sábado, 25 de diciembre de 2010

OBK - Antropop (2000)

De un dúo moral compuesto básicamente por Andy McCluskey y Paul Humphreys (aunque también acompañados por Malcolm Holmes y Martin Cooper; de ahí lo de “dúo moral”) asociados a la música electrónica y que conforman los OMD, pasamos a otro grupo electrónico, también compuesto su nombre por 3 letras, siendo la 1ª de ellas la “O”, pero en este caso del panorama nacional. Probablemente, aunque ustedes no hubieran leído el título del post, muchos ya habrían acertado a estas alturas que hablamos de OBK, la pareja musical formada por Jordi Sánchez y Miguel Arjona.

Podría existir allá por el año 2000 cierta incertidumbre respecto al futuro de OBK. Esto estaba motivado por 2 cosas, por un lado el discreto resultado de su último disco de estudio “Trilogía” y por otro lado el lanzamiento de un bien aceptado recopilatorio de sus singles del 91 al 98, con la ya mítica portada de la botellita naranja y azul. En aquel compendio de hits, se incluían buenísimas remezclas o nuevas tomas de “Historias de amor” y de “¿De qué me sirve llorar?”, que enmendaron la tibia repercusión alcanzada por “Trilogía”.

No soy muy amigo en mis post de hablar de los productores de los discos, salvo en algunas ocasiones, pero esta vez es ineludible no comentar el papel tan importante que tuvo Carlos Jean a la hora de poner su parte en la consecución del éxito tan importante que alcanzó en su día el que sería el siguiente trabajo de OBK de título “Antropop”, y con el que el grupo entró con excelente pie en el nuevo milenio, dando por zanjada cualquier especulación que podría surgir sobre la permanencia o la situación de la banda en aquellos días; el lanzamiento de aquel recopilatorio podría dar a pensar a muchos que eso sería el final de OBK para posteriormente trabajar cada uno de los componentes por separado, pero por fortuna no fue así.

La electrónica elegante y refinada se deja ver desde los primeros segundos en la comedida y melancólica “Yo sé que no”. Una más que correcta apertura de álbum, que puede representar sin ningún lugar a dudas el sonido que predominará en “Antropop” y que también nos presenta una letra que trata básicamente de ese amor que tanto duele y que también va a estar muy presente en todo el disco. Acto seguido nos damos de frente con una de las composiciones más aguerridas y contundentes de OBK de toda su historia. “Tú sigue así” de hecho fue el single de adelanto y el que hizo buena parte del trabajo para que el disco llegara a la gente y el dúo formado por Jordi y Miguel se pusiera en boca de todos en aquellos primeros meses del año 2000. Fue inestimable el efectista, excelente y apropiado videoclip rodado por J.A. Bayona, con ese ambiente nocturno y el personaje que juega con la alteración genética para rejuvenecer y cambiar su aspecto en sus salidas nocturnas. A veces la distribución de canciones es caprichosa en el orden de un disco y no deja de ser algo curioso que se encadene aquí el 1er. y 2º sencillo. “El cielo no entiende” trata de esos amores siempre puestos en tela de juicio, con una letra que puede interpretarse como una queja al viento contra la intolerancia y la homofobia o también puede entenderse como la narración de un posible adulterio o qué sé yo. Es un tema más alegre, menos oscuro y menos rockero (dentro del techno-pop de OBK) que “Tú sigue así”, y que tuvo si cabe mayor impacto social debido a su elección como sintonía de la Vuelta Ciclista a España de aquel año. Pues, ¿qué quieren que les diga? No es ni de lejos mi favorita del disco. Y de esta alegría, no tanto en la letra, sino en el brío de la melodía, pasamos a una atormentada canción, concretada en “Eterna canción”. Aquí el grupo y la producción a cargo de Jean se valen de efectos de corte clásico para darle una envoltura distinta al tema. Es quizás de las favoritas de los fans de toda la vida de la banda dentro de “Antropop”. Otro tema que no fue single, pero que lo hubiera podido ser sin ningún rubor, y que suele gustar mucho a toda la gente que accede al disco es “Lo tengo que dejar”. Este tema se vale de una intensa letra que trata sobre el fin del amor y lo mal que se pasa en el abandono o en el fin de una relación de pareja, apoyada en una melodía muy emotiva y a ratos cercana a ciertos sonidos de los Depeche Mode más inocentes en sus melodías, sin necesidad de caer en lo simple, en ejemplos brutales como “But not tonight”. Aquí tengo sin embargo que darle un pequeño capón a Carlos Jean, ya que la versión “demo” que figura en el posterior disco de inéditos y remezclas de “Antropop”, de título “Extrapop”, es infinitamente mejor a la versión que figura en “Antropop”. Aún así, es una composición extraordinaria, y que en su día, cuando pude charlar con Jordi y Miguel en un backstage en Torrejón de Ardoz en junio de 2006, les pedí que la incluyeran de nuevo en sus setlist de las giras; al menos Miguel me prometió que lo meditarían. Desde mi punto de vista, “Lo tengo que dejar” es la gran joya oculta de “Antropop”, por lo que no me la pierdan de vista.El tercer single fue “Falsa moral”, y como ya sucedió en “Eterna canción”, OBK y Jean se valen otra vez de arreglos de corte clásico u orquestal para darle una forma grandiosa a esta sentida canción, que nuevamente trata de los amores no entendidos por la sociedad, y que al menos en el clip que se grabó se intento enfocar en este caso en las parejas con una gran diferencia de edad y, para más INRI, entre profesora y alumno; el videoclip es tremendamente emotivo y muy bonito, otro excelente trabajo audiovisual. No obstante, el corte clásico da lugar aquí a una melodía más amable que la más dolida línea instrumental que protagonizaba “Eterna canción”. El 2º tema en contundencia de la obra es “No soy bandera de nadie”. Una pista que en directo sonaba muy potente y que se te quedaba muy marcada; al menos eso me sucedió cuando vi a OBK en directo por 1ª vez allá por finales de septiembre o comienzos de octubre de 2000. Los últimos 2 temas volverán a las formas suaves y a la emotividad, dando por zanjado el terreno más cañero con “Tú sigue así” y “No soy bandera de nadie”, aunque “No me arrastraré”, dentro de lo que cabe, mantiene cierta intensidad instrumental. “Muero por ti” es de las canciones más sentidas y bonitas de “Antropop”. Sí, de acuerdo, se la puede acusar de algo ñoña, pero en todo caso, quizás junto a “Falsa moral”, son los momentos más emotivos del disco. Para terminar se nos presenta la balada de desamor “Nada queda ya”. Un final fuertemente melancólico, que pone el cierre a uno de los mejores discos de la historia del pop español de la pasada década.

Este trabajo de portada de diseño futurista, de tonos blanquecinos y suaves, es el punto más alto de éxito y repercusión de OBK. Gran parte de la culpa la tuvieron los 2 primeros singles “Tú sigue así” y “El cielo no entiende”. Los videoclips también ayudaron mucho en resaltar el valor de la obra. Y no olvidemos que “El cielo no entiende” fue sintonía de La Vuelta de aquel año, con su consecuente exposición mediática. “Antropop” fue el resultado de la unión 2 músicos en su mejor momento y un productor, Carlos Jean, en estado de gracia, que por otro lado empezaba a labrar de forma firme su fama como excelente encargado de las mesas de mezclas.

Esta buena acogida derivó en una gira sin fin, que se alargó durante meses y que propició el lanzamiento de un disco que deriva de “Antropop”, llamado “Extrapop”, con remixes y algún tema inédito (como la remezcla o versión fusionada de “Personal Jesus” y “I feel you” de Depeche Mode en “I feel Jesus”), que incluía algún que otro gran acierto como la versión demo ya comentada de “Lo tengo que dejar”.

“Babylon” sería el siguiente disco de OBK allá por 2003, el cual siguió una estrategia parecida con la edición de “Lucifer” como primer sencillo, con otro videoclip marca de la casa de J.A. Bayona. El éxito en mayor o menor medida se mantuvo y era hora de lanzar otro recopilatorio, de nombre “Sonorama”, con varios de los éxitos del grupo, acompañado en esta ocasión por un cd con varios de sus videoclips. La repercusión bajaría sin embargo con el siguiente trabajo de estudio “Feeling”, ya que quizás “Sin rencor” no fue un single demasiado bien entendido, poco apropiado o alejado de lo que eran las entregas de OBK. Quizás quisieron arriesgar mucho con esta, por otro lado, excelente y delicada canción, pero el caso es que “Feeling” bajó mucho en repercusión respecto a “Babylon” y mucho más con respecto al disco protagonista del artículo de hoy. Con motivo de la gira de “Feeling”, fue cuando vi por 2ª vez a OBK en directo, soportando una lluvia impropia del mes de junio en 2006.

“Ultimátum” ha sido la última entrega por parte de Miguel y Jordi. Lanzado en plena crisis de la industria discográfica, podemos concluir que es un disco que en proporción ha tenido más aceptación que “Feeling”. “Yo no me escondo” ha sonado relativamente bastante. OBK supongo que ahora estarán en proceso de composición de nuevos temas y no a mucho tardar recibiremos su nueva entrega. Hoy queremos proponer recuperar uno de los discos más celebrados del comienzo del milenio, con el que OBK estuvieron en lo más alto del panorama musical español. Es un disco con 10 canciones que se escucha del tirón, sin precisar de saltar de pista en ningún momento. Además, como ya han pasado 10 años de su edición, quizás les traiga muchos recuerdos asociados; ¿dónde estabas tú cuando sonaba “El cielo no entiende” en las ondas con insistencia? No sé de ustedes, pero yo, a medida que escuche otra vez el disco estos días (por si no han sido suficientes las escuchas que le he dado en las semanas previas), haré el experimento de intentar recordarme en aquellos días del año 2000.

No sé si esta tarde a las 19.00h estarán ustedes con la sobremesa de la comida de Navidad aún, pero si no tienen nada que hacer, les propongo que en http://www.ruah.es/online.html escuchen la redifusión de nuestro programa dedicado a The Cabriolets, con entrevista a su guitarrista Manuel Cabezalí. Este próximo miércoles a las 23.00h no habrá nuevo programa, como ya sabrán, sino que podrán escuchar nuevamente, si lo desean, el programa que compartimos con Javier Ojeda de Danza Invisible. Por cierto, que se me olvidaba: feliz Navidad y próspero 2011 de parte de “Discos, música y reflexiones”. En principio, si no hay novedad, nos vemos por aquí el próximo año.
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martes, 21 de diciembre de 2010

Discos, música y reflexiones entrevistó a The Cabriolets

Lo prometido es deuda, y pese a graves incidentes en el campo personal surgidos en las últimas horas, tal y como les comenté en el artículo de revisión de disco del pasado sábado, aquí les desvelo lo referido al programa que emitiremos mañana en nuestro espacio radiofónico en Radio Universitaria de Alcalá de Henares.

Uno de los grupos más interesantes surgidos en los últimos tiempos, The Cabriolets, serán los protagonistas de nuestro programa de este miércoles 22 de diciembre a las 23.00h. El grupo liderado por Bimba Bosé está de actualidad con su reciente 2ª entrega discográfica “Close”, que ha salido a la luz en este otoño que ya abandonamos, y que como sabrán los seguidores del blog, ha sido hace un par de semanas el disco protagonista de la revisión de turno.

No obstante, no será su vocalista quien represente a su grupo en nuestra emisora, sino su guitarrista Manuel Cabezalí, a su vez integrante del grupo Havalina, el que durante la hora de duración de nuestro espacio nos comentará vía telefónica varios aspectos sobre este nuevo álbum, sobre la dinámica del grupo, el presente y futuro de The Cabriolets y muchas otras cosas. Para más información, no se pierdan nuestro programa este miércoles a las 23.00h, bien en nuestra emisión on-line, o bien en el 107.4 FM si residen en Alcalá de Henares; se lo recomiendo especialmente, pues creo que el programa que ha resultado es bastante interesante y atractivo.

Por otro lado, es también importante que no se pierdan este espacio, pues será el último programa antes del parón de 2 semanas que realizaremos con motivo de las fiestas navideñas. Hay que apuntar que para aquel que quiera pasar la última hora del miércoles 22 de diciembre y 5 de enero en nuestra compañía (mientras se espera a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente), podrá disfrutar de la redifusión del programa especial dedicado a Danza Invisible, en el que contamos con Javier Ojeda, y la reposición del programa que dispuso de Jordi Claver y Raúl López de la banda Angelik Acid respectivamente.

Regresaremos el 12 de enero con nuevos programas con la 2ª parte de esta 2ª temporada, la cual se alargará hasta el mes de julio del ya cercano 2011. En la reanudación tenemos en mente realizar nuevas entrevistas tanto a grupos consolidados dentro de la historia del pop/rock español y otros bandas emergentes o jóvenes promesas, además de los ya habituales programas de revisiones de discos al uso, sin entrevistas de por medio.

Por otro lado, en lo personal, suerte que el programa ya lo tenemos grabado, porque de lo contrario, si fuera en directo, probablemente no podría llevarse a cabo debido a la pérdida de mi abuela materna este pasado lunes, no teniendo ganas en estos momentos de hacer prácticamente nada. En parte, sirva este programa como homenaje, queriéndoselo dedicar a ella desde estas líneas, ya que en el momento en que se grabó no intuía este desenlace y en la locución del programa no habrá mención alguna. Descansa en paz abuela Julia.

Finalizando por hoy, espero que mañana estén presentes en nuestra emisión on-line a las 23.00h. Nos veremos en enero con nuevo material. Hasta entonces, sean buenos y disfruten de la música.
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sábado, 18 de diciembre de 2010

Orchestral Manoeuvres In The Dark - History Of Modern (2010)

Desde hace unas semanas atrás tenía una deuda en el blog con uno de los seguidores del mismo, El gato kilo. Aunque ya estaba algo al tanto de ello, El gato kilo me recordó que los Orchestral Manoeuvres In The Dark habían sacado un nuevo disco al mercado. Según había leído a comienzos de año, el trabajo parece ser que se iba a editar en el presente mes de diciembre, pero, en contra de lo que suele suceder en el mundo de la música que es que se retrasen los lanzamientos, los OMD se adelantaron y sacaron su disco a finales de septiembre de este año.

Tras el citado aviso por parte de El gato kilo, rápidamente me hice con el trabajo y me comprometí a realizar un artículo sobre el mismo en el blog antes de final de año. Resulta que “History Of Modern”, así se llama la nueva entrega de OMD, es un excelente regreso por parte de los componentes del grupo. No obstante, pongámonos en antecedentes antes de hablar del nuevo trabajo en sí. Dejando de lado el artículo del mini concierto de presentación del grupo en los estudios de M80 de las pasadas semanas, no sé si recordarán que el primer artículo (y hasta la fecha único en el blog) de revisión de disco lo dedicamos a “The Pacific Age” de 1986.

Aquel sería el último disco que la formación clásica de OMD con McCluskey y Humphreys al frente, escudados por Malcolm Holmes y Martin Cooper, editarían en su historia. Se produciría la marcha posterior de todos, menos McCluskey que siguió comandando solito la nave de Orchestral Manoeuvres In The Dark durante los duros años 90 para las formaciones de los años 80 (y más aún para los grupos de pop de sintetizadores). En la citada década, Andy McCluskey consiguió algún medio hit respetable como “Pandora’s Box”, “Dream of me (based on Love’s theme)”, un tema que se basa en una composición de Barry White para Love Unlimited Orchestra y su último buen momento que fue la emotiva “Walking on the milky way”. “Sugar Tax”, “Liberator” y “Universal” serían los más o menos aceptables lps de la década y tras el último de los citados, editado en 1996, se paró la máquina de OMD.

Daba la impresión de que el grupo había desaparecido, y en realidad pasarían 10 años hasta que McCluskey volvería a la carga, pero eso sí, ahora nuevamente con sus antiguos compañeros Holmes, Cooper y Humphreys a su lado. El motivo era hacer una gira basada en llevar al directo nuevamente el glorioso “Architecture & Morality” de 1981, junto a algunos otros éxitos de la banda. La gira fue un gran éxito y con motivo de la misma el grupo recaló de la mano del extinto festival Summercase en 2007 en Madrid y Barcelona para desatar la histeria en sus actuaciones. Se llegó a editar un cd y dvd conmemorativo de la gira.

Pero la cosa no quedaría ahí y el grupo decidiría meterse en el estudio para dar forma a nuevas composiciones. Según palabras del propio Andy que pude escuchar en persona hace unas semanas, el objetivo era recuperar el sonido de sus 4 primeros álbumes, pero sonando correctamente en la actualidad, adaptado a los nuevos tiempos. No sé si exactamente habrán conseguido eso, pero lo que sí es seguro es que “History Of Modern” es un más que digno retorno de OMD tras 14 años y tras 24 desde la última vez que se editó un lp por parte de la formación clásica. Pasemos a analizarlo canción a canción.

Comenzamos con un tema enérgico desde sus primeros compases llamado “New babies: new toys”. La voz de Andy suena algo extraña debido al efecto de la producción, pero resulta interesante la pieza con su marcada electrónica, muy heredera del sonido de hace décadas. Un buen comienzo, pero ni de lejos el mejor tema que nos vamos a encontrar en “History Of Modern”. De hecho, en 2º lugar viene situado el primer single de título “If you want it”. Estamos ante un tema con una gran carga emotiva en su sonido y melodía y a ratos nos puede evocar a una mezcla entre “Joan of Arc” (no confundir con “Maid of Orleans”) y “Walking on the milky way” del último disco de OMD con McCluskey en solitario al frente. Se ha aprovechado de un videoclip en el que aparecen Paul y Andy como espectadores en un teatro, viendo una coreografía de danza. De esta forma, se sigue a un buen nivel, que subirá en intensidad al encontrarnos en 3er. y 4º lugar las canciones que conceden el título al lp con su 1ª y 2ª parte. No sé cuál me gusta más, de verdad. La parte 1 de “History of modern” es nuevamente una composición muy emocional, y que de hecho causó su efecto en el recientemente comentado evento sobre el concierto que dieron en exclusiva OMD en M80 el pasado 29 de noviembre de 2010. Es tal la valía de “History of modern (part 1)”, que hasta ha conseguido quitar protagonismo a “If you want it” a la hora de promocionar el disco en actuaciones en la radio y televisión. La parte 2ª es otra real maravilla. No obstante, aquí el mayor acierto va más concentrado en lo que es la parte del estribillo, en la que la interpretación del Andy al micro consigue dejar muy satisfecho a quien escucha el tema. Quizás “History of modern (part 1)” y “History of modern (part 2)” son mis temas preferidos del nuevo disco de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Quizás me repita mucho en ocasiones; soy consciente de ello, pero es que vuelvo a estimar que “Sometimes” flaquea en exceso tras estas 2 pequeños tesoros que acabamos de escuchar, no siéndole para nada favorable su situación detrás de los mismos. No obstante, aunque es un tema crepuscular, con un Andy muy sombrío en su interpretación, acompañado en los coros por una correcta vocalista femenina, no es un tema que haya terminado de cuajar en mi parte consciente. Habrá que darle tiempo por separado, evitando su escucha tras las plausibles partes 1 y 2 de “History of modern”. En todo caso, dispone de una melodía bastante bella en sus formas, con algunos apuntes o notas de teclado o sintetizador de carácter cristalino que le confieren una delicadeza única. “RFWK” es un tema interesante, con una melodía de medio tiempo, y en la que volvemos a escuchar a McCluskey con su registro más agudo y exagerado. Siempre es un placer. “New holy ground” tiene un enfoque más clásico y oscuro en su sonido, intentando retomar ciertas formas que OMD exploraron en sus discos “Organisation” y “Architecture & Morality”; no se puede obviar que según palabras del propio Andy McCluskey hace unos días en M80, el grupo han tenido muy en cuenta el sonido de sus 4 primeros discos, y en este aspecto “New holy ground” es un ejemplo de ello. Un tema en definitiva manierista y muy suave, que demuestra que OMD siguen sabiendo hacer las cosas bien.“The future, the past and forever after” puede recordarnos un poco a los días del grupo en los que Andy estaba en solitario al frente. Podría tratarse de un tema que no desentonaría para nada por ejemplo en “Sugar Tax” de 1991. ¿Qué hace que tenga esta percepción? Sencillamente el regusto de eurodisco que hay en su instrumentación. Volvemos a formas que pueden evocarnos al pasado con “Sister Mary says”, que fue en su día la canción que se filtró como adelanto en internet, allá por comienzos de verano. El gato kilo de hecho me comentó que a él le sugiere una mezcla entre “Enola Gay” y “Pandora’s box”; y tiene mucha razón, si ustedes se fijan detenidamente. Finalmente, ha sido editada como 2º single, apropiándose quizás del primer videoclip impersonal de la historia de la banda, es decir, el primer clip promocional en el que no aparece ni Andy, ni Paul, y ni mucho menos Malcolm o Martin. Es un buen tema, con una melodía de teclados muy interesante y llevadera, aunque personalmente no es de lo que más me emocione del disco. Sin embargo, se escucha bien y sin problemas. Lo que resulta curioso es una experiencia como “Pulse”, la cual no sabemos muy bien situar en un punto de partida respecto del pasado o historia de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Quizás sea la excepción que confirme la regla, pero aquí no sé muy bien en qué momento de su discografía se inspiró el grupo que tuvo bien presentes sus 4 primeros discos a la hora de componer las canciones de “History Of Modern”. Personalmente es una canción que permite aportar variedad a la obra, en la que Andy se sirve nuevamente de apoyo vocal femenino para defenderse al micrófono, en el cuál alterna partes muy sombrías de timbre en las estrofas prosaicas, y un punto más álgido en el estribillo con los citados coros. “Green” nos devuelve a las texturas melancólicas y pausadas tras el ritmo de “Pulse”. El estribillo es bastante bonito, sencillo y nuevamente emotivo. Como están pudiendo leer, y escuchar si a la par están con la audición del disco, en “History Of Modern” la emoción es algo que juega un papel muy importante en el resultado final. Penúltima etapa de la obra, concretada en “Bondage of fate”. Lenta cadencia de sintetizador, con tímidos coros femeninos, para situar en esta recta final otra pieza lenta, delicada y sin demasiados sobresaltos, salvo algunos momentos antes de alcanzar el tercer minuto de duración. El curioso final que aporta “The right side?”, siendo un claro homenaje a Kraftwerk, es el colofón perfecto para la obra. ¿No les parece a ustedes que hay una fuerte semejanza entre los sonidos y melodía de esta canción con los de “Europe endless” o “Endless, endless” del “Trans-Europe Express”, que hace ya mucho revisamos, del citado grupo alemán? Los teclados principales son evocadores y también la duración de la pista, que sobrepasa los 8 minutos, es un claro indicador. Que OMD vuelvan a dar forma a temas que nos evocan a los Kraftwerk más gloriosos (como por ejemplo ya hicieron en “Dazzle Ships”) es otro buen signo de vitalidad para el aspecto compositivo a estas alturas de la película por parte de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Y hasta aquí llegan las 13 canciones de “History Of Modern”. Pasemos a las conclusiones o reflexiones finales.

“History Of Modern” ya venía aproximándose desde comienzos de verano. Ya les he comentado que recuerdo que como anticipo sonoro en youtube y otros canales, se subió el audio de “Sister Mary says” en su versión casi definitiva. A la postre este tema ha terminado siendo el 2º single y no el primero como se pensaba en un primer momento. Cuando el disco se lanzó a mediados de septiembre, por desgracia, el lanzamiento pasó prácticamente desapercibido para el público generalista y solamente los fans más cercanos estaban al tanto; de hecho, a mi se me pasó el lanzamiento y fue El gato kilo quien me lo advirtió o recordó, en un gesto que derivó en esta promesa que hoy cumplo con el artículo de revisión del disco antes de fin de año. Recuerdo que parte de la prensa gratuita se hizo eco del lanzamiento cuando ya habían pasado varias semanas de la salida del disco a la venta.

Es evidente, leyendo el párrafo que se sitúa arriba de éste, que Orchestral Manoeuvres In The Dark ya han pasado de sobra o han dejado atrás claramente su etapa gloriosa, o mejor dicho, de reconocimiento de las masas y de gran repercusión mediática. A otros grupos, el hecho de parar durante muchos años para posteriormente regresar, les ha venido bien, pero con OMD quizás la prensa no se ha mostrado tan atenta. O puede ser que OMD hayan llegado casi los últimos a esta era de reuniones de bandas de los 80, cuyos ejemplos más gloriosos de retorno fueron el de Duran Duran en 2004; no olviden que Spandau Ballet también han pasado casi de puntillas con su reunión el año pasado.

Dejando de lado estos aspectos masivos y de relevancia en los medios de comunicación, hay que apuntar que es un placer y una excelente noticia que Orchestral Manoeuvres In The Dark sigan en activo en estos días, girando de forma más que digna con unos conciertos interesantísimos, y editando obras tan notables como “History Of Modern”. Este trabajo de OMD, el primero en 14 años o en 24 si tenemos en cuenta que el último con la formación moderna fue “The Pacific Age” de 1986, es un trabajo muy válido, al que se le puede dar un 7 sobre 10, fácilmente. Eso sí, quien se esperaba un “Architecture & Morality” 2ª parte debido a ciertas declaraciones previas de los componentes de la banda antes del lanzamiento del disco, quizás se decepcione algo, pero sería un craso error tomarse la escucha de “History Of Modern” desde esa vertiente.

Además, el lp recupera la esencia de las formas y colores de las portadas de los discos de los comienzos del grupo, con esas líneas de colores sobre fondo naranja, que evoca en parte a una mezcla entre la portada de “Dazzle Ships” y “Architecture & Morality”. Si a esto le sumamos el hecho para nada baladí de que los OMD a día de hoy se encuentran en activo con su formación clásica (McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper), la noticia es doblemente buena. Larga vida a OMD; con “History Of Modern” no se merecen que desde aquí proclame otra cosa para terminar con su artículo, aparte de que tras la grata experiencia vivida con ellos hace unas semanas, en la que pude conocerles en persona, les tenga una enorme simpatía y afecto desde entonces por lo majos que son en el trato directo; lástima que en su época díscola tuvieran un enfrentamiento directo con otro de mis artistas admirados, Tino Casal, en las fiestas de San Isidro de 1983.

Una última cosa, que se me olvidaba, y en este caso dirigida al grupo directamente (aunque no creo que traduzcan y lean este artículo): espero que cumpláis vuestra promesa de venir de gira propia a nuestro país este próximo 2011, y si puede ser al margen de festivales. Aunque con vosotros “París bien vale una misa”, también hemos de apuntar que tampoco nos apetece gastarnos una pasta exagerada en la entrada, por el hecho de que os sitúen en el cartel de uno de estos macroeventos, que no me agradan demasiado en particular.

Sobre la radio decirles que el programa que dedicamos a Prefab Sprout y su disco “Steve McQueen” sonó, pero con fallos de sonido o ruido en nuestra emisión on-line. Confío en que la repetición de esta tarde, en unas pocas horas, a las 19.00h suene mejor. El miércoles tenemos un programa especial con entrevista incluida. El martes haré un post al respecto desvelando la sorpresa, pero de momento les adelanto que el programa de este miércoles a las 23.00h será el último de nuestra 2ª temporada hasta su reanudación después de las navidades. El próximo día 21 les explico más.
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sábado, 11 de diciembre de 2010

The Cabriolets - Close (2010)

A la gente que ve los cambios como algo negativo, se la puede acusar fácilmente de conservadores e incluso de cobardes, ya que esas variaciones pueden resultar en algo mejor o por lo menos mantener el nivel de interés respecto a lo que había antes. Y creo que The Cabriolets con su nuevo disco “Close” están dentro de ese 2º supuesto planteado con respecto a los cambios.

El grupo liderado por Bimba Bosé ha evolucionado a un sonido más rock y menos electrónico y pop que mostraron en su ópera prima “Demo”. Parte de la “culpa” de este nuevo enfoque redunda en la partida de la banda del componente David Unison. Recuerdo que la primera vez que escuché a The Cabriolets fue en directo en el Festival Rock In Rio. De hecho, ya les dejé crónica de aquel evento en su día, constituyendo la primera entrada de crónicas de conciertos que publiqué en el blog, y en aquellas líneas apunté que lo que había escuchado de The Cabriolets me había resultado muy agradable. Como en aquella ocasión, debido a que dábamos nuestros primeros pasos en el mundo de la blogosfera, no tenía la costumbre de subir fotos, saldo en parte aquella deuda y les dejo aquí una imagen de Bimba y sus muchachos en directo a las 17.30h de un caluroso día de julio en Arganda del Rey.Volviendo al plano discográfico y de estilo, The Cabriolets han pasado de inquietudes musicales asociadas a la electrónica plasmadas en su interesante primera entrega discográfica “Demo”, a afrontar un estilo muy cercano o influido por las corrientes del rock británico de la década de los 90. Estos nuevos territorios musicales son muy de los gustos de la mayoría de los componentes actuales de la formación, según han afirmado en alguna que otra entrevista a los medios. Un cambio de registro interesante y que ha dado lugar a un más que notable 2º lp por parte de este actual cuarteto formado por Bimba a las voces, por Diego Postigo al bajo, y las nuevas incorporaciones de Manuel Cabezalí a la guitarra y Pablo Serrano a la batería. Pasemos a analizar las canciones que ofrece “Close”.

“Shining” es un ejemplo claro del cambio sonoro. Una canción construida sobre una estructura clásica de rock, con bajo, guitarra eléctrica rítmica y batería. Sobre esa melodía, muy saltarina y rítmica, Bimba se presenta al micro demostrando una vez más su valía como vocalista, de sobra ya contrastada a estas alturas. Un buen inicio este tema “Shining”, que nos proporciona una llevadera dosis de ritmo para ir abriendo boca. En 2º término “Blackmail” se presenta con una estructura más cáustica de inicio, con un ritmo más duro y menos vertiginoso, aunque en su estribillo se abandona la marcada base de batería que tanta rotundidad le confiere en las partes más prosaicas. Ya con “Blackmail”, sumado a las directrices mostradas en “Shining”, nos podemos hacer una meridiana idea de los nuevos derroteros musicales abordados por The Cabriolets. “Classifieds” nos presenta una canción muy sensual en sus formas, sobre todo en su primer minuto de duración. El estribillo resulta irresistible, una vez que el tema ha ido sumando componentes sonoros a su estructura melódica. “Fast & slow” a ratos concede un gran protagonismo al bajo y debido en parte a ello y otras más cosas, quizás es el tema más contundente de los 4 que hemos descubierto, aunque sin salirnos demasiado dentro de los picos de intensidad que está mostrando el grupo en el álbum. De uno de los momentos más ágiles y veloces de la obra junto a “Shining” hasta el momento, pasamos a uno de los momentos que suponen un medio tiempo de la mano de “Good day”, que tiene un sonido más clásico y menos indie en su melodía, acercándolo en parte al jazz al menos en lo que la base rítmica se refiere. “Crepuscular” no deja de ser en un primer momento chocante, con esa aguerrida línea de guitarra, que arremete cíclicamente a lo largo de su metraje. Este tema se vale de un ligero regusto oscurantista para sumar diversidad de estados de ánimo a “Close”. También las líneas del bajo a cargo de Diego son contundentes en esta composición.Dejando de lado el sonido oscuro, pero ganando intensidad sonora, “Pyromaniac” se presenta con Bimba alcanzando ciertos registros vocales altos que llaman especialmente la atención. Llegamos a una canción que personalmente es de las que más me gustan de “Close”. “Now & here” es un tema que alterna una fuerte intensidad y sentido épico en el estribillo, con una sensualidad y misterio muy interesantes en las estrofas fuera del mismo. Quizás uno de los puntos más interesantes de comprobar cómo suena en los directos de The Cabriolets. De hecho, “Now & here” ha sido elegido como 2º single del álbum y ha contado con un curioso videoclip que alterna diversas técnicas de rodaje. “Tenderizer” podría ejemplarizar perfectamente esas nuevas influencias plasmadas en “Close” por parte de los miembros de The Cabriolets. Es un tema que puede evocarnos fácilmente a canciones de grupos de los 90 como Elástica por citar un ejemplo. Llegando al final del disco, nos encontramos con la canción que da título a la obra, la cual destaca por un brutal ritmo en buena parte de la misma, aunque en otras partes podría ser un perfecto compendio del nuevo estilo que la banda ha afrontado en su 2ª obra de estudio. Es apropiado que esta canción por tanto dé el título al lp, puesto que podría definir o resumir ella misma, a grandes trazos las marcas sonoras de la obra a la que concede el nombre. “Diamonds” está dispuesta en penúltimo lugar de la obra. Ha sido el acertado single de presentación del disco, ya que es una elegante composición, muy bien elaborada, con su correspondiente ritmo y melodía, pero sin caer en el terreno de lo evidente; como curiosidad, ahí quedan los aplausos o palmas al final del corte que se oyen. Y como mayor curiosidad, está el videoclip grabado para su promoción, filmado en blanco y negro, con gente que aparece con máscaras que representan el rostro animado de los miembros del grupo. El cierre llega de la mano de “Beauty in vogue”, un tema acústico e íntimo, ligero e inmediato, que nos reporta un curioso final de obra tras tanto ritmo indie. Es una composición exótica que se vale de instrumentos atípicos respecto a los que han copado la trama sonora de “Close” y que supone un epílogo único dentro de su naturaleza en este interesante trabajo de The Cabriolets.

En este segundo trabajo, The Cabriolets han cambiado de estilo, lo he dicho ya varias veces y es evidente si escuchamos algún tema de “Demo” como por ejemplo la deliciosa y bailable “Cadáver exquisito”. Aquí hay que apuntar otro punto de variación: todo “Close” está compuesto en inglés, no habiendo ni un solo tema en español. Lo de la variación tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo mejor sin duda estriba en el plano artístico y de la novedad. Una banda que ya desde sus primeros pasos se muestra inquieta y abierta a cambios importantes en el concepto de su música, siempre es de agradecer. Y más aún si el trabajo ofrecido es de una exigencia como la que The Cabriolets ofrecen en “Close”. El punto problemático está a la hora de crear una fiel legión de seguidores. Arriesgarse a no establecer un sonido o un estilo en los primeros discos, hace que la audiencia media no sepa muy bien por dónde van los tiros y sea más difícil fidelizarlos.

Con este cambio de estilo, en definitiva, y cerrando lo expuesto en el apartado anterior, es probable que The Cabriolets hayan aumentado su legión de seguidores, aunque la masa de los mismos no sea tan intensa o marcada por no haberse definido aún un estilo claro, cosa que quizás suceda en las siguientes entregas discográficas de la banda. De momento, este disco con esa a priori chocante portada con el cuadro de la cabeza de una oveja, es un trabajo enfocado al rock indie heredero del sonido de los 90. No obstante, quizás únicamente decir que el grupo ha dejado de lado la electrónica para adoptar el rock es sintetizar mucho, puesto que también el grupo ha ganado en contundencia y ha dejado de lado el carácter más pop y bailable que se mostraba en muchas piezas de su anterior entrega “Demo”.

Una cosa está clara con “Close”: la fuerte pegada y ritmo de sus canciones hacen que se convierta en un disco de mucho interés para su presentación en directo. De hecho, los componentes de la formación en varias entrevistas concedidas en los últimos meses a diversos medios, han puesto de manifiesto que ese es uno de los puntos fuertes del disco protagonista de esta semana, el directo que ofrece. Si The Cabriolets ya me supusieron una buena impresión la primera vez que les veía (a la par que les oía) en el Rock In Rio de 2008, sin lugar a dudas sus conciertos deben ser ahora al menos igual de interesantes. Fue una lástima que por coincidir en día y hora con la ceremonia de entrega de la V Edición de los Premios 20Blogs, no pudiera acudir al concierto que el grupo ofrecía en la sala El Sol el pasado 20 de octubre, al cual estaba acreditado.

The Cabriolets son un grupo interesante, que suena muy bien, y quizás una de las propuestas musicales más atractivas de los últimos tiempos (al menos a mi siempre me han parecido así). “Close” es un buen ejemplo como 2º trabajo discográfico y la aceptación que está recibiendo es buena, si tenemos en cuenta los tiempos que está atravesando la industria musical. Para mi gusto personal, es un disco muy agradable de escuchar, muy rítmico y consistente. Ahora llega el turno de defender “Close” sobre las tablas, pero ese es un terreno en el que Bimba y los suyos saben desenvolverse con solvencia, con lo que el éxito está asegurado, más allá de que el material discográfico sea igualmente muy válido. Desde “Discos, música y reflexiones” continuaremos siguiéndoles la pista, ya que siempre nos llamaron la atención The Cabriolets y su propuesta y ese hecho no ha cambiado con este giro de estilo sonoro.

Terminamos con lo referido a nuestro programa de radio. Esta semana tuvimos problemas con nuestro proveedor de internet y por tanto nuestro programa solamente sonó en la emisión en las ondas para todo aquel que resida en Alcalá de Henares y pueda sintonizar el 107.4 FM. Sin embargo, la emisión on-line, debido a los fallos comentados, no sonó. Con esto, el programa sobre el disco “Steve McQueen” de Prefab Sprout sonará este próximo miércoles, para que ustedes puedan escucharlo a través de nuestra web http://www.ruah.es/online.html. Esta tarde a las 19.00h lo que haremos será repetir el programa dedicado a Nik Kershaw. Aclarado este punto, les dejo con The Cabriolets y nos vemos en 7 días.
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sábado, 4 de diciembre de 2010

Nacha Pop - El Momento (1987)

Regresamos tras un tiempo a la revisión de discos en español y en este caso escogiendo a una banda ya mítica de la historia del pop de nuestro país. Nacha Pop son indudablemente uno de los grupos más carismáticos de los años 80, que incluso a finales de la primera década del siglo XXI, volvieron a la actividad, al menos con sus 2 principales almas, que no eran otras que las de los primos Antonio Vega y Nacho García Vega.

De siempre Nacha Pop han estado presentes en mi vida, desde los tiempos en los que Rico, banda posterior de Nacho, triunfaba de la mano de la canción “Suerte”, en los días en los que veía un cierto parecido entre Nacho y el por entonces portero del Atlético de Madrid Abel Resino (supongo que este apunte será de gran orgullo para Nacho, reconocido aficionado colchonero). Sin embargo, ha sido hace poco cuando me he decidido a meterme a fondo con su historia y su música, para descubrir canciones más allá de sus grandes éxitos conocidos por todos en algunos casos (“La chica de ayer”) o casi todos en otros temas menos evidentes.

Y esta decisión de ir más allá, me ha permitido conocer tremendas joyas ocultas dentro de sus discos de estudio. Lo que fue su última entrega antes de su disolución “El Momento”, si no tenemos en cuenta el glorioso álbum en directo “80-88”, es un lp descomunal, con una serie de canciones realmente emocionantes y de una calidad muy alta. Un disco que a la par demuestra la dicotomía que existía en el sentido de las composiciones de Nacha Pop, derivada de la personalidad y gusto compositivo de Nacho y Antonio; es decir, que se daban cita canciones melancólicas e íntimas derivadas del lápiz de Antonio Vega, y otras más moviditas y más pop en el sentido estricto, inconfundiblemente emanadas de Nacho García Vega.

A estas alturas de la década de los 80, Nacha Pop era una banda de alto estatus y regusto maduro (a pesar de la todavía juventud de sus componentes). Decir que tras “Dibujos Animados”, Ñete, batería de Nacha Pop, abandonó la banda, dejando en trío al grupo, el cuál estaba formado por Nacho García Vega, Antonio Vega y Carlos Brooking. Por entonces, eran uno de los grupos de más éxito, que llevaban sonando desde comienzos de los 80 y que tenían en su zurrón una serie de éxitos sin posibilidad de discusión, con un inmortal de la talla de “La chica de ayer” entre los mismos.

Los Nacha Pop estaban dentro de la llamada corriente de grupos mal llamados “babosos” por parte de las opuestas “hornadas irritantes”, compuestas por rivales encarnizados tales como los Gabinete Caligari liderados por Jaime Urrutia (el cuál alguna vez ha tenido palabras poco amables hacia Nacha Pop o al menos sobre sus canciones) o los Glutamato Ye-yé. Ya saben que un servidor no es partidario de bandos en esto de la música. Es decir, que me gustan tanto Blur como Oasis, Pulp o Wet Wet Wet, Alaska Y Dinarama o Mecano, y por tanto me lo paso tan bien escuchando “Narcosis” de Glutamato Yeye o “Camino Soria” de Gabinete Caligari, como “Grité una noche” de Nacha Pop.

La citada madurez de la banda se haría notar a la hora de facturar un disco que roza la perfección. Nacha Pop en lo que sería su 5º lanzamiento de estudio (si no tenemos en cuenta el mini lp “Una Décima De Segundo”), como pasó con otros grupos de los ochenta como Mecano, quizás perdieron frescura, pero ganaron en perfección y técnica de forma más que evidente. Pasemos a la escucha y análisis del último disco de estudio de Nacha Pop, de título “El Momento”, antes de su disolución a finales de los 80.

El disco abre radiante gracias a una de las composiciones más luminosas de Antonio Vega concretada en “No se acaban las calles”. Vitalidad, energía y brío de la mano de este chico considerado tradicionalmente melancólico y triste. Y, claro, si después llega su primo Nacho y se apunta la descarada, macarra y marchosa “Vístete”, se consigue firmar un inicio de álbum de lo más alegre y desenfadado. “Vístete” es una canción genuina de Nacho García Vega. Tanto en su picarona letra, como en su interpretación vocal al micro con ese toque chulesco, se aprecian características básicas del estilo de Nacho. Para concederle mayor ritmo y aires de celebración a “Vístete”, se utilizan metales de viento como trompetas, que se hacen acreedores de unas de las marcas principales de la melodía de este gran éxito de Nacha Pop. Sin embargo, no conviene encasillar a la gente, y decir que Antonio Vega era tradicionalmente melancólico, reflexivo e íntimo a la hora de componer (cuando por ejemplo se ha anotado un inicio tan animado como “No se acaban las calles”), y por otro lado afirmar que Nacho García Vega era un descarado y un vitalista en sus composiciones, es entrar en generalizaciones que no siempre se ajustan a la realidad. Para muestra un botón, o en este caso un botonazo, uno de los mejores temas de “El Momento”: “Asustado estoy”. Cualquiera podría darse a engaños y pensar que esta composición pertenece a Antonio en lugar de a Nacho, e incluso a la hora de escucharla, podría haber algún matiz de duda a la hora de identificar quién es el que canta, porque Nacho se ajusta al perfil de sonido de esta bella composición, que nos habla de la pérdida del amor y de lo mal que se pasa cuando uno se queda solo. En lo instrumental se basa en una cálida estructura melódica de guitarra eléctrica, adornada por unos preciosos matices electrónicos de teclados, que le otorgan una envoltura especial y muy sentida. Antonio nos presenta tras este gran acierto por parte de Nacho en “Asustado estoy” un tema que sí que va en concordancia con las generalizaciones que acabo de mencionar. Y es que “Desordenada habitación” es una pista íntima en su sonido, probablemente suponiendo el instante más delicado de la obra que repasamos esta semana. Muy bonita, ¿para qué vamos a decir otra cosa? Pero las generalizaciones, repito, no son buenas ya que nos encorsetamos y de esa forma quizás no entremos a fondo, cometiendo un gran error, en otras composiciones tan brutales como “Persiguiendo sombras”. Ésta es otra canción vital, pero que parte de un enfoque más enérgico, restando luminosidad respecto al comienzo que se marcó Antonio Vega en “No se acaban las calles”. Puede que sea la canción con un ritmo y melodía más vertiginosa de “El Momento”. El estribillo con ese “busco algo más que un perfil, es tan distinto a ti…”, es de un gancho melódico enorme.“Quién soy” devuelve a Nacho a la primera línea con otra enérgica canción, perfectamente identificable a su estilo. Un tema resultón, al que no le viene nada bien (¿a qué canción le viene bien esto que voy a decir?) estar anexada a una pieza brutal como “Lucha de gigantes”, en lo referido a que quizás quede algo en el olvido tras la fuerte carga emocional de la siguiente pista. Será en “Lucha de gigantes”, donde veremos a Antonio otra vez en su terreno más habitual. Dando forma a una composición preciosa, brutalmente intensa en el terreno emocional ya incluso desde su inicio con esa frase tan solemne “Lucha de gigantes convierte el aire en gas natural…”. Junto a la ineludible “La chica de ayer” y “Una décima de segundo”, es una de las mejores composiciones de Antonio Vega en Nacha Pop. Resulta preciosa la parte en la que Antonio dice aquello “Deja de engañar, no quieras ocultar que has pasado sin tropezar…”. Tras este gran momento, llegamos a una canción del todo exótica a cargo de Nacho, que es “Lágrimas al suelo”. Un tema en el que Nacho homenajea a personajes fracasados del mundo del espectáculo, con una envoltura musical que bordea incluso a la nana con ese toque infantil o de fantasía tanto por los instrumentos utilizados como por los coros que tiene. También hay lugar para ese toque irónico de Nacho en sus letras como “vi un payaso fracasar, solo sabía hacer llorar… ¡Vaya gracia!”. Es quizás un tema algo fuera de sitio dentro de un disco por lo demás bastante compacto; puede que “Vístete” también se aleje del sonido o impresión que te deja en general “El Momento”, pero “Lágrimas al suelo” si cabe es más atípica en su concepción. El final del disco es sencillamente genial. Da pena llegar al final y más tras los 2 últimos grandes temas que nos presentan por un lado Antonio en “Puertas abiertas” y Nacho en “Si esto fuera amor”. Primero en “Puertas abiertas”, Antonio sella una canción generosamente emocionante, nuevamente muy luminosa, en lo que es una sentida dedicatoria a alguien que cumple años. Por las fechas a las que nos acercamos, no sé por qué, pero la veo como una canción perfecta para el fin de año, por ese estribillo que dice “Puertas abiertas a un año más”; todo esto más allá del hecho personal de que en unos días sea mi cumpleaños, el cual, por cierto, coincide en día y mes con el del mismo Antonio Vega; una casualidad de la que me siento orgulloso. En el mismo sentido sonoro se nos presenta el acertado capítulo final de “El Momento” con Nacho en papel estelar con “Si esto fuera amor”. Otra de las composiciones de Nacho que abundan en su territorio más sentimental, con una melodía y estructura musical irresistible. ¿Mejor final de álbum? Imposible.

En su día, “El Momento” fue un notable éxito para Nacha Pop. Esta formación madrileña era un grupo reconocido en aquellos días y algún que otro sencillo muy atinado como “Vístete” hizo parte del papel promocional para conseguir darle algún empujón comercial, por si acaso le hacía falta, a este disco.

El problema, o mejor dicho, el punto amargo que tiene este disco de portada en la que vemos a Antonio Vega en un conato de pelea con Carlos Brooking, con Nacho un poco al margen, como no queriendo meterse en harina, estriba en que esa imagen de la portada quizás era premonitoria de lo que sucedió al final de la gira de presentación del disco, a la que pertenece la última entrega de Nacha Pop, el disco en directo “80-88”. Los motivos de la disolución de Nacha Pop no los tengo claros. Quizás fuera el conflicto de egos entre los primos (cosa común en muchas bandas en las que coincidían 2 genios en el seno de una formación como el pique Morrissey-Marr en The Smiths o el más evidente de los hermanos Nacho y Jose Mª Cano en Mecano), o por otro lado los problemas de Antonio con las drogas puede que sumaran algo en la separación de la banda. No lo sé muy bien, la verdad. Simplemente me apoyo en comentarios de gente e incluso en alguna entrevista realizada a alguno de los componentes del grupo.

Nacho y Antonio partieron por separado, teniendo trayectorias en solitario con momentos de relativa y aceptable acogida por parte del público como cuando Nacho se movía con su nuevo grupo Rico y facturaba temas tan pegadizos como “Suerte” (canción estupenda, con la que conocí por 1ª vez el universo que rodea a Nacha Pop y sus componentes) y Antonio Vega siguió dando forma a preciosas composiciones como “El sitio de mi recreo” o la increíble “Se dejaba llevar por ti”.

Por fortuna, hubo tiempo para que Nacho y Antonio se reunieran y todavía giraran en el año 2008. Aunque, eso sí, sin Carlos Brooking ni Ñete en el pack. Tuve la suerte de poder verles actuar en las fiestas de mi municipio Torrejón de Ardoz en junio de 2008. Ese día no estuve muy cerca del escenario, pero debajo de este párrafo les dejo una macarrónica foto que saqué con mi móvil a modo de curiosidad; para que no se pierdan, el del centro de la imagen en el escenario es Nacho y el que está a la izquierda al fondo, a la derecha de su primo, es Antonio. Por fortuna, llegaron a tiempo para un último brindis con el público, ya que, como todos sabrán, Antonio nos dejaría a los pocos meses, por culpa de un cáncer que acabó de tumbarle, sin que su débil salud pudiera aguantar ese envite final.Nos queda la música de Nacha Pop al menos. Unos Nacha Pop sin Antonio no serían Nacha Pop. Y llegando al final, afirmo que “El Momento” es un gran disco. Reflexionando sobre ello, a pesar de su éxito en su día y su buena acogida, quizás es un trabajo que está a la sombra del primer disco de la formación e incluso de “Buena Disposición”. De hecho, hay muchas personas que opinan que es un disco cojo y sin personalidad, derivado del notorio abandono de Ñete. Es curioso el efecto que el paso del tiempo tiene sobre las cosas. Por ello, creo que es un buen momento (y nunca mejor dicho) para recuperar esta obra y darle la importancia que se merece. Además, por el simple hecho de estar inmersos en diciembre y por lo que les he comentado del enfoque que le podemos dar a “Puertas abiertas”, creo que es apropiada para estos próximos días y semanas. Aunque ha pasado algo más de año y medio desde el fallecimiento de Antonio Vega, sirva el presente post como homenaje al mismo que le realizamos desde “Discos, música y reflexiones”.

Cerramos como siempre con el apartado radiofónico. A las 19.00h esta tarde, podrán escuchar la redifusión de nuestro programa del pasado miércoles que dedicamos a Nik Kershaw y su disco “Human Racing”. El podcast intentaré que esté subido antes de este martes. Este próximo miércoles 8 de diciembre, para aquel que pueda y quiera, a las 23.00h en http://www.ruah.es/online.html dedicaremos nuestra hora semanal en las ondas al gran disco “Steve McQueen” de Prefab Sprout.
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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Concierto Orchestral Manoeuvres In The Dark. Madrid (29-11-2010)

“Enola Gay”, se lo crean o no, volvió a sonar en Madrid este pasado lunes 29 de noviembre de 2010, a una hora intempestiva en principio para su interpretación en directo. Y es que este punto fue lo novedoso, ya que este mítico tema de Orchestral Manoeuvres In The Dark puede sonar perfectamente en cualquier radiofórmula al mediodía cualquier día de la semana. Sin embargo, y suponiendo una gigantesca sorpresa y una gran alegría para un pequeño grupo de afortunados, el tandem mítico que lideró a los OMD en sus días más gloriosos, Andy McCluskey y Paul Humphreys, se dieron un paseo por la capital de España para promocionar su nuevo disco “History Of Modern” (del cuál habrá revisión dentro de no mucho tiempo por estas tierras, en un sábado de aquí a fin de año) en la emisora M80 y de paso regalar a unas 50 personas la oportunidad de conocerles y asistir a una íntima actuación exclusiva de algunos de sus temas, tras una entrevista previa.

Pensaba que las “Crónicas de eventos” se habían terminado por un tiempo, pero por fortuna estaba equivocado. Pocas formas más gloriosas puedo imaginar para cumplir nuestras “bodas de plata”, o lo que es lo mismo, nuestro post nº 25 de este tipo. Quizás no sea del todo adecuado denominar a este evento como “concierto” al uso, pero tenía claro que quería hacer una crónica al respecto y no se me ocurría llamarlo de otra forma; y es que en realidad se puede considerar como un concierto especial (sin venta de entradas, para aforo reducido y con un setlist de solamente 8 canciones). Bueno, vamos al grano. En su día me enteré de este evento, al cual se podía tener acceso a través de un sencillo concurso, gracias a un compañero de trabajo, a través del que precisamente accedí a los Orchestral Manoeuvres In The Dark de forma definitiva, hará cosa de 3 años, yendo por fin más allá de “Electricity” o “Enola Gay”, que hasta la fecha era lo único que había escuchado de esta formación. Este amigo, me comentó que se había enterado de que OMD venían a M80 a hacer lo que ya he descrito en el primer párrafo (intentaré no repetirme más de lo que viene siendo habitual). No obstante, cuando me informó, ya había pasado el plazo de concurso y por lo visto ya se había celebrado el acontecimiento; me tiré momentáneamente de los pelos, hasta que trasteando por internet, di con una información que provenía de la página de M80 y que, casualidades de la vida, informaba que el evento se suspendió por la huelga general del pasado 29 de septiembre (mira, al final aquella huelga me sirvió para algo: para tener una 2ª oportunidad ante algo que ya daba por perdido por haberme enterado en teoría a posteriori).

Al efecto, se avisaba en el mismo comunicado que el evento quedaría pospuesto para el futuro. Y aquí entra en juego un buen amigo bloguero, seguidor habitual de “Discos, música y reflexiones” e interesante comentarista en los post que tienen que ver con grupos del genero musical del pop de sintetizadores, El gato kilo; al respecto, les recomiendo que echen un ojo a su interesante blog, en el que supongo que en los próximos días también hará una entrada relativa a este acontecimiento. A través del Facebook (ya le empiezo a sacar partida a esta herramienta, a la que siempre he mirado con cierta desconfianza), El gato kilo me comentó por el messenger o chat que tiene incluido esta red social, que el evento estaba fijado para el lunes 29 de noviembre. Primer momento de alegría, lógicamente. Luego llegó la incertidumbre, al ver que si me tocaba el concurso (había que escribir un e-mail a una dirección de la radio respondiendo a la pregunta de quiénes son los componentes de OMD), tendría algún posible problemilla al celebrarse el encuentro un lunes a las 12.00h del mediodía. Para más suspense, me enteré de todo esto el último día para escribir el e-mail para participar (el pasado miércoles 24) y tras escribir a toda prisa un primer e-mail que no hubiera sido válido (faltaban algunos datos personales que solicitaban en las bases), después escribí uno correcto de pe a pa para participar con todas las de la ley.

Pasamos a la 2ª parte del asunto: conseguir que me pudiera coger libre en el trabajo el lunes 29 para poder asistir, ya que un servidor tiene la suerte de no estar en el paro y, más suerte aún, de tener jornada intensiva de mañana de lunes a viernes. Tras varios cambalaches y tras molestar en 2 o 3 ocasiones a mi jefa, ante la duda de si resultaba ganador (motivado por la tardanza en la comunicación del hecho por parte de la organización), al final conseguí tener libre el lunes 29 de noviembre para poder acudir al evento. Desde aquí quisiera agradecer el detalle que tuvo mi jefa de autorizar los cambios organizativos que se llevaron a cabo para que no me perdiera este acto irrepetible y por otro lado también agradecer la paciencia que tuvo al respecto. Y es que no fue hasta el viernes 26, a mitad de la mañana cuando comprobé que tenía un e-mail por parte de M80 confirmándome que había sido uno de los 20 afortunados.

Una enorme euforia me invadía. Iba a acudir a un mini concierto (ya se sabía de antemano que la actuación serían 4 o 5 canciones) ofrecido en exclusiva a un grupo reducido de fans y sobre todo iba a poder conocer en persona a Andy McCluskey y Paul Humphreys; estaba que no me lo creía. A través del Facebook pude charlar con El gato kilo al poco rato, el cuál también resultó ganador del concurso; de esta forma se daba otro acicate más, que era el hecho de poder conocer en persona a un buen amigo bloguero. Quedaba un matiz pendiente de concretar: no dejar desierta la invitación de acompañante que tenía anexa a mi premio. Finalmente no encontré a nadie con disponibilidad; lastimosamente, se quedó desaprovechado el hueco que tenía libre para que otra persona más disfrutara del evento. Una pena, pero la verdad es que la gente tiene poco margen de maniobra para poder realizar una solicitud de pedirse libre un lunes el viernes anterior por la tarde cuando ya han salido de sus lugares de trabajo habituales. Quizás la organización debería haber comunicado la resolución con un poquito más de antelación, pero bueno, supongo que sus motivos tendrían para que lo hicieran así… O no, no sé realmente.

Puntualmente salí este lunes por la mañana de mi casa para llegar a tiempo a la hora que nos habían citado en el edificio de Gran Vía 32 Bis. Al principio me confundí y fui a la entrada principal del nº 32, pero los agentes del control amablemente me indicaron por dónde tenía que acceder. Fui el 2º en llegar sobre las 11:18h, antes de las 11.30h indicadas. Poco a poco iba llegando la gente. Se iba notando en el ambiente gente ya entrada en los 40 o en los 30 ya avanzados, la gran mayoría de ellos con bolsas repletas de vinilos y discos de la formación y otros interesantes objetos de coleccionismo o culto como una entrada que poseía uno de los asistentes del concierto que la formación ofreció en la sala Morasol en el año 82 y al que asistió en persona el portador de dicho ticket. Un servidor de ustedes se conserva mal físicamente y aparenta de sobre la edad imperante en el evento, con lo que mis 28 años no brillaron como elemento discordante del acto, al no ser para nada evidentes (de hecho, en un par de semanas ya serán 29).

Tras pasar del hall de la entrada al de acceso a los estudios de M80 en la 7ª planta, allí nos vino a buscar uno de los responsables de la emisora, el cual nos llevó por el inmenso laberinto que es el edificio de Gran Vía 32 en su interior, digno de ser sometido a una visita, y sin lugar a dudas un gran momento para un aficionado locutor de Radio Universitaria de Alcalá de Henares como es un servidor… Algún día volveré allí como profesional; quizás esta última frase debería ponerla entre interrogantes o con un “quizás” intercalada, pero ¿por soñar qué se pierde? Finalmente, llegamos a sala, acomodada para unas 50 personas, más propia de un aula de universidad que de una emisora de radio, y al poco entró micrófono en mano Mónica Ordóñez, la presentadora del programa que había organizado este acto. Tras una correcta introducción por su parte sobre el grupo y el evento, dio paso a la sala, pidiendo ya de inicio una fuerte ovación para recibirles, a OMD.Ahí estaban Paul y Andy en persona; era real. Aparecieron sonrientes y dispuestos a atender la micro entrevista que la presentadora había organizado. Me parecía increíble, tenía delante de mis narices a Paul Humphreys y Andy McCluskey, este cantante al que siempre he visto muy parecido a Miguel Indurain, Raúl García (actual jugador de mi querido Atlético de Madrid) e incluso a José Luis Casado (presentador de “Nos Queda La Música” en La Otra); dirán ustedes que ya estoy yo con mis parecidos razonables imposibles; manías que tiene uno. En lo que no voy a entrar, es en comentar el irremediable paso del tiempo por el aspecto físico de estas 2 leyendas vivas y en activo de la música electrónica.La entrevista fue cortita, pero estuvo por lo general bien. Mónica metió un pequeño gazapo al decir que Paul todavía estaba en los tiempos de “Universal”, ante lo que Humphreys matizó al respecto y les realizó unas cuantas preguntas que propiciaron alguna respuesta bastante simpática por parte de Andy McCluskey; por ejemplo, les preguntó qué era lo que les había motivado a seguir en activo cuando en principio hablaron de disolverse tras la gira de reunión de un par de años atrás. Bueno, pues Andy respondió simple y llanamente: “prefiero seguir siendo estrella de pop antes que tener que ayudar a mis hijos a hacer los deberes”. Esto propició unas cuantas carcajadas entre los que allí estábamos ante el sentido del humor que de cuando en cuando se gasta el locuaz sr. McCluskey.Tras esta introducción bastante ligera y llevadera, y tras los pertinentes posados con la presentadora y de ellos 2 solos, se dispusieron a coger sus instrumentos. Tuve a Andy justo delante mía y según se agachaba a coger el bajo dijo “vamos a hacer algo de ruido”. De comienzo, Andy avisó que tocarían canciones nuevas y antiguas y que la primera era la más antigua de todas. Varios gritos de admiración salieron del público al escuchar los primeros compases de “Electricity”. Todos quedamos encantados de la acústica y de lo que iba a ser la experiencia: daba la impresión de que los OMD estaban tocando para ti y unos amigos tuyos en el salón de tu casa, tras haber quitado los muebles y haber dejado algo de espacio para los instrumentos. El bajo de Andy sonaba rotundo e increíble a tan corta distancia y las melodías sintetizadas de Paul hicieron las delicias de los que nos dimos cita como brillantes ganadores del concurso. Un excelente inicio de actuación, en el que Andy y Paul se marcaron a dúo vocal compenetrado la interpretación de este gran reserva de la bodega de OMD al micrófono.Acto seguido se dio paso a una de las mejores composiciones del último disco, y de hecho es una de las 2 piezas que le dan el título. “History of modern (part 1)” sonó tal como es, emotiva, delicada y preciosa. Andy, liberado del bajo en este tema, se centró en cantar con una tremenda emoción y sentimiento y a deleitarnos con sus bailes tan característicos. Ya llegará el turno de revisión de “History Of Modern” (y no tardará mucho, ya que es una promesa personal que le hice encantado a El gato kilo), pero junto a la “parte 2”, es quizás la mejor composición del nuevo trabajo de Orchestral Manoeuvres In The Dark con mucha distancia.Tocaba el turno de lucimiento personal de Paul Humphreys al micrófono. No podía elegirse un mejor tema que “Souvenir” para que el teclista de OMD nos deleitara con su suave tono de voz, en contrapunto con la textura vocal trágica que siempre tiene el timbre de Andy. Este tema, que fue en su día nº 1 en nuestro país como single, nos permitió seguir relajados tras la belleza igualmente manierista que antes nos había proporcionado la mesura de “History of modern (part 1)”. Justo aquí abajo, les dejo un instante en el que Paul estaba concentrado en interpretar de forma muy correcta “Souvenir” al micro y a los teclados.Siguiendo con el álbum “Architecture & Morality”, ahora llegaría un momento sumamente intenso, que no fue otro que el protagonizado por la monumental “Maid of Orleans”. Ya desde su inicio se reconocieron esas programaciones abigarradas, que a la postre desembocan en una de las melodías más delicadas, bellas y estrictamente orquestales (haciendo honor al nombre del grupo) que tienen Orchestral Manoeuvres In The Dark en su discografía. Fue precioso y muy emocionante ver esa interpretación a un solo metro de distancia de McCluskey, en ese tremendo in crescendo de intensidad vocal en esta acongojante composición. Para que ustedes lo comprueben, y visto que la gente de M80 fueron amables con el tema de fotos y videos, les dejo el clip que grabé con mi precaria cámara de fotos y que tras el ejemplo de “La mataré” en el post del concierto de Loquillo en Leganés, supone el 2º video personal que he filmado y subo al blog. Espero que les guste si es que emplean unos 3 minutitos en verlo y escucharlo (el audio, como siempre, no es demasiado bueno que se diga…). Quisiera aquí dar las gracias a mi amigo Jose por las molestias tomadas a la hora de cambiar el formato del archivo y subirlo a youtube, para hacerme este favor y que ustedes lo disfruten.

¿Qué más podíamos pedir? Poco más, ya llevaban 4 temas, en principio lo acordado, pero aún así Andy y Paul seguían metidos a tope y ahora nos presentaban en petit comité lo que ha sido el 2º single de “History Of Modern”, la aceptable “Sister Mary says”. Estamos ante un tema con una acertada melodía de sintetizador a cargo de Paul y un tema que sin sonar mal, tampoco es de lo más granado que ofrece el último disco de OMD. Un ejemplo discreto, que sin embargo sonó maravillosamente en esa sala situada en el interior del edificio de Gran Vía 32. Cualquier cosa hubiera sido bienvenida.Faltaba un trallazo final, y ese terminó llegando en la forma de “Enola Gay”. Ya lo apunté al inicio del artículo, con lo que no es ninguna sorpresa que se lo suelte aquí. Fue sumamente emocionante ver a Andy tocando el bajo y moviéndose de esa mítica forma que popularizó gracias al videoclip promocional de la canción (con un primitivo “croma” de imágenes de nubes), moviéndose de un lado a otro. Justo aquí arriba les dejo una imagen que intento capturar el movimiento de Andy que les acabo de describir. Sonó con una tremenda fuerza y hasta me hizo preguntarme por la necesidad de Martin Cooper y Malcolm Holmes para que la máquina sonora de OMD funcione de forma correcta, más allá del punto agradable que supone ver a la formación clásica unida y porque a estas alturas ya son de la familia, y sin ellos no sería lo mismo; algo parecido sucedería en un caso más flagrante, si se diera la circunstancia de que Andy Fletcher de Depeche Mode abandonara el grupo y Dave Gahan y Martin Gore saltaran a escena sin este grandullón de grandes lentes e interesante flequillo. “Enola Gay” puso a prueba de bombas (y nunca mejor dicho) el corazón de los allí asistentes; y es que insisto en remarcar el hecho de lo especial que resultó esta experiencia: poder ver tocar a OMD de forma privada, sentado en primera fila y sonando de forma atronadora (de tal forma que hasta en “History of modern (part 1)” temblaba el falso techo de la sala, debido a la potencia sonora que emanaba de los instrumentos de Andy y Paul). A continuación, una foto de Paul en los últimos momentos del mini concierto.Andy tenía ganas de más y mirando hacia la puerta buscando complicidad con los responsables de M80 al respecto, solicitó volver a tocar otra vez tanto “Electricity” como “History of modern (part 1)” para gran regocijo de los que allí estábamos. Eso sí, en esta ocasión pidió a todos que nos levantáramos (más allá de los situados en las últimas filas, que ya estaban de pie desde el comienzo de la actuación) y que bailáramos. Fue increíble de esta forma estar casi nariz con nariz con Andy mientras machacaba su bajo en la nueva interpretación de “Electricity” y viendo la brutal comunión que hubo entre el público y McCluskey en el bis de “History of modern (part 1)”. En esta última pieza del concierto, Andy se hizo varias fotos con asistentes mientras aún cantaba, creándose una atmósfera y un clímax de emotividad sin igual sumando las muestras de cariño mutuas de Andy hacia el público y viceversa, aderezadas de la preciosa y emotiva melodía de este temazo de su último lp. No sé, pero me pareció un momento muy especial y una forma preciosa de terminar el concierto. ¡Bravo Andy! La siguiente fotografía muestra a McCluskey durante la intepretación de “Sister Mary says”. Se llegaba al final y todos nos quedábamos con ganas de más. A lo largo de la actuación, tanto Paul como Andy avisaron que su intención es venir en 2011 a tocar en gira propia a un recinto y dar un concierto en condiciones. Esperemos que así sea, sobre todo porque un servidor no asistió al Summercase en 2007 y se perdió aquella ya mítica actuación de OMD. Tras el fin de la actuación, hubo lugar para que todos y cada uno de los asistentes pudiéramos conocer en persona tanto a Paul como a Andy, que por separado fueron atendiendo individualmente a todos los presentes.Yo comencé con Andy, para más tarde regresar a él y entre medias traté con Paul. A los 2 les dije lo mismo. Primero, agradecerles encarecidamente el que vinieran a Madrid y el detalle de acceder a un evento de este tipo; segundo, pedirles que vengan el próximo año de gira (sumando fuerza a su intención que, como ya he mencionado, de por sí pusieron de manifiesto durante su actuación y creo que también durante la entrevista previa); y por último, despidiéndome de ambos haciendo un facilón juego de palabras con una canción que ya saben ustedes que adoro por el artículo de revisión de “The Pacific Age”, diciendo a ambos “Os amamos” (por “We love you”, tema del citado disco del año 1986). Ante este pequeño guiño, Andy respondió muy en firme y ciertamente emocionado que ya podía comprobar que el afecto por nuestra parte era evidente. Pude hacerme sendas fotos con ambos y les dejo orgullosamente las mismas escoltando el presente párrafo.Tras hablar con Humphreys y McCluskey, por fin pude conocer en persona a El gato kilo, que tuvo algún problemilla en el acceso por un asunto de la lista de asistentes. Nos marchamos ambos con ánimo de tomarnos unas cañas y mientras tanto comentar el evento y hablar sobre otros tantos gustos que tenemos en común, tanto musicales como cinematográficos. Fue todo un puntazo que nada más salir por la puerta del edificio, comprobáramos que estaba nevando; pensé: “Día “Maid of Orleans” total”, por lo referido a su nevado videoclip. Por su parte El gato kilo, tuvo un gran detalle al grabarme la actuación del Festival Summercase 2007 de Barcelona en audio (ítem que no tenía y desconocía que existía por ahí) y me prestó el recopilatorio “Messages”, para poder ver el dvd de videoclips del grupo, cuya historia audiovisual está muy restringida en youtube a día de hoy, faltando muchos videos debido a censura de EMI, por los ya conocidos temas de derechos de autor. Se nos pasó el tiempo volando y había que ir a casa a comer, quedando emplazados para otras cañas, café o lo que sea en las próximas semanas.Hay que agradecer mucho a M80 la organización de un evento como este que acabo de describirles. Fue un acontecimiento único, especial e irrepetible. Poder ver a OMD tocar en privado para 50 personas, aunque tan solo fueran 6 temas y 2 bises de 2 temas ya interpretados, y, sobre todo, poder hablar con ellos y ver lo buenas personas y lo simpáticos y amables que son, no tiene precio. El único “pero” que podemos sacar, es que se demorase tanto la comunicación de los ganadores, por el asunto de poder organizarse de cara a asistir un lunes a las 12.00h del mediodía. Confío en la palabra de Andy y Paul y en el hecho de que el próximo año les veamos en un Palacio Vistalegre (¿por qué no?) o al menos una sala La Riviera (aunque el recinto no sea santo de mi devoción); estoy seguro de que por ellos no quedará, arena de otro costal será que los promotores de conciertos se atrevan con el asunto y se pongan de acuerdo con los respectivos managers y tour managers.De momento, como aperitivo de caviar beluga, esta experiencia no tuvo parangón. Han pasado más de 24 horas y aún estoy emocionado y muy contento de haber vivido esta experiencia. No solo por el hecho de conocer en persona a Andy McCluskey y Paul Humphreys y ver lo cercanos que son (lejos del divismo de otros), sino por lo especial que fue disfrutar de un mini concierto en las condiciones descritas. Fue increíble y creo que pocos, muy pocos, pueden presumir de haber vivido algo parecido con OMD o con algún grupo que esté al nivel de repercusión histórica internacional musical de estos reyes del synthpop. Quedamos muy agradecidos. Ya os echamos de menos y os esperamos con ansias para el próximo año, tal como nos prometisteis.
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sábado, 27 de noviembre de 2010

INXS - Kick (1987)

Quizás, tras más de 2 años de andadura del blog, han tardado mucho en desfilar por aquí la banda que lideró en su día el malogrado Michael Hutchence. Creo que sí, básicamente porque los INXS son un nutrido grupo de músicos australianos que me llevan gustando desde hace más o menos una década, aunque su nombre me venía sonando desde 1997 o así, cuando en aquellos extintos programas de los 40 en Canal+ ponían la canción “Elegantly wasted”.

Sería pues a comienzos del presente siglo y milenio cuando conocí más de este carismático conjunto, gracias a que en aquellos días universitarios disponía de la cadena Vh1 en mis dominios. Por entonces un servidor de ustedes estaba enganchado al programa “So 80’s” (alguna vez ya se lo he mencionado), y a través del mismo pude ver los videos de “Need you tonight”, “Never tear us apart” y “New sensation”. Todos tenían un denominador común, más allá de la calidad musical, y esa característica compartida era que los 3 temas pertenecían al mismo disco de título “Kick” del año 1987.

A día de hoy, de INXS tengo 4 discos de su extensa obra. A saber, el mencionado “Kick” de 1987, el simplemente denominado “X” de 1990, el grandioso directo “Live Baby Live” de comienzos de los 90 y el recopilatorio “Definitive” de portada roja y siluetas de los componentes que se editó a comienzos de la primera década del siglo XXI. Gracias a este último citado tengo una visión panorámica de la discografía de INXS, pero como habrán sacado en conclusión, lo que tengo más controlado de su obra, es la etapa que comprende el final de los años 80 y el comienzo de los 90, que a la par es el periodo más exitoso y de mayor repercusión mediática de la banda.

Los citados 3 temas de “Kick”, rutilantes singles extraídos del mismo, ya hacen gran parte del porcentaje de calidad del disco, pero igualmente se incluyen ciertos temas que no fueron extraídos como sencillos que merecen la pena tanto o más que esos clásicos del repertorio de este grupo australiano. En “Kick” se encontraban en INXS la formación clásica del grupo. Encabezados por Hutchence, INXS se componía de 7 miembros oficiales, a cada cuál más loco según lo visto en los clips que grababa el grupo, siendo los mismos Garry Gary Beers al bajo, los 3 Farriss, Tim a la guitarra, Jon a la batería y Andrew a los teclados y Kirk Pengilly a la guitarra y saxo eventualmente.

“Guns in the sky” es el cáustico comienzo de “Kick”, con unos golpes vocales de arrojo por parte de Hutchence al micrófono. Quizás de primeras no sea un tema que te gane, pero su contundencia finalmente te acaba conquistando cada vez que vas concediendo más escuchas al lp. En 2º lugar se mete la rítmica “New sensation”. Uno de los ya citados singles exitosos a nivel mundial que generó “Kick” y que dispuso de un clip en el que veíamos a Michael Hutchence con coleta y traje y corbata, con un look que me recuerda de siempre a nuestro Antonio Banderas de “Two Much” (de ahí la coña que tengo con un amigo de llamar al malogrado Michael “Banderas Hutchence” y viceversa para Antonio), y el resto de los componentes tocando con una actitud alocada (también a destacar el parecido del batería Jon Farriss con Jesús Vázquez en algunos planos). El tema destaca en lo musical principalmente por la rítmica línea de guitarra trazada, pero hay lugar para saxo, para interesantes redobles de batería y para coros vocales retocados en la producción para ayudar a Hutchence en el estribillo (como si le hiciera falta ayuda). Toda la letra es un alegato a las ganas de vivir. Escuchar este tema y pensar en el triste final que tuvo el bueno de Michael, siempre me produce una extraña sensación. En todo caso, es uno de los grandes temas de INXS de toda la vida. Y no se crean que bajamos la intensidad en la 3ª canción del track list de “Kick”. Nos metemos de lleno en “Devil inside”. Un tremendo temazo, nuevamente muy rítmico en ciertos momentos, pero que se presenta con una latente línea de bajo y una más aguerrida línea de guitarra en sus primeros compases. Michael nos advierte que “cada mujer tiene el diablo dentro”, en lo que es un tema interesante y una de las llamadas joyas ocultas, al menos para la gente que conoce de INXS los 3 o 4 temas de relumbrón de su trayectoria. ¡Que no pare la fiesta! Ahora llega la inconfundible “Need you tonight”, con esos primeros segundos inconfundibles de la mano de esos míticos acordes de guitarra y eso golpes de batería. Otro verdadero inmortal de la discografía de INXS, que destaca en lo instrumental por su base rítmica marcada de forma contundente y concisa por la batería de Jon Farriss. Inolvidable es el estribillo que comienza con ese “te necesito esta noche, porque no voy a dormir…”. El videoclip, muy apropiado con los componentes del grupo apareciendo en algún momento con camisas de atar (si ya digo yo que estaban un poco de la olla…), es otro momento visual clásico de la historia de esta banda australiana, con esos planos que van y vienen de los miembros, con paradas de dichas imágenes y con un parecido tremendo (otro) con el personaje de Juan de Dios de Cruz Y Raya por parte de uno de los guitarristas de la banda, Tim Farriss. No van a poder coger aire, puesto que ahora llega la gran joya oculta del disco. Continuando la base de batería marcada de “Need you tonight” se presenta la íntima y solemne “Mediate”. Un tema que es acongojante de escuchar en el directo “Live Baby Live” con un cierre a cargo de una melodía de saxo, para lucimiento personal de Kirk Pengilly, que en la pieza del disco de estudio solamente se intuye al final en fade-out, que es una delicia. Dispuso también de un videoclip, que en parte homenajea al de “Subterranean homesick blues” de Dylan. Tras los minutos tan interesantes que nos ha proporcionado “Mediate”, “The loved one” no suena especialmente interesante. Nos enfrentamos a una composición de carácter más coral y de celebración, pero sin demasiada personalidad.Un poco parecido pasa con el medio tiempo, dentro de lo que es el estilo de INXS, que supone “Wild life”, pero tranquilos que tras la misma llega otro de los momentos clave. En la 2ª mitad de la obra encontramos a “Never tear us apart”. Tras las directas “Need you tonight” y “New sensation”, nos encontramos con la gran balada del disco. Uno de los temas igualmente más solemnes en el campo instrumental de INXS de toda su obra, sobre todo por esas pausas de marcado silencio, para luego entrar de forma contundente la base rítmica. Las notas de teclado les conceden igualmente un empaque monumental. El videoclip no está en discordancia, al grabarse en un parque en ambiente nocturno y con los miembros de la banda deambulando por el mismo. Tras “Never tear us apart”, seguimos a buen ritmo. “Mystify” es una de las grandes sorpresas de “Kick”, que están a la sombra de los masivos singles, aunque ésta también fuera editada como sencillo. En esta canción destaca principalmente Michael al micrófono, ofreciendo una sensual y galante interpretación vocal, en partes como cuando dice “todas las estrellas brillarán sobre ti cuando te bese cada noche”. En el apartado instrumental, los elementos van poco a poco sumándose a la fiesta tras el dominio primerizo de la melodía de teclado. Llega el tema que da el título a la obra; “Kick” es un tema alocado, con unos petarderos teclados de inicio, que estruéndosamente regresan a lo largo de su duración. Quizás de los momentos más fácilmente olvidables de la obra, por lo que quizás por ese motivo titularon así al disco, para que de alguna forma se recordara a esta pista. Mucho mejores son los 2 temas finales. ”Calling all nations” realmente se puede ver como una variación instrumental del riff de guitarra melódica de “New sensation”. Por tanto, la penúltima pieza de Kick es un tema generoso en brío y en luminosidad, bastante interesante. Por su lado, “Tiny daggers” concede el capítulo final de un álbum realmente bueno. Con unos primeros compases que podrían recordar a un posible tema de Springsteen de la época (aunque más ligero que a los que daban forma en aquellos días la E-Street Band, y que en parte también me recuerda a la melodía de “No va más” de Revólver), se tiene a bien situar como capítulo final otro tema lleno de ritmo y velocidad, con unas melodías de teclados muy acertadas, que vienen a permitir que Andrew Farriss se redima de esas notas algo cacharreras de la canción “Kick”. Afirmo rotundamente que el combo compuesto por “Calling all nations” y “Tiny daggers” viene a conceder una excelente rúbrica a un disco de un altísimo nivel de exigencia. No era tarea fácil la encomendada a estas 2 piezas, y sin embargo cumplen su papel con solvencia, que no es otro que dejarnos un buen sabor de boca.

La obra que es la protagonista de nuestro artículo semanal, supuso el espaldarazo definitivo para INXS, postulándose como una de las bandas dominadoras de la parrilla de la Mtv en aquellos días con la difusión de sus efectistas videoclips promocionales de los singles de “Kick”. La legión de seguidores de la formación aumentarían exponencialmente a lo largo de todo el mundo y de esta forma INXS se convirtieron en una banda que hacía de cada una de sus giras mundiales un acontecimiento importante; a ello ayudaba de forma inestimable el sr. Hutchence, básicamente porque era un frontman de una intensidad y carisma muy importante.

El éxito se mantendría gracias a la maniobra efectista en aquellos días de aderezar un lanzamiento discográfico de estudio importante con un sucesor en directo que continúe la fiebre generada. Y “Live Baby Live” es un ejemplo claro de esos movimientos de la industria en aquella época, al igual que lo son el “101” de Depeche Mode tras “Music For The Masses” o “Rattle And Hum” de U2 tras “The Joshua Tree”. Aunque para que este disco saliera, entre medias se situaría el nada desdeñable y muy interesante lp “X”, que incluía temas míticos del grupo como “Suicide blonde”.

Por desgracia a INXS no les quedaría mucha mecha, ya que tras “Elegantly Wasted” y su previamente su anterior disco de 1992 “Welcome To Wherever You Are”, lp que incluía verdaderas joyas como “Beautiful girl”, el grupo se vio sacudido por el fallecimiento o mejor dicho suicidio de Michael Hutchence, el cual venía acumulando depresiones derivados de problemas de salud que le surgieron debido a un accidente que le afectó a sus sentidos. Esto truncó la trayectoria y proyección de INXS, pero a la par les permitió retirarse, aunque de forma forzada, cuando aún estaban en un nivel alto de exigencia.

Se han realizado varias tentativas de regreso del grupo con los mismos componentes, menos Hutchence evidentemente, alguna intentado poner a Terence Trent D'Arby como vocalista, y todas sin éxito. “Kick” es ejemplo de los INXS más gloriosos, de su época más memorable. Su portada, que en parte viene a representar la disposición en distintos planos de los miembros de la banda que ya se utilizó de forma acertada en el mítico video ya comentado de “Need you tonight”, hace justicia a su contenido. Un disco que ofrece 9 canciones buenas o muy buenas de las 12 que contiene, no me negarán ustedes que es un álbum a tener muy en cuenta. Pues eso justamente es “Kick” de INXS.

Hace cosa de 4 años por estas fechas, cuando me hice con el citado recopilatorio del grupo (en una remesa de compra junto al single “Martyr” de Depeche Mode y “Through The Barricades” de Spandau Ballet), los tuve muy presentes a finales de noviembre/comienzo de diciembre de 2006. Con conocimiento de causa, les afirmo que estimo como un buen compañero de escuchas a INXS para estas fechas. Por ello, creo que es un momento muy adecuado para meterse en el grupo. Prueben a ver qué tal y si quieren me cuentan.

Cerramos con el apartado radiofónico de “Discos, música y reflexiones”. Para el que no pudiera el pasado miércoles a las 23.00h, esta tarde a las 19.00h en http://www.ruah.es/online.html o en el 107.4 FM si residen en Alcalá de Henares, podrán escuchar la repetición del programa especial que dedicamos a Angelik Acid. Dentro de nuestros niveles de audiencia, el pasado sábado registramos una notable presencia en las ondas. Gracias a todos aquellos que estuvisteis ahí. El podcast lo subiré lo antes que pueda. Por otro lado, este miércoles a las 23.00h dedicaremos el programa a Nik Kershaw y su disco “Human Racing”, que incluye grandes clásicos de los 80 como “Wouldn’t it be good?” y “I won’t let the sun go down on me”. Espero verles ahí, siempre se agradece su compañía en las noches de los miércoles.
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martes, 23 de noviembre de 2010

Discos, música y reflexiones entrevistó a Angelik Acid

Este miércoles 24 de noviembre de 2010, es decir, mañana (no se me hagan líos), llega el 2º capítulo especial de la presente temporada de radio de “Discos, música y reflexiones”, en el que entrevistamos a la banda protagonista del programa de la semana. En esta ocasión, tuvimos la suerte de contar con la presencia física en nuestros estudios de una representación del grupo Angelik Acid, que vinieron amablemente hasta nuestros dominios, para hablarnos del debut discográfico de la formación.

Fueron Raúl López y Jordi Claver, batería y teclista respectivamente de Angelik Acid, quienes se desplazaron hasta la sede de nuestra emisora y compartieron con nosotros una hora de interesante programa, durante la cual charlamos con ellos sobre el origen y presente del grupo y analizamos el contenido de su ópera prima “Delayed”. Destaco la profesionalidad de estos 2 músicos, que ayudaron a crear una entrevista de lo más interesante, en la que también debatimos sobre el presente del mundo de la música y de la industria discográfica.

Encabezando el presente artículo les hemos dejado una fotografía que nos hicimos con Jordi y Raúl para inmortalizar la visita. En la misma, además de un servidor de ustedes, Víctor Prats presentador de “Discos, música y reflexiones”, aparecen también Emilio Rodríguez, uno de los responsables principales de nuestra emisora Radio Universitaria de Alcalá de Henares, a la par que supervisor en los días en que nuestro programa daba nuestros primeros pasitos y uno de los encargados del programa musical “La Furgo”, y Kike Neri, actual técnico de nuestra emisora tras la marcha de Daniel Fernández. Siguiendo el orden de arriba a abajo y de izquierda a derecha figuran Emilio Rodríguez, Kike Neri, Víctor Prats, Jordi Claver y Raúl López.

Confiamos como siempre en que el programa sea de su agrado. La cita, no se olviden, es este miércoles 24 de noviembre, es decir, mañana a las 23.00h en nuestro dial 107.4 FM si residen en Alcalá de Henares o en http://www.ruah.es/online.html si están en otra parte del globo terráqueo. Intentaremos seguir consiguiendo nuevos programas de este estilo, aunque muchos managers y jefes de comunicación nos lo sigan poniendo muy difícil… En consecuencia, lamentablemente no les podemos prometer nada.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Concierto Arcade Fire. Madrid (20-11-2010)

La potencia sin control no sirve de nada. Disponer sobre hora y media una serie de temas fáciles que alteran a una audiencia simplemente jugando en su subconsciente, es la práctica más sencilla que puede ejecutar una banda. Además, hay que decir que los chicos de Arcade Fire salieron a escena sin gracia alguna, con una actitud decepcionante y dieron forma a un concierto horrible… Paremos un momento. Pero, vamos a ver… ¡¿Alguien se ha creído que estas primeras líneas las estaba escribiendo en serio?! Cualquiera que esté en su sano juicio y tenga un mínimo de buen gusto musical, jamás podrá realizar afirmaciones como tales y ni siquiera decir que el concierto que ofreció Arcade Fire este sábado en Madrid fue solamente bueno a secas. Esto tan solo era una pequeña bromita que me he marcado antes de comenzar, y con la que supongo que a más de uno se le estaría quedando la cara a cuadros. Vamos con la crónica en serio.

Intentando sintetizar para comenzar, podríamos afirmar que la apoteosis en forma de actuación musical fue lo que se dio cita en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid este pasado sábado 20 de noviembre de 2010. O al menos dicha apoteosis tuvo lugar exactamente desde las 21.48 hasta las 23.25h, que fue el tiempo que los canadienses Arcade Fire llenaron el escenario. Hasta la fecha, he ido a muchos conciertos, muchos de ellos de bandas históricas y con un directo brillante, como es el caso de Depeche Mode por citar algún ejemplo. Pero he de decir que lo de ayer no lo había vivido o experimentado todavía. También he estado en muchos conciertos en los que el ambiente y la tensión y emoción por parte del público (marea en la que estás inmerso), se notaban desbordantes (casos parecidos a los que tuvieron lugar en el mismo sitio con The Killers o Franz Ferdinand), pero es que el ambiente que se respiraba ayer en el arena de la calle Goya, no tiene comparativa posible con ninguna experiencia previa. Es difícil expresar ciertas sensaciones o experiencias con palabras, y el concierto de Arcade Fire de ayer es uno de esos casos. Intentaré transmitir la emoción general y particular que hubo en el evento, y comentar cada uno de sus momentos de la mejor forma posible, pero no les prometo que pueda llegar a estar a la altura.

Todavía retumbaban en el Palacio de los Deportes los ecos del que supongo que también sería un gran concierto, aunque de otro estilo, que no fue otro que el que celebró la colombiana Shakira unas horas antes. A su manera, también pondría patas arriba el Palacio de los Deportes, pero digamos que de conciertos que funcionan o empatizan con la audiencia de esas formas, ya he vivido muchos. Eran las 17.15h, y cumpliendo puntualmente con mi palabra, llegué a las inmediaciones del lugar señalado, la cola de la plaza de Felipe II, emplazamiento habitual de espera hasta la apertura de puertas. Los seguidores del blog, recordarán quizás que en el concierto de Franz Ferdinand tuve la ocasión de conocer a un grupo de gente muy maja y con un exquisito gusto musical, con los que en aquella ocasión ya hablamos de lo que nos gustaría que Arcade Fire vinieran a Madrid en concierto propio, más allá de visitas festivaleras. Sobra decir que guardamos el contacto y desde que supimos del concierto, habíamos estado hablando de vernos. Acordamos que el primero que llegara, cogiera sitio en la cola, pero ni siquiera hizo falta, ya que la sincronía, como dirían The Police, se dio casi de forma exacta, llegando ellos 2 minutos más tarde que yo, con lo que su sitio en la cola hubiera sido el mismo, puesto que no se había puesto nadie todavía detrás mía.

Todo suma a la hora de hacer síntesis de una experiencia de concierto, y sin duda, la tarde que pasamos hasta que llegó la hora del show, fue de lo más agradable gracias a la compañía de estos amigos y de otros de toda la vida que también vinieron al show. Tenía cierto miedo, ya que el tiempo amenazaba lluvia, algo como lo que sucedió en Brandon Flowers, tarde en la que terminamos empapados tras esperar en la cola 2 horas. Todo ese esfuerzo para que luego las “niñas modernas” de turno se jacten de colarse hasta las primeras filas, sin necesidad de haber llegado antes de la apertura de puertas. Eso de llegar el último y querer ser el primero es de una mala educación de tomo y lomo, pero ¿qué vamos a esperar en una sociedad como esta? Garbanzos negros los hay a expuertas en este mundo. Por fortuna no llovió, pero la tarde fue muy fría, con un viento que atizaba de forma insistente, y que en definitiva nos enseña que el invierno está a la vuelta de la esquina.

A las 19.15h o así, se abrieron las puertas del recinto y llevamos a cabo el laberíntico paseo de costumbre en el Palacio de los Deportes, para llegar a pie de pista. ¿Para qué molestarse en correr? Primero, hay empleados del recinto que te lo impiden y te increpan si lo haces. Segundo, creo que no es muy inteligente bajar las escaleras a escape a riesgo de hacerte un esguince, total para ganar una fila más, que sencillamente no pierdes (o incluso ganas) si te ladeas un poco del escenario hacia izquierda o derecha. Nuevamente conseguimos una 10ª fila, que cuando empezó Arcade Fire se convirtió en una 8ª, escorados a la izquierda mirando al escenario y en una posición muy parecida a la que tuvimos en Interpol 7 días atrás. Tras este rollo monumental, pero siempre lo digo: esto es un blog y lo personal aquí tiene cabida (para crónicas ajustadas a 1000 palabras echen un vistazo a “Mondosonoro” o “Rolling Stone” u otros lugares), pasemos al análisis meramente musical, técnico y artístico de lo que se vivió.
¿Los teloneros? Fucked Up. Y, bueno, igual que Arcade Fire ha sido el capítulo final del otoño intenso de conciertos que he vivido, y del que ya les hablaba a finales de agosto en los artículos, Fucked Up ha supuesto el fin de la racha de buenos teloneros de esta última temporada. Tenemos que ir por partes. Digamos que en lo musical no es un estilo que me guste nada el que profesa esta formación. Estamos hablando de una banda compuesta por 3 guitarras eléctricas, un bajo y un batería, liderados por una mole con la cabeza afeitada y con una barba propia de Chanquete de “Verano Azul” o del actor Aitor Mazo, y que se viste al estilo que marca por ejemplo el líder de los Suicidal Tendencies, es decir, anchas deportivas de baloncesto y pantalón corto hasta por debajo de las rodillas o pirata para entendernos mejor. En lo que al estilismo del resto de la banda se refiere, hay que apuntar que no iba para nada en consonancia con el de su vocalista. Arriba de este párrafo les dejo una imagen global que tomé de Fucked Up sobre las tablas. Inciso en mitad de la descripción de la actuación de los teloneros: sobre las fotos, decirles que aparte de mi pobrecita cámara digital, pude disponer de otra cámara que trajo alguien de mi grupo de allegados, y que hace unas fotos sustancialmente mejores. A ver si notan las diferencias y saben cuáles pertenecen a qué cámara. Bueno, prosigamos con el análisis de lo que supusieron Fucked Up. La máquina sonora no mostraba casi matices, y si alguno había, era masacrado inmisericordemente por el “vocalista” de la banda, que cantaba al estilo “dame una barra de pan”, como diría un buen amigo mío (para que entendieran esta coña, tendrían que oír a mi amigo pronunciar esa frase y el tono en que lo hace, y comprenderían el resto). Solamente hubo una canción medio interesante en el plano musical, que no sé si fue la antepenúltima o penúltima que tocaron, pero, claro, cuando el vocalista empezaba a espetar ante el micro, se iba abajo la poca esperanza de escuchar algo medianamente asequible. Por otro lado, que ya he dicho que hay que ir por partes, no podemos negar que el líder de la banda puso patas arriba, a su propio estilo, el recinto. Se introdujo entre el público en mil y una ocasiones, interaccionó con el mismo, lanzó el micro no sé cuántas veces al aire, llegando a atarse la cara con el cable del mismo en un momento, se dio de leches con un bote de refresco en la cara al comienzo de la actuación y por otro lado hizo sudar a los miembros de seguridad, que tenían que seguir muy de cerca sus pasos. Sin duda alguna, animó el cotarro de forma apabullante, y en esta ocasión más que nunca me alegré de no estar en las primeras filas, porque de cuando en cuando también cogía a la gente y les daba algún abrazo de oso, supongo que dejándoles parte de su generoso sudor (y no es para menos con tal derroche de actividad). Pero es que Fucked Up básicamente fueron esto: la actitud de su cantante que dejó ojiplático al respetable y un muro de sonido metalero o hardcore sin matices. En lo musical son demasiado primarios y no me llamaron nada la atención.
Como anécdota, hay que decir que Win Butler y algún otro componente de Arcade Fire estaban situados en un extremo del escenario sin perder comba ni de un segundo de la actuación de los teloneros; desde que descubrí a Billy Corgan de The Smashing Pumpkins viendo a Kasabian desde las gradas traseras del escenario en Las Ventas en el Pepeworld Festival de 2007, no había vuelto a ver a ningún artista principal observando al aperitivo que le precede, el cuál en esta ocasión nos resultó algo indigesto. Encabezando este párrafo pueden ver una imagen que muestra a Win Butler viendo a Fucked Up en acción junto a otros compañeros de Arcade Fire; da la impresión de que se percató que yo a mi vez me había dado cuenta que estaba ahí. Ya les dije que cuando un telonero no me gustase lo comentaría. Esto lo que hace es ensalzar a bandas como The Monomes, Ecco o Suffer Blood. Respeto los gustos, pero Fucked Up no son para nada mi estilo y dudo qué es lo que tienen que ver con Arcade Fire, más allá de la cierta mala leche al micro que de vez en cuando se gasta Win Butler, pero sin necesidad de ponerse gutural. Me gusta tener un respeto por todo trabajo, y simplemente terminaré diciendo que Fucked Up no me agradaron.Sin duda, los teloneros no nos dejaron indiferentes, pero al poco tiempo ya estábamos mirando insistentemente la hora para ver cuánto quedaba para que el matrimonio Chassagne-Butler y el resto de Arcade Fire irrumpieran en el escenario. Los roadies se afanaron en dejar todo dispuesto de forma muy rápida, pero aún así estos chicos de Canadá se hicieron de rogar, demorándose 13 minutos del horario previsto, a la hora de salir a escena. Yo apostaba por un comienzo con “Neighborhood #1 (tunnels)”, pero lo lógico en realidad era empezar con algo de “The Suburbs”, última entrega de la formación. Y de hecho así fue. La apropiadamente titulada “Ready to start”, y en definitiva la canción que ha permitido abrirse mucho los horizontes a Arcade Fire, era el tema que abría fuego y que ya consiguió enardecer a los que allí nos encontrábamos. “Ready to start” es un tema directo, intenso y perfecto para el comienzo de un recital.Bueno, hablar aquí de los puntos álgidos o mejores momentos es casi una redundancia, ya que les afirmo que no hubo ningún agujero dentro de la más de hora y media de actuación de Arcade Fire, y es difícil quedarse con alguno en especial, puesto que hubo tantos... Lo enfocaré de tal forma que intente explicar quizás los pasajes más celebrados por el público dentro de la histeria continua provocada por tal sucesión de tema tras tema, himno tras himno, y para muestra de esa sucesión, luego les dejaré el setlist ordenado al final, para que puedan ver el esquema sonoro que trazaron estos chicos. También les diré, por otro lado los momentos que más me gustaron personalmente, dentro de tanta bondad musical e interpretativa.Si les parece, empiezo por lo coral; es decir, por lo que generalmente enloqueció más a las masas. Aparte del comienzo, que siempre es celebrado por el simple hecho de que el grupo ya está en el escenario, no hay duda que un momento muy especial fue cuando finalizando la parte troncal del concierto antes de los bises, Arcade Fire unieron de forma umbilical, sin fisuras y encadenando los acordes finales de una con los iniciales de la otra “Neighborhood #3 (power out)” con “Rebellion (lies)”. Dentro de mi “quiniela” particular de setlist, no acerté ni una, no en lo referente a que aparecieran o no, ya que aunque no había visto ni un solo setlist de la gira (cosa a la que me niego, porque luego te provoca vivir un concierto sin el punto picante de la sorpresa) suponía que aparecerían, sino en lo centrado a en qué parte del concierto harían acto de presencia. Yo pensaba que “Rebellion (lies)” sería el final de concierto, el último tema del bis. Finalmente casi fue así, pues cerró la parte troncal, pero aún quedaría la propina. El hecho de empezar a oír las notas del bajo del comienzo de esta canción tras la descarga (y nunca mejor dicho) de adrenalina de “Neighborhood #3 (power out)”, fueron unos segundos de genialidad que encandilaron a las cerca de 20000 almas que estuvimos en el interior del recinto y a mi en particular también.Quizás los fallos principales de esos pronósticos de setlist en lo que al orden se refiere, redundan en que no pienso en lo fácil, y suponiendo que Arcade Fire no son una banda cualquiera, creo que quizás en ciertas pautas se comporten también diferente. Y en parte fue así, pero en lo básico no, ya que lo que estaba casi cantado era que el comienzo sería “Ready to start” y el final vendría de la mano de “Wake up”. Y así fue. “Wake up” fue de los momentos más increíbles de la noche. Venía a rubricar un concierto de una puntuación de 11 sobre 10, y poder escuchar a la gente coreando esta pieza ya clásica del repertorio de Arcade Fire fue una experiencia acongojante. Y en parte, quizás es una de las canciones que mejor resume o sintetiza lo que es Arcade Fire, cosa no fácil, que es la mezcla de virtuosismo, emotividad y ritmo (sobre todo en la parte final). Si a esto le sumamos el hecho para nada irrelevante de que su otra compañera de bis fue “Intervention”, un tema que personas de mi grupo pensaban que no aparecería, tienes como resultado la fórmula para dejar a la gente completamente alucinada al término de la actuación. Y es que fue un tremendo final de concierto, pero en lo personal me gustó más el ambiente que se vivió con la oscilante y maravillosa “Rebellion (lies)”; no obstante, lo que ya he dicho, uno es consciente de que “Wake up” es más coral, un tema que propicia más la comunión entre público y grupo, y en definitiva más popular que la propia “Rebellion (lies)”. Como si tuviera que quejarme de esto, ¿verdad?Quizás en lo general, estos fueron los momentos que, sobre tan alto nivel, destacaron sobre el resto. No obstante, hay que hilar muy fino para llegar a estas conclusiones. En lo que se refiere a mi personalmente, me gustó mucho que tras “Ready to start” y el 2º tema que tocaron, que a priori es de las canciones que menos gustan del disco en general a los fans de Arcade Fire, “Month of may” (pero que por otro lado, y eso es evidente por su envoltura, en directo gana y es una pista claramente dispuesta para los conciertos), se dispusiera un núcleo durísimo de emotividad. Aquí el grupo engarzó 4 de mis temas favoritos de la banda, y en cierta parte fallé nuevamente en mis pronósticos, pues alguno de ellos me lo imaginaba más bien en la parte final y me quedé a cuadros al verlos por estas latitudes temporales del show. No me descuadró que tras “Month of may” Régine, vestida con un luminoso y brillante vestido, cogiera su acordeón y ya directamente me imaginara que “Neighborhood #2 (Laika)” sería lo siguiente que llegara; y no me equivocaba. Este tema fue la piedra de toque con la que conocí a Arcade Fire al visionar en el portal youtube el videoclip en casa de un amigo, que en sí fue quien me presentó a esta formación y que, como no, también vino al concierto (no sé yo qué hubiera sido de él si el concierto hubiera sido un martes o miércoles…). Evidentemente, aquí no estaban presentes los efectos de producción que distorsionan la voz de Win en el estudio, pero por otro lado pudimos escuchar su tono directamente en este trallazo que en su día yo denominé como “opereta de mala hostia”, básicamente por la rotundidad y contundencia que muestra Win en algunos momentos al micro. Régine ayudó de forma inestimable a su compañero y pareja sentimental, escudándole perfectamente en el estribillo con sus coros, a la par que concedía al tema su rasgo instrumental principal, que no es otro que esa melodía de acordeón.Este fue el comienzo del citado combo de 4 grandes momentos para mi foro interno. Tras el fallo de predicción en el inicio pensando que sería “Neighborhood #1 (tunnels)”, en lugar de “Ready to start”, el comienzo del show, aquí sumé el 2º error cuando Win directamente avisó que el siguiente tema sería “No cars go”. Sinceramente, me imaginaba un bis formado por este tema y “Rebellion (lies)” como cierre y “Wake up” e “Intervention” en la parte final del show, pero no en el bis. Pues imagínense como sonó este temazo auténtico de Arcade Fire, que sin necesidad de disponer de una extensa letra, se basta únicamente (como si eso fuera poco) de una melodía que te deja sin aliento (como dirían los Danza Invisible). “No cars go” regaló unos minutos de una intensidad bárbara que dejaron la senda preparada para que Régine, tras calentar voz en “Neighborhood #2 (Laika)” y en la propia “No cars go”, viviera su momento de protagonismo vocal de la noche, de forma seguida.Que “Haïti” formara parte del setlist, teniendo en cuenta como está la cosa por allí y que Régine estuvo fuertemente vinculada a ese lugar, no me sorprendió y también imaginé que si aparecía sería por la primera parte del concierto. De hecho, Arcade Fire colaboran activamente en la recuperación de Haití, ya que Win Butler afirmó en mitad de la actuación que 1 eur. de cada entrada vendida iba destinado a ayuda para Haití; también hubo una serie de chicos asociados al grupo, que vendían chapitas oficiales de la banda a un euro, a modo de recaudación solidaria para el efecto (sobra decir que compramos una, tanto por ayudar de forma solidaria, como para tener un recuerdo más del evento en sí). Esperaba con muchas ganas que sonara este tema, ya que desde el primer momento que escuché “Funeral”, me gustó particularmente, ya que es una pieza exótica dentro del mismo y que sirve como un cierto relax tras tanta carga de intensidad y emotividad en dicha obra. Además, esa melodía de teclados tan inocentes y pamplineros siempre me ha gustado mucho. Justo aquí arriba vemos a Régine interpretando “Haïti”, seguida muy de cerca por su pareja sentimental Win. Lo que sí me dejó en fuera de juego, fue que “Sprawl II (mountains beyond mountains)” apareciera a estas alturas del concierto. El quizás tema más celebrado, al menos haciendo un muestreo mayoritario y que ha puesto de acuerdo a fans y críticos musicales, de “The Suburbs” lo ubicaba en la parte final del concierto también. No en los bises, pero sí en la parte final. De hecho, esta pieza, al ser el capítulo real final (más allá del epílogo de “The suburbs (continued)”) de “The Suburbs”, siempre va asociado a un final de escucha. Da igual, fue otro de los grandes momentos, y viví con tremenda emoción ese estribillo en el que la Chassagne carga contra los PAU y los centros comerciales que proliferan en esos lugares cual “montañas tras montañas”; espero que tras llegar a nuestra tierra, el trayecto en taxi o autobús no les hiciera darse un paseo por Sanchinarro o el ensanche de Vallecas, pues les pudo haber dado algo, como a Carlos Goñi de Revólver cuando ve “las luces amarillas que alumbran el extrarradio”.Este grupo de 4 canciones, que sonó casi en los primeros compases del concierto, me dejaron completamente boquiabierto y alucinado. Vinieron bien los temas que se situarían a continuación, para recuperar el pulso tras tanta emoción. Y es que en los conciertos de Arcade Fire no hay malos momentos (su discografía aún no les permite dar patinazos en sus shows; ya llegarán los tiempos de decadencia compositiva, o no…), pero si hay lugar para minutos más pausados, porque si disponen un setlist sin fisuras de carga emocional, pueden provocar más de un paro cardiaco; no les exagero si les digo que terminé con la cabeza que me estallaba de la emoción y con el pulso aceleradísimo al final del concierto. Por eso, tras esta descarga de temas tan intensos, llegó una parte media de otras 3 canciones y media (ahora explicaré lo de “media canción”), que permitió a la audiencia deleitarse con el sector más calmado de la formación. Se dispusieron de forma seguida “Modern man”, “Rococo”, “The suburbs” (con introducción bastante interesante de Win) y “Crown of love”; y aquí viene lo de la citada “media canción”, puesto que todo el mundo que conozca “Crown of love” sabe que estamos ante una pieza que se acelera vertiginosamente en su parte final, sobre todo en las secciones de cuerda. Y desde ese final acelerado de “Crown of love”, se acabaron los medios tiempos para pisar el acelerador progresivamente hasta llegar a fondo al final del show. De hecho, el final de “Crown of love” fue de los momentos en los que más boté, cogiendo por banda a 2 de mis amigos metiéndoles en el ajo.Y es que antes de llegar al citado final de concierto o de su parte central antes de los bises con el citado combo de “Neighborhood #3 (power out)” y “Rebellion (lies)”, Arcade Fire tuvieron a bien situar el que yo pensaba que iba a ser el comienzo del concierto, “Neighborhood #1 (tunnels)”, otro de los momentos que más disfruté, la potente “Keep the car running” (una de mis favoritas de siempre de “Neon Bible”; la siguiente imagen muestra un momento de su interpretación) y el brutal acierto de la última obra del grupo “We used to wait”. Creo que en esta ocasión sí que he comentado todo el setlist al completo, y es que el concierto no fue para menos. Cada uno de los momentos brilló con suma intensidad, más allá de la excelente iluminación que tuvo el grupo en escena. No hubo momentos malos, ni en lo que a la calidad de las canciones, ni en lo que a la forma de ejecutarlas por parte del grupo se refiere. Por si les interesa, el setlist en orden, fue el que les dejo a continuación: “Ready to start”, “Month of may”, “Neighborhood #2 (Laika)”, “No cars go”, “Haïti”, “Sprawl II (mountains beyond mountains)”, “Modern man”, “Rococo”, “The suburbs”, “The suburbs (continued)”, “Crown of love”, “Neighborhood #1 (tunnels)”, “Keep the car running”, “We used to wait”, “Neighborhood #3 (power out)”, “Rebellion (lies)”. BIS: “Intervention”, “Wake up”.¿Momentos flojos? No hubo de eso. Y, ¿cosas mejorables? Bueno, quizás por sacarle alguna pega, sí que podría añadir que un concierto con 10 minutos más de duración, cumpliendo la hora y 45 minutos de extensión, incluyendo “Empty room” (quizás una de las grandes olvidadas de la noche) e “In the backseat” hubiera terminado de rubricar un show que no tendría calificativo posible en lo referido a sintetizar su nivel de calidad. Ahora que caigo, quizás también fue una pequeña sorpresa que el íntimo momento que supone “Neon bible” no hiciera acto de presencia. Pero realmente sacar alguna pega al setlist ofrecido es para dar de gorrazos al que se le ocurra semejante cosa. Como ya he dicho, más que realizar permutas, los temas ausentes indicados tendrían que haber supuesto una ampliación de la duración del show.Se llegaba al final de la mano de la citada “Wake up”, y el público allí asistente estaba petrificado, inmovilizado por lo que acababan de vivir. No exagero en este apartado, puesto que es común que tras encenderse las luces, la gente desfile directamente buscando la salida; bien, pues aquí, el público estaba quieto en su sitio, algunos con las bocas medio abiertas y comentando la jugada con la mirada perdida, y sobre todo con una expresión de satisfacción ante lo que acababan de ofrecernos Win Butler y sus muchachos. El aparentemente fiero Win, estuvo simpático y amable, e incluso en el comienzo de “Rebellion (lies)” hizo seria tentativa de meterse entre la audiencia, poniéndose de pie sobre la valla que separa la 1ª fila de asistentes del recinto del escenario. Vocalmente estuvo estupendo, por lo visto mucho mejor que en el Summercase de 2007, según me comentaron algunos de mis amigos. Su actitud emanaba felicidad y en algún momento llegó a subirse sobre su piano, lo cual sumado a su envergadura le mostraba como un gigante del rock. De Win figura justo seguida una foto que muestra parte de su intepretación al piano de “The suburbs”, con un gesto en su cara a mitad de camino entre la satisfacción y el orgullo.Su mujer Régine Chassagne estuvo magnífica. Al igual que su marido y el resto de componentes, se intercambiaron unas cuántas veces los instrumentos entre sí, demostrando el virtuosismo de cada uno de los miembros de Arcade Fire. De esta forma, Régine empezó en la batería en “Ready to start”, se puso al acordeón en “Neighborhood #2 (Laika)” y varias veces en los teclados, como en “Neighborhood #3 (Power out)”. Como no, tuvo sus momentos de extrema gloria al micrófono con “Haïti” y “Sprawl II (mountains beyond mountains)” en las que además de cantarlas de forma bastante correcta, nos obsequió con sus bailes naifs y sus movimientos tan peculiares, que incluyeron ciertos devaneos con unas cintas de colores al final de “Sprawl II (mountains beyond mountains)”. La siguiente imagen muestra a Régine a los teclados al final del concierto en la intepretación de “Wake up”.Hablar del resto de componentes de la banda, es hablar de profesionalidad, intensidad y virtuosismo. Cada uno del resto de miembros de Arcade Fire tocó de forma excepcional, sumando su inestimable granito de arena a las composiciones majestuosas de la banda, para que en el directo sonaran muchísimo mejor que en estudio, lo cual ya es decir. Como acabo de mencionar, fue común el intercambio de instrumentos en varios momentos y no deja de ser llamativo que Arcade Fire sea una de las formaciones que incluye en su escenario 2 baterías. Es todo un espectáculo ver a un grupo tan amplio en número de músicos en escena, sin en este caso encontrarnos ante una orquesta de música clásica. Además, también fue interesante ver como muchos de los componentes de Arcade Fire también se marcaban algunos bailes y tocaban los instrumentos de tal forma que también tuvieron sus momentos de gloria, descargando en esos momentos protagonismo de las cabezas visibles del grupo que son Régine y Win. Como curiosidad, volver a comentar algo que me he dado cuenta en todas las actuaciones de esta temporada, y es el hecho de que no se tiene a bien presentar a los miembros de la banda. Tan solo Supertramp lo hizo en el campo de los grupos internacionales. Arcade Fire no fueron una excepción en este terreno, básicamente porque a la hora de presentarse el show podría haberse alargado 10 minutos más, como pasó en el concierto de Alejandro Sanz en el Rock In Rio de 2008, justo antes del concierto de The Police. Para compensar esa falta de presentación, a continuación les dejo una foto que muestra a parte del resto de Arcade Fire, en la que no aparece ni Win, ni Régine. ¡Hay que ver cómo deslumbraba el cinturón de la violinista que sirvió de apoyo a la titular Sarah Neufeld!Hablando de otros aspectos del concierto, al margen de la música y de la banda, decir que la iluminación en esta ocasión fue fabulosa. Arcade Fire no usan humo para su espectáculo y se valen de unos efectistas juegos de luces con los que dar brillo a su desarrollo escénico, del cuál conviene no perder ripio. Por otro lado, de telón de fondo figuraba lo que se intuía como un entramado de excalestric de autopistas (esas que llevan a los suburbios o a los PAU, léanse en inglés “Suburbs” o “Sprawl” para que no se pierdan), y delante de ello un poste de iluminación al estilo de los que figuran en los estadios de fútbol y luego una pantalla gigante que parecía también un videomarcador de un estadio, con lo que se terminó de conformar una puesta en escena al menos curiosa. Sobre la citada pantalla, en “Wake up” se disponían imágenes de la actuación del grupo sobre otras que enfocaban el público. En cierto momento aparecí durante un buen rato nada más finalizar el tema; para mi fue todo un puntazo. En lo que a la acústica se refiere, nunca he tenido queja del Palacio de los Deportes. Supongo que aquellos que están en las zonas altas de grada, obligatoriamente no lo escuchan bien del todo, pero en las primeras filas, o al menos desde mitad de pista para adelante, el sonido siempre es estupendo.Tras finalizar el concierto y tras los pertinentes comentarios de admiración y tertulia entre el buen grupo que nos juntamos allí, intentamos felicitar en persona a los Arcade Fire en persona. No obstante, la noche estaba fría, demasiado fría y tras tomar unas raciones y algo de beber en un bar que está situado enfrente de la puerta de acceso y salida de artistas al recinto, no aguantamos más de 20 minutos frente a la misma. No vimos ni a Régine, ni a Win, que por lo visto estaban montando una fiesta en el interior del recinto; esto jugó en nuestra contra, puesto que cuando la fiesta es en otro lugar, no suelen tardar mucho en salir, como sucedió con The Killers o Franz Ferdinand. No era plan estar a la intemperie con el frío que hacía, hasta no se sabe qué hora esperando al grupo, con lo que tras el mencionado rato de espera razonable, nos marchamos los 4 que quedábamos.Eso sí, algún otro miembro del grupo sí que salió, y al efecto saludamos y nos hicimos una foto con la violinista Sarah Neufeld (la cuál gana muchísimo en las distancias cortas), que ante la estatura de un servidor y de mi amigo, se quedó algo asustada, pero finalmente accedió amablemente a hacerse una foto con nosotros. Su susto ante nuestra estatura no lo entiendo viendo la altura que tienen ciertos componentes de Arcade Fire, como el propio Win que debe sobrepasar con solvencia el 1,90. Por lo visto, Sarah y un par de componentes más de Arcade Fire no tenían ganas de fiesta o backstage y se metieron en los gigantescos autobuses, dotados de todas las comodidades que precisasen, que estaban aparcados esperándoles fuera para quizás montarse la fiesta por su cuenta. Debajo pueden ver a un servidor de ustedes y a un buen amigo mío flanqueando con firmeza a la grácil señorita Neufeld.Vamos llegando al final de la crónica y entramos en el apartado de las conclusiones o reflexiones que podemos sacar del concierto. Lo primero de todo, por si a alguien le quedaba alguna duda, es que Arcade Fire son un grupo con uno de los mejores directos de la historia actual del pop/rock y de la historia de la música moderna en general. Los himnos a los que han dado forma en estudio, son auténticas bombas nucleares cada vez que suenan en un recinto en directo. Por otro lado, y derivado de esta primera impresión, quedó constancia de que vimos en escena a un grupo que se encuentra en su mejor momento y que por otro lado son quizás una de las bandas que en este vacío de poder, al encontrarnos en unos interludios compositivos de grupos como Coldplay, The Killers o Franz Ferdinand, están de actualidad, siendo quizás la formación del momento. Arcade Fire triunfaron rotundamente en su paso por Madrid, más allá de los datos numéricos que señalaban por anticipado un show con las entradas agotadas. Y es que Arcade Fire dejaron plenamente satisfechos a los miles de asistentes a su concierto, que llenaron hasta la bandera el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.Una cosa que ya se empezó a comentar en círculos de tertulia de asistentes en los momentos previos y posteriores al concierto, fue el hecho de que muchos están convencidos de que Arcade Fire están en condiciones de dar el salto de los recintos arena a los grandes estadios. ¿Veremos a Arcade Fire en el estadio Vicente Calderón en su próxima visita a Madrid, si es que aún no han derribado dicho glorioso recinto para entonces? Personalmente no lo sé. Puede, pero para llenar esos recintos un grupo tiene que ser una banda accesible y Arcade Fire es un grupo que está a la altura de gente instruida culturalmente. En este aspecto quizás sean un grupo elitista, pero nunca se sabe. Para muestra un botón: en el telediario de hoy al mediodía en Tve1, al final del mismo, cuando suelen poner algún cachito de algún concierto del día anterior, han puesto uno de Dani Martín de El Canto Del Loco en solitario. ¡Ahí! Promocionando lo nuestro, como si le hiciera falta. No obstante, y desmarcándome de esta tendencia, creo que no me gustaría ver a Arcade Fire en un Vicente Calderón. Creo que Arcade Fire es un grupo perfecto para un recinto Arena y el Palacio de los Deportes parecía anoche su casa; en este aspecto, soy de la misma opinión que el crítico musical Julián Ruíz. A falta de un órgano de iglesia descomunal, pueden comprobar en la siguiente instantánea como se suplió su carencia con el efecto creado en la pantalla gigante en mitad de la interpretación de “Intervention”. De momento lo único que podemos afirmar es que lo vivido el sábado día 20 de noviembre de 2010 en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, de la mano de los canadienses Arcade Fire, fue un espectáculo enorme. Un concierto apabullante, realmente intenso, cargado de emotividad y todo ello rodeado de un ambiente sin igual, con la gente totalmente involucrada en el artista, la obra y lo que iban a vivir. No nos equivocábamos los que pensamos que este concierto de Arcade Fire iba a ser uno de los grandes conciertos del año 2010 en Madrid. De hecho, quizás nos hayamos enfrentando al más grande en sí; El tiempo lo dirá, pero puede que este pasado 20 de noviembre hayamos asistido a un concierto que pase a la historia de nuestro país junto a otros eventos míticos como el concierto de U2 en el recinto de la plaza de Lima del año 87, por citar un ejemplo. Arcade Fire no defraudaron nuestras expectativas, y les he de decir que eso no era fácil de evitar, puesto que las mismas eran elevadísimas. Con nada que algo no hubiera salido como estaba previsto, era fácil sacar un “pero” al evento, pero por fortuna no fue así. Arcade Fire conquistaron definitivamente Madrid y creo que Madrid también les conquistó a ellos, como por ejemplo cuando el recinto entero siguió coreando la melodía de tecladitos de “Haïti” una vez ya terminada la misma. Ellos quedaron satisfechos y nosotros más aún, claro.
Y de momento se terminaron las crónicas de concierto programadas a la vista. Hay 2 posibles acreditaciones para el blog en marcha para este próximo mes de septiembre, pero ninguna está confirmada y veo ambas difíciles de conseguir. Ha sido un otoño intenso con varias crónicas de eventos, que iniciamos con el concierto de Hombres G a finales de agosto y terminamos ayer con Arcade Fire. Como diría Régine en la fabulosa “Sprawl II (mountains beyond mountains)”, “necesito la oscuridad, por favor, que alguien apague la luz”, y es que tras tanto concierto, uno ha terminado algo saturado. Pero eso sí: felizmente saturado.
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