martes, 19 de junio de 2018

DMR cubrirá el concierto en Madrid de Love Of Lesbian (30-06-2018 16:00h)

Hace ya un tiempo que en “DMR” perdimos la pista a Love Of Lesbian en directo. Realmente no hace tanto, pero ya han pasado 2 años desde que acudimos a la sala La Riviera a verles presentando su “El Poeta Halley”. Desde entonces, el grupo ha protagonizado gestas en Madrid como atreverse en solitario con el Palacio de los Deportes.

En esta ocasión, el grupo propone repetir en el Teatro Circo Price, y además, se da la curiosidad que 2 de las 3 actuaciones serán en el mismo día, el sábado 30 de junio. Nosotros acudiremos al “pase de tarde”, que arrancará a las 16.00h, pero el grupo luego repetirá por la noche, al margen de lo que ya haya propuesto sobre el mismo escenario el día anterior.

Advertirles que quedan pocas entradas, si es que no han volado ya del todo, por lo que no sean remolones si no se quieren perder esta ocasión de ver a una de las bandas referentes de la música independiente de nuestro panorama.

Será Mariano González quien narre las aventuras de los chicos de Love Of Lesbian en esta ocasión. Su crónica, generosa en extensión (como suele ser habitual en nuestros dominios), se publicará en días sucesivos. Agradecemos a Carme Tasias de Music Bus que deposite su confianza nuevamente en “DMR”.
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viernes, 15 de junio de 2018

Chvrches - The Bones Of What You Believe (2013)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tenía pensado dedicar mi último artículo previo al parón veraniego de actividad habitual semanal de “DMR” al nada desdeñable “Everything Now” de Arcade Fire, pero el hecho de que me topase con Chvrches accidentalmente hace unos días buscando información posterior al concierto de Roger Waters que vivimos el pasado 25 de mayo en el Palacio de los Deportes, ha hecho que vire en mi elección de revisión; en todo caso, ya retomaré a Win Butler y demás allá cuando el otoño nos llegue. 

Y es que este trío escocés de electropop lo tenía en la reserva desde hace 2 años cuando ahondé en su existencia. Los descubrí (más allá de que su nombre ya me sonara de verlo en carteles de festivales y otros sitios) al escuchar su actuación en directo a través de Radio 3 en el SOS 4.8 de 2016 tras el concierto de los Manic Street Preachers. Fue algo parecido a lo que me sucedió con Second en 2009, cuando pretendía escuchar a los Keane y me topé con los de Sean Frutos.

El caso es que escuché las primeras canciones del repertorio que estos chicos dispusieron para su actuación y me escuché el show de pe a pa, con una animosa retransmisión por parte de muchas locutoras de Radio 3, que estaban muy implicadas en el show de Chvrches (audio que pueden buscar en el historial de “A La Carta” de la web de RNE por si les causa curiosidad).

De ahí que comenzara a buscar información sobre el grupo, ver vídeos, y en primeros contactos quedarme atrapado por la canción “The mother we share”, que es quizás una de las puertas de acceso lógicas al universo de Chvrches. Sin embargo, la cosa quedó latente hasta hace un par de semanas, en la que visitando la web de nuestro amigo Julián Ruiz de “Plásticos Y Decibelios”, vi que la pizpireta Lauren Mayberry, había respondido a través de redes sociales de una forma algo destemplada a una crítica negativa sobre el último disco del grupo “Love Is Dead”, editado hace apenas 3 semanas.

Dirá alguno que qué arrestos tenemos al hablar del disco de debut de la banda cuando es actualidad su nuevo LP… En “DMR” somos así, y más que tratar de un disco que aún no he interiorizado como se debe, creo conveniente dar paso a Chvrches a través de su debut y así que ya se abran camino en nuestro blog de alguna forma, sin perjuicio de que “Love Is Dead” desfile por aquí cuando ya tenga un juicio asentado sobre el mismo.

Chvrches son un trío compuesto por la cantante Lauren Mayberry, chica que más allá de su aspecto menudito y frágil, por el contrario tiene un fuerte temperamento, y los músicos Martin Doherty e Iain Cook. Es curiosa la diferencia de años que se sacan entre unos y otros, ya que Lauren apenas tiene 30, Martin ya ha pasado la mitad de la treintena e Iain está en los 40 pasados. Todos venían de bandas previas y experiencias musicales que no terminaron de romper, y fue la unión primero de Iain con Martin y luego la suma de Lauren lo que dio lugar a Chvrches y la llave del éxito para los 3.

El grupo se basa en sus primeros pasos en un techno pop muy sencillito, con fuertes influencias ochenteras y con un potente gancho en sus melodías. Lauren se hace cargo de la parte principal vocal, si bien de cuando en cuando Martin Doherty se anota algún tema de interpretación al micrófono, lo cual supone un fuerte contraste entre la voz íntima y compungida de Martin y el registro alto y agudo de Mayberry.

“The Bones Of What You Believe” es el 1er. LP de la banda y en el mismo se pone de manifiesto el sonido standard de la banda. Se confecciona a base de canciones que todas podrían ser hits por sí solas, lo cual hace que la sensación sea muy buena en general. Es generoso en metraje y listado. Veamos qué ofrecen Chvrches en él.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “The mother we share”: He aquí el primer éxito rotundo del grupo. Lo que, como gusta de decir nuestro colaborador Mariano González, su “patada en la puerta”. “The mother we share” abre el disco y ya por eso mismo el álbum demuestra ambición. Si tuviera que calificar con 2 palabras esta canción, utilizaría la expresión “melancolía trascendental”; lo de trascendental por el aplomo de las notas y lo de la melancolía por el resto de la melodía. Dispone de un estribillo fabuloso, que de hecho en los directos del grupo abre la interpretación con Lauren entonándolo a capella. Es la canción perfecta para abrirse a Chvrches y empezar una sana interrelación con ellos a modo de seguidor. Del videoclip, sinceramente, y miren que lo he visto muchas veces, no sé de qué va la historia ad hoc; lo que más me queda son los primeros planos frontales de Lauren, que canta con tanto sentimiento que es imposible reparar en otra cosa.

2. “We sink”: 2013 fue un año en el que curiosamente 2 de los grupos actuales que más me pueden llamar la atención (los aquí presentes y Of Monsters And Men) editaron sus discos de debut (OMAM a nivel internacional, hay que apuntar), y curiosamente los islandeses en su 2º disco pusieron como cierre del track list principal una canción así titulada fabulosa. No tienen nada que ver, esto es una reflexión al margen que hago. “We sink” es una canción oscilante, de perfil menos ambicioso en relación tanto con su predecesora como su sucesora. No obstante, está muy bien. Tiene un buen ritmo, sólido, que ofrece un estribillo que es de fácil memoria.

3. “Gun”: El disco empieza a toda mecha, gastando 2 de sus principales balas (muy a cuenta esta metáfora) en los 3 primeros capítulos. Y es que “Gun” para mí es el otro trallazo absoluto de la obra. En contrapunto a la sentida “The mother we share”, “Gun” es potente y agresiva, dentro de su envoltura pop. Sobre todo en la letra; quizás, sabiendo del activismo feminista y del carácter duro de Lauren, creo que quizás sería la canción más adecuada para servir de advertencia de que nos encontramos ante una mujer de armas (otra vez a cuento) tomar. Merece la pena reparar en la letra, al menos en su estribillo: “escóndete, he quemado tus puentes, seré una pistola y tú eres mi objetivo”. Melódicamente brilla desde sus inicios y tiene interesantísimos cambios de ritmo, tanto en los sintes como en las estrofas y puentes vocales. Incluso el final, en fade out, es fabuloso con ese “no irás lejos”. El videoclip, muy psicodélico e hipnótico, muestra al grupo tocando en estudio, con luces deslumbrantes y repeticiones y desdoblamientos digitales de los fotogramas.

4. “Tether”: Cambio de tercio. Del brío de “Gun”, pasamos a la cierta oscuridad y recogimiento de “Tether”, que se apoya primeramente en acordes de guitarra. No se preocupen, los sintetizadores no tardarán. Emotividad sobria la que destila esta canción, que demuestra la variedad de sonido de la que son capaces de hacer gala Chvrches. La canción tiene un sector final de mayor intensidad y potencia a base de teclados algo obsesivos que es fabuloso. Una pequeña joya oculta, muy oculta quizás por los hits de relumbrón que hay en el disco del que forma parte.

5. “Lies”: “Lies” entra apabullante, rotunda en sus formas. Es uno de los temas más rigurosos en su melodía. De semblante serio, incluso en su estribillo, es una canción de garra y que también es otro de los temas que fácilmente se recuerdan tras apenas un par de pasadas al disco. Creo que el disco sigue sin palidecer, y asumiendo distintos cambios de sentir en lo que llevamos. Y el siguiente paso, si cabe, arriesgará un poquito más por un detalle relevante.

6. “Under the tide”: En el sentido parecido a “Tether”, llega “Under the tide”, pero con un cambio notable. Y ese cambio es que Martin Doherty se encarga de la voz. De acuerdo, Martin de alguna forma no es un virtuoso vocal, y más en directo se notan sus carencias con muchos desafines aún dentro de su registro apagado (me imagino casi a Zinedine Zidane cantando), pero sin embargo su textura funciona muy bien para las canciones que se anota. En este caso, “Under the tide” es otra de las canciones de fuerza emotiva del disco, muy sentida y a Martin hay que verle en directo, ya que interpreta en sus gestos con mucho sentimiento, lo cual suma a su favor.
7. “Recover”: Es curiosa “Recover” por una cosa principal, que a mi juicio es que mezcla parte pop y ciertamente alegre en sus estrofas, con un estribillo que gira a lo melancólico. De alguna forma, es una especie de síntesis en una sola canción de los estados distintos de ánimo que Chvrches han ido e irán lanzando en el listado de temas.

8. “Night sky”: He aquí otra joya oculta del disco. Y lo digo porque “Night sky” por ejemplo es una de las canciones que ya Chvrches descartaron en su gira de “Every Open Eye”, tour del que en Youtube hay un porrón de buenos conciertos completos para ver. Por eso, cuando accedí por fin al contenido completo de “The Bones Of What You Believe” me di de frente con esta canción que se muestra sinuosa y misteriosa en sus primeros pasos y que tiene nuevamente un estribillo fabuloso y potente. Martin apoya bien en los coros a Lauren, que se ofrece nuevamente con tremendo poderío en el ya citado estribillo. Solamente tiene un “pero”, que termina de forma un poco chunga y rara.

9. “Science/visions”: Ahora Chvrches parece que se meten en el trance con “Science/visions”. De alguna forma, forma un combo de temas que nos mete en un sector oscuro y de menor relumbrón popero que resulta realmente interesante dentro del álbum. Martin ofrece unos coros dolidos a modo de contrapunto, en una canción donde la percusión y la solemnidad hacen acto de presencia. Es quizás la canción menos directa, pero merece la pena escucharla con detenimiento y reparar en sus matices y su cierto malditismo. Salvando las distancias, me evoca en algunos pasajes a la canción “Waking the witch” de Kate Bush.

10. “Lungs”: Dejamos lo trascendental para volver al pop más sencillito. Ahora se propone “Lungs” que no es nada recargada y quizás sea la pieza más naif de la obra. La verdad es que a Lauren Mayberry y su tono agudo le vienen muy bien estas piezas tan cucas y amistosas como un osito amoroso.

11. “By the throat”: Pasamos de lo facilito a una canción que si bien instrumentalmente en sus primeros segundos parece que también va a ser intrascendente, lo cierto es que “By the throat” es una de las canciones que nuevamente aciertan de pleno en su estructura. En el estribillo añade elementos y creo que acierta en su propuesta de voz, aunque sin ofrecer un ejemplo facilón, lo cual demuestra su mérito. Quizás en la 2ª mitad del disco no haya tanto hit directo, pero creo que Chvrches ofrecen capítulos que en su enfoque pueden ser igual de interesantes que los iconos efectivos del inicio.

12. “You caught the light”: “You caught the light” podría buscar de alguna forma en sus primeras notas evocar, dentro del estilo de Chvrches, las atmósferas de The Cure en los tiempos de “Disintegration”. Es otra de las piezas que canta Martin, el cual tarda bastante en entrar y cuando lo hace gran parte de los instrumentos desaparecen en un primer instante. Canción atmosférica y reflexiva para final de la obra. Por cierto, aquí Martin Doherty, me recuerda mucho en voz a algunos momentos de Chris Martin de Coldplay. Curioso que la banda se despida con un tema no cantado por Lauren, que por otro lado es cierto que si tienen alguna edición extendida hay algún extra interesante como “Strong hard”.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Con su debut Chvrches se hicieron un buen hueco en el panorama indie internacional. Comenzaron a ser ítem imprescindible en los carteles de los festivales, lo cual demuestra la pegada de “The Bones Of What You Believe”. El disco además puso de acuerdo a la crítica y al público. Parecía que por fin Iain, Martin y Lauren conseguían su triunfo musical internacional tras diversas aventuras previas que no terminaban de alcanzar el objetivo.

El grupo basa su directo principalmente en el carisma de la inquieta Lauren Mayberry, que no para de moverse por el escenario y que a día de hoy se ha anotado como marca de la casa los maquillajes tan particulares que se dispone rodeando a sus ojos, lo cual comenzó ya a mover tímidamente en los días de promoción de este primer disco que hoy nos ocupa.

A los 2 años, en 2015, vería la luz “Every Open Eye”, 2ª entrega de larga duración del grupo, que consolidó las expectativas generadas por el primer disco. Gracias a singles como “Leave a trace” o “Clearest blue”, el grupo siguió creciendo cada vez más y fue en esa gira cuando di con ellos como ya he comentado en la introducción del artículo. Lo último ha llegado hace unos días en la forma de “Love Is Dead”, que, a falta de darle más escuchas, no suena mal, pero quizás pierde la frescura del trabajo que hoy hemos comentado.

Eso es evolución, lo cual ya se notaba en cierta manera en “Every Open Eye”. “The Bones Of What You Believe” es un disco fresco y a ratos ingenuo que desprende encanto. El grupo va creciendo y en este último disco han contado con un productor que siempre hará que el resultado sonoro sea distinto. “The Bones Of What You Believe” es un disco muy disfrutable, que quizás creo hubiera resultado mejor si se hubiera cribado algo más y se hubiera cerrado con un par de temas menos; ¿cuáles considero que habría que eliminar? Pues tampoco estoy seguro. Empieza con mucha fuerza y directo a captar la atención, para luego adentrarse en una cara “b” mucho más llena de matices y que tarda más en entrar.

Chvrches es una de las bandas referentes y efervescentes del panorama pop internacional. De actualidad con su último nuevo disco, estarán girando a tope durante todo lo que queda de año y a buen seguro se irán ganando un mayor calado internacional. Hoy les hemos acercado su primer disco (de portada geométrica, al uso de algunas propias de OMD, que junto a poses de Iain en directo con el bajo al estilo McCluskey evocan más allá del mismo estilo musical de ambas bandas), con el cual demostraban potencial, pero que en su día podría haber dado lugar a elucubraciones que apuntaran en una obra amistosa puntual que se quedara ahí. Parece ser que quien vaticinara eso se equivocó de lleno.
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martes, 12 de junio de 2018

DMR finalizó su 9ª temporada de radio

Que nuestra 9ª temporada haya sido la menos pródiga en cantidad no implica que necesariamente sea la peor. Ni mucho menos. Creo, humildemente, que hemos tratado discos y artistas realmente interesantes que ennoblecen el trabajo que hemos realizado durante los 12 capítulos que hemos ejecutado.

Cierto es que las entrevistas a grupos han brillado por su ausencia, lo cual se basa en una justificación personal que no les puedo desvelar (volverán en un futuro), pero al menos en nuestro último programa pudimos contar ni más ni menos que con el directo artístico de “Noches Del Botánico”; Julio Martí nos atendió amablemente para comentarnos varios aspectos interesantes del festival del que es parte importante en su confección.

Como curiosidad, recuerdo el programa sobre “The Seeds Of Love”, el cual tuvimos que abortar consecuencia del temporal y del mal estado de las carreteras en su primera fecha fijada. Sin embargo, aquel aplazamiento jugó a nuestro favor, ya que el programa sobre Tears For Fears contó finalmente con 4 tertulianos: Óscar Cañas, Luis Felipe Novalvos, Mariano González y Víctor Prats, servidor. Aprovecho estas líneas para agradecer a los 3 su participación en mayor o menor medida en la 9ª temporada, ya que sin ellos “DMR” en su vertiente radiofónica perdería mucho.

Aquí les dejamos el listado de programas y el enlace Ivoox por si desean escuchar alguno de los capítulos. La intención es continuar y si Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) resiste, nosotros nos mantendremos también en pie dentro de su parrilla: http://www.ivoox.com/escuchar-audios-abacab_al_7681_1.html

Dmr 9-1: The Jam - Sound Affects (1980).
Dmr 9-2: Of Monsters And Men - Beneath The Skin (2015).
Dmr 9-3: Coldplay - A Rush Of Blood To The Head (2002).
Dmr 9-4: Billy Joel - Storm Front (1989).
Dmr 9-5: Franz Ferdinand - Tonight: Franz Ferdinand (2009).
Dmr 9-6: The Smashing Pumpkins - Adore (1998).
Dmr 9-7: Franco Battiato - L’Arca Di Noè (1982).
Dmr 9-8: U2 - Achtung Baby (1991).
Dmr 9-9: Tears For Fears - The Seeds Of Love (1989).
Dmr 9-10: ABC - “How To Be A… Zillionaire! (1985).
Dmr 9-11: Oasis - “Be Here Now” (1997).
Dmr 9-12: “Noches Del Botánico” (2018) (incluye entrevista a Julio Martí).
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viernes, 8 de junio de 2018

Röyksopp - Junior (2009)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Röyksopp, dúo noruego formado por Svein Berge (el moreno) y Torbjørn Brundtland (el rubio) se formaron en la ciudad de Tromso en 1998. Ambos, muy interesados por la música electrónica, pronto se sumergen en la escena techno noruega y empiezan a experimentar con diferentes tipos de música electrónica, desde el ambient hasta el techno pasando por el house.

Su álbum de debut en 2001 “Melody A.M.” fue todo un acontecimiento a nivel internacional. Era la época en que grupos como Air o Daft Punk (ambos franceses) o el americano Moby llevaban la etiqueta de innovadores en cuanto a producción de música electrónica. Pronto se les unirían estos noruegos con un álbum que nadie hubiese pensado que iba a vender la friolera de un millón de copias en todo el mundo ya que se trata de un disco poco comercial, con pocos pasajes pop y de un detallismo en las melodías de una gran riqueza.

Sin embargo, el disco funcionó y temas como “Poor Leno”, “So easy”, “Remind me” o “Eple” empezaron a sonar bastante, a esto el grupo añadía un aspecto visual donde preferían contar historias animadas en sus videos como si se tratase de un comic japonés a mostrarse ellos mismo.

Noruega finalmente había producido su segundo grupo exportable después de A-Ha. Parte del éxito de un álbum tan poco convencional como este fue que, como en el caso del “Play” de Moby, muchas de sus canciones se colaron en anuncios de televisión, series e incluso videojuegos lo que daría un gran impulso al álbum, el mundo de la música estaba cambiando, el nuevo siglo había comenzado y la radio ya no era tan importante.

Darle continuidad a un álbum tan exitoso como su debut no iba a ser nada fácil pero “The Understanding” (2005) es sin duda otra gran obra donde alternar pasajes instrumentales repetitivos y sinuosos con otros más contundentes. Temas como “Only this moment” o “Beautiful day without you” son de lo mejor que ha producido el dúo. Además el grupo abre sus composiciones a otros artistas para que las interpreten e incluso participen en su composición, como Chelonis R. Jones en “49 percent” o el caso de la canción más célebre de este álbum “What else is here?” que fue co-escrita y contaría con la inconfundible voz de Karin Dreijer Anderson de The Knife, la cual incluso participaría en el lúgubre video clip, uno de los mejores del dúo. Esto pasaría mucho antes de que la popularidad de The Knife se disparada.

En “The Understanding”, aunque siguen experimentando con texturas ambient y samplers, hay una intención de hacer algunas de sus canciones más bailables y está claro que ponen un ojo en el electro pop que se estaba haciendo en la vecina Suecia en esos momentos, esto se iba a desarrollar totalmente en el tercer álbum del dúo.

Con su segundo álbum Röyksopp demuestran que tienen todavía mucha creatividad que mostrar y que sus limitaciones vocales pueden ser perfectamente suplidas por artistas invitados, vocoders o samplers, no importa, todo está al servicio de la buena música, electrónica en este caso.

Aunque este segundo álbum funcionaría muy bien, con gira incluida donde el dúo no se cortaba en vestir los trajes más ridículos posibles, las ventas no alcanzarían a su debut, lo cual era de por sí muy complicado, también habían pasado cuatro años desde la publicación del mismo y es que Röyksopp no se iban a destacar por ser muy prolíficos. Con todo, sin duda estaban en un buen momento a la hora de lanzar el que sería el tercer álbum del dúo y el objeto de este artículo, se trata de “Junior” un álbum con el que volverían a sorprender, pasamos a su análisis.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Happy up here”: el álbum comienza de manera luminosa con un tema que supone un acercamiento al pop más desenfadado y jovial, con esa melodía juguetona y simpática directamente sampleada del tema “Do that stuff” del grupo de funki Parliament, un tema muy festivo publicado en 1976 y que sirve a Röyksopp para hacer prácticamente lo mismo pero con un enfoque más minimalista, resultando una especie de funki pasado por el pop electrónico, una pequeña delicia para ir abriendo boca. Este tema sería el primer adelanto del álbum y contó con un curioso video donde una moderna ciudad permanecía tranquila hasta que unas luminosas naves espaciales empiezan a liarla y a lanzar proyectiles con el propósito de destruirlo todo, es un video muy retro que se inspira claramente en los videojuegos ochenteros de marcianos y que resulta muy simpático.

2. “The girl and the robot”: Con una base tecno poderosa y claras reminiscencias del tehnopop ochentero llega la que es en mi opinión la canción más accesible del álbum, la historia de un amor imposible entre una chica y un robot. Röyksopp ya anticipaban de alguna forma la inteligencia artificial y no sería de extrañar que una historia tan surrealista y de ciencia ficción pudiera convertirse en real de aquí a unos cuantos años. La elegida para poner la voz principal es la cantante sueca Robyn que sin ser una gran voz, tiene un tono totalmente reconocible y versátil que se adapta perfectamente a los momentos en los que la canción requiere más aplomo y a otros mucho más dulces, todo esto coronado con un final en el que la electrónica se retira para dejar paso a las orquestaciones con cierto tinte épico. Simplemente un tema brillante. Este sería el segundo single del album y contaria con un video bastaste gracioso donde Robyn fantasea con un robot como posible pareja, Royksopp hace una brevisima aparicion como los dependientes de la tienda de robots.

3. “Vision one”: Basada en el remix que hicieron para Eri Nobuchika de su tema “Sing a song”, un buen ejemplo de reciclaje musical donde para esta versión de “Junior” utilizan la voz de la cantante Anneli Drecker que tiene un tono bastante parecido al de Nobuchika. La canción comienza con una suave melodía como de cuento de hadas para pronto cambiar completamente con ritmos entrecortados y curiosos sonidos de sintetizadores capaces de dibujar melodías utilizando una especie de ruidismo que va manteniendo una extraña armonía durante todo el tema. Si a esto le unimos un pequeño y efectivo puente y algún efectismo al final de tema, tenemos otro gran tema que mantiene el álbum a un nivel muy alto y lo que nos queda aún.

4. “This must be it”: Está claro que vistos los buenos resultados de “What else is there” en su anterior álbum, Röyksopp deciden involucrar más ampliamente a Karin Dreijer Anderson de The Knife, a estas alturas el grupo sueco se había hecho muy conocido gracias al álbum “Silent Shout” (2006) y claramente su presencia en “Junior” era muy apetecible y el dúo la aprovecha en dos temas de los cuales este es el primero. Lo sorprendente es que si bien pudiéramos pensar que se intentaría recrear los ambientes oscuros de “What else is there” bastante cercanos a “Silent Shout”, aquí se opta por un potente tema dance con bastante influencias trance, de hecho debe ser el tema con más bpms de toda la discografía de Röyksopp, la voz tan personal de Karin y los efectivos coros de los propios Röyksopp crean un tema dance muy inteligente con los ganchos adecuados para acabar noqueado por sus ritmos y justas melodías, es sin lugar a dudas un verdadero misil musical. Este sería el tercer single del álbum y contaría con un video en el que ni Röyksopp ni Karin Dreijer Anderson aparecerían; en su lugar tenemos una especie de tribu moderna o más bien gente que ha formado su comuna en el bosque donde disfrutan del descubrimiento de la percusión.

5. “Röyksopp forever”: Por primera vez en el álbum, tenemos un tema pausado que se recrea en forma una bella atmosfera donde son importantísimos los arreglos de cuerda, el tema es una auténtica pieza que cuida hasta el más mínimo detalle para que el oyente no relaje su atención en ningún momento. Totalmente instrumental “Röyksopp forever” nos demuestra la gran capacidad de estos músicos para tocar diferentes palos, hacia el final de la canción utilizan vía sampleado los arreglos de cuerda del tema “Suites for my lady” del grupo Skylark que encajan perfectamente y dejan claro el abanico de influencias del dúo.

6. “Miss it so much”: Dispuesto a rodearse de las mejores voces ahora le toca a la cantante sueca Lykke lee, esta colaboración con Röyksopp se produce poco después de la publicación del primer álbum de la cantante y mucho antes de que este se haya convertido en uno de los valores seguros de Suecia a nivel internacional. El tono dulce de Lykke que por momentos parece susurrar es perfecto para este tema de pop cristalino que consigue transmitir una tranquilidad que poco a poco se va desvaneciendo a medida que llegamos al final del tema donde los sintetizadores empiezan a saturar la pieza pareciendo indicar la descarga de electricidad que viene a continuación.
7. “Tricky tricky”: Sencillamente Karin Dreijer Anderson se come la canción, casi pareciera una canción de The Knife con ese bajo tan distorsionado que parece por momentos el zumbido de un insecto. La canción es un auténtico abanico de sonidos todos muy minimalistas, uno de los recursos que vuelven a utilizar son los acordes rotos que con todas esas capas de sintetizador consiguen hasta conseguir que el tema sea bailable, los bajos llegan a un nivel de saturación que el tema podría ser perfectamente ejecutado por una banda de rock. A partir de aquí llega una segunda parte que podríamos calificar de epilogo o resaca tras un auténtico derroche de electricidad, ahora en un tono mucho más tranquilo Karin y Röyksopp ponen la nota final a otro gran tema dentro de “Junior”.

8. “You don’t have a clue”: Anneli Drecker vuelve a tener la voz protagonista realizando una soberbia interpretación que se mezcla a la perfección con unos teclados de estilo house que aparecen y desaparecen durante toda la canción. A esto hay que algún que otro toque operístico de la parte de Anneli y un final muy bien resuelto donde todas las constantes de la canción confluyen creando un efecto un tanto épico. Está claro que Röyksopp no se cansan de dejarnos grandes temas pop en este álbum.

9. “Silver cruiser”: Esta vez no hay artistas invitados y Röyksopp se marcan uno de sus instrumentales de sonido etéreo muy bien elaborado y acompañado por momentos de sonidos de cuerdas que evocan un bonito recorrido por esos parajes nórdicos plagados de cuentos y leyendas, con ese tono oscuro que llena gran parte de la canción y que aunque repetitivo no llega a cansar debido a la habilidad del dúo por ofrecer siempre algún detalle nuevo que enriquece el conjunto. Un tema que sin duda se sale del concepto del álbum pero que no por eso es menos valorable.

10. “True to life”: Última aparición de Anneli Drecker en el álbum, esta vez en una canción de estructura un tanto extraña con una base hipnótica y fría compensada por la voz dulce de Anneli, que es quien da el tono perfecto para que el estribillo, aunque discreto, sea efectivo y finalmente el tema estalle hacia la mitad derivando hacia ritmos dance y trance en un auténtico in crescendo cada vez más contundente, arrollador y ambicioso a la hora de experimentar, saliéndose finalmente de las estructuras del pop para irse a los seis minutos, que en ningún caso se hacen largos sino todo lo contrario.

11. “It’s what i want”: Röyksopp se despiden con un tema donde se atreven a poner ellos solos todas las partes vocales que en cualquier caso son muy pocas. El dúo nos dice adiós y con un buen epilogo, breve y desnudo prácticamente de artificios donde se recrean en un sonido minimalista y repetitivo para concluir de formar convincente en poco más de tres minutos su tercer álbum de estudio. Un tema simple pero en el mejor sentido de la palabra y perfectamente ubicado en el álbum para dejar un buen sabor de boca.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES. Es posible que “Junior” sea el mejor álbum de los cinco que ha lanzado hasta el momento Royksopp porque, ¿qué podemos decir de un disco en el que todos los temas son buenos y no existe ni un solo tema de relleno? Pues sin duda que estamos ante una gran obra que quedara siempre entre los mejores discos de aquel año 2009.

Röyksopp decidieron definitivamente hacer su disco pop dando un gran giro a lo realizado hasta entonces con “Melody A.M.” Y “The Understanding” corriendo así un gran riesgo, el resultado a nivel musical no pudo haber sido mejor. Ojalá el pop mainstream de esa época o el actual hubiese sonado la mitad de bien que los temas incluidos en este “Junior”, pero claro está que el que corre riesgos sabe que la apuesta puede salir bien o mal y aquí hubo un poco de todo: por un lado las ventas bajarían, claramente el público de “Melody AM” no comprendió la incursión del duo en terrenos más poperos, pero por otro lado una nueva generación de fans descubrió al grupo gracias a canciones como “The girl and the robot” o “This must be it”. Además Röyksopp reforzaría su directo con estas canciones, algunas de las cuales han terminado siendo inamovibles de sus setlist.

Tras “Junior” le llegaría el turno a “Senior” (2010) que se puede considerar en su mayoría como una colección de descartes de “Junior” en su mayoría instrumentales que no terminaban de encajar en el concepto del álbum por su carácter más oscuro. Su último disco fue el excelente “The inevitable end” de hace ya cuatro años con el que se despedían del formato álbum, una decisión que espero que reconsideren en el futuro, por muchos singles que lancen. Siempre esperaré ese sexto álbum de Röyksopp, un dúo que ha demostrado seguir a la altura.

Texto: Alfredo Morales.
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miércoles, 6 de junio de 2018

Programa “Noches Del Botánico” (Temporada 9/ Programa 12)

Pusimos fin a la temporada con un espacio especial dedicado a uno de los eventos más destacado en el plano de conciertos que se va a celebrar en Madrid durante este 2018. El festival “Noches Del Botánico” se consolida como una de las citas referentes del panorama de la capital en su 3ª edición a base de un cartel lleno de grandes artistas.

El programa se llevó a cabo este pasado sábado 2 de junio de 2018 en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Tomamos parte del mismo Luis F. Novalvos, Mariano González y Víctor Prats. Los 3 tuvimos la suerte y honor de contar con Julio Martí, director artístico del festival, que nos acompañó durante uno de los bloques del programa vía telefónica, durante el cual nos comentó varios aspectos interesantes del evento y la organización.

Si no pudieron escucharlo, aquí dejamos insertado el reproductor para su escucha directa y el enlace a Ivoox donde podrán realizar la descarga del archivo si lo prefieren. ¿Qué canciones pusimos? Pues pusimos varios cortes pertenecientes a discos en directo de las bandas que más se acercan a nuestro target que forman parte del cartel. Creemos que fue el punto y final de oro a nuestra 9ª temporada de radio.

Queremos agradecer a Julio Martí su participación en el programa y a Pilar González de G-News su labor para que pudiéramos llevar a cabo este capítulo final de nuestra 9ª temporada: http://www.ivoox.com/dmr-9-12-audios-mp3_rf_26394596_1.html
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lunes, 4 de junio de 2018

Concierto After The Rain. Madrid (02-06-2018)

After The Rain es un grupo afín a “DMR”, que ya ha pasado por el blog en forma de revisión de disco y de crónica de concierto. No es de extrañar; su querencia por el techno pop con ribetes de EBM, o industriales es una divisa estilística que nos satisface mucho escuchar. Mi contacto con ellos en el directo proviene del concierto de Midge Ure el año pasado en la Sala Heineken, donde After The Rain cumplieron muy solventemente con el papel de teloneros. También tienen el honor, por cierto, de haber compartido escenario con bandas (creo que bastante compatibles) como De/Vision o Mesh.
Le tengo simpatía a la Sala Maravillas (antiguo Nasti). Tiene una forma infrecuente, de tal modo que todo, incluido el escenario, se dispone de forma longitudinal. Así con todo, fue el primer lugar al que acudí tras una larga sequía de concierto debido a mis incombustibles problemas de movilidad. Fue en el World Goth Day de 2015 y lo pasé muy bien. Hablando de esto, es de justicia que agradezca enormemente a After The Rain y al personal de la Sala Maravillas que me dispensaran un asiento desde donde ver cómodamente el concierto. A todos ellos muchísimas gracias.
Tarde lluviosa en Madrid a eso de las 21:50 cuando, más o menos, se produjo la apertura de puertas y los asistentes al concierto nos dispusimos a introducirnos para guarecernos y entrar un poco en ambiente. Escucho, nada más entrar, que están pinchando una remezcla de “I didn’t know I was looking for love” de Everything But The Girl. La cosa marchaba bien ya de primeras.
Mientras saludo amablemente a Luis Yun por el detalle de la silla, la gente va afluyendo hasta registrar un aforo aunque no completo sí estimable. Contemos, por otra parte, con la tarde de lluvia. Además, los que estuvieron tuvieron una actitud entusiasta y participativa; mirando hacia mi alrededor la sensación siempre fue de contento general.
Vayamos presentando a la banda. A las voces estuvo José Ícaro, maestro de ceremonias divertido, comunicativo y enérgico; en las poderosas guitaras, y ocasionalmente en los teclados, Óscar Andrés; y, por supuesto, el entregado Luis Yun Díaz en los teclados. ¿Cómo empezar el concierto? Por el principio; es decir, por el principio de la trayectoria de After The Rain. Quiere decir esto que “Lost without you” sonó en primer lugar, siendo un comienzo efectivo y con nervio. Creo que esta canción es una buena carta de presentación para los que nunca han escuchado antes al grupo; ahí se encuentran buena parte de sus influencias.
En segundo lugar todo un llamamiento al baile y a la acción de la mano de “The target is you”, un buen momento de su disco “Kings Without A Crown” (2015) y que, como bien se pudo ver, añade un fenomenal sentido pop de la melodía a las poderosas bases y guitarras. El testigo fue recogido por la elegancia sintética de “A pleasure like you” que se mostró seductora y divertida; la línea de sintes de Yun le da un buen acabado. Tocó después moverse hacia una de sus últimas creaciones, de la mano de su último single “Tired hands” que además fue bien acogido. Me gusta está canción, ese soniquete metálico me evoca a los Depeche Mode de “Construction Time Again” (1983) o de “Some Great Reward” (1984); acaso un poquito a Fad Gadget también. Recomiendo que vean el vídeo musical, las partes en blanco y negro me recuerdan a algunos trabajos de Anton Corbijn.

Un momento bonito fue “Future will be fine”, un paréntesis de relax entre la furia y el afán de baile (relativamente, tampoco es que sea una balada). Un pequeño cambio de formación se produjo, al permutar Óscar la guitarra por los teclados para esta canción. Por cierto, aunque la comparación no sea muy atinada quizá, la línea de sintes me recuerda un poco a la de “Enola Gay” de O.M.D..
José Ícaro se encargó de anunciarnos que la próxima canción había sido elegida mejor tema de 2017 por la emisora israelí Orem Amram. Se trataba de “Mirrored eyes”. En ella demostraron que en After The Rain también hay lugar para la épica, de la mano de una canción doliente y emocional que también se puede bailar. Ya saben, “Dancing with tears in my eyes”.
Una de las perlas de “Kings Without A Crown”, que sonó a continuación, considero que es “Sieged”, una excelente versión de Cultur Kultür (grupo español de culto en esto de la electrónica) que respeta algunas formas originales pero transfunde espíritu y actitud propia. Los acordes de teclado se quedan grabados a fuego, potenciados incluso por los chispazos de guitarra eléctrica.

Nos trasladamos después a su disco “The Other Side Of The Crown” (2017) y en concreto a la excelente “Insane”; fue un placer ver en las tablas todas las múltiples facetas de la canción: su melancólico inicio, su furioso arranque y su épico acabado. Uno de los puntos fuertes de la noche.
Había varias sorpresas preparadas para la noche y una de ellas fue la presentación de una canción inédita llamada “Running to the sun” (o eso entendí) y que promete dar momentos de bastante felicidad a los amantes de la electrónica potente y melódica. La continuación, “Every Second”, la presentó José Ícaro como una canción que siempre gustan de tocar. Al público también le gustó y se dejó llevar por la rítmica melancolía de una canción de lo más efectiva. Lo que vino a continuación, fue una de las sorpresas del evento. No se trataba de una canción de After The Rain propiamente dicha, sino de una remezcla que han hecho para el grupo ITCN de su canción “Fight!”. Como la voz de José Ícaro es netamente distinta a la del vocalista de ITCN, Víctor Lebron, invitaron a éste a subirse al escenario y llevar la voz cantante. Y la verdad es que Víctor Lebron tiene un registro mucho más grave que viene como un guante a la canción. Buen y potente tema.
Como buen maestro de ceremonias José Ícaro dedicó un momento a presentar a sus dos acompañantes, antes de acometer el agradable fin de disco de “Kings Without A Crown”; “Shining Star”. Ya decíamos antes que José Ícaro es un frontman divertido que habla e interactúa con el público creando un ambiente cómplice y amigable para el buen funcionamiento del concierto. Por ejemplo, en este punto, nos anunció que se aproximaban los bises y con un puntito de sorna habló sobre la tradicional ceremonia de “me-voy-pero-pedís-otra-y-vuelvo”. La salida del grupo tras la primera parte del track list vino precedida por una canción que no se encuentra en ningún disco y que, siendo honesto, no reconocí.
Tras un pequeño descanso en el camerino se cumplieron los protocolos establecidos y After The Rain volvieron a subirse al escenario para deleitarnos con una nueva sorpresa. Ya de por sí es un placer encontrarse con la magnífica “Everything is possible”, probablemente la canción más bonita de After The Rain, pero lo que pudimos escuchar fue una agradable variación. La banda invitó a cantar esta canción a su amiga Emilia Krull, artista que desconocía y que hizo una ejecución vocal modélica; aumentando incluso la belleza primigenia de la canción. José Ícaro sabrá perdonarme, pero creo que me gustó más incluso que la original con su voz; aunque a fin de cuenta él mismo dijo que cuando compusieron la canción pensaban que estaba hecha “para una tía”.
La melancolía dejó paso al poderío casi sísmico de la excelente “Invincible (you are the one) que aumentó el embate rítmico de la versión de estudio mediante una huracanada interpretación por parte de todos los componentes de After The Rain. Sin duda un fragmento imprescindible de la actuación.
Quedaba una canción más y yo, dentro de mis particulares cábalas, tenía el pálpito de que podía ser “Heroes”, la versión del colosal clásico de David Bowie. Es una de las piedras angulares de “The Other Side Of The Crown” y una de las interpretaciones más lúcidas del recital que dieron como teloneros de Midge Ure. No me equivoqué, y no me dejó mal sabor de boca; “Heroes” pasa por ser una de mis canciones favoritas de todos los tiempos y que sea reinterpretada con respeto y personalidad es algo que me produce una enorme satisfacción.
Tal es lo que ocurrió anoche, siendo un broche inmejorable para un muy buen concierto. Si tuviera que definir y conceptualizar el concierto en una sola palabra, quizá fuese la palabra energía. El concierto fue un ejemplo de vigor y reciedumbre donde menudearon por doquier las incitaciones al baile, al cabeceo y a las palmas. El ambiente fue inmejorable (hubo hasta niños) y gran parte de este mérito recae sobre la banda, abierta e inclusiva. No se podían esperar grandes alardes de “atrezzo” en la Sala Maravillas, pero aun así en las pantallas situadas detrás de la banda pudieron verse imágenes de los vídeos musicales, fragmentos de letras o imágenes que armonizaban con la canción interpretada en ese momento. Sencillo pero efectivo.
Volví a agradecer a Yun las gestiones para colocarme una silla y le felicité sinceramente por el concierto. Estuvimos de acuerdo en una idea sustancial; los grupos y los medios pequeños tenemos que apoyarnos y esperar de esa colaboración un beneficio mutuo. De momento, el beneficio que me llevé fue el de haber asistido a un divertido y destacado concierto. Y así, satisfecho, y mientras sonaba pinchado el “Personal Jesus” de Depeche Mode, salí a la calle de San Vicente Ferrer con una buena porción de buena música en el zurrón.

Texto, fotografías y vídeos: Mariano González.
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domingo, 3 de junio de 2018

Programa Oasis “Be Here Now” (Temporada 9/ Programa 11)

Quedamos muy satisfechos Mariano González y yo del programa que realizamos el pasado sábado 19 de mayo de 2018. Lo dedicamos a un disco que no está muy valorado dentro de la discografía de los hermanos Gallagher, pero que a nosotros siempre nos ha gustado bastante.

Es su ocasión de escuchar lo que hicimos, ya que por motivos técnicos, no estuvo activa la emisión on-line en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). No obstante, decidimos llevarlo a cabo en falso directo y publicarlo llegado el momento -es decir, ahora- en formato podcast.

Lo ejecutamos una hora antes de lo previsto para el directo, es decir a las 15.00h. Aquí tiene el reproductor insertado y les dejamos enlace a Ivoox para su descarga si así lo prefieren: http://www.ivoox.com/dmr-9-11-audios-mp3_rf_26323824_1.html
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viernes, 1 de junio de 2018

Temporada 9/ Programa 12: “Noches Del Botánico” (2018)

Para el final de nuestra 9ª temporada de radio les tenemos preparado para este sábado 2 de junio de 2018 un programa muy especial. Vamos a dedicar nuestro espacio a prestar atención debida a la 3ª edición del festival madrileño “Noches Del Botánico” que se celebrará entre los meses de junio y julio en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense.

Durante el programa, comentaremos el cartel tan llamativo que ofrece el festival en esta edición, con especial atención a los grupos que son más cercanos a nuestros gustos (de hecho, las canciones que sonarán serán temas en directo de las bandas que más nos captan, extraídas de sus discos en directo), hablaremos de la edición previa (con testimonio personal de nuestro colaborador Luis F. Novalvos que acudió a ver a The Orchestra, actual continuación de la ELO) y también podremos hablar con gente con mucho peso dentro de la organización del evento.

No se lo pierdan. Creemos que resultará un programa muy interesante y será más que apropiado para poner el punto y final a la que ha sido nuestra 9ª temporada de radio. Les esperamos en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) este sábado a las 16.00h en riguroso directo.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/260108374558734
Emisión on-line RUAH: http://www.online.ruah.es/
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jueves, 31 de mayo de 2018

Concierto Roger Waters. Madrid (25-05-2018) (por Víctor Prats)

En una tarde/noche de perros en Madrid, cosa que me evocó a una cita inolvidable con Morrissey en octubre de 2014 en el mismo lugar, tuvimos la ocasión de subirnos al posible último tren para ver a Roger Waters en una de sus giras mundiales. Uno de los que lideraron a los Pink Floyd más solventes, hacía doblete en el jueves/viernes de la semana pasada, y finalmente conseguimos unas de las últimas entradas en el sector 16 alto de la calle Fuente del Berro para poder verle, tras un tortuoso proceso de compra a través de uno de los canales de venta.
Sorteando el aguacero que me sorprendió al cruzar la calle Goya desde Dr. Esquerdo, nos coordinamos Luis F. Novalvos y servidor para aventurarnos a pasar los controles y acceder. En nuestras localidades ya nos esperaba Mariano González. Completó la terna de colaboradores radiofónicos de “DMR” Óscar Cañas, que estuvo situado en otro sector más favorable en la tribuna de Felipe II.
No había teloneros, cosa que agradecí, ya que de esa forma llegamos con el tiempo pelado, a sabiendas de que por lo visto Roger no daba el pistoletazo de salida hasta las 21.20h aprox.. Con el recinto a rebosar, Roger se presentaba nada divo en las tablas (salió al unísono con toda la banda, en lugar de optar por salir el último y recibir una gran ovación de salida) y aperturaba con “Breathe” de “Dark Side Of The Moon”. El telón de fondo nos quitaba a esa chica sentada de espaldas en una idílica playa, con esos sonidos que a veces los Pink Floyd metían en sus obras y con un aspecto que me evocaba en parte a la portada del recopilatorio “Echoes”.
Gratísima sorpresa para mí fue escuchar “One of these days” de “Meddle” en el segundo lugar del set list; de acuerdo, es cierto que al ser un trueno la línea del bajo en esa canción y tratarse del instrumento predilecto de Roger, no era algo muy ilógico, pero no sé por qué motivo no la incluí en mis quinielas. Sonó estupenda y arrolladora.

En un sentir parecido jugó en el primer sector del concierto, tanto en lo sorpresivo para mí como en la intensidad y épica, “Welcome to the machine”, que contra todo pronóstico quizás fue uno de los momentos que podría meter en el top 5 personal del show; aunque la siguiente fotografía es más bien del sector final del concierto, es uno de los mejores primeros planos que pude sacarle a Roger desde nuestra posición utilizando a tope el zoom, y no me la guardo para insertarla más adelante de la crónica.
El concierto se dividió en 2 bloques, con un descanso de 20 minutos, cosa que comentó el propio Roger antes de bajarse del escenario para tomar un respiro. El 1er. sector fue el menos espectacular visualmente, pero no por ello menos llamativo, ya que se hizo un buen uso del telón de fondo para las proyecciones; lo que pasó es que en el 2º bloque se produjo un despliegue de medios más allá de la pantalla trasera que encandiló a cualquiera que estuviéramos allí dentro. Luego les comento, de momento déjenme que siga haciendo memoria de lo que sonó en la primera mitad del concierto.
Del nuevo disco de Roger, hubo temas tanto en la primera como en la 2ª mitad. Creo recordar que “Picture that”, que me llamó mucho la atención y también a Mariano González, sonó en el primer bloque. A Luis Felipe Novalvos, sin embargo, no le gusta demasiado esta pieza. Yo no había escuchado nada previamente del último material de Waters y la verdad es que todo me sonó bien, resultándome especialmente llamativa esta composición.

De “The Wall” hubo un núcleo a base/prueba de bombas que comenzó con su sonido de helicóptero y que nos marcaba claramente el camino a esa inquietante “The happiest day of our lives”, donde la rotundidad del bajo de Roger se hizo nuevamente patente junto a la batería de los aporreos evocados y añorados del bueno de Nick Mason. Los niños tomaban la primera línea del escenario, por cierto, todos ellos de la región, tal como explicó Roger al terminar de interpretarse este núcleo del concierto, y sonó a la perfección “Another brick in the wall (part. 2)”. Emocionante a más no poder. Y para colmo lo remató conectando la 3ª parte de “Another brick in the wall” para luego dejarnos ese intermedio de 20 minutos para comentar lo sucedido. Arriba de este párrafo les he insertado un cachito que grabé de este sector con la cámara del móvil.
Destaco dentro de la primera mitad del concierto, en este caso de “Dark Side Of The Moon”, “The great gig in the sky”, donde el trabajo de las 2 coristas que se asemejaban a la niña que es protagonista de muchos de los videoclips de Sia (por su pelo principalmente, fíjense en la foto de superior del párrafo), fue de alta satisfacción y, ¿cómo no?, “Wish you were here”, que si bien el sustituto vocal de David Gilmour lo hizo excelentemente bien acompañando a Roger (la voz se podía asemejar bastante, e incluso su look al del propio Gilmour a mitad de los 70 con el pelo largo), es evidente que se echa de menos al gran David, no escoltando a Roger en este capítulo, sino encargándose él de las voces principales.
Pero bueno, es lo que hay, Pink Floyd como un uno ya no existe y tenemos las opciones que tenemos para ver algo parecido, lo cual para nada es insatisfactorio, como creo que les estoy transmitiendo. A continuación mi toma de “Wish you were here”. Claramente fue uno de los momentos más emotivos del concierto y quizás en el que más se podía escuchar al unísono al público del Palacio de los Deportes cantar al compás la letra de este gran clásico de la historia de Pink Floyd.

Pasamos al 2º bloque del concierto. Las luces de emergencia se activan sobre una estructura que había permanecido apagada sobre el techo del Palacio de los Deportes y empieza a desplegarse un telón longitudinal perpendicular a la línea del escenario. Dejándonos la boca abierta de tal forma que nos podíamos introducir en la misma nuestro propio puño sin rozar los dientes, vemos que empiezan a desplegarse las 4 chimeneas de la Battersea Power Station (la icónica central eléctrica de “Animals” y su portada) y sobre el telón se desarrolla de forma bidimensional su fachada con sus ventanitas y estructura de ladrillo visto.
Menos mal que no leí el previo informativo que en el diario 20Minutos había el miércoles de la semana pasada, en el cual te destripaban y adelantaban más o menos este detalle y mejor aún que no hice caso a un vecino ante el hecho de que me dijese que no había nada relevante que te adelantaran... Pues lo dicho, menos mal, ya que no hubiera sido lo mismo ir a tiro hecho que llevarte el sorpresón en el momento. La emoción no es la misma.
Si bien se anunciaba en el telón de fondo “Dogs” en gigante, después de una retahíla de proclamas que estuvo presente durante todo el descanso, no imaginábamos que se incluyera este despliegue de medios. Aunque la paredes de la Battersea sirvieron durante mucho rato para poner mensajes contundentes y reivindicativos, también hubo espacio para algo más sentido como el mensaje que pueden ver en la siguiente imagen.
Curiosamente, un año y 2 días antes, estuve en Londres visitando los alrededores del recinto, escuchando de forma simultánea en mis auriculares el “Animals”, experiencia que les recomiendo si son seguidores de Pink Floyd; al igual que si van a Berlín, se calcen el “The Wall” a medida que pasean por ciertas zonas de la ciudad (escuchar “Comfortably numb” en tus auriculares en la zona memorial del muro no tiene precio).

Y “Dogs” sonó de pe a pa. Enterita. Sin faltar un ápice, cosa a agradecer sin duda; como habrán comprobado, yo solamente grabé un pequeño sector, que era cuestión de deleitarse viendo todo el despliegue del momento más que de prestar atención a grabar nada. Pero, no terminaba ahí el momento dedicado al disco de 1977, ya que tras ponerse unas caretas los componentes de la banda y el propio Roger de animalitos que se representan en el listado de temas de la obra y brindar con champagne, con unos carteles sujetos por Roger que venía el primero a decir “los cerdos dominan el mundo”, y el segundo “jode a los cerdos”, venía irremediablemente “Pigs (three different ones)”.
Y aquí la Battersea cedió sus paredes para unas proyecciones anti Donald Trump realmente contundentes. También sonó íntegra, con lo que el presidente de EEUU tuvo un buen rato de campaña en contra en el concierto, terminando con la proclama “Trump es un cerdo”. Inserto a continuación otro breve fragmento que capturé de “Pigs (three different ones)”.

En las chimeneas, que incluso echaban humo, en 2 de ellas aparecía un cerdito volando entre las mismas, pero durante “Pigs” apareció un cerdo gigante volador que se dio un par de paseos por el techo del recinto, terminando de rematar el gran despliegue teatral del concierto. Abajo la evidencia en forma de foto.
Ya saben que hicimos un programa en nuestro historial radiofónico sobre “Animals”, y en alguna ocasión he defendido aquel como uno de los mejores que hemos realizado en nuestra historia. También “Animals” en sí es quizás uno de mis discos favoritos, sino el favorito en sí, de Pink Floyd. Por todo esto, sumó mucho en mi percepción favorable del show que fuera reivindicado de esta forma y que fuera el que contase con más lustre de medios efectistas en el concierto.
No terminaría la reivindicación y caña a los políticos, aunque abandonábamos las tierras de “Animals”. Ahora llegaba “Money”, con imágenes de varios líderes políticos por ahí en ese telón de los muros de la desplegada Battersea, mientras sonaba la clásica línea de bajo de esta pieza y el sustituto de Gilmour volvía a hacer un buen papel al micrófono; incluso llegó a aparecer nuestro Mariano Rajoy entre varios y varios, con mucha presencia para el italiano Berlusconi. Trump también salió, pero ya había tenido lo suyo en el capítulo anterior.
En el tramo final aparecieron más piezas del último disco de Roger Waters y fueron desfilando las otras grandes canciones de Pink Floyd que me faltaban. No podía faltar “Us and them”, que da nombre a la gira, y que sin duda alguna anoto en mi top 5 de mejores pasajes del show, pero el culmen me lo supuso el cierre, con “Comfortably numb”. Con Roger, salvo cuando le tocaban sus estrofas, arengando de extremo a extremo del escenario al público, e incluso bajándose a chocar las manos de la gente de la primera fila mientras que sonaba ese solo de guitarra apoteósico del final de la canción, se iban poniendo el punto y final al concierto.
En esta ocasión, Roger sí que se marchó el último del escenario, llevándose la última de las grandes ovaciones con las que el recinto le obsequió durante el concierto (que fueron varias; a destacar un momento de coros del público donde Roger parecía bastante emocionado). Volvió la imagen o proyección de la chica sentada de espaldas en la playa (fíjense aquí debajo), con los mismos sonidos del previo, lo cual nos evocaba a una posible ensoñación que viviera esa persona. Y sin duda fue un sueño hecho realidad lo que acabábamos de vivir.
Quería tener grabada “Comfortably numb”, pero por otro lado, quería vivirla lo más intensamente posible, por lo que de ahí el motivo de que en muchas ocasiones se desencuadre la imagen, ya que no estaba precisamente mirando el show a través de la pantallita, sino en directo y a ratos con los prismáticos para no perder detalle de las emociones faciales de Roger, que merecía la pena reparar en ello.

Al terminar nos hicimos unas últimas fotos dentro en nuestra localidad y salimos del recinto. No pudimos ver a Óscar Cañas, porque por temas personales tuvo que marcharse, pero sí que hablé con él por teléfono en la puerta. Ahí me puso de relevancia una ausencia, que por otro lado yo no había notado hasta que él me lo advirtió, que fue la de “Shine on you crazy diamond”. No obstante, parecía bastante satisfecho al margen de esto. La siguiente foto muestra una vista general del escenario durante “Money”.
Nos reunimos con Vicente, amigo de Luis Felipe Novalvos, el cual se situó en una zona de mejor visibilidad que la nuestra en sectores menos altos, y con calma y paciencia nos fuimos al mismo lugar que el día del concierto de Arcade Fire en la plaza de Manuel Becerra a cenar algo. Los 4 estábamos bastante contentos de lo que habíamos vivido. Antes de salir del graderío, nos hicimos una foto Mariano González, Luis Felipe Novalvos y servidor de ustedes que insertamos a continuación.
Fue un concierto grande. Inolvidable. No solo por poder escuchar el repertorio en directo de una de las mayores grandes bandas del rock de siempre interpretadas por uno de sus componentes clásicos, sino por lo bien que sonó todo (y eso que estábamos en la zona alta del recinto, donde los rebotes pueden jugar en tu contra), aunque Luis Felipe puso alguna pega en algún capítulo del setlist al respecto, cosa que yo no noté.
El despliegue de medios fue bueno. El telón de fondo y las proyecciones se aprovechó bien y el efecto logrado de la bidimensional Battersea Power Station, y la posterior pirámide y prisma luminoso proyectado sobre el recinto (que se me pasaban mencionarlo) al tocar “Eclipse” recreando la portada de “Dark Side Of The Moon” fue realmente emocionante y ambicioso.
No le encontré “peros” alguno a la velada. Todo bien. No me faltó personalmente ningún tema de lo lógico, y quizás esperar alguna cosa rara perdida por “The Wall” (“The thin ice”, “Run like hell”, “One of my turns”) que me pueda gustar, es pedir peras al olmo. Los 61,50 eur. que nos costó la entrada fueron más que bien invertidos y desde nuestra zona vimos todo realmente bien; al igual que el día de Arcade Fire, creo que estando en pie de pista, te podías perder muchas cosas destacables. Con unos prismáticos que tengo desde mi tierna infancia, pude ver de cerca las interacciones de los músicos y las muecas del propio Roger de cuando en cuando, cosa que también hizo con acierto Luis Felipe Novalvos.
Pudimos ver a un histórico cuando ya no nos imaginábamos que pudiera ser posible. Cuando vino con “The Wall” hace unos años, desistí de acudir al mismo lugar por el precio algo subido de las entradas, pero en esta nueva ocasión no me lo pensé 2 veces. Una cuenta pendiente que viví en buenísima compañía y que guardaré en el lugar de honores de mis recuerdos de conciertos. Hasta… ¿pronto? ¿siempre? Mr. Waters.
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miércoles, 30 de mayo de 2018

DMR cubrirá el concierto en Madrid de After The Rain (02-06-2018)

After The Rain son un grupo que ya ha desfilado en varias ocasiones por nuestro site, ya haya sido como protagonistas principales de un concierto, como artista invitado en el concierto de un grande como Midge Ure o con revisión de alguna de sus obras de estudio.

Hace unos días el grupo nos informó personalmente de su actuación en Madrid el sábado 2 de junio en la sala Maravillas. Dentro del equipo de colaboradores de “DMR”, Mariano González se ha puesto a disposición para acudir al concierto y poder informar detalladamente a posteriori de lo que el grupo compuesto por Yun L. Díaz, José Ícaro y Óscar Nihilism ofrezcan el sábado por la noche.

Si gustan de la buena música electrónica, After The Rain es una de las bandas referentes del panorama madrileño, con lo que tienen este sábado una buenísima ocasión para disfrutar de un directo que suele convencer y ofrecer muy buenos resultados.

Agradecemos mucho al grupo que se haya acordado de “DMR” para poder informar de su andadura y esperamos cumplir con el cometido. Mariano González estará sobradamente a la altura.
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martes, 29 de mayo de 2018

Concierto Roger Waters. Madrid (25-05-2018) (por Mariano González)

Tenía que ser así, debía ser así, pero de todos modos acabé embobado; acabé embobado y muy gratamente sorprendido. Se podía intuir, por el nombre la gira, que serían muchas las canciones de Pink Floyd que Roger Waters iba a tocar, y la música de este grupo quiere ser grande, necesita ser grande. Lo que se pudo ver en el Wizink Centre (en concreto hablo de la segunda noche, la del 25 de Mayo) fue un titánico esfuerzo sinérgico entre una música apabullante y un despliegue visual parabólico.
Pink Floyd ha llevado hasta la cima la amalgama entre parafernalia visual e impacto musical; tocar su música de otra manera hubiera sido desustanciarla, en cierto modo. Luego iremos desgranando más detalles, pero como espectáculo se puede afirmar que Roger Waters ofrece un show muy relevante. Pero la clave, el quid de la cuestión, es que aunque todos los efectos bombásticos y abracadabrantes se hubieran quedado fuera, el golpe emocional hubiera sido igualmente estratosférico.
Sería imperdonable no agradecer a Víctor Prats que me diese el empujoncito de ánimo necesario para apuntarme al concierto, toda vez que me llamó cuando apenas quedaban localidades y se peleó con la inefable página de Ticketmaster para poder sacarnos unas dignísimas entradas. El éxito fue todavía mayor cuando consiguió que otro ilustre de DMR, Luis Felipe Novalvos, se uniese a nosotros; y encima a nuestro lado. Les aseguro que fue un vivo ejemplo de encaje de bolillos.
Nuestra situación estaba en la segunda planta y más o menos en la horizontal del escenario, y ponderando los pros y los contras cabe decir que nuestra posición no estaba nada mal. Si bien las proyecciones del fondo del escenario se nos escapaban un poco, estábamos relativamente próximos a los músicos, y además algunos apabullantes efectos los pudimos ver con destacado detalle. Todo al tiempo.
El concepto, dicho en bruto, sería el siguiente: Roger Waters acompañado de una banda para interpretar un repertorio cuyas tres cuartas partes eran canciones de su banda madre y con un significativo hueco para acomodar temas de su último disco “Is This The Life We Really Want?” (2017). Si bien no es posible ver a los Pink Floyd originales, compensa y consuela que la banda que ha reunido Roger sea más que competente. Se componía principalmente de dos guitarras (uno de los cuales cantó las parte que solía cantar David Gilmour, hecho sorprendentemente destacado por el propio Roger Waters), dos teclistas (uno de ellos también se animaba con la guitarra a veces), dos coristas de idéntica peluca rubia, un bajo, un batería y el propio Roger utilizando el bajo que le corresponde y eventualmente algunas guitarras. Ah, y tampoco podía faltar un saxofonista.
Se notó que Gilmour y los otros clásicos no estuviesen presentes, cómo no, pero ciertamente sería injusto no valorar el desempeño de todo el conjunto durante el show. El guitarrista que cantó las “partes Gilmour” tiene una voz, quizá, un poco pariente lejana de la del mítico componente de Pink Floyd y, en general, vocalmente estuvo a la altura. Roger Waters también cantó, aparte de sus fragmentos de toda la vida, algún tema del cual no es él voz original, como por ejemplo “Wish you were here. La voz de Roger tiene algo de desgarro atormentado, de cantautor escarnecido y maldito. Aporta a lo que canta una turbiedad existencial, inquietante pero de algún modo interesante. Instrumentalmente muy bien. Los punteos de guitarra acaso emulasen otras sendas antiguas, pero lo hicieron con éxito y sin perder la esencia, en una muy meritoria mímesis no exenta de personalidad. Los teclados, por su parte, no fallaron en las partes del repertorio donde debían sobresalir (p.ej “Welcome to the machine”) y la filiación “floydiana” estuvo fuera de toda duda.
Una última nota, ante de pasar al repertorio, hablaría del reparto de protagonismo en el escenario. Dado que Roger Waters tiene fama de poseer un ego del tamaño de tres continentes, quedaba por ver si utilizaría el concierto como vehículo para su rutilante lucimiento o bien se trataría de una actuación más coral. Yo diría que predominó lo segundo frente a lo primero, aunque en algún pequeño momento mientras sonaba (a modo de ejemplo) un primoroso punteo, Roger Waters iba por su cuenta a jalear al público. Lo que en cine se llama “robaplanos”. Nada preocupante si tenemos en cuenta que fueron pocas las ocasiones donde ello sucedió y que, a fin de cuentas, él es el jefe y el reclamo para reunir a miles de personas.
A lo que vamos. Aunque el inicio estaba programado para las 21:00, finalmente el concierto comenzó alrededor de las 21:20. Al público se le fue abriendo el apetito cuando apareció una proyección con un grisáceo paisaje al compás de unos sedantes sonidos de la naturaleza. Tras varios minutos así, por fin, comenzó el juego. La primera mitad del concierto fue vistosa, pintona, muy plástica, pero también muy clásica. Proyecciones, algunas de ellas de gran mérito, y la banda tocando.
“Dark Side Of The Moon” (1973) pasa por ser el disco más popular de Pink Floyd y Roger Waters lo tuvo muy presente para el inicio del concierto. El compendio de efectos de sonido de “Speak to me” y la sensual (en la música) “Breathe” fue una decisión acertada para entrar en materia de forma sutil y cadenciosa. Una agradable sorpresa fue el brutal instrumental “One of these days”, del infravalorado “Meddle” (1971); momento muy propicio para lucirse como bajista y de paso dar una tremenda patada en la puerta sirviéndose del espectacular cambio de ritmo.
Dos canciones más del “Dark Side Of The Moon” continuaron el prometedor inicio. En las proyecciones del fondo del escenario aparecen unos relojes ¿acaso no es fácil adivinar la incipiente canción? Efectivamente, “Time” sobrecogió con su siniestra intro y su pluscuamperfecto solo de guitarra (ya lo decíamos; la banda estuvo muy bien). A un clásico le sigue otro clásico, que no es ni más ni menos que “The great gig in the sky”. Aquí tuvieron que entrar la dupla de coristas para llevar a cabo los estremecedores gritos propios de esta canción. El resultado fue bueno, pero aquí sí que eché en falta que no estuviese Clare Torry; hubo más gorgorito que desesperación. No pasa nada, la ejecución estuvo bien y no es cuestión de compararse con una de actuaciones vocales más desgarradoras del rock.

Una pequeña sorpresa fue la primera incursión en el “Wish You Were Here” (1975) de la mano de “Welcome to the machine”. La original puede considerarse como una de las joyas ocultas de Pink Floyd, y los puntos álgidos de la misma (osea la dramática melodía vocal y los zarpazos hirientes de los sintetizadores) sonaron muy cumplidamente en concierto. Como meneo emocional fue unos de los momentos más significados que pudimos escuchar. Roger también quiso defender su último trabajo, y lo hizo gallardamente, dejando destellos interesantes. A veces la música de Roger Waters, sobre desde “The Final Cut” (1983), me parece que tiene algo de recitativo, como si a veces declamase en lugar de buscar una línea más melódica. En realidad eso no es malo en sí mismo, solo es una cuestión de gustos. En cualquier caso enlazó tres canciones seguidas de su “Is This The Life We Really Want”, a saber: “Dejà vu”, “The last refugee” y “Picture that”. Poco puedo decir de ellas, salvo la impresión que me causaron en el propio concierto; mis escuchas del último disco de Roger son muy superficiales todavía. Me gustó el brío de “Picture that”, quizá la más parecida al estilo de Pink Floyd.
La tanda de clásicos se retomó con la canción título del “Wish You Were Here”. Al escuchar los inolvidables acordes acústicos que abren la canción, por puro reflejo, el Wizink Center se estremeció. Se hace un poco raro escucharla en voz de Roger Waters, que le da una impronta más trágica, más sofocada, pero igualmente emotiva. El concierto se movió y se ordenó a base de sectores, siendo la estructura una calculada concatenación de agrupaciones de canciones.
La siguiente tanda perteneció al carismático “The Wall”, y como credencial de aviso en la pantalla del escenario aparece un rostro crispado sobre un muro. Suenan helicópteros y las pulsantes y desafiantes guitarras de “The happiest days of our lives”; la audiencia hace acopio de fuerzas, que se desatarán en el gigantesco himno de “Another brick in the wall (part. 2). La parte cantada por voces infantiles tuvo su correlato en el escenario con la aparición de un grupo de jóvenes, en perfecta formación al borde del escenario. Todos iban ataviados con una camiseta que lucía la consigna de “Resist”, tras despojarse de unos atuendos de preso, que da una idea del carácter cabreado y subversivo de la canción. La interpretación fue estupenda y según el propio Roger Waters, toda la muchachada era de Madrid.
Reconozco que es la primera vez en mi vida que veo que en un concierto se hace un descanso como si de un partido de fútbol (o de baloncesto, por aquello del lugar) se tratase. Roger nos emplazó para veinte minutos después y nos indicó estuviésemos atentos a la pantalla, donde pudieron verse unas cuantas imágenes y proclamas. Al final del descanso, una palabra colma la pantalla: “Dogs”.
¿Sería cierto? ¿Tendrían los bemoles de tocar algo del disco “Animals” (1977)? Tengan en cuenta que es quizá uno de los discos más oscuros y airados de Pink Floyd, aparte de tener una estructura sinuosa y exigente; canciones largas y oscuras repletas de alegorías animalescas. Pues sí, fue posible. Para particular pasmo (y creo que general) comenzaron a sonar los acordes de “Dogs” y sus diecisiete minutazos. Pero el mayor pasmo, la sorpresa monumental y el momento en que todos nos quedamos con el culo torcido fue cuando de una línea de focos (de emergencia supongo) comenzó a brotar la ¡“Battersea Power Station”! O lo que es lo mismo, una pantalla con su forma.
Uno de los símbolos de Pink Floyd se desplegaba ante nuestros ojos atónitos de forma fascinante y desasosegadora (no faltó ni el grisáceo humo) mientras la música bullía majestuosa en el escenario. Y he aquí que ya uno no sabía dónde posar su atención, si en el escenario o en la pantalla-central eléctrica donde se iban mostrando toda clase de proclamas políticas e invectivas contra varios de los más célebres líderes internacionales; si bien el que se llevó la palma fue Donald Trump. Sin duda fue, aparte de la más espectacular, la parte más politizada del evento. Lo pueden ver como un artificioso inserto de un mitin, pero desvincular a Roger Waters de la política es no conocerle mucho. Recuerden que “Animals” lleva 41 años siendo una sátira política; por no hablar de la constante idea antibelicista durante toda su carrera (es lo que tiene haber perdido a tu abuelo en la I Guerra Mundial y a tu padre en la II Guerra Mundial).
Lo siguiente en venir bordeó lo extático. Fue “Pigs (three diferent ones)” y el uso de parafernalia simbólica subió un peldaño más. ¿Un cerdo volando? En efecto, eso es lo que vimos; un gigantesco cerdo inflable (Algie) rodeó todo el recinto, rescatando una imagen icónica para deleite, disfrute y sorpresa de todos nosotros. El cerdo, por cierto, tenía dibujado en su cuerpo la divisa “permanece humano” (y su equivalente en inglés). Maratoniana y estupenda canción.

A todo esto, la música seguía sonando apasionadamente. Un momento a resaltar en este sector, fue aprovechar un relativo parón instrumental para representar un brindis entre varios miembros de la banda disfrazados con máscaras de cerdos y perros. Estas son performances inteligentes y no las vacuidades chirles de Marina Abramovic.
A lo que vamos. Que los árboles no nos impiden ver el bosque. Tanta euforia pirotécnica no debe ocultar el hecho de que “Dogs” y “Pigs” sonaros oscuras, tremendistas y mayestáticas. Todo lo que se puede esperar de ellas. “Dark Side Of The Moon” fue un disco muy representado, y en esa línea las dos siguientes canciones fueron la poderosa y famosísima “Money”, que incluyó un solo de saxofón digno del mítico Dick Parry, y la vocalmente barroca “Us and them”. Dos títulos de gozosa recuperación, si bien en las pantallas de la “Battersea” continuaron los mensajes subversivos durante un rato. No tardaron mucho en recogerse y desaparecer.
“Smell the roses” fue una breve incursión en el último disco de Roger Waters antes de volver al remate del “Dark Side OF The Moon”, o lo que es lo mismo: la dupla “Brain damage”-“Eclipse”, que fueron acompañadas visualmente por una pirámide de luz a semejanza, supongo, del prisma “pinkfloydiano”. Los fans de Pink Floyd, para qué negarlo, se sentían como en casa. En un determinado momento hubo una ovación a la usanza futbolera que incluso pareció hacer mella en la emoción de Roger Waters. Hubo tiempo para que Roger Waters se mostrara comunicativo con el público y se decidiera a hablar un poco. En dos vertientes: por un lado se tomó la molestia de presentar detalladamente a la banda y por otra introdujo una triada de canciones de su último disco.
Esto último estuvo sazonado con referencias a, por ejemplo, Palestina y a “extender el amor por el mundo”. Las tres canciones fueron: “Wait for her”, “Oceans apart” y “Part of me died”. No voy a mentir, pero aunque sonaron bien no fue precisamente el momento más notable de la noche. Sin duda si hubiera conocido mejor estas canciones las habría paladeado de otro modo.
Por las pistas que daba Roger Waters solamente podía quedar una canción. ¿Cuál podría ser? ¿Qué clásico todavía no había aparecido? ¿Qué canción era la adecuada para finalizar? Una canción que podría cumplir esos requisitos es la que finalmente sonó: “Comfortably numb”. Oscura en sus estrofas y desesperada y vulnerable en su estribillo, la interpretación fue francamente vigorosa. No podía ser de otra forma que la parte más encendida fuese su arrebatador solo final de guitarra; unan el virtuosismo del guitarra solista y a Roger Waters yéndose a los extremos del escenario para enardecer al público y obtendrán un final de concierto convertido en un auténtico subidón. Tras tanto trasiego, una lluvia de confeti rosa cae sobre el escenario y Roger y su banda se despiden de todos nosotros, pobres mortales que todavía estábamos flipando.
Es posible que Roger Waters no haya sido del todo honesto utilizando tanta canción de Pink Floyd, después de los denuestos vertidos sobre su ex banda y de las demandas habidas por motivos un tanto peregrinos. No obstante, llegados a cierto punto prefiero atarme a la estética antes que a la ética. Si he de aplaudir, como lo hice el viernes 25 de Mayo, a un artista prodigioso por haber asistido a un concierto soberbio, prefiero olvidarme de otras consideraciones. No podré ver a los Pink Floyd de los años de gloria, pero sí a uno de sus artífices. Me vale. Otra equis en la lista.
El colofón idóneo para un concierto es una buena tertulia que someta a escrutinio lo visto y lo oído. También de eso hubo, siendo los tertulianos “los tres de DMR” y Vicente, un amigo de Luis Felipe. La sensación fue, creo, que los demás también marcaron su equis.
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