viernes, 7 de octubre de 2016

Mikel Erentxun - El Abrazo Del Erizo (1995)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Me retrotraigo doblemente en lo personal a la hora de revisar el 2º disco de estudio de Mikel Erentxun en el presente post. A menor distancia a las pasadas vacaciones, donde este lp fue mi disco de cabecera que escuchaba en la playa del sur de Gran Canaria por la mañana metida en mi tienda paraviento a la sombrita y a mayor salto temporal atrás a los días de mi primer año de educación secundaria, el del paso al instituto, el de 1º de lo que antes se hacía llamar B.U.P..

Y es preciso más bien detenerse en las sensaciones personales de los días más lejanos citados. Yo, por entonces con 13-14 años, sabía que Erentxun había formado parte de Duncan Dhu, un grupo que volvía locas a muchas chicas. Declararte fan en aquellos días y en esas edades podía suponerte una somanta de palos y que te llamaran “maricona” sin mayor miración. Pero el caso es que a mí lo que Mikel hacía en solitario me gustaba.

Antes de este disco, recuerdo aquella canción “Esa luz no se apagará”, que me parecía un temazo absoluto. Luego en 1998 descubrí a The Smiths y su “The Queen Is Dead” y no se crean que pronto resolví que la citada canción era una cover de la fabulosa “There is a light that never goes out”; qué cosas. Con “El Abrazo Del Erizo” Mikel buscaba afianzarse en solitario tras el debut prometedor, más allá de la alargada sombra de su grupo comandado junto a Diego Vasallo.

Creo recordar que el primer single, allá por otoño de 1995, fue “De espaldas a mí”. Una preciosa canción cargada de temprana melancolía por el paso del tiempo y que extrañamente, a mí con 13 años, me llegó (no en vano la adolescencia es el primer paso firme que se da en una vida, dejando atrás la feliz -por lo general- infancia; luego, como ya saben, vienen otros pasos). Sí es cierto que otros capítulos como “Suelta las riendas de mi corazón” es un pelín ñoña, pero también me gusta.

El caso es que pasado mucho mucho tiempo, el año pasado me hice con el disco por fin y quise navegar por las sensaciones que un disco como éste despertaban a día de hoy en mí, sin ser (he de confesarlo) tampoco un disco que me volviera loco en su día. Fue sencillamente uno de esos discos que pasan por tu lado, que te agradan, y que tras el paso del tiempo vuelven para quedarse definitivamente.

Estamos ante una obra muy bien medida en la que hay varios enfoques musicales del señor Erentxun. Es un disco de sonido potente (vean ustedes los prejuicios de 20 años atrás lo equivocados que podían estar), pero que sabe tamizar bien las composiciones llegado el paso de las canciones y aportar más carga cuando es debido.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “En solitario”: En el último párrafo de la introducción hablaba de sonido potente, y las guitarras que abren la obra de la mano de “En solitario” ofrecen claramente esa impresión. Un tema contundente, con Mikel llevando el contrapunto con su suave voz en una interpretación a ratos con dejes hedonistas que acompañan bastante bien.

2. “No pido nada más (all I ask of you)”: Después de la caña de “En solitario”, se rebaja la carga guitarrera y pasamos a una de las mejores baladas del disco. Quizás la mejor. Al menos la más sobria. Luego explicaré en otros casos por qué motivo me quedo con ésta. “No pido nada más (all I ask of you)” es un pequeño clásico dentro del repertorio de Mikel Erentxun. Estribillo acertado, basado en el título de la canción, repetitivo y que consigue su objetivo: marcarse a fuego en la retina sonora de cada uno.

3. “De espaldas a mí”: Llegamos al que para mí fue el punto de inflexión que hizo quitarme los prejuicios bobos hacia Mikel Erentxun. “De espaldas a mí” es de hecho quizás mi favorita en general del repertorio del artista que hoy nos ocupa (en pugna dura con “¿Quién se acuerda de ti?” del siguiente álbum “Acróbatas”). En este temazo, donde las guitarras vuelven a aportar vigor, que no brío (el tono abunda en la melancolía), Mikel reflexiona con maestría sobre el paso del tiempo. Los tarareos que hace el propio Mikel con los coros son marca distintiva de esta canción y funcionan muy bien. Recuerdo que tenía un videoclip algo sórdido grabado en un antiguo edificio que me recuerda a día de hoy al bloque en el que vivía Sebastian de “Blade Runner”. Me pasé una tarde entera intentando dar con la canción en la “Smart tv” en Youtube, básicamente porque no recordaba el título exacto; fue volver a ver el videoclip y escucharla y reafirmarme en mi percepción de que es una gran canción que por desgracia quedó por debajo de otras en este disco para el recuerdo colectivo.

4. “Frases mudas”: Abandonamos la melancolía excelsa y entramos en “Frases mudas” con un brío muy similar al de “En solitario”. Nos encontramos con una canción poderosa, luminosa, trepidante, vitalista y que nos insufla alegría tras el estado reflexivo en el que nos ha sumergido hace unos pocos segundos “De espaldas a mí”. ¿Lo malo? Ustedes lo comprobarán: es de las que más fácil puedes olvidar si llevas un tiempo sin escuchar el disco. Para nada molesta, cumple, es solvente, pero no muy memorable.

5. “Levanto el vuelo”: Y es que la pobrecita “Frases mudas” tiene el papelón de encontrarse entre la genial “De espaldas a mí” y una colaboración de lujo que en su día identifiqué al escuchar el disco, sin saberlo a priori. Y es que “Levanto el vuelo” cuenta con Miguel Bosé apoyando en las voces a Mikel. Cierto es que la mitad de los 90 fue la época más baja de éxito para Bosé (qué cosas, algún día recuperaré “Laberinto”, es disco tan injustamente olvidado dentro de la obra de Miguel y contemporáneo del que nos ocupa), pero contar con él en una colaboración es un lujo. Y es que Mikel ya colaboró con Miguel en “Hojas secas” en “Directo 90”, con lo que había una cuenta pendiente que Miguel solventó con su cálido acompañamiento vocal en un medio tiempo que tiene nuevamente un fuerte carácter hedonista y cercano.

6. “El abrazo del erizo”: No fue single la canción título, pero bien podría haber tenido sus galones. Y es que estamos ante otro de los capítulos que yo considero principales del disco al que otorga nombre. “El abrazo del erizo” es una canción que si bien no es evidente en su estructura, cuenta con un estribillo que llega muy bien y con mucho gancho. Para mí la gran joya oculta del lp que hoy nos ocupa. El ritmo es latente y las guitarras entran con rabia puntual en las estrofas.
7. “Naif”: Llegamos a otro capítulo acelerado. “Naif” de hecho es quizás el capítulo más vertiginoso de la obra, creo que ganando a “En solitario” y “Frases mudas”; de alguna manera funciona como “Frases mudas”: sirve para desengrasar el oído con buenas distorsiones de guitarras y como puente aceptable entre capítulos destacados de la obra, en este caso entre la sobresaliente canción título y un bloque de 3 temazos que ayudan a poner una nota media más alta a la cara “b” del disco.

8. “Ahora sé que estás”: “Ahora sé que estás” fue el último single de “El Abrazo Del Erizo”. En este tema pop-rock de manual Mikel se acompaña de su hermana Leire que acomete el estribillo con soltura y frescura. Buenas guitarras, melodía directa y positiva, con buenos acordes cargados de personalidad. Una canción perfectamente reconocible y agradable dentro del disco y del repertorio de Erentxun en general.

9. “Suelta las riendas de mi corazón”: Sí, de acuerdo, el halo, la letra e incluso la interpretación de Erentxun en “Suelta las riendas de mi corazón” es algo ñoña y azucarada a ratos, pero, ¡qué leches!, a mí me gusta. El estribillo “piensa en mí, de vez en cuando, porque soy una especie en extinción”, con sus dejes de entonación de Mikel lo he canturreado por lo bajinis algún día no hace mucho en la oficina, casi buscando imitar al propio Mikel. Y es que este single, con videoclip (creo recordar) curioso con Mikel metido en jaulas de tiendas de animales, es quizás el gran clásico del disco. Balada derrotista en su letra y sentir, pero que tiene su encanto. Se marcha en un “fade out” al uso, sin pretender ser muy fastuosa en ese sentido. Y creo que se acierta con esa solución de cierre.

10. “El cielo es del color de las hormigas”: Destacan las cuerdas rigurosas que sirven de puente entre el pseudo estribillo y las estrofas de “El cielo es del color de las hormigas”. Canción en la que Mikel canta con cierto sibaritismo que no le va mal. Es una canción que en su día vagamente recuerdo, pero que hace un par de años volví a ver en el programa (injustamente expulsado de la parrilla de La Otra y Telemadrid) “Nos Queda La Música” y que de hecho provocó que recuperara a plenitud “El Abrazo Del Erizo”; sobra decir por tanto que es uno de mis pasajes favoritos del disco. Es una rara avis dentro del conjunto de la obra, pero que le ofrece variedad y en este caso mucha calidad. Videoclip en blanco y negro (creo recordar por lo que vi hace un par de años, como he dicho), en el que Mikel pasea de forma bohemia; muy adecuado.

11. “Observatorio”: Último capítulo cañero a tope del disco en el penúltimo escalón. “Observatorio” funciona a latigazos instrumentales, que invitan casi a mover la cabeza de arriba abajo. Contundencia sonora para despedir este sector, ya que el disco cierra radicalmente distinto en su sentir. Mikel en “Observatorio” se muestra más macarra que nunca frente al micrófono, que es una de las cosas más destacables de esta pista.

12. “Colección privada”: “El Abrazo Del Erizo” finaliza en formato acústico. Curioso sin duda en un disco que ha apostado mucho por lo eléctrico en las cuerdas. “Colección privada” es una bonita joya. Es de esas baladas que pueden evocarnos a los momentos que Mikel dibujara en la 2ª mitad de los 80 en Duncan Dhu. Canción realmente sentida, donde algunos arreglos de cuerda no recargados adornan la estructura acústica de la guitarra y en la que Mikel consigue despedirse con nota de al menos 9 sobre 10 al micrófono. Un acertado lazo al envoltorio ecléctico que es en sí el 2º disco en solitario de Mikel Erentxun.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Quizás tras “Naufragios” se pudiera esperar más de “El Abrazo Del Erizo”. Pero no. El notable éxito de “Naufragios” no se igualó, sino más bien que se produjo una bajada en las ventas más que notable. Sin embargo, “El Abrazo Del Erizo” ha quedado en la retina como un disco de consolidación, que venía a demostrar que Mikel Erentxun por sí solo se valía para sellar discos de alta calidad y variedad, por mucho que en las tiendas no se facturara tanto.

Es irrefutable los clásicos que ha dejado el disco como son los singles 2 y 4 en el orden de salida al mercado (“Suelta las riendas de mi corazón” y “Ahora sé que estás”) y para tíos raros como yo, ha conseguido dejar marcado a fuego en la memoria piezas como “De espaldas a mí”.

Creo que está bien equilibrada su variedad. Hay 4 temas de potencia estratégicamente situados, baladas bien intercaladas, alguna canción única en su sonido que aparece cuando menos te lo esperas y un tema muy sentimental para despedirse por la puerta grande. Más allá de que creo que individualmente no hay canción de sonrojo o excesivamente floja, creo que uno de los aciertos de “El Abrazo Del Erizo” es su buena distribución en lo que al listado de temas se refiere; ya saben que en “DMR” prestamos mucha atención a este aspecto. En su portada vemos nítidamente a Mikel con pelo bastante largo y lentes de sol en un segundo plano tras el cuerpo algo difuminado de una chica.

Después de “El Abrazo Del Erizo” vendría “Acróbatas” en 1998, con un hit como fue “¿Quién se acuerda de ti?” que nos dejó para el recuerdo. Y después más y más discos en solitario (con reuniones puntuales de Duncan Dhu) que tuvieron más éxito que el que hoy defendemos (no olvidemos el trallazo que en su día fue “Mañana”). Nos gusta defender discos minusvalorados, cuando dicha minusvaloración la consideramos injusta. Y creemos que “El Abrazo Del Erizo” es un claro caso. Es un álbum perfectamente disfrutable, lleno de buenas canciones y que no se hace nada pesado. Perfecto para escuchar en cualquier época del año, pero si cabe más ajustado para estos días de otoño (por mucho que yo lo estuviera escuchando mucho entre el 28 de julio y 3 de agosto del presente año).

La próxima semana, el sábado a las 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) comienza la 8ª temporada de “DMR” en su proyecto radiofónico. No esperen pues el próximo viernes un artículo de revisión al uso como el presente, sino un post promocionando lo que podrán escuchar el sábado. Ya saben nuestro funcionamiento actual: las semanas que no hay programa de radio toca artículo de revisión escrito y las semanas que el sábado nos ponemos frente al micro por aquí nos da por hablar el día antes de nuestro libro como diría aquel ilustre.

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