrictamente hablando solo hay tres L.P: “MDNA” (2012), cuyo single principal “Give me all your loving” no me gusto casi nada, “Rebel Heart” (2015) y “Madame X” (2019) influenciado por la música latina y que prácticamente no conozco, Lo demás son directos, remezclas y E.Ps.

Madonna reinventándose, o adaptándose, ha ido resistiendo los años. Y ha tenido que competir con artistas, más o menos, herederas suyas. A principios de los 2000 podrían ser Britney Spears y Christina Aguilera. Una década después Lady Gaga o Katy Perry, y ciertamente de unos años a esta parte Madonna no es el evento, por así decirlo, de antes, pero su legado y hoja de servicios es muy extensa y significativa.

Texto: Mariano González.
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sábado, 28 de febrero de 2026

Programa The Cure "Songs Of A Lost World" (Temporada 17/ Programa 3)

El pasado 6 de diciembre de 2025 llevamos a cabo un interesante debate radiofónico sobre el hasta la fecha último disco de estudio de la banda liderada por Robert Smith. Llevaban 16 años sin editar nuevo material. Y la espera mereció la pena.

El programa se emitió en directo en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h en la fecha citada. Fuimos 3 las voces encargadas de poner en mucha valía este disco de estudio: Carlos Caballero (vía telemática), Mariano González y Víctor Prats.

Por si no pudieron escuchar el directo en el dial indicado ni las redifusiones posteriores en la misma frecuencia, aquí les insertamos el reproductor para su escucha directa y también les dejamos el link de su alojamiento en Ivoox para su descarga totalmente libre si así lo desean: https://www.ivoox.com/dmr-17-3-the-cure-songs-of-a-audios-mp3_rf_169271927_1.html
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viernes, 27 de febrero de 2026

Realización programa ABC “Up”

Al fin, parece ser que, salvo imprevisto, este sábado 28 de febrero de 2026 llevaremos a cabo la realización del programa dedicado al disco “Up” de ABC. La fecha prevista para su realización era el 20 de diciembre de 2025, pero las mejoras en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) nos obligaron a su aplazamiento hasta en 3 ocasiones.

Finalmente este sábado podremos llevarlo a cabo y así de paso recuperar también la actividad de nuestra 17ª temporada de radio. Les esperamos.
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viernes, 20 de febrero de 2026

Recordando canciones: Spandau Ballet - With the pride (Parade, 1984)

Llevaba tiempo pensando en hacer algún tipo de artículo diferente a los habituales que hay en el blog, que principalmente son las revisiones de disco tema a tema (el origen del blog), las crónicas de concierto, los post relativos a nuestros programas de radio y los artículos de balance, aniversarios o informativos por cierre de vacaciones.

Ahora, de cuando en cuando, y porque un artículo de revisión tema a tema no se crean ustedes que es fácil de elaborar, habrá espacio para ir más al detalle y recordar canciones puntualmente dentro de discos que hayamos podido revisar ya o no. Serán pequeños artículo, que básicamente buscarán poner en valía la canción y que, espero, provoque en ustedes las ganas de ir a escucharla a cualquier sitio o plataforma de forma inmediata.

Comenzamos, creo que a lo grande, con una canción que no fue single, lo cual es muy nuestro, con lo que es muy necesario un post como este para reivindicarla. Que su autor, Gary Kemp, compositor del 99,99% del material de Spandau Ballet la cite como su preferida en alguna entrevista, no es algo que podamos pasar por alto.

“With the pride” tiene hermanas mayores de lp como “Only when you leave” o “I’ll fly for you” que a efectos promocionales en su día la eclipsaron totalmente. Es cierto también decir que en las últimas giras de reunión del grupo, e incluso ya en la gira del siguiente disco “Through The Barricades”, el grupo la interpretó de forma más desnuda y acústica, ofreciendo una toma también realmente buena. No obstante, yo voy a poner en valía principalmente la toma de estudio, la que forma parte propiamente de “Parade”.

Considero que es quizás la canción más elegante de Spandau Ballet, lo cual ya es mucho decir. El solo de saxofón de Steve Norman a mitad de la pista es fabuloso, Tony Hadley modula su intensidad y entrega al micrófono de forma muy acertada, alternando calidez con entrega pasional cuando toca, e incluso el perfil bajo del compás de John Kebble en la batería, bien acompasado por el bajo de Martin Kemp, casan a la perfección. Las guitarras de Gary Kemp no destacan especialmente, pero es que realmente todos los elementos de unen de manera sublime para dar lugar a una canción que creo que tiene poca posibilidad de discusión.

“With the pride” es una auténtica maravilla, espero que disfruten recordándola y que si por alguna casualidad no la conocen se lleven una grata sorpresa en parte por nuestra altruista labor de difusión cultural. Para facilitarles su escucha, siempre que podamos, les insertamos el vídeo del audio para que escuchen la canción aquí directamente. En este caso, como no fue single, no tiene videoclip, pero tampoco lo necesita, créanme.
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viernes, 13 de febrero de 2026

3er. aplazamiento programa ABC “Up”

Lamentablemente mañana tampoco podremos llevar a cabo el programa sobre ABC y su disco "Up". No obstante, creo que al fin la fecha del 28 de febrero será la definitiva para realizarlo y reiniciar nuestra 16ª temporada de radio. Paciencia. 

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viernes, 6 de febrero de 2026

Kate Bush - The Dreaming (1982)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tenía que llegar este momento, el de revisar este disco y de confesar que la idea original de crear “Discos, música y reflexiones” se basó claramente en una magnífica revisión de este lp que hoy nos ocupa, tema a tema, que había en una página web; además, me parece una falta personal por mis gustos musicales que hayan pasado 3 lustros desde que hice el último artículo sobre un disco de esta artista. Es una tarea de responsabilidad analizar un disco de tal calado y relevancia en la trayectoria de una artista como Kate Bush y quizás no vaya a estar a la altura, ya que este post precisaría de una redacción más elaborada y prolongada en el tiempo, por su importancia, por su contenido y por respeto a la hora de rendirle tributo. Lo haré lo mejor que pueda.

En 1982 Kate Bush se encontraba en un momento de cierta complejidad en su corta carrera. Con “Never For Ever” de 1980, Kate se había abierto a sonidos más pop y eclécticos, con mucha maestría, partiendo de la estructura muy clásica y con notable base de piano de sus 2 discos de 1978. Además, en esos meses bisagra entre una década y otra, Kate había ofrecido su último concierto, no volviendo a ofrecer un concierto en 35 años.
Esa evolución magistral de “Never For Ever” experimentaría una vuelta de la rueda hacia territorios más extremos, intrincados e incluso oscuros y malditos. Es curioso que 1982 viera como se editaron discos tan radicales de artistas que admiro tanto como fue el caso de Kate Bush con este “The Dreaming” que hoy nos ocupa y The Cure con su “Pornography”.

“The Dreaming”, con esa portada con Kate representando como en teoría a Houdini le pasa a través de su boca una llave, es un álbum muy arriesgado en sus formas, melodías y sonidos. Hay lugar para poca relajación, más bien al contrario, hay sacudidas notables y espacio para pocos momentos distendidos, aunque también los hay. Es un disco complicado, pero no por ello deja de ser fabuloso, una obra maestra. De primeras es probable que no te entre con facilidad e incluso te cause rechazo, pero con el paso del tiempo, muy probablemente, termines abrazándolo como uno de tus favoritos de la artista. Pasemos a analizar sus canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Sat in your lap”: El disco arranca con sacudida de percusión con la agitada “Sat in your lap”. Es una canción obsesiva e hipnótica. En la parte vocal Kate se mueve por todos sus registros, desde los más graves hasta los más agudos. El videoclip, con esos capirotes y las coreografías de patines, no deja de resultar curioso y no le va mal al single. Fue, efectivamente, sencillo y una demostración de riesgo en esa elección. No deja de ser una buena carta de presentación de “The Dreaming”, la “bienvenida” correcta, debido a cierta incomodidad que puede suponer, sobre todo en ese estribillo de agudos.

2. “There goes a tenner”: Hay espacio para pocos momentos llevaderos o amables, pero los hay. “There goes a tenner” es un capítulo pop, con algún pasaje incluso onírico. El sonido pop, sin embargo, no se acompaña de un estribillo propiamente, con lo que no estamos ante una estructura evidente. Los arreglos son grandilocuentes, incluso la modulación vocal de Kate en las interesantes estrofas. El videoclip, con Kate liderando una banda de ladroncitos, también es gracioso y no le va nada mal a la pista.

3. “Pull out the pin”: Llegamos a uno de los episodios turbios y de cierta oscuridad algo calmada. También apreciamos un punto más en la exageración vocal de Kate cuando entona ese “amo la vida” de forma desgarrada; no se crean, ya que “Pull out the pin” no será el episodio más extremo en ese sentido. El tema de carácter antibelicista ya lo trató Kate en “Army dreamers” en el disco anterior. Ya a estas alturas nos damos cuenta de la complejidad de “The Dreaming” con esta canción que es bastante peculiar en estructura. No hemos pasado llegado aún a la mitad de la obra.

4. “Suspended in Gaffa”: Siempre me ha dado la impresión de que “Suspended in Gaffa” es una canción que podría ejercer de nexo o puente entre el predecesor “Never For Ever” y este “The Dreaming”. Es otro de los pasajes amables del disco, con un estribillo bastante melódico y con una Kate bastante suavizada al micrófono. No es mala canción, aunque quizás sea de las que menos tengan que ver con el conjunto del lp. Contó con un gracioso videoclip bailando en una especie de granero.

5. “Leave it open”: Seguimos avanzando por “The Dreaming” para encontrarnos con “Leave it open” y avanzar en la idea de convencernos que estamos ante un disco inquieto y bastante oscuro. Canción muy misteriosa, con notables arreglos de producción que hace que las voces y sonidos vayan y vengan, creando una ligera sensación de desasosiego. Las 2 caras del disco terminan de forma intensa, pero, sin ánimo de hacerles demasiado spoiler, “Leave it open” se queda en casi nada al lado de la que cerrará la cara B y el disco en sí, por mucho que en su tramo final la canción gana músculo y malditismo, con unas partes vocales grabadas al revés.
6. “The dreaming”: La cara B arranca con fuerza con la canción que da el título al disco. “The dreaming” representa muy bien al conjunto del disco. Aquí nos encontramos ante una composición que toma influencias incluso de la música africana y casi parece como una canción de ritual o conjuro. El videoclip está perfectamente en consonancia con la canción, muy oscuro y con coreografías que refuerzan la idea de ritual. Nuevamente una composición inquietante y con carácter hipnótico y onírico cercano a una cierta pesadilla.

7. “Night of the swallow”: Se van formando nubarrones a medida que vamos avanzando en “The Dreaming”, pero ahora hay espacio para una canción que se desmarca de la oscuridad para llevarnos a territorios celtas. En mi opinión “Night of the swallow” es la mejor canción del disco. Es bella, con una melodía perfecta y que hace muy bien sus transiciones entre estrofas, puente y estribillo. El estribillo es arrebatador y con mucho gancho, creo que algo parecido hizo 23 años más tarde Kate en “Aerial” con “Sunset” a la hora de confeccionar una canción con estrofas lentas y misteriosas que rompen en un estribillo brutal. En “Night of the swallow” se van sumando cada vez más instrumentos para ofrecernos su última parte de forma exuberante. El uso de las gaitas irlandesas, un total acierto bajo mi punto de vista. La gran joya oculta del disco, ya que, incomprensiblemente, aunque fue single no gozó de un videoclip promocional que le diera en esos días una mayor difusión.

8. “All the love”: Tras el capítulo animado de “Night of the swallow” iremos avanzando hacia la oscuridad y ahora llega la atormentada “All the love”, con un cierto enfoque se resignación en su melodía. De alguna manera, “All the love” conecta, gracias al uso del piano, con los discos iniciales de Kate, aunque está tamizada totalmente con el sentido del presente “The Dreaming”. Es también llamativa en su estructura, con notables cambios de ritmo, con bajadas y puntuales acelerones. El estribillo es muy sencillo y cuenta con una Kate muy sentida en el micrófono.

9. “Houdini”: La figura de “Houdini” es relevante dentro del disco, partiendo ya desde la comentada portada. Es curioso el cierto aire de ensoñación que tiene la canción en ciertos momentos, que al instante vira a lo turbio. No es una canción extrema, pero ya nos advierte de que el final del disco no será amable. A ratos es una canción realmente bella, con una concepción muy clásica y nuevamente reminiscente de “The Kick Inside”, pero con momentos en los que Kate se muestra desagradable e incluso grotesca en las voces, creando esa inquietud que impregna la escucha continua y completa del disco.

10. “Get out of my house”: Utilizando el paralelismo de disco compañero de quinta, si “Pornography” de The Cure acaba con la canción título, quizás la más horrenda y virulenta del disco, “The Dreaming” de Kate Bush acaba con “Get out of my house”, que también envuelve al disco de forma cíclica, ya que la percusión recuerda bastante al arranque de “Sat in your lap”. Esos coros traseros gritando el título de la canción, desgarrados, la percusión, la distorsión de las guitarras y la creciente inquietud de la línea vocal principal de Kate nos presentan una canción oscura y potente que le pone el broche perfecto al disco. No me podría imaginar un final más apropiado entre las otras canciones del álbum. “Get out of my house” es uno de esos ejemplos de canción que te deja sin palabras cuando se hace el silencio al terminar el lp; no en vano está inspirada en “El Resplandor” de Stephen King. Una canción maldita, intensa, potente y maravillosa. Los gritos casi guturales de la parte final, prácticamente nos llevan a una especie de exorcismo musical. Sobrecogedora.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Si analizamos el resultado del disco en su momento de lanzamiento podemos decir que “The Dreaming” fue un fracaso y un patinazo en la trayectoria de Kate Bush. Lo que hasta el momento había sido una carrera llena de éxitos y que empezó con un nº 1 como “Wuthering heights”, ofreció un disco que en sí tampoco obtuvo tan malas cifras (aunque alguno de los singles no entró ni en los charts directamente, leí una vez por ahí), pero que sí suponían una bajada notable con respecto a lo anterior.

Esto supuso un golpe para Kate, que se vio contrariada al ver que no se entendió el sentido de la obra. El tiempo ha terminado poniendo en su correcto lugar a “The Dreaming”, pero discos de este perfil es normal en su momento no funcionen, y más en una artista que tampoco se había caracterizado por ser demasiado sombría; si con The Cure y “Pornography” pasó, y eso que Robert Smith y compañía no eran sospechosos en lo que a trabajos oscuros se refería, pues imagínense con Kate.

Kate Bush ya se tomó su tiempo para una nueva entrega. “Hounds Of Love” salió en 1985 y le permitió volver por la puerta grande, sobre todo gracias a un single maravilloso, con muchas vidas (véase recientemente), como fue “Running up that hill (A deal with God)”. El siguiente trabajo también tenía en su contenido una especie de “The Dreaming”, ya que “Hounds Of Love” realmente se compone de 2 discos y el 2º titulado “The Ninth Wave” no anda muy lejos de este álbum analizado hoy de 1982.

A título personal he de comentar y recordar que con este disco pasé alguna buena tarde de domingo escuchándolo en casa de mis padres allá por 2006 o 2007 en compañía de los colaboradores que ya conocerán de nuestro programa de radio, Mariano González y Sergio Calero.

“The Dreaming” es un disco difícil. La propia Kate lo ha denominado incluso como su álbum loco. Hay que tomarse su tiempo para cogerle su punto. Está lleno de matices, tanto en las voces de Kate como en los diversos instrumentos y melodía que presta. No lo considero apropiado para escucharlo por la calle o para escucharlo en el coche. Creo que es de esos discos que hay que escuchar prestando atención, cuando estás tranquilo en casa. Hay que encontrar un momento en el que puedas sentarte cómodamente para escucharlo y aceptar este particular viaje onírico cercano a la pesadilla que te ofrece “The Dreaming”. Yo, por motivos de familia, cada vez encuentro menos momentos de esos para escuchas de calidad, pero si ustedes pueden, háganlo.
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viernes, 30 de enero de 2026

2º aplazamiento programa ABC “Up”

Realmente se trata del 3er. aplazamiento, ya que teníamos previsto haber llevado a cabo este programa el pasado 17 de enero, pero no avisamos por nuestro blog, solamente en las redes sociales.

Debido a los procesos de reforma y mejora de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) todavía no es posible llevar a cabo la grabación ni la emisión en directo del programa en condiciones óptimas.

Esperamos que el día 14 de febrero podamos hacerles un regalo de San Valentín en forma de regreso a nuestra actividad en las ondas.
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viernes, 23 de enero de 2026

Metallica - Metallica (1991)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Debería empezar diciendo que Metallica no es exactamente de mis bandas de cabecera, lo cual no quiere decir demasiado salvo que hay un puñado de grupos que me gustan más y a los que recurro con más asiduidad. Evidentemente ello no significa que no disfrute con su música, porque de hecho sí lo hago espoleado por la curiosidad, y la convicción de que cuantos más géneros toques, más te diviertes.

Empecemos por los elementos más sencillos. El nombre, por ejemplo. La denominación precisa del disco, al ser epónimo, es sencillamente “Metallica”, si bien por las tonalidades negras de la portada, que son casi absolutas salvo el logo de la banda y una serpiente de la que luego hablaremos, ha sido conocido desde siempre como “The Black Album”. Es decir, como ocurre con el “White Album” de los Beatles, pero cambiando colores.

Es un disco relativamente divisivo. Metallica comienzan a dejar atrás el trash metal de velocidad galopante y estructuras largas y complejas, por un formato de canción más convencional y cercano al heavy metal usual. No es una retractación completa, y aún quedan rescoldos de trash metal, pero sin duda este disco es más accesible. Hecho que quizá no gustó demasiado a los fans de primera hora, o a los más devotos del trash. Indudablemente singles como “Nothing else matters” o “Enter Sandman”, que tuvieron una buena rotación, ayudaron a aumentar la popularidad de los angelinos. Dado su sonido relativamente accesible (la cosa sigue sonando fuerte), y la popularidad general de algunas canciones, esta obra quizá sea la más adecuada para iniciarse en Metallica, o para realizar una escucha selectiva de la banda.

Como todas las referencias anteriores son tótems adorados por los amantes del metal, conviene que los mencionemos. Nos estamos refiriendo a “Kill’Em All” (1983), “Ride The Lightning” (1984), “Master Of Puppets” (1986) y “…And Justice Fot All” (1988). 4 discos venerados, favorablemente unánimes en sus críticas, y de gran influencia. Tampoco es que sea una fase pétrea de decibelios a velocidad supersónica, hay dentro de ellos cierta evolución. Muchas canciones clásicas provienen de esta época: “The four horsemen”, “Fade to black”, “Creeping death”, Master of puppets”,“Battery”, “One”… Un suceso importante en la historia de la banda fue la muerte del bajista original Cliff Burton, a causa de un accidente de autobús en plena gira por Suecia en 1986. Su figura es la de un músico de culto, que muchos asocian a la mejor época de la banda.

En esta transición Metallica contaron con el productor Bob Rock, que también trabajó con Bon Jovi o Aerosmith entre otros. Se trata de una figura controvertida en la medida de que sus producciones tienden hacia un enfoque más comercial y suele ser acusado de vender la esencia de las bandas a cambio de un mayor éxito. En cuanto al sonido del disco, asumiendo la premisa principal de que es más accesible, no suena nada mal, aunque supongo que ya es cosa de la perspectiva con que se miren los géneros. Aun así, los desacuerdos y discusiones con la banda fueron constantes.

La formación de la Metallica la constituían James Hetfield (voz, guitarra rítmica, y ocasionalmente guitarra principal), Lars Ulrich (batería), Kirk Hammet (guitarra principal) y Jason Newsted (bajo).

Se tratan de un disco muy disfrutable, y pesar de rebajar el tono barroco de las obras anteriores, tengan en cuenta que la duración se va hasta los 62 minutos y pico divididos en doce canciones. Procedemos al análisis.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Enter Sandman”: El inicio es auténticamente de lujo, y lo constituye uno de los clásicos absolutos de la banda. La forma en que entran poco a poco las guitarras, y la sección rítmica, hasta que se forma el riff principal (que encima es pegadizo) es una apisonadora. La canción posee una melodía muy directa y un buen estribillo, además de un solo bastante majo, sin un virtuosismo excesivo. Me parece un buen equilibrio entre potencia y cierta accesibilidad y puede que sea, en su espíritu, una buena representación del disco. Fue el single de presentación y no falta en ningún concierto de Metallica. La letra habla de las pesadillas infantiles, y el tal Sandman es un personaje del folklore europeo que trae los sueños a los niños.

2. “Sad but true”: Esta canción es más cadenciosa, marcada y sinuosa. Sin tener el poderío del primer tema, tiene algo doloroso que le añade intensidad emocional. Haciendo un poco de esfuerzo puede recordar a Black Sabbath, por ese toque “arrastrado” y decadente. No está nada mal. La canción habla del lado oscuro de una persona tomando el control, y puede que se base en la película (por cierto, recomendable, además de inquietante) “Magic” (1978). Fue el quinto y último single, ya tardío, allá a principios de 1993.

3. “Holier than thou”: Los ritmos rápidos y los agresivos riffs de guitarra remiten al pasado trash metal de Metállica. Es la canción más corta del disco, pero concita una poderosa descarga eléctrica. En un primer momento se pensó que podía ser single, pero se desechó ante el potencial de otras canciones.

4. “The urforgiven”: Junto con “Nothing else matters” la balada del disco. El primer minuto tiene una introducción con guitarra española que casi parece (vagamente) flamenco, mezclado con una sonoridad de espagueti western. A partir de ahí cogen fuerza las guitarras eléctricas, y no deja de ser curioso que las partes más aguerridas sean las estrofas y la más lenta y melancólica sea el estribillo, ya que normalmente suele ser al revés. Buen punteo de Kirk Hammett. La sensación de desaliento y desánimo está bien lograda. La letra hablaría de la lucha de una persona por mantener su individualidad contra las imposiciones grupales o de la sociedad. Fue segundo single y entra en la categoría de clásicos de Metallica.

5. “Wherever i may roam”: Metallica se esfuerzan en hacer una buena presentación del riff principal. Primero con una intro misteriosa con sitar y aires orientales, luego entran unas guitarras de ritmo pesado y lento, para pasar a otras guitarras huracanadas en forma de soberbio e imparable riff. Una de las composiciones más potentes del disco, que además amerita una melodía vocal pegadiza (dentro de lo que cabe) y no se hace repetitiva a pesar de durar 6 minutos y 44 segundos. Fue cuarto single del disco y la letra habla de estar continuamente en la carretera de gira, lo que da la sensación de no tener un hogar fijo.

6. “Don’t tread on me”: Más arrastrada que rápida, la canción cabalga a lomos de la batería de Lars Ulrich y los riff de James Hetfiled. Hay como un cierto aire marcial y pétreo, aumentado por algunos momentos vocales algo guturales El título de la canción hace referencia a la Bandera de Gadsden, donde aparece también la serpiente enroscada que hay en la portada del disco. Este símbolo data de los tiempos del siglo XVIII, y en concreto de la Revolución Americana, y hoy día suele representar el libertarismo, y cierta tendencia conservadora. La banda había escrito con “…And Justice For All” un disco antisistema y contestatario. Pero en este otro quisieron dar una versión positiva de su país, según el propio James Hetfield. Alguna parte de la letra se ha considerado como militarista, lo cual sería una contradicción con “One” de su anterior disco, inspirada en la película “Johnny Cogió Su Fusil”. En cualquier caso, la banda siempre ha dicho que lo suyo no es hacer proclamas políticas. Al principio del tema se escucha brevemente un fragmento de la canción “America” de “West Side Story”.
7. “Through the never”: Una de las canciones más directas, sencillas y cañeras del disco Puede recordar en algo a la épica trash de Metallica. A pesar de que tiene algún cambio de ritmo entre la mitad y el final de la canción, no es de los cortes, más destacados del disco y va a machamartillo con poco más que ofrecer además de un buen chute de energía.

8. “Nothing else matters”: La canción de Metallica más conocida por el público en general, parada habitual de radiofórmulas como Rock FM, o incluso de los 40 Clásicos, y versionada en diferentes estilos (me acuerdo de la versión de Lucie Silvas en 2004). La veo como una “Stairway to heaven” de los años 90, y quién sabe si “La chispa adecuada” de Héroes del Silencio participa en esta genealogía. La canción, ya saben, empieza con unos delicados acordes acústicos, reforzados después por la batería en un crescendo que conduce a un bombástico punteo de guitarra. La canción es ciertamente bonita, y es un género, el de las baladas heavy, con bastante aceptación del público generalista. La canción no desmerece su estatus, y aunque nos la sepamos acorde por acorde no molesta escucharla una vez más. James Hetfield la compuso, en principio, para él mismo, sin intención de dársela a la banda y habla de encontrarse lejos de casa (girando o grabando) y de las personas que quieres. En concreto, según parece, pensaba en una novia de entonces. Fue el tercer single del disco.

9. “Of wolf and man”: Y vuelta al heavy puro y duro, de riffs ásperos y ritmos potentes y, en este caso, algo machacones. Es de las canciones directas del álbum como por ejemplo “Holier tan thou” o “Through the never”. Tiene un toquecillo amenazante que marida bien con la letra en tanto en cuanto habla de una especie de transformación en hombre lobo; algo así como una vuelta a los orígenes salvajes del hombre.

10. “The god that failed”: Un medio tiempo oscuro y emotivo. Comienza con una buena armonización de batería y bajo (en este disco se escucha más el bajo que en el anterior, donde era casi inaudible) al que suceden unos riffs sucesivos e hipnóticos. Melódicamente es un tema sólido y el punteo de rigor está bastante bien. Es una canción dolorosa que habla de la muerte de la madre de James Hetfiled, debido a que rechazó un tratamiento contra el cáncer en base a las creencias del grupo de la Ciencia Cristiana. Hetfield hace una de sus interpretaciones más emotivas del disco.

11. “My friend of misery”: Presencia inicial también del bajo, que acompaña a unas guitarras lentas, rasposas y oscuras, El tempo se acelera un poco al entrar James Hetfield a cantar. Es una especie de medio tiempo reforzado, donde las guitarras, más que el trote de acordes, buscan causar una sensación de decadencia. Hay un intermedio instrumental e incluso, en cierto modo, ambiental. De hecho, es una de las canciones del disco donde Metallica más se explayan instrumentalmente. Cosa que se nota, pues en principio iba a ser un largo tema instrumental, en la onda de “Orion” o “To live is to die” (aunque ésta tiene una parte recitada) de anteriores discos. Finalmente, Hetfield acabó añadiendo letra y voces.

12. “The struggle within”: Para poner el punto final al disco Metallica decidieron echar toda la carne al asador y acabar con un huracán heavy. Se trata de una canción rápida, emparentada con el trash metal; resulta fulgurante vocal e instrumentalmente. Es un buen cierre en el sentido de que acabamos en una nota alta, llena de energía, aunque más allá de eso no hay nada particularmente memorable. No obstante, siempre queda la habilidad de Metallica para canciones como ésta. La letra habla de una especie de lucha interior con algún material oscuro. Ya sea en forma de ansiedad, depresión, etc.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
El quinto disco de Metálica es la bisagra entre la notoriedad de un grupo en una escena, que vendría a ser en este caso la del trash metal, y la fama global que dan los puestos altos en las listas, y las múltiples difusiones en las emisoras, Es comprensible; evidentemente se trató de un sonido más comercial, más accesible y abierto. Ninguna de esas cosas por sí mismas confirman, no obstante, la debacle artística o la invalidez de la música. No soy particularmente fan del trash metal, y prefiero (a modo de ejemplo) el hard setentero, pero este “The Black Album” puede ayudar a los que tampoco son muy afectos al género a hacer una incursión dentro del repertorio de la banda y de ahí ir ampliando horizontes. Pero no solo hay que contemplar una visión utilitarista, el disco como tal creo que es sólido musicalmente.

Mucho más alejados del trash metal están “Load” (1996) y “Reload” (1997), que incorporan blues, country, rock alternativo, rock sureño, hard rock... Esto enardeció a algunos seguidores y ambos discos estuvieron lejos de tener una crítica generalmente positiva. La valoración fue mixta, de un lado alabando el aperturismo de la banda, del otro los nostálgicos de las abrasiones trash ochenteras. Yo personalmente estoy más cerca de los primeros. Además, pienso en los singles de esa época como “Hero of the day”, “Until it sleeps” o “The memory remains” y me parecen buenas canciones.

Un nuevo disco de estudio tardó en llegar, pero entretanto Metallica lanzó “Garage Inc” (1998), un disco de versiones con canciones de Lynyrd Skynyrd, Nick Cave and the Bad Seeds, o Black Sabbath. Como singles lanzaron “Die, Die, My Darling” de The Misfits y “Whiskey in the Jar” de Thin Lizzy (a partir de una canción tradicional).

Tras el disco de versiones llegó uno en directo, que además incluía el acompañamiento de la Sinfónica de San Francisco, con Michael Kamen a la cabeza. Hablamos de “S & M” (1999), que aportó la curiosidad de ver a una banda de heavy metal acompañada de una sinfónica, en una peculiar fusión con la música clásica.

Y hubo que esperar hasta 2003 para un disco de estudio, con críticas mixtas tirando a malas. Era como un regreso a los sonidos más agresivos de la banda, pero en la onda del nu metal en lugar del trash metal. Como singles, entre otras, la canción título o “The unnamed feeling. Para la gira Robert Trujillo (ex Suicidal Tendencies) entró como nuevo bajista en sustitución de Newsted.

Resumiendo a partir de aquí diremos que hubo documentales, directos, y algunos discos de estudio por el camino, como el más cercano al trash”Death Magnetic” (2008) el disco doble “Hardwired… To Self-Destruct” (2016) y finalmente “72 Seasons” (2023).

“Metallica”, o “The Black Album” si lo prefieren, es un disco al que encuentro equilibrado, sólido y cercano a un momento de transición, pero que pisa con pie firme y sin demasiadas dudas. Tengan en cuenta, de todos modos, que cuando decimos que es más accesible que otros discos, hay que hacer el matiz de que sigue siendo más de una hora seguida de heavy metal con lo que si no se entra en la propuesta, al final se va a hacer pesadísima. No obstante, puede merecer la pena el riesgo.

Texto: Mariano González.
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