viernes, 24 de marzo de 2017

Sidonie - El Peor Grupo Del Mundo (2016)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
“El Peor Grupo Del Mundo” es un disco pop, destinado a amantes del pop y que habla del pop. Metapop lo están llamando por ahí. Bien es cierto que “pop” (valgan las constantes redundancias) es una categoría tan elástica, tan maleable y tan manida que con nuestra primera sentencia no hemos dicho demasiado. Hablamos de sencillez, de tarareos, de inmediatez. Como si fuera poco. Partiendo de la noble estirpe británica clásica, de estructura de bajo, guitarra, batería y canciones de tres o cuatro minutos de duración, Sidonie han cimentado una carrera, como poco, a tener en cuenta. Y en el disco que nos ocupa, si el pop es el ingrediente esencial, esa chispa inmediata y directa de la que hablamos tiene que estar. No podemos referirnos al pop usando escalas dodecafónicas, música concreta o desarrollos krautrock de 20 minutos. Sin embargo, salvando las estrecheces de los bobos con pretensiones, sencillez no implica medianía, ni siquiera implica falta de ambición. Y ése es uno de los secretos de Sidonie.

Desde su inicio de andadura, allá por finales de los 90, Sidonie no han hecho nada particularmente revolucionario y sin embargo rara vez se han repetido. Si observamos al microscopio sus últimas referencias, vemos que tras el pop rock melódico de “Costa Azul” (2007) y “El Incendio” (2009), se atreven con sonidos más desafiantes y psicodélicos con “El Fluido García” (2011), para dirigirse después (melancólicamente quizá) a los 80 y a los sintetizadores con “Sierra y Canadá” (2014). Y en 2016 vuelven para hacer un compendio pop. En realidad el primer viraje quizá fuera “Fascinado” (2005) donde saltan de idioma, sustituyendo la parla anglosajona por el castellano. Y fue un acierto; la canción título de ese disco sonó bastante, constituyendo uno de los pilares del repertorio del grupo. En realidad 2005 fue un año bisagra, donde varios grupos dieron saltos cualitativos a la par que se “castellanizaban”; veamos si no los casos de Love Of Lesbian con “Maniobras De Escapismo” o Deluxe con “Los Jóvenes Mueren Antes De Tiempo” (aunque Xoel ya había cantado en castellano en algún tema. Tampoco es que pretenda hacer una determinada apología idiomática, solo reflejo un hecho). Otra cosa común a estas formaciones fue el lanzamiento a las tinieblas exteriores, conforme acrecentaban su éxito, que sufrieron por parte del onanismo snob y de los amigos de la zozobra de lo sublime. También conocidos como puristas. De ello ya hablaremos. Eso no obsta para que la producción anterior a 2005 sea interesante (véase el “Shell Kids” de 2003 a modo de ejemplo).

La formación en este disco es la clásica, lo que significa que tenemos a Marc Ros en voces y guitarras, Jesús Senra en el bajo y Axel Pi en la batería. Conviene decir también que “El Peor Grupo Del Mundo” no es un disco conceptual, no todas las canciones tienen su correlato en la materia que compone al pop. En realidad la idea, de algún modo asociada al disco, es el sustrato de tres temas: “El peor grupo del mundo”, “Os queremos” y “Carreteras infinitas”. En el resto de canciones la literalidad del presunto concepto se pierde, pero de algún modo se camufla a base de guiños, referencias relativamente veladas y menciones honoríficas a grandes popes de la música. Sin embargo, ya decimos, los textos abarcan el suficiente terreno vital como para que no exista unilateralidad en la visión del disco.

¿La música? Bien, gracias. En el muestrario de estilos y tonos no faltan el pop rock, el colmillo guitarrero cuando se requiere, toques soul, algún sintetizador, introspección e ironía para componer un todo conciso, compacto, sólido y de una regularidad bien conseguida. Uno acaba de escucharlo sin la sensación de que a la obra le falta o le sobre demasiado. Su ya mencionada concisión ayuda a dar un tono lúdico, saludable, agradable. De primeras el disco se asimila de una forma estupenda. La prueba del nueve, para corroborar la magnitud del LP, será cómo irá aguantando las escuchas con el paso del tiempo. Si tuviera que apostar, lo haría a que aguantará bastante bien. Merecerá la pena comprobarlo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “El peor grupo del mundo”: ¿Por qué será que el inicio me recuerda vagamente a “In between days” de The Cure (sin el bajo tan marcado, claro)? Ágiles guitarras acústicas, algún matiz eléctrico cristalino y ritmo saltarín. Una canción ligera, divertida y que no adolece de fundamente melódico. Una de esas composiciones cuya finalidad es el ancestral y noble objetivo de que el oyente tararee. La canción (no sé hasta qué punto autobiográfica) hace referencia a la génesis de un grupo musical cuyos miembros tienen una delirante gama de influencias musicales. Desde “la rabia punk”, al progresivo de “imaginario medieval” o al “techno primitivo”. Muchas bandas han comenzado siendo una amalgama delirante, o simple y puramente rechazados inicialmente de plano por motivos de lo más peregrinos y después han llegado a ser realmente grandes. La canción aúna la ironía, la autoafirmación y la evocación del entusiasmo del principiante. Me encantan por cierto la mención concreta a artistas como Brian Eno o The Doors.

2. “Os queremos”: Musicalmente la más vehemente desde el punto de vista guitarrero, siendo el turno para que disfrutemos del rock. Muy clásica en sus trazas, podemos hallar incluso algún indicio “rollingstoniano”. Potente y de ritmo marcado, mantiene la potencia inicial del disco. Viendo el título uno podría pensar que es un homenaje a los fans de la banda, que a fin de cuentas son los que posibilitan que cualquier grupo pueda ganarse los garbanzos. Pero es más cáustica, refiriéndose más a los fans acérrimos de primera hora que no soportan que los grupos vayan siendo cada vez más aceptados por más gente. Curiosos especímenes los puristas; son un poco como entomólogos preservando ejemplares en formol. La taxidermia de las trayectorias musicales. El estribillo: “Os queremos, morid jóvenes o no cambiéis” es muy elocuente. La banda que es mencionada y que aparece en el 93 en la BBC no sé si será algún trasunto de una banda real. Por las fechas ¿Suede o The Auteurs p.ej?

3. “Siglo XX”: Bien sea por efervescencia o por guitarras, las dos primeras canciones nos han venido bien para coger impulso y tener un inicio de lo más animado. En este tercer tema bajamos un poco el pistón. No llegamos a tener una balada, pero sí un medio tiempo más reflexivo. Por interpretación y también por temática el estribillo se me antoja uno de los más emotivos de la obra. Hay como un malestar de los tiempos modernos, un afán de nostalgia: “Escríbeme una postal que sea hits de sol y playa y sitios del siglo XX que conocí, porque este lugar no está hecho para mí”.

4. “Carreteras infinitas”: Pop alegre y vital muy divertido que empieza con trazas funky y se las apaña para mantener siempre un tono alto. Cantarina, popera y saltarina, astutamente elegida como single principal. El estribillo es un poco más largo de lo usual (o a mí me lo parece), pero pegadizo como el que más. Canción, por otra parte, baste celebratoria de la escena indie española; incluyendo alusiones a Lori Meyers, Egon Soda y Mi Capitán… O ¿una puya a J, de Los Planetas? Y tampoco pasemos por alto que se cite a todo un titán como Morrissey.

5. “Los coches aún no vuelan”: Pues no, los coches no hacen acrobacias aéreas como inocentemente especulábamos en los ochenta al ver el Delorean de Marty McFly, o los vehículos de “Blade Runner”. ¿Una queja sobre las expectativas no colmadas, sobre la frialdad tecnológica? Sea lo que sea, esta canción pertenece al sector melancólico del disco. Se puede apreciar desde el inicio, donde la combinación de lo que parece ser un sitar, una caja de ritmos y unos coros femeninos establecen el carácter de la canción. Una composición para reflexionar; con un punto de desencanto escéptico.
6. “Fundido a negro”: Soul-pop (particularmente en el inicio) brioso y directo que puede remitir levemente a The Style Council o a referentes más remotos incluso. Canción vital, optimista, de cálida sencillez. Y todo esto a pesar de que la letra trata sobre qué hacer ante un inminente fin del mundo provocado por un fatal meteorito. Sidonie optan por tomárselo con humor y un poco a chufla. Contrasta con el tono existencial del anterior tema, siendo la temática bastante más apocalíptica.

7. “Atragantarnos”: Medio tiempo de buena compostura, ni muy fulgurante, ni muy lento. Empieza al ritmo, casi al estilo metrónomo, de la batería para dar paso a la parte más destacada del tema, que es el estribillo. Un estribillo dividido en dos, inicialmente de forma más coral y marcada (quizá un poco engolada) y luego donde destaca más propiamente la voz de Marc. Por cierto, la letra cuando dice “Morir contigo sería un honor, el más hermoso y terrible final”; ¿no es un homenaje a “There is a light that never goes out” de The Smiths?

8. “Instrucciones para construir un submarino”: Continuamos con la tónica de pop divertido y a ratos bullicioso (lo cual no significa que la letra sea particularmente alegre) con estribillo nuevamente muy marcado y coral. No es de los mejor del disco, pero puede pasar. Incluso tiene un curioso, y bastante breve, inciso electrónico con vocoder incluido. La letra habla, diría yo, de la fatigosa y complicada comunicación en temas de relaciones.

9. “Por si te sirve de algo”: En las dos últimas canciones ese bullicio, que parece que va siendo la nota dominante, se ralentiza y cede a motivos, en forma y fondo, más melancólicos. En concreto en este tema comenzamos con trazos acústicos y una interpretación vocal menos exultante. El mayor énfasis y potencia viene en el estribillo. Con más electricidad y vehemencia. Si alguna vez, Dios no lo quiera, finalizan una relación de forma tirando a dolorosa pueden utilizar, a modo de metáfora, versos tales como “… solo soy humo para ti, cuidado no te asfixies al dormir”.

10. “No sé dibujar un perro”: Es quizá la canción a la que más vueltas he dado para interiorizarla y sin embargo ahora mismo es una de mis favoritas. Hermosa melodía de tintes reflexivos, sencilla sin ser inmediata y en mi caso una de las más emocionales. Curioso tema que tiene por añadidura una letra de imágenes más bien crípticas, y sin embargo hermosas. No es fácil captar el mensaje que pueda entrañar la lírica, lo cual no me disgusta en absoluto. Salvo cuando alcanzamos un delirium tremens de metáforas y retruécanos. Afortunadamente no es éste el caso. Buena forma de cerrar el disco en el tono de música y letra.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Un disco sin trampa ni cartón, hecho de una sencillez que no escatima creatividad y de unas cualidades lúdicas sostenidas por la solidez compositiva. Quizá el tramo más fuerte, con más agarre, sea el de las primeras cuatro canciones, pero aun así no detecto altibajos notables o piezas desechables sin más. O lo que es lo mismo, un disco regular como un reloj.

El funcionamiento comercial del disco está siendo bastante bueno; tanto si lo medimos por la repercusión del single “Carreteras infinitas”, como por la de la gira, no queda duda de que Sidonie han dado en el blanco. Cambiando el sentido de la escucha, da la impresión que el resultado es divertido para los oyentes porque fue divertido para Sidonie hacer el disco. Como si fuera un homenaje al medio en el que se mueven. Retomando el tema de una de las canciones, el hecho de la buena repercusión mediática (como la aparición de Marc Ros en tv en Nochebuena) puede que lleve a algunos fans, a los que se les paró el reloj hace quince años, a mortificarse con rigor de penitente, como cofrades de la hermandad de la pureza independiente o algo así. Respetable pero equivocado, creo yo. A sensu contrario tampoco pensemos que estamos antes una epifanía musical o una obra maestra indiscutible. Es un buen disco pop que me gusta escuchar, y que puede ganarse un hueco en la discografía particular de no poca gente.

Texto: Mariano González.

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