Seguimos de homenajes o tributos a figuras de nuestra música que ya se fueron. En este caso, hace más tiempo que Krahe. Como 2º programa de la temporada escogemos a Derribos Arias y a su único lp de estudio para de paso prestar atención a la figura de su peculiar líder, Ignacio Gasca "Poch".
El programa está previsto para que se emita en directo este próximo sábado 15 de octubre de 2022 a las 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), pero se da la circunstancia que una avería de red de internet tiene a nuestra emisora sin posibilidad de emitir, valga la redundancia, online.
En todo caso, ahí estaremos Mariano González y Víctor Prats para comentar la vida y milagros de esta formación simpar en el panorama español. Intentaremos gestionar participaciones telefónicas al margen de otras personalidades, pero no prometemos nada en ese sentido.
Estén atentos el día y hora a priori fijados y si no, siempre nos quedará Ivoox, donde subiremos el podcast, cosa que haremos con el primer programa sobre el debut de Javier Krahe, que no ha podido ser emitido en RUAH por los comentados problemas técnicos.
Soft Cell siempre ha sido uno de mis grupos favoritos y en 2018 llegó a mis oídos la noticia de que se volvían a juntar para dar un concierto de despedida multitudinario en Londres con el que despedirse definitivamente de su público. El grupo haría un regreso a principios de la década de los 2000 y publicarían el excelente "Cruelty Without Beauty", que si bien no fue un éxito nos dio la oportunidad de poder ver en directo al dúo 17 años después de haberse separado en los 80. Pero tras este reencuentro la cosa se vuelve a enfriar y el proyecto Soft Cell es abandonado hasta ese anuncio de concierto de despedida. No hace falta que diga que intenté por todos los medios de acudir a ese concierto, pero no fue posible. Entonces yo, como
otros tantos, pensamos que habíamos perdido la última oportunidad de poder ver a Marc Almond y David Ball en concierto; bueno, no ha sido así exactamente.
En pleno confinamiento supimos que habían empezado a escribir juntos nuevas canciones y de que estaban preparando un nuevo álbum, lo cual podía ser perfectamente posible pues nunca hablaron de no volver a hacer música juntos. Sin embargo, a finales del año pasado se lanzan a una gira por el Reino Unido donde presentan su álbum clásico "Non-Stop Erotic Cabaret" (1981), además de algunas canciones nuevas y otras de diferentes épocas.
Llegados a este punto era claro que el pretendido concierto final simplemente fue una
herramienta publicitaria y bastante poco ética (a lo LCD Soundsystem) para asegurarse el lleno total, eso no quita que las canciones nuevas sonasen bastante bien y que esperásemos ese nuevo álbum que estaba en camino. Finalmente, en mayo pasado se publicaría el quinto y hasta ahora último álbum de Soft Cell "Happiness Not Included", del que vamos a hacer el siguiente análisis.
ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Happy happy happy": El primer tema del álbum tiene un sonido de película de ciencia ficción realmente evidente, densos sintetizadores adornados con algún detalle
electrónico que evoca esos sonidos espaciales. Después en el fácil pero efectivo
estribillo, se añade un poco de percusión, lo cual hace el tema algo más bailable.
El concepto de la canción y en parte de todo el disco es ese futuro maravilloso que se
dibujaba en el horizonte y que, en el algún momento, la juventud de los años 60 y 70
creyó que podía ser posible; ya saben: coches voladores, viajes espaciales, colonias en
venus y Marte, felicidad absoluta, erradicación de la pobreza, alimentación a base de
pastillas, etc. La canción habla con mucha ironía de todo esto, de cómo nada se ha cumplido, excepto quizás lo de las pastillas…
2. "Polaroid": El disco continua con un tema que es una especie de sueño de Marc Almond donde rememora su encuentro en Nueva York con Andy Warhol y nuevamente nos vemos ante la dicotomía entre las grandes expectativas y el pobre resultado final. Es por eso que Almond imagina otro encuentro mucho más interesante pero que es totalmente falso. Se trata de un tema donde los bajos de sintetizador dan un ambiente bastante oscuro. Es remarcable como Dave Ball consigue crear atmósferas que funcionan perfectamente con las desencantadas letras de Almond. Aquí con una melodía circular y un par de samplers de personajes con pocas posibilidades de triunfar en la vida, esos perdedores que siempre han tenido su cabida en el universo de Ball y Almond.
3. "Bruises on all my illusions": El tema es introducido por una atmosfera bastante pesada, abrasiva y un tanto deprimente tras lo cual se desarrolla una especie de mini film donde encontramos un personaje completamente desesperado con todo en contra,
pero que aún es capaz de sacar fuerzas de flaqueza para sobrevivir y soñar algún día
con mejor suerte. El propio Almond describió esta canción como una especie de
versión oscura de "Bedsitter" y un poco de eso hay, pero ciertamente este nuevo tema
es mucho más tétrico, aunque al final podamos ver algún toque más luminoso.
Esta canción fue elegida como el primer single de adelanto del álbum, una elección
discutible sin duda, pues no es muy radio friendly la verdad, pero si es cierto que es
representativa del álbum.
4. "Purple zone": Sin duda el tema estrella del disco y todo un sueño hecho realidad para los amantes del techno pop: un dúo entre Soft Cell y los Pet Shop Boys. No es ningún secreto que Soft Cell fueron uno de los grupos que inspiraron a Tennant y Lowe y de alguna forma estos últimos, entre otros, tomaron el testigo que habían dejado Soft Cell tras su separación en 1984. En un principio "Purple zone" era una bella canción melancólica que seguía el temacentral del álbum: el paso del tiempo y como enfrentarse a él con más o menos dignidad. La canción fue presentada en uno de los últimos conciertos del dúo en Londres donde estaban Tennant y Lowe como público que enseguida se ofrecieron a hacer un remix de la canción, pero finalmente este remix evoluciono en toda una colaboración donde Tennant hace un dúo vocal con Marc Almond siendo todo un contraste de voces pues en realidad los tonos son bastante opuestos. Este medio tiempo puesto en manos de los Pet Shop Boys se transforma en un efectivo tema de high energy directo, intenso y muy bailable, donde Pet Shop Boys incluso se autoreferencias con varios golpes de sintetizador a lo "Always on my mind" y que desdibujan totalmente la versión original que ha quedado relegada a la versión vinilo del álbum. Para la promoción del tema se rodó un video del que hay poco que decir más allá de ver juntos a estas cuatro leyendas del pop electrónico jugando al domino (referencia a "Domino dancing" quizás), en un bar cual abueletes jubilados.
5. "Heart like Chernobyl": Vuelven los ambientes fúnebres con este tema que toma según Dave Ball su inspiración en "Isolation" de Joy Division, aunque como se puede ver ambos temas son muy distintos. Aquí predomina una atmósfera que aunque densa,
deja respirar creándose un tema de pop oscuro con letra absolutamente pesimista y
descorazonadora donde Marc Almond hace símiles entre su estado de ánimo y
diversas desgracias en el mundo. Además de realizar una crítica a los medios de
comunicación y su tendencia a aterrorizar a la gente.
6. "Light sleepers": Es la primera balada del álbum y todo un himno de homenaje a todas esas personas que están al margen de la sociedad y que han logrado sobrevivir a pesar de los obstáculos que han encontrado en la vida. Aquí destaca sin duda el saxo de Gary Barnacle que efectúa un efectivo hermanamiento con una apacible melodía muy elegante de sintetizador y algunas partes orquestadas, una forma dulce de acabar la primera parte del álbum.
7. "Happiness not included": El tema que da título al álbum es sin duda de los temas más memorables del disco. De nuevo Almond hace uso de su fina ironía para retratarnos una sociedad más pendiente de los posibles beneficios que de dar cualquier señal de decencia y aun así esos beneficios ni siquiera consiguen hacernos personas más felices. Musicalmente el tema se basa en una melodía circular muy efectiva que no descansa durante los casi cinco minutos de duración que en ningún caso se hacen largos porque estamos ante una de las melodías más logradas de Ball, la cual se complementa con interesantes detalles electrónicos más experimentales. Todo un acierto y un buen candidato a single.
8. "Nostalgia machine": Es la canción más bailable y también, por qué no decirlo, la más petarda, con una potente base electrónica que se mezcla con una saltarina melodía. No es raro que haya sido elegido como el ultimo single del álbum por el momento. Claramente es el momento más pop del álbum y la temática de estar dentro de una máquina nostálgica no deja de ser interesante por lo que tiene de realista, dado que tanto en la música como en el cine el reciclaje del pasado esta al orden del día porque no hace falta arriesgar y es un valor seguro puesto que inevitablemente toca la fibra sensible de esas generaciones. Y claro está, Soft Cell forman parte de esa nostalgia tan en auge, lo cual ha puesto su música en una mejor posición que hace 20 años cuando aún toda esta maquinaria nostálgica no estaba tan bien engrasada como a día de hoy.
9. "Nighthawks": Aquí hay un giro en el disco y el sonido es más duro y menos pop. También suena mucho menos retro y es quizás el tema del disco donde más arriesgan
experimentando con sonidos más saturados que pueden recordar a sus temas más
experimentales de los álbumes "The Art Of Falling Apart" (1983) y "This Last Night In Sodom" (1984), pero esta vez con un sonido mucho más actual y bailable. Incluye un rap ejecutado por la artista drag americana Christeene. "Nighthawks" consigue
dibujarnos un mundo bastante sórdido y corrupto donde apenas hay lugares donde cobijarse. De nuevo Ball y Almond crean una pequeña película de cinco intrépidos
minutos.
10. "I'm not a friend of God": La parte final del álbum está dominada por los medios tiempos. Aquí el ambiente es ciertamente sórdido. Esta vez estamos ante una letanía de reproches de Almond a un Dios que nunca ha hecho ningún gesto para mejorar su
vida. El enfoque tiene un cierto parecido al "I have forgiven Jesus" de Morrissey en
versión electrónica, aunque en el caso de Soft Cell, Almond le da un giro a la canción
confesando que si bien no es amigo de Dios, en realidad no es amigo de nadie y este
giro proporciona una lectura aún más siniestra del tema, además reforzada por esos
toques de sintetizador circenses que no dan precisamente buenas vibraciones. En
definitiva, un tema muy bien construido donde vemos en la piel de Almond a otro de
esos perdedores que tan bien describe en sus letras.
11. "Tranquiliser": El tema comienza con una melodía muy cinematográfica a base de unas cuerdas sintetizadas que son pura clase y que se mantiene como un recurso recurrente durante todo el álbum. Los logrados coros consiguen reforzar de manera notable la interpretación de Almond, que se pone en la piel de una persona con una dependencia atroz de los tranquilizantes y que de alguna forma está huyendo de la realidad de un mundo en el que no se reconoce.
12. "New eden": El álbum termina con una grandiosa balada con toques orquestales y muy bien adornada con una bonita melodía de piano cortesía de Ball. Aquí también los coros son bastante importantes sobre todo en el estribillo, donde se intenta dar un
poco de esperanza preparando un hipotético viaje a otro mundo, a un nuevo eden,
después de ser conscientes que el mundo actual dista mucho del que les vendieron en
los años 60 y 70 con naves espaciales y robots. De esta forma se cierra de forma
inteligente el relato del álbum. Sin duda es un buen final para el disco, aunque sería mejor si hubiesen recortado la parte instrumental del final que es completamente excesiva y no aporta realmente nada interesante.
RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
"Happines Not Included" se podria calificar como el álbum de dos sexagenarios que
miran hacia atrás sintiendo una cierta decepción por todos los sueños de juventud no
cumplidos. De alguna forma intentan transmitir que ni siquiera todos los avances
conseguidos han sido suficientes para llevarnos a un mundo mejor. Puede sonar
nostálgico, pero no van mal desencaminados, lo cierto es que por primera vez tenemos
la certeza de que las generaciones más jóvenes vivirán peor que las anteriores.
En el plano musical, Dave Ball ha sacado mucha cacharrería analógica y eso ha
proporcionado un sonido más cálido en algunas canciones mientras que en otras hay
una combinación de sintes analógicos y digitales bastante imaginativa. Después de
varios proyectos de música ambiental y ruidista, Ball ha vuelto a demostrar su
versatilidad haciendo buenas melodías. Almond por su lado, ha dejado esa visión más
romántica que tiene en su carrera en solitario para implementar aquí una visión más
crítica y descorazonadora de nuestro mundo. Vocalmente si bien sigue teniendo una
buena voz, se notan los estragos del covid que le han restringido bastante su potencia
y no está para muchos alardes vocales.
"Happines Not Included" es posiblemente el álbum más uniforme en cuanto a sonido
del dúo y también un trabajo más grupal con importantes colaboraciones de músicos
externos al duo como el mencionado Gary Barnacle al saxo, el músico Riccardo Mulhall, que coescribe algunos temas, o Philip Larsen, del duo Manhattan Clique, que se encarga de producir el álbum junto a los propios Soft Cell.
El regreso ha sido muy celebrado en el Reino Unido entrando en la posición 7 de las
listas (En España fue numero 37 por cierto) y en contraposición con lo que ocurrió con su anterior álbum, podemos comprobar que hoy por hoy existe una demanda
muchísimo mayor por Soft Cell de la que había hace 20 años.
Si este álbum es el broche final a su carrera, sin duda es un más que digno broche. Eso
sí, que nadie piense que está a la altura de su obra de los 80. Suponemos que aprovecharan este buen momento para girar con nuevas y viejas canciones, eso si la salud se lo permite, ya que Ball ha tenido que ser sustituido en la última gira en America por graves problemas de salud. Esperemos que se recupere y poder volver a disfrutar de este grupo histórico del techno pop de los 80.
¿Qué mejor inicio de temporada que el que supone rendir tributo a uno de nuestros músicos más carismáticos de todos los tiempos? Empezaremos la temporada 14 de la mano del notable e icónico debut discrográfico de Javier Krahe, ese "Valle De Lágrimas" que tiene tantas canciones clásicas del repertorio del bueno de Krahe.
Javier ya nos dejó hace unos años, cuando nadie esperaba que se nos fuera tan pronto. Tardé en hacerle un post homenaje en el blog, pero tan pronto contamos con ese artículo sobre su 1er. lp, tomamos el mismo para extender el homenaje a nuestro espacio en las ondas.
Por ello, este sábado 1 de octubre de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) no nos dejen de lado y acompáñennos en el merecido y humilde tributo que rendimos a este gran artista que ya no está entre nosotros.
Como teníamos previsto, acudimos a la 2ª noche del festival “Locos X Los 80” de
Torrejón de Ardoz, puesto que el cartel previsto nos llamaba la atención. En esta
ocasión nos situamos en pista, más o menos cerca del escenario. Llegamos a eso de las
20:50h y pudimos hablar con un reciente exvecino de nuestra urbanización, al que hacía tiempo que no veíamos, pareciéndonos extraño, justificado ello por su traslado de residencia.
Lo que deriva de Los Inhumanos a La Banda Del Capitán Inhumano (hay que aclarar
que no es lo mismo Los Inhumanos que La Banda Del Capitán Inhumano, puesto que
La Banda Del Capitán Inhumano está liderada por Santi Sánchez, que estuvo en Los
Inhumanos y en la Banda Del Capitán Canalla y Los Inhumanos como tales, siguen en
activo con Alfonso Aguado, su líder histórico a la cabeza), salieron al escenario sobre
las 21:15h. Simplemente por un par de canciones de su trayectoria, ya me llamaba la
atención verles en escena, véanse “Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000” y
“Me duele la cara de ser tan guapo”. Evidentemente, no faltaron en la cerca de hora y
media que estuvieron en el escenario.
Aparecieron ataviados con la indumentaria más recordada de los Inhumanos, esa de
hábitos blancos que de cuando en cuando podemos ver en algún programa revival de
Tve. Desconozco la formación del grupo y cuántos siguen en el redil de los años 80, si
les soy sincero. Además de las 2 citadas canciones tan clásicas, que no tardaron mucho en sonar, por cierto, hubo espacio para un par de reinterpretaciones muy cachondas de las canciones de 2 series de dibujos animados, “La abeja Maya” y “Marco”.
Es curioso que durante un momento me imaginé si algún promotor de conciertos le
diera por juntar en un festival a La Banda Del Capitán Inhumano o a los propios
Inhumanos, Toreros Muertos y Los Nikis y a los 5 minutos Los Inhumanos versionaran a los propios Nikis y su mítica “El imperio contraataca”, realizando una interpretación de la misma muy digna y fiel al original.
Santi Sánchez estuvo muy interactivo con la audiencia, citando hechos que nos
permitían centrar la historia de la banda y unirla con la de nuestra ciudad, como el citar que había sido dj antes de empezar con el grupo y mencionó varios bares relevantes de finales de los 80, ya desaparecidos como “Carcajada” (recuerdo perfectamente cuando en sus inmediaciones apuñalaron a un jugador de la A.D. Torrejón, Tito, a finales de los 80) o “El Barón Rojo”; personalmente me trasladó en el tiempo, al igual que citar que habían tocado junto a Héroes Del Silencio por aquella época, y vagamente también me viene a la mete recordar el cartel de aquellas fiestas; seguro que les escuché desde la terraza de mi casa.
Los componentes del grupo se bajaron a la arena en varias ocasiones, para ofrecer algún lingotazo de wiski y también reclutaron a veces a gente del público para la puesta en escena de algunas canciones como “Una pareja feliz”. Un show muy divertido, con imitaciones a Freddie Mercury incluidas, que en general agradó mucho a un público que completó un buen aforo, si bien no tan masivo como el de la 1ª noche de la edición del festival.
La noche del pasado sábado aventuraba claramente la entrada de facto del otoño,
notándose una buena bajada de las temperaturas y un vientecillo algo molesto que
atizaba en la plaza de toros de Torrejón de Ardoz. Eso, juntado con el público familiar, hicieron que más o menos a las 23h, la audiencia se viera algo mermada para recibir a Danza Invisible. Para mí, claramente, era el principal atractivo de la noche y casi del festival, a la par con OBK.
Hacía casi 7 años que no veía a los de Torremolinos tocar y se sigue constatando que
Danza Invisible son los Dorian Grey de la música española, ya que cada vez están más
jóvenes y vitales, sobre todo en lo referido a su cantante Javier Ojeda, por el que los
años no pasan, manteniendo el brío, energía y nervio que tan bien le caracterizan.
Los malagueños andan en la gira de celebración de sus 40 años en escena. La última vez que les vi fue en la sala Ocho Y Medio en diciembre de 2015. En esta gira, el grupo ha recuperado muchas de sus canciones de su etapa pre-“Sabor de amor”, cosa que es muy de mi cuerda. Gracias a ello, sonaron piezas que nunca había oído en directo insitu del grupo como “Contacto interior” (instrumental que permitió a Javier Ojeda ausentarse unos minutos de las tablas, foto de aquí abajo), “Tiempo de amor” o “Al amanecer”.
De “Música De Contrabando” sonaron muy bien las también para mí inéditas en directo “Mercado negro” y “Espuelas”, con la que la banda no escatimó para nada en su crudeza e intensidad, destacando mucho el bajo de Chris Navas en sus primeros
compases. De este lp y del previo “Maratón”, no faltaron a la cita canciones adoradas
por todos los seguidores de recorrido de Danza Invisible como “El ángel caído”, “Sin
aliento” o “El club del alcohol”, que, por cierto, fue el único bis que ofreció el grupo
para completar hora y 25 minutos de show. De esa época de Danza Invisible, solamente eché en falta a “El pintor y la modelo”.
No obstante, en ese tiempo el repaso a su trayectoria fue muy completo, con capítulos
como “Naturaleza muerta”, unida a “Reina del Caribe”, “Catalina”, “Por ahí se va” (con notable incursión de Javier Ojeda entre el público, cosa que repetiría en otras 2
ocasiones con “Sabor de amor” y en el bis con “El club del alcohol”, donde terminó con el torso desnudo. Javier, como es
habitual, estuvo muy comunicativo y simpático con el público, demostrando una vez
más el cariño que tiene a Madrid y alrededores en sus discursos.
De mis momentos preferidos de la actuación, repitieron “Agua sin sueño”, siempre
correctamente presentada por Javier Ojeda, que en esta ocasión reparó en lo que dice la letra en una de sus estrofas y “Sin aliento”. Me sorprendieron mucho, ya que no había mirado por ahí qué repertorio venía tocando el grupo este año, todas las canciones de sus primeros años que no había escuchado presencialmente en veces anteriores y me gustó bastante que Danza Invisible tuvieran a bien recuperarlas para su directo.
El grupo sigue sonando fenomenal en directo, marca de la casa de siempre. Las guitarras de Antonio Luis Gil ofrecieron el exigente desempeño habitual, al igual que Manolo Rubio, siempre desde la retaguardia, completó el sonido con sus guitarras, a veces acústicas, y con sus teclados. Al margen, el grupo sigue con sus músicos de apoyo en directo, que completan bien la propuesta.
Como el frío arreciaba y las obligaciones familiares de uno actualmente son las que son, no me quedé como en ocasiones previas a intentar saludar a Javier Ojeda, cosa que sí hizo mi amigo David Sánchez, el cual se hizo una foto con el siempre brioso cantante de la banda y previamente con músicos de La Banda Del Capitán Inhumano. Colofón a un buen festival “Locos X Los 80”, correctamente recuperado por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, y que esperemos que en siguientes años (si es que no regresan pandemias y plagas de Egipto) nos siga trayendo a formaciones y artistas tan interesantes de ver como los que hemos podido disfrutar en esta ocasión. Un último apunto: un total acierto que el festival se haya celebrado en la plaza de toros, de esa forma podemos distinguir más fácilmente las experiencias con respecto a los conciertos de las fiestas populares o patronales que se celebran en la explanada contigua del recinto ferial.
Lo que ya dijimos: hemos empatado en el 14 con personalidades deportivas que precisamente no son de nuestro gusto. Era la intención y por ello este próximo viernes 1 de octubre de 2022 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), empezamos nueva andadura.
No hay muchas novedades, por no decir que no hay ninguna, pero sí que mantenemos la ilusión por ofrecer un contenido bisemanal de una hora, tributando a artistas y a discos que creemos que merecen mucho la pena.
Por ello, no se pierdan el arranque en directo este sábado, si bien seguiremos subiendo nuestro contenido periódicamente a nuestro perfil en Ivoox. Por motivos personales, quizás esta temporada vuelva a ser algo más corta que la anterior temporada 13, que volvió a ser normal en tanto al número de capítulos que ofrecimos. Haremos lo que buenamente podamos.
Mereció la pena el esfuerzo de conciliación para acudir una vez más a ver a Palacio de
los Deportes a Arcade Fire. Llegué al recinto sobre las 19.20h, todo ya sabido que
habría artista invitado después del lío de la renuncia de Feist a continuar la gira por las
acusaciones vertidas sobre Win Butler de acoso sexual.
A las 19.45h arrancó la fiesta de Boukman Eksperyans, que nos imbuyeron en ritmos caribeños tropicales, muy rítmicos, que durante varios momentos de su actuación me recordó a "I zimbra" de Talking Heads. La banda se basó en batería, percusionista, 2 vocalistas femeninas, 1 vocalista masculino (en plan más alborotador, como un Neville Staple de The Specials), bajo y guitarra. Dispusieron de más tiempo del habitualmente protocolario para un artista invitado, llegando a los 45 minutos. En ese sentido, quizás la actuación se me hizo un poco larga, con 10 minutos menos la cosa hubiera quedado más apropiada.
Antes y después hubo un dj que también desde su situación en la isla central de
escenario b, tuvo su protagonismo por los bailes que se marcaba. Evidentemente, su
sesión de música estaba a alto volumen, con lo que era imposible hablar con tus
compañeros de concierto; en este caso, a mi lado tenía a Mariano González y a nuestro amigo Luis Enrique. Pero eso no fue lo peor, lo peor fue cuando la organización, entre la última tanda de sesión del dj y el inicio de Arcade Fire, que arrancaron sobre las 21.25h, nos sometieron a una tortura supina de escuchar en loop el "Bolèro" de Ravel a un volumen ensordecedor; se hizo insufrible.
No hay mal que dure 100 años, con lo que a la hora ya citada aparecieron en escena los canadienses, con su formación más potente para los directos, en la que se recupera a Sarah Neufeld y su violín. Win empezó con uno de los puntos fuertes del último disco y que da nombre al tour "WE". Y es que la 1ª parte de "Age of anxiety" es un gran inicio de álbum y también lo es de show. Brilló tanto su primera sección, más emotiva y atmosférica, como su tramo final más bailable con Reginne Chassagne reclamando el protagonismo a las voces.
Los inicios de show de Arcade Fire se caracterizan por ser bastante intensos. En esta
cita no variaron el planteamiento y tras arrancar con una de las piezas más destacadas
del disco protagonista de la gira dispusieron una potente traca enlazando cosas como "Put your money on me" de "Everything Now" o "Ready to start", que espoleó al público asistente, el cual registró una buena entrada en el recinto, pero sin llegar al lleno absoluto (de hecho, fuimos reubicados a una zona mejor a coste 0). También resultó muy efectiva en ese arranque "Neighbourhood #1 (Tunnels)" de "Funeral"; de hecho, Mariano me comentó pocos minutos antes que anhelaba poder escucharla y los canadienses parecieron no querer tardar en complacerle. Y a mí también, puesto que una de las que esperaba con ganas era "Afterlife", sin duda una de mis canciones para siempre de Arcade Fire, que sirvió para completar ese bloque tan férreo y potente de comienzo.
Hablando de cosas poco previsibles, quizás las canciones menos esperadas de las que desfilaron por la noche fueron "Here comes the night time" de "Reflektor" y "Modern man" de "The Suburbs". Fueron bien recibidas en general, ya que entre el público de Arcade Fire no suele haber mucho curioso/despistado y la mayoría de los que vamos a sus giras somos personas de conocerse bien a fondo su obra. Lo que también sorprendió fue que del 2º lp, "Neon Bible", no hubo espacio para ni una sola canción; ya sabemos que un "No cars go", "Intervention" o "Keep the car running", siempre funcionaría bien, pero no lo tuvieron en cuenta para esta cita.
Parece ser que la banda en esta gira hace guiños locales en su repertorio, y muy sorpresivo fue que se arrancaran con una versión de The Clash de "Spanish bombs". ¡Toma ya! No estuvo mal, pero personalmente, más allá del guiño, que se puede agradecer, hubiera preferido que hubieran empleado esos minutos en lo que precisamente comentaré a continuación.
Solamente sacaré un pero al concierto y es en lo referido al último disco. "WE" fue escrutado casi en su totalidad, y en el "casi" estuvo mi carencia principal. Como seguidor de la banda y también de Peter Gabriel, ansiaba escuchar "Unconditional II (Race and religion)", pero a medida que iba avanzando la noche, ya veía que no iba a ser posible. Quizás por que sea un dueto con Peter (que también tiene su tramo de voz principal en su parte final), no es una canción que se considerara para esta noche ni para ninguna otra de la gira (cosa que comprobamos en una página en la que suelen colgarse todos los setlist de las giras).
Del resto de "WE", quizás en el bis noté algo desubicada a "End of the empire", pero sí que funcionaron muy bien "Age of anxiety II (Rabbit hole)", "The lightning I" y "II" o "Unconditional I". La banda estuvo en escena casi 2 horas, en torno a hora y 50 minutos. No pusieron falta a "Rebellion (lies)" ni a "Wake up", como rutilante final de concierto, de "Funeral", resultando momentos memorables de la noche, como suele ser habitual. Las canciones título de "Everything Now", "Reflektor" y "The Suburbs" también fueron seleccionadas, y fueron ciertos momentos de meseta en la velada, pero sin bajar demasiado (evidentemente) el punto de emoción.
En el capítulo de las habituales inmersiones de los componentes de la banda entre el público, Win hizo lo mismo que hacía 4 años y medio en "Afterlife", pero en esta ocasión Regine le dio réplica haciendo lo mismo en una agradable sorpresa que fue el momento que nos ofrecieron "Sprawls II (Mountains beyond mountains)". Ambos en cada uno de esos momentos se metieron entre el mar de gente para ir y venir del escenario principal al escenario b, el cual, por cierto, tenía como suelo un ojo que recreaba de alguna forma la portada de "WE".
Terminado el concierto, pudimos comprobar que esta vez el grupo no se marchó a tocar por las inmediaciones del recinto como en 2018 y aprovechamos para ir a tomarnos algo de comida turca, como es no muy lejana tradición, en la zona de la plaza de Manuel Becerra. Para este cierre de noche, solamente nos quedamos Mariano González y servidor, comentando lo satisfechos en general que quedamos de volver a ver a la banda y cayendo en la cuenta de que si seguimos siendo fieles en próximas giras, los canadienses serán posiblemente la formación que más veces podamos ver en nuestras vidas. De momento, nos siguen convenciendo. Tanto sus nuevos discos como sus propuestas en escenario. Así que, cuando tengan a bien volver por Madrid, muy probablemente haremos por volver a estar con ellos. Un concierto bárbaro que rozó la perfección y que no sabría decir si es el que más me ha gustado de los 3que he vivido de la banda; esa elección siempre resultará difícil.
Poco después de hacer el esfuerzo de conciliación familiar para asistir al concierto de OBK en las fiestas de San Isidro, vi que en mi municipio iba a celebrarse otro concierto del grupo en el mes de septiembre. Medio superada la pandemia, la vida va recobrando el pulso pasado y el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz desempolva el siempre exitoso en sus ediciones pasadas Festival Locos X Los 80. En esta ocasión, el festival consta de 2 fechas, una la que contamos en esta entrada y otra al sábado siguiente con también contenido de mucho gusto e interés para DMR.
Llegamos al recinto ferial tras dejar a nuestro nene con los abuelos mi mujer y yo y había una cola inmensa que daba la vuelta al recinto de la Plaza de Toros; en esta ocasión, el ayuntamiento optó por este emplazamiento, en lugar de la explanada habitual para conciertos al aire libre que se encuentra colindante. Tenía hasta dudas de si entraríamos, pero sí que fue posible. Eso sí, el recinto fue ampliando aforo previsto y hubo hasta gente que vio las actuaciones desde el tendido trasero al escenario, sinónimo del éxito de acogida de la edición.
Junto a mis buenos amigos, los hermanos Antonio y Chemi Villena y respectivas familias, nos situamos en el graderío derecho cubierto según se miraba al escenario. OBK comenzó su actuación poco antes de las 21.30h. Sin embargo, un fallo técnico provocó que a mitad de la primera canción la actuación tuviera que parar. Unos pocos minutos después el show siguió y Jordi utilizó la potencia de "Tú sigue así" para dejar atrás la interrupción de arranque.
He de decir que desde nuestra posición, el sonido no llegaba muy bien. Bajo en potencia. A Jordi apenas le entendíamos en las ocasiones que se dirigió al público. Cosa que no entendemos, puesto en la pradera de San Isidro, unos meses atrás, OBK sonaron muy bien. No sabemos muy bien a qué o quién echar en cara esta merma acústica.
El concierto que ofreció OBK fue muy parecido al de San Isidro. Tendría que ir al detalle para encontrar diferencias en los lugares de las canciones dentro del setlist y ver si hubo alguna ausencia. Por tanto, "Dicen" sonó fabulosa una vez más en el tramo de arranque del concierto, por ejemplo. Funcionó muy bien en el plano más íntimo y emotivo "Falsa moral" (aunque en San Isidro fue recibida con más júbilo en general) y "La princesa de mis sueños", en la que Jordi consiguió una buena iluminación de la Plaza de Toros de Torrejón de Ardoz a base de las linternas de los móviles.
Quizás el momento que mejor se recibió fue el que supuso "El cielo no entiende", situada en el tramo final de la actuación, antes de los bises. El público coreó muy bien el estribillo de este hit de "Antropop". Contrastó mucho con "¿De qué me sirve llorar?", tema que considero un auténtico clásico de la banda, pero que, quizás por su enfoque más íntimo con la proyección sobre la pantalla de fondo de unas velas, dejó al público asistente en un estado como de barbecho para afrontar momentos más movidos.
En esta ocasión, me entró muy bien el bis, que estuvo formado por "Yo no me escondo" de "Ultimatum", "I feel Jesus", que contó con una excelente ejecución tanto por Jordi como por sus músicos acompañantes (teclista y guitarra) y cerrando con la siempre efectiva "Historias de amor". Antes de los bises, resultó muy apropiada "Promises", una de las mejores canciones de la última etapa de OBK.
Jordi y sus músicos se sobrepusieron como pudieron a los fallos técnicos y ofrecieron la mejor actuacion que pudieron. Puede ser que notara a Jordi más enérgico en el concierto del mes de mayo, pero la verdad es que debe ser bastante susceptible de afectar al ánimo que nada más arrancar el show te veas obligado a parar. Además, la ya comentada falta de potencia, lastró el lustre de la actuación y el programa previsto, el cual estaba nuevamente escudado en un más que acertado y potente listado de canciones. Aproximadamente hora y cuarto de actuación, para un público muy familiar (más que el que asistió a San Isidro), lleno de familias con sus pequeños de acompañantes para ver si se consigue que hereden los gustos musicales de sus padres, lo cual no estaría mal.
El recinto se vació ligeramente para Chimo Bayo, pero no en exceso. Supongo que la parte más familiar, ante la propuesta más radical electrónica del mítico músico, decidieron que ya estaba bien por hoy, además de la ya hora entrada de la noche. Vimos prácticamente toda su actuación. Muy enérgico, con un look futurista, pareciendo un antidisturbios del futuro, Bayo nos alternó sus hits con el pinchado de algunos temas míticos como por ejemplo "The rythm of the night" de Corona, lo cual no funcionó mal.
No obstante, para mí, lo mejor fue escuchar a Chimo Bayo en directo interpretar sus 2 temas más icónicos. Primero apareció "La prima Enriqueta", tremendamente intensa. No mucho después vino "Bombas", con su "exta sí, exta no...", que llevó al público al extasis más absoluto. Y es que la gente se saludaba en la plaza, antes incluso de que empezara OBK al grito de "¡Uh ja!", tan propio y paradigmático de Chimo Bayo.
Chimo Bayo no experimentó problemas de sonido. De hecho, él dispuso de la potencia de sonido que no tuvo OBK. No sé si influyó que nos situamos algo más centrados y filas mucho más abajo y todo esto se debiera a la situación dentro de la plaza de toros. Para entonces, cuando comenzaba "Bombas", llegó nuestro amigo Rubén Herráez, que tenía ganas de ver a Bayo aunque fuera unos minutos y que lastimó perderse a OBK, y poco antes de que Chimo acabara, nos fuimos a cenar algo a un local cercano.
Posteriormente, retornamos a la plaza. Chimo Bayo había acabado ya hacía un buen rato, pero todavía quedaba el fin de fiesta con Jesús Elices pinchando sesión revival. Estuvimos unos pocos minutos más, lo suficiente para que Jesús nos trasladara 25 años atrás, más o menos. Guiños a la mítica y desaparecida discoteca local Bachatta, donde Elices fue dj, y un ambiente que nos recordaba a tiempos pasados.
En resumidas cuentas, la primera jornada del Festival Locos X Los 80 2022 de Torrejón de Ardoz presentó un programa bien coordinado tanto en estilos como en público. Si bien, hubiera sido más propio llamar esta noche Locos X Los 90. Un éxito de afluencia de público, con la plaza abarrotá (como creo que dijo el propio Jordi Sánchez de OBK, emulando al Dúo Sacapuntas en el "Un, Dos, Tres"), solamente deslucido por el asunto del sonido de OBK. Y el próximo sábado más, de la mano de lo más parecido que se puede ver en la actualidad a Los Inhumanos y nuestros admirados Danza Invisible (esto ya sí que es más 80 que 90). Haremos por estar, la ocasión lo merece.
Ni pretendemos, ni (por vida personal) podemos ser un lugar de referencia para la difusión de noticias inmediatas. El concierto del que les hablamos fue ya hace 2 meses, pero publicamos esto cuando, repito, podemos.
Tirando de memoria, el concierto de Dua Lipa estaba previsto que se hubiera celebrado no recuerdo muy bien si el 24 o 25 de abril de 2020 (dudo del día, ya que el día antes o después, tenía a Nick Cave en el mismo recinto –menudo contraste hubiera sido-). A su vez, en esa primera fecha, el show hubiera sido el inicio de gira mundial. Entonces, en febrero-marzo de 2020 vino lo que ya saben ustedes y se empezó a aplazar la cita. Primero al 14 de febrero de 2021, luego a octubre de 2021 y posteriormente al 3 de junio de 2022; con tanto cambio, días antes de la fecha definitiva de celebración, dudaba si la entrada original nos valdría. La reimprimimos y salió con la fecha final, para ir al Palacio de los Deportes sin temores de acceso denegado.
En una tarde de las de calorcito agradable, sin los extremos de días previos, nos presentamos en la plaza de Felipe II sobre las 19.30h. Tras un susto previo al acceso, debido a la pérdida momentánea de una blusa por parte de mi mujer (que por fortuna se resolvió, no sin ello haber provocado cierto nerviosismo lógico), accedimos al pabellón por la calle Fuente del Berro. Nada más entrar, se nos dio una muestra del perfume que anuncia la protagonista de la noche, cuyo anuncio pusieron alguna que otra vez en las pantallas del Palacio.
Llegamos con tiempo para no hacer el feo al artista invitado. En este caso, Griff era el acompañamiento escogido para ir cogiendo tono a la velada. Ciertamente fue un ejemplo de buena concordancia entre el plato principal y el entrante, ya que la vocalista de Griff, aunque con un color de voz distinto, sí que nos ofreció un repertorio de media hora de un pop que no chirría en exceso con lo que nos ofrece Dua Lipa. Quizás es un estilo de pop más edulcorado que el de Dua Lipa, que ofrece otros matices, pero sumó bien como complemento. El repertorio, salvo una cover de Whitney Houston y su “I wanna dance with somebody” (que no sería la 1ª vez que sonara, de una u otra manera, en el recinto esa noche), fue totalmente propio y agradable de oírse.
Acabada la actuación de Griff, llegó José Antonio Sánchez, nuestro tertuliano en la versión radiofónica de “DMR”, el cual no pudo apurar para ver el show de la artista invitada. Tras un breve retraso, que no llegaría a 15 minutos, se apagan las luces y arranca el show con un vídeo de presentación sobre el telón de fondo en el cual se presentaba a todo el staff que sobre el escenario iba a acompañar a Dua Lipa. Principalmente pudimos ver al extenso cuerpo de baile que acompañaría a Dua, todos ellos con su nick o apodo, además de su nombre (todo un poco al estilo Tarantino, o al menos eso me vino a la mente).
Y se arrancó con la fuerza arrolladora de “Physical”. Quizás la canción de más músculo y frenesí de “Future Nostalgia”. Bien pensado, es la pista más adecuada para la apertura del show. Dua Lipa entró en escena igual de arrolladora que la propia canción, vestida con un ajustadísimo conjunto rosa y con su larga melena morena al aire. Ya aquí, en el estilismo, se aprecia un notable cambio respecto a lo que Dua ofrecía 3 años atrás, cuando en sus conciertos salía con deportivas tipo skater, pantalón ancho, muchas veces de chándal y un top. La presencia actual va acorde a su crecido estatus de diva mundial de mucha mayor relevancia. En este sentido, apuntamos que Dua Lipa cambiaría otras 3 veces de look, ofreciendo algún vestido corto, algún leve guiño al pasado, con alguna minifalda más de sport y también abundando en los destellos plateados, cual bola de discoteca, en concordancia perfecta con muchos de los sonidos que nos da el lp “Future Nostalgia”.
Con este concierto, podemos ir encontrando sentido al título del 2º disco de la artista, “Future Nostalgia”. Voy a intentar explicarme. Dua Lipa tiene nostalgia del futuro, tal cual. Es decir, que por lo menos ahora, no tiene mucho interés en mirar a su pasado y apuesta por lo presente. Esto se aprecia en que del disco de debut o de singles de dicha etapa, apenas hubo espacio para 4 canciones. Me agradó mucho, pero me sorprendió igualmente en su momento que casi nada más arrancar, Dua Lipa decidiera gastar el cartucho de “New rules”. La canción con la que conocí a Dua Lipa sonó en el 2º lugar del set list, y daba una clara pista de que no iba a apoyarse en ella para los momentos culminantes de la noche. Su representación contó con una sugerente representación en vídeo sobre la pantalla de fondo de la propia Dua conduciendo un descapotable y enumerando los números de las 3 reglas; muy apropiado y visual.
Del pasado, que por la trayectoria de Lipa es muy reciente, cayó también “Be the one”, que fue quizás la primera canción de la cantante que sonó con cierta resonancia en su momento, más o menos hacia la mitad de show, y también aparecieron casi unidas umbilicalmente “One kiss” y “Electricity”, en un momento en el que el show se fue al final de la pasarela que se abría paso en mitad del público de pie de pista (nosotros, como ya se ve en las fotos, ya apostamos por ir sentados y dejarnos de apreturas y otros engorros de estar en el foso), momento en el que se bajó un cuadro de luces sobre Dua Lipa y su cuerpo de baile, de tal forma que se daba a la zona donde se producía la interpretación un aspecto como de club nocturno o discoteca intensa. Me gustó mucho el momento de “One kiss”, canción que por cierto ha adoptado como otro de sus himnos la afición de uno de los equipos que me gustan: el Liverpool FC.
Y con esto se acabó el pasado. La cosa empezó a quedar evidente cuando sonaron algunos acordes de “IDGAF” mientras que los highrollers ofrecían algunos de sus pasos en la pasarela mientras que Dua Lipa cambiaba de vestuario y no volvió a sonar. El primer disco no iba a tener pues más protagonismo en la noche. Para mí, una pena, puesto que esperaba disfrutar en directo de la propia “IDGAF” o al menos de “Lost in your light”. Incluso esperaba alguna concesión menos evidente como “Begging”, pero no. No era la ocasión. En todo caso, a continuación les inserto el vídeo que grabé de “One kiss”.
Con lo que centrémonos ahora en lo que sí hubo. Y lo que hubo fue una representación completa de “Future Nostalgia”. Eso también tiene sus cosas buenas, una de ellas que canciones menos evidentes que los muchos singles exitosos que ha tenido, también sonaron. Estuvo muy bien poder ver cómo resultaba en directo la sugerente y elegante “Pretty please”, que se situó en la primera parte del show, y casi en el mismo momento la veraniega “Cool”, muy apropiada para la época del año en la que finalmente se celebró el concierto.
De lo actual, Dua Lipa no se pasó en exceso, ya que por ejemplo no incluyó en el show la recién salida del horno “Potion”, nuevamente a duo con Jan Oblak. Perdón, Calvin Harris. Sin embargo, hubo espacio para temas como “We’re good”, pensado para la reedición de “Future Nostalgia”, que dispuso de uno de los momentos efectistas de la noche, con una langosta hinchable gigante (evocando a la protagonista de ese videoclip recreando la última noche del Titanic) que acompañó a Dua Lipa durante la interpretación; aquí debajo la prueba.
Muy llamativo fue cuando en uno de los retornos al escenario, Dua Lipa se montó en una plataforma que la hizo desplazarse por el cielo del Palacio de los Deportes para interpretar “Levitating”, uno de los mejores singles sin lugar a dudas de “Future Nostalgia”. Todo muy apropiado, vean justo a continuación.
El concierto puso la guinda al pastel con “Don’t start now”, el que fuera primer single y de adelanto del disco y que permitió dejar el listón en lo más alto. Sonaron muy bien otros singles como “Love again” (con ese sampleado del “Your woman” de White Town, recuerdo de adolescencia personal) o “Hallucinate”. Pasaron más de puntillas otros episodios como “Break my heart” o la canción título, que no deja de ser bastante arriesgada.
Con la opción de contar con un vídeo colaborativo en el telón de fondo, Dua Lipa nos ofreció el dueto que ha hecho con Elton John para hacer una fusión de 2 de los clásicos de la leyenda del pop británico, “Rocket man” y “Sacrifice”, y dar lugar a “Cold cold heart”. En esta ocasión el cuerpo de baile y Dua Lipa se sentaron en las escaleras a la plataforma superior del escenario y entonaron la canción de forma relajada. También apareció en el telón de fondo Angèle, a la cual confundí en un momento con Kylie Minogue (toma ya), para darnos otro capítulo sugerente y sensual con “Fever”. Flanqueando este párrafo 2 imágenes que muestran el momento de las participaciones en vídeo comentadas.
Ya saben de mi devoción por el primer disco de Dua Lipa, al cual considero una grandísima obra, por lo que quizás mis momentos de la noche favoritos fueron “New rules” y, si también la consideramos del primer disco (al menos está en la edición de 2 cds que yo tengo) “One kiss”. No obstante, de “Future Nostalgia” y su puesta en escena me gustó mucho el momento de “Pretty please” y fue palpable la potencia de la apertura de “Physical” o el cierre de “Don’t start now”. También me quedará en la retina el brillo de “Levitating” y su viaje aéreo en plataforma o el capítulo langosta gigante de “We’re good”, aunque esta no sea de mis pistas favoritas de la última etapa de Dua Lipa.
Fue hora y media más o menos de show. Un gran espectáculo que demuestra la evolución de Dua Lipa hacia ser una diva que compite con las grandes que llevan más de una década en esto (Lady Gaga, Katy Perry, Rihanna…). Lleva un cuerpo de baile inmenso y ofrece varios cambios de vestuario, lo cual ya de por sí demuestra ese paso adelante. También se ve, que más allá de mis gustos y anhelos (que hubieran deseado una mayor representación de canciones del disco anterior), que Dua Lipa es una artista que confía plenamente en lo que hace y no se apoya, al menos de momento, en lo seguro. Su apuesta por el disco actual fue firme y eso demuestra valentía.
Al acabar el show, nos fuimos a tomar algo a la plaza de Manuel Becerra y José Antonio tiró rápidamente para la costa levantina, a Gandía, en súbito viaje nocturno, lo cual evitó que hiciéramos una tentativa por intentar conocer a Dua Lipa, lo cual intuyo hubiera sido muy difícil, pero que en ocasiones previas logramos en el mismo recinto con gente como The Killers o Franz Ferdinand, por ejemplo.
Tras más de 2 años de espera, la misma mereció la pena. Fue un gran espectáculo. Dua Lipa canta muy bien en directo (se notaba, más allá de las acusaciones de playback por una caída en Milán semanas antes; señoras y señores: además de cuerpo de baile lleva un grupo de coristas que la apoyan, por si no se han dado cuenta algunas/os) y aguanta muy bien el tipo con todo el trabajo físico de baile que afronta. Ya he dicho que eché de menos a muchas de las canciones del disco homónimo de debut, pero Dua Lipa es un poco en ese sentido como Najwa, que se centra en las piezas de su último trabajo y se olvida de lo anterior. En ese sentido, tengo curiosidad por ver qué ofrece en el tour de su 3er. disco. Supongo que haré por ir a verla nuevamente cuando llegue la ocasión, quién sabe si dentro de 2 o 3 años. Ya se irá viendo.
Cumplimos al final la temporada 13, la cual retornó a la normalidad en lo que a número de episodios se refiere, tras 2 temporadas convulsas por motivos personales/familiares y pandémicos. 15 episodios han sido, sin capítulos de entrevistas, pero en los que ha habido lugar para hacer un repaso de discos que, como siempre, consideramos que merecen la pena.
Hemos seguido con nuestro horario habitual, los sábados a las 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), con nuevo contenido cada 2 semanas y repeticiones en las semanas que descansamos. Siempre se puede contar con nuestro otro horario de redifusión que es el de los miércoles de 23.00 a 00.00h.
Como novedad, hay que citar que en esta temporada ha habido espacio para un par de debuts de contertulios: César San Miguel y Julián Fernández, si bien, la mayoría de las ocasiones hemos sido Mariano González y Víctor Prats los que hemos comentado nuestras ideas sobre los discos protagonistas. También tomaron parte de esta temporada contertulios clásicos como José Antonio Sánchez y Luis Felipe Novalvos, quedando inéditos Alfredo Morales y Óscar Cañas, los cuales siguen contando para "DMR" siempre y cuando les cuadre personalmente participar. A todos los colaboradores citados, muchas gracias por tomar parte de este proyecto que bisemanalmente llevamos a cabo con tanta ilusión.
La intención es seguir a partir de octubre con la temporada 14, manteniendo las condiciones actuales de funcionamiento. De momento, les dejamos enlace a nuestro perfil de Ivoox y la lista de programas que han tenido lugar durante esta temporada: https://www.ivoox.com/escuchar-audios-abacab_al_7681_1.html
Dmr 13-1: Level 42 - "True Colours" (1984).
Dmr 13-2: Talking Heads - "Fear Of Music" (1979).
Dmr 13-3: Bruce Springsteen - "Born To Run" (1975).
Dmr 13-4: Casal - "Etiqueta Negra" (1983).
Dmr 13-5: Chvrches - "Every Open Eye" (2015).
Dmr 13-6: Rod Stewart - "Blondes Have More Fun" (1978).
Dmr 13-7: U2 - "The Joshua Tree" (1987).
Dmr 13-8: The Specials - "The Specials" (1979).
Dmr 13-9: R.E.M. - "Up" (1998).
Dmr 13-10: Phoenix - "Bankrupt!" (2013).
Dmr 13-11: Blur - "Blur" (1997).
Dmr 13-12: The Housemartins - "London 0 Hull 4" (1986).
Dmr 13-13: The Jam - "The Gift" (1982).
Dmr 13-14: Queen - "Hot Space" (1982).
Dmr 13-15: Héroes Del Silencio - "Senderos De Traición" (1990)
Acabamos la temporada con un disco clave de la historia de la música española de una de nuestras bandas más míticas. Este homenaje a Héroes Del Silencio, 15 años después de su disolución definitiva, supuso el cierre a nuestra temporada 13, cuyo número solamente nos dio mala suerte este último día.
Eso fue debido a que por fallos técnicos, el programa no pudo empezar puntual, sino que arrancó a las 16.10h del sábado 18 de junio de 2022 en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), en lugar de a las 16.00h previstas.
Tomamos parte del programa Mariano González y Víctor Prats, si bien intentamos que otros 3 colaboradores habituales del programa entrasen por teléfono, no siendo posible, por diversos motivos, en los 3 casos que manejábamos.
Ya nos conocen, salvo sorpresa o alguna excepción suelta (como será la crónica aún pendiente del concierto de Dua Lipa en Madrid el pasado 3 de junio, al margen del artículo de subida del podcast del último programa de la temporada 13 sobre "Senderos De Traición" de Héroes Del Silencio y el correspondiente post de final de temporada), no volveremos hasta el último viernes de septiembre con un nuevo artículo de revisión de disco.
Les dejamos imagen de la playa cercana al puerto del ferry de la isla de Miyajima de Japón, donde en nuestro viaje de hace casi justo 3 años me di un baño muy apañado. Nos viene muy bien descansar durante este periodo para retomar la actividad con energías renovadas para el otoño. Hasta entonces, pasen buen verano y aprovechen para escuchar, si lo desean, algún podcast de nuestro historial de programas de radio.