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sábado, 5 de junio de 2010

1987 Depeche Mode - Music For The Masses

Ya hemos afrontado unos cuantos capítulos sobre Depeche Mode en estos casi 2 años de actividad del blog. En nuestras primeras semanas revisamos “Black Celebration”, del cual también hicimos un programa de radio en RUAH. En la primavera pasada publicamos un artículo experimental, que revisaba su último trabajo “Sounds Of The Universe”, de reducida extensión derivado de un concurso del diario 20Minutos, que ponía en juego un viaje para el comienzo de la gira de “Sounds Of The Universe”. Por último, en el apartado de conciertos, publicamos la crónica de su concierto el 16 de noviembre de este año pasado en el Palacio de los Deportes.

Como la crónica de “Sounds Of The Universe” no guardaba la estructura habitual de nuestras revisiones, hoy realmente es cuando repetimos análisis de un disco de la formación de Basildon, siguiente con la tradición techno pop que llevamos durante las 3 últimas semanas. Vamos a continuar con el paso siguiente que dieron Depeche Mode tras “Black Celebration”.

Este disco, que mostraba un fuerte cambio de carácter sonoro en Depeche Mode, aunque no tuvo el nivel de éxito de sus 2 anteriores entregas, posicionó perfectamente a la banda para que alcanzara el éxito internacional masivo en sus 3 siguientes álbumes. Esto permitió a Depeche Mode librarse de esa quema a la que he aludido varias veces de grupos techno pop surgidos a comienzos de los 80, que sucumbieron a la 2ª mitad de la década, bien desapareciendo o reduciendo mucho su cuota de aceptación.

No obstante, ya en “Black Celebration” se fueron definiendo los roles dentro del grupo, sobre todo en lo referido al papel cada vez más protagonista de Alan Wilder en las labores de perfeccionamiento de las composiciones. También se fue dando forma a la estética o imagen clásica de Depeche Mode, en lo referido al look de la banda; lo que más se recuerda es a Dave con el pelo muy corto, muy moreno (su color natural) y un medio tupé, con sus gafas de sol, Alan Wilder con sus chupas de cuero y su flequillo despeinado, Martin L. Gore y sus rizos dorados, sin el histrionismo de un par de años atrás y con la cantidad de cuero necesaria para satisfacer sus gustos de estilismo y Andrew Fletcher con sus gafas y su pelo repeinado para atrás o con raya al lado.

A Depeche Mode se le resistía el mercado norteamericano, y el título del disco que hoy revisamos “Música para las masas”, es un claro guiño o ironía al respecto. “Music For The Masses” será realmente el verdadero trampolín a la inmortalidad de Depeche Mode. Es el disco que les permitiría comenzar a consagrarse como una de las grandes bandas de la historia y en especial de la música electrónica, gracias a los estupendos 3 primeros singles que contiene. Los motivos restantes vendrán expuestos a continuación, al revisar su contenido; sus excelentes canciones.

Este disco no puede empezar de forma más contundente. Se presenta en el primer lugar un clásico dentro del repertorio de la banda, que además tuvo el mérito de convertirse en ello a través de su posición como 2º single. “Never let me down again” ya nos sorprende desde su inicio con los nuevos sonidos electrónicos que introducía Depeche Mode, para dibujar un corte de textura oscura y con ciertos momentos épicos y con algún pequeño matiz clásico en esos efectos al estilo de coros operísticos que se intuyen en la parte final, que tanta grandiosidad le aportan. El videoclip que se grabó, además de conformar una historia más larga unido al grabado para “Behind the wheel”, muestra a Gahan sufriendo un accidente de coche y lo mal que lo pasa derivado de ello. Mientras, se ven imágenes del resto de los componentes corriendo por campos de siembra, todo ello en ese blanco y negro tan marca de la casa de Anton Corbijn. En los conciertos de las últimas giras de la banda, “Never let me down again” suele situarse en los bises y ya desde aquella gira llamaba mucho la atención el mar de brazos ondeando al viento, que asemejan los campos de cultivo mencionados del clip, mecidos por el viento. Un disco que empieza con tan tremenda canción, una de dos, o es una mentira (por aquello de situar algo tan grande al inicio) o es un disco de 10. Por fortuna, en esta ocasión se da la 2ª circunstancia. Prueba de ello es la cantidad de joyas ocultas que hay en el disco, ya que la mayoría de las canciones que no fueron singles lo son. Por ejemplo “The things you said” es de las mejores piezas compuestas por Martín para su propia interpretación. A día de hoy echamos mucho de menos que en los nuevos discos de la banda, Martin no atine de forma tan excelente en las composiciones que se guardaba para él (y también en general). El carácter fuertemente íntimo y nocturno de la melodía, es perfecto para esa letra llena de reproches que canta Martin. Nos advierte que por otro lado “ellos saben mis debilidades (nunca he intentado ocultarlas)…” en ese acertado estribillo. Y tras la 1ª joya oculta, pasamos al que fue el 1er. single del disco y quizás una de mis favoritas de la banda de siempre. Al respecto he de echarles en cara al grupo que tras haberles visto 3 veces en directo, jamás he encontrado a “Strangelove” en el repertorio y eso duele. También hay que afirmar que esta excelente composición pop es la que menos tiene que ver con el resto del disco. Se dispuso para su promoción un clip grabado en París, con imágenes de 2 modelos y con los chicos desfilando por las calles con un altavoz (símbolo de la época y de lo que después hablaremos), a la par que se intercalan imágenes de los mismos observando a las insinuantes damas (a destacar una cara de aviesa intención que muestra Alan en determinado momento). La melodía es muy clara, sobre todo en la versión single, ya que no hay que olvidar que entre las versiones del disco y las “single edit” de Depeche Mode, mediaban notables diferencias, sobre todo en esta obra. La versión del disco destaca por su misteriosa intro, que intenta acercarla más al oscurantismo del resto de la obra, aunque en vano, ya que “Strangelove” es un momento pop genuino de muy buen gusto, dentro de tan excelente entramado de composiciones techno pop de corte oscuro. Más joyas ocultas. Ahora llega “Sacred”, que igual que al resto de canciones “no-single” del disco, descubrí primero al escuchar el lp en directo de la gira titulado “101” en casette allá por octubre de 1999. Se abordan nuevamente los temas religiosos con ese doble sentido único de las letras de Martin, en lo que pudo ser un ejercicio previo del inmortal “Personal Jesus” del posterior “Violator”. La melodía del estribillo, con esa perfecta modulación de la voz y la perfecta simbiosis de la misma con los teclados cuando David nos dice aquello de “intentando vender la historia de que el amor es una eterna gloria” es simplemente genial. “Sacred” tiene un gran ritmo, no del todo oscuro, y a ratos bastante contundente en los sonidos empleados. Ahora llegamos a “Little 15”, el 4º sencillo moral de la obra (únicamente editado en Francia), con ese estático video en tonos sepia, en el que se simboliza la historia narrada en la letra, de un amor o un romance entre 2 personas con bastante diferencia de edad, siendo una de ellas todavía un adolescente. Tiene un carácter muy clásico y casi acústico, después del entramado de sintetizadores, teclados y samplers que se han sucedido hasta el momento en cada una de las canciones. Por otro lado, supone un momento exótico dentro del disco y que nos confiere una ligera, pero para nada baladí, pausa dentro de la escucha de la obra.Volvemos al ritmo y de forma muy marcada, gracias al inicio tan contundente de sintetizador de “Behind the wheel”, que en la edición en vinilo suponía el inicio de la cara “b”. Una historia que describe las sensaciones de una historia de amor, con un cierto doble sentido en su letra más que interesante en partes como “mi pequeña niña, prefiero que tu estés al volante y yo ser el pasajero”; sobran más explicaciones, ¿no? El ritmo de base de sintetizador, que protagonizó el inicio, permanece en toda la canción, sobre la que se disponen las solemnes notas de teclado, que terminan de rubricar una pieza muy oscura, dentro del carácter global que desprende el disco, aunque de una forma distinta al que emanaba “Black Celebration”. Como he mencionado antes, el clip grabado supuso la continuación del de “Never let me down again” con un afortunado David, que tras quedarse tirado en la carretera, sin coche y con muletas, se encuentra con una señorita que va en vespa que amablemente le recoge. El final con David con un bigotito al estilo del de Clark Gable en “Lo Que El Viento Se Llevó”, también es digno de destacar. Llega nuevamente el turno de que Martin se luzca al micrófono de la mano de “I want you now”, una de esa canciones más acústicas, con una tremenda carga de intensidad y melancolía a la par. En un futuro no muy lejano, de la mano de “One caress” nos vendrían reminiscencias de este acertado pasaje dentro del disco, que aporta oscurantismo y decadencia, al igual que en mayor medida y sumando bastante asfixia, nos va a suceder a continuación con “To have and to hold”. Esta canción es una pieza tremendamente sucia y oscura, con un sonido inquietante y poco amable, dando lugar al momento más siniestro de “Music For The Masses”, destacando sobremanera la grave interpretación vocal de David Gahan. En la parte final destaca sobremanera “Nothing”, que no sé por qué motivo la veo muy pareja a “Sacred”. Quizás parte de culpa la tenga el hecho de que las descubrí a la par al escuchar “101” y de ahí que vea su paralelismo. No tiene los momentos tan graves de “Sacred” en su estribillo, pero musicalmente es de los momentos más interesantes en el plano menos conocido del disco y una de las favoritas de los seguidores de Depeche Mode de toda la vida. El solemne y asfixiante final que otorga la instrumental “Pimpf” no deja de ser curioso, pero yo creo que como intro del disco hubiera quedado más apropiado, al igual que jugó dicho papel en el disco “101”. También es digno de destacar que tiene un videoclip en el que los componentes de la banda, derriban una caseta, siguiendo la tradición de los martillazos al citroen cx del video de “Stripped”. Hay normalmente anexadas en las numerosas ediciones en cd varias caras b y rarezas, de las que destaco principalmente “Agent orange” como una decente instrumental y la variación de “Behind the wheel” que supone la interesante “Route 66”. También hay sitio para algún borrón como “Pleasure, little treasure”, pero eso es lo de menos.

“Music For The Masses” remontó el vuelo tras el disco de transición, pero a la par que muy interesante, “Black Celebration”. Esta obra ya no pilló de nuevas a la gente y la audiencia se había amoldado el oído tras escuchar el trabajo anterior y piezas como “Stripped”, “A question of lust” o “A question of time”. Algo destacable es que ya desde aquí, se abandonarían las canciones más pop y de sonido más dulce, como “But not tonight”. “Pleasure, little treasure” supondría el último de estos cortes. Desde entonces, el sonido Depeche se caracterizará por la seriedad de sus composiciones.

En efecto el disco triunfó en Estados Unidos, de tal forma y con un proceder tan correcto, que hasta consiguieron en aquel famoso concierto inmortalizado en el disco “101” ser cabeza de cartel por delante de los grandiosos OMD, que por aquellos días afrontaban sus momentos más difíciles y el final de sus días gloriosos.

La gira mundial fue arrolladora y Depeche Mode aumentaría de forma exponencial su legión de seguidores, convirtiéndose en uno de los grupos favoritos por los jóvenes junto a The Cure o U2. De hecho, ¿qué hubiera sido de este disco si no hubiera coincidido en espacio y tiempo con el “The Joshua Tree” de los irlandeses? En todo caso, no debemos dejar de lado el hecho de que este trabajo no sería más que el inicio de los mejores años de Depeche Mode, puesto que tanto el concierto/película “101”, como sobre todo su siguiente lp “Violator” de 1990, dejaron a “Music For The Masses” bastante eclipsado dentro de la historia del grupo, a pesar de la importancia que tiene dentro de la misma.

La portada, con ese marco de color marrón anaranjado claro y con esa fotografía de un poste de altavoces rojos en mitad de una extensión o desierto, es quizás el simbolismo más acertado de Depeche Mode de su historia, mucho más allá de las estupendas portadas de sus primeros discos, que quizás tenían un mensaje ideológico que desglobalizaba y sectorizaba su contenido. Depeche Mode querían ser mundiales, masivos, y tanto el título del disco, como la portada buscan esa intención. Y vaya que lo consiguieron. Redundando en ello, el protagonismo del símbolo del altavoz Bong en esta época va a ser bastante importante también las portadas de los singles, en los videoclips y en los decorados de los escenarios de la gira. Símbolo, sin lugar a dudas, de una época gloriosa.

Después de la edición de este obra, vendrían los tiempos más felices y de mayor apogeo de Depeche Mode con los posteriores lanzamientos del doble directo “101”, del magnífico “Violator” y del también acertado “Songs Of Faith And Devotion”, aunque este último trabajo supusiera una ruptura tanto de imagen como de sonido con lo que había hecho el grupo hasta el momento, y no todos los seguidores de Depeche Mode lo vean con buenos ojos; yo sí lo aprecio. Precisamente, al finalizar la gira de este disco, a ratos maldito, se produjo el resquebrajamiento del grupo con el abandono de Wilder y con la tentativa de suicidio de Gahan.

Antes, y mientras daban forma a “Songs Of Faith And Devotion”, el grupo vivió durante un tiempo en Madrid, en un chalet de La Moraleja, al cuál en plan ruta turística fui este pasado jueves por la tarde, por el simple hecho de saber dónde habitaron Depeche Mode en aquellos días de tanto desenfreno en la capital y, por otro lado, poco trabajo musical (que era para lo que habían alquilado la finca principalmente). Supe el lugar exacto debido a unos seguidores de antaño que conocí en la gira de “Playing The Angel”, que en su día, cuando Depeche eran los inquilinos, abordaron la fortaleza. Me contaron que llegaron a colarse en la casa, aprovechando un descuido de la seguridad, y fueron a parar a un patio en el que Martin y Andy jugaban al fútbol, con la consecuente cara de sorpresa que pusieron los 2 miembros del grupo al ver a esos desconocidos paseando por allí.

La verdad es que del chalet en sí no se ve nada. Me atrevería a decir que es de los más cobijados por la naturaleza de la urbanización. Simplemente vimos la entrada y el área que ocupa el jardín, pero de la casa no intuimos ni el tejado siquiera, debido a la cantidad de árboles y aligustre que tiene el perímetro de la parcela. Aún así, fue interesante imaginar que en ese lugar Depeche Mode había tenido fijado su cuartel general durante varios meses en 1992 y ver que por esa entrada desfilaban a primera hora de la mañana, tras regresar de aquellas largas noches de farra.

Con esta anécdota terminamos por hoy. Volveremos a Depeche Mode; nos quedan muchos discos por revisar del grupo. Hoy proponemos que les aborden en el despegue o confirmación definitiva de que estábamos ante una banda que pasaría a la historia de la música. “Music For The Masses” es un disco clave dentro de la historia de Depeche Mode y uno de sus grandes trabajos de todos los tiempos.
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sábado, 14 de septiembre de 2013

Depeche Mode - Delta Machine (2013)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Que hace tiempo que no estoy muy emocionado ante un nuevo lanzamiento discográfico de mis queridos Depeche Mode es algo patente. Como fan de los de Basildon, podría esperarse que siempre estuviera subjetivamente positivado ante cualquier cosa que hicieran los Gahan, Gore y Fletcher, pero intento ser objetivo. Desde la marcha de Alan Wilder y el convulso 1995 en el que Dave se intentó suicidar además de la partida del 4º miembro del grupo, Depeche Mode lo más que han hecho son disco más o menos dignos, pero no buenos. Quizás el último realmente notable fue “Ultra” de 1997, aunque también tiene sus puntos débiles, los cuales le lacran de cara a estar al nivel de la tetralogía previa tan excelsa (“Black Celebration” “Music For The Masses”, “Violator” y “Songs Of Faith And Devotion”).

“Exciter” fue un desastre, a pesar de su buen sonido y producción. “Playing The Angel” de 2005, de alguna forma le pasó algo parecido a “Ultra”, es decir, que por detalles no pasa de ser un disco aceptable, en su caso, de forma más grave, por la producción. “Sounds Of The Universe”, el cual tuvo su reseña (que no post al uso, debido a que fue un artículo con motivo de un concurso de un diario gratuito) por aquí, no pasa de ser un disco cojo y soso.

De alguna forma, los nuevos lanzamientos de Depeche Mode (al igual que los de U2), son un motivo claro para hacer una gira mundial y echar más pasta a la hucha de la jubilación de estos 3 chicos que tanto admiramos muchos. Llega 2013 y se anuncia el lanzamiento de “Delta Machine”. El resultado no es malo, se deja escuchar, y aunque está por debajo de “Ultra” y también quizás de “Playing The Angel” supera claramente al insulso “Sounds Of The Universe” y al petardazo de “Exciter”.

Me atrevería a decir que este disco, de portada (eso sí) lamentable/mejorable (¿dónde están los tiempos de aquellas grandes portadas icónicas?) podría ser la cara “b” total del “Songs Of Faith And Devotion”; no en vano, creo que se ha recuperado algún descarte de la época para incluirlo en el setlist. Quizás peque algo de excesivo en duración o número de canciones, pero tras un generoso número de escuchas prolongadas en el tiempo (quiero decir, escúchenlo durante 3 semanas 1 vez cada 2 días), le sabrán ver el lado bueno. Pasemos a su contenido, a ver qué es lo que contiene.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Welcome to my world”: Normalmente, casi todos los últimos discos de Depeche Mode han dispuesto un tema potente en su inicio. Con “Delta Machine” el grupo no abandona la tradición y abre con un tema que avanza en un in crescendo de intensidad que rompe en el estribillo, consistente en el título de la canción “Welcome to my world”, donde Dave y Martin a dúo ponen toda la carne en el asador. No es un mal comienzo, pero ni mucho menos es memorable. Aceptable sin más.

2. “Angel”: El sonido se ensucia claramente en “Angel”. La 2ª canción del disco ofrece a un Dave Gahan muy rockero, con la voz áspera. Dentro de su estructura destacan los parones de intensidad, de sonido atmosférico, que sirven de pausa a esta canción por lo general corrosiva y farragosa en su sonido.

3. “Heaven”: Desde la 1ª vez que escuché “Heaven” se me antojó como una canción más propia de la voz de Martin Gore que de Dave. En todo caso, creo que esta canción lenta y de blues electrónico, no pega ni con cola como 1er. single del disco. En su sonido o producción busca recordarnos al último single glorioso del grupo, aquel “Precious” de “Playing The Angel”. Sin ser un mal tema, le ha caído un marrón y hubiera resultado mejor dejarlo sin la responsabilidad de representar en solitario al disco, quedando como una canción interna y mucho mejor si Martin se hubiera puesto él solito (no solo para los coros) al micrófono. El videoclip tampoco está a la altura de lo que DM han hecho en su historia, haciendo solamente algo de gracia ver a Dave con bigotito parecido a aquel que lucía en los segundos finales del clip de “Behind the wheel”.

4. “Secret to the end”: Con “Secret to the end” estamos ante un claro ejemplo de sonido “Songs Of Faith And Devotion”. Sería una especie de hermana menor de “Rush”. No está mal en su conjunto, pero estimo que remata muy mal el estribillo. Las estrofas y el puente son realmente acertados, quizás de los mejores pasajes de “Delta Machine”, pero el estribillo, aparte de tener poca chicha, se carga la canción. Su sonido oscuro y lleno de potencia en un punto a su favor, pero es una pena que esta canción no la hayan sabido perfilar mejor en su totalidad, ya que podríamos estar ante un temazo y nos quedamos en un tema que simplemente destaca dentro de este disco al que pertenece.

5. “My little universe”: A día de hoy, quizás mi favorita del disco sea la sencilla, minimalista y orgánica “My little universe”. Me gusta mucho porque Depeche Mode aquí se dejan de recargar su sonido y apuestan por lo reducido e íntimo. Igual que a muchos les gustó en su día “World in my eyes” por sus ciertos sonidos o notas directas algo retro (a pesar de sus arreglos solemnes puntuales), “My little universe” destaca claramente por su raquítica instrumentación. Con lo justo, Depeche Mode sellan una canción curiosa, algo hipnótica y que demuestran que aún son capaces de sorprender (hacía tiempo que no nos entregaban algo así).

6. “Slow”: Lo que no podemos negar a “Slow” es que su título le va que ni pintado a su sentir. Esta canción, lenta, en una vuelta al blues electrónico que ya hemos vivido en “Heaven”, media el disco con desgana, vaga sensualidad (transmitida en vano por David al micro) y nos emplaza para una 2ª mitad donde sobre todo al término del disco la cosa va a repuntar más de lo que hasta el momento nos podríamos imaginar. “Slow” es un tema prescindible que en otros tiempos hubiera sido cara “b” del 3er. o 4º single extraído de los discos de los años de gloria. No es un caso de sonido ridículo (como sí sucedía con alguna canción en “Exciter”), pero a una formación con Depeche Mode, con un tío que ha demostrado ser tan brillante componiendo como Martin Gore, hay que exigirla más.

7. “Broken”: “Broken” mejora algo el legado que ha dejado su predecesora “Slow”, pero muy levemente. En el apartado vocal, aunque Dave se muestra a ratos gravísimo en sus registros (cosa que me gusta) no es muy memorable, pero hay algún detalle en el apartado instrumental que sí considero válido. El cambio al estribillo no me gusta mucho, la verdad, ya que se transmite una cierta luminosidad que contrasta de forma algo chocante con el resto de la canción.
8. “The child inside”: Con “The child inside” Martin se anota un buen tema para su interpretación vocal. Mejora en este apartado a aquellas 2 piezas que Gore cantó en “Playing The Angel”, por lo que en este apartado “Delta Machine” se anota un tanto. No llegamos al nivel de una “Home”, el último gran momento de Martin como voz principal, pero la canción es muy digna. Agrada sin más y se le puede considerar un correcto tema interno de disco, no siendo un relleno sin más. Por otro lado, “The child inside” nos abre el camino a un tramo final del disco que es bastante aceptable.

9. “Soft touch/raw nerve”: De las canciones sucias e intensas del disco, mi favorita es “Soft touch/raw nerve”. Nadie puede negar que Depeche Mode en la última década han tenido gusto por virar al sonido rockero con tintes electrónicos, con algunos momentos que no han sido del todo acertados. Sin embargo, en esta sucia y agria canción, me gusta mucho el malditismo que transmite Dave al micrófono, el cual creo que modula su voz en distintos tonos a lo largo de su duración de forma magistral. Sin ser nada del otro mundo, siendo objetivo, me gusta y mucho. Una de mis favoritas del disco en estos momentos en los que escribo este post. Quizás el sonido retro de algunas de sus bases jueguen su papel favorable en mi subconsciente para escuchar a esta canción con buenos oídos.

10. “Should be higher”: Tras un cierto número de escuchas también me ha terminado por agradar “Should be higher”. Reconozco que me gusta mucho su estribillo, de intensidad notable, con Dave en unos registros vocales elevadísimos, casi inéditos en su trayectoria como cantante. Al contrario que le pasaba a “Secret to the end”, aquí considero más flojas las estrofas y puentes. El estribillo es quizás uno de los mejores en su apartado del disco; transmite oscuridad y melancolía a partes iguales. De primeras, ya les he dicho, quizás no les llegue, pero con el tiempo descubrirán sus partes buenas.

11. “Alone”: Entre los fans casi está consensuado que “Alone” es una de las mejores cosas que nos ha regalado “Delta Machine”. No se asusten, no voy a ir en contra de las mayorías. “Alone” también me gusta. Es contundente, rotunda y oscura. La letra no está nada mal. El halo derrotista que transmite es ciertamente encantador y aunque su atmósfera resulta claramente opresiva, es claro que en sus objetivos ha conseguido un éxito notable. Esta canción produce una sacudida clara y tiene trazas de gran canción. Sería un clásico de Depeche Mode si se hubiera arreglado o pulido algo mejor, pero ya en su forma en la que ha sido editada es notable. No me negarán ustedes la herencia del sonido que “Songs Of Faith And Devotion” ofreció en 1993, ¿verdad?

12. “Soothe my soul”: “Soothe my soul” ha sido escogida como 2º single. Personalmente me recuerda mucho al sonido de “Personal Jesus”, aunque un buen amigo me comentó que a él le recordaba a “Just can’t get enough”. Esta canción supuso un buen momento de risas en una velada urbana nocturna de mediados de agosto y ya solamente por eso, ya que pasé un buen rato, le tengo algo de cariño (en aquellos momentos me dio por imitar de forma muy arrastrada y rasgada el estribillo de la canción). La considero un single aceptable, mejor que “Heaven”. No podemos negar que es directa y de mensaje sencillo. El videoclip, en blanco y negro, también mejora al de “Heaven” y ha tenido su difusión más o menos razonable en Kiss Tv, prácticamente uno de los pocos referentes audiovisuales que tenemos a día de hoy más allá de internet. Lo que nadie puede negar es que en directo “Soothe my soul” funcionará y bien. Yo, personalmente, lo comprobaré el próximo 18 de enero de 2014 en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Ya les contaré. De momento, su versión estudio no me disgusta.

13. “Goodbye”: Tras 5 canciones más o menos válidas, el grupo termina con “Goodbye”. Una canción con título de perogrullo para finalizar con “Delta Machine”, que resulta algo estridente en su estribillo, con unos desaforados coros de Martin (marca reconocible de la obra en muchas de sus canciones, cosa que comentaré a continuación en las conclusiones). Estamos ante un tema de esos que no molestan, pero que no emocionan en demasía y más tras haber vivido unos pasajes bastante mejores durante los últimos minutos. Y aquí termina “Delta Machine”. ¿Qué les ha parecido? Yo ahora les dejaré mis conclusiones en la 3ª y última parte del artículo, aunque básicamente abundaré en lo que ya les he apuntado en la introducción con alguna cosilla más a escudriñar.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
En el plano comercial y de repercusión, quizás “Delta Machine” sea el disco que menos eco ha producido de los últimos lanzamientos de Depeche Mode; menos incluso que el tibio recibimiento que tuvo “Sounds Of The Universe”. Como ya he apuntado, los discos de Depeche Mode ofrecen su punto más positivo en el hecho de que conllevan gira mundial para poder verles en directo, más allá de que haya piezas que puedan merecer la pena. Quizás “Heaven” como 1er. single haya sido una opción errónea. “Soothe my soul” es más directa y hubiera funcionado mucho mejor.

En el plano musical, chirrían algo la presencia tan notoria de los coros de Martin. Estimo que hubiera sido mejor concederle la interpretación de “Heaven” en solitario y dejar hacer a Dave su trabajo bien hecho, salvo en ocasiones puntuales, ya que los coros de Martin normalmente han funcionado bien, lo que pasa es que en este disco se ha pasado un poquito.

Destaca también que el disco no incluye instrumentales prescindibles como en anteriores entregas, cosa que se agradece. Sin embargo, a pesar de que la producción es ligeramente mejor, creo que se podrían haber pulido mejor las composiciones. Ello sumado a un número algo más reducido, es decir, una criba un poco más exigente, hubiera dado lugar a un disco que podría ser al menos medio punto mejor. Por cierto, tengo la edición normal, por lo que no les puedo hablar de los bonus tracks.

Depeche Mode han buscado recuperar parte del sonido intenso de “Songs Of Faith And Devotion” en la mayoría de espacios de “Delta Machine”; a ratos lo han conseguido, pero en el conjunto global este nuevo disco está muy lejos de aquel incomprendido (en su día) trabajo de 1993. Con “Delta Machine” nos seguimos haciendo las preguntas de qué hubiera pasado con este material de contar con otro productor y estar aún Alan Wilder en el ajo y esto es indicativo de que el resultado no nos hechiza como sí lo hicieron trabajos anteriores. Veremos cómo funciona en directo el contenido de este álbum, yo me atrevo a pronosticar que bien, pero ya habrá turno para comentarlo más adelante. “Delta Machine”, al igual que Sick Boy decía de Lou Reed en solitario en “Trainspotting”, no está mal, pero tampoco está que te cagas. Pues eso.
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miércoles, 29 de enero de 2014

Concierto Depeche Mode. Madrid (18-01-2014)

4ª vez que servidor de ustedes acudía a ver a Depeche Mode; en comparación con algunos seguidores de la banda, una minucia, y en comparación con otros, una cifra ya respetable. Con varios días de retraso (somos conscientes de ello), publicamos el presente post, debido a la poca disponibilidad de conexión a internet que tenemos y al trabajo que nos ha llevado elaborar esta extensa crónica. La experiencia del concierto, contra todo pronóstico, empezó para mí unas cuantas horas antes de lo que esperaba. Y es que tras salir de trabajar el viernes 17 a las 15.00h, tengo avisos de llamada perdida en el móvil de mi amigo y colaborador de nuestro programa de radio Alfredo Morales. Puntualizo, por si no se han fijado en el título y en la fecha, que yo asistía al concierto del sábado, el 2º de las 2 citas fijadas en Madrid (en 2006 escogí el 1º, pero esta vez, por ir con Mariano González, escogí el sábado para que tuviera más comodidad para asistir debido a su trabajo; luego comentaré algo sobre esto, cosa que muchos oyentes de nuestro programa de radio ya intuirán).
El caso es que llamo al bueno de Alfredo y me comenta que tiene 2 pases o invitaciones para la fiesta post-concierto del viernes en La Riviera, donde iba a pinchar ni más ni menos que… ¡Vince Clarke! Me lo pensé poco (a pesar de que el sábado me tenía que levantar a las 7.15h y la experiencia del concierto me podría dejar derengado para el día siguiente, pero la ocasión la pintaban calva). Sin pasar por casa tras salir de trabajar, haciendo una visita por su cumpleaños a su casa a Mariano González, del cual ya comento que no pudo asistir al concierto por culpa de su convalecencia física, quedé con Alfredo a eso de las 23.30h en Av. América para ir a la sala de marras y disfrutar de esa fiesta, sabiendo que (para dosificar mi aguante) no iba a poder quedarme hasta el final.
Llegamos de los primeros al recinto. Antes de Vince Clarke había lugar para un par de djs, y el primero de ellos nos recibió con “The sun and the rainfall” de “A Broken Frame” a medida que entrábamos en la sala. Personalmente fue el dj que más me gustó en su selección, ya que se encargó de poner una generosa ración de joyas ocultas (esos grandes temas perdidos en los discos que no fueron singles), con aciertos como “Here is the house” o “Lie to me”, por citar un par.
El 2º de los dj, también se atrevió con temas no evidentes, aunque también apostó por el sector de remixes. Sorprendió con “Flexible” o “Tora, tora, tora”, que al menos nos hizo gracia y que Alfredo y yo coreamos con el jocoso “tora, tora, torera”. El mejor momento de esa 2ª sesión quizás lo regaló “But not tonight”. Aunque en este kilométrico post no hemos llegado aún al concierto en sí, verán que ya les voy intercalando fotos del evento (ya que por lo sorpresivo e imprevisto de Vince Clarke fui desprovisto de cámara). Aquí abajo una muy chuleta pose que captamos de Dave.
Eran las 2.30h cuando Vince Clarke llegaba a la mesa de los platos, con su gorro de lana puesto disimulando su alopecia, y embruteciendo a la sala, que a esas alturas de la noche estaba a reventar. En las primeras filas la gente fumaba, de todo, y estaban hasta arriba de todo (a ratos me daba la sensación de estar rodeado de monos con un cuchillo en la mano). A Vince le escuché una mezcla de “Photographic” instrumental como pieza más destacable y cuando todavía le quedaría mucho recorrido al mentor de Depeche Mode en su primer disco, tuve que marcharme para poder coger el búho de las 4h en Av. América que tira para el Corredor del Henares. Aquí vino el capítulo 1 de soportar diluvios intensos durante ese fin de semana.
Como mi experiencia fue incompleta en la party post-concierto, les inserto a capón el texto que me ha pasado el otro corresponsal de “Discos, música y reflexiones” que acudió a La Riviera a ver a Vince Clarke pinchar y que sí podía permitirse el lujo de quedarse hasta el final, y gracias al cual, como ya he dicho, pude yo asistir (tanto por la invitación como por haberme avisado de ello): Alfredo Morales; las fotos también son cortesía suya, por supuesto (yo no me llevé cámara de fotos al ser todo muy imprevisto y además mi móvil, de cámara regulera, se quedó sin batería en la tarde del viernes).

Hay que reconocer que Depeche Mode es mucho más que un grupo (al igual que el  Real Madrid es mucho más que un club, es un puticlub), lo que quiero decir es que DM no es solo el grupo y su discografía, sino que existe todo un universo paralelo relacionado con la banda que incluye discos de sus componentes en solitario, colaboraciones y por supuesto los proyectos de sus ex-miembros. 

De esto último me quedo sin duda con Vince Clarke, alma de grupos como los inolvidables Yazoo (junto a la cantante Alison Moyeto su grupo actual Erasure (con el cantante Andy Bell) con el que lleva desde el año 85. Vince y Erasure jamás se han prodigado mucho en nuestro país con lo cual, cuando llego a mis oídos que Vince estaría pinchando en el afterparty oficial al primer concierto de DM en Madrid el pasado día 17, no pude alegrarme más, pues era toda una oportunidad. Si a esto le sumas que gracias a un concurso de una web conseguí una entrada doble gratis, ¿pues que más se puede pedir? 

Me reuní con mi buen amigo Abacab y juntos nos dirigimos a la sala La Riviera donde tenía lugar el evento; sí, la famosa sala de la palmerita de las narices, afortunadamente no íbamos a ver ningún concierto. Poco a poco iba llegando gente que venía del concierto y eso se iba llenando. En mi ingenuidad, pedí una cerveza en la barra pensando que con la que está cayendo quizás se habrían moderado  con los precios; pues nada de eso: 7 euracos me cobraron por una birra de nada. Una y no más Santo Tomas; está claro que a estos sitios tienes que venir ya bebido y drogado, porque si no tu economía puede sufrir una hecatombe, así que decidí contener mis ansias alcohólicas el resto de la noche. 

Mientras se esperaba la llegada de Clarke, un par de djs iban poniendo música de DM y algún que otro tema de Yazoo y Erasure. Si bien la mayoría de los temas estaban bien elegidos, otros eran completamente inexplicables y supongo que corresponderían a un gusto muy personal del dj (pinchar “Tora Tora Tora... Como que no).  La media de edad del público que fue a este evento estaba en los 40 y muchos, aunque también había gente joven, pero eran los menos. Lo que más se veía era tíos en plan siniestro que me recordaban al personaje de Cheyenne (magníficamente interpretado por Sean Penn) en “Un Lugar Donde Quedarse”. Mucho más agradables a la vista eran algunas radiantes y eufóricas MILF góticas. 
Con el ambiente ya bien caliente y a unas horas inhumanassalió Vince Clarke ataviado con un gorrito y ropa deportiva, la sesión comenzó con “Chorus” de Erasure, un tema ideal para dar el pistoletazo de salida. Eso , en una versión completamente remezclada, algo que sería común a toda la sesión que destacaría por un sonido de techno muy machacón, dirigido a las pistas de baile actuales. Vamos, que los que pensaban que Vince se limitaría a pinchar unos cuantos temas de sus grupos en sus versiones originales, seguramente salieron decepcionados por la sesión tan cañera de Clarke. 
Vince nos sorprendería con una estupenda nueva versión instrumental de “Photographic”,  muy intensa y bailable, sin duda mi tema favorito del “Speak & Spell. También sonaría la remezcla que realizó de “Behind the wheel” hace un par de años, un remix bastante original que aunque suene diferente, conserva ese concepto de melodía cíclicaos lo recomiendo totalmente. Hay que decir que Vince lleva desde principios de los 90 metido en el mundo de las remezclas para otros artistas, así podemos encontrar trabajos para: Sparks, Franz Ferdinand, RammsteinDidoGoldfrappHappy Mondays o la propia Alison Moyet. Y hablando de Moyet, estaba claro que algo de Yazoo tenía que sonar y así fue con versiones bastante aceleradas de “Don’t go”, “State farm” y “Situation, que son por otra parte los temas más dance del dúo. También el proyecto de Clarke con Martin Gore VCMG tuvo su hueco y pude intuir una remezcla del tema “Aftermaths” que no estaba mal pero yo hubiese preferido “Single blip. 
Se ve que Vince está contento con los últimos trabajos de su banda Erasure, ya que sonaron los singles “When I start to break it all down” y “Bwith you” procedentes del álbum  Tomorrow’s World” (2011), su último trabajo si obviamos el disco navideño que sacaron a finales del año pasado; y sinceramente, mejor obviarlo. También nos ofreció un remix de “Always” y otro de “A little respect”, este último muy celebrado por el público. Hay que decir que Vince parecía pasárselo muy bien y se movía más que los precios, algo poco usual en el estático Vince que el único movimiento que suele hacer en los conciertos es desplazar su dedo hacia el botón que dispara la música desde su mac. 
En uno de estos momentos de euforia, Clarke decidió hacer un Morrissey y si bien Moz tiene el ritual de descamisarse y lanza la prenda al público, a Vince le dio por quitarse su gorro y tirarlo al respetable dejando a la vista su cráneo totalmente afeitado. Como tenía intención de sacar algunas fotos del evento, me fui acercando a la primera fila del escenario, suponiendo que allí estarían los más fanáticos. Cual sería mi sorpresa cuando empezaron a ofrecerme todo tipo de drogas desde todas las direcciones, llegando a la conclusión de que esa primera fila estaba ocupada por los camellos del lugar, que desde luego harían el agosto ese día, dado toda la gente que había y el estado tan lamentable en el que se encontraban. 
La sesión acabaría de la mejor forma posible con un remix de “Just can’t get enough” como fin de fiesta que dejó a todo el mundo encantado. A mi desde luego me sorprendió muy positivamente esta sesión que, aunque machacona, fue original. Yo me esperaba algo mucho más convencional en plan Dj Fletch, pero no fue así. Lo que terminé preguntándome es por qué a estas alturas le ha dado a Vince por ejercer de Dj celebrity con el historial de remezclas que tiene a sus espaldas. En fin, supongo que su amigo Fletch le contaría las bondades de sacarse unos buenos duros apretando botones mientras suenan tus éxitos y los de otros. 

Hay que resaltar el enorme poder de convocatoria que tienen DM que incluso en algo tan banal como el afterparty descrito. Consiguieron meter una enorme cantidad de gente en La Riviera (cerca de 2000 personas); vamos, estoy seguro que viene a actuar Erasure y no va ni la cuarta parte. Como cumplí mi objetivo de no beber más esa noche, debido a los precios desorbitados, me quedo dinero suficiente para volver en taxi como un señor. Sin duda un evento, este de Clarke, ideal para después del concierto de DM o como en el caso de Abacab, como aperitivo al concierto de los británicos el día siguiente, concierto que Abacab,  dueño y señor de esta bitácora, os va a contar a continuación.
Tras la inestimable narración de Alfredo Morales y su visión de la fiesta post-concierto del primero de los que DM daban en Madrid en este tour (por cierto, él declinó sacarse la entrada al ver el precio solicitado), retomo el hilo argumental de mi “experiencia Depeche Mode” de esta gira. El sábado, tras el madrugón deportivo, retorné a casa y me eché una siesta de 3 horas para poder estar lo más fresco posible. A las 17.30h salí para Madrid, escuchando en el radiocasette de mi coche vintage el “101” a todo trapo. Aparqué en la zona de Alfonso XIII y allí cogí la línea 4 a Goya. Je, al salir de la boca del metro: diluvio habemus capítulo 2. Me había previsto estar una media hora antes de la apertura de puertas y desde las 18.30h hasta las 19h. Fue una media hora interminable de sufrir un aguacero inmisericorde. Suerte que ya no hago como en 2006, cuando en el 1er. concierto de los 2 en Madrid del “Touring The Angel” me estuve en la cola desde las 16h. Una vez en el interior, se produciría el efecto de secado, para luego empaparme nuevamente, pero esta vez de sudor, puesto que las apreturas eran tales que no me pude ni quitar el abrigo y cuando terminó el concierto salí completamente encharcado.
Me situé más o menos donde la vez previa de 2009, en una fila 10-12 a la izquierda frente al escenario, justo en línea recta frente a la posición de Martin Gore. De los teloneros no me informé previamente. Me sorprendió mucho ver a 4 muchachas más un chico a la batería, todas ellas bastante resultonas, que destilaban un pop a ratos bastante bailable. Su nombre era Feathers, anunciaron que eran de Austin, Texas, y destacaba mucho su cantante, con un leve parecido en la cara con Bjork, y también en su vestido algo peculiar que llevaba. Personalmente me quedo con la teclista, que era una especie de Ana Morgade, pero sin gafas. Sonaron bien, cumplieron con su tarea de entretener a la gente durante poco más de media hora. Cuando tenga algo de rato, buscaré información sobre Feathers; creo que se ganaron ese favor por mi parte. Una de las mejores imágenes de Feathers que conseguí es la que figura arriba de este párrafo.
La puntualidad se respetó en todo momento. Igualmente que las puertas se abrieron a las 19.00h (para no joder más al personal que soportaba el tiempo insufrible de esa tarde de sábado), Feathers salieron a las 20.15h más o menos y Depeche Mode se presentaban en escena pasado un minuto de las 21.30h. La intro hacía prever un comienzo con “Welcome to my world”, primera canción del último trabajo “Delta Machine” y así fue (tengan en cuenta que desde 2006 que viví el “Touring The Angel” de forma descafeinada al saberme el set list de pe a pa, salvo los temas variables de Martin a las voces, no miro los set list para llevarme las mayores sorpresas posibles, yendo a los conciertos con una ignorancia supina de lo que podrá oírse).
Poco a poco, con los acordes de “Welcome to my world” (la penúltima foto ilustra uno de sus momentos de evidente proyección de fondo) fueron saliendo los “3 más 2” que son Depeche Mode en escena, es decir, los miembros oficiales Martin Lee Gore, Andrew Fletcher y David Gahan y por otro lado sus ya habituales músicos de directo, el teclista Peter Gordeno y el batería Christian Eigner. El último en aparecer en escena, para delirio completo del Palacio de los Deportes, fue Dave Gahan (arriba con americana de lamé plateado), el cual mantiene un estado de forma envidiable. Me sorprendió mucho el maquillaje que llevaba encima, el cual poco a poco se le fue yendo al garete, derivado de su entrega en el escenario y la consecuente sudoración.
El grupo prosiguió con “Angel”, tal como reza el comienzo de “Delta Machine”, cosa que parecía que iba a entibiar a la audiencia, pero inteligentemente situaron el primer clásico en el 3er. lugar. Llegó pues “Walking in my shoes” para poner al Palacio de los Deportes por 1ª vez a los pies de los 3 de Basildon y sus compañeros de directo. Fue muy gracioso el divagar vocal de Dave en el estribillo final al entonar “shoes”, recreándose en exceso. Un clásico moderno de Depeche Mode, quizás su último gran single desde hace mucho tiempo, es “Precious” y tomó el relevo del 2º single de “Songs Of Faith And Devotion”. Con una proyección de perros sobre el fondo, que quedó algo irrisoria, el grupo hizo frente a 2 fallos de sonido con interferencias de las fases izquierdas de bafles y sacó con solvencia este destacado pasaje del disco “Playing The Angel”. Abajo precisamente les dejamos a un amenazante husky siberiano en plena “Precious”.
Siempre me había quejado que en las 2 primeras veces que vi a Depeche Mode en directo, el grupo me puteó soberanamente a la hora de decidir no incluir a “Stripped”. Fue en “Tour Of The Universe” cuando me quité la espina, sufriendo por ello hasta los bises. Bien, pues en esta ocasión, ese gran clásico y quizás mi canción favorita del grupo, no se hizo esperar y se presentó en 5º lugar del set list, a medida que los focos superiores del escenario bajaban con una iluminación tenue para ambientar esta pieza inmortal. Destaco muy favorablemente a Dave en esta canción, la cual cantó con una corrección extrema, en un tono muy sobrio, grave y serio, sin alardes, y además cantando el estribillo del sector final tras muchos años, ya que era habitual que se lo saltara y dejara a Martin en solitario en los coros. Un gran momento, pero que quizás me hubiera gustado que lo hubieran sacado más adelante. Nota: mi alivio viene al comprobar en la página de Setlist Fm que el grupo es la primera vez de la gira que tocaba “Stripped”, permutándola en esta ocasión por “Black celebration”. Me pregunto yo si no caben las 2 en un mismo set list actual de DM. Y ni me imagino la cara que hubiera puesto si hubiera ido al concierto del viernes y luego me hubiera enterado que el sábado es cuando la tocan… Aquí les dejo insertado un fragmento de “Stripped”, de la mitad hasta el final, con la siempre irrisoria calidad de audio e imagen de los videos que graba mi misérrima cámara de fotos.
Bueno, tampoco me voy a poner a contar el concierto de forma lineal, ya que puede resultar algo coñazo, por si a alguno no le es ya suficiente tostón con toda mi experiencia personal (repito que esto es un blog, no es ni la “Rolling Stone”, ni “Mondosonoro”, ni siquiera “Muzikalia”; si algún día me profesionalizo, ya haré crónicas más profesionales y sintéticas). Luego les dejo el set list ordenado para que se hagan una idea y mucho mejor. Miren, esta es la imagen que el grupo dejó de telón de fondo en el descanso que se tomaron para afrontar con fuerza los bises.
Vamos a comentar las sorpresas de la noche… Emmm, pues a ver, con Depeche Mode no estamos ante una banda que se arriesgue mucho. Tras 4 giras, me doy cuenta que tienen una parte muy troncal en los repertorios, sobre todo apoyada en los trallazos en forma de single del 86 al 98, olvidando o desechando la parte inicial de su trayectoria. Esto lo comentaba en la fiesta post-concierto con Alfredo Morales la noche anterior y que en ese sentido los que también somos fanáticos de The Cure, vemos muy clara la diferencia entre un grupo y el otro, ya que el señor Robert Smith es capaz de tocar cualquier canción que forma parte de la discografía de The Cure, cosa que los Depeche Mode no son capaces de rescatar si quiera “Everything counts” (esto en particular lo considero un crimen contra la humanidad, o al menos contra los fans del grupo).
Sorpresa encontrada fue “Halo”. Lo de “encontrada” viene por el hecho de que este temazo de “Violator”, que se incluyó ya en los bises, la hicieron en una versión totalmente descafeinada (creo que es el remix que hizo Goldfrapp; no les puedo confirmar, ya que no hago mucho caso a los discos de remixes del grupo), que le quita la magia y ampulosidad del original. Un patinazo considero. Hay temas como “Rush” o éste, que si suenan han de sonar con su energía total.
Algo parecido sucedió con “Judas”. Martin se atrevió con ella en el sector como protagonista principal, en el que antes cantó la correcta “The child inside” del último disco, pero la hicieron en una versión acústica y además entonada de una forma un poco churra por este genio al que tanto debemos musicalmente muchos. El “si quieres mi amor” de la letra de “Judas” retumbó en el recinto, con el público totalmente entregado acompañando a Gore; precisamente, vean a Martin en la siguiente foto en plena “Judas”, en una de las pocas veces que hizo uso de la pasarela.
Y la otra sorpresa, sobre todo por el asunto de lo que les resbala a Depeche Mode su repertorio del 81 al 85, fue “Just can’t get enough”; un tema que no es tan evidente que el grupo meta en sus directos (en mi caso lo he escuchado en un 50% de las veces). Sonó bastante bien y puso al público patas arribas en el tramo final del concierto, en mitad de los bises. Y, pocas más sorpresas, la verdad. Muchos seguimos preguntándonos dónde quedan cosas como “Strangelove”, “People are people”, “Everything counts” o “Shake the disease” y “Leave in silence” (estas 2 últimas en sus versiones intensas, no en versiones que readapte acústicas Martin; que eso no es). Pero bueno, prosigamos; por cierto, abajo Dave cerca de nuestra posición en mitad de “Just can’t get enough”.
Hemos hablado de Martin y sus momentos de protagonismo vocal. Completemos este apartado diciendo que no faltó, muy acertadamente, “Home”, que fue la encargada de abrir los bises. Fue en versión acústica, ya que la ampulosidad y carácter orquestal de la versión de estudio se prescinde en la actualidad por parte del grupo. Como en las otras piezas, Martin solamente se acompañó de Gordeno en escena y aquí sí que consiguió derretir al público, que coreó la melodía final de la pieza de forma increíble durante más de 2 minutos tras terminar la canción. Martin hizo de director del coro yendo de lado al lado del escenario y hasta a Dave le dio tiempo a tomar el relevo en ese papel, ya que el público no se cansaba de corear esas notas de “Home”. Abajo, Martin en pleno esfuerzo vocal en “Home”.
Claro, hubo lugar para lo troncal o previsible. No faltaron ni “Personal Jesus”, tema con el que el grupo cerró antes de tomarse un descanso y retornar a los bises, ni “I feel you”, situada en los bises tras “Just can’t get enough”. Fue quizás algo sorpresivo que “Enjoy the silence” sonara más bien pronto en el show. Se situó a mitad de actuación, buscando levantar el ánimo tras un sector de algo menos intensidad. En el meollo de la actuación estuvieron presentes las intensas “A question of time” y “Behind the wheel”, que se vivieron con mucha intensidad.
Y del escrutinio de temas de “Delta Machine” que DM seleccionaron para el concierto, me chocó, por su ausencia, “Soothe my soul”, 2º single del disco, que el grupo declinó incluir en el set list y también “Alone”, uno de los temas del disco más valorados en general. Aparte de los 2 primeros temas como inicio del show, sí sonó “Heaven” (la imagen sobre este párrafo pertenece a dicho momento) o “Should be higher”, siendo esta última quizás la composición que mejor sonó del último trabajo de Depeche Mode; recordemos que Martin también se encargó de “The child inside”. De los últimos discos de Depeche Mode, digamos los que han venido tras “Ultra”, hubo poca selección. De “Sounds Of The Universe” y “Exciter” no hubo ni rastro (ni falta que hacía, la verdad), siendo recompensado y valorado “Playing The Angel”, con la ya comentada “Precious” y una revisión muy acertada (mejor que la del disco; creo que es un remix de Jacques Lu Cont) de “A pain that I’m used to”, mucho más rítmica y bailable. Aquí abajo un primer plano de Dave en las pantallas gigantes en mitad de las propinas.
Depeche Mode sí que decidieron terminar por todo lo alto con el clímax que provoca “Never let me down again”. Ajustada a los cánones sonoros originales, el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid se volvió a convertir en un metafórico campo de trigo con los brazos de todos los asistentes yendo de lado a lado en el tramo instrumental final (véanlo en la imagen de debajo de este párrafo que sacamos a las pantallas gigantes cuando enfocaban dicho efecto de la audiencia). Parecía que podría haber un 2º bis; de hecho, con la tardanza en encenderse las luces generales del recinto, al menos 2 minutos, fantaseé con que Depeche Mode salieran otra vez a escena para un par de temas más, quizás rubricando con “Everything counts”. No obstante, la duración clavada a las 2 horas exactas hacía pensar que eso no iba a ocurrir y las luces al encenderse así nos lo confirmaron.
Aquí a continuación les dejo el set list en orden para el que quiera echarle un vistazo: “Welcome to my world”, “Angel”, “Walking in my shoes”, “Precious”, “Stripped”, “Should be higher”, “In your room”, “The child inside”, “Judas”, “Heaven”, “Behind the wheel”, “A pain that I’m used to”, “A question of time”, “Enjoy the silence”, “Personal Jesus”. BIS: “Home”, “Halo”, “Just can’t get enough”, “I feel you”, “Never let me down again”.
Nada más terminar, me acerqué a la 1ª fila donde había visto que estaba el mítico Richard, fan de toda la vida de Depeche Mode, al que conozco desde el primero de los conciertos en Madrid de DM de 2006. Me comentó que éste era el mejor concierto que había visto al grupo entre lo de Barcelona y el del día anterior en Madrid y que había pasado noche en la puerta del Palacio de los Deportes, tras asistir a la fiesta donde pinchaba Vince Clarke, donde consiguió hacerse una foto con él. Salí por el lateral contrario a la plaza de Felipe II (donde me había puesto tibio de agua antes de acceder) y no di con un amigo que venía en sustitución de Mariano González, el cual llegó tras la apertura de puertas y se situó 10 filas más atrás, aunque más centrado respecto al escenario. No pudimos repetir la experiencia de la gira anterior, en la que vimos juntos el concierto. Una pena.
Analizando el papel de los 3 miembros de Depeche Mode, del bueno de Fletch (de espaldas en la imagen superior de este párrafo), no puedo decir mucho. Me cogía en el lado contrario a su situación en el escenario y salvo un par de veces que reparé en él, en las que Andrew estaba agitando al público con sus brazos en alto, no le vi mucho más. A Martin le tuve enfrente y pude ver bien su proceder con las diversas guitarras, destacando una rectangular y en los sintetizadores. Sus momentos vocales estuvo muy bien, salvo en “Judas”, una pena, ya que esa canción podría haber brillado mucho más; lo que no sé es si la culpa fue de Martin o de la nueva versión. A continuación, una fotografía de Martin Gore y Peter Gordeno en sus sintetizadores.
Pero, sin desmerecer a Andrew Fletcher y, ni mucho menos, a Martin L. Gore, si hablamos de Depeche Mode en directo, hay que hablar sí o sí de Dave Gahan. El cantante del grupo se mantiene muy bien en todos los aspectos. Creo que vocalmente fue el concierto más completo que le he visto. Cantó realmente bien. Estuvo descomunal en lo vocal, sin alardes y adornos fuera de sitio (salvo las divagaciones algo graciosas que hacía en el tramo final de “Walking in my shoes”). Eso sí, le noté que bajó mucho su intensidad en el terreno de animar al público con gritos intercalados en las estrofas respecto a giras anteriores; pero, por Dios, no faltó el mítico y desgarrado saludo de “good evening Madrid” al terminar “Angel”. Hay que destacar que se centró mucho en cantar muy correctamente y prueba de ello es que se aplicara en el tramo final de “Stripped”, como ya he comentado. Sus giros sobre su eje, con el palo del micro, siguen a buen ritmo y quizás no se valió mucho de la pasarela que se adentraba en la audiencia, solamente utilizándola en un par de ocasiones (más otras 2 en las que Martin hizo uso de la misma). La siguiente foto muestra un buen primer plano de perfil que le cogimos al gran David Gahan.
Vayamos resumiendo y concluyendo. Mi 4º concierto de Depeche Mode fue una experiencia satisfactoria, pero no excesivamente emocionante. Al día de mierda que hizo, y que provocó que la espera en la cola en el exterior fuera poco menos que una tortura china con semejante diluvio, hay que sumarle que, a pesar de estar rodeado de cuarentones y como muy jóvenes gente de treinta y muchos, mi situación dentro del Palacio de los Deportes era asfixiante. No había posibilidad apenas de moverse y estabas apretujado entre la gente. Cualquiera que pasaba para ir y volver del servicio (que ya tiene huevos la gente en arriesgarse a eso), suponía poco menos que un parto a la hora de volver a encajonarse entre la peña que te rodeaba una vez que el meón o meona de turno habían pasado. Oigan, buena foto la siguiente: coge al trío formado por Gahan al micro, Gordeno a la guitarra (algo oscurecida su silueta) y Fletcher al fondo en sus teclados.
Por otro lado, también resta satisfacción (de ahí lo del “no excesivamente emocionante” que citaba en el párrafo anterior) el poco riesgo que asumen Depeche Mode a la hora de confeccionar sus listados de canciones a interpretar. Ya saben que es un clásico de nuestras “Crónicas De Eventos” mis reproches a los set list y mis quejas respecto a temas que no se tocaran. Las mayores sorpresas en los repertorios de Depeche Mode vienen derivadas de que incluyan, si es que les da por ahí, “World in my eyes” o “Policy of truth”, dando a estas alturas de la historia del grupo por enterrada su gloriosa discografía previa a “Black Celebration” de 1986. Luego, ya habiendo asistido al concierto, me dio por ver los set list de conciertos anteriores de la gira y tuve nuevamente sensaciones encontradas. Me jodió sobremanera ver que en el tramo inicial del tour se atrevían con “Barrel of a gun” y me tocó las narices, como ya he comentado, que no sea posible, según DM, meter a día de hoy en el mismo concierto tanto a “Black celebration” como a “Stripped”, pareciendo ser piezas a alternar.
También al revisar los set list de conciertos anteriores pude ver, con convulsión en primera instancia, que en la noche anterior de Madrid tocaron, ni más ni menos que “But not tonight” y “Shake the disease”. Luego vino lo “encontrado”, al ver que fueron en versión acústica de Martin. Ya en 2006 pude ver la versión de “Shake the disease” de Martin, y, bueno, mal no va a estar, pero, que levante la mano (que deje comentario respondiendo a la votación, quiero decir) todo aquel que prefiera escuchar estos 2 temas tocados de forma clásica, con David a pleno pulmón y Martin en sus coros. Yo ya he levantado mi mano. Aquí abajo, Dave y Fletch.
Introduzco aquí una reflexión en el apartado de las versiones. De forma genérica, si una canción es muy buena, es fácil que con una toma alternativa la cagues (como considero que es la óptica de Goldfrapp para “Halo” que incluyeron DM en esta ocasión), sin embargo, si la cosa es mejorable (“A pain that I’m used to” es muy mejorable), la cosa puede funcionar como sucedió con el remix de Jacques Lu Cont de uno de los singles de “Playing The Angel”.
No obstante, por muy bonito que cante Martin y muy sentido que le quede, reitero que prefiero escuchar los temas en su máximo apogeo, y si es David quien lo cantó originalmente, que así se queden las cosas (será porque Martin no tiene grandes temas a su cargo dentro de la discografía del grupo… ¡Qué va! Apenas). Todo esto dicho desde el mucho respeto que tengo al señor Martin Lee Gore; que esto quede muy claro. A continuación una foto de David Gahan en su retorno a los bises para entonar la controvertida versión de “Halo”.
No obstante, como comenté a muchos a la hora de pagar el quizás algo excesivo precio final de 60 euros por la entrada a pie de pista, Depeche Mode son como un viejo amigo que vive fuera y con el que quedas si es que viene por Madrid. Supongo que si al grupo le quedan más giras, volveré a asistir, aún sabiendo lo que nos espera (me sorprendería mucho que el grupo decidiera en futuras ocasiones incluir cosas como “Master and servant” o “It’s called a heart” en sus repertorios… ¿Cómo mucho en versión acústica cantada por Martin?). No obstante, siempre es garantía de éxito para un grupo tener a un tío como Dave Gahan como frontman y a alguien como Martin Gore con tanto carisma sobre las tablas. Incluso Fletch también suma al factor emocional; lástima que no esté Alan.
El 2º concierto de Depeche Mode en Madrid fue un éxito en el sentido de ver un Palacio de los Deportes hasta los topes con las entradas agotadas (al igual que el día antes), cosa que dudé durante mucho tiempo que sucediera, ya que pasaron varios meses hasta que se agotaron definitivamente. También fue un éxito al comprobar que el grupo sigue a buen nivel en escena. Quizás lo de las quejas de selección de canciones sea cosa mía, con lo que no me hagan mucho caso. Depeche Mode siempre merecen la pena.
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