jueves, 16 de abril de 2015

Concierto Izal. Madrid (11-04-2015)

Era una fecha anunciada con meses de antelación y es una fecha que se puede considerar histórica. El sector independiente de la música española avanza y los Izal son los primeros que se han anotado el tanto de tocar en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid como artista único y principal; bien es cierto que hay que recordar el éxito rotundo que Love Of Lesbian tuvieron en diciembre de hace unos años, pero aquello fue dentro del Fnac Music Festival, en cuyo cartel estaban gente como Iván Ferreiro o Amaral entre otras joyas como Christina Rosenvinge, nuestros queridos Second o The Noises.
Aquí arriba vemos a Cyan, artistas invitados, al comienzo de su media hora de música. Teníamos la intuición de que esta fecha era señalada y especial. No solamente para la banda, sino en general. Lo curioso de todo es que hasta última hora no movimos nuestra solicitud de acreditación (será por el jaleo y actividad que tenemos últimamente entre unas cosas y otras, lo que nos ha llevado hace poco a ampliar la plantilla de nuestro personal). Gracias a que Promociones Sin Fronteras en asociación con Hook Management llevaban la promoción del evento, no tuvimos problema alguno tras contactar con su gente que siempre nos tratan fenomenal. No obstante, fue Pablo Arribas, quien participaba también como Dj Pichurra en el evento, pinchando antes de las actuaciones y entre artista invitado y artista principal, quien nos dio el toque de recordatorio. Abajo un primer plano de Javi Fernández, cantante de Cyan con su actual batería al fondo.
Bueno, pues tras un sábado intenso en Radio Universitaria de Alcalá de Henares, con grabación de un programa-entrevista y también de un programa-debate (que podrán escuchar en este tramo final de nuestra 6ª temporada de radio) y la supervisión de la emisión del programa-entrevista a ELE, salimos pitando desde el campus externo de la universidad hacia el recinto de la calle Goya. Tras unos primeros instantes en donde la organización de seguridad del evento no sabía bien por dónde accedía la prensa, conseguimos saber el acceso correcto. Abajo Cyan en blanco y negro, por Susana Hernanz.
En dicho vestíbulo vimos a gente invitada como Maryan de Kuve, irreconocible de morena, y al comienzo al propio bajista de Izal Emanuel “Gato” Pérez, en compañía de gente cercana a su círculo. Hubo unos fallos de sonido técnicos por lo visto, los cuales propiciaron retraso en la apertura de puertas. Nosotros accedimos al foso de fotógrafos, con nuestra humilde cámara compacta entre tanto dispositivo profesional, ya comenzada la actuación de Cyan.
Esto era un acicate más para este evento que les contamos. Los chicos comandados por Javi Fernández a las voces, y en la foto de abajo de este párrafo también a los teclados, son sin duda un grandísimo grupo. Me alegré mucho por ellos al ver que iban a poder desplegar su música en un recinto como éste, ante un público como es el de los acérrimos de Izal que puede acoger sus temas con muy buena aceptación. Estaba sonando “Philippe Petit” cuando bajamos al foso; no sé si fue la primera de las canciones de su repertorio; creemos que sí.
En su media hora de actuación Cyan hicieron un escrutinio notable y acertado. Metieron trallazos tales como “Belva”, sin duda imprescindible en sus actuaciones, y clásicos como “Turistas heridos” o “Te deslizas”, la cual esperaban con ansia un grupo de seguidoras que me preguntaron sobre esta canción cuando ya accedí al público tras sacar las fotos suficientes desde las posiciones privilegiadas más allá de las vallas. “Ballet metal” supuso un cierto contrapunto en la actuación, ya que su fuerza es menos frenética, pero el grupo terminó con épica desbordada gracias a “Solo es una herida”. Aquí abajo Jordi Navarro, guitarrista de Cyan.
Eché en falta, a no ser que “Philippe Petit” no fuera el comienzo de su repertorio y hubiera algo antes, a “Un colectivo de raro propósito”. Me parece rara su ausencia; no obstante, como por motivos organizativos bajamos cuando ya estaba en marcha su actuación, puede ser que la tomaran como tema de apertura y nos la perdiéramos.
Javi Fernández es un tío que sabe observar y saca conclusiones parecidas a las nuestras. En sus interacciones con el público entre las canciones que seleccionaron los Cyan, aparte de mostrar su júbilo y agradecimiento por poder estar ahí en ese momento, remarcó al igual que nosotros la importancia de este evento y sentenció diciendo que era un grandísimo día para la música española. Grabamos de la actuación de Cyan un malísimo video de “Turistas heridos”. Aquí, con más vergüenza que otra cosa (por su calidad), se lo insertamos por si quieren echarle un vistazo.

Estamos más que de acuerdo con Javi, el cual estuvo en su actuación muy bien; se movió y bailó con comodidad e incluso se subió a sus teclados en algún momento, como muestra la siguiente foto. El resto de la banda estuvo muy bien, tocando con profesionalidad y buena ejecución, donde destacó el guitarra Jordi Navarro. Creo que Cyan sonaron bastante bien y espero que a muchos fans de Izal que no conozcan a este grupo se les abra una nueva vía musical.
Aparentemente todo iba rápido en el cambio de set del escenario entre Cyan e Izal, pero parece ser que surgieron fallos técnicos de sonido que propiciaron el retraso de la actuación de Mikel y los suyos hasta las 22.15h aproximadamente. A Izal, recordarán los seguidores de “DMR”, los vimos hace unos meses en Móstoles; una fecha en la que asumimos la peregrinación a esas tierras para testar al fenómeno y sensación musical del último año, que aquel día tocaban en un programa que también incluía a Efecto Mariposa. En aquella ocasión éramos unos ignorantes bastante amplios de la discografía de Izal. En estos meses, aunque no a fondo y del todo, hemos puesto bastante remedio y esta vez no nos quedábamos solamente en “Hambre” y “Qué bien”.
Izal aprovecharon la pantalla gigante de telón de fondo para proyectar un video de sus 5 años de historia con la evolución del público de sus conciertos, terminando el mismo con un enfoque del recinto abarrotado (vean la foto de aquí arriba). Y es que Izal consiguieron que prácticamente se habilitara el Palacio de los Deportes en su totalidad, salvo el graderío de los laterales en sus pisos más altos. Aunque no estábamos en esos momentos inmersos en el público, atrás, a nuestras espaldas desde el foso de fotógrafos, se notaba la histeria que había al ver que el quinteto estaba a punto de salir a escena.
Y allí se presentaron, dispuestos a darlo todo. El emblema encuadrado del grupo presidió el telón de fondo durante la primera canción, “Jenna Fischer”, que con su cierto sonido fronterizo y forajido, dentro de la cual hay ese riff a lo “Long train running” de los Doobie Brothers, enfervoreció al respetable y prendió la mecha de la bomba nuclear musical que son los Izal. Después del comienzo, el telón de fondo se utilizó como espacio de proyección de imágenes en directo de la actuación, de mucho agradecimiento para esa gente que no se encuentra en las primeras filas. Abajo Gato en primer plano, afinando el bajo y Alejandro Jordá al fondo antes de comenzar su huracán particular de percusión.
Tras sacar nuestras fotografías, le eché (en cierta manera, no del todo, ya que estaba antes en esa posición, la cual tuve que dejar para ir al foso a sacar las fotos) algo de morro para volver a donde estaba mi novia, en la 5ª fila frente a la torre de bafles del escenario según lo miras a la derecha. Comprensible el mosqueo de la gente, ya que un tío de 2 metros (pues uno que es más o menos como el propio Mikel Izal) es lo que tiene, pero, ¿qué le iba a hacer? Disculpas a quien se sintiera molesto, pero como estarán leyendo, había un trabajo que hacer. Espero al menos disfruten de esta crónica. Abajo parece que Mikel estaba solito en el escenario, ¿verdad?
En cuestiones de set list, volviendo al comentario estrictamente musical de lo vivido, Izal apostaron por un sentido más lógico de lo que hicieron en Móstoles. Cierto es que una cita no tenía mucho que ver con la otra. Aquel día nos chocó mucho que “Qué bien” sonara casi al comienzo de la actuación. Aquí Izal se la guardaron al final de la actuación, antes del descanso para volver con los bises. Hubo un amago de entradilla con broma a cargo de Mikel, pero a la siguiente fue cuando sonó. En el primer sector del concierto cayó como trallazo más destacable “Asuntos delicados”, que situada en el 2º lugar del set list, y tocada de continuo unida a “Jenna Fischer”, mantuvo la sensación de vértigo buscada. En el extremo izquierdo de la foto vemos a un deslumbrado Alberto Pérez en la guitarra escudando a Mikel.
Hablar de momentos álgidos es difícil. ¿Por qué? Porque este concierto es uno de esos en los que te da la sensación de que no hay subida de piñón y se afronta todo en plato grande, en términos ciclísticos. Bueno, hubo un capítulo de recogimiento en el que hubo un trío de canciones que se tocaron de forma acústica, con los 5 componentes sentados en línea en banquetas frente al escenario; en ese sector se incluyó “Eco”, petición tenida en cuenta por lo que el grupo escuchaba del escenario viniendo del público en los bises de los festivales y “A los que volveremos”. Pero el resto fue un no parar de caña, caña y más caña. Abajo una fotografía del pasaje acústico del show.
Cierto es que los pesos pesados estuvieron muy metidos en el tramo final y los bises. Ahí estuvieron la citada “Qué bien” (en la que deberían florecer de forma más profusa las coreografías entre el público que imiten las que constan en el mítico videoclip), “Hambre” (con nueva broma de Mikel en tanto a no haber cenado; y qué verdad tenía, ya que tras el concierto fue jodido encontrar un sitio donde poder cenar, consiguiendo que nos atendieran en una cadena de hamburgueserías que estaba hasta los topes), “Pánico práctico” o “La mujer de verde”, ésta última ya en los bises como rutilante final de actuación.
Era una ocasión muy especial y señalada (dirán que nos estamos poniendo muy pesados y repetitivos con ello) y como tal, no podían faltar artistas invitados. El primero de todos fue el músico Iván Del Castillo, quien con su trompeta aportó los sonidos de viento necesarios en un par de momentos, incluyendo también la gloria de tomar parte en “Qué bien”, donde su trabajo sumó muchísimo a este clásico del repertorio de Izal. Me sonaba este chico, tanto de nombre como de aspecto. Y no me equivocaba: en la fiesta privada postconcierto me acerqué a él y pude confirmar fue rival mío deportivo en equipos de fútbol en mi etapa de juvenil. Tanto él como yo porteros de nuestros respectivos equipos. Su hermano, delantero, más de algún gol me metió en ciertas ocasiones. Me alegró mucho ver a un torrejonero aportando su grano de arena a este triunfo absoluto de Izal.

Arriba les hemos insertado el video de lo que a continuación les comentamos. También estuvo por allí “el seriote de Amaral”, como diría Joaquín Reyes en “Muchachada Nui”. Juan Aguirre tuvo el honor, a la par que Izal tuvieron el honor de contar con él, de sumarse al grupo para aportar sus cuerdas a ese gran tema que es “Magia y efectos especiales”. Quizás este momento, no por la participación de Aguirre en sí, si tuviera que destacar uno en particular, sería para mí el punto culminante del show, con ese estribillo que utiliza la repetición tan representativa del “todos menos tú”. Hablando de mis instantes favoritos, he de citar que uno de los momentos que más me gustaron también del set list fue “Extraño regalo” con su trepidante concatenación de adjetivos.
Mikel Izal fue consciente en todo momento de la situación. Remarcó varias veces lo que suponía al grupo estar ahí y además el poder contar con la participación de esos invitados especiales, donde también subió en un momento Carmen París para anotarse otra colaboración ayudando al quinteto en la canción que titula el 2º lp del grupo “Agujeros De Gusano”. Pero, ¡por Dios!, ¿cómo puede ser que se me estaba olvidando mencionar a Jairo de Depedro? Este señor, con tantas cosas buenas en su discografía como la imprescindible y racial (en su sonido) canción “Un hombre bueno”, también se sumó a Izal y quizás se me estaba pasando su participación porque fue de los primeros de los que se subieron al escenario. Jairo Zavala de Depedro estuvo en el escenario entre Alberto Pérez y Mikel Izal interpretando “Palos de ciego”. Abajo la foto que muestra a Jairo de Depedro junto a los Izal.
Y es que el show fue generoso. Izal ofrecieron un concierto más bien propio de un grupo de 2 décadas de trayectoria. Más de 2 horas de actuación, con un repaso exhaustivo de su discografía, donde rescataron temas menos comunes en sus repertorios de conciertos y en donde también ofrecieron nuevos temas, entre ellos uno titulado “Hacia el norte” que parece ser que habían terminado de ensamblar unos días antes; como reconoció Mikel tras terminar de tocarla, el riesgo les salió bien.
Comentando la actuación del quinteto, ya dijimos en nuestra crónica de Móstoles que Mikel, en primer plano arriba frente al mástil del micro, es un tío que derrocha carisma. Y así es. Se le ve un tío feliz y no es para menos. La progresión de su grupo ha sido geométrica en los últimos años y parece no tener fin. Se le notaba en el rostro en cada segundo de la actuación que disfrutó el momento al 100%, consecuencia suponemos de la consciencia que tuvo presente en cada segundo de lo que estaba teniendo lugar. Hizo varios de sus característicos bailes de brazos oscilantes en posición de sentadilla de espaldas al público y además de en lo vocal, cumplió con la guitarra o el ukelele (es muy curioso ver a un tío tan grandote con un instrumento tan pequeño en sus brazos).
Alberto Pérez, arriba en la mejor foto que le pudimos sacar con nuestros limitados medios, aquel al que comparamos con Diego Costa en nuestra crónica del concierto de Móstoles (y al que también comparamos en parte con el cantante de Foals), estuvo en esta ocasión a mano cambiada nuestra. Tuvo mucho protagonismo por lógica en la instrumentación con sus cuerdas. Al que notamos en un plano más secundario fue al bajista Emanuel “Gato” Pérez, al que en Móstoles le vimos con un papel más importante dentro del show. Cumplió con solvencia, pero dejando el protagonismo a otros.
En la parte de atrás de la alineación estuvieron Iván Mella en los teclados, creando atmósferas buenísimas en al menos 3 ocasiones como intro a ciertas canciones (muy notable) y Alejandro Jordá en la batería, un tío que terminó el concierto con la sensación de que podía afrontar otras 4 horas de actuación; increíble fue verle tocar con la intensidad que puso varias de las canciones del tramo final y del bis, puesto de pie y aporreando a todo meter sus tambores y timbales. En definitiva, Izal son un quinteto bien avenido y bien conjuntado. Debajo Alejandro Jordá y arriba de este párrafo Iván Mella.
Terminó el concierto bordeando las 00.30h, con el público rendido a los pies de Izal y muchos medio llorando de emoción con los últimos acordes de “La mujer de verde”, y salimos del recinto como buenamente pudimos entre la marabunta que allí se dio cita. Buscamos un sitio para cenar y no había manera a esas horas; ni siquiera dimos con algunas fuentes de agua que había antes en la plaza de Felipe II para saciar nuestra descomunal sed (si es que el Ayuntamiento de Madrid las ha retirado -y no fuera un caso de torpeza a la hora de buscarlas por mi parte-, me cago en sus malditos muertos).
Aquí arriba un buen plano cercano que sacamos a Mikel, con Iván al fondo. Bueno, con la venia continuamos con nuestra experiencia personal que rodeó al concierto. Menos mal que en la anteriormente citada hamburguesería de cadena de la calle Goya tuvieron paciencia y atendieron a todos lo que fuimos allí como locos buscando algo que llevarnos a la boca. Muchos de los 12000 que casi habilitaron todo el aforo del Palacio de los Deportes se quedaron sin cenar, pero al menos se llevaron el buen sabor de boca del estupendo concierto que sellaron los Izal.
Tirábamos para casa, por la calle Alcalá, pasada ya la plaza de Manuel Becerra, cuando Pichurra, que había estado como Dj, haciendo una buena sesión entre grupos (la anterior nos la perdimos porque, como ya hemos comentado, la prensa no pudimos acceder hasta que comenzaron los primeros acordes de Cyan), donde abundó el indie nacional, con Vetusta Morla o Los Planetas (impagable escuchar “Un buen día” en la espera para Izal), me llama a mi teléfono móvil. Me había comentado de la fiesta privada post concierto y finalmente nos animamos y tomamos un taxi para allá. La siguiente imagen muestra el momento en el que Carmen París e Iván Del Castillo (en su 2ª intervención) se sumaron al grupo en las tablas.
Allí estuvimos, en el local Showcase de la calle Concha Espina, donde pude hablar con uno de los artistas invitados Iván Del Castillo (como ya he comentado párrafos atrás) y también charlar con el propio Pichurra, al que sugerí (y el cual aceptó con sabiduría) que en su sesión pinchara el tema “Turistas heridos” de los Cyan para también tributar al artista invitado. Estaban locutores afamados de Radio 3, como Ángel Carmona que retransmitió en directo el concierto (y al que no me acerqué a presentarme y saludar no sé por qué coj…), los propios Izal, muchos seres queridos y allegados. Quienes no asistieron (o al menos no lo harían hasta pasadas las 4.15h cuando nos marchamos para casa) fueron los Cyan. Una pena, ya que tenía ganas de charlar un rato con Javi Fernández para saber de la situación actual del grupo y además felicitarles por su papel en la velada de esa noche. Abajo en la cabina de dj del Showcase con mi buen amigo Pablo Arribas “Pichurra”.
Antes de irnos tuve la suerte de toparme de frente con el gran Mikel Izal, al cual saludé y felicité por la actuación y la trayectoria ascendente tan imparable de su grupo. Me alegró en cierta manera que me dijera que “Discos, música y reflexiones” le sonaba de algo cuando me presenté. Le anticipé que la presente crónica sería muy en positivo y al respecto lamentó los errores técnicos del comienzo, respecto a los cuales le dije que eso no se notó de escenario para afuera. No quise entrevistarle, a pesar de que llevaba grabadora a mano, porque estimé que no era el momento oportuno, que no por falta de ganas. Nos hicimos una foto que aquí les dejo a continuación a modo de las que se hace Julián Ruiz con la gente; y es que hacía ya tiempo que nos les insertaba alguna imagen de este tipo. La verdad es que da gusto realmente hacerse una foto con alguien sin necesidad de tener que agacharte para que la desproporción de altura no lleve a la propia instantánea al ridículo.
Jupe importante el que llevábamos. Eran las 4.30h pasadas y nos íbamos para casa, que mi día había comenzado a las 6.50h para mi práctica balompédica habitual como portero de fútbol 11 como muchos saben y todo ello pasó por una jornada en los estudios de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) desde las 13.45h hasta las 18.15h. Con todo, lo anteriormente escrito desde este párrafo para atrás lo llevé a cabo en torno a las 12.00h de la mañana del domingo; las sensaciones estaban vivas y es lo mejor de cara a elaborar la crónica.
En estos momentos, lunes 13 de abril a las 18.17h, tomo consciencia plena de todo y sigo maravillándome de la grandeza que ha adquirido Izal. Es brutal y vertiginoso el ritmo que ha llevado el grupo desde que “Agujeros De Gusano” salió a la venta y que ha desembocado en este maravilloso evento del que les estamos hablando. Probablemente Izal sean el grupo más admirado y envidiado (de forma sana o no sana) por muchos músicos dentro del panorama musical español. Son el grupo del momento y lo son claramente. Abajo una imagen de Izal en blanco y negro sacada por Susana Hernanz.
Esta fecha es histórica. Estoy seguro de que será recordada durante mucho tiempo y pasará a la posteridad con otros ejemplos como el concierto de U2 en 1987, el de Mecano en el Rockodromo (actual polémico Madrid Arena) en 1989 o el de Arcade Fire en 2010 en el mismo recinto que acaban de conquistar los Izal. Veremos si el paso del tiempo me da la razón, pero estoy muy seguro de ello.
Ahora vienen tiempos de encerrarse a componer y grabar. Y supongo que también a descansar un poquito, ya que estos chicos no han parado prácticamente en los últimos 24 meses. Izal retornarán con su 3er. disco de larga duración y ya no como una promesa del panorama musical, sino como uno de los grandes nombres. Este concierto ha terminado de ser su consagración y la consecución de un bonito sueño de un chico que un día probablemente soñó con ser estrella del baloncesto cuando formaba parte de la cantera del Tau Baskonia. ¡Qué vueltas da la vida!

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