jueves, 18 de febrero de 2016

Lift Project Fest. Madrid (13-02-2016)

Desafiando a uno de los peores días del año (climatológicamente hablando: frío de aúpa, lluvia y viento desapacible) nos acercamos a la sala Taboo en el 2º día de los que el Lift Project Fest se celebró en este céntrico local de la calle San Vicente Ferrer. Llegamos puntuales a la hora que el señor Pichurra nos había avisado que comenzarían a tocar los grupos. A las 20.40h ya estábamos dentro, tras haber sido atendidos muy amablemente (aquí no hay ironía como en el caso del concierto de Digo Detroit) por uno de los organizadores del evento en la puerta, esperando que Sharon Bates, el grupo que al fin y al cabo nos avisó/invito del/al evento, abrieran fuego.
Y Cristian Haroche y los suyos se presentaron sobre las tablas con puntualidad; a destacar la estupenda organización del Lift Project Fest, que respetó los horarios establecidos, cosa no muy habitual por desgracia. Pichurra ya me había “spoilerado” que los vallisoletanos irían en plan acústico, con un set diferente. De esta forma, durante sus 40 minutos de actuación, mostraron una faz distinta a lo que Sharon Bates suelen ser en vivo. Así también los chicos consiguieron diferenciarse del resto de grupos compañeros de jornada, ya que la intensidad y potencia fue generalizada durante toda la velada y Sharon Bates apostaron por un sonido más relajado, que por otro lado permitió ver la otra cara de sus composiciones. Abajo un primer plano de Cristian.
Sharon Bates se organizaron muy bien. Desafiando a una sala Taboo que todavía estaba bastante por llenar, dispusieron varios temas de su “Dirigido Por Adam Smithee”, decidiendo cerrar con los 2 grandes hits “Mil intentos” y “Vértigo”. Sin embargo, los de Valladolid ofrecieron seguidos 2 temas nuevos, uno de ellos titulado “La huida”, que obtuvo el beneplácito de la audiencia al término de la misma tras consulta realizada por el propio Cristian, y acto seguido tocaron “No me importa nada” (de esta no dijeron su título, pero se lo asigno yo así por su estribillo) que fue la que más nos gustó y tiene madera de temazo (mucha gente la coreó en su pegadizo estribillo). Insertamos a continuación el video que grabamos de “Mil intentos”; no esperen buena calidad ni de imagen ni de sonido, quedan avisados.

El grupo tocó alineado frente al escenario (incluso Sergio, el batería, se puso en set reducido en la primera línea de las tablas de la Taboo). Fueron vestidos muy sobrios y Cristian, con el pelo más largo de lo que se le ve en fotos promocionales; en este sentido, me recordó a un J de Los Planetas, pero lógicamente allá por los años 90, cuando el buen cantante granadino aún no había perdido su rizada cabellera en un alto porcentaje; a Cristian se le entiende mucho mejor todo lo que canta.
Daniel Peñalba (aquí arriba), que introdujo violín en alguna canción, se hizo con los teclados y también con la guitarra, se quejó de algún fallo de las mezclas que no les permitían a los Sharon Bates lograr el resultado sonoro óptimo que querían. No obstante, a nosotros no nos sonó para nada mal. Lástima de la hora de actuación para Sharon Bates, ya que a medida que iba avanzando la noche la Taboo se iba llenando y hubieran brillado mucho más en horas más tardías.
Aquí arriba pueden ver a Cristian y Sergio en su set de batería. No obstante, audiencia del momento al margen, nos gustó mucho lo que Sharon Bates propusieron para este evento. Sonaron bien, demostraron versatilidad y un enfoque distinto al del sonido de estudio o el habitual de sus directos. Todo ello sin sonar forzados en ningún momento. Mi acompañante me dijo que le gustó más Sharon Bates en directo que en estudio y eso yo creo que siempre es positivo.
Terminaron los Sharon Bates y ya estaban casi arrancando en escena los Ñ Cannalla de Hellín (Albacete); da gusto cuando en un festival los sets se cambian tan rápidamente. Cristian Haroche estuvo cerca de donde estábamos tras su actuación, pero el nivel del sonido de los Ñ Cannalla era tan contundente que no se podía apenas hablar con el que estabas al lado, con lo que no le pude saludar (esa misma tarde recordamos que estrenamos el programa-entrevista que realizamos con él sobre “Dirigido Por Adam Smithee” en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH)).
Pues lo dicho, el sexteto manchego Ñ Cannalla, unas generaciones más veteranos que los Sharon Bates y con 3 discos en su haber (el más reciente “Delirio”), se subieron al escenario de la Taboo con potencia sonora; la misma que Sharon Bates se guardaron para otra ocasión, apostando por otras texturas. En sus primeros compases estos rockeros duros me sonaron mucho a Sôber y algunas guitarras me evocaban lejanamente a Héroes Del Silencio… ¿Me creerán ustedes si les afirmo que eso me sucedió en las 2 primeras canciones y que nada tiene que ver con que luego versionaran tanto a unos como otros? Evidentemente son ustedes libres de pensar lo que crean. Quizás la canción que más me gustó fue con la que abrieron el concierto, de título “Volver”, con un estribillo que bajaba el vértigo, pero que se quedaba bien marcado en la retina. Interesante cómo conjugaban la voz del cantante con los coros. Por cierto, Molono, que así se llama el vocalista de Ñ Cannalla, tiene una voz más grave y rotunda en directo que en estudio. Aquí abajo pueden ver a la mitad de los componentes de Ñ Cannalla en directo.
También ofrecieron un momento instrumental con la banda sonora de la serie (que yo no sigo; seré un bicho más raro de lo que ya por sí me creo) “Juego De Tronos”, mientras su carismático cantante Molono (que me recuerda a un amigo melómano de nuestro colaborador Alfredo Morales) se tomaba un respiro. Los Ñ Canalla tenían su grupo de gruppies entregadas, su gente en las zonas reservadas y empezaron a disfrutar de un aforo más nutrido en el recinto. Quizás fue la banda que más minutos tocaron, pero sin pasarse demasiado en ese aspecto. Contundentes, rotundos y ejemplo claro de rock duro patrio, tal como confesó su propio vocalista en una de sus interacciones con el público.
Nuevamente, de manera muy rápida, se produjo el cambio de set y pasamos de 6 músicos a 3, los que conforman a Lo Nunca Dicho. Quizás fueron el grupo que mejor alternó potencia y melodía de la noche, ya que Sharon Bates, aunque estuvieron muy melódicos y accesibles, se diferenciaron por un sonido menos enrabietado y más amable. Los muchachos de Lo Nunca Dicho fueron quizás los que mejor acogida tuvieron. La sala estuvo con su mayor aforo durante sus 40 minutos de actuación. Aquí abajo vemos a Ángel M. Álvarez, cantante de Lo Nunca Dicho en plano cercano.
Me dio la impresión de que la gente iba a ver a sus grupos y pasaban del resto de actuaciones, actitud que yo no comparto. Por esa misma regla de tres, “DMR” podríamos haber cogido el petate tras los Sharon Bates, que era el único grupo que conocíamos y que nos habían avisado del Lift Project Fest, e irnos a cenar por ahí. Pero no. Nosotros cumplimos nuestros encargos y nos quedamos a escuchar a las 3 siguientes bandas, de las que previamente no conocíamos nada de nada. Y de no ser porque teníamos otros asuntos personales, también hubiéramos ido el viernes, ya que el Lift Project Fest se celebró la noche anterior también como ya hemos dicho. A veces te llevas sorpresas, como nos sucedió hace casi un lustro con nuestros buenos amigos de La Broma Negra.

Bueno, tras esta breve enmienda a ustedes, oh público que va a festivales, continuemos con la narración del evento. Lo Nunca Dicho se ganaron mi simpatía por sus gustos musicales. Seré yo un hípster de esos (como dijo Ángel M. Álvarez, el cantante de Lo Nunca Dicho) que conocen y es devoto de los fabulosos islandeses Of Monsters And Men y los Lo Nunca Dicho se atrevieron a versionar de forma solvente el primer single de su 2º lp “Crystal” (encima de este párrafo insertamos el video que grabamos de esta acertada versión. Por cierto, también les insertamos aquí abajo el programa que dedicamos en nuestra pasada temporada de radio al disco de debut de Of Monsters And Men, por si lo desean escuchar, que, ¡qué cojones!,  también tenemos que hacernos autobombo de cuando en cuando.

Vimos en el trío de Lo Nunca Dicho a un grupo resuelto. Con tirón, ya que entre su grupo de fans cuentan con un cuarteto de hooligans (que de hecho forman parte de un equipo de fútbol según dijo el propio cantante de Lo Nunca Dicho) que alborotaron la sala desde el comienzo (y a los que salvamos de lo que hemos comentado antes, ya que estuvieron desde que los Sharon Bates dieron el pistoletazo de salida) y que me recordaron a la juventud que aparecían en el garito en el que José Luis López Vázquez se tenía que hacer fuerte en la película “Es Mi Hombre” que la tarde anterior había visto en la cadena televisiva 8Madrid.
Lo Nunca Dicho, sin embargo, sufrieron el peor fallo técnico sonoro de la noche. En una de sus últimas canciones apenas se escuchaba a su vocalista, siendo totalmente engullido por la maquinaria sonora de la banda; aunque Ángel hacía gestos a la mesa para que se intentara solucionar, ya que se percató de ello, no se puso buen remedio y dicha canción (de título que no recuerdo) quedó lacrada.
Rápidamente tras Lo Nunca Dicho aparecieron los jovencitos Cocoa. Una banda que subía la rueda de contundencia sonora tras la mayor melodía de Lo Nunca Dicho y que destacaban por la complejidad instrumental de sus temas. Su vocalista, con notables gafas de sol y nutrida cabellera rizada, me recordó en su forma de cantar mucho a un vocalista de una banda de grandísimo tirón que, contra lo que podría pensarse, no me llega demasiado.
Cocoa tienen a su favor esa diferenciación sonora que apuesta a ratos por la experimentación. Los giros de sus canciones, que podrían de forma algo extrema incluso considerarse progresivas, llamaban la atención poderosamente y la contundencia iba y venía de repente. De hecho, con los Cocoa se vivieron los únicos pogos de la noche, en donde frente al escenario se puso la gente (alguno con camiseta de Izal) enloquecida en un par de momentos. El trío que forman Cocoa también disfrutaron de un momento de buen aforo en la Taboo y buena aceptación.
Con Cocoa se puso el punto y final a las actuaciones de grupos y luego vendría el momento de los dj’s. Ahí ya no nos quedamos. Estábamos derrengados (yo me había levantado antes de las 7h esa mañana por prácticas deportivas y con la supervisión de la emisión del programa sobre precisamente Sharon Bates de esa misma tarde tampoco tuve opción de siesta) y nos marchamos a cenar a un restaurante mexicano de la calle La Palma.
Salimos contentos de la sala Taboo. El Lift Project Fest, al menos en su 2º día, al único que pudimos asistir, funcionó bien. Resultó un evento fresco, variado en matices de las 4 bandas que lo defendieron y que en público tuvo una buena acogida que fue en aumento. Lo pasamos bien en compañía de Sharon Bates, que nos sorprendieron y agradaron con su set acústico, con la potencia clásica y dura de los Ñ Canalla, con el ritmo melódico de Lo Nunca Dicho y con la experimentación y recovecos sonoros de los Cocoa. Flanqueando este párrafo, les dejamos otras 2 fotos más de nuestros amigos de Sharon Bates que se nos habían quedado traspapeladas. 
Nuestras felicitaciones a los organizadores por lo que vimos, a los grupos por su papel y resultado y a la gente, que por lo general por lo que vimos como observadores, se lo pasaron también en grande. Agradecimientos a Cristian Haroche por invitarnos en directo en el programa que dedicamos a Sharon Bates, a Pablo Arribas “Pichurra” y a los organizadores por contar con “DMR” para poder informarles.