ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Debería empezar diciendo que Metallica no es exactamente de mis bandas de cabecera, lo cual no quiere decir demasiado salvo que hay un puñado de grupos que me gustan más y a los que recurro con más asiduidad. Evidentemente ello no significa que no disfrute con su música, porque de hecho sí lo hago espoleado por la curiosidad, y la convicción de que cuantos más géneros toques, más te diviertes.
Empecemos por los elementos más sencillos. El nombre, por ejemplo. La denominación precisa del disco, al ser epónimo, es sencillamente “Metallica”, si bien por las tonalidades negras de la portada, que son casi absolutas salvo el logo de la banda y una serpiente de la que luego hablaremos, ha sido conocido desde siempre como “The Black Album”. Es decir, como ocurre con el “White Album” de los Beatles, pero cambiando colores.
Es un disco relativamente divisivo. Metallica comienzan a dejar atrás el trash metal de velocidad galopante y estructuras largas y complejas, por un formato de canción más convencional y cercano al heavy metal usual. No es una retractación completa, y aún quedan rescoldos de trash metal, pero sin duda este disco es más accesible. Hecho que quizá no gustó demasiado a los fans de primera hora, o a los más devotos del trash. Indudablemente singles como “Nothing else matters” o “Enter Sandman”, que tuvieron una buena rotación, ayudaron a aumentar la popularidad de los angelinos. Dado su sonido relativamente accesible (la cosa sigue sonando fuerte), y la popularidad general de algunas canciones, esta obra quizá sea la más adecuada para iniciarse en Metallica, o para realizar una escucha selectiva de la banda.
Como todas las referencias anteriores son tótems adorados por los amantes del metal, conviene que los mencionemos. Nos estamos refiriendo a “Kill’Em All” (1983), “Ride The Lightning” (1984), “Master Of Puppets” (1986) y “…And Justice Fot All” (1988). 4 discos venerados, favorablemente unánimes en sus críticas, y de gran influencia. Tampoco es que sea una fase pétrea de decibelios a velocidad supersónica, hay dentro de ellos cierta evolución. Muchas canciones clásicas provienen de esta época: “The four horsemen”, “Fade to black”, “Creeping death”, Master of puppets”,“Battery”, “One”… Un suceso importante en la historia de la banda fue la muerte del bajista original Cliff Burton, a causa de un accidente de autobús en plena gira por Suecia en 1986. Su figura es la de un músico de culto, que muchos asocian a la mejor época de la banda.
En esta transición Metallica contaron con el productor Bob Rock, que también trabajó con Bon Jovi o Aerosmith entre otros. Se trata de una figura controvertida en la medida de que sus producciones tienden hacia un enfoque más comercial y suele ser acusado de vender la esencia de las bandas a cambio de un mayor éxito. En cuanto al sonido del disco, asumiendo la premisa principal de que es más accesible, no suena nada mal, aunque supongo que ya es cosa de la perspectiva con que se miren los géneros. Aun así, los desacuerdos y discusiones con la banda fueron constantes.
La formación de la Metallica la constituían James Hetfield (voz, guitarra rítmica, y ocasionalmente guitarra principal), Lars Ulrich (batería), Kirk Hammet (guitarra principal) y Jason Newsted (bajo).
Se tratan de un disco muy disfrutable, y pesar de rebajar el tono barroco de las obras anteriores, tengan en cuenta que la duración se va hasta los 62 minutos y pico divididos en doce canciones. Procedemos al análisis.
ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Enter Sandman”: El inicio es auténticamente de lujo, y lo constituye uno de los clásicos absolutos de la banda. La forma en que entran poco a poco las guitarras, y la sección rítmica, hasta que se forma el riff principal (que encima es pegadizo) es una apisonadora. La canción posee una melodía muy directa y un buen estribillo, además de un solo bastante majo, sin un virtuosismo excesivo. Me parece un buen equilibrio entre potencia y cierta accesibilidad y puede que sea, en su espíritu, una buena representación del disco. Fue el single de presentación y no falta en ningún concierto de Metallica. La letra habla de las pesadillas infantiles, y el tal Sandman es un personaje del folklore europeo que trae los sueños a los niños.
2. “Sad but true”: Esta canción es más cadenciosa, marcada y sinuosa. Sin tener el poderío del primer tema, tiene algo doloroso que le añade intensidad emocional. Haciendo un poco de esfuerzo puede recordar a Black Sabbath, por ese toque “arrastrado” y decadente. No está nada mal. La canción habla del lado oscuro de una persona tomando el control, y puede que se base en la película (por cierto, recomendable, además de inquietante) “Magic” (1978). Fue el quinto y último single, ya tardío, allá a principios de 1993.
3. “Holier than thou”: Los ritmos rápidos y los agresivos riffs de guitarra remiten al pasado trash metal de Metállica. Es la canción más corta del disco, pero concita una poderosa descarga eléctrica. En un primer momento se pensó que podía ser single, pero se desechó ante el potencial de otras canciones.
4. “The urforgiven”: Junto con “Nothing else matters” la balada del disco. El primer minuto tiene una introducción con guitarra española que casi parece (vagamente) flamenco, mezclado con una sonoridad de espagueti western. A partir de ahí cogen fuerza las guitarras eléctricas, y no deja de ser curioso que las partes más aguerridas sean las estrofas y la más lenta y melancólica sea el estribillo, ya que normalmente suele ser al revés. Buen punteo de Kirk Hammett. La sensación de desaliento y desánimo está bien lograda. La letra hablaría de la lucha de una persona por mantener su individualidad contra las imposiciones grupales o de la sociedad. Fue segundo single y entra en la categoría de clásicos de Metallica.
5. “Wherever i may roam”: Metallica se esfuerzan en hacer una buena presentación del riff principal. Primero con una intro misteriosa con sitar y aires orientales, luego entran unas guitarras de ritmo pesado y lento, para pasar a otras guitarras huracanadas en forma de soberbio e imparable riff. Una de las composiciones más potentes del disco, que además amerita una melodía vocal pegadiza (dentro de lo que cabe) y no se hace repetitiva a pesar de durar 6 minutos y 44 segundos. Fue cuarto single del disco y la letra habla de estar continuamente en la carretera de gira, lo que da la sensación de no tener un hogar fijo.
6. “Don’t tread on me”: Más arrastrada que rápida, la canción cabalga a lomos de la batería de Lars Ulrich y los riff de James Hetfiled. Hay como un cierto aire marcial y pétreo, aumentado por algunos momentos vocales algo guturales El título de la canción hace referencia a la Bandera de Gadsden, donde aparece también la serpiente enroscada que hay en la portada del disco. Este símbolo data de los tiempos del siglo XVIII, y en concreto de la Revolución Americana, y hoy día suele representar el libertarismo, y cierta tendencia conservadora. La banda había escrito con “…And Justice For All” un disco antisistema y contestatario. Pero en este otro quisieron dar una versión positiva de su país, según el propio James Hetfield. Alguna parte de la letra se ha considerado como militarista, lo cual sería una contradicción con “One” de su anterior disco, inspirada en la película “Johnny Cogió Su Fusil”. En cualquier caso, la banda siempre ha dicho que lo suyo no es hacer proclamas políticas. Al principio del tema se escucha brevemente un fragmento de la canción “America” de “West Side Story”.
7. “Through the never”: Una de las canciones más directas, sencillas y cañeras del disco Puede recordar en algo a la épica trash de Metallica. A pesar de que tiene algún cambio de ritmo entre la mitad y el final de la canción, no es de los cortes, más destacados del disco y va a machamartillo con poco más que ofrecer además de un buen chute de energía.
8. “Nothing else matters”: La canción de Metallica más conocida por el público en general, parada habitual de radiofórmulas como Rock FM, o incluso de los 40 Clásicos, y versionada en diferentes estilos (me acuerdo de la versión de Lucie Silvas en 2004). La veo como una “Stairway to heaven” de los años 90, y quién sabe si “La chispa adecuada” de Héroes del Silencio participa en esta genealogía. La canción, ya saben, empieza con unos delicados acordes acústicos, reforzados después por la batería en un crescendo que conduce a un bombástico punteo de guitarra. La canción es ciertamente bonita, y es un género, el de las baladas heavy, con bastante aceptación del público generalista. La canción no desmerece su estatus, y aunque nos la sepamos acorde por acorde no molesta escucharla una vez más. James Hetfield la compuso, en principio, para él mismo, sin intención de dársela a la banda y habla de encontrarse lejos de casa (girando o grabando) y de las personas que quieres. En concreto, según parece, pensaba en una novia de entonces. Fue el tercer single del disco.
9. “Of wolf and man”: Y vuelta al heavy puro y duro, de riffs ásperos y ritmos potentes y, en este caso, algo machacones. Es de las canciones directas del álbum como por ejemplo “Holier tan thou” o “Through the never”. Tiene un toquecillo amenazante que marida bien con la letra en tanto en cuanto habla de una especie de transformación en hombre lobo; algo así como una vuelta a los orígenes salvajes del hombre.
10. “The god that failed”: Un medio tiempo oscuro y emotivo. Comienza con una buena armonización de batería y bajo (en este disco se escucha más el bajo que en el anterior, donde era casi inaudible) al que suceden unos riffs sucesivos e hipnóticos. Melódicamente es un tema sólido y el punteo de rigor está bastante bien. Es una canción dolorosa que habla de la muerte de la madre de James Hetfiled, debido a que rechazó un tratamiento contra el cáncer en base a las creencias del grupo de la Ciencia Cristiana. Hetfield hace una de sus interpretaciones más emotivas del disco.
11. “My friend of misery”: Presencia inicial también del bajo, que acompaña a unas guitarras lentas, rasposas y oscuras, El tempo se acelera un poco al entrar James Hetfield a cantar. Es una especie de medio tiempo reforzado, donde las guitarras, más que el trote de acordes, buscan causar una sensación de decadencia. Hay un intermedio instrumental e incluso, en cierto modo, ambiental. De hecho, es una de las canciones del disco donde Metallica más se explayan instrumentalmente. Cosa que se nota, pues en principio iba a ser un largo tema instrumental, en la onda de “Orion” o “To live is to die” (aunque ésta tiene una parte recitada) de anteriores discos. Finalmente, Hetfield acabó añadiendo letra y voces.
12. “The struggle within”: Para poner el punto final al disco Metallica decidieron echar toda la carne al asador y acabar con un huracán heavy. Se trata de una canción rápida, emparentada con el trash metal; resulta fulgurante vocal e instrumentalmente. Es un buen cierre en el sentido de que acabamos en una nota alta, llena de energía, aunque más allá de eso no hay nada particularmente memorable. No obstante, siempre queda la habilidad de Metallica para canciones como ésta. La letra habla de una especie de lucha interior con algún material oscuro. Ya sea en forma de ansiedad, depresión, etc.
RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
El quinto disco de Metálica es la bisagra entre la notoriedad de un grupo en una escena, que vendría a ser en este caso la del trash metal, y la fama global que dan los puestos altos en las listas, y las múltiples difusiones en las emisoras, Es comprensible; evidentemente se trató de un sonido más comercial, más accesible y abierto. Ninguna de esas cosas por sí mismas confirman, no obstante, la debacle artística o la invalidez de la música. No soy particularmente fan del trash metal, y prefiero (a modo de ejemplo) el hard setentero, pero este “The Black Album” puede ayudar a los que tampoco son muy afectos al género a hacer una incursión dentro del repertorio de la banda y de ahí ir ampliando horizontes. Pero no solo hay que contemplar una visión utilitarista, el disco como tal creo que es sólido musicalmente.
Mucho más alejados del trash metal están “Load” (1996) y “Reload” (1997), que incorporan blues, country, rock alternativo, rock sureño, hard rock... Esto enardeció a algunos seguidores y ambos discos estuvieron lejos de tener una crítica generalmente positiva. La valoración fue mixta, de un lado alabando el aperturismo de la banda, del otro los nostálgicos de las abrasiones trash ochenteras. Yo personalmente estoy más cerca de los primeros. Además, pienso en los singles de esa época como “Hero of the day”, “Until it sleeps” o “The memory remains” y me parecen buenas canciones.
Un nuevo disco de estudio tardó en llegar, pero entretanto Metallica lanzó “Garage Inc” (1998), un disco de versiones con canciones de Lynyrd Skynyrd, Nick Cave and the Bad Seeds, o Black Sabbath. Como singles lanzaron “Die, Die, My Darling” de The Misfits y “Whiskey in the Jar” de Thin Lizzy (a partir de una canción tradicional).
Tras el disco de versiones llegó uno en directo, que además incluía el acompañamiento de la Sinfónica de San Francisco, con Michael Kamen a la cabeza. Hablamos de “S & M” (1999), que aportó la curiosidad de ver a una banda de heavy metal acompañada de una sinfónica, en una peculiar fusión con la música clásica.
Y hubo que esperar hasta 2003 para un disco de estudio, con críticas mixtas tirando a malas. Era como un regreso a los sonidos más agresivos de la banda, pero en la onda del nu metal en lugar del trash metal. Como singles, entre otras, la canción título o “The unnamed feeling. Para la gira Robert Trujillo (ex Suicidal Tendencies) entró como nuevo bajista en sustitución de Newsted.
Resumiendo a partir de aquí diremos que hubo documentales, directos, y algunos discos de estudio por el camino, como el más cercano al trash”Death Magnetic” (2008) el disco doble “Hardwired… To Self-Destruct” (2016) y finalmente “72 Seasons” (2023).
“Metallica”, o “The Black Album” si lo prefieren, es un disco al que encuentro equilibrado, sólido y cercano a un momento de transición, pero que pisa con pie firme y sin demasiadas dudas. Tengan en cuenta, de todos modos, que cuando decimos que es más accesible que otros discos, hay que hacer el matiz de que sigue siendo más de una hora seguida de heavy metal con lo que si no se entra en la propuesta, al final se va a hacer pesadísima. No obstante, puede merecer la pena el riesgo.
Texto: Mariano González.

