sábado, 17 de enero de 2009

2008 Nick Cave & The Bad Seeds - Dig!!! Lazarus Dig!!!

El artista que abordamos hoy no es tarea fácil. Nos enfrentamos ni más ni menos que a uno de los cantantes, compositores, poeta, artista en general, más maldito que vio nacer el pasado siglo XX y cuyo paso u obra sigue contemplando el actual siglo XXI. Tengo el gusto de presentarles hoy, si no lo conocen todavía, a Nick Cave al frente de sus habituales Bad Seeds, y en esta ocasión revisaremos su última obra.

Excesivo, enérgico, atronador, arrollador y rebosante de malditismo, son algunas de las acepciones que desde sus comienzos se le pueden atribuir al bueno de Cave. Sus comienzos datan de comienzos de la década de los 80 cuando, al frente de los Birthday Party, puso patas arriba el mundo underground a nivel mundial con unas actuaciones absolutamente tremendistas, básicamente localizadas en el ambiente de Londres, ciudad a la que se trasladó Cave con su banda desde su país de origen Australia. De la fugaz existencia de The Birthday Party quedan básicamente 2 discos de estudio del que destaca principalmente “Junkyard” de 1982.

Tras el desmantelamiento de The Bithday Party, hubo un período de transición entre dicha formación y la génesis de The Bad Seeds que se vino a llamar Nick Cave & The Cavemen. De dicha época tuve el gusto de ver una actuación grabada por el programa “La Edad De Oro” de uno de los conciertos que celebraron en Londres, gracias a las redifusiones de dicho programa en noviembre de 2005 en La2 los martes a las tantas de la madrugada. El corte de la actuación se componía de una decadente versión de “In The Getto” y una de las canciones tan atronadoras que Cave componía por aquella época.

La trayectoria de Cave con The Bad Seeds desde mediados de los 80 es tremendamente dilatada y todavía en dicha época son reseñables discos como “The Firstborn Is Dead”. No obstante, la consolidación y el verdadero reconocimiento de Nick Cave & The Bad Seeds se hizo principalmente patente en la década de los 90 con discos como “The Good Son”, quizás su obra más variada y accesible, “The Boatman’s Call” o el “Murder Ballads”, que tuvo hasta cierto éxito comercial debido a la participación de su compatriota Kylie Minogue en “Where the wild roses grow”.

En lo que llevamos de siglo, Cave ha continuado con su tradicional acompañamiento lanzando en 2004 su disco doble “Abbatoir Blues/The Lyre Of Orpheus” y también ha emprendido otros proyectos como el que concreto en Grinderman. Ya desde 2007 se sabía que un nuevo disco junto a los Bad Seeds estaba a punto de ser gestado, e incluso con relativa anticipación llegamos a saber el título definitivo que tendría. Finalmente en 2008 pudimos disfrutar abiertamente de “Dig, Lazarus, Dig!!!”.

La obra comienza con la canción que le da nombre, aunque con menos signos de admiración y con alguna coma entre las palabras. Cave entra de forma atropellada tras esos graves coros que entonan el propio título del disco y la canción. Nick se muestra maldito como siempre, y nos cuenta la aturullada y rimbombante historia de nuestro Lazarus/Larry y su devenir por su vida. Las guitarras suenas aguerridas, a ratos desafinadas y distorsionadas y esos coros reiterativos nos crean una fuerte situación de trance. “Today’s lesson” es uno de los temas más inmediatos de todo el disco, apoyado en ciertos arreglos electrónicos y una acelerada y hasta bailable melodía, Nick aprovecha para contarnos otra de sus enrevesadas historias, en este caso la vivencia de la pequeña Janie que es violada en sus sueños por un personaje llamado Mr. Sandman. No obstante, la buena de Janie cuando despierta de su sueño nos suelta un “Vamos a pasárnoslo realmente bien esta noche”; sin duda a Janie le va la marcha. La verdad es que la letra acompañada de esta animada melodía crea una sensación más que curiosa. Experimento válido y resultado óptimo en esta ocasión. “Moonland” nos muestra a un Cave más caústico. Una canción semiacústica con un sonido amargo en la que Nick nos cuenta la vivencia de una tranquila, pero quizás desolada, noche. “Night of the lotus eaters” es la canción más sombría, nocturna, lúgubre y misteriosa que incluye “Dig, Lazarus, Dig!!!”. Una auténtica obra de arte, que nos puede servir de banda sonora perfecta a un paseo nocturno con niebla por una zona pantanosa (a uno le evoca esas cosas). Una inquietante percusión latente, unas notas perdidas de guitarra y Cave susurrante que nos avisa: “prepárate para ponerte a cubierto”. “Albert goes west” es de las canciones de sonido más cercano al rock clásico que aporta el disco. Nos podría recordar a un Elvis algo agresivo si nos ponemos imaginativos. De la letra de esta canción me resultan destacables y paradigmáticos los versos: “el mundo esta lleno de abstracciones, y no me consideraré responsable de mis acciones”; cosas que suelen pasar de hecho en el lejano oeste, ¿no? “We call upon the author” puede recordarnos vagamente a “The Good Son” y más concretamente a la tremenda “The weeping song”. La forma en la que canta Nick y los coros con esos “Doop doop” son fácilmente asociables. Quizás el ritmo de la canción es más rápido que en “The weeping song”. Por otro lado es uno de los temas más pegadizos del disco y de los más animados, cercano en esto a “Today’s lesson”. En la canción Cave se queja una y otra vez de situaciones injustas que se dan en el mundo, y pone de manifiesto sus relaciones y sus particulares relaciones con la religión que tiene. Una canción que comienza con “lo que una vez pensamos que teníamos, no lo tenemos y lo que tenemos ahora nunca volverá a ser así, por lo que reclamamos al autor para que nos dé una explicación”. Una de mis favoritas del disco. Tras esta amarga revisión a nuestra existencia, Cave levanta el pie del acelerador. Si una cosa sabe hacer Cave es contemporizar e intercalar respiros cuando hace falta, y en esta ocasión nos regala una preciosa y sentida balada. Sirviéndose de una fuerte influencia del country y rock americano (evidencia o regusto que está a lo largo de todo el álbum), “Hold on to yourself”. Nuevamente Nick se sirve de presentarnos sórdidos escenarios y hacer alguna que otra referencia a Jesucristo y las percepciones que tiene sobre Él. Un exquisito corte que vuelve a poner de manifiesto el cambio de sonido y de texturas que “Dig, Lazarus, Dig!!!” tiene. Aquí Nick se nos presenta como un crooner, evidentemente maldito, y nos regala una de sus más sentidas interpretaciones vocales. Hasta el momento el disco nos ha presentado algunos momentos moviditos y de sonido alegre o hasta bailable, pero no será hasta ahora cuando nos encontremos con la canción más para todos los públicos del trabajo. “Lie down here (& be my girl)”. El sonido acelerado nos presenta una historia de amor no correspondido en la que Cave acaba por estallar al final: “un día compraré una fábrica y te introduciré en una cadena de producción y cada una de las réplicas será mía, llenaré la casa de ti y te colocaré en cada habitación, lo pasaremos muy bien… pero ahora estoy aquí sentado solo”. Igual que en la canción título se repetía constantemente por los coros el “Dig yourself, Laz’rus dig yourself”, aquí se repite constantemente el “túmbate aquí y sé mi chica”. Sin duda alguna otra canción estupenda… ¿ya llevamos unas cuantas, verdad? Bueno, continuemos. “Jesus of the moon” es quizás el momento de sonido y regusto más triste del disco tanto en la letra como en el sonido. Una historia de amor terminado, aderezado por su necesaria dosis de celos ilógicos “Veo muchas chicas andando por la calles vacías y quizás una o 2 veces alguna de ellas me sonríe. No puedes culpar a nadie por decir “hola”, yo digo “hey”, digo “hola”, digo “hola””, que está perfectamente narrada por un nuevamente sentido Cave. Arreglos de viento sirven para aportar el toque perfecto para la decadencia y melancolía que precisa la canción. “Midnight man” es una canción que se compone de bloques hipnóticos sobre todos por los teclados que se incluyen, y un estribillo más marcado y enérgico. ¿Qué decirles? Pues que nos encontramos ante otra acertada pieza compuesta por Cave, nada que objetar. Para terminar una obra de tanta calidad, se nos pone el perfecto epílogo. “More news from nowhere” es la canción más inofensiva del disco, más relajada y tras los distintos capítulos y estados de ánimo transmitidos por la diversidad de sonidos que nos ha dado el álbum, es el corte perfecto para que a la vez que la escuchamos y termina el disco podamos afianzar, asimilar y hacer balance de lo que hemos escuchado. Una marcada línea de bajo de carácter inofensivo se hace acreedora de las notas más señaladas por la producción y sirven a Cave para acompañar las escenas tan bizarras que nos dibuja.

“Dig, Lazarus, Dig!!!” es un excelente trabajo de Nick Cave y sus Bad Seeds. No hay canción mala, floja y lejos de ello se nos presenta al menos un sexteto de temas realmente excelentes y el resto son sumamente aceptables, para nada una mera comparsa. El disco tiene una cierta influencia del rock americano y el country que se hace más que evidente, como ya comenté, en la exquisita “Hold on to yourself”, aunque siempre con la marca personal de Cave.

No podemos tratar a Nick Cave & The Bad Seeds como unos superventas, y su éxito viene más bien por el reconocimiento de la crítica especializada y sus seguidores. En relación a esto decirles que hará unas semanas en la revisión anual del diario “20 Minutos” sobre los mejores discos, libros y películas del año, había 2 críticos reconocidos como Julio Ruíz o Diego Manrique, que mencionaban el disco que hoy les he presentado como uno de los mejores del año. He de decirles que tuve una sensación de satisfacción cuando leí dicha crónica de balance anual.

Ciertamente así es, “Dig, Lazarus, Dig!!!” es un muy buen disco. Hay que decir que Nick Cave & The Bad Seeds a veces pueden resultar algo inaccesibles por su intensidad y agresividad. Aquí no es el caso, lo más agresivo por decir algo es el comienzo de “Albert goes west” y tampoco es decir mucho en ese aspecto. El presente álbum es un ejemplo del malditismo eterno de las composiciones de Cave más que de su agresividad y la catarsis de la que a veces hace uso. La portada del disco puede suponer un guiño a Elvis Presley en lo que a la composición se refiere, con el título que acapara la misma en letras rojas y amarillas sobre fondo negro.

Nick, actualmente con un solemne mostacho en su rostro, demuestra seguir en un perfecto estado de forma. Ahora solo nos queda que se decida algún promotor a traérnoslo a España y si puede ser también a Madrid para disfrutar del potente directo que este australiano de 2 metros de estatura dispone sobre el escenario. De momento nos deleitaremos con su magnífica última obra. Para aquellos que miren a Cave con temor, háganme caso, en esta ocasión Nick no muerde, directamente lo que hace es maravillarnos.

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