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viernes, 4 de mayo de 2018

Orchestral Manoeuvres In The Dark - The Punishment Of Luxury (2017)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Me parece lógico y justo que ya que hemos dado cuenta del pasado concierto de OMD en Madrid, le demos un repaso a su último álbum publicado el año pasado. “The Punishment of Luxury” es el tercer álbum del grupo desde su regreso a finales de la pasada década cuando Andy McCluskey y Paul Humphreys deciden reunirse rescatando la llamada formación clásica que incluía al batería Malcom Holmes y el teclista Martin Cooper.

Con esta formación publicaron su álbum de regreso “History Of Modern” el año 2010 después de un larguísimo proceso de composición y grabación. El reto del grupo era hacer un disco digno y no un simple vehículo para seguir viviendo de las rentas. Tener aún cosas que decir, algo difícil cuando se lleva tantos años de carrera. Sin embargo, OMD resolvieron la papeleta con solvencia realizando un álbum que combinaba de manera equilibrada todas las constantes del grupo, dando tanta importancia a su parte pop romántica como a la más experimental.

Animados por los resultados lanzan un nuevo álbum “English Electric” en 2013 que en gran parte parece una versión moderna de su álbum más experimental, el recordado “Dazzle Ships” lanzado justamente 30 años antes. “English Electric” es un disco con partes muy aprovechables, pero en todo caso a años luz del álbum del que parece tomar la inspiración.

Cuatro años ha tardado el grupo en volver a publicar un nuevo álbum, en ese tiempo tuvieron que hacer frente al abandono de Malcolm Holmes por problemas de salud y reorganizar la banda con un nuevo batería Stuart Kershaw, que será conocido por los más expertos en el mundo OMD por formar parte de la etapa de Andy en solitario en los 90. Stuart es co-autor de muchas canciones de esa etapa de OMD e incluso colaboró con Andy en otros proyectos como fue escribir canciones para los dos primeros álbumes del trío de jovencitas Atomic Kitten, logrando que la canción “Whole again” compuesta por ellos fuera número uno en las listas inglesas, algo que jamás consiguió OMD con ningún single.

De esta nueva formación de OMD encabezada por Andy y Paul y respaldada por Martin y Stuart nos llega este nuevo trabajo “The Punishment Of Luxury” cuyo título marca la temática de lo que nos vamos a encontrar.

ANALISIS DEL DISCO.
1. “The punishment of luxury”: Es el tema que da título al álbum y OMD empieza fuerte con sonidos que descolocan, ya que parecieran más de grupos como Chemical Brothers que de los propios OMD, pero pronto llega una soberbia melodía que los hace reconocibles, esas melodías tan propias del sonido OMD. El título del tema y consecuentemente del álbum está inspirado en el cuadro “La Punizione Della Lussuria” del pintor italiano Giovanni Segantini. OMD han jugado con el sentido de estas palabras en la letra de esta canción para criticar las necesidades que nos imponemos en el mundo occidental para ser felices, cuando realmente no son verdaderas necesidades, sino que nos las han inculcado a través de la publicidad y otras vías. Un tema realmente remarcable, muy actual y que realmente te hace pensar. Yo lo pondría perfectamente entre lo mejor que ha hecho el dúo, aunque algunos dirán que si se puede saber lo que fumo.

2. “Isotype”: En un principio parecía que no pasaría de una canción instrumental, pero Andy, tras ver la excelente melodía propiciada por Paul, no pudo evitar intentar ponerle una letra. El resultado final no pudo ser más notable. Tiene un cierto aroma a “Dazzle Ships” con esas voces que repiten eso de “International system” que McCluskey ha traducido a los emoticonos. Toda una serie de emociones y sensaciones reducidas a una carita alegre o triste, así es nuestro mundo virtual y esta canción lo resume muy bien; el homenaje a Kraftwerk está presente, más de seis minutos de canción con una letra mínima, algo muy del grupo alemán. Nuevamente estamos ante uno de los puntos fuertes de este álbum, en mi opinión la mejor canción del mismo.

3. “Robot man”: Si en la anterior canción hay un homenaje a Kraftwerk, en esta es más que evidente pues pareciera que esta canción está escrita teniendo como referencia a Ralf Hütter. Si a eso sumamos esos sonidos al principio del tema casi plagiados de “The robots”, tenemos al grupo alemán pasado por el sarcasmo de OMD. Este tema tiene bastante de bufonada y aunque es una gamberrada graciosa baja claramente el nivel con respecto al comienzo del álbum.

4. “What have we done?”: Llegamos al tema que se suele asignar Paul Humphreys en cada álbum de OMD, y en esta ocasión hay que decir que ha acertado totalmente. Hay ciertos sonidos corales que recuerdan a “Architecture & Morality” y una contundencia en la orquestación electrónica que consigue que no dejemos ni un momento de prestar atención, además de uno de los puentes más atractivos que han hecho demostrando una vez más su talento para las melodías. Lo dicho, Paul esta vez ha acertado.

5. “Precision and decay”: Este tema se puede considerar un preámbulo semi instrumental hacia el tema siguiente. No tiene gran cosa, el bajo de McCluskey muy presente y voces lanzando premisas sobre la decadencia de occidente.

6. “As we open, so we close”: Se trata de un tema bastante atmosférico que recuerda a “Our system” de su anterior álbum, pero que tiene aún más intensidad en la interpretación que este último. El sonido, aunque muy electrónico es grandioso y podría ser interpretado perfectamente por una orquesta al completo. La voz de McCluskey toma como referencias temas muy afectados como “International”; es decir, tenemos al Andy más exagerado posible, muchos lo disfrutaran.
7. “Art eats art”: Una especie de broma robótica donde la voz está totalmente procesada por el vocoder. Musicalmente tiene un ramalazo dance que recuerda a la etapa de los 90 del grupo. Por lo demás, OMD se contentan con enumerar a una serie de artistas clásicos con voces a lo Kraftwerk, en lo que no deja de ser un tema gracioso que en otras circunstancias no pasaría de cara b.

8. “Kiss kiss kiss bang bang bang”: El nivel sigue bajando y nos encontramos un tema con intenciones experimentales y que tiene una buena melodía, pero que no terminan de resolver bien por la simplicidad y la poca ambición musical que lo convierte en un claro relleno del disco.

9. “One more time”: El grupo parece retomar el vuelo con este tema muy pop que se adecua totalmente al sonido clásico OMD. Una basa electrónica muy potente adornada por distintos arreglos ligeros y un Andy que canta con convicción y determinación. El tema apenas llega a los tres minutos, pero es toda una delicia romántica que nos recuerda que OMD hicieron y siguen haciendo buenas canciones de puro pop.

10. “La mitrailleuse”: Nombre en francés de “metralleta” o “machine gun” en inglés, es un tema muy corto y experimental que se basa precisamente en los sonidos de disparos de metralletas bajo efectos corales. La verdad es que es bastante efectivo hasta el punto de que cuando he puesto este tema a gran volumen mis vecinos se han mosqueado bastante, pensando que éramos víctimas de algún ataque del ISIS.

11. “Ghost star”: OMD quieren dejarnos un gran sabor de boca y se despiden con dos auténticos temazos. El primero comienza con algunos sonidos ambientales e inquietantes sonidos que dejan la vía libre para que Mc Cluskey se marque una de sus mejores interpretaciones. Un tema que aúna con mucha elegancia la experimentación del grupo en lo que concierne los diferentes sonidos sintéticos con un minimalismo en las letras, ideal para darle la amplitud que merecen ese sonido tan grandioso que invade la segunda parte del tema. Nuevamente OMD no escatiman en minutaje y nos regalan más de seis minutos de puro placer para los oídos.

12. “The view from here”: Llegamos al final del álbum con un tema delicado que transmite tranquilidad y belleza. Todo aquí esta medido al milímetro para acabar el disco con un halo de esperanza y optimismo en un medio tiempo sublime que nos demuestra a la perfección a lo que pueden llegar Andy y Paul aún con todos los años de carrera que tienen detrás.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
En su tercer disco que de esta última etapa del grupo tras su vuelta, nos encontramos a unos OMD mas minimalistas que nunca, algo que ya probaron en “English Electric”, pero que aquí han querido llevarlo un paso más allá, a veces de manera muy satisfactoria (“Isotype”, “Ghost star”), otras no tanto (“Art eats arts” o “Precisión and decay”). Es sobre todo en los temas con más carga experimental donde aburren, intentando atrapar el espíritu de tiempos pasados cuando este tipo de excentricidades se les daban mejor. Por otro lado los homenajes a Krafwerk están bien pero ya son tantos en esta última etapa que empiezan a cansar.

En conclusión “The Punishment Of Luxury” es un buen álbum no exento de relleno y alguna metedura de pata, pero incluye al menos siete canciones excelentes y eso no es poco en los tiempos que corren. Quizá impacta la enorme brecha de calidad entre los temas más destacables y los más descartables; en ese sentido no es para nada un álbum uniforme y como pudimos comprobar es un disco que se adapta perfectamente al directo del grupo y a las canciones antiguas ya que McCluskey y Humphreys no son tontos y saben elegir los mejores cortes para que no desentonen ante los clásicos de siempre.

Definitivamente OMD han conseguido llegar a un punto en este última etapa de su carrera en el que producen álbumes que están muy lejos de su época dorada, pero que son clarísimamente superiores a la mayoría de las producciones de sus contemporáneos y no digamos de todos esos grupos que vuelven después de décadas. Por eso sus seguidores están encantados y llenan sus conciertos. OMD da a su público en sus discos y en directo lo que quieren: electropop de calidad con guiños a los primeros cuatro álbumes del grupo y a Kraftwerk. Ciertamente Andy y Paul son conservadores ya que no pretenden sonar a otra cosa que ha OMD, pero sin duda les funciona. El álbum consiguió colocarse nada menos que en el número 4 de la lista inglesa, su mejor posición desde “Sugartax” (1991) y en Europa a “The Punishment Of Luxury” no le ha ido mal, lo que reafirma al grupo en su opción de reivindicar su sonido más reconocible. Al fin y al cabo nadie suena como ellos, por lo tanto sigamos disfrutando de estos dinosaurios electrónicos.
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viernes, 25 de marzo de 2011

Orchestral Manoeuvres In The Dark - Architecture & Morality (1981)

Esta semana, por motivos personales, adelanto la entrega unas cuantas horas. Uno es un maniático metódico y no puede concebir que antes de hacerse un programa de radio de los nuestros, el disco protagonista no haya pasado previamente por el blog en forma de artículo escrito. Por ello, como el pasado sábado 19 inauguramos los debates/coloquios/tertulias musicales en nuestro programa de radio con “Architecture & Morality” de OMD, aunque técnicamente su estreno oficial será cuando se emita el programa este miércoles 30 a las 23.00h en RUAH e &radio, pues me he apresurado a hacer un post sobre esta monumental obra del techno pop, que será el artículo de revisión de esta semana.

OMD ya han pasado 2 veces por el blog, 3 si contamos el gran evento de su concierto exclusivo en M80. Las revisiones de discos estrictamente corresponden a “The Pacific Age” de 1986 y su último “History Of Modern” de 2010. Además, “The Pacific Age” también contó con un programa ordinario de los que solemos hacer en la radio, en el que la única voz que comentó algo del mismo fue la mía, como casi siempre es habitual.

Hoy viajamos 3 décadas atrás para analizar el considerado mejor disco de su trayectoria. Y razón no le falta a la gente que hace ese juicio de valor de “Architecture & Morality”. McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper, ya establecidos como la formación clásica de las Maniobras Orquestales En La Oscuridad, venían de editar un oscuro y a ratos moderadamente experimental 2º disco de estudio de título “Organisation”, el cual tuvo una gran aceptación debido al descomunal éxito en solitario que tuvo “Enola gay” como single.

“Organisation”, sin embargo, es un disco algo abigarrado y complicado, con temas muy íntimos y con toques ciertamente oscuros como “Statues”, con lentas decadencias como la por otro lado magnífica “Stanlow” y con ejercicios de nerviosismo y con toques trágicos en su melodía como es la asustadiza “The misunderstanding”. Con su 3ª entrega, OMD rayarían la perfección formal. Pasemos a comprobarlo.

El comienzo del disco nos puede llevar a engaños, ya que “The new stone age” es un tema oscuro, bastante siniestro, agresivo y que incluye unos rudos acordes de guitarras eléctricas. Andy también se muestra hiriente al micrófono, completamente desaforado, dando lugar a un corte que sigue la tradición de “The misunderstanding” de “Organisation”. Personalmente me encanta esta canción; me parece un tema con un arrojo y entrega abrumadora. Sin embargo, no nos encontraremos más piezas de esa factura en el disco, puesto que por ejemplo en el siguiente paso “She’s leaving” ya se muestra por otros derroteros, con una mayor mesura, calma y belleza formal. Es el contrapunto directo al comienzo, con una delicadeza y manierismo que serán comúnmente las características principales del sonido global del disco. Algo que se confirma ya en el primer single del disco y que se presenta en el tercer lugar. Será Paul Humphreys el que se haga cargo de la ejecución vocal de “Souvenir”. Otro tema de factura delicada y que en comparación con la animada “Enola gay”, single anterior del grupo, supongo que supondría un gran choque para los seguidores de OMD en aquellos días. El videoclip va acorde con la canción, con Andy McCluskey pilotando un descapotable rojo y Paul entonando la canción en el pórtico de una mansión. Para proseguir con el disco, se dispone una composición magna como es “Sealand”, la cual podríamos ver como una vuelta de tuerca a la genialidad que ya se apuntó el grupo con “Stanlow” en el anterior disco. Esta pista si cabe es más bella y hace que sus casi 8 minutos de duración te parezcan breves de la perfecta ejecución que se anota el grupo en la misma. Llegamos a esa pequeña suite formada por la oda doble que se hace a Juana De Arco por parte de McCluskey, quien no será la última vez que se vea inspirado por una mujer, ni tampoco es la primera. Comencemos con la propia “Joan of Arc”, que es la 1ª en el orden de aparición y que tiene un carácter de ensoñación, casi infantil y repleto de inocencia por ciertos efectos sonoros y que destaca por el acongojante sentimiento que le pone Andy McCluskey a la hora de interpretarla; esa parte final de la letra en la que Andy parece casi estar llorando, poner el vello de punta de la emoción. Ya si a continuación se dispone su 2ª parte, renombrada “Maid of Orleans”, para que se apreciara diferencia a efectos de ediciones como single, el efecto de impresión es desbordante. Esta pieza es el perfecto ejemplo de cómo conseguir adaptar los sonidos clásicos a la música electrónica. Algo parecido ya hicieron Kraftwerk, maestros de OMD, en “Trans-Europe Express” en la evidentemente titulada “Franz Schubert”, pero OMD aquí se postularán como unos alumnos aventajados, dando lugar a quizás su canción más emocionante de todos los tiempos. Con un par de estrofas únicamente y con una melodía con un potentísimo gancho sentimental, Orchestral Manoeuvres In The Dark sellan un tema clásico con mayúsculas dentro de la historia del techno pop, que a la par se acompañó de un videoclip muy efectista, con una bella actriz haciendo de Juana de Arco y Paul y Andy metidos en una especie de castillo medieval ambientado con una medieval chimenea, con un tablero de ajedrez de por medio. Es una canción que termina en un in crescendo de intensidad brutal, y que unido a su predecesora, conforma una gloriosa parte central de disco. Tras tanta carga sonora y demás, es más que necesario tomar aire y para ello nos sirve la esquelética y frágil instrumental que da título al disco.“Architecture & morality”, como canción, pasa de puntillas y no se empeña para nada en quitar protagonismo a la siguiente pieza en aparecer, la alocada “Georgia”, que junto a “The new stone age” es el tema que menos tiene que ver con el enfoque sonoro del disco al completo. Aquí el grupo se marca una canción mucho más alegre, menos refinada en las formas, y que en parte viene a adelantar el gamberrismo que OMD mostrará en uno de los singles de su siguiente disco, concretamente me refiero a “Telegraph”, un tema que por otro lado es de mis favoritos del grupo. No está mal “Georgia”, pero en este disco creo que está algo fuera de lugar. Más acertada, en lo referido al conjunto de la obra, es el final formal que concede “The beginning and the end”, que rubrica un disco manierista, perfecto en sus formas y muy elegante. Emotividad envuelta en sonido techno pop al fin y al cabo; alguien pensaría que esto no era posible. Aquí termina el track list principal, pero en las actuales ediciones o remasterizaciones se incluyen una serie de temas extras, que en parte algunos son anticipos incluidos en el track list principal del siguiente disco “Dazzle Ships”, como son las soberbias “Romance of the telescope” y “Of all the things we’ve made”, y una serie de caras b tan notables como “Navigation” o “Gravity never failed” y una versión de “Motion and heart”. La que menos viene a aportar es el “Extended souvenir”, ¿qué quieren que les diga?

El tercer disco de estudio de Orchestral Manoeuvres In The Dark “Architecture & Morality” fue un gran éxito en su día y no en vano es considerado a día de hoy, casi de forma unánime, como el mejor ítem de larga duración de la discografía de esta banda británica. Sus 3 singles, “Souvenir”, “Joan of Arc” y “Joan of Arc (Maid of Orleans)” vienen a demostrar por si solos la valía del disco, el cual defiende claramente su conjunto con el resto de composiciones que lo completan.

El siguiente paso de OMD sería “Dazzle Ships” de 1983. Para mi gusto, mi disco favorito de la banda. Sin embargo, en su día sería un descalabro comercial y de reputación y en los días de su publicación y promoción supondría un fuerte revés para el cuarteto, aunque el tiempo haya terminado de poner a esta solemne obra, claramente influenciada por Kraftwerk y su experimentalismo, en su lugar. Desde entonces, nada sería lo mismo y OMD virarían su carrera a terrenos mucho más comerciales, que se alejarían de la innovación que aportaban en sus 4 primeros discos. No por ello deja de haber magníficos temas en la historia posterior de OMD, la cual se alarga hasta la fecha. “So in love” de “Crash”, “We love you” de “The Pacific Age”, y las 2 partes de “History of modern” del disco de mismo título a mi al menos me lo parecen. Y, sí, también en la época en la que Andy McCluskey se quedó solito al frente de OMD también hay temas remarcables como “Pandora’s box”, “Walking on the milky way” o “Dream of me (based on love’s theme)”.

OMD están de gira con su nuevo trabajo de hace unos meses “History Of Modern” y aunque unos pocos ya les vimos de cerca en un pequeño concierto en M80 en el mes de noviembre, el grupo nos visitará el 14 de junio, haciendo parada en la sala Arena de Madrid. El precio, 30,60 euros, es de risa comparado con lo que se viene solicitando últimamente por las giras. Yo ya tengo mi entrada y no faltaré al evento, el cual les será comentado por aquí a su debido tiempo.

De momento hoy la propuesta viene asociada a un grandioso álbum, claramente pretencioso, pero que no defrauda en sus expectativas e intenciones. “Architecture & Morality” debe considerarse claramente como una de las obras cumbres de la música electrónica, como se consideran a “The Man-Machine” de Kraftwerk, “Violator” de Depeche Mode, “Actually” de Pet Shop Boys o “Vienna” de Ultravox. Si están pensando en comprárselo, hasta hace poco (no sé si seguirá la oferta) estaba en Fnac al irrisorio precio de 7,95 euros en su edición de coleccionista, la cual incluye el fenomenal video del concierto en el teatro Drury Lane y los 3 videoclips de los singles (aclarar que el video de “Joan of Arc” es una actuación en el famoso “Top Of The Pops” de la BBC) en un dvd añadido. Este disco de portada lineal (lo cual será marca de la casa en muchas ocasiones), es imprescindible en cualquier colección de discos que se precie.

¿Desean ampliar información sobre esta obra? ¿Se les ha quedado corto el artículo? No se preocupen: este miércoles 30 de marzo a las 23.00h en nuestro programa de radio en RUAH e &radio podrán escuchar la redifusión del programa/debate que realizamos en directo sobre este lp el pasado sábado 19 de marzo a las 16.00h en el dial de &radio. Mi equipo de trabajo y un servidor de ustedes confiamos en que el programa sea de su agrado, si es que no lo escucharon en su día en directo. El resto de la planificación de la programación de nuestro programa en &radio durante la próxima semana, como siempre, lo podrán encontrar en nuestro espacio de la web de la emisora. Igualmente, el sábado a las 19.00h podrán escuchar la repetición del programa de Queen en &radio y también apuntar que ya está subido el audio del programa/entrevista con El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados.
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sábado, 18 de diciembre de 2010

Orchestral Manoeuvres In The Dark - History Of Modern (2010)

Desde hace unas semanas atrás tenía una deuda en el blog con uno de los seguidores del mismo, El gato kilo. Aunque ya estaba algo al tanto de ello, El gato kilo me recordó que los Orchestral Manoeuvres In The Dark habían sacado un nuevo disco al mercado. Según había leído a comienzos de año, el trabajo parece ser que se iba a editar en el presente mes de diciembre, pero, en contra de lo que suele suceder en el mundo de la música que es que se retrasen los lanzamientos, los OMD se adelantaron y sacaron su disco a finales de septiembre de este año.

Tras el citado aviso por parte de El gato kilo, rápidamente me hice con el trabajo y me comprometí a realizar un artículo sobre el mismo en el blog antes de final de año. Resulta que “History Of Modern”, así se llama la nueva entrega de OMD, es un excelente regreso por parte de los componentes del grupo. No obstante, pongámonos en antecedentes antes de hablar del nuevo trabajo en sí. Dejando de lado el artículo del mini concierto de presentación del grupo en los estudios de M80 de las pasadas semanas, no sé si recordarán que el primer artículo (y hasta la fecha único en el blog) de revisión de disco lo dedicamos a “The Pacific Age” de 1986.

Aquel sería el último disco que la formación clásica de OMD con McCluskey y Humphreys al frente, escudados por Malcolm Holmes y Martin Cooper, editarían en su historia. Se produciría la marcha posterior de todos, menos McCluskey que siguió comandando solito la nave de Orchestral Manoeuvres In The Dark durante los duros años 90 para las formaciones de los años 80 (y más aún para los grupos de pop de sintetizadores). En la citada década, Andy McCluskey consiguió algún medio hit respetable como “Pandora’s Box”, “Dream of me (based on Love’s theme)”, un tema que se basa en una composición de Barry White para Love Unlimited Orchestra y su último buen momento que fue la emotiva “Walking on the milky way”. “Sugar Tax”, “Liberator” y “Universal” serían los más o menos aceptables lps de la década y tras el último de los citados, editado en 1996, se paró la máquina de OMD.

Daba la impresión de que el grupo había desaparecido, y en realidad pasarían 10 años hasta que McCluskey volvería a la carga, pero eso sí, ahora nuevamente con sus antiguos compañeros Holmes, Cooper y Humphreys a su lado. El motivo era hacer una gira basada en llevar al directo nuevamente el glorioso “Architecture & Morality” de 1981, junto a algunos otros éxitos de la banda. La gira fue un gran éxito y con motivo de la misma el grupo recaló de la mano del extinto festival Summercase en 2007 en Madrid y Barcelona para desatar la histeria en sus actuaciones. Se llegó a editar un cd y dvd conmemorativo de la gira.

Pero la cosa no quedaría ahí y el grupo decidiría meterse en el estudio para dar forma a nuevas composiciones. Según palabras del propio Andy que pude escuchar en persona hace unas semanas, el objetivo era recuperar el sonido de sus 4 primeros álbumes, pero sonando correctamente en la actualidad, adaptado a los nuevos tiempos. No sé si exactamente habrán conseguido eso, pero lo que sí es seguro es que “History Of Modern” es un más que digno retorno de OMD tras 14 años y tras 24 desde la última vez que se editó un lp por parte de la formación clásica. Pasemos a analizarlo canción a canción.

Comenzamos con un tema enérgico desde sus primeros compases llamado “New babies: new toys”. La voz de Andy suena algo extraña debido al efecto de la producción, pero resulta interesante la pieza con su marcada electrónica, muy heredera del sonido de hace décadas. Un buen comienzo, pero ni de lejos el mejor tema que nos vamos a encontrar en “History Of Modern”. De hecho, en 2º lugar viene situado el primer single de título “If you want it”. Estamos ante un tema con una gran carga emotiva en su sonido y melodía y a ratos nos puede evocar a una mezcla entre “Joan of Arc” (no confundir con “Maid of Orleans”) y “Walking on the milky way” del último disco de OMD con McCluskey en solitario al frente. Se ha aprovechado de un videoclip en el que aparecen Paul y Andy como espectadores en un teatro, viendo una coreografía de danza. De esta forma, se sigue a un buen nivel, que subirá en intensidad al encontrarnos en 3er. y 4º lugar las canciones que conceden el título al lp con su 1ª y 2ª parte. No sé cuál me gusta más, de verdad. La parte 1 de “History of modern” es nuevamente una composición muy emocional, y que de hecho causó su efecto en el recientemente comentado evento sobre el concierto que dieron en exclusiva OMD en M80 el pasado 29 de noviembre de 2010. Es tal la valía de “History of modern (part 1)”, que hasta ha conseguido quitar protagonismo a “If you want it” a la hora de promocionar el disco en actuaciones en la radio y televisión. La parte 2ª es otra real maravilla. No obstante, aquí el mayor acierto va más concentrado en lo que es la parte del estribillo, en la que la interpretación del Andy al micro consigue dejar muy satisfecho a quien escucha el tema. Quizás “History of modern (part 1)” y “History of modern (part 2)” son mis temas preferidos del nuevo disco de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Quizás me repita mucho en ocasiones; soy consciente de ello, pero es que vuelvo a estimar que “Sometimes” flaquea en exceso tras estas 2 pequeños tesoros que acabamos de escuchar, no siéndole para nada favorable su situación detrás de los mismos. No obstante, aunque es un tema crepuscular, con un Andy muy sombrío en su interpretación, acompañado en los coros por una correcta vocalista femenina, no es un tema que haya terminado de cuajar en mi parte consciente. Habrá que darle tiempo por separado, evitando su escucha tras las plausibles partes 1 y 2 de “History of modern”. En todo caso, dispone de una melodía bastante bella en sus formas, con algunos apuntes o notas de teclado o sintetizador de carácter cristalino que le confieren una delicadeza única. “RFWK” es un tema interesante, con una melodía de medio tiempo, y en la que volvemos a escuchar a McCluskey con su registro más agudo y exagerado. Siempre es un placer. “New holy ground” tiene un enfoque más clásico y oscuro en su sonido, intentando retomar ciertas formas que OMD exploraron en sus discos “Organisation” y “Architecture & Morality”; no se puede obviar que según palabras del propio Andy McCluskey hace unos días en M80, el grupo han tenido muy en cuenta el sonido de sus 4 primeros discos, y en este aspecto “New holy ground” es un ejemplo de ello. Un tema en definitiva manierista y muy suave, que demuestra que OMD siguen sabiendo hacer las cosas bien.“The future, the past and forever after” puede recordarnos un poco a los días del grupo en los que Andy estaba en solitario al frente. Podría tratarse de un tema que no desentonaría para nada por ejemplo en “Sugar Tax” de 1991. ¿Qué hace que tenga esta percepción? Sencillamente el regusto de eurodisco que hay en su instrumentación. Volvemos a formas que pueden evocarnos al pasado con “Sister Mary says”, que fue en su día la canción que se filtró como adelanto en internet, allá por comienzos de verano. El gato kilo de hecho me comentó que a él le sugiere una mezcla entre “Enola Gay” y “Pandora’s box”; y tiene mucha razón, si ustedes se fijan detenidamente. Finalmente, ha sido editada como 2º single, apropiándose quizás del primer videoclip impersonal de la historia de la banda, es decir, el primer clip promocional en el que no aparece ni Andy, ni Paul, y ni mucho menos Malcolm o Martin. Es un buen tema, con una melodía de teclados muy interesante y llevadera, aunque personalmente no es de lo que más me emocione del disco. Sin embargo, se escucha bien y sin problemas. Lo que resulta curioso es una experiencia como “Pulse”, la cual no sabemos muy bien situar en un punto de partida respecto del pasado o historia de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Quizás sea la excepción que confirme la regla, pero aquí no sé muy bien en qué momento de su discografía se inspiró el grupo que tuvo bien presentes sus 4 primeros discos a la hora de componer las canciones de “History Of Modern”. Personalmente es una canción que permite aportar variedad a la obra, en la que Andy se sirve nuevamente de apoyo vocal femenino para defenderse al micrófono, en el cuál alterna partes muy sombrías de timbre en las estrofas prosaicas, y un punto más álgido en el estribillo con los citados coros. “Green” nos devuelve a las texturas melancólicas y pausadas tras el ritmo de “Pulse”. El estribillo es bastante bonito, sencillo y nuevamente emotivo. Como están pudiendo leer, y escuchar si a la par están con la audición del disco, en “History Of Modern” la emoción es algo que juega un papel muy importante en el resultado final. Penúltima etapa de la obra, concretada en “Bondage of fate”. Lenta cadencia de sintetizador, con tímidos coros femeninos, para situar en esta recta final otra pieza lenta, delicada y sin demasiados sobresaltos, salvo algunos momentos antes de alcanzar el tercer minuto de duración. El curioso final que aporta “The right side?”, siendo un claro homenaje a Kraftwerk, es el colofón perfecto para la obra. ¿No les parece a ustedes que hay una fuerte semejanza entre los sonidos y melodía de esta canción con los de “Europe endless” o “Endless, endless” del “Trans-Europe Express”, que hace ya mucho revisamos, del citado grupo alemán? Los teclados principales son evocadores y también la duración de la pista, que sobrepasa los 8 minutos, es un claro indicador. Que OMD vuelvan a dar forma a temas que nos evocan a los Kraftwerk más gloriosos (como por ejemplo ya hicieron en “Dazzle Ships”) es otro buen signo de vitalidad para el aspecto compositivo a estas alturas de la película por parte de Orchestral Manoeuvres In The Dark. Y hasta aquí llegan las 13 canciones de “History Of Modern”. Pasemos a las conclusiones o reflexiones finales.

“History Of Modern” ya venía aproximándose desde comienzos de verano. Ya les he comentado que recuerdo que como anticipo sonoro en youtube y otros canales, se subió el audio de “Sister Mary says” en su versión casi definitiva. A la postre este tema ha terminado siendo el 2º single y no el primero como se pensaba en un primer momento. Cuando el disco se lanzó a mediados de septiembre, por desgracia, el lanzamiento pasó prácticamente desapercibido para el público generalista y solamente los fans más cercanos estaban al tanto; de hecho, a mi se me pasó el lanzamiento y fue El gato kilo quien me lo advirtió o recordó, en un gesto que derivó en esta promesa que hoy cumplo con el artículo de revisión del disco antes de fin de año. Recuerdo que parte de la prensa gratuita se hizo eco del lanzamiento cuando ya habían pasado varias semanas de la salida del disco a la venta.

Es evidente, leyendo el párrafo que se sitúa arriba de éste, que Orchestral Manoeuvres In The Dark ya han pasado de sobra o han dejado atrás claramente su etapa gloriosa, o mejor dicho, de reconocimiento de las masas y de gran repercusión mediática. A otros grupos, el hecho de parar durante muchos años para posteriormente regresar, les ha venido bien, pero con OMD quizás la prensa no se ha mostrado tan atenta. O puede ser que OMD hayan llegado casi los últimos a esta era de reuniones de bandas de los 80, cuyos ejemplos más gloriosos de retorno fueron el de Duran Duran en 2004; no olviden que Spandau Ballet también han pasado casi de puntillas con su reunión el año pasado.

Dejando de lado estos aspectos masivos y de relevancia en los medios de comunicación, hay que apuntar que es un placer y una excelente noticia que Orchestral Manoeuvres In The Dark sigan en activo en estos días, girando de forma más que digna con unos conciertos interesantísimos, y editando obras tan notables como “History Of Modern”. Este trabajo de OMD, el primero en 14 años o en 24 si tenemos en cuenta que el último con la formación moderna fue “The Pacific Age” de 1986, es un trabajo muy válido, al que se le puede dar un 7 sobre 10, fácilmente. Eso sí, quien se esperaba un “Architecture & Morality” 2ª parte debido a ciertas declaraciones previas de los componentes de la banda antes del lanzamiento del disco, quizás se decepcione algo, pero sería un craso error tomarse la escucha de “History Of Modern” desde esa vertiente.

Además, el lp recupera la esencia de las formas y colores de las portadas de los discos de los comienzos del grupo, con esas líneas de colores sobre fondo naranja, que evoca en parte a una mezcla entre la portada de “Dazzle Ships” y “Architecture & Morality”. Si a esto le sumamos el hecho para nada baladí de que los OMD a día de hoy se encuentran en activo con su formación clásica (McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper), la noticia es doblemente buena. Larga vida a OMD; con “History Of Modern” no se merecen que desde aquí proclame otra cosa para terminar con su artículo, aparte de que tras la grata experiencia vivida con ellos hace unas semanas, en la que pude conocerles en persona, les tenga una enorme simpatía y afecto desde entonces por lo majos que son en el trato directo; lástima que en su época díscola tuvieran un enfrentamiento directo con otro de mis artistas admirados, Tino Casal, en las fiestas de San Isidro de 1983.

Una última cosa, que se me olvidaba, y en este caso dirigida al grupo directamente (aunque no creo que traduzcan y lean este artículo): espero que cumpláis vuestra promesa de venir de gira propia a nuestro país este próximo 2011, y si puede ser al margen de festivales. Aunque con vosotros “París bien vale una misa”, también hemos de apuntar que tampoco nos apetece gastarnos una pasta exagerada en la entrada, por el hecho de que os sitúen en el cartel de uno de estos macroeventos, que no me agradan demasiado en particular.

Sobre la radio decirles que el programa que dedicamos a Prefab Sprout y su disco “Steve McQueen” sonó, pero con fallos de sonido o ruido en nuestra emisión on-line. Confío en que la repetición de esta tarde, en unas pocas horas, a las 19.00h suene mejor. El miércoles tenemos un programa especial con entrevista incluida. El martes haré un post al respecto desvelando la sorpresa, pero de momento les adelanto que el programa de este miércoles a las 23.00h será el último de nuestra 2ª temporada hasta su reanudación después de las navidades. El próximo día 21 les explico más.
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sábado, 23 de mayo de 2009

1986 Orchestral Manoeuvres In The Dark - The Pacific Age

Considero que es hora de retomar el techno-pop británico de la década de los 80, que de vez en cuando vamos revisando, como hicimos ya con Ultravox, Depeche Mode... Ahora acabo de caer en la cuenta que curiosamente, y sin ser de forma intencionada, he optado por los discos que estas bandas editaron en 1986 (ya que lo de “Sounds Of The Universe” de Depeche Mode no lo considero un artículo tradicional de los que suelo hacer). El caso es que creo que hubo años más gloriosos para el pop de sintetizadores, pero bueno, la cosa ha salido así casualmente.

No obstante, no se crean que para esta semana no he estado un largo rato meditando qué álbum de la notable discografía de las Maniobras Orquestales En La Oscuridad rescatar para la ocasión. El principal conflicto se ha dado entre “The Pacific Age”, quien se ha llevado finalmente el gato al agua, y el claramente heredero de Kraftwerk (véase si no “Radio Prague”) “Dazzle Ships” de 1983.

A medida que tecleo las primeras palabras de la crónica, siguen surgiéndome dudas de si cambiar y retomar “Dazzle Ships”, pero ya que he empezado continuaré hasta el final. De hecho, y cuando propiamente empecemos a revisitar grupos, ya habrá momento para recuperar esa pequeña joya de portada cubista, que este entrañable grupo lanzó en plena explosión neorromántica.

Esta semana viajamos en el tiempo para visitar la época madura de OMD en la 2ª mitad de los años 80. El motivo por el que he dudado si escoger “Dazzle Ships”, es porque esta obra supone un antes y un después en la trayectoria de OMD. Sostengo esa idea debido a que dicho trabajo fue el último momento con un enfoque experimental y poco accesible de la formación. A partir de su edición, el grupo adoptó un tono más comercial y descarado. Este viraje se ve claramente en la edición como 1er. single del siguiente disco “Junk Culture” de la alocada “Tesla girls”.

Tras el lanzamiento del lp “Crush” de 1985, un trabajo romántico desde la imagen de la portada hasta los emotivos singles “Secret” y la desgarradora y soberbia “So in love”, el grupo había confirmado esa nueva tendencia a complicarse menos la vida y también a los fans del grupo y posibles futuros oyentes de su música. Este hecho decepcionó a los más puristas, que admiraban los experimentos y vanguardia que se veía en mayor o menor medida en la primera etapa de la banda y sus primeras 4 obras.

La formación se había estabilizado desde hacía varios años atrás y tras unos primeros pasos con idas y venidas y diversos proyectos, se había consolidado con Andy McCluskey al bajo y voz, Paul Humphreys a los teclados y voz, Malcolm Holmes a la batería y Martin Cooper también como teclista. De siempre las cabezas visibles fueron McCluskey y Humphreys, con eso de alternarse las tareas de cantante. McCluskey suponía la interpretación más exagerada, dolida, sentimental y a ratos exagerada al micrófono. Por otro lado, Humphreys aportaba una mayor mesura y relax que el retorcimiento que a veces transmitía Andy.

La banda confirmaría con “The Pacific Age” la madurez compositiva que alcanzan la inmensa mayoría de los grupos. Es decir, que las bandas comienzan su trayectoria con unas composiciones más radicales, encuadradas dentro del género o preferencias musicales que tienen, y posteriormente se van abriendo al gran público ajustando su sonido a la media. El punto de inflexión, como ya lo he comentado antes, se dio en 1983-1984 y la tendencia no se vería modificada en esta ocasión.

“Stay” con su complemento “The black rose and the universal wheel” en el encabezamiento, irrumpe con fuerza e intensidad. Para ello se dispone a un animoso y entregado McCluskey al frente de la voz. De hecho, este prometedor inicio era una de las canciones preferidas por los componentes de OMD para que se editara como sencillo; por lo visto en Virgin pensaban distinto y los galones se los acabó agenciando la posterior en el track list “Shame” como tercer single. La desesperada plegaria de Andy, rogando “quédate, ¿Por qué no te quedas? ¡Huye! Como una rosa negra” es lo más fácilmente recordable de la pista. Según explicaciones de la propia banda, la citada “rosa negra” simboliza un amor acabado; poético a la par que evidente. En lo instrumental destacan los potentes teclados, siendo también dignos de mención los coros femeninos que acompañan a Andy. La canción destila una cierta melancolía en algunas melodías de teclado que confrontan con algunas partes que desprenden un vitalismo arrollador. Correcta apertura de disco. Si esta pista de inicio supuso un single frustrado, ahora sí llega la ocasión de escuchar una de las canciones a las que se les concedió el honor de su edición en solitario. “Forever live and die” comienza con un lejano órgano a modo de intro casi religiosa y posteriormente aporta los 3 minutos y medio más relajados y menos frenéticos de la historia de OMD. Destacan las inocentes notas de teclado y el marcado bajo de McCluskey, junto a ciertas atmósferas etéreas creadas por otros sintetizadores, que sustentan al siempre más comedido Humphreys en las labores vocales. Es una canción por otro lado que, aunque parezca contradictorio, desprende un extraño halo de vitalismo. El estribillo se pega a tu mente de forma rápida: “nunca sé, nunca sé, nunca sé porque me haces llorar…”. El tema se acompañó de un teatral videoclip con la banda tocando en un escenario de un teatro vacío, que no resulta muy memorable. Tras una de las canciones que sitúan a “The Pacific Age” en el mapa de la discografía de OMD, se presenta la melancolía contenida de la canción que le da nombre. Por lo visto, el título del disco deriva del sentimiento que algunos componentes del grupo tenían sobre la expansión económica de los llamados tigres asiáticos y el incipiente dominio mundial por parte de Japón, Hong Kong y otros países emergentes. Instrumentalmente se vale de unas notas fantasiosas de teclado de inicio, que a la larga suponen la base de la canción, y posteriormente de la superposición de unos teclados de sonido más hinchado. McCluskey toma nuevamente las riendas de la voz para alertar sobre esa nueva revolución: “La era del Pacífico se acerca como un diluvio, empapándonos de arriba abajo una y otra vez, se está extendiendo desde el este como un tren a toda velocidad, a medida que las ruedas se van parando y perdemos la partida”. Este estribillo, con esta letra y esa melodía con ese cierto regusto triste no sé cómo se lo tomaría el siempre interesante mercado japonés desde el punto de vista musical/comercial… La banda lo enfoca como si fuera el fin del mundo. Consideraciones políticas/económicas aparte, se trata de una bonita canción. “The dead girls” contiene una introducción instrumental de más de un minuto de carácter solemne, al igual que el componente de percusión que acompaña la melodía durante todo el metraje. Andy canta con tono desesperanzado y el conjunto de características reseñadas hace que la canción nos dibuje una imagen crepuscular en nuestras mentes tras su escucha. “Shame” fue el single de la polémica. Como ya les he referido, las preferencias de los miembros del grupo era para que “Stay” se llevara la distinción como canción promocional; sin embargo, fue la frágil y delicada balada de desamor la que a instancias de Virgin se ganó el premio. Acompañada de un bucólico videoclip rodado en un bosque con la pareja visible y líder de OMD, Humphreys y McCluskey, “Shame” es por otro lado el tema más sentido en el aspecto lírico del álbum. El estribillo “Llévate tu beso de mi boca, llévate tu corazón de mi corazón, esto no volverá a suceder. Sabes que tus promesas no durarán ni un solo día. Dios sabe que es un pena, pero es la única solución” habla por si sólo, es tierno sin necesidad de caer en lo empalagoso. Curiosamente en el posterior recopilatorio de OMD de 1988 “The Best Of”, “Shame” quedó excluída. No sé si tratará de una venganza del grupo hacía una de sus creaciones, a la que hubieran cogido manía por esa polémica con la discográfica y el lugar que ellos pensaban que tenía que haber ocupado en la planificación de “The Pacific Age”. Si me tengo que pronunciar acerca de la polémica entre “Stay” y “Shame”, decirles que desde su primera escucha “Stay” me pareció una canción evidente para ser editada como single, pero también reconozco que tras unas cuentas escuchas “Shame” ha llegado a calarme igual de hondo, aunque evidentemente de distinta forma, al tratarse de canciones de estilos diferentes.De la canción más lenta y cristalina tanto en lo lírico como en sus tecladitos, se pasa a la mayor experimentación que incluye el lp. “Southern” es una pista instrumental con algunos sampleados de voces (al estilo de lo que hizo David Byrne y Brian Eno en “My Life In The Bush Of Ghosts”). No obstante, este retazo es un vestigio aislado de los experimentos que OMD hacía unos años atrás. Aún así, la melodía es bastante evidente y se aleja mucho de ejemplos anteriores como “ABC auto-industry”, constituyendo el elemento más arriesgado los sampleados mencionados. “Flame of hope” vuelve a los caminos habituales por los que se mueve “The Pacific Age”. Se trata de una canción muy sencilla, pero que con un estribillo bastante esquelético y una intencionada melodía de teclado, conforma una composición ligera (menos de 3 minutos) a la par que notable. Nuevamente se transmite una sensación de lejanía y cierta tristeza. “Goddess of love” abre un combo de 2 canciones de cierto tono alegre y que irá en sentido creciente, ya que “We love you”, rutilante single del álbum, la supera en intensidad y sonido alegre. Tras un listado de temas que nos han reportado tanta carga emotiva y melancólica, ahora es turno de disfrutar un poco y para ello OMD se ponen manos a la obra de forma más que acertada. Quizás “Goddess of love” y “We love you” son algo repetitivas, pero en mi caso, “We love you” actualmente es una de mis canciones preferidas del grupo de todos los tiempos. Con un videoclip al estilo de los de Queen, con una fingida actuación en directo, la canción es una celebración en toda regla. Desprende alegría desde el primer segundo. Un exacerbado optimismo y vitalidad y en parte, me da por pensar, un agradecimiento a sus seguidores. Supongo que McCluskey al cantar el tema en directo reportaría una agradable sensación a los seguidores al escuchar “Os amamos, moriríamos por vosotros, os necesitamos todos los días”. Y qué verdad, porque sin los fans los grupos no son nada. Sin duda, se trata de una de las canciones pop en el sentido más estricto que compuso Orchestral Manoeuvres In The Dark en toda su historia. Sobresaliente composición, a pesar de su repetición vocal. En el posterior recopilatorio se incluyó un remix de 12 pulgadas en lugar del “single edit” al uso. “Watch us fall” supone el cierre de disco. Contrasta los teclados petarderos que destacan en lo instrumental con la calma, fuera de lo que en él es habitual, de Andy en la voz, máxime tras el frenesí de “We love you”. En parte puede suponer como un análisis de la historia del grupo en partes como “vamos para arriba y nos venimos abajo otra vez…”. El caso es que la trayectoria de OMD, para bien o para mal, era descendente en nivel comparativo. A continuación les hablaré de ello para que me entiendan. Creo que nuevamente está bien escogido el tema para echar el telón, ya que tiene un cierto toque electro-acústico y no se trata de una pista agitada que te deje convulso, sino de un medio tiempo que como siempre te permite quedarte pensando en qué has descubierto tras la escucha seguida de todos los temas.

Bueno, pues “The Pacific Age” para nada se trató del disco más celebrado de la historia de OMD. A pesar de que “Forever live and die” consiguió un más que discreto puesto en la lista de sencillos llegando a entrar en el top 20, la edición del disco no supuso o aportó en realidad nada nuevo a la historia de la banda. Se confirmaba la tendencia de los últimos tiempos del grupo, en los cuales se había ajustado a la media global su sonido y se habían dejado a un lado las inquietudes y los ejercicios experimentales de unos años atrás. También de alguna manera, el carácter oscuro que tenían las canciones de OMD en los primeros discos, se abandona y hasta podrían haberse cambiado el nombre a Orchestral Manoeuvres In The Light, haciendo un juego de palabras algo facilón, por la nueva textura y sensación que sus canciones dejaban a partir de 1984.

La portada del disco es una colorista composición, con un dibujo de 2 caras puestas de espaldas una a la otra, simbolizando una el día y otra la noche. Por los bordes se dispone el nombre de la formación y del disco y todo ello salteado con vivos colores azules, morados, rojos, rosas, amarillos, etc. No sé por qué, pero en parte me recuerda a algunas toallas de playa que veo por ahí en verano… ¿no les da a ustedes la misma impresión?

Un aspecto o mejor dicho, una impresión que siempre he tenido, es el relevo que se produjo a mediados de los 80 en lo que al liderato del techno pop se refiere. Orchestral Manoeuvres In The Dark, junto a Ultravox, reinaron en la primera mitad de los años 80, pero a partir de 1984, cedieron su trono a bandas emergentes como Pet Shop Boys o Erasure y a otras que iban consolidando su producto y ganando en seriedad como Depeche Mode.

El caso es que tras la publicación de “The Pacific Age”, la banda se enroló en una larga gira mundial e incluso por Estados Unidos estuvieron mano a mano con Depeche Mode en algunos shows. Tras esto, la banda hizo balance de su historia hasta la época sacando al mercado su “The Best Of”. En este caso, se trata de un excelente recopilatorio y a través del cual accedí a conocer a McCluskey y cia., posteriormente entrando en cada uno de los lps individualmente.

He de reconocer que hacía muchos años que conocía a OMD de nombre, pero sin haber entrado en su discografía y sin tener un solo ítem en mi fondo de discos. Un servidor conocía “Enola gay”, “Electricity” y “Walking on the milky way” de los posteriores 90 y nada más. Gracias a un compañero de trabajo, que me prestó el cd recopilatorio mencionado allá por el mes de noviembre del año pasado, poco a poco he ido adentrándome en la obra de esta fenomenal formación techno. Tras haber indagado en el esqueleto de su historia, he de reconocer que de “The Pacific Age” no me esperaba gran cosa. Los motivos eran que se trataba de su último disco de su primera etapa, algo así como la puesta de sol de la banda, antes de su separación formal, por mucho que Andy continuara con el nombre en los 90.

No sé si será por las pocas expectativas que tenía, pero el caso es que me llevé una tremenda alegría tras escuchar el conjunto global de la obra. Personalmente me gusta bastante más que “Junk Culture”, que fue el trabajo que inició la nueva era en la dirección musical de la banda. Ya sabía que el disco incluía “We love you” por su conocimiento previo a través del recopilatorio, pero la sorpresa vino de la mano de canciones como “Stay”, “Shame” o “Watch us fall”. No voy a plantear la defensa de “The Pacific Age” diciendo que se trate del disco más celebrado de OMD, pero sí hay que reconocer que con eso de tratarse del último trabajo que editó la formación clásica, tiene un carácter muy entrañable y un regusto ciertamente triste y melancólico al suponer el fin de una era.

No hará mucho tiempo que lo ví en Fnac Callao de Madrid al precio amigo de 5,95 eur., al igual que la mayoría de la discografía de la banda. Se lo recomiendo, sobra decirlo. Fue el lp que puso punto y final a la primera etapa de la historia de la formación, por mucho que dicha era se pueda dividir en 2 subetapas por la mayor experimentación de los primeros discos y el sonido más pop de los 3 últimos. Tras esto Andy se fue quedando progresivamente solo al frente de OMD e iniciaría un camino con 3 discos en los años 90, que dignamente le reportó algún tibio medio éxito.

Para terminar esta semana, ya al margen del artículo de OMD, pero relacionado con el mismo por el género musical, decirles que Depeche Mode finalmente han puesto fecha en Madrid dentro de su gira Tour Of The Universe para el próximo 16 de noviembre en el Palacio de los Deportes. El 28 de mayo salen las entradas a la venta y aunque ya son 2 las ocasiones en las que he visto a este trío, intentaré que no haya 2 sin 3. Parece que mis quejas al viento de las pasadas semanas de algún extraño modo se han visto finalmente saciadas. De igual manera, Spandau Ballet, anunciada su milagrosa reunificación hace unos meses, también pisarán la capital 4 días antes de que lo hagan los de Basildon. Las entradas salen a la venta el 4 de junio y la cita será en el Palacio Vistalegre. ¡Buen mes de noviembre nos espera!
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sábado, 21 de septiembre de 2013

Orchestral Manoeuvres In The Dark - English Electric (2013)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Esta semana continuamos analizando la actualidad en lo que a nuevos lanzamientos de grupos consagrados se refieren dentro del género de la música electrónica. Llega el turno de Orchestral Manoeuvres In The Dark y su “English Electric”, flamante nuevo lp editado hace unos pocos meses, casi al mismo tiempo que el “Delta Machine” de Depeche Mode que analizamos la semana anterior.

OMD venían de un regreso discográfico de la formación clásica que dejó bastante buen sabor de boca. “History Of Modern” de 2010 demostró dignidad y buen hacer por parte de McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper. Su gira de presentación mantuvo la excelente aceptación que ya tuvo la gira previa, piedra de toque o chispa para que la maquinaria de OMD volviera a rodar, dedicada a recuperar “Architecture & Morality” en directo.

No mucho después de terminar con la gira de “History Of Modern” en alguna entrevista Andy McCluskey informó que ya se habían puesto manos a la obra para dar forma al siguiente disco e incluso nos adelantó el título final y definitivo, “English Electric”. Ya desde meses antes del lanzamiento, el grupo fue mostrando destellos por internet del trabajo y en las entrevistas contemporáneas dejaban entrever que tomaban de nuevo el prisma del trabajo realizado en sus primeros 4 discos, poniendo de relevancia su gusto por Kraftwerk y la influencia de los alemanes en OMD, pero adaptando el sonido a los nuevos tiempos.

Creo que no pudieron ser más sinceros en esas declaraciones. Pocos grupos se dedican a ser honestos poco antes de lanzar un nuevo disco; la mayoría se vanaglorian del resultado obtenido, siendo poco objetivos. OMD dijeron simplemente lo que habían realizado, sin necesidad de valorarlo. Si se cumplían los pronósticos, los fans del grupo sabíamos que la cosa valdría y mucho la pena. Por fortuna, así ha sido. Pasemos a analizar el contenido de “English Electric”.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Please remain seated”: A modo de una introducción experimental como aquella “Radio Prague” que abría “Dazzle Ships”, con “Please remain seated” nos dan la bienvenida a “English Electric”. Una robotizada voz de azafata nos da las pautas para adentrarnos en este nuevo disco de OMD. Hagan caso y por favor, permanezcan sentados.

2. “Metroland”: Andy, Paul y cia. no tardan en poner un peso fuerte sobre la mesa y “Metroland”, correcto 1er. single extraído del disco, se sitúa en 2º lugar del track list. Estamos claramente, no me lo negarán ustedes, ante una canción claramente heredera del sonido de Kraftwerk de su descomunal “Trans-Europe Express”. No solamente me baso en el sonido de sus teclados y su melodía, tan pareja a “Europe endless”, sino que hasta el guiño lo vemos en el título de la canción y el videoclip de animación (con tímida representación de los 4 miembros del grupo), con ese viaje en tren que se plasma. Dejando de lado las semejanzas o paralelismos, “Metroland” es una canción muy bonita y emotiva; sencilla y sentida. Cabe reseñar que ha tenido su cierta difusión en Kiss Tv en los meses de este verano de 2013 que ya agoniza.

3. “Night cafe”: Me abstendré de hacer bromas facilonas con el título de la 3ª canción del disco. Con “Night cafe”, Orchestral Manoeuvres In The Dark nos presentan otro de los singles que de momento han salido de “English Electric”. Su sonido es más clásico y manierista que el patrón que marca en su melodía “Metroland”. No obstante, no se deja de lado el toque cristalino de las notas, aunque la producción les concede aquí una mayor pompa. Andy McCluskey se muestra más relajado al micrófono que en “Metroland”, donde había momentos de algún arrebato intenso al cantar, sobre todo en su estribillo. OMD claramente apuestan por un sonido delicado y frágil, al menos en estos primeros pasos, ya que a medida que avancemos por el disco habrá espacio para momentos más alocados o divertidos y más experimentalismo. En todo caso, bajo mi punto de vista “Night cafe” es otra gran canción que desprende dignidad compositiva por todos sus vértices.

4. “The future will be silent”: Tras 2 momentos pop tan bonitos hay que volver al experimentalismo. Con “The future will be silent”, OMD nos presentan una arriesgada pieza, con retorcidos y potentes sintetizadores alternados con otros sonidos más saltarines. Preguntas y respuestas en torno al título de la canción repitiendo el patrón de forma hipnótica, vocoders usados a la vieja usanza y un giro melódico interesante para la 2ª parte del tema, más atmosférica, es lo que define a grandes trazos a este tema, debido al cual y a otros tantos nos recuerda tanto a “Dazzle Ships” este nuevo “English Electric”.

5. “Helen of Troy”: Me van a permitir más que nunca los paralelismos en este artículo, pero es que “Helen of Troy” podría resultar fácilmente del resultado de restar la mitad de su vértigo a “Telegraph”. Andy, en otro claro guiño al pasado y composiciones previas, toma como prisma a otra musa (como ya hizo en su día con Juana de Arco y con la actriz de cine mudo Louise Brooks), en este caso a Helena de Troya, pero en esta ocasión la letra es menos complaciente que en ocasiones previas. Quizás no llega en la primera escucha, pero no tarda muchas más en convertirse en un momento agradable y ciertamente simpático de “English Electric”. Las bases son rotundas y potentes, sobre los que el grupo dispone unos sintetizadores que se alejan de la delicadeza del sonido de las notas de “Metroland” y “Night cafe”. Otra buena canción.

6. “Our system”: De sensaciones espaciales y con toques de grandiosidad en su melodía y en la producción, llega “Our system”. Los efectos ampulosos de los coros celestiales le conceden una notable solemnidad. OMD apuestan de nuevo por bases y notas sintéticas muy marcadas para esta lenta canción. Creo recordar que en “Dazzle Ships” también había algún tema de factura parecida a “Our system”, ¿no? Estoy seguro que ustedes sabrán decírmelo en sus comentarios al pie del post.
7. “Kissing the machine”: Por sus primeros segundos, podemos pensar que estamos ante otro tema experimental, pero no. Aquí vuelve a aparecer el influjo de Kraftwerk claramente en las sensaciones que nos evoca la melodía de esta “Kissing the machine”. ¿O es que acaso soy yo el único al que le viene a la mente “Neon lights” de los alemanes? Pero, cuidado, una cosa es que nos evoque su sonido y otra cosa que estemos hablando de plagios o cosas por el estilo. OMD toman como prisma, cosa que admitieron mucho antes de que el disco viera la luz, a Kraftwerk (siempre influjo para las composiciones del grupo) y de ahí dan forma a canciones realmente fabulosas. Con “Kissing the machine” el grupo presenta otra canción que anota alto en la melodía y su desarrollo. Prácticamente todas las canciones del disco terminan por llegar a agradar y ésta no es una excepción. La sencillez de los elementos, su elegancia y lo fresco y radiante que sentimos a Andy McCluskey al micrófono, son el compendio perfecto en la 7ª pista sonora de “English Electric”.

8. “Decimal”: Ahora sí que el grupo presenta otra pieza experimental. De hecho, “Decimal” fue uno de los aperitivos que el grupo publicó por Youtube antes de sacar el disco. Vocoder contando y sonidos de contestador automático componen este interludio o descanso que proponen Orchestral Manoeuvres In The Dark, muy a su vieja usanza.

9. “Stay with me”: Se echaba de menos escuchar a Paul Humphreys cantar una de las canciones del grupo, ya que en “History Of Modern” no tomó en ningún momento esa función. Con “Stay with me” el grupo toma como prisma a sí mismo, ya que aquí el referente claro es “Souvenir”. Sin llegar, ni mucho menos, a la gloria de aquel single de “Architecture & Morality”, se da lugar a una balada digna; esto opino yo, aunque fans reputados del grupo me han mostrado su animadversión por “Stay with me” en alguna tertulia informal que tuve este verano pasado. En lo instrumental el grupo retorna a los sonidos cristalinos y delicados de los primeros temas del disco, lo cual me hace pensar que quizás (también a la vieja usanza) le concedan a “Stay with me” el honor (quizás excesivo) de ser single y permitir que Paul se anote otro single cantado por él en la historia de OMD.

10. “Dresden”: Quizás en “Dresden” es donde más atronador escuchamos el potente bajo de Andy McCluskey. Se deja de lado el sentimentalismo de “Stay with me” para presentarnos la otra pieza desenfadada, e incluso alocada y acelerada, de “English Electric”. La canción es vertiginosa, enérgica y divertida, pero sin perder de vista el sonido y las pautas que “English Electric” ha dejado bastante claras desde sus primeros minutos. A buen seguro, si es que está incluida en el set list, “Dresden” funcionará muy bien en el directo, cuando el grupo retome la gira que han tenido que suspender de momento (hablaremos de esto en el final del post).

11. “Atomic ranch”: Me encanta el carácter crítico velado que tiene la última experimentalada del disco. En “Atomic ranch” podemos escuchar las ambiciones de clase media que más o menos cada hijo de vecino se monta llegada una edad. La música es inquietante y algo chirriante. Al fin y al cabo todos ansiamos una vida perfecta, tal como dicen las voces que aquí aparecen.

12. “Final song”: Bueno, esto ya sí que serán cosas mías, pero “Final song”, el correcto final de “English Electric”, me recuerda en su melodía al “Charlie don’t surf” del “Sandinista!” de los The Clash. Aquí acompañan voces femeninas de forma decidida a un susurrante y tranquilo Andy McCluskey. Es un epílogo agradable, de sonido atmosférico o incluso estratosférico, que juega su papel de cara a no quitar protagonismo a piezas previas mejores, pero que pone el broche con la cabeza alta.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Por desgracia, una banda como OMD no lo volverán a petar (hablando un poquito en slang). Su época masiva pasó hace mucho mucho tiempo y solamente los fans somos los que nos enteramos de sus lanzamientos, los cuales celebramos con mucha animosidad, ya que tanto “History Of Modern” como este “English Electric” son como para que los que admiramos su historia y legado estemos muy orgullosos de ellos; ojalá Depeche Mode, dentro de su estilo particular, fueran capaces de entregar un disco al nivel de éste.

Es decir, que “English Electric” no ha estado sonando a tope en las emisoras como sí que en su día sonaban otros singles del grupo, pero sí que se ha visto el video de “Metroland” en Kiss Tv con bastante frecuencia, lo cual es un cierto logro. En el apartado de gira, el grupo (como ya mencioné antes) ha tenido que cancelarla debido a la salud del carismático batería Malcolm Holmes, al cual ha terminado pasando quizás factura su obesidad, ya que en mitad de un concierto le dio un ataque cardiaco; deseamos a Malcolm que se recupere lo antes posible y que el grupo retome el pulso al directo y de paso regresen por nuestras tierras, sobre todo visto el exitazo de su último concierto en Madrid.

Resultado comercial aparte, “English Electric” quizás sea el mejor disco que el grupo ha sellado desde 1983. En aquel año fue “Dazzle Ships”, un trabajo muy incomprendido en su día, la joya que selló el grupo y que a la larga puso punto y final a un inicio de discografía sin posibilidad de queja alguna. Luego el grupo viraría a lo comercial hasta su desmembración en 1988 y con McCluskey como único componente hubo resultados diversos en calidad.

History Of Modern” marcó el regreso del cuarteto clásico tras reunirse con notable éxito para la gira de celebración del 25º aniversario de “Architecture & Morality”. En este disco se apreciaba un sonido bastante maduro y un eclecticismo a ratos bastante interesante. Con “English Electric” Orchestral Manoeuvres In The Dark han conseguido la difícil tarea de aunar el sonido actual de “History Of Modern” con las pautas sonoras y de trabajo que el grupo decidió interrumpir, en pro de la comercialidad rápida, en 1983. Y es que afirmo que si metemos en una batidora a “History Of Modern” y “Dazzle Ships” nos daría como resultado el líquido que solidificado forma “English Electric”.

Personalmente me ha gustado mucho “English Electric”, un disco donde las portadas geométricas marca de la casa, prosiguen al igual que ya sucedió en el retorno con “History Of Modern”. OMD ya no nos van a descubrir América, o eso creo (nunca se sabe…) y además servidor de ustedes no soy de los que recriminan a las bandas que evolucionen. Me conformo con que un grupo haga lo que sabe hacer bien. Nunca hubiera apostado por un trabajo nuevo de OMD a estas alturas en el que se abordara de forma clara y decidida la experimentalidad y se tuviera tan presente a Kraftwerk y a su sonido para elaborar las canciones. Por ello, tras ver el resultado total de “English Electric” estoy tan satisfecho, aunque ya con los adelantos que iba sacando el grupo (“Decimal” y “Atomic ranch”) ya imaginaba por donde iban a ir los tiros.

Resumiendo, sobresaliente para Andy McCluskey, Paul Humphreys, Malcolm Holmes y Martin Cooper. Editar un disco así a estas alturas de su trayectoria musical y vida en general es todo un tanto a su favor. Veremos qué futuro nos plantearán Orchestral Manoeuvres In The Dark en sus próximos lanzamientos discográficos ahora que han decidido tomar la vía que dejaron muerta en 1983. No sé ustedes, pero yo estaré muy atento a ello.
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martes, 13 de marzo de 2018

Concierto Orchestral Manoeuvres In The Dark. Madrid (15-02-2018)

Después de 7 años desde su última visita a Madrid, OMD volvían de nuevo a la capital para presentar su último álbum “The Punishment Of Luxury” publicado el pasado año y, como no, hacer un repaso por su extensa discografía. En mi opinión la reunión de OMD en la segunda mitad de la década pasada fue un gran acierto y creo que la más digna que se ha producido en lo que respecta a un grupo cuya mayor producción se efectuaría en los años 80. Los conciertos de OMD en España desde que se volvieron a reunir se han traducido en enormes éxitos, aunque hasta ahora en salas pequeñas y festivales. Era lógico que en esta nueva gira los recintos fueran más grandes, de hecho en su concierto de 2011 en la difunta sala Arena se agotaron todas las entradas, al igual que se volvieron a agotar esta vez en la sala Riviera, la más grande de la capital, lo cual se puede considerar todo un éxito.
Había muchas ganas de verlos en Madrid, la gira de “English Electric” (2013) no pudo pasar por España tras la suspensión de la misma por la parada cardiaca del batería Malcom Holmes en un concierto, lo que finalmente le llevaría a dejar definitivamente el grupo y en 2015 ser sustituido por Stuart Kershaw que colaboraría con Andy McCluskey en la etapa en solitario de éste en los años 90. Poco tiempo antes del día del concierto me entero de que no estará la banda completa si no que actuaran Andy y Paul solos en plan dúo technopop; esto me decepcionó, esa austeridad no casaba con una sala llena a reventar de gente esperando la vuelta del grupo. Llegó el día y en la Riviera nos plantamos deseosos de reencontrarnos con Andy y Paul, escuchar algunas de las canciones de su más que aprovechable último álbum, además de recibir la inevitable dosis de nostalgia con sus grandes éxitos.
Conseguimos llegar a una buena posición para visionar el concierto, cuarta fila más o menos. Entonces entró en escena el artista invitado o telonero del cual no sabíamos absolutamente nada, pues nada se anunció previamente. Se trataba de la teclista Martha Hammond conocida por formar parte del grupo Sex Museum, y que presentaba su nuevo proyecto en solitario parapetada tras un montón de teclados y creando ambientes techno muy bailables que a veces sonaban muy alemanes con bases duras y otras nos llevaban a ambientes más hipnóticos y detallistas. Su pequeño concierto fue totalmente instrumental y sin descanso, como si fuera una sesión de dj. A mí me sorprendió y lo disfrute bastante.
Pero como era obvio todos estábamos esperando con impaciencia la llegada de OMD y no se hicieron esperar. Andy y Paul llegaron al escenario tras “La mitrailleuse” tema instrumental de su último álbum que ejerció de introducción para inmediatamente atacar “Ghost star” uno de los temas más destacados de “The Punishment Of Luxury” con sus densas atmosferas y un Andy McCluskey cantando de manera intensa y demostrando que no ha perdido de un ápice de su característico tono de voz. Tras este tema el grupo recibió una enorme ovación que les dejo completamente encantados, Andy nos dice que “hacía mucho tiempo que no estábamos aquí” y era verdad, unos 7 años, mucho tiempo para una ciudad como Madrid que siempre ha demostrado una especial devoción por este grupo.
A continuación Andy nos dijo que esa noche habría canciones nuevas, viejas y mucho baile. Entonces sonó la que es en mi opinión la mejor canción de su último álbum. Se trata de uno de los singles “Isotype” de potentes bases que contrastan con una de las mejores y más pegadizas melodías del dúo. Andy se encontraba en muy buena forma a sus cincuenta y tantos largos y no paró de moverse y animar al público en todo momento. “Isotype” sería muy bien recibida, casi como si fuera uno de sus éxitos sin para nada serlo. Entonces Andy cogió su bajo y nos dijo “el bajo significa canción antigua”, empezando a sonar los primeros acordes de “Messages” uno de los primeros clásicos del dúo incluido en su primer álbum homónimo de 1980. La reacción del público fue entusiasta coreando el estribillo del tema. Sin dejar el bajo Paul y Andy nos ofrecen la irresistible petardada de “Tesla girls” de su album “Junk Culture” (1984) que como era de esperar hizo bailar a todo el mundo.
Una de las mejores canciones de esta última etapa de OMD tras su reunión es “History of modern part 1” tema principal de su álbum “History Of Modern” (2010) y que sonaría pletórica esa noche, con un McCluskey entregado ya sin necesidad de su bajo. Le siguió una emotiva “One more time” de su último álbum, un tema simple pero efectivo y que tiene un muy logrado y melódico puente.
Llegó el primero de los momentos protagonistas de Paul Humphreys, en este caso con el éxito “Forever live and die” de su poco valorado álbum “The Pacific Age” (1986). Mientras Paul se ponía en medio del escenario, Andy se ponía tras el teclado de Paul bailando y dejando que las maquinas hicieran su trabajo, prácticamente no tocaría ni una tecla y es que en este formato de dúo la mayoría de la música la llevan pregrabada, tocando solamente algunas pocas melodías en el sintetizador.
El siempre ingenioso Andy nos introduce la siguiente canción cachondeándose un poco de Hollywood y de esos tiempos en los que eran famosos en América. Estaba claro que tenía que sonar su gran éxito americano “If you leave”, una canción que a mí sinceramente no me gusta por demasiado azucarada, pero que reconozco que forma parte de los buenos recuerdos de bastante gente de la que allí se dio cita y que en su día cayeron enamorados de Molly Ringwald y la película “Pretty In Pink”, en cuya banda sonora se incluyó este tema.
Tras esta concesión cinematográfica llega un bloque de canciones pertenecientes a su álbum clásico “Architecture And Morality” (1981). La primera en hacer aparición seria “Souvenir” teniendo Paul su segundo momento de gloria de la noche con Andy al bajo en un segundo plano. Un Andy que recupera su protagonismo en los dos siguientes temas “Joan of Arc” y “Maid of Orleans”, dos canciones imprescindibles en sus conciertos y que no necesitan presentación. Andy realizaría su clásico baile a lo Ian Curtis en ésta última y tras ella una enorme ovación del público deja al grupo paralizado; por la cara que tenían no se lo podían creer, estábamos a mitad de concierto pero cualquiera diría que era el bis final.
En este punto Andy y Paul podían haberse quedado durante muchos minutos recibiendo los aplausos del público pero había que continuar, lo hicieron con otro tema de “Junk Culture”, el medio tiempo “Talking loud and clear”, una canción perfecta para tomar impulso tras la descarga de energía anterior. Tras este tema llega el tercer momento estrella de Paul en la interpretación del que es hasta ahora el último single del grupo “What have we done”, otro de los momentos más notables de su último álbum. Esta vez Paul ha acertado al elegir su canción protagonista en el último álbum de OMD. “What have we done” sonó majestuosa con esos juegos corales que recuerdan a su mejor época.
Andy nos anuncia con sorna que a partir de ahora solo habrá canciones de pop comercial bailable y que si no interesa, los más intelectuales se pueden ir a casa. Así empezó la muy popera “So in love” de su álbum “Crush” (1985) que esta vez no contaría con el saxo de Martin Cooper, sino que éste lo llevarían completamente grabado (en “If you leave” también pasó). El pop comercial no pararía y sonaría el gran éxito “locomotion”, tercer tema de la noche del álbum “Junk Culture” que estaría muy bien representado en el concierto. Como era de esperar, llegó el tema que da título a su último álbum “The punishment of luxury”, un tema de electrónica bailable, fluido y con una de esas melodías características del grupo que se te quedan a la primera, fue la última canción nueva que tocaron demostrando que sus nuevas composiciones no desentonan para nada con sus clásicos. Íbamos llegando a la recta final donde sonó uno de los éxitos de la etapa en solitario de Andy al mando de OMD. Fue el muy destacado “Sailing on the seven seas” perteneciente al lp “Sugartax” (1991), un tema que destaca sobre todo por su excelente percusión y que pudo haber sonado mejor si Stuart Kershaw hubiese estado a la batería.
El broche final lo pondría el clásico “Enola gay”, incluido originalmente en su álbum “Organisation” (1980). Es quizás el tema más reconocible de toda la discografía del grupo ¿Quién no conoce “Enola gay”? Aquí la euforia del público fue algo que desbordó al propio grupo que no podía creer que minutos después de acabar la canción, los asistentes no paraban de corear el estribillo. Andy nos dice que volverán muy pronto y con la banda al completo; pude intuir un cierto sentimiento de culpa, ya que pienso que Andy y Paul eran conscientes de su gran triunfo con una propuesta escénica demasiado simple.
Como era obligado llegaron los bises que comenzarían con otro éxito de “Sugartax”, se trata de la entrañable “Pandora’s box” una de mis canciones preferidas de la etapa de los 90 de OMD que sonaría pletórica. El segundo bis fue para Paul que tendría su cuarto y último momento protagonista con “Secret”, otro tema del album “Crush”, mientras Andy se ocupaba del bajo. El punto final fue como no podía ser de otra manera fue el clásico “Electricity” su tema más antiguo y también el más rápido (así lo presentó Andy). El grupo se despide de nosotros tras ser repetidas veces ovacionado dándose todo un baño de éxito.
OMD nos ofrecieron un concierto en el que brillaron sus últimas canciones que supieron combinar a la perfección con sus éxitos más conocidos. Desgraciadamente fueron muy conservadores con el repertorio: un álbum tan importante como “Dazzle Ships” (1983) no estaría representado por ninguna canción y tampoco hubo ninguna canción que no fuera previsible. En definitiva asistimos a un gran triunfo del grupo cuyo espectáculo se vería afectado por una austeridad extrema; muchas canciones pierden bastante empaque en este limitado formato. Además esto no se vio ni siquiera parcialmente compensado por el aspecto visual. En este sentido OMD no ofrecieron nada, ni proyecciones, ni videos, ni siquiera un miserable decorado, tan solo una cortina negra tras el dúo. Es cierto que muchos harán hincapié en que con tan pocos medios consiguieron tener un éxito enorme, pero yo pienso más bien que una gran noche como la que vivimos pudo ser una velada extraordinaria si no hubiesen sido tan parcos en su propuesta.

Texto y fotografías: Alfredo Morales.
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