viernes, 24 de marzo de 2017

Sidonie - El Peor Grupo Del Mundo (2016)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
“El Peor Grupo Del Mundo” es un disco pop, destinado a amantes del pop y que habla del pop. Metapop lo están llamando por ahí. Bien es cierto que “pop” (valgan las constantes redundancias) es una categoría tan elástica, tan maleable y tan manida que con nuestra primera sentencia no hemos dicho demasiado. Hablamos de sencillez, de tarareos, de inmediatez. Como si fuera poco. Partiendo de la noble estirpe británica clásica, de estructura de bajo, guitarra, batería y canciones de tres o cuatro minutos de duración, Sidonie han cimentado una carrera, como poco, a tener en cuenta. Y en el disco que nos ocupa, si el pop es el ingrediente esencial, esa chispa inmediata y directa de la que hablamos tiene que estar. No podemos referirnos al pop usando escalas dodecafónicas, música concreta o desarrollos krautrock de 20 minutos. Sin embargo, salvando las estrecheces de los bobos con pretensiones, sencillez no implica medianía, ni siquiera implica falta de ambición. Y ése es uno de los secretos de Sidonie.

Desde su inicio de andadura, allá por finales de los 90, Sidonie no han hecho nada particularmente revolucionario y sin embargo rara vez se han repetido. Si observamos al microscopio sus últimas referencias, vemos que tras el pop rock melódico de “Costa Azul” (2007) y “El Incendio” (2009), se atreven con sonidos más desafiantes y psicodélicos con “El Fluido García” (2011), para dirigirse después (melancólicamente quizá) a los 80 y a los sintetizadores con “Sierra y Canadá” (2014). Y en 2016 vuelven para hacer un compendio pop. En realidad el primer viraje quizá fuera “Fascinado” (2005) donde saltan de idioma, sustituyendo la parla anglosajona por el castellano. Y fue un acierto; la canción título de ese disco sonó bastante, constituyendo uno de los pilares del repertorio del grupo. En realidad 2005 fue un año bisagra, donde varios grupos dieron saltos cualitativos a la par que se “castellanizaban”; veamos si no los casos de Love Of Lesbian con “Maniobras De Escapismo” o Deluxe con “Los Jóvenes Mueren Antes De Tiempo” (aunque Xoel ya había cantado en castellano en algún tema. Tampoco es que pretenda hacer una determinada apología idiomática, solo reflejo un hecho). Otra cosa común a estas formaciones fue el lanzamiento a las tinieblas exteriores, conforme acrecentaban su éxito, que sufrieron por parte del onanismo snob y de los amigos de la zozobra de lo sublime. También conocidos como puristas. De ello ya hablaremos. Eso no obsta para que la producción anterior a 2005 sea interesante (véase el “Shell Kids” de 2003 a modo de ejemplo).

La formación en este disco es la clásica, lo que significa que tenemos a Marc Ros en voces y guitarras, Jesús Senra en el bajo y Axel Pi en la batería. Conviene decir también que “El Peor Grupo Del Mundo” no es un disco conceptual, no todas las canciones tienen su correlato en la materia que compone al pop. En realidad la idea, de algún modo asociada al disco, es el sustrato de tres temas: “El peor grupo del mundo”, “Os queremos” y “Carreteras infinitas”. En el resto de canciones la literalidad del presunto concepto se pierde, pero de algún modo se camufla a base de guiños, referencias relativamente veladas y menciones honoríficas a grandes popes de la música. Sin embargo, ya decimos, los textos abarcan el suficiente terreno vital como para que no exista unilateralidad en la visión del disco.

¿La música? Bien, gracias. En el muestrario de estilos y tonos no faltan el pop rock, el colmillo guitarrero cuando se requiere, toques soul, algún sintetizador, introspección e ironía para componer un todo conciso, compacto, sólido y de una regularidad bien conseguida. Uno acaba de escucharlo sin la sensación de que a la obra le falta o le sobre demasiado. Su ya mencionada concisión ayuda a dar un tono lúdico, saludable, agradable. De primeras el disco se asimila de una forma estupenda. La prueba del nueve, para corroborar la magnitud del LP, será cómo irá aguantando las escuchas con el paso del tiempo. Si tuviera que apostar, lo haría a que aguantará bastante bien. Merecerá la pena comprobarlo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “El peor grupo del mundo”: ¿Por qué será que el inicio me recuerda vagamente a “In between days” de The Cure (sin el bajo tan marcado, claro)? Ágiles guitarras acústicas, algún matiz eléctrico cristalino y ritmo saltarín. Una canción ligera, divertida y que no adolece de fundamente melódico. Una de esas composiciones cuya finalidad es el ancestral y noble objetivo de que el oyente tararee. La canción (no sé hasta qué punto autobiográfica) hace referencia a la génesis de un grupo musical cuyos miembros tienen una delirante gama de influencias musicales. Desde “la rabia punk”, al progresivo de “imaginario medieval” o al “techno primitivo”. Muchas bandas han comenzado siendo una amalgama delirante, o simple y puramente rechazados inicialmente de plano por motivos de lo más peregrinos y después han llegado a ser realmente grandes. La canción aúna la ironía, la autoafirmación y la evocación del entusiasmo del principiante. Me encantan por cierto la mención concreta a artistas como Brian Eno o The Doors.

2. “Os queremos”: Musicalmente la más vehemente desde el punto de vista guitarrero, siendo el turno para que disfrutemos del rock. Muy clásica en sus trazas, podemos hallar incluso algún indicio “rollingstoniano”. Potente y de ritmo marcado, mantiene la potencia inicial del disco. Viendo el título uno podría pensar que es un homenaje a los fans de la banda, que a fin de cuentas son los que posibilitan que cualquier grupo pueda ganarse los garbanzos. Pero es más cáustica, refiriéndose más a los fans acérrimos de primera hora que no soportan que los grupos vayan siendo cada vez más aceptados por más gente. Curiosos especímenes los puristas; son un poco como entomólogos preservando ejemplares en formol. La taxidermia de las trayectorias musicales. El estribillo: “Os queremos, morid jóvenes o no cambiéis” es muy elocuente. La banda que es mencionada y que aparece en el 93 en la BBC no sé si será algún trasunto de una banda real. Por las fechas ¿Suede o The Auteurs p.ej?

3. “Siglo XX”: Bien sea por efervescencia o por guitarras, las dos primeras canciones nos han venido bien para coger impulso y tener un inicio de lo más animado. En este tercer tema bajamos un poco el pistón. No llegamos a tener una balada, pero sí un medio tiempo más reflexivo. Por interpretación y también por temática el estribillo se me antoja uno de los más emotivos de la obra. Hay como un malestar de los tiempos modernos, un afán de nostalgia: “Escríbeme una postal que sea hits de sol y playa y sitios del siglo XX que conocí, porque este lugar no está hecho para mí”.

4. “Carreteras infinitas”: Pop alegre y vital muy divertido que empieza con trazas funky y se las apaña para mantener siempre un tono alto. Cantarina, popera y saltarina, astutamente elegida como single principal. El estribillo es un poco más largo de lo usual (o a mí me lo parece), pero pegadizo como el que más. Canción, por otra parte, baste celebratoria de la escena indie española; incluyendo alusiones a Lori Meyers, Egon Soda y Mi Capitán… O ¿una puya a J, de Los Planetas? Y tampoco pasemos por alto que se cite a todo un titán como Morrissey.

5. “Los coches aún no vuelan”: Pues no, los coches no hacen acrobacias aéreas como inocentemente especulábamos en los ochenta al ver el Delorean de Marty McFly, o los vehículos de “Blade Runner”. ¿Una queja sobre las expectativas no colmadas, sobre la frialdad tecnológica? Sea lo que sea, esta canción pertenece al sector melancólico del disco. Se puede apreciar desde el inicio, donde la combinación de lo que parece ser un sitar, una caja de ritmos y unos coros femeninos establecen el carácter de la canción. Una composición para reflexionar; con un punto de desencanto escéptico.
6. “Fundido a negro”: Soul-pop (particularmente en el inicio) brioso y directo que puede remitir levemente a The Style Council o a referentes más remotos incluso. Canción vital, optimista, de cálida sencillez. Y todo esto a pesar de que la letra trata sobre qué hacer ante un inminente fin del mundo provocado por un fatal meteorito. Sidonie optan por tomárselo con humor y un poco a chufla. Contrasta con el tono existencial del anterior tema, siendo la temática bastante más apocalíptica.

7. “Atragantarnos”: Medio tiempo de buena compostura, ni muy fulgurante, ni muy lento. Empieza al ritmo, casi al estilo metrónomo, de la batería para dar paso a la parte más destacada del tema, que es el estribillo. Un estribillo dividido en dos, inicialmente de forma más coral y marcada (quizá un poco engolada) y luego donde destaca más propiamente la voz de Marc. Por cierto, la letra cuando dice “Morir contigo sería un honor, el más hermoso y terrible final”; ¿no es un homenaje a “There is a light that never goes out” de The Smiths?

8. “Instrucciones para construir un submarino”: Continuamos con la tónica de pop divertido y a ratos bullicioso (lo cual no significa que la letra sea particularmente alegre) con estribillo nuevamente muy marcado y coral. No es de los mejor del disco, pero puede pasar. Incluso tiene un curioso, y bastante breve, inciso electrónico con vocoder incluido. La letra habla, diría yo, de la fatigosa y complicada comunicación en temas de relaciones.

9. “Por si te sirve de algo”: En las dos últimas canciones ese bullicio, que parece que va siendo la nota dominante, se ralentiza y cede a motivos, en forma y fondo, más melancólicos. En concreto en este tema comenzamos con trazos acústicos y una interpretación vocal menos exultante. El mayor énfasis y potencia viene en el estribillo. Con más electricidad y vehemencia. Si alguna vez, Dios no lo quiera, finalizan una relación de forma tirando a dolorosa pueden utilizar, a modo de metáfora, versos tales como “… solo soy humo para ti, cuidado no te asfixies al dormir”.

10. “No sé dibujar un perro”: Es quizá la canción a la que más vueltas he dado para interiorizarla y sin embargo ahora mismo es una de mis favoritas. Hermosa melodía de tintes reflexivos, sencilla sin ser inmediata y en mi caso una de las más emocionales. Curioso tema que tiene por añadidura una letra de imágenes más bien crípticas, y sin embargo hermosas. No es fácil captar el mensaje que pueda entrañar la lírica, lo cual no me disgusta en absoluto. Salvo cuando alcanzamos un delirium tremens de metáforas y retruécanos. Afortunadamente no es éste el caso. Buena forma de cerrar el disco en el tono de música y letra.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Un disco sin trampa ni cartón, hecho de una sencillez que no escatima creatividad y de unas cualidades lúdicas sostenidas por la solidez compositiva. Quizá el tramo más fuerte, con más agarre, sea el de las primeras cuatro canciones, pero aun así no detecto altibajos notables o piezas desechables sin más. O lo que es lo mismo, un disco regular como un reloj.

El funcionamiento comercial del disco está siendo bastante bueno; tanto si lo medimos por la repercusión del single “Carreteras infinitas”, como por la de la gira, no queda duda de que Sidonie han dado en el blanco. Cambiando el sentido de la escucha, da la impresión que el resultado es divertido para los oyentes porque fue divertido para Sidonie hacer el disco. Como si fuera un homenaje al medio en el que se mueven. Retomando el tema de una de las canciones, el hecho de la buena repercusión mediática (como la aparición de Marc Ros en tv en Nochebuena) puede que lleve a algunos fans, a los que se les paró el reloj hace quince años, a mortificarse con rigor de penitente, como cofrades de la hermandad de la pureza independiente o algo así. Respetable pero equivocado, creo yo. A sensu contrario tampoco pensemos que estamos antes una epifanía musical o una obra maestra indiscutible. Es un buen disco pop que me gusta escuchar, y que puede ganarse un hueco en la discografía particular de no poca gente.

Texto: Mariano González.
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domingo, 19 de marzo de 2017

Programa Phoenix “Wolfgang Amadeus Phoenix” (Temporada 8/ Programa 9)

Fue un compañero de oficina, como podrán escuchar en el programa, quien me dio la idea de dedicar este programa de nuestra octava temporada a Phoenix y al hasta la fecha único disco que hemos comentando de los de Versalles en el blog, el “Wolfgang Amadeus Phoenix”.

Pudimos contar con la presencia física de Mariano González en los estudios de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), y junto a servidor de ustedes, Víctor Prats, llevamos a cabo el desarrollo del programa. Se llevó a cabo en directo el pasado sábado 4 de marzo a las 16.00h en el dial de RUAH y contó con todas las redifusiones posteriores posibles (siguientes 2 miércoles a las 23.00h y el sábado siguiente a las 16.00h en el mismo dial).

Por si no lo pudieron escuchar en su día, dejamos insertado a continuación el reproductor para que desde aquí mismo puedan hacerlo, y también dejamos el link a Ivoox donde se encuentra alojado por si se lo prefieren descargar. Confiamos en que este programa que dedicamos a esta banda tótem del pop-rock independiente internacional les agrade: http://www.ivoox.com/dmr-8-9-audios-mp3_rf_17622461_1.html?v=2&utm_expid=113438436-34.-j5ptGSdQpiNZ-ev9csBdw.2&utm_referrer=http%3A%2F%2Fwww.ivoox.com%2Fescuchar-audios-abacab_al_7681_1.html
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viernes, 17 de marzo de 2017

Temporada 8/ Programa 10: Manic Street Preachers y “This Is My Truth Tell Me Yours” (1998)

Es momento de rendir tributo en nuestro espacio radiofónico a la gran banda galesa Manic Street Preachers y para ello vamos a viajar casi 20 años atrás a sus días de mayor gloria o éxito. Tras el celebradísimo “Everything Must Go”, la banda liderada por el cantante James Dean Bradfield mantenía el tono con el ítem que hemos escogido.

Y es que “This Is My Truth Tell Me Yours” es un disco maduro y muy bien medido que de alguna forma continúa las formas del disco predecesor y se aleja de los tonos más rockeros e intensos de discos anteriores. Además, este trabajo quizás fue el que más repercusión tuvo en nuestro país.

La cita será este sábado 18 de marzo de 2017 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Les esperamos, pasaremos lista.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/592290717635605
Emisión on-line RUAH: http://streaming.elitecomunicacion.es:8066/;
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viernes, 10 de marzo de 2017

Simple Minds - Once Upon A Time (1985)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Me doy cuenta según comienzo a escribir el artículo de esta semana que Simple Minds son de los grupos con más presencia en el blog en lo que a revisión de discos se refiere. En todo caso, llevaba tiempo con ganas de hablarles de su disco más ambicioso, ampuloso, grande, épico y exitoso, el “Once Upon A Time” de 1985.

Días de gloria absoluta para los escoceses liderados por Jim Kerr, consolidados con Charlie Burchill en las guitarras, Michael MacNeil en los teclados y Mel Gaynor en la batería, acompañados entonces por John Giblin en el bajo. En 1985 se hicieron acreedores de la sensación masiva del pop rock de la mano de la obra que nos ocupa y del efectivo aporte a la banda sonora de “The Breakfast Club” (por España película conocida como “El Club De Los Cinco”), con esa versión de “Don’t you forget about me?”.

Curiosamente, allá por el año 2000, cuando descubría nuevos horizontes gracias al programa “So 80’s” de la Vh1, tenía cierta manía a Simple Minds por culpa de la citada canción imperecedera de aquella banda sonora. Sin embargo, el paso del tiempo (y de ver más programas), me llevaría a descubrir horizontes como el que suponía “Glittering prize” y comencé a ver con mejores ojos al grupo.

Me gusta mucho su etapa más experimental, aquella que abarca desde su 3er. disco al 6º, pero hace cosa de 10 días comentaba con el novio de una amiga de una amiga de mi novia, que Simple Minds siempre han ofrecido discos que merecen la pena. Serán más o menos interesantes, pero siempre son dignos de escuchar. Y creo que es justo ser objetivo y pensar que su disco más grande en todos los sentidos es éste.

Los motivos son varios: disco contundente, rock consolidado, Jim Kerr en su mejor forma vocal (con fuerza, pero sin desvaríos, ni excesos, ni relajamientos), ambición en las formas, épica bien medida y unas melodías bien conjuntadas en las que el trabajo de Burchill en las guitarras con las del imprescindible McNeil en sus teclados se unen de forma sublime. También un punto de dignidad y honestidad a favor de este lp fue el no meter en su listado el “Don’t you forget about me?”; supondrán que haber caído en la tentación hubiera sido fácil. Al disco no le hacen falta esas ayudas.

Este “Once Upon A Time” muestra una evolución estilística del más contundente “Sparkle In The Rain” previo de 1983, trabajo con el que dejaron la época más experimental y vanguardista, que eclosionó en el también imprescindible “New Gold Dream (81/82/83/84)”. Algunos peyorativamente acercarán al disco protagonista de este post a esas siglas temidas de AOR, si bien yo creo que ese terreno se metería más el siguiente “Street Fighting Years”. De eso hablaremos luego, ahora pasemos a las canciones de “Once Upon A Time”.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Once upon a time”: Arrancamos con la canción título. Buena introducción al álbum y maniobra inteligente, ya que no se decide abrir con uno de los singles (cosa que no era fácil, ya que de las 8 canciones, la mitad fueron sencillos). Con esta pieza se aborda un comienzo que demuestra ambición, pero que no pone toda la carne en el asador. Buen trabajo de Mick en las teclas y de Jim en las voces, con notable gloria en una estrofa que da paso al tramo final.

2. “All the things she said”: Subimos la rueda de la épica con el primer single en desfilar, la gloriosa “All the things she said”. Se aprecia el músculo de las cuerdas de Charlie y sus guitarras con más fuerza que en todo el disco, a base de unos riffs de buen gancho. La canción tiene aplomo y un estribillo sublime. Jim Kerr sabe acompañarse bien en las voces con unos coros que volverán a aparecer más adelante en otra pieza tótem. Durante mucho tiempo fue mi favorita del disco, si bien a día de hoy me cuesta decantarme entre ésta y otras compañeras de obra.

3. “Ghostdancing”: De la contundencia pasamos al vértigo gracias a “Ghostdancing”. Simple Minds presentan la canción más acelerada de “Once Upon A Time”, con un buen trabajo en las guitarras por parte de Burchill, que apuestan más por el frenesí que por la potencia. “Ghostdancing”, no obstante, no es plana y ofrece sus cambios de ritmo puntuales en su desarrollo. Otro clásico sin contestación de la obra y de las predilectas de los fans de recorrido de la banda.

4. “Alive and kicking”: ¿Algún seguidor entre los que lean este post de “El Día Después” cuando todavía se emitía en abierto en Canal +? Recordarán la sintonía de esos últimos días para todos aquellos que renegamos de la televisión de pago supongo. Pues aquí está, en este disco, y se titula “Alive and kicking”. ¿Sería cosa del buen gusto musical del británico copresentador Michael Robinson? Siempre lo he pensado, pero no lo he confirmado buscando por ahí información. Destacan mucho las notas cristalinas de Mick McNeil y sus teclados, los coros femeninos (a cargo de Robin Clark) que escudan a Kerr, el cual nuevamente se muestra en estado de gracia vocal. Canción bonita, la más cuca de la obra. Se aleja del rock que hemos podido ver en las 3 canciones previas, que bien mostraban la evolución del previo trabajo “Sparkle In The Rain”, otro de los lps notables de la formación. A “Alive and kicking” no le sobra ni un segundo. Buen videoclip, por cierto, grabado en lo alto de un precipicio, donde lo más chocante son las pintas de Jim, pero bueno. La considero la canción bandera del disco y supongo que muchos tendrán la misma percepción que yo.
5. “Oh jungleland”: Los elementos para un disco soberbio es que las canciones singles sean buenas, pero que las que completan la obra no completen sin más, sino que sumen. Y “Oh jungleland” es un caso claro de buen gregario. Canción que retoma la épica potente y donde las guitarras y el rock vuelven con intensidad. Kerr se desgañita al micro, y esta vez sin voces de apoyo (ni falta que le hacían). Estructuralmente es de las canciones más sencillas: estrofa, estribillo (directo a más no poder) y si acaso algún leve impasse instrumental o de coros, que no vienen a escudar a Kerr como ya he dicho, sino a hacer su trabajo por su cuenta. Como solemos decir en “DMR”, he aquí una auténtica joya oculta dentro de “Once Upon A Time”. No se confundan, por cierto, por asunto del título con otra gran canción que no fue single en el disco al que pertenece y que está incluida en uno de los discos más míticos de Bruce Springsteen.

6. “I wish you were here”: ¿Complejos de inferioridad por titularse una canción igual (bueno, sí, Simple Minds incluyen un “I” en el título) que un clásico del rock creado por los gigantes Pink Floyd? Ninguno. Ni mucho menos. Cada una en su terreno es sublime. Y es que “I wish you were here” a ratos es mi favorita del disco. Y digo mucho teniendo en cuenta los trallazos de singles que tiene en su haber “Once Upon A Time”. Si hablaba de “Oh jungleland” en el párrafo anterior como joya oculta, “I wish you were here” es joya oculta elevada al cubo. Instrumentalmente la potencia guitarrera (sin ser desmedida) entra en el estribillo. Las estrofas, con esas “pisadas” que remarca en la letra Jim en la voz, son asunto del gran Mick McNeil y sus teclados. El estribillo es sencillo con unos sostenidos vocales muy efectivos a cargo de Jim Kerr y que rematan bien. Sigue la épica, pero con un punto levemente melancólico, sensual y relajado que concede a este capítulo de la obra un traje que resalta en elegancia. Termina en un fade out que se sale de la norma estructural, pero que queda bien. Curiosidad: imperdonablemente, es uno de los temas del disco que más olvidados ha tenido el grupo en sus conciertos desde siempre (de hecho no sé si la tocaban ni siquiera en la gira de presentación de “Once Upon A Time”). Cosas que pasan.

7. “Sanctify yourself”: 4º y último single en desfilar. “Sanctify yourself” la veo como un híbrido entre “Alive and kicking” y “Ghostdancing”. Es un tema de buen desarrollo, de sencillísimo y efectivo estribillo, que hace equipo, es decir, que mantiene la esencia de la obra, no desentona y sin sumar excesivamente (no es de mis preferidas), cumple el expediente (y según gustos, para otros, más que eso).

8. “Come a long way”: La ambición ha de demostrarse, pero sin avasallar. Y es que empezar un disco con uno de los singles potentes y cerrarlo con otro sencillo, creo que es una maniobra ligeramente cobarde o más bien de asegurar demasiado el tiro. Bien, pues “Once Upon A Time” ni abre ni cierra con singles, sino con canciones que son excelentes en su cometido. Ya hablamos de la apertura de la canción que lo titula, y ahora llega “Come a long way” para poner un broche de oro. Sin llegar al nivel de joya oculta que concedo a los tracks 5 y 6, es una pieza contundente, quizás la más oscura de la obra y que ayuda a terminar el disco con una sensación de potencia, a la que ayuda mucho el trabajo de Mel Gaynor en la batería (reparen en la potencia de los zurriagazos). De las 8 canciones del lp, personalmente no se me ocurre otra como mejor cierre.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Mucho del resultado ya lo he comentado en la introducción. Y es que “Once Upon A Time” fue el disco que encumbró a Simple Minds y lo convirtió en la sensación de 1985. Este disco es un disco de música para estadios, claramente. Lo que pasó es que Simple Minds tardarían 4 años en editar su continuación (a pesar del disco en directo de 1987, “Live In The City Of Light”).

Este hecho hizo perder repercusión a Kerr y compañía frente a bandas que consolidaban su presencia sin cesar en su actividad, como fue el caso de The Cure, Depeche Mode y sobre todo, en el terreno en el que se movían los Simple Minds, U2. Comenzaron las grietas a partir de entonces que harían ver la marcha de Mick McNeil (hecho que siempre he considerado clave en la trayectoria del grupo) y si bien “Street Fighting Years” es un gran disco y tiene piezas muy notables, no llegó al nivel de “Once Upon A Time”, aunque funcionó con buena nota.

En los 90 el grupo perdió su posición de relevancia, pero eso no hizo que la banda desistiera y siempre ha ido entregando discos que merecen la pena ser escuchados en mayor o menor medida.

“Once Upon A Time” es a mi juicio uno de los mejores discos de pop rock editados en la década de los 80. Hacía pensar en su día que Simple Minds dominarían el mundo, cosa que finalmente no pasó. Es un trabajo bien medido (8 canciones, ninguna de relleno), épico, equilibrado y emocionante. Su portada a base de un collage de imágenes de los miembros de la banda, no está nada mal, si bien prefiero muchas de las previas que el grupo dispuso para sus discos anteriores. En definitiva, un álbum siempre agradable de volver a escuchar y que resiste muy bien el paso del tiempo.
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domingo, 5 de marzo de 2017

Programa The Cars “Heartbeat City” (Temporada 8/ Programa 8)

Fue el sábado 18 de febrero del presente 2017 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) cuando llevamos a cabo este programa tributo a The Cars. Lo hicimos de la mano de su disco más exitoso a nivel internacional, el “Heartbeat City” de 1984.

2 voces fuimos las encargadas de disertar sobre este conjunto norteamericano, Mariano González, vía telefónica, y servidor de ustedes, Víctor Prats, en el estudio de RUAH. No solo fue “Drive” lo que llevó el peso del programa, si bien sonó a mitad de la hora de radio, sino que seleccionamos otras notables canciones compañeras del disco, y, cómo no, tributamos la malograda figura del bajista original del grupo Benjamin Orr, a su vez voz principal en “Drive”.

Sonaron las 3 redifusiones habituales en el dial de RUAH, los 2 siguientes miércoles a las 23.00h y el sábado 25 de febrero a las 16.00h, pero por si no lo escucharon en la radio, insertamos a continuación el reproductor abajo para su escucha aquí mismo y les dejamos enlace a Ivoox para que se lo descarguen si lo prefieren: http://www.ivoox.com/dmr-8-8-audios-mp3_rf_17358827_1.html
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viernes, 3 de marzo de 2017

Temporada 8/ Programa 9: Phoenix y “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009)

Titular un disco de la forma que lo hicieron los franceses Phoenix en su lanzamiento de larga duración del año 2009 denota pretenciosidad y tener un par de bemoles bien puestos. Y el caso es que a los de Versalles les salió bien la jugada, ya que con este “Wolfgang Amedeus Phoenix”, los Mars, Mazzalai y cia. consiguieron dar un salto de calidad a nivel mundial dentro del pop-rock independiente.

Las referencias clásicas están en el título y también en la melodía de uno de sus grandes hits, “Lisztomania”, homenaje a Franz Liszt. Este tema será uno de los que sonarán en el programa que estamos preparando para este próximo sábado 4 de marzo. Como siempre será a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Se intuye al 99% un nuevo mano a mano dialéctico de impresiones sobre Phoenix y este ítem de su discografía entre Mariano González y servidor de ustedes Víctor Prats. Todo ello aderezado de “Lisztomania” y otras 3 canciones de la obra. No se olviden de acompañarnos, que agradecemos mucho su presencia al otro lado de los receptores.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/595727377298456
Emisión on-line RUAH: http://streaming.elitecomunicacion.es:8066/;
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