viernes, 27 de junio de 2014

Seal - Seal IV (2003)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
A Seal se le recuerda mucho por su carrera en los 80 y quizás sobre todo en los 90, donde alcanzó un estatus de mucho respeto y aceptación. Sin embargo, yo, quizás lo personal me influya mucho, me quedo con distancia con el que fuera su 4º disco de estudio, editado ya en el siglo XXI, concretamente en 2003.

Fue una época aquella que recuerdo con cierto cariño y este “Seal IV” que hoy nos ocupa fue banda sonora de aquellos días. Recuerdo mucho a Julián Ruiz promocionando al disco en “Plásticos Y Decibelios”, poniendo a “Get it together” y “Love’s divine” como números 1 de su personal lista de éxitos del momento. Yo estaba muy de acuerdo, ya que el potencial de las canciones, cada una en su estilo, era innegable.

El disco desde su portada, con un primer plano del cicatrizado rostro de Seal mirando al infinito sobre fondo gris, demostraba ambición y cierta pretenciosidad. Cuando lo de dentro decepciona, la cosa da risa, pero cuando lo de dentro es de buen nivel, el envoltorio si cabe lo hace más grande. “Seal IV” es de los segundos casos. Es un disco que aunque tiene los tintes personales del soul que profesa Seal, es fácilmente asimilable y disfrutable por cualquiera. Vamos con él.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Get it together”: Quizás el gran single del disco fue “Get it together” y con ella inicia el disco Seal. Fue una canción que supuso un triunfo para Seal y que tuvo bastante repercusión y ayudó a lanzar bien el disco. Es un tema de soul animado, muy bailable. Su estribillo es directísimo y entra sin necesidad de lubricantes. Una gran canción que es abanderada con justicia de un disco realmente fabuloso.

2. “Love’s divine”: Llega otro de los singles del disco. En 2º lugar se sitúa “Love’s divine”, que quizás es la balada más delicada y bonita de Seal en toda su carrera; y esto es decir mucho. Las bases de rithm ‘n’ blues se notan, pero los teclados suavecitos y cristalinos, aunque no luchan por acaparar la atención, marcan la pauta delicada de la pieza. Seal está fabuloso en el micrófono, muy sentido y cálido, ayudando a la envoltura de una maravillosa canción y uno de los motivos por los que el 4º disco de Seal es un trabajo muy a tener en cuenta.

3. “Waiting for you”: En lo personal es inevitable para mi no asociar a “Waiting for you” con nuestro programa de radio. En aquella primera temporada en las ondas, cuando el programa era un espacio de una hora lleno de música, con la única locución por mi parte (no había el formato actual de coloquio), esta canción fue una de las que me servía de música de fondo. Es una canción de difícil categorización de ánimo, ya que a ratos parece animada y a ratos algo amarga. En todo caso, se aprecia elegancia soul por todos los lados y su estructura y desarrollo son de un nivel de alta exigencia.

4. “My vision”: Con evidentes recuerdos del pasado discográfico de Seal, llega “My vision” que hasta el momento es el tema que más ritmo y vértigo ofrece. No obstante, es una canción de perfil discreto, que no rompe en registros altos y en la que lo latente de su ritmo y el cierto nerviosismo de sus bases son las características más relevantes. Es muy directa, con un estribillo que no vacila y tiene claras las intenciones de inmediatez. Ayuda por un lado a ofrecer una apertura de disco con temas de distinto sentir y en todo caso a mantener una media de nivel de nota elevada.

5. “Don’t make me wait”: Llega ahora el turno de una balada, pero radicalmente opuesta a la melancólica en sonido y melodía “Love’s divine”. “Don’t make me wait” es orquestal, clásica y luminosa. Ofrece unos parones o silencios en su estructura que la ponen de relevancia y le ofrecen si cabe una mayor solemnidad. Seguimos a buen nivel.

6. “Let me roll”: Soul genuino ahora con “Let me roll”. Quizás esta pieza, con su estilo, es lo que más podría definir la trayectoria de Seal. Personalmente a mi me encanta una parte en la que hay una variación en torno a los 2 minutos. Seal se mueve como pez en el agua en esta canción de matices sensuales y moviditos.

7. “Touch”: Volvemos a las baladas y ahora toca mucha intimidad y sensibilidad. “Touch” sí que ofrece un momento de registros altos en el estribillo. Es una pieza lenta y sigilosa, muy cálida y bonita. Sorprende a estas alturas de obra lo bien que Seal se está sabiendo mover sin sobresaltos de un estilo a otro. Yo creo que a estas alturas cualquiera puede valorar “Seal IV” como un lp más que agradable. Aún nos queda algo más. 
8. “Where there’s gold”: Bueno, siempre hay momentos algo menos excelsos y creo que “Where there’s gold” baja algo el nivel del disco, sin ser mala canción. Quizás su mezcla de teclado de una sola nota y el bajo marcado no conjugan demasiado bien. Se mejora el resultado en estribillo y puente, pero creo que es la composición que en general menos nos ha podido agradar hasta el momento. También se inserta un momento de rapeo que tampoco sé muy bien a qué viene.

9. “Loneliest star”: Turno para más baladas. “Loneliest star” es una discreta y medida balada, en la que lo directo e inmediato no son las características principales de la misma. Es una pista muy elaborada, llena de matices instrumentales que merecen mucho la pena de prestarles atención, donde Seal también marca una estructura de letra y voz con muchos recovecos y giros muy interesantes.

10. “Heavenly... (good feeling)”: Es curioso que “Heavenly... (good feeling)” tuvo su repercusión en su día, pero el caso es que es una canción que a mi no me llama mucho la atención. Tiene hechuras de single y hay que reconocerlo, sobre todo al escuchar su estribillo. Es una pieza soul, no muy movida, donde hay cierto toque nocturno y a ratos misterioso (y eso suele gustarme), pero que en esta ocasión no me transmite mucho y más en comparación con todos los grandes momentos que el disco nos ha ofrecido hasta ahora.

11. “Tinsel town”: Con “Tinsel town” Seal nos ofrece un tema de recogimiento, que viene a confirmar una 2ª mitad de disco menos frenética y más íntima. Esta canción es quizás la más nocturna de todo el disco. Tiene momentos en los que Seal sube a los tonos vocales más altos que tiene, pero por lo general, “Tinsel town” intenta no chirriar y ofrecer ahora sí un toque de misterio mucho mejor que el intento anterior que se esbozaba en “Heavenly”.

12. “Get it together (reprise)”: “Seal IV” finaliza realmente con “Tinsel town”, ya que el reprise de “Get it together”, aunque nos permite irnos con un buen sabor de boca, realmente no aporta más que un lacito como cierre de una obra de notable alto.

13. “Love’s divine (deepsky club mix)”: Con el remix de “Love’s divine”, que en esta ocasión sí que se le da una buena vuelta al original, se terminan los apéndices y el disco definitivamente. Resulta curioso este remix, pero no supera ni de lejos a la excelsa toma inicial.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Con su 4º disco de estudio Seal consiguió pisar con pie firme en el siglo XXI. El disco tuvo una repercusión, que si no fue masiva, sí que fue remarcable o palpable. Posteriormente a este disco Seal editaría “System”, que ya tuvo un menor calado y luego pasó un periodo en el que era más relevante su noviazgo con Heidi Klum que otra cosa.

La gran voz de Seal brilla como en sus mejores momentos en “Seal IV”. Cierto es que es un disco que quizás flojeé algo en el 2º sector, pero con todo se mantiene una media de calidad de lo más válida. La 1ª mitad del disco no ofrece posibilidad de discusión alguna, ya que es un ejemplo de un conjunto de canciones de distinto sentir, pero que a la par están ensambladas bajo una producción muy elegante. Soul accesible para todos. Cualquiera se puede atrever con él y a nada que se tenga algo de gusto terminará la escucha con la firme idea de haber escuchado un buen disco.

Ya terminamos nuestra temporada de radio. Esta semana subiremos a Ivoox el audio del programa sobre Pulp y publicaremos su correspondiente artículo. Tras ello, llegará el habitual post de balance de final de la 5ª temporada.