viernes, 19 de mayo de 2017

Travis - The Man Who (1999)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
La mayor parte de los discos, reconozcámoslo, no son giros copernicanos, revoluciones o heroicos cambios de la historia musical. La mayoría, incluyendo algunos de los mejores, son pequeños toques de estilo, viñetas sencillas y leves páginas en el devenir musical. ¿Y qué? No todo han de ser grandes gestas o grandilocuencia para hacer grandes melodías, y no hay que ser revolucionario para hacer discos estupendos o incluso llegar a tener influencia. Algo así pasa con los escoceses Travis, y su “The Man Who” es buen botón de muestra de lo que pretendo decir. Su edición en 1999 trajo consigo una estilística tranquila, de pop melódico y melancólico hecho a base sencillez y buenos fundamentos. A posteriori editarían sus debuts grupos como Coldplay o Keane, que no sé si tendrían como referentes a Travis, pero sus coordenadas musicales (al menos en sus inicios) no se iban muy lejos. Ahí lo tienen; un disco sencillo puede tener cierta influencia.

Sin embargo, Travis no siempre fueron esos chicos melancólicos y reflexivos; basta con echar la vista hacia atrás. Dos años antes, en 1997, habían editado su debut, “Good Feeling”, con canciones mucho más roqueras y eléctricas. Casi macarras. Sus melodías sabían a pintas de cerveza y juego de dardos en un pub, a irreverencia juvenil; casi un poco al estilo de los Oasis más bravucones. No obstante ya había algún indicio en su balada “More than us” de lo que habría de venir en el futuro. “The Man Who”, por su parte, viene muy bien definido por la portada, contraportada y algunas fotos interiores. Paisajes nevados, solitarios, bucólicos; todo ello como presagio de la melancolía y la introspección de la música. Y eso es exactamente lo que tenemos: buenas canciones en la onda del clásico pop británico, dominadas por una tristeza lejos de la tragedia, pero emocionantes al fin y al cabo. Todo esto también tiene sus fuentes, (más allá del mencionado deje británico) como la parte más íntima de U2 o los Radiohead melancólicos y melódicos de “The Bends” u “Ok Computer”. De hecho el productor de este último disco, Nigel Godrich, es precisamente el productor de “The Man Who”; y no es poca su influencia, dotando de más atmósfera y profundidad al sonido de Travis. Es pertinente recordar, además, que Nigel Godrich en aquellas fechas era un profesional de mucho prestigio, habiendo hecho buenos trabajos (aparte de con Radiohead) con Beck y Air. El sonido, es un sonido muy de “interiores”, ideal para escucharlo en casa tranquilamente atentos a las reflexiones que nos pudieran surgir. No es cosas de temer que el tono sea melancólico, las canciones acaban teniendo el suficiente gancho melódico como para resultar atrayentes y memorizables.

A pesar de lo dicho, cuando escucho a Travis, acaban bullendo en mi cabeza recuerdos y evocaciones agradables. Supongo que se debe a que la época aurea de Travis (que yo considero que llega hasta 2003) coincide con el fin de mis años de instituto y con gran parte de mis años de carrera. Tiempos divertidos, efervescentes y expansivos que, vía Travis, acuden prestos en forma de cálida nostalgia. Otra cosa particular es su directo. Olvídense de ver a unos chicos frágiles y taciturnos, ofreciendo una imagen de prefectos yernos. Aún recuerdo su concierto de La Rivera a principios de Octubre de 2007 y su espectacular entrada a través del público, ataviados de boxeadores mientras sonaba la música de “Rocky”; una vez en el escenario el grupo enardecido comenzó a proferir gritos y a dar saltos y zapatetas. No fue poca cosa tampoco verles hacer delirantes versiones de Britney Spears o AC/DC (¡¡!!). Simpáticos muchachos.

La formación de Travis en este disco es la de toda la vida. O sea, Fran Healy como cantante, guitarrista y principal compositor, Andy Dunlop como guitarrista principal, Dougie Payne como bajista y Neil Primrose como batería. En fin, sin más dilaciones pasemos a analizar la obra.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Writing to reach you”: Los primeros acordes ya nos avisan de lo que será el tono del disco, a base de acordes lentos y melódicos acompañados de una apesadumbrada voz de Fran Healy. Todos los arreglos están dispuestos para provocar una sensación de desazón emotiva; no obstante en algunas partes de la canción podemos escuchar varios de los arreglos de guitarra más vehementes del álbum. La corporeidad de la canción casa bastante bien con el mensaje de la letra, que evoca una perdurable sensación de amargura (“todos los días me levanto y es domingo”) y una pasada relación que hace que el bueno de Fran no se sienta “demasiado bien”. Triste pero muy interesante canción para empezar el disco. Fue el primer single del LP y tiene un curioso video donde Fran es atacado primeramente por unos niños y luego incluso por una avioneta. Los otros componentes de la banda apenas aparecen unos segundos.

2. “The fear”: La mano del productor se nota en esta canción, ofreciendo un sentido mucho más atmosférico que en el tema anterior. Todo es sutileza y contención, abandonando el tono un poco más a flor de piel de “Writing to reach you”. La salida del tema acaba siendo de lo más evanescente, apagándose la música como una pequeña ráfaga de viento. El miedo al que se refiere el título diría que es el miedo a la soledad: “todo lo que quería era una oportunidad para decir que me gustaría verte por la mañana”. Pura delicadeza sin empacho de azúcar.

3. “As you are”: La canción comienza frágilmente, con unos arreglos vocales y musicales de lo más leves, rozando el minimalismo. No tardará mucho en irse de llenando de garra y músculo, llegando a mitad de canción un inesperado y potente sector guitarrero cortesía de Andy Dunlop (diría que es su mayor momento de lucimiento en todo el disco). Recupera la esencia expresiva después de la contención de “The Fear”. La canción habla de una de las ideas centrales del disco, la de la persistente mala sombra que parece planear sobre uno pertinazmente: “Todos los días me levanto solo, no soy como los otros chicos y desde que era joven no he tenido elección”.

4. “Driftwood”: Una parsimoniosa y delicada exquisitez. Apenas unos acordes sueltos de guitarra eléctrica con eco, un leve lecho de guitarras acústicas y una melodiosa voz de Fran Healy conforman una bellísima canción. Es un tema que se hace de querer; una canción que sin embargo no renuncia a cierto sabor agridulce. No es convulsa o dolorosa, pero si se intuye pena detrás de ella. Fue segundo single del disco y es justamente un pequeño clásico de la banda. La letra parece un reproche a alguien que se ha abandonado y va pasando por la vida con más pena que gloria; como si fuera una advertencia: “qué pena que te hayas convertido en madera a la deriva”. En el video vemos a una clase de un colegio de chicas a punto de hacerse una foto en el patio, que finalmente no puede llevarse a cabo porque empieza a llover; los únicos que quedan incólumes bajo la lluvia son los profesores, que no son otros que los componentes de Travis.

5. “The last laugh of the laughter”: Quizá el momento más sentimental del disco. Travis abrazan la melancolía ya de lleno y sin tapujos, sin disimular ni fragilidad, ni vulnerabilidad. Un piano aparece llevando buena parte del peso de la canción, mientras Fran Healy canta en tonos altos, llegando a veces al falsete. En las primeras escuchas se me hizo un tanto lacrimógena, como si la canción debiera encubrir más la tristeza. No obstante progresivamente me fue gustando más y hoy la disfruto plenamente. La letra es medio en inglés y medio en francés, pero aquello de “la última risa de la carcajada” sospecho que se refiere al momento en que la alegría se evapora y al final se acaba echando fuertemente de menos.
6. “Turn”: Si, dentro de un disco de tempo lento como es éste, Travis tiene alguna pretensión de hacer un himno, es con esta canción. Mayor presencia de guitarras, Fran Healy cantando con más pasión y una ejecución que bordea la épica, hacen de este tema uno de los más directos. Perfecta para que el público cante a gusto en los directos. Fue el cuarto single y posee un peculiar vídeo donde Fran Healy se propone acometer un curioso reto. La letra es de las más esperanzadoras del disco: “Quiero cantar mi canción en un mundo al que pertenezca, quiero vivir, quiero sobrevivir…”. Otro pequeño clásico.

7. “Why does always rain on me?”: O lo que es lo mismo: la canción que aupó a un nivel mayor de éxito a la banda, lo mismo en Reino Unido que fuera. En puridad es un excelente medio tiempo, fronterizo con la balada, que toma las enseñanzas del brit pop de los 90 para llevarlas a la faceta introspectiva de los escoceses. Fue el tercer single del álbum. El vídeo es un auténtico sindiós donde lo mismo caben secuestros, persecuciones, chapuzones, habitaciones flotantes y Fran Healy con kilt. La canción vuelve a hablarnos de la persistencia de la desazón y la falta de horizontes esperanzadores. “¿Por qué siempre llueve en mí?” “Días soleados ¿dónde fuisteis?”. Por cierto, en el concierto de La Riviera al que hacía referencia en la introducción, Fran Healy contó al público que esta canción fue compuesta en Madrid. Sin embargo en las redes encontré que fue compuesta en Israel. ¿Nos dio Fran Healy un poco de jabón a los madrileños? ¿Es fehaciente lo que pone en Internet? Vaya usted a saber.

8. “Luv”: Volvemos a los paisajes delicados y a las sutilezas melódicas. En cuanto empiezo a escuchar armónica, casi empiezo a evocar a una especie de folk atmosférico, suave y acariciante. Me recuerda un poco a “The last laugh of the laughter”, pero más contenida, más serena. La ordenación de canciones en el disco dispone astutamente los temas más lánguidos con los más pegadizos. En esta canción Fran Healy echa de menos a una tal Luv, de la que estuvo (y está) enamorado: “Dejarte marchar solo sirve para mostrarme que todavía estoy enamorado de ti”.

9. “She’s so stange”: Dejamos momentáneamente la tristeza para adentrarnos en pop sedoso, onírico, elegante. Es uno de los cortes más particulares; no diré que es una extravagancia, pero tampoco es exactamente la estructura clásica de una canción pop. A su modo quizá es un poco psicodélica, sensación que se refuerza con los primeros y estrafalarios versos: “Ella es muy extraña, ella llevaba un negro mostacho”.

10. “Slide show”: Regreso ese tono ligeramente folk que a veces planea en los momentos más meditabundos del álbum. Tranquila, sin añadir más desazón de lo aconsejable. No es que sea el típico cierre de disco con una canción épica a fondo y con derroche de arreglos de toda índole (que por cierto, a veces no está mal). No obstante unos acordes eléctricos (sin pasarse) aportan un ligero adorno. El título se refiere a lo que sería un “pase de diapositivas”, que figuradamente pasan a través de la mente de Fran Healy a base de recuerdos. Quizá sepa ligeramente a poco para terminar el disco, pero es que…Hay track oculto; tras unos minutos de silencio escuchamos una canción, fuera del track list, llamada consuetudinariamente por todos “Blue flashing light”. Este tema oculto es el más áspero, contundente y oscuro de todo el conjunto; desentona con el resto del disco, pero es curioso ver a Travis en este registro tan desesperado y punzante. No es para menos ya que parece que la letra habla de un caso de maltrato.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este disco tiene el mérito de ser el reafirmante de una carrera que había sido cimentada auspiciosamente con “Good Feeling”. El empuje que dio “The Man Who” en los círculos británico e internacional es algo que no puede ser ignorado a la hora de analizar su trayectoria. Curiosamente, aunque hoy es un disco con una muy buena reputación, en su momento recibió críticas dispares; por un lado muchos recibieron con albricias y agrado el giro hacia el pop melancólico, mientras que otros renegaban de este giro y preferían el tono roquero de “Good Feeling”. No es una cuestión de tener razón, pero es justo decir que (con matices) el sonido de “The Man Who” ha sido el sustancial durante la mayor parte de la carrera de Travis. También conviene recordar que estamos hablando de unas fechas confusas, donde los grupos punteros del britpop perdían fuelle en las listas y parecía que se imponía una época de transición. Un “post britpop”. Travis, hasta cierto punto, recogieron el guante y empiezan a tener éxito cuando otros declinan.

Anteriormente, en la introducción, decía que consideraba la época dorada de Travis la que iba de su debut a 2003. Y efectivamente así me parece. Por un lado tenemos al muy interesante “The Invisible Band” (2001) donde se siguen las directrices de “The Man Who”, aumentando incluso la delicadeza de las melodías; contiene unas cuantas canciones emblemáticas de Travis como “Sing”, “Flowers in the window” o “Side”. En 2003 llegó “12 Memories” con un sonido más oscuro y contundente, mucho menos naif que los anteriores discos. Es también un interesantísimo trabajo con canciones como “Re-Offender” (ojo a su violento vídeo), “The beautiful occupation” o “Love wil come through”. Y a partir de ahí… Irregularidad. No creo que hayan sacado un disco malo propiamente dicho, pero me da la sensación de que se fueron dejando algo por el camino. Discos como “The Boy With No Name” (2007), “Ode To J. Smith” (2008), “Where You Stand” (2013) o “Everything At Once” (2016) creo que no alcanzan las cotas de años atrás. No obstante han ido dejando buenas canciones como “Closer”, “My eyes”, “Something anything”, “Where you stand”... De todos modos son discos que se escuchan sin desagrado.

Si no han escuchado mucho a Travis, denle una oportunidad a “The Man Who”. Captarán la esencia de Travis y conocerán un disco difícil de mejorar. Por cierto, que está dedicado al genial Stanley Kubrick, fallecido por aquellas fechas. Hasta en los pequeños detalles acierta.

Texto: Mariano González.
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jueves, 18 de mayo de 2017

Concierto Javiera Mena. Madrid (14-05-2017)

Nuevo agradecimiento sincero de nuestra parte a 20Minutos por los mismos motivos que los realizados a colación de enterarnos del concierto de Aviador Dro. Gracias al diario vimos que nuestra admirada Javiera Mena ofrecía un concierto enmarcado dentro de las fiestas de San Isidro. Y además gratis. Mejor que mejor. Es curioso como cuando salimos el viernes por la mañana para la oficina no teníamos ningún plan para el fin de semana y a las 09.00h ya teníamos 2 citas ineludibles. Sorpresas te da la vida. Aquí debajo el símbolo de Javiera Mena proyectado en las pantallas gigantes de los laterales del escenario poco antes de que arrancase la actuación.
Curiosamente, una semana atrás había estado trasteando por la página web de Javiera Mena por ver si había previsto algún concierto por Madrid. Y no vi nada. Ya pasado casi un año de aquel gran concierto en el Teatro Barceló, el cuerpo me pedía otra actuación de Javiera Mena y el destino ha querido ser amable conmigo. No obstante, había sus cosas más complicadas. La primera el horario, ya que el día 15 yo trabajaba y me tocaba madrugar: Javiera Mena estaba programada a las 23:30h tras haber desfilado por el mismo escenario Rusos Blancos, Triángulo De Amor Bizarro y Surfin’ Bichos. Y lo segundo el emplazamiento: el escenario Puerta del Ángel, donde hace casi 6 años había asistido mi única vez a ver a Cyndi Lauper. Un buen sitio para conciertos, sin duda alguna, pero que me pilla a mano cambiada. Las fotos que saqué quedaron tremendamente oscuras, y si no vean la de aquí abajo de cuando sonaba la primera canción del concierto de Javiera Mena.
Me armé de valor y sin acompañante (la tercera de las cosas que iban en contra) salí de casa a eso de las 22h; siento el “feo” que hago al resto de los grupos que tomaban parte de la jornada, pero uno no da para más y tras el intenso concierto de la noche anterior de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados tenía las fuerzas justas. Tenía curiosidad por ver a Triángulo De Amor Bizarro una década después de verles en aquel Pepeworld Festival junto a The Killers, Kasabian, Zeno And The Stoics y The Smashing Pumpkins, pero lo que sí pude ver fue el tramo final del concierto de Surfin’ Bichos, que a base de un buen rock potente tenían al recinto bastante alborotado. Aquí debajo una foto de Surfin’ Bichos en plena acción.
Al llegar a la avenida de Portugal nos obligaban a bajar hacia el río para acceder (el acceso más directo estaba cerrado) y para llegar al epicentro del recinto era preciso seguir una senda a ratos muy oscura donde era fácil hacerte un esguince de tobillo o simplemente pegarte una buena leche; no seremos muy incisivos con la organización, ya que dándonos la ocasión de ver un concierto de Javiera Mena por toda la cara, quejarnos sería de ser muy poco agradecidos.
Y de hecho, la organización funcionó con puntualidad inglesa, ya que, por fortuna para madrugadores de la mañana siguiente como era mi caso, a las 23:30h estaba todo listo para que arrancara el show; fue curioso que entre Surfin’ Bichos y Javiera sonara en el hilo musical la propia “Espada” en versión de estudio. Se apagan las luces y aparece sobre el escenario Javiera Mena, de negro completo, junto a su acompañante, que en esta ocasión se encargaría de la batería y percusión. Y arrancan como hace poco menos de un año, con la siempre acertada y disfrutable “Hasta la verdad” del disco “Mena”.
Javiera se quita la capa negra y queda con un elegante vestido rojo mientras que entra el cuerpo de baile, 3 bailarinas en esta ocasión, y comienzan a intuirse los acordes de esa joya musical que es “Otra era”. Gafas puestas (vean la foto superior del párrafo), desarrollan la pieza y terminan de ganarse al público. En este sentido el concierto sí que dispuso, al menos en mi zona, de gente volcada en el show y que lo vivía al máximo, pero con respeto por todo; por fortuna no había ninguna petarda pasada de vueltas como sucedió en el Barceló.
Respecto a nuestra ubicación, comentar que conseguimos ponernos en primera fila algo hacia la izquierda, pero sin utilizar malas artes; y es que al terminar Surfin’ Bichos se produjo el habitual relevo de fans que nos benefició en ese sentido. Por cierto, un escenario muy chulo el que se montó, con una cúpula al estilo de la estación “El Cisne” de “Lost” y con un frontal muy floreado a sus pies; en la siguiente imagen podrán intuir algo.
El repertorio fue algo más corto que en el Teatro Barceló. Quizás un par de temas menos. Hubo partes parecidas, pero hubo cambios que funcionaron a bastante mejor. Por ello, y sumado a un ambiente que nos rodeaba mucho más favorable, salimos mucho más contentos de este concierto que del de hace un año. Se mantuvo en el set list “Pide”, que ofreció un medio tiempo para relajarse un poco tras “Otra era”, llegando después la sinuosidad de “Sincronía, Pegaso”, siempre irresistible, para acto seguido ofrecernos “Sol de invierno”, que conectó con la anterior en el apartado íntimo. En “Sol de invierno” Javiera contó con la colaboración de La Prohibida, que sentada en silla frente a Javiera al piano cantó a dúo esta bonita canción. Aquí debajo una foto del momento colaborativo del show.
Y de aquí al final del concierto, vivimos unos 40 minutos de no parar. Javiera Mena pisó a fondo el acelerador y fue lanzando trallazos uno tras otro. Lo primero fue meternos en el número que supone “Espada”, con esa performance muy a lo “Star Wars” que ya contamos en el show de hace un año; en este sentido, el apartado visual de los bailes fue casi idéntico (salvo en las canciones distintas que ahora comentaremos), pero es que no me imagino una representación mejor para cada uno de los temas que la que dispone el cuerpo de baile de Javiera Mena en la actualidad. Por cierto, al mencionar “Sincronía, Pegaso”, se me olvidaba comentar las cabriolas y volteretas que hacía una de las bailarinas en el tramo final; un pasaje que quita el hipo.
Llegaba el turno de la sensual y festiva a la par “Luz de piedra de luna” (antes de la cual Javiera presentó a su cuerpo de baile y acompañante musical), como siempre divertidísima y muy bailable. El público estaba muy metido en el show y a Javiera se la veía alegre en el feedback. Ya al comenzar el concierto confesó que no esperaba tanta respuesta de público y lo demás vino gracias a su buena forma de llevar la actuación. Ofreció un interludio con una cover de “Ritmo de la noche” de apenas un minuto, que nos llevaría a un combo que me faltó en su día en el Teatro Barceló y que curiosamente me pilló de sorpresa en esos momentos; de ese momento que les comentaremos en el siguiente párrafo, les insertamos el único vídeo del concierto que merece algo la pena, ya que los que grabamos con el móvil quedaron tremendamente saturados de sonido, y es que los beats y bases con los que contó Javiera sonaron muy potentes durante todo el show.

Si uno fuera egocéntrico, podría pensar que Javiera Mena leyó nuestra crónica de hace casi un año y que quisiera satisfacernos personalmente; para nada creemos que fuera así, pero en todo caso nos supuso una subida de varios puntos en nuestra percepción positiva de este concierto que Javiera dispusiera “Que me tome la noche” (grabamos un fragmento que les hemos insertado arriba de este párrafo; no se pudo grabar completa porque la batería no quiso más) y acto seguido “La carretera” (no en vano, comentamos nuestra asistencia al evento mencionando parte del estribillo de la canción en las redes sociales horas antes). Con estas 2 canciones, la fiesta se despendoló. Todo el mundo no paraba de dar botes, y es que estos 2 temas son perfectos para provocar la histeria en el tramo final de un concierto. Tremendo acierto y más en una actuación ante tanta gente.
Nos relajaríamos levemente con la versión de “Yo no te pido la luna”, pero quedaba el fin de fiesta. Y el fin de fiesta no lo supuso otra cosa que la brutal y colosal “Esa fuerza”. Supone otra diana claramente que Javiera escoja este tema para dar final a sus conciertos. Es una de las joyas ocultas de “Otra Era” ante tanto single de relumbrón y supone en los conciertos un momento de fuerza, como su propio título indica, que permite terminar en lo más alto. La siguiente imagen intentaba conseguir un plano de la compañera de Javiera en la noche del pasado domingo a la batería, pero creo que la oscuridad no les va a permitir ver nada de nada (nuestra cámara de fotos va pidiendo ya un relevo).
No había tiempo para más ¿La única gran ausente de la noche?: “La joya”, pero tampoco la echamos mucho de menos con el menú que nos ofreció Javiera. Al ritmo de Wighfield y su “Saturday night”, el cual Javiera escogió como hilo musical a su despedida del escenario, tiramos corriendo hacia la estación de metro de la zona para dormir y descansar lo máximo posible, muy contentos por lo que habíamos vivido en compañía de Javiera Mena. Javiera estuvo sensacional en todos los sentidos: cantando, bailando y dirigiéndose al público (muy sentidas las menciones personales hacia Madrid y el cariño que tiene a nuestra ciudad).
De paso, firmó su quizás concierto más multitudinario en Madrid (que no de su carrera, ya que en otros festivales ha podido tocar ante audiencias si cabe mayores) y estoy convencido de que habrá ganado un nuevo puñado de “menistas”, porque en estos eventos es fácil que fuera mucha gente a ver a bandas de las anteriores, se quedarán bebiendo, fumando y sin parar de reír (como diría Mecano) para ver al resto de grupos, y a nada que vieran el show de Javiera saldrían más que contentos.
Y es que el concierto fue una fiesta. Muy intenso, muy directo y potente. Ya estamos esperando con ansias la nueva ocasión que tengamos enfrente encima de un escenario a Javiera Mena y eso que apenas han pasado unas horas (momento en el que estoy escribiendo esto, por mucho que lo publiquemos unos días más tarde).
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martes, 16 de mayo de 2017

Concierto El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados. Madrid (13-05-2017)

Que el diario 20Minutos no nos aprecie como blog y año tras año nos ningunee en su certamen de blogs, todo ello probablemente derivado de una estúpida polémica que tuvimos con su gestor de foros (cuando existían) hace varios años, no significa que por nuestra parte no nos perdamos en la medida de la posible la lectura del periódico a diario. Y gracias a 20Minutos nos enteramos de este concierto un día antes de su celebración.
Me lo pensé poco a la hora de animarme a conocer el nuevo Rock-Ola (al antiguo, por cuestiones generacionales, no pude asistir y solamente sé dónde estuvo emplazado) para poder ver a un grupo paradigmático de nuestra música electrónica y que en su día también actuaron en el viejo Rock-Ola: Aviadro Dro, o más propia y completamente dicho, El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados.
Mariano González también se aventuró, con acierto (por sus temas de movilidad), y estuvo presente junto a mí en el local que ahora se sitúa en la zona de Alonso Cano; curiosamente, al ir hacia el concierto, pasé enfrente del antiguo Rock-Ola y eché de menos que no se hubiera reabierto ahí por cuestiones de cercanía. Camino de la sala, también pude identificar al grupo tomándose algo en una cafetería en la calle Santa Engracia con Alonso Cano cercana a la sala.
Arriba una fotografía del exterior del nuevo Rock-Ola. Había una notable expectación a la hora de apertura de puertas y a las 21.00h había una bonita cola que hacía presagiar un buen éxito de aforo. Sacamos nuestra entrada al razonable precio de 15 euros en taquilla y nos situamos en una zona donde Mariano de cuando en cuando pudiera apoyarse por sus problemas de pierna. Abajo un primer plano en zoom de Biovac N.
La sala se iba llenando, hasta que llegó a alcanzar un buen aforo. Buen local por cierto el del nuevo Rock-Ola, con retazos del pasado en forma de carteles de conciertos colgados por las paredes. En el otro lado de la sala creímos ver a David Infantes, teclista de La Broma Negra, cosa que más tarde nos confirmaría Carlos Caballero, vocalista del grupo; lo que pasaba es que la densidad de gente era tan alta que no nos permitía movernos con demasiada facilidad, con el riesgo de perder la posición tan propicia para las comodidades de Mariano. A continuación imagen conjunta de CTA 102 y Genocider F15.
Pasadas las 22.00h unos cuantos minutos, el quinteto actual de Aviadro Dro, con todos los miembros vestidos con camisas corporativas de la formación, con gafas/antifaz y encabezados por ese gran gurú que es Biovac N, Servando Carballar, se hacía paso entre el público para llegar a las tablas (curioso que el local no tenga un fácil acceso del escenario a los camerinos, obligando a ese baño de masas que por otro lado tendrá su aquel supongo para el grupo).
La banda “spoileó” algo del repertorio que ofrecería en las redes sociales, cosa que yo evito en gran parte (me gusta conservar el factor sorpresa), pero que vi de refilón al entrar en su página de Facebook para ver detalles de hora de comienzo de la actuación, si las entradas se habían agotado, etc.. Curiosamente empezaron por el tema que ya sabía que iban a tocar, el único que se me quedó grabado al ver los avances que posteaba el grupo: “Vortex”. Gran canción del disco “Tesis”, que permitió ir caldeando el ambiente, cediendo el testigo a una versión algo distinta de la original de la tremenda “Baila la guerra”. A continuación les insertamos el vídeo que grabó como buenamente pudo Mariano González desde su posición.

Fue un concierto en el que Aviador Dro recogieron mucho de su material más antiguo, ofreciendo al público ítems tan raros como “Vano temporal” o “Láser”, de sus primeras grabaciones y otros temas también añejos y muy valorados como “La chica de Plexiglás” o la imprescindible “Programa en espiral”, de la que les dejamos a continuación el vídeo que grabamos.

Quizás “Programa en espiral” fue el momento que más me gustó del show, con CTA 102 (Alejandro Sacristán) haciendo sus sincopados y mutantes movimientos, mientras “espiraleaba” platos con un rotulador y luego los lanzaba al público. Aquí debajo el camarada CTA 102 en pose de saludo solemne, con Genocider F15 detrás.
Durante la hora y 40 minutos que Biovac N, su pareja Arcoiris (Marta Cervera), Genocider F15 (Mario Gil), y ATAT (Ismael Contreras) ofrecieron de actuación, no faltaron muchos y muchos de los clásicos más absolutos de la banda. Por supuesto, “Nuclear, sí” fue de la partida en una versión bastante ajustada a la original (la que más me gusta), estando presente en el tramo final y “La ciudad en movimiento”, de soberbias melodías sintéticas entrelazadas (quizás el momento más excelso de la banda compositivo), por el contrario no tardó mucho en aparecer, para completar un bloque muy “constructivo” tras la cáustica “Arquitecto acero” (otra rareza de la velada: ojo, cara “b” de “Amor industrial”), donde la performance de CTA 102, con su llave inglesa en mano, resultó muy llamativa y visual; aquí debajo una imagen de ese momento.
Hace poco el grupo reeditó “Cromosomas Salvajes”, disco que ya saben que nos gusta mucho y al que dedicamos tanto un artículo en esta página, como un programa-entrevista junto al propio Servando Carballar hace ya unos cuantos años (escúchenlo si no lo han hecho aún, por cierto). Por ello, aunque faltó la sublime “Autoduelo” (y que imaginaba sería de la partida) y ese hit que fue “El color de tus ojos al bailar”, estuvo muy bien escuchar la propia canción título casi en el epicentro de la actuación. Abajo Biovac N en plena entrega.
Y en este apartado del disco de 1985, no podemos dejar de lado la acojonante “Himno aéreo”, que estuvo en el tramo final del concierto. Sonó marcial, potente y actualizada incluyendo a Alepo entre las ciudades a visitar. Sin duda, otro de los momentos que también más me llegaron en el plano personal; les insertamos un fragmento que tomamos de la misma.

Sorpresas agradables supusieron “El intruso” del lp “Alas Sobre El Mundo”, disco poco representado en el concierto, o “HAL 9000”, otro de los ejemplos más pretéritos rescatados para la ocasión, con un tramo final con la cinta pregrabada del delirio pre-mortem del ordenador de “2001. Odisea En El Espacio” que a Mariano y a mí nos agradó especialmente, pues siempre nos ha resultado algo cómico ese pasaje del clásico cinematográfico del maestro Kubrick.
El grupo supo cerrar bien. Como se debe. Aunque la gente quería sangre, pidiendo a gritos “Varsovia en llamas”, Servando puntualizó que querían terminar de una forma más elegante y para ello escogieron la siempre efectiva “Amor industrial”, otro de sus grandes hits y que sonó como debía. Grabamos un pequeño fragmento que les insertamos acto seguido.
Para este momento, Servando se puso un chaleco rojo encima de su camisa corporativa. Aun así, el grupo quiso regalarnos un trallazo en la forma de “El retorno de Godzilla”, con CTA 102 disfrazado del mitológico bicho japonés (vean debajo de este párrafo) y con Biovac N completamente desaforado en su interpretación.
Y es que en el peso de la actuación, destaca mucho la labor a cargo del gurú Biovac N y el trabajo de performance de CTA 102. Arcoiris, ATAT y Genocider F15 tienen de sobra con tener que preocuparse que todas las melodías y notas sintéticas salgan como deben dentro de ese difícil entramado que en la gran parte de los casos suponen las composiciones de Aviador Dro. Dentro de ello, Mario Gil quizás a ratos intentaba jugar un papel más implicado en lo extramusical, cosas en las que Ismael, muy centrado en sus teclados y guitarras puntuales, o Marta, siempre con una agradable sonrisa en su rostro mientras le daba a sus teclados, no entraron. A continuación una oscurecida foto a distancia que Mariano González tomó como pudo de Arcoiris.
Hay que hablar de las colaboraciones, a base de apariciones de antiguos componentes, con las que contó el grupo, que no fueron moco de pavo. Primero apareció X (José Antonio Gómez), que aportó su guitarra en 2 piezas, y luego más tarde destacó el papel narrativo que Metalina 2 (María Jesús Rodríguez) ofreció en otro de los temas inmortales del setlist, “Selector de frecuencias”; quizás éste fue el momento que más celebró de forma media el público que abarrotó el Rock-Ola. “Selector de frecuencias” es una de sus mejores canciones y el papel de Metalina 2, con una narración muy solemne, y al margen sus bailes junto a CTA 102 quedaron muy bien. Me gustó mucho este pasaje, por mucho que en lo personal escoja “Programa en espiral” como ya dije antes. Por cierto, Metalina 2 continuó en las tablas durante “Nuclear, sí”, elaborando probetas radioactivas junto a CTA 102 que fueron repartiendo entre la gente que poblaba las primeras filas; en la siguiente foto queda demostrado.
El público tras “El retorno de Godzilla” pedía más. Y parecía que Biovac N dudaba de si retornar, pero finalmente decidieron terminar ahí y comenzaron a sonar las notas sintetizadas de “Love action (I believe in love)” de The Human League (curiosamente, recuerdo que a Servando y al resto de la banda les saludamos al término de aquel concierto de los de Phil Oakey en el Price de hace 6 años), resolviéndonos la duda en tanto a que el show había finalizado, aquí debajo Biovac N y ATAT durante la interpretación de “Amor industrial” en el bis.
Salimos de Rock-Ola, estuvimos un rato comentando en un banco de la calle José Abascal el show, acto seguido intentamos comer en una taquería de la zona de Gregorio Marañón, pero ya estaban cerrando (ya volvemos con el asunto de los conciertos, que creo deberían terminar a las 23h como muy tarde para luego no estar dando tumbos en ese sentido) y posteriormente Mariano González amablemente me permitió acompañarle en su taxi dejándome en una zona cercana a mi casa en su recorrido. A continuación les insertamos el vídeo que Mariano González grabó de “Selector de frecuencias”, precisamente una de sus predilectas del repertorio de la banda.

Pudimos comprobar el tirón potente que El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados tiene a sus más de 3 décadas en activo. El público en su mayoría ya tendría 40 años cumplidos y más, pero también estábamos varios de 30 y pico y en menor medida de la veintena de edad, lo cual deja ver que hay relevo generacional en el sector de aficionados al grupo.
La respuesta fue muy buena por parte del público, ya que la sala mostró un aspecto estupendo y un comportamiento bastante entusiasta por parte de la gente, que atesoró como se deben los panfletos que lanza el grupo (yo me llevé uno que era promocional respecto a un concierto de 1982 en la misma Rock-Ola) o las probetas y tubos radioactivos que ya hemos informado que el grupo ofreció al interpretar “Nuclear, sí”; por cierto, a continuación les insertamos un fragmento que grabamos de “Nuclear, sí”.

La banda estuvo bien. Con ganas. Sujetando con brazo firme su bandera. Ofrecieron un repertorio que obligadamente siempre puede estar sujeto a reclamaciones genéricas o más personales (“La televisión es nutritiva”, “Cita en el asteroide” en el plano más común o “I+D” y “Cadena de montaje” -somos muy fans de esta canción- en el sector de rarezas y gustos personales nuestros algo extravagantes), pero que fue altamente satisfactorio.
Es la 2ª vez que veo a Aviador Dro en directo. Y de hecho es la primera que les veo en un show como debe ser, ya que justo 10 años atrás les vi en un concierto ofrecido en Fnac Callao para presentar “Candidato Futurista”, en el que el set list era reducido y no se llevó a cabo en una sala de conciertos al uso. Estaré atentos a futuros eventos a realizarse en el hangar. Lo de este pasado sábado fue una gran celebración digna de volver a repetir.

Texto: Víctor Prats.
Fotografías y vídeos: Mariano González y Víctor Prats.
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domingo, 14 de mayo de 2017

Programa Radiohead “The Bends” (Temporada 8/ Programa 12)

Tras haber llevado a cabo la grabación de la entrevista que conformaría el siguiente programa de la temporada con Miqui Puig, afrontábamos el análisis del 2º disco de estudio de una de las bandas que más repercusión han tenido en las 2 últimas décadas. Estuvimos Mariano González y Víctor Prats en los estudios de RUAH presencialmente llevando a cabo este ítem de nuestra 8ª temporada de radio.

Escogimos quizás su último disco sin excesiva complicación: “The Bends”. Nos sirvió de paso para poder analizar la trayectoria posterior del grupo liderado por Thom Yorke, en cuya tertulia quizás no estuvimos tan amables como solemos estar, al menos servidor de ustedes.

El programa se emitió en directo a las 16.00h en sábado 29 de abril de 2017 en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), y hubo alguna redifusión en los 3 horarios que disponemos hasta la siguiente entrega bisemanal. Por si se lo perdieron, aquí les dejamos enlace a Ivoox e incluso el reproductor integrado para que lo escuchen aquí si quieren: http://www.ivoox.com/dmr-8-12-audios-mp3_rf_18670913_1.html
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viernes, 12 de mayo de 2017

Temporada 8/ Programa 13: Miqui Puig & ACP y “Escuela De Capataces” (2017)

Continuamos con los días de protagonismo para Miqui Puig en “DMR” con esta nueva entrega del tramo final de nuestra 8ª temporada de radio. Telefónicamente contactamos con Miqui Puig unos días atrás para poder rendirle tributo y dar el enfoque que se merece a un disco tan completo como es “Escuela De Capataces”.

Programa-entrevista realizado a la par por Mariano González y Víctor Prats en el que pudimos conocer varios aspectos interesantes en torno al momento actual de Miqui y su nueva entrega discográfica.

No falten a la cita este sábado 13 de mayo de 2017 como siempre a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/414824285558613
Emisión on-line RUAH: http://streaming.elitecomunicacion.es:8066/;
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martes, 9 de mayo de 2017

Dmr entrevistó a Miqui Puig

Hace ya unas temporadas que nuestro amigo Miqui Puig nos honró con su presencia en el tramo final de la que era nuestra 2ª temporada para comentar el disco homónimo de Los Sencillos editado en 1996, 4º de la trayectoria del grupo. Se ha hecho de rogar Miqui con su nueva entrega, pero ya saben que ha merecido la pena.

El pasado sábado 29 de abril de 2017, a eso de las 14h y antes de afrontar el programa en directo que teníamos programado sobre “The Bends”, contactamos con Miqui telefónicamente para poder charlar lo máximo posible que nos permite nuestra hora bisemanal de radio sobre “Escuela De Capataces”.

Se trató de una entrevista a dúo que realizamos Mariano González y servidor y en la que hubo lugar para comentar muchos aspectos del último disco que Puig ha editado junto a la ACP. Este sábado 13 de mayo de 2017 podrán escuchar el resultado. Ya saben, 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Les esperamos, confiando en que el contenido será de su agrado e interés.
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viernes, 5 de mayo de 2017

Miqui Puig & ACP - Escuela De Capataces (2017)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Mucho tiempo llevaba preguntándome por qué Miqui Puig no editaba nuevo material. “Impar” vio la luz en 2008, en plena vorágine de Miqui en los medios y después hubo un EP de homenaje a Barcelona con versiones de otros. Pero de nuevo material, nada.

Por fin este 2017 nos trae buenas nuevas de Miqui Puig, acompañado de ACP (Agrupación Cicloturista Puig) donde el gregario principal sigue siendo Marc Botey en sus guitarras, con José Robisco al bajo, Joan Verges en la batería y Tony Mena en las guitarras.

“Escuela De Capataces” es el resultado final de tantos años de espera en la creación musical, que no en la actividad variada de Miqui, el cual sigue vinculado a la cultura bien ejerciendo como Dj o participando en la radio.

Escuché el disco por 1ª vez una mañana de sábado de comienzos de la presente primavera, cuando dando un largo paseo por el este de Madrid me lo puse en los auriculares de mi reproductor mp4. Y me captó de primeras escuchas. Tras muchas y muchas audiciones posteriores, me reafirmo en las primeras impresiones y creo que ya estoy en condiciones de hacer una crítica adecuada. Pasemos a ver “Escuela De Capataces” tema a tema como es tradición en “DMR”.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Ella me salvó (beber sin sed)”: Canción directa para abrir titulada “Ella me salvó (beber sin sed)”. Reconocible dentro del estilo que Miqui ha labrado a lo largo de su trayectoria. Comienza con el estribillo, con lo que se gana mucho efectismo. Tiene fuerza y los cambios de ritmo que ofrece en ciertas estrofas se manejan bien, sin chirriar. Se marca a fuego desde el comienzo y se hace acreedora de las preferencias de cualquier oyente medio.

2. “Los Módena”: El single escogido para presentar “Escuela De Capataces” ha sido “Los Módena”. Estamos ante otro ejemplo de buen sentido del ritmo, con un estribillo que funciona tanto en su versión más corta, como en la más larga donde se gana épica. Canción que habla de camaradería, entendida como cada grupo la concibe, y que por eso, siendo tan universal, pero partiendo de lo particular (o viceversa), es muy fácil identificarse con ella. La maquinaría sonora de la ACP se sigue afianzando gracias a “Los Módena” como una efectiva creadora de ritmos con gancho.

3. “El sastre de Genestacio”: La melodía torna a un tono más calmado, algo melancólica, pero que no sirve precisamente para apoyar a una letra que abunde en la nostalgia ni nada por el estilo; más bien todo lo contrario. Miqui ya indica que solamente envidia a los jóvenes los trajes cómo les quedan y les caben aún, pero poco más. Canción del sector emotivo (en eso funcionan bien las notas de saxo que aparecen por ahí en cierto momento) del lp esta “El sastre de Genestacio” que mantiene el alto nivel de exigencia que Miqui y la ACP se han marcado desde los primeros segundos.

4. “Sofia Schmidt-Pérez del Oso”: Después de un capítulo tan bonito y emotivo en lo sonoro, hay que recuperar lo liviano y lo pop. Y qué mejor que buscarse a una diva como “Sofía Schmidt-Pérez del Oso” para devolvernos al divertimento, sobre todo gracias a unos arreglos muy a lo Style Council y a una melodía luminosa conformada por la ACP donde destacan los acordes de Marc Botey. Miqui se muestra oscilante en el micrófono, casi hipnótico en el puente, con un estribillo para nada evidente donde se abunda en el particular nombre de la musa por excelencia que nos presenta “Escuela De Capataces”. Un tema ligero y sencillamente fácil de disfrutar.

5. “El chico que gritaba acid”: Lo que no hay es descanso, más que futuro como reza el arranque de “El chico que gritaba acid”. Y es que esta canción demuestra que Miqui Puig y la ACP se han propuesto subir el Tourmalet con el plato grande y piñón pequeño, en plan titánico. Y es que “El chico que gritaba acid” tiene envoltura de hit, al nivel de cualquiera de los grandes éxitos de la historia de Miqui Puig en la música, ya sea en solitario o al mando de Los Sencillos. Muy efectista y sobre todo efectiva. Llama mucho la atención.

6. “La teoría del hombre invisible”: Y el descanso no se imaginen que llega de la mano de un medio tiempo insulso. No. Miqui nos sorprende con un tema narrado. En “La teoría del hombre invisible”, que por otros sites no han aceptado tan bien como nosotros, Miqui capta la atención perfectamente con esa historia de personajes como esas hermanas que fuman y hablan en un bar, donde pueden ser más bien parte del mobiliario, con ese barman aplicado que sirve a Miqui lo que precisa y esa celebración que destila algo de, no sé, ¿tristeza?, con esos “feliz año nuevo” a gritos a pleno 3 de agosto. Novedoso, curioso y algo hipnótico en su melodía, donde el saxofón vuelve a dar un alto toque de distinción y elegancia.
7. “Línea clara”: En “Línea clara” encontramos sonidos cálidos de guitarra y un ritmo algo obsesivo y concienzudo. Canción de manual, con arreglos certeros dentro de una melodía sesuda y que apenas ofrece fisuras. Puede que después de tantos capítulos de alta exigencia hasta ahora, quede un poco por debajo en las primeras escuchas hasta que vayan conociéndola, cosa que luego, como cuando se lleva a cabo la prueba de los 400 metros lisos, se termina compensando en la curva de turno.

8. “Cuidado con los perros”: Quizás llega el turno de la canción más descarada de “Escuela De Capataces”. “Cuidado con los perros” tiene un ritmo algo petardero y pachanguero, pero no vulgar. Nuevamente las sentencias de Miqui son efectivas (¿quién no recuerda ese “no me llames por mi nombre de casada” tras terminar la escucha del lp?). Diversión pop rock que en directo funcionó muy bien, completada por los aullidos de Miqui y la ACP en el final.

9. “Nuevo rock americano”: ¿Hubiera sido demasiado evidente titular “Tiempo de pelea” a “Nuevo rock americano”? Es probable. De eso Miqui Puig sabe más que yo. Estamos ante la canción de perfil más oscuro y del sector más comedido de la obra. Sirve bien para afrontar un tramo final en el que habrá lugar para emociones más altas.

10. “La hora del brindis”: La canción más emotiva y emocionante (por las inspiraciones que al sr. Puig le fueron surgiendo al crearla) es “La hora del brindis”. Junto a “El sastre de Genestacio” es el capítulo que más llega a tocar la fibra sensible del que escucha con atención. Va en concordancia melodía y letra, preciosas ambas. Miqui canta con notable emoción desde el primer verso. Eso se nota y se transmite claramente. Los arreglos de cuerda en los estribillos le dan la envoltura adecuada. Otro clásico claro de “Escuela De Capataces” que quedará más allá de su tiempo promocional.

11. “Vos trobava a faltar”: Miqui adopta el catalán para la última canción de “Escuela De Capataces” para cerrar con otro capítulo emotivo, lo cual unido a “La hora del brindis”, hace que la obra cierre con un halo muy especial. “Vos trobava a faltar” tiene un ritmo más directo y rockero y en menos de 3 minutos nos ofrece un epílogo a la altura de un disco de alta exigencia.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Es difícil a estas alturas hablar del resultado general de “Escuela De Capataces” al encontrarse en pleno periodo promocional. Lo que hemos podido constatar en la estupenda acogida en directo que tuvo su puesta de largo en directo en Madrid a finales de marzo de este año.

Lo que sí podemos, es reflexionar sobre su contenido. Creo que es un trabajo estupendo. Miqui Puig, en compañía de Marc Botey, ha sabido conformar su ACP para retornar por la puerta grande. Y es que volver después de tanto tiempo es complejo. No obstante, si lo que traes bajo el brazo es un álbum de tanta exigencia como es este “Escuela De Capataces”, la cosa se vuelve más fácil. El disco ya gusta desde su imagen en blanco y negro de portada, con Miqui y la ACP viendo una prueba ciclista desde la cuneta.

Mejora el resultado de “Impar”, que personalmente me agrada bastante, y considero que puede estar perfectamente a la altura de un “Casualidades”. Da que pensar en otros grupos y artistas que a día de hoy están muy por debajo de su historia. Este “Escuela De Capataces” gusta a cualquiera de los seguidores de recorrido de Miqui Puig y es capaz de ganar nuevos adeptos, ya que está muy bien tratado en sus formas y tiene mucho gancho. Las largas esperas a veces merecen la pena y con el hiato de Miqui Puig entre su último disco de temas nuevos y el presente estamos ante un ejemplo de eso.
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martes, 2 de mayo de 2017

Programa Simple Minds “Once Upon A Time” (Temporada 8/ Programa 11)

El pasado sábado 1 de abril de 2017 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), llevamos a cabo un debate centrado en el disco más exitoso de Simple Minds. Puede que dentro de nuestros gustos personales hubiéramos escogido alguna de sus 5 primeras obras, pero el “Once Upon A Time” es un disco tan perfecto que resultaba muy tentador escogerlo como ítem a analizar.

Seleccionamos 2 singles y 2 de sus joyas ocultas para la escucha en directo, intercalados en las reflexiones de Mariano González y servidor de ustedes Víctor Prats. Por problemas de mantenimiento en RUAH, no contó con todas las redifusiones que hubiera contado al situarse previo al parón por las vacaciones que nos tomamos por Semana Santa, pero alguna redifusión hubo.

Por si se lo perdieron, aquí insertamos su audio y dejamos enlace a donde está alojado en Ivoox por si desean descargárselo y escucharlo en otro momento que les venga mejor: http://www.ivoox.com/dmr-8-11-audios-mp3_rf_18456977_1.html
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