viernes, 21 de marzo de 2014

The Cure - Wish (1992)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Cuando no hace muchas semanas que me enteré de los rumores que anuncian nuevo disco de mi grupo predilecto de toda la historia para este 2014, considero adecuado retornar a su historia para analizar otro de sus discos; reconozco que me da cierta cosa analizar álbumes de The Cure, por miedo a darme cuenta de que un día me quede sin uno de ellos para poder hablar de ellos en el blog. De momento hemos prestado atención a “Seventeen Seconds”, “The Head On The Door”, “The Top”, “Pornography” y “Bestival Live 2011, con lo que aún nos quedan muchos ítems por analizar.

Me sorprende mucho que finalmente me haya decantado por “Wish” de 1992. Éste es uno de los considerados mejores trabajos del grupo liderado por Robert Smith, que en aquellos días se acompañaba de Simon Gallup al bajo, su cuñado Porl Thompson en las guitarras, Boris Williams en la batería y Perry Bamonte a los teclados. Tolhurst ya fue finiquitado en los días del anterior “Disintegration” (de hecho en la era de “Wish” había jaleo con él en los tribunales) y también el teclista Roger O’Donnell había dejado el grupo.

The Cure venían de la marea mediática que provocó su considerada mejor obra, el “Disintegration” de 1989. El éxito de este lp desembocó en un disco posterior de remixes, con nuevas tomas de clásicos del grupo, con mayor o menor acierto. En tiempos de “Disintegration” incluso se editó un lp en directo llamado “Entreat”, que durante mucho tiempo fue un ítem de coleccionista, ya que su carácter benéfico hace que no sea un disco de catálogo regular de The Cure, aunque en la actualidad se lo pueden llevar en formato extendido con la “Deluxe Edition” del “Disintegration”.

Con esa leve reestructuración de la formación, con un teclista no afianzado como era el caso de Roger, se podía intuir un disco más rockero-guitarrero, con pérdida de muchas de las atmósferas que los teclados siempre aportaron a los Cure. Y así fue. Porl Thompson se hizo acreedor del sonido tan guitarrero, a ratos algo cansino en ciertas canciones, de “Wish”. El resultado fue un disco con un trío de singles para la historia dorada de The Cure y una gira mundial que mantuvo el estatus internacional de Smith y cia. 12 canciones nos ocupan hoy, vamos paso a paso.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Open”: “Wish” comienza en efecto muy guitarrero, con un buen acompasado entre el bajo de Simon y las afiladas notas de las cuerdas de Porl y Robert. “Open” es un tema donde Robert narra una de esas experiencias nocturnas de obligada visita a una fiesta en la que no tienes mucho que ver y tras la que terminas muy perjudicado, habiéndose alargado tu estancia en la misma más de lo que tenías previsto. En el sector de temas guitarreros de este disco, es quizás mi favorita (sin el “quizás”). Es concisa y prescinde del divismo y virtuosismo cansino que veremos en pasajes de temas posteriores. Un inicio vigoroso de disco que funciona muy bien.

2. “High”: Del rock pasamos al pop. Jesús Llorente, en esa biografía de cabecera de la editorial “La Máscara”, que es cabecera para tantos “cureofilos” como servidor de ustedes, denominó a “High” como un ejemplo de pop pluscuamperfecto. Estoy completamente de acuerdo. Estamos ante la canción que ofrece unos detalles melódicos más exquisitos y de mejor gusto que ninguna otra. Y es que “High” transmite una felicidad sin exageraciones o lirismo melancólico como veremos en otros momentos. Quizás sea el single que menos ha quedado en el recuerdo de los 3 que se extrajeron, debido a su discreción elegante y sin alardes. Su videoclip, muy luminoso, con el grupo en las nubes, está en perfecta concordancia con la canción.

3. “Apart”: En un tono apagado y lúgubre, Smith afronta una balada atormentada de desamor que nos habla de distancias. “¿Cómo pudimos alejarnos tanto? Solíamos estar tan juntos…” se pregunta Robert en el estribillo de esta pieza de sonido nocturno y nebuloso. Es con total seguridad una de mis favoritas del disco. Hay punteos de guitarra que son realmente maravillosos. Recomiendo que se escuche la toma en directo del lp “Paris”, ya que podrán escuchar a Robert Smith entonarla en su registro agudo habitual, provocando un fuerte contraste con la versión del lp. Suena tremendamente genial en esa toma.

4. “From the edge of the deep green sea”: Reconozco que por su título, esta canción me ganó desde la primera vez que la leí en el track list del disco. Es uno de los títulos de canción más ambiciosos de la historia de The Cure, pareciendo querer emular a los U2, con esos títulos kilométricos de “Achtung Baby” o “The Joshua Tree”. Sin embargo, el resultado total de “From the edge of the deep green sea” flojea. Es uno de esos ejemplos de guitarreo sin demasiado tino, esforzado en exceso, que sin sonar horrible no llega a los niveles de composiciones largas brillantes, al estilo de la canción “Disintegration” del disco de mismo título. Se pasa de duración y de carácter rockero. Smith se pone épico casi de principio a fin, pero ni con el paso de las escuchas ni de los años termino de tener a esta pieza en demasiada estima.

5. “Wendy time”: “Wendy time” es un tema digamos del género “tontipop”, que The Cure insertan en este disco. Es, en cierta forma, anticipo de muchos temas que poblarán el infravalorado “Wild Mood Swings” de 1996, y que nos puede recordar vagamente a cosas anteriores como “Let’s go to bed”. Quizás el carácter tan serio que tenían los Cure a estas alturas hizo que se viera a este tema con peores ojos de los que ya por sí miraron al citado single del año 83. Puede ser un tema de relleno, una especie de canción de refresco tras la sesudez de la canción anterior. No me disgusta, pero tampoco me vuelve loco.

6. “Doing the unstuck”: A veces la letra puede no estar en buena concordancia con la melodía. Y eso creo que sucede con “Doing the unstuck”. Creo que, para todo aquel que no sepa inglés y escuche la música de The Cure sin tener repajolera idea de lo que dice Robert, es una de las mejores melodías que incluye el disco. Ahora bien, el vitalismo excesivo que se narra en la letra, resulta ciertamente algo impostado y creo que no cuadra con este cierto tono de pop épico que dibuja la melodía. No en vano, Jesús Llorente, en su citada biografía, le dio palos a más no poder a “Doing the unstuck”. Yo no soy tan radical como él, ni mucho menos, y diré que me gusta como suena, pero si me pongo a reparar en la letra es cierto que la emoción se te baja algo. No obstante, confieso que cuando accedí a “Wish” en su momento, fue durante mucho tiempo uno de mis temas favoritos y a día de hoy estoy lejos de repudiarla; lo único, es que uno va aprendiendo inglés, a tener mejor capacidad de comprensión auditiva de dicha lengua y… En todo caso, según escribo estas líneas, he de decir que su melodía me sigue pareciendo muy buena y me sube la moral cosa mala. Que levante la mano el que, como yo, sea partidario de “Doing the unstuck” (quiero decir que deje comentario al respecto en el post).
7. “Friday I’m in love”: Puede ser que el gran single de “Wish” sea “Friday I’m in love”. Con los Cure haciendo el chorra en el videoclip, disfrazándose y montándose un buen sin dios en el plató, sobre todo al final, el tema se convirtió en uno de los inmortales de la banda para el público en general. Es un ejemplo de pop directo y alegre. La letra, con la narración de una semana y las sensaciones que le transmite a Robert Smith el asunto, tampoco es que esté al nivel de los mejores momentos del compositor como letrista, pero muchas veces The Cure han conseguido dar lugar a grandes piezas sin necesidad de romperse demasiado el coco a la hora de conseguir una buena lírica. Es un tema que no se quema con facilidad, como sí sucede por ejemplo con “Lullaby” (hablo de mis percepciones, por supuesto). Es lógico su éxito y hasta este momento de disco da la impresión de que The Cure han apostado claramente por el pop más que por el rock; tranquilos, que la balanza se decantará por el rock y las guitarras a medida que avancemos hacia el final.

8. “Trust”: En “Wish” The Cure hicieron hueco para la hermana menor de “Homesick”, aquel tema nocturno, taciturno e irresistible a base de notas de piano clásico incluido en “Disintegration”. “Homesick” me encanta y “Trust” también. Recuerdo que allá por el año 1999, con mi teclado Casio, de oído, saqué la melodía principal del comienzo de esta canción. Robert Smith da lugar a una bonita pieza de amor, que a medida que avanza se adorna de una mayor orquestación que la engrandece más si cabe. Uno de los “debes” de este disco y en todo caso una de mis predilectas de siempre.

9. “A letter to Elise”: Yo accedí antes a “Paris” que a “Wish”. Por eso, ciertas canciones, como el caso de “Apart”, luego me sorprendieron mucho cuando escuché el disco. En la versión en directo de “Paris”, “A letter to Elise” suena acojonante. En estudio no suena mal, pero la intensidad del directo es soberbia. Es quizás el tema de sonido más romántico y el más lírico de todo el disco. La letra destila melancolía al igual que la melodía y Robert está muy sentido en el micrófono. La conjunción o concordancia muy medida, como he descrito, de todos sus elementos, con justicia la convierten en una de las mejores y más remarcables del disco. A muchos fans les encanta, entre los cuales me incluyo; no obstante, al bueno de Llorente no le gustó, siendo una de las muchas cosas con las que no estuve de acuerdo con el bueno de Jesús al leer su muy valiosa biografía.

10. “Cut”: Vuelta al rock. Estamos ante el tema más acelerado de “Wish”. A ratos se me vuelve a hacer algo pesada la buena de “Cut”, aunque sus intenciones son nobles y el resultado general no es malo y no es demasiado plomizo. Porl Thompson aquí se queda más a gusto que en ningún otro tema de “Wish”. Smith canta desesperado y muy encendido, en correcta sintonía con el brío de este tema de factura tan contundente.

11. “To wish imposible things”: La que podríamos llamar como canción-título, por eso de que incluye la palabra que da nombre al lp en su enunciado, es quizás la canción más melancólica y zen del disco. Con una instrumentación algo exótica y misteriosa, se dibuja esta composición de factura algo desesperanzada y que también incluyo en mi conjunto de canciones favoritas de “Wish”. Quizás “To wish imposible thing” hubiera sido mejor final del disco que lo que decidió el grupo situar como capítulo de cierre.

12. “End”: Para el sector de fans hipocondríacos de The Cure, aquellos que están siempre con el miedo de que Robert decida finiquitar al grupo, “End”, por su título, pondría el corazón en la boca a más de uno. El tiempo ha demostrado que los tiros no iban por ahí y que su sentido es el de finalizar un disco que comenzó con un tema que se titulaba “Apertura” con otro que pone “Fin”. No obstante, no estamos con “Wish” ante una obra conceptual. “End” sí que resulta plomiza y repetitiva. Aquí no existe el vértigo de “Cut” y The Cure entregan un capítulo final que, con más guitarras, podría estar en el tono de la canción título que cerraba “The Top”.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este disco, de portada indescriptible en tonos rojizos y azules, supuso la consagración de The Cure como uno de los grandes grupos internacionales. En el disco consta Cure, en lugar de The Cure, costumbre de esos días de la banda, cosa que también se ve en los 2 discos en directo “Paris” y el doble “Show”; ejemplo esto de editar 2 discos en directo de la misma gira del nivel de repercusión de la banda.

No obstante, no todo serían buenas noticias de aquí en adelante, ya que la buena aceptación y el éxito comercial del disco en todo el mundo no evitaron cierta convulsión en el grupo, que con más motivo que nunca provocó los rumores, una vez más, de disolución. El caso es que Porl Thompson, al cual costaba cada vez más pararle a la hora de meter guitarras en los discos (vean el resultado de “Wish”), abandonó el redil por 2ª vez en su vida (recordemos que formó parte de Easy Cure). Sorprendió mucho que Boris Williams, el batería de los años gloriosos de The Cure (los que van desde “The Head On The Door” hasta este disco que analizamos hoy) también se marchara.

Incluso Simon creo que hizo un amago de dejar The Cure, pero finalmente decidió quedarse. En estos días Robert Smith dirigió al grupo en descomposición a sellar canciones para bandas sonoras, como el soberbio tema “Burn” para la banda sonora de “El Cuervo”. Se reclutó a Jason Cooper en la batería, que a la postre es el batería que más ha durado en The Cure (aunque también es el que menos empatía causa entre los seguidores del grupo) y retornó Roger O’Donnell, pasando Perry Bamonte a las guitarras que dejaba vacantes Porl.

“Wild Mood Swings” fue un patinazo para la banda tanto en lo comercial como en el apartado de la crítica especializada, sobre todo por situar a “The 13th” como single. Yo, sin embargo, creo que se lo he confesado alguna vez, fueron los días en los que me sumé a The Cure gracias a “Mint car”, un single que me gustó mucho.

Recapitulando, termino concluyendo que este disco fue ejemplo de álbum maduro de alto nivel de una banda que quizás hubiera pasado recientemente su mejor momento. Es precisamente ese buen disco situado en la historia de una banda a continuación de uno que ha puesto patas arriba al mundo (como pasa con otras obras valoradas como son “Achtung Baby” de U2, sucesor de “The Joshua Tree” o el “Songs Of Faith And Devotion” de Depeche Mode, que vio la luz tras “Violator”). “Wish” a ratos (los menos) se hace algo pesado y excede en guitarras. Se nota mucho que los teclados corren a cargo de un recién llegado como era Perry Bamonte. Las atmósferas de discos anteriores brillan por su ausencia y eso es una pena.

Con todo, “Wish” suena a disco grande y con empaque. Y no hay que caer con facilidad en la falsa impresión de sonido monolítico, ya que hay de todo: pop alegre, pop melancólico, rock gótico, rock a secas, etc.. Me daría con un canto en los dientes si el grupo, cuando nos sorprenda según las últimas noticias con su futuro nuevo disco, nos entregue algo al nivel de este “Wish”; sin lugar a dudas sería una buenísima noticia para los que somos fans incondicionales del grupo.

Terminamos hablando de nuestro programa de radio. Este sábado a las 16.00h y al siguiente miércoles a las 23.00h podrán escuchar la redifusión del programa sobre “Low-Life” de New Order que llevamos a cabo en directo el sábado anterior en RUAH. A la siguiente semana no tenemos programa en directo, pero sí habrá un programa de estreno. El acertijo es sencillo: habrá lugar para el 2º programa-entrevista de la temporada. Durante esta semana les informaremos de ello. ¡Estén atentos!

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