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sábado, 28 de agosto de 2010

The Police - Reggatta De Blanc (1979)

Retomamos hoy el pulso a la actividad normal del blog, con la publicación semanal el sábado por la mañana. Continuamos rescatando grupos que ya pasaron hace mucho tiempo por el blog, y en esta ocasión, creo recordar que fue en unas fechas muy parecidas a cuando lo hicieron por primera vez nuestros invitados de la pasada semana Queen. Igualmente, el grupo que hoy nos ocupa, como sucedía con la formación liderada por Freddie Mercury, están considerados como uno de los gigantes de la historia de la música moderna. Esta semana retornamos a la discografía de The Police para rescatar su 2º disco de estudio, editado en 1979, “Reggatta De Blanc”.

Tras su notable debut discográfico de la mano del álbum “Outlandos D’Amour” de 1978, el grupo se había perfilado como una rara ave dentro del fenómeno punk que por aquellos días arrasaba el Reino Unido y la actualidad musical mundial. Y es que The Police, aún partiendo de los ritmos básicos y acelerados del punk, se notaban que incluían ciertos elementos que les diferenciaban de los grupos más extremos de esta vertiente. Y ahí estuvo el triunfo de Sting, Andy Summers y Stewart Copeland: en incluir matices de géneros como el reggae en sus canciones. Véase por ejemplo “Roxanne”, que en su relanzamiento como single llegó al 2º puesto de las listas de sencillos más vendidos. Gracias a este clásico y la rítmica “So lonely”, el primer disco de The Police fue un importante éxito y situó a la banda como uno de los grupos a tener en cuenta a partir de entonces.

Además, el personaje de Sting se iría haciendo grande por su cuenta, como por ejemplo cuando participó en la película “Quadrophenia”, interpretando al líder de los mods. Con estos antecedentes y buenas maneras demostradas en la carta de presentación discográfica del grupo, es normal que las expectativas ante el siguiente trabajo de la formación fueran muy altas. Y para nada se verían decepcionadas, ya que “Reggatta De Blanc” es un disco maravilloso, que a la par de incluir temas míticos dentro de la historia de The Police, incluye una generosa cantidad de joyas ocultas a las que también hay que prestar atención. Sin más dilación pulsemos play y comencemos a escuchar la obra.

Los retazos del punk se puede ver en el vigor y energía de la línea de guitarra a cargo de Andy Summers que apertura “Message in a bottle”. Esta canción que habla nuevamente de la soledad (tema ya tratado en “So lonely”, de forma más evidente en su título), igualmente supuso un número 1 en los charts británicos. El carácter oscuro y rabioso a la par que tiene este tema, le convierte en los mejores ejemplos de rock puro que tiene The Police en su discografía. El videoclip, con Sting ataviado con una chirriante pajarita, con la banda tocando dispuesta en los camerinos y con Copeland haciendo a ratos el chorra, sin ser nada especial, no deja de ser un ejemplo claro de los primeros experimentos audiovisuales de The Police, en los que también se incluían fragmentos de sus actuaciones en directo. Después de este clásico de inicio llegamos a la canción título, que es una curiosa instrumental, muy rítmica y dinámica, que solamente incluye algunos coros por parte de los componentes del grupo. No sé por qué, pero cada vez me agrada más escuchar esta pequeña composición. Se aprecia un cierto giro sonoro o evolución respecto a “Outlandos D’Amour”, pero también hay ejemplos que hubieran cuadrado perfectamente en el disco de debut. “It’s alright for you”, tiene la sencillez lírica de estribillo tan característica de temas como “Truth hits everybody” de su predecesor, a la par que una melodía enérgica y acelerada. No obstante, acto seguido nos damos con la primera joya oculta del disco. “Bring on the night” tiene un ritmo latente de las notas de guitarra y del bajo de Sting que son una tremenda delicia. Es una mezcla de soul y reggae fabulosa, que durante ciertos atardeceres de la primavera de 2002 (época en la que me hice con el disco), me reportó varios momentos de plena satisfacción. La letra tampoco es que sea nada del otro jueves, ya que Sting simplemente nos dice “que venga la noche, no puedo soportar otra hora de luz solar”, pero la confección instrumental es un triunfo como una catedral. Hay partes completamente instrumentales de desarrollo sonoro que son fabulosas. Lo dicho: una joya oculta a la que hay que prestar especial atención; no en vano, Sting la rescataría posteriormente en su carrera en solitario años más tarde (como diría Florentino Fernández en una ocasión refiriéndose a Sting imitando al periodista del corazón Mariñas, Sting está hecho un buen perraco). “Deathwish” vuelve a ser otro corte más cercano a los inicios de la formación, que palidece enormemente frente a otro gran clásico de la banda que se abre paso después.Llega la colosal “Walking on the moon”. Un ejemplo clarísimo de conjunción pop y reggae, con Sting alcanzando un registro brutalmente agudo al micrófono, y con un lucimiento a la par en su melodía del bajo. No obstante, aquí los acordes perdidos que suelta Andy Summers a la guitarra en las partes instrumentales, son pequeñas maravillas para nuestros oídos. Otro nº 1 en los charts para el trío, y quizás uno de los momentos más clásicos visuales de la banda, con el clip grabado en Cabo Cañaveral en las instalaciones de la NASA, con los componentes tocando entre transbordadores espaciales y las pistas de aterrizaje. Resulta hilarante ver a Stewart Copeland tocando con sus baquetas en los reactores de las aeronaves. De las favoritas de los fans del grupo y de aquellos que van más allá de “Every breath you take”, “So lonely” y “Roxanne” y se meten más a fondo en el grupo. “On any other day” no deja de ser un tema de transición hacia otra joya oculta llamada “The bed’s too big without you”, y más aún tras estar situada a la sombra de “Walking on the moon”. La citada “The bed’s too big without you” es junto a “Bring on the night” la otra verdadera piedra preciosa que se encuentra dentro de la mina de “Reggatta De Blanc”, una vez que te adentras en ella con pico y pala. Es más sombría en su melodía que “Bring on the night”, y creo que nos encontramos otra vez ante una pieza en la que el bajo de Sting es claro protagonista. Esta clase de temas, además de ser realmente buenos, tienen su importancia en que marcan el punto de evolución del sonido de The Police respecto a su anterior disco, ya que por ejemplo 2 de las 3 últimas canciones que nos quedan como son “Contact” y “No time this time”, aparte de su ritmo no aportan nada nuevo a lo que estos muchachos nos habían mostrado en su álbum de debut. La penúltima “Does everyone stare?” sirve para aportar algo de variedad al sonido, al ser una pieza de cadencia más pausada, pero aquí no nos encontramos ante un triunfo como con “Bring on the night” o “The bed’s too big without you”. Y para terminar, pues quizás curiosamente “No time this time” es la que más gracia me hace de todas las canciones que tienen una factura parecida a la del sonido genérico de “Outlandos D’Amour”, con lo que lo considero un buen cierre al disco.

The Police cumplieron sobradamente con las expectativas generadas ante su 2ª entrega. “Reggatta De Blanc” fue número 1 en las listas de los discos más vendidos del Reino Unido y en otros países e individualmente 2 de las canciones extraídas como sencillo hicieron lo mismo en sus categorías. De esta forma el trío se confirmaba como uno de los grandes grupos emergentes, tomando la delantera a otro trío británico liderado por una joven promesa llamada Paul Weller que se llamaban The Jam.

La popularidad del grupo aumentó gracias al carisma de Sting, que como ya hemos mencionado al inicio, se hizo más notable ante la sociedad debido a su participación en el gran film promovido por The Who “Quadrophenia”. A comienzos de la década de los 80, The Police eran el grupo del momento y de hecho la banda no se amilanó a la hora de dejar velado el título de su siguiente disco un mensaje encriptado que venía a decir: tres hombres rubios dominan el mundo. Razón, aparte de cierta soberbia, no les faltaba.

“Reggatta De Blanc” tiene su importancia en que confirmó que el mundo se encontraba ante una banda fenomenal y ante 3 músicos excelentes, capaces de dar forma a canciones tremendas, a pesar de las brutales y violentas diferencias que existían entre ellos. Es un disco que demuestra una evolución en su sonido, y que ya desde lo que sería el significado de su título lo evidencia, algo así como “Reggae De Blancos” (y no “regate de Laurent Blanc”, actual seleccionador francés de fútbol y exjugador del Barça, que un amigo y yo siempre hemos utilizado como coña). La portada repite foto en tonos azul oscuro de la formación de The Police, pero lo más gracioso es quizás la contraportada en la que se ve una foto de las coronillas rubias de los 3 miembros de la banda.

En definitiva, la propuesta de esta semana es un grandísimo disco, que a partes iguales les regalará ritmo y contundencia, y por otro lado experimentalismo y momentos musicales más sensuales y relajantes. Además, desde el lanzamiento de este disco y hasta que la banda se separó al final de la gira de “Synchronicity”, por muchos fueron considerados el grupo musical más grande a nivel mundial de ese periodo.

Hoy les dejo como regalito una foto de The Police en su inestimable gira de reunión de hace un par de años, cuando les vi tocar en directo en Rock In Rio en Arganda del Rey. Los más antiguos seguidores recordarán el post del concierto que escribí en su día, pero en aquellos días en los que el blog daba sus primeros pasos, todavía no subía imágenes en los artículos, con lo que dicho post se quedó como un ingente texto sin una sola imagen del evento; solo en una pequeñísima parte, espero compensarles con este ejemplo que les dejo a continuación.Igualmente, termino recordando que “Discos, música y reflexiones” está inmerso en la V Edición de los Premios 20Blogs 2010, y que ahora mismo está abierto el plazo de votaciones. Vamos situados en 4ª posición en la Categoría de Mejor blog de Música y la cosa esta difícil; de hecho en las últimas horas, de forma sorprendente, se ha complicado no solo el alcanzar al 2º y 1er. clasificado, sino que hemos perdido la 3ª posición que ostentábamos de forma tranquila desde hace varias semanas. Por ello, a todos aquellos usuarios que participen en el concurso y que les guste el blog, decirles que serán bien recibidos sus votos y muy agradecidos por nuestra parte. No obstante, creemos que el 6º puesto de la pasada edición sí que lo superaremos, con lo que igualmente tenemos que estar contentos por el papel que estamos realizando. Finalizo dando las gracias de forma muy sincera a los participantes que hasta la fecha nos han otorgado su voto.
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martes, 24 de agosto de 2010

Queen - A Kind Of Magic (1985)

Hace ya mucho tiempo que Queen pasaron por el blog por 1ª vez, y estimo que ya es hora de recuperar al grupo liderado por el malogrado Freddie Mercury. Gracias al nuevo buscador instalado en el blog, podrán dar con el artículo que dedicamos en su día al trabajo “The Game”, con el que Mercury, May, Deacon y Taylor inauguraban la década de los 80. Digamos que los primeros ochenta no fueron benévolos con Queen. Tras el ya revisado “The Game”, llegaría el turno de “Hot Space”. A pesar del gran éxito de “Under pressure” a dúo con el maestro David Bowie, el disco no tuvo excesivas buenas críticas.

Queen eran uno de los grupos gigantes del rock de los años 70, y las nuevas tendencias musicales y estéticas que surgieron en los primeros 80 en muchos casos renegaban de lo ofrecido en la anterior época. Personalmente me encanta “Hot Space”, pero ese giro a la electrónica y al funk, ni fue bien visto por sus seguidores de toda su trayectoria, ni caló entre los más jóvenes que eran devotos de los grupos de la new wave.

Más o menos pasaría lo mismo con el posterior “The Works”. Existe en el mismo un himno generacional que fue la gloriosa creación del bajista John Deacon “I want to break free”, pero sin embargo otras piezas como “Man of the prowl” o “Machines (or back to humans)” no fueron muy bien entendidas, ni aceptadas. “Radio ga-ga” también fue un notable éxito por separado, adjudicado al batería Roger Taylor. No obstante, y a pesar de que sus entregas de larga duración no tenían el calado tan potente o la buena crítica o aceptación de antaño, Queen iba labrando su leyenda con conciertos cada vez más impresionantes, en los que Freddie Mercury se consagraría como uno de los mejores frontman en escena de la historia de la música moderna. Un completo espectáculo ver sus movimientos enérgicos en las tablas.

La elección de esta semana, el posterior disco de 1985 “A Kind Of Magic” supuso un resurgir discográfico de Queen y quizás un punto álgido tras mucho tiempo y hasta el final de la trayectoria de Queen. Fue un disco mayor en popularidad que los 2 anteriores álbumes, lo cual no quiere decir que “Hot Space” y “The Works” marcharan mal en ventas. Mucha responsabilidad del triunfo de esta obra, la tiene que este disco es en gran parte banda sonora de la mítica película de los años 80 “Los Inmortales” protagonizada por un amante del rock como es el actor Christopher Lambert y con un secundario de lujo como Sean Connery, dando vida a un caballero español. Queen ya se había adjudicado un gran respeto con la banda sonora de “Flash” en su día y su implicación en el séptimo arte les volvió a funcionar.

De primeras y para no perder la vista de que Queen era un grupo rock, por mucho flirteo electrónico que se hubieran gastado en lo que se llevaba de década de los 80, se nos dispone “One vision”. Una canción rotunda, con su momento de lucimiento guitarrero para el maestro Brian May y que también tiene los coros tan característicos de Queen a lo largo de su historia. El clip que se grabó, básicamente con los Queen en el estudio de grabación dándolo todo y con alguna que otra imagen de los multitudinarios shows del grupo, no es de lo más espectacular que el grupo firmó, pero nos valió para ver entre otras cosas como el bajista John Deacon se había separado de su tan característico peinado cardado de mediados de los 80; personalmente, siempre me llamaron la atención los cambios de look del hombre más tímido y más infravalorado de Queen para el gran público. En 2º término se dispone la canción que titula la obra. Un tema más pop, que resta carácter rock a ese inicio tan cañero, y que desprende a la par un aroma ligero embriagador. La canción es estupenda en matices cuando por ejemplo tras un sostenido vocal de Mercury al micrófono se repite un loop de saltarinas notas de bajo de Deacon. El clip es bastante divertido, con un Mercury cual mago, que entra en una mansión abandonada y a los mendigos May, Deacon y Taylor con su varita les convierte en músicos, y con algunos elementos de unas bailarinas de dibujos animados (al estilo de las caricaturas de las portadas del disco de los 4 componentes del grupo). Como casi siempre, gran parte de la melodía la acapara la singular guitarra red special de May. Lugar ahora para 2 joyas ocultas encadenadas. Por un lado la bonita balada “One year of love”, en la que sobre una melodía lenta y embriagadora que se vale de ciertos elementos de música clásica, Freddie nos pone el pelo de punta con versos tales como “los días siempre son lluviosos si no estás tú”. Tíldenme de sentimental, pero durante un tiempo fue mi favorita de “A Kind Of Magic”. Y a continuación la deliciosa y relajante “Pain is so close to pleasure”, en la que todos podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación, sabiendo de los gustos personales de Mercury, divagando sobre qué trata la misma. En esta pieza, Freddie se defiende ante el micrófono en un registro de medio falsete, que para nada chirría y se ajusta correctamente a esta pista de sentido ligero. De la mano de una estupenda melodía de guitarra eléctrica a cargo de May se da paso a un pequeño clásico dentro del disco. La amistosa “Friends will be friends”, que a su vez dispuso de esos videos con los Queen subidos a un escenario rodeados de fans (de los que tanto gustaban al grupo tradicionalmente), es un bonito tema de medio tiempo al estilo de “Play the game” o la posterior “The miracle”, que en este caso es algo más hinchada o pretenciosa. En todo caso un placer escuchar su llevadera melodía y la genial interpretación de Mercury al micrófono, sobre todo en el estribillo.Afrontamos la cara “b” del vinilo o la 2ª parte de la obra, en la que el tema circundará sobre lo aprovechado para la banda sonora de “Los Inmortales”. Esto se ve de forma evidente en la épica y emocionante “Who wants to live forever”, que igualmente se anotó un solemne videoclip con las famosas velas y el grupo tocando en plan orquestal. El tono épico y desgarrado de Mercury al micrófono en la parte del estribillo y los perfectos coros, simplemente ponen el pelo de punta. Es curioso que esta canción en particular, y en general la implicación de Queen en el film “Los Inmortales”, se diera en unos días en los que quizás Freddie descubriera su enfermedad a la postre mortal, sabiendo que él se marcharía antes de tiempo. Esta pregunta de este título, al estilo de lo que sería “¿quién quiere vivir para siempre?”, parece que Freddie quisiera quitar hierro al hecho de que con 41 años nos abandonara. Si le damos este enfoque, el tema se impregna de un halo muy especial. No lo sé a ciencia cierta, pero ya saben que las “reflexiones” es parte de este humilde blog, tal como se indica en el título. Lo que pasa es que la autoría del tema es del guitarrista Brian May, con lo que esa hipótesis pierde fuerza, a no ser que May supiera de lo que le sucediera a Freddie. La mayor intensidad rockera vivida hasta ahora en el disco estaba en la inicial “One vision”. No obstante, ahora “Gimme the prize” va a dejarla a la altura del betún, debido a sus afiladas guitarras y la rabia desaforada de Mercury al cantar. Mi favorita del disco, sobre todo por su latente melodía, perfectamente aderezada de elementos electrónicos, es “Don’t lose your head”. Quizás la mejor composición de Taylor, o al menos la más arriesgada e innovadora. Los Queen habían mezclado electrónica y rock de forma controvertida para sus fans, pero esta oscura pieza, con un halo de hipnosis en su melodía a ratos, es una joya oculta dentro de “A Kind Of Magic”. Se trata igualmente de otro tema que aparece en mitad del film “Los Inmortales”. Y para finalizar, Queen abunda en su linaje dedicando la última pieza del disco a “Los príncipes del Universo”. Un tema que tiene unos cambios de ritmo muy interesantes en su melodía, ya que a ratos es lenta y rotunda y en otros momentos es vertiginosa y acelerada. El videoclip, con Christopher Lambert apareciendo puntualmente en el mismo, es sensacional y de una épica brutal. No sé si el orden de canciones es el correcto. En mi opinión hubiera alterado la colocación de “Who wants to live forever” y el de esta pieza, para aportarle un final más grande a este buen disco de Queen.

“A Kind Of Magic” fue un gran éxito. Las críticas en general fueron mejores que las de “The Works” o sobre todo las de “Hot Space”. Además la implicación de Queen en “Los Inmortales” ayudó bastante. Pero, quizás lo más recordado de “A Kind Of Magic” fue la gira de presentación del disco, que a la par sería la última vez que veríamos a los Queen al completo en escena. De la misma se extrajeron el brutal “Live At Wembley” del 86 (menudo año de conciertos en ese estadio) y “Live Magic”. 2 excelentes discos en directo del grupo. Aquella gira volvería a traer a Queen a España tras mucho tiempo, pasando como curiosidad por el estadio del Rayo Vallecano en Madrid.

Pasarían unos cuantos años hasta que Queen retornaran al estudio y publicasen nuevo material. Sería en 1989 con el aceptable “The Miracle”, que nos aportó excelentes canciones como “I want it all” o “Breakthru” por ejemplo. En ese lapso temporal, los componentes se dedicaron a proyectos al margen de Queen, destacando entre ellos lo que haría Freddie por su cuenta, incluyendo una colaboración magistral con Monserrat Caballé en la canción “Barcelona”.

El disco que hemos propuesto rescata la última época gloriosa de Queen. Me explico: me refiero a que fue el último trabajo que Queen pudo defender en directo, ya que las también buenas canciones de “The Miracle” y, por supuesto, el notable “Innuendo” se quedaron sin giras debido al cada vez peor estado de salud de Freddie Mercury. La gira de esta obra es de las más grandes que se recuerdan de la historia del pop, y precisamente el resurgimiento de Queen vino asociado a la primera edición del Rock In Rio, celebrado precisamente en Rio De Janeiro en 1985, en la que Queen arrasó y se convirtieron en los triunfadores absolutos del mismo con una exageración de cantidad de gente que asistió a su show.

Este trabajo de simpática portada, con unas alegres caricaturas de los componentes del grupo bailando, es un disco ligero y de los más fáciles de escuchar de Queen. Es quizás el disco más accesible y amable de los que Queen dispone en su extensa discografía. No en vano, varias de sus canciones han sido rescatadas para algunos spots publicitarios e incluso José Mota hizo una curiosa versión de “Who want to live forever” para uno de sus últimos especiales de Nochevieja en TVE. Espero que gusten de rescatarlo, si es que hace tiempo que no lo escuchan, o que les agrade si es que aún no lo conocen al completo. Aparte de las canciones conocidas, hay otras dentro del mismo como “One year of love” (otro triunfo personal del gran John Deacon) o “Don’t lose your head”, en el plano más experimental, que merecen mucho la pena. Queen es siempre una apuesta segura y su música persiste como algo atemporal e inmortal.
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jueves, 19 de agosto de 2010

Franco Battiato - L’Arca Di Noè (1982)

¡Qué cabeza la mía! Con todo el jaleo de este año, se me olvidó mencionarles en el anterior post sobre Casal, que debido a un viaje vacacional al sur de Tenerife, no habría post al uso este pasado sábado 14 de agosto. Supongo que se me fue el santo al cielo porque estaba más preocupado de perfilar el post sobre el gran Tino Casal que de esas cosas. Como ven, no me ha pasado nada y aquí seguimos. Avisarles ya de paso, además de decirles que este post es el que se corresponde con el del pasado sábado 14, que este sábado 21 tampoco habrá post y dicha publicación se retrasará hasta el lunes 23 o martes 24. El sábado 28 de agosto ya recuperaremos la dinámica habitual. Tras estas aclaraciones sobre publicaciones, adentrémonos en lo que proponemos para los próximos días.

Ponemos punto final a estas 3 semanas en las que nos hemos dedicado a repasar discos concernientes a artistas individuales. Y hacerlo de la mano del gran músico italiano Franco Battiato es una buena forma de poner colofón. En lo personal, ha sido uno de los músicos junto a Tino Casal y Loquillo que han tenido un gran protagonismo en mi vida en lo que llevamos de año, al haber dispuesto, y disponer en estos momentos, de un tiempo importante en las escuchas de música que realizo.

Guarda dentro de mi foro interno un cierto parecido con lo que me sucedió con Casal, en lo que a la experiencia personal con dichos artistas y su obra se refiere. Coinciden en el hecho de que solamente conocía 2 canciones de Battiato, “Yo quiero verte danzar” y “Centro de gravedad”, y que pensaba que aparte de las mismas poco más tendría. Al igual que me pasaba con Tino Casal con “Embrujada” y “Eloise”, estaba equivocado. También se da el caso de que este personaje siempre me levantó cierta simpatía, de la misma forma que me sucedía con Tino.

El año pasado ya me hice con un recopilatorio suyo en una biblioteca del ayto. de Madrid, con sus grandes éxitos en español; algo así como una especie de “Nómadas”, pero no exactamente. No obstante, sería este pasado mes de mayo cuando al coger prestado en otra biblioteca, en este caso de la Comunidad de Madrid, otro recopilatorio con igualmente muchos éxitos en español y, lo más importante, con un dvd con casi todos sus videoclips, cuando terminé de adentrarme a fondo en la obra de este peculiar músico.

No deja de ser una anécdota interesante que el primer recuerdo o impresión de Battiato que tengo no vaya asociada directamente a él, sino a una mítica imitación del dúo humorístico Martes y 13 en el especial de nochevieja de TVE de 1989. No sé por qué, pero me gustó mucho la canción que de forma arrítmica versionaba Josema Yuste, que no era otra que “Yo quiero verte danzar”. Además, me llamaba la atención la vestimenta con esa gabardina, las gafas y la nariz postiza; me recordaba en parte a Egon Spengler (el actor Harold Ramis) de “Los Cazafantasmas”, tan en boga por aquellos días.

No sería hasta que me hice con el primero de los recopilatorios mencionados cuando me quedé prendado de “Centro de gravedad” y luego con el 2º cuando tomé la verdadera dimensión de Battiato, ya que siempre me resulta más amable introducirme a los artistas a través de sus videoclips (me entretiene mucho más, y si la música es buena ya ni les cuento). También ayudó mucho que en la citada biblioteca donde tomé el cd y dvd, me hice con la biografía de la editorial Cátedra de Eduardo Margaretto sobre el artista. Un libro muy completo, que abarca desde los comienzos de Battiato hasta los finales de los 80 (su época más exitosa).

Ahí puedes comprobar que Battiato tiene una dilatadísima trayectoria musical, de lo más variopinta, al moverse desde el rock experimental progresivo a la música clásica, pasando por la música ligera y el pop/rock con sintetizadores. Me ha costado decidirme entre 2 discos, ambos de los años 80, de comienzos de dicha década exactamente. He querido escoger uno de los 2 lp’s que contienen o bien “Centro di gravità permanente” o “Voglio vederte danzare” para que no se les haga muy agreste meterse en el mundo de Franco Battiato. Finalmente me he decantando por “L’Arca Di Noè” que es donde se incluye “Voglio vederte danzare” (“Yo quiero verte danzar”) en lugar de “La Voce Del Padrone”, que es el trabajo donde tomaba parte “Centro di gravitá permanente”.

Comienza la obra con la emocionante “Radio Varsavia”. Un ejemplo de solemnidad en ciertos elementos sonoros de la melodía, que dispone de un suave y precioso estribillo. En la parte final la canción gana en base rítmica, acelerándose contra todo pronóstico. Una preciosa pieza que narra historias de huidas necesarias debido a situaciones sociales. Y posteriormente “Clamori” vuelve a tener una fuerte carga de crítica social mundial, destacando unos ingenuos teclados sobre todo en las partes del estribillo en el que Franco sostiene a pulmón ese “clamor”. La cadencia rítmica de base es prácticamente semejante a la de “Radio Varsavia”, pero sin embargo, a no ser que repares en ello, no te percatas, ya que en las sutilezas es donde se produce la percepción distinta de cada una de las 2 composiciones de apertura de este “Arca De Noé”. Tras el tranquilo devenir y la melancolía contenida y pausada de las 2 primeras canciones, se da paso a la apabullante “L’exodo”, en la que se empieza con ciertos elementos de música clásica y operísticos, para concederle una gran solemnidad. Dispone de un ritmo más vibrante y acelerado muy interesante. “Scalo a grado” dispone en lo instrumental de unas notas interesantes de guitarra de conexión entre el final del estribillo y las partes prosaicas bastante apañadas. Es la canción más cercana a la música ligera que nos hemos encontrado hasta el momento, en la que Battiato se vale de unos coros operísticos femeninos de corte clásico para aportarle más diversidad a este corte tan animado e inmediato.Seguimos subiendo la intensidad rítmica de la mano de “La torre”. Llama la atención el mayor componente electrónico en esta pista con una cadencia endiablada a ratos. También el registro vocal de Battiato, por momentos engravecido por la producción, nos deja fuera de juego. En todo caso es una pieza interesante que viene a demostrar que Franco Battiato, a pesar de no estar ya jugando en la liga de la experimentación musical, no la perdió de vista definitivamente. “New frontiers” se vale nuevamente de los elementos corales cercanos a los coros de ejércitos que Franco ya utilizó en el disco predecesor “La Voce Del Padrone”. Esta penúltima canción es un notable ejercicio que fusiona correctamente la música moderna y electrónica con aspectos clásicos. Llegado el final, alcanzamos el plato fuerte. Mejor cierre imposible de la mano de “Voglio vederte danzare”. Estamos ante una toma menos electrónica y más lenta que la posterior versión en español. ¿Qué podemos decir de esta canción? Es sin lugar a duda el tema con el que Franco Battiato es recordado más allá de las fronteras italianas. Le hizo popular a nivel internacional, gracias a plasmar un texto en el que Franco homenajea a distintas formas de bailes y danzas, todo ello dispuesto sobre una línea inquietante de sintetizador y con unas notas de teclado de claro regusto oriental (influencia decisiva en Battiato todo lo referente a la cultura árabe), que se adorna de ciertas notas de corte más clásico, como elementos de cuerda. El videoclip, con Franco departiendo con un grupo de nómadas del desierto en un oasis alrededor de una hoguera es un momento clásico dentro del universo Battiato. De hecho ese diálogo que tiene con el jefe del grupo al principio del videoclip, en el que Franco afirma que lo que ha ido a hacer allí es “a formar la latinización del la lengua árabe”, me hace temer por su integridad si se diera el caso de que el buen jefe sea de corte integrista islámico; contra todo pronóstico, y como cual gordo de la mancomunidad que recibe a un técnico reparador de depuradoras de piscinas para solucionar una avería (esta coña marinera solo la entiendo yo y algunos cercanos a mi entorno), le da las gracias de forma aliviada. En fin. También hay imágenes de Franco bailando en su peculiar estilo arrítmico, atropellado y robótico en un patio. Estupendo final de disco con un clásico de la música de todos los tiempos. No voy a mencionar las versiones estúpidas de broma que se han hecho por ahí del tema, ya que no viene a cuento.

“L’Arca Di Noè” fue un tremendo éxito para Battiato que continuó la estela ascendente que desde finales de los 70 había ya comenzado el artista. Tras alejarse de experimentos, que incluso tuvieron buena acogida comercial, como fue “Pollution” o el anterior “Fetus” o de introspecciones sacro-clásicas en “Mademoiselle Le Gladiator”, ya a partir de “L’Era Del Cinghiale Bianco” Franco se adentró en terrenos más populares, aún sin perder su esencia particular y única.

Si “Patriots” de 1980, gracias a temazos como la propia “Up patriots to arms” (con un muy peculiar videoclip) fue muy bienvenido y “La Voce Del Padrone”, de forma inestimable gracias a “Centro di gravità permanente”, fue un gran triunfo de ventas, “L’Arca Di Noè” terminó de confirmar la grandeza de Franco Battiato. La portada nos muestra siluetas en miniatura de los animales del interior del supuesto arca y abajo una foto de un monte nocturno, que hace de la misma un envoltorio apropiado para lo que el disco guarda en su interior.

De aquí en adelante Franco Battiato se confirmaría como una estrella internacional consolidada y seguiría firmando estupendos trabajos durante todos los años 80, en los que al menos hay un auténtica joya en forma de canción en cada uno de los discos de larga duración; véanse por ejemplo en “Orizzonti Perduti” la delicada y romántica “La stagione dell’amore” o en “Mondi Lontanissimi” la brutal “No time no space” o la suave “Via lattea”. Y tras esto se produciría el desembarco comercial definitivo en nuestro país con el disco “Nómadas”, con sus temas más conocidos en español y por otro lado el lanzamiento de posteriores trabajos de buena aceptación como “Giubbe Rosse” o “Fisiognomica”.

Battiato ha seguido no obstante publicando durante los 90 y los años 2000 más trabajos como los volúmenes “Fleurs” y haciendo alguna colaboración o versión para alguna banda sonora. Sus conciertos siguen siendo motivo de alegría cada vez que visita nuestro país y de hecho en 2007 y 2008 se pasó por Madrid a dar sendos recitales con unas estupendas críticas. Curiosamente estuve a punto de ir a ver a Franco actuar en Pozuelo de Alarcón allá en 2003, solamente conociendo en aquel tiempo “Yo quiero verte danzar”. A última hora me eché atrás. La próxima ocasión prometo no perdérmelo.

Franco Battiato es una propuesta menos animada que la de Casal de la pasada semana. Su voz, muy suave y con un punto agudo, con sus melodías que mezclan a partes iguales matices clásicos con elementos ligeros electrónicos, crean canciones no vacías en contenido lírico y que a la par nos permiten relajarnos mientras que las escuchamos. “L’Arca Di Noè” es un buen inicio para comenzar con Battiato, aunque saltándome las normas que desde aquí predico, les recomendaría como prólogo que se hicieran con una compilación de sus canciones en español a modo de aperitivo. Battiato es mucho más que “Yo quiero verte danzar” y “Centro de gravedad”. Si reparan un poco en ello e investigan, se darán cuenta de lo amplia y abundante que es la obra de este particular artista italiano (ya que al igual que sucedía con Casal, Franco no solo se dedica a la música, sino que también es poeta y director de cine). Pues poco más, nos vemos el próximo lunes o martes. Este sábado, como les dije al comienzo, no esperen novedad alguna.
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sábado, 7 de agosto de 2010

Casal - Hielo Rojo (1984)

Al igual que hice el año pasado con el post que dediqué a Derribos Arias y en cierta forma como un homenaje a su líder Poch, el mes de agosto, en el que me encuentro por fortuna de vacaciones, me da lugar a publicar siempre un post más elaborado y extenso de lo normal, en lo referido a querer homenajear a un personaje al que tenga aprecio y que de momento coincide con Poch y Derribos Arias en no ser muy recordados en nuestros días. No cuenta el 1er. año, en el que el blog daba sus primeros pasos y aún tenía por establecer sus rutinas o costumbres.

Este año, nuevamente de forma muy sentida y desde un profundo respeto y admiración, he querido homenajear al gran Tino Casal, analizando uno de sus gloriosos discos editados en los años 80. Me he decidido (no crean que no me ha costado esta decisión) por “Hielo Rojo” de 1984.

Tino Casal en su etapa moderna, la que abarcó desde 1981 hasta su fallecimiento, firmó sus entregas simplemente con su apellido, para diferenciarse de sus primeros singles en solitario, bastante alejados del estilo que le haría pasar a la posteridad con letras doradas. De ahí que el título del artículo solamente ponga “Casal - Hielo Rojo” y no “Tino Casal - Hielo Rojo” (para más evidencias comprobar la imagen de la portada intercalada en el artículo).

Tras esta pequeña aclaración sobre el nombre artístico de Tino Casal, hablemos de en qué situación se encontraba Casal a la hora de acometer la grabación de su 3er. disco de estudio. “Etiqueta Negra” de 1983 había sido un gran éxito de crítica y ventas. Claramente asociado a “Embrujada”, rutilante single y clásico inmortal e imperecedero de Casal, el álbum llegó a ser disco de platino y también la mayoría de opiniones de la prensa musical fueron favorables.

Antes en 1981 Casal ya había irrumpido con fuerza en la incipiente, innovadora y transgresora escena musical y artística nacional, que vivía los primeros meses ya reconocidos de la llamada Movida Madrileña, de la que Tino sería un miembro clave, pero que curiosamente solo los que conocen a Tino asocian con la misma; es muy común que en un ejercicio de psicoanálisis si le consultas a la gente “si te digo “Movida” dime el primer grupo de música que se te pase por la cabeza” te respondan Alaska y Radio Futura.

El caso es que “Neocasal” del 81 es un disco sin desperdicio alguno en su set list, muy bueno. Ni una sola canción mala. Sin embargo, es un disco que a mis oídos le falta consistencia en conjunto, uniformidad digamos; es decir, que cada canción parece de su padre y de su madre, dando la impresión de que sea un recopilatorio más que un lp que siga un hilo o una idea. No hay más que ver que tras el frenesí pop de “Champú de huevo” se coloque la romántica y delicada “Love me tonight” (compuesta a medias con el productor de Tino, mi admirado Julián Ruiz) y luego se nos disponga el trueno musical que supone “Billy boy”, dedicado al por entonces líder de los Generation X Billy Idol. En un primer momento pensé en dedicar el artículo a “Neocasal”, pero finalmente me he decantando por “Hielo Rojo”, que a día de hoy me parece su mejor lp.

“Etiqueta Negra” sin embargo no pecaba de inconsistencia. A pesar de haber temas de carácter bastante distinto como por ejemplo la triste e íntima “Un minuto más” y la poperita “Póker para un perdedor”, aquí el sonido sigue una pauta de uniformidad que ensambla la obra de forma más correcta. También hay que tener en cuenta que “Neocasal” era un debut en toda regla de Tino, por alejarse millas y millas de lo que había hecho hasta entonces como cantante en solitario o como vocalista de la banda asturiana Archiduques.

Tal fue el éxito de “Etiqueta Negra” en conjunto (además del estremecimiento individual de “Embrujada”, la cual incluso se grabó en inglés en Londres), que hubo lugar para una reedición especial con el añadido excepcional de “Tigre bengalí” como propina gloriosa. Esta canción, además de ser de las favoritas de la gente que admira a Tino, yendo más allá de “Eloise” y “Embrujada”, formó parte de la película de Trueba “Sal Gorda” y en parte creo que se la dedica Tino a sí mismo por ciertas referencias al aspecto felino de él (algo Sandokán en aquella época) y apuntes como la citada “jungla gradulux”, que evocan elementos imprescindibles en la peculiar casa particular de Tino. Además, esa 1ª persona en la letra con el “sabes que volveré, sabes que volveré” y las alusiones a las fans como “danzas en la oscuridad, vestida para matar. La misión es capturar al viejo tigre bengalí”, en cuyos versos se intuye el acoso de las fans a Tino y el hecho de que era mayor en edad que los ídolos musicales de la época, son otras evidencias.

Con este panorama Tino grabó el siguiente disco haciendo uso de la más moderna tecnología musical del momento, al mismo tiempo que seguía con la promoción de “Etiqueta Negra”, como por ejemplo cuando actuó en playback (muy a su pesar) en el programa “Tocata” en febrero de 1984, con un arrollador José Antonio Abellán entrevistando a Tino (el joven Abellán intimida a propios, como su compañera Mercedes Resino, y extraños en el video de la entrevista que se puede encontrar por youtube). En dicha entrevista, se veía a Tino emocionado ante las preguntas sobre su siguiente entrega “Hielo Rojo”; razón no le faltaba como verán al leer el artículo, y sobre todo al escuchar el disco.

Antes de pasar al análisis del disco, creo que he de comentarles la parte personal. Aquí más que evidente además. Lo de siempre: esto es un blog y lo personal siempre está en mayor o menor medida presente. ¿Cómo conocí a Tino? Tendría 6 o 7 tiernos añitos cuando pude descubrir a Tino en televisión en los días en los que “Eloise” era un fenómeno a nivel nacional. Todo quedaría en el subconsciente y ahora haciendo balance y análisis de aquellas percepciones tan lejanas e infantiles se pueden sacar conclusiones. Evidentemente en aquellos días no era consciente de ello, simplemente lo miraba con atención sin más, pero he de reconocer que aquello impresionaba. No había nadie como Tino. Sus ropajes, haciéndole parecer una especie de mezcla entre aristócrata (¡qué apropiado fue que Tino estuviera antes en una banda llamada Archiduques!) y paje de los reyes magos de oriente, llamaban la atención. Su expresión, rotunda y contundente, con esa barba afilada y con sus facciones tan duras y su penetrante mirada, intimidaba en el aparato de televisión. Y claro, lo musical; “Eloise” es un tema fastuoso, monumental e increíblemente complejo, que sin embargo fue un rotundo éxito en aquel año 88, que me atrapó gracias a su arrollador gancho; recuerdo que aquella parte de “…caricias y cuentos chinos” se me quedó grabado a fuego desde entonces.

Es curioso que tenga recuerdos de Tino en tv y de escuchar “Eloise” en la radio a casi todas horas, pero que 2 años más tarde, cuando en teoría tendría que recordar mejor las cosas, no guarde ningún recuerdo de la promoción del disco “1990. Histeria”. Luego hablaré de ello de pasada, pero supongo que estriba en el menor éxito de este disco, considerado quizás su disco con menos chispa (que no malo, no confundamos términos o adjetivos).

Luego en 1996, gracias a un tarareo fuera de contexto de un amigo de la época que decía algo como “sube al coche, reina de la noche”, me llamó la atención la melodía y dichas palabras que soltaba rítmicamente aquel colega. Sería un par de años más tarde cuando en el programa Play Music de Canal 7, en el programa presentado entonces por Adriana Frade, se puso el clip de “Embrujada” y pude ver que aquella letra y melodía de canción tarareada pertenecía a Tino Casal. Me enganchó definitivamente. Más tarde gracias a una colección de la mejor música española que le regalaron a mi abuelo por comprar una enciclopedia, en el volumen cd de 1983 venía “Embrujada”. Sería el año 2000 y todavía recuerdo que la incluí en una recopilación de temas que grabé en una cinta de casette que aún conservo.

Ya en verano de 2003 y en casa de un amigo, con el por entonces novedoso programa Kazaa, me bajé la canción en mp3 para una especie de cd recopilatorio en forma ya digital. Y hasta hace unos meses pensaba que Casal, como advierte Gerardo Quintana en la acertada biografía sobre Tino, era solo “Eloise” y “Embrujada”. ¡Qué equivocado estaba!

Bueno, el caso es que en una biblioteca de la Comunidad de Madrid que frecuento, había (y hay) una caja con los 3 primeros discos de Casal “Neocasal”, “Etiqueta Negra” e “Hielo Rojo”. Tras varios intentos frustrados de tomarlo en préstamo (cuando no era porque cogía otro cd, resulta que no estaba disponible al tenerlo otro usuario), conseguí hacerme con él a finales del mes de marzo, justo antes de esta Semana Santa. Aluciné con el contenido. Es difícil conseguir los discos de Casal en solitario, se lo advierto, con lo que les costará hacerse con “Hielo Rojo”. Ahora bien, el esfuerzo merece la pena, y si no me creen, tras explicarles mi relación como aficionado a Casal y mi percepción de su figura a lo largo de mi vida, pasemos a ver qué contiene el 3er. disco de Casal.

El comienzo es fastuoso y una gran demostración de la vanguardia sonora empleada en “Hielo Rojo”. Además “Teatro de la oscuridad” es en parte un guiño de Tino a su tropa de amigos, visto en versos como “dicen que somos bichos raros cuando nos ven entrar…” y para él mismo, que parece que cuando dice “gracias a todos por estar aquí”, nos está dando la bienvenida a uno de sus conciertos o actuaciones. El uso del sampler por parte de Julián Ruíz desde la mesa de mezclas es acertado sobre el entramado de elementos electrónicos, sobre los que el bajo y las guitarras quedan en un 2º plano. Sobra mencionar que Tino está estupendo al micrófono, demostrando desde el primer segundo que era un genial cantante. Un estupendo inicio, que da lugar a continuación a la misteriosa “Muñecas”. En esta composición Tino hace referencia al fenómeno fan que por aquellos días ya experimentaba. Destaca aquí sin embargo más bien la base rítmica, pasando curiosamente a un primer plano, cambiando en este sentido el orden de la producción de “Teatro de la oscuridad”. Particularmente me encantan ciertas entonaciones muy sensuales de Tino al micro como cuando se pregunta ante las más de 100 muñecas que le persiguen “¿he contado bien?”. Tras el misterio sonoro que tiene la parte más prosaica, el estribillo alcanza unos niveles mayores de intensidad muy interesantes. “Muñecas” es un buen tema, de hecho fue de los que sin ser single fue editado en versión maxi, pero si esta pista les ha gustado, la siguiente les volverá locos (y nunca mejor dicho). A mi al menos me encanta y creo que más allá de los singles reconocibles e inmortales del disco (dispuestos en la 2ª mitad del disco) y curiosamente junto a la 4ª pista que es la que da título a la obra, es de las que yo llamaría “joya oculta” de la obra. Me estoy refiriendo a la monumental “Loco suicida”. Los estridentes sonidos electrónicos que vienen y van, y la base latente, con un Casal nuevamente enorme en el micrófono, dan lugar a una pieza de interesante letra, con pasajes estupendos. El estribillo se te marca a fuego con solamente un par de escuchas: “Loco suicida, tus cicatrices y tus heridas. Loco suicida, tan solo queda un segundo de vida”. “La luna espía y conoce bien tu doble imagen mejor que yo; lobo en la noche, fantasma gris sobrevolando como un halcón” también es una parte de la letra soberbia. La canción termina en una marea de sonidos electrónicos de carácter hipnótico bastante curiosa. Y lo que ya les adelanté, ahora llegamos al tema título de la obra “Hielo rojo” que es una auténtica pasada. Tino era un hombre que más que a veces dar un sentido global a sus letras, lo que buscaba era crear frases que sonaran rotundas y sobre todo bien o agradables a los oídos (un claro sentido del ritmo y melodía innato que tenía). Creo que este es un ejemplo, ya que quizás los elementos de los versos que incluye se pueden referir a varias cosas. Creo que empieza con una auto referencia con ese “Los duendes del espejo tiemblan cuando te ven” (quizás referido a los ropajes y aspecto de Tino) y “la magia de su níquel reflejan tu timidez” (probablemente referido a que Tino en realidad y gracias a testimonios que he recogido en 1ª persona de gente que le trató, era un tío normal y que no se abría fácilmente de primeras) y sin duda en “cabezas de muñeca decoran tu salón” (en alusión al particular interiorismo del hogar de Casal). La melodía de “Hielo rojo”, gracias a la perfecta conjunción de todos sus instrumentos, es de matrícula de honor. Junto a “Loco suicida” la gran joya oculta del disco, y al estar anexada a la citada, crea un combo de 2 canciones brutal. Puede, como les he dicho ya en muchas otras ocasiones, que debido a que se encuentra seguida a estos 2 temazos, “Flash de cámara” la considere la canción menos fuerte del disco. En la misma Tino hablaba sobre la prensa rosa, con una elegante crítica en su letra, pero dispuesta bajo mi punto de vista sobre la melodía electrónica más machacona y menos acertada de “Hielo Rojo”.Llegados al ecuador del disco, ahora afrontaremos una 2ª mitad que quita el hipo. En su concepción de la época como disco de vinilo, con cara “a” y cara “b”, me asusta ver la calidad tan alta conseguida en este caso en la cara “b”. Tendría que analizar la época, pero que creo que dentro de la música española no hay un lp en los años 80 con una cara “b” con un nivel de exigencia tan alto (ni siquiera en discos de Mecano o Alaska Y Dinarama, pero bueno, para gustos los colores). Empezamos con quizás el 3er. tema en discordia de la historia de Casal, tras “Eloise” y “Embrujada”. Nos encontramos con “Pánico en el Edén”, que ya desde su inicio con esos acordes rasgados de guitarra eléctrica sobre la base inquietante de sintetizador, sobre los que los coros de Tino se elevan majestuosamente, muestra su potencial. La letra versa sobre distintas concepciones del amor dentro de una relación de pareja (¿Quizás tuviera algo que ver con la relación de Tino con su novia Pepa? Lo desconozco, pero pudiera ser). Digamos que Tino en 1ª persona aboga por la fidelidad “yo te quiero solo, solo para mí. Tú y yo, solos tú y yo, tómatelo como estímulo”. El ritmo endiablado de esta canción, que acertadamente en versión instrumental fue banda sonora de La Vuelta Ciclista A España de aquel 1984, y los coros de Tino del inicio, que se repiten en las partes instrumentales, dan lugar a un temazo, que quizás está injustamente olvidado a día de hoy dentro de la memoria colectiva de la sociedad española; en este apartado quizás no pasó el corte que sí superaron “Eloise” y “Embrujada”. Tras este frenesí de pop electrónico, llegamos a la preciosidad que nos va a suponer la canción “Mañana”. Un tema que según palabras de Julián Ruiz supuso un disparate de costes de grabación. Esta canción dispone de una electrónica de gran mesura, en la que destaca el aspecto ambiental de la misma, más que el marchoso. Los matices de sonidos orientales le confieren igualmente una elegancia y un toque exótico interesantes. En “Mañana”, más allá de la preciosa y relajante melodía que tiene, hay que prestar atención a la preciosa letra. Aquí Tino sí que da lugar a una preciosa historia, con versos realmente bellos… podría citar tantos. Esta canción sería uno de los ejemplos en los que les dejaría aquí la letra íntegra, pues no tiene desperdicio. Además, dentro de la letra se puede atisbar uno de los aspectos siempre destacados de Tino, que era aquello que se comentaba de que era un adelantado a su tiempo y un visionario; se demuestra en visiones particulares plasmados en fragmentos de la letra como “cuando la duda sea un error, cuando consultes a tu ordenador” (anticipando el fenómeno internet) o “cuando tu archivo de diskettes te hable de guerras que no puedes ver” (el terrorismo del siglo XXI). No me pregunten el por qué (casi parafraseando cierto pasaje de la canción), pero esta canción me evoca a un supuesto documental con imágenes de Tino y voz en off con un repaso global a su vida, en el que la vería insertada en la parte en la que se pusieran imágenes del coche accidentando y se hablara de la muerte de Tino. Al imaginármelo y estar escuchando justo en estos momentos el pasaje en el que Tino dice precisamente “no me preguntes el por qué, son tantos años, aún no sé, pero tú debes de seguir hasta mañana”, se me eriza el vello de los brazos mientras escribo. Parece el epitafio perfecto y el legado increíble, que finalmente se adjudicaría “Destino casual” de “1990. Histeria”, pero por desgracia casi lo llegó a ser por lo que sufriría Tino en cuestiones de salud unos meses después. Alternaremos ritmo y electrónica con sentimiento en esta 2ª mitad. Por tanto ahora toca moverse. “Bailar hasta morir” es de los temas preferidos por la gente que se adentra un poco más a fondo en el “universo Casal”, al acceder a algún recopilatorio. Ya desde el inicio, la canción llama la atención por su misteriosa y sinuosa melodía, tan grave y solemne, que incluye algunos punteos de guitarra sublimes. La electrónica, la base rítmica, los estupendos acordes de guitarra y esos coros agudos repetidos “oiaei”, se engarzan de una forma excepcional en toda la canción creando una pista que cumple perfectamente con la proclama que lleva en su título. La letra tiene alguna clara referencia de Tino a su vida y su lucha por llegar a triunfar: “tú, sin más, te crees que a mi me lo han montado. No es así; sudores me ha costado…”. Lo que no sabía Tino es que al poco tiempo tendría que sudar mucho más para volver a salir adelante. Se grabó un videoclip promocional estrenado en “La Bola De Cristal”, grabado a medias entre la casa de Tino en el Paseo del Rey y la entrada/hall/rellano de ascensores del hotel Plaza, en el que destaca ese bucle de entrada por la puerta giratoria del hotel de 4 repeticiones en su inicio. El estilismo de Casal alcanza el mayor barroquismo de toda su historia previa y posterior. Esa mezcla de modernidad, y rasgos orientales en su vestimenta (también a tono con esos matices sonoros de “Mañana” y la presente canción), sumado a las extensiones rastas capilares y sobre todo esos puntiagudos zapatos negros, no dejan indiferente a nadie. Es una excelente canción esta “Bailar hasta morir” y en parte una proclama que cumplió Tino en su vida, puesto que cuando falleció venía de pasar una noche de fiesta en compañía de sus amigos, en la que supongo que bailaría sin parar. La cara “b” de lo que sería el vinilo de “Hielo Rojo”, como ya les he dicho, es una pasada. Desde “Pánico en el Edén” hasta el cierre, las 4 canciones son ejemplos de alto valor sonoro. Y la mayor melancolía se presenta al final, algo en parte a como pasó con “Un minuto más” en “Etiqueta Negra”. “Miel en la nevera” es una canción que muchas veces puede causar una brutal angustia existencial escuchándola si te encuentras en horas bajas. La letra es de una belleza plástica sublime, aunque siendo a la par muy sencilla. Tino nos dibuja retazos de la soledad en su casa, cuando tras una noche de excesos “he bebido más de lo que aguanto, igual que ayer…”, llega a casa y se encuentra ante la soledad y el hecho de ver que su amor no está ya; desconozco si a estas alturas ya se había producido la ruptura sentimental con su novia Pepa, o es que simplemente empezaron las intermitencias de relación que a la larga desembocaron en la ruptura definitiva, puesto que en la posterior etapa de convalecencia, en algunos medios se afirmaba que Pepa Ojanguren estaba presente en el hospital acompañando a Tino. No en vano, en este aspecto, somos muchos los que pensamos que quizás Tino enfocaba la canción desde esa óptica personal y esa posible ruptura sentimental. En todo caso, esas frases como “siento frío y miedo en los pasillos, pues tú no estás” o “el desorden invade nuestra habitación, las montañas de discos son mi salvación”, sumadas a la proclama del estribillo “sin amor, prefiero estar sin un amor”, dispuestas sobre tan intensa y melancólica melodía, crean una canción acongojante y que de forma muy inteligente se dispone al final del disco. Cuando el silencio se apodera de tu entorno cuando ha terminado esta canción y en consecuencia la escucha del disco, te quedas petrificado y absorto.

El disco en un principio titubeó nada más salir al mercado, pero gracias a que “Pánico en el Edén” fue sintonía de aquellos días gloriosos de la Vuelta Ciclista a España en la primavera de 1984, “Hielo Rojo” terminó repuntando. Tuvo una correcta promoción de lanzamiento, ya que fue editado en forma de paquete especial con un disco añadido de versiones maxi de varios temas. Es una obra elegante desde su misma portada, con ese dibujo de un rubí y con Tino con esa mirada felina y el pelo más largo de lo que lo llevaba en sus 2 anteriores discos. El trabajo se amontonó para Tino, que tenía por delante mucha promoción y una gira bastante extensa, que en mitad de la misma se vio sobresaltada por un incidente en forma de esguince, que Casal no quiso tratar según los consejos médicos, declinando suspender las actuaciones para recuperarse.

Esto derivó en unos problemas de salud gravísimos que pusieron a Tino contra las cuerdas de la vida casi un año después. Se fue generando en su interior un proceso infeccioso y de debilitación de partes importantes de los huesos, que terminarían por explotar en el verano de 1985 y que nos privó de Casal durante más de 2 años. Quedó truncado un disco que ya estaba medio preparado y que se rumorea que se podría editar de forma muy definitiva (por las cintas y material que hay por ahí grabado), titulado “La Última Cena”. Según palabras de Julián Ruiz, no se edita el material que quedó inédito debido a que es una forma de respetar a Tino y su memoria. Seguro que ello estriba en que lo que haya en cintas por ahí bien custodiadas, estaría pendiente de ser sometido a varias correcciones por parte de Tino Casal, tan perfeccionista e inconformista en el estudio. Personalmente pienso que ese trabajo debería ver la luz, aunque sea en forma demo o maqueta, puesto que por ejemplo la demo de “Embrujada” incluida en el 2º cd del recopilatorio “Único” de 2006 es simplemente sensacional. A parte de este citado disco, parece ser que había otro pendiente de rematar en Tokio en 1992, que se truncó debido a la muerte de Tino. Lo mismo digo de ello.

“Hielo Rojo” para mi tiene un regusto triste o melancólico, debido a que supondría el último trabajo de Tino en mucho tiempo y que sería el preludio de una época de mucho sufrimiento tanto físico como emocional del pobre Tino. Finalmente en 1988 Tino volvería recuperado a la escena musical, milagrosamente con más fuerza que nunca. Arrollador, como ya he citado al comienzo del artículo, y con unas ganas increíbles de comerse el mundo.

Esto se puede ver en que en su regreso con el disco “Lágrimas De Cocodrilo”, a Tino en sus actuaciones en televisión se le veía serio, con cara desafiante, con un look mucho más rotundo tanto en la ropa, como en su pelo bastante más recortado y con una perilla afilada que le mostraba notablemente más agresivo. En la etapa pre-convalecencia, a Casal se le notaba más relajado y más risueño en televisión. Es normal, tras todo lo que se habló, todas las decepciones personales y resto de experiencias negativas que Tino acumuló desde que ingresó al borde de la muerte en el hospital hasta que se recuperó, que se mostrara con cierto resentimiento y con más ganas que nunca de demostrar que estaba ahí nuevamente y brillando con más fuerza que antes si cabe.

Pienso que este esfuerzo y entrega, propiciaron que su siguiente disco “1990. Histeria” no fuera tan redondo. Lo he dicho antes, no es que sea un mal disco, sino que le falta gancho, chispa… no sé. También desde que terminó la promoción de “Lágrimas De Cocodrilo”, Casal se dedicó a atender otros campos del arte que había dejado de lado en los 80 en cierta parte, como la pintura y la escultura.

Tino estaba en una etapa de análisis, balance y estudio de proyectos futuros en 1991 tras terminar con la promoción de “1990. Histeria”. Desgraciadamente en las primeras horas del domingo 22 de septiembre de 1991 un desgraciado lance de circulación hizo que el coche en el que viajaba con sus amigos por la Carretera de Castilla, cerca de Pozuelo o Aravaca, se estrellara contra una farola al perder el control del mismo el conductor por el pavimento resbaladizo. Tan mala suerte tuvo Tino que fue el único fallecido, puesto que el golpe fue de lleno en su lado, viéndose en fotos del coche siniestrado que circulan por ahí que la farola había creado una especie de camino entrante directo al asiento del copiloto en el que iba Tino sentado.

Recuerdo que en su día me enteré del fallecimiento de Tino. El cómo me enteré no lo recuerdo en sí; supongo que sería viendo las noticias o algún programa en televisión. Eso sí, hasta que leí la biografía de Gerardo Quintana en 2007 tenía un concepto distinto de la muerte de Tino, supongo que producto de mi propia imaginación y mitología. Siempre había pensado que Tino había muerto efectivamente en accidente de tráfico, pero tenía casi claro (durante toda mi vida) que había sido de la siguiente forma. Pensaba que él era el conductor del coche (cosas de la imaginación de un servidor, pues Tino ni siquiera se sacó el carnet de conducir en vida), que iba hasta arriba de alcohol y súper puesto y que además su coche era un deportivo de última generación e iba solo en el mismo (quizás esto fue en parte mezclado con el accidente por los mismos tiempos del jugador de baloncesto Fernando Martín; me refiero a lo de ir solo en el coche y lo del deportivo de última generación). Como ven, mitología pura y dura, que no sé de dónde me la saqué (no recuerdo que nadie me lo contara así). Sin embargo, cuando en La Casa Del Libro de la calle Orense ojeé la biografía de Quintana, cosas del morbo, lo primero que hice fue ir a leer el capítulo del accidente. Al comprobar la verdad de lo sucedido, se me cayó un mito al suelo, y me dio rabia ver la forma tan estúpida (como literalmente la califica también Julián Ruiz) en que Tino se nos marchó aquella mañana fatídica.

Muchas son las preguntas que se hace la gente, tanto en la biografía de Quintana como en el documental “Gran Casal. Me Como El Mundo” de J.A. Quirós, sobre qué hubiera sido de Tino si siguiera entre nosotros. Yo también he pensado en ello y tengo mis dudas de si los 90 hubieran sido amables con Tino en el plano de lo musical. Recordemos que menos Danza Invisible y La Unión, el resto de bandas exitosas de los años 80 no sobrevivieron a los años 90, cayendo torres tan altas como Hombres G (que tuvieron que parar varios años) o Alaska Y Dinarama (que se reconvirtieron en Fangoria; renovarse o morir). Es probable que ese disco pendiente de terminar de grabar en Japón no hubiera tenido demasiado éxito. Además Tino tenía en proyecto tener como single bandera otra readaptación/versión, en este caso “Vienna” de mis adorados Ultravox. Creo que tras “Eloise” de “Lágrimas De Cocodrilo”, ya en “1990. Histeria” no se acogió con mucho fervor el “Tal como soy”, versión de “Killing me softly” ni la revisión del “Don’t you want me” de The Human League en forma de “No fuimos héroes”.

Por otro lado, sí que me atrevo a apostar que Tino hubiera triunfado en el teatro con el musical de “El Fantasma De La Ópera” y que ante la más que probable bajada del éxito musical en solitario, se hubiera dedicado con más fuerza a la pintura, componiendo música despacito y con buena letra, para dejar el tiempo necesario para un regreso triunfal, que probablemente se hubiera dado en los primeros años del nuevo milenio, como sucedió por ejemplo con el regreso de Hombres G. Todo hubiera sido acompañado de una gira exitosa promocional, con la que Tino a sus cincuenta y pico años se hubiera retirado del panorama musical de primera línea en lo más alto para centrarse en otras cosas con las que estaría en estos días a sus 60 años, como probablemente dedicarse a producir o componer para otros.

Es una pena que Tino no esté entre nosotros. Este esbozo de lo que hubiera sido su futuro, según mis propias intuiciones, no es más que una suposición. También hay que tener en cuenta que Casal no era en sí un grupo o banda, sino que jugaba en la liga de los artistas en solitario, y esos siempre van por libre respecto a las bandas, con lo que a lo mejor la negación a la que fueron sometidas las formaciones de los 80 en la década de los 90, puede que no le hubiera afectado; ésta es otra posibilidad igual de válida, o así lo creo.

Tino nos dejó… o no. Me explico. Suele haber varias leyendas sobre gente como 2 Pac, Elvis Presley, Marilyn Monroe o Bruce Lee, en la que los seguidores se niegan a creer que sus ídolos hayan fallecido y aseguran que viven ocultos, alejados de la vida pública, habiendo fingido previamente su muerte. En tanto a estas descabelladas, pero bonitas e ilusorias ideas, ¿por qué no crearnos nosotros algo parecido? El pintor y gran amigo de Tino Antonio Villa-Toro declara que en el momento del accidente un helicóptero se llevó a Tino al hospital para intentar salvarle la vida, y que Tino falleció en el aire. Esto es la versión oficial, pero ¿por qué no pensar que Tino no falleció y fue trasladado a una clínica en la que se recuperó y posteriormente se trasladó a vivir a un chalet de la sierra de Guadarrama o mejor aún, de su Asturias natal, desde el que vive alejado, teniendo una enorme parcela que le concede privacidad, componiendo y cediendo su música a otros y pintando y exponiendo bajo el nombre de pintores desconocidos? Esta teoría se podría reforzar con el detalle de que el cuerpo de Tino no fue velado al descubierto, por el estado tan desmejorado de su rostro debido al golpe en el coche, lo cual nos podría ayudar a hacer volar más aún nuestra imaginación.

Evidentemente, esto no es más que un bonito cuento, pero que no deja de ser eso: un cuento. Casal vive, como reza el exitoso recopilatorio editado en 2000, pero vive en nuestras memorias, las de la gente que le admira. Yo ahora es cuando he entrado a fondo en su vida y obra, pero siempre le tuve presente (desde que le descubrí con “Eloise” en mi infancia) y siempre me cayó bien (sin haberle conocido en persona). Eso es un punto a favor de Tino, emanaba carisma y simpatía a raudales, más allá de su enorme talento que era lo principal. Una prueba de ello es que en youtube en ningún video de los que hay colgados de videoclips o actuaciones en televisión hay un solo comentario despectivo (y eso es difícil con la cantidad de imbéciles que se aburren y no tiene otra cosa que hacer por internet que poner comentarios despectivos de la gente).

Casal, el auténtico y genuino aristócrata o archiduque del pop español, en un futuro reaparecerá por el blog, de forma mas sintética, puesto que hoy es un día especial y el post es ya de por sí más largo de lo habitual, tratándose además de una revisión de disco de un homenaje a la figura que nos ocupa. Hoy hemos propuesto recuperar su 3er. disco de estudio. Considero a “Hielo Rojo” su mejor disco. Las canciones hablan por si mismas. No obstante, hay otras vertientes que aseguran que “Etiqueta Negra” es su mejor trabajo, y otras que defienden que lo es “Lágrimas De Cocodrilo”; incluso algunos abogan por “Neocasal”.

Quisiera terminar con la última experiencia personal con Casal que tuve, y quizás la más cercana a su persona. En plan ruta turística madrileña (al uso de las que hacen algunas empresas por el Madrid de Valle-Inclán, de los Austrias etc.) un amigo y un servidor una calurosa tarde de un sábado de mayo, nos dimos un paseo para conocer por un lado los terrenos del antiguo Stadium Metropolitano del At. Madrid (equipo del que como muchos saben soy aficionado) y luego ir a visitar el portal donde vivía Tino al lado de la estación de Príncipe Pío. Gracias al libro de Gerardo Quintana y al documental “Gran Casal. Me Como El Mundo” de J.A. Quirós, tenía la dirección exacta y la imagen visual del aspecto del portal. El piso exacto ya sí que lo desconozco (tampoco pretendíamos pedir a los inquilinos o actuales propietarios que nos dejaran pasar, por supuesto). Ahí anduvimos viendo el bloque de viviendas donde se alojó Tino durante gran parte de su vida y ante el calor intenso que se vivía esa tarde, nos adentramos en el restaurante asturiano colindante “El Regueirón”.

Allí nos tomamos un refrigerio y vimos que en las paredes había colgada alguna que otra foto de Tino. A ver aquello, le pregunté al propietario que estaba en la barra (intuyo que de una quinta cercana a la de Tino, quizás algo más joven) si le conoció en persona. Y efectivamente así fue. Nos comentó varias anécdotas curiosas de Tino, como que solía desayunar cuando venía de marcha con sus ropajes, quedándose la gente alucinada con su imagen, y que en esos desayunos jamás le faltaba su JB con zumo de naranja. Igualmente nos mencionó una anécdota en la sala Voltereta, en la que al encontrarse con Tino éste dijo al encargado de la sala “a mis amigos que no les falte de nada”. Ante todo, y lo que más se nos quedó grabado, lo que nos dijo es que Tino era un tío fenomenal. También nos habló de su accidente en aquella actuación de Valencia, que tantos problemas le ocasionaron a la postre a Tino. Por lo visto Tino se lo comentó en su día, y le entró en detalles como que se había caído de una altura de un metro.

Espero que hayan disfrutado de este artículo. Lo he hecho con todo el cariño y respeto que tengo a Tino Casal, que les aseguro que es mucho. “Hielo Rojo” fue una especie de despedida involuntaria y accidentada debido a los problemas de salud que surgieron en 1985. A día de hoy, sigue sonando actual, demostrando lo adelantado que estaba a su tiempo Tino. Estimo que en el apartado de la electrónica, el trío compuesto por el propio Tino, Julián Ruiz y la inestimable mano derecha de Tino Casal en el plano musical, el músico Javier Losada, hizo un trabajo espectacular. Termino por hoy haciendo un juego de palabras con los títulos de varios proyectos en torno a Tino: Gran Casal, Casal único, y, sobre todo, Casal vive. El tigre bengalí volverá a nuestro blog, no se preocupen.
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sábado, 31 de julio de 2010

Chris Rea - On The Beach (1986)

Durante las 3 próximas semanas, con total seguridad nos vamos a encargar de abordar la figura de 3 personajes individuales o artistas en solitario del mundo de la música. Salvo cambio de última hora, las próximas 3 entregas versarán sobre compositores e intérpretes en lugar de bandas o grupos. Hoy es la 1ª de esas 3 entregas.

Muchas veces ya se lo he dicho: siempre intento adecuar el disco de cada semana a la época del año que atravesamos. En esta ocasión, al menos por el título, no me dirán que no nos encontramos ante una obra apropiada para estas fechas. Y el caso es que el disco “On The Beach” del músico británico Chris Rea en tanto a concepción veraniega va más allá del nombre que tiene.

Poco puedo decirles del bueno de Chris, aparte de decirles que es un guitarrista y compositor británico, con una fuerte influencia de jazz y soul en su estilo, que destaca también por su voz ciertamente rasgada. No soy un erudito en la materia y tampoco voy a fusilarles lo que indique en la wikipedia. Solamente puedo introducirles hoy comentándoles la forma en la que conocí a Chris y alguna curiosidad, aparte de advertirles que además de su reconocido éxito personalizado en el álbum que les he seleccionado, Chris tiene una dilatada trayectoria musical. Recuerdo que sería hace unos 9 años en la cadena de tv Vh1, en el programa So 80’s cuando di con este guitarrista de cierto parecido físico con Andy Summers de The Police.

Como no, el contacto se produjo a través del estival videoclip de la canción que da título al disco que nos ocupa. Posteriormente, en verano de 2002 encontré al nada desdeñable precio de cinco euros el cd en la extinta serie media del Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz. Me hice con él y desde entonces he tenido una curiosa relación de escucha con el mismo, pues siempre que lo he recuperado ha sido en verano. No sé por qué mecanismo psicológico, no me ha dado por escucharlo, ni lo he considerado apropiado en otros momentos del año. Es un disco de agradable escucha y muy relajante. Procedamos a analizarlo.

Hay que puntualizar que la versión más pop de “On the beach” es la que se editó como single, siendo sustancialmente diferente a la que forma parte del lp y que a su vez es el tema de apertura. A priori, cuando compré el disco, me sentí algo defraudado por no encontrar la inmediatez de esos acordes pop de guitarra y darme de frente con una versión más virtuosa y casi chill-out a ratos. No obstante, y como casi siempre sucede, a la larga termina apreciándose más la versión del lp, pues envejece mejor su percepción auditiva que la mayor comercialidad de la versión single (caso que muchas veces ocurre con Depeche Mode). El clip que se grabó, con Chris tocando apoyado en las paredes de cal de una finca costera y la conjunción de imágenes del mar, de la playa y del faro, es sin duda alguna muy apropiado tanto por el título de la canción, como por el sonido de la misma. Y tras este inicio con uno de los temas más memorables de Rea, continuamos el tranquilo devenir por este disco tan relajante. De hecho, los efectos sonoros del comienzo de “Little blonde plaits” reportan una calma increíble. Tiene un sonido y melodía menos luminosa que “On the beach” y es de una inmediatez menor. “Giverny” abunda en la vertiente más sentida del disco, al tratarse de uno de los cortes más delicados que contiene. Se afronta en 4º lugar del disco un tema de sonido más desenfadado en el que Chris aboga por su día de suerte en “Lucky day”. Un ejemplo algo pachanguero, dentro de un disco tremendamente elegante y relajado. De hecho, retomamos la calma con “Just passing through”, dispuesta acto seguido, que cuenta con ciertas notas de piano muy interesantes, dispuestas sobre una sosegada base rítmica de origen jazzístico. En esta delicada y lenta pieza, también hay sitio para esos matices sonoros que nos encontrábamos al inicio de “Little blonde plaits”, que personalmente tanto me gustan. En mi modesta opinión, el 2º punto álgido destacado del disco tras la canción que lo titula, lo encontramos al enfilar la 2ª mitad de la obra, de la mano de “It’s all gone”. Aquí los sintetizadores y la energía (dentro de su contención y calma) que transmite Chris al cantar, como la melodía acompasada de todos los instrumentos, dan lugar al tema más pop de la obra. He aquí, una de las canciones que vengo a llamar joyas ocultas. Resulta igualmente interesante la parte final instrumental y más soul, una vez dejada la estructura pop más pura. Igualmente nos encontramos ante el tema más extenso, que supera los 7 minutos de duración. Tras este ejercicio de pop animado, alternado con soul, nos encontramos con otro ejemplo sentido de canción, tanto en lo sonoro, como en lo lírico, en la que Chris se dirige a un amigo del pasado titulada “Hello friend”. Quizás es el momento más emocional de Rea al micrófono a lo largo de la hora exacta de música que contiene “On The Beach”. En definitiva, pero con un sonido distinto, se vuelve a hablar de pérdidas, como también se hacía en la anterior canción de evidente título “It’s all gone”.“Two roads” comienza con una interesante y rítmica intro, con unos acertados acordes de guitarra, que a la larga dan paso a una luminosa y animada canción, en la que Chris medita sobre los diferentes caminos que el destino marca para 2 personas que por casualidad se conocen y coinciden en un puntual affaire. Destaca sobremanera la guitarra tan saltarina de Chris en esta pista. De lo movidito pasamos al extremo opuesto en otra pieza íntima titulada “Light of hope”, con una lenta cadencia de un sonido casi acústico. Después llegamos a “Auf immer und ewig”, una composición de sonido más electrónico y oscuro de lo más interesante, que forma parte de la banda sonora de una película del mismo título que desconozco, y que está compuesta en inglés con el único matiz en alemán de su título y la inserción del mismo en partes de la canción (de hecho Chris a ratos parece más bien alemán que británico por su aspecto). Los acordes de la guitarra al comienzo, dispuestos sobre la base sintética del principio es una auténtica maravilla, que por fortuna se repite cíclicamente a lo largo del corte. Abandonamos el cierto oscurantismo y mayor épica de “Auf immer und ewig”, para afrontar una canción de textura amable. “Freeway” nos abre el camino del final del disco, y aunque es una pieza agradable, no viene a aportar nada nuevo que Chris no nos haya mostrado ya a lo largo de las 11 canciones que ya llevamos de disco. En este aspecto, puede estar cercana a “Giverny”, o al menos así me lo parece. “Bless them all” es un tema instrumental, cortito de duración, de transición al final del disco. El cierre lo aporta “Crack that mould”, que tiene una inyección de ritmo contra todo pronóstico. Podríamos esperarnos que Chris nos quisiera dejar relajados con un tema de sonidos y matices suaves, pero aquí afrontamos una canción con una animada base rítmica y unas marcadas notas de piano que nos hacen movernos bastante en comparación con el resto de canciones que figuran en la 2ª mitad del disco tras “It’s all gone”. No está mal la canción, pero yo desde mi punto de vista hubiera rubricado el disco de otra forma.

“On The Beach”, y más que el lp si cabe la propia canción que lo titula en su versión single más pop, fue un notable éxito para Rea. Una aceptación de tal calibre que se puede dar el caso de que por esta obra a Chris se le pueda considerar un “one hit wonder”, cuando no es así, puesto que Chris Rea tiene una dilatada trayectoria musical desde finales de los 70; de hecho, por lo visto el maestro Ángel Álvarez en una de las promos que metía en su programa “Vuelo 605”, al hacer publicidad del recopilatorio de grandes éxitos de Chris decía “conoces muchas más canciones de las que crees”. Y así es, pero ya se sabe cómo funcionan los mecanismos de la memoria colectiva y esa percepción sobre Chris es un hecho.

En definitiva, y lo más importante, es que “On The Beach”, más allá de la obviedad de su título, es un disco perfecto para estas fechas. Es recomendable para escucharlo allá en sus destinos vacacionales. Hace 3 años hice la prueba de escucharlo en una cala de Mallorca, en la cual proliferaban los alemanes, y la verdad que la experiencia fue más que interesante. No es muy aconsejable para el trayecto si es que les toca conducir, pues es un disco que relaja y en ese aspecto podría no ser muy adecuado.

Espero que lo pasen bien de la mano de Chris. Yo tengo pendiente introducirme más a fondo en la trayectoria de este músico, pero reconozco que estoy muy orgulloso de haberme gastado aquellos 5 euros en adquirir este disco de portada igualmente tan veraniega, con esa foto de esa colorida sombrilla anclada en la fina arena.
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sábado, 24 de julio de 2010

Faith No More - King For A Day… Fool For A Lifetime (1995)

Como ven, éste es un blog de extremos: esta semana pasamos del pop ligero y amable de Nena Daconte a un grupo a ratos bastante contundente. Es difícil clasificar a Faith No More. Este grupo que retornó hace un poco tras su separación de varios años (como otros tantos), le he llegado a encuadrar dentro del heavy, dentro del metal, dentro del rock duro y creo que más bien ésta sería la etiqueta que mejor les vendría con matices del metal.

Existen 2 etapas diferenciadas en Faith No More, básicamente definidas por el cambio de vocalista. Personalmente soy seguidor de los años en los que Faith No More dispuso (y dispone en la actualidad) de Mike Patton como cantante. Este vocalista, que poco a poco fue refinando su aspecto, cortándose el pelo, y dejándose una fina perilla, acompañada por peinados engominados, muy al estilo de Falco, es un gran intérprete que terminó de conferir a Faith No More su salto cualitativo necesario para consagrarse como una de las bandas más apreciadas (aunque menos mediáticas) del género.

La canción “Epic” y su lp “The Real Thing” supusieron también un antes y un después dentro de la historia de la banda. Ya con Mike Patton al frente se afrontaría progresivamente el cambio de imagen de la banda, que al igual que otras bandas como Metallica, se fueron alejando de la imagen clásica del heavy metal de los ochenta. Sería con el fabuloso “Angel Dust” cuando la banda alcanzó un gran éxito, curiosamente gracias a la versión de “Easy” y otros temas tan rotundos y tan buenos como “A small victory”.

Llegaban de esta forma la mitad de los años 90, convulsos en el mundo de la música con la progresiva caída del grunge, debido al fallecimiento del líder de Nirvana Kurt Cobain, y a Faith No More se le planteaba la situación de rubricar el buen hacer que mostraron en “Angel Dust” con un nuevo álbum que estuviera a la altura de las expectativas. Y ese álbum es el que hemos escogido para el análisis de esta semana. Vino a llamarse “King For A Day… Fool For A Lifetime”, en lo que se puede ver una radicalización de aquel razonamiento Warhooliano de los llamados 15 minutos de fama.

En esos días, además del inestimable Mike Patton al micrófono, se encontraban dentro del grupo Billy Gould al bajo, Mike Bordin sentado a la batería, Roddy Bottum encargándose de los teclados, y ante la marcha del guitarra Jim Martin, para grabar el disco, según los créditos del libreto, se contrato a Trey Spruance. Se trata de un disco extenso en duración y listado de canciones. Intentaré sintetizar, hablando más a fondo de los mejores temas y mencionando de pasada los menos notables.

“Get out” comienza con una inmisericorde base potente de batería, tras la que entra Mike Patton junto a las guitarras y bajo. Patton en esta canción alterna momentos de rabia brutal al micrófono con otros de un mayor control vocal, que comienzan a dar señales dentro de este disco de su buena actitud vocal. Igualmente interesante es “Ricochet” dentro de su oscurantismo y ritmo menos alocado que con el que hemos abierto el disco proporcionado por “Get out”. “Ricochet” es una canción llena de rabia sobre todo en la parte inicial del estribillo. “Evidence” es la gran joya del disco. Un ejemplo de elegancia derivada del soul, demostrando la variedad estilística de la que Faith No More puede hacer gala si le viene en gana. Las notas de teclado, el sinuoso bajo, los elegantes acordes de guitarra y sobre todo la seductora voz del grandioso Mike Patton al micro hacen de esta canción una de las mejores piezas que vieron la luz en 1995. El clip que se grabó de la canción viene a sumar a la nocturnidad, elegancia etc. sobre todo en el elegante aspecto de Mike y sus sensuales juegos con las copas de cóctel; todo ello aderezado de lujuriosas y curiosas escenas colindantes. Uno de los mejores instantes globales en la historia del grupo. No perdamos la perspectiva, y aunque “Evidence” fue la pieza con la que a día de hoy sigo quedándome embriagado, tras haberla conocido allá por 1997 (2 años después de su edición) y con la que me inicié en Faith No More, el grupo regresa a su redil a continuación con una brutalidad/genialidad de canción titulada “The gentle art of making enemies”. Contundencia metalera de base y un Mike que a partes iguales descarga sutileza al micrófono y por otro lado desborde de energía visceral y en el estribillo también, pero de forma contenida y bien canalizada. Dentro de las curiosidades del disco de la presente semana tenemos el tema “Star A.D.”, en el que el grupo se hace valer de elementos de viento, para dar lugar a una canción bastante peculiar, que incluye ciertos cambios de ritmo muy interesantes. Después de la medio jazzy o soul “Star A.D.” llega el tema más agresivo con distancia del disco “Cuckoo for caca” es una de esas canciones que yo llamo del tipo “mecagoendios” en la que Mike se deja la garganta en un berreo monumental que pone los pelos de punta. No podemos obviar que Faith No More son principalmente un grupo de heavy metal en esencia, y de vez en cuando se les ven los colores. Solamente vemos a Mike en un estado igual de energía al final de “The gentle art of making enemies”. Nuevo cambio de tercio, al pasar a un tema que se abre paso de forma relajada, sensual e íntima como es “Caralho voador”. Digamos que es en parte como la continuación de “Evidence”, aunque con un nivel de excelencia instrumental algo menor a la magnánima 3ª canción del set list de la obra que hoy revisamos. El tono soul de esta pieza muestra una vez más el amplio abanico de estilos que dominaba Faith No More y con bastante maestría.Se da paso ahora a la oscura “Ugly in the morning” que destaca por las labores de producción que confieren a Mike Patton un brutal eco en su voz en el inicio de la canción. El estribillo vuelve a permitir a Mike desmelenarse y gritar como un poseso. Al hablar de “Cuckoo for caca” decía que era quizás el momento más bestia del disco (sin olvidar pasajes de la anterior “Ugly in the morning” u otras piezas)… Me olvidaba de la invitada a la escucha que viene ahora; “Digging the grave” es otro ejemplo de metal intenso y agresivo que asusta, en ciertos pasajes. Creo que con el título ya sacarán en conclusión de qué va y cómo sonará si es que ahora no están escuchando el disco a medida que leen esta crónica. Se cambia de estilo en la siguiente canción. Llegamos a “Take this bottle”, con su sonido amable, en el que Mike canta con aires de perdedor un tema de corte más clásico, siendo de los momentos más accesibles del disco. Destaca principalmente la melodía de piano que aparece de vez en cuando a lo largo de la canción. La, en parte, canción título “King for a day” se sitúa seguido a “Take this bottle”. Ésta es la composición más larga en duración de la obra, y ciertamente es bastante interesante, ya que alterna el misterio y sigilo de las partes prosaicas con cierto tono épico en los estribillos. “What a day” es una de esas piezas también influenciadas por otros estilos que entraban dentro del entramado metalero de Faith No More; se aprecian ciertos matices de hip hop. Esta pieza es otro ejemplo de oscuridad y contundencia gracias a las vigorosas cuerdas de los instrumentos que la componen. “The Last to know” tiene un ritmo más lento y a ratos algo épico, que muestra uno de los ejemplos más interesantes de la 2ª mitad del disco y quizás de la obra en general. Es una estupenda composición llena de emoción e intensidad metalera, pero sin necesidad de volverse visceral. El final llega de la mano de “Just a man”, un momento de lucimiento vocal para Patton, para poner la rúbrica perfecta y elegante a este disco que alterna a partes iguales ejemplos de canciones de heavy o rock metalero y piezas de otros estilos menos contundentes. Con muchos amigos de instituto, hará más de una década, charlábamos sobre Faith No More, pues había un sector importante del grupo que los admiraba, y normalmente siempre mencionábamos la perfección vocal de Patton. “Just a man” es un ejemplo de ello.

“King For A Day… Fool For A Lifetime” es un disco de contrastes, un disco de extremos, ya que a la dureza de canciones como “Cuckoo for caca” se contraponen bellas piezas como la elegante “Take this bottle”, de corte clásico y en la que Patton puede hacer gala de su buena voz o “Just a man” que sigue los mismos derroteros del sentido clásico y las características vocales casi de crooner de Mike.

Podríamos afirmar que esta obra supuso quizás el punto más álgido de la carrera de Faith No More, tras el ascenso iniciado en “The Real Thing” y que también se confirmó en “Angel Dust”. Su siguiente obra “Album Of The Year”, sin dejar de ser un interesante trabajo con temas como “Ashes to ashes” (no, no es una versión de Bowie) o “Last cup of sorrow” (que incluía un interesante clip homenaje a Hitchcock y su film “Vértigo”), estimo que está a un nivel menor que este conjunto de canciones de texturas y estilos tan variados.

Llegaría tras “Album Of The Year” la separación del grupo durante un largo periodo de tiempo, para reunificarse recientemente e incluso ser cabezas de cartel de un festival metalero llamado Sonisphere que se ha celebrado hace unas semanas en Getafe. Espero que aún así, Faith No More visite alguna sala para hacer un concierto individual, pues no estuve dispuesto a pagar el precio del festival ya que solamente me interesaban ellos.

Como anécdota, recuerdo que en su día en mis tiempos de universidad, tuvimos una conferencia de empresarios y creo recordar que vinieron algunos responsables de la cadena Hard Rock de restauración. Eran un hombre y una mujer y el hombre recuerdo que al citar su currículum destacó haber sido manager de gira de Faith No More. Posteriormente un profesor graciosete que teníamos, y que era el que movía el cotarro de mi carrera universitaria, soltó una chanza en clase diciendo que qué grupo era ese. Sobra decir que me indignó sobremanera.

Hay que reconocer que “King For A Day… Fool For A Lifetime” a ratos es agreste; casi tanto como la contundente portada con ese cubista dibujo en rojo y negro de un guardia de seguridad llevando un agresivo perro. No obstante, las 14 canciones que lo componen demuestran una gran variedad. Recuerdo que en su día lo tuve primero en cinta de casette, gracias como siempre en aquellos días a la inestimable colaboración del hermano mayor de un amigo de toda la vida, que escuché durante el verano de 1999 y un año más tarde me lo compré original en cd, no recuerdo bien si en El Corte Inglés de Preciados.

No podemos obviar que estamos ante un grupo heavy o metalero y que su estilo de origen es su estilo de origen. Sin embargo, en esta obra se atreven con piezas de corte radicalmente distinto, como también sucedió en el recopilatorio que sacó la banda posterior a “Album Of The Year”, titulado “Who Cares A Lot?” (haciendo un juego de palabras con su disco de debut), cuando se marcaron la sublime versión de “I started a joke”.

Es una pena que nos hayamos perdido más de 10 años de esta banda. Pero más pena hubiera sido que no se hubieran vuelto a juntar. En ese tiempo Mike Patton se dignó a colaborar con varios artistas, Bjork incluida en su disco “Medulla”. Canciones como “Evidence” les hará pasar unos siguientes 7 días agradables. Creo que es una obra apropiada para estas fechas, o al menos a mi me resultó muy adecuado en el verano de hace 11 años; prueba de ello es la calidez y sensualidad de los acordes de guitarras que hay en “Evidence”.

Como soy consciente, solamente a ratos, de que es bastante chunga para el pueblo medio la clase de escucha de música que propongo (embutirse un disco completo de un grupo), vuelvo a la recomendación que alguna vez les hago de primeramente hacer una cata o degustación en youtube. La sugerencia es que se echen un ojo al video de “Evidence” y se deleiten con la elegancia de la música y voz de Mike y también disfruten de la también elegancia, galantería y chulería que el frontman de la banda se gasta en el video. Merece la pena invertir unos minutos en ello.
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sábado, 17 de julio de 2010

Discos, música y reflexiones ganó el Concurso Post 2009 Yenodeblog en la categoría de música

Pensaba la pasada semana que el artículo especial de fin de temporada en Radio Universitaria de Alcalá de Henares iba a ser el último en un tiempo. No obstante, he considerado remarcar esto que aquí les expongo como algo muy importante. El caso es que habrán notado una imagen en el lateral izquierdo, que viene a condecorar a un post de este humilde blog como el más votado en el concurso organizado por el directorio de blogs Yenodeblog, en lo que es una interesante iniciativa que va a premiar los mejores post, en lugar del blog en conjunto.

El caso es que los participantes han tenido a bien votarme entre los que se presentaron a concurso, posibilitando que el artículo dedicado al concierto de Depeche Mode el 16 de noviembre de 2009 en el Palacio de los Deportes, quedara en primer lugar. Es una tremenda alegría, ya que es el primer premio que gana “Discos, música y reflexiones” en un concurso con votaciones, más allá de las también agradecidas menciones en cadenas de premios que amigos como Jairo de “Los Mundos De Jairo”, MFAL de “Any Other World” o Serreina de “Afición Por Y Para El Cine” han tenido para este trabajo.

Esperemos que sea el preludio de un buen papel en la V Edición de los Premios Blogs, en los que como habrán visto participamos. La victoria está difícil, pero esperemos tener suerte; la esperanza es lo último que se pierde. Quería simplemente agradecer este premio a todos los que me han votado y a los compañeros blogueros administradores de Yenodeblog Európides, Uve y JoséGDF, que hacen una estupenda labor y llevan a cabo iniciativas muy interesantes.

Todo esto ayuda a seguir adelante con esta tarea con más ilusión de la que de por sí ya tengo. Este premio es un honor, de verdad. Muchas gracias.
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Nena Daconte - He Perdido Los Zapatos (2006)‏

Cambiamos de tercio para estos próximos 7 días. Partamos de la base o premisa de que en un concurso musical tan artificial como OT no todo tiene que ser desdeñable o rechazable. Lo digo más que nada para que se quiten los prejuicios para esta semana, aquellos que renieguen de ese concurso de esta forma. Personalmente es un concurso que no me gusta, ni por lo general me gustan los artistas que han salido de allí; apoyo esto en el hecho de que por tradición a mi me gustan los compositores/intérpretes, es decir, la gente que se compone e interpreta su propia música. Pocos cantantes intérpretes, que se nutren de composiciones externas me gustan (aunque algunos ejemplos existen). Vamos, que aunque no comparto la emoción por este espacio, sí que respeto a los que viven tan intensamente el fenómeno fan derivado de esta fórmula.

Lo que pasa, es que a la gente hay que analizarla más allá de una participación en un espacio de estas características, en los que se busca dar forma a artistas estandarizados. Por eso es preciso, repito, que para esta semana se quiten los prejuicios, ya que Nena Daconte es un ejemplo distinto de lo que a priori pueden pensar. Aquí no nos encontramos ante un producto prefabricado. Simplemente se dio el caso de que una chica llamada Mai Meneses, que soñaba con vivir de la música, en un intento desesperado por abrirse camino, como muchos otros se metió en la academia de OT.

Es curioso que tuvo la suerte de pasar el corte, pero Mai más que en boga de una perfección vocal o una gran ejecutora de coreografías, es otro tipo de personaje dentro del mundo de la música: aquella clase de personas que gusta de interpretar lo que ella misma compone. Por ese motivo, Mai duró 2 telediarios dentro de la academia, para su propio beneficio. Pero, casualidades de la vida, con motivo de la gira promocional de aquella 2ª edición del concurso, dentro de los músicos que acompañaban a los cantantes por la geografía española se encontraba un chico llamado Kim Fanlo, con el que Mai conectaría en lo musical, y también en lo personal.

Y esta nueva pareja mixta de la música española se puso a trabajar en conjunto sobre las ideas que Mai llevaba almacenadas en su interior desde hace mucho tiempo. De hecho hasta dentro de la academia un día guitarra en mano se atrevió a cantar “Idiota”, con alguna variación lírica respecto a la versión definitiva. Los trabajos en equipo de Mai y Kim se concretaron en el grupo Nena Daconte (nombre extraído de un libro de Gª Márquez) y en su debut discográfico “He Perdido Los Zapatos”, que es el disco que vamos a analizar esta semana.

La apertura del disco es un ejemplo de pop puro y vitalista, todo ello dispuesto en una canción de título “Pierdo el tiempo”. En su primera gira igualmente era el tema de inicio de los conciertos, con el que era fácil que la gente se metiera en el show. En parte, digamos que la futura “Tenía tanto que darte” quizás es heredera del sonido directo y pegadizo que tiene esta canción. Antes de escuchar al completo “He Perdido Los Zapatos” fui a un par de los conciertos de su gira veraniega de 2007 y éste fue uno de los temas que más me llamó la atención. Luego nos encontramos con “Si supieras”, una de las mejores composiciones del disco en el sentido de llegar bien al público. Es otro ejercicio de pop, pero mucho más relajado, con una letra sencilla y sentida. El 3er. sencillo del disco vino de la mano de “Marta”, que también se sitúa en el 3er. lugar del track list. Una lenta canción, muy bonita, de esas dedicadas a un personaje en particular y que contrasta con la melancolía intensa de “Idiota” o con la alegría pop de “En qué estrella estará”. También se grabó un clip para su promoción con Kim y Mai sentados en un coche descapotable. Se da paso acto seguido a “Idiota”, la canción más triste y angustiosa del disco, tanto en su melodía, como en su letra. Hay momentos de Mai al micrófono que son sublimes (quizás ahí sí que se note que su paso por la academia de OT valió para algo). Existe un remix posterior para conferirle un sonido más amable de por mediano a cargo de Carlos Jean, buscando una mayor repercusión comercial, y por otro lado la versión más clásica y orquestal que es la que nos encontramos aquí, que en un gran in-crescendo va ganando intensidad para terminar sin embargo de golpe (algo que se repetirá en otro momento notable del disco). Digamos que el remix de Jean desvirtúa el sentido real de esta canción, y le resta seriedad a lo dura que es la letra. Me quedo con la versión original con sus arreglos de corte más orquestal y su atmósfera tan épica y derrotista a la vez que crea; con motivo, en el sencillo pero efectista videoclip que se grabó, con planos fijos de los rostros del dúo, Kim suelta una lágrima al final del mismo al más puro estilo Sinèad O’Connor en “Nothing compares 2 u”. Este video es un ejemplo de lo fácil que es a veces realizar un videoclip apañado para una canción sin precisar grandes presupuestos. Después se da paso a la medio jazzística “No eres mi perro”, que demuestra la variedad del disco en lo que a sonidos se refiere. Aquí se ven parte de los gustos e influencias que tiene Mai. En esta pieza Mai Meneses se gusta al micrófono, se la ve disfrutar casi más que nunca, con esos tarareos de la parte final, algo que también veremos más adelante en “En qué estrella estará”.Después de este despiporre (en el buen sentido de la expresión) jazzy, se pasa a un tema de corte acústico titulado “Loco por mi”, de apenas 2 minutos y muy sentida. Un paso importante para la percepción social de Nena Daconte fue que se hicieran cargo de la sintonía de la Vuelta Ciclista a España de 2007 con el temazo pop “En qué estrella estará”. Trampolín para muchos y elemento revitalizador para otros, este evento regaló a Nena Daconte un gran apoyo mediático en forma de uno de sus mejores temas pop de su trayectoria. Esta canción es un tema que te engancha desde los primeros acordes acústicos de guitarra de Kim y que sigue cuando entra Mai al micro de forma muy seductora. Igualmente la fuerza instrumental del estribillo y la intensidad de Mai en dicho momento es excelente. Además dispuso de un clip en el que aparecen Mai, Kim y sus músicos habituales de su directo tocando en una habitación marrón, con no mucha luz, en el que Mai se muestra bastante sensual, a la par que elegante, pero sencilla, con un vestido corto ajustado oscuro, y con medias, pero sin zapatos, haciendo una especie de guiño al título de su disco de debut. Esta canción, al igual que sucede con “Idiota”, termina de golpe tras ese “quiero irme con él”. En lo lírico es una canción que circunda sobre las sensaciones que se experimentan al estar enamorado y las decepciones que a veces pueden ir asociadas a ello, por diferentes motivos; de hecho esa frase que en la que Mai se pregunta y dice “dime quién vendrá a ocupar su lugar, por qué mis sueños se rompen de golpe” es de los fragmentos mejores no solo de la canción, sino de la obra en general. También son interesantes los tarareos que Mai introduce a modo de pausas a lo largo de la canción. “En qué estrella estará” es una pista que alterna a la perfección el intimismo de las partes más prosaicas y la rotundidad y potencia pop de su estribillo. De las mejores canciones pop de la última década, y que a día de hoy figura eclipsada dentro de la trayectoria de Nena Daconte, debido al rotundo éxito de su posterior “Tenía tanto que darte” de su 2º disco. Es doloroso pasar a una canción tan dura, en la onda lírica de “Idiota”, titulada “Engáñame a mi también” que se sitúa detrás del sonido de “En qué estrella estará”, a pesar de que ésta última también tenga su punto agrio en el verso literal que he citado. La melodía de teclados y la dolida interpretación vocal de Mai de esos versos crean una pieza nuevamente con mucho sentimiento. Y el caso es que “He Perdido Los Zapatos” tiene pasajes líricos bastante amargos en su mensaje. El final sin embargo viene de la mano de una canción más alegre en su sonido como es “No paraba de llover”, que ayuda a dejarnos una sonrisa en nuestra cara tras escuchar el disco. No obstante, antes y en penúltimo lugar “No sé cómo decirte”, con una envoltura acústica, vuelve a sumar en el lado de la balanza de canciones con una letra poco alegre. En ediciones posteriores se finalizaba el disco de la mano del remix de Jean de “Idiota”, y en alguna se incluían temas como la versión de “The mighty queen”, que siempre me hizo mucha gracia como Mai la introducía en sus conciertos.

Nena Daconte con su debut se perfiló como la gran revelación de 2006 y la promoción de la obra si cabe fue más intensa en 2007. “He Perdido Los Zapatos” fue un gran éxito, sobre todo gracias a “En qué estrella estará” y su condición de sintonía de la Vuelta; en este aspecto hacía tiempo que no recordaba que una sintonía de la ronda ciclista reportara tanto éxito a un grupo.

Gracias a “He Perdido Los Zapatos” Kim y Mai no pararon de hacer conciertos durante el 2007, y de forma muy intensa en verano. Recuerdo que visitaron mi municipio en el siempre exitoso concierto del sábado de las fiestas populares del mes de junio, pero por casualidad de coincidir con la 1ª boda a la que asistía en mi vida, no pude acudir. Por lo visto cayó una chupa de agua interesante, pero que no provocó por fortuna para los asistentes la suspensión del espectáculo.Como me quedé con las ganas de ver el concierto, a los pocos días sí que pude asistir a un concierto que Nena Daconte dio en las fiestas del barrio de San Blas en el auditorio del parque del Ajofrín y más tarde el pleno mes de agosto en la Plaza de las Vistillas. El espectáculo fue más o menos el mismo (por no decir que fue el mismo) y además de repasar todas las canciones de “He Perdido Los Zapatos” (lo cual fue inmejorable a la hora de conocer el disco, ya que cuando me hice con él ya me eran familiares todas las canciones tras el 2º concierto) hubo espacio para versiones del ídolo de Mai Elvis Costello y hasta de “It’s the end of the world as we know it” de R.E.M.. Como curiosidad indicar que Mai Meneses estaba lesionada en el concierto de Las Vistillas y tuvo que actuar sufriendo un esguince de tobillo sentada en una banqueta. Lo cual no rebajó la calidad del concierto y sin duda fue un punto a su favor y un detalle no cancelar la actuación. Arriba de este párrafo pueden ver una foto del concierto de las fiestas de San Blas, y abajo otra del día de Las Vistillas.Con “Retales De Carnaval”, 2ª entrega del dúo, se hizo pública la relación que mantuvieron sentimental hasta entonces, con motivo de informar que ya no eran pareja (como si hubiera trascendido que antes lo fueran). El disco tuvo nuevamente una gran aceptación, sobre todo gracias a “Tenía tanto que darte”. No obstante, considero mucho mejor en conjunto a “He Perdido Los Zapatos”. En esta gira volvieron a pasar por Torrejón de Ardoz, en esta ocasión como concierto de apertura en el viernes de fiestas, y aquel día sí que pude asistir. Abajo Kim y Mai saludando al respetable al término de la actuación.Veremos cuál es el siguiente paso que dará Nena Daconte. Curiosamente se ha destacado como la participante de más éxito de la 2ª edición de OT, demostrando el “ojo clínico” que tienen en ese concurso, al echarla a la calle a las pocas semanas de comenzar la edición; digamos que en ese formato no se buscan artistas del estilo de Mai, sino otra clase de intérpretes vocales y que además sepan ejecutar coreografías. Mai Meneses es una chica con una sensibilidad especial. No creo que sea fachada, pero da la impresión de ser una chica con una humildad y bondad que te atrapa en sus actuaciones. Kim Fanlo juega un poco en parte el papel de lo que Juan Aguirre hace en Amaral, aunque con una expresión mucho más risueña cuando toca la guitarra que el denominado “seriote de Amaral” por los chicos de Muchachada Nui.

Quizás en este aspecto Nena Daconte puedan ser comparados a Amaral, e incluso puede sumarse en parte el componente cercano a Amistades Peligrosas, básicamente porque en los comienzos del grupo los 2 eran pareja sentimental y han seguido a la postre a la ruptura trabajando juntos; solamente espero que Mai y Kim no terminen como terminaron Comesaña y del Valle. Ahora les comentaré algo al final sobre Amistades Peligrosas, por cierto.

Quisiera terminar respondiendo a la pregunta que Mai se hace en “¿En qué estrella estará?”: Estará en la estrella que a partir de ahora figurará en la cumbre del escudo de la Federación Española de fútbol en la roja camiseta de la selección. Desde aquí quisiera dedicar el artículo de la presente semana a todo el combinado nacional, que nos dio la mayor alegría futbolera de nuestra historia el pasado domingo (y durante gran parte de las semanas anteriores, a excepción del día de Suiza). Gracias a todos los jugadores, desde Casillas, hasta Valdés, pasando por Xavi, Iniesta, Ramos, Puyol, Llorente, Torres etc. No creo que ningún jugador lea o dé accidentalmente con éste blog, pero bueno, aquí queda este homenaje. Entre el título europeo de mi Atleti y el mundial de España, y estando todavía en julio, puedo afirmar que 2010 ha sido un gran año en lo futbolero.

Tras esta divagación off-topic, decirles que la próxima semana nos volvemos a ver, cambiando nuevamente de forma radical de estilo. Para estos días espero que lo pasen bien de la mano de Mai y Kim, de Nena Daconte, pues este disco es perfecto para los meses de verano; quizás lo vea así por aquello de que en verano de 2007 lo tuve muy presente, o no… ¡Qué más da!

AVISO IMPORTANTE: ya tienen disponible el audio de nuestro programa especial de fin de temporada en el que entrevistamos a Alberto Comesaña en representación de Amistades Peligrosas y en el que repasamos con Alberto el disco “La Profecía” de 1996. Lo destaco con letras mayúsculas ya que ha habido varias dudas y preguntas en el blog y en la página web de RUAH sobre cuándo estaría disponible el audio; incluso personas allegadas que no pudieron estar en la emisión on-line, lo estaban esperando como agua de mayo. Pues ahí lo tienen, el “Dmr 1-24”. Más que nunca, espero que les guste.
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