sábado, 12 de julio de 2008

1986 The Smiths - The Queen Is Dead

Con el artículo de esta semana completamos el podio de mis grupos preferidos. Quizás The Cure ocupen el primer lugar de una forma más clara, pero el 2 y 3er puesto se disputa entre Depeche Mode y el grupo que grabó el álbum que hoy revisamos: The Smiths. Sobre la banda de Morrissey (también llamado Mozz, Mozzer, Mozzo, Mozza o Mo para los amigos, pero nunca Steven Patrick… ¡cuidado!), Johnny Marr, Mike Joyce y Andy Rourke, siempre hay una eterna discusión sobre qué disco es mejor, si el “Meat Is Murder” de 1985, o el que hoy analizamos: “The Queen Is Dead”. Yo, evidentemente, me decanto por el 2º, ya que es el escogido para esta entrega, aunque esto no quiere decir que el otro disco no me parezca una maravilla.

En 1986 The Smiths estaban en lo más alto de su carrera. Con una corta historia y una línea ascendente y meteórica, el grupo se había colocado en una posición más que privilegiada, considerándoles los salvadores de la música entre tanto grupo comercial que pululaban por los años 80. Como ya hemos comentado, unos meses antes nos habían deleitado sacando un disco soberbio de cabo a rabo, con un más que significativo título: “La carne es asesinato”, por lo que las expectativas por escuchar el nuevo material de la banda y su nuevo disco de estudio eran más que elevadas. La banda como adelanto del disco lanzó “The boy with the thorn in his side”, una canción alegre instrumentalmente, pero con la melancolía habitual que destilaban las letras del sr. Morrissey, muy al estilo de la predecesora “Heaven knows I’m miserable now”, y hecho que otorgó una personalidad bien definida a gran parte de las canciones de la banda. La concreción de los trabajos de la banda dio forma a un disco que podemos decir que sea una de las verdaderas joyas de la historia de la música moderna. 10 canciones que dan como resultado un disco perfecto al 95% de su totalidad. En lo que a la portada se refiere, la misma es el resultado de insertar un fotograma de una película en el que aparece Alain Delon sobre un fondo verde oscuro, demostrando una vez más la pasión de Mozzer por el cine y sin desentonar respecto a lo que venía siendo habitual en la presentación frontal de las entregas de la banda.

El título del disco volvía a ser polémico, superando en este apartado claramente a su anterior (cuyo mensaje no era más que una proclama personal de la mayoría de los miembros de la banda sobre su condición de vegetarianos). A estos chicos de Manchester se les ocurrió titularlo “The Queen Is Dead” y para abrir el disco pusieron la propia canción título. A día de hoy hace 10 años que tuve la ocasión de escuchar este disco por 1ª vez. La forma en que conseguí escucharlo fue a través de un hermano de un amigo mío de toda la vida, igualmente gran amigo, que me pasó una cinta de un grupo llamado “The Smiths”. El grupo ya me sonaba por el nombre y cuando me entregó la cassette me dijo: “son parecidos a The Cure, pero a mi no me han gustado tanto”. Era la época en la que estábamos inmersos en descubrir la ingente discografía de la banda de Robert Smith y de rebote nos había llegado una cinta de cassette de 90 minutos que en la cara A incluía el disco que hoy analizamos y en la cara B el disco de debut de la banda (homónimo del nombre del grupo). A lo que voy, al introducir la cinta en la pletina me di de lleno con un sonido de una canción tradicional inglesa que poco a poco se iba desvanecido para dar paso a un sonido que desembocaba en una atronadora batería a cargo de Mike Joyce y un muro de guitarras de gran intensidad tejido a la perfección por el sr. Marr. A los pocos segundos descubrí la voz de Morrissey y su timbre de voz sonaba de una forma muy distinta a lo que había escuchado hasta la época. Al terminar de escuchar el primer tema, “The Queen is dead”, me dio la impresión de que se trataba de una banda de sonido cercano al rock duro. Craso error. Tras este primer tema, que no deja de ser un duro discurso dirigido contra la controvertida familia real de Inglaterra, nos encontramos con una canción cuyo sonido me hizo abrir bien los ojos y darme cuenta de que nos encontrábamos ante algo más. “Frankly, Mr. Shankly” tiene un sonido tradicional y semiacústico, con una melodía más que juguetona. Mozz en este corte se nos sincera y demuestra estar más que orgulloso de “preferir ser famoso antes que correcto o santo”. Tema pegadizo, casi bailable, alegre en el sonido y lleno de encanto. Tras este comienzo con 2 cortes de sonido completamente opuesto, uno agresivo y con un muro de sonido inquebrantable y otro con sonido irónico-desenfadado y casi acústico, nos podemos esperar cualquier cosa. Los surcos del disco desembocan ahora en una canción que empieza lenta, también con sonido cercano a lo acústico, en el que Morrissey muestra su fuerte carácter depresivo. “I know it’s over” está considerada como una de las canciones más tristes de la historia de la música. Si en el tema anterior Mozz se mostraba orgulloso y convencido de sus ideas, aquí se nos desploma, abordando la soledad en vida, la incomprensión, la no correspondencia en el amor y otros problemas de carácter social que rodeaban al cantante y su difícil personalidad. La depresión de Morrissey se ve reflejada en frases como “Si eres tan divertido, ¿entonces por qué estás solo esta noche?, si eres tan listo, ¿entonces por qué estás solo esta noche?, si eres tan ameno ¿entonces por qué estás solo esta noche?, Si eres tan terriblemente guapo, ¿entonces por qué estás solo esta noche?, porque esta noche es como cualquier otra noche, por eso estás solo esta noche”. La canción poco a poco va ganando intensidad tanto en la parte instrumental como la parte vocal para que, tras alcanzar su punto álgido, poco a poco vaya desfalleciendo en volumen. En la melodía el resto del grupo roza la perfección. El ritmo lento pero seguro del bajo de Andy Rourke da un magnífico aplomo a la canción como siempre entrelazado con la batería de Mike Joyce, que en esta ocasión se muestra perfectamente contenida. Johnny Marr con sus guitarras da el perfecto acompañamiento a la letra creando un sonido tremendamente melancólico. Angustioso, pero precioso corte. Sencillamente brillante. Como curiosidad, especialmente recomendable es la versión del concierto que la banda dio en Los Angeles en agosto de 1986, en el cual, en la primeras estrofas se escucha a una fan gritando “Oh my God!, Oh my God!”, al instante Morrissey deja de cantar para que al poco le escuchemos gritar “Jesuschrist… Don’t be so stupid!!!!”, posteriormente la canción continúa avanzando por sus 5 minutos de duración para que en las últimas estrofas y lamentos vocales de Morrissey, éste se vea de nuevo interrumpido por alguien que coge el micrófono y empieza a gritar. A Morrissey ya no le volvemos a escuchar y los instrumentos poco a poco van decayendo y desapareciendo progresivamente con lenta melancolía hasta que se termina la canción. Parece ser que la historia fue que una fan invadió el escenario y la seguridad del concierto actuó con excesiva brutalidad con la joven, lo cual enardeció al cantante que les increpó de la forma descrita. Lo del final, parece ser que la seguridad, mosqueada por la reprobación de Mozzer, hizo de su capa un sayo y el escenario fue fácilmente invadido. En fin, tras esta anécdota, que espero que les haya gustado, el disco prosigue y lo hace con un medio tiempo llamado “Never had no one ever”, la canción menos atractiva del disco. En lo que a la letra se refiere no es gran cosa, Morrissey nos habla de la inseguridad que le supone andar por las calles y la histeria que ello le supone, todo ello a raíz de experiencias más que traumáticas del cantante como huir de unos hooligans borrachos y otras lindezas. La música a ratos se hace repetitiva y el comparativo es más que sonrojante con otros momentos instrumentales que Johnny Marr aporta en el disco. No obstante, como mucha gente piensa, no está de más que se nos coloque ahora un tema algo menos intenso que nos permita coger algo de aire, ya que desde ahora no vamos a tener respiro durante un buen rato. “Cemetry gates” vuelve a las melodías alegres y amables que dejamos atrás con “Franky Mr. Shankly”. Una canción que tiene un sonido radiante y llevadero en el que Marr vuelve a demostrar que es uno de los mejores guitarristas rítmicos de la historia y despeja las dudas que nos creó en la canción anterior. Morrissey vuelve a abordar, en este caso con fina ironía, otro tema recurrente en su vida, la literatura y el hecho de que te puedan acusar de plagio a la hora de componer. Igualmente supone un guiño a su idolatrado Oscar Wilde al final de la canción. El siguiente tema vuelve al sonido duro que nos encontramos al comienzo del disco. “Bigmouth strikes again” es un muro de sonido con unos riff de guitarra de sonido endurecido que cada cierto tiempo hacen acto de presencia en la historia de la banda, como ocurriera tiempo atrás en “Still ill” o el himno “How soon is now”. Morrissey canta con virulencia y energía, dentro de su contención habitual para conseguir dar la suficiente credibilidad a versos tales como “cariño, cariño, solo estaba bromeando cuando te dije que debería reventarte los dientes”. El siguiente corte es “The boy with the thorn in his side”. Como ya hemos comentado, fue el single de adelanto. El sonido vuelve a ser alegre y optimista, en la tónica de “Frankly, Mr. Shankly” y “Cemetry gates”, aunque la letra, como ya hemos comentado antes, vuelve a tener el carácter agridulce y desesperanzado característico de Morrissey en la que se vuelve a hablar del amor imposible, tema muy recurrente en las letras de Morrissey a lo largo de toda su carrera, ya sea en solitario o con los Smiths. Acto seguido nos damos de frente con el sonido rockabilly de “Vicar in a tutu”, un tema controvertido y quizás el que más chirríe respecto al sonido global del album. Tiene algo de parecido con “Never had no one ever” en que supone el hecho de dar paso a algo más grande que le sucederá en el orden del disco y que lo que viene a continuación brille con más intensidad si cabe. “There is a light that never goes out”, supone la cumbre de los Smiths, tanto en lo lírico como en lo meramente musical. La orquestación que acompaña a los componentes de la banda en el desarrollo de la canción hace que se alcancen cotas elevadísimas de perfección instrumental y en lo que a la letra se refiere, Morrissey compuso una de las más bellas canciones de amor que jamás ha compuesto y que se han compuesto. Frases como “Si un autobús de 2 pisos se choca contra nosotros, morir a tu lado es una forma celestial para morir y si un camión de diez toneladas nos mata a los 2, morir a tu lado es para mi un placer y un privilegio” suponen uno de los momentos más románticos, en el estricto sentido del adjetivo, que se pueden encontrar en la historia de la música. Esta canción ha sido versioneada en innumerables ocasiones y quizás, si los Smiths hubieran tenido un enfoque más comercial (de lo que siempre renegaron), estaríamos hablando de una canción más conocida a nivel mundial que “With or without you” de U2. El hecho de que la banda se negara a hacer videoclips, al considerarlos un engaño, hace que esta canción sea conocida para quienes vamos más allá y que mucha gente no la haya descubierto aún. Probablemente, cualquier director de videoclips de la época hubiera podido aportar ideas para un más que precioso cortometraje que acompañara a la canción. No obstante, efectivamente existe video de la canción, pero este es impersonal y viene a mostrar instantáneas e imágenes de árboles, lagos, todo ello a 2 colores. El disco cierra con la oscilante en lo instrumental, “Some girls are bigger than others”, una canción que en letra no dice gran cosa y que viene a ser un más que aceptable epílogo para esta obra de arte, ya que el capítulo final de la historia lo supone “There is a light that never goes out”.

Algo que hace grande a “The Queen is dead” es la variedad de sus cortes. Lejos de ser un disco monolítico, el álbum incluye temas que van desde canciones rockeras de fuerte intensidad (“Bigmouth strikes again” y “The Queen is dead”) a baladas desconsoladas (“I know it’s over”) o románticas (“There is a light that never goes out”) pasando por temas de sonido alegre (“Cemetry gates”, “Frankly, Mr. Shankly) e incluyendo algún corte de sonido rockabilly, al cual de vez en cuando rendían homenaje la banda (“Vicar in a tutu”). Tanta heterogeneidad no hace que el disco sea inconsistente, sino que viene a demostrar la versatilidad de una de las más grandes bandas que nos deparó el siglo XX.

Tras este disco, la banda inició un camino “descendente” (por decirlo de alguna manera) que desencaminó en su trágica separación en la primavera de 1987. Los problemas de drogas del bajista Andy Rourke (que hicieron que fuera expulsado unos meses de la banda y fuera sustituido por el “5º” Smith, Craig Gannon), los conflictos de egos cada vez más fuertes entre cantante y guitarrista y algún que otro mal gesto, como lo fue el hecho de que Johnny Marr se marchara en la sesiones de mezclas de “Strangeways, here we come” a Nueva York a colaborar en el “Naked” de los Talking Heads, hicieron que la banda saltara por los aires.

Tras el abandono de Marr, que fue el primero que dijo “basta” a tanta tensión, ya que las audiciones para nuevo guitarrista no llegaron a ningún punto porque Mozzo (de forma muy honesta) vino a decir que los Smiths no se podían concebir sin Johnny Marr, el resto de componentes emprendieron caminos en solitario, con mayor o menor éxito. Los Smiths siempre fueron (y son) grandes y nunca envejecieron. Su abandono en pleno 1987 y la inconsistencia de su último disco (debida en gran parte al estado catatónico que sufría en esos momentos la banda) propiciaron que U2 recogiera el testigo que ellos dejaban como gran banda del momento tras ver la luz su gran obra “The Joshua Tree”. The Smiths hicieron historia y nos dejaron un legado impagable. El disco de hoy es quizás su mejor trabajo dentro de una discografía prácticamente perfecta con poquísimos altibajos. Háganse un favor y escuchen este disco que hoy les he presentado. Ah!, y si ya lo han escuchado, por favor, vuelvan a hacerlo.

6 comentarios:

el gato kilo dijo...

aqui me has dado, morrissey es mi cantante favorito, puedes poner "morrissey" en el buscador de mi blog y te saldran muchas cosas.
Mi favorito de los smiths es "meat is murder", tambien pienso que es su disco mas agresivo y duro con cosas como "the headmaster ritual", "what she said" "barbarism..." o "nowhere fast" como ejemplos de canciones que me ponen los pelos de punta, por no citar "meat is murder" pero esta cancion consigue su plenitud en las presentaciones en directo de morrissey fingiendo el ser un animal que se arrastra por los suelos mientras uno de los guitarristas (boz borer) lo acribilla a balazos con su guitarra en forma de fusil.
pero si, "queen is dead" es muy grande tambien con "the boy..." "bigmouth.." "cemetry gates" (basada en unos paseos por el cementerio que daba moz con una amiga), incluso una cancion simple como "vicar" tiene su punto por las insinuaciones sobre el parroco en cuestion.
se hicieron tres videos sobre esta epoca dirigidos por el gran derek jarman (pet shop boys, marc almond, etc) de las canciones "queen is dead", "panic" y "there is a light..." que estan muy lejos de servir para promocionar nada.
A mi si me gusta el ultimo album de los smiths, es cierto que es algo menor que los dos albums anteriores pero en mi opinion es mejor que el primer disco de smiths que nunca he terminado de cogerle el punto a pesar de temas tan buenos como "hand in glove" o "still ill"
Por ultimo queen is dead tenia como titulo originalmente "margaret on the gillotine" pero al no haberse completado esta cancion al final se desecho, finalmente esta cancion se incluiria en el primer album en solitario de moz "viva hate", un disco bastante recomendable.
yo, al contrario que tu, nunca le preste mucha atencion a the cure, siempre fui mas de smiths/morrissey, es de un tiempo para aca que estoy redescubriendo los discos de la banda de robert smith y como es evidente tengo mucha mas consideracion por morrissey que por johnny marr, a pesar de que moz tenga un caracter mas bien insoportable pero curiosamente cuando nadie daba un duro por el despues de smiths se ha construido una carrera muy respetable, no puedo decir lo mismo de johnny del que se esperaba mucho y a terminado ejerciendo de mercenario de pet shop boys, bernard sumner (esto en el mejor de los casos) y de otros innombrables en el peor.

Abacab dijo...

El gato kilo, conocía (y de hecho tengo el dvd "The Complete Picture") esos videos "promocionales" de los 3 temas del disco mencionados. De todos es sabida la "alergia" que tenían por entonces la banda a los clips, de ahí que se perdiera la oportunidad de haber hecho algo tan hermoso como las canciones, y sobre todo con "There is a light...".

Estamos de acuerdo en lo que dices del disco de debut, a pesar de "I don't owe you anything" o "You've got everything now" en mi caso.

Coincido contigo también en lo decepcionante de la carrera musical de Johnny posterior al grupo.

Morrissey, no exento de muchos años de trabajo, ha conseguido alcanzar una posición más que importante en el panorama actual de la música. Sigo echándole en cara que no venga de gira normal por España, al margen de sus contadas apariciones en festivales.

Gracias por escribir.

el gato kilo dijo...

es bien sabido que a morrissey ni le gusta españa ni le gustamos los españoles, no puedo culparle siendo como somos un pais que maltrata a los animales sin ninguna consideracion y sabiendo la posicion de moz en este sentido, ya cuando the smiths actuaron en españa no se corto en decir "conocemos vuestra fiesta nacional y no es muy agradable", en solitario ya se le intento traer a españa pero siempre dio la espantada por respuesta pero aun asi actuo en fuengirola 2004, benicassim 2006, madrid 2008 y de nuevo benicassim 2008 bien es cierto que siempre en festivales que es bastante frustrante ya que no hay comparacion en verlo en un festival a verlo en el teatro olympia de paris como yo lo vi el año pasado, en total he podido verlo 3 veces en directo contando la de paris y espero en noviembre poder marchar a francia de nuevo esta vez a una ciudad llamada lille para verlo, tambien es un tema economico porque seria poco rentable traerle a una sala tipo la riviera porque este hombre cobra un pastizal y solo los festivales se lo pueden permitir pero ojala que saliese una fecha en alguna sala de madrid.

Abacab dijo...

Siempre he comentado con un buen amigo y aficionado a Morrissey y The Smiths, que el bueno de Mozzo, podría llenar sin problemas el Palacio de los Deportes, y ese sitio ya saldría rentable.

Aunque diera la espantada, al tratarse del artista principal, te devolverían el dinero, no como pasaría en aquel FIB o en otros festivales.

Por ejemplo, cuando vino al Saturday Night Fiber hace algo más de un año, no me arriesgué a pagar los 69 eur. de la entrada por miedo a que no actuase y me tuve que conformar con escucharle desde fuera del recinto, acompañado de ese amigo; menuda experiencia.

Efectivamente, no le gustamos mucho los españoles. Parte de razón tiene, pero bueno.

Gracias por escribir.

el gato kilo dijo...

dios mio como que no fuiste al concierto, eso es un crimen, si al final vendieron las entradas a mitad de precio para los ultimos afortunados (yo no fui uno de ellos), tengo una critica de ese concierto, la verdad es que me hizo ilusion que viniese a mi ciudad y ademas de propina siouxsie que estuvo muy bien.

Abacab dijo...

Joder! y dónde estaban a mitad de precio? porque un amigo mío y yo, evidentemente antes de quedarnos fuera detrás del escenario únicamente escuchándolo, preguntamos por el precio en taquilla, y nos dijeron que 69 eur. y eso que Siouxsie ya estaba terminando su concierto...

Claro que lo intenté, pero 69 eur. para un concierto de festival y con el riesgo que supone Morrissey y sus espantadas, me daba miedo.

No pierdo la fé en que aparezca por el Palacio de los Deportes algún día antes de su retirada o fallecimiento. De ilusión también se vive.

Echaré un ojo a tu blog para ver la crítica de lo que no vi, pero sí escuché. Por cierto, fue un puntazo que tocara "Why don't you find out for yourself?".

Lo más gracioso de todo es que a la salida del concierto, nos encontramos con Loquillo y hasta me hice una oscura foto con mi móvil con él.

Gracias por escribir.