jueves, 20 de julio de 2017

Concierto Midge Ure. Madrid (15-07-2017)

La pasada semana fue de aúpa en lo artístico-musical como asistente a actuaciones. Pesos pesados sin duda fueron el ya narrado concierto de Pet Shop Boys en el Teatro Real, y -por fin- ver a Plácido Domingo (que es algo así como el Morrissey de la lírica, por su triste historial de cancelaciones en el Teatro Real, por uno u otro motivo) en una ópera en el mismo lugar que a los Tennant-Lowe, justo en el día en que asistía a mi último evento antes de dejar de ser abonado a las temporadas operísticas tras 5 o 6 años. Pero, sin ningún lugar a dudas, para mí la fecha señalada a fuego en el calendario era la cita que comienzo a narrarles.
Inciso importante: advertir a los no habituales seguidores de “DMR”, que si quieren leer exclusivamente la crónica musical, avancen unos cuantos párrafos, ya que ahora comienzo a narrar la experiencia personal íntegra y el proceso completo desde que me enteré de la actuación de Midge Ure hasta que acabó la noche.
Y es que servidor de ustedes es muy fan de Ultravox y de la carrera de Midge Ure en solitario. Después de mi pódium de preferencias (ya sabrán los allegados: The Cure, The Smiths/Morrissey y Depeche Mode), luego hay un núcleo de bandas a un segundo nivel que adoro (Talk Talk, Spandau Ballet, The Killers, Tears For Fears, Talking Heads/David Byrne, todo lo que rodea a Genesis, y alguna que otra más) dentro del que están Ultravox y el sr. Ure.
Fue Carlos Caballero, buen amigo y cantante de La Broma Negra, quien por Whatsapp me envió un mensaje informándome (de lo contrario, quizás no me hubiera enterado de la actuación). Él dudaba de si asistir, ante lo cual yo le dije que por mi parte no tenía ninguna duda y que corría a sacarme la entrada. Dentro del núcleo de colaboradores de “DMR” se sumaron al plan Mariano González, afrontando con valentía y determinación la superación de sus problemas de sostenimiento en pie, y Óscar Cañas. Lo que daba por hecho que Javier “Crow” Arribas, líder del grupo The Crow Project, gran seguidor de Ultravox y Midge Ure (de hecho tiene la autobiografía de Midge), tendría su entrada; la sorpresa fue hablar con él vía chat de Facebook la misma mañana del concierto y descubrir que no tenía entrada porque se enteró el día anterior y no se había animado por motivos personales y pensar que ya no quedarían tickets. Por fortuna, entró en la web oficial de compras y sacó su entrada sumándose al plan.
Yo llegué a las puertas de sala Arena a eso de las 19:50h, media hora antes de lo que llevaba pensando mucho tiempo, ya que cuando saqué la entrada no había previsto aún artista invitado, pero finalmente sí que lo hubo y la apertura de puertas se fijó definitivamente a las 20:00h. Había ya una cola bastante notable, la cual me sorprendió en parte (recuerdo que en eventos parecidos, como el de Madness en La Riviera de 2009, llegué 5 minutos antes de abrir puertas y no había más que 2 personas). Óscar Cañas llegó antes. A eso de las 19:25h y gracias a él conseguimos un mejor lugar en la sala; por lo visto hubo gente que no se tomó a bien que llegara antes un amigo y que nos guardara sitio en la cola: muchas otras veces me ha pasado al revés y jamás lo he visto como algo raro, la verdad. En fin. Nos colocamos en primera fila en el lateral izquierdo del escenario. Allí Mariano pudo encontrar un lugar donde apoyarse con regularidad para poder vivir bien el show. Se ve que hubo torpes que se colocaron detrás de mí y de otro chico de estatura similar a la mía y hubo algún comentario en plan queja; lo que está claro es que a pesar de que la sala Arena no es muy grande, sí que hay espacio para ponerte en otro lugar que no sea detrás de un tío de 2 metros. Si aún así haces eso y te quejas, es que eres poco hábil, sin más (no se trata del caso de que alguien se te ponga delante, no). Carlos Caballero y Laura Pérez de La Broma Negra llegaron casi al finalizar la actuación del artista invitado y dentro de la sala nos encontramos con Mary, buena amiga que conozco desde que coincidimos en la puerta del Palacio de los Deportes para entrar a la primera de las fechas en Madrid del “Touring The Angel” de Depeche Mode en 2006, perteneciente a un grupo de fieles de la música electrónica entre los cuales está el mítico Richard Saura, que en esta ocasión se perdió este gran show de quien liderara la etapa más masiva de Ultravox en los años 80.
Comenzamos con lo musical. Y empezamos por el artista invitado. A pesar de que nos encontremos a veces sorpresas brutalmente agradables como la que nos supuso Pixx hace pocos meses al ir a ver a Austra, nos sigue dando pereza que haya alguien antes de a quien vayamos a ver. De esto me enteré el mismo sábado cuando estaba hablando con Javi “Crow”. Sin embargo, al comentarlo en el grupo de Whatsapp de colaboradores de “DMR” que tenemos, Mariano González rápidamente nos informó que los invitados eran After The Rain.
Y eso cambió mi percepción. Pasé de la pereza irremediable a las ganas y expectación. Ya saben que After The Rain han pasado por aquí con revisión de uno de sus discos y de una de sus actuaciones en Madrid de los últimos años. No obstante, hasta hoy, dentro del equipo redactor de “DMR”, fue Alfredo Morales quien se encargó de hablar sobre el grupo. Hoy seré yo. Tenía ganas de ver al grupo, ya que “Kings Without A Crown” es un disco que he tenido ciertamente presente desde que lo revisamos por estas tierras y quería ver al grupo en acción.
La banda tiene nuevo disco, “The Other Side Of The Crown” (con caras b, remixes y rarezas) y ofrecieron 35 minutos de actuación con temas de su primer disco y de la nueva entrega e incluso haciendo un homenaje a Bowie en forma de versionar dignamente “Heroes”. Estuvimos justo delante de los teclados de su vocalista, José Ícaro. Al otro lado teníamos a Yun L. Díaz en sus teclados y ahora el dúo se ha convertido en trío con la incorporación del bajista y guitarra Óscar Nihilism, que también, curiosamente, ha hecho que La Broma Negra pase de cuarteto a quinteto, siendo común en ambas formaciones; luego bromeé con Carlos Caballero sobre el crecimiento de componentes de La Broma Negra, advirtiéndole que iban a parecer pronto unos Arcade Fire, y me dijo que su intención, no sé si en serio o en broma, es que fueran 7 en el escenario en un futuro. Viendo que iba a ser la última canción, capturamos en vídeo la comentada versión de “Heroes”.

After The Rain estuvieron de nota alta. Arrancaron con fuerza con la efectiva “A pleasure like you”, que sirvió a la perfección para que la sala se pusiera acorde a. Aprovecharon la pantalla de fondo de la sala Arena para completar su show musical con proyecciones muy llamativas y variopintas (destacó una con un Godzilla viral muy bailongo, memorable) que le venían muy bien a las canciones que interpretaron. José Ícaro me demostró en directo ser un cantante notable, que maneja muy bien su registro; solamente tuvo serios problemas en un tema, por fallos del cable del micro que se iba y venía. After The Rain tienen muy claro qué estilo profesan y lo ejecutan bien. Con solvencia. Se demostró que en la sala había muchos seguidores del grupo que vivieron con muchas ganas la actuación. Para los que no conocían el grupo, Ícaro ya se encargó de dirigir al público para que la cosa se encendiera cuando hacía falta. Aquí debajo el grupo desde la posición de Mariano González, que encuadró también las cocorotas de Óscar Cañas y servidor.
Aprovecharon bastante bien sus minutos, con ejemplos potentes de su repertorio que animaron mucho a la sala Arena. Destacó mucho en el tramo final “Invincible (you are the one”. Lo que no vi muy claro es el quizás gustazo personal que se dio el grupo al versionar la citada “Heroes”; cierto es que es single de su último trabajo y les quedó muy bien, pero yo hubiera aprovechado para meter otro de sus grandes ejemplos, como es ese hit en potencia llamado “Future will be fine”, que solamente sonó en el hilo musical antes de que el grupo saliera a escena. Salvo este pequeño matiz, que quizás sea percepción mía, After The Rain cumplieron a la percepción y se anotaron otro hito en su trayectoria como es el de ser artista invitado de Midge Ure, cosa que ya han hecho en el pasado con formaciones tan relevantes como De Vision.
Fue terminar After The Rain y se vivió el cambio de set más rápido en un concierto de este estilo que he vivido. Tanto que Midge se plantó en el escenario (bajando desde el piso de arriba) antes de la hora prevista en la entrada que eran las 21:30h. A las 21:22h ya estaba encima del escenario, lo cual me pilló de espaldas y de sorpresa, ya que estaba hablando con Mary en ese momento.
Y ahí estaba el hombre. Quien lideró a un grupo como Ultravox y que en el periodo 2002-2004 estuvo tan presente en mi vida acompañándome en tantos momentos importantes (descubrí su carrera en solitario y su trayectoria con Ultravox en esos días, a raíz de comprarme sendos recopilatorios de Ultravox y suyo en solitario en la primavera y otoño de 2002). No tiene ya su peinado con ligero tupé, ni su bigotito a lo Clark Gable (si bien él lo asemejaba más al de Errol Flynn), y parece a día de hoy más el periodista Antonio Lobato o el mítico corredor de los Sanfermines “Boti” de la cuesta de Santo Domingo, con su afeitado de cabeza absoluto; si bien, a ratos, parecía intuir un ligero bigotito canoso, que luego era más bien parte de mi imaginación (saben eso de que la gente que llevó bigote en una época y se lo afeita y parece que lo siguen teniendo, como el expresidente José María Aznar o el periodista Carlos Herrera, ¿no?); en este sentido de look, yo si fuera Midge, me volvería a dejar el bigotito para sus giras y llevaría un sombrero, lo cual nos acercaría más a su look neorromántico que tanto nos ha encantado años y años viendo los videoclips del periodo 1980-1986.
La entrada del concierto en su día me descuadró al ver que ponía “Playing Ultravox and Visage”. Imaginaba que a lo mejor Midge dejaría de lado su repertorio en solitario, el cual me encanta igualmente, y se centraría en las 2 bandas principales de las que fue componente (sin olvidar a los Thin Lizzy). Sin embargo, el arranque con 3 de sus temas en solitario, me hicieron retrotraerme a la idea inicial que tuve cuando me enteré del concierto, que era un show algo parecido a lo que tengo de él en mi discografía personal. Es decir, temas de Ultravox, algo de Visage, pero con un peso importante de su historia en solitario.
Empezó el show muy emotivo con 2 canciones de ese perfil sentido como son “I see hope (in the morning light)” de su notable “Pure” de 1991 y la profunda “Dear God” del disco predecesor “Answers To Nothing” de 1988. Sin embargo, el primero de los momentos realmente emocionantes me vino justo después, en el tercer lugar del setlist, cuando identifico a la gloriosa “Call of the wild”. Este single, no perteneciente a ningún disco, de 1986, me despertó sensaciones de infarto parecidas a las que tuve en octubre de 2014 cuando Morrissey incluyó “Speedway” en el 2º lugar del repertorio de aquella inolvidable noche en el Palacio de los Deportes. Quizás “Call of the wild” podría ser el pasaje del concierto de Midge Ure que más me emocionó. O no. Es que la cosa, lógicamente no se quedó ahí. Grabé el vídeo de “Call of the wild” con la cámara del móvil; ni sé cómo habrá quedado, ya que entenderán que no prestara mucha atención a la pantalla.

Luego vendría la versión de “Fade to grey” de Visage, donde no hubo mención al malogrado hace un tiempo Steve Strange. Yo, que visité la puerta de lo que era el Blitz no hace mucho, pude imaginarme aquellos días de comienzos de los 80 en el mundillo londinense en ese momento del concierto. Midge hace el tema más guitarrero, como casi todo lo que escoge en sus giras en solitario. Este aspecto yo ya lo sabía y no me disgusta; sin embargo, eso descuadró a Mariano González y a Carlos Caballero, más fans de Ultravox y no tan conocedores del devenir en solitario de Midge como sí lo soy yo. También capté el vídeo de “Fade to grey” y ahí se lo dejo a continuación.

De los discos de Ultravox, “Vienna” fue el más representado. Aparecieron las aceleradas “All stood still” o “Passing strangers”, la sorpresa de “New europeans” y la imposible de quedarse fuera “Vienna”. “Passing strangers” estuvo en la parte inicial del concierto y fue acogida con mucho júbilo. “Vienna” ni que digamos en ese sentido. Vi a Midge bastante bien en el apartado vocal en todo el concierto y “Vienna” era la prueba de fuego con esos sostenidos del título; si bien el último lo dejó al karaoke de la emocionadísima sala Arena, en el resto estuvo muy solvente y mucho mejor que lo estaba hace unos años, lo cual me agradó mucho. Recuerdo que cuando arrancaban los sintetizadores iniciales de “Vienna”, estábamos Javi y yo debatiendo si era “Visions in blue” o “Vienna” la que iba a sonar. Los vídeos de mi cámara del móvil están muy saturados en sonido, pero con todo, les dejo aquí el que tomé de “Vienna”.

Hablemos de más canciones de la trayectoria independiente de Midge Ure que sonaron. No faltó “Breathe” (de la que grabé solamente un fragmento que les dejo debajo de este párrafo), que tuvo mucho éxito en su día en nuestro país con aquel anuncio de relojes, y que a día de hoy sigue siendo carne de radiofórmula. Antes del momentazo que fue “Vienna” Midge nos regaló la sentida interpretación de su nº 1 “If I was”. La versión de “No regrets” tampoco tardó mucho rato en aparecer. De las de Midge en solitario eché mucho de menos “Answers to nothing” o “Cold cold heart”. Se ve que en otros momentos del presente tour incluía “The gift”, que hubiera sido un puntazo solemne de vivir.

El disco peor parado de Ultravox fue “Rage In Eden”. Curiosamente fue el único que escuché durante el día al completo en mi casa a modo de preparación. Y parece que fue suficiente, ya que no apareció ni un solo tema del mismo (bueno, de “U-Vox” tampoco, y era posible un “All fall down” y nos hubiera supuesto un vuelco escuchar “All in one day”). Esperaba por lógica “The voice” y con menores esperanzas, pero no con menos ganas “The thin wall”. Pero nada de nada. Se ve que en otros sectores del tour seleccionó además de “The voice” la fantasmagórica canción título o “I remember (death in the afternoon)”, que no hubieran estado nada nada mal de escuchar. De la siempre emocionante “If I was” grabé también un cachito.

“Quartet” tampoco salió muy bien parado. La gran ausente para mí fue “Reap the wild wind”; y es que curiosamente, en las redes sociales mencionamos nuestra asistencia al evento colgando un video en directo de este tema y el propio Midge nos retwitteó. La única que apareció, fija en las quinielas, fue “Hymn” en los bises. Muchos echamos en falta la fabulosa “We came to dance” (o métanle el “only” como jocosamente consta en el dvd “The Collection” de Ultravox), pero si ni Ultravox en sus giras de 2010 a 2013 la recuperaron, ¿qué íbamos a esperar en ese particular?
Bueno, no más reproches; la hora y media de concierto fue fenomenal y no hay que sacarle más pegas. Si hablamos de sorpresas gordas, para mí (que ya saben que voy a los conciertos sin mirar lo que vienen tocando los artistas) lo fue suprema “Love’s a great adventure”, la cual además se situó antes de los bises para acabar el sector troncal del concierto; si bien tampoco es uno de mis temas favoritos de Ultravox y hubiera preferido cualquier otra. “Flow” de “Brilliant”, último lp de Ultravox tras su reunión después de muchos años, también no era esperada por mi parte y cumplió con solvencia reivindicando la última obra del cuarteto clásico.

Lo que sí me esperaba eran 2 de los trallazos de “Lament” de 1984. Primero llegaría “One small day” (cuyo vídeo está situado aquí arriba y del que se quedó a medias no porque quisiera grabar un fragmento -ya que es de mis favoritas de Ultravox de siempre-, sino porque la batería no quiso dar para más) para abrir el tramo final del show. Y vino cargada de energía. Midge le dio fuerte a la guitarra, como merece el tema, y supuso quizás mí otro gran momento de la actuación. Siempre me obsesionó este tema, con ese gélido videoclip en una especie de crómlech en las altas tierras de Escocia. Una pista épica, gloriosa y que Midge y su banda ejecutaron a la perfección. Y el otro capítulo de “Lament” vino de la mano de la acongojante “Dancing with tears in my eyes”, la cual puso el broche de oro final al concierto, dejando al público con ganas de mucho más; de hecho, cuando vemos que se encienden las luces mientras que Midge y sus 3 músicos suben las escaleras hacia los camerinos, me quedé algo sorprendido. Se había cumplido hora y media de actuación que de tan buena que fue, nos dio la sensación de que había pasado mucho menos tiempo. De “Dancing with tears in my eyes” nada más consideré captar un fragmento del tramo final.

El juego de luces de la sala no es que sea muy para alardes, pero recreó bien los tonos y las atmósferas justas para cada tema. Del telón-pantalla de fondo Midge no hizo más uso del mismo que para poner su nombre impreso en grande. Aquí debajo una fabulosa instantánea de Midge que consiguió sacar Mariano González desde su posición.
Óscar, Mariano y sobre todo Carlos, echaron de menos más atmósferas a base de teclados; a título de curiosidad, destacar al teclista de Midge, que funcionó bien y actuó descalzo desde su posición. Yo les aclaré que Midge Ure en solitario funciona en directo así: mucho más guitarrero y rockero. Yo terminé encantando y más aún cuando conseguí uno de los setlist del escenario que amablemente me entregó uno de los roaddies. Como yo hago otras veces, varias personas me pidieron una foto del mismo y en esos compases, antes de salir de la sala, seguimos compartiendo impresiones y también pude saludar a José Ícaro de After The Rain, el cual me confirmó la pista que tenía de cara a intentar conocer personalmente a Midge.
Y esa pista no era otra que ir a la puerta trasera de la sala, cosa que ya hicimos en 2011 cuando vimos a OMD. Llegamos allí los que quedábamos (Carlos y Laura de La Broma Negra y Javi de The Crow Project se marcharon) y Midge no tardó más de 4 minutos en salir por la puerta trasera de la Arena desde que nos situamos por allí. Estaríamos unas 20 personas y en 5 minutos Midge nos atendió a todos, firmando discos, haciéndose fotos, con amabilidad y paciencia. Me llegó el turno, me firmó el setlist y accedió a hacerse una foto conmigo. Le di las gracias por venir a Madrid y le dije que esperaba verle pronto por Madrid; Midge me bromeó al respecto diciendo que con mi altura le vería desde cualquier sitio. Y es que la diferencia de estatura entre servidor de ustedes y Midge es notable. Ya sabía que Midge es grande en lo musical, pero más bien retaco en lo físico; Midge es bromista en general, lo vimos de primera mano cuando afirmó que si tardaba en volver por Madrid lo mismo que en esta vez ya estaría muerto, y recuerdo cuando antes de interpretar “Breathe” en el concierto recogido en el dvd “Re-wind” decía que había sido un éxito mundial, menos en su país. La foto me la sacó Óscar Cañas y yo le saqué a él la suya, mientras que obtenía su entrada “print at home” firmada.
Emocionados nos marchamos a cenar a un sitio de comida mexicana cercano a la sala, donde más bien hicimos uso del refill de refresco (había sed, que el día fue caluroso de aúpa a pesar del viento huracanado que se levantó tras conocer en persona a Midge en los alrededores de la plaza de España). Hubo larga tertulia en persona y con el resto de colaboradores de “DMR” vía Whatsapp, y tras un generoso rato nos marchamos a casa.
Grandísima experiencia. Muy parecida en todo a la que vivimos en 2011 en la misma sala con Orchestral Manoeuvres In The Dark. La sala Arena nos trae suerte en este sentido como apuntó Óscar al final de la noche. Midge Ure ofreció un gran concierto del que salí encantadísimo y que a buen seguro quedará como uno de los más destacados en mi vida por todo lo que Ultravox y Midge Ure me han supuesto como aficionado musical; creo que es el concierto en el que más veces en mi vida me vi con la boca abierta embobado viendo lo que tenía enfrente.
Solamente me queda cruzar dedos y desear que Ultravox hagan alguna gira más a nivel europeo y que esta vez no se olviden de Madrid. Si bien, la cosa está difícil. Supongo que si Midge da con esta crónica, le da al traductor para entender lo que está escrito, y sumado a lo contento que se fue de la respuesta del público en este show, se anote en la agenda la petición por si vuelve a salir a la carretera con Billy Currie, Chris Cross y Warren Cann. Igualmente si lee estas líneas, agradecerle nuevamente (que ya lo hice en persona) que me haya dado la ocasión de poder verle en directo sin necesidad de tener que planear un viaje internacional para verle actuar. Ciertamente, ver en una misma semana por primera vez sobre a un escenario a Neil Tennant y Chris Lowe y a los 4 días a Midge Ure, es algo cuanto menos curioso, y una maravillosa casualidad que quedará grabado a fuego en mi retina musical. La semana del 10 al 16 de julio de 2017 fue sin duda una gran semana.
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lunes, 17 de julio de 2017

Concierto Pet Shop Boys. Madrid (10-07-2017)

Otro peso pesado que tacho de mi lista de pendientes. Y no será el primero de la semana, casualidades fabulosas de la vida. Haciendo prevalecer mi condición hasta la presente temporada de abonado en el Teatro Real a la ópera, pude acceder a la preventa del festival que traía entre otros a Pet Shop Boys al recinto en el presente mes de julio. Aunque los precios no eran para nada amistosos, Mariano González y servidor nos aventuramos en pillar unas entradas bastante decentes en palco. Por desgracia Luis Felipe Novalvos y su pareja Nuria no pudieron confirmar que podían ir hasta días después y tuvieron que verlo en otro palco distinto y a un precio bastante superior por una visibilidad más o menos parecida.
Acudimos con tiempo para evitar las aglomeraciones, las cuales ya me conocía por mi asistencia a las óperas, de los arcos de seguridad de acceso y para que Mariano González pudiera acceder cómodamente. Fue de chiste malo el trato que le/nos dieron por el asunto de sus muletas: primero preguntamos de acceder por la puerta lateral que no tiene escaleras para coger el ascensor. Nos dicen que no había problema.
En mitad de este calvario que les estoy narrando y que le supuso a Mariano, les inserto aquí arriba una fotografía del paraíso del Teatro Real que el propio Mariano tomó justo antes de empezar la actuación PSB. Una vez allí, nos niegan el poder entrar y nos vuelven a dirigir a la puerta principal, pero no nos dejan entrar por la puerta derecha y nos obligan a pasar por la izquierda, dando todo el paseo al frontal del Teatro Real. Todo esto viendo cómo el pobre Mariano se iba moviendo y su dificultad evidente a los ojos de un vendedor de cupones. Todo muy muy humano.
Solventado esto, accedimos y tuvimos que esperar en los pasillos a que nos dejaran entrar en los palcos. Llegamos al nuestro y pudimos hablar con un compañero de habitación llamado Jesús sobre varios asuntos relacionados con conciertos en la capital; no quise abrir el debate sobre lo mal que está Madrid en relación a los artistas mainstream. Nos sentamos en la primera fila que habíamos adquirido del palco y nos hicimos un selfie conmemorativo; parecíamos los 2 viejetes criticones del show de los Muppets. Vean el montaje.
Nosotros fuimos más benévolos que estos carismáticos personajes de los Muppets, que siempre ponían a caldo el show que veían desde su palco. Se hizo llevadero hasta que a las 21:35h se apagan las luces y comienza el show con Tennant y Lowe apareciendo los 2 solos en escena al girarse 2 esferas gigantes tras las que estaban. Neil iba con gafas de sol, traje y corbata, ambos sobrios (Chris también con gafas de sol, que no se quitó -al contrario que Neil- en toda la noche), de no ser por los peculiares cascos metálicos que llevaban.
De “Super”, último disco del dúo, no sé mucho más allá de una única escucha que le he dado cuando Alfredo Morales lo revisó en nuestro blog; lo sé, soy consciente, tengo que entrar en él más a fondo. Identifiqué, ¿cómo no? eso sí, “The pop kids”, efectivo single situado en los comienzos del show. En el segundo lugar del listado que PSB nos tenían reservados para esa noche, surgió una joyita de su debut “Please” “Opportunities (let’s make lots of money)”. Miren la siguiente foto, con uno de los cambios de vestimental de Neil, el cual corresponde a cuando interpretó “The dictator decides” de “Super”.
El inicio del show fue arrollador. Sin fisuras. Con mucha potencia y músculo electrónico. Se bajó la cortina de fondo tras un par de temas y se vieron a los 3 músicos acompañantes de la gira mientras que Tennant y Lowe se quitaban sus cascos electrónicos tan raros de los primeros compases. Neil se quedó con su cabeza al aire afeitada y Chris con su gorra inseparable. En este show ya no hay bailarines que hagan danzas animales, pero tampoco se echan de menos.
El momento que noté como punto de partida, o al menos como un aviso notable, fue cuando apareció “New York City boy”. Es curioso, ya que este tema y el disco al que pertenece, el “Nightlife” de 1999, no me gustan en exceso, pero en directo sí que me convenció y marcó un sector brutal que completaron “Se a vida é”, de “Bilingual”, quizás de mis favoritas del concierto y en general de la banda, y otra sorpresa para el deleite de su “Please” de 1986 en forma de “Love comes quickly”.
Con “West end girls”, que aparecería en el tramo avanzado de la hora y 50 minutos de concierto, se completó el repaso al debut de Pet Shop Boys, dejando como una de las notables ausencias a “Suburbia”. El gran sector que arrancó con “NYC boy” se completó con el acertado single de “Yes” que fue en su día “Love etc.”. Ya saben que no presto mucha atención al encuadre de los vídeos que hago, ya que estimo que el concierto hay que verlo en directo y no a través de la pantallita, con lo que no me lo tengan muy en cuenta en el vídeo que a continuación les inserto de “Se a vida é” ni en los demás de este concierto ni otros que les comente en este blog; para mayor calidad, nos compramos el dvd oficial de la gira, ¿no?

Sabrán los seguidores de “DMR” que “Introspective” puede que sea mi disco favorito del grupo; por cierto, una vez más les recomiendo que escuchen el coloquio que hicimos sobre el mismo en nuestro programa de radio, el cual considero uno de los mejores programas que hemos hecho nunca. si bien, también pueden escuchar otros programas dedicados a “Bilingual” e incluso a “Actually” esta última temporada.
Y finalmente “Introspective” completó 3 canciones en el listado de la noche, pero lo cierto es que se hizo de rogar. La primera en desfilar fue “Left to my own devices”, en una versión más electrónica; cierto es que por el lugar donde tocaba el grupo, lo adecuado hubiera sido hacer la versión más clásica y orquestal, pero de todas formas me agradó y estuvo lejos de ser una readaptación o toma irritante al estilo de lo que Depeche Mode hicieron con su “Halo” en la gira anterior de los de Basildon. Grabé la misma y ahí tienen el resultado.

En “West end girls”, recién comentada unas pocas líneas arriba, tampoco estuvieron presentes esos sonidos de viento que le dan un toque tan british y personal, pero por lo demás no hubo más variación en la misma. A continuación el vídeo que grabé de “West end girls”.

También desfiló en la noche del pasado 10 de julio de 2017 en el Teatro Real la efectiva “Domino dancing”, cuando ya casi no me la esperaba, en los bises del concierto. Ahí echo algo en cara a Neil que su parte del estribillo solamente la cantó en una ocasión. No obstante, fue uno de los capítulos que más disfruté y en el que me desmadré como hacía tiempo que no perdía las formas en un concierto. Aquí les inserto un cachito que grabé, que el resto del tema quise vivirlo sin preocuparme de otra cosa que no fuera enloquecer a su ritmo.

El 3er. episodio que sirvieron PSB de “Introspective” de 1988 fue la versión de “Always on my mind”. Fue de hecho el cierre del show, completando un bis muy “introspectivo”, si no contamos con la versión reprise que sonó de “The pop kids”; yo me permití el lujo y frivolidad freak de imitar al viejete loco del videoclip, gritando lo que les decía al bajarse del coche; y es que tenía su lógica, ya que con eso se acababa el concierto, se marchaban los chicos y no sabía cómo iba a continuar sin ellos ofreciéndonos más de su música en el escenario.
Vamos a hablar de lo que eché de menos. Sé que es difícil, al ser un dueto, que “What have I done to deserve this” de “Actually” la escojan; unas giras atrás la recuperaron, con el acertado apaño de poner el playback y la imagen de Dusty Springfield sobre el telón de fondo. En esta cita en el Teatro Real hubiera quedado muy bien ese montaje, primero para encumbrar a Dusty, aunque fuera en imagen, en un sitio como ése, y segundo por lo parecido que es el escenario del Teatro Real al que aparece en el final del videoclip oficial de la canción. Una pena, aunque ciertamente no esperara que cayera, con lo que la decepción en este particular no fue muy alta; otra cosa es que la hubieran venido tocando y esa noche no cayera… Vean arriba de este párrafo a Neil con el estrafalario casco del inicio del show y abajo sin él en postura elegante.
La gran ausente del repertorio, como ya hemos referido antes, fue “Suburbia”. Así lo percibo desde mi punto de vista. Uno de los primeros hits del grupo que se dejaron sin representar en esta ocasión. Otros temas posibles de caer que me hubieran agradado hubieran sido “Can you forgive her?” o “Rent”, y luego en el sector de rarezas “King’s Cross”, “I want to wake up”, “It’s alright” o “Single”.
Antes de continuar, vean aquí arriba a Neil en otro de sus cambios de vestuario-parte superior. No obstante, no voy a ser muy duro con el grupo en el capítulo del repertorio escogido, que a mí me gustó mucho; todo lo contrario que a Carlos Caballero de La Broma Negra, que, aunque no acudió al show, sí que me dio sus impresiones tras ver lo ofrecido en días posteriores.
Neil estuvo elegante durante todo el concierto. Cumplía 63 años ese día y el concierto lo declaró oficialmente su fiesta de cumpleaños. Desfilando con distinción británica y cambiando de vestimenta (parte superior sobre todo) en 4 ocasiones, para terminar con 2 cazadoras tipo bomber, primero plateada y luego dorada. Chris permaneció impertérrito desde sus teclados, con su gorra (vean aquí arriba). Como ya hemos dicho, muy deudor de la actitud Kraftwerk.
Las proyecciones de fondo no las vimos muy bien desde nuestra situación, pero lo que sí llamó la atención fue el juego de luces de láser que dispuso el grupo en unas cuantas ocasiones. La cortina de humo a ratos no dejaba ver bien a los músicos y en algunos sectores el juego de luces tiraba a lo tenue, por eso los láser cuando aparecían llamaban tanto la atención. Arriba y debajo de este párrafo, 2 de los músicos acompañantes de PSB en la presente gira.
Acabó el concierto, nos despedimos de Jesús, emplazándonos quizás para un concierto mítico a celebrarse el sábado y nos reunimos con Luis Felipe Novalvos y su chica Nuria para poder debatir algo del concierto, lo cual hicimos en efecto mientras degustábamos algo de comida turca en un local muy habitual para nosotros tras las representaciones operísticas y que se encuentra al ladito del Teatro Real.
He cumplido una cuenta pendiente gorda. Pet Shop Boys, si bien no es una banda que me haya tenido obsesionado nunca, sí que es un grupo que sigo y valoro desde hace lo menos casi 25 años. Y me gusta mucho su obra. Siempre han estado ahí. No llegan al pódium de mis deidades musicales (The Cure, Depeche Mode, The Smiths/Morrissey), ni quizás al 2º escalón de preferencias (Spandau Ballet, Ultravox/Midge Ure, Genesis/Phil Collins/Peter Gabriel, Talking Heads/David Byrne, Talk Talk, The Killers), pero sí que estaría en el siguiente escalafón junto a otras bandas como Orchestral Manoeuvres In The Dark, Interpol, Editors o U2 por citar algunos ejemplos.
Un gran concierto y si a PSB les queda alguna que otra visita por la capital en el futuro, tengan seguro que haré por estar. A día de hoy ya le hemos metido el gol del honor a Alfredo Morales, y en nuestro “partido PSB” vamos con él Mariano y yo como el España-Malta contra él. Espero poderle meter algún gol más para dignificar el resultado y maquillar el balance. Mereció mucho la pena, a pesar de los precios elitistas del concierto.
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martes, 4 de julio de 2017

Concierto Aerosmith. Rivas Vaciamadrid (29-06-2017)

Como ven, excepciones a las vacaciones de este blog, como todos los años, hay (y habrá) en lo que a crónicas de conciertos se refiere. Con ésta que ahora toca a priori no contábamos. Y es que, uno no es fan de Aerosmith. Pero sí que lo es mi amigo y colaborador en nuestro espacio radiofónico Luis F. Novalvos, al cual 2 amigos le fallaron de última hora para asistir al concierto junto a él: las entradas se iban a perder (se ve que no hicieron ademán de revenderlas aunque fuera al mismo importe de la compra original) y se acordó de servidor para ir. El que no sea fanático del grupo liderado por mi tocayo (en segundo nombre) Steve Tyler, no quita para que reconozca su grandeza, para que varias de sus canciones me gusten y para que si me ponen una ocasión pintiparada para verles en su última gira me una al plan. Por eso, la noche del miércoles 28, cuando recibí la propuesta de Luis Felipe, no me lo pensé mucho y también al darse el caso de no tener otros planes ineludibles fijados de antemano. Aquí debajo la vista que tuvimos, recién aposentados y todavía con bastante luz solar.
Lo que me echaba para atrás era el asunto respectivo al lugar donde se celebraba el evento; y, lamentablemente, no me faltaría a la larga razón al respecto. Yo tengo alergia extrema a conducir (y más en horas punta de tráfico, en zonas que no conozco y/o cuando se intuyen problemas de aparcamiento), por ello tanteé el asunto del transporte público. Miré el asunto del Metro a Arganda y ya sabía que tenía un horario de funcionamiento de risotada (y no es que el municipio no se esté esforzando en solucionar el asunto, sino vean la foto debajo de este párrafo), el cual no abarcaría el final del concierto para evacuar a la gente; la cosa, tras varios años sin cotejar esos aspectos, seguía igual. Y la opción de buses (la cual supone que el atasco de salida del pueblo te lo comes igualmente), se ve que había puestos por la organización de vuelta a Madrid a la zona Conde de Casal al “módico” precio de 5 euros; llega tú allí a una hora ya sin metro y desplázate donde necesites…
Bueno, pues ante tal panorama nos armamos de valor y tiramos para Rivas Vaciamadrid en coche privado. Al menos yo fui de copiloto, lo cual resta en parte el stress, pero no del todo. Habíamos quedado a las 20.00h con Luis Felipe en la puerta del recinto y llegamos 50 minutos tarde debido al megaatasco de la A-3, al posterior caos circulatorio en la zona cercana al recinto y el poder buscar un sitio para aparcar en una zona de chalets a unos 20 minutos andando del Auditorio Miguel Ríos. Resumamos a modo de introducción y de síntesis de lo que vamos a exponer, lo cual ya hicimos en las redes sociales hace unos días: el concierto de Aerosmith bien, el recinto (sin tener en cuenta sus accesos) bien (no noté mucho fallo en el sonido, y eso que estaba en la parte alta), los accesos y el tema de transporte público del municipio muy mal.
Había 2 teloneros previos a Aerosmith. De los primeros en salir, Eclipse, estuvimos lejos de llegar a tiempo. De los segundos, Alter Bridge, pudimos escuchar algo de su potente rock metalero, el cual no hacía mucho tilín a Luis F. Novalvos, pero no les vimos, ya que cuando completamos la cola y accedimos, se acababan de marchar de las tablas.
Buscamos un buen lugar en el graderío, y nos pusimos casi en el gallinero, pero en posición frontal al escenario. La verdad es que el recinto en sí está muy bien; lástima de su localización y de sus accesos, ya que tiene capacidad para albergar estimo que a unas 30000 personas fácilmente. Ciertamente es triste y demuestra lo mal que la capital está en tanto a infraestructuras de este tipo, ya que eso motiva que quizás los Aerosmith (el promotor de turno, vaya) escogieran este sitio en lugar de hacer doblete de fechas en Las Ventas o Palacio De Los Deportes; la edad es lo que tiene. En definitiva, Madrid capital es un desastre a día de hoy en lo que a recibir a artistas internacionales se refiere, sea por lo que sea.
Hacía un frío ventoso que iba en aumento, después de los calores de la semana previa y del que el propio Steve Tyler se quejaría en una de las veces que se dirigió al público, pero los Aerosmith no se hicieron mucho de rogar. A eso de las 22.10h se apagan las luces, con todavía luz de día, y empiezan en las pantallas gigantes a aparecer unas imágenes retrospectivas de la historia de la banda; todo esto muy adecuado, con música de Carmina Burana de fondo para darle mayor solemnidad.
Acabado el vídeo, sale la banda dándolo todo, con un arranque de concierto fulgurante, lleno de energía. En este primer tramo sonó por ejemplo “Love in an elevator”, quizás una de mis favoritas de Aerosmith, la cual creo que cayó en el 2º lugar del set list y poco después la también efectiva “Livin’ on the edge”. Grabé un fragmento de “Love in an elevator” y aquí se lo inserto; por cuestiones de distancia, la calidad de la imagen es pobrísima y el audio no es que sea muy bueno, pero para que se hagan una ligera idea...

Ya desde los primeros compases, y a pesar de nuestra distancia (gracias a las pantallas gigantes de los laterales y de telón de fondo del escenario), sorprendía ver lo bien que se conserva el señor Steve Tyler, el cual parecía que iba con perilla (no recordaba haberle visto así jamás) y también el guitarrista Joe Perry. Hay que tener en cuenta que ambos ya están cerquita de los 70, y veremos si los que formamos parte de “DMR” llegamos a esas edades con tal demostración de brío y entrega.
En crónicas que son más madrugadoras que las nuestras, he podido leer críticas negativas en tanto al asunto de las versiones que tocaron los Aerosmith; ciertamente, un grupo que está en tiempo de despedirse con este tour llamado cómicamente “Aero-vederci”, y con una trayectoria y discografía tan extensa, tirar de versiones puede resultar algo controvertido. No obstante, a mí me gustó mucho la cover que hicieron del “Come together” de The Beatles y Luis F. Novalvos me advirtió de una cover “Pre-“Rumours”” de Fleetwood Mac, que no identificaba al no ser muy ducho en ese sector de la historia de la banda antes de que Stevie Nicks o Lindsey Buckingham llegaran al grupo.

Personalmente me faltaron singles o clásicos del grupo que en ciertas épocas me acompañaron como las noventeras “Hole in my soul”, la glamurosa “Pink” (que tuvo mucho éxito en su día en nuestro país), ambas del disco “Nine Lives”, y sobre todo “Crazy”, que probablemente sea la más añorada en conjunto por otros muchos más que las otras 2. Quizás mis momentos favoritos vinieron de la mano del “I don’t want to miss a thing”, tan popularizada por formar parte de aquel film “Armaggedon”, en el que la hija de Steve, Liv, antes de ser Arwen, hacía dupla con Bruce Willis (si quieren den al play del vídeo de arriba del párrafo) y por supuesto la siempre efectiva “Walk this way” (que en su día, recuerden, se regrabó una década después en memorable batalla con Run DMC en su videoclip), que sirvió para poner el punto y final a la hora y 50 minutos de actuación con la que Aerosmith se despidieron para siempre de Madrid. Destacar que funcionó bien, en el sector baladístico de los 90 del grupo, “Cryin’” en el tramo final del show antes de acometer los bises.
Lo dicho. Buen concierto. A pesar de la distancia a la que nos encontrábamos, se podía palpar la fuerza del show y me imagino cómo se viviría en las primeras filas de pie (ya fuera en la zona más exclusiva enfrente del escenario justo) y en la zona “b” con otra valla de separación para la gente que, dentro del dineral que costaba la entrada, no pudiera pagar tanto. Creo que se escogió un buen repertorio, si bien al no ser un experto en el grupo habrá muchos que podrán dejar aquí sus comentarios valorando más ponderadamente ese aspecto; el caso es que a mí todo me sonó bien y creo que estuvo más o menos correctamente situado linealmente en el tiempo.
Me alegra haber visto a una banda clásica y tan gran del rock como son Aerosmith. Agradezco mucho a Luis Felipe Novalvos que se acordara de nosotros. Lo malo fue el ir y el volver, ya que salir en coche de Rivas fue una tremenda locura y un caos de proporciones bíblicas. La suerte que tuvimos fue que al aparcar lejos, ya estábamos moderadamente cerca de la salida 19, pero el luego ver que tiras por la vía de servicio y confluyes con la gente que se marcha por la salida 17, tampoco nos ayudó mucho; en este sentido, Luis Felipe y su pareja Nuria estacionaron en el parking del recinto y fue mucho peor, ya que nosotros habíamos ya llegado a casa cuando ellos estaban aún tomando la A-3.
¿Recomendación si tienen que ir a un concierto en Rivas? Si pueden, cójanse libre en el trabajo el día siguiente y si pueden pernocten en la ciudad, si bien no sé si la oferta hostelera sería capaz de absorber mucha demanda; si se plantean ir en transporte público, ya saben, estén de juerga y vinos hasta que abra el metro al día siguiente y si se quieren ir en coche al final del concierto, prepárense para el horror. Hasta siempre Aerosmith, fue un placer y es un honor para mí decir que pude verles en directo.
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lunes, 3 de julio de 2017

Concierto Erasure. Londres (29-05-2017)

El pasado 29 de mayo fue un dia muy especial para mí: por fin, después de mucho tiempo, iba a volver a ver a los reyes del technopop. Me refiero al dúo formado por Vince Clarke y Andy Bell, es decir Erasure. Nadie como ellos han sido fieles a un estilo. Lo de Erasure es pop electrónico con mayúsculas; claro que esto les ha valido las típicas criticas de “siempre hacen lo mismo” y en parte esto es cierto, pero es que alguien lo tiene que hacer y nadie lo hace mejor que ellos. Veinte años han pasado desde la última vez que pude verlos en directo, se trató de la gira “Cowboy Tour” del año 1997 nada menos. En esa ocasión sería un concierto muy especial, pues además de disfrutar de Erasure, me lleve la experiencia de ver a otro de mis grupos favoritos Heaven 17, que fueron sus teloneros de lujo realizando un concierto de una hora.
Multitud de recuerdos recorrían mi mente, habían pasado veinte años que no es poco tiempo. En ese periodo nunca tuve la oportunidad de volver a ver a Erasure en directo, parecía que existía una especie de maldición, siempre pasaba alguna cosa que impedía que pudiera viajar para verlos, ya que ellos difícilmente iban a venir a España, país donde son prácticamente desconocidos y que solo visitaron en una de sus giras (“Innocents 1988”). Eso sí, en todo este tiempo les he visto por separado: pude ver a Andy Bell en Madrid actuando en un festival que se organizó en la sala Riviera con motivo del día de la lucha contra el sida y en el que estuvieron también Astrud y Chenoa (menuda mezcla). Luego pude ver la reunión de Yazoo en 2008 a su paso por el Sónar de Barcelona y finalmente hace unos pocos años tuve la ocasión de asistir a un extraño evento donde Vince Clarke ejercía de dj celebrity en La Riviera y en el cual gran parte del público estaba en un estado de alteración química bastante preocupante; de hecho mi amigo y colega de “DMR” Víctor Prats salió escopetado a mitad del show aterrorizado ante la posible reacción de los trasgos allí reunidos que claramente estaban muy perjudicados por el consumo excesivo de sustancias ilegales.
Resumiendo, por fin tenía la oportunidad de ver a Vince y Andy juntos. Esta vez la suerte se puso de mi parte y eso que desde el principio todo pintaba mal. Erasure publicaban este año un nuevo álbum de estudio, el muy aprovechable “World Be Gone”, su primer disco tras la celebración de sus 30 años en el mundo de la música. Sin embargo, esta vez no teníamos una gira convencional para apoyar el álbum sino que el grupo actuaría como invitados especiales (eufemismo para decir teloneros), de Robbie Williams en su gira “The Heavy Entertainment Show”, una gira europea con multitud de fechas en grandes estadios. Cierto es que para Erasure supone una oportunidad de promocionarse ante grandes audiencias a las que no tienen acceso desde hace muchos años, pero no es menos cierto que resulta decepcionante que después de 30 años de carrera la forma de dar a conocer tu nuevo trabajo sea ir de telonero de otro artista más popular. Supongo que teniendo en cuenta este descontento entre los fans del grupo, Erasure planificaron tres shows en el Reino Unido justo antes de partir de gira con Williams, además de prometer una gira en condiciones para 2018; se pueden imaginar que esos tres shows, que además eran en recintos no muy grandes, se vendieron en cuestión de horas y yo por lo tanto me quedé nuevamente sin la oportunidad de verlos.
Es aquí donde entra en acción mi amigo Fernando Piris, que con buenos contactos en el mundo de Erasure se hace con dos entradas debido a la imposibilidad de una fan de asistir al concierto por motivos personales; esta fan (Carol) quería que las personas que disfrutasen estas entradas fueran buenos fans del grupo ¿Y qué mejores fans que nosotros? Parecía que por una vez los elementos se ponían a mi favor para ver por fin a Erasure, más aun cuando esta vez no me podían negar el permiso en mi trabajo, como suelen hacer para fastidiarme. Una vez en Londres fui muy bien acogido tanto por Fernando y Nieves como por Julieta y John. Me alojé en casa de los primeros en Haslemere, un pequeño pueblo cercano a Londres realmente bonito y agradable que posee incluso un centro de adopción de gatos que parece casi un hotel. Al día siguiente después de visitar una serie de jardines de ensueño (y de pesadilla para el que se tenga que ocupar de ellos) nos dirigimos a Londres, en concreto a la sala Roundhouse para asistir al concierto. Cuando llegamos al recinto ya había una buena cola de fans esperando con lo cual sabíamos que no conseguiríamos la primera fila, pero sí una muy buena posición con respecto al escenario. Esta vez no mire ningún setlist por adelantado, algo raro en mí, pues normalmente me puede la curiosidad y suelo buscar en internet repertorios de conciertos pasados, pero esta vez no lo hice, no quería saber lo que iba a tocar un grupo que hacia tanto tiempo que no veía y la verdad es que fue algo muy saludable que pienso hacer más a menudo en el futuro; mi única información era que en el concierto anterior habían tocado 25 canciones.
El grupo que hizo de telonero de Erasure esa noche fue Isbar, un curioso trio con una cantante de potente voz soul al frente que hacia una combinación curiosa entre estructuras electrónicas y detallistas toques de guitarra eléctrica. Nada dados al baile y poco melódicos, pusieron un cierto toque oscuro en una noche que sería en general muy luminosa. En todo caso apenas estuvieron media hora, lo justo para crear interés por su música y no impacientar al público que espera a Erasure.
Entonces llegó el momento, veinte años después volvía a presenciar un concierto de Erasure. Las luces se apagan y aparecen las dos coristas del grupo Emma y Val con ceñidos trajes oro y plata, tras ellas Vince Clarke con inmaculado traje, corbata y a continuación Andy Bell ante el aplauso de bienvenida del público vestido con un traje dorado y un sombrero que le daba un aire que me recordó bastante a Tino Casal. Comienza el concierto nada menos que con “Breath of life” perteneciente al álbum “Chorus” (1991), el grupo empezaba a base de hits y seguidamente le toco nada menos que a “Drama!”, uno de sus mayores éxitos ubicado en su famoso álbum “Wild!” (1989). La primera sorpresa de la noche vino a continuación rescatando uno de los exitos de su segundo álbum “The circus” (1987), se trató de “It doesn’t have to be” un tema que no tocan desde finales de los 80 nada menos.
Como se puede ver el grupo abrió fuego con auténticos éxitos que obtuvieron una gran respuesta por parte del público, además se notaba que jugaban en casa y todos los que llenábamos la sala éramos acérrimos fans que nos sabíamos todas las canciones. Por fin después de estos tres trallazos llego un tema nuevo “Love you to the sky” single de presentación de su nuevo álbum y una de las pocas canciones bailables del mismo ya que “World Be Gone” es básicamente un álbum de baladas. En este tema Vince agarra por primera vez en el concierto la guitarra acústica mientras los sintetizadores lanzan las bases programadas. Vince contaba con dos teclados además de un micrófono por el que intento hablar alguna vez pero que no funcionó en todo el concierto.
Después de este eurovisivo tema llega “Oh l’amour” de su primer álbum “Wonderland” (1986); es muy curioso como esta canción que en su día no tuvo mucha repercusión se ha terminado convirtiendo en un clásico imposible de retirar del setlist de cualquier concierto del grupo. Sin esperarlo comienzan a sonar esa especie de alarma sintetizada que anuncia el tema “Chorus”, que es sin duda una de sus canciones más robóticas e influenciadas por Kraftwerk, además de uno de sus grandes éxitos.
Para descansar de esta continua lluvia de éxitos, llegan un par de temas del nuevo álbum. El primero es uno de mis favoritos, se trata de la pesimista “Oh what a world”, que enlaza perfectamente con el sonido frio de “Chorus”, además de añadir un toque oscuro poco habitual en el dúo. Nuevamente con Vince a la acústica y las maquinas funcionando de manera independiente, llega otro tema reciente “Just a little love”, el otro tema bailable (y tampoco demasiado) de “World Be Gone”, un tema simpático y con cierto optimismo más en la onda de lo que suelen hacer.
A continuación vuelven los clásicos y claro no podía faltar “Blue savannah”, otro de sus éxitos más importantes y donde rozan la perfección del pop con sintetizadores. A estas alturas teníamos a un Andy Bell dándolo todo sobre el escenario y sudando la camiseta y a un Vince Clarke mucho más activo tras sus sintetizadores que de costumbre; de hecho, parecía encantado con sus nuevos juguetes y no paraba de añadir pequeños detalles a las canciones desde ellos.
La siguiente canción es de una de mis favoritas del dúo, se trata de “In my arms” single perteneciente al álbum “Cowboy”, que tuvo un cierto éxito allá por 1997. Me trajo muy buenos recuerdos, ya que era una de las canciones clave de ese “Cowboy Tour” que fue en la última gira que los vi. No pensaba que iban a tocar este tema y mi sorpresa fue mayúscula; fue un momento realmente emocionante. Le siguió “Sweet summer loving”, un tema del nuevo álbum que según Andy Bell es su favorito y que curiosamente a mí me parecen un tema claramente de relleno, todo lo contrario que el festivo “Knocking on your door” perteneciente a su exitoso ep “Crackers International” (1988), que con sus nuevos arreglos techno levantó una vez más al público y demostró que a pesar de que ya tiene una edad, Andy Bell sigue casi con las misma ganas de baile que siempre sin perder un ápice de su carisma.
Aun nos quedaban unos cuantos éxitos incontestables en la recámara y por supuesto no podía faltar la petarda “Love to hate you”, ni tampoco su primer gran éxito “Sometimes”; curioso que durante la interpretación de este tema Andy, acompañado de las coristas permaneciera sentado mientras Vince ponía los toques característicos de guitarra acústica de esta canción.
Estaba claro que esta noche su nuevo álbum “World Be Gone” iba a ser el protagonista. Si últimamente el grupo pasa bastante de puntillas por las canciones de sus últimos trabajos, el hecho de que el pasado 29 de mayo fuera un concierto tan especial, tan enfocado a los fans, permitió que el grupo se concentrase algo más en sus últimas composiciones y en rescatar temas poco frecuentes en su repertorio. Llegó entonces mi momento favorito de su último álbum “Still it’s not over”, un tema emocionante y minimalista donde Bell nos avisa que la lucha aún no ha terminado y Clarke añade los elementos justos desde sus máquinas para crear un tema realmente memorable. En mi opinión de lo mejor que han hecho en los últimos años. Bell, con buen criterio, dejaba que la repetición del estribillo fuera cantada por las coristas, ya que era realmente difícil hacerlo tal como aparece en el disco, sin prácticamente espacio para coger aire.
Como les cuento las sorpresas no faltaron esa noche y aun nos esperaba la recuperación del tema “Phantom bride” de su álbum “The Innocents” (1988), además de “Here i go imposible again”, un éxito menor de su álbum “Nightbird” (2005) que en la gira de ese álbum no fue interpretada y que ha sido estrenada en directo en esta pequeña serie de conciertos; que un tema que no tuvo demasiada repercusión tuviera tan calurosa respuesta es una prueba de que los que allí nos encontrábamos conocíamos bien la discografía del grupo. Y de un éxito menor volvemos a los clásicos del grupo como la enérgica y efectiva “Stop!”, la discotequera y pegadiza “Chains of love” o ese medio tiempo sublime que es “Always”, uno de los singles más exitosos del grupo (incluso en España).
El concierto empezaba a llegar a su fin y lo hacía con temas nuevos como el que da título al nuevo álbum, es decir “World be gone”, un detallista tema atmosférico que ha sido elegido como próximo single. El grupo continuaría con la balada con cierto toque social “Lousy sum of nothing” para finalizar los temas nuevos con la sensual “Take me out of myself”, uno de los más logrados temas del álbum. Podemos decir sin duda que “World Be Gone” estuvo bien representado por ocho de los diez temas que lo componen, pero como era lógico para terminar eligieron uno de sus temas más populares: de nuevo Vince coge la acústica y empieza a sonar “Victim of love” que no podía faltar en el repertorio del grupo poniendo fin al concierto aunque, claro, todos sabíamos que eso no podía acabar así pues faltaba el que quizás sea su tema más popular “A little respect”, una de sus mejores canciones y sin duda un gran himno gay, que todos sabíamos que tenía que sonar sí o sí y que todo el público cantó junto a Bell desde la primera hasta la última letra.
El grupo se despide y esta vez sí estábamos ante el final de un gran concierto con nada menos que 25 canciones en el que hicieron un buen repaso de su carrera. Como pasa siempre, habríamos cambiado alguna canción por otra, pero eso son gustos personales y teniendo en cuenta lo conservadores que han sido siempre Vince y Andy con sus setlist, no puedo más que estar agradecido porque se marcaron un concierto bastante diferente a lo que suelen hacer. El público todavía tenía ganas de más y seguía coreando “A little respect” mientras se desalojaba el recinto, algo que puede dar una idea de lo queridos que son Vince y Andy por sus fans ingleses. Como siempre que salgo contento de un buen concierto me intereso por el puesto de merchandising, sobre todo en busca del clásico “programa”, una antigualla que ya solo producen algunos grupos viejunos para el merchandising de sus giras, pero no había nada que se le pareciera; supongo que porque realmente esto no era una gira, sino tres conciertos sueltos antes de irse con Robbie Williams a hacer estadios por Europa. Con todo, me hice con una bonita camiseta que tenía la gracia de incluir muchos de los diferentes diseños del logo del grupo a lo largo de los años. También tenían el último álbum pero yo me había propuesto comprar mi copia en España ya que el álbum anterior “The Violet Frame” (2014) entró en la lista de ventas española en un patético número 100; pensé, para hacer la gracia, que si compraba mi copia en España al menos el nuevo álbum llegaría al número 99. ¿A qué no saben qué posición ha alcanzado “World Be Gone” en la lista de ventas española? No se lo van a creer: efectivamente, el número 99 y no es broma. Lo mismo ante este enorme éxito les da por visitar España. Si diera la casualidad de que lo hicieran, no se los pierdan.

Texto y fotografías: Alfredo Morales.
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