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sábado, 2 de enero de 2010

1983 U2 - War

Llámenme oportunista si quieren o, mejor dicho, previsible, pero lo que no me podrán negar es que siempre intento ir acorde al momento del año que pasamos y proponer música adecuada a los días que vivimos. Si la pasada semana me dio por dar entrada a Mecano por 1ª vez en el blog, por el carácter navideño de “Ya Viene El Sol”, (no por su título, ya que más bien evoca al verano, sino por aquel concierto retransmitido en Navidad de 1985 en Tve de la gira del disco), y de su canción “Un año más” de “Descanso Dominical” (irremediable y orgullosamente asociada a la Nochevieja), me ha venido a la mente hoy U2 y su canción “New year’s day”. Este tema, precisamente ha sido sugerencia musical desde el blog de RUAH, en nuestro mensaje de felicitación del año nuevo.

De paso así regresamos a U2, que ya aparecieron por nuestro blog hace varios meses. En consecuencia, adivinarán que la elección de esta semana es el disco al que pertenece el tema mencionado en el anterior párrafo, es decir, el lp “War” del año 1983. Cambiamos por tanto radicalmente de etapa respecto a la época de la banda que analizamos en su primera visita al blog de la mano de “Zooropa”; con aquel disco de la 1ª mitad de los 90, U2 ya era un fenómeno de masas, quizás el grupo musical más grande en activo a nivel mundial, y atravesaban su etapa más experimental, que en su momento fue la peor valorada (por fortuna, el paso del tiempo ha ido dejando de lado esas injustas críticas negativas).

Allá por 1983, U2 editaba su 3er. disco de estudio tras sus prometedores 2 primeros trabajos “Boy” y “October”. Su 2ª obra supuso un estancamiento respecto al puntero “Boy”, que se escudaba férreamente en canciones como “I will follow” o “Out of control”. “October”, aparte de “Gloria”, no caló demasiado hondo a nivel internacional; hecho que se puede comprobar que en el recopilatorio de U2 “The Best of 1980-1990”, solamente se incluye la canción título y además como pieza oculta anexada a la final “All I want is you”, pasados unos segundos de silencio.

En estos tiempos, U2 no pasaba de ser una de las bandas con más nombre dentro de la hornada de la new wave, de la cual no había aún despuntado una más que otra, sino que había una primera línea con un puñado de formaciones con unos buenos lps de inicio. “War” tendrá su importancia en que U2 politizaría su mensaje, con la consecuente repercusión que ello tuvo y su subida de escalón necesaria para posicionarse buenamente de cara al asalto final que protagonizarían unos años más tarde.

Lo de la politización del mensaje de las canciones de U2, para darle un contenido importante a su música, viene explícitamente reflejado en la primera pista de “War”. No hay una forma más contundente de iniciar un disco que de la mano de “Sunday bloody sunday”. La canción describe la desolación, rabia y desesperanza que provoca la ocurrencia de un atentado terrorista. U2 lanzaba de esta forma su mensaje pacifista introduciéndose de lleno en la cuestión del Ira, que tanto preocupaba por aquellos días a su país de origen Irlanda. El ritmo militar de la base rítmica y la tremenda línea de guitarra creada por The Edge, permiten a Bono lanzar igualmente de forma muy intensa su proclama; “¿cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo tendré que cantar esta canción?” se pregunta Bono una y otra vez a lo largo del tema. Llama la atención que la canción no disponga de videoclip propio grabado expresamente (o eso creo). Sin embargo, para compensar y de paso ayudar a crear una imagen mítica y legendaria, está aceptado por la gente que la canción disponga como videoclip su fragmento del inigualable concierto en el cañón del Colorado “Under A Blood Red Sky: Live At Red Rocks”, con esas rotundas columnas coronadas por hogueras ardiendo a más no poder y Bono desfilando por el escenario en tan incomparable marco. Con esta canción, U2 empezaban a tomar la delantera de forma definitiva dentro del grupo de bandas de la new wave junto a las que surgieron. Todo nos parecerá poco tras este comienzo tan arrollador, sin embargo “Seconds” mantiene el tipo correctamente en el 2º lugar del track list del lp. El ritmo sin complicaciones, dentro del rasgueo de guitarra de la melodía principal, es de fácil gancho. Nos vale igualmente para no perder de vista el sonido de la banda que habían construido en sus 2 anteriores discos de estudio. En el 3er. lugar dentro del orden de las canciones de “War”, se dispone el otro clásico de la obra. “New year’s day” es una canción que destaca principalmente por esas notas de teclado y la fuerza de la guitarra de The Edge, con sus distintos riffs y partes, a cual mejor. Los primeros alaridos de Bono y el conciso, pero inigualable estribillo, dan forma a una de mis canciones favoritas de U2 de todos los tiempos. De hecho, dicho estribillo, tiene 2 variantes, una que dice aquello de “estaré contigo de nuevo” y la más intensa (o eso creo yo) cuando dice “comenzaré de nuevo”, con un Bono mano en pecho en el frío (e igualmente mítico) clip grabado en un bosque nevado de Suecia. Este videoclip, también es digno de comentar o reseñar, puesto que además de ser el único momento reseñable grabado para promocionar “War”, es uno de los favoritos de los seguidores de U2 de todos los tiempos. Esa localización tan extrema, con esos atuendos de soldados abrigados, con la bandera blanca (símbolo clave del disco y de la gira promocional) clavada en la nieve y esas caras tan sufridas (por la adversa climatología) de los componentes del grupo, dan lugar a uno de los mejores y más sencillos videos de la primera mitad de los 80. Como anécdota, en una entrevista The Edge comentaba que en su día se quejaron a la casa de discos, reclamando lugares más exóticos y amables, como los que visitaban Duran Duran en Sri Lanka; no obstante, al final de su discurso, admitía que este video conforma una de las imágenes más añejas y entrañables de la historia de este fenómeno musical masivo llamado U2. En lo lírico, la canción es una perfecta descripción de lo que es el día de año nuevo “todo está tranquilo en el día de Año Nuevo”, y a su vez una enumeración de los propósitos más ambiciosos y profundos que uno de puede hacer en ese día. Para terminar de hablar de “New year's day”, no hay que olvidar que una frase de esta canción daría el título al siguiente disco en directo del grupo. Lanzadas muy pronto las 2 balas con más pólvora de “War”, lo que queda no piensen que es baladí. “Like a song…” empieza con una batería amenazante a cargo de Larry Mullen Jr. y al poco tiempo entra Bono junto a la rockera guitarra de The Edge. Aquí Bono se muestra más contundente que nunca en todo el disco. En definitiva, es quizás la canción más acelerada y rotunda del disco. Intensidad desbordada y una gloria de rock en definitiva. Tras esta rotundidad, se da paso a la canción más curiosa de la obra. “Drowning man” es una canción con un sonido medio western, que si hacen un esfuerzo se la pueden imaginar como canción perfecta de apertura para cualquier película del género. Sonido subterráneo, forajido y Bono realizando distintas modulaciones de su voz, yendo del tono más grave a los registros más agudos que mostraba por entonces, antes de que conociera los falsetes.Choca pues bastante que después se meta la medio-graciosa “The refugee”, ya que “Drowning man” muestra un perfil muy serio y medianamente oscuro. “The refugee” se mueve dentro de unos coros que adornan de forma adosada a Bono, conformando una canción muy de la nueva ola y que de facilona, se te queda sin dificultad en la retina; no obstante, esta canción no es de lo mejor de la obra, si bien hay que decir que en otros discos posteriores del grupo, hubiera sido una alegría dar con ella entre tanto medio-pelo. Mucho más válida resulta “Two hearts beat as one”, al disponer de una melodía mucho menos rimbombante y contar igualmente con un Bono bastante correcto al micrófono. Este tema, curiosamente contó también con la grabación de un video promocional, con el grupo tocando en una azotea, al lado de lo que se supone que es una iglesia o catedral. Se trata de uno de esos videos que han quedado en el olvido, ya que como he comentado antes, la gente recuerda comúnmente el de “New year’s day”. En este clip, había también sitio para una especie de acróbata vestido de rojo, que va haciendo cabriolas por las calles, intercalando sus peripecias con imágenes de la banda tocando. “Red light” desconcierta por esos coros femeninos que abren la pista. El estribillo con Bono ofreciendo su amor, es otro de los pasajes que más se recuerdan del disco, si dejamos de lado los 2 clásicos que suponen la 1º y 3ª canción. Abundando en lo chocante (junto a esos coros de inicio), hay también tiempo para unas notas estridentes de trompeta. “Surrender” es de mis favoritas de la obra. Me gusta particularmente por tenerla también muy fuertemente asociada al comienzo de ese “Under A Blood Red Sky: Live At Red Rocks” de la gira del disco, pero en su edición de video, puesto que la del lp/cd original no la incluye. La repetición del título de la canción por Bono en la parte del estribillo es de una solemnidad pasmosa. Al llegar al final, no deja de sorprender que tras un disco tan rockero y vibrante, se cierre con una baladita (sonoramente hablando), que destaca en lo lírico por esa asociación con la canción que abría el disco en los versos de “¿cuánto tiempo habrá que cantar esta canción?”. U2 deja claro su mensaje en “40”, por si alguien había perdido la perspectiva al llegar al final. Sonido amable y emotivo, acertadamente dispuesto para rematar una obra clave y muy valorada (con mucha razón) dentro de la trayectoria de este grupo irlandés.

La edición de este trabajo y el anexo inestimable del disco y video en directo “Under A Blood Red Sky” de unos meses más tarde, permitieron a U2, como ya he mencionado antes, posicionarse de cara a conseguir ser una de las bandas con más éxito a nivel mundial. “New year’s day” y sobre todo “Sunday bloody sunday”, suponen clásicos innegables del repertorio de la banda y normalmente suelen estar incluidas en los repertorios de sus conciertos hasta la actualidad.

La portada evidencia una muestra del carácter sonoro del disco, es decir, un punto más de “mala leche” y rabia en las canciones, adoptando un enfoque menos alegre derivado de la new wave. Digo esto porque como muchos sabrán, la portada del disco de debut “Boy” de 1980, también tenía como protagonista de la portada la foto de un niño desnudo de medio torso para arriba, pero con una expresión relajada en su rostro. En esta ocasión, la cara del niño refleja un mayor cabreo, siendo este un matiz importante a tener en cuenta. No deja de resultar igualmente contundente el título del disco “guerra” y que las letras del nombre de la banda y del álbum estén en rojo intenso igualmente en la portada.

Los siguientes pasos lógicos de U2 para que alcanzasen el estatus de megaestrellas del rock, fue continuar con la vena política en su siguiente trabajo (con claras referencias en homenaje al personaje de Martin Luther King), aunque dulcificando un poco el carácter global del disco, dejando de lado la excesiva contundencia de “War”. Con esto “The Unforgettable Fire” (qué título tan precioso para un disco), se convirtió en otro álbum mítico por distintos motivos que algún día analizaremos a fondo en este humilde blog.

Tras haber demostrado que era una banda capaz de tener mensaje, llegaba el turno de demostrar que son capaces de hacer canciones globales, de esas que gustan a casi todo el mundo (y al que no le gusta es porque las ha cogido manía de tanto escucharlas). Por ello, “The Joshua Tree”, con la inmortal balada “With or without you”, consagraría definitivamente a U2. Sigo preguntándome qué hubiera sido del estatus de U2 si The Smiths no se hubieran separado a comienzos de 1987 y le hubieran dando un enfoque algo más comercial a su obra…

Resumiendo y finalizando, “War” es la obra más rockera y acelerada de U2 de toda su discografía. Igualmente les sirvió para diferenciarse claramente del pack de grupos con los que habían salido a la palestra y empezarían a forjar su leyenda con míticas actuaciones en directo. La duración de la obra no es muy larga y debido al ritmo de las canciones, cuando quieres darte cuenta estás escuchando los últimos “¿cuánto tiempo?” de la canción de cierre “40”.

Por entregas como esta, U2 se puede permitir el lujo de seguir en activo con la cabeza bien alta, más allá de que sigan llamando la atención por sus arrolladoras giras, con escenarios cada vez más imposibles y lanzando obras con mayor o menor acierto, que incluyan algún momento de sonrojo; por ello eso de decirles que a estas alturas qué bien nos vendría algún “The refugee” en los discos actuales de U2 de vez en cuando. Les dejo en compañía de Bono, The Edge, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton. La próxima semana más.
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sábado, 20 de septiembre de 2008

1993 U2 - Zooropa

Esta semana seguiremos situados en la década de los 90, y de paso continuaremos con el 2º capítulo de defensa de discos duramente criticados. Creo que ya ha llegado la hora de hablar de los que fueron llamados “los Mesías del rock”, U2. El disco que hoy analizamos es uno de los motivos por los que la crítica musical quitó dicha distinción a esta banda irlandesa, bajo desde mi punto de vista, de forma injusta.

En 1993 U2 estaba en lo más alto de su reinado. Confirmados como la banda de rock más grande surgida en los 80, y consolidada por el paso de los años tras la edición de lps inolvidables y básicos para cualquier melómano, la banda estaba metida en una vorágine mediática descomunal. La mastodóntica gira de “Achtung Baby”, la creación de Zoo Tv, el canal de televisión propio de la banda, la aparición de los “alter ego” de Bono concretados en “The Fly” y “Mc Phisto”, hacían que U2 aparecieran en esa época poco menos que hasta en la sopa.

En “Achtung Baby” se había apreciado una vuelta de tuerca al sonido del predecesor y disco mítico “The Joshua Tree”. Del sonido cercano al rock clásico se pasó a un sonido más electrónico y más agresivo con el que adaptarse a los nuevos tiempos. En esta ocasión los resultados sorprendieron a más de uno y para mucha gente existen bastantes dudas sobre qué disco considerar mejor: “The Joshua Tree” o “Achtung Baby”.

A nivel de éxito, U2 había conseguido convertirse en un fenómeno de masas en la gira de “The Joshua Tree”, con una más que considerable aceptación por parte del público norteamericano. Con este disco y la mencionada gira correspondiente, se llegó a pensar que no se conseguiría superar lo conseguido. Craso error. “Achtung Baby” consiguió enloquecer de la misma manera a la audiencia mundial y también contenía su propio “With or without you”, en esta ocasión llamada “One”. Además, la gira mundial que acompañó a la edición de este disco editado en 1991 fue si cabe más espectacular. Con estos antecedentes se esperaba ansiosamente nuevo material de estudio por parte de la banda para comprobar si nuevamente se conseguiría marcar un nuevo “record” de repercusión mundial unido a la calidad del trabajo editado.

El disco que se editó tuvo como nombre “Zooropa”. Título que redunda en el nombre de la gira de la primera mitad de los 90 y evidentemente en la ya mencionada Zoo Tv.
Digamos que es un disco que está por debajo de sus 2 discos anteriores, pero que para nada merece una crítica negativa, como la que recibió en el momento de su edición y que con el paso del tiempo parece haberse hecho más benigna al ver el disco con perspectiva y no con el calentón del momento. Se puede comprobar en este caso, que el famoso dicho de “el tiempo pone a cada uno en su lugar” en muchas ocasiones se cumple. “Zooropa” es un ejemplo.

La obra entregada por U2 en 1993 empieza con la canción título. Desde el primer momento se aprecia el acercamiento de U2 a lo electrónico, las programaciones, los sintetizadores, los teclados etc. Bono canta de forma relajada, menos en el estribillo en el que da rienda suelta a sus registros más altos. Un corte con sonido misterioso asociado a la electrónica introducida, bastante instrumental en su parte inicial con una intro que dura más de 2 minutos y que, con razón, dejó en fuera de juego a más de un seguidor de la banda. “Baby face” responde a un patrón más clásico y comedido. Iniciada con unos teclados cristalinos que se mantienen a lo largo de toda la canción y que le dan un toque inocente e infantil, es uno de los cortes más cálidos de “Zooropa”. La guitarra de The Edge no suena particularmente enrevesada y aporta la dosis de rudeza que necesita la canción. “Numb” fue uno de los singles abanderados de “Zooropa”. Inolvidables son los acordes enfermos y agresivos de la guitarra eléctrica de The Edge al inicio de la canción, y más inolvidable es la interpretación de la mayor parte vocal del tema por él mismo, menos los estribillos entonados por un Bono haciendo uso de su ya conocido falsete (véase “The fly” del disco anterior). Alegato a la alienación social y la búsqueda del poder dominante de convertir a las masas en peleles fáciles de manejar: “No te muevas, no hables a destiempo, no pienses, no te preocupes, todo está correcto, correcto”. Nuevamente los teclados, en este caso muy sencillos, tienen un papel bastante relevante en esta canción que es un reconocido tributo a Kraftwerk. El videoclip supone un sufrimiento constante por parte de The Edge, que permanece impávido sentado en un taburete, sometido a las perrerías que le somete la gente que pasa e incluso algún compañero de la banda. Suponemos que sería el precio que tuvo que pagar por ser la voz principal de la canción. “Lemon” fue otro de los singles que salieron de “Zooropa”. Particularmente mi favorita. Compuesta sobre una sólida línea de bajo a cargo de Adam Clayton, la guitarra eléctrica agitada de The Edge, con una producción que hace que su sonido sea entrecortado y venga y se vaya, crea una sensación hipnótica, de trance y da forma a uno de los temas más bailables que ofrece el disco. Bono hace uso de su falsete en prácticamente la totalidad de la duración de la canción. La promoción de la canción vino acompañada de un peculiar clip en el que la banda se dedicaba a hacer funciones básicas como sentarse en una silla, andar, correr, tocar sus instrumentos y en la pantalla se nos subtitulaba lo que estaban haciendo. Toda una enciclopedia visual del comportamiento humano válida para cualquier extraterrestre que nos visite. Por cierto, aunque los chavales de Muchachada Nui son excelentes, les recomendaría que no se tomaran al pie de la letra la imitación de Bono que hicieron y en la que el cantante decía que se inspiró en un granizado de limón de la heladería “Los valencianos”; definitivamente no va de eso la canción. “Stay (far away, so close)” es el 3er single que nos encontramos encadenado. Canción de corte más clásico en la que la banda deja de lado el sonido electrónico y las innovaciones que nos han mostrado en los 3 de los primeros cortes del álbum. Balada muy del gusto de Bono que sin embargo es inferior a las predecesoras de otros discos, aunque no por ello sea de mala calidad. Acompañada de un videoclip de gran belleza rodado en Berlín y con un Bono encaramado a la Berlinale, nos regala uno de los instantes más clásicos dentro del sonido U2 que contiene “Zooropa”. Tras una canción con el sonido más reconocible hasta el momento que nos hemos encontrado en el disco, se nos da paso al corte más experimental del álbum. “Daddy is gonna pay for your crash car” es una canción que hace un abusivo uso de la electrónica, a ratos suena casi a techno industrial, hecho que se ve en como la producción juega con la batería de Larry Mullen jr. Incluye algún momento de cante hedonista y relajado por parte de Bono en la parte inicial de los estribillos. Una canción completamente alejada del sonido que creó la banda en los años 80 y que culmina la evolución iniciada en “Achtung Baby”. En el siguiente disco de estudio “Pop” se incluiría “Mofo” que en dicho álbum hace el papel de “Daddy is gonna pay…” y que son de las piezas más atípicas del repertorio de la banda acorde a su trayectoria. Pero dejemos clara una cosa: distintas sí, pero ¿por qué tienen que ser malas? A mi me gustan ambas. Después nos encontramos con otra canción de esas con títulos largos que tanto gustan al grupo: “Some days are better than others”. Un tema que da especial relevancia a la batería de Larry en el conjunto global y en la parte del estribillo al readaptado sonido de la guitarra de The Edge. Sí bueno, la letra no es nada del otro jueves, pero bueno, tampoco vamos a estar exigiendo a U2 la entrega de textos profundos y más si el objetivo era hacer que nos moviéramos y bailáramos. Para reflexiones y análisis de letras ya cogeremos “War” o “The Unforgettable Fire” más adelante. Tras esta entrega nuevamente electrónica, pasamos a una canción de carácter clásico traducida una preciosa balada, titulada “The first time”. Julián Ruíz dice en su libro de “Plásticos y decibelios” que tuvo la primicia de que Bono se la cantara en privado en una entrevista antes de un concierto de la gira Zoo Tv en Estados Unidos. Afortunados que son algunos. El caso es que nos encontramos con lo que yo vengo a llamar la continuación de la excepcional “All I want is you”. Más acertada que “Stay (far away, so close)” nos presenta al Bono más comedido y correcto en la interpretación que nos encontramos en el álbum. Es un tema lento de una belleza plástica excelente y que contrasta con la canción que la sucede en el orden de prelación. “Dirty day” es igual de sucia en su sonido que el adjetivo que incluye en su título. Personalmente es la canción que más me desagrada de “Zooropa”. Es enrevesada en el ritmo, el muro de sonido creado a ratos subiendo la intensidad con la entrada definitiva de las cuerdas de The Edge resulta fallido. Probablemente la producción en este corte no es muy acertada precisamente. El disco finaliza con una canción acorde con la evolución hacia la electrónica que U2 nos plantea en esta obra. “The Wanderer” está, nada más ni nada menos, que interpretada por Johnny Cash aportando una lúgubre interpretación, que se acompaña de unos lejanos coros agudos por parte de Bono. Los teclados y sintetizadores utilizados a lo largo de la canción, mezclados con la grave voz de Cash y con coros celestiales que secundan a Johnny durante casi toda la canción dan forma a un resultado cuanto menos curioso. Me da por pensar que no hay mejor forma de terminar el álbum, ya que se trata de una canción de regusto triste y melancólico afianzado por los coros finales de Bono que hemos mencionado. Eso sí, considero del todo innecesarios esos sonidos como de alarma que se incluyen al final de la pista y en consecuencia del disco.

“Zooropa” fue recibido por la crítica a balazos de forma general. Muy pocos fueron los que se pronunciaron de forma amable en el momento de la publicación de este disco. Fue triturado, masacrado, vilipendiado… etc. Actualmente la gente va reconociendo poco a poco su valía dentro de la historia de U2 (hechos que ya pasaron en su día con otros artistas, por ejemplo con Kate Bush y su “The Dreaming” de 1982). Aún así, el disco no fue un fracaso comercial, porque U2 es una de esas bandas que aunque edite un disco que no sea más que un cd virgen dentro de una caja, vende. Es lo que tiene el hecho de ser una banda con una fiel y enorme legión de seguidores, que son devotos y fieles al grupo y coleccionan todo el material editado de la banda. No obstante, la percepción social en lo relativo a la presencia de U2 en los medios, es decir, la proyección de sus videos, su aparición en las noticias etc. sí que notó una bajada considerable respecto a los períodos de promoción de los trabajos anteriores. Aún así, la gira promocional fue sumamente exitosa, llenando a rebosar estadios a lo largo de toda el planeta.

La característica principal de “Zooropa” es el uso de la tecnología y la electrónica, enfatizado en las labores de producción, que jugaban a enrevesar y “tecnificar” el sonido de la guitarra de The Edge para que esta sonara de forma muy cercana a los teclados y sintetizadores. La portada del disco es una mezcla de colores que suponen sencillamente una evolución de la bandera europea de aquellos tiempos con la Unión Europea de 12 estados miembros con sus correspondientes 12 estrellas.

El grupo siguió a mediados de los 90 colaborando en alguna que otra banda sonora, ya fuera la banda al completo o algunos de sus miembros por separado y en 1997 grabaron “Pop”. Si el disco hoy analizado recibió palos, yo creo que con este disco ya se hicieron aquelarres directamente. El problema fue que la banda no fue impermeable a las duras críticas, que les situaban como una formación que buscaba la comercialidad y que ya no aportaba nada de contenido y otras muchas estupideces que se dijeron en su momento. El resultado fue que en 2000, la banda lanzó “All That You Can’t Leave Behind”, al calor del hinchado single “Beautiful day”. Sí, claro, la banda volvió a un sonido más rockero y más acorde con lo que habían hecho al inicio de su carrera, pero el fallo es que las canciones suenan más huecas que nunca. Y ver que por aquella época Bono decía que The Edge había compuesto la mejor canción de la historia de U2, hablando de “Peace on earth” antes de la edición del disco… en fin.

En 2004 recibimos la última entrega de la banda al margen de los múltiples recopilatorios que nos han ido entregando desde 1999 hasta la fecha. “How To Dismantle An Atomic Bomb” lo considero el peor disco de U2 a la hora de elegir singles. Los sencillos extraídos son fallidos y faltos de originalidad, sin embargo, si se animan a escuchar el disco y así descubrir esas joyas ocultas al margen de los singles editados, descubrirán canciones extraordinarias como “Between a man and a woman”, en mi modesta opinión la mejor canción compuesta por U2 desde 1997.

U2 ha sido, es y seguirá siendo un grupo que mueve montañas. Dará igual que en la próxima gira cobren 200 eur. por entrada, ya que el Calderón de turno o La Peineta ¿quién sabe? (maldito ayuntamiento de Madrid) se llenará a rebosar. ¿Cuál es el motivo?, que a pesar que haya gente que se cabreara con el grupo por la edición de “Zooropa” y “Pop”, pero que hayan recuperado la fe en ellos con sus 2 últimos trabajos, o gente como yo, que pasa a la inversa, la verdad es que es un grupo que nos ha regalado una colección de momentos únicos dentro de la historia de la música moderna.

Está previsto que su nuevo disco se edité en el próximo 2009. La salida a la luz de la nueva obra estaba prevista para finales de este año o incluso en estos días que nos encontramos, pero la cosa se ha demorado, según Bono porque “no paramos de escribir buenas canciones”. Esperemos que no se trate de una nueva bravuconada de las suyas y que esta vez la cosa vaya en serio.

De momento hoy les dejo en compañía de este controvertido disco, que no era otra cosa distinta que la evolución natural del sonido de U2 para adaptarse a la actualidad musical y al progreso de la música. Siempre me da por pensar qué hubiera sido de U2 si hubieran hecho oídos sordos tras la edición de “Pop” y no hubieran reculado. La historia no lo quiso así, ¿qué le vamos a hacer?
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sábado, 17 de diciembre de 2011

U2 - Achtung Baby (1991)

Hace poco el bloggero Nimboestrato, seguidor habitual (y desde hace ya tiempo) de esta bitácora, me propuso a través de las redes sociales (Twitter más concretamente) que por qué no hacía el post correspondiente al análisis del disco “Achtung Baby” de U2 ahora que se cumplen 20 años de su edición y que la efemérides se ha conmemorado con una de las ediciones coleccionistas más apabullantes que se han visto en la historia de la industria discográfica. Uno es amigo de atender las propuestas razonables y lo planteado por Nimboestrato creo que lo es por lo apropiado del momento.

En todo caso, aquí nos vamos a centrar en analizar y revisar el disco original y no nos meteremos en diseccionar el nuevo paquete para coleccionistas que ha sido editado, el cuál creo que contiene de primeras 6 cds y no sé cuántas más cosas. “Achtung Baby” dispone de 12 canciones realmente estupendas en la mayoría de los casos, que ya permiten extenderse en demasía al hablar sobre ellas casi sin proponérselo. En este año he intentado sintetizar los post, no divagando tanto, pero no sé si hoy me será posible comprimir mis pensamientos y reflexiones sobre U2, este disco suyo y la época que vivían cuando lo sacaron al mercado.

Pongámonos primero en antecedentes. El anterior trabajo de estudio de este mítico cuarteto irlandés compuesto por Bono como vocalista, The Edge a la guitarra, Adam Clayton al bajo y Larry Mullen Jr. en la batería databa de 1987 y con el mismo U2 se convirtió en el nuevo fenómeno del rock mundial. “The Joshua Tree”, sobre todo gracias a sus 3 principales singles, que a la vez coinciden con sus 3 primeras canciones en el track list, supuso un estremecimiento brutal en el mundo de la música y terminó de consagrar a unos U2 que ya habían mostrado maneras muy interesantes en sus 2 anteriores discos “War” y “The Unforgettable Fire”, en los cuáles ya había aparte de buenas melodías mensaje social y político en las letras.

El éxito de “The Joshua Tree” permitió una promoción larga, con una gira por Estados Unidos que quedaría inmortalizada en el irregular pero efectivo “Rattle And Hum”, del cual salió otro éxito en forma de número 1 como single de título “Desire”, que mostraba a los U2 más cercanos al rock clásico y con un claro guiño a su público de Estados Unidos, tierra por la que Bono siempre se sintió atraído.

Sin embargo, lo mejor de “Achtung Baby”, disco protagonista del presente artículo y siguiente entrega de Bono y cía. 4 años después de “The Joshua Tree” es que demuestra que U2 no cayó en la autocomplacencia ni en la inercia del éxito, sino que el grupo buscó innovar. De ese concepto o enfoque más clásico en “The Joshua Tree” se pasa a la introducción de un componente más electrónico y eléctrico que le daría una fuerza, contundencia y ritmo a las canciones increíble.

También se produjo un cambio de estética, y del pelo con coleta de Bono, sus chalecos sobre su torso desnudo y los pantalones vaqueros con botas texanas, se pasó a la chupa de cuero, una medio melena engominada y unos pantalones oscuros ajustados para dar forma a uno de sus primeros alter-ego en la forma de The Fly (igualmente título de una de las mejores composiciones de la nueva obra). Esto de los personajes que se creaba Bono sería considerado como una ida de olla del cantante, pero en todo caso forman parte clarísima de la estética y actividad de U2 en los 90, al menos durante su primera mitad. Creo que como introducción ya está bien. El disco habla por sí solo. Pasemos a analizar cada uno de sus temas y luego abordamos las conclusiones y panorama posterior que afrontarían U2 tras su publicación.

Las corrosivas guitarras de The Edge y la cáustica batería se abre paso en los primeros compases, para posteriormente entrar Bono con sus coros y luego poder escucharle medio distorsionado, con ese enfoque ácido y poco amable que caracteriza a “Zoo station”. Es una declaración de intenciones este comienzo, alejado del rock tradicional profesado en “The Joshua Tree” y también en un single como “Desire”. Se aprecia desde este comienzo, bastante cañero, que no nos vamos a encontrar más de lo mismo y que parecía que el grupo evolucionaba. Primer clásico en el 2º lugar del set list con “Even better than the real thing”. Junto a la posterior “The fly” tema paradigmático de “Achtung Baby” y claro definidor de su sonido rockero, pero con unos matices eléctricos y electrónicos evidentes. Bono se muestra hedonista en esta composición en la que las guitarras de The Edge apuntalan claramente su leyenda. No obstante, es curioso que “One”, que es la siguiente composición que escucharemos, sea el tema más recordado a nivel colectivo. Personalmente estimo que para los seguidores reales de U2, al margen de que sea un grupo que guste de forma generalista a un amplio porcentaje de la población, hay una mayor estima por la previa “Even better than the real thing” o “The fly” por su significado en la obra de los irlandeses. Sin embargo, no podemos negar la evidencia de que “One” es una composición bonita, de las más sentidas y acertadas de U2 en el plano de las baladas de amor o desamor, y que nos hace mirar con nostalgia el pasado con respecto a patinazos no muy lejanos en el tiempo como “Sometimes you can’t make it on your own”. Las guitarras de The Edge suenan calidas y Bono se muestra como un vocalista perfecto en esta composición de sentir desesperanzado que tanto encanto le confiere. La letra es destacable de principio a fin, muy acertada y emotiva, muy emotiva. Un gran tema y un clásico del repertorio de los irlandeses, que se mereció la grabación de más de un videoclip promocional (muy acertado es ese que muestra a Bono sentado en una cafetería). Retornamos a las texturas eléctricas animadas de las guitarras afiladas de The Edge en otro tema que es paradigma del nuevo sonido de U2 en aquellos días, la acertada “Until the end of the world”. Me resulta algo gracioso la interpretación dejada de Bono ante frases como “tú estabas comportándote como si fuera el fin del mundo”, claramente quitando importancia el bueno de Paul Hewson a la cosa. Pasamos a un sentir más propio de “The Joshua Tree” con “Who’s gonna ride your wild horses?”, aunque no podemos obviar que hay matices de la producción que la acomodan al conjunto de “Achtung Baby”. No obstante, el sentir épico está cercano en su estribillo a ratos a esos pasajes que dejan sin aliento de “Where the streets have no name”. Quizás tanta carga emocional en esta pista hace más que necesario un medio tiempo, y eso se consigue de forma balsámica en la comedida y coqueta “So cruel”, un tema que quizás en los primeros momentos se te puede pasar desapercibido, pero con el tiempo acabas identificando y celebrando que la escucha llegue a sus tierras. Bono nuevamente está excelente como vocalista en esta pieza que no deja de resultar algo exótica en la envoltura de este rock eléctrico de “Achtung Baby”, con esa cadencia rítmica tan tranquila en la base con la batería tan orgánica de Larry Mullen Jr.; como curiosidad, porque quizás no se percaten de ello, decirles que “So cruel” es el tema más largo en duración de la obra, cosa que me parece increíble, porque se me pasa volando su escucha.Llega para mi gusto el gran momento de la obra. El paradigma del cambio de U2. Si además fue escogido como 1er. single por algo será. “The fly” combina todos los elementos de evolución sonora del grupo y sobre todo destaca por varias partes de las guitarras de The Edge que son de lo mejor que este hombre ha hecho a lo largo de su carrera como músico. La letra es solemne y en el videoclip tan nocturno, lleno de proclamas rotundas en pantallas luminosas, muestra a Bono poseído por su alter ego que precisamente coge su nombre o apodo del título de la canción, con esas gafas de sol enormes cuáles ojos de mosca y ataviado con ese look rockero o cyberrockero con las chupas de cuero y demás. Monumental tema, dispuesto estratégicamente en mitad de la obra, pero que sin embargo y de forma injusta está a la sombra de la balada para todos los públicos “One”. El sonido Madchester, tan en boga en aquellos días, también es una evidencia en parte, solamente en parte, dentro de “Achtung Baby”. El pasaje donde más claramente se ve eso es en “Mysterious ways”, que por lo visto Bono dedicó a su hijo. Bajo mi punto de vista es el tema más flojo de la obra, pero afirmar esto solamente pone en alza el valor del disco, ya que para nada este tema es malo; ójala U2 a día de hoy pudiera componer a la altura de esta pieza. Fabulosa balada nocturna, no solo por que se mencione a las 6 de la madrugada en su letra, nos encontraremos ahora con “Tryin’ to throw your arms around the world”. Un día regresando de juerga a esas horas (o quizás un poquito antes) dio la casualidad que tenía el disco en la cadena de música de mi cuarto, y antes de dormirme me la puse. Les recomiendo que hagan la prueba, ya que he experimentado pocas veces una conjunción de sensaciones parecidas a las que sentí al escuchar este tema, con la luz de las farolas entrando por las ventanas de mi cuarto, mientras que mi cuerpo iba quitándose de encima el frío de la madrugada ya dentro de la cama. No obstante, es un tema que suena bien a la hora que suene. Ahora, mientras escribo esta parte del post, son las 16.21h y tampoco queda nada mal con ese lento decaer del sol a estas horas en estos últimos días de otoño. Estamos ante una composición delicada, sentida, emotiva y muy bonita. De las grandes joyas ocultas del disco, pero es que “Achtung Baby” tiene varios ejemplos de canciones no tan conocidas que son de 10 sobre 10. Otro ejemplo, más cercano al carácter rockero electrónico del disco es “Ultraviolet (Light my way)”. No obstante, la fuerte carga emocional del estribillo, con ese “Nena, nena, nena, alumbra mi camino”, hace que pueda suponer la perfecta unión entre el sentir de pasajes de “The Joshua Tree” con “Achtung Baby”. En tanto a este tema, un colaborador habitual de nuestros coloquios (de hecho el único que ha asistido a todos de momento) Mariano González, hizo un post en su blog acerca de este tema. Les dejo aquí el link para que le echen un vistazo y de paso promocionar su trabajo como bloggero, el cual no entiendo por qué no se da más empeño en sacar a la luz, pinchen aquí . Sencillamente fenomenal y muy pegadiza, además de sonar bastante heroica. Me encanta. “Acrobat” se muestra como uno de los momentos de mayor rabia vocal empleada por Bono. Sin hacer uso del sonido eléctrico más potente, “Acrobat” destaca por ser de los momentos más contundentes de la obra, que a su vez pondrán el puente de plata al final de la obra, concretado en la desgarradora y nuevamente emotiva “Love is blindness”. Una balada sombría y amarga, que a su vez puede considerarse como ítem o ejemplo pocas veces tratado por U2 en su discografía, pero que en esta ocasión afrontaron de forma magistral.

U2 tardaron 4 años en editar nuevo disco tras “The Joshua Tree”, pero esta espera les permitió entregar un trabajo perfecto y que para nada redundaba en las formas que profesaba el disco que permitió a los irlandeses dar ese salto de calidad en 1987 y que les encumbró como las nuevas promesas del rock tras llevar un tiempo rondando la corona mundial musical con “War” y “The Unforgettable Fire”.

“Achtung Baby” superó las expectativas, las cuales ya eran de por sí elevadísimas, lo cual, como ustedes entenderán, no era nada fácil. La locura se tornó en demencia desbordante, con U2 inaugurando un canal propio de televisión, Bono creándose alter egos como el mencionado The Fly y más tarde Mr.Macphisto, haciendo una gira descomunal mundial, con un montaje que quitaba el hipo y en mitad de todo ello, allá por 1993 (no vean ustedes si dio de sí la promoción del disco; no era para menos), sacar nuevo disco, que ya no gustó tanto a todos.

Y es que “Zooropa” les supuso un duro golpe de crítica y de parte de sus seguidores, que ya no vieron con buenos ojos el que se girara un poco más la rueda de matices electrónicos en el sonido del grupo. Consecuencia de ello el grupo tardaría ya otros 4 años en editar “Pop”, aunque eso sí, con canciones y cosas interesantes entre medias, como esa colaboración con el tenor Luciano Pavarotti en “Miss Sarajevo” o la correcta “Hold me, thrill me, kiss me, kill me” para una de las películas de la saga de Batman de mediados de los 90; si hasta Clayton y Mullen Jr. se hicieron un tema instrumental para “Misión Imposible” y el grupo colaboró activamente en la canción “Goldeneye” del regreso de James Bond de la mano del paniaguado Pierce Brosnan.

Lo que pasa es que “Pop” se llevó más palos aún que “Zooropa” y luego en el nuevo siglo el grupo se bajó los pantalones, retornando con más miedo que vergüenza a las formas rockeras, pero con poco sentimiento o emoción en sus melodías (lo peor que le puede pasar a un grupo: que no suene mal, pero que a la vez no emocione). Esta es mi opinión, pero habrá otras, faltaría más. Ya reivindiqué a “Zooropa”, siendo el primer post de U2 que publiqué en el blog, y ya romperé una lanza por “Pop”, pero hoy toca quitarse el sombrero ante uno de los discos más importantes editados en los últimos 30 años. Es difícil estar a la altura de la obra cuando se escribe de ella, de hecho no creo que lo haya estado, pero bueno, estas son mis impresiones y termino ya, porque me da la impresión que podría haber hablado mucho más sobre el disco y un servidor de ustedes tiene vida al margen de este blog. Que ustedes lo pasen bien con “Achtung Baby”, ese disco que recoge ese curioso collage de imágenes en su portada; siempre es una gloria poder pasar una hora de buena música en su compañía.

De nuestro programa de radio, decirles que este miércoles será nuestro último estreno del año y que hasta el 11 de enero no habrá más programas nuevos los miércoles, sino que se emitirán repeticiones, como ya sucede en &radio los lunes, martes y jueves a las 21.00h. Este miércoles pues, a las 23.00h en RUAH y a las 21.00h en &radio sonará el programa que dedicamos a Level 42 y su disco “Standing In The Light”. Pedirles por otro lado disculpas por el fallo de emisión en ambas radios este pasado miércoles de la 1ª parte del Especial Mecano que anuncié por las redes sociales, y recordarles que el audio del programa sobre The Specials y su primer disco ya está subido a nuestro perfil de Ivoox para que se lo descarguen o al menos lo escuchen.
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sábado, 15 de diciembre de 2012

U2 - The Joshua Tree (1987)

Por cierto, antes de nada, decirles que la fase de votación de la VII Edición de los Premios 20Blogs ya ha comenzado, y agradeceríamos mucho si nos conceden su voto en la categoría de música, donde llevamos 2 años consecutivos quedando en 3er. lugar; a ver si ganamos de una vez, aunque creo que este año el ganador de cada categoría lo elige un jurado y no gana el más votado directamente.

IMPORTANTE: este año, cualquiera de ustedes puede votar; sí, ya no hace falta ser bloguero y participar en el programa, sino que con estar registrado como usuario en http://www.20minutos.es es suficiente para poder votar. Agradeceríamos que si este blog les gusta, se tomen la molestia (si lo consideran oportuno y adecuado) de registrarse como usuario y posteriormente votarnos en el siguiente link: http://lablogoteca.20minutos.es/discos-musica-y-reflexiones-1578/0/. Cualquier ayuda es poca. Damos las gracias por anticipado. Quizás, también por ello, para llamar más la atención, me sorprendo escribiendo hoy sobre “The Joshua Tree” de U2.

Y me sorprendo, ya que tenía pensado meterle mano a “The Unforgettable Fire” o al “Pop” de 1997, pero el carácter masivo de esta obra, me ha hecho que, contra todo pronóstico, sea el protagonista del post de esta semana. Da la casualidad de que el sábado pasado hicimos nuestro programa en directo a las 16.00h en RUAH sobre el “War” del año 1983 y que hace casi un año que “Achtung Baby” fue el post semanal (cosa que he mirado ahora mientras escribo, descubriendo esta coincidencia de que ya era hora por tanto de un nuevo post escrito de U2).

Tanto de qué hablar y tan poco que contar que no se haya contado… Estamos ante uno de los fenómenos masivos mundiales del rock de la historia. U2 en los días que se editó este “The Joshua Tree”, eran la mayor banda del mundo, ya que Queen comenzaban a acusar el progresivo deterioro de la salud de Freddie Mercury, Pink Floyd ya no eran los que eran (Roger Waters out) y bandas como Dire Straits comenzaban su ocaso hasta su separación.

Por ello, Bono, The Edge, Clayton y Mullen jr. encontraron el momento idóneo para hacer saltar la banca. El grupo se tomó su tiempo para editar su nuevo disco tras “The Unforgettable Fire”. Fueron 3 años de hiato entre disco y disco, cuando en los 80 el ritmo de producción de las bandas era mucho más frenético, siendo comúnmente de lp por año. Entre medias, el grupo se convirtió en uno de los triunfadores del evento Live Aid, con una actuación para el recuerdo, y que por tanto permitió que el grupo dejara una buena estela de su presencia hasta que retornaran un par de años después.

La estética del grupo había evolucionado. The Edge con barba y pelo largo (sombrero al uso para taparse la alopecia, por otro lado), Bono con una coleta tersa en su cabellera, chalecos de cuero y botas de cowboy, y, bueno, los llamados “los otros 2”, Mullen Jr. y Clayton no cambiaron mucho; quizás si el bueno de Adam Clayton, sofistificando algo más su imagen, con un pelo muy cortito y unas gafas que le daban un aire más depurado que sus pintas de discos anteriores, con un medio afro rubio que daba mucho el cante.

Realmente “The Unforgettable Fire” ya marcaba las pautas sonoras de “The Joshua Tree”; es decir, que el disco no supuso un viraje en el estilo de U2, como sí se podía apreciar entre “War” y “The Unforgettable Fire”, sino que más bien, lo que hicieron los U2 fue sellar un lp que tenía unos temas mucho más masivos y con gancho que los ya de por sí muy buenos que incluía su 4º disco de estudio del año 1984. El comienzo es arrollador, ahora lo verán.

Otra cosa es que Brian Eno y sus matices electrónicos de producción es que se hicieron más grandes en este lp, cosa que ya había apuntado en “The Unforgettable Fire”. Eso se ve en esa intro arrolladora, que viene de lejos, de “Where the streets have no name”, con el mayor momento de The Edge de su historia a las guitarras. Un riff que echa para atrás, tanto como la fuerza con la que Bono entra al micrófono. Los subidones de intensidad generan el mismo impacto que las olas de un mar picado te provocan cuando te metes al mismo en una playa, y la épica en ciertos momentos del estribillo no tiene límites. Es la canción “explota-estadios” por excelencia del grupo. Una pieza que no se concibe de interpretar en un sitio que no sea un recinto al aire libre con capacidad para no menos de 50000 personas. Uno de los mejores temas del disco y de U2 en general, pero que compite encarnizadamente con los 2 siguientes por ser el mejor de la obra .Y eso no está claro, ya que las 3 canciones del inicio son muy buenas, pero de estilos muy distintos, con lo que la comparación es difícil e incluso innecesaria, ya que por ejemplo la siguiente “I still haven’t found what I’m looking for” baja el pistón de la épica y nos regala un medio tiempo cercano al country pop. Esta canción es cálida, cercana, nada pretenciosa (aunque pueda parecer lo contrario) y llega al público por su sencillez, contrastada mucho con la ampulosidad de la canción que la ha precedido. El videoclip en Las Vegas es muy gracioso, con The Edge poniendo a veces algunas caras de sopor muy notables mientras que toca la guitarra, soportando a Bono cantando a pleno pulmón a su lado, y sobre todo con Adam Clayton con una actitud disoluta y desinhibida en el final del video, con un botellín en la mano, pitillo en la boca y pillando un taxi, envuelto en lo que estimo era una borrachera de puntillo gracioso. Y es que salvo el videoclip de “With or without you”, siguiente canción y que conforma esta trilogía de apertura brutal, rodado en estudio y algo soso, los clips son muy llamativos (no olvidemos el jaleo que montaron en Los Ángeles en la azotea de un edificio el grupo, obligando a intervenir a la policía, ante el lío que se había organizado en la calle abarrotada de gente); por cierto, en el programa “Despierta Alcalá” de RUAH, no hace muchas semanas, y comentando este disco, dije que el video de “Where the streets have no name” había sido rodado en New York. Corrijo aquí el patinazo en antena. Pues lo dicho, ahora cambiamos de registro o estilo para dar paso al tercer hit descomunal de “The Joshua Tree”. Esa balada atormentada que es “With or without you”, donde la mano de Eno en la producción es patente, es de las preferidas a nivel mundial del grupo. La canción rompe en momentos de intensidad notables, con esos coros de Bono desgarrados, y la parte final instrumental, con The Edge en estado de gracia permanente en el disco, son de lo mejor del disco. Una canción realmente bonita y un inmortal del grupo, al nivel de las 2 canciones que la anteceden en la obra que nos ocupa. Quizás se mete toda la carne en el asador de inicio y luego el disco va poco a poco entrando en terrenos menos evidentes y de menor relumbrón. De esta forma, U2 dieron forma a una de las aperturas de disco más aplastantes e impresionantes de la historia de la música. Se vuelve al rock, aunque con un regusto amargo y alejado de la épica, en “Bullet the blue sky”. Un tema que se haber sido producido de otra forma este “Bullet the blue sky”, no hubiera desentonado en el “War” del año 1983 que comentamos en el programa del pasado sábado en RUAH. Es normal que de primeras no entre, y más tras ser “la pobrecita situada tras el trío de apertura”. Gana con el paso del tiempo y destaca por las distorsiones de la guitarra de The Edge, siendo uno de los pasajes donde más afilada y agria suena del disco. “Running to stand still” evidencia el sonido country de forma muy clara (mucho más que en los retazos que se podían intuir en “I still haven’t found…”), y con su carácter íntimo y acústico supone una composición de perfil bajo, muy sentida, que demuestra el gusto de U2 por América; por cierto, que en su día en el post sobre “Battle Born” de The Killers se me pasó, me recuerda muchísimo lo que han hecho Brandon Flowers y sus amigos de Las Vegas con esa canción “Heart of a girl” de su último disco a esta “Running to stand still”, ¿a ustedes no? Me refiero a ciertos aspectos o momentos, evidentemente. Esos alaridos-coro de Bono son clásicos dentro del envoltorio de este “The Joshua Tree”. Bonita pieza y, si reparan en ello, más variedad estilística aportada al disco, al no haber repetido estilo ni texturas en los 5 primeros temas. Tras este momento íntimo, con toques de armónica, pasamos a “Red Hill mining town”, un tema que va ganando fuerza y que destaca por sus arreones de intensidad. Destaca mucho aquí la base rítmica, ese tandem de Mullen Jr y Clayton, a los que la producción ha querido dignificar en este momento, ya que los arreglos de Eno y las guitarras de The Edge, en el plano instrumental, ha sido lo que más ha llamado la atención hasta el momento. Buen estribillo, quizás su aspecto más válido, en el que Bono se muestra con cierta rabia al entonarlo.
Uno de los momentos de pop rock más luminosos es “In god’s country”, con unos riffs de guitarra del sr. Evans, The Edge para los amigos, que destacan mucho. Quizás es de los instantes menos destacables del disco, y es que teniendo compañeras de obra tan potentes, es fácil palidecer en las comparaciones respecto a las mismas. Ahora llega “Trip through your wires”, de clara influencia country, visto desde el inicio con esas armónicas. Más allá de ser evidencia del vistazo a América que U2 transmitían en el disco, tampoco es otro tema memorable y junto a “In god’s country” suponen el pasaje menos llamativo de la obra. No obstante, no se preocupen, que en el tramo final el grupo remonta en cierta manera el vuelo. “One tree hill” es de los temas menos épicos y más relajados de “The Joshua Tree”. Los punteos de The Edge se mueven gráciles, e incluso saltarines, en una pieza que en el plano oculto del disco, suele gustar bastante a los seguidores más acérrimos de U2. Es en su tramo final donde se imprime un poco más de velocidad a la melodía y Bono se suelta más en el apartado vocal, sino tenemos en cuenta su epílogo final, claro. “Exit”, penúltima pieza del disco, es una rara avis dentro del conjunto. Su cierta experimentación, con claros cambios de humor, que van de lo íntimo y casi imperceptible, a un trueno sonoro lleno de fuerza y la mayor rabia del disco, pueden ser ejemplo de los caminos que tomarían el grupo en el siguiente disco “Achtung Baby”. Cosas como la maravillosa “The fly” podrían tener aquí un punto de partida. Se finaliza de forma muy sentida y recogida, con la interesante “Mothers of the dissapeared”. Una canción nuevamente implicada, en este caso con las cruentas situaciones vividas en las dictaduras de Argentina y Chile y las desapariciones de disidentes, eliminados y diluidos por esos regímenes autoritarios/dictatoriales. Un bonito homenaje humanitario, con el que U2 cierran su disco por antonomasia, aquel que les permitió llegar al estatus de superestrellas imperecederas.

Si el otro día al hablar de Rick Astley y su disco de debut, hablamos de fenómenos mundiales a nivel músical del año 1987, U2 serían los otros triunfadores claramente. Sobra decir que Rick y U2 no eran competencia directa y sus propuestas están claramente diferenciadas.

“The Joshua Tree” arrasó y permitió a estos 4 irlandeses traspasar la última puerta del éxito mundial, convirtiéndose en leyendas. ¿Grupos que lo hayan conseguido después? Pues quizás Nirvana con su grunge, ya que creo que ni en su día Oasis o Blur, ni Coldplay, ni The Strokes, ni The Killers, ni Arcade Fire de momento han llegado a tal nivel de histeria colectiva masiva.

Para muestra un botón: el “Melody Maker” vino a poner en portada de uno de sus últimos números de 1987 al grupo (la foto que encabeza el artículo la he sacado de ahí) y tituló el número como “1987: el año de U2”. Pues así fueron las cosas y así se las estamos recordando. Este disco demostraba el gusto del grupo por América y su fascinación por el tema, cosa que no solamente se ve en los guiños sonoros al country, sino en temas como en “Bullet the blue sky” en su letra (¿quién no recuerda a Bono en el video desde México D.F. interpretándola con aquel paraguas con la bandera de los Estados Unidos, haciendo movimientos de drive de golf?) y en los videoclips grabados para “Where the streets have no name” o “I still haven’t found what I’m looking for”.

El posterior disco en directo “Rattle And Hum”, aderezado con algunas versiones de clásicos como Hendrix y que incluyó el masivo hit, número 1, de “Desire”, vino a plasmar la esencia U2 de aquellos días. Como documental de un grupo arrollador a nivel de masas en su mejor momento histórico, no tiene precio. Supongo que el grupo tuvo que tomar perspectiva para no perder la cabeza tras toda la vorágine que rodeó a “The Joshua Tree” y su promoción, y por ello “Achtung Baby” no vería la luz hasta 1991; aún así, a Bono le fue imposible mantenerse sobrio y a partir de aquí comenzó su mesianismo sin fronteras y esas cosas que se sacaba de la manga, como los futuros alter-ego que se creó con The Fly o Mr.McPhisto (me como un pisto… Perdónenme la gracieta, pero así me ha salido).

La portada en blanco y negro, con fotografía de Anton Corbijn, también ha quedado para la historia, y es que todo lo que rodea a este disco es mítico. También supuso el comienzo del gusto del grupo por dar títulos largos a sus canciones, cosa que repetirían en sus discos posteriores en algunos temas. Personalmente estimo que el disco no es tan redondo como nos lo pintan. El poder de sus 3 temas de inicio es arrollador, pero creo que “Achtung Baby” es mucho más perfecto y además arriesgado.

Lo que no podemos negar es que este “The Joshua Tree” es de los álbumes más exitosos de la música moderna y marcó una época, un momento. Creo que U2 no volverán a editar discos que lleguen al nivel emotivo que tenían en conjunto sus grandes obras pasadas, pero el regusto masivo se les quedó marcado desde este año 1987 y cualquier gira que hagan arrasará; al respecto, tengo pendiente de verles en directo (una de mis grandes carencias), a ver si regresan por Madrid y pillo entrada para cuando sea. Pues esto ha sido “The Joshua Tree” y mi humilde (y siempre discutible) opinión. Digiéranlo como puedan.

Sobre nuestro programa de radio, estamos en semana de reiteración o repetición y tanto hoy a las 16.00h como el miércoles a las 23.00h en RUAH y en &radio, sonará el programa sobre “Duke” y Genesis. El programa sobre Kraftwerk y “Electric Café/Techno Pop” ya lo subimos a Ivoox. El próximo sábado habrá nuevo programa en directo. Ya crearemos el evento en Facebook anunciando sobre quién irá. Estén atentos.
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viernes, 23 de febrero de 2018

Temporada 9/ Programa 8: U2 y “Achtung Baby” (1991)

Para ser un disco de bastante repercusión histórica, es chocante que nos veamos tan poquitos en la tesitura de poder hablar sobre esta notable obra de los irlandeses U2 este sábado 24 de febrero de 2018 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Está previsto que solamente estemos Mariano González y Víctor Prats; por ello, si nos acompañan en el directo y lo desean, abriremos la línea telefónica de nuestra emisora por si quieren añadir sus impresiones a lo que nosotros dispongamos.

Este trabajo de 1991 abrió un nuevo universo a U2 y fue visto con buenos ojos en general. Lo que vino después de este disco ya no gustó tanto, si bien nosotros somos defensores a ultranza de “Zooropa” y “Pop”; cosas que tenemos.

Será una hora de radio plagada de buena música y en la que abordaremos una etapa más que interesante de este mítico cuarteto compuesto por Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. Les esperamos.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.online.ruah.es/
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sábado, 21 de febrero de 2009

2002 Coldplay - A Rush Of Blood To The Head

Como cierre del artículo de la pasada semana, les hice una comparativa de Interpol con Coldplay, en lo que a un cierto paralelismo entre las trayectorias de las 2 bandas pudiera darse. He creído que ya que mencioné el otro día al grupo de Chris Martin, para qué vamos a rompernos más la cabeza, y mejor que volver más adelante al asunto en cuestión, tratémoslo hoy que lo tenemos fresco. Comenzaremos como siempre por la historia previa de la banda al lanzamiento del disco que analizaremos.

Tuve la ocasión, allá por verano de 2000 de conocer en la cadena alemana Viva Zwei, a un grupo británico que daba sus primeros coletazos musicales a escala continental. El grupo en cuestión tenía como nombre Coldplay y el videoclip que vi era el perteneciente a su single “Shiver”. En el mismo creo recordar, porque hace mucho que no lo veo, que se veía al grupo tocar en un estudio de tonos claros y liderados por un cantante con el pelo alborotado, medio largo y rizado. La canción tenía cierta energía y aportaba matices de corrientes cercanas al indie rock suave, género en el cual encuadré a la banda tras esa primera percepción.

No tardaría más que unas semanas en ver el siguiente clip del 2º sencillo de su 1er. disco. Aquí solamente aparecía el cantante, con el pelo sumamente recortado respecto al video anterior a la par que empapado, dando un paseo por la orilla del mar en un bucólico amanecer nublado. No dejaba de chocarme el aspecto tan sumamente inglés tradicional de la estética del vocalista en este video. Centrándonos en lo musical, la canción era simplemente sublime; su título “Yellow”. Su primer trabajo “Parachutes”, fue acogido con cierto ánimo por el público en general y el resultado final era más que satisfactorio; iré más allá, este trabajo en una pequeña joya, una obra íntima, con las gotas justas de melancolía y con su cierto atisbo de optimismo para no perder la esperanza (véase la canción que cierra “Everything’s not lost”; el título lo dice todo).

Decir que por aquellas fechas, la banda en España eran unos tremendos desconocidos. Pasaría casi medio año hasta que se comenzara a popularizar el grupo con el lanzamiento del single “Trouble”, que curiosamente cuajó más en nuestro país. Antes de esto, el bueno de Larry Mullen Jr., batería de U2 por si no lo saben, ya hizo mención de la proyección de la banda, cuando con motivo de una entrevista promocional de su “celebrado” disco “All That You Can’t Leave Behind” en la MTV, le preguntaron por sus preferencias musicales del momento; lo que supo acertar a decir Larry fue algo como: “…¡Ah, sí! y ese grupo que tiene esa canción que se llama “Yellow””. Se ve que a los U2 todavía les funciona el oído, a pesar de que la inspiración esté en letargo, a falta de comprobar que siga así dentro de unos días… Se ve que el batería no acertaba a recordar el nombre de la banda y menos aún el de sus 4 componentes: Guy Berryman, Jon Auckland, Will Champion y, liderando el proyecto, Chris Martin.

Resulta que el grupo, tuvo a bien programar un concierto en mi querida La Riviera en la primavera de 2001. 3000 pesetas costaba la entrada y me animé a sacarla. Resulta que el día del concierto, creo que era un 18 de marzo o algo así, me presento en la puerta de la sala y un operario me dice que el concierto se cancelaba por enfermedad vocal del cantante… chasco al canto. Parece ser que el motivo real de la cancelación era iniciar una gira por los tan preciados Estados Unidos, en fin. El disco reportó excelentes críticas y desde entonces se veía a Coldplay como una de las grandes promesas musicales, en un momento en el que el panorama internacional carecía de un líder coherente; comprobemos unos Radiohead girando en exceso al experimentalismo, unos U2 sin arriesgar, o unos Depeche Mode firmando su peor lp de la historia con “Exciter”.

Tras la correspondiente promoción del disco, con su bien llevada (menos en Madrid) gira y los 4 singles de rigor, el grupo se tomó unos meses para dar forma al disco que hoy analizamos. Evidentemente, la expectación por parte de la gente era muy alta, ya que tras un debut tan notable y entrañable como “Parachutes”, la curiosidad por ver si la banda mantenía ese nivel estaba más que justificada. El caso es que los buenos augurios se cumplieron, y Coldplay firmaron un trabajo simplemente excelente. Dicho esto, procedamos a desgranarlo.

De forma sorprendente, el disco comienza con “Politik”, que se nutre de un aporreante muro de sonido, que para de golpe para dejar que Chris comience su papel de forma susurrante. “Abre tus ojos” es el aviso que Martin nos deja bien claro a lo largo de la canción. El carácter abrupto y agitado de la canción, contrasta de forma bien clara con las composiciones del primer disco del grupo. Una apertura para dejar bien claro que la banda puede moverse por el terreno que le dé la gana. No obstante, también hay tiempo para algún momento más pausado a mitad de canción, pero con el martilleo permaneciendo latente en la sombra. Tras este comienzo tan rompedor, se presenta “In my place”. Recordando claramente al sonido de “Yellow”, el grupo vuelve al encaje que tan bien llevó en su primer disco y que aquí vuelven a demostrar que todavía dominan a la perfección. Esos acordes tan cálidos de guitarra, la melodía de teclado que tanta mesura aporta y la sentida dirección vocal de Chris, conforman una canción íntima, melancólica y preciosa. Un verdadero acierto que se eligiera como 1er. single, aunque no sea el que más se haya recordado a la postre. Tras este emotivo momento, la banda decide cambiar de registro y dar paso a la sombría y a la vez rítmica “God put a smile upon your face”. Dicha canción fue escogida como 4º single y nuevamente la batería y unos repetitivos acordes de guitarra, crean una sensación de intranquilidad y desasosiego para acrecentar el lado oscuro del corte. De nuevo vemos alternancia, ya que “The scientist” vuelve a los derroteros melancólicos en forma de balada. Podría decir que es mi canción favorita del disco, y mi gusto viene reforzado por su condición de 3er. sencillo del lp, que por cierto se acompañó de un clip de suma belleza grabado con retroceso de la acción (les recomiendo que lo vean si no lo han hecho). Si nos ponemos a extraer alguna frase reseñable de la canción, podría citar ese marcado “Nadie dijo que sería fácil, es una pena que tengamos que partir”, dentro de todos los versos amorosos encadenados por Martin desde el inicio. Es curioso que la banda dispusiera los 4 singles seguidos del 2º al 5º lugar en el álbum. “Clocks” es la canción que quedará para la posteridad del disco. Sustentada en una juguetona melodía de piano de Chris, que es lo que da personalidad total al corte, “Clocks” alcanza momentos tremendamente épicos en la 2ª mitad de la misma. No sé si la sobreexposición a la que fue sometida como soporte de cabecera de TVE, o que sonara hasta en la sopa, hacen que no sea una de mis favoritas. No obstante, no deja de ser un tremendo temazo. “Daylight” se apoya en unos sonidos de lejana reminiscencia oriental y en su base es bastante parecida a “God put a smile…”. Lo más destacable son los registros agudos de Chris en la parte del estribillo, ya que alcanzan una de sus cotas más altas en el disco. “Green eyes” aporta la justa cantidad acústica a la obra, y si cabe el contraste es mayor tras haberse dispuesto tras la intensidad “Clocks” y “Daylights”. No deja de ser, como evidencia su título, una balada dedicada a alguien con unos remarcables ojos verdes; “Ojos verdes, tú eras a quien quería encontrar” viene a decir Chris Martin. Lo bueno de esta canción, es que viene a demostrar que la banda sin necesidad de recargos y con economía de medios, puede llegar a emocionar y crear estupendas composiciones. Con algo más de sonoridad, pero con mesura y tranquilidad melódica, llega “Warning sign”. Llega la hora de cantar a la ausencia del amor: “La verdad es que te echo de menos, la verdad es que echo tanto de menos…”. La parte final, con la melodía de piano acompañada de unas notas de guitarra eléctrica conforman un remate estupendo para el tema. “A whisper” es un curioso ejercicio experimental parecido a Politik, en lo que a lo chocante con el sonido habitual se refiere. Nuevamente una repetición de las notas (que Brian Eno echó en cara al propio Martin, cuando éste le pregunto su opinión sobre su banda) y la intensidad vocal, junto a la densidad instrumental, conforman otro soplo de aire fresco para dar un toque más heterogéneo al disco. La canción título viene a mostrar una letra desoladora con una lánguida y acústica melodía para acompañarla en sus primeros compases, para que posteriormente rompa en una intensidad y un tono medio épico que contrastan fuertemente con ese tímido inicio. “Amsterdam” viene a suponer un final que nuevamente plasma la importancia del piano de Chris en parte de su melodía. Una canción válida y a juego perfectamente con la obra, pero que por poner un “pero” a esta obra, diría que me hubiera gustado más que el orden entre la penúltima y la última canción se hubiera alterado a la inversa. Cada uno tiene sus preferencias.

El disco, a pesar de su complejidad sonora y emocional, destaca por su sencillez en lo que al empaquetado se refiere, con una abstracta figura de delineación sobre un fondo blanco para dar forma a la portada. El libreto viene únicamente acompañado de algunas fotografías de estudio de la banda, que tanto gusta al grupo y que básicamente es lo único que suele nutrir los folletos de sus discos. De las letras ni rastro.

Si “Parachutes” fue un notable éxito tanto en ventas como en crítica, “A Rush Of Blood To The Head” directamente hizo saltar la banca. El grupo se confirmó definitivamente como la alternativa de los ya por entonces desorientados U2, por mucho que en 2005 hicieran de teloneros de la banda de Bono. En este aspecto decir que siempre hay clases y a los irlandeses hay que estarles tremendamente agradecidos por todo lo que editaron hasta 1997, y quien sabe si por lo que nos entreguen dentro de 2 semanas. El término de teloneros, cuando se trata de escoltar a Bono y compañía es un halago.

2005 vio la edición del inconexo “X & Y”. Un disco quizás demasiado denso, al que le sobran un par de canciones, pero que incluye tremendos aciertos como es el excelente tributo particular de Coldplay a Kraftwerk, con su adaptación de “Computer love”, transformada en “Talk”. Sin embargo, el pasado año vio la luz “Viva La Vida Or Death And All Her Friends”. “X & Y” ya dividió a la crítica. Unos lo veneraron, otros lo apalearon. Yo he de decir que estoy entre medias, es un buen disco, pero sin los alardes del que hoy hemos revisado, ni de su ópera prima. Sin embargo, el disco del año pasado me da por pensar que es algo así como la recurrente fábula del traje nuevo del rey; aquel cuentecito en el que unos diseñadores hacían desfilar desnudo a un rey obsesionado con la moda, haciéndole creer que llevaba un traje invisible y que todo el mundo alababa hasta que alguien advertía que iba desnudo… Bueno, pues yo digo que “Viva La Vida…” es un paralelismo muy claro, referido en tanto a que por el simple hecho de que tan sólo sea su 4º trabajo y que lo hayan grabado Coldplay, tiene que ser bueno ya de por sí. Pues no, yo digo que está desnudo.

El caso es que el futuro de Coldplay es incierto, a mi opinión en una clara estrategia de marketing para que el grupo siga en boca de todos, al igual que la edición del epílogo “Prospekt March” hace unos meses. Martin ha dicho que la banda se separará a finales de año, y luego en otras entrevistas, a las que llega cantando a pleno pulmón por la calle “Girflfriend is better” de Talking Heads, viene a decir que no se separarán hasta que hagan algo realmente bueno… Mientras que Coldplay sigue inmerso en la marea mediática en la que se mueven como grupo líder del momento, les aconsejo que echen la vista atrás y recuperen el último disco prácticamente perfecto que editó la banda, su 2º disco.
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sábado, 13 de enero de 2024

Programa U2 “Zooropa” (Temporada 15/ Programa 3)

Finalizamos el año 2023 y esta corta parte inicial de la temporada 15 con el análisis del interesante disco que U2 editaron en 1993. Era la primera vez que de forma consciente hacíamos coloquio de un disco que ya salió en nuestra historia en las 3 primeras temporadas, cuando los programas eran un soliloquio de Víctor Prats.

Aunque el disco era susceptible de haber dispuesto de más colaboradores, el 9 de diciembre de 2023 en los estudios de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) solamente estuvimos presentes Mariano González y Víctor Prats. Tuvieron lugar varias redifusiones durante el periodo navideño los sábados a las 16.00h y los miércoles a las 23.00h.

Por si no lo escucharon en su momento, les dejamos aquí insertado el reproductor para su escucha directa y también el enlace al alojamiento del podcast en Ivoox por si desean optar por su descarga: https://www.ivoox.com/dmr-15-3-audios-mp3_rf_122546799_1.html 
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viernes, 8 de diciembre de 2023

Temporada 15/ Programa 3: U2 y “Zooropa” (1993)

Realmente ya, sin darnos cuenta, rompimos la norma de comentar discos que ya habían tenido cabida dentro de nuestras 3 primeras temporadas fuera del formato coloquio. Con el debut de The Specials caímos en el error, y aunque era una idea que ya estábamos valorando la de retomar esos discos en el formato de tertulia, no nos decidíamos a dar el paso.

Como realmente, inconscientemente ya lo hicimos, esta semana, ya a todos efectos conscientes de ello, es la primera vez que repetimos un disco en nuestro espacio. Y lo hacemos de la mano de un disco que nos gusta mucho. “Zooropa” fue un disco no muy bien comprendido en su día. U2 venían del éxito masivo de “Achtung Baby” y su gira. Buscaron sorprender con este disco más arriesgado aún que el paso anterior y tanto que sorprendieron.

La cita será este sábado 9 de diciembre de 2023 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Será nuestro último programa hasta 2024, así que les esperamos, no nos falten.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: https://www.ruah.es/emision-online/
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domingo, 15 de abril de 2018

Programa U2 “Achtung Baby” (Temporada 9/ Programa 8)

Debido a las circunstancias meteorológicas adversas del pasado 10 de marzo, el programa que dedicamos a “Achtung Baby” de U2 el sábado 24 de febrero de 2018 fue el último antes del parón que nos tomamos anualmente a raíz de la llegada de la Semana Santa.

En el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h Mariano González y servidor estuvimos charlando animosamente sobre un disco que nos gusta mucho y de una época que nos ha llamado siempre poderosamente la atención de la historia de Bono, The Edge, Clayton y Mullen Jr..

Si se lo perdieron, ahora tienen la ocasión de escuchar el programa. Aquí queda insertado el reproductor y les dejamos enlace a Ivoox donde se encuentra alojado por si quieren descargarse el archivo: http://www.ivoox.com/dmr-9-8-audios-mp3_rf_25365945_1.html
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domingo, 13 de febrero de 2022

Programa U2 "The Joshua Tree" (Temporada 13/ Programa 7)

Fue el sábado 15 de enero de 2022 cuando retomamos la actividad tras el parón navideño. Lo hicimos a la hora habitual, las 16.00h, y en el dial/sitio habitual de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). El disco escogido fue uno de los más icónicos de la trayectoria de U2, su "The Joshua Tree".

Mariano González, a través del teléfono, y Víctor Prats fueron los contertulios que hablaron durante la hora que duró el programa sobre este disco, comentando sus impresiones sobre él. Hubo varias redifusiones, debido a que la siguiente fecha prevista se anuló por positivo de nuestro presentador, por lo que en el dial de RUAH se repitió los sábados 22 y 29 de enero y 5 de febrero a las 16.00h y los miércoles 19 y 26 de enero y 2 y 9 de febrero a las 23.00h.

Si no lo pudieron escuchar en todas esas ocasiones, aquí les dejamos insertado el reproductor y el enlace a su alojamiento en Ivoox por si prefieren descargárselo: https://www.ivoox.com/dmr-13-7-audios-mp3_rf_82155222_1.html
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viernes, 14 de enero de 2022

Temporada 13/ Programa 7: U2 y "The Joshua Tree" (1987)

Reiniciamos la actividad de la mano de la continuación de nuestra 13ª temporada de radio y lo hacemos a lo grande. Este próximo sábado 15 de enero de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), prestaremos atención a un disco mítico de la década de los 80 y de la historia de la música moderna en general.

Nuestro objeto de análisis será el "The Joshua Tree" de los irlandeses U2. Con este lp, Bono y compañía se terminaron de consolidad como una de las grandes bandas surgidas en la década de los 80 y abre debate sobre si tocaron techo con este disco o con el posterior y evolucionado "Achtung Baby" (al cual ya dedicamos programa hará unas temporadas).

Creemos que es un programa de sumo interés, por el disco en sí, por todo lo que supuso, por sus enormes singles y otras canciones y por la capacidad de impacto que tuvo en su época. Por ello, les invitamos a que el sábado sintonicen el dial de RUAH y no se pierdan lo que podamos aportar desde nuestra óptima personal.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/343476227610838
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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sábado, 17 de marzo de 2012

Blur - Blur (1997)

Hay que ser ecuánimes, y si el otro día dimos tratamiento al considerado disco final de subidón del brit pop de los Oasis, hoy analizamos lo que Blur hizo tras su en parte exitoso y en parte fracasado “The Great Escape”. El 4º trabajo de estudio de Blur de 1995 lo considero exitoso porque tuvo bastante repercusión en todos sus singles y porque el material es bueno en sí. Lo de “en parte fracasado” que aludía en las frases anteriores viene asociado al hecho de compararlo con el 2º trabajo de Oasis “(What’s The Story?) Morning Glory”, el cual triunfó claramente sobre el disco que salió casi a la par de los Albarn, James, Coxon y Rowntree.

Para el siguiente paso Blur decidió golpear primero, pero hubo una serie de particularidades que hacen del siguiente ítem o lanzamiento discográfico del grupo un hecho bastante curioso. Primero, la banda decide sacar al mercado su trabajo en unos días en los que bandas consagradas como U2 o Depeche Mode volvían a la carga tras 4 años desde su último disco de estudio.

Aunque ambas entregas de estos 2 gigantes de la música moderna han sido reivindicadas con el paso de los años y puestas en su lugar, en su momento la crítica les dio muchos palos, pero independientemente la importancia mediática y su repercusión fue inexcusable (la difusión de los videos de “Discotheque” y “Staring at the sun” de U2 y el “Barrel of a gun” y el “It’s no good” de Depeche Mode se emitieron incansablemente en programa diario del mediodía en Canal + que tenían los 40Principales reservado y en los respectivos “Del 40 Al 1” que todavía presentaba un glorioso e impagable Fernandisco).

Y ahí aparecieron Blur con su single “Beetlebum” en mitad de aquel jaleo, con un videoclip decadente (con el grupo tocando en una habitación en estado de cierta desidia y abandono) y un tema en definitiva nada comercial, muy alejado de los momentos pop alegres del pasado que mostraban un cambio en el carácter de Blur y en todo caso demostraron un par de cojones sacando como primer single a esta, por otro lado, fabulosa canción. Eran los días de mi 2º de B.U.P. en el instituto y uno de los primeros lanzamientos discográficos de mi vida que viví con intensidad, puesto que ya he comentado que Blur y Oasis fueron de los primeros grupos que me llamaron la atención en mi vida y a los que seguí junto a The Cure. Como intro ya está bien, pasemos a su análisis.

Comienzo clavado al desarrollo comercial de singles, primero con esa instrospectiva “Beetlebum”, con interesantes guitarras y coros en el estribillo y con los acordes machacones de Coxon tan característicos del inicio. Los requiebros electrónicos que abigarran la canción le confieren un toque vanguardista interesante y aunque no le vi nunca mucho potencial comercial, lo que es inexcusable es que se ha terminado convirtiendo en un clásico dentro de la historia de Blur, aunque haya sido a marchas forzadas. Y luego pasamos a “Song 2”; el “2” es aplastante por todos los lados (2º tema del disco, 2º single, 2 minutos de duración…). Un tema con un ritmo potente, rockero, con Damon desgañitándose tras la comedida languidez de “Beetlebum” y con ese videoclip rodado en otra habitación de horribles empapelados de pared, en la que el grupo termina chocándose contra paredes y soportando aires huracanados. Un hit inmediato y otro clásico del repertorio de Blur, con mucho más tirón que la previa “Beetlebum”. Y entre los 4 singles de la obra se cuela la exótica “Country sad ballad man”, con su lenta candencia, de vagas influencias country, como se puede intuir en el título, pero con la personalidad sonora de Blur, sobre todo en los acordes de las guitarras de Graham Coxon. El 4º single “M.O.R.”, contiene una interesante sección rítmica y demuestra uno de los momentos más pop del disco, con un brío e intensidad más que notable. El videoclip, realmente con escenas aceleradas y nerviosas, contribuía a sumar más intensidad a la experiencia audiovisual de la envoltura del tema. Destaca sobre todo el papel de Rowntree a su batería en ciertos momentos. Y en el 5 capítulo de la obra se da cierre al episodio de singles del disco homónimo de Blur. “On your own” destaca por las inquietudes electrónicas de programaciones del grupo y por un guiño claro al rap en la estructura lírica y vocal del tema; no hay que dejar de lado el toque que también le daba el videoclip, grabado en zonas industriales decadentes, con Damon no cortándose a la hora de mostrar ciertos gustos de los estilos de los que Blur parece influenciarse para esta composición pegadiza y claramente comercial, que solamente se vio dañada en su empeño por el gran papel y resultado de su single antecesor “Song 2”. “Theme from retro” no engaña en su título y nos sumerge en sonidos provenientes de la psicodelia de los años 70, para conformar una pista algo hipnótica e incluso fantasmagórica, sobre todo por la parte vocal velada y con eco que incluye. Graham Coxon se hace cargo de la acústica y rugosa en producción y mezcla “You’re so great”. Una canción sentida, que pierde bucolismo que podría tener con otra producción, debido a su sonido agreste y duro. Una pequeña joya oculta para llegar al ecuador de “Blur” y una balada cuanto menos curiosa.“Death of a party” nos devuelve a Damon, en una composición en el que los teclados vuelven a recordarnos a épocas pasadas, con una base casi más propia del trip hop de aquellos días que de otro género musical. “Chinese bombs” apuesta por el sector agresivo y rockero del disco. Un tema bastante punk, visto en su rabia, la forma de cantar a modo de escupitajo vocal de Damon y su corta duración. “I’m just a killer for your love” se muestra sucia, rockera y reiterativa en su mensaje, mostrando a los Blur más cercanos al rock independiente; de hecho, en esta pieza nos podemos encontrar ciertos adelantos sonoros o de estilo de uno de los siguientes proyectos musicales de Albarn, Gorillaz. Luego nos llega “Look inside America”, que en sus primeros compases nos puede traer recuerdos lejanos de la gloriosa “End of a century”. Aquí se oye a Damon cantando sin retorcimientos de producción y sin él forzándose a sonar distinto. Se oye su tono habitual y da lugar a una canción agradable y reminiscente de los Blur de siempre, que por otro lado poco tiene que ver en el conjunto tan arriesgado de canciones que como comprobarán nos estamos encontrando en este 5º disco de estudio de la banda. La siguiente composición, antepenúltima de las 14 que forman parte del disco, suena interesante. “Strange news from another star”, cuenta nuevamente con Damon en formato sonoro reconocible en una composición lenta, reflexiva y a ratos bonita en sus formas, como por ejemplo a mi me lo parece en su estribillo. “Movin’ on” muestra un carácter más acorde con el disco, siendo sucia en producción, con cierto vigor en su melodía y con Damon otra vez modificado en el sonido de su voz tradicional. No obstante, algunos de los últimos episodios sonoros, aunque muy buenos, desvirtúan el mensaje de la obra, ya que lo inquietante predomina y por ello “Essex dogs” supone un cierre de obra apropiado visto lo visto. Larga, subterránea, nocturna, complicada, inquietante, de base rítmica trabada y que a su vez incluye un track oculto instrumental de carácter hipnótico y experimental.

A “Song 2” y a que esta canción consiguiera ganarse los favores comerciales y mediáticos de ser banda sonora de cierto videojuego futbolero de la época, deben Blur que su 5º trabajo fuera un relativo éxito. Tras la machada de sacar “Beetlebum” como 1er. single el grupo supo reaccionar y con el 2º sencillo otorgado a “Song 2” bastó para darle en los morros a Oasis, ya que a día de hoy recuerdo con mucho más éxito y acogida a este disco de Blur que al de Oasis, que como comentamos la pasada semana tantas leches de la crítica especializada y fans se llevó (como ya dije, de forma algo injusta).

Con su 5º trabajo de estudio y con una propuesta menos comercial en el conjunto global de sus canciones, partiendo de su estilo primigenio y evolucionando a un sonido más cercano al rock independiente, Blur consiguieron quitarse la espina derivada de su derrota frente a Oasis 2 años antes; a día de hoy, al disco protagonista del artículo de la pasada semana de la banda liderada por los hermanos Gallagher (aunque haya gente como yo que lo defiende) le siguen dando leches y sin embargo al álbum de Albarn y cia., en el que se centra este post, se le ve con relativos buenos ojos.

La primavera del 99 fue de los momentos más inciertos musicalmente hablando que recuerdo. Había un vacío de poder en el que grupos que en aquellos días tenían mucho éxito como Travis o Radiohead no terminaban de dar un golpe definitivo sobre la mesa para hacerse con el mando o trono musical internacional, cosa que sí comenzarían a hacer Coldplay unos meses más tarde con el nuevo milenio ya iniciado. Con esto, el siguiente disco, de título ya arriesgado para supersticiosos “13”, no terminó de romper, y buena parte de la culpa lo tuvo un single algo peculiar como adelanto que fue “Tender” con esas influencias gospel y su duración tan larga. A pesar de que al grupo se le veía pasárselo muy bien en el videoclip (meándose de risa), el 6º trabajo de estudio de Blur no cuajó y eso que “Coffee & tv”, cantada por Coxon y 2º single del disco, realmente era interesante y con un clip graciosillo con el brick de leche y sus peripecias varias por la ciudad.

No era fácil, pero Blur consiguieron un buen resultado de su disco de mismo nombre. Lo que pasa es que si a “The Great Escape” se le cruzó en el mismo año el disco de sus rivales Oasis “(What’s The Story) Morning Glory”, en el 97 tuvieron la mala suerte de coincidir con el icono de “Ok Computer” de Radiohead. La verdad es que a Albarn y sus muchachos solamente les acompañó relativamente la suerte en ese apartado con “Parklife”, porque con sus 2 siguientes discos tuvieron la mala suerte de coincidir con 2 de los mejores discos de la historia de la música moderna.

Dejando de lado las comparativas, “Blur” de Blur es un disco interesante. Siempre he echado en cara a Blur que sus trabajos suelen pasarse de duración. Aquí nos enfrentamos a 14 pistas y recuerden que “The Great Escape” también incluía muchos temas en su listado. No obstante, esto es característica de Blur y de su obra y hay que hacerse a ello. No van a encontrarse ningún “Girls and boys”, ni “Country houses” o “Charmless men”, ya que como mucho se podría parecer en vaga forma “On your own” a temas de ese calado, pero los matices de sonidos algo retro que utiliza la banda y el sonido alternativo de piezas como el arriesgado 1er. single “Beetlebum”, les terminará llegando, pero para ello precisarán de repetidas escuchas. Tendrán que tener paciencia, pero la espera merecerá la pena para que le cojan el punto a este disco que produjo el conocido de Morrissey Stephen Street.

La portada de este álbum “Blur”, con esa imagen en tonos miel amarillentos, que de forma borrosa (reflejando el significado del nombre de la banda y del disco) muestra una escena de traslado de camilla en hospital, que puede ser metafórica en el aspecto de que el brit pop entraba en decadencia y en consecuencia en la unidad de cuidados intensivos; si esa fue la intención, razón no le faltó. Un buen disco este el que fuera el 5º de Blur, que revisamos en los días en los que aún se especula con un regreso más permanente de la banda (más allá de apariciones o actuaciones puntuales) con nuevo disco, y que junto al ítem de la semana pasada me ha permitido trasladarme a mis días de instituto de 2º y 3º de B.U.P.; para la próxima semana estimo que daré algún salto temporal cambiando de época.

En nuestro programa de radio, el próximo miércoles podrán escuchar el Especial The Human League que dedicamos a su disco “Crash” de 1986. Como últimamente, el horario es a las 23.00h en RUAH y una hora después en &radio. El Especial Talk Talk y el programa de Katy Perry confiamos en que estén subidos lo antes posible a Ivoox, pero las conexiones internautas no nos están funcionando muy bien en los últimos días.
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