martes, 19 de enero de 2016

Concierto La Broma Negra. Madrid (15-01-2016)

Al final de la actuación que vamos a comentar en este artículo, tanto a David Infantes, como a Álex Gómez, como a Carlos Caballero, les decía lo mismo. Algo más o menos como: “el concierto de hoy me ha gustado más que el anterior, pero menos que el siguiente que os vea”. Y me daba la impresión de que estos 3 músicos que a día de hoy forman La Broma Negra, uno de los proyectos musicales más personales e interesantes de nuestro panorama patrio a día de hoy, podrían pensar que estuviera dorándoles la píldora sin más.
Para nada es así. Tras ver a La Broma Negra presentar su último trabajo, el potente (pendiente de que aún lo comentemos por aquí) “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”, en la magnífica sala que es la Moby Dick, salgo convencido de que el grupo está en su mejor momento y que están en ascenso. Eso se ve en muchos sentidos: el notable aforo que consiguieron en Moby Dick, su soltura escénica (con una sorpresa que añade originalidad a la propuesta) y la posibilidad de seguir creando canciones con igual capacidad de emoción como las que llevan proponiendo desde hace varios años con una periodicidad muy respetable.
Se cumplió el horario de inicio y tal como me comentó Carlos Caballero unos días antes, a las 21.45h como muy tarde comenzaría la actuación. En primer lugar salió David Infantes, que arrancó con una intro hasta que Carlos, Álex y Laura se sumaran al grupo. Y arrancaron con la potencia de “Despierta a la guardia”, uno de los temas más rockeros en algunas de sus secciones del nuevo disco y luego se metieron con el brío más pop en su melodía de “Virginia en los infiernos”, uno de los destacados temas del anterior trabajo discográfico “Déjanos La Luz Encendida”.
En este tramo inicial apareció el celebrado tema de arranque de “Desilusiones De Grandeza” “Señor, danos la victoria”, donde la percusionista Laura Pérez se hizo notar bastante y en buen sentido en coros en el estribillo acompañando a Carlos Caballero. Otro de los temas más queridos por el público y seguidores acérrimos de LBN “Fantasma”, tomó el testigo en este primer sector de las 2 horas de actuación exactas que ofreció el cuarteto actual. No obstante, tampoco es nuestra intención ir linealmente contando el devenir del concierto tal como transcurrió, con lo que vamos a comenzar a salirnos de la senda.
Con tanta creación y actividad, ha llegado ya un momento en el que La Broma Negra sufren a la hora de elaborar sus set list a no ser que se convirtieran en unos The Cure a la española o unos Springsteen y ofrecieran conciertos superiores en duración a las 3 horas. Esto nos lo confesaron tanto David como Carlos como Álex al terminar la actuación cuando retornamos a la sala tras ir a cenar algo a un recomendable sitio de comida mexicana express que no está muy lejos de la Moby Dick.
Por ello, hubo notables ausencias como “Los reyes no morirán en su cama” o “Sonetos” y la más sorprendente “Las chicas de El Corte Inglés”, uno de los singles más notables del nuevo disco del grupo y que se cayó del repertorio a pesar de que hubo algún que otro espectador que la esperaba (yo me sumo). No obstante, de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra” cayeron casi todas las canciones de su listado.
Pudimos comprobar sus distintas texturas, desde temas más bailables a otros más oscuros y otros incluso asfixiantes (aquí nos estamos refiriendo en particular a “Canción de cuna”, un tema acongojante en todos los sentidos). Lo que se comprobó de forma más clara es que ese tema con aspiración de hit del repertorio de La Broma Negra y que buscaba convertirse en un asunto viral, “Franco tenía un polvo”, funciona genial en directo con su melodía bailable y a ratos obsesiva. Aquí les insertamos el video que grabamos de la misma.
Los finales de los últimos discos estuvieron todos presentes, ya que además de la oda a Edgar Allan Poe, también aparecieron “El descanso de los bañistas” y “Los muertos”, la cual permitió a Carlos ausentarse del escenario un par de minutos (los 2 últimos de carácter instrumental de la pista) que sirvió como falsa impresión de que ahí comenzaran los bises, cosa que no es así, ya que LBN no ofrece bises y está en contra de esa idea de irse del escenario y volver. Las fotos de Laura y David quedaron muy oscuras por la precariedad de nuestra cámara y por la iluminación de la sala que no la acompaña en ese sentido; no obstante, en un concierto de La Broma Negra no quedan mal así, creemos.
Momentos muy destacables, además del que supuso el gran hit del último trabajo “Franco tenía un polvo” fueron “Cenicienta”, que tiempo atrás representó en danza la actual percusionista de La Broma Negra en el concierto del Café La Palma de hace casi 4 años (y que en esta ocasión se dejó notar en los coros), junto a los singles “Tos de medianoche” y “Heridos” pertenecientes a “Déjanos La Luz Encendida”. Confesamos nuestra debilidad por “Los cuerpos celestes”, primer single del último disco, que sonó arrolladora en lo que hubiera sido el comienzo de los bises tras la ida y venida de Carlos Caballero en el tramo final de “Los muertos”.
Hay ciertos temas que no pueden faltar en un concierto de La Broma Negra como son “Balas para matar el tiempo” (la cual sufrió el único fallo de sonido en forma de acoples) y “Nieto de maestro de escuela”, que se sucedieron cuando la actuación estaba ya bien encarrilada. Sorpresa fue quizás “El lento y medido caminar del vigilante” y no tanto “Una mujer enamorada es otra forma de terrorismo” y su compañera de disco “Su decisión mi capitán”, que son canciones que siempre resultan muy bien en directo. Abajo una fotografía del grupo en blanco y negro realizada por Susana Hernanz.
El resultado global fueron 2 horas de actuación medidas al segundo, finalizadas con “Cuidado con lo que matas”, donde La Broma Negra presentaron sin fallos su último disco ante un público que disfrutó mucho con lo que ofrecieron en escena el cuarteto actual de LBN. En una semana tan triste para el mundo artístico en el que nos dejaron a los 69 años tanto Alan Rickman como David Bowie, Carlos Caballero, declarado admirador a fondo de Bowie, rindió un homenaje al mismo al comenzar a cantar a capella “Space oddity”. Hay que decir que la gente no se sumó a los coros y al final el guiño quedó menos solemne de lo que Carlos hubiera deseado, pero supongo que al bueno de Bowie le haría gracia si lo pudo ver desde donde se encuentre.
Carlos Caballero se presentó frente a su micrófono como si fuera un gótico drugo de “La Naranja Mecánica”, faltándole solamente la huevera por fuera del pantalón y cambiando el blanco por el negro que llevó. Hacía tiempo que no veíamos a Carlos con bombín y en esta ocasión se tiznó la cara que le daba un carácter más lúgubre si cabe. Álex Gómez cambió su icónica guitarra por otra menos llamativa, pero no por ello sus acordes y partes de guitarra eléctrica brillaron menos (de hecho en ciertos pasajes de ciertos pasajes se hizo notar más que en otras ocasiones su trabajo en las cuerdas). Su look volvió a ser tan formal y elegante como de costumbre, con pantalón negro, camisa blanca y corbata oscura. David Infantes mantuvo su forma de tocar los teclados muy echado para adelante y en su aspecto se presentó con sombrero del lejano oeste, sin renunciar a sus lentes tintadas.
No obstante, la novedad que ofrecía La Broma Negra para esta ocasión era la incorporación de Laura Pérez como percusionista y voz de apoyo femenina para Carlos. Ya había colaborado con LBN anteriormente como hemos comentado líneas arriba y ahora se ha aplicado para ofrecer un look más personal a La Broma Negra. Javier Pellín ofreció al grupo un sonido más directo, pero la imagen del grupo se normalizaba o se hacía más tradicional con un batería al uso. Laura, de pie durante toda la actuación y con una estructura base de percusión, hace que el grupo no caiga en lo usual. Su look, bastante gótico para esta ocasión, le fue muy bien al grupo, ya que el resto de componentes no abusan de ello y por ello no satura. Además, tuvo su momento de baile, con unas alas doradas que terminaron por envolver a Carlos en un momento que reportó el pasaje más visual de la actuación. Véanlo aquí abajo.
La sala Moby Dick le va muy bien a LBN. A nosotros nos gusta mucho. El juego de luces fue estupendo y le fue muy bien al grupo. El sonido, salvo un par de detalles sin especial relevancia, fue de alta nota igualmente. Y la respuesta de la gente mejor que nunca. El grupo ovacionó con ganas y bastantes segundos cada uno de los temas que interpretó la formación. Un aforo nada desdeñable, donde solamente faltó el sector “DMR” de los seguidores de La Broma Negra, ya que ni Alfredo Morales ni Mariano González (ambos por motivos personales) pudieron asistir. Sin embargo, el núcleo duro de seguidores de la banda no faltó, con sus camisetas de merchandising del grupo enfundadas y coreando cada uno de los temas que LBN iban interpretando.
En resumidas cuentas, La Broma Negra va a más. A su ritmo, pero a más. Paso a paso se va notando. El grupo ha hecho un grandísimo trabajo promocional con “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”, desde la portada del disco hasta los videoclips más allá del contenido musical. Este concierto supone un punto de inflexión, con una propuesta en directo que vuelve a ser más personal y que confiemos se afiance y siga ganando adeptos poco a poco. Agradecemos al grupo que haya contado con nosotros una vez más para narrar sus andaduras. Siempre lo pasamos en grande y en un auténtico honor.

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