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sábado, 31 de octubre de 2009

1981 Phil Collins - Face Value

Huelga quizás decirlo, pero no, hoy no repetimos artista. Cierto es que aproximadamente hace un año revisamos el disco que da nombre a mi nick, “Abacab” de Genesis, pero lo que hoy nos atañe es un disco en solitario del que fuera su 2º vocalista tras la marcha de Peter Gabriel, el carismático Phil Collins. Concretamente he elegido su debut en solitario, precisamente contemporáneo de aquel “Abacab” del año 1981.

Se preguntarán ustedes qué fue lo que motivo a Phil Collins a moverse por su cuenta e iniciar trayectoria paralela a su protagonismo en Genesis. En varias entrevistas realizadas hace varios años, y resumiendo las respuestas de Phil al respecto, la razón principal estriba en parte en la situación personal del cantante en aquellos meses. Por lo visto, el primer matrimonio de Collins se encontraba en un punto de ruptura definitiva y el cantante y batería encontró consuelo refugiándose en la composición de nuevas canciones por su cuenta.

El resultado de las composiciones creadas, se lo presentó Phil Collins al manager de Genesis, Tom Smith, y éste al escuchar las composiciones, vio claramente la posibilidad de editar un nuevo álbum. Resulta muy graciosa la expresión de desidia y de desgana que muestra Phil Collins como respuesta a esa afirmación por parte del manager de su banda, diciendo en una entrevista que pensó algo como: “oh Dios mío, otra vez a hacer lo mismo”. Nunca me he creído esa falta de interés por el protagonismo de la que hace gala Phil. En las conclusiones volveré a hablar de ese aspecto.

Esas canciones tan personales y válidas a las que había dado forma Collins por su cuenta, se concretaron en el lp “Face Value”. Glorioso debut de Phil en solitario, que por otro lado generó algo de controversia y envidia por parte de sus compañeros en Genesis al ver que Phil en solitario había conseguido un éxito mayor que el que Genesis había logrado hasta la fecha.

Gran parte del éxito citado vino asociado a la canción que abre el trabajo. La nocturna y mística “In the air tonight”, es una canción con un sonido muy distinto a lo que habían hecho los Genesis a los que pertenecía Phil hasta entonces. Empieza con un sonido muy desnudo, apoyado en unos leves arreglos electrónicos, sobre los que Phil canta con una profunda voz y una hierática interpretación. Estructuralmente en lo instrumental, se divide en 2 partes, con esa atronadora batería como frontera en común. La primera parte destaca por las incipientes notas de teclado y algunos acordes perdidos de guitarra eléctrica muy afilada. En la 2ª, la instrumentación es más cargada, principalmente debido a la potente línea de batería que la sostiene. Igualmente las notas y melodías de teclado ganan en intensidad. Personalmente me encanta el clip que se grabó, con un Phil en primer plano (recreando la portada del disco) y posteriormente apareciendo en unos siniestros pasillos, iluminados con luces cegadoras y puertas que llevan a habitaciones oscuras. También hace un guiño a la portada del anterior disco de Genesis “Duke”, con esa imagen frente a la ventana abierta y la luna en el cielo. De las mejores canciones de Phil de todos los tiempos y quizás la única en su estilo. Tan solo “I don't care anymore” de su siguiente obra se le asemeja ligeramente. Tras la intensidad que nos ha proporcionado “In the air tonight”, pasamos a una lenta y suave baladita titulada “This must be love”. Se abandona el lado oscuro y nocturno del tema de apertura, para mostrarnos al Phil Collins más accesible y blandito que podemos escuchar. “Behind the lines” es un puente entre la trayectoria de Genesis y Collins en solitario, al tratarse de una revisión de la original que apareció en el disco de Genesis “Duke” de unos meses antes. Phil, acerca este tema al jazz y rythm ‘n’ blues que tanto le gusta predicar en su carrera en solitario, sobre todo en sus discos de los 80. “The roof is leaking” es una canción que debido al sonido que le confiere la producción, nos puede recordar a alguna canción country de corte serio. La voz de Phil suena lejana y el sonido de los instrumentos vuelven a sonar con un regusto nocturno, aunque más bien de una noche tranquila, lejos del oscurantismo y misterio de “In the air tonight”. “Droned” inicia el combo de 2 instrumentales que forma junto a “Hand in hand” que protagoniza la parte media del disco. Aquí el sonido de la percusión y los sonidos, nos pueden evocar que estamos en mitad de la selva en una fiesta de algún pueblo aborigen. “Hand in hand” es una curiosa instrumental, unida a su predecesora “Droned”, de sonido muy amable, apoyado en unos coros muy llevaderos y principalmente recordada por las melodías creadas por las trompetas que la protagonizan.“I missed again” fue otro de los singles extraídos de la obra. Un excelente ejercicio de instrumentos de viento de metal, con unos saxos y trompetas muy rítmicas y marcadas. Reminiscente de “No reply at all” de “Abacab”, pero con un sonido alegre, frente a la contenida melancolía del citado tema de Genesis. El clip grabado al efecto con varios Phil Collins haciendo mímica de instrumentos y vestidos cuales universitarios americanos, es a ratos desternillante. “You know what i mean” es una lenta balada, compuesta principalmente de una sencilla melodía de piano, sobre la cual Phil canta de forma algo llorona; el hecho de encontrarse en la parte final del disco al igual que la posterior “If leaving me is easy”, le confieren un sonido muy melancólico a la 2ª parte de la obra. “Thunder and lightning” se mueve dentro de los parámetros jazzísticos y con mucha carga musical de las secciones de metales de viento que son tan del gusto de Phil. Junto a “Hand in hand” y “I missed again”, esta canción representará el sonido habitual de Collins en solitario durante los años 80. “I'm not moving” es una canción alegre y saltarina, que destaca en la producción por las mezclas de las voces del propio Collins sirviéndole como coros. Tras la movidita “I'm not moving”, se presenta “If leaving me is easy” que es una balada quizás algo ñoña y llorona, pero no le podemos negar su bonito aspecto. Quizás pueda ser de las canciones más cercanas a las experiencias personales de Collins en aquellos días cuando todavía estaba recuperándose del fracaso de su primer matrimonio. Phil se convertirá por otro lado en un experto en baladas y canciones de amor, destacando obras posteriores como “Against all odds” o “One more night”; esto se puede apreciar en un recopilatorio específico de canciones románticas que Phil sacó allá por 2004, siendo éste doble cd ni más ni menos. El final viene de la mano de una enrevesada versión de una también enrevesada canción de The Beatles “Tomorrow never knows”. De sonido retorcido y desapacible, crea un chocante cierre de disco.

El debut de Collins en solitario supondría el comienzo del dominio mediático de este hombre a lo largo de los 80. Entre su carrera en solitario, su continuidad como cabeza visible y cantante de Genesis, sus pinitos en el mundo de la interpretación y su participación en eventos tan importantes como el Live Aid de 1985, con la frivolidad y apuesta de tocar tanto en Philadelphia como en Londres al utilizar el Concorde para ir de continente a continente en tiempo récord, labrarían su leyenda.

Musicalmente, “Face Value” es una obra más que acertada. Quizás se haga algo larga por el total de canciones que incluye. Genesis sin embargo tenía más compactas sus obras en esos tiempos, no excediendo de 10 canciones a partir de “Duke” en sus lanzamientos de los años 80. Su siguiente trabajo “Hello, I Must Be Going”, siguió por los mismos caminos sonoros que había marcado “Face Value”.

Phil será un personaje muy importante dentro de los años 80. Siempre he dudado de esa supuesta casualidad a la que alude Collins refiriéndose a la consecución de su éxito y estatus de super-estrella. Cierto es que si Gabriel no se hubiera marchado de Genesis, su paso al frente como cantante del grupo, no se hubiera producido. Pero tampoco se da el caso de que alguien le pusiera una pistola en la cabeza y le dijera que se plantara ante el micrófono. Creo que Phil simplemente aprovechó su oportunidad y es uno de esos personajes que reniegan superficialmente y quizás conscientemente del protagonismo, pero que en su subconsciente tiene instalado sus ganas de éxito.

Sea como fuere, Phil supo alternar de forma acertada su tarea como líder de Genesis y su trayectoria en solitario durante los 80. Con muy poco tiempo se lanzaron su 1er. y 2º disco como solista, en 1983 recuperó a Genesis y se embarcó en el tour de “Three Sides Live”. 1984 vería su regreso a la “soledad” con el lanzamiento de aquella brutal “Against all odds” y al año siguiente su exitoso 3er. lp “No Jacket Required”, lo cual le reportó su primera gira mundial en solitario con su propia banda. Tras ello, regresó con Genesis para editar su masivo “Invisible Touch” y celebrar un multitudinario tour mundial junto a Rutherford y Banks.

“Face Value” tiene su importancia en que marca el comienzo de Phil Collins como personaje de primer orden. Tras sus primeros años de cantante en Genesis, llegó el momento de afianzarse como algo más que el cantante y batería de este grupo; como si eso fuera poco ya de por sí. Ahora bien, dejo a su libre juicio que valoren si el fenómeno Phil Collins fue fruto de la casualidad, como él mismo afirma, o si por otro lado Collins tenía bien claro hacia dónde dirigía sus pasos.

En definitiva, el trabajo de Phil en la década de los 80, ya sea el que hizo con Genesis como el que realizó en solitario, desde mi punto de vista fue de una calidad excelente. Algunos le echarán encima la lacra de siempre: la comercialidad. Me mantengo en lo que siempre digo: si algo suena bien, ¿qué más da que sea comercial? “Face Value” es en definitiva un magnífico debut, e incluye una de las 3 canciones más importantes de la carrera en solitario de Phil Collins, y sin lugar a dudas la más reconocible por su peculiar sonido: “In the air tonight”.

Se me olvidaba decirles antes de terminar, que el disco que hoy les presento siempre lo he considerado muy adecuado para escucharlo en esta época del año. Perfecto para recrearse en esos días de entre semana a partir de las 21h. Procedan a su escucha conjunta ahora que nos encontramos en su franja del año, siguiendo estas recomendaciones de momento idóneo y quizás consigan pasar un muy buen rato en la compañía de este carismático personaje del mundo de la música.
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sábado, 9 de enero de 2010

1972 Genesis - Foxtrot

Del “entorno Genesis” hemos acometido ya varias incursiones. Véanse los siguientes ítems: revisión de un disco de la etapa de Phil Collins como cantante (“Abacab” de 1981), de un álbum en solitario de dicho cantante (“Face Value” de 1981) y de una obra de la trayectoria independiente de su primer vocalista Peter Gabriel (“So” de 1986). Por tanto, como adivinarán, una de las cosas que nos quedan, es el análisis de un disco de la primera etapa del grupo, en la que el protagonismo lo acaparaba el excentricismo de Gabriel al micrófono.

Me he decantado por lo que fue su 4º trabajo de estudio, “Foxtrot” de 1972. El motivo es que, como ya explicaré más adelante, la considero adecuada para estos fríos días, y que esta semana pasada he recuperado su escucha tras haber pasado mucho tiempo desde la última vez que me introduje en su mundo.

Se da el caso de que esta obra, al igual que le sucede a su antecesor “Nursery Crime” de un año antes, están eclipsados por la considerada joya de la corona de la banda y del rock progresivo que por aquellos días pregonaba la banda, el “Selling England By The Pound” de 1973. Pues, ¿qué les voy a decir? A mi personalmente me gustan más “Foxtrot” y “Nursery Crime” que “Selling England...” Lo cual no implica que no me guste dicha obra, o que la considere mala. No hay que confundir preferencias con odios.

En estos tiempos Genesis se caracterizaba por sus largas composiciones. En cada disco había sitio para una canción que forma parte del mito e historia de estos primeros años de la banda. En “Trespass” fue la bélica y heroica “The knive”, en “Nursery Crime” fue la dramática y fantasiosa fábula de “The musical box” y la otra leyenda de “The return of Giant Hogweed”, y en la obra de hoy habrá lugar para 3, destacando como luego verán, la kilométrica “Supper’s ready”.

Me inicié en Genesis en los comienzos de 2002, a raíz del estupendo documental de la cadena Vh1 “Behind The Music” que se hizo sobre la banda y que conservo como oro en paño en una cinta de vhs. En aquellos días, en la otrora gloriosa serie media del Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz, en una peregrinación de un día entre semana, adquirí de una tacada “We Can’t Dance”, “The Way We Walk (The Shorts)” y “Genesis Live”. Como pueden ver, no diferencié entre empezar con una etapa u otra de la banda, sino que me adentré en Genesis con discos de los 2 periodos del grupo definidos por quién era su cantante.

El último disco de esa tanda de 3, es el documento que refleja el directo de la primera etapa del grupo. Un trabajo, que pese a contar únicamente con 5 canciones, la duración del mismo supera los 40 minutos de duración. En aquel disco se incluyen 2 de las composiciones que contiene el trabajo que hoy revisamos. Estas canciones épicas, elaboradas y extensas son características del rock progresivo. Suele decirse que hay mucha diferencia entre la etapa Collins y la etapa Gabriel de Genesis. Luego en las conclusiones analizaré un poco los motivos de las diferencias entre los 2 periodos del grupo, y qué es lo que hubiera sido de la banda en el hipotético caso de que Peter Gabriel no dejara el grupo unos años después de este trabajo.

Genesis había lanzado 3 discos de estudio y un celebrado trabajo en directo y en estos días había terminado de completar la que sería denominada como su formación clásica de componentes. Con esto, el grupo estaba formado en aquellos días por los fundadores Peter Gabriel, Mike Rutherford y Tony Banks, como cantante, guitarrista y bajista y teclista respectivamente, habiéndose incorporado para el efecto el por entonces desconocido batería Phil Collins y el guitarrista Steve Hackett.

Tanto el inicio de “Foxtrot” como el de “Genesis Live” lo aporta “Watcher of the skies”. Destaca la misteriosa introducción a base de los teclados, creando una atmósfera excepcional. Lo que chocan luego son las petarderas (para la época) notas de teclado de Tony Banks, junto a las cuales entra Peter con su agudo y personal registro vocal, aludiendo a ese “vigía de los cielos”. Notable composición, de marcado ritmo en ciertas partes (como ese ciclo que se repite del inicio descrito tras la intro ambiental) y que también regala momentos más suaves y melódicos. La 2ª canción de la obra, tras los más de 7 minutos de “Watcher of the skies”, es “Time table”. Salvo cierto retorcimiento y agitación en el estribillo, es relajada y sin mayores sobresaltos. “Get ‘em out by friday” es una curiosa composición tragicómica, puesto que la historia que nos narra Gabriel (como casi siempre rozando el delirio), si nos la tomamos por el lado serio, no es muy alegre que se diga: expropiaciones, siniestros experimentos genéticos... Sin embargo, la exageración de Peter al micrófono al interpretar a ciertos personajes que forman parte de esta teatral canción, hace despertarnos alguna sonrisa. En la versión de “Genesis Live”, destaca el excesivo dramatismo que confiere a esa mítica frase: “esto es un anuncio de Genetic control”, casi rozando el llanto. Estamos ante una canción que sobre todo destaca por el sonido de sus partes más cercanas al rock puro, que son las derivadas del inicio de la letra cuando Gabriel grita ese “Échenles de aquí al viernes”. Debido a esas partes, esta canción quizás sea el momento más intenso de “Foxtrot”.“Can-utility and the coastliners” es el alma gemela de “Time Table”. Es casi una evidencia que el disco se puede agrupar en parejas de canciones. Por un lado estaría la pareja de “Watcher of the skies” y “Get ‘em out by Friday”, que se agruparían básicamente por la semejanza de las estructuras de ambas y la duración de las mismas. Por otro lado estarían la presente “Can-utility and the coastliners” y “Time table”, sobre todo por su carácter más soleado y menos enrevesado, además de disponer de duraciones parejas. Y para finalizar estarían las 2 siguientes canciones en el track list, que forman pareja por el claro antagonismo que tienen en tanto a la duración de las mismas. No obstante, hay que reseñar que más o menos a los 2 minutos y medio de duración de “Can-utility…” hay lugar para una acertada sección instrumental, derivando posteriormente en una mayor carga instrumental por el protagonismo que adquieren los teclados de Tony Banks. En lo lírico, la canción por lo visto trata de una leyenda escandinava. Una característica bastante común en las obras de rock progresivo o sinfónico, era alternar canciones de extrema duración, con otras pistas que apenas sobrepasaban, si es que llegaban, los 2 minutos. “Horizons” es el ejemplo de esas pistas que nos encontramos en “Foxtrot”. Una instrumental de fuerte carácter medieval, que sería la banda sonora perfecta para realizar una visita por ejemplo al Monasterio de El Escorial. Bueno, llegamos al final… ¡Y qué final! Nos encontramos con la obra cumbre de la historia de Genesis. Su canción más trabajada, larga, compleja y complicada. Ni más ni menos que más de 22 minutos de duración. Una pieza que aparecerá en cualquier enciclopedia musical como ejemplo perfecto de lo que es el género musical del rock sinfónico o progresivo. “Supper’s ready” parece tener su origen en ciertas paranoias personales del propio Gabriel. Se abordan en la letra pasajes fantásticos, de ultratumba, referencias al Apocalipsis, a la mitología… vamos, que no es nada fácil meterse en el mundo de “Supper’s ready”. De hecho, a mi aún me cuesta. La canción estructuralmente se divide en 7 partes, con las consecuentes variaciones instrumentales y miles de matices que cada uno de los músicos aportan al tema. No se puede negar la elaboración de la canción, pero resultan mejor otras canciones no tan largas dentro de la historia de Genesis como “The knive” o “The musical box”. Si no son muy cercanos a este género, probablemente “Supper’s ready” se les indigeste brutalmente. Este pieza destaca además por las representaciones de la misma en directo, en las que Gabriel se disfrazaba en casi todas las partes, poniéndose entre otras cosas una cabeza floreada o una máscara geométrica (inmortalizada en la portada de “Genesis Live”) y en la que vocalmente había ratos en los que se pasaba tremendamente de vueltas, sobre todo en la parte dedicada a la “granja de los sauces” “Willow farm”. Un final magistral y monumental, para una obra en conjunto tremendamente elaborada y hecha a conciencia.

Con “Foxtrot”, Genesis terminó de ganarse los favores de la prensa. Cierto es que gran parte del reconocimiento que estaba adquiriendo la banda, venía derivado del ensalzamiento individual de Gabriel por los medios, por lo novedoso y teatral de sus actuaciones en los shows de la banda. De hecho, en aquellos días, además de la retahíla de disfraces para “Supper’s ready”, también se ponía el vestido rojo y la cabeza de zorro, para encarnar a la protagonista de la portada del disco. Dicha portada, dispone de ese extraño personaje que permanece en un mini islote a unos metros de la orilla del mar y en la contraportada se pueden ver a los guardacostas expectantes, por si ese particular ser amenaza con pisar tierra. Creo que la portada y contraportada del disco y la leyenda sobre la que versa “Can-utility and the coastliners” está íntimamente relacionada.

Tras este disco, llegó el turno para el celebrado e histórico “Selling England By The Pound”. Aquí hasta había lugar para un éxito comercial y muy accesible titulado “I know what I like (in your wardrobe)”. No obstante, tras este trabajo, se presentó la brutal obra “The Lamb Lies Down On Broadway”. Una especie de historia a lo “The Wall” de Pink Floyd, aunque si bien es cierto, más bien habría que decirlo al revés, ya que primero fue este disco de Genesis que la gran obra vital de Roger Waters al frente de Pink Floyd.

En la gira de presentación de “The Lamb Lies Down On Broadway”, Gabriel anunció que dejaba el grupo para iniciar proyectos en solitario y dedicarse a su familia (por aquellos días nació su primer hijo). Igualmente, parece ser que los celos del resto de la banda sobre el protagonismo que acaparaba Gabriel, eran más que una suposición, y la situación no se podía sostener mucho más en el tiempo.

De ahí en adelante, tuvo lugar la ya conocida historia del ascenso de Phil Collins al poder, desde su puesto de batería del grupo, y esas casualidades a las que alude siempre el simpático Phil a la hora de referirse a sus comienzos como frontman. Yo no me lo trago; de casualidad, más bien diría poca, pero bueno.

Quería comentar como dije al principio, algo sobre las 2 eras del grupo definidas por quién era el vocalista de Genesis. Los seguidores de los primeros años de la banda no tragan a Collins y los fans surgidos en los 80, no pueden con el rock progresivo de los tiempos de Gabriel. Sinceramente, creo que si Peter Gabriel no hubiera abandonado el grupo, el sonido de la banda hubiera seguido una trayectoria más o menos parecida a la que tuvo con Collins como vocalista. Ahora bien, lo que sí creo que no hubiera sido igual, son las letras, ya que Gabriel gustaba de apoyarse en leyendas, además de crear fábulas e historias mágicas y Collins sí que abunda en un perfil de letrista más convencional, alejado de extraños relatos.

Esa impresión de que el sonido de la banda hubiera seguido la misma evolución, la baso en que Gabriel empezó a sonar parecido en sus discos de los años 80, y que Genesis con Phil Collins como cantante, no renunció a seguir incluyendo canciones kilométricas en sus discos, bien sean como varias pistas formando un todo (como sucede en “Duke”) o con piezas como “Domino” de “Invisible Touch”.

A mi sinceramente, me gustan las 2 etapas de Genesis. Los tiempos del bueno de Ray Wilson al frente, no dejan de ser una mera anécdota y un intento fallido. Depende de la época del año, unos discos de Genesis me resultan más apropiados que otros, y precisamente en los 3 primeros meses del año es cuando más disfruto de los álbumes que la banda editó con Peter al frente; quizás ese gusto también vaya asociado a la compra de “Nursery Crime” y “Trespass” un sábado del mes de febrero de 2002. Los de la era Collins me gustan más generalmente para la etapa otoñal (octubre y noviembre), con la salvedad de “Invisible Touch”, que lo considero idóneo para el verano puro y duro.

Para finalizar, les advierto que el disco de hoy no es fácil (por si les ha quedado alguna duda tras leer la revisión de las pistas que lo componen). Si no están familiarizados con el estilo o género musical al que pertenece (el rock progresivo), es probable que les cause rechazo. Recomendaciones para su escucha: no se lo metan en su mp3, mp4 u otros reproductores para ir escuchándolo en el transporte público, ni por la calle. Es un disco que hay que escuchar en casa y prestando buena atención a la letra. Si el inglés se les resiste, busquen las letras de las canciones por su cuenta y no pierdan comba de las alucinantes historias que nos narra Peter Gabriel en este disco, mientras se deleitan con los matices sonoros del resto de sus compañeros con sus respectivos instrumentos. Ya revisaré sus comentarios y veré que les parece.
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jueves, 2 de octubre de 2008

1981 Genesis - Abacab

Con unos días de adelanto en el día habitual de la subida de los artículos, aquí nos encontramos para un nuevo análisis de un disco y la importancia dentro de la historia del artista o banda que se trate. He de decirles que bastante tiempo he tardado en revisar el disco del que cojo prestado el nick que utilizo en el presente blog. No obstante, a pesar de la obviedad de este aspecto, dando a entender que tarde o temprano llegaría su revisión, he preferido esperar el tiempo necesario a la época del año que considero más adecuada para su escucha. Creo que en alguna ocasión les habré hecho alguna apreciación sobre momentos idóneos para la audición de los álbumes que reviso. Manías que tiene uno. Igualmente, y ya rizando el rizo, les diré que es propicio de escucha de lunes a viernes sobre las 20.30h, una vez que ya ha anochecido y, sobre todo si tienen la suerte de encontrarse en casa, claro. Para cerrar este aspecto, decirles que me pasa lo mismo con todo lo relacionado con Phil Collins de por medio editado entre 1980 y 1983.

Llegado el año 1981, Genesis parecían haber logrado la estabilidad que daba la impresión que habían perdido desde el convulso abandono de la nave por parte del genial Peter Gabriel. Desde 1975, se tuvieron que adaptar de tal manera que Phil Collins avanzara desde la batería hasta la voz cantante y unos años después afrontar la marcha del guitarrista Steve Hackett, que dejó en cuadro (mejor dicho en trío) a la formación. Musicalmente, la banda había ido alejándose poco a poco del rock progresivo/sinfónico que profesaron en la 1ª etapa de su trayectoria con Gabriel como líder visible, hasta aproximarse a un sonido más cercano al pop de grandes masas.

1980 había visto la consagración del éxito del trío resultante con la edición del pluscuamperfecto “Duke”. Primer disco del grupo que llegó al nº1 en la lista de ventas del Reino Unido, que incluía una gran variedad de palos tocados: desde la balada “Missunderstanding”, hasta el vivaz pop/rock de “Turn it on again”, pasando por la descomunal y elaboradísima “Duchess”, la cual formaba parte de una especia de suite velada junto a otras 2 pistas del disco.

Igualmente, a los pocos meses, y con su primer matrimonio finiquitado, Phil Collins se había recluido en solitario para componer canciones. Este proceso desembocó en el primer disco en solitario del cantante y batería de la banda, “Face Value”, con el himno “In the air tonight” como canción bandera. Dicho tema como single había llegado más alto que cualquier otro sencillo editado hasta la fecha del grupo. Este hecho no dejó indiferentes al resto de miembros restantes de Genesis, sobre todo al teclista Tony Banks, el cual veía esta situación con cierto recelo.

Aún así, este hecho no supuso la partida de Phil Collins de Genesis y a lo largo de los 80 mantuvo sendas trayectorias de forma paralela, con sus giras independientes incluídas y con tremendo éxito en ambas. El inicio de todo esto, se ve en la grabación del disco que hoy analizamos. Abacab, en comparativa con el disco de Queen analizado la semana anterior, puede equipararse al tratarse de un disco bastante acertado, pero a la sombra de otras obras de la banda. En lo que a su extensión se refiere, supuso una reducción respecto a “Duke”, tanto en duración total como en el número de pistas incluidas.

El disco abre con la canción título. Uno de los temas más electrónicos de Genesis de todos los tiempos con unos hipnóticos teclados de Tony Banks sosteniendo gran parte de la canción. La interpretación vocal de Phil es rabiosa y entusiasta como pocas en el disco, acompañándose de coros sumamente agudos en la parte del estribillo. Probablemente, muchos de ustedes conocerán la versión acortada de los recopilatorios. Una de las bondades de este disco es poder escuchar la parte instrumental del final de la pista, con unas excelentes notas de guitarra eléctrica por parte de Mike Rutherford, junto a los mareantes teclados de Banks. “No reply at all” es mi favorita por antonomasia, aunque con el paso del tiempo otras, que a continuación analizaremos, hayan ido ganando enteros. “No reply at all” cuenta con la inestimable colaboración a los metales de viento por parte de varios miembros de Earth, Wind & Fire. A parte de este característica en el sonido, que tanta personalidad aporta al tema, muy importantes son los teclados de Tony Banks, los cuales son juguetones, fantasiosos y muy elaborados. Esta canción es bastante representativa dentro del sonido que adoptaría Phil Collins en sus 3 primeros discos en solitario, en lo que a la ayuda de las secciones de viento se refiere; si no, atrévanse a establecer un paralelismo de este corte con “I missed again” o “It don’t matter to me” de su discografía en solitario. Letrísticamente es una canción que habla de la incomunicación y el amor no correspondido, pero tratado desde un tono irónico y con una actitud de reirse de uno mismo por el sonido alegre que le da su instrumentación. Phil se pone derrotista en partes como “háblame, nunca me hablas. Parece que puedo hablar, pero puedo escuchar que mi voz se pierde y no hay respuesta”. Una canción alegre y movidita que te puede alegrar el final de un día triste, si es que así fue la jornada que se trate. Es curioso como conocí esta canción. Fue viendo el video en los créditos finales de los valiosos documentales del canal Vh1 “Behind the music” y, claro, no venía cuál era el título de la canción. En aquella época me estaba iniciando en Genesis y tuve que tirar de la letra para posteriormente ir a Fnac y en los libros con las letras de Genesis ir mirando con cuál se correspondía. ¡Qué cosas!, ¿verdad? Por cierto, del videoclip, el cual simplemente recrea al grupo en un plató tocando, resulta muy gracioso cuando los tres componentes del grupo se ponen con los instrumentos de viento a tocar las correspondientes notas. Videoclip igualmente muy parecido al de “I missed again” de Collins en solitario. A continuación nos encontramos con una bizarra (en el sentido anglosajón del término “bizarre”, traducido como extraña) composición de Tony Banks. “Me & Sarah Jane” es una rimbombante canción en lo que a su ritmo se refiere. Nuevamente nos encontramos con otro tema de amor fracasado y una exposición de lo que fueron los tiempos felices al lado de la susodicha Sarah Jane con la que “teníamos algo especial que marchaba”. Si antes les confesé mi debilidad por “No reply at all” y les dije que había algún que otro tema que se iba acercando al puesto de preferida de “Abacab”, una de ellas es la siguiente canción que nos encontramos al escuchar el disco. “Keep it dark” está compuesta por unos estruendosos teclados de Tony Banks, una cálida guitarra de Mike y una nerviosa percusión. Una canción llena de optimismo traducido en partes como “me gustaría poder contarte todas las cosas que me pasaron y todo lo que he visto. Un mundo lleno de gente con corazones alegres, ciudades iluminadas sin miedo a la guerra. Miles de criaturas con vidas felices y sueños de un futuro con sentido y sin necesidad de mentir, de odiar, o esconder”. Al final, todo esto para “Guardarlo en secreto”. Lástima, ¿no? En el estribillo traducido, el videoclip se compone de imágenes del grupo en mitad de una pradera verde con trajes blancos representando esa idealidad descrita. El resto del clip se compone de los chicos de la banda tocando por una oscura ciudad inglesa con sus instrumentos venidos a menos y abrigados por unas taciturnas gabardinas. No sé por qué, pero me gusta mucho dicho video. Tras este acertado tema de corte electrónico, nos damos de frente con el experimentalismo que aporta “Abacab”, de acuerdo con la historia o tradición de Genesis: “Dodo/Lurker”. Concebida como 2 canciones unidas en una, los teclados de Tony vuelven a ser chocantes y el ritmo cambiante. En la parte correspondiente a “Dodo” se producen divagaciones sobre el extinto dodo, sobre el papel del sol, peces y otras cosas. La parte de “Lurker” se inicia con una introducción vocal con algo de misterio en su entonación para decir “2 ojos miraron para ver lo que era y entonces algo habló y esto es lo que me dijo…” y a continuación surge unas chirriantes y casi cómicas notas de teclado de Banks a modo de respuesta. A continuación Phil se pone épico en la interpretación, acompañado por la parte instrumental para dar fin a esta enrevesada composición. Bueno, pues si esta canción o dupla de canciones en una sola les ha resultado complicada, ¿qué decirles de “Who dunnit?”? Personalmente la considero la más floja del disco hoy analizado. Resulta ciertamente cargante, simple y ramplona. La música es monótona, hueca y el disco rallado de Phil Collins en ciertos momentos vocales se hace algo insufrible. A parte de todo esto, la letra bastante repetitiva se basa casi completamente en lo siguiente: “¿fuiste tú o fui yo? ¿Fue ella o fue él? ¿Fue A o fue B? ¿O fue X o fue Y?... pero lo sabemos, lo sabemos… si, no lo sabemos, no lo sabemos… todos lo sabemos, todos lo sabemos”. Da la impresión de que Genesis querían ponerse graciositos. A veces pasa que cuentas un chiste y no hace gracia a nadie, ¿no? Pues eso mismo. Pasemos a cosa más serias. Después del despropósito de “Who dunnit?”, se nos presenta la balada por excelencia del álbum: “Man on the corner”. De un evidente intimismo y muy sentida en la interpretación de Phil, se compone de unos cálidos teclados por parte de Tony, aunque éste no renuncie a cierto enrevesamiento en la estructura de los mismos en la parte final, pero eso sí, en esta ocasión de una forma velada y muy ajustada. La letra es bastante correcta y acertada con partes como el comienzo: “mira al hombre solitario ahí en la esquina, ¿a qué está esperando?, no lo sé. Pero está ahí esperando todos los días. Debe estar esperando que pase algo. Nadie lo conoce, y nadie se preocupa, porque no hay lugar para esconderse, no hay sitio donde esconderse para ti”. Es un ejercicio previo personal de Phil Collins en un tributo a los vagabundos, como concretaría en un futuro en la mundialmente conocida “Another day in paradise” de su carrera independiente de Genesis. Alguien ha dicho alguna vez, que es una de esas baladas que han hecho que Phil Collins cogiera mala fama. Supongo que si dejamos consideraciones externas de lado, podremos disfrutar tan sólo del conjunto global de la canción y apreciar su belleza. Hagamos un esfuerzo pues. Es una canción de ambiente nocturno y cuyo videoclip ayuda a dicha percepción. Tras una composición en solitario de Collins, ya iba siendo hora de que hiciera acto de presencia alguna firmada en solitario por el guitarrista de la banda, el sr. Mike Rutherford. De “Like it or not”, precisamente lo único reseñable que tiene son ciertas notas de guitarra (qué extraño), ya que considero que Phil no se entrega lo suficiente, dando la impresión de que haya quedado agotado del desgañitamiento final que se marcaba al final de su “Man on the corner”. Para terminar el disco se nos coloca un medio tiempo titulado “Another record” que tampoco aporta nada nuevo y que resulta algo sosa o descafeinada.

Quizás el hecho de incluir estas 2 piezas al final del disco, hace que no te quede una percepción general tan buena como se merecería la media del disco. No obstante, hay que tener en cuenta que de un disco de 9 canciones, que solo 3 de ellas sean fácilmente olvidables y que de las aceptables 6 restantes, 4 de ellas sean sencillamente excelentes, es un resultado más que notable. El fallo podría estar en la distribución de las canciones, no obstante tampoco es un ejemplo tan garrafal en dicho aspecto; se me ocurren muchos otros discos que están mucho peor estructurados. Quizás hasta el momento no haya hecho muchos comentarios, por no decir ninguno, sobre este aspecto en la elaboración de un disco, pero supongo que un futuro podré exponerles algún caso más determinante para ver como un correcto orden de las canciones puede resultar clave para que un disco en su conjunto resulte.

La portada y contraportada de “Abacab” es insultantemente simple y se compone básicamente de un fondo blanco y unas manchas de colores superpuestas sobre el mismo. En este momento Genesis ya estaban consagrados como una de las bandas más importantes del mundo y el disco fue un éxito en ventas llegando como su predecesor al nº1 de ventas en el Reino Unido, al igual que harían sus discos posteriores.

A pesar de todo esto, a día de hoy “Abacab”, no me refiero a la canción título, sino al disco, está ciertamente olvidado. La verdad es que se encuentra “escoltado” en la discografía de Genesis por el monumental “Duke” (obra maestra desde mi punto de vista de la etapa Collins) y por su disco gemelo “Genesis”, que aunque estructuralmente se asemejan mucho, el hecho de que este disco incluyera canciones como “Mama” o “That’s all” hace que tenga una mejor reputación generalista que el álbum hoy analizado.

Genesis siguió su reinado en los años 80 con el citado disco “Genesis” y el superventas “Invisible touch”. Paralelamente en el tiempo, Phil Collins también reinó en su carrera en solitario con la edición de discos tan memorables como “… But Seriously” o “No Jacket Required” y diversificando su vida al iniciar sus pinitos como actor. Igualmente, el guitarrista Mike Rutherford no quiso ser menos y fundó su grupo paralelo “Mike & the mechanics” con Paul Carrack como vocalista, consiguiendo igualmente un importante éxito y aceptación, eso sí, inferior a la alcanzada por su compañero en Genesis Phil Collins.

El paso a la década de los 90 vió como tras la edición y correspondiente gira mundial de “We Can Dance”, Phil Collins decidiera abandonar la banda. Los 2 restantes miembros, Mike Rutherford y Tony Banks, no se resignaron a priori a renunciar a Genesis y enterrar definitivamente al grupo. Iniciaron pruebas nuevamente de cantantes para reclutar finalmente al rockero Ray Wilson con el que grabaron “Calling All Stations”. Haciendo una ácida broma con el título de dicho álbum, nadie respondió a la llamada y el proyecto se vió inviable.

Contra todo pronóstico y tras alguna reunión puntual en estudio para corregir o revisar algún tema antiguo, incluso con Gabriel incluido, en 2007 el grupo decidió reunirse para volver a la carretera. Los problemas auditivos de Phil Collins que hicieron que declinara hacer más giras en solitario, propiciaron que se tentara a Peter Gabriel para que llevara la voz cantante en dicha gira. Peter declinó la oferta y Phil tuvo que hacer el esfuerzo de ponerse nuevamente al frente, para rememorar nuevamente las multitudinarias giras que protagonizó junto a Mike y Tony en los 80 y comienzos de los 90. Desde aquí les quiero dar las gracias personalmente por haber incluido un concierto en Madrid en el estadio Vicente Calderón como antaño… ¡qué más hubiéramos querido!

No sé muy bien cuáles son los planes de futuro de la banda y si se meterán a estudio a grabar un nuevo disco tras más de 15 años de silencio en común (sin contar la “etapa” Wilson). Hoy les dejo en compañía de uno de los discos más llevaderos y de fácil escucha dentro de la dilatada trayectoria de Genesis, sin que esa característica menoscabe lo más mínimo su calidad. Disfrútenlo.
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sábado, 14 de julio de 2012

Genesis - Invisible Touch (1986)

Desde que Phil Collins relevara a Peter Gabriel en la dirección vocal de Genesis, era cierto y constatable que a cada disco la banda británica iba obteniendo un éxito mayor a nivel comercial. En los primeros días de los 80 con “Duke” consiguieron llegar al nº 1 de álbumes más vendidos en el Reino Unido y los siguientes “Abacab” y el disco homónimo de 1983 siguieron apuntalando la aceptación masiva del resultante trío formado por Tony Banks en los teclados, Mike Rutherford en las guitarras y Collins en la batería y voces.

Sin embargo, sería en 1986 cuando el grupo viviría su etapa de más gloria y saturación de la mano del disco que hoy nos ocupa. ¿Qué parte de culpa tuvo en el triunfo de “Invisible Touch” el hecho de que la carrera en solitario de Phil Collins, iniciada en 1981, fuera una de las sensaciones del momento a mediados de los 80 con discos como “No Jacket Required” o singles de gran calado como “Against all odds” o “Easy lover”, a dúo con el Earth Wind & Fire Phillip Bailey? Pues seguro que buena parte, pero en todo caso el potencial de casi el 75% de las canciones que forman parte del trabajo de Genesis que hoy revisamos, son acreedoras claras de los logros que obtuvieron por sí solas, sin necesidad de coger el rebufo de los triunfos en solitario del vocalista de la banda.

Pero, con todo, el asunto de la carrera en solitario de Collins, y la buenísima aceptación y el incremento potencial que año a año experimentaba, no es para nada irrelevante en el apartado de cómo influía ello en Genesis. Tuvieron que pasar 3 años (muchos en la década de los 80) para que “Invisible Touch” viera la luz tras Genesis; ya si luego reparamos en que más de un lustro fue necesario para llegar a “We Can Dance”, la cuestión se hace más evidente si cabe.

Sin duda considero una época muy interesante de la era Collins esos días del “Three Sides Live” y el disco “Genesis”, puesto que el grupo, aunque ya en territorio o sector muy popular del público, parecía haber entrado en una ligera caída de popularidad, a pesar de temas tan buenos como “Mama” o “That’s all”. Sin embargo, el retorno fue glorioso, aunque el paso del tiempo no ha puesto de acuerdo a la crítica, tanto del momento como histórica, y a las cifras de “Invisible Touch”. Luego hablaré de ello en las conclusiones, ahora pasemos a analizar su contenido.

Quizás el momento de pop más claro es el que supone la apertura del disco y que además es el que da el título al mismo. La propia “Invisible touch” destaca mucho por los teclados tan accesibles y juguetones de Tony Banks y lo claro y marcado que se te queda ese estribillo. El videoclip es una pequeña broma con el grupo tonteando con sus instrumentos en lo que es la parte que no se ve de un plató, con los rieles de un travelling y otros elementos que hacen suyos para completar un clip que termina con el trío cantando la canción en falsete y a capella, con un Phil Collins encantado con el resultado. El momento más épico lo supone la nocturna (no solo por su evidente título) e incluso algo siniestra en algunas de sus formas “Tonight, tonight, tonight”. El ambiente que se recrea en el video a ratos me recuerda a “Blade Runner” y al oscurantismo de la estética de esa gran película (una de mis favoritas por si no lo saben). Estimo hay buenas partes en este tema en su letra como es “tengo algo de dinero en el bolsillo, que ya me está quemando. No recuerdo donde lo conseguí, me lo voy a gastar contigo”. En consecuencia fue otro single de los muchos que tuvo este álbum. Realmente “Tonight, tonight, tonight” es un ejemplo de seguir la tradición de la intensidad de “Mama” del anterior disco, y no podemos perder de vista que la versión del lp incluye una sección instrumental experimental e inquietante antes de afrontar su arreón final. La marca o la firma de Rutherford en la composición se ve en las aguerridas notas de guitarra que jalonan la populista (y no puede ser menos por el videoclip a modo de muñegotes que representaban a los componentes de Genesis y otras celebridades internacionales que se realizó) “Land of confusion”. Otro ejemplo de pop directo y con su toque cañero por la importancia de las guitarras en la producción y en todo caso otro de los momentos inolvidables del disco en formato single, que llegó muy bien a la sociedad por lo comentado en las líneas anteriores entre paréntesis en lo referido a su videoclip. Una buena crítica social a una sociedad todavía convulsa en los días de la guerra fría; ahora sigue convulsa, pero por otros motivos, que son económicos más que bélicos. Una gloria y un placer para los oídos es la reflexiva balada “In too deep”. Ya en el sencillo videoclip, con el grupo tocando en un plató de pasarelas y con Phil Collins paseando sosegadamente mientras canta esta fabulosa composición, se aprecia perfectamente el sentir que transmite. Es realmente sentida, bonita, delicada y mucho mejor que algunos otros temas del estilo que Collins selló, sobre todo en su carrera en solitario, donde a lo mejor el nivel de empalagamiento y el sopor es mayor y se hace algo insoportable, cosa que en “In too deep” no sucede en absoluto.
La locura y el desparrame se aprecia en la vertiginosa “Anything she does”, cuya autoría corresponde a Tony Banks y no en vano se nota mucho su sello en la misma. Saltarina, rítmica, con un trabalenguas prácticamente en el estribillo para probar la soltura vocal de Collins en el micrófono, pero en todo caso la hermana menor en el apartado de videoclips y singles, por mucho que Benny Hill compartiera protagonismo con los Genesis en el video que grabaron, encarnando a un caótico empleado de seguridad encargado de vigilar la integridad del camerino de los Genesis en un concierto. Para no perder la vista de lo que Genesis fueron en origen, es decir, una banda de rock progresivo, se nos presenta una suite. No obviemos que esta fórmula solamente se olvidó en unos pocos álbumes, ya que en “Duke” las 3 primeras canciones forman un solo en realidad y en el anterior álbum del grupo “Genesis”, podemos ver el núcleo que forman “Home by the sea” y “Second home by the sea”. Ahora es el turno de “Domino” con sus 2 partes, la primera “In the glow of the night”, más mediana, tranquila, oscilante debido a los teclados de Banks y la posterior “The last domino”, que ofrece unos ratos de locura y aceleramiento muy llamativos. No está nada mal y ofrece el punto exótico a un disco que como están pudiendo comprobar y seguirán comprobando con la siguiente 7ª canción, está formado a base de singles encadenados. Dentro de esta suite me encanta ese momento lejano y delicado en la parte que Phil dice eso de “En el silencio y en la oscuridad nos tenemos el uno al otro…”; no en vano es la parte que sirve de puente entre las 2 secciones que conforman la composición (eso sí, luego vuelve, pero con una base más nerviosa en mitad de “The last domino”). Quizás mi composición favorita sea el tanto que se anota en la parte final del lp Mike Rutherford, ya que él es el autor de “Throwing it all away”. Aquí el video no ofrece el potencial que en su día ofrecía la canción para hacer un buen trabajo audiovisual y el grupo simplemente quiso homenajear a la gente que trabajaba en la gira del disco, con una introducción de Collins al respecto. El tema habla claramente de la ruptura del amor y en lo que a la letra estrictamente se refiere, es uno de los casos en los que les pondría aquí la parte entera. Esa serie de reproches de Rutherford, a los que Collins pone voz “Ahora, ¿quién encenderá tu oscuridad? ¿Quién te cogerá la mano? ¿Quién te buscará las respuestas cuando no entiendas?” es brutal. En directo, Collins se divertía con el público jugando a repetir esos coros tan característicos que incluye. Lo mejor es que con un tono cálido y una melodía optimista, se plantea una historia realmente jodida. Quizás sería el tema que todo aquel despechado/a por amor debería ponerse cuando es abandonado, para no caer en la depresión y mirar el futuro con optimismo. Creo que el blog “¿Canciones O Lecciones?” en el que colaboro está muy parado últimamente y hace mucho que no escribo; le voy a dar un hueco a este temazo en las próximas semanas en esa bitácora, decidido está. Me encantan los acordes de la guitarra del comienzo y la perfecta línea de teclado que acompaña a Collins en el estribillo que se nutre principalmente de repetir el título de la canción, la cual es de una mesura y delicadeza exquisita. Lo bueno si breve 2 veces bueno y así sucede en esta versión de estudio. En directo, entre los juegos de Collins con la audiencia y que el tema no terminaba lógicamente con un fade out, se alargaba mucho más y tampoco quedaba mal ese final a modo de cierto derrumbamiento de Collins con ese “Yo no quiero marcharme” final de la letra. Echen un ojo por ahí a ver si dan con el fragmento del concierto de Wembley de 1986. Merece la pena. ¿Innecesaria y fuera de tono la final instrumental “The brazilian”? Por sonido y sentido es la que menos tiene que ver con la obra, ya que hasta “Domino”, a pesar de su longitud, cuadraba perfectamente. Sin embargo, no sé muy bien a qué viene esta pieza tan rimbombante. No pega ni con cola, pero en todo caso forma parte de “Invisible touch”. Supongo que el resto de canciones eran tan difíciles de decidir cuál debería cerrar el disco que el grupo quizás optó por este experimento para salirse por la tangente. No sé, pero lo innegable es que aquí se termina “Invisible Touch”.

En 1986 Genesis facturó su disco para todos los públicos. Un disco, de portada sencilla y colorida con ese fondo blanco sobre el que se plasma la notoria mano protagonista de la portada, que cualquiera que lo escuche, y sin saber nada de la trayectoria de Genesis, advierte que es un hit en potencia y un álbum que tiene fácil llegada a las masas. Y así sucedió. El hecho de que prácticamente de todas las canciones se grabara videoclip y la desbordante gira mundial, con llenazos en mil y un estadios a lo largo del globo terráqueo, ponen de manifiesto los brillantes logros de este álbum.

Un trabajo así supuso una enorme resaca para el grupo, lo cual no sé si a la larga produjo la ruptura de la formación tras la correspondiente promo del siguiente disco “We Can Dance”. Pasaron más de 5 años para que Genesis volvieran a entregar al público nuevo material y en ese periodo de tiempo Collins aprovechó para hacer más alargada la sombra de su figura en el mainstream, con su 4º disco en solitario, el aclamado “… But Seriously” y su correspondiente gira, igual de exitosa que la de Genesis con “Invisible Touch”, del que se sacó de la manga el imprescindible ítem en directo “Serious Hits Live”. Ya Collins incluso se metió de lleno en el mundo de la interpretación y las bandas sonoras que él mismo hacía para sus películas, veamos “Buster”, también arrasaban. No podemos olvidar la repercusión que los Mike And The Mechanics de Rutherford también tuvieron.

En el plano personal, es curioso que en verano de 2001 tuve la opción de comprarlo a precio ridículo en la serie media del Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz (junto a otros ítems de Virgin como el “New Gold Dream (81/82/83/84)” de Simple Minds), y luego tuve que estar mucho tiempo penando hasta que me hice con él a un precio superior; por cosas como ésta, no desperdicio ya las ocasiones y me tiro de lleno a las ofertas según las veo por lo que luego pueda pasar.

Volviendo al apartado de la repercusión y la idiosincrasia de la obra que hoy nos ocupa, cosa que advertí al comienzo del artículo que quería tratar, lo que pasa es que normalmente este disco está muy machacado por la crítica especializada y más elitista. Está considerado, erróneamente estimo, como un disco vulgar y chabacano por el mero hecho de la cercanía o accesibilidad que ofrece a cualquiera que se meta con él, ya que por otros motivos no se le puede tildar de esa forma, ya que el trabajo es excelente y muy bien cuidado en sus formas. Que fuera el disco más exitoso de Genesis no cuadra con el distintivo de disco más valorado de la era Collins, ni de su trayectoria en general. Cosas que pasan. En todo caso es un disco muy bueno para estas fechas y que, dejando de lado el tema recurrente de valorar a un álbum mal por su nivel de comercialidad o de pegada, estoy seguro que ustedes, seres inteligentes, sabrán aprovechar.

¡Ah! Y de la temporada de radio, es posible que este miércoles pasado hayamos terminado con la misma con la redifusión de lo que se salvó del Especial Vangelis que hicimos el 9 de junio en directo en &radio. En teoría íbamos a terminar este próximo miércoles con un programa-entrevista, el cual a día de hoy aún no hemos grabado y tiene malos vistos para que entre en esta nueva temporada. Permanezcan atentos al blog, ya que el martes habrá post anunciando el programa final de la temporada (si es que grabamos ese ítem pendiente) o post de balance de lo que ha sido esta 3ª temporada.
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sábado, 12 de marzo de 2011

Phil Collins - No Jacket Required (1985)

Este pasado lunes, ante la lectura de la noticia del definitivo abandono de Phil Collins del mundo de la música, reconsideré rápidamente el post que tenía pensado para hoy, dejando su elaboración y publicación para la próxima semana. He estimado realizar este ínfimo homenaje al gran Phil, el cuál ha pasado por el blog solamente una vez en lo que a su carrera en solitario se refiere con el análisis de su debut “Face Value”, habiendo tenido protagonismo por aquí antes con los Genesis que él comandaba, con el post sobre el disco del cuál cojo su título para mi nick en internet; quizás demasiadas pocas apariciones por el blog para la importancia que el entorno musical de Collins ha tenido en mi vida desde el año 2001 y 2002, aunque también hubiera lugar para el análisis del lp “Foxtrot” cuando Phil estaba a la batería y Peter Gabriel era el que se encargaba de la voz en Genesis. Por ello, hoy mato 2 pájaros de un tiro: compenso el peso de Phil Collins en el blog respecto a otras bandas que ya han repetido y de paso le rindo particular tributo ante el anuncio de su abandono del mundo de la música en activo.

Nos vamos hasta 1985 para revivir quizás el punto de partida de los días más gloriosos de Collins, los cuales se extenderían desde ese año hasta que Genesis terminara la promoción de su disco “We Can Dance” de 1991. En este periodo de tiempo, Collins editaría 2 discos geniales como son el que vamos a revisar “No Jacket Required” y el “…But Seriously” de 1989 y con Genesis coronaría la cima del éxito y repercusión musical gracias a “Invisible Touch” del 86 y el citado “We Can Dance”. Cada uno de estos 4 discos conllevarían unas giras multitudinarias, que se plasmarían en sendos discos en directo “Serious Hits… Live!” y “The Way We Walk (Vol.1 y 2)” de su trayectoria en solitario y de su banda Genesis respectivamente.

Phil llegaba a 1985 con el discreto resultado de su 2º disco en solitario “Hello, I Must Be Going”, el cual supuso un resultado peor al prometedor debut “Face Value” y después de haber terminado con la promoción del disco homónimo de Genesis de 1983, que siguió apuntalando el éxito que terminaría por explotar en el 86 con su siguiente entrega. Lo que estaba claro, es que Phil tenía que entregar un disco que supusiera el espaldarazo definitivo para su vuelo por su cuenta, ya que su anterior entrega dispuso de un single que pocos recuerdan, aquel “I don’t care anymore”, una buena canción, pero sin pegada comercial ni el encanto que tenía la tampoco comercial, pero resultona “In the air tonight”, y su mayor éxito vino asociado a una versión del “You can’t hurry love” que llegó al nº1 en el Reino Unido. Pobre resultado comercial en global, para lo que en definitiva es un trabajo con una calidad al nivel de su ópera prima, pero que por el motivo que sea no fue tan bien acogida. Con el single “Against all odds” y posteriormente con “No Jacket Required” Phil subiría a lo más alto. Veamos entonces con qué consiguió ese resultado; es decir, lo que contiene su 3er. disco en solitario.

“Sussudio” es quizás la pieza más animada del disco. Estamos ante una composición de esas tan del gusto de Collins en su carrera en solitario, repleta de instrumentos de viento, y con el aliñado justo de teclados y sintetizadores, para conseguir crear una melodía saltarina y muy alegre. “Sussudio” es esa palabra con la que Collins se siente tan bien al decirla, según reza la propia letra y también será recordada por su particular videoclip, el cual recrea una actuación de Collins y su banda en un pub, que parece que hasta el momento no ha ido muy bien (debido a las caras de tedio y sopor de varios asistentes), hasta que empiezan a sonar los acordes de “Sussudio”, los cuáles desde el inicio llaman la atención de la gente, provocando un final de show en todo lo alto. La continuación del video supone el enganche con el de “One more night”, con Collins al piano en el pub ya desierto y cerrado. No podemos obviar que supuso un nº1 en la lista de los charts estadounidenses para Phil. Se aumenta si cabe el ritmo a continuación con la frenética “Only you know and I know”, con una endiablada base de sintetizadores, sobre la cual se disponen las secciones de viento de metal tan utilizadas por Collins y el resto del plantel instrumental, con lugar para algún que otro solo a cargo de Daryl Stuermer. “Long long way to go” supone el corte musical exótico del disco. Una canción con efecto de lejanía, misterio, y textura casi acústica, que termina de golpe y nos da paso a otra pieza radicalmente opuesta como es “I don’t want to know”, que nos devuelve a texturas parecidas a las abordadas en “Only you know and I know”. “One more night” supone la balada lenta y romántica de la obra. Se me hace algo aburrida, ya que prefiero otros registros que maneja Phil, pero no puedo dejar de apuntarles que fue un gran éxito para el cantante y que siempre ha sido de sus temas favoritos de interpretar en directo; según palabras del propio Collins gustaba de jugar con la misma, cambiando la entonación de sus estrofas para darle frescura. Para mi gusto, mucho mejor es lo que viene ahora. “Don’t lose my number” es un tema que comúnmente está olvidado para la memoria colectiva, al que solamente prestan atención los reales fans de Phil Collins. Destaca nuevamente el plano audiovisual, con el videoclip que viene a plasmar varias propuestas que distintos directores de videoclips hacen a Collins, haciendo varios guiños a la estética del cine del oeste, al clip de “Every breath you take” de The Police, al de “I’m still standing” de Elton John y alguno que otro más. En todo caso estamos ante un videoclip muy divertido. Pero lo principal es la canción. “Don’t lose my number” es un tema acelerado, muy rítmico, pero que tiene más bien un enfoque o sentido de misterio, más que alegre, visto en versos como “ellos llegaron de noche dejando el miedo a sus espaldas; había sombras por todos los sitios. Nadie sabía donde encontrarle, no se encontró pista alguna…”. Muy destacable es el bajo y algún que otro solo de guitarra a cargo del inestimable guitarrista Daryl Stuermer.Retornamos al protagonismo de los instrumentos de viento en la animada y festiva “Who said I would”. En el video del famoso “Serious Hits… Live!” en Berlín, resulta muy gracioso ver a Collins como monta un numerito haciendo la pregunta del título a todos los miembros de su banda de directo. Este “Who said I would” es de los temas más animados de la obra y se la puede considerar como la hermana mayor de la posterior “Hang in long enough” del siguiente disco “…But Seriously”. Acertada resulta también “Doesn’t anybody stay together anymore”. Estamos ante una canción en su mayor parte comedida, con un estribillo mucho más marcado, gracias a su instrumentación de teclados, los cuales le dan una fuerza muy interesante. “Inside out” no difiere mucho de su predecesora. Nuevamente los teclados vuelven a tener un peso importante en su melodía. Líricamente y en lo que a su recuerdo principal se refiere, es una canción que se te queda muy marcada por su estribillo, el cual se repite hasta la saciedad. A pesar de ello, no es una mala canción. De hecho, creo que “No Jacket Required” es un disco sin fisuras en el que todo está muy meditado. “Take me home” es el épico final real del disco, aunque no sea el tema que le dé el cierre. Una pista muy apropiada para la rúbrica de la obra, básicamente porque tras los distintos pasajes que ofrece la obra, lo que pides es que te lleven a casa (probablemente el disco lo escuches en la misma, con lo que ahí no tendría sentido) y descansar un poco. “Take me home” es de las canciones que más abundan en el plano sentimental de la obra. “We said hello goodbye” es claramente un epílogo, ya que quizás “Take me home”, con esa épica emotiva, podría haber sido sin ningún tipo de rubor el tema que pusiera el colofón a este magnífico lp. Sin embargo, esta pieza menos ampulosa, y con unas ciertas dosis de reflexión en su sonido, nos regala un cierre de disco más comedido, en el que Phil Collins se muestra al micrófono mucho más comedido, cosa que no escuchábamos desde hace varias pistas, ya que el último momento de ese estilo fue “One more night”. Un tema este “We said hello goodbye” mucho menos evidente en su melodía, pero un tremendo acierto igualmente.

El 3er. disco de la carrera en solitario del sr. Collins arrasó. Fue un éxito rotundo y contundente y lanzaría definitivamente a Phil al estrellato y a la primera línea del mundo musical, lo cual en parte también ayudaría a que “Invisible Touch”, siguiente disco de Genesis, obtuviera resultados excelentes parecidos. De aquí hasta el mediano e irregular “Both Sides” de 1993, Phil viviría sus mejores días musicales, siendo los mismos también los de más actividad. Una actividad al rojo vivo, tanto o más que el color de su rostro en la fotografía de la portada de la obra que hoy nos ocupa, dispuesta sobre ese fondo negro.

Pasemos de 1993, es decir, de los tiempos posteriores relativamente no muy lejanos de “No Jacket Required” a la actualidad y a comentar lo del abandono de Collins, que como ya he comentado es lo que me ha incitado a hacer este artículo para hoy. Phil ha declarado estos días atrás que cree que nadie le echará de menos en el mundo de la música. Siempre he sido de la opinión de mirar con cierta incredulidad varias de las declaraciones de Phil, como cuando en el “Behind The Music” de Genesis hacía ver como que le daba pereza haber pasado a ser el vocalista de Genesis desde su puesto de batería tras el abandono de Gabriel y otras cosas como cuando, no se sabe entonces cómo, le presenta unas canciones a Tony Smith, manager de Genesis, y le proponen hacer un disco él solo (“Face Value”) y nuevamente muestra como pereza o una sensación de “Dios mío!, no!”. A pesar de todo esto y de ciertos mosqueos, como el que se agarra en el clásico videoclip de “Easy lover” con su tocayo Bailey de Earth Wind & Fire al no salirle el juego de cambio de micrófonos, Phil es un tío que me cae muy simpático. Por ello, desde aquí apunto que al menos uno, un servidor de ustedes, echará de menos a Phil.

Tyrell en “Blade Runner” decía a su creación el replicante Roy Batty algo como “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo y tú has brillado muy intensamente Roy”. Algo parecido le ha pasado a Phil, el cual estuvo poco menos que hasta en la sopa en los años 80, sobre todo en su 2ª mitad, tanto en Genesis, como en solitario, como saliendo en la televisión, como apareciendo en series (“Miami Vice”), como protagonizando películas (“Buster”)… Normal que ahora acuse achaques de distinto tipo en su cuerpo, los cuales hayan propiciado su jubilación algo anticipada. Nos queda su música, que no es poco y el buen recuerdo en general que nos deja su carrera musical, prácticamente impecable. Sobra decirlo, pero desde aquí deseamos a Phil Collins lo mejor, aunque esté alejado de la música.

De la radio decirles que ya tienen disponible el planning de emisiones en &radio para esta semana en nuestro rincón de la web. En RUAH sonará este miércoles (esperemos que por fin sea así tras 3 intentos frustrados) el programa dedicado a “Vauxhall And I” de Morrissey; supongo que a estas alturas les resultará difícil creerme. Hagan el intento al menos, aunque no les prometo nada… Por cierto, agradecer la respetable audiencia que tuvimos el miércoles en la emisión del programa dedicado a El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, en el que contamos con su líder Servando Carballar. Por supuesto me estoy refiriendo a esa audiencia en los términos que para nuestros niveles de popularidad se refiere; supongo que a un Iñaki Gabilondo de turno le daría algo si tuviera el número de oyentes que tuvimos nosotros el pasado miércoles. Si alguien se perdió el programa con El Aviador Dro y lo desea volver a escuchar, lo podrá hacer esta tarde en la sintonía y emisión on-line de RUAH a las 19.00h si lo desea. El audio estará disponible a mitad de la próxima semana.
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sábado, 29 de octubre de 2011

Genesis - Duke (1980)

Tenía ganas de hablar ya de este disco. Es más, creo que es increíble que habiendo cumplido 3 años de blog no haya sido objeto de análisis en post semanal todavía. Parte de la explicación reside con total seguridad en que es una obra que me gusta mucho escuchar en el mes de octubre y comienzos de noviembre de cada año, y más concretamente en la franja horaria entre las 19.30h y 22.00h cuando ya ha anochecido. Manías que tiene uno en este caso, pero por el motivo que sea, en años anteriores me ha pillado a contrapié con otros discos o artículos preparados, pasándosele su “época anual” que tiene para mí.

Creo que el toque otoñal se lo concede la que para mi es la gran canción de la obra “Duchess”, por esa melancolía que transmite en su ampulosa melodía y en la ciertamente triste letra que explicaré cuando me meta de lleno en el tradicional “mega-párrafo” de análisis formal del track list de la obra.

Es importante apuntar que a comienzos de la década de los 80, Genesis se había consolidado como un trío, compuesto por Tony Banks a los teclados, Phil Collins como batería y Mike Rutherford como encargado de las cuerdas, como de forma grandilocuente se reflejó en el anterior disco de la banda “…And Then There Were Three…”. Este disco, bajo mi punto de vista personal, a pesar de contar con pesos pesados de la historia del grupo como es el “Follow you, follow me”, o la incontestable “Many too many”, carece de consistencia y a ratos se hace algo pesado. No hay que obviar que el grupo llevaba en estado de recomposición permanente desde el trauma que supuso la marcha del vocalista Peter Gabriel, que en los días en que se editaba este disco que hoy revisamos facturaba su aclamado 3er. trabajo en solitario, y posteriormente el abandono del guitarrista Steve Hackett.

Poco a poco el éxito comercial del grupo iba en aumento debido a éxitos puntuales en forma de singles como el citado “Follow you, follow me” y en 1980 confirmarían su buen estado de forma con la que quizás sea la gran obra de los Genesis de la “Era Collins”. Y es que “Duke” es una obra ambiciosa, que casi llega a la hora de duración, con un listado de 12 temas variados, con toques progresivos en su sonido adaptados a los nuevos tiempos y con ejemplos pop que ayudaron a que el éxito comercial de la banda se siguiera afianzando.

Es curioso que se empiece con un tema que luego readaptaría en su primer disco en solitario el vocalista Phil Collins. “Behind the lines” aquí suena mucho más ampulosa y con una gran fanfarria sonora que le da un retazo monumental al inicio de “Duke”. Las guitarras se aceleran emulando a los sonidos más avezados de los días de “Nursery Crime”, entrelazándose con los fabulosos teclados de Tony Banks. Más de 5 minutos de canción que en realidad forman una suite con las 2 siguientes canciones. De forma umbilical conecta con la maravilla que ya les he advertido que es “Duchess”. Estamos ante un tema nocturno, melancólico, lleno de rabia en el proceder vocal de Collins ante el micrófono, el cual describe el declive de la carrera de una cantante, esa supuesta “duquesa” a la que alude el título de la canción. El tema dispone de un videoclip con un barbudísimo Phil Collins, ataviado con sombrero y gabardina y con el grupo dispuesto a ratos de forma lánguida en una sala de proyección (de esos momentos del video, he sacado la imagen de este post del grupo, puesto que no encontraba ninguna otra de 1980 de la formación). La composición es grandiosa desde su sinuoso y misterioso comienzo, lleno de matices interesantísimos, y que en definitiva sella una sección instrumental perfectísima para escuchar estos días sobre las 20.30h, cuando ya ha anochecido por completo, y si sobre todo tienen la suerte de estar en sus domicilios para apreciarla en soledad, que es realmente como se le saca el jugo a este temazo increíble. “Duchess” conecta con la 3ª pieza de esta suite de inicio, de título “Guide vocal”. Es un epílogo casi acústico, muy cortito en duración, que no pretende para nada entrar en competencia con la excepcionalidad de “Duchess” o el recargo sonoro de “Behind the lines”. Curiosa resulta la 4ª pista “Man of our times”, dispuesta sobre unos estridentes teclados a cargo de Tony Banks, y con un Phil Collins desaforado a la voz. A pesar de su notable desasosiego, quizás asociado al estrés que puede tener ese mencionado “hombre de nuestros tiempos”, resulta sorprendente que en el estribillo de la misma hay lugar para un cierto poso de melancolía en su melodía, el cuál notarán si se detienen a escucharla prestando atención. Uno de los grandes temas pop del disco y en consecuencia uno de los singles y éxitos comerciales de “Duke” es la siguiente pieza. “Misunderstanding”, además de contar con un videoclip que mostraba a Collins conduciendo un descapotable y escenificando esa confusión telefónica en alguna cabina de teléfono, es un tema accesible y fácilmente disfrutable, con unas líneas de guitarras medias comedidas y melódicas que se alejan de los excesos (por otro lado maravillosos) que se pueden apreciar en otras canciones de la obra. “Heathaze” comienza con semejanzas sonoras a “Guide vocal”, pero posteriormente se desmarca, conformando un tema con un sonido más agrio y lleno de entrega en algunas de sus partes.El gran tema pop extraído del disco, y que debido a su éxito o aceptación en la historia de Genesis marca un antes y un después en la discografía de la banda, es “Turn it on again”. Las guitarras melódicas de Rutherford, con las notas de teclados justas de Banks conforman un tema directo, rítmico y lleno de alegría, ilusión y buen rollo. Sin embargo, quizás es el tema que menos tenga que ver con el conjunto de la obra, pero aquí, en mitad del listado se hace agradable un respiro pop de estas características. Hay lugar para una balada desconsolada como es la sentida “Alone tonight”, la cual abre la parte final de la obra. Acto seguido llega “Cul-de-sac” con una estructura no clara, nada evidente, en la que sobre todo destacan el bombo que tienen los teclados de Tony Banks, siguiendo el patrón marcado en el comienzo de la obra “Behind the lines”. Estamos ante otro tema rotundo, que mezcla a partes iguales el sentir que te dejaba “Man of our times” con la ya mencionada canción de apertura de la obra. Tras tanto bandazo sonoro o sacudida que hemos experimentado en “Cul-de-sac”, ahora se dispone un tema con una mayor mesura titulada “Please don’t ask”, con un leve toque nocturno, en el cual los teclados de Tony Banks son más bien envolventes para este medio tiempo que nos permite coger fuerza durante sus minutos de duración, ya que el final instrumental compuesta por el combo “Duke’s travels” y “Duke’s end?” es un ejercicio sesudo, progresivo, oscilante y que busca darle carácter cíclico a la obra, retornando su sección final, propiamente en “Duke’s end?”, a los sonidos y melodías que conformaban la estructura troncal del inicio que pudimos escuchar tres cuartos de hora atrás con “Behind the lines”. En “Duke’s travels” sobre todo hay que destacar el increíble papel de Tony Banks en sus teclados. Phil Collins hace acto de presencia a eso de los 6 minutos cantando parte de “Guide vocal”. En todo caso es un final mágico y que le confiere ese carácter de unidad a la obra, dándole un enfoque conceptual.

Los Rutherford, Collins y Banks comenzaban los 80 con buen pie. “Duke” fue nº 1 en la lista de discos más vendidos en el Reino Unido y sus singles “Misunderstanding” y “Turn it on again” funcionaron realmente bien en sus papeles individuales. En los años venideros el grupo editaría en 1981 “Abacab” (¿de qué me suena a mi ese título?) y en 1983 su disco de título homónimo. Estos 2 trabajos a día de hoy están considerados obras menores en comparación con el protagonista de esta semana, pero en todo caso a mi me parecen dos auténticas joyitas en forma de álbum, con una razonable ración de excelentes canciones en su interior.

Quizás la percepción de que “Abacab” y “Genesis” estén en parte en el olvido resida por un lado en el enorme éxito del posterior “Invisible Touch” de 1986 y por otro lado en que Phil Collins, “muy a su pesar” como suele declarar, iniciara su trayectoria en solitario con un celebradísimo primer disco de estudio “Face Value” en el mismo 1981 donde se editaría también “Abacab” y comenzara a darle importancia a partes iguales a su trayectoria en solitario y a su papel en Genesis. Creo que lo mencioné en post anteriores, no sé si cuando analicé “Abacab” o “Face Value” de Collins, pero el caso es que Phil hizo un claro guiño a la portada de “Duke”, con ese personaje dibujado frente a una ventana en mitad de la noche (véase la luna), en el videoclip de “In the air tonight”.

“Duke” es una gran obra. Quizás uno de mis discos preferidos de Genesis. Estoy de acuerdo en el irrefutable hecho de que trabajos posteriores como “Abacab” o “Invisible Touch” son más accesibles, pero si a este álbum se le considera por gran parte de la gente como la última gran obra absoluta de Genesis (dejando de lado el éxito comercial o pegada masiva de trabajos posteriores), por algo será.

Respecto a la radio, avisar que hasta el sábado 12 de noviembre no volveremos a hacer un coloquio especial en directo a las 16.00h. Seguimos con nuestro programa de estreno semanal los miércoles a las 21.00h en &radio y a las 23.00h en RUAH, tocando el turno esta semana de revisar el disco “Automatic For The People” de R.E.M.. Esta tarde pueden volver a escuchar a las 19.00h en RUAH el programa de esta semana sobre 10cc y su “Deceptive Bends”, el cual subiré a lo largo de la próxima semana a nuestro perfil de Ivoox. Y ya saben que el lunes, martes y jueves a las 21.00h en &radio pueden escuchar repeticiones de programas antiguos si lo desean.
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viernes, 29 de enero de 2021

Temporada 12/ Programa 3: Genesis y "Foxtrot" (1972)

Tras las primeras 4 semanas de permiso de paternidad y las tradicionales vacaciones navideñas DMR, retorna nuestra actividad y lo hacemos sumando otro item radiofónico, aunque el último acto previo al parón fuera de la misma naturaleza. Y es que no sabemos si con las situación de pandemia en breve nos vuelvan a confinar y no podamos llevar a cabo más programas durante un tiempo.

Revisando nuestro fondo de armario, me di cuenta que hemos hecho coloquios sobre los Genesis liderados por Phil Collins, sobre el propio Phil Collins en solitario y sobre Peter Gabriel en solitario. Por tanto, nos faltaba poner remedio con la etapa de Genesis con Peter Gabriel como cantante. Aprovechamos que "Foxtrot" fue comentado hace ya muchos años para poner remedio.

Este disco tan icónico de la era de Gabriel al frente de los Genesis, nos supondrá un reto a la hora de poner sus largas canciones en antena, pero intentaremos salir airosos del envite. Mostraremos como siempre nuestras opiniones sobre el disco y sus canciones, y nos servirá también para hacer un repaso somero a esa etapa de Genesis, al menos en lo que se refiere a los discos más cercanos temporalmente.

La cita será como siempre a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y en particular este sábado 16 de enero de 2021. No nos fallen, les esperamos...

Evidentemente, el pasado 16 de enero de 2021 fue imposible llevarlo a cabo por los efectos derivados de la borrasca Filomena y por otros asuntos personales de uno de nuestros colaboradores, con lo que será este sábado 30 de enero de 2021 a la misma hora y en el mismo dial cuando llevaremos a cabo al fin este programa.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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sábado, 21 de marzo de 2009

1986 Peter Gabriel - So

La propuesta musical que desde “Discos, música y reflexiones” queremos poner sobre la mesa esta semana, corre a cargo de Peter Gabriel. No considero que con esta revisión estemos incurriendo en repetir artista; recordemos que unos meses atrás, analizamos la obra “Abacab” de Genesis, pero dicho trabajo corresponde a una etapa posterior en la historia del grupo en la que Gabriel ya no tomaba parte, habíando pasado unos años desde su partida. También hay que decir, que en aquel año Peter ya había consolidado su carrera en solitario con sus 3 primeros trabajos.

Igualmente, el día que recojamos alguna obra de los Genesis liderados por Gabriel, tampoco lo consideraré duplicidad de artista, ya que se aprecia un cambio más que importante con respecto a los Genesis encabezados por Phil Collins. Sacarán en conclusión que cuando aparezca por aquí algún disco en solitario de Collins, consideraré lo mismo. Una vez aclarado esto, pasemos a hablar del hombre que lideró a los Genesis en su primera etapa exitosa.

Mediada la década de los 80 y tras 4 discos en solitario, más alguna que otra banda sonora editada, Peter Gabriel tenía afianzada perfectamente su carrera en solitario, haciendo olvidar casi totalmente a la audiencia generalista su pasado en Genesis. Su mayor éxito hasta el momento había sido su 3er. disco “Peter Gabriel 3” o “Melt”, y a nivel de singles, tanto “Solsbury hill” de su primer álbum, como “Games without frontiers” de su citada 3ª entrega, con colaboración de excepción de Kate Bush, habían conseguido notables resultados.

No obstante, sería en 1986 cuando Gabriel conseguiría su mayor éxito comercial en solitario de la mano del disco que hoy proponemos. Sería la adaptación perfecta de Gabriel a los tiempos, con una acertada promoción a base de unos inolvidables videoclips, que cuadrarían perfectamente en aquella época en la parrilla de la MTV. Nuevamente, la obra contaría con la colaboración de artistas consolidados y otros a los que Gabriel daría su particular espaldarazo. Desgranemos “So” y demos pues con las claves de su triunfo.

El álbum contaría con numerosos sencillos extraídos del mismo, que en la mayoría de los casos conseguirían igualmente importantes logros por sí mismos. Sin poder ser de otra manera, “So” abre con uno de ellos, “Red rain”. El registro más rasgado de la voz de Peter es acreedor de la duración total del corte. En la parte instrumental, destaca el complejo entramado de teclados, que mezcla cristalinas notas con sólidas melodías, desarrollado sobre una potente base rítmica formada por el inquietante bajo y la ampulosa percusión utilizada. En su parte final, “Red rain” adquiere un fuerte tono épico, para posteriormente cerrar de una forma lenta y melancólica. Quizás es una de las interpretaciones vocales más sentidas y serias por parte de Gabriel en toda su carrera. Es curioso que otro de esos ejemplos, lo encontremos unos cortes más adelante en “Mercy street”. El disco podría analizarse por parejas de canciones similares, y ahora toca de una de las 2 canciones claramente pop que contiene “So”. “Sledgehammer” es la canción más recordada de la obra. Acompañada de un delirante videoclip, sumamente elaborado para la época, escogido en algunas votaciones como uno de los 3 mejores clips de la historia junto a “Thriller” de Michael Jackson y “Like a prayer” de Madonna (ahí es nada), el “mazo” particular de Gabriel se dota de melodías juguetonas y un Peter sumamente desenfadado al cantar. La letra incluye versos claramente pop “puedes tener un aeroplano volando si traes de nuevo tu cielo azul, podrías tener un tren de vapor si asientas nuevamente tus raíles…”. Tema pegadizo, descarado y con letra sencillita para convertirse en un perfecto single para la radio y la MTV al acompañarse de tan apañado video. Nuevo cambio de tercio. Gabriel recupera una antigua y ya reseñada colaboración con Kate Bush, para afrontar un dueto propiamente dicho, dando un paso adelante respecto a los coros notables de “Games without frontiers”. Alternancia de estrofa para Gabriel y estribillo para Kate. Por lo que se comenta, la grabación de la pista para la buena de Kate, fue una soberbia tortura, ya que Gabriel, tras 6 grabaciones, no estaba contento con el resultado que la cantante conseguía para su interpretación. El resultado final demuestra que valió la pena tanto esfuerzo, ya que consiguen una sentida balada, confeccionada por el diálogo entre una pareja en la que Kate intenta imprimir esperanza a su figurada pareja, concretada en esta ocasión en Gabriel. De una pasmosa belleza y emotividad resulta el videoclip principal grabado con Kate y Peter abrazados en lo alto de una colina con un eclipse de sol de fondo. Peter se queja en la letra de problemas sociales, de tan rabiosa actualidad como el paro “intentando cambiar difícilmente de ciudad, para cada trabajo, tantos hombres. Nadie necesita tantos hombres”; para compensar la pesadumbre está Kate: “no abandones, todavía nos tienes a nosotros. No abandones, estamos orgullosos de lo que eres… No abandones, porque creo que hay un sitio, un sitio al que pertenecemos”. El final o apéndice final, mejor dicho, con unos ritmos de bajo de reminiscencias africanas, es lo que menos acorde está con toda la canción. “That voice again” me resulta vagamente cercana a “Red rain”, aunque con un sonido más amable; lo cierto es que la instrumentación utilizada y la voz de Gabriel resultan bastante parecidos al tema de inicio. Sin embargo, es uno de los temas más fácilmente olvidables de “So”, con lo que pasaremos a analizar la siguiente canción, que nos reportará otro de los momentos álgidos del álbum. “Mercy street” es una introspectiva y misteriosa canción, con una seria y sentida interpretación vocal de Peter, como ya mencionamos antes. La melancolía va asociada a la letra, en la que se hacen referencias al pasado y la infancia, y la pérdida de aquellos momentos. Antes hablamos de la posible asociación de las canciones de 2 en 2 en muchos casos. Pues bien, el dueto pop lo forma “Sledgehammer” con el corte que nos encontramos ahora “Big time”. Sensiblemente parecida a la horma de su zapato, sobre todo en lo descabellado del clip grabado, aquí el ritmo deriva hacia un sonido más cercano al funky y podría ser un corte fácilmente aplicable a los Talking Heads de la época de “Speaking In Tongues”. Seguimos con los combos de canciones y en esta ocasión vienen seguidas las 2 canciones en el orden de aparición del disco. Llega el momento del experimentalismo de la mano de “We do what we are told (milgrams 37)” y “This is the picture (excellent birds)”. Ambos temas son prácticamente instrumentales, básicamente por la repetición de la letra en ambas. Me quedo principalmente con “We do what…”, tremendamente misteriosa gracias a la percusión y las notas de teclado, y sobre todo con la parte final en la que Gabriel hace acto de aparición con una melancolía extrema para cerrar el tema, tras los repetitivos coros que machacan el título de la canción a lo largo del metraje. “This is the…” es más aséptica en su sonido, y aquí la artista invitada sería Laurie Anderson. El cierre de “So” lo proporciona “In your eyes”, la cual tiene un comienzo espectacular, con una perfecta conjunción de la percusión, los teclados y la entonación cálida de Gabriel en unos versos igualmente acertados: “Amor, me encuentro tan perdido a veces… el tiempo pasa y este vacío llena mi cuerpo… cuando quiero escapar, conduzco mi coche, pero a cualquier sitio que vaya, siempre acabo volviendo al sitio donde tú estás”. En esta canción Peter, como ya referí al inicio, introduce a un por entonces poco conocido Youssou N’dour, que a partir de entonces tendría repercusión a nivel mundial, básicamente también por su otra colaboración con Gabriel en el posterior single promocional del grandes éxitos del artista “Shaking the tree” y por su dueto con Neneh Cherry en “Seven seconds”. Digamos que es quizás mi tema favorito, aunque principalmente por su comienzo y su vuelta a la estructura del comienzo cuando Peter vuelve a decir cosas como “Amor, no me gusta ver tanto dolor…”; simplemente considero sobrecogedora y entrañable el sonido global conseguido en esos momentos. En otros momentos, y quizás en el estribillo, la canción puede resultar algo plana y cambia totalmente de tercio con una fuerte influencia africana de la mano de los coros aportados por N’dour, igualmente válidos, pero radicalmente distintos a esos emotivos compases que les menciono. Forma inmejorable de dar carpetazo al disco.

Reiterar que “So” fue un insultante y aplastante éxito mundial, principalmente gracias a “Sledgehammer”, que como single alegre y pop para todos los públicos allanaba el camino para acceder al disco. Igualmente el resto de sencillos, como la emotiva “Red rain”, la balada “Don’t give up” con el dueto de excepción de Kate Bush, por entonces en la cumbre de su carrera tras la edición de su soberbio “Hounds Of Love”, o la también bailable “Big time”, ayudaron de forma inestimable a la victoria de “So” en su conjunto.

La portada, en la mayoría de los casos con fotos complicadas del propio Peter, suponía la instantánea más clara del propio Gabriel, con un corte de pelo menos arriesgado que en épocas anteriores y con una expresión y unos rasgos que denotaban la madurez que iba alcanzando en lo físico y que en lo personal y compositivo también se apreciaba al escuchar el disco. A partir de aquí, se aprecia un cambio de tendencia en lo que a los títulos de los discos de estudio se refiere. Peter pasa de nombrar sus discos con su propio nombre y el nº de orden del disco en su trayectoria en solitario, más un apodo aparte, a titular sus discos con palabras de 2 letras; más adelante veremos “Us” y “Up”. “So” igualmente en inglés, si se pone antes de un adjetivo significa “tan”, es decir superlativa la cualidad que se refiere. Después de escucharlo, pongan el adjetivo que más les sugiera.

A nivel de productividad, si en los años 80 lo normal era sacar un disco cada año, ya en dicha época Peter tardaba al menos 2 años en sacar nuevo material. Desde este trabajo, Peter irá alargando cada vez más el momento de editar nuevos discos. Pasarían 6 años hasta que “Us” viera la luz y desde este disco hasta “Up” pasaría una década.

“So”, por otro lado no deja de ser un disco, que a pesar de su desaforado éxito comercial y la calidad de sus canciones, crea opiniones polarmente opuestas entre la crítica musical y los propios seguidores de Gabriel. Expliquemos este controvertido aspecto. Por un lado nos encontramos al núcleo que reniega del álbum, y que contraponen dicha entrega al tercer disco de Peter como mejor disco. Por otro lado, nos encontramos a la gente que, sin dejar de admirar trabajos anteriores del artista, considera a “So” un álbum perfecto y muy bien elaborado.

Un servidor se incluye dentro de este 2º grupo citado. Creo que todos los discos de Gabriel son excelentes, y que quizás únicamente “Us” y “Peter Gabriel 2” se hacen algo densos a ratos. Cierto es que “Peter Gabriel 3” es una obra más experimental e innovadora en lo que a sonidos se refiere, y que “So” no aporta novedad alguna, ni pretende avanzar en lo que la evolución de la música moderna se refiere. Lejos de esto, opino que la decisión de Peter Gabriel de no complicarse la vida y simplemente dar forma a unas composiciones muy acertadas, no tiene porque lacrar a “So” de disco vulgar. No vamos a exigir a Gabriel que esté siempre al pie del cañón de la vanguardia y más aún cuando el resultado que nos entrega ralla a tan alto nivel como el que ofrece “So”.
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sábado, 25 de mayo de 2013

Phil Collins - … But Seriously (1989)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Regresamos tras el parón forzoso por los motivos que aludimos. Ha sido el tiempo más o menos que esperábamos y simplemente les diré que dentro de la gravedad del asunto, la cosa ha salido bien y el proceso sigue unos plazos razonablemente buenos y esperanzadores de cara a que en un tiempo sea parte del olvido. No canto victoria, manteniendo la prudencia, pero al menos a día de hoy podemos recuperar la actividad bloguera. Si tenemos que parar otra vez (espero y deseo que no, y en caso de que así sea se deba a motivos más amables), avisaríamos nuevamente. De momento les dejo con un artículo que tenía medio-escrito allá cuando tuvimos que parar, con lo que las referencias temporales que hago en el artículo se refieren a hace un mes más que a estos pasados días. Prácticamente todo está escrito de antes de interrumpir la actividad de publicación. Lo digo para que lo tengan en cuenta. Bueno, pasemos a lo musical.

Es curioso que en estos últimos días (esto, como ya he dicho, se refería a antes de parar la actividad del blog), cosa de hace una semana, me viene a la mente la canción “Another day in paradise” de Phil Collins. Y, como hace mucho también que no comento nada de Phil en solitario por el blog (o eso creo recordar, que a estas alturas ya se me escapa el calendario de lo publicado hasta la fecha), creo que sería una buena ocasión para meterme con uno de sus discos más exitosos, el “… But Seriously” con el que el batería y cantante de Genesis cerraba su trayectoria en solitario de la década de los 80.

La verdad es que ese advenimiento a mi mente de “Another day in paradise” no radica para nada en algo como siquiera haber escuchado la canción en la radio, ver su videoclip en televisión o algo así; deben ser motivos más profundos del subconsciente que ahora no sé discernir. Pero el caso es que partes de la canción, como su marcada línea de teclados, me vienen a la mente y partes de la letra con la voz de Collins sonando claramente en el interior de mi cabeza. Quizás sean los motivos algo surgido en el subconsciente derivado de momentos personales familiares difíciles que estoy viviendo en el último mes, los cuales, les confieso, me están haciendo muy difícil mantener la actividad del blog y de la radio, lo cual se suma a la limitación de conexión a internet que experimento desde diciembre de 2012.

Dejo los rollos personales aparte y comienzo a hablar de lo que realmente nos atañe. Collins alternó a la perfección su carrera en solitario con el liderato de Genesis durante la década de los 80. Hoy viajamos al año 1989 y si miramos atrás unos 4 años, vemos que en 1985 editó su disco previo en solitario “No Jacket Required”, de gran éxito mundial, en 1986 retornó con Genesis, igualmente triunfal, con “Invisible Touch”, y luego se metió en la pantalla con papeles en series como “Miami Vice” o en el cine con “Buster”. Su “Groovy kind of love” para esa película, fue otro nº 1 en formato single que se anotó igualmente Phil.

Entonces, era lógico que en 1989 el siguiente paso fuera el siguiente trabajo por su cuenta al margen de Genesis. Con “… But Seriously” consiguió nuevamente sellar un álbum buenísimo. A día de hoy es difícil discernir y es objeto de un interesante debate musical el establecer cuál disco de Collins es mejor, si el debut de “Face Value”, el 3º “No Jacket Required” o este que hoy nos toca. Ahora que caigo, créanme, es involuntario que hayan sido los 3 discos primeros que he comentado por aquí de Phil (supongo que nuevamente cosas del subconsciente). Como hasta la fecha, este “… But Seriously” ofrece un buen puñado de clásicos del repertorio de Phil, y valiéndose de su estilo trompetero, generoso por tanto en los metales de viento, por otro lado da lugar a un disco que es ciertamente ecléctico en el sentir que transmiten sus canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Hang in long enough”: Abre “… But Seriously” con un tema bullanguero, algo machacón y muy fiestero de nombre “Hang in long enough”. Los metales de viento arrollan claramente a cualquiera en esta canción, que quizás no es demasiado inmediata en su melodía. Es atropellada e incisiva en sus formas y el videoclip que se grabó, con Phil, ataviado con un traje enorme al estilo del de David Byrne de Talking Heads en “Stop Making Sense”, y su banda tocando en un trasatlántico llamado el S.S.Udio (juego claro de palabras con el anterior hit de “No Jacket Required”), ve como termina el barco hundido, con los músicos naufragando en el océano y Collins acusándoles de haber tocado muy alto. Es una canción que en su día de primeras no me gustó, pero que con el paso del tiempo he sabido apreciar y a día de hoy me gusta relativamente bastante.

2. “That’s just the way it is”: Tras este inicio tan potente, se dará paso a una terna de 2 temas de parecida melodía. Destaca en efecto “That’s just the way it is” por su mesura. Un momento de calma correcto, pero que creo que será superado por la canción que la sucederá.

3. “Do you remember?”: Quizás la canción más melancólica, aunque con una sobriedad encomiable, es “Do you remember?”. Es una balada de desamor muy bonita, con un Phil comedido al micrófono y una cálida y cercana instrumentación. Los coros de los que se vale Phil son correctos a la hora de envolver el tramo final de la pista. Lo dicho, muy bonita y agradable de escuchar.

4. “Something happened on the way to heaven”: Yo personalmente les recomiendo que de “Something happened on the way to heaven” escuchen su toma en directo en el disco en directo “Serious Hits Live”. La canción es una declaración de amor, claramente vista en el estribillo, muy acertado, con una dosis de épica que siempre le vienen muy bien a temas de esta factura. Las pautas sonoras, con los metales de viento a tope, no fallan. El videoclip, con el perrito y su historieta, es muy tierno; en definitiva, muy de Phil, que es un personaje muy entrañable del mundo de la música. Fue otro single del disco y sin duda una de las canciones que más llegan de primeras y que más fácilmente emocionan con su melodía al oyente. Hay unas partes de la guitarra eléctrica del señor Daryl Stuermer, mano derecha musical de Collins en solitario, que son dignas de escuchar.

5. “Colours”: En “Colours” hay alternancia de calma e intensidad entre sus partes. Los teclados juegan su papel de hinchar el tema en el estribillo, al igual que la parte de percusión. Quizás sus 2 primeros minutos es lo menos destacable, pero no pierdan la esperanza, ya que la variación que se produce a partir del 3er. minuto, nos regala una canción fabulosa y muy acertada en su melodía. “Colours” es la canción más compleja del álbum, y en parte, debido a ese cambio melódico, nos puede evocar al toque progresivo que le viene a Phil por lógica de su pertenencia a Genesis. Resumiendo, su primera parte, algo sentimentaloide, no me llama mucho, pero su 2º sector es de los pasajes que más me llamaron la atención en su día cuando accedí a este trabajo de Collins.

6. “I wish it would rain”: Acompañado de un buen amigo y dando lugar a una colaboración de lujo con la presencia de Eric Clapton, llega el turno de la canción épica por antonomasia de “… But Seriously”, “I wish it would rain”. Las guitarras de Clapton son notables, no son para menos, pero Collins a las voces está realmente bien. Es un clásico de este disco, precisamente junto a la canción que le tomará el relevo a continuación.
7. “Another day in paradise”: Ya lo he comentado en la introducción, el que me haya venido en los últimos días a la mente esta canción y sus acordes, es el motivo de que hoy les hable del disco al que pertenece. Es una de mis favoritas de siempre de Phil Collins. “Another day in paradise” es una de esas canciones que cuando las escuchas notas que tienen las trazas de tema icónico y muy grande. Comenzando con una leve y misteriosa intro, que se abre paso con una marcada batería y acordes acústicos de guitarra, los teclados y su melodía cristalina es lo que le da su personalidad instrumental. Collins, en el micrófono, se muestra reflexivo, acorde con lo que aporta en sí la letra, y se vale de unos coros estupendos. El videoclip, con Collins, sentado y reflexivo, alternado con imágenes de la pobreza mundial, es icónico, sencillo y honesto con la canción. El tramo final dispone de unas variaciones o recreaciones de las formas de la composición que hacen que terminen sublime. Un clásico con mayúsculas.

8. “Heat on the street”: “Heat on the street” estimo que es una pequeña joya oculta. Es de esos temas con los que suele pasar lo siguiente: que tras mucho tiempo sin escuchar el disco no lo recuerdas, pero cuando lo vuelves a poner dices: “¡Ah! Sí. Ésta era buena”. Buenos coros, buenas guitarras, el viento también correcto (que no falte) y una melodía directa y que podría ser una hermana menor del “Easy lover” que Collins grabó unos años atrás con Phillip Bailey de Earth, Wind & Fire. Buen estribillo, muy rítmica y creo que para nada es un tema de relleno. Al fin y al cabo es paradigma del estilo musical de Phil Collins en solitario.

9. “All of my life”: Hacía rato que no teníamos ocasión de escuchar un tema realmente calmado desde aquellas 2ª y 3ª canción del disco. Con “All of my life” Phil afronta el sector final del disco, situando estratégicamente esta pista sensible y que sirve como contrapunto a la sensación tan movida que desprende “… But Seriously”.

10. “Saturday night and sunday morning”: Con la siguiente “Saturday night and sunday morning”, se mete la instrumental de turno, dividida en las 2 partes que conforman su propio título. Lo que sería el “Saturday night” es frenético, de los momentos más acelerados y bailables de todo el disco y “Sunday morning” sería el domingo por la mañana resacoso y algo más correoso en su sonido. Lógica aplastante al interpretar una música que represente los estados de ánimo que podrían derivarse de lo que da el título a esta composición.

11. “Father to son”: Cerrando el capítulo de temas de factura relajada, es turno de “Father to son”. Penúltimo capítulo de “.. But Seriously” y quizás entre los momentos menos frenéticos sea el que tiene un matiz más reflexivo. Su melodía es suavísima, con una buena labor de los sintetizadores que acompañan a los cálidos sonidos de guitarra que conforman la melodía principal junto a la lenta cadencia de la batería. No está mal, pero el disco terminará con un tema mucho mejor que éste.

12. “Find a way to my heart”: Un final glorioso es “Find a way to my heart”. Tiene la dosis justa de mezclar sentimiento y épica. El estribillo, sencillo, con su “encuentra un camino a mi corazón y siempre estaré contigo”, funciona realmente bien dentro de toda esa instrumentación sensacional. Cierto frenesí aportan las notas de viento para otorgar un final de lacito para este disco

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Phil Collins consiguió con su 4º trabajo de estudio mantenerse como una de las grandes figuras de la música de la época. La importancia de “… But Seriously”, al igual que con otros grandes de discos de muchos artistas, se ve en que a este disco le siguió la edición de un grandísimo lp en directo grabado en la gira. “Serious Hits Live” ofrece un concierto enérgico, con un gran Phil, elevando a todas las canciones en su resultado al llevarlas al directo, ítem que tengo tanto en cd como en dvd, con la actuación en Alemania que en su día se retransmitió en televisión para varios países.

Los 90 sin embargo irían torciendo poco a poco la repercusión de Phil. Añadido al hecho del fin de Genesis o, mejor dicho, el fin de Phil al frente con el controvertido y no muy comprendido “We Can Dance”, se dio la circunstancia de editar un sosísimo “Both Sides”, 5º disco individual de Collins, y un regreso a los sonidos de “… But Seriously”, pero con un toque más latino, en el igualmente no muy celebrado (a pesar de algún éxito en formato single) “Dance Into The Light”.

Sí, bueno, luego llegaría el Óscar de la Academia de Hollywood por “Tarzán”, pero lo que estaba claro es que Phil iría acusando en los 90 su deterioro físico, principalmente auditivo, cosa que transcendería ya en los dosmiles. A pesar de que con “Testify” de 2002 selló otra obra maestra, que superó en mucho al “Both Sides” y al “Dance Into The Light”, lo que estaba claro es que Phil ya no estaba para muchos trotes y por eso en 2004 hizo su última gira en solitario y unos pocos años más tarde hizo la última con Genesis, una reunión en forma de tour que tuvo una tibia acogida y que para nada reverdeció los laureles y el éxito de los 80.

“… But Seriously” es la coronación de la cima por parte de Phil, hasta ahí todo fue subir o mantenerse en la cima, si lo quieren ver así. De ahí en adelante, se iría produciendo un leve decaimiento hasta los días de hoy. Phil Collins ha sido una de las figuras más grandes y más relevantes de la historia de la música, con un claro reinado durante los años 80, peleándose con gente como Michael Jackson, Madonna, Sting o los Queen. Junto a estos nombres, es de los fenómenos musicales que más masas movieron, ¿o acaso no recuerdan que Phil fue el único que tocó en los 2 escenarios del Live Aid de 1985, cogiéndose el concorde para viajar entre Philadelphia y Londres? Dejando de lado lo que es en sí Phil Collins y centrándonos en sí en “… But Seriously”, este disco, quizás con la foto más natural y de expresión más seria del artista en la portada, es un trabajo imprescindible y una auténtica gozada para escuchar siempre que lo deseen. Además, esta no es mala época. Hagan la prueba.

Hoy a las 16.00h en RUAH emitiremos el último programa en directo de la temporada, en el que hablaremos sobre “Introspective” de Pet Shop Boys. No obstante, aún no termina la temporada, ya que quedan las redifusiones de los programas sobre Wolfsheim, el propio de Pet Shop Boys y las partes del programa nº 100, además de 2 entrevistas que grabaremos con sendos grupos. Les iremos informando de ello. Por cierto, en &radio ahora se emite “DMR” de lunes a viernes de 15 a 16.00h. Tenemos que cambiar el banner superior con este nuevo horario. Paso a paso.
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