viernes, 16 de junio de 2017

Trust - Joyland (2014)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Con una temporada como la que hemos pasado tan “Austradicta”, no puedo resistirme para este último disco a tratar el sumergirme en uno de esos grupos satélites de la agrupación de Katie Stelmanis. Se trata del (en un principio) dúo Trust formado por Maya Postepski y el cantante Robert Alfons. Ambos se conocen en 2009 y deciden empezar a escribir canciones juntos al año siguiente, dando nacimiento a Trust al mismo tiempo que Austra empezaba a dar sus primeros pasos.

Su primer single, la melancólica “Candy walls” se publica en 2011 y vendría acompañado de un video campestre con Alfons y Postepski como protagonistas. Después vendría ese pildorazo techno que es “Bulbform” hasta la publicación de su álbum de debut “TRST”, ya en 2012, y con Austra empezando a disfrutar de la popularidad de su debut “Feel It Break”.

Hasta aquí lo normal, el típico proyecto paralelo que no tiene demasiada trascendencia. Sin embargo las cosas iban a cambiar a una velocidad vertiginosa. El álbum de debut del dúo empieza a hacerse popular a pesar de las notables diferencias con el grupo de referencia, es decir Austra. La voz grave y a veces tenebrosa de Alfons contrasta enormemente con el chorro de voz e influencias operísticas de Stelmanis. Por otro lado, Trust se lanzan sin complejos hacia una electrónica mucho más dura que recuerda en algunos momentos a Crystal Castles, grupo con el que compartieron cartel en más de una ocasión.

Su álbum de debut dejaría singles tan memorables como “Sulk”, “Dressed for space” o “Heaven”, pero sobre todo daría lugar a una gira mundial y unas obligaciones promocionales que pusieron a Postepski en el dilema de tener que elegir entre Austra y Trust; como todos sabemos, Maya elegiría a su vieja amiga Stelmanis y Robert Alfons decidió seguir con el proyecto en solitario.

Si los segundos álbumes suelen ser en general difíciles después de un primero destacable, más difícil es aun cuando tu compañera de grupo te ha dejado solo a los mandos y este ha sido el caso de “Joyland”, disco que vamos a analizar.

ANÁLISIS DEL DISCO
1. “Slightly floating”: El álbum empieza de forma calmada, con sintetizadores tenues, en un tema semi-instrumental que sirve para relajarnos, ir tomando asiento como introducción a la descarga brutal de electro que nos espera.

2. “Geryon”: De repente una especie de alarma sintetizada nos sorprende y a partir de aquí el ritmo se incrementa de forma más que notable en un tema realmente trance donde Alfons recita más que canta e invoca a “Geryon”, personaje de la mitología griega; una especie de monstruo gigante con tres cuerpos que formo parte de la décima prueba de Hercules. “Geryon” es excesiva, en algunos momentos sofocante, y sin duda contrasta con las canciones del primer disco de Trust y da un enfoque mucho más radical a nivel de música de baile de lo que había hecho anteriormente junto a Maya Postepski. Uno de los puntos fuertes del álbum que enlaza perfectamente con el siguiente.

3. “Capitol”: Uno de los grandes singles del grupo con una potente melodía ayudada por ese piano tan presente y un estribillo donde Alfons estalla y da lo mejor de sí mismo a nivel vocal. La canción está llena de efectos de sintetizador y percusión pero manejados de forma muy sutil, de manera que la melodía es lo que resalta. Alfons parece contarnos la historia de una pareja disfuncional que se aburre demasiado cuando llevan demasiado tiempo juntos, disfrutando más cuando los momentos de unión son más espaciados, ya saben lo poquito agrada y lo mucho… El tema contó con un video bastante apañado en el que la protagonista parece haber abusado claramente de las sustancias psicotrópicas y empieza a hacer cosas raras, realizar viajes astrales y ese tipo de cosas que haces cuando tienes en el cuerpo más droga que sangre. Se insertan también algunas imágenes de Alfons cantando para que por lo menos aparezca.

4. “Joyland”: El tema que da título al álbum es sin duda el más pop y luminoso del mismo, tiene dos aspectos destacables, el primero es que se trata del tema en el que Alfons lleva totalmente al extremo su falsete en un exagerado tono agudo; por otro lado, el puente en mitad de la canción nos lleva poco a poco a una especie de tensión agradable donde los sintetizadores van añadiendo diferentes texturas para desembocar de nuevo en el estribillo. Un tema inteligentemente corto pues en caso contrario terminaría saturando debido a la experimentación vocal con el falsete.

5. Are we arc?: El ritmo del álbum baja con este medio tiempo que podemos considerar que da fin a la primera parte del álbum. Un tema que posee unos sonidos de sintetizador que te hacen soñar con esas películas de ciencia ficción de los años 80, esas naves espaciales y ese futuro que al final nunca ha llegado. La delicada y melancólica atmósfera del tema queda contrarrestada por unos potentes bajos que imprimen una cierta dureza. Elegida como tercer y último single del álbum, contó con un video muy simple que es simplemente un primer plano de la cara de Alfons y un juego de luces que va iluminando diferentes partes hasta que vemos la imagen alejarse.

6. “Icabob”: Súbitamente, comienza la segunda parte del álbum con una serie de canciones que no nos van a dejar ningún descanso, electro puro y duro sin tregua. “Icabob” es de los temas más accesibles del álbum a pesar de contar con una sola estrofa y un estribillo repetitivo que quedan interrumpidos por un puente un tanto áspero e inesperado, un recurso que gusta mucho utilizar a Alfons y que le funciona a la perfección para luego rematar los temas retomando el estribillo.
7. “Four gut”: Una canción bastante oscura que comienza de manera inquietante con Alfons en ese tono tan característico suyo en el que habla o más bien susurra mientras una serie de ruidos y capas electrónicas empiezan a hacer su aparición, siendo éste uno de los temas con más variaciones del álbum. Destacan y mucho esas percusiones retumbantes y ese brillante y a la vez decadente estribillo introducido de manera cortante e inesperada.

8. “Rescue, mister”: Primer adelanto del álbum, se trata de una canción que se presentó con bastante éxito en la última parte de la gira del primer álbum “TRST” con Postepski ya fuera del grupo. El tema destaca por esa dureza en los sintetizadores con esos bajos al límite, escasos toques melódicos un tanto estridentes y un estribillo donde una vez más Alfons experimenta con su falsete y cualquiera diría que es una mujer la que pone la voz. Es una canción sexual, oscura, de sonido sucio que consigue crear una atmosfera de garito nocturno ilegal a altas horas de la madrugada, de esos que tienes que llamar a la puerta. El single contó con un video que podríamos calificar como arte abstracto o como las imágenes que te salían en la pantalla de televisión cuando se te fastidiaba una cinta VHS; en fin, que la persona que realizo esta obra visual iba convenientemente fumada, aunque el video no desentonaría en uno de esos museos de arte contemporáneo donde podemos admirar piezas similares.

9. “Lostsouls / Eelings”: Podemos considerarlo un tema dividido en dos movimientos, el energico “Lost souls”, deudor del house noventero, una de las claras influencias de Alfons, y adornado con diferentes sonidos hipnóticos que forman una especie de bucle que termina por desembocar en “Eelings” una especie de epilogo con el piano y la voz de Alfons como protagonistas. Un pequeñísimo respiro en la pista de baile para contratacar con el último cartucho de energía dance de este “Joyland”.

10. “Peer pressure”: Se trata de una canción antigua que Alfons tenía guardada desde antes de conocer a Postepski y que con muy buen criterio decide rescatar para este álbum. Sintetizadores que machacan nuestros sentidos en un ejercicio de trance-pop que bien podría recordar al clásico de la música disco “I feel love” de Donna Summer. El tema es un auténtico derroche de energía dance, frenética y en momentos descontrolada, una forma original y potente de acabar el álbum, aunque no sea exactamente así.

11. “Barely”: Se puede considerar el epílogo del álbum. Un tema muy emocional en la que podemos disfrutar de la voz de Alfons sin apenas efectos. “Barely” posee dos partes diferenciadas, un comienzo bastante sombrío entre balada y medio tiempo que se va transformando prácticamente sin darnos cuenta en un tema perfectamente bailable creando un final donde los sintetizadores dibujan melodías y sonidos espaciales.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Si “Joyland” ha demostrado algo es por un lado que Robert Alfons puede valerse por sí solo para continuar con su carrera musical. Por otro lado “Joyland” deja a las claras cuáles eran los roles respectivos de Postepski y Alfons en el debut “TRST”: claramente Alfons se encargaba de melodías y letras mientras que Postepski añadía esa parte más experimental y oscura que en realidad es lo que hace en Austra.

“Joyland” no supone un gran giro estilístico con respecto al álbum con Postepski; en todo caso “Joyland” es algo más luminoso. Se añaden nuevas facetas de Alfons, pero sin apartarse demasiado de ese electro pop oscuro y con cierto toque gótico de su debut.

Con “Joyland” Trust, o lo que es lo mismo Robert Alfons, consiguió darse a conocer a más público gracias a una gran gira que pudimos disfrutar en España en dos ocasiones, justo antes de salida del disco y una segunda visita con el álbum ya publicado. Aparte, Alfons ha participado en innumerables festivales e incluso fue telonero del famoso grupo francés Indochine en su histórico concierto en el Stade De France, una gran oportunidad sin duda para darse a conocer a un más amplio sector de público acostumbrado a propuestas más comerciales.

Con todos estos hechos bastante prometedores, la realidad es que el proyecto Trust se encuentra en un estado de un cierto estancamiento. Después de lanzar en 2015 el single “Slug”, un más que destacable pildorazo de electrónica bailable no incluido en “Joyland” y que hacía presagiar otro gran álbum, el proyecto quedó algo parado exceptuando algunos conciertos puntuales. Pareciera como si Alfons no supiera resolver bien hacia donde quiere llevar su proyecto después de dos discos tan notables. Quizás en este caso sea el tercer álbum y no el segundo el verdadero reto de Trust, ¿habrá un giro más pronunciado que con este “Joyland”? Creo que pronto lo sabremos.

Texto: Alfredo Morales.

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