miércoles, 3 de abril de 2013

Concierto Franco Battiato. Madrid (21-03-2013)

Tal como lo prometimos, tras las vacaciones de Semana Santa, retornamos a la actividad publicando la crónica del concierto que Franco Battiato ofreció el pasado 21 de marzo en Madrid. Quizás éste fue uno de los últimos trenes que hayan pasado por Madrid para ver en concierto al gran Franco Battiato. Recuerdo al menos un par de ocasiones previas. Una fue en verano de 2003 en Pozuelo en El Torreón, que fueron unos días en los que mi conocimiento sobre la obra de Battiato era demasiado escaso como para asumir un desplazamiento a un sitio que me coge a contrapelo y pagar una entrada en unos días que estaba en paro. La otra fue en los Veranos de la Villa hace 2 o 3 años (2009 creo recordar), ocasión en la que anduve muy tentado de ir, pero que al final, por h o por b también terminé por declinar.
Precisamente fue en 2010 cuando me zambullí con decisión y profundidad a la obra del maestro, leyendo incluso la biografía editada en la serie musical de la editorial Cátedra, y cuando me enteré de su actuación este pasado 21 de marzo de 2013, me lo pensé más bien poco (quizás un poco debido al precio, que en pie de pista y en algunas zonas de graderío era un poco elevado, ya que recordemos que The Human League pidieron poco más de 20 euros hace un par de años en el mismo sitio). Finalmente compré una de las últimas que quedaban en la zona de 30 euros más comisiones, llevándome una sorpresa al ver lo bien situado que estaba en la sala mi asiento una vez llegué el día del evento.
En esta ocasión, no como en las 2 anteriores, Franco Battiato dejó de lado el tórrido verano para rendir visita en el comienzo de la estación de los amores, la primavera. Llegamos al Teatro Circo Price sobre las 20.20h, con el recinto medio vacío, lo cual me hacía suponer lo que al final efectivamente pasó: aglomeración de gente pocos minutos antes de las 21.00h, hora fijada de comienzo del concierto, y los acomodadores no dando de sí para colocar a la gente en su localidad. De esa forma, cuando se anunció que el comienzo del concierto era inminente, había gente aún merodeando, ya que Battiato cedió una cortesía de 8-10 minutos, lo cual ya fue bastante.
Franco Battiato es de esos artistas que desbordan carisma. Sin llegar al nivel apostólico que generan en sus fans gente como Springsteen o Morrissey, los admiradores de Battiato admiran tanto su persona como su música. Por eso, cuando se apagaron las luces y Franco salió tras el generoso personal musical que le acompaña, ya se ganó una buena ovación. No es lo mismo ver a Battiato en la actualidad, cercano a los 70 años, que a lo mejor en los años 80. Por lógica. Había una tarima elevada cubierta con una alfombra persa, con un mástil de micro a media altura enfrente, y en efecto Battiato se sentó al borde de la tarima para ofrecer su recital; ello lo podrán ver en primer plano en la foto que hemos situado arriba de este párrafo.
En los primeros compases fueron protagonistas gran parte de las composiciones del interesante “Apriti Sesamo”, último disco del italiano, cantando en un perfectísimo español, a cuyo entendimiento meridiano ayudó la adecuada acústica de la sala (y lo dice alguien que estuvo justamente en un lateral, no de frente). La mezcla de dulzura vocal y tono agudo de este siciliano, sin entrar en una sola desafinación, hicieron las delicias de todo el público mientras que sonaban unos temas con los que evidentemente no estamos tan familiarizados como con los clásicos de décadas anteriores del artista.
Fue la bella y sentida “Prospettiva Nevski” el primer gran clásico que Battiato nos regaló en el set list. Ya en sus primeros acordes muchos la identificaron, dejando llevar por la emoción, la cual se desbordó en una ovación cerradísima y clamorosa al término de la misma. Poco a poco los temas nuevos iban cediendo lugar a las canciones inolvidables de Franco. “Nómadas” tuvo una acogida igualmente notable, aunque no a la altura de la que se ganó la “Prospettiva Nevski”.
Me sorprendió mucho, muchísimo que “La estación de los amores” sonara, no por no ser un clásico de los 80 de este italiano, perteneciente a su “Orizzonti Perdutti”, sino porque creo que no era muy común de incluir en sus setlist en las últimas giras. Además, sí, Battiato la hizo en español, otorgando otro momento de suma belleza y emotividad, que quizás igualó a ”Prospettiva Nevski” en ese apartado. Fue un bonito guiño ver la silueta de Franco y de la actriz que le acompañaba en el videoclip, con esos bailes sobre el telón de fondo. Como siempre les digo, no le pidan mucho a mi cámara de fotos en tanto a la calidad de audio y sonido, pero les dejo insertado a continuación el video que grabé de la interpretación de "La estación de los amores". Grabé más videos del concierto, pero teniendo en cuenta mis problemas de conexión (los cuales me fuerzan incluso a editar a posteriori estos artículos para añadir más fotos), he declinado subir más videos a nuestro perfil en youtube.
La última media hora de actuación, tramo final troncal y bis, fue de apoteosis. Franco Battiato quiso ser efectista yendo en in-crescendo al cargar los temas nuevos en el tramo inicial, sin que ningún clásico se inmiscuyera en esos momentos, para luego a partir de mitad de actuación soltar alguna andanada como las citadas y terminar en todo lo alto. Y el detonante de la traca final fue el combo unido en continuidad, pareciendo un medley (cosa que no era) de “Bandera bianca” y mi gran anhelo de la noche “Up patriots to arms”. Me pilló de sopetón que justo tras terminar “Bandera bianca” comenzaran a sonar las notas de teclado de “Up patriots to arms”, uno de mis preferidas de Battiato; al igual que con La estación de los amores, pensaba que podría no aparecer ya que por ejemplo en la vez previa que vino a Madrid en los Veranos de la Villa, busqué crónicas del concierto a posteriori y creo que no la interpretó. La gente respondió con efusividad a este animado combo de 2 temas; no era para menos.
Por cierto, Battiato ya se había puesto en pie para este tramo final del concierto, lo cual ya pueden ver en la foto situada justo aquí arriba y en las 2 anteriores,  y así acometió también una versión más acelerada de lo normal de "L'era del cinghiale bianco". Terminó el concierto con "Voglio vederti danzare", que me sorprendió no hiciera en su versión en español, con el público cantando a pulmón abierto el inolvidable estribillo de esta gran canción.
Quedaban los bises, lugar en el que en primer lugar Battiato recuperó su era experimental progresivo-electrónica de finales de los 60, primeros 70, y afirmando que en esos días se compró un sintetizador y comenzó a hacer música electrónica terrible (discrepo con la humildad de Battiato, ya que tanto "Fetus" como "Pollution" son obras muy a tener en cuenta; puede que para alguno sean terribles, pero para mi son muy válidas); en la foto de abajo de este párrafo, podrán ver a Battiato y su sintetizador en ristre. "Cucurrucucu" llenó de alegría el Teatro Circo Price, pero el capítulo final no podía corresponder a otra que no fuera el "Centro di gravità permanente", que al igual que "Voglio vederti danzare", me sorprendió que no hiciera en español, más aún cuando en la versión en castellano se comienza con esa inolvidable frase "Una vieja de Madrid…".
Como siempre hago, ¿qué eché de menos que interpretara el maestro? Poco, la verdad, ya que con Battiato se tiene claro que "Beta" de "Pollution" por ejemplo no va a caer. E  igualmente, quizás sea algo extraño que se atreva con "Radio Varsavia" o "Via lattea". Lo más lógico que se hubiera podido incluir o añadir hubiera sido "No time no space" o "Il treni di Tozeur", aquel tema con el que tentó a Eurovisión en su día, ambos pertenecientes a "Mondi Lontanissimi". Con todo, nos los eché mucho en falta, ya que los pesos pesados ahí estuvieron y muy bien interpretados tanto por Battiato como por todos los músicos que le acompañaban.
De esta forma se cumplían con precisión y extrema exactitud la hora y 45 minutos de recitalr. Suficiente para que Battiato demostrara a sus poco menos de 70 años que sigue siendo capaz de llenar un recinto como el Teatro Circo Price y poner a los asistentes a sus pies. No precisó de efectismo y estando sentado durante casi una hora, ya sin deleitarnos con su bailes (cosa que suplió en algún momento con proyecciones antiguas suyas sobre el telón de fondo), se valió de su voz y buen proceder ante el micrófono para el concierto. En ese mismo día se daba en el Palacio Vistalegre otra cita de las llamadas grandes de este 2013, ya que Mumford & Sons congregaban allí a 9000 personas; sin embargo, Franco Battiato libró batalla al mismo tiempo desde el Teatro Circo Price, no cediendo terreno ante una de las últimas sensaciones mundiales del pop-rock-rockabilly-folk. No sé si será esta la última vez que Battiato se haya pasado por Madrid en su existencia. En todo caso, he saldado mi deuda con el maestro (cosa que se le gritó mucho desde el graderío durante la actuación). Battiato estuvo fenomenal. Un concierto de 8,5 sobre 10. Siendo Battiato, no podía ser de otra forma.

2 comentarios:

Sergio Reina dijo...

Grande Battiato¡¡¡¡

Abacab dijo...

Sergio, y gran concierto el que ofreció!

Gracias por escribir.