Huelga quizás decirlo, pero no, hoy no repetimos artista. Cierto es que aproximadamente hace un año revisamos el disco que da nombre a mi nick, “Abacab” de Genesis, pero lo que hoy nos atañe es un disco en solitario del que fuera su 2º vocalista tras la marcha de Peter Gabriel, el carismático Phil Collins. Concretamente he elegido su debut en solitario, precisamente contemporáneo de aquel “Abacab” del año 1981.Se preguntarán ustedes qué fue lo que motivo a Phil Collins a moverse por su cuenta e iniciar trayectoria paralela a su protagonismo en Genesis. En varias entrevistas realizadas hace varios años, y resumiendo las respuestas de Phil al respecto, la razón principal estriba en parte en la situación personal del cantante en aquellos meses. Por lo visto, el primer matrimonio de Collins se encontraba en un punto de ruptura definitiva y el cantante y batería encontró consuelo refugiándose en la composición de nuevas canciones por su cuenta.
El resultado de las composiciones creadas, se lo presentó Phil Collins al manager de Genesis, Tom Smith, y éste al escuchar las composiciones, vio claramente la posibilidad de editar un nuevo álbum. Resulta muy graciosa la expresión de desidia y de desgana que muestra Phil Collins como respuesta a esa afirmación por parte del manager de su banda, diciendo en una entrevista que pensó algo como: “oh Dios mío, otra vez a hacer lo mismo”. Nunca me he creído esa falta de interés por el protagonismo de la que hace gala Phil. En las conclusiones volveré a hablar de ese aspecto.
Esas canciones tan personales y válidas a las que había dado forma Collins por su cuenta, se concretaron en el lp “Face Value”. Glorioso debut de Phil en solitario, que por otro lado generó algo de controversia y envidia por parte de sus compañeros en Genesis al ver que Phil en solitario había conseguido un éxito mayor que el que Genesis había logrado hasta la fecha.
Gran parte del éxito citado vino asociado a la canción que abre el trabajo. La nocturna y mística “In the air tonight”, es una canción con un sonido muy distinto a lo que habían hecho los Genesis a los que pertenecía Phil hasta entonces. Empieza con un sonido muy desnudo, apoyado en unos leves arreglos electrónicos, sobre los que Phil canta con una profunda voz y una hierática interpretación. Estructuralmente en lo instrumental, se divide en 2 partes, con esa atronadora batería como frontera en común. La primera parte destaca por las incipientes notas de teclado y algunos acordes perdidos de guitarra eléctrica muy afilada. En la 2ª, la instrumentación es más cargada, principalmente debido a la potente línea de batería que la sostiene. Igualmente las notas y melodías de teclado ganan en intensidad. Personalmente me encanta el clip que se grabó, con un Phil en primer plano (recreando la portada del disco) y posteriormente apareciendo en unos siniestros pasillos, iluminados con luces cegadoras y puertas que llevan a habitaciones oscuras. También hace un guiño a la portada del anterior disco de Genesis “Duke”, con esa imagen frente a la ventana abierta y la luna en el cielo. De las mejores canciones de Phil de todos los tiempos y quizás la única en su estilo. Tan solo “I don't care anymore” de su siguiente obra se le asemeja ligeramente. Tras la intensidad que nos ha proporcionado “In the air tonight”, pasamos a una lenta y suave baladita titulada “This must be love”. Se abandona el lado oscuro y nocturno del tema de apertura, para mostrarnos al Phil Collins más accesible y blandito que podemos escuchar. “Behind the lines” es un puente entre la trayectoria de Genesis y Collins en solitario, al tratarse de una revisión de la original que apareció en el disco de Genesis “Duke” de unos meses antes. Phil, acerca este tema al jazz y rythm ‘n’ blues que tanto le gusta predicar en su carrera en solitario, sobre todo en sus discos de los 80. “The roof is leaking” es una canción que debido al sonido que le confiere la producción, nos puede recordar a alguna canción country de corte serio. La voz de Phil suena lejana y el sonido de los instrumentos vuelven a sonar con un regusto nocturno, aunque más bien de una noche tranquila, lejos del oscurantismo y misterio de “In the air tonight”. “Droned” inicia el combo de 2 instrumentales que forma junto a “Hand in hand” que protagoniza la parte media del disco. Aquí el sonido de la percusión y los sonidos, nos pueden evocar que estamos en mitad de la selva en una fiesta de algún pueblo aborigen. “Hand in hand” es una curiosa instrumental, unida a su predecesora “Droned”, de sonido muy amable, apoyado en unos coros muy llevaderos y principalmente recordada por las melodías creadas por las trompetas que la protagonizan.
“I missed again” fue otro de los singles extraídos de la obra. Un excelente ejercicio de instrumentos de viento de metal, con unos saxos y trompetas muy rítmicas y marcadas. Reminiscente de “No reply at all” de “Abacab”, pero con un sonido alegre, frente a la contenida melancolía del citado tema de Genesis. El clip grabado al efecto con varios Phil Collins haciendo mímica de instrumentos y vestidos cuales universitarios americanos, es a ratos desternillante. “You know what i mean” es una lenta balada, compuesta principalmente de una sencilla melodía de piano, sobre la cual Phil canta de forma algo llorona; el hecho de encontrarse en la parte final del disco al igual que la posterior “If leaving me is easy”, le confieren un sonido muy melancólico a la 2ª parte de la obra. “Thunder and lightning” se mueve dentro de los parámetros jazzísticos y con mucha carga musical de las secciones de metales de viento que son tan del gusto de Phil. Junto a “Hand in hand” y “I missed again”, esta canción representará el sonido habitual de Collins en solitario durante los años 80. “I'm not moving” es una canción alegre y saltarina, que destaca en la producción por las mezclas de las voces del propio Collins sirviéndole como coros. Tras la movidita “I'm not moving”, se presenta “If leaving me is easy” que es una balada quizás algo ñoña y llorona, pero no le podemos negar su bonito aspecto. Quizás pueda ser de las canciones más cercanas a las experiencias personales de Collins en aquellos días cuando todavía estaba recuperándose del fracaso de su primer matrimonio. Phil se convertirá por otro lado en un experto en baladas y canciones de amor, destacando obras posteriores como “Against all odds” o “One more night”; esto se puede apreciar en un recopilatorio específico de canciones románticas que Phil sacó allá por 2004, siendo éste doble cd ni más ni menos. El final viene de la mano de una enrevesada versión de una también enrevesada canción de The Beatles “Tomorrow never knows”. De sonido retorcido y desapacible, crea un chocante cierre de disco.El debut de Collins en solitario supondría el comienzo del dominio mediático de este hombre a lo largo de los 80. Entre su carrera en solitario, su continuidad como cabeza visible y cantante de Genesis, sus pinitos en el mundo de la interpretación y su participación en eventos tan importantes como el Live Aid de 1985, con la frivolidad y apuesta de tocar tanto en Philadelphia como en Londres al utilizar el Concorde para ir de continente a continente en tiempo récord, labrarían su leyenda.
Musicalmente, “Face Value” es una obra más que acertada. Quizás se haga algo larga por el total de canciones que incluye. Genesis sin embargo tenía más compactas sus obras en esos tiempos, no excediendo de 10 canciones a partir de “Duke” en sus lanzamientos de los años 80. Su siguiente trabajo “Hello, I Must Be Going”, siguió por los mismos caminos sonoros que había marcado “Face Value”.
Phil será un personaje muy importante dentro de los años 80. Siempre he dudado de esa supuesta casualidad a la que alude Collins refiriéndose a la consecución de su éxito y estatus de super-estrella. Cierto es que si Gabriel no se hubiera marchado de Genesis, su paso al frente como cantante del grupo, no se hubiera producido. Pero tampoco se da el caso de que alguien le pusiera una pistola en la cabeza y le dijera que se plantara ante el micrófono. Creo que Phil simplemente aprovechó su oportunidad y es uno de esos personajes que reniegan superficialmente y quizás conscientemente del protagonismo, pero que en su subconsciente tiene instalado sus ganas de éxito.
Sea como fuere, Phil supo alternar de forma acertada su tarea como líder de Genesis y su trayectoria en solitario durante los 80. Con muy poco tiempo se lanzaron su 1er. y 2º disco como solista, en 1983 recuperó a Genesis y se embarcó en el tour de “Three Sides Live”. 1984 vería su regreso a la “soledad” con el lanzamiento de aquella brutal “Against all odds” y al año siguiente su exitoso 3er. lp “No Jacket Required”, lo cual le reportó su primera gira mundial en solitario con su propia banda. Tras ello, regresó con Genesis para editar su masivo “Invisible Touch” y celebrar un multitudinario tour mundial junto a Rutherford y Banks.
“Face Value” tiene su importancia en que marca el comienzo de Phil Collins como personaje de primer orden. Tras sus primeros años de cantante en Genesis, llegó el momento de afianzarse como algo más que el cantante y batería de este grupo; como si eso fuera poco ya de por sí. Ahora bien, dejo a su libre juicio que valoren si el fenómeno Phil Collins fue fruto de la casualidad, como él mismo afirma, o si por otro lado Collins tenía bien claro hacia dónde dirigía sus pasos.
En definitiva, el trabajo de Phil en la década de los 80, ya sea el que hizo con Genesis como el que realizó en solitario, desde mi punto de vista fue de una calidad excelente. Algunos le echarán encima la lacra de siempre: la comercialidad. Me mantengo en lo que siempre digo: si algo suena bien, ¿qué más da que sea comercial? “Face Value” es en definitiva un magnífico debut, e incluye una de las 3 canciones más importantes de la carrera en solitario de Phil Collins, y sin lugar a dudas la más reconocible por su peculiar sonido: “In the air tonight”.
Se me olvidaba decirles antes de terminar, que el disco que hoy les presento siempre lo he considerado muy adecuado para escucharlo en esta época del año. Perfecto para recrearse en esos días de entre semana a partir de las 21h. Procedan a su escucha conjunta ahora que nos encontramos en su franja del año, siguiendo estas recomendaciones de momento idóneo y quizás consigan pasar un muy buen rato en la compañía de este carismático personaje del mundo de la música.

Tras esta pieza, escuchamos “Villiers terrace”, que tiene como apunte principal las notas de teclado de la melodía. Esos aspectos son los que le confieren su mayor identidad. Por otro lado, quizás sea la canción en la que menos destaca Ian en la voz. “Pictures on my wall” es de las que tiene una melodía más oscura y una interpretación más lúgubre (muy acentuada en algunos segundos) por parte de McCulloch. Destaca la batería de De Freitas en ciertos momentos, pero sobre todo la parte del estribillo y esa melodía oscura de teclado junto al oscuro enfoque vocal del cantante es lo que más la define. “All that jazz” vuelve a mostrar algunos momentos muy acertados de Pete a la batería; le hace acreedor del puesto que le robó a “Echo”. No obstante, esta canción es de las más fácilmente olvidables del trabajo; resulta más acertado el corte con el que terminamos el track list principal, o por lo menos es más reconocible. “Happy death men” es un final algo gracioso, por la intensidad y brillo de su estribillo, que muestran a un muy animado Ian McCulloch. También son dignos de mención ciertos sonidos de viento que adorna la canción y que le confieren un aire marcial. Hay que decir que “Do it clean” y “Read it in books” se consideran canciones que forman parte moral del disco, y que en la más actual edición en cd figuran en la parte de los bonus track como las primeras canciones dentro de las excelentes propinas que se nos regalan. No en vano “Do it clean” es de las mejores canciones que incluye el disco, con ese estupendo bajo de Pattinson y ese inolvidable estribillo con Ian coreando el título de la canción de esa forma tan melódica. La sombría y pausada “Read it in books”, con algún que otro momento de rabia, destaca principalmente por una parte de guitarra clavada a alguna sección de “Monkeys”.
“The baby screams” es una canción que tiene un cierto carácter hipnótico, debido principalmente a la estructura cíclica de la guitarra que tiene. Destaca la intensidad con la que Robert Smith afronta la interpretación vocal de la misma, desgañitándose por completo al micrófono. “Close to me” es el verdadero inmortal de la discografía de The Cure que incluye el disco. Se trató del 2º single extraído de la obra, tras “In between days”. En los tiempos de “Mixed Up” el tema fue revisado, llevándolo a los terrenos del jazz, quitándole gran parte del ritmo y vibración que tiene el original. En lo instrumental destacan los juguetones y amables tecladitos y las palmas percusivas que tanto brío confieren al corte. Inestimable fue el rodaje del clip promocional por parte de Tim Pope, uno de los más recordados de los 80, en el que los miembros de la banda se encuentran hacinados en el interior de un armario al borde de un acantilado, cayendo finalmente el armario al mar. En la letra Robert habla de introspección y de llegar a encontrarse consigo mismo. Llegamos a uno de los momentos clave del disco. “A night like this” es uno de los temas más apreciados por los seguidores clásicos de la banda. Quizás se trate de una canción que esté últimamente algo olvidada, básicamente por su no inclusión en el repertorio de la banda en directo en los últimos años. Hasta comienzos de siglo, en cualquier revisión que se realizara de la banda, solía aparecer como canción destacada de la historia de The Cure. Igualmente dispuso de videoclip, grabado con imágenes ralentizadas, al ritmo marcado por esos graves rasgueos de guitarra eléctrica tan característicos que incluye. Es al fin y al cabo una balada, con un sonido muy romántico y un leve retoque gótico o siniestro. En la letra Robert empieza diciendo “decir adios en una noche como ésta, si es la última cosa que siempre hacemos…” o más tarde “iré a buscarte aunque me lleve toda la noche, en lugar de desear a otra chica”. Una preciosa canción, de carácter maduro y que demuestra que The Cure iban muy en serio. Decirles antes de continuar, que gracias a la informática y SU PUTA MADRE (como diría algún amigo bloguero), he perdido todo el artículo que tenía escrito. Estaba finalizado (sí, muy tristemente) a falta de revisión. Así que disculpen si estoy algo disperso, ya que me cuesta recordar todo lo que había escrito y de qué hablé. Como bien saben, y reza el título del blog, esto es reflexión pura y dura, y no recuerdo todos los recovecos por los que divagué, con lo que esto será lo que es y no lo que pudo ser. En fin, que no recuerdo si había mencionado algo más de “A night like this”. Simplemente cerraré mi discurso sobre la misma, afirmando que se trata de una pieza preciosa muy a tener en cuenta; como suelo decir, una de esas joyas ocultas al margen de recopilatorios, extraviadas en el interior de los discos. “Screw” es quizás el rival más débil de “The Head On The Door”. Es algo pachanguera en su sonido y lo único que me hace algo de gracia es el sonido de la guitarra eléctrica, que me recuerda algo a la que incluye alguna parte de “Discotheque” de U2, que curiosamente asocié a “Screw” al darse la casualidad de que cuando U2 promocionaba el lanzamiento de su exorcizado disco “Pop”, estaba haciéndome con la discografía de The Cure y descubrí esta canción. El final del disco corre a cargo de “Sinking”. Un tema melancólico y el de sonido más oscuro del disco. Destaco en lo instrumental el sonido de los teclados, los cuales confieren a la canción un efecto atmosférico y solemne, suponiendo la aportación más importante de Lol Tolhurst al conjunto de la obra desde sus teclados. También son dignos de mención ciertos punteos de la guitarra eléctrica de regusto subterráneo. Hasta el momento, Robert Smith solía lanzar algunos mensajes personales en las canciones que cerraban los discos de The Cure; no obstante, aquí no lo tengo tan claro, ya que The Cure, lejos de hundirse, estaba trepando a la cima de los grupos más importantes de aquellos días. Tampoco creo que se ajuste a lo personal, ya que Smith había superado sus problemas derivados de su relación de pareja, de la hiperactividad de los meses anteriores y del consumo algo excesivo de drogas. Aquí encontramos el final de una tradición, que era la de cerrar el disco con la canción que lo titulaba. Aspecto que nunca había faltado hasta el anterior trabajo “The Top” (siempre y cuando no consideremos a “Japanese Whispers” disco de estudio). Esta canción provoca que nos quedemos embobados al llegar al final del álbum, debido a la intensidad emocional que tiene tanto Robert a la voz como su melodía.
“A new kind of man” es de las canciones más siniestras sobre todo por las melodías de teclado principales y el sonido de dichos instrumentos. Muy nerviosa debido a ciertos sintetizadores que incluye, pero a la par de las más interesantes del disco. “Blurred girl” es de las canciones con un sonido más extraterrestre y agudo. A su vez es de las más pausadas y ambientales de “Metamatic”. A Foxx parécesele escuchar al fondo del estudio de grabación alejado al menos 10 metros del micrófono; de hecho no sé si se grabaría así. Destacan esas graves voces del estribillo en contraposición con el lejano John Foxx de esta pista. “030” es otro tema que dispone del registro vocal más robotizado de John Foxx, quedándose a mitad de camino entre el vocoder y la voz normalizada. Destaco algunas notas de teclado agudas que hacen acto de presencia de vez en cuando en la cíclica melodía de sintetizador y teclados. “Tidal wave” es una canción de sonido algo menos recargado y con unas notas de teclado más claras. También trae consigo uno de los momentos menos frenéticos y rutinarios de Foxx al micrófono. “Touch and go” curiosamente proporciona un final más accesible dentro del techno pop afrontado por Foxx en su debut en solitario. A ratos resulta bastante llevadero y pegadizo el ritmo que contiene. Curioso cierre de disco, quizás no muy acorde con el enfoque frío y deshumanizado que tiene la mayoría de la obra. No obstante, resulta inestimable para concederle algo de candor al álbum, o mejor dicho, humanizarlo levemente.
Tras la intensidad y el arrojo entregado por “Amazonas” pasamos nuevamente a unos minutos más relajados con la canción “Todo un hombre”. Quizás el tema menos válido y que menos aporta a la obra, por lo que pasaremos a la siguiente canción “Cuando el tiempo quema”, que sigue moviéndose por los medios tiempos y los sonidos suaves. Esta canción se vale de unas notas muy marcadas que le confieren un encanto muy particular. En la retaguardia de la producción se vale de arreglos electrónicos para aportarle los matices justos de misterio. En la letra Miguel vuelve a hacer uso de una estructura lírica cercana al cortejo y la seducción, como siempre ayudada inestimablemente por su cálida voz. Llega el turno de la canción de sonido más heroico de Miguel Bosé de todos los tiempos. “Partisano” es un himno antibelicista visto en frases tan claras como las de su estribillo: “Cantos de acero, no quiero matar. Último grito de rabia y se va. Que no me llamen cobarde y traidor: ¡Partisano! Patria y bandera yo os pido perdón, hoy que deserto me armé de valor. Himno de paz por el hombre que cree: ¡Partisano!”. En algunos momentos, Miguel parece cantar con un tremendo desasosiego e incluso casi con un lloriqueo en su voz, mezclado con algo de conformismo; recuerdo que cuando escuché por primera vez la canción, cuando dice en los momentos menos animados “Bueno, alto”, entendía erróneamente “Bueno, vale”. Perdónenme nuevamente estos vaivenes mentales que me entran y que les confieso de vez en cuando, pero al fin y al cabo estamos en un blog y me puedo permitir estas licencias. Los teclados y las guitarras tan afiladas y entregadas, son lo que, junto al derroche de energía de Bosé al micrófono, hacen de “Partisano” una canción pop arrolladora y de un fortísimo carácter épico. Termina el disco con uno de esos momentos cercanos a la música ligera que de vez en cuando aborda Bosé. De hecho en “Amapola bésame” hay algún momento que Miguel me recuerda a Julio Iglesias en esa frase en inglés que suelta antes del estribillo. Con su voz, Miguel se puede permitir estas licencias sin caer en el sonrojo.