martes, 6 de agosto de 2019

Concierto Russian Red. Madrid (31-07-2019)

Da rabia que justo el último día laboral antes de las vacaciones te levantes con dolor de cabeza y luego al salir de trabajar (y también durante la jornada de trabajo) te des cuenta que has de tener fiebre. Con eso y con todo, nos animamos a una nueva sesión de escucha de concierto. Y es que tenía muchas ganas de, al menos, oír a Lourdes Hernández, Russian Red, en directo. La cual, por cierto, llevaba un cierto tiempo sin ofrecer conciertos, más allá de alguno perdido por geografías lejanas.

Con muy mal cuerpo salimos para la Complutense y llegamos a nuestro “palco”. En esta ocasión se congregaron en los momentos más álgidos unas 7 personas con nosotros, lejos de la afluencia que consiguió Roger Hogdson una semana antes, rondando los 30 curiosos oyentes. Cuando llegamos eran las 22.10h aprox. y sonaban aún Rufus T. Firefly. Nos sorprendieron en su tramo final de concierto con una buena versión de “Ava adore” de Smashing Pumpkins y un dueto (no entendí muy bien con quién) de “Copenhague” de Vetusta Morla (no me parecía el propio Pucho, pero, ¿quién sabe?; en esta ocasión el viento derivado de cierto ambiente de tormenta veraniega no nos permitía un sonido tan nítido como en otras ocasiones). También hubo espacio para que les escucháramos tocar más temas, gustándome mucho una canción muy electrónica con voz femenina invitada, la cual no identifiqué (ni la canción ni la artista invitada -según he leído por ahí se ve que era Anni B Sweet, curiosa invitada a su vez del artista invitado en la noche de Russian Red en Madrid-).

Se gustaron los Rufus T. Firefly, por cierto, grupo que agrada mucho a nuestro colaborador radiofónico Óscar Cañas, y terminaron a la hora que estaba fijada que comenzara el show de Russian Red; a mi mujer le tocó las narices sobremanera que la actuación de Russian Red, derivado de esto, se retrasara casi 3 cuartos de hora; yo le hice entender que la pobre Lourdes poco tendría que haber visto en esta demora.
Se hizo por tanto esperar lo que esperábamos. Con una intro instrumental empezó el show y acto seguido Russian Red arriesgó con “Neruda”, uno de los temás más íntimos del fabuloso lp que es “Agent Cooper”. En su día este disco no recibió muy buenas críticas, pero en “DMR” somos defensores del mismo a muerte; además, ya a título personal, este disco fue banda sonora de mi verano de 2017, lo cual fue preludio de una etapa oscura y de entrega en mi vida, que ha terminado recientemente, con lo que de alguna manera esta audición de concierto me suponía una especie de cierre del círculo.

El riesgo que mencionaba vino de la mano de que se notaba que Lourdes no tenía aún caliente la voz; “Neruda” tiene unos sostenidos vocales con ciertas curvas que te pueden llevar a una salida de calzada en forma de desafinados. Quizás sería lo que hemos apuntado que el sonido no nos llegaba muy nítido; de hecho, las veces que Lourdes interactuó con el público no nos enterábamos muy bien de lo que decía.

Me gustó mucho que en el primer sector del concierto Lourdes abordara un sector muy potente con otros 2 temas potentes de su 3er. disco. Apareció la brutal “John Michael” y casi seguida la sublime “Casper”. Fueron 2 momentos que marcarán para mí esta peculiar experiencia conciertera. “Casper” se movió entre el frenesí y el aceleramiento de las estrofas y el hedonismo y el toque onírico de su estribillo. Y en “John Michael”, los repetidos “stupid” de su estribillo que califican al protagonista de la letra, sonaron a la perfección. Para entonces, gracias al ánimo del concierto, se me había pasado gran parte de la pesadumbre febril que tenía encima.

En el tramo final, antes del sorprendente bis, Lourdes terminó de ofrecernos varios de sus temas más celebrados. Comenzó la mecha la luminosa y veraniega “The sun, the trees”, con sus tarareos naif, que sin embargo no arrancaron en el inicio con la misma, sino en el primero de sus interludios. También estuvo “Michael P” para completar los grandes temas de “Agent Cooper” (pista que ya había sonado, curiosamente, en el concierto de Zahara de un mes antes en formato dueto con la protagonista de aquella noche del 29 de junio y la propia Lourdes como artista invitada) y la versión más desnuda posible de “Cigarettes”, justo antes de irse para retornar con los bises. Creo que por este sector final también fue cuando sonó “I hate you, but I love you”, deliciosa e íntima.

El bis me sorprendió al animarse Lourdes con 2 temas en español (que no identifiqué bien si son covers de su último disco de versiones). Quizás yo hubiera optado por guardarme uno de los ases de composición propia que había empleado antes en el concierto, pero bueno, decidió acabar de esta forma más íntima y menos bullanguera. Por cierto, que se me pasaba: en el apartado de covers también estuvo en el tramo inicial la versión del “I want to break free” de Queen, single de curioso videoclip del último disco de Russian Red.

Para mi gusto, el concierto fue de nota altísima. Lourdes estuvo muy bien en las voces (salvo quizás en la primera canción, si bien repito que no sé si son impresiones mías erróneas desde fuera). La selección de canciones fue muy acertada, casi de manual (quizás me hubiera gustado algún “William” o “Anthony” , pero eso ya es pasarse de raro), ya que no faltaron sus temas más celebrados; no hemos citado todos los que se tocaron, ni mucho menos, pero por ejemplo que nadie se vaya de aquí pensando que no sonó “Fuerteventura”.
Lo único que hubiera cambiado es el orden para ofrecer un bis que hubiera permitido a la gente irse de más subidón a casa. Por cierto, las ovaciones del público desde fuera se apreciaban mucho menos entusiastas que otros días, tanto con Russian Red como con Rufus T. Firefly (¿cosas del viento oscilante que se llevaba el clamor a otros rincones del campus universitario?). Broche de oro este a las “Noches Del Botánico”, un certamen que ha ofrecido un gran cartel nuevamente y del que hemos vivido su potencial desde dentro en 2 ocasiones (Hall & Oates y Keane) y en 3 desde fuera (Madness, Roger Hogdson y Russian Red). El próximo año supongo que tendremos que buscar nuevamente equilibrio entre compra de entradas y sesiones de audición.
Leer más...

lunes, 29 de julio de 2019

Concierto Roger Hogdson. Madrid (24-07-2019)

Bastante afectados por habernos enterado unos minutos antes de la muerte de Rutger Hauer, el mítico Roy Batty de “Blade Runner”, acudimos de oyentes al recital de Roger Hogdson en el Jardín Botánico de la Complutense. El ex-Supertramp se presentaba con el nombre de la mítica banda a la que perteneció unido al suyo, para dejar bien claro que gran parte del repertorio versaría sobre los días en los que formó aquel quinteto mágico junto a Davies, Helliwell, Thomson y Siebenberg; no en vano, de su trayectoria en solitario solamente tocó 4 temas, muy bien interpretados, eso sí.
Nos vimos a las 21h en la puerta del recinto; yo previamente había estado dando un paseo relajante (a pesar del calorazo) por el campus, por motivos personales felices (si bien que me enterase de lo de Rutger en mitad de ello, me chafó un poco el momento). Allí estuvimos con nuestro colaborador Luis Felipe Novalvos, el cual iba también a nuestro particular palco y su amigo Vicente, buen melómano y aficionado a estos conciertos, que por su lado sí estaría dentro del recinto.
Por mi lado, decliné sacar entrada por el volumen de gastos por asuntos personales que he tenido en los últimos meses y porque precisamente el exceso de caché que considero se aplicó el bueno de Roger (a pesar de su grandeza), no ayudaba al esfuerzo económico. Más tarde, ya casi a las 22.00h, hora indicada de arranque del show, se sumó Mariano González a nuestra zona para la escucha. Hay que decir que de las veces que he estado escuchando el hilo musical que sale del recinto, es la ocasión en la que más gente se ha congregado (en algún momento, en nuestro sector, llegué a contar 27 personas). Aquí debajo una foto desde el interior que Vicente nos mandó desde su posición antes de comenzar la actuación.
Roger empezó más o menos puntual y arrancó con “Take the long way home”. Muy reconocible y bien interpretada. Ya, nada más acabar este primer clásico, tuvo una larga locución de bienvenida dirigida al público, quizás algo más larga de lo que debería. A lo largo de toda la actuación daba la sensación de que Roger estaba como en casa, mostrando mucha cercanía al dirigirse con frecuencia a los espectadores con notable amabilidad y pleitesía hacia nuestro país.

En los primeros compases también pudimos escuchar la sublime “School” de “Crime Of The Century”, que para mí fue uno de los momentos más memorables. Sin duda en el capítulo de mis pasajes para el recuerdo de este show, estuvo en el final de la parte troncal del show antes del bis. Ya lo advirtió a gritos un animoso oyente que estaba cerca, si bien la esperaba y el spoiler no fue tan sangrante. Llegaba “Fool’s overture”, esa gran composición que pone fin al que quizás sea mi disco favorito de Supertramp, aquel “Even In The Quietest Moments…” de 1977. Fue interpretada íntegra, con todos sus efectos sonoros y con un Roger que transmitía muy bien la intensidad de cada pasaje al micrófono. El juego de luces, el cual se atisbaba ligeramente desde nuestra zona (la parte superior del escenario es lo que veíamos), también acompañaba a crear un buen momento del concierto. Simplemente por este momento ya me mereció la pena acudir. Aunque desde fuera, será un momento que no olvidaré, como me pasó en 2017 con “I’m on fire” y el Boss.
Ya que estoy comentando este pasaje, tiro para delante y cito el bis. Roger volvió a escena tras la magnífica “Fool’s overture” para dar rienda suelta al esparcimiento con la coral “Give a little bit” (del mismo disco que la canción anterior comentada, de hecho su tema de apertura) y para sorprendernos en parte con “It’s raining again”, canción que no esperábamos (por lo que nos comentaba Luis Felipe) y que a la postre terminó siendo el fin del show.

Dentro de la hora y 40 minutos de concierto, Roger, desde mi prisma, no se dejó nada de nada. En este sentido no puedo poner pegas. Lo principal cayó íntegro. Entenderán por tanto que “The logical song” o “Breakfast in America” (muy al inicio del concierto) no faltasen. Para mí, que escuchar en directo “The logical song”, la canción con la que comencé a adentrarme en Supertramp, de la voz de su cantante original (ya lo había hecho con Supertramp en 2002 y 2010, pero sin Roger), fue otro instante muy especial que disfruté bastante.
Luego hubo guiños muy buenos a la historia de Supertramp. Por ejemplo, me agradó mucho el pasaje dedicado a “Crisis? What Crisis?” con “Easy does it” y “Sister moonshine” encadenadas, como en sucede en el disco al que pertenecen. Me resultó algo sorprendente, para bien, que rescatara “Don’t leave me now” de “Famous Last Words”. De sus discos en solitario me agradó mucho que recuperara en particular “Death and a zoo” de aquel “Open The Door” del año 2000.
Luis Felipe Novalvos acusó algo de merma vocal en la figura de Roger. Cierto es que hubo al menos un par de pasajes mejorables que yo noté en 2 momentos puntuales de algunas canciones, pero desde mi punto de vista yo me fui bastante satisfecho del timbre que mantiene Hogdson y le sentí bastante reconocible (sabiendo las limitaciones vocales que se van acumulando por lógica cuando se van cumpliendo años). Fue un concierto completo, repleto de los grandes éxitos y alguna ligera sorpresa, muy bien medido en ese apartado. De lo visual, más allá del acertado juego de luces que apreciamos en “Fool’s overture” muy bien coordinados los fogonazos de luz blanca con las notas más histriónicas, tampoco podemos contarles más (para ello, visiten otras crónicas).
Estas crónicas no dejan de ser la narración de una peculiar vivencia por tampoco poder permitirnos pagar tantas y tantas entradas que compraríamos del siempre interesantísimo cartel que ofrece año tras año las Noches Del Botánico. Lo que nos pareció curioso en esta ocasión es que tanta gente se sumara a nuestro palco. También hay que tener en cuenta que, a pesar del precio algo elevado de las entradas en esta ocasión, se agotaron los tickets y quizás muchos no pudieron acceder y optaron por esta vía. No es lo mismo, pero ya sea por un motivo u otro el que no puedas acceder (o estar tieso o no quedar entradas), siempre es un buen plan b para al menos disfrutar de la música.
Leer más...

miércoles, 24 de julio de 2019

Concierto Keane. Madrid (20-07-2019)

En su día, en octubre de 2012, última vez hasta la presente que Keane visitaron Madrid, les vi en grada en Vistalegre. Me pareció aquel un concierto magnífico y me quedé con las ganas de sentir la energía que este grupo desprende desde el escenario en una posición más cercana. Por eso, cuando me enteré que venían a las “Noches Del Botánico”, no me lo pensé 2 veces a sacar mi entrada en pie de pista para completar aquella experiencia de hace 7 años (tiempo transcurrido, del cual el propio Tom Chaplin durante el concierto se sorprendía de darse cuenta al preguntar al público).
El pasado sábado fue un día de calor tremebundo. Sufrimos sus rigores al mediodía y llegamos a casa extenuados tras comer fuera, con el tiempo justo para intentar recuperarnos y salir para el Jardín Botánico Alfonso XII de la Universidad Complutense. Antes de partir hacia Ciudad Universitaria vi en Telemadrid, a cachos, la película “The Program” o “El Ídolo” sobre el fraude deportivo que a la postre terminó siendo Lance Armstrong, película que aprovecho para recomendar.
Llegamos al recinto pronto, pero la “Keanemanía” había hecho que las primeras filas ya estuvieran copadas. Nos situamos en 6ª fila al lado de la valla de la zona de gente con movilidad reducida, según miras al escenario a la derecha. Antes, al salir del metro, nos encontramos con Óscar Cañas, uno de nuestros colaboradores/tertulianos radiofónicos (que no en vano estuvo en aquel programa que dedicamos a “Strangeland” hace unos años ya), aunque luego vimos el concierto por separado.
El calor era sofocante, pero la organización nos dio unos manguerazos de agua, que no todo el mundo tomó a bien, pero que ayudaron a refrescar un poco el ambiente y el césped artificial que cubre la zona del pie de pista. Por el lateral derecho del escenario, antes de que saliera el artista invitado, aparecieron Richard Hughes y Tim Rice-Oxley, que se hicieron fotos con algunos fans temerarios que se arriesgaron a perder sus puestos en primera fila por hacerse la instantánea con ellos.
Y en esas se subieron a escena Chelsea Boots. Grupo nacional del que desconocía trayectoria hasta la fecha. Disfrutaron de algo más de 40 minutos de actuación, donde alternaron temas propios en inglés y algunos en castellano. Sonaron bien en general, con buenas dosis de guitarra y se apoyaron en el carisma y descaro de su vocalista, de pose algo hedonista y chulesca, que no sé por qué me recordó al grupo Fiebre Amarilla y su líder Ricky Lacoste (será que como pusieron 8 días atrás la película “Sufre Mamón” en La2... No sé). Terminaron su actuación con una versión del “These boots are made for walking”. Entretuvieron y amenizaron la espera a medida que el sol se ponía y el calor iba siendo menos intenso.
Se dispuso todo muy rápido para que a las 22.15h empezaran puntualmente Keane. En esa media hora, la gente estaba tan de buen ánimo que incluso elevaron al estatus de estrella del rock a un roaddie que hacía su labor para colocar el set de Keane. El arranque del cuarteto fue con un tema potente y movido como es “Bend and break”, uno de los grandísimos singles de aquel debut “Hope And Fears” que agitó al 100% de los espectadores, por si alguno no estaba lo suficientemente enganchado a lo que estábamos.

No voy a ir siguiendo un orden cronológico en esta ocasión, sino que les voy a ir jalonando mis recuerdos de la noche vivida. Citaré primero los momentos más memorables, aunque hubo tantos que no sé si tampoco van a salir por orden de gusto personal. Lo que más me gustó del show vivido fue ese combo que podría parecer una extraña pareja compuesto por “Spiralling” (cuyo vídeo dejo arriba de este párrafo) y “Bedshaped”.
Ahí demostraron Keane la grandeza de saber confeccionar un set list y ejecutarlo de tal forma que 2 canciones que son tan distintas y opuestas en las sensaciones que transmiten, que parezca todo lógico y bien medido. En “Spiralling” vimos a un Tom desatado moviéndose de lado a lado del escenario en esa canción pop tan rimbombante, que a algunos en su día descuadró, pero que a mí siempre me captó. Y acto seguido con “Bedshaped” viajamos a uno de esos capítulos tan emotivos y sentidos que Keane tiene en su discografía. El público coreó el final del estribillo con potencia y entrega en los 2 momentos que Tom cedió su micrófono a las masas. Estas 2 canciones estuvieron situadas en el primer tercio del concierto.
Muy buen momento fue también sin duda la gran “Somewhere only we know”. Mariano González la escogió como su momento favorito del concierto en la charla que todos mantuvimos en el recinto al terminar el concierto y también fue para mí otro de los pasajes memorables del show. Perfectamente ejecutada y situada en este caso en el tramo final del show. Por cierto, de vídeos es el que mejor calidad tiene, ya que lo tomé con la cámara de fotos de mi madre, prestada para la ocasión, y no con mi móvil, así que aprovechen.

El bis contó con uno de los temas del futuro nuevo disco del grupo (ya era hora) y otros 2 clásicos del grupo. Primero apareció “Crystal ball”, suponiendo la histeria colectiva superando la hora y media de actuación en esos compases. Vimos nuevamente al Tom más acelerado y en movimiento del concierto, como debía ser. Para aquel momento solamente me quedaba “Disconnected” de mis predilectas del grupo que puedan ser lógicas de que toquen al ser un single de “Strangeland”.
Bien, pues no: el final del concierto fue “Sovereign light cafe”, que muchos pedían por mi zona (yo parecía un bicho raro pidiendo “Disconnected”. Quizás no fue el punto más álgido del concierto y el grupo pasó de cerrar en apoteosis absoluta, habiendo dispuesto quizás otro tema más efectivo de los que sonaron previamente durante la noche para este capítulo. Pero es que Keane no busca el efecto fácil, y con esta sutil y bonita composición pop, también single de “Strangeland” (ese fabuloso lp), se ponía el final al show (esta vez no hubo sorpresas tipo de versiones de “Under pressure” cuando nadie lo esperaba).

Se puede hablar de todos los singles gordos de Keane y su momento en el concierto. Todos muy emocionantes y bien recibidos: “Everybody’s changing”, celebradísima en el tramo final antes de los bises, su compañera de lp “This is the last time”, también en el sector final y que curiosamente a mí se me pasaba por alto por aquellos momentos, “Is it any wonder?”, otro momento notablemente animado, “Silenced by the night”, épica, romántica y deliciosa... En fin.

En el capítulo de menos esperadas, me sorprendió con mucho agrado que Keane no se olvidaran de “Nothing in my way” del fenomenal “Under The Iron Sea” y que también rescataran la íntima “Try again”, interpretada solamente por Tim al teclado y Tom al micro, mientras que Jesse y Richard se iban al camerino a reponer algunas fuerzas para el arreón final. De “Strangeland” tampoco pensaba que recuperaran la bonita canción de apertura “You are young” o “On the road”. Personalmente, insisto (y disculpen mi pesadez) hubiera preferido que no se olvidaran de “Disconnected” (además, una canción de fuerte regusto español, con ese videoclip impagable con Leticia Dolera y Félix Gómez, dirigido por Sergio Bayona) y que puestos a rizar el rizo hubiera cogido “Day will come”.

Si conecto, ya que lo he referido 2 veces ya, con el sector de la crónica en la que hablo de las olvidadas, hubo gente por mi zona que echó de menos algo más de peso de “Perfect Symmetry” (con su canción título en particular) y uno de mis amigos también citó “The lovers are losing”, que a mí se me había pasado por alto. Es importante indicar que la banda no se olvidó de disponer 4 de sus nuevos temas, también correctamente intercalados (dándoles incluso protagonismo notable al poner uno en el bis).
Para mí fue un concierto sobresaliente. Si hubiera caído “Disconnected”, de matrícula de honor. Y es que más allá de un set list muy bueno y por lo general muy bien llevado a cabo y estructurado, se agradeció la actitud del grupo. Desde la lejanía del tendido de Vistalegre ya lo aprecié en 2012, pero más de cerca la cosa queda muy evidente. Primero gracias a Tom Chaplin. Un cantante de nota muy alta, que estuvo como debe ser (nos quitamos la pena de la afonía de Daryl Hall de unos días atrás). Físicamente está mucho mejor que hace años (mucho más delgado) y con un look que le favorece mucho más, pero imagen al margen, su actitud sobre el escenario, bailando y moviéndose con brío cuando toca y recogiéndose cuando es menester, es perfecta. Además, nuevamente se le notó mucha conexión con el público, siendo simpático y bromista lo justo y agradeciendo en numerosas ocasiones el fervor y la acogida del público madrileño. También logró tener al público a sus órdenes, ensayando correctamente los coros de “You are young” antes de tocarla.
Tim Rice-Oxley no es un teclista al uso. Vive cada actuación al límite de entrega. No fue raro verle muchas veces desgañitado a sus teclas, tocando de pie con un brío que competía con el frenesí de Tom por todo el escenario. Richard Hughes desde la batería mantuvo bien el ritmo, con mucha concentración y profesionalidad. Por otro lado Jesse Quin va cogiendo cada vez más peso dentro del grupo desde su incorporación a la banda. Empuñó su bajo de forma intensa, marcando sus notas en algunas ocasiones al borde del escenario (cual solo a lo guitar hero) y se le ve perfectamente integrado ya en el grupo después de tantos años.
Pocos minutos antes de las 00h, acabó el concierto con los sonidos del “Heroes” de David Bowie en los altavoces a medida que los 4 Keane abandonaban las tablas tras recibir las merecidas y cumplidas ovaciones. Nosotros nos reunimos (vimos el concierto 3 sectores de amigos por separado) y nos tomamos algún refrigerio en los jardines y mesas de las “Noches Del Botánico”, comentando con efusividad y concierto que a todos nos gustó.
Y es que merece mucho la pena ver a Keane en directo. Son apuesta segura, ya que disponen de una discografía de muy buena calidad, de la que, a nada que se esfuercen, conforman un set list de gira que puede tener pocas quejas, si bien siempre suele haber alguna. Terminé muy satisfecho de completar mi experiencia de 2012, lejana en posición, y muy seguramente, siempre que la banda continúe en activo, no será la última vez que les vea. Y es que Keane quedaron tanto el sábado pasado como en 2012 muy contentos de la acogida de Madrid. También siempre nos ayudará que Tom Chaplin venga de viaje de aniversario con su mujer a ponerse fino de jamón ibérico, como nos confesó a mitad de actuación, y que salga de aquí encantado de su estancia.
Leer más...

jueves, 11 de julio de 2019

Concierto Madness. Madrid (04-07-2019)

Les vi en un concierto memorable (vean la crónica del blog) hace una década, del que me quedó tan buen recuerdo que ya no me atrevo a vivir otro porque no creo que lo pueda superar (tonterías mías dirá alguno que lea esto). Me cogió en una época de muchos gastos. Ya no está Carl Smyth “Chass Smash”. Por todo esto, decidí ahorrar y no sacarme la entrada de Madness, en formato “XL”, para verles en las “Noches Del Botánico” (este año no he movido asuntos de acreditaciones), pero sí que estimé ir a escuchar el concierto a los alrededores.

Con ello, aquí la crónica de un ciego, ya que del comportamiento del grupo no les puedo contar mucho. En mi “palco” de los alrededores hubo otras 5 personas que estuvieron escuchando a los “naughty boys”. Yo fui solo en esta ocasión, cosa que me dio igual. Antes tocaban Dead Capo, y llegué al recinto cuando finalizaban su actuación con una versión de los “End titles” de “Blade Runner”.
Hablando por teléfono con un amigo, llegó el arranque de concierto. Se empezó con “One step beyond”, que no es ya lo mismo sin Carl encargándose de la arenga previa. El comienzo de concierto fue de manual, con “Embarressment” acto seguido (creo que así arrancaron en 2009). A Suggs (Graham McPherson), se le oía cantar perfecto (muchísimo mejor que a Daryl Hall 2 noches antes), muy ajustado a su registro vocal.

La cosa duró hora y media y el repertorio no se dejó ninguno de los pesos pesados. Desfilaron con potencia “House of fun”, “Our house” (pletórica en el tramo final del concierto) o “Night boat to Cairo” (esta como final de concierto). Tampoco faltaron piezas básicas como “My girl” o “Shut up” (que celebré mucho su escucha).
En el capítulo de las menos esperadas, pero singles o éxitos también del grupo, no me esperaba “Driving in my car”, con una interpretación vocal cristalina de Suggs o “It must be love”, la cover de Labby Siffre, que sonó en el tramo final del concierto y que me alegró mucho la noche, puesto que esta es la primera canción que me capturó de Madness, con su videoclip que tengo grabado de la Mtv en VHS desde hace 22 años (luego ya me compré el recopilatorio “Complete Madness” en formato DVD con todos los videoclips, este incluido).

Y ya las que consideré sorpresas absolutas dentro del repertorio fueron “Bed and breakfast man”, en la que se notaba al público del Botánico corear entre estrofas el tramo final de la canción (costumbre y ritual de los conciertos de Madness) y la preciosa “One better day” del siempre por muchos denostado disco “Keep Moving”.
Hora y media de concierto también clavada (misma longitud que la de Hall & Oates) y la sensación de que tuvo que ser un gran concierto. No sé yo si superaría aquel de junio de 2009 en La Riviera, pero le estaría cerca. No obstante, unos Madness sin Carl Smyth, perdónenme, pero para mí no es lo mismo. Es como unos Depeche Mode sin Alan Wilder, que sí, que está bien, pero no es lo mismo. Cosas mías. En todo caso, gran concierto por lo escuchado y más que satisfecho por haberlo podido oír al menos.

Alguna otra noche nos pasaremos a la “fresca (¿?)” a escuchar alguna otra cosa y una en particular sí que estaremos dentro para ver a Keane lo más cerca posible y completar la experiencia de 2012 cuando les vimos en graderío en Vistalegre. Esperen pues alguna que otra crónica de concierto más del notable cartel de las “Noches Del Botánico” en futuras semanas.
Leer más...

domingo, 7 de julio de 2019

Concierto Hall & Oates. Madrid (02-07-2019)

A mi regreso de mi viaje a Japón, tenía marcado en rojo en la agenda o calendario el pasado martes 2 de julio. El motivo no era otro que dentro de la programación de las Noches Del Botánico (siempre con un excelente y llamativo cartel), estaba fijado el primer concierto de Daryl Hall, John Oates y su banda en Madrid, sino el primero de su trayectoria en la capital (que según dijeron los protagonistas durante el concierto, me pareció entender que así era) o al menos el primero en muchísimo tiempo. Era uno de esos grupos que descartaba ver en directo, a no ser que me fuera de viaje al extranjero.
La pena de todo esto es que a veces la casualidad o las fastidiosas circunstancias hacen que la experiencia no sea la mejor posible. Ahora me explicaré. En el sentido de la compañía, el plan no podía ser mejor, ya que acudiría al show con nuestro tertuliano y buen amigo mío Óscar Cañas, el cual tuvo la suerte de que le cambiaran el turno habitual de tarde en su trabajo y disponer de la tarde libre para poder enfocar la vivencia como merecía. Tras estar un rato en mi casa hablando de todo un poco y con algunos vídeos de la banda en la Smart Tv en Youtube de fondo, calentamos motores lo suficiente. Nos presentamos en el recinto del Jardín Botánico de la Complutense sobre las 20h, y aunque se podía acceder al recinto, aún no se podía acceder a la platea frente al escenario. Nos tomamos unas cañas, con cierto nerviosismo lógico por la cercanía de un momento que para los 2 sería muy especial, comentando nuestra quiniela de setlist (ya que ambos nos gusta ir a los conciertos sin saber nada de nada de lo que caerá).
A las 21h estaba prevista la actuación de Komraus, cosa de la que me enteré pocos días antes. Nos situamos en primera fila en el lateral derecho mirando al escenario (donde estuve hacía casi un año viendo a Simple Minds en labores profesionales –esta crónica es aficionada totalmente, ya que no íbamos acreditados, sino como mero público habiendo pagado religiosamente nuestros casi 50 euros-) y el trío compuesto por batería, teclista y cantante arrancaron pronto. No conocía nada del grupo y la verdad es que no nos desagradaron. Liderados por la cantante Sara Rioja, madrileña y exestudiante de la Universidad Complutense precisamente según ella dijo entre canción y canción, presentaron varias de las canciones de su disco “Untie The Ropes”, e incluso se permitieron una cover bastante respetuosa del “Girls just wanna have fun” de Cyndi Lauper (cosa que me recordó, y también le comenté a Óscar, que en el mes de julio han solido darse ocasiones de ver a artistas que no pensaba que vería en directo como pasó con la propia Cyndi en 2011 o con el genial Billy Idol en 2012; madre, ¡cómo pasa el tiempo!).
El grupo se escuda principalmente en la empatía con el público de Sara, gran cantante, elegante en su registro vocal y en su forma de vestir para salir a escena. Se dirigió bastante al respetable para informarnos del sentido de sus composiciones y otras curiosidades, estando lejos de resultar pesada en ese particular. Komraus terminaron además muy bien, muy arriba, con una toma dance de la canción que titula su disco, con lo que lograron, al menos en mí, que me quedará con ganas de al menos una canción más. Lo que he comentando muchas otras veces: aunque siempre de inicio no me gusta que haya artista invitado, luego se da la casualidad de que descubres cosas muy interesantes. Esta fue una de esas ocasiones.
En las Noches Del Botánico, al menos se respeta la puntualidad escrupulosamente y el cambio de set de Komraus a Hall & Oates se hizo con celeridad y nuestros anhelados músicos estaban preparados a la hora fijada. Entraron al escenario por el lado opuesto al nuestro, pero ya pudimos ver a Mr. Casual, el gran Charlie De Chant, ese saxofonista y teclista icónico del grupo, que con su larga melena canosa sigue con ellos (cosa que no sabía al 100%, pero que una opción de visualización previa de un vídeo amateur de la actual gira en Youtube la misma tarde me hizo cierto spoiler de alguna manera al verle en la foto icono y ya lo esperaba).
Sobre el telón de fondo se puso un vídeo-collage retrospectivo del grupo, con imágenes de los vinilos de sus singles girando y sonando cada una de las canciones en sí, cosa que me gustó mucho y consideré acertada para el momento. El show empezó con fuerza, ya que se atisbaba que el arranque era ni más ni menos que con “Maneater”. El problema vino cuando empezó la parte vocal. Cierto es que hacía tiempo que no veía actuaciones de Hall & Oates en Youtube en directo, pero se apreciaba que a Daryl pareciera que el espíritu de Joaquín Sabina se le hubiera metido dentro. Al rubio cantante, que con un registro tan personal y particular, llegando en su historia muy bien a los agudos, se le oía con una voz rasgadísima y completamente rota. Se le notaba que no encontraba además comodidad, buscando cambiar las entonaciones vocales de este clásico de ellos y del pop en general, pero no había manera de que eso, vocalmente hablando, sonase bien. La calidad de mis vídeos con el móvil no va a ayudar a Daryl, pero aquí comienzo insertándoles mi toma de “Maneater”.

En fin, pensé: pues será que los excesos le han pasado factura y ya no es el que era. Y la cosa seguía así, ya que aunque el arranque de concierto en lo que a setlist se refiere fue una tremenda pasada: encadenaron luego la versión de “Family man” de Mike Oldfield (de la que estuvimos de acuerdo en la previa tanto Óscar y yo, que es quizás el único caso en el que la versión nos gusta más que la original -les inserto un cachito aquí debajo-), la anhelada “Out of touch” y “Method of modern love”, que Óscar esperaba con tremendas ansias y no tenía pensado que fuera tan de la partida. Todas las piezas con un Daryl machacado y sonando impecables instrumentalmente y en los coros de John Oates y también de Charlie de Chant, pero marcadas por la imprecisión de la voz principal.

Sería cuando Daryl se puso al piano de cola para hacer en primer lugar “Sarah smile” cuando el mismo nos explicó lo que sucedía. Por lo visto los calores extremos de estos días en Madrid y el hecho de que él no tenga aire acondicionado en su casa de Londres, se juntaron de mala forma para que el propio Daryl en su estancia de estos días en Madrid se pusiera frente a un ventilador y la voz se le fuera al garete por una afonía lógica y derivada de ese descuido. Pidió disculpas y nos afirmó que lo estaba intentando y lo intentaría en lo que quedaba de concierto el cantar lo mejor posible. Se agradecen las explicaciones y cierto es que en el tramo final la cosa mejoró ligeramente (sería que Daryl se iría encontrando mínimamente), pero en definitiva esto fue una putada bien gorda, ya que son tantos años esperando ver al dúo en directo y que se diera esta triste circunstancia de tener muy mermado a Daryl, no deja de ser un fastidio y una lamentable casualidad. A continuación el video de una de mis favoritas de la banda, ya citada 2 párrafos arriba: “Out of touch”.

Comentado lo de Daryl, hablemos de John Oates. John sí que estuvo perfecto. Irreprochable. Excelente en las guitarras eléctricas, en sus poses típicas, en sus apoyos vocales y en su aspecto físico (parece que tiene 20 años menos). Además, no iba afeitado, que dirán ustedes que esto quizás sea una chorrada, pero a mí ver a los artistas con un look distinto al que les conozco, me hace sentir como si viera a un extraño, y aunque el negro de su bigotón ya no es tan azabache, sí que nos permitió ver a un John como debe ser. Le tuvimos prácticamente delante y lo gozamos con su presencia y su proceder. Aquí debajo un primer plano de quien fue uno de los principales atractivos del concierto.
Y no puedo dejar de hablarles de don Charles De Chant. Mr. Casual, al cual le llamé así en una ocasión, estuvo descomunal. Cada vez que salía de su zona fija del escenario (lamentablemente para nosotros detrás del piano de cola, con lo cual solamente veíamos su cabeza haciendo los coros y soplando su saxo), el público enfervorecía. Ya tuvo su primer lucimiento, lógico, en el solo de saxo que tiene en “Maneater” en los primeros segundos de concierto y en otras muchas partes también salió de su recinto marcado para deleitarnos con su inmaculada presencia con traje blanco y deportivos de lentejuelas azules; soy muy admirador del sr. De Chant y creo que será de lo que mejor sabor de boca me quedará del concierto, ya que ver a Hall & Oates sin este músico estoy seguro que no hubiera sido lo mismo. Recuerdo que en el citado concierto de 2012 de Billy Idol Álex Gómez, excomponente de La Broma Negra, me dijo que casi había ido más por ver tocar a Steve Stevens que al propio Billy Idol; yo no diré tanto de que fui más a ver a Charlie De Chant que a los propios Hall & Oates (básicamente porque tampoco sabía, porque no me gustan los spoilers, si iba a estar), pero lo que está claro es que tenía un fuerte anhelo por ver a este icónico músico sobre las tablas y sabiendo hacer lo que sabe con la maestría que demostró.
El resto de la banda nutrida que acompaña al grupo resulta muy solvente. Instrumentalmente el show fue brutal, y destacó mucho el otro guitarrista que estaba en el extremo opuesto al nuestro. Volviendo a comentar lo que sonó en sí, el show estuvo plagado de sus grandes éxitos. No tardó mucho en sonar “Say it isn’t so”, que me gustó mucho (en esta canción me fijé mucho, por encima de la tapa del piano de cola, en Charlie haciendo los coros). El concierto duró exactamente una hora y media en la que hubo espacio para nadar hasta los primeros 70 de la banda, pero sobre todo para deleitarnos con piezas que sobre todo apuntalaron el tramo final del show.

Y es que en los últimos compases y en los bises, aparecieron por ahí “Private eyes” (video arriba del párrafo), “I can’t go for that (no can do)” (vídeo debajo del parrafo) o “You make my dreams”. Para entonces Daryl estaba algo menos mal, pero todavía insuficiente y muy lejos del tremendo cantante que hemos conocido siempre. No hubo espacio para las grandes sorpresas y para mí, en lo que a listado de temas se refiere, la cosa hubiera sido perfecta si se hubiera incluido “Adult education”, que sin duda fue personalmente la gran ausente del repertorio.

En fin, sensaciones encontradas tras este esperado concierto. Bien porque vi al grupo sobre el escenario. Muy bien por ver a John Oates y a Charlie De Chant espectaculares y sobresalientes. Muy mejorable por el triste estado de la voz de Daryl Hall. Una tremenda pena el deslucimiento vocal. En las redes sociales incluso había gente que pedía la devolución del importe de las entradas. Miren, yo no pediría tanto, pero sí que llegaría a un acuerdo con el grupo para que tocasen en Madrid en menos de un año en una sala, a precio más módico (pongamos mitad de lo que costó la pasada noche, unos 25 euros) y con Daryl ya recuperado. Para mí sería suficiente.
Como no creo que se dé el caso, habrá que conformarse con lo que vivimos e intentar quedarse con lo bueno, que también tuvo sus cosas, aunque lo malo que aconteció sea de tal relevancia; solamente espero que Bernard Summer de New Order (a los que hasta la fecha tampoco he visto en concierto y se da un caso parecido al que me sucedía con Hall & Oates, de que o me iba al extranjero o no les vería por Madrid) en septiembre se ande con cuidado y no nos fastidie su concierto previsto para el Weekend Festival en el Ifema.
Leer más...

sábado, 29 de junio de 2019

Dmr cierra por vacaciones 2019

Llega nuestro ansiado periodo vacacional que se extiende casi tanto como el periodo de descanso de los universitarios (¿o no emitimos nuestro programa desde una emisora universitaria?). En lo personal, es muy preciso retomar fuerzas, ya que ha sido un año muy intenso (en otros terrenos vitales) y hay que desconectar de todo (o casi).

Cierto es que en estos meses de verano les sorprenderemos con varias crónicas de conciertos a los que asistiremos, pero lo que no habrá es ni nuevos programas de radio (eso al menos hasta octubre a mediados) ni tampoco revisiones de disco (eso retornará en torno a finales de septiembre).

Que tengan ustedes un buen verano y no nos pierdan del todo de vista, ya que aunque la actividad semanal de o programa de radio o revisión de disco escrita cesa, sí que comentaremos y postearemos cosas en nuestros perfiles en las redes sociales (Twitter o Facebook) al margen de las crónicas de conciertos que ya hemos dicho que caerán por aquí. Pásenlo bien y descansen. Les dejamos una bonita foto de las paradisíacas Islas Cíes encabezando el post; para que tengan una idea de destino.
Leer más...

viernes, 28 de junio de 2019

DMR cumple 11 años

Manejamos ya cifras de edad respetables. 11 años no se pueden decir que no sean nada. Les aseguro que sí lo son (por otras cuentas que por otras circunstancias personales he echado en vida). Cierto es que desde hace un tiempo estamos en velocidad de crucero y no se advierten muchas novedades en el proceder de este proyecto en el año tras año.

Lo que sí que sigue inmutable también, y eso lo que considero primordial, es la ilusión de transmitirles la cultura y tributar a la música que nos gusta y que consideramos que merece la pena. Esa es la energía que nos impulsa y que nos mantiene en el tiempo, más allá de que por esto no percibamos ingresos y que en la vertiente radiofónica ningún “hada madrina” de alguna gran cadena dé con nosotros y nos reclute para su proyecto.

Se preguntará alguno el motivo de la foto que encabeza el post. Bien, pues en fútbol el equipo lo componen 11 jugadores, que coincide en número con nuestro aniversario. Además, la elección de la escuadra no es baladí, ya que uno, más allá de nuestra fronteras (en las que simpatiza primero con el Atlético de Madrid, RCD Espanyol -debilidad por los equipos a la sombra de los transatlánticos del balompié-, CD Tenerife y UE Sant Andreu) siente afición por el Liverpool desde 1992 (cuando me trajeron de Inglaterra la camiseta de su centenario) y este año hemos logrado la 6ª copa de Europa en el Wanda Metropolitano.

En esta fecha señalada para nosotros, agradecemos a todos los que nos leen o han leído puntualmente en estos últimos 12 meses (incluyo a los bots que hacen rastreo desde países raros, que provocan que de repente suban nuestras visitas exponencialmente sin motivo aparente). Aquí seguimos y seguiremos. Tómense un trozo de tarta, que están invitados.
Leer más...

viernes, 21 de junio de 2019

Chvrches - Love Is Dead (2018)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Resulta que hace una semana Chvrches tocaron en Madrid; cosa que anhelaba, no se imaginan cuanto... Y yo en Japón. Lo peor y más gracioso en lo personal es que tenía planeado haber estado en Tokio en lugar de ahora para cuando el grupo tocó a finales de febrero y haberles visto en una sala llamada Toyosu Pit (hasta había visto el coste en yenes), pero por motivos ajenos a mí, la cosa me ha salido mal y descoordinada; así es la vida.

Bueno, el caso es que de alguna forma me quiero desquitar con este artículo en el que, tras casi un año de meditadas, repetidas y prolongadas escuchas, he podido asimilar definitivamente “Love Is Dead” y estoy en condiciones de poder emitir un juicio razonable sobre el hasta la fecha último disco de estudio del trío escocés.

Hablemos de los antecedentes. Tras el ya comentado por aquí (y con su programa de radio en la presente temporada) disco de debut, vino en 2015 el siguiente paso. “Every Open Eye” mantuvo el pulso y supuso un más que notable digno sucesor del “The Bones Of What You Believe”, pudiendo igualarle en conjunto. El disco mantenía la frescura del sonido del debut, pero se apreciaba una mayor sofisticación en el sonido, pero sin perder la esencia del halo del grupo.

En el conjunto de piezas que forman parte o derivan del 2º disco, hubo espacio para grandes hits como “Clearest blue” o “Leave a trace” y para joyas ocultas como la canción cantada por Martin “High enough to carry you over” e incluso rarezas en formato de bonus tracks como “Up in arms” (un descarte de lujo del track list principal) o “Get away”.

Pues para el 3er. disco el grupo formado por Iain Cook, Lauren Mayberry y Martin Doherty decide optar por un productor externo. Sonó incluso Dave Stewart de Eurythmics, pero finalmente fue Greg Kurstin quien tomara los mandos. El resultado es un sonido menos fresco o juvenil que en los 2 discos previos, pero no por ello estimo que se haya conseguido un resultado malo.

Sabrán ustedes que en los presentes tiempos, ya desde comienzos de milenio, para las nuevas bandas el 3er. disco es algo así como la prueba del algodón. En muchos casos, las bandas suelen recibir palos y con Churches ha habido lugar a críticas en contra de “Love Is Dead” y otras más tibias. Incluso Lauren Mayberry replicó con dureza a alguna revista por ahí, gracias a lo cual me hice eco del nuevo disco y me sumergí en él a partir del día que Kraftwerk tocaron en Madrid la última vez, fecha en la que me lo compré junto a “Wonderful Wonderful” de The Killers y “The Punishment Of Luxury” de OMD (no se imaginan ustedes que “3x2” más bien aprovechado).

Bien, así a modo de entrada les diré que “Love Is Dead” me gusta. Creo que es un trabajo disfrutable, y aunque su sonido o producción no me agrada tanto como los 2 discos anteriores, creo que el contenido en general es bueno y consolida a la banda como uno de los grupos de música electrónica de mejor gusto en la actualidad. Veamos las canciones que forman parte de este notable trabajo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Graffiti”: En su crítica del disco en “Plásticos Y Decibelios”, Julián Ruiz, que apuesta por el “Love Is Dead” y lo valora muy en positivo, afirmó que “Graffiti” es su mejor canción hasta la fecha. Aunque con Julián muchas veces he estado en desacuerdo en preferencias de canciones dentro de un lp, en esta ocasión estoy con él a muerte. “Graffiti” recoge de alguna forma la fórmula de “The mother we share” y le da un toque algo más pomposo y melodramático. Lauren está gloriosa cantando y mejora la toma en directo, sobre todo cuando modula de forma distinta con un cierto adorno el último estribillo. Teclados y notas muy marcadas y una melodía realmente emocionante. Comienzo inmejorable. Ha sido 3er. single del disco con total merecimiento, pero se perdió la ocasión de hacer un grandísimo videoclip, optando por ofrecernos uno en el que el grupo no sale. Una pena.

2. “Get out”: Con un inicio de sonidos nerviosos y acelerados, llega “Get out”. Primer single del disco, adelanto en sí de la obra, dispuso de un videoclip donde se ve a los miembros del grupo grabados en acción por distintas cámaras de seguridad (no muy currado, la verdad). Esta canción podría decirse que es un “grower”, ya que en las primeras escuchas no me captó, pero a día de hoy me agrada mucho escucharla. Su estribillo es de fácil memoria y los cambios de ritmo con esos sonidos obsesivos e hipnóticos funcionan bien en las partes más prosaicas. La producción confiere a Lauren una especie de eco, reverb o profundidad en la voz que le confiere solemnidad y que funciona bien.

3. “Deliverance”: El inicio de la obra es intachable. 3 aciertos en fila. Ahora llegamos a una joya oculta (ya que probablemente no será single tardío de la obra). “Deliverance” es la canción más sofisticada y elegante en su sonido del disco. Sobria e incluso hedonista (sobre todo en el tramo final que canta Lauren), sigue aprovechando los efectos de repetición vocal (ya vistos en “Get out) y da en la diana. Quizás esta pieza marcaría un futuro del grupo más que interesante si ahondasen más en estas texturas. Veremos si en siguientes discos nos encontramos ejemplos de este perfil, ya que personalmente es de mis predilectas, cosa que ya comentamos en nuestras redes sociales en el verano pasado cuando le dábamos al disco sus primeras pasadas.

4. “My enemy (feat. Matt Berninger)”: “My enemy”, junto al cantante de The National, supone un primer punto reflexivo en el disco. Pasamos del brío de las 3 primeras canciones a este pasaje lento y de sonido algo decadente. No queda mal del todo el dueto de Lauren y Matt, pero quizás muchos se esperaban un tema de más alta exigencia. Sin ser una mala canción, ciertamente queda oscurecida por otros pasajes más destacables como los 3 primeros. No obstante, cumple su papel dentro del disco. Personalmente no me sobra.

5. “Forever”: Regresamos al brío con “Forever”, donde su punto más fuerte está en ese estribillo de afirmaciones tan rencorosas cantadas por Lauren. Se siguen dibujando bien las pautas sonoras principales de “Love Is Dead” gracias a piezas como esta: unas notas sintéticas muy ampulosas y pop, de mucha potencia. Desprende energía, pero sin recordarnos a sonidos más ochenteros como sucedía por ejemplo en el disco de debut. A “Forever” se le va cogiendo el punto con el paso de las escuchas.

6. “Never say die”: Sin dejar de lado el sonido principal del disco, “Never say die” apuesta por un sonido más melancólico dentro de su potencia instrumental. También podemos apreciar el recurso estilístico vocal de Lauren de la repetición de palabras, otra característica notable de “Love Is Dead”. Considero que el puente al estribillo es la sección más destacable de esta pieza.

7. “Miracle”: Segundo single del disco, con un videoclip en el que al fin vemos a los componentes del grupo sufriendo a pasear entre tumultos y revueltas callejeras, “Miracle” es una canción que en algún lado vi que era criticada porque al redactor le recordaba al estilo de Imagine Dragons; se ve que no le gustaba ese grupo. A mí, a día de hoy, Imagine Dragons ni frío ni calor, pero “Miracle” de Chvrches no me disgusta. Está bien ese contraste entre lo sugerente y sigiloso y la contundencia épica de ese estribillo que creo que acierta: “no me hagas preguntas y no te responderé mentiras. No pido un milagro”. Hace unos meses el grupo hizo una versión orquestada en la BBC que resulta bastante curiosa.
8. “Graves”: Retornamos al sonido acelerado y animoso de “Love Is Dead” con “Graves”. Siendo claramente uno de los temas que representa más claramente el sonido medio del álbum, no es quizás el que más me guste en este sentido. No obstante, hay que reconocer que es de las canciones que más brío y energía transmiten del lp.

9. “Heaven/hell”: De estructura algo parecida a “Miracle”, por lo de tener fuerte contraste entre sus partes, “Heaven/hell” nos devuelve a las texturas más reconocibles del disco en sus notas. Lauren quizás alcanza en esta canción los registros más altos del disco en el estribillo.

10. “God’s plan”: Lo que nadie puede negar a Martin Doherty es que escoja malos temas para sus momentos vocales. Luego ya su voz puede gustar más o menos. El caso es que “God’s plan” es uno de los mejores capítulos del disco. Resulta hipnótica y obsesiva y sirve a la perfección a ese registro algo apagado de Martin al micrófono. Va en un in crescendo, con Lauren en los coros, que remata bien en el fin de la canción. Sin duda uno de mis momentos favoritos del disco.

11. “Really gone”: No son necesarios los fastos excesivos para lograr emocionar. Ejemplo de ello, “Really gone” nos ofrece el capítulo más sentido de “Love Is Dead”. Sobre una leve melodía, Lauren es la que resulta la protagonista absoluta en esta canción en la que la letra versa sobre lo que parece ser el punto de ruptura de una relación (por ello resulta algo dolida). Lo dicho, emocionante sin más efectos especiales y con una Lauren Mayberry superlativa al micrófono.

12. “II”: “II” es una especie de interludio al último tema del disco, que resulta algo siniestro en sus sonidos, pero que tampoco pasa de resultar meramente anecdótico.

13. “Wonderland”: Algo que no le podemos echar en cara a “Love Is Dead” es que no cierre con un sonido representativo de lo que expuesto en conjunto. “Wonderland” es ambiciosa y potente en sus notas instrumentales, como muchos de los episodios más representativos del álbum. Suena quizás algo más trascendental en su estribillo, con esas preguntas tan directas lanzadas por Lauren. Considero que es una buena canción y que pone el correcto punto y final al 3er. disco de Chvrches.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Realmente “Love Is Dead” no ha recibido críticas favorables tan unánimes como los dos trabajos anteriores. Hay sites por ahí que han sido más o menos negativos en sus impresiones y son pocos los lugares realmente entusiastas con el disco. Quizás nosotros estemos más a favor que en contra de “Love Is Dead”.

Personalmente considero a “Love Is Dead” un buen disco. Disfrutable y aprovechable para los fans de Chvrches que vengan de atrás. Si bien hay que advertir que la producción es lo que provoca un punto de distancia respecto a lo anterior. Si en lugar de Kurstin hubieran realizado la producción Iain, Martin y Lauren, seguro que el resultado hubiera sido muy distinto y muy probablemente más del gusto de los fans que han sido críticos con el disco.

Sin embargo, el grupo buscaba avanzar. Mirar más allá. De ahí la elección del nuevo productor y el nuevo envoltorio al disco. Veremos qué sucede con el planteamiento del 4º lp. De momento “Love Is Dead” no deja de ser un disco que consolida a Chvrches como una de las bandas destacables de la música pop electrónica actual. El grupo ha realizado una gira amplia desde que el disco vio la luz, pasando por multitud de países y festivales. Una pena que no me haya casado la vida con sus fechas para verles, como ya he referido al comienzo del artículo; no obstante, espero que en próximas ocasiones consiga verles en directo, ya que sin duda son una de mis cuentas pendientes de ver en concierto.

Yo estoy deseando ya tener en mis manos el que sea el 4º disco de estudio de Chvrches. ¿Y ustedes? De momento sigamos disfrutando de los 3 grandes discos (y todas las canciones inéditas o bonus tracks anexos) que tienen hasta la fecha, que siempre nos reportarán muy buenas sesiones de escuchas musicales.
Leer más...

martes, 18 de junio de 2019

DMR finalizó su 10ª temporada de radio

Quizás no haya sido la más redonda de todas (o sí, cada cual valore), pero el caso es que la que ahora ha terminado ha sido nuestra 10ª temporada de radio. Un año más hemos estado en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) en el horario de los sábados a las 16.00h. Unas veces en directo, y otras en grabado. La periodicidad de novedad de contenidos ha sido nuevamente bisemanal (como desde hace ya muchas temporadas) y no han podido escuchar redifusiones en ese dial, ya que no hay continuidad actualmente (lastre que arrastramos desde hace ya un par de años al menos).

He de agradecer aquí personalmente el esfuerzo a mi amigo Mariano González. No solo por el hecho de desplazarse a los estudios del campus externo de la Universidad de Alcalá de Henares con su actual condición física, sino por las gestiones que ha realizado para dar lustre a la temporada, al haber logrado la participación de gente tan importante como Víctor Aparicio Abundancia de Los Coyotes o Shuarma de Elefantes.

Y, claro, tanto a él como al resto de colaboradores que han participado Luis Felipe Novalvos, José Antonio Sánchez y Óscar Cañas, también quiero agradecerles su tiempo y disposición para formar parte de estos coloquios que con tanto ánimo afrontamos en pro de acercar la cultura musical.

Nuestra intención es seguir con una 11ª temporada. Eso sería en octubre. De momento, pueden escuchar nuestro fondo de armario. Ya saben que están disponibles todos los podcast en Ivoox en nuestro perfil. A continuación les dejamos el listado para que les sirva de guía. Termino agradeciendo también muy sinceramente a todo aquel que nos haya escuchado, ya sea en directo o en podcast, a lo largo de la temporada. Sin ustedes, que aunque no sean legión, esto no tendría ningún sentido.

Dmr 10-1: Chvrches - The Bones Of What You Believe (2013)
Dmr 10-2: Genesis - Abacab (1981)
Dmr 10-3: Queen - Bohemian Rhapsody (O.S.T.) (2018)
Dmr 10-4: Los Coyotes - Mujer Y Sentimiento (1985) (incluye entrevista a Víctor Coyote)
Dmr 10-5: Thomas Dolby - The Golden Age Of Wireless (1982)
Dmr 10-6: Blondie - Eat To The Beat (1979)
Dmr 10-7: Texas - White On Blonde (1997)
Dmr 10-8: The Clash - Sandinista! (1980)
Dmr 10-9: Lloyd Cole And The Commotions - Rattlesnakes (1984)
Dmr 10-10: Elefantes - Azul (2000) (incluye entrevista a Shuarma)
Dmr 10-11: The Killers - Wonderful Wonderful (2017)
Dmr 10-12: Blur - The Magic Whip (2015)
Dmr 10-13: R.E.M. - Accelerate (2008)
Dmr 10-14: Elton John - Made In England (1995)
Dmr 10-15: Nik Kershaw - The Riddle (1984)
Leer más...

domingo, 16 de junio de 2019

Programa Nik Kershaw “The Riddle” (Temporada 10/ Programa 15)

Aunque fue el programa final de la 10ª temporada, realmente no fue el último que llevamos a cabo; de hecho, se emitió de incógnito de 14.25 a 15.25h el pasado sábado 25 de mayo de 2019 en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), aunque su estreno oficial fuera el sábado 8 de junio de 2019 en el mismo dial.

Con este músico británico y con uno de sus trabajos más exitosos, pusimos el punto final oficial a la temporada. “The Riddle” sonó íntegro bien fuera en primer o segundo plano y sirvió a Mariano González y Víctor Prats para ofrecer una hora de diálogo musical que consideramos interesante.

Nik es un artista que ofrece mucho más allá de sus 2 o 3 canciones conocidas por todos. Esperemos que este programa les ayude a acceder a su obra en mayor profundidad. Si no escucharon ninguna de las 2 emisiones en RUAH, aquí les dejamos el reproductor y el enlace al alojamiento en Ivoox el audio para que lo escuchen. Hasta octubre, a priori, no habrá más contenido nuevo radiofónico “made in DMR”. https://www.ivoox.com/dmr-10-15-audios-mp3_rf_36947007_1.html
Leer más...

viernes, 14 de junio de 2019

Tr/st - The Destroyer Part 1 (2019)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tras el magnífico concierto que dio en Madrid el pasado 12 de abril en la sala Caracol y al cual asistimos, era prácticamente obligado hablar del nuevo y esperado trabajo de Robert Alfons, es decir Tr/st. Nada menos que cinco años han pasado desde la edición de su segundo álbum “Joyland”, tras el cual Robert decidió tomarse las cosas con calma después de dos años frenéticos en los que Tr/st ganaría bastante notoriedad.

Su primer álbum “TRST” (2012) había supuesto toda una novedad en el ámbito del electropop. En ese momento Tr/st era un dúo. El grupo se forma cuando Alfons se encontró con Postepski, en ese momento en Austra, y decidieron empezar a hacer música juntos. Alfons creaba una serie de canciones que expresaban perfectamente su mundo, valiéndose de ambientes góticos y oscuros mientras que Maya Postepski se encargaba de darle un toque más experimental y arriesgado. La combinación funcionó a la perfección y así lo prueban singles tan sobresalientes como “Dressed for space”, “Bulbform” o el single de debut “Candy walls”.

Sin embargo, los compromisos de Maya con Austra la llevaron a abandonar el dúo a poco de comenzar la gira y a partir de ahí Tr/st se convirtió en el proyecto personal de Robert Alfons. El segundo álbum “Joyland” (2014) no se hizo esperar y si bien la falta de Maya se nota, el resultado no desmerece en absoluto, es simplemente diferente, por un lado sigue la línea del primer álbum pero Alfons le da un giro más luminoso y melódico al conjunto, se puede comprobar en el single “Capitol” por ejemplo.

Tras girar sin parar con este último álbum Robert Alfons acabo agotado tras tanta actividad. Necesitaba retomar su vida después de un periodo tan intenso. Lo que no pensábamos es que este descanso iba a ser tan prolongado. Al principio parecía que pronto tendríamos un nuevo trabajo de Alfons ya que en 2015 lanzaría un tema nuevo “Slug” que parecía el adelanto de un nuevo álbum pero éste no llegó, con lo cual este tema se ha quedado un poco en el aire.

Dos años después, en 2017, todo parecía preparado para la llegada de un nuevo disco, Alfons lanza la envolvente “Bicep” para después lanzar otro nuevo tema acompañado de un excelente videoclip. Se trató de “Destroyer” un tema vital y contundente que acrecentaba las ganas de escuchar el nuevo material que se traía entre manos Tr/st. El problema fue que al final este álbum no llegaba, parecía que Alfons, en modo perfil bajo, se contentaba con lanzar temas sueltos y hacer algún que otro concierto esporádico. Bien es cierto que en los últimos tiempos y por desgracia, el formato álbum está totalmente devaluado. Las ventas de este formato se han desplomado y lo cierto es que lo que el público en general consume ahora en cuanto a música son canciones sueltas, es decir singles, y mucho streaming, así que es de agradecer que aun algunos artistas se preocupen y valoren el concepto global de un álbum.

Por fin llegó 2019 y Alfons empieza a realizar un goteo de canciones que esta vez sí, anunciarían un nuevo álbum. Además este anuncio venía acompañado de dos novedades. La primera ha sido su reencuentro con Maya Postepski. Mucho menos ocupada desde que desgraciadamente abandonó Austra, Maya ha coescrito con Alfons algunos de estos nuevos temas. La segunda novedad es que este nuevo proyecto está dividido en dos partes, las cuales saldrán a lo largo de este año.

Es decir que vamos a tener dos álbumes de corta duración a lo largo de este 2019, toda una compensación después de tanto tiempo de relativo silencio. Ya tenemos entre nuestras manos “The destroyer Part. 1”, el cual vamos a continuación a analizar.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Colossal”: El álbum empieza con un tema bastante oscuro, en algunos momentos sórdido y realmente frio, gélido diríamos, con un sonido bastante ambient. Alfons lo dio a conocer poco antes de la salida del álbum y la austera base techno de la canción es obra de Postepski que pone su impronta y le da un toque que nos recuerda un poco a las primeras composiciones que hicieron como dúo haya por el 2012. Alfons por su parte realiza una interpretación que alterna emoción y contención, la voz está muy bien tratada y aunque la letra es ambigua y un tanto siniestra podemos divisar un pequeño hilo de esperanza, de emoción al escapar de un escenario y entrar en otro nuevo.

2. “Gone”: Claros y sombras se alternan en la que es sin duda uno de los puntos fuertes de este álbum, “Gone” rezuma melancolía, cierta tristeza y nostalgia por tiempos pasados y la perdida de una persona importante en nuestra vida. Musicalmente si bien es un tema bastante oscuro tiene una melodía muy marcada y un estribillo bastante accesible, es comprensible que fuera elegida como uno de los temas adelanto del álbum. En definitiva una canción donde Alfons nos hace participes de una intensidad que no deja indiferente. Este tema ha contado con un video tipo mal rollo donde podemos ver a Alfons encerrado en una especie de gruta, rodeado de velas, sin parar de moverse, es realmente claustrofóbico.

3. “Unbleached”: Evidentemente con un título así no nos podemos esperar un tema luminoso y claramente este no lo es. Nos encontramos ante el que en teoría fue el primer tema nuevo con el que Alfons y Postepski volvieron a trabajar juntos. Es un irresistible tema electro muy fluido que combina ritmos que harían las delicias de una pista de baile gótica y algo decadente. El tema es todo un empacho de exquisitas capas de sintetizador y alguna que otra distorsión que desembocan en un estribillo tremendamente acertado y eufórico. Bien podríamos decir que “Unbleached” resume musicalmente muy bien el espíritu de este álbum.

4. “Bicep”: Alfons ha tenido a bien rescatar este tema que daría a conocer en el año 2017 para el nuevo disco. Sin duda ha sido todo un acierto pues hubiese sido una pena que un tema de la calidad de este “Bicep” se hubiese quedado descolgado en su discografía. La canción tiene una construcción muy original con los versos principales recitados por Alfons, susurrando y dándole un carácter sensual al tema para desembocar en un potente estribillo que hacer estallar la canción para después volver a la parte recitada que es reforzada por unos densos sintetizadores. El puente también es muy original, aquí Alfons realiza una deconstrucción y posteriormente una reconstrucción apoyándose en diferentes sonidos aislados, no es la primera vez que Alfons realiza este ejercicio, de hecho ya forma parte de sus señas musicales de identidad, temas antiguos como “Are we arc?” o “Icabob” incluyen también estos originales puentes.
5. “Grouch”: Otro tema en el cual los talentos de Alfons y Postepski vuelven a unirse. La canción se abre con un estruendo de bajos sintetizados que marcan el tono, el ambiente es ciertamente decadente y en algunos momentos escalofriante. De pronto emerge la voz de Alfons, liberadora y sublime, en un estribillo repleto de ganchos melódicos donde la voz de Robert suena vulnerable y emotiva, un tema que si bien tiene un toque dramático, un tanto frenético y malsano, es perfectamente bailable y cumple muy bien con esa constante en la música de Tr/st que es sublimar los demonios personales en la pista de baile.

6. “Poorly coward”: Uno de los temas más experimentales del álbum, consiguiendo unas interesantes combinaciones de sonidos sintéticos con texturas realmente logradas. La estructura de la canción es poco convencional y tiene un marcado sonido industrial que por momentos nos puede recordar a los Depeche Mode de “People are people” o “Blasphemous rumours”.

7. “Control me”: Nos acercamos a la recta final del disco y en ella los ritmos más bailables dejan paso a un sonido más dream pop. Postepski se emplea a fondo para darle al tema una interesante producción que se acerca a un progressive muy contenido que funciona como fondo y que no termina de explotar en ningún momento creando una atmosfera compleja e interesante mientras la voz afectada de Alfons pone la gravedad suficiente para lograr emocionar en su fragilidad, en su búsqueda de un aliado que le proteja de sí mismo. El resultado es un tema mágico y envolvente.

8. “Wake with”: El álbum se cierra con un medio tiempo en el que Alfons y Postpepski crean una atmosfera misteriosa que va mutando a lo largo de la canción ofreciendo nuevos detalles, y que finalmente transmite cierta paz. Con un sonido limpio y cristalino, este breve pero intenso álbum finaliza.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Robert Alfons nos ha demostrado que no ha perdido un ápice de su carisma y está dispuesto a seguir desarrollando su pop gótico y electrónico. La vuelta de Maya Postepski como colaboradora en el proyecto ha sido toda una sorpresa que estoy seguro nos puede deparar muy buenos momentos. Aun no sabemos si este reencuentro se repetirá en el próximo álbum “The destroyer part. 2”, esperemos que así sea. Lo que si sabemos, por declaraciones de Alfons, es que la segunda parte de esta nueva aventura tendrá un carácter más experimental y oscuro.

Mientras tanto Tr/st está actualmente reencontrándose con su público con una gira europea y americana después de un largo periodo de ausencia. Está claro que este 2019 va a ser un año muy importante para Robert Alfons, volveremos con él próximamente para dar cuenta de la segunda parte de este nuevo proyecto que esperemos no se retrase demasiado.
Leer más...