domingo, 12 de junio de 2016

Concierto Javiera Mena. Madrid (09-06-2016)

2 años y 2 meses exactos después de su última visita, Javiera Mena volvió a Madrid por la puerta grande. Pasando de la sala But, Club Ocho Y Medio, al recinto de al lado, el antiguo Pachá, actualmente Teatro Barceló, Javiera congregó a una audiencia notable que no sé yo si terminaron agotando las entradas (de no ser así, poco tuvo que faltar). Javiera, de celebración en la actualidad de su 10 años de trayectoria musical, se presentó con la firmeza que le otorga el gran éxito y repercusión (todo ello muy merecido) de su hasta la fecha último trabajo, el sensacional “Otra Era”.
Las puertas se abrieron con puntualidad, a las 20.30h, y a eso de las 21.15h aproximadamente se apagaron las luces para que arrancara el show. Mientras estábamos dentro esperando el inicio de la actuación, habíamos visto por ahí espadas y demás cosas que se iban preparado para el concierto y que se iban transportando de lado a lado del escenario. Javiera irrumpió en escena acompañada de su apoyo musical y su solvente cuerpo de bailarinas.
Empezó apostando por el sonido misterioso y el look marchaba en consonancia. Iba con una especie de parca blanca con capucha que mantendría puesta durante la primera canción. Y esa primera canción, en una versión que apostó por matices más sinuosos en sus formas (abundando en los apuntes de las canciones del último disco “Sincronía, Pegaso” y la canción título), fue la siempre válida “Hasta la verdad”. Con esta composición, con el cuerpo de baile agazapado encima y delante de la tarima elevada que tenía Javiera sobre el escenario, arrancó la hora y 15 minutos que la artista nos ofrecería en el Teatro Barceló.
Sin solución de continuidad se engancharon los sonidos de “Hasta la verdad” con los de la excelente “Otra era”, canción injustamente no premiada con el galardón correspondiente en los Grammys Latinos donde fue nominada. “Otra era” la vivimos sin poder ver apenas a Javiera, ya que el cuerpo de baile se puso en pie delante de ella; en la foto de aquí arriba pueden ver a Javiera un poquito si se afanan. No podían faltar las gafas de rigor, las cuales se pusieron todo el personal sobre el escenario. “Otra era” sonó a la perfección y a destacar también que en la pantalla de fondo apareciera un video de un primer plano de Javiera haciendo el playback de la canción de forma acompasada.
El concierto comenzó arrollador como están viendo y para más pruebas de ello fue que acto seguido pasó a desfilar el pop disfrutable de “La joya”, que dejó durante unos minutos de lado el misterio, para que acto seguido “El amanecer” siguiera apostando por la fiesta y el desenfreno en una subida de la intensidad bailable. Aquí abajo la compañera musical de Javiera en el directo.
“Sincronía, Pegaso” llegaría tras “El amanecer” para sumergirnos de nuevo en los sonidos más recónditos y elegantes por los que Javiera está últimamente apostando de forma más que acertada. “Sincronía, Pegaso” sonó algo menos recargada que en estudio, con menos ornamentación instrumental, y la verdad es que esa descarga de sonidos haciéndola más orgánica le quedó muy bien. Aquí nuestro video que grabamos de uno de los momentos que más esperábamos del concierto. La calidad de la imagen y el sonido es horrible, como casi siempre advertimos en nuestro canal en Youtube.

Tocaba ponerse íntimo. Javiera Mena se marchó al lado contrario del escenario a enfrentarse al piano para regalar a la audiencia la sentida interpretación de “Sol de invierno”. No era cuestión de hacer ese cambio de set para un solo episodio y se siguió la lógica, la cual era que “Quédate un ratito más” fuera la siguiente en sonar. Quizás fue el momento más bonito de la noche. La versión, más desnuda si cabe que en estudio, nos agradó especialmente; creemos que nuevamente la variación de matices ayudó al tema a brillar más. Abajo una imagen de Javiera en el sector recogido de la actuación.
“Pide”, medio tiempo dentro del disco “Otra Era”, sirvió de puente para ir sumando nuevamente intensidad de ahí al final de la actuación. Y es que quizás el cambio del recogimiento de “Quédate un ratito más” con “Espada” hubiera sido muy abrupto. Sí, tras “Pide” llegaría quizás el gran momento del concierto, sobre todo en el plano visual.
“Espada”, tema icónico de “Otra Era”, que pone el final al disco y que contó con un videoclip muy pop, kitsch y transgresor a partes iguales (cosa que no mencionamos no sé por qué en su día en nuestro detalladísimo artículo sobre “Otra Era”), contó con una coreografía excelente. Quizás mi gusto por “Star Wars” y su saga cinematográfica hagan que mi visión sea muy subjetiva, pero ver a las bailarinas primero marcando los golpes de una lucha cuerpo a cuerpo y luego cogiendo unas espadas láser azules y haciendo unos movimientos que podían recordarnos al personaje de Rei del último episodio de la saga (el look de las chicas ayudaba), me deleitaron sobremanera. En el tramo final de “Espada” Javiera se reveló como una “lady sith”, por aquello de que la espada que encendió era de luz roja, y fue aupada por su cuerpo de baile entre el estruendo de ovación que el Teatro Barceló ofreció a la artista y a las bailarinas, completamente rendido a sus pies.
Con este subidón, todavía habría tiempo para más antes del breve parón para los bises. Javiera Mena siguió apretando a fondo el pedal del acelerador de su show y decidió sellar la parte principal del concierto con uno de sus grandes clásicos, la muy bailable “Luz de piedra de luna”. Con el Teatro Barceló en plena celebración, Javiera y su gente se despidieron durante un par de minutos, retornando entre el jaleo de los fieles que nos habíamos congregado en esa noche de jueves en la zona de Tribunal. Vean abajo a la “lady sith” Javiera Mena en perfecta pose.
El bis comenzó con sorpresa y acabó (y con él el concierto en sí) también con otra que ahora les contaremos… La sorpresa del arranque fue que Javiera apostara por un tema antiguo suyo como es “Al siguiente nivel” del primer disco de estudio “Esquemas Juveniles”, en una versión de mucho músculo techno. También, de alguna manera, me sorprendió que en esos momentos cayera “Esa fuerza”; conste que es una de mis favoritas a día de hoy de “Otra Era”, pero más allá de mi alegría por ver que tomaba parte de la experiencia de la noche, no creía que a esas alturas de la película hubiera lugar para ella; para nada se me ocurrió quejarme. Abajo nuestro video; escúchenlo a niveles bajos de volumen, ya que la cámara de nuestro móvil satura brutalmente el sonido. Advertidos quedan.

Y tras “Esa fuerza” llegó el “Yo no te pido la luna”, esa versión también de hace tiempo de Javi y que no puede faltar en ninguno de sus conciertos. Sé que Javiera Mena es artista de ofrecer actuaciones que no llegan a la hora y media como norma general, pero me imaginaba que el show terminaría en apoteosis con un combo de histeria generalizada tocando “La carretera” y terminando con uno de los hits de “Otra Era” como es “Que me tome la noche”. Abajo un primer plano de Javiera, en una de las veces que más cerca pasó de nosotros.
Pues aquí vino la sorpresa nº 2: Javiera y su equipo saludan en formación, se van del escenario, se encienden las luces y suena el hilo musical. No salía de mi asombro al ver el descarte de “Que me tome la noche”. Lo de “La carretera” quizás no podía ser tanto de esperar, pero que “Que me tome la noche” se quedara fuera del set list me dejó, como diría el humorista Joaquín Reyes, “con el culo torcido”. Como supongo que no será la última vez que vea a Javiera en directo, ya habrá otra ocasión de escuchar este hit absoluto de su discografía en directo en el futuro. Considerémoslo un mal menor.
Fíjense en la foto de aquí arriba: todos los focos iluminan a Javiera Mena en la oscuridad del Teatro Barceló. El show, más allá de este “pero” que hemos puesto al asunto del set list, rozó la perfección. Y digo rozó, porque el sonido no fue el mejor que Javiera Mena hubiera podido disfrutar. Algunos pueden criticar la duración del show, pero yo creo que el concierto duró lo justo y necesario para agradar y precisamente quedarnos con muchísimas ganas de volver a Javiera Mena la próxima vez que visite Madrid. Las coreografías fueron excelentes, grandísimo trabajo de las 4 chicas que conformaban el cuerpo de baile. Las proyecciones sobre la pantalla de fondo tampoco estuvieron mal. Javiera estuvo simpática y agradecida. Siempre sonriente. Cantó bien (no noté fallos en el apartado vocal) y supo llenar el escenario moviéndose por el escenario del Teatro Barceló cuando hiciera falta y en otros momentos se quedaba en su set sobre la tarima, preocupada de las programaciones. Estuvo bellísima, con un peinado de trenzas recogido que le favorecía mucho y con un pantalón negro ceñido acompañado de una capa roja de flecos que solamente se quitó al final del show para ver el conjunto negro que completaba el pantalón.
La gente disfrutó el show. Bailaron, corearon las canciones y ovacionaron a Javiera como se merecía. Todos salvo unas tipas que estaban cerca de la barra del bar izquierda según miras al escenario, las cuales se pasaron todo el concierto berreando chanzas y comentarios jocosos estúpidos en relación al show. Demostraron una falta de respeto enorme; si miran en el lateral de este blog, podrán ver solamente una parte de la cantidad de conciertos a los que he ido en mi vida (son muchos los que no constan y evidentemente todos los anteriores al 28 de junio 2008 que fue cuando se creó “Discos, música y reflexiones”) y jamás he visto a gente comportarse de tal forma en un concierto (ni siquiera en los gratuitos). No sé qué habrían tomado que les hizo comportarse así, ya que si no tomaron nada y es que simplemente tienen ese proceder por naturaleza y educación recibida… Fueron el punto negro a un público que como hemos dicho al comienzo de este párrafo sí que celebraron la visita de Javiera Mena y lo vivieron con la emoción propia que transmite la música de esta artista musical chilena a la que tanto admiramos.
Al terminar el concierto pasé por el merchandising y pude adquirir “Otra Era” en cd (recuerden que es un disco que aquí no está editado). Saludé a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras, la cual con sus gestiones consiguió que “DMR” fuéramos acreditados para informar de este concierto. Le pregunté si era posible realizar unas pocas preguntas a Javiera Mena después del concierto para incorporarlas a esta crónica, como otras veces hemos hecho, pero me comentó que no era posible, lo cual nos apenó en cierta manera. Desfilamos para casa pensando en la siguiente vez que podamos ver a Javiera, ya que quedamos muy contentos del show.
Con este concierto, Javiera Mena demuestra su crecimiento en España. El 9 de abril de 2015 ya abarrotó el recinto anexo de la sala But Club Ocho Y Medio y este 9 de junio de 2016 puso su bandera en un recinto mítico como es el Teatro Barceló. Veremos cuál será el siguiente lugar donde actuará la próxima vez que nos visite. Lo que está claro es el gancho que tiene Javi, que aumenta su masa de seguidores; si persiste en las formas musicales de “Otra Era” continuará en aumento. Ahora le quedan unas actuaciones en festivales de renombre de nuestro país, donde destaca el Low de Benidorm, donde tendrá que trabajar para seguir captando adeptos que se sumen a la causa. Nosotros intentaremos no perdernos la próxima vez en Madrid por varios motivos: el primero porque nos gustó mucho lo que vivimos en este concierto y porque nos encanta la música de Javiera Mena, el segundo para intentar saldar la deuda de escuchar en directo “La carretera” y “Que me tome la noche” y la tercera para intentar vivir el concierto sin que gente poco respetuosa y con malos modales nos chafe parte de la experiencia. Nuestra más sincera enhorabuena a Javiera Mena por este concierto en Madrid. Continúe así.