miércoles, 29 de junio de 2011

Concierto Fangoria. Torrejón de Ardoz (18-06-2011)

El post de rigor sobre alguna de las actuaciones musicales que han tenido lugar en las fiestas del municipio donde siempre he residido (publicado con algunos días de retraso), se lo lleva este año Alaska y su proyecto más longevo en el mundo de la música, en el que siempre ha estado acompañada por Nacho Canut, que no es otro que Fangoria. Iba con no demasiadas ganas, he de confesarlo, ya que en el concierto que el grupo ofreció 4 años atrás en el lunes de las fiestas populares me dejó algo frío. Quizás fue un espectáculo demasiado electrónico y además incluyó una serie de adornos, cuyos gustos respeto, pero que personalmente no me resultaron entretenidos.Por fortuna, la cosa cambió. Tras la introducción de El Pulpo, a quien pueden ver en sus tareas en la foto de arriba del párrafo, el cual estuvo desde las 23.00h animando al respetable y consiguiendo una más que aceptable acogida a sus peticiones de bailes y movimientos por la audiencia, a las 12 de la medianoche (una hora muy apropiada para que Alaska comience sus conciertos) comenzaba el espectáculo, con ese guiño a la revista que teñía la imagen de las bailarinas y bailarines y la propia Alaska como vedette principal.Se empezó con “Miro la vida pasar”, con Alaska, Nacho y el vocalista Spunky sobre el escenario. En los siguientes temas entró la guitarrista rubia cañón que completaba el cuarteto en escena y los bailarines, entre los que destacaba la televisiva stripper Susana Reche (a la que recordarán quizás de los últimos días de “Crónicas Marcianas”). La mejora redundó en que Alaska y Nacho tuvieron a bien incluir en el set list todos los éxitos de Alaska Y Dinarama, cosa que ya advertimos en los primeros pasos del show con “Un hombre de verdad”. Aunque eso sí, todos los clásicos sonaron con una base rítmica electrónica actualizada, pero que para nada incurría en el sonido machacón o estridente. Sonaron éxitos tardíos como “Mi novio es un zombi” (el tema primero que recuerdo personalmente en vida promocionar de Alaska Y Dinarama en televisión) e inmortales tales como “Bailando” (de las pocas concesiones a la etapa de Pegamoides), “Ni tú ni nadie”, y sobre todo “¿Cómo pudiste hacerme esto a mi?”, las cuales se incluyeron en el bis y en la parte final del listado troncal de la actuación respectivamente. Ésta última fue el momento que con más afición viví, ya que sonó grandiosa, a la altura del mito que es en sí la canción.El bis, ya fuera del espectáculo vodevil, se centró en temas de Fangoria, que hicieron compensar la balanza ante tanto peso de la historia previa de Alaska y Canut. No podemos obviar que también sonaron con fuerza y buen ánimo piezas muy válidas de Fangoria como “La mano en el fuego” y sobre todo “Retorciendo palabras”, que supuso uno de los mejores momentos de la actuación. No faltaron el “Criticar por criticar” o “Absolutamente” de los discos más recientes de la formación.En resumidas cuentas, Alaska y Nacho, Nacho y Alaska, sellaron un espectáculo notable durante las casi 2 horas de actuación que ofrecieron a la parroquia de Torrejón de Ardoz. La única concesión al margen de la actuación musical en sí fue un striptease de Susana Reche mediada la actuación en un mano a mano con la guitarrista del grupo, mientras que Alaska se entretendría en cambiar el vestuario con esas prendas tan ajustadas que gusta de llevar. Gran concierto de la noche del sábado de las fiestas populares, ante un recinto de conciertos hasta la bandera y en el que la gente disfrutó y bailó tanto al menos como el marido de Alaska Mario Vaquerizo, que estaba en primerísima fila, al igual que la plana mayor del gobierno municipal con el alcalde Pedro Rollán y su concejal de festejos Valeriano Gómez a la cabeza, situados justo delante de mí.Concluyendo con el post, afirmo que Fangoria ofrecieron un show 3 veces mejores que el que trajeron 4 años atrás al mismo emplazamiento. ¿Puede que la nostalgia impregne mis sensaciones y juicios de valor? Sí, de acuerdo, pero así lo siento y realmente lo pasé muy bien.
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martes, 28 de junio de 2011

Discos, música y reflexiones cumple 3 años

Dicen que en una relación de pareja, el 3er. año es clave a la hora de consolidar el vínculo o de que, por el contrario, las cosas salten por los aires. No sé si es correcto extrapolar eso a la conexión autor-blog, o si al menos tiene pies o cabeza; en todo caso ya son 3 años los que “Discos, música y reflexiones” lleva en la brecha y de momento seguimos en pie. Como siempre, me gusta hacer balance de lo que ha dado de sí este 3er. año y de lo que hemos conseguido o evolucionado.

En tanto al aspecto del blog, lo único que ha habido (y personalmente no es que sea poco, ya que me costó dios y ayuda) es la inclusión de la 3ª columna situada en la parte derecha, lo cual conseguí más o menos allá por el mes de octubre de 2010. De esa forma hemos conseguido descongestionar el contenido recargado en el sidebar lateral único que existía. El resto de cosas (cabecera, fondo, etc.) de momento no tengo pensado cambiarlas, ya que estoy moderadamente contento con ellas.

Dentro de esa columna derecha hemos incluido vínculos a los perfiles de redes sociales del blog, lo cual nos lleva a la siguiente novedad. Y es que a pesar de que no me hagan mucha gracia, las redes sociales son el signo de los tiempos y para dar difusión al blog estimé que era vital incluirnos. Por ello, a la par que sucedía la incorporación de la 3ª columna, nos dimos de alta 1º en Twitter, luego en Facebook, y luego en Tuenti (que personalmente es la que menos funcionalidad le veo). La que mejor viene al blog es la que nos otorga un microblog adjunto a razón de 140 caracteres (en contraposición a los tochos de post que publico), que además casi siempre permite que haya novedad diaria en el blog, al actualizarse el twit en cuestión en la columna derecha.

Sí, también como ya mencioné en las redes sociales y habrán notado, nos hemos “vendido” al AdSense, pero les aseguro que para nada me estoy haciendo rico con el invento, así que… Espero que los anuncios no les resulten molestos y si de cuando en cuando no les importa hacer un “clic” sobre los mismos, aunque acto seguido cierren la ventana, se lo agradeceré.

En lo que al contenido analizado en el blog en este año se refiere, hemos seguido dando cabida a nuevos grupos que aún no habían pasado por el blog, y, lógicamente habrá muchos que irán apareciendo de aquí en adelante por “Discos, música y reflexiones” por 1ª vez. Evidentemente, las repeticiones de grupo ya son una constante habitual y de muchos de mis grupos favoritos ya hemos dado tratamiento a varios álbumes, como es el caso de The Cure o Depeche Mode, con 4 revisiones de disco cada uno.

Sobre el apartado de la radio ya hice un artículo al respecto, el cuál pueden consultar si lo desean, por lo que aquí no mencionaré nada más de esa vertiente o ramificación del blog. Lo que sí es preciso mencionar es que en el apartado de concursos el año pasado quedamos en el podio de la categoría de Mejor Blog de Música en la V Edición de los Premios 20Blogs del diario 20Minutos; ¿pensar en este año en la victoria? Por soñar que no quede, aunque la cosa estará difícil. De momento creo que el concurso se llevará a cabo en fechas más tardías que en los 2 últimos años. Su voto llegado el momento, si estiman otorgárnoslo, será muy celebrado.

También es importante resaltar que las crónicas de conciertos han sido también protagonistas especiales en este 3er. año de funcionamiento. En ese apartado, durante este año hemos sido acreditados como medio para cubrir una importante relación de conciertos, lo cual también creo que es un moderado reconocimiento a la dedicación y a la afición con la que llevamos a cabo esos artículos. Por cierto, la foto del artículo es un collage que he hecho de las entradas que conservo de varios de los conciertos a los que he acudido en mi vida; de algunos podrán encontrar crónica en el blog si los buscan.

No me voy a extender más. Solamente diré que estoy satisfecho de echar la vista atrás y ver como poquito a poco vamos creciendo. Quizás este año no ha habido lugar para tantas novedades como en el 1er. y 2º año, pero bueno, al fin y al cabo esto es una afición y como tal hay que tomarla. Cuando nos profesionalicemos, ya se lo mencionaré. Espero que sigan pasándose por aquí de cuando en cuando, en el momento en el que a ustedes les venga bien; yo estaré encantado de que así sea.
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domingo, 26 de junio de 2011

Lady Gaga - Born This Way (2011)

Antes de nada, aclarar que este post es el que correspondía a este sábado (demorado en publicación por motivos personales) e introducir un epílogo del post de la pasada semana sobre Cyndi Lauper: me enteré el lunes pasado de que Cyndi vendrá a tocar a Madrid en los “Veranos de la Villa” de la capital el domingo 24 de julio. No sé ustedes, pero yo probablemente no me lo perderé, y más aún tras el conato de concierto no concretado finalmente que tuvo lugar hace un par de años; la única duda me asalta es por el carácter jazz de su último disco, pero ya lo meditaré con la almohada las próximas semanas.

Hoy, curiosamente nos enfrentamos a una buena amiga de Lauper y conocida por casi todo el mundo a día de hoy. Por decirlo de alguna forma, Lady Gaga podría suponer la mezcla entre Lauper y Madonna. Ya saben que desde que escuché “The Fame Monster”, disco del que ya les dejé minuciosa revisión, reivindico a Gaga como una gran cantante y una compositora de temas dance con un fenomenal gancho melódico, yendo más allá de las controversias que la rodean tanto de actitud como de estética.

Nos vamos a centrar en uno de los que ha sido de los discos más esperados de este 2011. “Born This Way” estaba claro que iba a ser una papeleta en toda regla para Lady Gaga. Tras The Fame, y el fabuloso “The Fame Monster” con su correspondiente gira, con un espectáculo increíble en escena, llegaba el turno de confirmar la clase de artista que eres, justo cuando todos los ojos están puestos en ti.

Y ciertamente, lo primero que nos encontramos fue una caída de cojones al suelo monumental, ya que el primer single del disco, de mismo título que la obra, el cual se adelantaba 3 meses al lanzamiento del lp, es una canción muy alejada del estilo que maneja Gaga, en la que la épica y contundencia de la artista brillan por su ausencia. Ya lo avisé en las redes sociales: habría que esperar al disco completo para ver si había grandes temas dentro del mismo como “Speechless” o “So happy I could die”. Y en mayo hemos podido ver el resultado. Estamos ante un disco de 17 canciones, más concretamente 22, ya que si me pongo a ello les revisaré hoy la edición especial extendida 3 temas respecto a los 14 de la edición sencilla. Una obra extensa, con el riesgo que siempre estimo que ello supone. Pasemos a ver qué nos ofrece Gaga de nuevo.

El comienzo del disco con “Marry the night” es bueno. Se advertía que el nuevo disco de Gaga tendría un puntito más rockero, y es verdad que en esta canción se puede apreciar una mayor fuerza de guitarras. Hay no obstante un cambio importante entre estribillo y resto de la canción. El estribillo alcanza unas cotas de intensidad muy elevadas, mientras que en las otras partes, tanto Gaga al micro, como los teclados son más pop y delicados. Por desgracia, entre las 5 primeras canciones habrá mayoría de lacras (3 temas regulares por 2 buenos). Y ahora llega el turno de la ya citada canción título. En su día cuando la escuché por 1ª vez, de forma virginal y aséptica a valoraciones en la red, acto seguido pensé: “esto suena a “Express yourself””. Luego metí en google “Lady Gaga Express yourself” y vi que no era el único que había notado las similitudes; ni mucho menos. El tema, en lo que a la letra se refiere no lo voy a criticar; es más, el mensaje reivindicativo de Gaga no es malo y es una reafirmación de la misma, pero la base musical es muy criticable, poco novedosa y encima viene a dar la razón a todos aquellos que comparan a Gaga con Madonna de forma cruel. ¿Será una maniobra estudiada? No sé, en todo caso, “Born this way”, la canción, no me gusta. Y para colmo en el video Gaga sale muy fea, con esos salientes en su rostro y con una representación de partos algo rara que no viene muy bien a qué. En febrero, ya lo he comentado, supuso un “habrá que esperar”, ya que no suponía nada bueno. En el 3er. lugar nos encontramos con “Government hooker”, que es una especie de intento de volver a las formas manieristas y sensuales de “Beautiful, dirty, rich” de “The Fame”, pero con una melodía y sonidos que recuerdan a la tonada de las palomitas de maíz. Además Gaga comienza el corte con una especie de arranque a lo María Callas que tampoco es muy acertado. Por fortuna “Judas” vendrá a librarnos del peso de estos 2 momentos tibios que hemos vivido. A “Judas” se le ha criticado diciendo que es una copia de “Bad romance”. Yo no lo veo así. Creo que más bien es una evolución. Se dijo en su día que “Bad romance” era copia de “Poker face” y siguiendo la lógica, entonces “Judas” se parecería a “Poker face”, lo cual no veo personalmente. Es un buen tema, con una instrumentación dance directa y bailable en la que Gaga incluye sus dosis de agresividad, épica y ese toque trágico tanto en la melodía y letra que la hacen a ratos tan irresistible. No todas las partes son buenas en “Judas”, pero sí que es un digno 2º single, con un videoclip muy rockero y motero, con una Lady Gaga cada vez más parecida a Berta Collado y algunos fotogramas impagables. Sin embargo volvemos a perder momentáneamente la ilusión con “Americano”. Se advertía hace ya un tiempo atrás que Gaga cantaría un tema en español en el disco y aquí lo tenemos, aunque realmente solamente son unas partes de la letra. No obstante es quizás la peor canción y el momento más sonrojante de “Born This Way”, ya que Gaga se ha propuesto no sé si hacer una mezcla entre pasodoble y dance que pone el pelo de punta en el mal sentido de la expresión. Gaga grita como una posesa ese estribillo con el “A, a, a, a, america, americano”, y el resto de la canción casi me evoca a la corrida de toros que se escenifica en la película de “La Vuelta Al Mundo En 80 Días” protagonizada por David Niven y Mario Moreno “Cantinflas”. Por fortuna los malos momentos se acabaron y ahora afrontamos una parte central llena de momentos interesantísimos. El primero de ellos es “Hair”, una pista sumamente emotiva, con unos toques de saxo y sonido que de primeras no sé por qué me recordaron a Springsteen; no en vano aquí nuevamente mi intuición musical no me fallaba, ya que esas notas de saxo tan inconfundibles iban a cargo del tristemente fallecido hace unos días Clarence Clemons de la E-Street Band del Boss. Un buen tema este “Hair”, con una épica llevada al extremo por Gaga, ejecutada de una forma excelente y seguramente una de las canciones que se sentirán más a flor de piel en los conciertos de Gaga. Llega el turno de la electrónica más pura con “Scheibe”, en la que Gaga dice nada más empezar, “no hablo alemán, pero puedo si quieres”. Es un tema oscuro, hipnótico a ratos, con un estribillo maravilloso dotado de una línea de notas de teclados que son de lo mejor del disco, y que en todo caso destaca sobre la rotundidad y oscurantismo del resto de la canción. Quizás uno de los mejores momentos del disco. “Bloody mary” es un medio tiempo que nos viene a proporcionar algo de calma tras intensidad vivida hasta el momento. Es un pasaje que se agradece y que a pesar de que cambia el ritmo de la obra, es necesario para aportar variedad. Solamente chirrían algunos gritos que se marca Gaga por ahí de cuando en cuando. “Black Jesus/amen fashion” no es mal tema, pero aquí los duros críticos le pueden atizar nuevamente a Gaga donde más le duele: en las odiosas comparativas con Madonna. Los motivos, aparte del tema que plantea, ya visto de alguna forma en “Like A Prayer” de 1989, son ciertos sonidos o recursos de los que se vale Gaga como son esos coros graves que la acompañan, que están muy en boga con lo que Madonna ha hecho en sus últimos trabajos.Regresamos al dance y al baile, nuevamente con un estribillo sobresaliente, tanto en los teclados y sintetizadores utilizados, como en la melodía vocal de la canción. Estamos hablando de “Bad kids”, que abre con una intro muy rockera, pero que sin embargo deriva al dance más llevadero y ligero que te puedes encontrar. Esta “Bad kids” es otro momento notable de la obra y su estribillo una de las secciones de canción más válidas del lp de forma global, debido a su ligereza y al gran cambio de ritmo que otorga al tema. “Fashion of his love” mantiene el ánimo dance más festivo que Gaga propone en el disco. Se pierde esa ligereza magnífica que tiene “Bad kids” en el puente hacia su estribillo, pero no desentona y mantiene el buen nivel que se ha adoptado ya hace unas cuantas canciones atrás. “Highway unicorn (road to love)” alterna partes muy oscuras con un estribillo, que curiosamente abre el tema, que vuelve a mostrar unos niveles altísimos de intensidad y épica. Confirma por otro lado ese enfoque más rockero que Gaga muestra en el lp por lo general, que quizás sean las confirmaciones que algunos podría ver en aquella versión tan rockera de “Poker face” que se marcó Lady Gaga en el programa de Jonathan Ross. “Heavy metal lover” es quizás un tema algo difuso que no aporta nada, pero que curiosamente no es de los 3 añadidos de la versión extendida, ya que en la básica de 14 temas sí que está incluida. “Electric chapel” es un tema dance llevadero, de los menos extremistas y más acercado a la parte ligera, que sirve para contemporizar y para nada supone uno de los peores momentos del álbum. “The queen” es uno de los añadidos en la versión de 17 temas, pero creo que hubiera merecido estar incluida en la edición básica. El dance que presenta Gaga se entremezcla con el techno pop e incluso con el rock en el sentido de la melodía y en definitiva ofrece un resultado válido que agrada en esta parte final y tras varios minutos de música. De los temas normalitos, “The queen”, para mi gusto, es de los que más se acercan el grupo selecto de las 5 canciones más destacables de “Born This Way”. En “You and I”, Gaga intenta recrear el estilo de “Speechless”, pero en esta ocasión falla en el intento, aunque no de forma estrepitosa. Es una balada de corte clásico, con un registro vocal bastante alto e intenso que será la antesala del final formal de la obra, que por otro lado ha terminado convirtiéndose en el 3er. single de “Born This Way”. En “The edge of glory” Lady Gaga se vuelve a acompañar del ya leyenda Clarence Clemons, incluso en su videoclip (donde Gaga sale algo más favorecida que en los 2 videoclips anteriores, con una estética muy rockera), para ofrecer una canción que redunda en intensidad y épica, pero que no tiene el punto de agresividad que suelen tener las canciones de Gaga. No es un mal tema de cierre, ya que es sobre todo resultón y fastuoso, pero tampoco es de los mejores momentos de la obra que más bien se sitúan en la parte central del listado de 17 canciones. En la edición deluxe vienen algunos remixes, para completar los 22 cortes de la misma, entre los que destaca la versión “Country road” de “Born this way”, que mejora al original por restarle evidencias madonneras, pero en definitiva y como reza el dicho tradicional aunque a “Born this way” le vistas de seda, “Born this way” es y “Born this way” se queda. Estos remixes es mejor digerirlos en casa con buenos alimentos que yendo a trabajar o a algún sitio en sus reproductores portátiles, ya que se pueden atragantar con no mucha dificultad.

Un disco de 17 canciones, más los 5 remixes, tiene varios problemas, o mejor dicho asume riesgos básicos. El principal es que puede generar dispersión en quien lo escucha, aunque realmente el gancho rítmico que tiene Gaga evita esa impresión. Por otro lado, de lo que no se libra es de tener varias lacras o relleno (al menos en mi opinión) como son “Government hooker” o “Americano”. Quizás si “Born This Way” se hubiera concebido como un lp de 9 canciones, seleccionando las mejores piezas de las 17 incluidas, en incluso cribando en la edición básica de 14 (porque ahí también hay temas que sobran, ya que los 2 más flojos son comunes en las 2 ediciones), estaríamos hablando de un disco solamente un peldaño por debajo en nivel de exigencia a “The Fame Monster”.

En parte a “Born This Way” le ha sucedido como a “The Fame”, el cual tiene una primera mitad excepcional y sin embargo una 2ª parte un poco inconexa y de divagación que le resta empaque al conjunto. No obstante, estimo que Gaga ha solventado la papeleta, ya que normalmente cuando hay tanta expectación ante un lanzamiento de un disco, que a su vez genera tanta presión sobre el artista, se suele dar el caso común de que se selle un despropósito en forma de cd. Con “Born This Way” no sucede eso. Incluye una generosa dosis de buenas canciones que si bien no son redondas al completo, incluyen algunas partes o secciones muy válidas. Quizás “Born This Way” es más bien un disco de detalles excelentes puntuales más que de canciones buenas completas de cabo a rabo.

Lady Gaga sigue confirmando su reinado actual dentro del pop gracias a un disco que aunque es notable, da la impresión de que quizás ha sido lanzado antes de tiempo por presiones de seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro que es Gaga en la actualidad. Con una mejor selección de temas (excluyendo varios del producto final) y quizás un pulido más esmerado de los escogidos, estaríamos hablando de un álbum sobresaliente dentro del dance.

Por cierto, creo que la portada es un horror que no hace justicia a la belleza que estimo que Gaga tiene (vean sino el look que tiene en la 1ª entrevista que hizo con Jonathan Ross, en la que por cierto es una de las entrevistas más divertidas que he visto nunca). Ese look de grito de la edición “deluxe” que hoy nos ha ocupado, y mucho peor aún esa especie de cyborg-motocicleta en la que se convierte en la portada de la edición normal (imagen que les dejo debajo de este párrafo), son horribles, por mucho que intente representar o aludir al mayor enfoque rockero que en efecto tiene “Born This Way” como lp.Al margen de la portada, lejos del acierto de esa oscura y cubista portada de “The Fame Monster”, “Born This Way” merece la pena básicamente por temas como “Scheibe”, “Bad kids”, “Hair”, “Marry the night” o “Judas”. Todas estas canciones son excelentes pistas que reafirman el estilo Gaga y en definitiva incluyen partes realmente buenas como son los estribillos de “Scheibe” o “Judas” o como es el puente hacia el estribillo que tiene “Bad kids”, de una ligereza y ritmo fabulosos.

Esta controvertida artista que es Lady Gaga, sigue siendo un valor al alza y seguirá siendo interesante echar un ojo a sus posteriores pasos musicales; de hecho, si no se columpia demasiado en los precios de su próximo concierto en Madrid (cuando decida regresar), es probable que me cuestione asistir al evento. Como fenómeno masivo y musical, me parece sorprendente a lo que ha llegado a ser esa muchacha morena que devoraba ensaladas mientras era objeto de una cámara oculta en un programa de la Mtv 6 años atrás.
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martes, 21 de junio de 2011

Concierto Orchestral Manoeuvres In The Dark. Madrid (14-06-2011)

Cuando Paul Humphreys dijo “we will be back” al final de aquel evento único en la emisora M80 el 29 de noviembre del pasado año, en lo que fue un miniconcierto de presentación de su último disco exclusivo para unos pocos afortunados que tuvimos libre aquel frío y medio nevado lunes por la mañana de finales de otoño, podría hacernos pensar en un “brindis al sol” (expresión que gusta mucho a un buen amigo mío) y que dichas palabras no tuvieran validez alguna. Sin embargo, cuando unos meses más tarde se confirmaba que OMD acudirían a Madrid el 14 de junio a la sala Arena, se demostró que era una falta de respeto dudar de la palabra de Humphreys. Pero lo importante no solo fue que el hecho ocurriera en sí, sino la forma en la que OMD ofrecieron un concierto inolvidable hace unos días en Madrid, el cual será difícil de olvidar por parte de aquellos que acudimos puntualmente a la cita.De esa forma, Orchestral Manoeuvres In The Dark regresaban a dar un concierto a la capital por todo lo alto, cosa que no sucedía desde 2007 cuando en Boadilla del Monte, en el extinto Summercase, McCluskey y la formación clásica del grupo se acercaron para poner manga por hombro una de las carpas del recinto de aquel festival; si ya me preguntan por la vez anterior en la que el grupo tocó en Madrid o alrededores, he de confesarles que no tengo ni pajolera idea.No obstante, OMD no venían solos. Se presentaba un programa muy electrónico musicalmente hablando, con Assemblage 23 y Mirrors compartiendo cartel con el cuarteto que dio forma a “Enola gay” o “Maid of Orleans”. Mucha gente que conozco tenía reticencias ante 2 teloneros, pero finalmente su inclusión en la noche, al menos a mi, me resultó bastante válida y ligera (no hubo grandes espacios entre actuación y actuación, con lo que no se hizo pesado como en otros casos que los preparativos entre una y otra banda se hacen brutalmente tediosos).En esta experiencia con Orchestral Manoeuvres In The Dark cambiaba radicalmente el panorama respecto a la anterior cita que tuvimos con ellos en M80. Los cambios no solo se mostraban de forma evidente en el plano musical y de la actuación, al contar en esta ocasión con la banda al completo con Malcolm Holmes a la batería y Martin Cooper en sus teclados y ocasionalmente con su saxofón, y por otro lado el cambio de recinto de un plató de emisora de radio a una sala hasta arriba de gente, sino que también pasamos de un día con copos de nieve a una tarde de calor sofocante cuando llegamos a las inmediaciones de la sala en la calle Princesa sobre las 19.00h.Siempre, desde que salieron las entradas a la venta, apostamos por un cambio de recinto, ya que estimamos que la sala Arena es un lugar que a OMD se le queda pequeño, como efectivamente así fue, agotando el papel y colmando el recinto de forma impresionante, pero este hecho finalmente no se produjo; personalmente estimo, visto lo visto, que con la debida promoción (cartelería, anuncios en prensa de pago y gratuita) McCluskey y cia. podrían haberse anotado un digno papel en el Palacio Vistalegre.En todo caso, confirmada la no novedad en el plano del emplazamiento, llegamos a la hora mencionada y aprovechamos para saludar a gente que ya es parte de esas pequeñas familias que se forman tras tantas y tantas experiencias en directo. Puntualmente a las 19.45h se abrieron las puertas y nos pudimos situar en una 3ª fila, que en otro concierto en esa misma sala cuando se dispone valla de separación (como pasó con Echo & The Bunnymen en 2005) equivaldría a una 1ª fila. Fue el lugar perfecto para poder ver el espectáculo, ya que incluso un chico también bastante alto y creo que alemán, que estaba en 1ª fila, decidió retroceder hasta nuestra altura para filmar con su cámara digital de video el concierto con mayor perspectiva explicaba a quien se quejaba de su cambio de lugar; al ver que había varias personas con cámaras compactas de video, pude ver que la cosa respecto a fotos y video no sería restrictiva y más aún cuando no había valla de seguridad por medio, con esa franja creada para algunos gorilas que les entra la neura (no todos son así, ya que en Editors en Joy Eslava en 2007 dimos con uno que era realmente majo y no veía motivos de restricciones al respecto).El escenario no sé si fue una especie de venganza respecto a lo que OMD le hicieron a nuestro gigante Tino Casal en 1983 en la gira de “Dazzle Ships”, cuando en su concierto compartido en el Palacio de los Deportes le querían hacer a Tino tocar en un escenario 4 veces menor al suyo. En esta ocasión, OMD tenían un espacio muy reducido, que no es otro que el que ofrece la sala Arena, el cual es un lugar magnífico para conciertos, pero que como ya he mencionado a esta formación creo que se les queda pequeño y no les hace justicia histórica. El escenario en sí estaba atestado de instrumentos y sintetizadores y al poco tiempo aparecieron en escena Assemblage 23, para dar el pistoletazo a la gran noche de emociones que nos esperaba. La siguiente imagen muestra a Paul durante su momento “Souvenir” de la noche.El aspecto del grupo, realmente, me sorprendió. Estuvimos ante 2 hombres de gran volumen, con la mayoría de las bases programadas y un vocalista cercano en fisonomía a Fred Durst de los Limp Bizkit. Durante sus aproximados 35 minutos de protagonismo, nos ofrecieron una razonable cantidad de sus composiciones oscuras, intensas, con la entonación vocal grave de su vocalista, entre las que destacaron alguna de sus más populares composiciones como “Damaged”. Fueron un buen 1er. plato en lo musical. Su aspecto era casi corporativo, de completo negro y con el nombre del grupo bordado en la camisa al estilo de lo que podría ser un escudo de un equipo de fútbol en la camiseta del mismo.Posteriormente llegarían Mirrors, con una clara estética y actitud Kraftwerk en lo que a 3 de sus componentes se refiere, y sin embargo un comportamiento y parecido más que razonable de su vocalista con Alex Kapranos de Franz Ferdinand. Personalmente no me disgustó la propuesta y el sonido que Mirrors plantearon en escena, dejando de lado el entrar en comparaciones o mencionar sus claras influencias. El vocalista hay que apuntar que se lo trabajó para ofrecer un buen espectáculo, a la par que tuvo no sé cuantos problemas con el pinganillo de su oreja, el cual tenía un lío imposible de deshacer en su cableado. Frente a sus 3 compañeros, 2 encargados de los sintetizadores y un percusionista electrónico, se mostró intenso, subiéndose incluso a las mesas de instrumentos y en todo caso imprimiendo el ánimo en claro contrapeso a la actitud fría y robótica de sus compañeros; de hecho uno tenía un parecido más que razonable con Ralf Hütter.Y tras Mirrors llegaría el motivo principal por el que en esa tarde calurosa de pre-verano nos acercamos a la sala Arena. Con un cambio de set aparentemente rápido, que se ralentizó por sutilezas de pruebas de sonido y puntualidades de cableado cuando parecía que todo estaba bien, 6 minutos pasadas las 22.00h comenzaba a sonar la parte 3 y 4 de “History of modern”, y posteriormente iban apareciendo en escena primero Malcolm Holmes, Martin Cooper y Paul Humphreys y posteriormente con una gran fuerza Andy McCluskey para comenzar el concierto de la misma forma que con su último disco. “New babies: new toys” sonó con fuerza y jugó un buen papel para que desde el segundo 1 el público dejara sin palabras al cuarteto al ver la respuesta tan efusiva ante cada uno de los temas que se fueron ofreciendo. Abajo vemos a Andy McCluskey cargando con su bajo en los primeros compases del concierto.Ya en el 2º momento del show se quiso ir bien atrás en la historia de OMD y “Messages” remató la histeria inicial y propició la 1ª ovación atronadora de la noche, ante la que Andy, mirando a Paul, no salía de su asombro. En este momento fue donde me di cuenta que, aparte de que la sala Arena sea un emplazamiento que por historia se merezcan OMD, fue un lugar inmejorable para ofrecer el concierto; todo el concierto tuve la impresión de estar en el teatro Drury Lane, donde se grabó aquel concierto de la gira de “Architecture & Morality”, y esa realidad virtual que me creé me tuvo encandilado durante la hora y 35 minutos que duraría el concierto.Llegaba el petardeo y los momentos pop más alocados de la historia de Orchestral Manoeuvres In The Dark, aquellos que formaban parte del irregular “Junk Culture” de 1984. Y “Tesla Girls”, con sus sampleados del “No, no, no”, mantuvieron patas arriba a la sala. Realmente un amigo mío y yo siempre nos hemos tomado a coña a esta canción y a Locomotion, y en el estribillo, en lugar de decir “Tesla girls, tesla girls”, comenzamos a gritar “Indurain, Indurain”, por el parecido que siempre he estimado que Andy tiene con el ciclista navarro. No es un tema que me haga especial gracia, pero siempre me lo paso bien escuchándolo, lo cual supongo que es el papel básico que juega o el objetivo que busca. Fueron acertados los fondos de imagen en la pantalla-telón de fondo, con esas imágenes de chicas al estilo de décadas anteriores (comprobable en la fotografía situada debajo de este párrafo) y algunas extrañas fórmulas matemáticas.Posteriormente el grupo se adentraría en la parte inicial del show en un sector arriesgado, para nada esperado, con un par de canciones que no entraban en casi ninguna quiniela. Ya cuando Andy dijo “¿recordáis el año 1983? ¿recordáis “Dazzle Ships”?” más de uno nos quedamos de piedra. Cuando McCluskey prosiguió diciendo “Esto es “Radio waves”, se confirmaba que OMD se atrevían con uno de los momentos más acelerados y gamberros a ratos de aquel maravilloso 4º disco de estudio de la banda, que alternaba momentos alocados (“Telegraph” y la presente), instantes experimentales (“Radio Prague”, “Introducing radios”) y pasajes melancólicos (“Of all the things we’ve made”, “The romance of the telescope” o “Silent running”). Quizás sobre el papel pensé que sería “The romance of the telescope” la que abanderaría a “Dazzle Ships” en el set list, o incluso “Genetic engineering”, que también se ha incluido en alguna parte de la gira. Tenía descartada mi adorada “Telegraph” completamente. En definitiva “Radio waves” fue un soplo de aire fresco, solo alterado por un momento en el que un asistente se volvió loco y empezó a espetar repetidamente a Andy McCluskey “¡Qué hijo de puta que eres!”; por lo visto, a pesar de su vehemencia, el buen hombre lo decía en el buen sentido, poseído por el éxtasis de escuchar uno de sus quizás temas preferidos o al menos de uno de los discos que más admire… ¿Quién sabe realmente? Abajo podemos ver a un Andy pletórico en su bajo justo en mitad de “Radio waves”.En esos primeros compases no tardó mucho en aparecer “Statues”, como un añadido a la revisión del lp “Organisation”. Un tema íntimo, que sumergió a la sala en una oscuridad y lenta melancolía que hizo las delicias de los que allí estábamos. La verdad es que como momentos al margen de canciones incluidas en los recopilatorios y singles, fue un acierto que Orchestral Manoeuvres In The Dark se atrevieran tanto con “Statues” como con “Radio waves”, lo cual en parte compensaría a la larga algunas lacras imperdonables del set list que comentaré un poco más adelante, en los únicos leves apuntes negativos del concierto en sí.Mediada la actuación llegaría el momento de abordar la obra magna de OMD. “Architecture & Morality” se vería representado por la suite compuesta por “Joan of Arc” y “Maid of Orleans” y por otro lado con “Souvenir”. Yo también me esperaba “The new stone age”, una de mis preferidas, pero éste fue uno de los borrones asociados al olvido que se achacan al set list. La delicada y deliciosa “She’s leaving” también entraba en las apuestas, pero de misma forma se quedó excluida la pasada noche del 14 de junio. Por el contrario, y hasta pasados unos días después del concierto no sería cuando me daría cuenta de sus ausencias, ya que principalmente “Joan of Arc” y acto seguido “Maid of Orleans” eclipsarían cualquier conato de queja sobre lo dispuesto de “Architecture & Morality” para la actuación. Primero “Joan of Arc” sonó realmente emotiva, con un Andy inconmensurable al micrófono y al bajo a la par, mientras el grupo tocaba sobre un telón de fondo con imágenes de vidrieras que recreaban perfectamente el universo de esta canción. La muestra de ello, justo abajo.Pero la traca final la supondría “Maid of Orleans”, donde Andy se liberó de su bajo, para nuevamente sobre imágenes de estatuas renacentistas y vidrieras de cruces sobre la pantalla gigante de fondo, se esforzó de forma sobrehumana en recrear los bailes espasmódicos más increíbles que te puedas imaginar. Todo ello dispuesto sobre una iluminación de shock, con fogonazos de luz blanca, que crearon una atmósfera que no sé si consigo describir de forma digna con mis torpes palabras. La emoción transmitida por esa bonita melodía y ver a Andy fuera de sitio de lado a lado del escenario, hicieron que por un momento me descubriera a mi mismo con la boca abierta, completamente alucinado. Al terminar, McCluskey se quedaría durante medio minuto en el extremo izquierdo del escenario (según miras al mismo), mirando al público completamente emocionado mientras recibía una merecidísima ovación y cogiendo aire a la par, ya que el esfuerzo por su parte requería tomarse un leve respiro. Impresionante. ¿Qué más nos faltaba por ver después de tal muestra? Pues más cosas, por supuesto. La imagen de abajo muestra justo a Andy en plena vorágine de baile de “Maid of Orleans”, completamente empapado en sudor.“Souvenir” fue la otra canción que se eligió del 3er. disco de estudio de la banda, y que supuso un lucimiento personal para Paul Humphreys, el cual desde sus teclados entonó de forma correctísima esta delicada composición. Al mismo tiempo, Andy se subió a la tarima de la batería de Malcolm para estar más unido que nunca con su bajo en las manos al propio Malcolm y a Martin y dejar a Humphreys todo el protagonismo de este single de “Architecture & Morality”; lo pueden comprobar en la foto de abajo.Otro momento de protagonismo para Humphreys, en lo que a sus interpretaciones vocales se refiere, lo supuso “Forever live and die”, que estuvo situada en el combo inicial y que fue introducida por Andy en plan bromista metiéndose con Paul refiriendo que éste nunca sale de sus teclados ni baila. Sin embargo, para este single clásico del lp “The Pacific Age” de 1986, Paul abandonó sus teclados y dejó a Andy al cargo de los mismos, para intercambiarse sus papeles durante unos minutos (la próxima imagen así lo demuestra). Y estos fueron los 2 momentos vocales que Paul Humphreys tuvo en el concierto.Si hablamos de momentos especiales, he de confesarles que tras un concierto de tan alta exigencia y de un grupo que admiras tanto, es difícil escoger. Quizás aparte del momento excelso de forma objetiva que ya he descrito de “Maid of Orleans”, un servidor de ustedes se queda con la interpretación de “So in love”. Adoro este primer single del álbum “Crush” de 1985, el cual se presentó como era de esperar tras “Talking loud and clear”, ya que siempre van de la mano en los set list de las últimas giras. “Talking loud and clear”, por otro lado, permitió a Andy cantarla sentado en un bafle frontal, con un escenario decorado en su pantalla digital con pétalos coloridos de flores (evocando al desternillante videoclip tan campestre con los espantapájaros y tal de por medio) y de paso recuperarse algo de toda la exigencia física que llevaba acumulada ya superada la mitad de la actuación. La siguiente foto muestra un momento de Andy en mitad de “Talking loud and clear”.Al terminar este suave pasaje que formaba parte de “Junk Culture”, Andy advirtió que sería la última canción lenta que tocarían y tenía razón, ya que “So in love”, por mucho que sea una balada, tiene una carga emotiva increíble. Fue un gran momento poder escucharla en directo y más aún poder escuchar esas fenomenales notas de saxofón a cargo de Martin Cooper, el cual estuvo sublime en esos momentos de la canción. Andy no patinó en los coros de falsete que él mismo se hace y dio lugar a una versión en directo increíble. Abajo les dejo la prueba del video que saqué de la misma (nuevos agradecimientos a mi amigo Jose que se encarga de subir los videos a su canal de youtube). En el mismo podrán comprobar que las imágenes de fondo evocaban de forma meridiana a las calaveras que aparecían en el videoclip de la propia canción, el cual fue grabado en nuestro país en el municipio de Alhabia en la provincia de Almería.Para hablarles del otro gran momento que yo estimo personalmente, me tengo que ir al bis. De la parte de McCluskey en solitario sonaron un par de temas. Primero fue el “Sailing on the seven seas”, con una rotundísima batería a cargo de Malcolm Holmes, y con el vigor y potencia que muestra esta pieza muy bien llevado al directo. No obstante, el pasaje solemne lo supuso la 1ª canción que OMD dispusieron al regresar a escena. Estoy hablándoles de “Walking on the milky way”, que se valió de ciertas imágenes del videoclip (como esas de la chica tan guapa que aparece en el mismo haciendo los coros) y que nos mostró a un Andy sin límites de entrega, algo increíble tras más de hora y 20 minutos de concierto a esas alturas. El tema es brutalmente emotivo en estudio, pero en directo se te puede poner el vello de punta. Pude grabar otro videoclip de la misma que espero que les guste. Significativo resulta que Andy se desplome al final de la misma forma que lo hacía ese dinosaurio de pega y él mismo en el propio videoclip. Con tanto desgaste, no era para menos.“Walking on the milky way” fue el 1er. tema que se incluyó en los bises. El 2º y último fue “Electricity”, introducida a base de pistas ofrecidas por Andy tales como “la última canción es la más antigua que tenemos y también va a ser la más rápida”. Y en efecto “Electricity” supuso un final de concierto apoteósico, acelerado, pero que por el contrario adoleció de un fallo en una de las fases que dejaron algunas bases instrumentales sin sonido durante unos segundos, pero que por fortuna no hizo palidecer en exceso este genial broche de oro al show. Con este próximo video, termina la parte audiovisual del post.Hubo muchos más momentos, es difícil comentar todos. Por ejemplo, también en “Locomotion” nos reímos a discreción un amigo mío y yo por una coña personal que tenemos con el tema y un pasaje del videoclip de la misma, que por lo surrealista que es no viene a cuento que les explique, ya que aunque éste no es un blog profesional, sino personal, creo que hay ciertos límites que mejor no hay que traspasar para no caer en demasía en la parodia. Lo que sí que les dejo a continuación es un pasaje de la interpretación en directo de “Locomotion”, con esos engranajes adueñándose del telón de fondo.De “History Of Modern”, último lp del grupo aparecieron también “Green”, muy calmada y comedida, y la emotiva parte nº1 de la canción que concede el título a la obra, la cual, al igual que sucedió en el concierto de M80 en el pasado mes de noviembre, impregnó a la totalidad de la sala en un sentir intenso y con una emotividad desbordante. Es un tema muy bonito y en directo brilla con intensidad. “Sister Mary Says”, un tema que no me deslumbra en estudio, hay que reconocer que gana en directo, y como 2º single del disco no faltó a la cita como sí que faltó el vilipendiado primer sencillo “If you want it”.Imperdonable. Se me estaba olvidando. En el último capítulo antes de los bises, no pudo faltar “Enola gay”. Situada en esta ocasión en un lugar mucho más acorde con su importancia que aquella apertura de concierto en el Summercase de 2007, el tema abanderado de “Organisation” y quizás de toda la historia de OMD (si “Maid of Orleans” lo permite), supuso el broche final a la parte troncal del concierto. La gente estaba ya fuera de sí tras poder experimentar la escucha de esta canción inmortal a nivel global, dispuesta sobre un fondo digital que en algún momento dispuso el propio título de la canción tal y como muestra la siguiente imagen que pude sacar.Creo que como repaso de las canciones ya está bien. El set list por orden, por si lo quieren echar un vistazo, fue el siguiente: “Intro (History of modern, parts 3 & 4)”, “New babies: new toys”, “Messages”, “Tesla girls”, “Radio waves”, “History of modern, part 1”, “Forever live and die”, “If you leave”, “Souvenir”, “Joan of Arc”, “Maid of Orleans”, “Statues”, “Green”, “Talking loud and clear”, “So in love”, Sister Mary says”, “Locomotion”, “Dreaming”, Sailing on the seven seas”, “Enola gay”. BIS: “Walking on the milky way”, “Electricity”.¿Echan alguna en falta? Yo sí. Imperdonable: “Pandora’s box”. Uno de los temas mejores de Andy McCluskey en solitario al frente de OMD, en aquel notable “Sugar Tax” de 1991 se quedó inédito. Daba por sentado que aparecería justo tras “Sailing on the seven seas”, pero solamente era un pálpito que no se concretó. Lástima. Una deuda que tengo contraída con OMD que intentaré saldar con ellos en un hipotético próximo concierto; esperemos que tenga lugar, y evidentemente no solo por el hecho de que pueda escuchar en directo “Pandora’s box”, la cual hubiera quedado de rechupete con imágenes de la homenajeada actriz de la letra Louise Brooks sobre la pantalla de fondo de escenario.Una petición lógica también me lo parecía “The new stone age”, básicamente porque no solía faltar en los últimos años en las giras de OMD. Hubiera sido atronador escuchar este tema tan potente que abre un disco que resulta luego ser bastante contrario a las sensaciones que te genera este su tema de apertura. Esperar que otros temas favoritos como “We love you”, “Telegraph”, “The misunderstanding”, “All the things we’ve made” o incluso la gran pieza que estimo es “Dream of me (based on “Love’s theme”)” de la era McCluskey en solitario, hubieran sonado en la sala Arena el pasado 14 de junio, era poco más que una absurda esperanza, viendo el devenir de los 4 OMD últimamente; aunque quizás hubiera cabido pensar lo mismo de “Statues” o “Radio waves”, ¿no? En definitiva, lo que fue un crimen fue la omisión de “Pandora’s box”, algo que teniendo en cuenta la hora y 35 minutos de concierto, no hubiera precisado siquiera de una permuta por temas que a mi no me disgustan como “If you leave” o “Dreaming” (ese single de despedida en el 88 que para mi tiene un punto especial al igual que todas las últimas composiciones de las bandas antes de separarse, a no ser que éstas sean horribles), sino que con 5 minutos más de duración, llegando a la hora y 40 minutos hubiera sido suficiente.Fue la única pega a un concierto de sobresaliente lo de “Pandora’s box”. En lo que a la actitud y proceder de los componentes, todo papel jugado al lado de un arrollador Andy McCluskey corre el serio peligro de quedarse en nada. Paul Humphreys dispuso de sus 2 momentos de protagonismo vocal y de cuando en cuando se dirigió al público, aunque en menos ocasiones que Andy. Los buenos de Malcolm y Martin, desde su batería y teclados respectivamente, jugaron su baza inestimable de cara a que OMD sonaran como tenían que sonar. Además, Martin Cooper tuvo su par de instantes de protagonismo con el saxofón que le quedaron niquelados, tal como muestro en la imagen que sigue a este párrafo.Finalizado el concierto, y con la emoción a flor de piel, pudimos conocernos personalmente con gente de las redes sociales y reunirnos todo el equipo de contertulios de los debates musicales de “Discos, música y reflexiones”, ya que uno de los nuestros, por motivos personales, tuvo que ver el concierto en una zona alejada del escenario. Abajo les dejo una fotografía del grupo. De izquierda a derecha Luis Felipe Novalvos, Mariano González, Víctor Prats, Óscar Cañas y Alfredo Morales.Antes de marcharnos, quisimos tantear el buen ánimo de los componentes del grupo, total, ya son casi de la familia tras la experiencia vivida en M80 unos meses atrás. Nos fuimos por la parte trasera de la sala, donde no mucho tiempo después, y mientras que los grupos teloneros iban desfilando, salió del interior del recinto Paul Humphreys, el cual entre peticiones de reediciones especiales de “The Pacific Age”, firmó varios autógrafos y se hizo fotos con varios de los que allí estábamos. Yo, ante las peticiones de las citadas reediciones del disco de 1986, que por otro lado me gusta, le dije a Andy “Mejor “Crush” con la película”, a lo que Humphreys me respondió “Sería divertido”. Abajo les dejo la foto que nos pudimos sacar nuevamente con él.Cuando Paul se despidió con maleta en mano por las callejuelas de las inmediaciones de la plaza de los cubos, seguimos en parte su ruta para recuperar la calle Princesa y regresar a Plaza España pasando nuevamente por delante de la sala. En la parte trasera, tras marcharse Humphreys, se afirmaba que Andy ya se había marchado y que había salido por la parte de delante. Buena maniobra la en teoría ejecutada por Andy. Y puede ser que así fuera, aunque en parte me sonaba a cortina de humo conchabada por la gente que estaba en la puerta de la sala, para que los fans se marcharan, pero lo que vivimos a continuación, me hace dudar de si pensar mal o creerme esa versión.El caso es que según llegábamos de nuevo a la altura de la sala Arena, bajando la calle Princesa desde la plaza de los cubos, vimos que el batería Malcolm Holmes y el teclista y saxo Martin Cooper iban subiendo la calle tan tranquilos, en el anonimato de la noche al no quedar ni un solo fan ya en la puerta de la sala. Directamente me fui a por Malcolm Holmes, el cual desfilaba con sus pintas heavies de los últimos años y cubata en mano y se vio sorprendido al no esperarse quizás que le asaltara ningún fan y menos un grupo de gente que venía bajando la calle y que no teníamos aspecto de haber estado en el concierto, al no estar detenidos enfrente de la sala. Les cogimos de sorpresa y nos atendieron lo mejor que pudieron dentro del asombro y quizás miedo y con ciertas dudas por parte de ambos, conseguí inmortalizar ese momento inesperado en sendas fotos que flanquean el presente párrafo. Con esto terminamos la experiencia y enfilamos el camino del metro.Supongo que Andy se iría acto seguido tras acabar el concierto y justo cuando le dieran el aviso de que ya no quedaba nadie en la parte frontal, para irse lo más rápido posible a un lugar donde recuperarse del inhumano esfuerzo físico al que se autosometió durante toda la actuación. Con tal agotamiento, es normal que no tuviera ganas de soportar a fans pidiendo autógrafos y fotos.Afrontemos las conclusiones del concierto tras contarles la experiencia global de la tarde. Fue un día para no olvidar. Orchestral Manoeuvres In The Dark firmaron una actuación sensacional en su regreso a la capital y se sobrepusieron a la designación de un recinto que no hace justicia a su leyenda, música y éxito histórico, pero que adaptaron a sus necesidades para que una vez vivida la experiencia muchos pensáramos que, a pesar del tamaño reducido del escenario, no hubiera un sitio mejor para poder disfrutar de una experiencia tan intensa. Porque lo que hay que destacar, o mejor dicho remarcar, pues ya lo he mencionado, es que no medió perímetro de seguridad entre escenario y público con valla de por medio, sino que los situados en primera fila estaban en contacto directo con las tablas. Y eso es algo muy de agradecer y en muchos grupos puede darse lugar a un concierto así, sin por ello temer por la seguridad de los artistas. Por cierto, la siguiente fotografía que tomé muestra a Andy con los brazos en cruz y con las cruces que aparecieron en la pantalla de fondo durante “Maid of Orleans” en perfecta sincronía.Salvo por el detalle de algún error de set list comentado, el resto del concierto no ofrece queja alguna. Puede ser que se quedara algo corto y la hora y 35 minutos se hiciera acreedora de unos 10 minutos más, que hubieran supuesto un par de canciones más, que quizás hubieran subsanado las omisiones flagrantes de por ejemplo “Pandora’s box”, pero la verdad es que por 30,60 euros de precio final, incluyendo 2 teloneros que aunque pecaran de falta de originalidad, sonaron bien, no se puede pedir más.Esperemos que esta no sea la última bala de OMD en Madrid y que en tiempos venideros aún veamos a McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper de nuevo por nuestras tierras y dando lugar a un espectáculo tan logrado, emocional e intenso como el que ofrecieron el pasado 14 de junio de 2011. Salvo imponderables, un servidor de ustedes no faltaría a esa supuesta cita, lo cual no es para menos estimo tras leer las sensaciones que les intento transmitir con este post. Sirva el presente como buen recuerdo para los asistentes que den con el blog y como una crónica lo más completa posible para todos aquellos que no pudieran asistir y quieran hacerse una idea de lo que fue la actuación de OMD en Madrid dentro de la gira de su disco “History Of Modern”.
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lunes, 20 de junio de 2011

Discos, música y reflexiones finalizó su 2ª temporada en la radio

Con el programa del pasado día 15 de junio en el que entrevistamos a Miqui Puig en representación de la que fue su banda Los Sencillos, pusimos el cierre a la 2ª temporada en la radio de “Discos, música y reflexiones”. Quizás en esta 2ª temporada no ha habido demasiadas novedades. Básicamente éstas están concentradas en una: el estreno de los coloquios musicales en nuestro programa.

En esta temporada hemos tenido la opción de realizar un nuevo número de entrevistas, entre las que destacan la que hicimos al inicio de la misma a Javier Ojeda de Danza Invisible, la que llevamos a cabo con Servando Carballar, Biovac N, de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados y por supuesto el broche de oro final con Miqui Puig de Los Sencillos. No obstante, también hubo sitio para bandas emergentes y con gran proyección como Oberón o Angelik Acid o grupos tan interesantes como The Cabriolets.

En el resto de la temporada se han llevado a cabo los programas ordinarios o regulares en los que solamente yo fui quien estuvo al micrófono hablándoles de los discos, en los que hemos dado tratamiento a una serie de notables obras como “Tango In The Night” de Fleetwood Mac o “So” de Peter Gabriel, por citar algunos ejemplos.

Los coloquios o debates musicales eran una idea que tenía pensado introducir en nuestra 3ª temporada, pero que por algunos motivos que tampoco son importantes reseñarles, se adelantó a esta temporada a modo de experimento, siendo el resultado, estimo, bastante satisfactorio. De momento han colaborado Mariano González, Luis F. Novalvos, Óscar Cañas y Alfredo Morales. No obstante, a partir de septiembre, irá ampliándose el turno de colaboradores, con nuevas incorporaciones ya acordadas. Abajo les dejo una foto del equipo que formó parte del 4º y último coloquio que hemos hecho hasta la fecha, en aquella ocasión en los estudios de RUAH. De izquierda a derecha figuran Alfredo Morales, Víctor Prats, Mariano González y Óscar Cañas.Hubo un paso adelante y un paso al mismo tiempo atrás en este año de nuestro espacio de radio con la incorporación de nuestro programa a la parrilla de &radio. El paso atrás fue que por conflictos internos de dirección en la emisora, a día de hoy las emisiones están paradas y no sabemos qué pasara con el futuro de la emisora. De momento, nuestro programa (al igual que el resto de la parrilla), ha dejado de emitirse y solamente suena radiofórmula en su dial. De hecho, hoy mismo he quitado el banner que teníamos, ya que su link no lleva ya a ningún lado.

Si hay novedad al respecto les mantendré informados, pero salvo imprevisto, seguiremos sonando en exclusiva en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), que es donde hemos estado desde el principio, aunque se admiten ofertas.

Simplemente espero que lo hayan pasado bien siguiendo nuestro espacio radiofónico esta temporada y que a finales de septiembre estén ahí nuevamente en el comienzo de nuestra 3ª temporada. Durante el verano en RUAH se irán repitiendo los programas que han formado parte de esta temporada. A continuación les dejaré el listado de programas de esta temporada (31 en total) los cuales pueden escuchar y descargarse en el perfil que tenemos en ivoox. Nos vemos en septiembre, hasta entonces, sean buenos y disfruten de la música.

2ª temporada “Discos, música y reflexiones” en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH):
Dmr 2-1: Tino Casal - “Hielo Rojo” (1984).
Dmr 2-2: Peter Gabriel - “So” (1986).
Dmr 2-3: Kate Bush - “Hounds Of Love” (1985).
Dmr 2-4: Heaven 17 - “Penthouse And Pavement” (1981).
Dmr 2-5: Danza Invisible - “Música De Contrabando” (1986) (Entrevista a Javier Ojeda).
Dmr 2-6: Supertramp - “Even In The Quietest Moments…” (1977).
Dmr 2-7: Talking Heads - “Little Creatures” (1985).
Dmr 2-8: Angelik Acid - “Delayed” (2010) (Entrevista a Raúl López y Jordi Claver).
Dmr 2-9: Nik Kershaw - “Human Racing” (1983).
Dmr 2-10: Prefab Sprout - “Steve McQueen” (1985).
Dmr 2-11: The Cabriolets - “Close” (2010) (Entrevista a Manuel Cabezalí).
Dmr 2-12: The Cure - “The Top” (1984).
Dmr 2-13: Dire Straits - “Brothers In Arms” (1985).
Dmr 2-14: Orchestral Manoeuvres In The Dark - “The Pacific Age” (1986).
Dmr 2-15: Lady Gaga - “The Fame Monster” (2009).
Dmr 2-16: Men At Work - “Two Hearts” (1985).
Dmr 2-17: Kraftwerk - “Trans-Europe Express” (1977).
Dmr 2-18: El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados - “Cromosomas Salvajes” (1985) (Entrevista a Servando Carballar/Biovac N).
Dmr 2-19: Morrissey - “Vauxhall And I” (1994).
Dmr 2-20: Queen - “A Kind Of Magic” (1985).
Dmr 2-21: Orchestral Manoeuvres In The Dark - “Architecture & Morality” (1981) (Coloquio musical).
Dmr 2-22: Kool And The Gang - “Emergency” (1984).
Dmr 2-23: Oberón - “Insomnio De Una Noche De Verano” (2010).
Dmr 2-24: Roxy Music - “Stranded” (1973).
Dmr 2-25: Depeche Mode - “Music For The Masses” (1987) (Coloquio musical).
Dmr 2-26: Spandau Ballet - “True” (1983).
Dmr 2-27: Erasure - “The Innocents” (1988).
Dmr 2-28: Pet Shop Boys - “Introspective” (1988) (Coloquio musical).
Dmr 2-29: Fleetwood Mac - “Tango In The Night” (1987).
Dmr 2-30: Kraftwerk - “The Man-Machine” (1978) (Coloquio musical).
Dmr 2-31 (pendiente de subir a fecha 20/06/2011): Los Sencillos - “Los Sencillos” (1996) (Entrevista a Miqui Puig).
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sábado, 18 de junio de 2011

Cyndi Lauper - True Colors (1986)

Es cierto que tras el éxito de su debut “She’s So Unusual”, Cyndi Lauper quizás tardó demasiado en editar su 2º disco de estudio. Quizás la irrupción de Madonna y estudiar cómo contrarrestar el latigazo mediático de la Ciccone, o por otro lado la responsabilidad de mantener la exigencia del buen pop despachado en su 1ª obra, fueron algunos de los posibles motivos por los que Lauper se demoró en exceso en una época en la que lo normal era ir a disco editado por año.

Bueno, tampoco podemos pasar por alto que en 1985 Cyndi se implicó en esa entrañable película juvenil como eran “Los Goonies”, en la que se encargó del tema principal de la canción e incluso aparecía brevemente en el film en una especie de no sé si videoclip o actuación en televisión dentro de un televisor que había encendido en una de las casas de los chicos de la mítica pandilla.

Finalmente el resultado se concretaría en “True Colors”, protagonista del post de esta semana, que si bien incluye una serie de temas muy buenos y algún que otro clásico como es la canción que le otorga el título, es un disco que a día de hoy no es demasiado recordado. Siempre intento romper lanzas a favor de obras arrinconadas y creo que “True Colors” es uno de esos casos y bajo mi punto de vista es un buen lp; no está al nivel de “She’s So Unusual”, pero se puede escuchar sin realizar demasiados esfuerzos. Además, ya hace tiempo de la 1ª vez que Cyndi pasó por el blog en el que hablamos sobre su debut, por lo que no creo que sea mal momento para volver a su historia en este caso con su 2º disco. Veamos qué es lo que nos ofrece.

Abrir fuego con un tema de influencias rockeras como es “Change of heart” me parece un tremendo acierto. Es una de las composiciones que de siempre me han gustado más de la discografía de Cyndi, ya desde que la descubriera en aquel recopilatorio “Time After Time. The Best Of Cyndi Lauper” que me compré de la artista hace cosa de unos 9 años a día de hoy, más o menos. Es contundente, con sus razonables dosis de épica, y que finaliza con una bajada de intensidad que le reporta una cierta melancolía maravillosa. Las notas de guitarra eléctrica y sus acordes son de lo más interesantes y rítmicas, a la par que no ceden en lo que al vigor se refiere. “Maybe he’ll know” es una especie de ejercicio techno pop con tintes de ska en sus teclados que inaugura la parte más ingenua y desenfadada del disco tras el tema de apertura que, como hemos podido escuchar, era más rotundo. Después nos encontramos con “Boy blue”, una canción más misteriosa en su sonido, con una latente línea de bajo y una adecuada base electrónica. “Boy blue” es un tema medio, que no disgusta, pero que tampoco va a ser de lo que más recordemos del disco. Sin embargo, justo después se presenta la canción título que sí que es un clásico absoluto de Lauper. “True colors” fue versionada por Phil Collins en los 90, también con relativo éxito, y en todo caso es una canción de textura casi acústica, con matices y sutilezas sonoras con intención que le permiten diferenciarse. No obstante, aquí Lauper es quien se anota el mayor mérito de la canción, ya que puede ser de sus mejores momentos al micrófono de toda su trayectoria; abandona los excesos y nos ofrece una interpretación vocal sin posibilidad de discusión, o al menos así lo veo yo. “Calm inside the storm” es una buena pieza. Tiene mucho ritmo, el cual adquiere tras una notable intro más misteriosa. Es esta “Calm inside the storm” una canción que podría ser un ejemplo muy claro del sonido medio que Cyndi Lauper ha ido desarrollando a lo largo de su carrera. Las notas de guitarra eléctrica, con matices derivados del funky mezclados con sus melodías de teclado, forman una pista animada bastante válida para situarse en el ecuador de la obra.Recuerdo que en un especial de “Nos Queda La Música” sobre la trayectoria de Cyndi Lauper, su presentador José Luís Casado afirmaba de la versión de “What’s going on” de Marvin Gaye que era un error, un claro patinazo muy desafortunado. Yo no lo veo así. Las comparaciones son odiosas, pero he de decir que antes de la versión de Gaye escuché la versión de Cyndi y de siempre me gustó. Es una versión a la que Lauper le aporta una generosa dosis emotiva, con una bonita instrumentación y que para nada estimo que destroza el original. De hecho choca mucho que tras este momento tan intenso se presente la desenfadada y exótica “Iko iko” que se sitúa en el territorio más ingenuo y menos pretencioso que de cuando en cuando abordaba Cyndi Lauper. Los coros del tema se entrecruzan con la voz principal de Lauper para ofrecer un resultado cuanto menos curioso. “The faraway nearby” no abandona el sector más pop de la obra, resultado tremendamente ligero sobre todo en ciertas partes vocales a cargo de Cyndi. Los teclados a priori pueden parece algo regulares, pero la melodía vocal y sus sinuosas maniobras al micrófono de entonación es lo que más protagonismo alcanza en esta composición. Llegando al final de la obra nos encontramos con la bullanguera y ruidosa “911”. Su carácter le es conferido por ese binomio de ciertos sintetizadores muy rotundos entrelazados con la batería. Quizás es de los temas menos aprovechables de la obra. El cierre lo supone “One track mind”, que opta por el sector más intenso y rockero que hay en la obra. El sentir que desprende puede ser bastante adecuado como final de disco. Todo está muy bien dispuesto, incluyendo los coros que se encargan de repetir el título de la canción y que sirven como compañía a Cyndi.

El 2º disco de estudio de Cyndi Lauper cumplió relativamente con las expectativas en su época, y a la larga ha sido una obra que no está muy bien valorada. Cierto es que es un disco que quizás peca de falta de consistencia en sus 10 temas, pero también hay que apuntar que incluye una serie de pistas que no están nada mal. Además, no podemos dejar de remarcar que en su interior guarda un clásico tal como es la canción que le otorga su nombre.

De nuevo Cyndi tardaría un tiempo razonable en editar un nuevo álbum y no sería hasta 1989 cuando volviera a la carga con “A Night To Remember”, que en su tiempo si que pasó brutalmente desapercibido en comparación con el masivo “Like A Prayer” de su rival Madonna.

Este lp que hoy les propongo, aunque no nos ofrece un resultado tan bueno como fue el debut de Lauper (o incluso respecto al notable regreso que fue “Bring Ya To The Brink”), sí que es un ejemplo de álbum que para las fechas que llegan no les desentonará en la lista de reproducción de sus dispositivos de escucha de música portátiles o incluso para meterse con él a primera hora de la tarde cuando hayan regresado a sus casas ya aprovechando la jornada reducida que tienen muchos a estas alturas. Su delicada portada, con esa foto de Cyndi tumbada en la arena, mostrando el reflejo de la misma en el agua, podría decir que es la mejor que Cyndi Lauper tiene en su discografía, en dura pugna con la de “A Hat Full Of Stars”. En fin, que ustedes lo disfruten si quieren.

Termino por esta semana con 2 apuntes. Primero recordar que la temporada radiofónica de “Discos, música y reflexiones” ya finalizó; al respecto publicaré un post en los próximos días haciendo balance de esta 2ª temporada. No obstante, esta tarde a las 19h podrán escuchar en RUAH la repetición del último programa que versó sobre el disco “Los Sencillos”, de Los Sencillos, en el que contamos con el que fuera su líder y cantante Miqui Puig al teléfono. Y segundo, informarles que he ido respondiendo a varios comentarios atrasados; lo digo por si quieren ver mi réplica a sus opiniones (siempre respondo). No obstante, aún no voy al día, ya que el jaleo y trastorno casero que me trae de cabeza desde finales de abril aún colea, aunque ya va remitiendo y en breve lo hará de forma definitiva. Poco a poco iré respondiendo al resto de sus comentarios en las diversas entradas; no se preocupen.
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martes, 14 de junio de 2011

Discos, música y reflexiones entrevistó a Los Sencillos

Llegamos al programa que pone el punto y final a esta 2ª temporada de “Discos, música y reflexiones” en las ondas. Al igual que en la 1ª temporada estimé que no había mejor cierre posible que entrevistar a uno de mis grupos favoritos de los 90 como eran Amistades Peligrosas, disponiendo de la presencia telefónica en el programa de Alberto Comesaña para principalmente hablar sobre el disco “La Profecía”, para el programa especial de fin de temporada de este año, he optado por otro de mis grupos favoritos de la última década del siglo XX, Los Sencillos.

Para ello solicité a Miqui Puig el juego de echar la vista atrás 15 años para analizar primordialmente el disco de nombre homónimo al de la banda publicado en 1996, pero a la par revisar de forma global la historia de Los Sencillos y también la trayectoria en solitario de Puig.

Miqui estuvo amable, simpático, con una gran disposición y sobre todo comentó cosas muy interesantes del mundo de la música; anécdotas tales como que la canción “Phutbol” del disco “Bultacos Y Montesas” fue ignorada por algunas radios al estimar la dirección de las mismas que en la canción se mencionaban demasiados jugadores del F.C. Barcelona.

Estimo que dimos forma a un buen programa para despedirnos así hasta septiembre. De cara a la 3ª temporada ya tenemos medio concertadas un par de entrevistas, aunque el peso de las mismas decaerá en nuestro próximo año frente al que tendrán los coloquios o debates musicales que ya hemos comenzado en el tramo final de este año.

No obstante, no divago más, ya que estas consideraciones serán comentadas en un post que realizaré en breve de análisis de nuestra 2ª temporada. Lo importante ahora son Los Sencillos, un grupo muy interesante que fue banda sonora de los años 90 y en especial de la ciudad de Barcelona y su entorno (al menos así lo veo yo, ya que tengo asociados a su música varios viajes que realicé a la ciudad Condal a mitad de aquella década). Miqui Puig creo que no les defraudará. En absoluto. Lo podrán comprobar este miércoles a las 23.00h en http://www.ruah.es/online.html o en el 107.4 FM si residen en Alcalá de Henares y su entorno más cercano.

*La fotografía del presente artículo es cortesía del fotógrafo Xavier Mercader.
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lunes, 13 de junio de 2011

Concierto Fuel Fandango. Madrid (10-06-2011)

Los que abarrotaron la sala Joy Eslava el pasado viernes 10 de junio por la noche lo pasaron en grande. Y los culpables de que eso fuera así fueron Fuel Fandango. El grupo ofrecía un concierto en la capital para celebrar la reedición de su primer disco, el cual ha funcionado notablemente bien, y se notaba en el ánimo que desprendían sobre las tablas las ganas de disfrutar y de hacerlo pasar bien.Fue hace unos días cuando me llegó por comunicación de prensa que el grupo Fuel Fandango celebraría el viernes 10 de junio un concierto en la sala Joy Eslava. Desde hace unos meses que descubrí al grupo en el único canal monotemático musical de nuestra tdt, Kiss Tv, con el videoclip de su temazo “Shiny soul”, tenía curiosidad por inspeccionar más sobre la música de este grupo. Y, ¿qué mejor forma de profundizar en un grupo que ver su directo?Por ello, el viernes 10 de junio nos presentamos en la sala Joy Eslava, uno de mis lugares favoritos para acudir a un concierto, para ver lo que eran capaces de hacer sobre el escenario la vocalista Nita y el músico Ale Acosta, acompañados del batería Carlos Sosa. Si bien solamente eran 3 en escena, la sensación era de que al menos la formación fuera el doble en lo que a número de componentes se refiere, ya que la fuera y el vigor que desprendían cada uno de ello en sus funciones valía por dos.Como ya he referido, la sala presentó un llenazo hasta la bandera. Seis minutos pasadas las 21.30h (antes dentro de la sala nos entretuvimos escuchando temas interesantes como “Little lion man” de Mumford & Sons) salían a escena el batería Carlos y Ale y a los pocos segundos se presentaba Nita, con sus movimientos aflamencados y con uno de sus inseparables abanicos. Se comenzó con los lejanos aires de samba que están presentes de forma evidente en la canción titulada “Brazil”. Un buen tema para ir midiendo la temperatura de la audiencia, la cual fue en aumento a medida que el grupo iba dando más y más. Nita no comenzaría a interaccionar con el público hasta la 2ª parte de “No sense”, en la que advirtió que quería ver a la gente bailar; no hizo falta que la vocalista lo pidiera más, ya que con “Uh, uh” y sobre todo con el 2º single del disco de debut “Talking”, la cual tuvo unas partes tremendamente intensas en su tramo final, la Joy Eslava ya terminó de ponerse patas arriba. Previamente, como ya he informado, se situó “No sense”, con su la delicada electrónica de su 1ª parte y ese estribillo que considero tan acertado, con su 2ª parte anexa con una mayor experimentación electrónica más acusada, y también “Uh uh”, que junto a “Talking” completaron el bloque inicial de la actuación.Hablar de momentos álgidos es difícil, ya que la hora y 20 minutos que Fuel Fandango estuvieron en el escenario no sufrió altibajos y se estuvo todo el rato a un nivel altísimo de exigencia. No obstante, si he de destacarles algunos buenos momentos, me quedaré con uno en lo personal que fue “The engine”; para mi gusto es quizás la mejor canción del disco de debut del proyecto. Es un tema menos rítmico o directo, sino que en sus suaves melodías y electrónica placentera se dibuja una sensación de calma y ensoñación maravillosa. No en vano Nita tuvo a bien dedicársela a sus padres, presentes en la sala, y si eligió este tema para ofrecérselo a sus seres más queridos, ¿por qué será? “The engine” fue por otro lado el 2º tema de un combo más relajado tras el arreón inicial de 4 temas sin respiro, que comenzó previamente el tema final del disco de la banda “Lifetime”. Abajo podemos ver al trío en acción y a Nita con uno de sus abanicos.Para la histeria general llegó en la parte final del show el tema más reconocible del grupo. “Shiny soul”, como ya advertí en las redes sociales en la tarde del viernes, en efecto hizo temblar los cimientos de la Joy Eslava y la gente bailó, cantó, gritó y botó a gusto en este tema tan rotundo y bailable, a la par que complejo, rico en matices y en definitiva uno de los mejores ítems que han sonado en el panorama musical español en el año 2010.Se terminó con el único bis de la actuación, concretada en “Always searching”, la cual se está perfilando como el 3er. single del disco y que puso el punto final a un muy buen concierto. El resto de canciones del disco de debut sonaron muy intensas, movidas y animadas; no pretendo extenderme en analizarlas, puesto que el debut de Fuel Fandango será objeto de revisión en los próximos meses, y ahí es donde me detendré más en ello.Fuel Fandango demostró en su directo que la fusión musical bien llevada puede ser algo maravilloso y que suene tremendamente bien. El rock, la electrónica, el flamenco, el funky y el jazz se entremezclan en las composiciones del grupo para crear de esa forma un crisol de sensaciones muy variadas a quien acude a sus conciertos. Si a eso le sumamos el carisma que desprende Nita, la cual se confirmó como una cantante fabulosa en el directo, además de no parar de comerse el escenario de un lado para otro con los taconazos de vértigo que llevaba, se obtiene un resultado notable.Y todo ello no puede ser posible sin la intensidad musical que aporta Ale Acosta con su guitarra (vean la entrega del mismo si no me creen en la imagen que les dejo arriba del presente párrafo) y de cuando en cuando en los sintetizadores, ; más aún si se acompañan de un batería tan aplicado como demostró ser Carlos Sosa.La presentación en escena se valió de numerosas flores de color rojo intenso, muy acorde con el vestido que Nita llevaba y en la parte final la propia Nita se encargó de rociar al público con una serie de pequeños corazones recortados en un papel charol que supusieron un ligero adorno a los últimos compases de la actuación.Esta formación es una nueva sensación dentro del panorama de la música. Sus primeros pasos resultan del todo interesantes. Quizás lo más cercano que se hizo en su día fue lo que aportó Chambao con aquel flamenco chill, pero el caso es que a día de hoy hay pocas propuestas como la que Ale y Nita ponen sobre la mesa. El concierto del grupo en la Joy Eslava fue muy bueno, un rotundo éxito, no solo de asistencia de público, sino también en lo referido al buen hacer sobre el escenario y conseguir que las canciones que forman parte de su debut brillaran con una deslumbrante luminosidad en el directo. De sobra mereció la pena. Una vez más agradecimientos a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras que tuvo a bien acreditarnos como medio para cubrir el evento.
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