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sábado, 20 de octubre de 2012

Keane - Strangeland (2012)

Se decía hace unos meses, cuando el nuevo disco de Keane, para algunos el 4º y para algunos el 5º (no obviemos que el supuesto ep “Night Train” tiene ni más ni menos que 8 canciones), veía la luz, que el trío Chaplin, Rice-Oaxley y Hughes volvía a las formas de “Hopes And Fears”. Quizás sea una descripción muy categórica y la forma más fácil de definir el disco, sin complicarse la vida. Y puede ser verdad que haya un cierto retroceso a las formas sonoras del debut de Keane, pero la cosa es más compleja.

Sí es cierto que el mayor ritmo mostrado en “Perfect Symmetry” se pierde en parte, pero por otro lado, también noto influencias del sonido de “Under The Iron Sea”, quizás mi disco favorito del grupo. Con “Strangeland” Keane tomaba la iniciativa en un año en el que sus rivales (en todos los sentidos, ya que creo que hay algo de mal rollito entre ellos) The Killers iban a sacar nuevo material. Quizás “Perfect Symmetry” descuadró a la gente, aunque tampoco estamos ante un cambio estilístico tan exagerado como por ejemplo el que The Cure pegó en 1983 cuando editó el single “Let’s go to bed” tras el disco “Pornography”.

Es también cierto que el single “Spiralling”, que a mi me gusta bastante, por cierto, y otras canciones como “Better than this” suponían un gran punto de partida sobre los orígenes del grupo y mucho más si cabe respecto al a ratos oscuro y decadente, pero fabuloso, “Under The Iron Sea”. No obstante, creo que “Perfect Symmetry” es un disco bastante aprovechable, lo que pasa es que, sí, es quizás el disco menos bueno de los editados por el grupo hasta la fecha. Por cierto, sé, y de hecho ya lo he citado, que el paso anterior es prácticamente otro disco del grupo que se llamó “Night Train”, al que tildaron de “ep”, y del que no tengo referencias, ni puedo hablarles, puesto que lo tengo pendiente de adquirir y escuchar.

Finalmente, tras 4 años desde el último lp y 2 desde el último trabajo editado, el citado “Night Train”, el grupo regresa, con un disco que pudiera ser considerado por muchos como el mejor trabajo de su trayectoria. Tiene sus fundamentos la cosa, no se crean, y al término del artículo, tras analizar sus canciones, disertaré y reflexionaré sobre ello. Ahora es turno de hablar de todas sus canciones, 12 más 4 de la edición deluxe, cuyas 4 propinas tampoco tienen desperdicio.

“You are young”, sobre todo por sus formas suaves de inicio y la melodía de piano, podría en efecto recordarnos en parte a la masiva “Everybody’s changing”. Su estructura se basa en una cíclica subida de intensidad desde las estrofas al estribillo. Una canción muy emotiva y que dista mucho de aquella apertura tan pop y desenfadada del anterior lp “Perfect Symmetry”, que era “Spiralling”. Llega el turno para el 1er. single del disco. “Silenced by the night” es una acertada elección como sencillo, ya que opino que es una de las mejores canciones del disco. Tiene “Silenced by the night” un estribillo muy bueno, a la altura de los mejores momentos de Keane. La melodía del piano y el resto de arreglos dan lugar a una instrumentación muy cuidada, elegante y emotiva. Tom Chaplin tiene buena parte de culpa del éxito de esta canción, debido sobre todo a lo bien que maneja sus registros más altos y potentes en el estribillo. Muy buena, pero es que se da el caso de que “Disconnected”, segundo single y que se sitúa justo a continuación, está al nivel de “Silenced by the night”, pero con un enfoque distinto, ya que esta “Disconnected” es más relajada y no dispone del cierto tono heroico de “Silenced by the night” en el halo de su estribillo. “Disconnected” es una de las pistas más luminosas de “Strangeland” y la vez uno de sus mayores activos, con lógica escogido como single. Destacar el videoclip, que es al menos curioso para nuestro país, ya que está dirigido por J.A. Bayona y Sergio G. Sánchez, los cuales se sirvieron del actor Félix Gómez y de la actriz Leticia Dolera para hacer una recreación de lo que fue en parte la atmósfera de la película “El Orfanato” del primero; sin duda más divertido que el algo soso video que se hizo para “Silenced by the night”, donde el rollo road movie y los 2 actores dejan en un 2º plano a los Keane tocando en la penumbra, cosa que también sucede en “Disconnected”, pero por la cercanía con nuestra cultura cinematográfica, nos resulta mucho más curioso. “Watch how you go” supone el inicio del escrutinio de piezas lentas del disco, que abundará más en la 2ª mitad del mismo. Está situada entre los, hasta la fecha, 3 singles extraídos de la obra. Llega el turno del hasta la hora último sencillo del disco. “Sovereign light café” es agradable, de melodía luminosa y optimista, y en este caso, aunque hay momentos de repuntes en la melodía que denotan cierta entrega, no se aporta tanta emotividad como en la a ratos épica “Silenced by the night”, ni en la emotiva “Disconnected”. Nuevamente vemos a los Keane en un tema fácilmente reconocible dentro de su estilo y un single que no chirría a nadie. El video devuelve el protagonismo al grupo, en especial a Chaplin con un travelling que le sigue en un paseo por la playa. “On the road” es muy acelerada y dispone una melodía pop rápida y muy rítmica, destilando un estilo muy animado. Su fuerte carácter cíclico de estructura permite transferir si cabe más vértigo y en el apartado instrumental lo que más destacan son las notas de teclado a cargo de Rice-Oaxley. “The starting line” vuelve a acertar, sobre todo en su estribillo, donde Keane ofrecen otro ejemplo de emotividad, delicadeza y belleza sonora. Un medio tiempo agradable y que está en perfecta consonancia con el regusto principal que transmite “Strangeland” tras su escucha detenida.
La pieza que menos tiene que ver con el resto de “Strangeland” es “Black rain”. Con una melodía misteriosa y un Chaplin haciendo uso de un medio falsete susurrado en el estribillo, se nos conceden unos minutos íntimos y contenidos, que como contraste y punto exótico del álbum funciona relativamente bien. “Neon river” retorna a las melodías que podríamos denominar “tipo” de “Strangeland”. No es la más memorable de la obra, pero no desagrada. En las primeras escuchas, no obstante, es posible que les pase desapercibida. Ofrece en torno a los 3 minutos una parte de teclados realmente interesante. Llega ahora “Day will come”, con mucho ímpetu y ritmo en sus notas. Ejemplo de unos Keane en estado de gracia a la hora de lugar a piezas pop de muy buen gusto y sentido rítmico. No tiene un estribillo demasiado marcado, sino que su estructura de estrofas es más bien progresiva. Los coros acompañan correctamente a Chaplin en esta correctísima canción de la 2ª mitad de la obra que hoy analizamos y que, como les comentaremos en los próximos días, gana mucho en directo. A pesar de sus interesantes y misteriosas primeras notas, a la postre “In your own time” no pasa de ser una pieza que no suena mal, pero que se queda en ser un medio tiempo que está por debajo del nivel de exigencia del disco, no porque sea mala, sino porque el listón marcado por la media de las canciones de “Strangeland” es muy alto. De factura clásica, marcada por la melodía de piano, “Sea fog” es el capítulo final formal del disco. Es una pieza muy melancólica, delicada, con Chaplin demostrando al micrófono su enorme valía como vocalista de calidad de grupo pop/rock. Resulta algo angustioso un final tan melancólico y triste en su melodía, con un final íntimo pero solemne a la par con los coros que se dan lugar tras los momentos más álgidos de la voz de Tom Chaplin. Quizás por ello, los 4 temas extras nos vienen de perlas para no terminar con la lágrima en el ojo. Primero se hace sitio como propina de lujo la canción que da el título al disco, la cual comienza siguiendo el hilo del piano de “Sea fog” en parte. No tiene el toque tan lánguido de “Sea fog”, pero también estamos ante una canción de tinte reflexivo y alejado de los momentos más pop y alegres del disco; lejos queda de “Disconnected”, por ejemplo. No obstante, es un tema muy bueno y que por ejemplo supera a “Neon river”, bajo mi punto de vista. Sin embargo, el grupo cambia de parecer con la siguiente pieza. Quizás sea el pasaje de pop más sencillo y directo de los que Keane han facturado en su trayectoria. Y es que “Run with me” es una canción de amor bonita y sencilla, que quita peso a los momentos reflexivos que la han antecedido. Es una pequeña joyita oculta, que desde los primeros instantes que escuché el disco me llamó la atención y me resultó muy agradable. La siguiente propia es “The boys” que tiene un enfoque más cercano al brit pop noventero y deja de lado el sentir naif y sin mayor pretensiones que tenía la ligerita “Run with me”. Esta “The boys” aporta más variedad en este bis que incluye la edición deluxe del disco y ofrece a unos Keane que ni se muestra melancólicos o sentimentales como en la mayoría de sus composiciones, ni alocados como pasó en algunos temas de “Perfect Symmetry”. Siempre viene bien reivindicarse en otros estilos y por mucho que le pese a los hermanos Gallagher, declarados detractores de Keane, hasta le hubiera resultado digna esta pieza a los últimos Oasis en alguno de sus últimos trabajos discográficos antes de partir peras. “It’s not true” es quizás el momento menos memorable de los añadidos tan notables que completan los 16 temas de la deluxe edition. Sin ser mala, supone otro medio tiempo íntimo que casi podría denotar cansancio al llegar al final del disco, como si el grupo hubiera grabado el disco del tirón. Dejemos que los chicos descansen pues, ya que creo que se lo han ganado a pulso.

Atención, pregunta: ¿podríamos considerar a “Strangeland” el mejor disco de la trayectoria de Keane hasta la fecha? Pues miren, si nos detenemos en ello y lo analizamos a fondo, podría ser. De acuerdo, el disco y, por desgracia, casi todo lo que haga Keane en el futuro, siempre va a estar por debajo del impacto de su debut de larga duración “Hopes And Fears”, ya que si con temas tan buenos como “Silenced by the night” o “Disconnected” el grupo no ha conseguido llegar al nivel de repercusión de las “This is the last time” o “Everybody’s changing”, apaga y vámonos.

Bueno, el disco en sí ha llegado a lo más alto de la lista de discos más vendidos del Reino Unido, pero los singles han funcionado bastante mal en sus respectivas clasificaciones, lo cual considero un crimen. Me la juego afirmando que tanto “Silenced by the night” como “Disconnected”, con el debido paso del tiempo, serán de las canciones más celebradas y adoradas por los fans de toda la vida del grupo. La portada del disco, vista desde lejos parece como una gran estructura de un escenario (al estilo del de Rock In Rio de Arganda del Rey) y lo de delante la multitud agolpada para ver el show, pero no, es un par de edificios de apartamentos y lo de delante no es gente, sino piedras y grava, que en realidad conforman, como reza el título del disco, un extraño mundo.

A Keane siempre les he visto como un grupo que pone mucho mimo, cuidado y esmero en todo lo que hacen. Son como unos músicos artesanos, que consiguen una cosa muy importante y que se da por supuesto, pero no siempre es así: transmiten sentimiento sincero en todo lo que componen. Otros grupos del corte, no diré nombres (cada cual que piense lo que quiera), parece que impostan la pose y el sonido de sus canciones. Con Keane la impresión es la naturalidad y “Strangeland” es una buena prueba de ello, lo cual se podía haber quedado algo diluido en el anterior “Perfect Symmetry”, que buscaba más el sentido pop, dejando un poco de lado la emotividad.

El grupo está de gira y damos fe de ello tras asistir anoche a su concierto en Madrid en el Palacio Vistalegre. En los próximos días publicaremos el post de la crónica del evento, pero adelantamos que será muy positiva, de un 8,5 sobre 10. Por cierto, es justo igualmente mencionar (que en la introducción se me pasó) que el grupo ya no es un trío, sino que oficialmente es un cuarteto con la incorporación de Jesse Quinn como miembro de pleno derecho del grupo en el rol de bajista. Los 4 en escena se valen y se sobran para representar las melodías y sentimientos tan intensos de las composiciones en estudio.

No obstante, del directo ya hablaremos en 2 o 3 días. De momento les recomiendo encarecidamente que se metan con “Strangeland”. Es bueno de cabo a rabo pasando por los 16 temas. Los momentos menos lúcidos son simplemente pasajes de contemporización para posteriormente afrontar canciones que nuevamente nos pongan en una muy buena onda. Fabulosos Keane. Si ya dije la pasada semana que “Battle Born” de The Killers es un repunte de calidad respecto a “Day & Age” de los Flowers y compañía, esta semana termino diciendo que este “Strangeland” mejora ostensiblemente a “Perfect Symmetry” (que no es que fuera malo, sino que tenía un carácter que no asociábamos a Keane fácilmente) y en comparación es mucho mejor que el notable “Battle Born” de los de Las Vegas, dentro de las respectivas carreras de los grupos. Siempre es un placer y un ejercicio de muy buen gusto musical escuchar la música de Keane y detenerse en las notas de muchas de las canciones de este su último disco de estudio es tremendamente satisfactorio.

Termino hablando de nuestro programa de radio. Ya saben que la frecuencia de nuevo contenido en esta 4ª temporada es quincenal y no semanal, con lo que hoy no esperen a las 16.00h (ni tampoco este próximo miércoles a las 23.00h) nuevo programa en la sintonía de RUAH, sino que podrán escuchar la parte 1 del estreno realizado en directo el pasado sábado sobre Mecano y su disco “Aidalai” en el que contamos con la participación telefónica de personalidades tan importantes como el biógrafo oficial del grupo Javier Adradós y la que fue locutora de Cadena 40 Yolanda Valencia. El próximo sábado habrá un nuevo debate en directo. También les confirmamos que en breve volverá a sonar nuestro programa también en &radio. En los próximos días podrán ver el banner correspondiente con los nuevos horarios de difusión de nuestro espacio radiofónico. Y, ya con esto sí que acabamos por hoy, el audio de la 1ª parte del programa sobre Mecano y “Aidalai” estará disponible en nuestro perfil de Ivoox a lo largo de la próxima semana.
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lunes, 22 de octubre de 2012

Concierto Keane. Madrid (19-10-2012)

Es curioso el caso de Keane en nuestro país. Con su primer disco “Hopes And Fears”, la repercusión y éxito que tuvieron en España nos hacía presentir que nos encontrábamos ante una banda que dominaría el panorama internacional con relativa facilidad, pero resultó que “Under The Iron Sea” no fue entendido por la mayoría de la gente. Por ello, el grupo quedó en un segundo escalón generalista, que llevó entre otras cosas a programar el concierto de este pasado 19 de octubre de 2012 en Madrid en una sala anexa del Palacio Vistalegre. La demanda de entradas, hicieron a los promotores replantearse el asunto y el grupo alcanzó el estatus suficiente para que se les diera paso al ruedo, aunque eso sí, subiendo el precio de las entradas 3 euros con respecto a la gente que las compró de primeras.
Cuando me hice eco de la noticia, gracias a un amigo, ya que de lo contrario se me hubiera pasado completamente (otro signo de que Keane no reciben la atención en los medios que deberían), ya no quedaba entrada de pie de pista. Como no era el caso que me sucedió con el concierto de Bruce Springsteen de hace unos meses (es decir, que ya le había visto previamente enasiento/grada y la entrada general se había agotado en el momento en el que pude acceder a comprar la entrada, por lo que no me apetecía volver a verlo desde el quinto pimiento), tras pensármelo un 2 o 3 veces, accedí a comprarme la entrada, aunque, como ya expliqué en el post del último concierto de Springsteen, a la siguiente que vengan Keane a Madrid, o voy a pie de pista, o no voy, o iré buscándome la vida, como he hecho en otras ocasiones.
No obstante, la localidad era genérica, es decir, no había asiento reservado y mi intención era situarme lo más cerca posible del escenario, lógicamente en la fila más baja. Tenía en mente situarme en un ángulo de 45º respecto del escenario, pero la cosa no fue posible, ya que solamente se habilitaron los sectores de grada frente al escenario que completaran el aforo vendido, y por lo visto hubo mucha gente que renunció al concierto por el hecho de la grada probablemente. Por ello llegué en torno a las 19.30h a las inmediaciones y me sorprendió ver la enorme cola que había, la cual salía de la plaza para llegar a la calle General Ricardos (cosa que no veía desde aquel mítico, para mí, concierto de Depeche Mode en el “Exciter Tour” de 2001). Sin quererlo, chafé a un chico la sorpresa que le tenía su novia reservada de llevarle al evento sin saber a qué iban, al preguntarles sorprendido por la cola si estaban para el concierto de Keane… ¡Oops! Por fortuna, no se lo tomaron muy a mal y estuvimos compartiendo conversación hasta la apertura de puertas a las 20.20h o así, cosa que nos vino de perlas para llevar mejor esas esperas eternas. Había un par de chicas de Murcia preocupadas por poder pasar con una cámara réflex con un zoom añadido (me río yo cuando me dice alguno de seguridad algo por mi porquería de cámara Olympus del 2006), pero vimos que las muchachas consiguieron pasar sin problemas, a pesar de sus temores previos. No conseguí situarme mal, pero la calidad de las fotos que conforman el post son mucho peores que las de otros conciertos. Es lo que hay.
Antes hubo lugar para los teloneros de Miss Caffeina (arriba de este párrafo, una foto general del grupo). Había oído el nombre del grupo, pero no había escuchado nada de ellos previamente. En lo que al sonido se refiere, no me disgustaron del todo, pero una espectadora con la que entablé conversación (y que dio la casualidad de que previamente habíamos coincidido también en el interminable trayecto de la línea 5 desde El Capricho hasta Oporto, situándose en los asientos de enfrente del vagón ella y su hermano; da igual que asista solo a los conciertos, ya que mi amigo iba al pie de pista y llegó tarde, porque normalmente tengo la enorme suerte de dar con gente tan maja como estos hermanos y la pareja con la que coincidí en la cola), me comentó que el tono del vocalista no le agradaba demasiado. Puede que tenga razón en su exposición, pero aún así ha habido bandas mucho peores que Miss Caffeina que me he tenido que tragar antes de un concierto. Además, en esta ocasión, algo bueno que tiene estar en grada, la espera se hace más llevadera y te cansas menos; el estar situado en las 10 primeras filas, se paga (apreturas, empujones, gente que llega de última hora y se te cuela o te pide colarse, etc…). Sí, la calidad de las fotos es muy mala, pero en la siguiente, si se fijan un poco, verán a Tom Chaplin de rodillas frente al teclado de un sesudo y concentrado Tim Rice-Oaxley.
Más o menos hubo puntualidad. 2 o 3 minutos pasadas las 22.00h se presentaba en escena el cuarteto actual de Keane y abrieron sin mayores sorpresas con la correcta y sentida canción que igualmente abre el último trabajo de la formación “Strangeland”. El set list dispuesto por Keane es uno de los más completos que he vivido en mi vida, solamente comparable al de un concierto de La Unión que viví en el año 2004. De lo obligado no se dejaron nada y tras “You are young” se nos regaló esa “Bend and break” de su debut “Hopes and fears”, una canción muy asociada al directo, sobre todo porque recordaremos su videoclip promocional que partía de un concierto del grupo.
En esta primera parte fue donde más peso, como suele ser habitual en casi todos los grupos, se le concedió a esa magnífica obra que es el último disco de Keane. Aquí nos encontramos con “On the road”, “Neon river”, “The starting line” y “Silenced by the night”, que fue sin duda un gran momento. No obstante, en este primer combo hubo representantes de casi todos los discos (no obstante, aviso que de “Night Train” no se tocó nada) y así por ejemplo en estos primeros compases “Is it any wonder?” desató la histeria entre el público, siendo recibida de forma increíble, “The lovers are losing” nos supuso una pequeña y agradable sorpresa, que si cabe se duplicó o triplicó cuando “Nothing in my way” comenzó a sonar. Me pilló totalmente de sorpresa y por ello me perdí unos segundos del inicio para grabarla con mi cámara (si ya el audio es malo de por sí, a esa distancia, la imagen es birriosa, pero es lo que les puedo ofrecer; para más calidad, seguro que por youtube también hay subidos videos de gente que estuvo de pie en las primeras filas frente al escenario). Y es que no las tenía todas conmigo en tanto a que esta pieza, una de mis favoritas de “Under The Iron Sea” y de la carrera de Keane en general, sonara en el concierto (hace ya mucho tiempo que voy a los conciertos virgen totalmente de conocimiento de los set list que el grupo en cuestión esté realizando en la gira en cuestión; adoro no saber qué me espera, más aún cuando el concierto de Depeche Mode de febrero de 2006 en el Palacio de los Deportes, el primero de los 2 que ofrecieron en el tour “Touring The Angel”, lo viví sabiendo de pe a pa lo que iban a tocar, salvo las 2 o 3 canciones rotantes que hay... Fue un bajón impresionante y le quitó toda la gracia al concierto. No lo recomiendo). Por tanto, personalmente fue uno de los momentos que con más ganas viví. Bueno, pues el video que grabé se lo inserto justo aquí abajo.
¿Más momentos que personalmente no contemplara como opciones que el grupo nos fuera a ofrecer? Pues sí, y también de “Under The Iron Sea”. Ya en el tramo final de la parte troncal del concierto, se presentó esa pieza íntima, tan bonita y delicada que es “Try again”, la cual se representó con tan solo Rice-Oaxley al piano y Chaplin frente al micro, dando un lógico descanso a Quinn y Hughes. Permitió dar paso esta pieza a la maravilla que es “Disconnected” del último disco. Uno de los momentos que más esperaba y que se hizo de rogar como podrán ver si echan un ojo al set list que les dejaré unos párrafos más adelante. La estaba grabando en video, pero un merluzo que se fue a mear o yo qué sé en plena “Try again” y que volvió en mitad de esta “Disconnected”, al querer pasar por donde no era posible para retornar a su localidad, se llevó por delante mi abrigo, con lo que 30 segundos quedaron desenfocados y como cuesta un quintal subir videos a youtube con mi conexión precaria y prestada, he preferido colgar otros. Sonó excelente, brillante y a la altura de lo que, como ya creo que comenté en el post del sábado que hicimos sobre “Strangeland”, a la larga será un clásico de Keane. La que sí he colgado en youtube en nuestro canal es “Silenced by the night”, ahí les dejo el precario video que saqué.
El resto más o menos era lógico que se tocara, teniendo en cuenta que el grupo tiene 4 discos y todavía no ha entrado en decadencia como muchas bandas de los 80 que adoro y que en sus giras repudio normalmente que me metan nuevas composiciones porque no están a la altura de su glorioso pasado. Aquí no sucede, ya que todo lo seleccionado de “Strangeland” fueron aciertos. Bueno, yo personalmente hubiera quitado “Neon river”, que salvo cierta parte de teclados no me llama mucho la atención, y hubiera metido a la canción que titula el 3er. álbum del grupo, “Perfect symmetry”, pero bueno. Sin embargo, cuando se había ya avanzado bastante en el concierto, “Day will come” del último lp se anotó un gran momento del show. Ya anticipé en el post de “Strangeland” que era un gran momento en los conciertos del grupo, ganando mucho en su interpretación en directo. Lo que sí supuso un momento de mucho baile, descontrol y divertimento, fue “Spiralling”. Aunque a muchos en su día les chirrió, el tema viene pintiparado para dar variedad a los shows de Keane y la gente la recibe bastante mejor de lo que cabría esperar si atendemos a las críticas que tuvo en su día cuando vio la luz.
Hablemos de los clásicos. Por ejemplo, “Everybody’s chaging” apareció relativamente pronto, lo cual me sorprendió mucho. Por cómo fue acogida en España en su día, la hacía como parte de los bises claramente, pero Chaplin, Rice-Oaxley y cia. decidieron apartarse de la evidencia y nos la regalaron a mitad de la actuación. Sobra decir que fue otro de los instantes culminantes del concierto. Si seguimos tirando del hilo con “Hopes And Fears”, como 3 buenas hermanas, se situaron en la parte final del set list previa al parón para los bises “This is the last time”, “Somewhere only we know” y “Bedshaped”. Todo aquel que estuvo dentro del Palacio Vistalegre lo sabe y lo vivió, pero el que esté leyendo este post para saber qué es lo que dio de sí Keane en Madrid, se podrá hacer una idea de que este terceto de cierre fue una total apoteosis. El público ya estaba rendido a los pies del grupo y más tras haber escuchado justo antes las ya comentadas “Try again” y “Disconnected”, y Keane, cuales toreros en el coso donde estaban tocando, dieron la estocada final con esta traca de cierre.
Quedaban los bises y ni un tema de los gordos de “Hopes And Fears”. Un amigo mío que se tuvo que ir antes del concierto por motivos laborales, me escribió en la madrugada pronosticando que se habría perdido “Crystal ball” y “Perfect symmetry”. Acertó en la 1ª, pero no en la 2ª. “Crystal ball” fue el apoteósico final del bis; una forma clarísima de terminar en lo más alto y con el público al borde del colapso de la emoción y adrenalina que transmite este single de “Under The Iron Sea”. Se empezó el bis de menos a más en lo que a fuerza se refiere. Primero se nos regaló la melancolía tremebunda de “Sea fog” de “Strangeland” y acto seguido también se metió en el combo el último single de relumbrón del último disco, la cual se me había pasado por completo que aún no había sido interpretada, “Sovereing light café”. Lo que me dejó algo a cuadros es que este 3er. single fue recibido con mucha más emoción que “Silenced by the night” y “Disconnected”, las cuales considero un punto superior a “Sovereign light café”, pero el público o las masas son soberanas y el clamor con el que fueron recibidos los primeros compases, dejaron en nada a sus hermanas single de obra. Como ven, Keane se apartaron de lo predecible, y en el bis se nos metieron 2 temas nuevos y no se recurrió para nada a la fortaleza de los clásicos de “Hopes And Fears”. Eso es valentía torera, muy acorde con el sitio donde estaba tocando el grupo, el cual no perdió de vista Tom Chaplin, ya que en uno de los momentos en los que interaccionó con el público entre canción y canción, lo comentó. La siguiente imagen nos muestra a un enérgico Rice-Oaxley frente a sus teclados.
¿Pensaban que con “Crystal ball” las luces se encenderían y todo habría acabado? No. Ni mucho menos. El grupo retornó cuando algunos empezaban a desfilar para anotarse otro tanto. Podríamos pensar en “Perfect symmetry”, que fue el único single llamativo que no sonó, pero no. Lo que empezaron a sonar fueron los acordes del bajo de la línea de “Under pressure” de Queen y David Bowie, correctamente ejecutados por Quinn, y por unos segundos pensé en que sería un sampler que diera lugar a una canción del grupo. Pues nuevamente no. Keane se marcaron una muy buena versión (lo cual no es fácil) del éxito del clásico, en la que Chaplin demostró sus dotes como cantante, manteniendo los agudos de las partes de Mercury, sección del falsete incluida, con pasmosa perfección. Al igual que dije en el post del concierto de The Killers de hace unas semanas que la versión que hicieron del “Forever young” de Alphaville les quedó muy bien a los de Las Vegas, esta “Under pressure” le vino a Keane como anillo al dedo y les sirvió para rubricar hora y 3 cuartos de concierto memorable. Se encendieron las luces y tras un devaneo en los alrededores por un objeto en teoría perdido por parte de mis vecinos de asiento, que luego encontramos afortunadamente, desfilamos hacia el saturado metro que nos llevaría a Canillejas para retornar lo antes posible a casa.
A continuación, para quién quiera echarle un ojo, dejo el set list en riguroso orden de aparición. Creo que salvo un par de canciones (“We might as well be strangers” y “A bad dream”) he mencionado a todas en el análisis de la actuación en sí. Al set list realmente no se le puede pedir más. Pedir alguna frivolidad como la simpática “Run with me” de los temas añadidos de la deluxe edition de “Strangeland” es impensable. No faltó prácticamente nada, quizás como mucho “Perfect symmetry”, pero nada más. Bueno, ahí va el set list en orden: “You are young”, “Bend and break”, “On the road”, “Lovers are losing”, “Is it any wonder”, “Neon river”, “The starting line”, “Nothing in my way”, “Silenced by the night”, “Everybody’s changing”, “We might as well be strangers”, “Day will come”, “Spiralling”, “A bad dream”, “Try again”, “Disconnected”, “This is the last time”, “Somewhere only we know” “Bedshaped”. BIS: “Sea fog”, “Sovereign light café”, “Crystal ball”. BIS 2: “Under pressure (cover)”.
Hablemos un poco de los componentes del grupo y su devenir en la actuación. ¿Saben qué es lo malo de estar en grada? Pues que estás lógicamente muy lejos y te pierdes mucho de lo que hace el grupo en escena. De alguna forma, estás mucho menos metido en el tema que si estás cerca del escenario. Sin embargo, de lejos sí que pudimos escuchar perfectamente a un tremendamente educado y cordial Tom Chaplin, que por lo menos hasta 3 veces dijo estar encantado de volver a tocar en Madrid (por la reiteración vamos a creerle que lo decía muy sinceramente) y tuvo algún momento de mayor discurso frente al público cuando hizo mención a la acústica que los telones que cubrían las partes de grada no habilitadas daban lugar. Dijo que parecía Dios con ese retumbe de voz, crítica velada y buen rollista a la acústica de Vistalegre, afirmando sentirse en el Gran Cañón. En la técnica vocal, Chaplin estuvo sencillamente soberbio; es la vez que más fielmente he visto que un cantante se ajuste a la entonación de estudio de las canciones en el directo en toda mi existencia (y he ido a unos cuantos conciertos en mi vida). Y esto dice mucho a favor de Tom.
A Richard Hughes, reflejado en la foto de aquí arriba, le intuimos en su batería muy aplicado y sobre todo al que veíamos muy animado en los teclados y piano fue a Tim Rice-Oaxley, que confirmó las reseñas que tenía sobre su implicación emocional tan patente en los shows. Jesse Quinn se mostró discreto en el escenario, no queriendo robar el protagonismo al grupo y sobre todo solventando la papeleta de recrear esa parte de bajo de “Under pressure” con la que el grupo nos sorprendió. Abajo vemos a Jesse con su bajo en acción.
El escenario se compuso de un telón de fondo con una bandera de estas de rollo oriental de sol naciente, en cuyo núcleo estaba la palabra que concede título al último disco “Strangeland”, la cual se iluminaba cada vez que una canción del nuevo lp sonaba. Se echó mucho de menos una pantalla gigante, porque a esa distancia, casi quedé con la misma impresión que el día del concierto de The Killers; bueno, eso sea quizás exagerar, ya que lo escuchamos y lo vimos bastante mejor. Del techo colgaban como unas 4 lámparas que caían sobre el escenario y poco más. Una estructura de escenario nada pretenciosa, cuya mayor complejidad residía en el laberinto de teclados y pianos dispuestos para que el grupo interpretara esas composiciones que tanto nos gustan. La siguiente foto muestra a los Keane cuando se marcharon para no regresar tras marcarse la gran sorpresa de tocar “Under pressure”.
Terminando con el artículo podemos afirmar que fue un concierto muy bueno. Keane es un grupo cercano y tienen un toque entrañable. Eso se pudo ver en los momentos en los que Tom Chaplin, haciendo gala de ser uno de los cantantes que mejor habla, y por tanto se le entiende, el inglés, se dirigió al público. Los 4 miembros de Keane quedaron satisfechos y nosotros también. Nadie salió perdiendo, ni mucho menos. La próxima vez que vengan Keane confío en estar en pie de pista, ya que de lo contrario no creo que vuelva a acudir, no porque el grupo no lo merezca, sino porque un concierto en grada, a no ser que tengas un esguince de tobillo o estés impedido por algún otro motivo, es un bajón tremendo. Keane salieron triunfadores del coso taurino cubierto cercano a la calle General Ricardos. Solamente faltó sacarles a hombros, ya que con el espectáculo que nos plantearon, cortaron 2 orejas y rabo. ¡Olé por Keane!
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sábado, 21 de noviembre de 2009

2006 Keane - Under The Iron Sea

Turno para una de las bandas más prometedoras e interesantes que nos ha deparado hasta el momento el siglo XXI, Keane. La banda formada por el cantante Tom Chaplin, el teclista Tim Rice-Oxley y el batería Richard Hughes se caracteriza principalmente en su sonido por su funcionamiento a base de batería y teclados, dejando de lado las guitarras.

Su irrupción en el mundo de la música y su primer éxito internacional, se produjo en el año 2004. Año que también vio el debut de sus contemporáneos (y rivales) The Killers, en el que el grupo liderado por Tom Chaplin, este cantante con cara de cerdito de dibujos animados, emocionó a gran parte de la audiencia mundial gracias a bonitas canciones como la que es hasta la fecha su himno más reconocido: “Everybody’s changing”.

Aquel fabuloso “Hopes And Fears” no solo incluía esta bonita composición tan suave y delicada, sino otras canciones que desbordaban intensidad y emoción como “The last time”, con una fuerte carga melancólica y la más potente “Bend and break” (quizás mi favorita del disco), que se concretaron también en singles muy representativos de aquel trabajo.

No obstante, no hay que evitar caer en el error de quedarse en los singles de mayor relumbrón que se extrajeron, y conviene adentrarse en el universo maravilloso formado por canciones tan acertadas como la que abre el álbum, esa delicia titulada “Somewhere only we know”, que también fue editada como single, pero con una menor repercusión mundial. “Hopes And Fears” fue un brutal éxito a nivel mundial comparable con el de The Killers y su “Hot Fuss”, y en particular en nuestro país, si cabe mayor, ya que aquí Brandon Flowers y sus compañeros han tardado más tiempo en forjar su leyenda; aunque eso sí, siendo ahora los de Las Vegas un grupo que mueve mayores masas de seguidores que Chaplin y los suyos.

A lo que voy, es que tras su excepcional debut, precisamente las “esperanzas” que había en relación a su 2º disco eran más que altas, y en un primer momento se concretaron en ciertos “miedos”, jugando un poco con el significado del título de su primer disco. Quiero decir, que a pesar de que el single de adelanto “Is it any wonder?” no disgustó del todo, el resto de la obra no recibió críticas muy favorables desde la prensa musical, la cual esperaba un “Hopes And Fears 2”, cosa que no fue así exactamente.

Como siempre, “Discos, música y reflexiones” al servicio de las obras injustamente (desde mi personal punto de vista) masacradas tras su lanzamiento. Esta semana nuevamente hacemos de desfacedores de entuertos y homenajeamos al excelente 2º disco de Keane, titulado “Under The Iron Sea”, proponiendo su escucha para los siguientes días.

Igualmente, desde una posición personal, es un disco muy asociado para mi a estas fechas (aunque su salida al mercado fuera en verano de 2006), ya que hace un año por estas fechas fue cuando accedí a fondo definitivamente a toda la discografía de Keane hasta el momento. He de decirles, que resultó una banda sonora muy adecuada para estos fríos días del año en los que tan poca luz solar disfrutamos.

“Atlantic” es el solemne y clásico comienzo que nos presenta la obra. Con un sonido muy lento y acompasado, Chaplin inicia una obra con un sonido menos brillante y emotivo que el de su ópera prima. Los efectos de carácter clásico y en ratos asemejando el sonido del viento, ayudan a ese enfoque oscuro de la obra, mostrado ya desde su inicio. A continuación se presenta el alocado single de presentación “Is it any wonder?”. Es sin lugar a dudas la canción que menos tiene que ver con el resto de la obra. El sonido es quizás algo premonitorio de la mayor marcha que buscarían los Keane en su 3er. disco “Perfect Symmetry”. Dispuso de un mareante clip, en el que el grupo salía tocando integrados en el esqueleto de una maqueta de una montaña rusa, sobre la cual iba la cámara que filmaba el devenir de los componentes de la banda. La canción acumuló buenas críticas, lo único que quizás resulte algo engañoso respecto a lo que te vas a encontrar en el disco al que pertenece. De ahí posiblemente surgieron las críticas negativas, en tanto al choque o la sorpresa del distinto carácter del álbum en su conjunto respecto a su canción bandera. Efectivamente canciones como la siguiente “Nothing in my way” representan mejor el carácter de la obra. Excelente ejercicio de melancolía, construida sobre una melodía de piano estupenda a cargo de Rice-Oxley, que deja las estridencias y los sonidos modernos de “Is it any wonder?” para abordar una textura más clásica. Una canción muy acorde con el sentido que nos puede evocar el título del álbum, “bajo un mar de color acero”, lo cual nos puede trasladar a esos días nublados en los que el color del mar es de un tono plomizo. Una de las mejores canciones de todos los tiempos de Keane. A continuación algo de energía de la mano de “Leaving so soon”, en la que el estribillo destaca sobremanera. Algo parecida a “Bend and break” del primer trabajo del trío, pero no sé, quizás con un regusto más oscuro acorde con la obra dentro de la que se encuadra. Otra de las canciones destacables de la obra y de las joyas ocultas que guarda dentro de sí “Under The Iron Sea”. “A Bad dream” es otro momento decadente y de sonido lento, paradigmático del enfoque principal de la obra. Keane en este disco se muestran más austeros y menos emocionantes en su sonido. Se aborda la melancolía desde la desesperanza y esta canción es un ejemplo de ello.“Hamburg song” es una pieza lenta y con un órgano protagonizando la melodía en sus primeros compases. Fuertemente melancólica y triste, nos vuelve a trasladar a parajes otoñales y crepusculares, muy en contrapunto con la siguiente pista que nos encontraremos, ya que “Put it behind you”, junto al single “Is it any wonder?”, es el momento más alegre y vital de la obra. Con esta pieza se viene a demostrar, que a pesar del carácter menos luminoso, también hay lugar para piezas con un sonido menos tendente a la melancolía depresiva. Destacar la parte instrumental a modo de interludio que media entre el cuerpo principal de la canción y el siguiente corte del disco. “Crystal ball” es otro de los momentos más destacables de “Under The Iron Sea”. Quizás justo a “Nothing in my way” son de las canciones que más me gustan de la obra. Acertadamente fue escogida como single, lo único es que tampoco recibió la atención que se merecía. El sonido intenta parecerse al de las obras más animadas de “Hopes And Fears”, dando lugar a uno de los momentos más enérgicos y bailables del álbum, pero con mucha elegancia y sin necesidad de hacer excesos, como quizás sucede un poco en “Is it any wonder?”. “Try again” es otro de los cortes con mayor carga melancólica de la obra. Me recuerda muchísimo a la canción con la que termina el film “Philadelphia”, cuando sobre imágenes de Super8 de la infancia del protagonista de la historia, encarnado por Tom Hanks, se nos pone un tema de misma textura que ahora mismo no recuerdo a quién pertenece… ¿alguien me refresca la memoria? Como penúltima etapa encontramos “Broken toy” con una base más bien jazzística y con un enfoque más oscuro y menos de relumbrón, muy a tono con el disco; a su vez, supone una de las pistas más largas de la obra. “The frog prince”, como si haciendo honor al título de fábula que tiene, reporta por otro lado un final de álbum más luminoso y con un sonido menos melancólico que el que nos han estado transmitiendo durante todo el disco los Keane.

El disco no recibió muy buenas críticas. Quizás la prensa se esperaba a unos Keane que prosiguieran la onda de “Hopes And Fears” en lugar de abordar una obra con un enfoque tan desesperanzado a ratos. No obstante, a muchos seguidores de la banda que conozco, les gustó especialmente el trabajo. A mi también. Creo que desde la portada misma el disco tiene su encanto, con ese boceto de olas de mar en tonos verdosos y azulados, que asemejan enfurecidos dragones en un mar virulento y tormentoso.

Keane surgieron en el momento de la explosión definitiva del éxito de Coldplay de la mano de aquel “X & Y”. Estaba de moda la música pop melancólica y estos 3 chicos eran uno de los mejores exponentes de ese sonido o vertiente. Frente a ellos se disponían las secciones movidas abanderadas por The Strokes o Franz Ferdinand. Chaplin y los suyos suponían un elemento exótico al carecer de guitarras en su sonido, y eso les valió una buena marca de distinción.

Digamos que con “Under The Iron Sea” se pasó de la melancolía más pura, a una melancolía con un sonido más oscuro, decadente y depresivo, aunque esos matices depresivos no lleguen a extremos tales como los de bandas del estilo de Joy Division. Eso fue lo que descuadró a la mayoría de la prensa especializada, ya que ese sonido menos brillante no terminó de encajar, y a pesar de la pegada del single de adelanto, el disco terminó sucumbiendo ante la opinión pública.

Es probable que por ese motivo Keane volvieron hace cosa de un año, más animados que de costumbre de la mano de “Perfect Symmetry” y canciones tan rimbombantes como la que abre el disco “Spiralling”. Se trata de un disco agradable y muy aceptable, pero me parece que los Keane están aún en un proceso de estabilizarse tras tantas malas críticas recibidas por su 2º lp, que hoy hemos revisado, y por los problemas personales de su cantante con el consumo de drogas; quién lo iba a decir con la carita de niño bueno que tiene el sr. Tom Chaplin.

“Perfect Symmetry” es la cara vuelta de “Under The Iron Sea”. Keane intentan mostrarse más alegres y poperos que nunca, aunque sin dejar de lado las marcas emotivas de sus composiciones, como lo demuestra la canción que le da título; de esa mayor alegría y ritmo derivan las semejanzas que se han encontrado últimamente entre Keane y The Killers, aspecto que ha mosqueado bastante a Dave Keuning de la banda de Las Vegas, cuando se lo han mencionado en alguna entrevista de la promoción de su “Day & Age”.

Tengo muchas esperanzas en lo que será el 4º lanzamiento del grupo. Confío en que nos encontraremos con una obra excepcional, ya que estos chicos no han decepcionado en ninguno de los 3 discos que lleven hasta la fecha, al menos desde mi punto de vista. De momento, nos queda la música, como diría José Luís Casado en su excelente programa de La Otra, y toca deleitarse escuchando las bonitas composiciones que ha creado este trío hasta la fecha. Hoy proponemos su obra más oscura, aquella que a la que se dio forma en los momentos más difíciles del trío y que fue la banda sonora del grupo en sus días de mayores problemas personales. Se dice habitualmente que de las situaciones complicadas es donde sale a relucir más el ingenio; quizás “Under The Iron Sea” sea un ejemplo de ello.

Por otro lado, anunciarles que en nuestro programa de radio podrán escuchar, si se reestablece la emisión on-line, el análisis del disco “The Queen Is Dead” de The Smiths, obra de la banda de Manchester que ya revisamos en el blog allá por nuestros comienzos en julio de 2008. Ya saben, la cita es a las 22.00h en http://www.ruah.es/. Disculpas a todos los que se congregaron el pasado miércoles en la web para el estreno, por los problemas técnicos de la emisión on-line de la emisora; tengo constancia de que se está trabajando para solucionarlo. Si no, el mismo miércoles por la noche tras la emisión del programa o a lo largo del jueves/viernes, dispodrán del podcast para su escucha en el blog.
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miércoles, 24 de julio de 2019

Concierto Keane. Madrid (20-07-2019)

En su día, en octubre de 2012, última vez hasta la presente que Keane visitaron Madrid, les vi en grada en Vistalegre. Me pareció aquel un concierto magnífico y me quedé con las ganas de sentir la energía que este grupo desprende desde el escenario en una posición más cercana. Por eso, cuando me enteré que venían a las “Noches Del Botánico”, no me lo pensé 2 veces a sacar mi entrada en pie de pista para completar aquella experiencia de hace 7 años (tiempo transcurrido, del cual el propio Tom Chaplin durante el concierto se sorprendía de darse cuenta al preguntar al público).
El pasado sábado fue un día de calor tremebundo. Sufrimos sus rigores al mediodía y llegamos a casa extenuados tras comer fuera, con el tiempo justo para intentar recuperarnos y salir para el Jardín Botánico Alfonso XII de la Universidad Complutense. Antes de partir hacia Ciudad Universitaria vi en Telemadrid, a cachos, la película “The Program” o “El Ídolo” sobre el fraude deportivo que a la postre terminó siendo Lance Armstrong, película que aprovecho para recomendar.
Llegamos al recinto pronto, pero la “Keanemanía” había hecho que las primeras filas ya estuvieran copadas. Nos situamos en 6ª fila al lado de la valla de la zona de gente con movilidad reducida, según miras al escenario a la derecha. Antes, al salir del metro, nos encontramos con Óscar Cañas, uno de nuestros colaboradores/tertulianos radiofónicos (que no en vano estuvo en aquel programa que dedicamos a “Strangeland” hace unos años ya), aunque luego vimos el concierto por separado.
El calor era sofocante, pero la organización nos dio unos manguerazos de agua, que no todo el mundo tomó a bien, pero que ayudaron a refrescar un poco el ambiente y el césped artificial que cubre la zona del pie de pista. Por el lateral derecho del escenario, antes de que saliera el artista invitado, aparecieron Richard Hughes y Tim Rice-Oxley, que se hicieron fotos con algunos fans temerarios que se arriesgaron a perder sus puestos en primera fila por hacerse la instantánea con ellos.
Y en esas se subieron a escena Chelsea Boots. Grupo nacional del que desconocía trayectoria hasta la fecha. Disfrutaron de algo más de 40 minutos de actuación, donde alternaron temas propios en inglés y algunos en castellano. Sonaron bien en general, con buenas dosis de guitarra y se apoyaron en el carisma y descaro de su vocalista, de pose algo hedonista y chulesca, que no sé por qué me recordó al grupo Fiebre Amarilla y su líder Ricky Lacoste (será que como pusieron 8 días atrás la película “Sufre Mamón” en La2... No sé). Terminaron su actuación con una versión del “These boots are made for walking”. Entretuvieron y amenizaron la espera a medida que el sol se ponía y el calor iba siendo menos intenso.
Se dispuso todo muy rápido para que a las 22.15h empezaran puntualmente Keane. En esa media hora, la gente estaba tan de buen ánimo que incluso elevaron al estatus de estrella del rock a un roaddie que hacía su labor para colocar el set de Keane. El arranque del cuarteto fue con un tema potente y movido como es “Bend and break”, uno de los grandísimos singles de aquel debut “Hope And Fears” que agitó al 100% de los espectadores, por si alguno no estaba lo suficientemente enganchado a lo que estábamos.

No voy a ir siguiendo un orden cronológico en esta ocasión, sino que les voy a ir jalonando mis recuerdos de la noche vivida. Citaré primero los momentos más memorables, aunque hubo tantos que no sé si tampoco van a salir por orden de gusto personal. Lo que más me gustó del show vivido fue ese combo que podría parecer una extraña pareja compuesto por “Spiralling” (cuyo vídeo dejo arriba de este párrafo) y “Bedshaped”.
Ahí demostraron Keane la grandeza de saber confeccionar un set list y ejecutarlo de tal forma que 2 canciones que son tan distintas y opuestas en las sensaciones que transmiten, que parezca todo lógico y bien medido. En “Spiralling” vimos a un Tom desatado moviéndose de lado a lado del escenario en esa canción pop tan rimbombante, que a algunos en su día descuadró, pero que a mí siempre me captó. Y acto seguido con “Bedshaped” viajamos a uno de esos capítulos tan emotivos y sentidos que Keane tiene en su discografía. El público coreó el final del estribillo con potencia y entrega en los 2 momentos que Tom cedió su micrófono a las masas. Estas 2 canciones estuvieron situadas en el primer tercio del concierto.
Muy buen momento fue también sin duda la gran “Somewhere only we know”. Mariano González la escogió como su momento favorito del concierto en la charla que todos mantuvimos en el recinto al terminar el concierto y también fue para mí otro de los pasajes memorables del show. Perfectamente ejecutada y situada en este caso en el tramo final del show. Por cierto, de vídeos es el que mejor calidad tiene, ya que lo tomé con la cámara de fotos de mi madre, prestada para la ocasión, y no con mi móvil, así que aprovechen.

El bis contó con uno de los temas del futuro nuevo disco del grupo (ya era hora) y otros 2 clásicos del grupo. Primero apareció “Crystal ball”, suponiendo la histeria colectiva superando la hora y media de actuación en esos compases. Vimos nuevamente al Tom más acelerado y en movimiento del concierto, como debía ser. Para aquel momento solamente me quedaba “Disconnected” de mis predilectas del grupo que puedan ser lógicas de que toquen al ser un single de “Strangeland”.
Bien, pues no: el final del concierto fue “Sovereign light cafe”, que muchos pedían por mi zona (yo parecía un bicho raro pidiendo “Disconnected”. Quizás no fue el punto más álgido del concierto y el grupo pasó de cerrar en apoteosis absoluta, habiendo dispuesto quizás otro tema más efectivo de los que sonaron previamente durante la noche para este capítulo. Pero es que Keane no busca el efecto fácil, y con esta sutil y bonita composición pop, también single de “Strangeland” (ese fabuloso lp), se ponía el final al show (esta vez no hubo sorpresas tipo de versiones de “Under pressure” cuando nadie lo esperaba).

Se puede hablar de todos los singles gordos de Keane y su momento en el concierto. Todos muy emocionantes y bien recibidos: “Everybody’s changing”, celebradísima en el tramo final antes de los bises, su compañera de lp “This is the last time”, también en el sector final y que curiosamente a mí se me pasaba por alto por aquellos momentos, “Is it any wonder?”, otro momento notablemente animado, “Silenced by the night”, épica, romántica y deliciosa... En fin.

En el capítulo de menos esperadas, me sorprendió con mucho agrado que Keane no se olvidaran de “Nothing in my way” del fenomenal “Under The Iron Sea” y que también rescataran la íntima “Try again”, interpretada solamente por Tim al teclado y Tom al micro, mientras que Jesse y Richard se iban al camerino a reponer algunas fuerzas para el arreón final. De “Strangeland” tampoco pensaba que recuperaran la bonita canción de apertura “You are young” o “On the road”. Personalmente, insisto (y disculpen mi pesadez) hubiera preferido que no se olvidaran de “Disconnected” (además, una canción de fuerte regusto español, con ese videoclip impagable con Leticia Dolera y Félix Gómez, dirigido por Sergio Bayona) y que puestos a rizar el rizo hubiera cogido “Day will come”.

Si conecto, ya que lo he referido 2 veces ya, con el sector de la crónica en la que hablo de las olvidadas, hubo gente por mi zona que echó de menos algo más de peso de “Perfect Symmetry” (con su canción título en particular) y uno de mis amigos también citó “The lovers are losing”, que a mí se me había pasado por alto. Es importante indicar que la banda no se olvidó de disponer 4 de sus nuevos temas, también correctamente intercalados (dándoles incluso protagonismo notable al poner uno en el bis).
Para mí fue un concierto sobresaliente. Si hubiera caído “Disconnected”, de matrícula de honor. Y es que más allá de un set list muy bueno y por lo general muy bien llevado a cabo y estructurado, se agradeció la actitud del grupo. Desde la lejanía del tendido de Vistalegre ya lo aprecié en 2012, pero más de cerca la cosa queda muy evidente. Primero gracias a Tom Chaplin. Un cantante de nota muy alta, que estuvo como debe ser (nos quitamos la pena de la afonía de Daryl Hall de unos días atrás). Físicamente está mucho mejor que hace años (mucho más delgado) y con un look que le favorece mucho más, pero imagen al margen, su actitud sobre el escenario, bailando y moviéndose con brío cuando toca y recogiéndose cuando es menester, es perfecta. Además, nuevamente se le notó mucha conexión con el público, siendo simpático y bromista lo justo y agradeciendo en numerosas ocasiones el fervor y la acogida del público madrileño. También logró tener al público a sus órdenes, ensayando correctamente los coros de “You are young” antes de tocarla.
Tim Rice-Oxley no es un teclista al uso. Vive cada actuación al límite de entrega. No fue raro verle muchas veces desgañitado a sus teclas, tocando de pie con un brío que competía con el frenesí de Tom por todo el escenario. Richard Hughes desde la batería mantuvo bien el ritmo, con mucha concentración y profesionalidad. Por otro lado Jesse Quin va cogiendo cada vez más peso dentro del grupo desde su incorporación a la banda. Empuñó su bajo de forma intensa, marcando sus notas en algunas ocasiones al borde del escenario (cual solo a lo guitar hero) y se le ve perfectamente integrado ya en el grupo después de tantos años.
Pocos minutos antes de las 00h, acabó el concierto con los sonidos del “Heroes” de David Bowie en los altavoces a medida que los 4 Keane abandonaban las tablas tras recibir las merecidas y cumplidas ovaciones. Nosotros nos reunimos (vimos el concierto 3 sectores de amigos por separado) y nos tomamos algún refrigerio en los jardines y mesas de las “Noches Del Botánico”, comentando con efusividad y concierto que a todos nos gustó.
Y es que merece mucho la pena ver a Keane en directo. Son apuesta segura, ya que disponen de una discografía de muy buena calidad, de la que, a nada que se esfuercen, conforman un set list de gira que puede tener pocas quejas, si bien siempre suele haber alguna. Terminé muy satisfecho de completar mi experiencia de 2012, lejana en posición, y muy seguramente, siempre que la banda continúe en activo, no será la última vez que les vea. Y es que Keane quedaron tanto el sábado pasado como en 2012 muy contentos de la acogida de Madrid. También siempre nos ayudará que Tom Chaplin venga de viaje de aniversario con su mujer a ponerse fino de jamón ibérico, como nos confesó a mitad de actuación, y que salga de aquí encantado de su estancia.
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viernes, 13 de febrero de 2015

Temporada 6/ Programa 9: Keane y “Strangeland” (2012)

En un nuevo programa-debate-coloquio, nuestros protagonistas serán Keane. Ya hicimos hace mucho tiempo un programa sobre "Under The Iron Sea", cuando aún no había coloquios en "DMR" (Temporada 1, programa nº 20).

En esta ocasión seremos más de una las voces que hablarán sobre el hasta la fecha último disco de estudio de Tom Chaplin y sus muchachos. "Strangeland" fue una más que agradable sorpresa en su día. Un disco que está a un nivel altísimo de exigencia y con una madurez muy bien llevada. 

Hablaremos de sus canciones, de la banda y también comentaremos su visita a Madrid en octubre de 2012, concierto al que acudimos. Será este sábado 14 de febrero de 2015 en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) a las 16.00h.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 8 de mayo de 2020

Scissor Sisters - Scissor Sisters (2004)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Ahora que estamos en una época donde el tiempo se ha detenido y nos confinamos, todavía un poco desorientados, no es mal pasatiempo darse a la nostalgia. La idea de escribir sobre el debut de Scissor Sisters me vino de repente y también me vino además la evocación de cuando los conocí. El resultante fue ensimismarme en 2004. Vayamos por partes. Al grupo lo conocí en el mítico programa “Plásticos Y Decibelios” dirigido por Julián Ruiz. No recuerdo si finalmente el célebre periodista musical lo proclamó disco del año, pero junto con “Hopes And Fears” de Keane juraría que fue el más radiado.

De aquel año, y de aquel programa recuerdo la recalcitrante y agradable manía de Julián Ruiz de prestar atención a ciertas canciones. Una de ellas fue “Nothing wrong with you” de los Finn Brothers, otra “Flawless” de George Michael, “Everybody’s changing” de Keane… Tampoco es mala la frase de Julián Ruiz sobre una banda de Las Vegas, The Killers, que “no comprendía por qué no sonaban tanto como The Strokes” (las vueltas que da la vida). Por su parte bandas que ya tenían un carrera casi legendaria, añadieron a su discografía obras de no mucho fuste y que están lejos de sus mejores creaciones: hablo de U2, R.E.M. y The Cure, sobre todo.

Pero vamos a lo que vamos. ¿Qué nos ofrecieron Scissor Sisters en su debut? La infravalorada pretensión de divertir. Partiendo de unas coordenadas a caballo entre el pop, el glam, el dance y la electrónica demostraron dominar los registros más lúdicos y hedonistas. No debemos caer en el error de creer por ello que las canciones están mal hechas, compuestas con desidia o que adolecen de talento y consistencia melódica. Lo que sí demuestran es facilidad para el estribillo y la luminosidad pop fuera de toda duda.

En este, su primer disco, salvo por un par de detalles posee una consistencia a prueba de bombas. A la banda en general quizá le haya perjudicado la imagen un tanto petarda que proyectan, en el sentido de que el público más adusto puede que los encuentre algo chillones y horteras. La banda, es de suponer, construye su imagen a su gusto y también como elemento identitario. A nadie se le escapa que Scissor Sister es una banda relacionada con el mundo LGTBI, por temática, imagen y cuestiones personales. El mismo nombre de la banda hace referencia al lesbianismo.

El caso es que el homónimo debut tuvo un gran éxito, particularmente en Reino Unido y Europa en general. A pesar de ser neoyorquinos, siempre han tenido más predicamento en el Viejo Continente que en EE.UU. La actitud pacata de ciertos agentes comerciales de EE.UU como el Wallmart, que prohibió que se vendiera el disco en sus tiendas, tampoco ayudó. En cualquier caso canciones como “Laura”, “Confortably numb”, o “Take your mama out” sonaron con fuerza en muchas plazas europeas.

La formación para su debut es clásica: Jake Shears (cuyo verdadero nombre es Jason Sellards) es la voz y el entusiasta maestro de ceremonias del grupo; Babydaddy (cuyo verdadero nombre es Scott Hoffman) es el músico versátil que toca teclados, bajo y guitarra; Ana Matronic (llamada realmente Ana Lynch) se ocupa de algunas voces y percusiones; Delmarquis (Derek Gruen) es el guitarra principal y Paddy Boom (de nombre Dereck Gruen) es el batería. Éste último abandonó la formación en 2008 y fue sustituido por Randy Real (Randy Schrager). El grupo se lleva dando un descanso desde 2012, pero al parecer no están disueltos. Recuerden que los Scissor Sisters, cuando están en forma, son un acicate para la diversión y el lado luminoso de la vida. Queda prescrito para cuando lo necesiten.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Laura”: Se trata de un buen muestreo de lo que nos espera. Pop alegre, algo crápula, pero de sólida construcción Tiene pequeños detalles como el irresistible piano inicial, las guitarras con efectos wah wah que se oyen eventualmente y la irresistible pista vocal de Jake Shears. Fue su primer single, siendo lanzado a finales de 2003, unos meses antes que el disco. Un pequeño clásico de la banda.

2. “Take your mama”: Otra vez un pop auténticamente reluciente, aunque esta vez con un corte más clásico, algo más calmado pero igualmente risueño. Se añade, además, una pizca de rock. Es casi imposible no tararear la canción mientras se escucha. Tiene un saborcillo añejo, de años 70, que es un encanto añadido. También empiezan a verse algunos recursos de la banda, como el falsete de Jake Shears. También fue single, obteniendo un razonable éxito en Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. La letra hablaría de la aceptación de la condición sexual en ambientes conservadores.

3. “Confortably numb”: Rara vez una canción me ha provocado sensaciones tan dispares en una primera escucha. Es una versión del famoso tema de Pink Floyd. Era oír el falsete radical de Shears, el tono techno discotequero y pensar que era como una mofa. Casi una parodia. Luego me lo tomé más o menos de buenas y comencé a echarme unas risas. El paso final fue acatarla como un buen número de baile donde los Scissor Sister se meten de lleno en el dance. Teniendo en cuenta que el original proviene de una melancolía épica y oscura, hace falta tenerlos muy bien puestos para hacer esta cabriola estilística. Hoy la escucho con simpatía.

4. “Mary”: Drástico viraje emocional. El cuarto corte del disco hace parada y fonda en una sentida y elegante balada. El protagonismo recae en la voz Jake Shears y en piano. Ahí algo del espíritu de Elton John, salvando las distancias. El final de la canción se va haciendo cada vez más emotivo. La canción está dedicada a Mary Henlon, la mejor amiga de Jake y que moriría en 2006 de una aneurisma cerebral. Fue single de alguna repercusión en Reino Unido e Irlanda.

5. “Lovers in the backseat: Canción hedonista y juguetona que aún así tiene una intro misteriosa a base de teclados oscilantes. Las estrofas parecen un poco mareadas, pero el estribillo es de altísima calidad; de los mejores del disco. Volvemos, por lo tanto, al pop pero de una manera menos bullanguera que en los compases iniciales del disco, habiendo cierto espacio para la atmósfera.

6. “Tits on the radio”: A bailar todo el mundo. Y al son de un estilo muy tributario de la música disco. La novedad está en que la mayor parte de la canción la canta Ana Matronic. Y lo hace de una manera robótica, casi hablando. En el estribillo aparece la voz de Jake Shears, que con solo una frase casi cambia de rumbo la canción. Aunque el elemento fundamental para que todo resulte divertido es la dupla formada por la sección rítmica; bajo y batería son esenciales para dar el toque definitivol. Bailable, curiosa y kitsch.

7. “Filthy/gorgeous”: La canción más petarda del disco. Comienza con una electrónica galopante, se acompaña falsetes extremos y alguna guitarra glam. Bases machaconas y una búsqueda del sentido de la diversión pueden ayudarnos a digerir mejor este tema. Se pasa un poco en el fiesteo, pero una mirada desprejuiciada nos puede ser útil. Fue el último single del disco, lanzado en Enero de 2005, y fue el de mayor éxito en el Reino Unido. Su buena acogida fue mayor en los clubes de ambiente gay.
8. “Music is the victim”: Más orgánica es esta canción que incluso tiene un poco de deje a lo T.Rex. No se olvida del baile y mediante un elevado sentido del ritmo los Scissor Sisters nos transportan a una canción frenética. Ligera y divertida, pero también cercana a la intrascendencia. Se oye fácil y se olvida pronto.

9. “Better luck”: Otra ración de pop divertido y altamente melódico, de nuevo basado en una reluciente pista vocal y los toques justos de instrumentación. Más brillante, si cabe, en las estrofas, se trata de una de esas canciones aparentemente intrascendentes pero que resultan realmente agradecidas.

10. “It can’t come quickly enough”: Una de mis favoritas del disco y también una de las más solemnes. La primera vez que la escuché se me vinieron a la cabeza los Pet Shop Boys. Los Scissor Sisters usan unas bases electrónicas pertinaces, elegantes e hipnóticas. Prueba de manera contundente que el grupo puede atreverse con estados de ánimo de estimable diversidad.

11. “Return to Oz”: Y aquí tenemos otra sorpresa. La canción comienza como una pieza folk casi en la onda de Simon & Garfunkel, se va transmutando en un pop melancólico y acaba siendo una épica bombástica con profusión de arreglos y un emotivo punteo de guitarra. Inusitadamente seria, los Scissor Sisters se desenvuelven bien también en estas lides. Se nota que querían cerrar el tracklist regular de una forma tajante y grandilocuente. Afortunadamente salen con bien de la tentativa.

12. “A message from Miss Matronic”: Los tres últimos cortes que vamos a comentar son bonus tracks de la edición de Reino Unido. La razón es que los tengo tan incorporados a las escuchas del disco, sin solución de continuidad, que para mí son casi parte normal del tracklist. De momento comenzamos con un mensaje de Miss Matronic dándonos la bienvenida a la escucha de estos extras. Sin más. Son 30 segundos. Algún grito sí que hay, eso sí.

13. “The skins”: Una de las propinas es este movidito electro-funk, sin más pretensiones que hacer bailar y procurar una sencilla diversión. El riff de guitarra es pegadizo y las bases electrónicas contundentes. No molesta.

14. “Get it, get it”: Las coordenados no se mueven mucho. Es un tema dance sin demasiadas complicaciones y con todos los recursos para moverse al compás. En fin, no hay ninguna joya oculta en los bonus tracks pero se escuchan con agrado y no estorban.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Un debut más que interesante que entiende muy bien los códigos del pop y que demuestra la capacidad del grupo para crear melodías sencillas pero de gran mérito. Hay alguna pequeña irregularidad, pero nada grave. Detrás de la imagen frívola hay unos buenos músicos con cosas interesantes que decir.

El siguiente paso fue “Ta-Dah” (2006) y tampoco les fue mal. Es un disco sólido del que quedan dos pequeños clásicos para la banda: “I don’t feel like dancing” y “She’s my man”. Después, sin tener nunca grandes bajones de crítica, el impacto del grupo fuera del Reino Unido fue apagándose algo. “Nightwork” (2010) aún mantenía el tipo, pero en España pasó desapercibido. El disco “Magic Hour” (2012) y su single “Only the horses”, colaborando con Calvin Harris, sí que tuvo cierta repercusión; recuerdo ver el vídeo con cierta frecuencia. Y desde entonces… descanso y proyectos en solitario. No está de más poner un poco de Scissor Sister en nuestra vida y vislumbrar de vez en cuando el lado luminoso de las cosas.

Texto: Mariano González.
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domingo, 15 de marzo de 2015

Programa Keane “Strangeland” (Temporada 6/ Programa 9)

Controvertido programa el que realizamos en esta 6ª temporada sobre el hasta la fecha último disco de estudio de Keane. El día que estaba fijada su realización, el 14 de febrero a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), tras las introducciones al disco del primer bloque de servidor y Mariano González (por este orden), justo antes de poner el primer tema que iba a sonar, “Silenced by the night”, el ordenador central de nuestra radio se saturó y se reinició. 

Ahí no residió el problema, ya que tras el reinicio no se emitían sonidos por un error informático que nos fue imposible solucionar en ese momento. La emisión se tuvo que suspender definitivamente y pudieron seguir escuchando la continuidad de nuestra emisora con la repetición ya comenzada del programa dedicado a Mendetz.

Retomamos el programa, con redifusión del primer bloque (que milagrosamente conseguimos salvar gracias a las bondades del programa Audition 1.5) en primer lugar el 28 de febrero de 2015, 2 semanas después, en horario especial a las 12.00h, ya que a las 16.00h se producía el estreno de la entrevista del programa con Eladio Y Los Seres Queridos.

Ahí ya todo salió bien. Además, este desastre inicial nos permitió contar en la nueva intentona con nuestro colaborador Óscar Cañas que en el día original de emisión no pudo asistir por motivos de salud. Repuestos de la contrariedad del día 14 de febrero de 2015, 2 semanas después conseguimos finalizar lo comenzado y yo creo que quedó un buen programa. Cutre-montaje fotográfico de rigor nuevamente debido a la baja que por estado físico supone Mariano González en el estudio presencialmente.

Consecuencia de este error, el programa no ha vuelto a ser emitido en RUAH. Tendrá su momento en el parón que haremos de 2 semanas por vacaciones de Semana Santa, lo cual ya les vamos adelantando en estas líneas, pero que en su momento informaremos a bombo y platillo con post de rigor al respecto. Les dejamos link a Ivoox a continuación junto a la inserción del reproductor por si desean escucharlo aquí directamente: http://www.ivoox.com/dmr-6-9-audios-mp3_rf_4216844_1.html
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