sábado, 30 de junio de 2012

Danza Invisible - Maratón (1985)

Ya cuando estuve con Javier Ojeda hace un par de semanas atrás en el backstage del concierto del sábado de las fiestas populares de Torrejón de Ardoz del que tomó parte, le mencioné las intenciones que tenía de volver al universo de Danza Invisible. Y es que a pesar de que en nuestra 2ª temporada compartimos aquel impagable programa de radio en el que revisamos “Música De Contrabando”, la verdad es que del artículo escrito de aquel disco y de la crónica del concierto de Alcalá de Henares ha pasado ya demasiado tiempo (casi 4 años).

Y si el primer disco que analizamos fue el citado “Música De Contrabando”, sigo abundando en los Danza Invisible pre-“Sabor de amor” para dar un saltito atrás y analizar uno de esos denominados mini-lps que incluye 7 canciones y varios clásicos de la historia del grupo. Es muy importante “Maratón” de 1985 dentro de la historia de Danza Invisible, ya que el grupo venía algo rebotado de sus anteriores experiencias discográficas (por lo visto no les gustó mucho el trabajo de producción de Julián Ruiz). Con Peter McNamee se quitaron los males y sellaron un interesante trabajo que concretarían en el posterior “Música De Contrabando”.

Que en el repertorio de Danza Invisible en directo se incluyan 3 canciones fijas de este disco que hoy nos ocupa, e incluso a veces 4, da fe clara y fidedigna de lo bien que funcionan esas canciones y de su potencial. Resulta igualmente muy adecuado para estas fechas de calores y mucho sol, ya que invita al optimismo e imprime energía para sacar provecho a esta época del año. Comprobémoslo.

La gran joya oculta “El pintor y la modelo” y que es la 4ª canción mencionada en discordia que de cuando en cuando últimamente recupera el grupo en directo (o al menos hace un par de veranos así hicieron) se encarga de abrir fuego. Quizás choca algo la cierta arritmia del estribillo, pero lo sinuoso que suena la melodía vocal de la letra en la boca de Javier Ojeda con frases como “Vuélvete hacia mi, tu imagen emerge del blanco del lienzo” son sencillamente fenomenales. Las guitarras de Antonio Luís Gil y Manolo Rubio también sellan un papel impagable, con alternancia de momentos aguerridos en el estribillo y otras líneas más melódicas en las estrofas intermedias. Muy buena y reitero que estimo que es la gran joya oculta del disco, que de forma acertada el grupo en los últimos tiempos ha reivindicado con inteligencia (creo que incluso como apertura de los conciertos). No escatima el disco de inicio, ya que en 2º lugar se dispone la avalancha de ritmos y el atropello de adrenalina musical que es “El club del alcohol”. Clásico irremediable del repertorio de los malagueños, que el gran público (es decir, aquellos que conocen “Sabor de amor” y poco más) desconoce, pero que a buen seguro hacen suya si van un pelín más allá dentro de la historia y el universo de Danza Invisible. Oda a la alegría, con unos riffs de guitarras desbordantes, un Javier Ojeda completamente desaforado (en directo ya ni les cuento, por las 4 veces que les he visto en concierto) y un trabajo básico por parte de Chris Navas y su bajo para concederle el vértigo necesario a este chute de energía musical que Danza Invisible nos regala en este “Maratón” y que suele ser parte de los últimos minutos de los conciertos que sigue dando el grupo. En la letra y melodía, hay cambios de ritmo muy buenos, o al menos que personalmente me encantan como son esas partes que dicen “las lágrimas se ahogan en alcohol (las risas flotarán), el hielo funde cualquier inquietud, que el vaho hace sentir”. Recuerdo que yo la descubrí primero en directo, en el disco “Al Compás De La Banda” de mediados de los 90, cuando me lo compré hará cosa de 10 años o así. Desde entonces forma parte de mi podium personal de temas favoritos de Danza Invisible junto a “Sin aliento” y “Agua sin sueño”. Pero el arreón inicial de “Maratón” no termina aquí. Se prosigue con la corrosiva y algo agria, “El ángel caído”. Estamos ante una composición que se aleja de la alegría que destilan las 2 primeras composiciones, pero no por ese cambio de cariz nos encontramos ante algo que nos corte el rollo, ya que es una composición de gran fuerza, con una letra llena de miedos y fantasmas realmente buena y elaborada y una estructura que por ahí he leído que pudo influir mucho en el estilo de los primerizos Héroes Del Silencio (ahí es nada). Normalmente suele forma parte de los conciertos del grupo y ese “¡Jamás!” del final del estribillo, impresiona muchísimo escuchárselo a Javier Ojeda. Con “El ángel caído” se completa un trío de apertura de disco insuperable y antes de pasar a comentar la siguiente canción, les comentaré que ésta es otra de las canciones preferidas de los seguidores de largo de Danza Invisible. “¡Deprisa!” supone el mismo efecto que cuando un elefante entra en una cacharrería. Aunque “Maratón” es un disco efectivamente muy a la carrera, acelerado (más propio de una prueba de los 100 metros lisos que de una maratón), la 4º composición puede ser el momento más contundente de la obra, en clara lucha frente a “El club del alcohol”. Este disco que hoy tratamos es un ejemplo de álbum que no tiene ni un solo momento de descanso (quizás sí, pero levemente “A veces el campo”).
Tras una intro algo calmada, resulta muy acelerada “Por la fuerza”, y destaca por unas notas muy marcadas y saltarinas del bajo de Navas. En la letra Javier Ojeda de ríe de quien protagoniza la letra, que por lo visto puede comprar a medio Madrid o incluso a la humanidad. En definitiva es otro ejemplo del buen hacer instrumental de la formación a la hora de volver a confeccionar una estructura de melodías de cuerdas fabulosas. “A veces el campo” se mueve por líneas parecidas al sonido de “El ángel caído”, aunque con una letra que no tiene nada que ver. Es muy interesante la sincronía de la maquinaria sonora de “Danza Invisible” a la hora de seguir conformando ese sonido tan característico de esos días, en el que podemos encontrar cierto paralelismo entre los Danza y los Soda Stereo argentinos, grupo que un compañero de trabajo me recomendó y que al menos en su disco “Nada Personal”, se asemeja mucho al sonido de los de Málaga. Se termina con “En guerra”, otro tema que no suelen olvidar los chicos en sus repertorios de conciertos y del que ya les hablamos en “Música De Contrabando”, ya que es un tema compartido entre ambos trabajos.

Este “Maratón” de 1985 permitió a Danza Invisible principalmente sentar las bases de su futuro y comenzar el camino hacia el éxito. Tras este mini-lp, aunque yo lo considero disco principal a todos los efectos (ya he hablado varias veces de este aspecto), el siguiente paso fue el igualmente bueno “Música De Contrabando”, ya como lp principal sin posibilidad de discusión alguna y el ascenso a la cima con “A Tu Alcance” y “Catalina”.

Este trabajo tiene su relevancia dentro de la historia del grupo en tanto a que guarda en su interior una serie de piezas clásicas y de las más valoradas por los auténticos seguidores de Danza Invisible y también porque es paradigma del sonido de la primera etapa discográfica de esta formación. Supone un ejemplo de disco muy rítmico, acelerado y rebosante de energía. Su portada a franjas, con una imagen que podría ser vista a través de uno de esas cortinas de metacrilato a bandas, aunque muy simple, me gusta.

Me da la impresión de que quizás he repetido muchos adjetivos a la hora de comentar el disco, relacionados con el ritmo, aceleración, velocidad, etc. Pero es que es así. “Maratón” les imprimirá las fuerzas necesarias como para incluso levemente levantarse de sus asientos mientras que lo están escuchando, para tímidamente moverse o incluso enloquecer parcialmente una vez que te has dejado seducir por la fuerza y potencia de sus temas. Si Danza Invisible tocan cerca de sus casas, no dejen de ir a verles y estén bien atentos a los momentos del set list que se encarguen de recuperar este muy acertado trabajo que estos chavalotes de Málaga editaron a mediados de los años 80 y que sería premonitorio del éxito que alcanzarían unos años más tarde los Danza Invisible, que en los tiempos de este disco estaban en liza con su formación clásica, aquella integrada por Javier Ojeda como vocalista, Chris Navas al bajo, Antonio Luís Gil a la guitarra, Manolo Rubio a teclados y guitarras y Ricardo Texidó en la batería.

En nuestro programa de radio tendremos el lujazo de contar con unos invitados muy especiales, y además contemporáneos de los Danza Invisible (seguro que más de una vez se verían por el Rockola). Se lo desvelaremos mañana. De momento, esta tarde a las 16.00h en RUAH podrán escuchar la repetición del Especial The Cure sobre “Pornography”. En &radio ya no emitimos los fines de semana hasta después del verano, pero sí seguiremos los miércoles a las 23.59h hasta que a priori el 18 de julio terminemos con la temporada.

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