lunes, 13 de octubre de 2014

Concierto Morrissey. Madrid (09-10-2014)

Primero de todo, advierto: esto es un blog y aquí lo personal tiene mucha cabida. Habrá crónica en sí de la actuación, párrafos más adelante, pero la experiencia personal mía también estará al detalle; ¿qué quieren que les diga? Hay veces que releo los artículos y recuerdo detalles que tenía olvidados. Digo esto porque el post va a ser largo de aúpa, pero es que fue una ocasión muy especial para mí y no quiero dejarme nada en el tintero. Avisados están. Pues bien, al tema.
Tenía una cuenta pendiente musical muy importante en lo que a conciertos se refiere. Ya sabrán muchos que uno tiene en su podium de gustos musicales a The Cure en el 1er. puesto del cajón y luego, ni yo mismo sé cuál en 2º y cuál en 3er. lugar, a The Smiths y Depeche Mode. A los de Basildon ya les he visto 4 veces (y más que suficiente con lo previsibles que son en tanto a sus set list) y a Robert Smith y cia. un par de ocasiones (estos todo lo contrario, te pueden tocar cualquier canción de su discografía en una misma gira, con lo que si les queda alguna visita más a Madrid allí que iré). The Smiths son historia y Morrissey es la continuación lógica de su historia, por tanto Morrissey en solitario en sí era la cuenta pendiente, más allá de pensar en quimeras como una (quizás innecesaria) reunión de Mozz con Marr, Joyce y Rourke. Morrissey es poco amigo de España, y es que le gustan pocas cosas de nuestra sociedad y tradición. Madrid nunca la había visitado en concierto de gira al uso, ya que aquel mítico concierto de The Smiths en 1985 fue gratuito dentro de la programación de San Isidro y lo de 2008 fue un festival (aquella peculiar que el FIB, en sus años gordos, se sacó de la manga en la capital). Con lo que concierto de gira y de pago, con él solito en el cartel, era su primera ocasión en 31 años de trayectoria musical.
Ya he comentado en alguna ocasión lo de 2008. Morrissey es un tío del que no te puedes fiar que vaya a salir a cantar hasta que se apagan las luces y le ves aparecer en el escenario (que se lo pregunten a los donostiarras en el año 1985 o a los “fibers” del año 2004). Por ello, en ese evento del FIB en Madrid, no me arriesgué a pagar los 69 euros, ya que si al bueno de Morrissey le daba por no actuar, no tenía claro que me reintegraran el importe de la entrada, ya que podían aludir que el resto del cartel seguía en pié (y eso que había gente como Siouxsie que también pudieron interesarme). Por ello, a Mozz ya le había escuchado, ya que Mariano González y yo nos fuimos para allá a escucharlo en los alrededores (lo cual conseguimos de forma muy nítida), y antes a preguntar si, ya a mitad de festival, las entradas se habían reducido en importe (cosa que no pasó). Yo soy vago para irme a otras ciudades a ver a artistas y por eso veía difícil que viniera algún día por Madrid y que pudiera verle. Fue a finales de agosto cuando saltó la noticia y sin saber el precio de la entrada ya tenía marcada la fecha del 9 de octubre en rojo en el calendario.
Aquí inserto una crítica abierta a Ticketmaster. El día 2 de septiembre me metí a comprar la entrada y descubro que no hay opción de ir a recoger la entrada, sino que o bien le dabas a imprimir en casa o bien que te las enviaran con un sobrecoste (que con los 6 euros de gastos de gestión, como para encima palmar más pasta). En un link que había en el evento sobre el “print at home” se te abría un texto explicativo en el que te decían que si tenías algún problema podías ir igualmente a tienda con el código y te lo imprimían. Fui expresamente a Fnac a recoger mi entrada y me dijeron que eso no era así. Puse la pertinente reclamación de consumo y a los 2 días me llaman de Ticketmaster, no para reconocer que su página informa mal, sino para decirme que el que no me entero soy yo y que su web está perfectamente clara. No hubo forma de entenderme. Al día siguiente recibo otra llamada de una altiva señora o señorita que me volvía a contar lo mismo (como si no tuviera constancia de que ya me habían llamado el día antes). En fin, recomiendo abiertamente que no utilicen ese servicio y que opten por cualquier otra vía de distribución, como ir directamente a recoger la entrada y pagarla en un centro, ya que por 6 euros de comisión que no te den facilidades, sino que te busques la vida para imprimirla (¿y si no tengo impresora?) es una absoluta vergüenza. Bueno, dicho esto, continuemos con el asunto.
Con Mariano González fuera de combate, las alternativas para no estar solo en el Palacio de los Deportes (renombrado comercialmente para el evento) eran Luis Felipe Novalvos, el hermano mayor de mi amigo Chemi (también amigo en definitiva) Antonio Villena y Alfredo Morales. El primero de los citados, debido a un verano de fuertes gastos, declinó acudir. El 2º, por asuntos de oposiciones laborales que le coincidían, también tuvo que desistir de sumarse al plan. Y Alfredo Morales estaba contrariado por varias cosas, como por el precio de la entrada (y eso que él no pasó por algo como lo que yo he comentado), como por el posible cambio de recinto, ya que creía que el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid le venía grande a Mozzer. Finalmente, casi de última hora, decidió sumarse, cosa que me agradó especialmente, ya que me apetecía ir acompañado a este concierto.
Durante la semana previa y la del concierto en sí, ya que se celebraba en jueves, fui recuperando la escucha de la discografía de Morrissey en formato de cinta de cassette, ya que en mi nuevo domicilio aún no tengo un equipo en condiciones que lea cds. Por supuesto, en mi reproductor mp4 fui escuchando también todos los días al trabajo el nuevo disco “World Peace Is None Of Your Business”, un trabajo que es más que un digno regreso tras 5 años desde el aceptable “Years Of Refusal” y el cual tendrá en breve protagonismo por aquí en formato de artículo de revisión de disco a fondo tema a tema. Desempolvé la audición de “Bona Drag”, el notable directo no oficial “Live Eugene” de 2002, “Your Arsenal” y la misma tarde del concierto mi favorito “Vauxhall And I”.
Con mucha emoción y nervios salí de mi nueva casa en San Pascual/Barrio de la Concepción, dándome un paseo de unos 25 minutos hasta el recinto de la calle Goya. Como curiosidad, pasé por delante de la plaza de toros de Las Ventas, y con tanto jaleo antitaurino a cargo de mi ídolo, me vi tentado a hacer una foto, la cual les dejo aquí arriba insertada. Tuve suerte y cuando llegué es cuando empezó a caer intensamente la lluvia. Para ese momento, ya estaba bajo el voladizo de la tribuna principal. Y es que parece que Morrissey, para estar más aclimatado, se trajo bajo el brazo un día gris y lluvioso, de esos que deben ser tan comunes en su Manchester habitual. Tenía intención, como siempre que voy a un concierto al Palacio de los Deportes, de acceder por la plaza de Felipe II. Allí me encontré la primera cosa que me hizo tener cierta mosca detrás de la oreja: no había nadie en Felipe II (aunque ya había visto antes en Goya a gente -no mucha- haciendo cola) y había un cartel que ponía que no había artista invitado, que las puertas se abrían a las 20.15h (la hora del en teoría artista invitado) y que solamente el acceso era por la calle Goya.
Pues me fui detrás de las vallas de la calle Goya y pronto establecí contacto con 3 fans, 2 chicos y una chica de Brasil, la cual sufrió una de esas “simpáticas” cancelaciones de Morrissey en Lisboa no hacía mucho tiempo. Poco después llegó Alfredo Morales y tuvimos unas buenas conversaciones sobre el directo de Morrissey, su discografía, su particular carácter y forma de ser y además hacer varias chanzas y bromas (aunque con cierto temor) ante una posible cancelación del concierto que estábamos esperando vivir en las puertas del recinto.
Todo rezó con puntualidad y con bastante orden y educación fuimos accediendo al recinto a las 20.15h en punto. Dentro había unas pobres chicas comerciales que intentaban promocionar o vender la tarjeta asociada al banco que se asoció el nombre del recinto para la ocasión. Con mucha vergüenza las dejamos (sobre todo Alfredo) con la palabra en la boca y fuimos bajando escaleras hasta llegar a pié de pista. Y ahí fue donde Alfredo se anotó un tanto frente a mí. Yo pensé (supongo que al igual que el promotor del concierto), que Morrissey tenía capacidad de sobra para llenar el Palacio de los Deportes. Pues no, no iba a ser así. Todo el graderío (he dicho todo) estaba cubierto con lonas negras y solamente estaba habilitada la pista en 2 terceras partes de sus dimensiones. Alfredo siempre me dijo que ni de coña iba a llenarlo y que era normal que cambiara de recinto. Aunque la siguiente foto es de una vez finalizado el concierto, mírenla bien. Muestra el lateral de Felipe II y el fondo contrario al escenario de la calle Goya. ¿Ven los telones y por encima la estructura oscura del graderío del recinto?
Nunca, en todas las veces que he ido al Palacio de los Deportes, me había encontrado con algo así. ¿Quizás las críticas de Morrissey a nuestra sociedad hayan hecho que mucha gente se haya borrado y solamente hayamos ido todos aquellos que le adoramos, más allá de su a veces extrema personalidad, y que hasta nos reímos cuando nos insulta en mitad del concierto? Pues puede ser. No sé. Ahí tuve el miedo de ver que quizás no se llevara a cabo, ya que con este panorama y conociendo a Mozz, era más que probable que ante la poca respuesta y el “cariño” que tiene a la tradición española, nos mandara a freír espárragos mientras se tomara un té en su habitación del hotel. José, uno de los chicos que conocimos en la puerta, nos dijo que alguien de su confianza le había dicho que Morrissey había al menos hecho la prueba de sonido, con lo que por un lado tenía cierta tranquilidad. Nos situamos mirando al escenario a la izquierda, en una 4º o 5ª fila, lugar parecido en el que ya he vivido muchos conciertos que por aquí les he narrado. Abajo un selfie del sr. Morales y servidor en el momento lineal temporal que vamos narrando, con los nervios en aumento a medida que se acercaba el momento de ver a Mozz en escena.
La hora y cuarto de espera se hizo muy pesada, pero al menos a las 21.05h o así sobre el telón blanco que tapaba el escenario, se empezaron a proyectar videos de actuaciones muy del gusto de Morrissey, entre las que vimos a Ramones (vean la foto de debajo del párrafo), New York Dolls o a Charles Aznavour (quizás el más aplaudido de todos). También se incluyó, con imágenes de los días en los que murió la señora Thatcher, el “The witch is dead”, que hizo mucha gracia al público, o un video con toros empitonando a gente mientras sonaba a todo volumen en formato estudio (ya que aún quedaba para la actuación) “The bullfighter dies”. Viendo el resto de videos de actuaciones en programas de televisión del Reino Unido, le comenté a Alfredo que estaría muy bueno que justo antes de empezar se apagaran las luces y se proyectara la mítica actuación en “The Tube” rodeados de flores, que a la larga ha terminado por ser el video oficial de “This charming man”. Entonces, saldría Morrissey, que se quedaría viendo el video al terminar y haciendo un gesto como de fuera esto, comenzara con un trallazo. No fue así, y lo único que sonó (y ya es algo controvertido si lo piensan) fue “The bullfighter dies”.
Morrissey, aunque a ratos es excesivo, gruñón y gañán, en otras cosas es muy educado. Y en temas de puntualidad es escrupuloso, cosa que se agradece. A las 21.29h y 59 segundos se apagaron las luces, se cayó el telón blanco y Morrissey junto a su banda, comandada por el gran Boz Boorer, se presentó en el escenario ante el griterío devoto de los pocos (en comparación con lo que podría haber sido y se merece él) que estuvimos allí. Sobre los 2 telones de fondo se proyectaron 2 imágenes de la reina Isabel II de Inglaterra haciéndonos “peinetas” con las 2 manos. Entonces, Morrissey, antes de empezar a cantar y que sonara algún acorde de sus músicos, dijo: “Traigo buenas noticias”. Y, primera sorpresa: comienza con “The queen is dead”, con lógica por lo descrito. Fue para mí como recibir un sopapo en la cara del que te cuesta ya recuperar el sentido. Sí, era la primera canción que en mi vida había escuchado de la historia de Morrissey. Me llevó a aquel inolvidable mes de junio de 1998 cuando me pasaron en cinta el “The Queen Is Dead” y los latigazos de la batería de Mike Joyce junto a las afiladas cuerdas de Johnny Marr me dejaron sin palabras. Fue especialísimo que empezara así y muy simbólico para mí. Además, fue una forma de comenzar arrollando y sacudiendo al público. Abajo Mozz nada más salir al escenario, antes de comenzar con “The queen is dead”.
Pero, Morrissey parecía que quería tumbarme de primeras manos. No me lo creía, pero cuando aún estaba recuperándome de la intensidad de “The queen is dead”, comienzan a sonar las aguerridas notas de, ni más ni menos que, “Speedway” de “Vauxhall And I”. Esta es una de mis canciones favoritas de toda su discografía. El broche de oro al que considero su mejor lp. Es la única vez, se lo confieso, que se me saltaron las lágrimas de la emoción durante la canción y los pelos de los brazos se me erizaron. Grabé video con mi cámara, el cual tiembla sin cesar del estado emocional en el que estaba. Fueron 4 minutos de concierto que jamás podré olvidar y un inicio de concierto que en intensidad solamente recuerdo tan arrollador el de Franz Ferdinand en el mismo recinto en el 2009.
Por fortuna (o mejor dicho, para bien de mi estado de sobreexcitación), Morrissey me dejó respirar y luego abrió un bloque en el que por ejemplo metió la controvertida “The bullfighter dies”, que no es que me guste en demasía (aunque sonó bien en directo) y la rareza de “Ganglord”, un tema que ya sonó en aquel FIB compensatorio por lo de 2004, con una retransmisión en directo de Tve que incluyó una particularísima narración del mítico Julio Ruiz. He de reconocer que en directo en esta ocasión me gustó mucho más “Ganglord” de lo que la recordaba. Y es que el sonido del concierto fue exquisito y buenísimo. No sé si los telones que hacían parecer el Palacio de los Deportes una sala de aforo reducido tuvieron algo que ver, pero en todo caso, desde aquí mandamos nuestras más sinceras felicitaciones a los encargados del sonido.
Todavía, en estos momentos en los que escribo (al día siguiente, y precisamente mientras Mozz estará sobre las tablas del Sant Jordi en Barcelona deleitando a más apóstoles) me embarga la emoción y para que todo sea peor (en el sentido de que la emoción pueda a la razón y el orden al escribir) estoy escuchando el “Live Eugene” de 2002, el cual tiene un set list que es de lo mejor que ha seleccionado Morrissey en su trayectoria para una actuación. Por tanto, no me pidan mucho orden y concierto. Luego les dejaré el set list ordenadito, pero ahora no seguiré de forma lineal la estructura de la actuación. La siguiente foto es de los bises, por cierto (notarán el cambio de vestimenta).
Saben que me gusta hablar de las sorpresas cuando hago una crónica de concierto. Con Morrissey lo bueno es que nada es previsible y te puede recuperar canciones insospechadas. “Ganglord” fue una cierta sorpresa, pero hubo más. En el sentido positivo no me esperaba para nada “Dissapointed”, una notable pieza de “Bona Drag” que sonó a eso de mitad de concierto. Y a priori tampoco me esperaba que de The Smiths rescatara “Asleep”, la cual metió en formato muy íntimo en el bis. Lo que pasa es que esta sorpresa se me fastidió al ver sin querer a una chica que tenía delante con su smartphone, la cual en su muro de Facebook le habían posteado la toma en directo del concierto anterior de inicio de gira en Lisboa. Sonó muy bonita “Asleep”, pero yo hubiera rescatado antes cualquier otro trallazo de The Smiths, aunque fuera alguna perogrullada como “There is a light that never goes out”. Lo ya comentado de “Speedway” fue sorpresa en el sentido de que no me esperaba que sonara tan pronto, sino que me la imaginaba en el tramo final o incluso en bises. “Certain people I know” también me supuso una cierta sorpresa.
Del notable nuevo disco esperaba que recuperara alguno de los temas añadidos de la edición extendida, ya que casi todos son de un nivelazo. Ahí me equivoqué y el escrutinio, que fue generoso, correspondió a temas titulares del track list de “World Peace Is None Of Your Business”. No tardó mucho en sonar una de sus mejores piezas “Istambul” y tampoco faltó “Kiss me a lot”. Sorprendió la tardanza en sonar la canción título y por otro lado hubo otro momento de hostiazo a la familia real británica con foto de la por otro lado guapísima Kate Middleton y el príncipe William, con el pié de foto que decía United King-dumb; supondrán con acierto que en esos momentos sonó el “Kick the bride down the aisle”, en la que Morrissey hizo una interpretación vocal de lo más teatral de la noche. Aunque ya sonó en el previo del concierto, no faltó “The bullfigther dies”, tras la cual le tiraron a Mozz una bandera de España con el título de la canción, tras lo que sentenció el cantante: “La vergüenza de España”. Mis opiniones sobre los nuevos temas vendrán con el artículo de revisión del disco, el cual ya he dicho que no tardará mucho en ser publicado. Destacó mucho “I'm not a man”, que la interpretó con mucho sentimiento y aflicción.
De los Smiths recuperó 4 temas. Las ya comentadas “The queen is dead” y “Asleep” y por otro lado “Meat is murder”, donde la canción se acompañó de horribles imágenes de matadero ante las que Mozz se llevó las manos a la cabeza en el sector final instrumental estando de pié de espaldas al público, y que sonó en el tramo final del concierto. En el bis, junto a “Asleep” y cerrando definitivamente el concierto, Morrissey y los suyos se propusieron terminar en todo lo alto con el trallazo de “How soon is now?”. En la foto superior de este párrafo se puede ver a Morrissey en su particular sufrimiento ante las imágenes proyectadas durante “Meat is murder” que ya hemos comentado.
Sabrán, si han leído varias de mis post de conciertos, que suelo hacer hueco a un apartado en el que meto mis “peros” al set list, con cosas que no sonaron y me hubiera gustado que tomaran parte de la actuación. La verdad es que fue un concierto que disfruté tanto y tan intensamente y que son tantos y tantos los temas de The Smiths y Morrissey en solitario que adoro que para satisfacerme Mozz debería haber estado al estilo de Springsteen 4 horas en el escenario, cosa que por su salud (y tradición de duración de conciertos) no veo factible que le dé por adoptar ahora.
Aún así, y sin mucho ánimo de crítica, no hubiera escuchado con malos oídos la citada “There is a light that never goes out”, “Why don’t you find out for yourself?” (aunque ésta la escuché en aquella ocasión de 2008), “The more you ignore me, the closer I get” o “Lucky lisp”, un tema que tenía muy olvidado y refresqué con gusto días atrás cuando recuperé “Bona Drag”. Porque cosas raras como “Well I wonder”, “Satan rejected my soul”, “Sign your life” o “I don’t owe you anything” sé muy bien que no va a recuperarlas Morrissey ni en broma, ya que aunque él está muy lejos de lo previsibles que son Depeche Mode en directo, no llega a los niveles de sorpresa y de tener fresco toda su discografía que tiene su “buen amigo” Robert Smith de The Cure. Lo muy sorprendente fue que de “You Are The Quarry”, su celebradísimo retorno discográfico de 2004, no se acordara de tocar ni un solo tema; y es Mozz es así: con 2 cojones enormes.
Y es que no me va quejarme sobre Morrissey, primero porque tocó y no dio la espantada ante el panorama de pinchazo de convocatoria que pintaba, y segundo porque me ofreció momentos que disfruté de especial manera como su quizás mejor single de su 2ª etapa musical (la que abarcaría desde 2004) que fue el “You have killed me” escrito junto a Tobias, perteneciente al notable “Ringleader Of The Tormentors”. La cantó relajado y hedonista (aunque en un momento se medio arrancó con un balbuceo algo gañán, marca de la casa en algunos excesos comunes del artista en sus conciertos), como merece el tema, y con notables variaciones de la letra, como hizo en varias de las canciones del concierto. Había pensado subir, por mi gusto personal “Speedway”, pero de la emoción me tembló tanto el pulso al grabar el video que mejor les dejo este más decente de “You have killed me” que he subido a nuestro perfil en Youtube.

Hubo momentos que para todos fueron muy especiales. Por ejemplo, Alfredo me comentó que esperaba con muchas ganas que sonara el “Everyday is like sunday”. Y así fue. Morrissey apostó por este clásico de sus comienzos en solitario que creó una atmósfera muy emotiva en el reducido recinto en el que se quedó el Palacio de los Deportes para esta ocasión. Aquí el set list bien ordenadito: “The queen is dead”, “Speedway”, “The bullfighter dies”, “Ganglord”, “I'm throwing my arms around Paris”, “Kiss me a lot”, “Disappointed”, “You have killed me”, “Istanbul”, “Earth is the loneliest planet”, “Trouble loves me”, “Neal Cassady drops dead”, “Certain people I know”, “I'm not a man”, “Everyday is like sunday”, “Kick the bride down the aisle”, “Meat is murder”, “World peace is none of your business”. BIS:  “Asleep”, “How soon is now?”.
Morrissey estuvo más comedido de lo habitual, con cierta timidez en su habitual arrogancia en el escenario. No nos insultó o se metió en exceso con nosotros; tan solo nos llamó locos en una ocasión tras decir que éramos muy amables, pero se esforzó en dar las gracias en castellano en varias ocasiones y a pesar de que él sería muy consciente del fracaso de público que cosechó en su primera visita regular de gira de su historia en Madrid, no se le vio especialmente disgustado, sino que se tomó el concierto con mucha entrega y profesionalidad. Contra los que sí rajó fue con la última discográfica que tuvo, la cual le echó tras publicar el nuevo disco. Salió junto a sus músicos (todos con camisetas de marca de deportes con la leyenda “Mad In Madrid” impresa) con camisa muy cutre, roja con un par de lineas negras en un lateral y un pantalón negro también muy poco elegante sobre el que se le veían esos zapatos suyos finitos que tanto me recuerdan a los que llevaban los personajes masculinos de los cómics de “La Pequeña Lulú”.
En los bises mejoró. Simplemente por el cambio de camisa (vean la foto de aquí arriba), ya que salió con una azul oscura abotonada que le iba mucho mejor y la cual regaló a la audiencia tras terminar “How soon is now?”, cuando aún pensábamos que podría quedar algo más, ya que es común que él utilice más camisas en un mismo concierto; y es que Mozz suda que da gusto, detalle de su entrega. Su aspecto, teniendo en cuenta sus problemas de salud no muy lejanos, no fue malo. Cierto es que hace ya tiempo que perdió su figurita delgada por un torso que, según comentamos entre gente como Mariano González, Alfredo Morales y yo, se asemeja (muy a su pesar) a un rollo de carne de esos de donde se saca el material para los kebabs, pero dentro de lo que cabe no se le vió mal. A continuación una foto del gran Boz Boorer con su recortada perilla.
Alfredo Morales quería estar en primera fila. Yo, por experiencias negativas por el tema de las fotos que quiera sacar con gorilones de seguridad, no soy amigo de ello (además de que el escenario en ese lugar te sobrepasa y la sensación es muy rara). El motivo que tenía Alfredo era que quería estar ahí por si Morrissey dejaba el micrófono a la gente para que soltaran alguna cosa. Pues ese detalle faltó. Al igual que el hecho de que saltara gente al escenario a abrazarle; en ese sentido solamente hubo un tímido intento que fue rápidamente abortado por los empleados de seguridad. Morrissey sí que acercó muchas veces a la valla y alargó su brazo para estrechar la mano a varios fans.
Boz Boorer, a pesar de su jerarquía e importancia en la historia de Morrissey (y más aún con el acertadísimo papel compositivo que se ha marcado en el último disco), no hace por llevarse protagonismo. Es más, estaba situado en el lado izquierdo del escenario (según miras al escenario), casi enfrente de nosotros, que conseguimos situarnos en 5ª fila, muy cerquita del escenario. El resto de lo músicos, muy jovencitos, hicieron un gran papel. La maquinaria sonora, además de la calidad conseguida en el sonido, sonó bien coordinada. Las veces de presentación correspondieron a uno de los músicos, el cual citó a todos los componentes como sus hermanos (arriba del párrafo vemos a Morrissey reverenciando al músico que presentó a la banda en el momento en el que citó al señor Morrissey). Aquí abajo uno de los músicos de Morrissey en directo en la actualidad.
Morrissey parece que, al igual que una competición deportiva, tiene una duración de actuación y con “How soon is now?” ya estaba en el descuento. Corriendo tiró su camiseta y se marchó con el torso desnudo hacia los camerinos tras cumplir una hora y 40 minutos de más que aceptable concierto. Las luces se encendieron rápido y por fin Alfredo y yo pudimos comentar más a fondo el concierto, ya que él terminó algo detrás mía en plena actuación y salvo un par de veces que me volví estuvimos muy centrados en lo que sonaba (no tanto como un par de chicas que no paraban de hablar al lado de mí). Nos fuimos al puesto de merchandising, donde sí que hubo éxito de convocatoria y donde finalmente, porque no le convencían los ítems y su precio, Alfredo declinó comprarse nada. Aquí les dejo una imagen del puesto de merchandising oficial, que se situó en el lateral de la plaza de Felipe II en la pista.
Salimos lo más rápido que pudimos del recinto, por la ratonera de accesos (en esta ocasión, al estar cerrado el graderío no había opción de subir por los laterales y acortar la espera) y con alivio vimos que no llovía en esos momentos. Nos fuimos al otro lado de la calle doctor Esquerdo donde en una taberna nos tomamos un par de botellines cada uno y en cuyo local tuvimos unas amenísimas charlas futboleras (y eso que Alfredo no es muy de ese deporte) sobre los años 90. Poco después de media noche cada uno partimos hacia nuestra casa, con un cierto error por mi parte a la hora de querer improvisar el camino de vuelta a casa para que fuera más corto, metiéndome por unas calles en las que anduve perdido unos 5 minutos. La sudada todavía me duraba.
Puede ser que no veamos nunca más a Morrissey por Madrid. Aquí viene el apartado reflexivo para justificar el nombre del blog. Y es que fue un tremendo fracaso de público. Sonado. A buen seguro el promotor habrá pinchado pasta por doquier con este evento. Yo no me lo esperaba, la verdad. El señor Morales sí y acertó. Pero, ¿qué vas a hacer? Siempre queda muy guay cuando un grupo amplía aforo y cambia de sala, pero, ¿a la inversa? Eso ya es aceptar un fracaso de antemano, cosa que Mozz supongo que no aceptaría. No sé si se intentó colocar más entradas en portales de última hora a precio reducido (cosa que me hubiera tocado mucho los huevos, por lógica, tras haber pagado 56 euros), como sí sucedió en su día con Billy Idol en La Riviera, cosa que funcionó, ya que Idol consiguió una sensación de lleno en el local. 
Claro, quizás lo más ajustado a Morrissey hubiera sido un Palacio Vistalegre, pero, ¿qué es en sí ese recinto? Una plaza de toros con una significativa estatua en su acceso principal. No veo a Morrissey tocando allí, a no ser que tras finalizar el concierto tenga en la manga un plan para dinamitar el lugar. Aunque no me guste nada el recinto, quizás La Riviera, o en su defecto un par de fechas en dicha sala, le hubiera venido más ajustado, pero todo esto lo digo tras ver lo visto, ya que a priori, si yo hubiera sido promotor del concierto, también me hubiera arruinado.
A Luis Felipe Novalvos le decía que este concierto era una especie de “cometa Halley”. Es decir, que pasa cada 80 años y hay que tener en cuenta la esperanza de vida nuestra y del artista. Y creo que así será. Estoy muy contento de haber acudido a ver a Morrissey y haber saldado uno de mis “debes” en estos de los conciertos. Aunque, por motivos personales, cada vez me apetece menos ir a conciertos, he de reconocer que hacía muchísimo tiempo que no lo pasaba tan bien en un concierto; podría decir que este concierto forme parte de mi podium de conciertos a los que he asistido y de los que mejor recuerdo tengo junto al primero que fui de The Cure en el año 2000 en La Riviera y el de Spandau Ballet en el Palacio Vistalegre en 2010. Algún fan que le haya visto en varias ocasiones me acusará de excesivo y emocionado. Y es que reconozco que quizás sea poco objetivo y que si intento serlo quizás diría que fue un buen concierto, notable, pero sin excesos ni alardes geniales. Pues puede ser, pero lo emocional aquí me toma una parte especial de mis sensaciones y así lo trascribo. Quedé encantado con la experiencia. Ya me gustaría que un futuro haya alguna más, pero sinceramente veo complicado que Morrissey vuelva de concierto por Madrid. Ojalá me equivoque.

4 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

Victor te he leido enterito, y sabes que a pesar de desconecer mucho de los temas de smith y Morrissey, creo que he leido uno de los post mas pasionales que te recuerdo, me alegro que de entrada el primer tema te evocara a otra epoca y sensaciones, una pena que artistas de esta altura tengan poca aceptacion de publico pues sin duda imposibilitan más su regreso al pais, el promotor como bien dices no estara muy contento, bueno nos vamos leyendo me encantan tus cronicas

KENZO Y EL DRAGÓN dijo...

Gran post sobre un gran concierto, te entiendo perfectamente, cuando vas a ver a uno de tus artistas favoritos por primera vez es muy difícil el ser objetivo porque prácticamente te da igual lo que toque, ya el simple hecho de estar allí es toda una experiencia.

Recuerdo mis primeros conciertos de grupos como Kraftwerk, Depeche Mode, Pet Shop Boys o el propio Morrissey y tuvieron que pasar varios años para hacer una valoración objetiva de lo vivido.

Esto es más fácil cuando has ido a ver al artista varias veces por eso de comparar.
Todos mis conciertos de Moz han sido muy buenos pero con cuatro conciertos a mis espaldas puedo decir con bastante objetividad que fue su concierto en el Olympia de Paris, el mejor, y este fue mi segundo concierto no el primero.

El de Madrid fue un gran concierto en cuanto a sonido (la banda estuvo mejor que nunca siempre bien comandada por Boz), Morrissey estuvo muy bien, elegante, comedido, apenas gañan (bueno ese “you have killed me” ueueueue), en muy buena forma de voz y también física (vamos que no ha echado más tripa de la que estamos acostumbrados), el concierto podría haber algo muy grande pero fallo el público, por dos motivos.

1. El fracaso de la venta de entradas, yo ya me lo imaginaba aunque no me hizo ni puñetera gracia tener razón, Morrissey no es para las masas, nunca lo ha sido ni aquí, ni en Francia ni en Italia, etc etc etc

En realidad él es un artista de culto excepto en UK y Usa donde suele llenar grandes recintos pero él es mas de teatros, de teatros grandes eso sí, y aquí nos topamos con la carencia de recintos adecuados para artistas no demasiado famosos pero con cierto poder de convocatoria.
Se podrían haber hecho dos Rivieras pero lo suyo es que existiera un sitio de capacidad media para este tipo de artistas. Vista Alegre es enorme para él, imagínate un sitio de 14000 localidades ocupado por 4000-5000 que fue más o menos la gente que fue al Palacio, seria deprimente. Yo siempre he pensado en el infrautilizado auditorio del Parque Rey Juan Carlos con capacidad para 10000 aunque en invierno habría que cubrirlo.
Hacer dos Rivieras hubiese estado bien (creo que en Italia ha hecho algún teatro dos días seguidos) pero claro entonces le tienes que pagar dos veces y Moz no es precisamente barato.

Luego el precio de las entradas era a todas luces abusivo, 56 euros espanta a cualquier fan casual que le guste los temas más famosos o las canciones de los Smiths y entonces pues te encuentras con un concierto solo para fanáticos superfanaticos como nosotros y gente acaudalada que le da igual gastar 8 que 80 y que va más a figurar que a disfrutar del artista, aquí en Madrid hay mucha pose de este tipo, gente que va a estos eventos porque “hay que estar”, suelen ser esa gentuza que no para de hablar durante los conciertos incluso dando la espalda al artista.

Si las entradas hubiesen costado más baratas hubiera ido más gente pero tampoco nos engañemos, no habría llenado ni en broma.

KENZO Y EL DRAGÓN dijo...

2. No me gusto la actitud del publico aunque la entiendo, exceptuando las primeras filas que lo celebrábamos todo, en el resto vi bastante indiferencia sobre todo ante las nuevas canciones y ciertamente es que Moz se marcó un Umbral en toda regla en plan “yo he venido aquí a hablar de mi disco”. Supongo que muchos pensaban que eso iba a ser un hit after hit, claro que si lo pensaban, que poco conocen a Moz!

Incluso los fríos franchutes estuvieron mil veces más animados que el público de Madrid, lo cual es triste decirlo, en fin supongo que el setlist tendría mucho que ver, ocho canciones de tu nuevo disco es una burrada aunque yo las recibi con gusto aunque hubiese cambiado “Neal Cassidy drops dead” por “Staircase at university” o alguna del disco extra que apuntas.

El show estuvo lleno de grandes momentos, tu los has descrito muy bien en tu crónica, si tengo que elegir me quedo con dos “meat is murder” que me recordó una vez más porque decidí de no comer a penas carne y como no “everyday is like Sunday” que como sabes fue la canción que elegí para decir que iba al concierto en Facebook.

“Speedway” también estuvo muy bien aunque considero que se equivoca al soltarla tan pronto, es una canción claramente para el final del concierto pero claro para ti fue como un enorme bofetón después de “The queen is dead”.

Tambien me lleno de orgullo esa bandera de España con “The bullfighter diez” escrito y temas como “certain people I know” que no me esperaba para nada, es lo bueno que tiene Moz que no sabes por donde te saldrá cada noche y eso tiene su punto aunque produzca que a mucha gente se le hinchen las narices con sus particulares setlist.

El detalle de la presentación de los músicos en español por el teclista Gustavo Manzur también fue un bonito detalle.
Además tuvimos suerte, en Barcelona fue peor pues se calzo dos canciones del setlis, como era de suponer allí la banda salio con camiseta en la que se leia “Lonely in Barcelona”, debería haber hecho la gira por todas las ciudades que cita la canción pero claro, no me quiero ni imaginar la ruina que sería pero hubiese estado gracioso (también vaya cojonazos que tienes poniendo una foto de la plaza de las ventas, te ha faltado poner otra de Jesulin)

Del merchandising mejor ni hablar, vaya camisetas con Moz 20 años más joven y a 30 años la pieza, una locura para los tiempos que vivimos, espero encontrar la camiseta que te dije por internet.

Conclusión: con objetividad puedo decir que fue musicalmente un concierto enorme pero cojo en cuanto al público, una pena sobre todo porque con este panorama vamos a tardar siglos en volver a verlo y a un gran artista como él (una de las pocas divas masculinas que nos quedan) ahí que verlo sí o sí.

Abacab dijo...

A los dos, primero de todo, disculpas por la tardanza en responder.

Jairo, disfruté mucho el concierto. De los 3 mejores a los que he ido en mi vida. Lástima el patinazo de convocatoria, pero bueno, ya puedo decir que he visto actuar a Morrissey en Madrid al margen de festivales.

KENZO Y EL DRAGÓN, como el post es bien largo, esta vez no superas su extensión con tu comentario, si bien es largo de aúpa. Finalmente acertaste tú con lo de la asistencia de gente; yo era más optimista con Mozz. Estoy de acuerdo en todo lo que comentas. El inicio de fue de aúpa, pero yo también hubiera quizás situado a "Speedway" en el tramo final del show. Tenemos las mismas conclusiones: gran concierto, pinchazo de gente y habrá que esperar sentados (o tumbados en colchón viscolástico) para ver a Morrissey nuevamente por Madrid.

A los 2, gracias por escribir.