domingo, 10 de noviembre de 2019

Programa HIM “Greatest Lovesongs Vol. 666” (Temporada 11/ Programa 2)

Tuvimos el gusto de viajar en el tiempo a nuestra primera juventud para rememorar los días en los que nos gustaba (y nos sigue gustando) el género del love metal. Gran culpa, si no toda ella, la tenían HIM, el grupo que vino de Finlandia para cautivarnos con sus melodías potentes y oscuras.

El debut de esta banda fue el disco que escogimos y Mariano González y Víctor Prats estuvimos hablando de las bondades de los chicos liderados por Ville Valo. El programa se estrenó oficialmente el sábado 26 de octubre de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), pero lo llevamos a cabo el sábado 12 de octubre de 14.15 a 15.15h; se emitió en directo en ese momento de forma extraoficial, con lo que de alguna forma puede decirse que fue nuestro debut de temporada.

Por si no lo pudieron escuchar en las 2 emisiones citadas, aquí les insertamos el reproductor con el podcast para su escucha y les dejamos el enlace a su alojamiento en Ivoox por si desean descargárselo: https://www.ivoox.com/dmr-11-2-audios-mp3_rf_44129512_1.html

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viernes, 8 de noviembre de 2019

Temporada 11/ Programa 3: Everything But The Girl y “Temperamental” (1999)

Yo en su día no me imaginaba que “Temperamental” iba a ser a la postre el último lp de estudio del dúo formado por Tracey Thorn y Ben Watt. El grupo había mutado de piel con soltura unos años antes al dejarse seducir por formas más bailables, y acogieron con completa naturalidad el género del trip hop.

El disco que nos ocupará este sábado 9 de noviembre de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), fue el que tomó el relevo al exitoso y más que notable “Walking Wounded” de 1996. Quizás no ofrezca singles tan excelentes como “Wrong”, pero es un lp que alcanza una buena nota media.

No nos falten. Creo que este sábado disfrutaremos de una hora de radio llena de buena música e intentaremos reflexionar sobre el espectro de este grupo que tantos buenos momentos de música nos ofrecieron durante su época en activo.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/602593513612454/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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viernes, 1 de noviembre de 2019

AC/DC - Back in Black (1980)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Esta reseña va a ser algo peculiar en lo que a mí respecta. Va a ser el análisis de un “converso”. Me explico. AC/DC suele ser un grupo que gusta desde la adolescencia, que casa bien con el ímpetu de la juventud y que por lo tanto suele paladearse desde épocas más o menos tempranas. Desde ahí puede acompañarte toda la vida. Sin embargo, reconozco que mi interés por AC/DC está aumentando a los treinta y muchos.

¿El por qué? Ni yo mismo lo sabría explicar. Como dicen en la película “Alta Fidelidad”, a veces hay que esperar a que una música haga “click” en nuestra cabeza. No crean que no me gusta el rock, me encantan desde hace muchos años Led Zeppelin, Black Sabbath, The Doors, The Rolling Stones, The Beatles, etc, etc. Quizá percibiera que todas las canciones que escuchaba parecían casi iguales, pero también me gustan los Ramones, que son el epítome de la persistencia estilística. Sin embargo, llegados a este punto me interesa muy poco racionalizar y me interesa bastante disfrutar. Tampoco se crean, por otra parte, que me he convertido en el fan número 1.

A mis ojos AC/DC hacen una versión “hiperelectrificada” del rock clásico, tonificando y dando músculo a música que en principio podría ser propia de grupos como los Rolling Stones. Hay varias virtudes en AC/DC que son incuestionables. La guitarra rítmica de Malcolm Young es capaz de parir antológicos riff (en este disco hay unos cuantos ejemplos); por su parte la de Angus Young (el que va vestido de colegial) es virtuosa, incendiaria y desbocada. Este dúo de guitarras amerita haber conseguido uno de los sonidos más reconocibles, salvajes y celebrados de la historia del rock.

Otro mérito es, aunque por circunstancias indeseables, haber sobrevivido a la muerte de su primer y carismático cantante: Bon Scott. Aunque la etapa aurea de AC/DC suele considerarse que es esta primera, Brian Johnson ha sido un sustituto que forma parte de la historia de la banda. Y el caso es que aunque hayan tenido dos vocalistas de peso, la historia de AC/DC es la historia de un solo grupo. ¿Pudieron Queen decir eso, por ejemplo, cuando se unieron con Paul Rodgers? Es más, el disco que nos ocupa es el primero en el que cantó Brian Johnson y, a día de hoy, resulta ser no solo el más vendido de la banda, sino que es el segundo disco de la historia más vendido después del “Thriller” de Michael Jackson. El concepto de resurrección encarnado en disco de rock.

Hay muchos cosas de “Back in Black” en particular que pueden aplicarse a AC/DC en general. Puro hard rock. O como yo lo llamaría hard rock “de venirse arriba”. Pocos grupos invitan tanto a cabecear, saltar o tocar la guitarra invisible como AC/DC. Y quizá ahí esté parte de su secreto, en que todas sus marañas eléctricas vayan a desembocar en descargas de pura energía. No esperen letras filosóficas o grandes conceptos, AC/DC es un grupo para un disfrute primario y divertido, además de bien tocado, por cierto. Es posible que sea un grupo de “nicho”, es decir, que no haya mucha variedad en el conjunto de su carrera. Sin embargo lo que hacen lo hacen bien y han encontrado desde hace muuuuuuchos años una fórmula que puede considerarse propia. Se puede comprar o no. Yo antes elegí que no; ahora practico el infravalorado placer de cambiar de opinión.

“Back in Black” trajo bajo el brazo algunos trallazos que tardaron poco en convertirse en clásicos de la banda. A modo de botón están “Hells bells”, “Back in black” o “You shook me all night long”. La banda para este disco la completan dos músicos que también son historia de AC/DC: Phil Rudd (batería) y Cliff Williams (bajo). En las tareas de producción está el afamado Mutt Lounge.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Hells bells”: Empezamos con un pequeño clásico de la banda. Es, de lejos, la composición más oscura de “Back in Black”. El inicio con el lúgubre tañido de campanas y las guitarras introduciéndose poco a poco es estupendo; el trabajo en los riffs es perfecto; y Brian Johnson en las voces contribuye a la épica de la canción. Se nos presenta una banda que echa de menos a Bon Scott, pero que se las ha arreglado para tirar hacia adelante. La construcción de la canción es impecable. El tema es un tributo precisamente a su difunto cantante y no una canción satánica como se sacaron de la manga los analistas más alicortos. Brian Johnson cuenta que el estallido de una tormenta huracanada durante el proceso de grabación del disco ayudó a la creación de este segundo single.

2. “Shoot to thrill”: Canción mucho más saltarina, ágil y ligera. No por eso significa que las guitarras sean livianas, ni mucho menos. Tema realmente pegadizo, que desde cierto punto de vista puede tener algún deje “pop”. Al menos hasta que Angus Young tira la casa abajo con un eléctrico punteo. La canción va sobre un camello que va dispensando antidepresivos entre las amas de casa de un barrio, anécdota que Brian Johnson leyó en la prensa. Ojo al poderosísimo fade out. No fue single pero es una favorita de los fans.

3. “What do you do for money honey”: El inicio es un riff de rock clásico llevado al poderoso campo de AC/DC. La armonía entre las dos guitarras y la voz de Brian es estupenda. El estribillo trae consigo el desfase mediante un catártico y algo alargado grito. Tiene todos los componentes de una canción marca de la casa; rock sencillo, potente y divertido.

4. “Given the dog a bone”: El sentido del ritmo de este tema es uno de sus atractivos. Es una canción que te pondrías para conducir, o algo así. El riffeo de Malcolm y los dibujos y punteos de la guitarra de Angus suenan tan característicos como siempre. El estribillo es algo más conciso y “malote”. De esas canciones que no dan tregua y te persiguen durante tres minutos y medio.

5. “Let me put my love into you”: Bajamos revoluciones hasta acercarnos a un medio tiempo melódico de puro rock clásico. La intensidad es distinta, buscando algo más de emoción y menos jolgorio. ¿Será éste el romanticismo de los AC/DC? No exageremos. Ni siquiera es una balada. Pero sí cambia de tercio, y tiene algunas virtudes melódicas interesantes. No está mal.
6. “Back in black”: Señoras y señores, esto sí que es un riff. Qué bueno era para estos menesteres Malcolm Young. Todo en esta canción es pegadizo, desde el mencionado riff, la melodía o vocal o el punteo Angus. Una de mis canciones favoritas de AC/DC y un enorme clásico de la banda; puede ser saboreada por no solo por los acérrimos del grupo, casi cualquiera que se acerque a la canción se quedará compulsivamente enganchado a sus acordes. Aunque el ritmo alegre parece querer desmentirlo, la canción es un tributo al recién fallecido Bon Scott. Cuando el grupo pensó en hacer esta canción no querían un tema triste o mortuorio, sino una melodía que sonase a celebración. Así se conseguiría atrapar mejor la esencia del malogrado vocalista. Como dato curioso personal, en un concierto de Travis los escoceses decidieron terminal su recital con una versión de esta canción. Los que asistimos, sabiendo que el estilo les pega como a un Cristo dos pistolas, nos quedamos con la boca abierta.

7. “You shook me all night long”: Menuda dupla forma junto con la canción anterior. Prepárense para cabecear y dar saltitos en cuanto comiencen a sonar los acordes de esta maravilla. De nuevo un riff genialmente sencillo, como si fuera increíble que a nadie se le hubiera ocurrido antes; un ritmo simple pero persistente y efectivo por parte de Phil Rudd; un buen punteo de remate. La melodía vocal es quizá la más pegadiza del disco, con una capacidad melódica digna del mejor pop. Fue el primer single sin Bon Cott y una de las razones de por qué AC/DC pueden traspasar fronteras estilísticas y resonar en gente en principio ajena al hard rock.

8. “Have a drink on me”: No es tan exuberante como las dos canciones anteriores pero es un ejemplo claro de conocimiento de los resortes del rock clásico. Es una especie de medio tiempo gustoso donde aunque no destaque nada, tampoco se puede decir que falte o sobre algo. Es como aquello de “its only rock and roll but i like it”; que no es poco. A destacar, no obstante, como se va endureciendo en el tramo final hasta acabar desembocando en un vehemente fade out. Algunos quieren ver en esta canción otro recuerdo para Bon Scott, como si el fallecido cantante animara a la banda a seguir con la fiesta y a tomarse otra copa en su memoria.

9. “Shake a leg”: Esto es más rapidito. Tiene un ritmo mucho más movido y macarra que las anteriores canciones, como si quisiera emular un boogie. A su modo también incita al baile y al movimiento. Una de las canciones más directas del disco, pero sin el agarre de otras. A mitad de canción tenemos la vertiente más bullanguera y rotunda de AC/DC, añadiendo decibelios a una canción poderosa y divertida que quizá pudo haberse pulido más.

10. “Rock and roll ain´t noise pollution”: Finalizamos “Back in Black con una incursión en el blues; particularmente en los primeros compases. El riff y el tempo están marcadísimos, siendo una de las canciones más contenidas en cuanto a velocidad. Brian Johnson agrava su voz para parecerse a un “bluesman” y consigue un registro algo distinto respecto de otras canciones. AC/DC redactan y firman ellos solitos un manifiesto a favor del rock and roll y lo rubrican como mejor saben hacer. El origen de la canción está en las declaraciones de un cargo político que se atrevió a definir el rock como “contaminación acústica”. ¿Acaso AC/DC iban a permanecer pasivos ante tal afrenta? Fue el último single del disco.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Es posible que parte del éxito del disco, y de la continuidad de AC/DC como banda tras la muerte de Bon Scott, sea que el estilo vocal de Brian Johnson no es particularmente distinto. Y sobre todo, claro, están las canciones. En general no es que sean los reyes de la sutileza, pero hay algo que hasta los más detractores tendrán que admitir: transmiten entusiasmo. Con AC/DC no se puede hablar ni de modernidad, ni de estilo retrógrado; sencillamente hacen un estilo de música que está al margen del tiempo y las modas; su principal referente son ellos mismos. Ello no quiere decir que todas las épocas hayan tenido la misma aceptación; la década de los ochenta en general suele ser la peor considerada de la banda. 1990 fue el resurgir con el pelotazo de “Thunderstruck”, incluido en el disco “The Razors Edge”.

Personalmente, y por razones de edad, la primera vez que oí hablar de ellos fue en 1995 a raíz del lanzamiento del disco “Ballbreaker” y su single “Hard as rock”. Mucho más nítido es el recuerdo de “Stiff Upper Lip” (2000) y de su arrolladora canción título. Por cierto que en el año 1996 salió un video en directo de la banda llamado “No Bull” y que fue grabado en la Plaza de Toros de las Ventas.

Ya les digo que AC/DC es un gusto adquirido y no una pasión innata, pero a veces la fe del converso posee recovecos tan interesantes como la del devoto de primera hora. Nunca digan de esta agua no beberé, porque nuestros denuestos de hoy podrían ser pequeñas joyas el día de mañana. Consideren, si quieren, este artículo un voto a favor del cambio de criterio meditado y de la libre fluctuación de la música.

Texto: Mariano González.
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domingo, 27 de octubre de 2019

Programa Chvrches “Love Is Dead” (Temporada 11/ Programa 1)

El pasado sábado 12 de octubre de 2019 fue fiesta nacional en España (Día de la Hispanidad) y nosotros lo celebramos haciéndolo coincidir con el inicio de nuestra 11ª temporada (ahí es nada). Repetimos inicio de temporada, en lo que a grupo se refiere, con respecto a la temporada anterior: los escoceses Chvrches.

En esta ocasión fue su último disco hasta la fecha el objeto de nuestro análisis. “Love Is Dead” en general nos gusta, si bien quizás no tanto como los 2 anteriores, pero le intentamos reivindicar en la medida de posible durante nuestra hora de programa. Se trató de un diálogo musical entre Mariano González y Víctor Prats.

Si no pudieron acompañarnos el día indicado en el directo en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h, ahora pueden hacerlo; les dejamos insertado el reproductor para su escucha directa aquí y el enlace a Ivoox donde se encuentra alojado: https://www.ivoox.com/dmr-11-1-audios-mp3_rf_43560735_1.html
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viernes, 25 de octubre de 2019

Temporada 11/ Programa 2: HIM y “Greatest Lovesongs Vol. 666” (1997)

En el segundo programa de la presente temporada queremos tributar a una banda y a un subgénero musical derivado del metal, el llamado “love metal”, que tuvieron su apogeo en los años bisagra del cambio de milenio. Los finlandeses HIM, comandados por el vocalista Ville Valo ofrecieron hasta su reciente disolución un puñado de buenos lps entre los que destaca mucho su debut.

Aquel trabajo de 1997 será el objeto de análisis este sábado 26 de octubre de 2019 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Se tratará nuevamente de un diálogo musical entre Mariano González y Víctor Prats. Como siempre, les esperamos. No nos fallen.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/2519541928132414/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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miércoles, 23 de octubre de 2019

Concierto Javiera Mena + Second. Madrid (22-10-2019)

Si me preguntase alguien sobre qué concierto a dúo de artistas de habla hispana propondría yo para una velada, hubiera dicho que Second y Javiera Mena. No se imaginan mi reacción cuando veo en Facebook un aviso que venía a decirme “Javiera Mena ha creado un evento que puede interesarte” y al pinchar por curiosidad, imaginando un concierto suyo nuevo en Madrid, veo que Mahou y sus iniciativas de patrocinio cultural habían hecho realidad uno de mis sueños o ideales.
Pues sí, alguien, no sé quien (mil gracias a quien corresponda), con buenísimo criterio a mi juicio, se le ocurrió juntar en una misma noche a Javiera Mena y a Second. Ya saben los acólitos habituales de “DMR” la admiración que profesamos por los de Murcia desde que los conocimos allá por 2009 y por la chilena desde que accedimos a su universo musical en la primavera de 2005. Intentaremos ser objetivos con la crónica, pero entenderán que mi nivel de fan hacia ambos me hará difícil no ver todo envuelto en un halo de idealidad, que quizás no fuera para tanto para los que sean más ajenos.
Para colmo, el evento se fijaba en el Teatro Barceló, uno de nuestros sitios predilectos para conciertos. Lo único malo es que caía en martes, pero entenderán que con tantos argumentos a favor no dudé mucho en gastarme el más que accesible precio de 15 euros (gastos ya incluidos) en las entradas. En esta ocasión quise hacer de Cicerone para mi buen amigo y colaborador radiofónico en nuestro programa en las ondas Luis Felipe Novalvos y su novia María. El cuarteto lo conformaba mi mujer Susana, la cual ya ha visto a Javiera y a Second en mi compañía en muchas ocasiones, con lo que se la puede considerar más que una iniciada en la materia. Con motivo de un feliz hecho personal que aún no puedo desvelar, consideré adecuado invitar a los 3 de mi bolsillo a la noche en plan celebración idónea.
Llegamos prontito al Teatro Barceló, antes de las 19h. Como no había nadie haciendo cola, decidimos irnos a tomar algo a un local cercano y regresamos a las 19.30h para situarnos de los primeros en la cola. Conseguimos un buen lugar en primera fila desde donde suelen disfrutarse perfectos los conciertos en el Teatro Barceló, sin soportar apreturas, en el extremo izquierdo mirando de frente. Ya al entrar, después de una foto conmemorativa en el photocall, vimos en el escenario que Javiera sería la primera en salir a escena al visualizar su set con su mítico sinte Virus en mitad de las tablas.
Y así fue. Pasadas las 20.30h salió Javiera a escena con sus músicos de directo de la última vez que la vimos en el local de al lado de la misma calle hacía cosa de un año al presentar en Madrid “Espejo”. Javiera, con amplio traje color malva comenzó con “Dentro de ti” para luego ponerse sus gafas icónicas y afrontar la siempre deseable “Otra era”.
Javiera Mena estuvo cosa de 40 minutos en el escenario. Ofreció un set list con una selección de hits absolutos como la brillante “Espada”, con catas de Jedi incluidas en el tramo final instrumental por parte de Javiera (como es tradición) o “Luz de piedra de luna”, que quizás fue uno de los momentos más álgidos de su actuación. No obstante, he de reconocer que personalmente me gustó mucho escuchar “La joya” en directo, que fue la tercera en sonar y la cual no siempre había aparecido las veces que había ido a ver uno de sus conciertos (de hecho, no sé si aún no la había oído en directo; tendría que revisar mis crónicas, cosa que ahora tampoco voy a hacer).
Hubo espacio para ofrecernos su último single, que es esa versión del “Mujer contra mujer” de Mecano. También sirvió como salida del concierto ese “Ritmo de la noche” que tanto gusta a Javiera Mena. Me van a permitir en esta crónica incluir las apreciaciones de Luis Felipe Novalvos, persona a la que llevo mucho tiempo hablándole de las bondades de Javiera y los Second para intentar una especie de efecto “John Boy” en su figura. Consideró que el sonido o la mezcla desde la mesa no le hizo un buen favor a Javiera, con el sonido instrumental quizás demasiado saturado y con su sonido vocal muy bajo (de hecho creo que Javiera hizo gestos al comienzo al respecto).
También apreció el señor Novalvos que en un set tan corto incluir 2 versiones no le parecía demasiado adecuado; hube de explicarle que “Mujer contra mujer” era su último single y una de las canciones que más marcaron en su vida a Javiera su relación con la música y que los sonidos de “Ritmo de la noche” suelen ser el fin de fiesta de sus actuaciones. No obstante, sí que estoy de acuerdo en parte con Luis Felipe en que Javiera tiene canciones lo suficientemente buenas como para prescindir de sus versiones (por mucho que las mismas sean válidas y correctas). Prefiero mil veces escuchar antes un “Sufrir” o un “Acá entera” que un “Yo no te pido la luna” o un “Mujer contra mujer”. Cuestión de gustos.
Javiera estuvo muy entregada, comunicativa y reivindicativa, no dejando de lado la actualidad de su país de origen. Invitó a Sean Frutos de Second para cantar a dúo “Cerca” del último disco “Espejo”. Sean solventó bien la papeleta en un tema que no le venía bien precisamente por los tonos más agudos y altos que la propia Javiera adopta en esta canción. Lo dicho, 40 minutos que hicieron el efecto de quedarnos con ganas de mucho y mucho más. Creo que Javiera optó por un correcto setlist, lleno de lógica. Si hubiera dispuesto de 5 minutos más, la cosa hubiera quedado bordada con un “Sincronía, Pegaso”.
El cambio de set de concierto se produjo de forma fugaz y rápida. Dio gusto la celeridad, pero esa celeridad quizás provocó que el micro de Sean se descuidara y estuviera mal conectado, cosa que se apreció en “2502”, canción de apertura de los Second. Fue pasmoso como Sean, con tranquilidad, solvencia y solemnidad mandó parar a los músicos para entonar los versos que no se habían oído y dio la orden de seguir cuando se puso al día. ¡Bravo!
Los de Murcia, también con su formación idéntica a la que les vimos en el Price a comienzos de año (véase a los hermanos Fran y Jorge Guirao a la batería y guitarra eléctrica respectivamente y Nando Robles al bajo, con 2 músicos más de directo -teclados y segunda guitarra-), tuvieron que hacer un encaje de precisión para 45 minutos en lo que al setlist se refirió. A continuación insertamos un fragmento de “Rincón exquisito”; como siempre, no esperen grandes calidades de parte de nuestros vídeos...

Todo trallazos: “Rodamos” (que agradó mucho a Luis Felipe Novalvos), “Rincón exquisito” (como siempre impagable), “Mira a la gente” (situada en el sector final en plena apoteosis) o “Muérdeme” (en acertado dueto con Javiera Mena) fueron desfilando y sonando con una potencia y entrega que hacía tiempo que no veía en un show de Second. Quizás fue el concierto más intenso que les recuerdo (y les he visto unas cuantas veces, busquen el historial en el blog). Puede que tuviera que ver la duración breve de la actuación y que no escatimaran en esfuerzos. No sé.
En el tramo final se incluyó la ya citada colaboración de Javiera Mena con los Second, la cual se duplicó al continuar en escena para versionar y tributar a los argentinos Soda Stereo. Por supuesto que también nos quedamos con ganas de más, pero bueno. Y es que cuando uno está en la gloria, anhela poder permanecer más tiempo en ella. Capturamos un cachito de “Muérdeme” con Javiera acompañando a los Second que les dejamos aquí debajo insertado.

Eran algo menos de las 23h cuando acabó todo y los 4 respetamos mi tradición de tomarnos algo de comida rápida mexicana en un local cercano (no falla casi nunca cuando acudo a un concierto al Barceló o a la But, incluso a la Maravillas o Taboo). A continuación el mejor primer plano que logramos de Sean Frutos en plena acción.
Allí pudimos comentar lo vivido. Luis Felipe y María destacaron como su momento favorito del concierto “Otra era” y “Dentro de ti” respectivamente. A mi mujer también le gustó “Dentro de ti” del repertorio de Javiera de la noche y echó mucho de menos “Alma” de su último disco, quizás su canción favorita de “Espejo”. Personalmente, como ya he dicho, yo me quedé con “La joya” y “Luz de piedra de luna”.
Respecto a Second Luis Felipe destacó “Rodamos”, al igual que mi mujer, y María “Rincón exquisito”; por cierto, María, al igual que me pasó a mí en su día, se confesó rendida al dote vocal del registro de ese descomunal cantante que es Sean Frutos. Le gustó mucho en general la banda. Arriba del párrafo Nando Robles y debajo Fran Guirao.
Muy contentos y satisfechos de lo vivido. Es difícil que se me repita un programa de concierto tan propicio. Deberían juntarme… ¿Qué sé yo? ¿A The Cure y Depeche Mode? O, en plan más actual, ¿a Of Monsters And Men y Chvrches? Fue muy feliz asistiendo a este concierto y compartiéndolo con buenos amigos, a los cuales espero haber ganado para la causa de Javiera Mena y Second, artistas que consideramos desde “DMR” que deberían dominar el mundo, musicalmente hablando. 
Evidentemente seguiremos yendo a sus conciertos individualmente, porque esta alineación de planetas que tuvo lugar este pasado martes 22 de octubre de 2019 en el Teatro Barceló no creo que se vuelva a repetir. Fue algo único que celebro no haberme perdido. Pasado este evento, nos podría quedar una sensación horrible de vacío, pero el día previo nos curamos la posible depresión liándonos la manta a la cabeza para irnos a ver a Of Monsters And Men a Copenhague; de eso ya les hablaremos en unas semanas...
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viernes, 18 de octubre de 2019

Roxy Music - Avalon (1982)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Petición repetida en mil y una ocasiones por varios de mis colaboradores radiofónicos para realizar su correspondiente programa, hoy abordo el comentario sobre uno de los mejores discos de la historia del pop-rock internacional, el “Avalon” de Roxy Music, el que fuera a la postre el último disco de la banda.

De paso aprovecho para que Roxy Music, tras mucho tiempo, vuelvan a desfilar por el blog, cosa que hasta ahora solamente habían hecho de la mano del “Stranded” de 1973. El grupo venía de editar su último disco justo al de la década anterior, el notable y bailable “Manifesto” y abrieron los ochenta con “Flesh And Blood” que les supuso un nuevo álbum nº 1 en los charts británicos.

El caso de Roxy Music es el de un grupo que decide cerrar su historia y obra con su momento culmen. “Avalon” de 1982 es un ejemplo de perfección, exquisitez, buen gusto, sentido del ritmo y emoción, todo ello abordado desde distintas perspectivas y sentires en sus canciones. Incluso los temas instrumentales son sencillamente fabulosos por sí solos, no siendo el caso de tratarse de meros interludios; de hecho, “Tara” es, de alguna manera, el epitafio creativo de la banda al cerrar este disco.

No creo exagerar al volver a repetir que quizás “Avalon” pueda estar sin ninguna duda en un top 20 (o incluso top 10) de los mejores discos de la historia. Además de los adjetivos que he utilizado en el párrafo anterior para describirlo, el disco cuenta con la inestimable ayuda (y hecho definitorio) de tener entre sus cartas un as de la talla de “More than this” como single exitoso y clásico en forma de canción. Pero este disco ni mucho menos se queda en su canción de apertura. Pasemos a ver qué nos ofrecieron Mackay, Manzanera y Ferry en su último disco como Roxy Music.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “More than this”: Arranca el disco con la pieza más reconocible de su listado, “More than this”. Sus notas más características, a modo de síntesis, son guitarras cálidas, bien apoyadas en teclados y un Ferry moviéndose en semifalsete con corrección, hedonismo y sutileza. Su videoclip, grabado en estudio, no es muy de relumbrón, mostrando a Ferry con chupa negra de cuero. La melodía principal acierta de lleno. Es uno de esos casos que se nota desde la primera vez que la escuchas que es un hit. Tiene ese “algo” de los grandes momentos de la historia de la música. En “Lost In Translation” Bill Murray intentó defenderla en el karaoke con respeto, y yo, hace apenas unos meses y en el mismo local de karaoke que en el que se rodó la película (pero no en la misma sala), hice lo mismo, si bien, me acerqué más a la interpretación de Bill que a la del incomparable Brian; que el señor Ferry me perdone. Sirva este artículo en el que loamos al disco como especie de disculpa.

2. “The space betweeen”: Quizás más propia del “Manifesto” de unos años atrás, “The space between” juega a la sensualidad con las formas del saxo de Mackay y las guitarras de Manzanera. Canción hipnótica, bailable y que se adentra en una especie de funky con notas de soul, que hacen de esta composición una joya oculta del repertorio ofrecido por “Avalon”. A ratos de mis favoritas. Depende del día o ánimo que se tenga.

3. “Avalon”: Este es un disco que empieza con toda la carne en el asador. Al menos con 2 de sus temas más reconocibles en los 3 primeros lugares del track list. Ahora llega la canción título. Bonita y relajada balada, con un perfecto (como siempre, dicho sea de paso) Brian Ferry al micrófono, a ratos acompañado por unos coros femeninos muy acertados. La labor de Mackay al saxo aquí es sublime a la par que sutil; es decir, que tampoco precisa de solos para destacar y hacer que el esqueleto de la canción melódicamente hablando se ensamble gracias a él. El videoclip, grabado en unas localizaciones más adecuadas que las simples de “More than this”, está muy bien.

4. “India”: Primer tema instrumental. “India” se nos muestra como un interludio de tono algo reflexivo y calmado, que de alguna forma nos va a llevar a un capítulo si cabe más intimista y de perfil bajo.

5. “While my heart is still beating”: Nos encontramos ante la canción quizás más decadente, lenta y reflexiva del disco. “While my heart is still beating” nos introduce en unos minutos de notables matices melódicos que acompañan a un muy sentido Brian a la voz. Quietud y reflexión a mitad de obra, para afrontar una cara “b” que ni mucho menos desmerece a la “a”, aunque esta tenga los 2 hits entre sus activos.
6. “The main thing”: Empezamos retomando el pulso tras la calma que nos transmitió la canción previa, con un ejercicio algo experimental. Y es que “The main thing” es la composición más arriesgada melódicamente del disco. No deja de ser un ir y venir de acordes, apuntes y una vuelta también de un estribillo que también tiene un punto hipnótico. Quizás les cueste de cogerle el punto.

7. “Take a chance with me”: Dejamos el riesgo y ahora Roxy Music nos proponen una pieza más sencilla de asimilar. “Take a chance with me” es una pieza pop clara, luminosa y optimista que nos permite embocar un final. Ahora bien, sus primeros compases parece que nos van a mantener en un terreno extraño y agreste (casi hasta siniestro diría yo), pero no deja de ser algo más de un minuto en el que parece que la banda ha jugado con nuestras impresiones. Fue single, por eso de su mayor accesibilidad (salvo su primer minuto y algo), pero ha quedado lejos del calado logrado por las pistas 1 y 3 de este disco.

8. “To turn you on”: El grupo se pone ahora romántico en esta pieza titulada “To turn you on”. Son ejemplos de canciones hechas a medidas para un tipo como Brian Ferry. Quizás sea la canción más creíble de las que hay en el disco en las voces de un galán como Ferry (no digo que el resto no lo sean, ojo). La elegancia alcanza en este capítulo otra vez las cotas más altas de “Avalon” y, dicho sea de paso, no abandonará este nivel de sutileza y corrección en lo que queda de música.

9. “True to life”: Sin duda otra de mis favoritas es “True to life”. Tiene ese toque entre hedonista, sentimental y levemente melancólico que son capaces de hechizarme en cada escucha que le doy. La labor de las guitarras de Phil Manzanera es excepcional y la labor de Ferry en las voces de los estribillos también es de quitarse el sombrero (es notable el cambio de registro de las estrofas al estribillo). Una maravilla, tremenda joya oculta que hubiera merecido ser single y con un buen videoclip para que quedar para la historia.

10. “Tara”: Acaba el disco con una pieza instrumental mayúscula titulada “Tara” donde el lucimiento, muy merecido, es para el saxo de Andy Mackay. Final de oro, perfecto, para un disco inmortal.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este disco fue nuevamente nº 1 en Reino Unido con total justicia. Exitoso a más no poder. Y no hubo más. Ferry se casó poco después de la edición del disco (con la modelo que, en esta ocasión de forma no evidente, protagoniza la portada) y lo siguiente que haría ya por su cuenta, curiosamente, fue el disco que más éxito le supuso en solitario el “Boys And Girls” de 1985 con otro single de notable calado como “Slave to love”.

El grupo creo que solamente se reunió para actuar en 2005 en el Live 8 con el que Bob Geldof, 20 años después, quiso recuperar el espíritu del Live Aid. Parecía que sí que iba a haber nuevo disco del grupo tras mucho tiempo, pero finalmente lo que sucedió es que “Olympia” se lo anotó Brian Ferry en solitario. Este disco de 2010 es un trabajo sublime. De lo mejor que ha hecho Brian por “su cuenta”. Aquí hubo colaboración activa tanto de Phil como de Andy, pero finalmente el disco no se completó y firmó por la banda al uso.

Aquí entramos en el capítulo de las reflexiones. ¿Es acertado que un grupo en su momento más álgido decida dejar de editar nuevos discos y separarse? ¿Tiene sentido volver a juntarse tras tanto tiempo para crear un nuevo disco que probablemente –en muy difícil caso- no supere al último que se publicó hace tanto tiempo? Cada cual tendrá su opinión, pero yo creo que la historia de Roxy Music es gloriosa tal como está escrita.

Si “Olympia” hubiera sido firmado y rematado por el grupo, hubiera sido si cabe un disco mejor del que ya es. Pero creo que ni siquiera hubiera empatado a “Avalon”. Roxy Music es un ejemplo de grupo que se separa tras haber firmado su mejor disco, dentro de lo que ya de por sí es una trayectoria y discografía hasta aquel momento de nota muy alta. Pues, ¿qué quieren que les diga? Que olé sus bemoles y su valentía de dar por cerrada la etapa en mitad de las mieles del éxito de “Avalon” y mirar hacia otros horizontes.
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viernes, 11 de octubre de 2019

Temporada 11/ Programa 1: Chvrches y “Love Is Dead” (2018)

Chvrches van a tener el honor particular en el universo de “DMR” de ser el único grupo junto al gran Tino Casal, de haber protagonizado 2 inicios de temporada de radio consecutivos. Veremos cuando otro artista logra este “hito” en nuestro entorno.

Este sábado 12 de octubre de 2019 arrancaremos a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) con el alta la fecha último disco de estudio del trío escocés. “Love Is Dead” salió hace ya casi año y medio y es hora de comentar su contenido en las ondas.

Será un comienzo minimalista, ya que solamente esperen las voces de Mariano González y Víctor Prats sobre el material que nos ocupa. Con todo, esperamos que el programa sea de su interés y se sumen a este arranque de temporada que afrontamos con mucha ilusión. No nos fallen.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/2410484995834619/
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/emision-online/
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lunes, 7 de octubre de 2019

DMR estrena su 11ª temporada en la radio

A medida que cumplimos años estrenamos temporada de radio. Si el 28 de junio cumplió el blog 11 años de existencia, este sábado 12 de octubre a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) empezamos una nueva temporada de radio, la undécima.

No hay previstos cambios. Seguimos con el mismo formato de programa, en el cual analizaremos un disco en particular, poniendo varias de sus canciones y debatiremos sobre todo lo que le rodee a la obra. No descartamos intentar alguna entrevista que pueda ser de interés; esto lo iremos viendo.

De nuestro equipo de colaboradores, seguimos con el mismo plantel, si bien los perennes en cada entrega seguiremos siendo Mariano González y Víctor Prats. José Antonio Sánchez, Luis Felipe Novalvos y Óscar Cañas se irán sumando ocasionalmente. Alfredo Morales continúa en el exilio.

Continuamos igualmente, como habrán visto en el 1er. párrafo, con el horario de los sábados a las 16.00h en la misma emisora y con la misma periodicidad de estreno de nuevos contenidos en entregas bisemanales. Está previsto que RUAH recupere su continuidad, con lo que podrían escuchar nuestras repeticiones tras los estrenos de los sábados cada 2 semanas.

También descansaremos como es debido en navidades y Semana Santa (al igual que la actividad del blog). De momento les esperamos este sábado. Mañana publicaremos los detalles del primer programa, con la creación del correspondiente evento en Facebook. Permanezcan atentos. Como siempre, les esperamos y contamos con ustedes.
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viernes, 4 de octubre de 2019

Vendredi Sur Mer - Premiers Emois (2019)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Gracias a mis frecuentes viajes a Francia he tenido la suerte de ir descubriendo artistas que de otra manera hubiese sido difícil, dada la poca repercusión que tiene la música francesa en nuestro país, salvo con muy contadas excepciones.

Es así como conocí a la protagonista de este artículo, hace ya algún tiempo. Se trata de Vendredi Sur Mer, alias bajo el que se esconde Charline Mignot, una joven de origen suizo que si en un momento dado optó por expresarse a través de la fotografía, finalmente se decantó por la música. De hecho, sus primeras composiciones fueron pensadas para acompañar sus exposiciones fotográficas.

Después de lanzar varias canciones aisladas se le presenta la oportunidad de grabar un ep en 2017, este sería “Marée Basse” donde establecería las bases de lo que iba a ser de ahí en adelante su proyecto: Vendredi Sur Mer, nombre que evoca la sensación de viajar sin necesidad de moverse.

Las seis canciones de “Marée Basse” nos descubren un romanticismo muy sensual envuelto en un fondo electrónico detallista, elegante y en algunos momentos bailable, deudor en parte del french touch de finales de los 90. Sin embargo, lo más destacable de este primer ep y que representa toda una novedad es la particular forma de cantar de Charline, el llamado “chanté-parlé”, donde se alternan sin descanso partes cantadas con otras recitadas.

De este ep destacó sin duda “La femme à la peau bleu” que ganaría popularidad gracias a que fue la banda sonora del desfile de alta costura de la famosa diseñadora Sonia Rykiel. Pero el disco está lleno de grandes temas. Lógico es que algunos de ellos hayan sido recuperados para el primer largo de Charline.

Así la expectación era considerable ante el debut en formato álbum de Vendredi Sur Mer. Charline se ha tomado su tiempo y no ha sido hasta ya comenzado este 2019 que hemos podido disfrutar de este “Premiers Emois”

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “J’amerais”: El album se abre con un tema de una sensualidad exquisita que se vale de pocos elementos para crear ese marco ensoñador donde nuestra protagonista se debate entre la duda y la impotencia a la hora de dar una respuesta que coincida con sus verdaderos deseos, al tiempo que evoca a un amante que se ve por momentos inalcanzable. Con una preciosa y fluida melodía de teclado, ligeros toques de piano y una sutil base electrónica, casi imperceptible, Charline nos ofrece un comienzo sexy y con clase que no desmerece en absoluto al lado de clásicos de la música francesa en ese mismo estilo como “Je t’aime, moi non plus” de Serge Grainsbourg y Jane Birkin.

2. “Ecoute cherie”: Uno de los temas bandera del álbum y quizás el más popular del mismo. Refleja perfectamente esa ambivalencia entre una sensualidad dulce y a la vez muy cortante, como en el estribillo de esta canción donde de manera muy dulce, casi podríamos decir noña, Charline deja claro a su interlocutor que no tiene tiempo para tonterías “j’ai pas le temps / je t’ai dit non” para inmediatamente y de manera resuelta y decidida soltar uno de los lemas del álbum “partir, venir et mourir”, utilizando de manera totalmente original su estilo “chanté-parlé”. Musicalmente estamos ante un tema muy sinuoso con ligeros toques de piano house y alguna reminiscencia ochentera sobre todo en esas cuerdas sintetizadas que le dan un toque muy glamuroso y cinematográfico con las dosis apropiadas de kitch. En el video clip que acompaña la canción, podemos observar en todo su apogeo el universo de Vendredi Sur Mer, en un clip con fuerte carga erótica, donde nos transportamos a una especie de barrio o urbanización donde lo que prima es el hedonismo más absoluto y la falta de preocupaciones. Un clip sin duda muy atrevido que demuestra que aún se pueden hacer cosas en este terreno que impacten para bien.

3. “Mon chagrin”: Otro tema a resaltar que comienza como si se tratase de una canción de cuna combinando un contundente piano con unos muy melódicos teclados en los que la voz de Charline va mutando a un falsete que culmina una primera parte ensoñadora. Entonces comienza una segunda parte donde claramente el ritmo ilumina la pista de baile acompañado de un bajo un tanto funky y entramos en la sublimación de la pena y la nostalgia a través del hedonismo liberador, creando finalmente una combinación de elementos procedentes de las dos partes de la canción que consiguen un desenlace inquietante y seductor.

4. “La nuit”: Es un tema con una base muy simple pero muy efectivo gracias a la perturbadora melodía de sintetizador que se va retorciendo poco a poco hasta que al final los acordes se entrecortan y la percusión electrónica toma el protagonismo para rematar un tema que no alcanza los tres minutos. El miedo, la indecisión y el afrontar la realidad son las constantes de la letra de esta canción, utilizando los textos para realizar una especie de terapia con el fin de liberarse de los demonios internos.

5. “Toi moi pas nous”: Las pequeñas historias de Charline continúan como si de pequeños cortometrajes se tratase. En este caso tenemos uno de los temas de mas exultante sensualidad del álbum, donde el título lo dice todo “tú y yo, pero no nosotros” haciendo referencia quizás a ese sentimiento que existe en algunas parejas en el que la individualidad se impone sobre lo compartido. Aunque la temática sea algo retorcida, la manera de enfocar el tema es bastante positiva, a la vez que pragmática, despertando un cierto elemento optimista al cual ayuda, y mucho, una abundante instrumentación donde las cuerdas, las flautas y las cautivadoras melodías son absolutas protagonistas, creando un tema de enorme belleza.

6. “L’histoire sans fin”: Una caja de ritmos y una melodía de órgano hammond le bastan a Charline para crear un delicado tema donde nos deja entrever otro de sus puntos fuertes, que es sin duda, jugar con las metáforas. En este caso utiliza los viajes a distintos entornos y establece relaciones entre estos lugares y el cuerpo de su amante (árido, ardiente y tórrido, como el desierto por ejemplo). Nos encontramos ante un tema fresco y minimalista cargado con toda la feminidad del personaje de Vendredi Sur Mer, erotismo suave y sintético al servicio del pop francés.

7. “Chewing-Gum”: Otro de los grandes singles del álbum y un tema que rezuma clase de principio a fin y que evoca al primer amor, con todo lo que ello tiene de melancólico. Charline consigue dibujar un paisaje idílico ayudado por unas bases de pop electrónico suave pero irresistiblemente bailables y algún detalle de viento que le da al tema un carácter aún más evocador que consigue pulir el resultado final. La manera de cantar y de trasladar las emociones al papel es directa y a veces hasta cruda cuestionándose el mismo concepto de amar en una relación “creo que amarse no es suficiente” canta en el estribillo con un matiz un tanto superficial, rescatando una imagen que está instalada en un pasado lejano. El tema ha contado con un video de estética totalmente retro donde nos trasladamos a los años 80 con sus videocassettes, sus cintas de audio, esos teléfonos que ahora nos parecen de la prehistoria, etc. Charline siempre ha dejado muy claro que esa estética pasada le atrae mucho y lo demuestra en este clip donde ella y su compañero pasan tanto por momentos de disputa como por otros más agradables, el resultado es un video divertido con mucho encanto.
8. “Larme à gauche”: Estamos ante uno de los dos temas que Charline ha querido rescatar de su debut en forma de ep “Marée Basse” y no es de extrañar que lo haya hecho pues contiene un pegadizo ritmo con claras reminiscencias disco unido a unas guitarras muy fluidas que recuerdan a Nile Rogers de Chic o sin ir muy lejos el “Get lucky” de Daft Punk. En esta canción nos presenta al personaje de Camille, una mujer muy consciente de su magnetismo para conseguir cualquier cosa de los hombres, pero que se conforma con verlos sufrir ante los “no” rotundos de nuestra protagonista. “Ella hace llorar a los hombres que la dicen que es bella y a los que osa decir no” canta Charline y nos imaginamos una mujer fría pero muy atrayente con un gran poder de seducción. Una vez más podría ser perfectamente un cortometraje.

9. “Dolan”: Después de un comienzo que recuerda un tanto a la música de esos carruseles de la capital gala, estalla un tema con una clara vocación dance, pero sin los beats suficientes para llegar plenamente a este propósito. No importa pues el resultado, en su contención, resulta muy elegante. “Dolan” es una canción agridulce en la que no faltan ciertos reproches y alguna frase lapidaria “y en la inmensidad de tu belleza te has encontrado atrapado”. Nos encontramos a una Charline entrelazando sin descanso una frase hiriente tras otra mientras la melodía serpentea hasta en una especie de círculo sin fin.

10. “Je t’aime trop tôt”: El ambiente conseguido en esta canción es como de viejo film de los 70 con pretensiones eróticas, lo cierto es que consigue añadir las dosis adecuadas de kitch para que resulte un tema agradable y que no termine chirriando. De nuevo la atmosfera cinematográfica es ideal para plantear una historia donde las primeras emociones, como el título del álbum, traicionan a nuestra protagonista que termina en las mismas “puertas del infierno” al dejarse llevar demasiado por los sentimientos.

11. “Laisse-moi”: Estamos sin duda ante la gran balada del disco, con una letra simple pero interpretada con pasión y credibilidad donde se lamenta de forma melancólica sobre las oportunidades perdidas y las escasas posibilidades de volver a recomponer una relación. Con un tratamiento musical delicado, donde el piano es el absoluto protagonista, se consigue un envoltorio que potencia más aun el aspecto triste y nostálgico de esta canción.

12. “La femme à la peau bleue”: Es la segunda canción rescatada de su ep de debut y yo creo que era prácticamente obligado que la rescatase, pues un tema de semejante calidad y además con posibilidades comerciales no podía quedar olvidado en aquel disco. Con unos arreglos electrónicos que privilegian diferentes sonidos de percusión que se contraponen unos a otros, nos encontramos ante un tema perfectamente construido donde ese saxo sintetizado lleva todo el peso de la melodía, una de las más efectivas y elegantes del álbum. La canción contó con un curiosos video donde podemos ver a la insólita “mujer con la piel azul” que termina convirtiéndose en una celebridad y a ser imitada, así podemos ver a la gente pintándose la piel de azul con el fin de imitarla, en un ejercicio de frikismo bastante divertido.

13. “Encore”: Sin duda la canción más erótica y explicita del álbum, también una de las mas electrónicas y dance donde se ve claramente la influencia de la música electrónica francesa de finales de los 90 y principios del 2000. Charline decide cerrar el álbum con un tema efusivo, sensual y optimista con una solida y potente base dance, que apenas varía a lo largo del tema mientras la voz de la cantante se debate entre la lujuria y la determinación.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Estamos sin duda ante un debut más que notable. Charline con su peculiar estilo chanté-parlé ha creado un álbum que es todo un soplo de aire fresco en el pop francófono. En “Premiers Emois” Vendredi Sur Mer realiza toda una auto terapia transformando sus encuentros y desencuentros amorosos en pequeñas historias que consiguen enganchar gracias a esa voz tremendamente atrayente y a una música que juega con la electrónica, la chanson française, las influencias del rap y la estética retro. Las influencias son numerosas y van desde Mylene Farmer, pasando por Renaud, Pete Doherty o los Chemical Brothers.

“Premiers Emois” es un primer disco muy bien acabado donde se nota que ha sido realizado un gran trabajo de selección con las canciones que mejor se acoplaban al personaje. Aun así, se han quedado auténticas joyas fuera (no hubiese estado mal recuperar “Les filles desirent” de su ep por ejemplo).

La producción del joven músico y compositor francés Lewis Ofman (otro nombre a retener) consigue un sonido lleno de matices, pero que en ningún momento quita protagonismo a las narraciones de Charline, si no que las complementa y hace más atractivas.

La presentación de este debut discográfico en forma de álbum la está llevando por los escenarios de Francia y parte de Europa con un éxito notable, incluso en países no francófonos, de hecho pronto estará en Barcelona. Está claro que todo indica el principio de una artista que va a dar mucho que hablar en el pop francés.

Texto: Alfredo Morales.
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viernes, 27 de septiembre de 2019

Lori Meyers - En La Espiral (2017)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Y llegó el momento de la estabilidad en la cumbre. Con razón suelen decir que es difícil llegar, pero lo realmente dificultoso es mantenerse. Lori Meyers, por lo tanto, están haciendo lo más difícil; llevan, por lo menos, tres discos donde su repercusión ha estado a la altura casi de artistas mainstream: “Cuando El Destino Nos Alcance” (2010), “Impronta” (2013), y ahora “En La Espiral”. Incluso puede que esté cejando la obtusa polémica sobre la cantidad de ventas en la que dejas de tener credenciales de credibilidad musical.

Durante ya un largo camino Lori Meyers han ido diseminando una retahíla de pequeños clásicos que han ido sazonando nuestro panorama nacional. Ahí tenemos a “Alta Fidelidad”, “Luciérnagas y mariposas”, “Mi realidad”, “Emborracharme”, etc. De su ya vasto currículum probablemente me quede con “Cronolánea” (2008), del que ya dimos cuenta hace tiempo en un artículo. En cualquier caso desde “Viaje De Estudios” (2004) su discografía ha sido bastante fiable.

“En La Espiral” no hierra el disparo. Para empezar, se beneficia de una estupenda producción de Ricky Falkner, detallista y nítida. Estilísticamente siguen teniendo algunas referencias valiosas como el pop español de los 60 (siempre se suele mencionar a Los Brincos), el power pop o incluso el rock andaluz de los años 70. Luego hay matizaciones; hay trallazos de indie pop, funk y un afán atmosférico en algunas canciones un tanto inédito en anteriores entregas. A primera vista parece que es un disco ambicioso; por aquello de que la primera canción se llame “Vértigo I” y la última “Vértigo II” casi parece que estemos ante un disco conceptual, sin embargo habría que hacer un análisis más fino para ofrecer un diagnóstico. Veamos las canciones una a una.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Vértigo I”: Advertíamos en la introducción que había una preocupación por hacer una música que, a veces, bordea lo atmosférico. Bien se puede ver en el inicio de esta canción, donde predominan unos teclados ambientales sobre la voz de Noni. Un cambio de ritmo nos lleva a terrenos más familiares a Lori Meyers. La melodía vocal es melodiosa y vagamente melancólica. Ensoñadora y pulida, se trata de un buen arranque de disco, además de una agradable introducción.

2. “Evolución”: Lori Meyers de manual. Melodía pop de corte clásico, sólida y bella. Para los que hayan disfrutado con los dos últimos discos, “Evolución” será un plato de muy buen gusto. La canción lleva dentro de sí un ánimo de medio tiempo meditabundo y pesimista, que se las apaña para enviar un mensaje (casi) desesperanzado pero con bastante estilo. Se trata de un tema relativamente largo con un segmento instrumental final de más de un minuto que refrenda la ambición de la construcción en algunas canciones. Por cierto, advertir que Lori Meyers ha permutado en su formación a Miguel Martín por Javier Doria en el apartado de guitarras. Fue single.

3. “Pierdo el control: La música comienza a ponerse algo más movida. Las estrofas son amables, elegantes y sofisticadas. El cuchillo entre los dientes viene en el estribillo, obsesivo, cortante y movido. Es una pieza de indie pop altamente melódico con la garra suficiente como para que en directo luzca a muy buen nivel. La letra aun así no es particularmente alegre, parece reflejar un estado de ánimo inestable, inflamable, a punto de estallar.

4. “Todo lo que dicen de ti”: Se rebaja el espíritu motriz del anterior tema con una canción de pop naif y tierno, que afortunadamente no falla en la melodía y en el encanto. Es una canción “muy Lori Meyers”, con un sonido tributario de Los Brincos actualizado gustosamente. Es una correcta canción, romántica y apacible. Ojo a los delicados coros de Anni B Sweet en algunos tramos del tema.

5. “Zona de confort”: Lori Meyers viran sin muchos problemas hacia un estilo más dinámico, tomando el funk como medida. No es un funk desaforado, pero sí divertido. El estribillo, curiosamente, es más suave y melódico. Las guitarras rítmicas de las estrofas me recuerdan un poco a Radio Futura. Agradable canción que tiene un aire suavemente cálido, como un amanecer veraniego. En el tramo final Lori Meyers nos tienen preparado un cambio de ritmo que finaliza “Zona de confort” en una nota alta. A lo tonto son 6 minutos de canción. Otro buen single.

6. “Organizaciones peligrosas”: Canción no del todo distinta a la anterior, sobre todo en el ritmo creado por las guitarras. La mayor variación es en el tipo de estribillo, no tan meloso. No deja de ser un medio tiempo de tempo animado y dinámico. Buena canción de tema crítico y social líricamente; hay referencias a los medios de comunicación y a lo que podrían ser ciertos políticos. Parece que nos habla de una sociedad alienada donde los individuos tienen que pugnar para no ser manipulados.

7. “Océanos”: La canción destinada para que cante Alejandro Menéndez. Es un remanso de paz, acariciante y tan leve como agradable. Y lo que es más importante: muy competente melódicamente. En efecto, evoca mares y océanos de forma ensoñadora y tranquila. Un océano en calma. Francamente interesante.
8. “1981”: Aquí vuelven los Lori Meyers más sentimentales. Canción delicada en tal grado que a veces quizá llega a ser un poco empalagosa. Hay romanticismo más o menos genuino pero quizá se pasa algo con el azúcar. Afortunadamente hay un momento de rock totalmente inesperado poco antes de alcanzar los 2:30, tan breve como repentino. Este tema transpira entrega romántica y Anni B Sweet vuelve a poner leves coros al final. 1981 es el año de nacimiento de Noni, así que es probable que haya correlación con el título.

9. “Eternidad”: Seguimos en un tono suave, pero menos romántico que en “1981”. Es un pop sin muchas complicaciones, de buenos ambientes y melodías razonablemente buenas. Guitarras cristalinas; la melosa voz de Noni; algunos teclados adornándolo todo. Como en otras canciones del disco, el final se remata de forma instrumental incluyendo incluso lo que parece ser un melotrón. Agradable y cumplidora.

10. “Siempre brilla el sol”: Ya iba conviniendo subir un poco el tempo del disco y con esta canción se alcanza sobradamente el objetivo. Es una canción muy del estilo de los Lori Meyers más power pop, de estructura directa, estribillo pegadizo y melodía clásica. Es una canción realmente buena, en la que se nota la gran pericia de Noni y compañía para este tipo de composiciones. Tienes pequeños grandes detalles como los teclados, que aportan un maíz ochentero aquí y allá. Fue, con fundamento, el single adelanto del disco.

11. “Un nuevo horizonte”: Una de las canciones más vitales y alegres del disco. Forma una buena dupla con “Siempre brilla el sol”, teniendo un tono más desenfadado que ella a cambio de renunciar a su toque épico. Divertida sin eludir cierta capacidad reflexiva, según se deduce de algunos aspectos de su letra, es uno de los momentos más lúdicos del disco. Buen nivel.

12. “No estoy solo”: Medio tiempo bastante coherente con el tramo del disco donde está situada. De estas canciones Lori Meyers sabe hacerlas a pares. La guitarra rítmica es cálida y agradable, y añade una impronta ensoñadora de leve psicodelia. Tomada como canción en sí misma es un buen tema, pero en el conjunto del disco quizá sea algo reiterativa. Competente en su composición, a estas alturas sin embargo la atención se disipa.

13. “Vértigo II”: Y el círculo parece cerrarse, aunque sea por asociación libre con el título de la primera canción. Se termina el disco con una canción melancólica, cuyo talante reflexivo se acrecienta con los teclados que embadurnan la canción. Por ritmo y sonido es una melodía bastante adecuada para cerrar el disco; medio relajadso, medio, meditabundos. Algunas notas tomadas de “Véritgo 1” al final del tema dan la impresión de ligero leitmotiv.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Lori Meyers facturan un disco con las virtudes que más les han hecho reconocibles y añaden algún detalle adicional como un mayor desarrollo atmosférico e instrumental. En cualquier caso todo está aquí: sus arranques de power pop, sus delicadas baladas, sus toques sesenteros… Es un disco que afianzará la fe de los seguidores de Lori Meyers y que puede ser perfectamente disfrutable por un oyente ocasional. Como salvedad se podría reseñar alguna redundancia estilística que se hubiera aminorado con un tracklist más corto.

Las expectativas del grupo son grandes. Es de suponer que no tardarán mucho en publicar de nuevo, y si mantienen la facilidad para crear buenas canciones y no bajan su poderoso pistón en directo, Lori Meyers seguirán siendo un importante referente de nuestro panorama musical.

Texto: Mariano González.
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jueves, 26 de septiembre de 2019

Concierto Siniestro Total. La Elipa (21-09-2019)

El sábado 21 de septiembre teníamos que haber estado en lo que iba a ser el Weekend Festival viendo a New Order, pero aquello se truncó hace varios días (yo me enteré el día 3 de septiembre al mediodía cuando salía de ver la expo sobre Pink Floyd, justo en el mismo recinto donde se iba a celebrar dicho festival, el Ifema) y al final terminamos donde menos nos esperábamos.

Tenía curiosidad por ver a Siniestro Total en directo. Me habían hablado varias personas cercanas bien de su directo y al enterarme en el post-concierto del viernes noche de Elefantes que se pasaban a dar un recital a La Elipa, consideré que ya era hora de volver a esas fiestas tras 4 años sin pasarme por allí (es curioso que voy el sábado de cada 4 años: 2011, 2015 y 2019; ¿quién tocará el sábado de fiestas en 2023?).
Comenzaron incluso antes de hora los chicos de Julián Hernández (debajo de este párrafo en primer plano), ya que no eran las 00.15h cuando comenzó a sonar la intro. El grupo ofreció un concierto de una hora y 10 minutos, en el que al tratarse de temas de corte punk-rock de corta duración, hubo lugar para mucho.
Personalmente celebré los temas más clásicos como son esas readaptaciones del “Sweet home Alabama” en “Miña terra galega” o del “Highway to hell” en “Somos Siniestro Total”, “Ayatolah” o “Bailaré sobre tu tumba”. Todas ellas situadas en el tramo final del concierto o incluso en el bis. Más a mitad de actuación salió a escena “Opera tu fimosis”, una canción que me hace mucha gracia, ya que nos acompañó al grupo de gamberros con los que me juntaba en la infancia y adolescencia. A continuación el horrible vídeo que pudimos grabar de “Bailaré sobre tu tumba”.

Las letras graciosas y disparatadas de las canciones se oían lo suficiente, muy saturadas (salimos del recinto con pitido de oídos por la potencia del sonido de los Siniestro) y presté mucha atención a lo que soltaba en la mayoría de ocasiones Julián al micro (porque el guitarrista Soto y el bajista Avendaño también tuvieron sus momentos de protagonismo en el micro). Eché de menos varias canciones de la banda que me gustan como “Menea el bullarengue”, “Assumpta” o “Pueblos del mundo: ¡extinguíos!”.

El ambiente, como era de esperar, era un disparate y un desparrame absoluto, con unos pogos a ratos bastante notables. Nosotros cometimos la temeridad de situarnos en la primera fila y así nos fue. Incluso un fumeta, como diría Santi Balmes en “Incendios de nieve”, “mal ventilado y peor de los nervios”, se me subió a la chepa, dejándome ojiplático (me dije: “será alguien a quien conozca”, y qué va). Pero si vas a estos conciertos ya sabes lo que hay, así que no puedes soltarle una castaña en los piños al sujeto, porque como también dijo Jarvis Cocker en “Party hard”, “si no querías fiesta, ¿por qué viniste aquí?”.
Me gustó ver a los Siniestro capitaneados por Julián Hernández (al cual vi acompañar hace unos meses a Aviador Dro en su 40º aniversario en “Brigada de demolición). Habló lo justo y necesario, sin soltar largas chapas al público y yendo completamente a su bola (incluso hizo alguna coña sobre las enfervorecidas peticiones de canciones de la gente).
Cierto es que me hubiera gustado verles con Miguel Costas (a este le vi hace unos años en Torrejón tocando en solitario dentro de un festival revival de los 80 y en aquella mini actuación completó lo que nos faltó en esta noche que estamos comentando de gustos personales) y Alberto Torrado en la formación (ya sabrán los acólitos de este blog de mi gusto por las formaciones clásicas), pero esos 2 hace ya mucho mucho que se largaron y Julián es el que se encarga de mantener viva la llama de la banda. Y a fe que lo hace muy bien, vista la respuesta entusiasta de todos los allí congregados.
Supongo que si Julián ve que en las primeras filas se juntan varios que podrían ser sus hijos/as a darse empujones y golpes, debe causarle una cierta satisfacción ver que su mensaje musical sigue llegando a las nuevas generaciones. Si las juventudes tiraran más de Siniestro Total que del reggaeton, creo que nos iría mejor.
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