lunes, 14 de noviembre de 2016

Concierto Dardem. Madrid (11-11-2016)

Pues ya puedo añadir al zurrón de descubrimientos agradables de este año al grupo sevillano (afincado en Madrid) Dardem. Por de pronto, además, me gustó que el emplazamiento de su concierto fuera la Sala Arena (o Marco Aldany, es un lugar muy “polinominal”, valga el neologismo); lugar en el que he pasado buenos momentos (conciertos de Echo & The Bunnymen, Ladytron, OMD…) y al que hace tiempo que no acudía, del mismo modo que no acudo a muchos otros sitios por diversos motivos. Más allá de esta pequeña nostalgia, “La Brecha”, es un disco que me ha agradado mucho y tenía ganas de verlo en movimiento, sobre las tablas, defendido frente a frente con los fans. El prolegómeno del evento no pudo ser mejor, y algunos de mis temores de índole logística se fueron disipando de un plumazo. Gracias al buen hacer tanto de la gente de Promociones sin Fronteras, como del personal de Sala Arena pude ver el concierto confortablemente instalado en una silla más o menos a la altura de la barra (tengo problemas de tipo motor). Y así, tranquilamente, como un relajado espectador me dispuse a disfrutar de la música, fuera del “fregao” de la pista, pero con una perspectiva bastante nítida de lo que acontecía.
El concierto tuvo un preliminar interesantísimo de la mano de la música seleccionada y pinchada por el gran Pablo Arribas, o lo que es lo mismo Dj Pichurra. No hubo canción de esta sesión que no me gustase; todos nos pudimos deleitar con temas de David Bowie, Red Hot Chili Peppers, Queen, Guns And Roses… Yo particularmente disfruté como un enano con “A day in a life” de los Beatles (el final del “Sargent Pepper’s” y una de mis canciones favoritas de ellos) y con “People are strange” de The Doors (que recientemente hemos revisado aquí, al estar dentro del disco “Strange Days”). Como Pichurra colaboró en que pudiera asistir, la sesión era magnífica, me pillaba cerca de la silla y además tenía referencias de que era colchonero, me acerqué a saludarle y de paso a conocerle. Además de poner buena música, y ser del Atleti, me pareció un tío encantador, así que más contento que unas castañuelas y tras una breve charla volví a dirigir mis pasos hacía mi asiento para disfrutar del ya inminente concierto de Dardem. El cual por cierto, hemos tratado de recoger gráficamente lo mejor posible a base de tecnología de móvil, al no poder disponer de cámara al efecto. Por ello nos disculpamos.
Debían ser las 21:40 o 21:45h cuando en una pantalla localizada al fondo de la sala se iluminó el nombre del grupo, situado sobre un fondo que varió según el momento de una constelación estrellada a lo que creo que era una cadena de ADN. Antes de entrar en materia he de decir que el concierto funcionó muy bien en lo referente al aforo, la concurrencia fue abundante, receptiva y demoscópicamente variada, pudiéndose ver gente de todas las hechuras y edades. Algo positivo y que supongo que agradará al grupo; es síntoma de no encasillarse. También hablaremos un poco de los componentes de la banda y de su desempeño. El cantante y teclista es Pepe Rodríguez y hablamos con propiedad si decimos que es un buen frontman, maestro de ceremonias o como lo queramos llamar. Su proceder en las tablas es muy proactivo, dinámico, tiene buen conocimiento de cómo moverse por el escenario y se contonea y baila sin que parezca ni teatral ni forzado. En una banda de rock (aunque Dardem hacen más cosas) la instrumentación es muy importante y ahí hizo buen papel Raúl Pacheco en las guitarras, mostrándose inmisericorde tanto en los riffs como en los punteos. Muy contundente fue también la base rítmica de Joe Melero (bajo) y Peter Bacán (batería), aportando músculo y buen hacer. Aspectualmente se mostraron sobrios, Pepe curiosamente iba cambiando de peinado en función de la canción, ora llevando la melena recogida en un moño o coleta, ora llevándola suelta. Unido a la perilla, a ratos podía tener un aire un poco de Alonso De Entrerríos o de Iñigo Montoya; como de espadachín (tampoco hagan mucho caso de mis extrañas asociaciones).
A lo que vamos. Dardem entran en escena y comienzan los acordes de “Alquímica”, que curiosamente en las quinielas mentales que siempre hago sobre la ordenación del track list (costumbres de uno) no entraba en mis cábalas como inicio. Y sin embargo, a posteriori, he de decir que fue una correctísima elección. Se trata de un tema para empezar a buen ritmo desde el principio y además con ese aire que le intuyo de rock clásico setentero, cuadraba a la perfección con la sesión recién finalizada de Pichurra. La consigna de inicio me dio la impresión que fue la de salir al ataque, con el cuchillo entre los dientes y envueltos en electricidad. Los primeros temas de “La Brecha” que sonaron así lo refrendan, tocó el turno de “Lunas negras” (de la que aportamos vídeo) y “Tus dudas”, con su brioso rock épico bien trasladado con intensidad y energía al escenario. Es casi proverbial que si una banda suena segura de sí misma, acabará convenciendo a la congregación, aunque no sean muy adeptos; y esa impresión tuve, la de un grupo manejándose con convicción. Y sin embargo el siguiente tema no hizo sino subir más el nivel de intensidad. Fue “Digo no” y la ejecución fue más atronadora que en el álbum; si lo escuchan notarán que está canción tiene como bandera un drástico cambio de ritmo, pasando de un tempo contenido a otro directísimo. Pues bien, en concierto sonó acelerada ya desde el mismo comienzo, exigiendo movimiento y cabeceos a todos los asistentes. No es mala decisión, refuerza bien el carácter numantino e indócil de la letra.

En algún momento había que bajar el pistón y, tras un saludo de Pepe a la sala, llegó el turno de “El reloj”, buena representante de los medios tiempos reflexivos de “La Brecha” y, dicho de paso, una de las canciones que más va creciendo según la vas escuchando. El cambio de tercio fue superado con nota y además fue una de las pocas ocasiones en que vimos a Pepe Rodríguez a cargo de los teclados. A lo largo de la noche, cabe destacar que también se diseminaron eventualmente temas de trabajos anteriores como “La bendición”, o un momento especial en la ejecución como fue “La noche de San Juan”, tocada solamente entre Pepe Rodríguez y guitarrista Raúl Pacheco. Fue muy bien recibida esta canción, cosa que se notó en los múltiples piropos que recibió Raúl al término de la misma, provenientes desde el público. Siguiendo con los temas que podríamos categorizar como medios tiempos “Subterráneo” y “Raíz” ahondaron en esa estilística pero interpretados con un poco más de colmillo, con un extra de contundencia. A esta alturas el show es indudablemente versátil, con atributos de rabia, contundencia, intimismo y reflexión, sin sacrificar por ello un resultado cohesionado o coherente. La canción que remató el track list regular antes de llegar a los bises fue “Eclipse”, uno de los singles de referencia de “La Brecha” y de la que tomamos otro vídeo.

Buen tema en sí mismo y también para el cometido que tuvo en el concierto. Como bien puede suponerse el punto álgido fue el arrebato estribillo, donde por cierto asoman los dejes interpretativos de Pepe Rodríguez más cercanos al sur. Casi recuerda un poco a Medina Azahara o a un Jesús de la Rosa, de “Triana”, más electrificado. Fue además el momento de que Pepe presentara a la banda y volviera a agradecernos a los que allí estábamos nuestra asistencia.
Tras la preceptiva y breve espera, la banda vuelve a la acción con la agradable sorpresa de poder escuchar “Origami”, una de mis composiciones predilectas de “La Brecha”, quizá por su tremendo potencial melódico unido a las influencias en la letra de la enorme película “Blade Runner”. La canción en directo pierde algo de refinamiento, pero a costa de ser más vibrante, cosa más que razonable en un directo. Además la sofisticación no se disuelve. Tampoco faltó una nueva tanda de agradecimientos que incluyó a Pichurra, a Pablo Camuñas de Promociones Sin Fronteras, el profesor de canto de Pepe… Y después…
El grand finale, la última canción, la definitiva, fue el corte título de “La Brecha”, decisión lógica pues aparte de tratarse de una de las canciones destacadas del LP, el estilo pasa por ser una muestra representativa de Dardem en general y del concierto en particular. Tiene rotundidad, épica y pegada. Las expectativas fueron cubiertas y ahora sí que llegó el final definitivo del evento. Haciendo recuento, la única canción de “La Brecha” que se quedó fuera fue “Últimas estrellas”, que quizá hubiera quedado un poco desubicada. El concierto fue planificado de manera que todo tendió a ser lo más directo posible, con Pepe poco proclive a tocar los teclados, supongo que por las exigencias del repertorio elegido y por ser un poco más frontman.
Y con la satisfacción de un buen concierto llenando el buche se pone punto final a mi experiencia “concertística” con Dardem. En virtud de lo cual animo a, si tienen oportunidad, acudir a cualquier directo de la banda sevillana, sobre todo si tienen gusto por el rock fibroso y potente que no desdeñe los sintetizadores o guiños incluso a los años ochenta. Por actitud, desenvoltura y talento quedarán, muy probablemente, satisfechos.
Quisiera agradecer, como no podía ser de otra forma, las gestiones realizadas por Pablo Camuñas de Promociones Sin Fronteras para que “DMR” pudiese cubrir este interesante evento y para que yo, a título particular, pudiese realizar mi labor cómodamente a pesar de mis impedimentos. En este agradecimiento incluyo a Pichurra y también a la diligencia y preocupación de la gente de la Sala Arena en las cuestiones relativas a mi acomodamiento en la sala.

Texto, fotografías y vídeos: Mariano González.

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